Mostrando entradas con la etiqueta Trabajo: precario. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Trabajo: precario. Mostrar todas las entradas

27/2/24

David contra Goliat: las limpiadoras de Lugo vencen a los gigantes del sector tras 130 días en huelga... Las trabajadoras señalan el orgullo y la "emoción" por la perseverancia en un conflicto "difícil" en lo económico y en lo personal... Pasaron de tener las peores condiciones de España a uno de los mejores convenios, destacan... "Hay que establecer los límites en los concursos públicos, establecer cláusulas sociales que no permitan que las trabajadoras estén así; en definitiva, que impidan que algo así vuelva a ocurrir"... la mitad de las personas que van a la huelga en Galicia en los últimos años son mujeres

 "Más de cuatro meses después, las trabajadoras de la limpieza de Lugo alcanzaron un acuerdo con la patronal que puso fin a una huelga de 130 días. Casi 19 semanas de paro, movilizaciones, encadenamientos, cierres, protestas y manifestaciones lideradas y protagonizadas por mujeres que llevan tiempo luchando, en esta provincia y en toda Galicia, contra la precariedad de su sector

La historia de David y Goliat. De un conflicto de cientos de mujeres movilizadas durante días por la mejora de un convenio colectivo que alcanza a unas 1.800 personas y contra una patronal (Aspel) que reúne algunas de las empresas más "poderosas y beligerantes" del Estado, según denuncian los sindicatos, como Acciona, Clece, Eulen, FCC, Sacyr o Ingesan. Pasaron de tener las peores condiciones de España a uno de los mejores convenios, destacan. 

 Con las fregonas como símbolo, las trabajadoras se muestran ahora "contentas y muy emocionadas". "Fueron muchos días fuera de nuestra casa, de nuestra vida diaria... Pero nuestra lucha dio los frutos", cuenta María Jesús Antas, trabajadora de la limpieza en un colegio y delegada de la CIG (Confederación Intersindical Galega), sindicato mayoritario en el sector y firmante del acuerdo que puso fin a la huelga. 

Un paro de 130 días contra una situación que mantenía a las limpiadoras con los salarios congelados desde 2021, perdiendo poder adquisitivo y con salarios por debajo del SMI, inferiores hasta de los 1.000 euros en algunos casos. El pasado jueves, en asamblea, las trabajadoras aprobaron el preacuerdo para el convenio colectivo provincial que supone un incremento total del 18,3% durante su vigencia (2022-2026). 

Por anualidades, además, se pactó una subida del 3% para 2022, a pesar de que en el primer momento la patronal insistía en la congelación salarial para ese ejercicio; del 3,1% para el año 2023; del 4% para los años 2024 y 2025; y del 4,2% para 2026. "Estamos satisfechas porque la mejora en las condiciones es muy importante", insiste Antas, que advierte también de las subidas aplicables al plus por domingos y festivos, la garantía de que se completará el salario en el caso de que no se alcance el SMI vigente o el "éxito" de frenar los recortes en la antigüedad que la patronal pretendía, aplicando una cuantía fija y no vinculada a los incrementos salariales. 

"En ese detalle sobre todo, pero en otros también, la patronal, que viene de fuera a negociar convenios provinciales, fue muy dura, intransigente y beligerante", insiste quien advierte de la "presión" con los tiempos que ejercía la representación de las multinacionales, aplazando las reuniones una y otra vez. Semanas acumuladas sin ingresos y de protesta en la calle. "Tuvimos que tirar unas de las otras, resistir, convencer... Había reuniones de las que salíamos muy mal y tras las que había gente que quería abandonar, pero continuamos", dice ahora emocionada, entre lágrimas como las que derramaron tras la ratificación del acuerdo. 

Un pacto que fue criticado por CCOO, que censura la "hipocresía" de la CIG por firmar en solitario un convenio con tablas salariales, dicen, que dejan por debajo del SMI algunas categorías si la persona afectada no acumula varios trienios de antigüedad. "Es una subida importante y el acuerdo incluye cláusulas que aseguran alcanzar el salario mínimo si en algún caso no se llega a él", dice Antas, que recuerda lo "difícil" que fueron las negociaciones -en las que estuvo presente- ante una patronal que en diversos puntos "parecía totalmente inmóvil".

Fueron, resumen algunas trabajadoras, jornadas "inolvidables", tanto por la unión y la "lucha" incansable como por lo "difícil" de la situación para la mayoría. "Estamos ante un sector totalmente feminizado, donde el 99% del personal es mujer, muchas veces la jornada parcial y que, aun teniendo jornada completa, tienen que limpiar en cinco o seis lugares por día para llegar a un salario mínimamente decente", explica Asunción Castiñeira, representante de CIG-Servizos. 

"Es muy difícil soportar un conflicto así, no solo económicamente, que ya es duro, sino psicológicamente, en el plano personal", insiste Castiñeira, que advierte, como hacen las trabajadoras, de una patronal estatal "a la que hacen cada día más poderosa". "Hasta no hace tanto, la asociación provincial participaba en las mesas de negociación, pero ahora están copadas por Aspel gracias a las adjudicaciones millonarias con las administraciones", dice quien critica la actitud de unas multinacionales que "vienen con un guion muy marcado". "Es complejo porque no se mueven de sus posturas", comenta.

Con la ayuda de la caja de resistencia sindical, los problemas económicos fueron paliados, aunque fuese muy mínimamente. "Quien tiene pareja y un salario decente en la familia, va tirando, pero había mujeres que cuidaban solas de sus hijos que lo pasaron muy mal", explica Antas. 

"Hubo trabajadoras movilizadas que dejaban a los pequeños al cuidado de quien podían para seguir peleando o que permanecían en la caravana que montamos durante todo el día", recuerda Castiñeira, que asegura que no olvidará "en la vida" este conflicto. Por la unidad, la lucha y la perseverancia de las afectadas. 

"Fueron un ejemplo"

"Nos echaremos de menos", añade Antas sobre la relación tejida durante los 130 días de conflicto y huelga. "La mayoría nos vimos todas y cada una de las jornadas", cuenta. Desde el pasado 16 de octubre. "Fueron un ejemplo, un ejemplo para mucha gente, una muestra de que la lucha es el único camino y que da resultado", dice Castiñeira, que destaca que, a pesar de las dificultades y la presión sufrida, "aguantaron". "Si no hubiesen aguantado como lo hicieron, el acuerdo que tenemos ahora no sería como es", dice. 

"Costó mucho, muchísimo, contra esos gigantes que vienen aquí a negociar de esa manera", añade Antas, aún emocionada y sin poder evitar las lágrimas. Las lágrimas de mujeres que aspiran a, por lo menos, servir de impulso y ejemplo en un sector fuertemente precarizado desde hace tiempo y que en Galicia lleva anos de conflicto, más todavía en los últimos meses

La última y dura huelga del personal de Correos, las movilizaciones en las provincias de Ourense y Pontevedra, en los hospitales de Santiago o en la Xunta lo demuestran. También denotan una movilización femenina creciente e intensa: la mitad de las personas que van a la huelga en Galicia en los últimos años son mujeres

"Es necesario que se vea lo que pasa en este sector, que se atienda a las condiciones de estas mujeres", advierte Castiñeira, que señala a las administraciones públicas, clientes de estos servicios de limpieza con conflictos enquistados y salarios precarios. "Hay que establecer los límites en los concursos públicos, establecer cláusulas sociales que no permitan que las trabajadoras estén así; en definitiva, que impidan que algo así vuelva a ocurrir", sentencia.

"Hablamos de las mujeres que limpian los colegios de nuestros hijos e hijas, de las que limpian los centros de salud a los que acudimos todos y todas", acaba."                     (Miguel Pardo, Praza Gal,26 de febrero de 2024)

23/11/22

Traballadoras de Inditex na provincia da Coruña convocan folga no Black Friday para demandar "salarios dignos"... e explican a súa folga: "En Inditex hai clases sociais e nós somos as máis baixas"

"Las dependientas de Inditex en la provincia de A Coruña mueven ficha con su convocatoria de huelga para el jueves y viernes. 

Representantes de los sindicatos CIG y UGT han explicado este martes los motivos del inicio de unas protestas que coincidirán con el Black Friday.

Según han denunciado en una intervención conjunta, se trata de reclamaciones que ya estaban encima de la mesa años atrás pero que, como consecuencia de la pandemia, se frenaron. Ahora, con un entorno marcado por la inflación y el ritmo de crucero de Inditex tras cerrar los seis primeros meses del año con un beneficio neto de 1.794 millones de euros, este conflicto vuelve a emerger sin que, según aseguran los sindicatos, se hayan producido puntos de entendimiento con la empresa.

As traballadoras e traballadores de todas as tendas do grupo Inditex na provincia da Coruña irán á folga o día 25 de novembro, coincidindo co Black Friday, para demandar da multinacional un incremento salarial "digno" que lles permita chegar "a fin de mes", segundo expuxeron.

Nalgunhas cadeas nas que a multinacional adianta as ofertas, a folga xa se fará efectiva o xoves 24. Ese día, os piquetes informativos comezarán ás 10,00 horas e continuarán o día 25, á mesma hora.

Nesta data tamén están convocadas mobilizacións nas tres cidades, ás 12,00 horas: na Coruña, haberá manifestación con saída da praza de Lugo; en Compostela, desde a praza de Galicia; e en Ferrol farase concentración diante do Centro Comercial Odeón.

"Aínda que somos as que damos a cara todos os días, os beneficios repártense de maneira xenerosa noutras empresas do grupo, para as dependentas nunca hai nada", denunciaron delegadas da CIG e de UGT nunha comparecencia conxunta para informar os motivos que levan á convocatoria desta folga.

As traballadoras xa adiantaron que a oferta económica presentada por Inditex "non é suficiente", polo que de non producirse avances non descartan ampliar os días de paro durante o mes de decembro ou coincidindo co período de rebaixas.

As representantes das traballadoras explicaron que a multinacional non cambiou a súa oferta de outubro, senón que "se limitou a mover" as contías a repartir en cada ano do acordo. A proposta final é, explicaron, un incremento progresivo en tres anos ata conseguir os 182,93 euros/mes en 2024 fronte aos 440 euros/mes que reclaman as traballadoras para o mesmo período." (Galicia Confidencial, 22/11/22)



"Las dependientas de Inditex en la provincia de A Coruña mueven ficha con su convocatoria de huelga para el jueves y viernes.


Representantes de los sindicatos CIG y UGT han explicado este martes los motivos del inicio de unas protestas que coincidirán con el Black Friday.

Según han denunciado en una intervención conjunta, se trata de reclamaciones que ya estaban encima de la mesa años atrás pero que, como consecuencia de la pandemia, se frenaron. Ahora, con un entorno marcado por la inflación y el ritmo de crucero de Inditex tras cerrar los seis primeros meses del año con un beneficio neto de 1.794 millones de euros, este conflicto vuelve a emerger sin que, según aseguran los sindicatos, se hayan producido puntos de entendimiento con la empresa.

«En Inditex hay clases sociales y nosotras somos la más baja», han lamentado las representantes sindicales de la CIG y UGT en Zara, Stradivarius, Bershka, Massimo Dutti, Tempe y Zara Home. Las trabajadores denuncian pasar «dificultades para llegar a final de mes» y consideran «insuficiente» la propuesta de la dirección del grupo de elevar en unos 200 euros al mes su salario en tres años (120 el primero, 40 el segundo y 20 el tercero).
«La discriminación está ahí»

«Somos las que menos cobramos y no tenemos ayudas como en Arteixo», recalcan. Y es que las representantes sindicales subrayan que el personal de tiendas no goza de las mismas facilidades que los trabajadores de oficinas o de los almacenes. «No tenemos comedor ni libros gratis. La discriminación está ahí», subrayan.

En este sentido, las dependientas ponen como ejemplo que no están autorizadas para participar en los mercadillos solidarios que la firma organiza en Arteixo y en los que, por el contrario, sí puede asistir el resto de la plantilla.

Además, los sindicatos lamentan que el personal de la red de tiendas se encuentre, mayoritariamente, a jornada parcial. También censuran que, pese al cambio en la presidencia de Inditex tras el relevo de Pablo Isla por Marta Ortega, el discurso de la empresa sobre estas reclamaciones se ha endurecido.Es por ello que los sindicatos dejan la puerta abierta a mantener un calendario de movilizaciones en el mes de diciembre, coincidiendo con la campaña navideña en el caso de que no se acerquen posturas con la dirección de la empresa."                      (Economía Digital de Galicia, 22/11/22)

24/6/22

El 'rider' gallego Xabier Cid revive en un libro sus días en Glasgow: “Daña más la invisibilidad que la lluvia y el viento”

 "Hay un gran ausente en la literatura gallega contemporánea. No se trata de la ballena blanca, tampoco de la necesidad de facturar best sellers. “Nadie escribe del trabajo. Quiero decir, nadie escribe seriamente del trabajo”, asegura Xabier Cid (Ourense, 1975) en su último libro, “probablemente sea por alguna razón, porque el trabajo canse, o hiera, o provoque rozadura”. Un escritor también existe para reparar ausencias, parece afirmar a continuación: “Pero yo vine aquí a hablar de la belleza del trabajo. Porque esta es la labor más hermosa que tuve nunca”. 10.000 millas de andar na bici (Xerais, 2022, en gallego) es la cuidada pieza de autoficción en que relata su experiencia como rider de comida en Escocia durante dos años.

Esta es una obra que comenzó a escribirse en un armario. Periodista de formación, implicado en un proyecto empresarial que le “había arrancado las energías y las ilusiones”, Cid detestaba su forma de vida, ligada sobre todo a las pantallas. A inicios de 2018 se convirtió en deliveira, el ajustado neologismo que creó para referirse a las trabajadoras y trabajadores de las empresas de reparto de comida. “Estaba en el armario laboral”, explica a elDiario.es, “la chispa para escribir el libro nace de ese contraste entre la comunidad que me rodeaba y la realidad del oficio”. “Durante las primeras semanas realicé este trabajo a escondidas de mi pareja”, escribe, “después de varios meses se lo dije finalmente a la familia, y ahora a ti. Costó menos salir de otros armarios”.

Hubo más motivos. Y ninguno tenía que ver con la denuncia de las condiciones laborales que se podría esperar de un libro sobre reparto de comida. Más bien al contrario: tenían que ver con la respuesta a una denuncia. “Es que no hay mucho que denunciar”, asegura, de entrada provocador pero con una reflexión de fondo: “Para poder denunciar hay antes que comprender”. Y eso, añade, fue justamente lo que no hizo Antía, una usuaria de Twitter que un día de temporal proclamó en su cuenta que no estaba bien pedir comida a domicilio en semejantes circunstancias. “Antía, entiendo tus reparos morales, pero primero pregúntanos a nosotros. Este libro es una respuesta a esa denuncia”, dice el autor. El subalterno habla.

Porque subalterna es la fuerza de trabajo que, según describe Cid, se encargaba en Glasgow de llevar alimentos cocinados la casas particulares. “Yo y las otras deliveiras (que somos casi todas hombres)”, relata, “estamos hechas con la materia con que se hacen las sobras: inmigrantes ilegales, personas con limitaciones sociales o sentimentales, estudiantes, cuidadoras, humanas en crisis y huida...”. 10.000 millas de andar na bici mira el mundo desde ese lugar. No prescribe, no critica, apenas define, con un registro a no mucha distancia de lo poético. “Nada nos ata, nada nos protege”.

Dividido en cinco capítulos, el libro traza la geografía del repartidor, las áreas suburbanas, los no lugares, los descampados. Los insterticios. Glasgow, recuerda Cid, es hoy una ciudad con la tercera parte de la población que tenía en el siglo XIX: unos 600.000 habitantes, 1.800.000 con área metropolitana. “Es una ciudad con huecos. Donde había fábricas ya no las hay. Donde había gente ya no la hay. No es bonito, no es hermoso, pero fui extremadamente feliz en ese paisaje”, dice. Y lo transcribe: “Caminamos entre los restos como si no fuesen nuestros”. Ese es el territorio por el que pedalea la deliveira. Por donde transporta batidos de nutella, un kebab, albóndigas de seitán, una caja de donuts, una pizza “la misma de todas las noches, al mismo señor que vive solo”. Donde observa el mundo tal cual es, donde él a menudo no es observado: “Daña la invisibilidad más que la lluvia y el viento contra la cara”.

El caso es que 10.000 millas de andar na bici es también un testamento. El escritor, que dejó el oficio a los dos años porque abandonó Escocia, pronostica que los repartidores de comida desaparecerán. La tecnología los sustituirá. “Lo veo en el fondo como un alivio. El valor que este trabajo da al ser humano es muy bajo y enseguida lo hará una máquina”, dice, y establece una comparación con los cobradores en los peajes de las autopistas: “Hace falta una reforma social para que estos trabajos desaparezcan. No son buenos para el ser humano. Debe haber otros trabajos, o pagar para que estos no los hagan personas”. Cid enlaza la reflexión con una lectura, la del ensayo Trabajos de mierda (Bullshit Jobs, 2018, en castellano en Ariel), del antropólogo anarquista David Graeber. “No me identifico con sus posiciones anticapitalistas, pero el libro es muy bueno. Hace una clasificación de oficios que deben desaparecer. No incluye los repartidores, pero si lo hiciera hoy, los incluiría”.

El escritor, de hecho, es crítico con la manera en que el Gobierno español legisló sobre la materia. A su ver, lo que denomina estandarización legal del reparto acaba por ir en contra de los más débiles. “Mi experiencia en Escocia es que este era un trabajo en que los empleados tenían una situación laboral o familiar nada estable, gente en transición”, cuenta, “había muchos inmigrantes ilegales. No es lo óptimo, lo óptimo sería su regularización, pero para ellos era el trabajo posible en su situación”. “Hace falta repensar ese molde legislativo y ajustarlo para defender los más débiles”, añade. En cualquiera caso, 10.000 millas de andar na bici, la distancia que separa Ourense de Yakarta no trata sobre vicisitudes legales. Sí, entre otras cosas, sobre una ausencia, la del trabajo en la literatura gallega.

Autoficción por accidente

A Xabier Cid le faltaba algo. “Quería contar algo que creo que debía ser contado”, dice, “porque en la literatura gallega hay personajes que son escritores escribiendo una novela, pero faltan los otros trabajos”. La vieja división entre el cuello azul –obreros industriales– y el cuello blanco –el sector terciario–. Preguntado por el porqué, avanza alguna hipótesis: “Los escritores vienen de una parte de la vida en que son maestros, profesores... pero hay poco de lo demás”.

Como método de escritura, para resolverlo, se decantó por la autoficción. Pero antes de saber de la etiqueta. “Es que yo llegué tarde a esto”, se excusa, “después de escribirlo, me preguntaba qué tenía entre manos. Si eran unas memorias o qué era. Algunos amigos lo leyeron y dijeron: 'Esto es autoficción'. Creo que encaja bien ahí, porque es una etiqueta poco definida”. Se tuviera que definirla, diría: contar la vida desde la realidad, con cierta voluntad estilística. 10.000 millas de andar na bici cumple la tesis. Pero no parece que Cid vaya a seguir por el camino. Su anterior libro, As bicis (Gusanillo Mayor, 2020), fue de poemas, y se adentraba en la misma experiencia pero desde un lenguaje diferente. Ahora quizás pare. “No creo que se deba escribir más. Los hombres blancos debemos estar callados. Hay ya demasiados textos”, concluye."                  (Daniel Salgado  , eldiario,es, 17 de junio de 2022)

20/6/22

Cuidar a dependientes sin tener papeles: 24 horas de trabajo por un euro la hora... supervisado por la Xunta de Galicia y ayuntamientos

 "Trabajar como interna 24 horas, de lunes a domingo. Atender a dependientes sin tener capacitación profesional e incluso con síntomas de covid. Ejercer a un tiempo de cuidadora, empleada de hogar y, si se tercia, peón agrícola. Cobrar por ello una miseria en sobres con billetes que se recogen en un bar. Y lo más importante: aguantar sin que nadie se entere de que eres una inmigrante sin papeles. 

Ese ha sido durante años el día a día de decenas de mujeres extranjeras en Galicia, según los testimonios y pinchazos telefónicos incluidos en una investigación judicial que ha destapado la doble vida de Asistencia Castroverde, SL, adjudicataria también hasta el año pasado del servicio de ayuda en el hogar que cofinancian la Xunta y los ayuntamientos. La principal imputada, dueña de la firma, presume en las escuchas de tener “casi 80 internas”, “todas extranjeras”. El número exacto de víctimas aún no se ha podido determinar, pero la empresa tenía de alta en la Seguridad Social solo a unas 30 empleadas.

A Cecilia no le costó nada dar con esta agencia de cuidadoras de ancianos cuando llegó a Lugo en 2019 sin permiso de trabajo. Esta colombiana de nombre supuesto, testigo del caso, salió a la calle desesperada por lograr ingresos para sobrevivir. En la puerta de un almacén, una mujer le dio el teléfono de tres empresas. Dos la rechazaron por no tener papeles, pero para la tercera su vulnerabilidad laboral no supuso problema. “Tengo para ti un trabajo en una casa. Pero no digas que no tienes papeles”, le advirtió Montse L. G., la dueña de Asistencia Castroverde y principal investigada, según cuenta Cecilia a este periódico.

Para evitar sospechas, Montse L. G. conminó a Cecilia a contarle a la familia que llevaba tiempo trabajando en Galicia. Y, para dar credibilidad a la historia, le hizo aprenderse varios nombres de pueblos donde ella nunca había estado. “Me llamó inmediatamente una señora para que cuidara a su madre enferma: ‘¿Puedes ya? Te recojo a las siete”, recuerda Cecilia que le dijo. La mujer que había contratado a Asistencia Castroverde se quedó pasmada con sus condiciones de trabajo: 800 euros al mes por trabajar sin ningún día libre a la semana. “Aquella familia me dejaba coger días de descanso y me los pagaba aparte”, apunta la testigo del caso. La clienta acabó enterándose de que no tenía la documentación en regla, pero entonces no denunció porque Cecilia así se lo rogó. En otra casa, sin embargo, no tuvieron reparos en verla deslomarse: trabajó 15 días seguidos, incluida Navidad y Fin de Año, cuidando a una anciana con la que dormía para así atenderla las 24 horas: “El peor diciembre de mi vida”.

María, también nombre supuesto, empezó a trabajar para la empresa dos días después de pisar España. Se enteró de su existencia por el boca a boca entre los inmigrantes en situación irregular. “No pagaba festivos ni vacaciones y si faltabas un día te quitaba 50 euros del sueldo pese a que por día te pagaba 25″, explica. La responsable de Asistencia Castroverde ha declinado dar su versión a EL PAÍS.

Historias como la de Cecilia y María se suceden en los seis tomos del sumario. El titular del juzgado de instrucción número 3 de Lugo aún no ha concretado los delitos, pero los informes de la Guardia Civil apuntan a una presunta explotación laboral en la que Montse L. G. “hacía uso frente a sus clientes de la imagen” de su compañía, que prestaba servicios a Administraciones. Además de ella, son cuatro los investigados: S. E. L., su hija; T. P. M., dueña de un bar donde las víctimas recogían los sobres con sus remuneraciones; A. Y. B. V., que reclutaba a trabajadoras sin papeles y entregaba pagos; y J. C. V., acusado de repartir los sueldos desde la gasolinera que regenta.

Entre las víctimas hay familias procedentes de Colombia, Honduras o Nicaragua. La gran mayoría son mujeres y cuidaban a dependientes en hospitales y casas. Una treintena han recibido el asesoramiento jurídico gratuito de la ONG Aliad Ultreia y parte de ellas han logrado regularizar su situación en España gracias a las gestiones de la Guardia Civil de Lugo, según informa la asociación. “Esta empresa explotó a familias enteras y durante muchos años. Al menos una de las mujeres llevaba cuatro años trabajando para ella”, sostiene Waldir Sinisterra, abogado personado en la causa, quien ha solicitado incorporar al sumario una relación de las subvenciones que recibió la firma porque “se hizo un mal uso de ellas”.

Sinisterra mantiene que la Xunta y los ayuntamientos “nunca corroboraron con los beneficiarios de las ayudas a la dependencia las condiciones del servicio y la situación del personal contratado”: “Ella [por Montse L. G.] presenta ante las Administraciones un listado de personas que seguramente están contratadas legalmente, pero no son las que prestan el servicio. La empresa estaba desbordada”, mantiene Sinisterra. La Consejería de Política Social responde que sus inspectores verifican solo el cumplimiento de la normativa en la atención asistencial (las horas y las tareas), pero la situación laboral “es competencia de la Inspección de Trabajo”, esgrime. El último control, que se saldó sin sanciones, data de 2021, con la investigación judicial ya avanzada.

Sin salir de casa

Cecilia asegura que ha tenido compañeras que cuidaban a dos dependientes por 800 euros al mes cuando la familia pagaba a la empresa 1.900 euros. Otra estuvo seis meses en una casa de una aldea de Ourense: “Cobraba su hijo los sobres porque a ella no le dejaban salir”. El instructor del caso ha recogido los testimonios de mujeres que comían sobras, no les dejaban ducharse o eran obligadas a cuidar al ganado. Durante la instrucción han testificado familias que sostienen que ignoraban que las cuidadoras no tenían permiso de trabajo. Los pinchazos telefónicos revelan cómo la principal imputaba aleccionaba a las trabajadoras para que ocultasen ese dato: “No puedes decir que llevas un mes aquí, porque te mandan para casa pitando”, reprocha a una de las víctimas en diciembre de 2019.

A mediados del año pasado, Asistencia Castroverde entró en concurso de acreedores y ahora está en fase de liquidación, según el Registro Mercantil. El local de paredes desconchadas desde el que operaba la empresa investigada está a la entrada del municipio de Castroverde, a 35 kilómetros de Lugo. Hasta hace solo unos días en la ventana del bajo aún se podía leer el reclamo: “Ayuda a la tercera edad. Solicitud de cheque asistencial. Cuidado hospitalario”. Montse L. G. es conocida en el pueblo y trabaja de celadora en el hospital público de Lugo, donde captaba clientes. Asistencia Castroverde fue durante seis años adjudicataria del servicio municipal de ayuda en el hogar y, en una comarca especialmente envejecida, a ella acudían muchos vecinos en apuros por tener a su cargo a familiares dependientes.

El alcalde de Castroverde, el socialista Xosé María Arias, nunca recibió denuncias ni detectó problemas. Con una media de 20-30 auxiliares, la firma gestionó un programa que cofinancian el Ayuntamiento y la Xunta. “Todas las trabajadoras estaban legales y lo sé porque fueron subrogadas sin problema a la nueva adjudicataria cuando Asistencia Castroverde presentó concurso de acreedores”, explica el regidor. Todos los meses los servicios sociales le realizaban un seguimiento, añade, en los que debía aportar facturas y contratos: “Y se le mandaba a la Xunta”.

No todas las víctimas han querido denunciar, por miedo a ser deportadas. “Hay más empresas de cuidado de ancianos haciendo lo mismo porque esos empleos son los que más le salen a quienes no tienen permiso de trabajo”, avisa Cecilia. “Los particulares tienen miedo a contratarnos, las empresas no”.                    (Sonia Vizoso , El País, 13/06/22)

2/6/22

A precariedade dos coidados, en primeira persoa: "Imos traballar dopadas de paracetamol"... denuncian estrés, problemas musculoesqueléticos, dificultades na conciliación, soldos "indecentes" e un longo etcétera de abusos laborais por parte das grandes empresas privadas que xestionan o servizo en boa parte dos concellos galegos

 "A Isabel, que prefire non ser identificada co seu nome real, sempre lle gustou coidar da xente maior. "Crieime coa miña avoa", explica, "e ves a necesidade de axudar persoas que realmente o precisan, que están soas no seu día a día e que non se apañan para facer as cousas". Ela leva anos empregada no Servizo de Atención ao Fogar que a Xunta de Galicia ofrece ás persoas en situación de dependencia ou con dificultades para manexarse no básico. "É un traballo que require de moita paciencia e dedicación", describe. Que gratifica, pero que "come moito" física e psicoloxicamente.

Máis aínda cando estes coidados se exercen na invisibilidade e na precariedade á que se ven sometidas estas traballadoras. O sector está conformado por unhas 8.000 profesionais sociosanitarias, a maioría mulleres e un bo número delas migradas e racializadas, que denuncian estrés, problemas musculoesqueléticos, dificultades na conciliación, soldos "incedentes" e un longo etcétera de abusos laborais por parte das grandes empresas privadas que xestionan o servizo en boa parte dos concellos galegos

O DÍA A DÍA

Isabel chega ao seu primeiro domilicio ás nove e cuarto da mañá. Por diante quédalle unha longa xornada de traballo que non rematará ata máis alá das oito da tarde e na que pateará A Coruña para prestar os seus coidados nun total de entre seis e oito fogares. En cada domicilio, Isabel debe comprimir en moi pouco tempo todos os labores: mobilizar a persoa, dispensarlle as medicacións, aseala, vestila, axudala a comer, limpar, mudar sábanas... Todo está axustado ao milímetro. "Nas casas nas que saio de paseo coa usuaria, en menos de cinco minutos debo vestila e colocala na cadeira de rodas para baixar", explica. 

Só conta con dez minutos para ir duns domicilios a outros, que adoitan estar en diferentes puntos da cidade. "Mentres agardo un semáforo xa me marchou o tempo. Chegas suada, cansa, desesperada. No inverno acabo empapada", relata. "É unha vida moi axitada. Menos mal que me tocaron bos usuarios e familias que me entenden, pero tamén hai quen está mirando a hora exacta e che recrimina cinco minutos de retraso". Un ritmo frenético de traballo que tropeza coa humanidade, a paciencia e os tempos lentos que requiren os coidados. 

"Nós atendemos persoas, non máquinas", denuncia María, outra traballadora con máis de dez anos de experiencia no servizo de atención a domicilio da Coruña. "Non se trata só de cambiar un cueiro, as persoas precisan cariño e empatía", prosegue esta empregada, que lamenta tamén a actitude das empresas. "Non dan marxe para adaptarse á situación de cada usuario, e impiden que tomemos confianza con eles porque nos cambian continuamente de domicilios. Falta consideración, cos maiores e coas traballadoras, que somos a forza física e emocional desas persoas que xa non poden. Acabamos deteriorándonos moito", denuncia.

DEIXAR A SAÚDE NO TRABALLO

No corpo destas mulleres vanse amontoando as marcas do traballo a base de estrés e accidentes e enfermidades laborais non recoñecidas. "Cada dous por tres, unha colle unha tendinite, unha lumbalxia... E chega un momento en que o teu corpo di: ata aquí". Isto foi o que lle aconteceu a María, que tras anos convivindo con dores diarias, vén de chegarlle un informe no que a incapacitan para desenvolver este servizo, aínda que descoñece se de forma permanente ou revisable ao cabo dun ano. María sofre unha tendinite no hombro, unha lumbalxia e unha ernia que lle compromete a perna esquerda, ademais dunha estenose da canle medular. Identifica perfectamente esas tarefas nas que o seu corpo dixo 'ata aquí', pero a mutua non recoñece a súa vinculación co traballo. 

Isabel tamén sufriu varios accidentes laborais. O primeiro sucedeu cando a mandaron cabo dunha usuaria cuxo marido lle acababa de pegar. "Ela estaba moi alterada. Procurei mobilizala e colleume con tanta forza do meu brazo dereito que me rompeu un tendón do pulso", relata. Dende ese momento, Isabel está de baixa cada pouco tempo. A empresa asígnalle, sen informala con anterioridade da situación na que está cada usuario, persoas maiores con sobrepeso ou que teñen actitudes violentas coas traballadoras. "Nunha destas, outra usuaria pilloume o brazo que tiña mal coa cadeira de rodas e volvín caer de baixa. Coa man morada, a mutua díxome que tiña artrose. Nin se dignou a mirarme", denuncia. 

Recoñecer as enfermidades laborais, implementar axudas técnicas e dispoñer dun sistema de prevención de riscos, son, de feito, algunhas das maiores reivindicacións da Plataforma SAF Galiza, que reúne en torno a 500 traballadoras na loita polos seus dereitos laborais. "Imos traballar dopadas de paracetamol", sentenza María José Iglesias, membro da Plataforma e traballadora no Concello de Piñor, en Ourense. "Moi poucas camas están articuladas. As axudas técnicas son mínimas ou nulas, e ao final do día acumulamos traslados de 600 ou 700 quilos", explica. "Nalgunhas casas fas malabares para poder traballar", engade María.

Outra das reivindicación pasa porque as baixas por enfermidade sexan cobradas ao 100%, cousa que non acotece sequera coa covid, a pesar de seren traballadoras sociosanitarias. "Quen traballa a media xornada, se cae enferma por covid, ese mes non come", denuncia María José, que tamén lembra a falta de EPIs para as traballadoras durante a pandemia e a elevada exposición ao contaxio que sufriron no peor da pandemia. Isabel chegou a traballar en contacto con persoas positivas por Covid sen que a empresa a tivese avisado.

Máis alá da saúde física, moitas traballadoras trasladan que o seu labor tamén compromete a saúde mental. "É agobiante e traballas con moita presión. Houbo un tempo en que tiven moita ansiedade. Non me daba tempo nin a comer ben", sinala Isabel. O contexto de precariedade no que se moven non deixa oco tampouco para xestionar os "baleiros emocionais" - cualifica María - que quedan nas traballadoras cando algunha das persoas ás que atenden falecen.

VIVIR PARA TRABALLAR, TRABALLAR PARA NON VIVIR

Isabel é consciente de que aínda non está "apta" para traballar, pero non se pode permitir estar máis tempo de baixa con tan só 500 euros mensuais. "Non me queda outra, de que vou vivir? Morro de fame o mes que vén se non volvo traballar", explica. Nin ela nin María, empregadas da empresa OHL Servicios Ingesan, alcanzan un soldo de mil euros. "Non é un traballo nada ben pagado. Con horas extra, eu podía sacar en torno a 900 ou 920 euros a xornada completa", explica María, que denuncia tamén que a empresa só a deu de alta na Seguridade Social por media xornada durante todos estes anos. 

Boa parte dos 527 euros que recibe agora pola incapacidade van destinados só ao pago do aluguer. "Sobe a luz, sobe a auga... A onde vas? Solicitei bonos pero non tiven ningunha resposta aínda, pedín axuda para alimentos no Concello da Coruña e dinme que non hai nada. Como vivo soa...", relata María. Os baixos salarios do servizo de atención a domicilio da Xunta de Galicia coloca moitas traballadoras a rentes da pobreza. De feito, segundo datos de OxfamIntermon, o 32,5% das traballadoras remuneradas do fogar vive baixo o limiar da pobreza do Estado español. Delas, 1 de cada 6 está en situación de pobreza severa - vive con menos do equivalente a 16 euros diarios -. 

CLASISMO, MACHISMO E RACISMO

Unha das cousas que máis sofre Isabel son as inxustizas que ve no día a día: ter que atender ás presas a unha persoa que pasa os seus días en soidade para chegar a outro fogar onde, ademais dela, hai ata outras dúas auxiliares privadas. E é que este é un traballo atravesado, moitas veces, polo clasismo e a discriminación. "Hai xente que vive na extrema pobreza, e ao lado, xente que ten moita solvencia económica, e son precisamente as que te tratan tan mal, as que che obrigan a facer tantas cousas que non debes, as que abusan de ti", explica Isabel. Ela ten chegado a traballar as fins de semana para unha señora que, sinala, "movía influencias" na Xunta de Galicia e non aceptaba ningunha outra empregada que non fose Isabel. "Estábame matando e mateime. Agora véxome operada do tendón, co túnel carpiano estropeado...".

A ese clasismo do que son obxecto, súmase o racismo e o machismo de quen expón as traballadoras do fogar e de coidados a múltiples situacións de abuso e vulneración dos seus dereitos fundamentais. No primeiro día de traballo de Isabel, muller racializada, unha familiar da usuaria advertiuna de que á súa nai "non lle gustaba a xente de cor". Tamén María ten recibido comentarios racistas semellantes no seu traballo. "Denígrante con palabras, a min téñenme dito que me fora para a miña terra, pero procuro xestionalo de forma que non me afecte demasiado. Dígolles: 'ese idioma eu non o entendo", explica.

Isabel relata ter sufrido situacións de acoso sexual por parte dalgún usuario, pero deixa claro: "que unha persoa estea enferma nunca xustifica que che toque o cu, que che meta a man nunha teta ou que baixe o seu pantalón cada dous por tres". Ante este tipo de feitos, as traballadoras denuncian a impunidade e a falta de apoio e protocolos específicos para facerlles fronte.

DEMANDAS

Concello da Coruña, que adxudicou o servizo a Ingesan, empresa para a que traballan María e Isabel, non respondeu as preguntas formuladas por Galicia Confidencial a respecto das condicións laborais das traballadoras. A Xunta de Galicia, pola súa banda, desmárcase da problemática e di que se trata dun "recurso de competencia municipal".

Nas traballadoras, "aínda hai medo a denunciar as súas condicións". "Sempre está o 'que non se entere o alcalde, o xefe...', pero a pesar das dificultades estamos facéndonos visibles", sinala María José. E dende esa visibilidade, reclaman unha xubilación digna, unha mellor coordinación e comunicación entre empregadas, persoas usuarias e empresas, unha zonificación máis efectiva nas cidades ou maiores axudas para os desprazamentos en coche no rural. Piden, á fin, que o seu traballo, esencial para o desenvolvemento da vida, se valore e se respecte no marco dunha sociedade que dicía poñer os coidados no centro."                   (Uxía Iglesias , Galicia Confidencial, 27/05/22)

28/2/22

O 70% das enfermeiras eventuais do Sergas pensou en abandonar a profesión pola precariedade que sofre

 "O 70% das enfermeiras e enfermeiros sen contrato fixo no Servizo Galego de Saúde (Sergas) pensou en abandonar a profesión "pola precariedade laboral que vive". Enfermeiras Eventuais en Loita realizou unha enquisa sobre a xestión do Sergas a preto de 1.500 profesionais da enfermería en Galicia, sendo o 89% das enquisadas mulleres e o 47% persoas de entre 30 e 40 anos. 

"Isto ten que facer que no Sergas se decaten de que as profesionais estamos pedindo un cambio, que está nas súas mans. Están tirando moito da corda, que xa está moi tensa, e pode rachar en calquera momento. E o que está claro é que no Sergas precisan persoal", explican desde o colectivo.

Non é a primeira enquisa deste colectivo, que durante os peores momentos da pandemia da COVID-19 xa preguntou aos profesionais polo tipo de contratos que estaban a asinar na sanidade pública. A eventualidade vese tamén nesta ocasión, pois afirman que "o 62% das enfermeiras asinaron na súa vida laboral máis de 100 contratos no Sergas".

Enfermeiras Eventuais trasladoulle o sentir da profesión á directora de recursos humanos do Sergas, Ana Comesaña, nunha reunión hai menos de dúas semanas. "O Sergas ten que ofrecer uns coidados de calidade e, obviamente, así non o podemos facer. Un exemplo claro sucede na Atención Primaria, se mandas cada día unha enfermeira, non ves unha evolución do paciente. E ese doente acabará, seguramente, en urxencias, sobrecargando aínda máis o sistema. Ao final falla a continuidade asistencial e prexudícase a todo o sistema", debullan.

"Se no Sergas non deciden facer un cambio, imos seguir cun problema moi grave. A pelota está no seu tellado, e precisan persoal", engaden, poñendo xa a vista no verán e nas dificultades do pasado ano para cubrir os períodos de descanso do persoal sanitario. "Non é só pola pandemia", inciden. 

Desde Enfermeiras Eventuais en Loita ven claro que o Sergas debe "buscar outros métodos" para que as profesionais queiran ficar na sanidade pública galega. "Hai que ter en conta que da enquisa obtemos que o 92% considera inxusto o sistema de chamamentos do Sergas", salientan, "e case o 100% non está satisfeito coa súa xerencia e coa súa dirección de enfermería". Polo que reclaman "persoal formado e competente" nestes postos directivos. 

"Para que se entenda, o sistema de chamamentos agora é unha persoa que te chama por teléfono en calquera momento. E ti tes que fiarte de que te estea dicindo realmente todos os contratos que hai dispoñibles. Non hai ningunha transparencia, e falamos dun ente público sometido a unha lei de transparencia", defenden. 

"O que non pode ser é que cada área sanitaria funcione dunha maneira diferente. Non se fan os mesmos contratos en Ferrol, que en Vigo ou en Ourense. Non se xestiona todo igual e iso non pode ser, temos que ter unha mesma liña de traballo", critican. Na enquisa, o 57% afirma que existen esas diferentes maneiras de actuar entres a áreas.

Unha das principais demandas do colectivo é a transparencia na xestión de recursos humanos e, polo tanto, nas contratacións. Algo que, destacan, "non implica un maior gasto económico". Pois "o 94% considera que existen agravios comparativos entre compañeiras e servizos". Reclaman que exista unha lista pública de chamamentos como hai en Educación.

Contratos estables

A reforma laboral non lles afecta, pero si a lei estatal para reducir a temporalidade no emprego público. "Queremos saber como vai ser o concurso de méritos que vai ter que realizar o Sergas en base a esta lei, do que non se sabe nada", aseguran. Como tamén lembran que lles prexudica a taxa de reposición na contratación pública: "Máis aínda ao ver que o Sergas, na futura convocatoria de oposición, só vai ofertar o 50% das prazas que podería sacar. Podería ofertar case 2.000 prazas e saca 1.070". 

A respecto da estabilización na contratación, o conselleiro de Sanidade, Julio García Comesaña, anunciou a creación de "461 interinidades" para a enfermería eventual despois dunha xuntanza coa secretaria do sindicato SATSE. Un anuncio que neste colectivo consideran "máis que insuficiente" porque "supón que só se lle ofrece un contrato estable ao 10% das enfermeiras eventuais que estamos agardando por unha interinidade", que cifran en "4.142".

Dobre penalización por ser muller

"O 93% considera que o Sergas non ofrece un trato axeitado ás mulleres traballadoras embarazadas". Un dato "alarmante" que reflicte a dobre penalización que sofren as traballadoras polo feito de seren mulleres, pois "o 41% non puideron gozar de horas de lactancia e ao 24% foilles moi complicado debido o tipo de contratos que se lle realizaban".

Así mesmo, na enquisa recollen que "ao 74% das mulleres que traballaron embarazadas non se lle realizou unha adaptación de posto durante esa etapa laboral". Unha situación que se agravou durante a pandemia, xa que "tan só o 13% viu adaptado o seu posto laboral por estar coa lactancia ou en situación de risco" coa emerxencia da COVID.

"Poñamos o exemplo de que levas sete anos traballando no Sergas con contratos precarios. Se no momento que vas dar a luz non tes ningún tipo de vinculación co Sergas, ou tes un parto prematuro, ou tes que coller unha baixa por outro motivo previo ao parto e se che termina o contrato, non cho van prorrogar. Estanche penalizando por quedar embarazada e ser muller, é así", denuncian no colectivo."                (Ana G. Liste , Praza Pública, 23/02/22)

31/1/22

Traballadoras temporais de Política Social advirten da precariedade: "Temos que aceptar contratos de dúas horas"... "É imposíbel vivir cun mínimo de dignidade cos ingresos que xera un contrato de dúas horas por xornada, son moi inferiores ao salario mínimo interprofesional e incluso á Risga"

 "Un grupo de traballadoras e traballadores da Administración pública pertencentes á categoría de técnicos auxiliares de enfermaría (TCAE) vén de remitir un escrito á Valedora do Pobo para reivindicar os seus "dereitos" sobre as listas de contratación.

Estas persoas, que forman parte das listas de contratación para a cobertura temporal de postos nos centros dependentes da Consellaría de Política Social, denuncian que o sistema é "inxusto", está "desfasado" e incorre en "irregularidades".

"Estanse a utilizar contratos de fin de semana, de media xornada ou de calquera contrato inferior a xornada completa e, de ser requiridos por citación electrónica ou por teléfono para cubrir estas vacantes, estamos obrigadas e obrigados a aceptalos, pois, de non facelo, aplícasenos unha penalización brutal: suspensión de seis meses sen ningunha oferta de traballo neste sistema de listas", censuran.

Tamén se aplica ese "castigo" de seis meses "se se rexeita o contrato que ofertan por estar traballando noutro centro privado ou público, como o Sergas", e mesmo "por non poder aceptar o contrato estando cunha incapacidade temporal ou enfermos, xa que o xustificante médico non lles vale", lamentan.

Sobre as condicións dos contratos, sinalan: "É imposíbel vivir cun mínimo de dignidade cos ingresos que xera un contrato de dúas horas por xornada, unhas 3,5 horas cada xornada durante dous días á semana... Son ingresos moi inferiores ao salario mínimo interprofesional e incluso á Risga, como é o caso dun contrato de dúas horas ao día".

No caso de se ofertaren estes contratos, as e os traballadores piden que a súa aceptación sexa "libre e voluntaria", con base nas "circunstancias e necesidades persoais de cadaquén".

A resposta da Consellaría ás súas reclamacións, aseguran, "no canto de mellorar as condicións laborais e humanas ameazan con contratar persoal non cualificado, menos preparado e máis barato, como anunciaron estes días baixo o pretexto da escaseza de traballadores nas listas". Moitas destas persoas, afirman, "están en suspensión voluntaria de chamamento a causa dos contratos lixo ofertados, e outras penalizadas por rexeitaren estes contratos de até dúas horas por xornada".

"É un clamor entre nós a sospeita de que, presuntamente, en moitos centros existe un sistema ilegal de listas paralelas de contratación a cargo dos xefes e xefas de persoal nas que se favorece certas traballadoras e traballadores", engaden."                     (Nós, 20/01/22)

3/1/22

No corazón do rastrexo da COVID para o Sergas: cando unha peza clave do sistema é "paradigma da precariedade laboral"

 ""Debido á alta incidencia de contaxios, necesitamos incrementar de forma urxente o noso servizo de teleoperadores/as para traballar no proxecto de rastrexadores COVID". O anuncio foi publicado o pasado 27 de decembro nun portal de busca de emprego por Abai Group, a antiga Extel, empresa que dende o pasado verán é adxudicataria do primeiro contrato estable asinado pola Xunta para o rastrexo de contactos de persoas que contraen o coronavirus. Logrou a contratación, cun custo estimado duns 13 millóns anuais, por presentar unha oferta máis barata que Universal Support, que viñera prestando o servizo mediante contratos de emerxencia.

Abai Group asumiu o servizo a efectos prácticos no outono, ás portas do que acabou dando en coñecerse como sexta vaga da pandemia. Daquela, explica para Praza.gal un membro do cadro do persoal que pide non revelar o seu nome, houbo que "empezar de cero", con "apenas dez persoas que non estiveran nunca" no rastrexo. A medida que as necesidades se foron incrementando tamén o foi facendo o número de rastrexadoras. Moitas procedían doutra área da mesma empresa, o centro de chamadas de atención ao cliente dunha compañía telefónica.

 E de aí, relata a mesma fonte, á "improvisación", coa empresa "contratando ao tolo" para dar cuberto o incremento do volume de traballo. O contrato prevé que a compañía decida como contratar e despedir persoal en cada momento e por iso entre o persoal apuntan que o "problema" está, na súa orixe, na propia Xunta. "Por deixar isto nas mans dun sector, o do telemarketing, que é paradigma da precariedade laboral", engade unha fonte sindical do sector coñecedora do funcionamento do servizo de rastrexo.

 A esa precariedade, relata o traballador consultado, engádese agora que "non hai apenas formación" para afrontar o traballo. "Empezou sendo de dous días e acabou sendo dun par de horas" entre urxencias por atopar persoal. Neste sentido, destaca como en vésperas do Nadal a empresa ofreceu "vinte euros" como incentivo se o propio persoal lograba captar outras persoas -"amigos, coñecidos", ilusta- para participar nunha sesión de formación en liña (tal e como publicou Galicia Confidencial). "Ao final, dabas o teu nome e empezabas a traballar ao día seguinte" para cubrir os días festivos, afirma.

A cuestión de fondo é que "non se dá feito", resume. Na actualidade "debe haber unhas 500 persoas" ás que se promete "desenvolvemento profesional" cando, ao tempo, a empresa "ofrece contratos dun mes e agora, só de fin de semana". Ademais, agrega, a "improvisación" chega tamén á duración das xornadas, con propostas irregulares de ampliación ou "horas extras que a xente asume facer por unha expectativa de renovación" do contrato. Todo, relata, mesmo entre apelacións da compañía ao matiz "social" que ten este traballo en plena pandemia.

 Evidencia o traballador que a precariedade laboral repercute nun servizo no que "as compañeiras precisan tempo para falar coa xente e empatizar con ela". Para, por exemplo, "dicirlles que non van poder estar coa súa familia no Nadal ou en fin de ano". "A xente -destaca- soe ser receptiva ao recibir ás chamadas, pero algunha está nerviosa", ou pregunta "por normas que van cambiando". Ou, simplemente, trátase de persoas de idade avanzada "que non entenden moi ben" o rastrexo e a chamada vira tamén "nunha cuestión terapéutica". E todo isto, conclúe, "nun servizo que se está pagando con cartos públicos".                      (David Lombao, Praza Pública, 31/12/21)

11/10/21

Cultivo vermello, ¿qué ocorre detrás dos invernadoiros intensivos de Surexport en Galicia?

 "A implantación de Surexport en Galicia obedeceu no seu momento á expansión que experimentaba o consumo de froito vermello. O aumento do consumo de fresa ou arando trouxo a expansión de empresas como a mencionada e a procura de lugares onde se puidesen cultivar sen grandes esforzos hídricos. 

A todo isto hai que sumarlle o réxime de aluguer de terras a comunidades de montes ou particulares e que boa parte da recollida fana traballadores inmigrantes. Ademais está a impugnación das eleccións sindicais por parte de CCOO e a morte dun traballador inmigrante e as denuncias de posible explotación laboral así como presuntas ameazas ao cadro de traballadores.

 SUREXPORT

As instalacións de Surexport en Baamonde e Cospeito (ambos os dous lugares na provincia de Lugo) son unha ampliación que a empresa con base en Huelva, quere levar adiante para entrar con forza no mercado do froito vermello. “Chegaron e pagaban o dobre por alugar os terreos a comunidades de montes e así retiñan terras” din desde o SLG. Un dos resultados destas prácticas é deixar sen oportunidades aos pequenos produtores para a venda do seu produto.

Por outra parte, as condicións hídricas do terreo en Galicia fan atractivo o terreo para Surexport que en Andalucía se enfronta a problemas de irrigación. Aínda así, segundo denuncia tamén o SLG “non respectan os horarios de rega, porque mentres os agricultores de aquí poden regar mediante aspersión, esta empresa usa o metodo pinga a pinga que consume máis auga”.

“Cando chegaron prometeron postos de traballo mais o que vemos agora é que veñen 300 traballadores, inmigranes a maioría, durante a época da recollida” di Cristian López da CIG. “Esta é unha empresa que vive da súa imaxe con varios lanzamentos comerciais apoiados en actos de presentación”.

“Sabemos que levan aquí desde hai seis ou sete anos cando se puido observar un mar de plástico en Baamonde” di Carlos García de UGT. García sinala que desde o seu sindicato descoñecen os motivos que moveron a Surexport a moverse cara a Galicia.

CONDICIÓNS DE TRABALLO E ELECCIÓNS SINDICAIS

As denuncias sobre as condicións de traballo falan de ausencia de auga potable para o persoal, xornadas de entre 12 e 14 horas, estando expostos mesmo ás horas de máis sol e situacións hixiénicas “deplorables”. Desde forzas sindicais como  SLG denuncian que ás veces “estenden lonas para cubrirse do sol mentres comen e para isto teñen 30 minutos”.

A tempada de recollida ten o seu  punto máis elevado nos meses de verán, aínda que en febreiro xa se achegan traballadores que “preparan o terreo”. Cando remata a tempada de recollida en Andalucía, os temporeiros chegan en autobuses para seren aloxados, nalgúns casos, en vivendas alugadas ás veces carentes dalgúns servizos ou en pensións e locais previamente contratados pola empresa. Así fálase dun local alugado no polígono industrial de Castro Ribeiras de Lea. “Surexport é unha empresa da que se un traballador encontra outra oportunidade, vaise” di Cristian López. “Se ese traballador ademais se implica na reivindicación de dereitos xa non pode vivir tranquilo”.

Así e todo, o pasado 25 de agosto celebráronse eleccións sindicais, a única candidatura presentada foi a de UGT. Carlos García, representante deste sindicato, apunta que o feito de seren a única candidatura obedece a que “dentro do período electoral é cando se presentan as candidaturas e a nosa foi a única que apareceu”. Desde CC.OO, José Luis López apunta que “tiñamos 11 candidatos para as nosas listas e dun día para outro nos din que non podemos presentarnos porque dimitiron 5 da nosa candidatura”. López sospeita de presións internas desde a dirección da empresa para obrigar a estes cindo traballadores a abandonar a lista.

“Existe unha forte oposición aos sindicatos agás a UGT” di Cristian López. “Non nos puidemos presentar, CCOO tampouco puido presentarse e á parte existen sospeitas de chivatos que informan sobre as candidaturas”. “O que din outras forzas sindicais foi o que lin e vin nos medios, non entro a facer valoracións” di Carlos García “que non houbese outras candidaturas é algo habitual en todos os procesos electorais para comités de empresa”. García engade que “os mesmos traballadores e traballadoras de Surexport teñen visto como os rexeitaban con pancartas mentres eles me din que veñen facer o traballo que non queren facer os españois”.

O día 27 de agosto CCOO lanzaba un comunicado onde se lía que“do censo de 300 electores (en Surexport), votaron 192, 184 en apoio a UGT e 8 en branco.”, confirma o que denunciabamos o mércores pasado, que a votación “van facer o paripé da votación hoxe pola tarde”. Tan paripé debeu ser que mesmo inventou o 87,5% do censo oficial e que votaron 192 cando o máximo posible legalmente eran 160 traballadores/as con dereito a voto”.

INFLUENCIAS POLÍTICAS?

Indo máis lonxe, hai quen apunta á influencia de Ángel Tomé Roca, secretario xeral comarcal de UGT Lugo e irmán do presidente da Deputación de Lugo, José Tomé Roca. Esa influencia sobre os procesos electorais en Surexport é para Carlos García unha acusación sen sentido. “É como se un sindicalista non puidese ter un familiar nun alto cargo” e engade ademais que “ante as acusacións de que haxa parentes de Tomé dentro de Surexport en Galicia podo afirmar que non é certo”.

E mentres o proceso electoral entraba na última fase, o pasado 20 de agosto morría un dos traballadores de Surexport. O suceso ocorreu en Castro Ribeiras de Lea cando un temporeiro de 25 anos e orixe romanesa. As informacións que manexa UGT é que esta persoa sufriu un ictus mentres durmía, aínda que non queren pronunciarse antes de que saia a autopsia. Desde a CIG evitan especulacións mentres que CCOO pediu a investigación do acontecido.

Surexport segue traballando terras na provincia de Lugo e a intención é continuar espallando a produción en Galicia. Os prezos que paga por aluguer de terras son superiores a outras oferas, aínda que tamén se acusa a esta empresa de ocupar terreos sen os permisos pertinentes. A investigación das condicións laborais e hixiénicas, así como o esclarecemento da morte dun traballador e a polémica arredor das eleccións sindicais do 25 de agosto, de momento son cuestións que están a influír no comportamento de Surexport.

Galicia Confidencial púxose en contacto vía telefónica con Surexport, en concreto a súa sede central en Andalucía e de aí foi derivado á axencia de prensa. Non houbo resposta telefónica nin ao email que se enviou directamente ás oficinas centrais da empresa."                    (Moncho Mariño, Galicia Confidencial, 27/08/21)

8/7/21

56% dos fogares chega con dificultade ou moita dificultade a fin de mes

 "No segundo trimestre deste ano, o 44,14% dos fogares galegos chega con facilidade ou moita facilidade a fin de mes, o 46,81% con dificultade e o 9,04% restante con moita dificultade.

Con respecto ao trimestre anterior, prodúcese un aumento de 1,21 puntos na porcentaxe de fogares que chega con facilidade ou moita facilidade a fin de mes.

Trátase dunha diminución de 0,25 puntos no caso de quen chegan con moita dificultade e dunha diminución de 0,97 puntos na porcentaxe de fogares que chega con dificultade a fin de mes.

Mentres, en comparación co segundo trimestre do ano 2020, a porcentaxe de fogares que chega con facilidade ou moita facilidade a fin de mes diminúe 1,82 puntos porcentuais e a de fogares que chega con dificultade a fin de mes tamén diminúe 0,08 puntos, pero crece en 1,89 puntos o dos que chegan con moita dificultade.

De aforros a compras

Así as cousas, o 36,03% dos fogares galegos pensou aforrar algo de diñeiro no próximos tres meses e o 29,21% facer algún extra en produtos de alimentación.

Ademais, segundo a enquisa, o 39,21% pensou en saír cear, a cafetarías, ir ao cinema ou ao teatro e o 8,95% en facer fronte a imprevistos ou grandes compras."               (Nós, 02/07/21)

 

3/5/21

Residencias de maiores... o negocio continúa. A tónica xeral é a falta de melloras en todos os aspectos denunciados con anterioridade e durante as vagas da COVID

 "A COVID foi especialmente virulenta dentro das residencias de maiores. Logo de teren denunciado as e os traballadores as malas condicións laborais e materiais en empresas privadas, despois das intervencións da Xunta nalgunhas residencias, voces vinculadas ás familias e aos cadros de persoal denuncian que se continúa na mesma situación. A tónica xeral é a falta de melloras en todos os aspectos denunciados con anterioridade e durante as vagas da COVID.

 A vacinación en residencias de maiores é polo que, segundo a Xunta, non existen casos nestes centros desde hai dúas semanas. O presidente galego, Alberto Núñez Feijóo, anunciaba que “Galicia está a piques de sortear a cuarta onda da COVID”, mentres continúan cribados e vacinacións na poboación xeral. Todo isto, ¿ garante que as residencias de maiores están preparadas para unha hipotética nova onda por coronavirus? ¿Aprendéronse leccións das intervencións do SERGAS? ¿Das protestas do persoal das residencias? ¿Das denuncias de familiares?

 ¿APRENDEUSE ALGO?

A resposta de representantes laborais e familiares é que non. As mesmas políticas laborais aplicadas polas empresas propietarias de residencias privadas ou concertadas, seguen a mesma política de,  atención e de persoal. O mesmo sucede cos salarios, pois varias categorías profesionais apenas sobrepasan o salario mínimo. “Son moitas as traballadoras e traballadores que queren deixalo para entrar no SERGAS” ante a perspectiva de melloras laborais e salariais.

“Entendemos que non se aprendeu nada porque se antes da primeira onda non había protocolos, puideron contratar por exemplo, servizos de limpeza, non o fixeron nin para a segunda onda” di Pepe Bernárdez, portavoz da Federación Vellez e Dignidade. Isabel Salgado de CCOO en DomusVi Santiago, denuncia que “a precariedade laboral segue aumentando, necesitamos máis persoal e a empresa non atende a razóns”.

“A contratación é unha perda de diñeiro para eles porque teñen a visión de negocio” di Sonia Jalda de Traballadoras de Residencias de Galicia (TREGA). “Cando a Xunta realizou a intervención en centros como o de Aldán en Cangas, despois de marchar o persoal do SERGAS quedou o mesmo cadro de persoal da empresa”. Segundo TREGA tampouco se están cubrindo baixas e vacacións en Aldán.

 “A día de hoxe aínda non sabemos como se puideron infectar residencias da zona de Ferrolterra por exemplo” di Beatriz Fernández da CIG. En palabras desta traballadora de DomusVi, “non entendemos a desidia da dirección nalgúns centros, sobre todo os que levan financiamento da Xunta.

O rateo de persoal segue sendo o mesmo ou peor que antes e isto tamén implica unha sobrecarga emocional” di Iria Estévez de CCOO Residencias Privadas. Con todo, Estévez apunta tamén que algunhas empresas crean “bonos” para o persoal que leva novos usuarios ou usuarias. “É un pago único, 50€ se é ingreso temporal, 100€ se é máis de tres meses”.

“Temos limpadoras que cobran 950€ e logo xerocultoras que só cobran 50€ máis” di Isabel Salgado. Noutros casos DomsusVi aumentou 170€ sobre os 950 do salario base. Dese aumento descontan o IRPF e outras taxas. “As horas en quenda de noite páganse a 15€ ou 18€ por noite, depende do centro” di Sonia Jalda quen denuncia a posibilidade de que moito do diñeiro que podería ir destinado a salarios e melloras, vai destinado a beneficios para accionistas ou persoas do staff directivo.

  ¿NOVO MODELO PARA CANDO E COMO?

Ante a situación que se creou durante a pandemia arredor das residencias, a presión de familias e traballadoras e a oposición parlamentaria, a Xunta de Galicia, realizou cambios na Consellería de Política Social sen descabezar á conselleira Fabiola García. Neste punto é cando se fala dunha revisión do actual modelo de residencias e a posibilidade da súa modificación.

O novo modelo estaría inspirado no modelo “envellecer na casa”, onde os maiores irían a centros de  día onde se lles pagaría o servizo de hostalaría e logo volverían para os seus fogares. “Cando falou a Xunta sobre un novo modelo asistencial, previamente crearan un comité de asesores que redactaría un borrador sobre o novo modelo” apunta Jalda. O borrador aínda non existe e a isto súmanlle un presunto caso de nepotismo ao querer colocar no comité de asesores a unha sobriña da CEO de DomusVi, Josefina Fernández.

“Hoxe por hoxe o modelo existente non ten alternativa en Galicia, é dicir, un modelo baseado nas residencias privadas e que ademais, vive do diñeiro público” di Pepe Bernárdez. “Debemos ter en conta que estas empresas son “amigos” da Xunta”.

Desde a Consellería de Política Social responden que as residencias, tanto públicas como privadas e de iniciativa social, "están máis preparadas que nunca para afrontar unha situación coma a actual". Durante o pasado exercicio "realizáronse un total de 360 inspeccións en diferentes centros residenciais da comunidade, das que dez remataron en sanción firme". Deste xeito cumpriuse con Plan de Inspeccións de servizos sociais.

Engaden que "sempre que nalgún caso houbo sospeitas dun funcionamento inadecuado por parte dunha residencia", actuou a inspección de servizos sociais e, "nos casos de especial gravidade, trasladouse ás autoridades xudiciais".

As residencias de maiores ben privadas, ben concertadas, están indefensas ante unha nova onda de COVID. Así o testemuñan voces de familiares de usuarios e traballadoras destes centros. A proposta da Xunta para o estudo dun novo modelo de atención á xente maior non parece estar progresando. Por outra parte, as condicións laborais dos cadros de persoal, ademais de facer diminuír o número de traballadoras, tamén fai diminuír a calidade do servizo de atención aos maiores."                 (Moncho Mariño, galicia Confidencial, 29/04/21)

29/9/20

A outra cara da contratación de profesores: "a ampliación real é de 221 interinos, non 847"

 "Inicio de curso accidentado nas aulas galegas. Na xornada do mércores a Xunta de Galicia de que ampliaría en máis de 800 profesores o corpo docente -logo de semanas de mobilizacións por parte da comunidade educativa- para permitir o cumprimento do procotolo. Con todo, e malia a celebración da propia Consellería de Educación, non está claro que o reforzo concedido polo goberno galego sirva para garantir a seguridade de cara ao curso máis incerto que se lembra.

 Fronte á versión oficial da Consellería, que na xornada do mércores inundou as planas de certos medios de comunicación, ducias de galegos deixaron patente a súa disconformidade coa medida na rede social twitter; que dende onte recolle as máis variadas críticas á medida de Román Rodríguez. Por unha banda sitúanse aqueles centros que advirten que a dotación extraordinaria de profesorado segue sen ser suficiente para cumprir o protocolo da propia Xunta de Galicia.

 A denuncia discorre paralela ó caso daqueles centros que, pola súa natureza especial, non resultaron beneficiados polo incremento de persoal ó que a Xunta accedeu logo de sucesivas protestas de sindicatos, anpas e equipos directivos; moitos dos cales chegaron mesmo a dimitir ante a imposibilidade de garantir a seguridade no curso.

 Por riba, o feito de ter anunciado a ampliación de profesores a apenas uns días do inicio das aulas deixa nunha situación de incerteza ós docentes que serán chamados ás aulas.

UNHA CIFRA "INFLADA"

Xunto con estas denuncias, a CIG-Ensino vén de destacar que, se ben a Xunta anunciou un incremento do profesorado de 847, postos, o aumento "real" non irá máis alá de "221 interinidades". Dende o sindicato explican que esta cifra é a diferenza entre a adxudicación provisional de destinos de xullo e a definitiva, feita pública de agosto. Neste aspecto, o sindicato critica "a maquinaria de propaganda" da Consellaría, que "empregou os contratos programa e a obriga legal de cumprir as ratios en primaria" para "inflar a cifra neste corpo".                 (Galicia Confidencial, 17/09/20)

23/7/20

As enfermeiras eventuais: "Non temos nin dereito a enfermar. Se enfermas quedas sen traballo"

"Fronte a unhas condicións de traballo "sanguentas", estas profesionais esixen respecto e ser escoitadas por parte da Xunta de Galicia. Falamos con Aurora Magán, que leva doce anos empregada como enfermeira eventual no Sergas e forma parte do colectivo Enfermeiras Eventuais en Loita.

Viven pendentes do teléfono móbil para incorporarse dun día para outro (cando non é no mesmo día) ao seu traballo en calquera centro de saúde ou hospital da súa área sanitaria. Saltan constantemente dun contrato a outro e chegan a acumular centos deles ao longo da súa vida laboral. Nunca poden planificar nada, nin sequera a súa economía. Decidir ser nais convértese para elas en todo un acto de valentía. 


Se din que non a algún deses contratos, son penalizadas e baixan na listaxe de contratación. Se enferman, corren o risco de quedar na casa durante un longo período de tempo. Elas son as enfermeiras eventuais do Servizo Galego de Saúde (Sergas) e este é o seu día a día, marcado polo traballo "a golpe de cabreo e reclamación" contra un constante "ti non, ti non, ti non".

Aurora Magán non chegou a contabilizar todos os seus contratos porque cansou o día que ía pola metade da conta. Só o verán pasado - desde o 5 de xullo ao 28 de setembro - acumulou un total de 38 acordos laborais. Leva 12 anos traballando como enfermeira eventual e forma parte do colectivo Enfermeiras Eventuais en Loita, que naceu hai pouco máis dun ano para esixir unhas mellores condicións laborais para as 7.000 profesionais que se atopan nesta situación, o 40% das enfermeiras totais que traballan no Sergas, segundo datos extraídos do Consello de Contas.


¿En que condicións estades traballando as enfermeiras eventuais?


Nunhas condicións sanguentas. Somos conscientes de que a eventualidade ten que existir, pero queremos ser traballadoras con dereitos. Sobre o papel recoñécensenos os mesmos dereitos que ás interinas, pero á hora da verdade non é así: non se nos respecta, non se nos deixa gozar de vacacións, temos problemas para pedir días de permiso... Todo son trabas. Estamos baixo un pacto de selección temporal (que agora tamén vai incluir persoal médico) que está obsoleto e que nos escraviza.


Obríganos a vivir pendentes do teléfono e a incorporarnos a un traballo, ás veces, avisándonos con tres horas de antelación. Case non dá tempo a saber ben a onde tes que ir, aprender o camiño, buscar o centro de saúde, saber onde tes a roupa... Ademais, é un pacto penalizador, o único en todo o Estado: se ti rexeitas un contrato por coidados familiares bótante da listaxe de contratación. O Sergas ten a tixola collida polo mango e sabe que vas estar sempre a disposición.

¿Como organizas a túa propia vida e como concilias cun traballo así?

Nunca podes planificar nada, nin sequera a túa economía. Entre contrato e contrato atópaste na casa, esperando, sen saber cantos días chegarán a ser. Pode acontecer que traballes 15 ou 20 días nun mes ou que traballes 30 de 30. Isto tenlle pasado a unha compañeira nosa que é nai. Onde queda a conciliación laboral e familiar? É imposible, as nais fan verdadeiros números. Moitas buscan a opción de contratar coidadoras, pero ata iso resulta difícil porque ao non sabes cando vas traballar, tampouco sabes cando che vai facer falta. Algunha compañeira nosa ten que estar de baixa nas listas, sen puntuar, sen cotizar e sen cobrar. Este é o nivel de conciliación.


Sempre recordo o que me pasou a min hai tres anos, cando meu pai ía facer unha pequena intervención e eu tiña que quedar coidando unha persoa maior na casa. Xusto o día en que o chamaron a el para operar chamáronme a min para incorporarme ao día seguinte. Dixen que non podía e ameazáronme con penalización. Finalmente tiven que pedir a suspensión de chamamento e botar un mes enteiro na casa sen traballar por dous días de intervención.


E xa non digamos no caso dunha enfermidade túa. Non tes dereito a baixa laboral, non tes dereito a enfermar nin tes dereito a coidarte a ti mesma. Lembro tamén unha vez que tiven gastroenterite. Avisei de que non iría traballar ao día seguinte e quitáronme o bloque de 38 contratos que tiña. Eu choraba porque pensaba: "Vanme deixar sen traballo". E efectivamente, fixérono. Traballamos a golpe de cabreo e reclamación contra o "ti non, ti non, ti non" que sempre escoitamos por ser eventuais.

¿E en canto a carga de traballo, como vos atopades?


Sobrepasadas. Hai veces que é imposible, non das, non das! Na Atención Primaria existe o chamado Complemento de Intersubstitución ou Complemento J, polo cal fas o teu traballo e o da túa compañeira que está de baixa ou vacacións. Nunca reforzan en persoal, o que fan é repartir o traballo entre compañeiras e pagarche un complemento. Eu teño chegado a levar 25 pacientes unha noite. Ao principio aceptaba pero logo empezou a haber moitas xubilacións e a carga de traballo faise imposible. Ese complemento, ás veces, nin sequera se nos paga porque non sabes se estás facendo só o teu traballo ou tamén o das túas compañeiras. Abusan do descoñecemento. Como non sabes aprovéitanse, xogan moito con iso e sáelles redondo. Eu levo 12 anos e xa vou vendo a que me enfronto, pero as compañeiras recén chegadas comen todo o que lles dan, fan unha burrada de horas...


¿Como afectan todas estas condicións e a carga de traballo á calidade asistencial?


Enfermeiras Eventuais en Loita iniciamos as nosas reivindicacións por unha cuestión laboral, pero sempre temos presente que tamén o facemos como pacientes, porque a calidade asistencial resíntese moito cando a metade do persoal na sanidade pública somos eventuais. Con este baile de sitios e persoas non se permite a continuidade dos coidados, e iso repercute moito na atención aos pacientes, que son quen o sofren en maior medida. É fundamental seguir o caso dunha persoa. A enfermaría e os coidados son holísticos, hai que coñecer o conxunto da persoa; e este 'ir e vir' non cho permite.


O teu propio adestramento tamén se complica. Aínda que moi pouquiño a pouco empezan a recoñecerse diferentes especialidades dentro da enfermaría, se un día estás nun centro de saúde e outro día nun hospital, nunca adestras; non chegas a dominar un posto de traballo nun lugar concreto para poder ofrecer calidade. Ben facemos o que podemos, pero é necesario poder adestrarse.


¿Como eventuais, como foi a vosa situación laboral durante esta pandemia? Como a vivistes?


Volvemos ao 'non dereito a enfermar'. A compañeiras que se contaxiaron da Covid-19 no posto de traballo e tiveron que ir para a casa en corentena, non se lles renovou o contrato cando tocaba e víronse sen nada. Mobilizámonos moito, reclamamos, e ao final o presidente da Xunta, Alberto Núñez Feijóo, saíu dicindo que foran casos puntuais debido a un erro de interpretacion. Mais nós temos constancia de que varias compañeiras, e non só casos puntuais, pasaron por esta situación.


Ademais, cando empezou a descender número de ingresos, ás persoas que tiñan contratos renovados ata finais de abril informáronas de repente de que rematarían o día 16 dese mes. Tamén por isto se armou moito follón. Pode que o teu posto de traballo desapareza ao baixar a carga asistencial, pero teñen obriga de rehubicarte. De novo a presión mediática e social fixo que a Xunta saíra para dicir, outra vez, que fora un erro puntual. Sempre son erros puntuais pero é o que levamos vivindo todos estes anos.


Eses dous problemas son os que vivimos especificamente como enfermeiras eventuais, pero tamén sufrimos, por suposto, a falta de material, protocolos... como o resto de profesionais da sanidade.


¿Que esixides ao Sergas para mellorar a vosa situación?


Hai moito, moito que limar. Pedimos que se elimine a taxa de reposición e que se convoquen as prazas necesarias para cubrir as necesidades da sanidade pública tendo en conta o envellecemento da poboación e a dispersión xeográfica. Temos un ratio de enfermaría por baixo do Estado español e á cola de Europa, pero ao mellor Galicia precisa incluso un ratio aínda maior para compensar estas características concretas.


Por outra banda, pedimos que haxa un pacto de selección temporal xusto e que nos permita traballar de maneira eventual nunhas condicións dignas. Levo 12 anos como enfermeira e despois das declaracións vertidas polo conselleiro de Sanidade este domingo, cando dixo que a política de contratación do Sergas non ía mudar, a min pásame pola cabeza abandonar. Non boto outros 12 anos da miña vida nestas condicións, cunha oposición aprobada. É inviable traballar así e parécenos unha falta de respecto por parte da Xunta. A Aministración está convertida na maior ETT do Estado de maneira sanguenta. Esiximos que senten a negociar coas traballadoras; aínda que vontade pola súa parte, de momento, vemos cero.


A pesar da inacción da Xunta, a vosa loita está chegando lonxe, de feito, a Eurocámara investigará a precariedade laboral na sanidade pública galega. ¿En que punto se atopa esta investigación?


En decembro presentamos unha petición perante a Comisión de Peticións da Eurocámara, que era a ferramenta que viamos máis factible. Agora chegounos comunicación de que se admitía e de que tiña o peso e a gravidade suficiente como para pasalo tamén á Comisión relacionada con asuntos de traballo na Eurocámara. Non contabamos con isto e é unha noticia moi boa para nós. Levabamos documentos de moito peso: estudos que falaban do aumento da mortalidade e morbilidade relacionado co ratio de enfermería. Cremos que tamén influíu que a Covid puxo enriba da mesa a importancia da sanidade e do imprescindibles que son uns sistemas sanitarios públicos de calidade.


Este mesmo sábado pasado saístes tamén á rúa baixo o lema 'A nosa estabilidade é a túa seguridade' e falabades da necesidade de unión de todo o persoal sanitario. ¿Buscades facer aínda máis forza, non?


A raíz da creación de Enfermeiras Eventuais en Loita, as compañeiras técnicos de coidados auxiliares de enfermaría e tamén o persoal facultativo empezaron a organizarse. Por outro lado xa existía a Asociación Galega de Celadores... Daquela comezamos a reunirnos e vimos que había dous puntos chave (a eliminación da taxa de reposición e o cambio do pacto de selección temporal) que nos unían a todos. 


Son lousas que todas sufrimos, e consideramos que igual que traballamos en equipo na atención aos pacientes, aquí tamén debemos facelo. Cremos profundamente que para desenvolver o noso labor con garantías para os pacientes debemos ter estabilidade nos nosos postos de traballo. Imos seguir loitando moito, porque se non, a outra porta que nos queda é a de coller a maleta e marchar. " (Uxía Iglesias, Galicia Confidencial, 02/07/20)