18/12/17

Que pasa coa praga que mantén paralizada a produción de patacas no norte de Galicia?

"Xa pasaron dous anos dende a detección da couza da pataca, en 2015, unha praga que a Xunta de Galicia tomou en serio moi tarde, en febreiro de 2017, co que o que comezara afectando a uns poucos concellos esténdese agora, a lo menos, a 32. As primeiras medidas do Goberno galego comezaron en maio deste ano coa recollida da pataca afectada tan só en 4 concellos.

Tan só 20 días máis tarde, cando a pataca aínda estaba a ser recollida, a conselleira do Medio Rural deu por controlada a praga nos concellos infestados da Coruña, malia o que un mes despois reuniuse a Comisión de Seguimento desta praga, sen que transcendera ningunha conclusión.

Desde entón, a Consellería remitiulles aos concellos infestados unha circular declarando 32 concellos infestados, sinalando aqueles considerados “tampón” para evitar a propagación e lembrando a prohibición do cultivo nos concellos afectados durante un mínimo de 2 anos.

“INCERTEZA”

“De incerteza considerable”. Así describe o portavoz de Agricultura do Grupo Socialista, José Manuel Pérez Seco, a situación dos concellos afectados pola praga da couza da pataca. O responsable socialista presentou este venres unha pregunta en Comisión para reclamarlle á Xunta un balance das actuacións levadas a cabo nos concellos afectados.

“É o momento de comezar coa compra da semente para plantala nos primeiros meses do ano que vén, e tanto almacéns como particulares seguen sen saber se será posible a súa plantación ou non”, dixo. Por iso, reclamoulle ao goberno galego “transparencia” e “instrucións concretas” sobre as actuacións levadas a cabo para a loita contra a “couza guatemalteca”.

Os socialistas queren saber cal é a situación actual da praga, e reclámanlle á Xunta que faga público o número de tampas colocadas e as capturas rexistradas nas zonas afectadas, especificadas por concellos e provincias."                  (Galicia Confidencial, 25/11/17)

15/12/17

El Tribunal Supremo rechaza los recursos de las familias que fueron despojadas de sus hijos en una maquinaria burocrática por la que estuvieron imputados monjas y funcionarios de la Xunta

"Era la última puerta a la que podían llamar antes de intentarlo con el Constitucional, que admite un porcentaje insignificante de casos. Los dramas familiares que pueblan la Operación Bebé de Lugo, que investigó presuntas irregularidades en los procesos de retirada de niños a sus progenitores por parte de la Xunta en pleno siglo XXI, se han dado de bruces con las pulidas puertas del Tribunal Supremo, que ni tan siquiera ha entrado a valorar la docena de sangrantes casos. 

Con un extenso fallo, los magistrados de la sala de lo Penal, en vez de bajar al horror vivido por las madres que no han podido volver a saber de sus bebés, ya adoptados por terceros, concluyen que no caben los recursos de casación contra el archivo de la causa acordado en Lugo

También se apresuran a advertir de que con esta decisión "no se vulnera el derecho a la tutela judicial efectiva" que, como recuerdan, "no es absoluto y se presta a limitaciones implícitamente admitidas".

A lo largo de siete años, desde que la juez Estela San José, entonces titular de Instrucción número 3, ordenó la entrada y registro en la delegación de Menores en Lugo y en una residencia de monjas para madres desamparadas, casi una veintena de niños han crecido ajenos a la lucha desesperada de sus padres biológicos por recuperarlos después de que la Administración se los quitase. 

Este proceso de retirada con vistas a la adopción fue, según defienden las familias afectadas, en contra de su voluntad y basándose en una serie de informes oficiales que los progenitores siempre consideraron arbitrarios, forzados, parciales, subjetivos y falseados. 

En la causa, que pasó por las manos de varios magistrados hasta que la archivó en 2016 Sergio Orduña, que no alcanzó a ver el delito, llegaron a estar imputadas unas 20 personas, fundamentalmente trabajadores de la Xunta y religiosas del Hogar Madre Encarnación.

El sobreseimiento libre fue corroborado luego por la Audiencia Provincial, que poco antes había emitido un auto sobre la causa en el que sí veía "indicios de delito". Y por supuesto, también bendecido por la fiscalía, que siempre se mantuvo en una postura contraria a una investigación que avanzaba a trompicones. 

Por el juzgado no llegaron a pasar para prestar declaración todos los protagonistas del sumario ni se realizaron todas las pruebas que los denunciantes reclamaban. Si la Operación Bebé llegó a donde llegó fue sobre todo por el esfuerzo de los abogados de oficio de las familias afectadas, la inmensa mayoría con escasos recursos económicos y grandes dificultades para defenderse frente a unos engranajes burocráticos para ellos endiablados.

Al Supremo llegaron ya solo recursos por siete de los 12 ramos (uno por familia despojada) en que se organizó la causa, en un enésimo intento de los letrados por mantener viva esa Bebé que los tribunales gallegos ya daban por muerta y enterrada. La decisión de dar la espalda a los recursos de casación fue acordada por la sala de lo Penal el pasado día 7 y fundamentada a lo largo de 15 folios.

 Ayer su sentencia empezó a ser notificada a algunos de los abogados de oficio. Mientras digieren la noticia todavía no han decidido si darán el último paso que les brinda la justicia española: presentar recurso de amparo ante el Tribunal Constitucional.

Archivadas quedan, probablemente de forma definitiva, las escalofriantes diligencias sobre una madre víctima de una presunta mafia rusa que entregó en adopción a su recién nacido bajo amenaza; o la lucha de una mujer confinada para siempre en una silla de ruedas después de arrojarse al vacío en el hospital de Pontevedra, desesperada por haber firmado el consentimiento de adopción de su niña. 

También el caso de una argelina que dio a luz en la Mariña lucense y declaró que firmó sin saber la entrega de su hija porque no entendía el castellano. O el de un padre al que ni se le preguntó si consentía la adopción que había rubricado su esposa hospitalizada y supuestamente sedada con tres Valium 10 en Lugo. 

Y también el de una madre a la que las trabajadoras sociales consideraron incapaz de criar a dos bebés sanos pero sí apta para cuidar a dos algo mayores, uno de ellos dependiente como un bebé. Como señala Amelia Saavedra, la abogada de esta supuesta víctima del sistema, la niña mayor y su hermano discapacitado no resultaban "nada apetecibles para las familias adoptantes".                        (Silvia R. Pontevedra, El País, 13/12/17)

14/12/17

La polilla de la patata muerde la economía doméstica en Galicia y Asturias

"Galicia es tierra de comedores de patatas. Así lo reflejaba Manuel Rivas en el título de su primera novela, inspirado en un cuadro de Van Gogh, y así lo atestigua la economía doméstica de buena parte de sus habitantes, autoabastecidos durante siglos del tubérculo plantado en la huerta de casa. 

La prohibición a lo largo de dos años del cultivo de este producto básico en 45 ayuntamientos del noroeste de España (13 de ellos asturianos) para intentar erradicar la plaga de polilla guatemalteca ha caído por ello en miles de hogares como una dura condena.




Aunque los controles han logrado evitar de momento que en Galicia el insecto que devora la patata llegue a las zonas distinguidas con la Indicación Geográfica Protegida (Bergantiños en A Coruña y A Limia en Ourense), donde esta producción es un importante pilar económico, el veto al tubérculo ha dejado víctimas. 

Francisco López, que gestiona la granja de agricultura ecológica Casa Ánxel de Crecente, en A Pastoriza (Lugo), ha tenido que cerrar una línea de producción en la que había realizado fuertes inversiones sin que tenga derecho a un solo euro de indemnización. 

“Cuando pase la prohibición no retomaré la producción de patata ecológica que tenía porque ya he perdido los clientes y tendría que empezar de cero”, lamenta este empresario, que en tres años había logrado colocar su producto en los estantes de Carrefour y en los grandes mercados de Madrid y Barcelona.

López vendía al año 60.000 kilos de patata ecológica, sembrada en seis hectáreas de terreno y cepillada y envasada en una planta en la que invirtió 80.000 euros hace solo dos años. Cuando la Administración anunció que el ayuntamiento de A Pastoriza en el que tiene sede su empresa era uno de los afectados por el veto a este producto, el empresario intentó buscar un remedio. 

Ante la imposibilidad de trasladar el cultivo a otras fincas ubicadas en zona libre de plaga porque los terrenos precisarían una calificación ecológica, se planteó sacarle rendimiento a su maquinaria envasando patata de explotaciones ubicadas en otros ayuntamientos. Sin embargo, los controles contra la polilla guatemalteca tampoco le permitieron ese movimiento de mercancía.

Más de 1.300 afectados por la plaga han solicitado compensaciones económicas a la Xunta, que tiene previsto destinar unos 200.000 euros a tal fin. Solo tienen derecho a percibir estas ayudas los productores que, en el momento de activarse la prohibición, tuvieron que arrancar patatas ya cultivadas o desechar semillas ya compradas. Francisco López aún no había hecho ninguna de estas dos cosas y no ha recibido ni un solo euro de indemnización pese a que la medida le ha obligado a cerrar una línea de producción de la empresa.

En total, se han destruido 365 toneladas de patatas en los ayuntamientos gallegos invadidos por la polilla, de las cuales alrededor de 315 corresponden a particulares. “La gente ha asumido con resignación las instrucciones de la Xunta”, explica Secundino García, alcalde de San Sadurniño (A Coruña), un municipio de 3.000 habitantes y economía agroganadera que ha entrado en la lista del veto a la patata.

 “Los vecinos confían en lo que dicen las autoridades, en que la plaga se erradicará en dos años gracias a la prohibición, así que un fracaso de estas medidas sería un fraude para ellos”.

En la comunidad autónoma con las pensiones más bajas de España, para la población envejecida de localidades como San Sadurniño el autoconsumo de patatas es una ayuda importante para llegar a fin de mes. Para los hogares afectados por la prohibición, el nuevo gasto que supone tener que comprar fuera las patatas, un producto básico de la gastronomía gallega, “es más dinero que lo que supone la subida de las pensiones”, subraya García.

El Gobierno gallego, que recibió críticas de los sindicatos agrarios por la tardanza en tomar medidas contundentes, asegura que el avance de la plaga se ha frenado. Según sus datos, hasta octubre se habían reducido un 65% las capturas de polillas guatemaltecas con respecto a 2016. “Se ha acabado la alarma, las medidas de vigilancia están funcionando”, afirma Guillermo Budiño, portavoz de los empresarios de la Indicación Xeográfica Protexida Pataca de Galicia, zonas a las que no ha llegado la polilla, quien destaca que si se mantiene el ritmo de envasado y etiquetado el 2017 “será un año de récord” para los productores gallegos.

La prohibición de plantar patata, pese a todo, se acaba de extender a un municipio gallego (Cariño), que se suma a la lista de 31 ayuntamientos publicada en marzo, y a nueve concejos asturianos (en marzo eran cuatro), después de que las autoridades detectaran insectos de esta especie en las trampas instaladas por prevención. 

Los responsables autonómicos de Galicia y Asturias atribuyen esta extensión al “movimiento de patatas entre municipios” y han decidido “intensificar” la vigilancia que tienen encomendada la Guardia Civil y la Policía Autonómica."           (Sonia Vizoso, El País, 12/12/17)

13/12/17

La segunda catástrofe del monte gallego... el chapapote del monte se precipitó a los manantiales de los que se nutren los depósitos de agua que abastecen a las aldeas del interior de Galicia. Se han quedado si agua potable... la Xunta no ha hecho nada

"Somos un país de caladiños” (sumisos) define Xosé Santos, miembro de la asociación ecologista Amigos das árbores (Amigos de los árboles) y agente forestal, el mutismo colectivo tras la devastadora oleada de incendios que asoló Galicia en otoño. 

La asociación a la que representa denuncia “absoluta pasividad de la Xunta, pero también de la oposición” frente a la previsión de catástrofe que suponían las lluvias torrenciales para ríos y manantiales. Transcurridos dos meses de los devastadores fuegos, los peores augurios se han cumplido como una profecía bíblica.




Amigos das árbores alertó hace unos días de que las turberas (cuencas lacustres de materia orgánica protegidas por Ley que absorben el agua y actúan como barreras impidiendo el arrastre del terreno calcinado a los ríos) ardían a sus anchas en el subsuelo de algunos montes porque no se habían realizado labores de protección. 

Este lunes, tras dos días de lluvias torrenciales descargadas por la furia de la borrasca Ana, la situación era ya insalvable: el chapapote del monte se precipitó a los manantiales de los que se nutren los depósitos de agua que abastecen a las aldeas del interior de Galicia. Se han quedado si agua potable mientras esperan por el dinero prometido para reparar los daños ocasionados por los incendios.

“Si había una crónica anunciada era esta”, lamenta Santos la “absoluta pasividad” con la que, sostiene, ha encarado la Administración autonómica las previsiones catastróficas de una lluvia torrencial sobre la tierra calcinada. “La Xunta no ha hecho nada: ni trabajos para evitar la erosión, ni protección de las infraestructuras, ni aprobación de planes especiales de restauración hidrológica para recuperar los ecosistemas afectados por los incendios, ni pedir las ayudas europeas; nada de nada”, denuncia el ecologista.

“El gobierno gallego ni siquiera se molestó en contestar a la petición de convocatoria del Consello Forestal de Galicia”, dependiente de la Consellería de Medio Rural y que tiene el mandato del Parlamento Europeo de elaborar una estrategia para la conservación de los montes. “No crearon ni una mesa de trabajo en la que Universidad, propietarios de montes, alcaldes y ecologistas aportasen ideas o experiencias ante una situación como esta”, lamenta Santos, vocal en el mencionado Consello Forestal.

El desastre es de tal calibre que no está garantizada la salubridad del agua de la que se abastecen las poblaciones de los municipios rurales. “Fue providencial que el fuego no arrasara la costa porque estaría ahora también afectada toda la producción marisquera”, señala el ecologista.

Los alcaldes de las zonas afectadas muestran su preocupación. Y también su impotencia. Luis Milia, regidor del municipio ourensano de Carballeda de Avia, uno de los más afectados por los incendios del otoño que se cobraron ahí una de las cuatro víctimas mortales, detalla cómo “la falta de trabajos de rehabilitación de los montes” ha acabo arrastrando los escombros no ya solo a los manantiales y riachuelos, sino al interior de las viviendas situadas bajo la montaña. 

“Salían litros de agua con cenizas por las puertas de las casas como si fuesen presas desbordadas”, explica el regidor una visión dantesca con la que denuncia el abandono de la Administración autonómica y de la Diputación de Ourense que, señala, “ni está ni se la espera”.

La Xunta, señala Milia, envió una brigada de Tragsa, el holding público especializado en servicios de emergencia y conservación de la naturaleza, para limpiar los montes “pero poco hicieron porque las grandes rocas volcánicas que coronan la montaña corren ahora el riesgo de desprenderse tras haberse quedado sin vegetación el subsuelo sobre el que se asentaban”. 

El alcalde afirma que la Xunta envió a un ingeniero para evaluar la situación y este “envió un informe alertado de que había que asegurar las rocas, pero no se ha hecho nada y una de ellas estña ya rota en pedazos”.

En lo que respecta al organismo provincial, sostiene Milia que “nos estaba cobrando las analíticas del agua que finalmente nos está haciendo gratis el Colegio de Farmacéuticos de Ourense porque en el Ayuntamiento no disponemos ya de un euro: vamos acumulando una catástrofe tras otra sin respirar”. El regidor sostiene que volverán a entregar agua embotellada a los vecinos “ahora que ya habíamos conseguido suprimir el reparto tras controlar, clorar las aguas y limpiar los depósitos”.

La denuncia del abandono de la Xunta y la Diputación la comparten otros gobiernos locales afectados, fundamentalmente en la provincia de Ourense, como el de Parada do Sil, en la Ribeira Sacra, zona de impactante belleza paisajística y la de mayor concentración del románico eclesiástico de Europa que la Xunta promueve para que sea declarada Patrimonio de la Humanidad.

De la misma forma que nos dejaron solos para combatir los grandes incendios del otoño y para limpiar el monte, nos abandonan también ahora, con los manantiales llenos de los escombros que ha arrastrado el agua”, sostiene un portavoz municipal que, como el regidor de Carballeda de Avia, reconoce que el Ayuntamiento se ha quedado sin recursos mientras se plantea suministrar agua potable a los vecinos mediante camiones cisterna.

El representante de Amigos das árbores asegura que mientras el gobierno gallego “escamoteaba medios en la contratación de brigadistas” para ejecutar la limpieza de los montes contrataba helicópteros a un precio de 16.000 euros por día desde los que lanzaban la paja a los montes “sin ton ni son”.Y ello, en un momento, puntualiza Santos, en el que el responsable forestal de la Xunta, Tomás Fernández-Couto, está imputado por haber contratado a dedo el servicio de helicópteros en las campañas de 2011, 2012 y 2013.

La Consellería de Medio Rural justifica el uso de estos medios aéreos destacando que el método del mulching, (esparcir paja por el monte para evitar el arrastre de las cenizas) “se puede hacer manualmente o a través de helicóptero en las pendientes más inaccesibles” y asegura que se trata de una técnica pionera “que solo se lleva a cabo en países como Canadá y con muy buenos resultados”. 

Sostiene que parra estos trabajos de recuperación y consolidación de suelos “se ha hecho una encomienda” por un presupuesto de tres millones para este año y de otros cuatro para ejecutar en 2018. Junto a ello, reconoce que está actuando de momento solo en “una primera fase” centrada en los 32 incendios que este año superaron las 300 hectáreas afectadas y que “posteriormente” actuara en aquellos otros que lo necesiten.

Mientras los afectados intentan reponerse de las consecuencias de la borrasca Ana,sin haber superado apenas las de los incendios, la Consellería convoca para el próximo día 18 la reunión del Consello Forestal y asegura que ha destinado 1,5 millones de euros a reparación de daños en infraestructuras de titularidad privada, reparación de bienes y maquinaria de explotaciones agrícolas o ganaderas."                (Cristina Huete, El País, 11/12/17)

12/12/17

“É un escandalo que se estea a adiantar citas aos pacientes que ameazan con acudir á Xustiza”

"O caso é o seguinte: un paciente ponse en contacto coa Plataforma Sanitaria A Mariña porque quere que se lle axude a facer una reclamación en Atención ao Paciente; o home padece de dor, inchazón e tumefacción no antebrazo esquerdo dende o mes de xullo deste ano; acode ao seu médico de cabeceira, que lle pon un tratamento ao que non responde e por este motivo vai ao Servizo de Urxencias do Hospital da Costa, do cal sae sen diagnóstico e co mesmo tratamento que lle puxeran no Centro de saúde; o problema persiste, non mellora en absoluto, derívano a Reumatoloxía e danlle cita para o 7 de novembro do 2017, solicitándolle analítica, resonancia e radiografías, mais cítano para ver os resultados e coñecer o seu diagnóstico e establecer un posible tratamento o día 26 de novembro de 2018, máis dun ano despois da sua consulta de Reumatoloxía.

Por todo isto, o paciente presentou unha reclamación en Atención ao paciente o día 23 de novembro de 2017, solicitando que se lle axilizasen os trámites para diagnosticar e tratar o seu proceso, calificando de "inadmisible" semellante lista de espera. Na reclamación, que ten o número de rexistro 2727, o usuario conclúe que de non axilizarse os trámites tomará as medidas legais que considere oportunas.

O 28 de novembro, o paciente recibe una chamada telefónica na que lle notifican que vaia ao hospital o día 29 de novembro a realizar a devandita resonancia.

Desde a Plataforma Sanitaria manifestan que "é un escandalo que se esté a adiantar citas a aqueles pacientes que ameacen con acudir á Xustiza", xa que ademais de "ser un modo nefasto de administrar a asistenza sanitaria", resulta "inaceptable por pasar por diante de aqueles que non fan reclamación e agardan para ser vistos", denuncian.

A Plataforma Sanitaria esixe á Administración que "se xestione adecuadamente a asistencia sanitaria, non a golpe de reclamacións, senón garantindo que cada proceso patolóxico sexa visto en base a criterios clínicos obxectivos, segundo a súa gravidade, e garantindo uns tempos de espera axeitados, facendo as previsións adecuadas de persoal que garantan a asistenza sanitaria dacordo ás necesidades".

Sinalan tamén que isto "non é un caso illado", senón un "modus operandi do Goberno da Xunta para desprestixiar e desmantelar a sanidade pública co fin de privatizala".
Trátase, din, de "facer negocio coa sanidade e de reservar poltronas nos consellos de administración dos hospitais privados a modo de portas xiratorias".               (Galicia Confidencial, 01/12/17)

11/12/17

El Tribunal de Cuentas gallego no investigará las facturas millonarias irregulares abonadas a las subcontratas del hospital de Pontevedra

"El Consello de Contas de Galicia no va a investigar la denuncia de la asociación Batas Blancas que alertó de las irregularidades detectadas en varias subcontratas del hospital de Pontevedra, a pesar de que su coste supera los doce millones de euros, de que el propio organismo ya detectó puntos negros en las licitaciones, y de considera que, de resultar finalmente probadas, supondrían un incumplimiento de las normas de contratación pública.

Batas Blancas denunció el pasado mes de septiembre ante el Consello, que se encarga de fiscalizar los presupuestos y gastos del sector público autonómico, que el Complejo Hospitalario de Pontevedra (CHOP) seguía pagando a tres empresas proveedoras de servicios cuyos contratos habían expirado, y también los plazos legales por los que se prorrogaron

En concreto se trataba de la adquisición de materiales y equipos del laboratorio; el transporte, distribución y organización de almacenes de farmacia e historiales clínicos, y la explotación de la cantina del Hospital Montecelo, adscrito al CHOP.

Los tres contratos, que sumaban 12,1 millones de euros y se licitaron en el 2011 con duraciones de dos años los dos primeros y cuatro el tercero, fueron prorrogados y extendidos en el tiempo en las mismas condiciones. Según la normativa de contratación pública, el Servicio Galego de Saúde (Sergas), titular del hospital, debería haber convocado un nuevo concurso para licitarlos, más aún cuando las condiciones y costes de los servicios habían variado con los años.

En un escrito de respuesta a Batas Blancas, el consejero mayor del Consello de Contas, José Antonio Redondo López, admite que los dos primeros contratos fueron objeto de auditoría por ese organismo, cuyos inspectores hallaron numerosas irregularidades en la licitación inicial tal y como dejaron reflejado en el informe de fiscalización de las cuentas del Sergas 2012-2014. 

Y advierte de que los hechos denunciados podrían constituir “hechos presuntamente disconformes con la normativa de contratación” que deberían dar lugar a la actuación del propio Sergas o de los tribunales. Pero anuncia que el Consello de Contas no los investigará porque, según se deduce, no tiene tiempo ni medios suficientes.

“Actualmente el Consello está desarrollando, con carácter prioritario, las fiscalizaciones incluidas en el presente Plan de Trabajo comprometido frente al Parlamento de Galicia, por lo que no es posible acordar en este momento la realización de una fiscalización relativa a los hechos denunciados”, asegura Redondo, dando cuenta del acuerdo del pleno del organismo celebrado el pasado 21 de noviembre.

 El Consello de Contas de Galicia está formado por el consejero mayor y otros cuatro consejeros, y cuenta con un presupuesto anual de más de 6,6 millones de euros. Según su último presupuesto publicado, de esa cantidad más de cinco millones se destinan a gastos de personal."                   (Juan Oliver, Público, 04/12/17)

7/12/17

Galicia, atlántica e olivareira... o aceite producido unicamente coa variedade Brava galega supera o parámetro marcado pola Comisión Europea para poder outorgarlle propiedades saudábeis

"Nos últimos dous lustros vénse desenvolvendo un interese científico ao redor da oliveira galega. 

O fito máis destacable acontece no ano 2015, cando Patricia Reboredo Rodríguez realiza unha tese na Universidade de Vigo para o Departamento de Química Analítica e Alimentaria, na Área de Nutrición e Bromatoloxía, chamada “Caracterización aromática y fenólica de aceitunas y aceites de oliva producidos en Galicia”. 

Os resultados desta tese veñen a confirmar que, das vinte mostras de ADN de oliveiras galegas recollidas nese estudo, existen dúas variedades cuxos xenotipos son distintos ao resto de variedades rexistradas na base de datos do Banco de Germoplasma Mundial del Olivo (BGMO) da Universidade de Córdoba; ou dito doutro xeito, a constatación da existencia das dúas primeiras variedades galegas de oliveira recoñecidas coma tales.

Estas dúas variedades foron denominadas como Brava galega e Mansa galega, mantendo así o nome que popularmente sempre se lles deu nas bisbarras oleícolas galegas. Nesta tese doutoral, única na súa especificidade sobre o oliveiral galego, tamén se indica que un aceite producido unicamente coa variedade Brava galega supera o parámetro marcado pola Comisión Europea para poder outorgarlle propiedades saudábeis. 

E por se non fose abondo, hai outro dato científico que se engade en dita tese e que afonda un chisco máis no iceberg da oliveira en Galiza: deses vinte exemplares analizados, existen outras dúas mostras de oliveiras do país que aínda non están rexistradas e que tampouco coinciden coas existentes na base de datos da BGMO. 

Os feitos falan por si mesmos. E se os feitos subliñan que o presente olivareiro galego está moi vivo, o pasado agocha un cultivo que sufriu moitas estocadas, algunhas delas case mortais.

Auxe e supervivencia fronte ao esquecemento


Houbo tempos en Galiza no que as oliveiras tiñan abundante presenza nalgunhas comarcas galegas e supuñan unha notábel fonte de financiamento e traballo. A constancia escrita vén dende Afonso X o Sabio, nas súas Cantigas de Escarnio e Maldizer.
 Na Idade Media, dende as Médulas no Bierzo, a carón do río Sil e os seus afluentes, a través do Miño e ata chegar ás Rías Baixas, espalladas entre o verdor das carballeiras, castiñeiros e lameiros, protexidas do frío nas concas fluviais do sur galego, as plantacións de vides e oliveiras convivían nesta terra. 
Unha análise histórica podería situar a expansión da oliveira en Galiza da man dos conquistadores romanos, uns dos mestres desta planta sacra. 

O historiador romano Estrabón menciona no volume 3 de Geographika que os indíxenas galegos empregaban graxa animal na súa dieta, o que nos leva a dar verosimilitude á orixe romana do aceite en Galiza; unha planta que, a xulgar polos mapas de Begoña Bas no seu libro “Os muíños de aceite en Galicia: estudio preliminar”, concentra a cultura ancestral olivareira na bisbarra do río Sil na súa entrada a Galiza entre as provincias de Ourense e Lugo, illadamente en Lobios, o Val de Ourense e Monterrei, e xa máis afastado, o concello de Vedra, na Coruña. 

Esta localización xeográfica das zonas nas que se atopan ou atopaban vellos muíños aceiteiros, permite formular ligazóns entre as explotacións auríferas que os romanos fixeron polo leste da antiga Gallaecia, e os cultivos de gusto romano que trouxeron canda eles, como son o viño e o aceite. Así, os invasores plantaron vides e oliveiras nos lugares máis solleiros e máis preto dos xacementos auríferos nos que traballaban.

 Aínda hoxe, se os ollos están adestrados, se albisca esta secular parella nalgúns socalcos do pai Miño e o seu irmán Sil.

Daquela, a que se debe que a existencia de oliveiras sexa tan escasa na Galiza actual? Así como outros cultivos, coma o viño, mantiveron a súa presenza de xeito máis ou menos vizoso no país, as plantacións de oliveiras non tiveron tanta sorte. 

Contan as crónicas do século XV que os Reis Católicos, para castigar o rebelde pobo galego (revoltas irmandiñas e insubordinación da maioría da súa nobreza) e para favoreceren a recentemente conquistada Andalucía, crearon unha draconiana fiscalización ás oliveiras galegas, mediante as alcabalas, impostos ás transaccións, e o reforzamento dos dezmos, o que provocou a corta de milleiros destas árbores, cunha sonada excepción: as terras de Monforte, onde os Reis Católicos premiaron a fidelidade do Conde de Lemos, unha argumentación histórica que sostén a notábel presenza de oliveiras centenarias e ata oliveirais nas zonas do val de Monforte, Quiroga, Ribas de Sil e Larouco. 

Pero a historia da oliveira galega reservaba máis calamidades para o patrimonio botánico do país. En documentos de séculos posteriores, houbo unha nova tentativa de consumalo ecocidio; no século XVII fálase dunha nova norma anti-oliveira por orde do Conde Duque de... Olivares para reforzar os seus latifundios olivareiros sevillanos. 

Despois de séculos escuros nos que o aceite familiar se levaba ao muíño máis próximo para facer a moenda, ou se facía para algún pazo ou bispado provincial, e máis alá dun pequeno pulo nos comezos do século XX grazas ás recentemente creadas factorías conserveiras de peixe das Rías Baixas, o oliveiral galego esmorece. 

Tan só se mantén unha produción local nalgunhas zonas olivareiras ata comezos da década dos setenta do século pasado, ficando tan só producións familiares illadas e pensadas para o autoconsumo.

Un presente de pioneiros... e non tanto


Hai corenta anos a histórica presenza de oliveiras en Galiza acreditábana algúns eidos illados con vellas plantacións nas comarcas olivareiras de Verín e Quiroga. As escasas superviventes que non foron cortadas nos séculos escuros medraban preto de mosteiros, reitorais, camposantos, capelas e igrexas. As oliveiras pertencentes á Igrexa foron respectadas por mor do emprego desta planta nos rituais de defuntos e Pascua. 

A finais do século XX, a Xunta do bipartito do PSdeG e BNG impulsa unha serie de plantacións en determinadas zonas de tradición olivareira mais que caen no esquecemento co cambio do goberno galego.

 De xeito privado, algúns viticultores da zona de Quiroga, como as adegas Mondelo ou Val de Quiroga, comezan a elaborar o aceite que tradicionalmente facían na casa, mais con nova maquinaria e de xeito industrializado e volven recuperar árbores centenarias e ata milenarias, multiplicando ditas castes mediante o tradicional estacado. En 2015 a APAG –Asociación de Produtores de Aceite e Oliva de Galicia– calculou a produción en aproximadamente 7.000 litros de aceite galego virxe extra. 

 Ao tratarse de cantidades pequenas cunha distribución minifundista do cultivo e cunha elaboración de castes case extintas, o resultado comercial é que o valor deste aceite no mercado sexa moito maior ca a meirande parte dos aceites do resto do Estado. Hoxe en día, o prezo medio aproximado do aceite galego virxe extra para o consumidor final é duns 25 euros o litro, podendo chegar aos 30 euros en cultivo ecolóxico.


A Xunta amosou certo interese neste cultivo nestes últimos anos, e vén dotando de axudas e subvencións á gran marca de aceite producido en Galiza, a ourensá Aceites Abril, que leva xa varios anos apostando maioritariamente por variedades coma a Picual e a Arbequina, ambas e dúas foráneas, e plantándoas nun sistema superintensivo de cultivos con marcos de metro, o que acelera a entrada en produción, mais co resultado dun aceite de moito menor valor engadido có procedente de castes autóctonas, dada a grande oferta deses dous aceites por todo o Estado.


Casas produtoras coma Olei, aceites José Galán, Val de Quiroga, Ouro de Quiroga ou aceites Figueiredo veñen traballando na posta en valor do aceite autóctono. En febreiro de 2015 créase a Asociación de Produtores de Aceite e Oliva de Galicia (APAG), que conta entre os socios con algunha das empresas citadas e que nace coa finalidade de crear un tecido produtivo e colaborativo mediante o cal formular iniciativas no sector olivareiro galego, implicando á administración galega nesta posta en valor. 

Este mesmo ano, a APAG solicitoulle á Xunta unha denominación de orixe (DO) protexida para a produción olivareira galega, a primeira pegada dunha longa mais apaixonante andaina na procura de poñer en valor esta planta, que ademais de mediterránea, tamén pode ser atlántica.


Os avais científicos manifestados na tese de Patricia Reboredo veñen a reforzar o que nalgunhas zonas do país era unha realidade histórica. O pasado 5 de abril de 2017, o CSIC, a través do Grupo de Viticultura da Misión Biolóxica de Galicia xunto coa Fundación Juana de Vega e a APAG, presentaron o proxecto de investigación “Caracterización e recuperación de variedades de oliveira autóctonas de Galicia” no que, ao longo de 4 anos, farán unha prospección exhaustiva nas catro provincias galegas para recoller, analizar e producir mostras de aceite co fin de obter unha xenealoxía fiábel para estruturar as futuras plantacións e producións de aceites galegos.


As castes acabadas de descubrir e as que aínda fican por descubrir non son máis que a crónica dunha nova vida anunciada, un cultivo que ten todos os requirimentos para volver a ser non só unha maneira de aproveitar os minifundios para o autoconsumo, senón un xeito de profesionalizar o sector a través da súa xestión cooperativa e asociativa, e unha saída laboral de futuro no rural galego, cuns custes económicos e de tempos menores en comparación aos coidados que se lle dan ao tradicional bacelo.

Os produtos da oliveira galega, e o seu máximo expoñente, o aceite virxe extra galego, están chamados a ser unha das referencias na xa sonada gastronomía galega."                (Paco Paz, O Salto, 26/10/17)

5/12/17

Una cooperativa agraria reflota su negocio fabricando postres fríos con la leche fresca de sus granjas. Desde 2015, Bico de Xeado ha abierto 15 heladerías en España

"El secreto de un buen helado natural empieza en el guisante. La planta se deja crecer en invierno, pero no para que la coman las vacas, sino para enriquecer con nitrógeno la tierra en la que luego se sembrará ese maíz que sí va a alimentar a las lecheras. 

Así ocurre al menos en la granja O Cancelo (Miño, A Coruña), una explotación de un centenar de reses rescatada del abandono en 2009 por una escuálida Cooperativa Agraria Provincial (CAP) que procedía de las antiguas Uteco (Unión Territorial de Cooperativas) y que en plena crisis del sector había vendido prácticamente todo su negocio y su marca de leche a Puleva

Hoy, los ganaderos han comprado una segunda granja que pronto entrará en funcionamiento. El objetivo es duplicar la producción por el éxito de los postres fríos que fabrican y venden a la hostelería y en establecimientos propios de toda España con la marca comercial de Bico de Xeado. 

La denominación en gallego significa "beso de helado" y juega a la ambigüedad, porque, como señala el gerente de CAP, Jesús Otero, "de Xeado" suena a "deseado": "Siempre me preguntan cómo nos atrevimos a vender los helados con este nombre fuera de Galicia, pero ¿quién sabe lo que quiere decir Häagen-Dazs?"

Hoy, CAP factura seis millones de euros de los que 1,8 proceden de la elaboración de helados. El resto viene fundamentalmente de la venta directa de parte de la leche que produce a la marca Celta, de los trabajos de asesoría para otros ganaderos, y de la compra y gestión de materias primas para granjas asociadas. 

También de un servicio por el que ofrecen personal de sustitución para que los dueños y los empleados de otras explotaciones puedan tomarse vacaciones y bajas, algo hasta hace poco impensable.




S. R. P.
"Sabíamos muchísimo de producir leche y nada de fabricar helados. Nos costó localizar maestros porque es un mundo muy especial", reconoce el gerente: "Cada artesano guarda con celo su fórmula". Al fin, en 2011, encontraron ayuda en Canarias, y al volver de allá fue cuando invirtieron en la primera, pequeña, máquina. La primera tienda la inauguraron en mayo de 2015 en A Coruña, muy cerca de las heladerías más célebres de la ciudad.

"Sabíamos que si queríamos abrirnos un hueco solo podíamos aspirar al nivel alto", sigue relatando Jesús Otero, "llegar al mercado en el tope de gama, sin copiar a nadie, con recetas propias ideadas aquí". Iria García es la maestra heladera: "los nuevos sabores que creamos son probados por toda la plantilla", asegura la trabajadora, "y entre todos decidimos si salen al público o no, porque somos como una familia". Aprovechan las cenas de la empresa para hacer esa decisiva cata en el momento del postre, pero algunos sabores "van y vienen por peticiones de los clientes".

La cooperativa coruñesa, presidida por José Calo, rechaza la fórmula de fraquicia para sus heladerías. "Esa palabra nos asusta", comentan en la factoría de Bergondo. En 2016 empezaron a lloverles peticiones de personas interesadas y entonces idearon "un proyecto de colaboración" en el que no existen los cánones de entrada. 

"Les cedemos la imagen y les vendemos nuestro producto, pero no nos aprovechamos de nuestros colaboradores", asegura Otero. Ahora estudian muchas propuestas en Portugal pero de momento, entre las tiendas españolas, la mayoría siguen siendo propias.

O Cancelo, además de criar y ordeñar vacas, es el "campo de ensayo" donde se experimentan mejoras en la alimentación, se prueban razas lecheras y se dan charlas y clases en un aula de madera a la que suelen ir los colegios. 

En la granja se cultivan cereales (y guisantes, claro) para la elaboración de los forrajes, y se complementa la dieta de las vacas con el bagazo de cebada que les subministra la cervecera Estrella Galicia. En las visitas organizadas tratan de "divulgar el sector lácteo" para que la gente se pregunte "cómo es posible que un litro de agua cueste lo mismo que uno de leche, cuando para producir uno de leche hacen falta tantos de agua".

Dependiendo del sabor del que se trate, entre el 45% y el 50% de cada helado Bico de Leite es leche de vaca únicamente pasteurizada. Estos días se preparan para fabricar los de kiwi y castaña porque la carta se ajusta a la fruta de temporada "y a poder ser -salvo el plátano, que viene de Canarias- de proximidad". 

Hay otros sabores como el de licor café de Gomariz (O Ribeiro, Ourense) que, sin embargo, siempre están ahí. Empezaron fabricándolos en la propia granja, pero el éxito los obligó a trasladarse, primero a una nave en el ayuntamiento de Arteixo y recientemente a otra en el polígono de Bergondo, siempre dentro de la provincia de A Coruña. 

Este año producirán 200.000 litros de helado y el objetivo, cuando entre en funcionamiento la granja Esperanza, adquirida en San Sadurniño (A Coruña), es doblar la cifra. La cooperativa da trabajo ahora a medio centenar de personas, además del personal de refuerzo que contratan las heladerías en temporada alta.

La CAP desapareció prácticamente en 1999 tras la traumática venta de su marca insignia, Leyma, a la granadina Puleva. En la cooperativa no quedaron más que un par de personas trabajando, sin ninguna explotación en propiedad, y mantenían bajo mínimos el nombre ofreciendo servicios de asesoramiento a granjeros. 

Resucitar O Cancelo, esa ganadería cerrada donde reinaban la desilusión y la basura, fue el primer paso. Pegarse un gran batacazo con un proyecto de máquinas expendedoras de leche fresca para los urbanitas, el segundo.

 El tercero llegó el día en que los socios recibieron una invitación para asistir a una demostración de una multinacional holandesa que ofrecía preparados en polvo para añadir a la leche y fabricar helados de sabores. A los granjeros gallegos, que buscaban una salida después del fracaso de las expendedoras, aquello no les gustó nada pero les señaló el camino.

"El queso era lo típico, los yogures ya había en Galicia quien los hacía muy bien... ¿Por qué no podíamos emplear nuestra leche fresca en hacer helados, pero con fruta fresca e ingredientes naturales?", cuenta el gerente que se preguntaron entonces. 

En 2011 compraron su primer pastomantecador, la máquina esencial en la fabricación de helados. Y enseguida empezaron a despachar a la hostelería sus postres de marca Granxa O Cancelo. En 2015 dieron la gran zancada final: no sin polémica dentro de la cooperativa, acordaron cambiar de imagen y de nombre para abrir heladerías propias. 

Así nació Bico de Xeado, hoy con unas quince tiendas y puntos de venta al público en Galicia, Andalucía, Cantabria y Madrid. Aquí también planea entrar en el Wanda Metropolitano: lo hará con la biconeta, una furgoneta retro que es todo un símbolo para la marca. Los otros emblemas son los "carros de bicos" (carros de besos) y los bancos en forma de vaca que fabrica en castaño para las heladerías un ebanista de cerca de la granja."                (Silvia R., El País, 10/11/17)

1/12/17

Por que arde Galicia? Ideas para un futuro distinto

"Por que arde Galicia? É a pregunta que todo o mundo se fai cada ano ou, cando menos, naqueles anos especialmente negativos. Nun artigo o biólogo ambiental Xavier Vázquez Pumariño esixía esta semana analizar esta cuestión coa necesaria complexidade ("estase a tratar un tema extraordinariamente complexo cunha simplicidade pueril", dicía).

 "O lume na Galiza é estrutural. E como tal non ten unha solución doada nin moito menos rápida. Requírese coñecemento, obxectivo e estratexia", escribía tamén hai un tempo o enxeñeiro técnico agrícola Óscar Antón Pérez García.

 Esta mesma semana Sebastián Hernández, secretario da Asociación Profesional de Bombeiros Forestais de Galicia, subliñaba igualmente que "non hai fórmulas máxicas", que as solucións debían ser "a medio e longo prazo" e que debían debaterse e acordarse entre todos os sectores afectados.

 Un pacto de país. Dá a impresión de que boa parte desas propostas de solución están xa sobre a mesa; os propios Xavier Vázquez Pumariño e Óscar Antón Pérez levan anos apuntando as mesmas conclusións que repiten estes días. 

Falamos con eles, por suposto, sobre a eucaliptización e o modelo forestal e de xestión do territorio implantado en Galicia nas últimas décadas. Pero tamén sobre a posible existencia dunha "cultura do lume" na sociedade galega. 

E, sobre todo, sobre a necesidade de apostar no medio rural por actividades diferentes ás meramente extractivas, unha das principais demandas da manifestación que este domingo percorreu as rúas de Compostela baixo os lemas de "Non á Lei de Depredación" e "Lumes Nunca Máis".

 

Abandono do rural


"Para que haxa un incendio, teñen que darse tres elementos: Ten que haber que plante lume, ten que haber combustible e ten que haber unhas condicións meteorolóxicas determinadas, coma as excepcionais da semana pasada ou como as que conflúen algún verán, con calor, pouca humidade e cun forte e sostido vento do nordés", destaca Vázquez Pumariño

"Hai que atender, polo tanto, a todas elas", di, destacando que un dos grandes problemas é que "vivimos nunha área particularmente propicia para os lumes, un mundo combustible, conformado nas últimas décadas". "Tanto en Galiza como en Portugal, a partir dos anos 50, con dúas ditaduras e paisaxes culturais moi similares, impúlsase a forestación con piñeiros daquelas zonas que ata o momento eran pasteiros no monte e/ou cultivos de cereais. 

A gandería desapareceu -eses millóns de ovellas e cabras que procesaban o gran crecemento da biomasa biomasa-. E as novas fábricas de celulosa crearon a necesidade de empregar o eucalipto", explica. 

"Ocúpase o territorio para que o sistema capitalista teña espazos para extraer materias 
primas" -destaca- "O sistema actual está provocando unha distribución do espazo entre uns centros urbanos cunha gran produción desligada do medio natural; e, despois, un enorme baleiro. Ese espazo baleiro dedícase a aquilo que se necesita para que funcione todo o resto: xeración de enerxía -eólicos, encoros...-, produción que xera moitos ingresos pero en lugares diferentes, e produción de materias primas, neste caso madeira. 

Recórdame un pouco ao modelo de territorio que amosa a última de Blade Runner", sinala. “Parece que só se está a falar dun problema forestal cando a realidade é que é un problema do rural, é dicir, é un problema da gandería, da agricultura, da ordenación do territorio, da conservación da biodiversidade, do mantemento do ciclo da auga, etc.”, conclúe. 

"Hai unha chea de factores interconectados, e as solucións reais, que van á base do problema, son dunha elevada complexidade de execución e teñen elevado tempo de execución, ademais", sinala pola súa banda Óscar Antón Pérez

"Cumpriría comezar por aquelas cuestións máis simples na súa execución ou curtas no tempo e, a partir de aí, seguir coas máis complicadas", di. "Unha das cousas máis importantes que se poderían facer agora sería facer cumprir a lei que xa existe e que non se está a cumprir", sinala. "Por exemplo, habería que garantir que se respectan as distancias de seguridade ás vivendas ou as faixas de xestión, recollidas na Lei de Montes e na Lei de Incendios. Non sería unha medida estrutural, pero axudaría a afastar as situacións de perigo das casas", di.

"Despois, hai cousas que si son complexas e si van á base dos problemas. Hai que revisar como temos o territorio e cómpre ordenalo: diversificar usos, mellorar a xestión das parcelas, buscar usos alternativos, procurar os propietarios que non se saben quen son...", subliña. E incide, sobre todo, no abandono do rural: "Nas zonas rurais hai que facilitarlles a vida, en todos os sentidos, ás persoas que traballan alí. Teñen que ter servizos ao mesmo nivel que teñen as persoas que viven nos espazos urbanos. 

E, ademais, cando unha persoa decide comezar unha actividade agraria debe ter a axuda necesaria". "Así é como se consegue fixar poboación no rural: con servizos e facilidades para traballar. Se non hai poboación, hai abandono de superficies", resume.

"Se un superpón o mapa das zonas queimadas nos últimos anos co mapa das zonas nas que hai abandono, coinciden case ao 100%, agás quizais no Baixo Miño, por outros factores. A zona con máis alarmas é o centro de Lugo, pero a zona con máis hectáreas queimadas son os dous distritos que van de Valdeorras a Monterrei, que suman o 35% de todo o queimado en Galicia na última década. 

E isto coincide coas áreas nas que a actividade agraria se abandonou máis, que máis se despoboaron, nas que o gando se retirou do monte, que precisamente axudaba a controlar a biomasa...", comenta.

"Acadar un novo modelo de desenvolvemento que permita elevar a calidade de vida das persoas que viven no rural, que inclúa políticas de freo efectivo do abandono, que corrixa un saldo demográfico alarmante, que dote de medios e protexa a economía agraria, que viabilice o emprego e o coidado do medio, é a mellor maneira de evitar que o monte arda", resume. 

Non podemos continuar no actual sistema, con porcentaxes de abandono da superficie agraria útil que raian o 30%, mentres seguimos a ser importadores netos de produtos agrarios, nin podemos pretender un retorno a un presunto antes que en moitos casos non pasa de ser unha construción mitolóxica con pouca aplicación no tempo presente. Cómpre acadar os equilibrios no momento presente, coas ferramentas que temos ao noso dispor", engade.

 

O modelo forestal: A eucaliptización


Xavier Vázquez Pumariño alerta de que os grupos que apostan por estes cultivos forestais conforman "un lobby moi poderoso, sobre todo porque non necesita ser lobby, porque hai moitas cousas que xa asumimos como normais. Asumimos como normal que exista ENCE, que exista Norfor... Asumimos, dende a dereita á extrema esquerda, que o monte está abandonado e que hai que poñelo a producir".

 "O último paso nesta política é a Lei de Depredacion, que se acaba de aprobar, e que non pode ser máis descarada neste sentido: como administración pasamo de todo e deixamos o territorio en mans do capitalismo de colegueo máis salvaxe", engade. "Este modelo xera, ademais, unha industria do lume, porque está claro que a ninguén lle gusta ver arder o monte, é perigoso e morre xente, polo que hai que apagalo. E hai xente que está gañando con isto", advirte.

O biólogo ambiental subliña que "este sistema de cultivos forestais é rendible porque están os custes externalizados. Os propietarios de piñeiros e eucaliptos en Galicia, sexan privados ou comunidades de montes, ENCE e Norfor -que é quen reciben o beneficio- ou as empresas de viveiros... son rendibles porque os seus custes de mantemento páganse con cartos públicos". "Os sistemas de extinción de incendios pagámolos todos. 

Se a un se lle queima a casa e veñen os bombeiros, pásannos unha factura por apagar o lume; ben, por que non se fai isto no caso das propiedades no monte? Quizais porque non serían rendibles? Que ocorrería se incluíramos os custes de prevención/extinción nos custes de produción?", pregúntase. 

"Eu non teño por que subvencionar eucaliptos. Se queren ter un negocio, que o paguen eles. Se os custes de desbrozar e de apagar os lumes tivesen que pagalos os propietarios, non habería negocio do eucalipto en Galicia. É un negocio que se mantén porque estamos entre todos pagando impostos para mantelo", di.

“O monte, tal e como é empregado agora, non xera moitos beneficios sociais. A sociedade ao completo debe decidir como se emprega o monte, estea nas mans de quen estea, con fins de protección paisaxística, conservación da biodiversidade e protección hídrica”, subliña e aclara que “non é o mesmo unha masa abolada ou unha superficie forestal que un bosque. 

 Un bosque é un ecosistema complexo en equilibrio co medio ambiente capaz de albergar determinadas especies de flora e fauna; isto contraponse ao cultivo forestal, é dicir, unha colección monoespecífica de árbores, no caso galego, fundamentalmente de piñeiros e eucaliptos”.

Óscar Antón Pérez afirma que "o tema do eucalipto é complexo". "Por unha banda, funciona como todo monocultivo: ti cando fas un monocultivo de calquera especie, vas beneficiar que calquera patóxeno ou desastre se estenda en todo o espazo”, di. “Con todo, o eucalipto por si só non leva a que o monte arda: entran en xogo outros factores.

 Na Mariña de Lugo, o réxime hídrico fai que a cantidade de humidade no chan imposibilite os incendios, da mesma maneira que a falta de humidade os posibilita no Sur de Pontevedra. E hai que dicir tamén que en Galicia arden máis as zonas de monte baixo que as zonas de especies pirófitas. Polo tanto as especies pirófitas non teñen toda a culpa", sinala. 

"O eucalipto xera uns efectos moi claros: cambia totalmente o sotobosque, favorece especies cunha ignición moito máis doada, e a propia follaxe e ramaxe do eucalipto, así coma as substancias que desprende, favorecen e a extensión do lume”, explica. 

“Todo isto é certo, pero o eucalipto hai que xestionalo: se como sociedade nos xera un certo beneficio, teremos que aprender a aproveitalo da mellor maneira posible, e non como se está a facer ata agora, invadindo todo de eucaliptos ou poñéndoos en calquera sitio”, di. “Sobre todo porque non podemos erradicalo dun día para o outro, teremos que aprender a convivir con el. Levou dúas xeracións chegar ata este punto, e reverter isto minimamente vai levar dúas décadas como mínimo.

 Os eucaliptos están crecendo e os propietarios non van cortalos ata que teñan un tamaño no que obteñan un beneficio suficiente”, advirte. “E isto dicho unha persoa que está absolutamente convencida de que non é a especie forestal máis adecuada para Galicia. E tendo en conta que o monte galego xera uns ingresos de 300 millóns de euros e ocupa un 72% do territorio, mentres que a agricultura xera 900 millóns e ocupa o 20%”, conclúe.

O enxeñeiro agrícola sinala ademais que "no tema dos eucaliptos, eu comezaría pedindo que se cumprise a lei existente. E ademais, apostaría por evitar a plantación de especies pirófitas en zonas agrícolas e nas proximidades das casas, a carón de núcleos que están sendo cercados". 

"E, despois, hai que xestionar o territorio; ata agora cada persoa vén decidindo plantar ou non na súa parcela de forma individual. Seguramente haberá que facer unha organización conxunta, aproveitando esa microparcelación para deixar zonas libres, a xeito de faixas naturais de devasa, de corte da continuidade. Así aseguraríanse os rendementos para os propietarios pero evitaríase o monocultivo", comenta.

 

A limpeza do monte e a cultura do lume


Outros dous asuntos dos que se adoita falar cada vez que hai unha vaga de incendios é a importancia da "cultura do lume" que aínda existe da sociedade galega e, ademais, a necesidade de limpar o monte. 

Sobre o primeiro asunto Óscar Antón Pérez explica que a cultura do lume "formaba parte da xestión do territorio: Axudaba a facer pastos, axudaba a abonar, nalgúns casos escorrentaba fauna salvaxe... Pero evidentemente na actualidade hai métodos moito máis sinxelos". 

"Esa cultura do lume era en certo modo respectuosa, e as queimas facíanse de forma moi estudada, coordinando as queimas, espaciándoas no tempo... Na actualidade o beneficio do lume como ferramenta agronómica é escasa comparada con outros instrumentos que temos; o propio uso do gando é hoxe unha ferramenta magnífica no control do mato", sinala. 

 "Algúns dos lumes máis importantes en Galicia danse no inverno no Macizo Central, en Ourense, porque a xente queima o mato para ter pastos. Son incendios que duran varios días, pero como están en zonas non urbanas e non se pon a ninguén en perigo, pois non se comenta", comenta Vázquez Pumariño.

En canto ao argumento da limpeza do monte, Vázquez Pumariño destaca que esa suciedade é sobre todo "mato, fundamentalmente leguminosas que, como o toxo, fertilizan e protexen o chan ademais de ser un hábitat de gran interese natural". "Cando hai décadas se foi retirando todo o gando dos montes, o mato creceu e naceu a idea de que iso é negativo, interprétase como abandono. O abandono é vexetación espontánea, é natureza, é onde temos realmente a biodiversidade en Galicia", di. "Se acabamos con todo isto, non sei onde nos leva este discurso, a asfaltar todo. 

Ademais, é absurdo desbrozar todo con desbrozadoras; primeiro, isto tería un efecto moi limitando; segundo, xeraría unha emisión brutal de CO2 por uso de gasoil; e terceiro, xeraría unha dependencia enerxética que non podemos asumir", advirte. O mesmo pensa Óscar Antón Pérez: "É moi fácil botar a man ao argumento de imos limpar

Limpar o que? Hai monte que non se pode limpar, porque é un espazo natural, porque a fauna salvaxe necesita de maleza de determinada altura e densidade para poderen reproducirse ou alimentarse. Hai que manter un medio natural vivo". "En todo caso, aquelas zonas que están abandonadas hai que xestionalas, establecer directrices de usos", di.

Vázquez Pumariño advirte igualmente de que "o monte baixo, aínda que arda, está adaptado a arder. Hoxe está todo negro, pero por debaixo quedan raíces; cando chegue a primavera todo isto que ardeu estará brotando de novo, fixando chan, absorbendo CO2 e dando refuxio e alimento a fauna. Iso é gratis". 

 "En cambio, os lugares -que antes eran mato e monte baixo- nos que se plantaron piñeiros e eucaliptos, van arder igual ou peor e despois de arder non hai nada no chan. Polo tanto, as perdas de chan, de paisaxe e de flora e fauna van ser moito maiores", engade. "Polo tanto, non se trata de drenar máis recursos da extinción á prevención senón de mudar o modelo completamente, de darlle a volta como un carpín para que sexa sostible económica, social e ambientalmente", conclúe.

 

Máis "acción" e menos "lamentación"


"Precisamos, pois, un cambio de modelo no que se recuperen os usos do monte, tanto agrícolas como gandeiros, pois son as terras onde se desenvolven estas actividades as máis reticentes a arder e no caso de que finalmente ardan, son sinxelamente apagables", resume Vázquez Pumariño.

 "Por outra banda o emprego de especies forestais caducifolias como castiñeiros, carballos, nogueiras, cerdeiras, etc impide que a luz pase ao chan evitando a proliferación do sotobosque e manténdose esa limpeza de xeito natural; igualmente manteñen un nivel de humidade superior, clave para unha menor propagación do lume", di.

Óscar Antón Pérez di que este días non quere ler nin oír "lamentacións". "O que ten que facer o pobo galego é tomar cartas no asunto, non lamentarse. O que me vale é a indignación, váleme a rabia, pero a potencia sen control non serve de nada: indignados pero tentando que as cousas cambien, non rabear agora dous días e despois esquecendo o tema ata a próxima vaga de lumes".

"De igual xeito, a Xunta bótalle a culpa a unha trama incendiaria porque é unha forma de non asumir a responsabilidade que ten en todo isto. Creamos un inimigo difuso, poñémoslle unha etiqueta e iso é unha maneira doada de evadir a responsabilidade. A administración gasta cada ano centos de millóns de euros en extinción que sae dos petos de todos e así levamos 30 anos. Se ti gastas todo iso e non obtés resultados é que algo estarás facendo mal. 

Hai que avaliar o que fixeches para mellorar a estratexia. O Goberno galego está pasando do rural dunha maneira que clama ao ceo, non está deseñando políticas para o rural que teñan en conta as necesidades da xente que vive alí", denuncia.

"Ordenar o rural limita o abandono, permite outorgar oportunidades sociais e económicas dignas á xente que alí vive e entregar ao resto da poboación un ámbito de protección e esparexemento. Hai unha serie de actividades económicas moi importantes que contribúen a coidar do territorio, a fixar xente do rural e a ter un medio ambiente moito máis ordenado para o aproveitamento da poboación

E isto non lle compete só á xente do rural que cada vez queda menos, compétenos a todos como sociedade. Pero para isto é necesaria unha aposta política decidida polo rural que fuxa da autocompracencia e do lugar común", subliña. E finalmente, lembra que "hai que ter claro que todos estes cambios de usos, de mentalidade, ou os cambios nas estruturas económicas non se fan nunha lexislatura nin en dúas. Pódense poñer bases, pero os efectos veranse en 20 anos".           (Marcos Pérez Pena , Praza Pública, 22/10/17

30/11/17

A Xunta pagou 77.000 euros a xornais impresos para publicar a declaración de Feijóo sobre os incendios

"Un mínimo de 77.000 euros é o que gastou a Xunta en publicar nunha ducia de xornais impresos, a páxina completa, a declaración que o presidente, Alberto Núñez Feijóo, realizou o pasado luns día 16, en plena vaga de incendios, culpando dos mesmos a un suposto “terrorismo incendiario” do que non hai probas

Iso é o que reflicten unha serie de contratos a dedo publicados este xoves na páxina web de contratación da Xunta, da que serán borrados nunha semana en aplicación do protocolo de transparencia do Goberno galego.

Os publicados este xoves pola Xunta son 12 contratos con outras tantas empresas editoras de xornais impresos e outro a maiores cunha empresa de comunicación para a “maquetación e deseño” do anuncio por 2.180 euros. Canto aos contratos cos xornais, os de maior importe son cos diarios de ámbito estatal xa que o anunciou foi publicado nas súas edicións xerais para toda España

 O maior é con El País por 17.000 euros, seguido polo ABC con 11.906,40 euros, La Voz de Galicia con 9.500 euros, El Mundo con 8.349 euros e La Razón con 8.000 euros. A lista complétana Faro de Vigo (6.040 euros), La Región (3.720), El Progreso (3.500 euros), El Correo Gallego (2.120 euros), El Diario de Pontevedra (1.880 euros), El Ideal Gallego (1.880 euros) e La Opinión de A Coruña (1.360 euros).

Todos estes contratos realizounos o Goberno galego, a través da Secretaría Xeral de Medios, dependente da Presidencia da Xunta, coa modalidade de contrato menor, que permite que por eses importes poidan ser adxudicados libremente a dedo. Eses contratos só son publicados polo Goberno galego na súa web durante unha semana e logo bórraos, sen que exista a posibilidade, como si ocorre co resto de adxudicacións, de descargar unha copia dos mesmos.

A publicidade a páxina completa consistiu na reprodución íntegra do que se denominou como “Declaración institucional da Xunta de Galicia” que o presidente Feijóo lera un día antes tras unha xuntanza extraordinaria do Consello da Xunta sobre a vaga de incendios. O texto resumíase en tres ideas: “Galicia coas vítimas”, “Galicia contra o terrorismo incendiario” e “Galicia cos equipos de extinción”. Nel 

O gasto destes máis de 77.000 euros en facer propaganda da opinión do Goberno galego sobre os incendios forestais prodúcese malia a denuncia que fixeron os axentes forestais de que a Xunta lles dixo que reducía o dispositivo de loita contra o lume “por razóns orzamentarias”. Non é primeira ocasión que o actual Goberno galego realiza unha inserción publicitaria coma esta. Xa o fixera, por exemplo, para difundir un manifesto contra o soberanismo catalán cun formato semellante en xuño de 2016."                 (Praza Pública, 27/10/17)

28/11/17

Toda emigración deixa un pouso de ausencia. Queda como un oco...

"O escritor Antonio Piñeiro gañou o Premio Torrente Ballester en galego, convocado pola Deputación da Coruña, coa novela A través do fume. (...)

A emigración é o tema de fondo, o que desencadea a historia, mais o libro fala máis ben da ausencia, da espera, quizais da imposibilidade de esquecer…

Está a ausencia e está a emigración, un tema que os galegos sentimos tan próximo. Toda emigración deixa un pouso de ausencia. Queda como un oco. O tema é, si, a emigración que se converte en definitiva e o oco que deixa. En realidade, o tema trasládanos unha imaxe dunha época.

 Un distanciamento entre a sociedade galega e a sociedade europea dos desprazados do momento. Unha distancia vivencial, laboral, obxectual, de costumes… e tamén emocional, a través de sensacións, obxectos e recordos, de imaxes que desvelan os distintos modos de vida. 

Hai obxectos especialmente relevantes, coma as cartas e as fotos. As cartas da emigración, símbolo tamén da ausencia e da memoria.

As cartas son o fío que une todo. É fácil de entender para un galego. Quen non escribiu unha carta para un familiar desprazado? As cartas non usurpan o papel da memoria, senón que o complementan, acompáñano, coma unha foto que é especialmente importante na novela.

Son fragmentos de memoria transmitida polos obxectos a través das cartas: os lugares, os chicles, os agasallos, a festa do Nadal, a lúa que dúas persoas miran á mesma distancia… 

A relación entre nai e filla ten as súas complexidades. A nai ten un medo terrible á sexualidade da filla. Querías facer un retrato da pegada dunha educación represiva?

A novela xoga con dúas vidas, dous escenarios. A nai está tocada polo mundo no que lle tocou medrar, pola educación represiva que viviu amargamente, e que traslada á súa filla a través do medo. Teme dar un mal paso e aférrase ás convencións, ás normas impostas, para non ser socialmente excluída.

 Na filla hai un compoñente silvestre da sexualidade, porque nese tempo á mocidade non lle quedaba outra que buscar recullos, agochos, momentos íntimos fóra deas vistas dos demais, porque a sexualidade estaba controlada e prohibida.

A filla experimenta estes recullos, quere dicirlle algo á nai pero non sabe o que, pero si saberá como desemboca a historia da nai… Hai tres finais, pero non podemos contalos, ten que descubrilos o lector. 

De fondo está tamén a sacralización da familia como “base da sociedade” polo franquismo e a ideoloxía patriarcal que a sustentaba. As “nais da nación”. De que maneira quixeches reflectir isto?

É un retrato daquel momento, daquela precariedade social, aquela sociedade decadente, aquela escombreira, que malia todo daba detalles sorprendentes desde o punto de vista literario.

Coma o choque entre proclamar a familia como núcleo da sociedade e ao mesmo tempo destruíla a través da emigración, promovida polas políticas franquistas. Ou o amor, que se agochaba, que de tanto tentar controlalo facíase que agromase co seu compoñente silvestre, máxico, case de aventura. É paradoxal. 

A novela funde presente e pasado. A filla lembra a súa infancia desde o presente. A viaxe é importante nesa relación entre os tempos…

A lembranza do pasado é transmitida, experimentada no transcurso dunha viaxe actual. O tempo da novela é entre o embarque e a saída da filla na viaxe Barcelona-Santiago. Unha viaxe na que recupera un obxecto moi importante que trae a Galiza.

E o fume? Aparece varias veces no libro e simboliza distintas cousas. Que é o fume?

Hai unha idea que está en Proust e en moitos filósofos que é que os recendos activan a memoria. A palabra fume ten ese sentido, relacionado cos olores que traen o recordo. Tamén é o fume dunha cidade industrial, e o fume no que queda todo despois do remate final…

Non é unha novela de fácil lectura. Esixe moita atención ata o final, e mesmo así podes perder cousas se non volves ler. Es consciente diso, non?

Sempre foi a miña preferencia probar cousas, experimentar. Comezas comezas a traballar nunha historia empezas por un tema, unha idea… Pero a min gústame tamén experimentar coas formas da linguaxe, explorando a súa plasticidade, as distintas maneiras compositivas. É a miña tendencia persoal na escrita, que neste caso pronunciouse de vez. 

O libro fala tamén dunha felicidade que foxe de nós. Outro tema de fondo.

Si, o tema da felicidade está ligado ao tema da identidade, e o tema da identidade á súa relación cos obxectos. Como nas pequenas celebracións de Nadal, nas que as familias separadas pola emigración tentan crer que son felices malia todo.

Escribiches outro libro sobre os anos 80… Moitos dos obxectos que citas serán facilmente recoñecibles para unha xeración.

É que os anos 70 e 80 dan unha materia literaria moi bonita. Foron tremendamente intensos en moitos momentos. Os obxectos traeranlles recordos a persoas dunha determinada xeración, pero o que quero é que todo o mundo poida comprender esas referencias, que lle cheguen a todo o mundo. E creo que eses anos están tan preñados de aspectos distintivos que abren un campo mi grande para conectar co lector. 

A filla lembra os discursos de Franco e do Rei e parécenlle iguais.

É a memoria dunha nena. Non pretende facer unha crítica política. Pero o que ela ve é un mesmo escenario, un mesmo discurso: a familia unida, o fogar, a calor… Cousas que ela non tiña. Todo o mundo falaba do mesmo e ela non o vía na súa realidade.

Hai non moito Borja Fernández fixo a peza teatral ‘Salvador’, sobre un avó emigrado ao que a familia lle perde a pista. Resultaba sorprendente a resignación da súa muller, que criara os fillos soa. Na túa novela, é diferente a actitude da nai e da filla.

Claro, é que non é o mesmo. Pero é que unha muller nese tempo non podía adoptar outra posición. A nai soporta as circunstancias como pode, porque actuar doutra maneira suporía quedar fóra, ser socialmente excluída, e iso era demasiado duro. Tiñan que resignarse e sobrevivir para que non as mirasen mal…

Claro que hai certa conciencia autorrepresiva, resultado dunha educación determinada. A represión era sumida como algo natural, convertíase nun automatismo nun círculo social pechado sobre si mesmo."                     (Entrevista a Antonio Piñeiro, Montse Dopico, Praza Pública, 19/11/17)

La ‘paranoia del fuego’ se topa con la realidad de la Galicia rural, las pistas de la última ola incendiaria apuntan a las desdichas de un territorio abandonado a su suerte

"Quienes vigilan el monte a diario en Galicia saben cómo reacciona el cerebro humano ante el cerco de las llamas. Cuando los fuegos se multiplican aquí y allá como por arte de magia negra, cuando se baja a un infierno como el que rodeó hace un mes a decenas de miles de gallegos, es casi imposible no sospechar que hasta tu propia sombra alberga a un incendiario. 

En Vigo, vecinos angustiados aseguraban haber visto motoristas extendiendo el infierno por la ciudad y la Xunta de Alberto Núñez Feijóo aún sigue repitiendo como un mantra defensivo la palabra “terrorismo”.

“Yo le llamo la paranoia del fuego, porque no hay nada de eso”, apunta Alejandro Rodríguez, agente forestal en Galicia desde hace un cuarto de siglo. No ha habido ni fiscal ni cuerpo policial que haya encontrado indicios de una trama organizada detrás de las olas de incendios que azotan el noroeste de la Península periódicamente, cuando el calor y los vientos activan el polvorín en el que se han convertido las áreas rurales por la despoblación, la falta de limpieza y la extensión descontrolada de especies pirófitas como el eucalipto y el pino. Y no será por no intentarlo.

Desde que el político popular José Manuel Romay Beccaría, hoy presidente del Consejo de Estado, lanzó esa hipótesis en 1990 como consejero de Agricultura de Manuel Fraga, se han abierto en Galicia varias investigaciones judiciales buscando en vano una confirmación, también después de la ola incendiaria de agosto de 2006.

El rastro dejado por los fuegos que arrasaron hace un mes 50.000 hectáreas de patrimonio natural gallego apunta a que la rápida y simultánea extensión de las llamas tiene que ver más con las antorchas voladoras que salen de los eucaliptos que con la acción de bandas imaginarias. En Vigo se ha hallado una corteza de este árbol chamuscada en una casa del centro urbano.

Y ya en 2006, hojas ardiendo de este árbol originario de Australia llegaron hasta las islas Cíes, a 15 kilómetros de la costa. Los datos oficiales de la Xunta, sin embargo, recogen el número de focos de los incendios sin distinguir el principal de los secundarios, pese a la importancia de esa diferenciación para conocer cómo y por qué se propagan las llamas en una tragedia como la que acaba de sufrir Galicia.

Tampoco los detenidos hasta ahora parecen miembros de un comando. Un activista ambiental que alega haber asado unos chorizos y una septuagenaria que se puso a quemar rastrojos pese a la prohibición por viento y sequía son los dos arrestados por la última oleada incendiaria. Un mando de la Guardia Civil esgrime la complejidad de investigar los incendios y accede a “hablar en B” de las numerosas pesquisas abiertas sobre lo ocurrido: “No tenemos nada de nada”.

Criminales escurridizos

Detrás del 96% de los incendios esclarecidos (que son pocos, según los expertos) está la mano del ser humano, ya sea de forma fortuita o intencionada. “Pero lo único que encontramos son perfiles con motivaciones individuales”, subraya el fiscal gallego especializado en medio ambiente, Álvaro García Ortiz.

 Los 540 agentes forestales que vigilan el extenso monte gallego, una plantilla de funcionarios que la Xunta mantiene congelada desde 1985, conocen bien el terreno que pisan y a su menguante población. Cuentan que lo difícil no es pillar al negligente, al que sigue usando el fuego como herramienta agrícola pese a los peligros que entraña.

El escurridizo es el incendiario “de verdad”, el “cabrón que prende intencionadamente para dañar amplias superficies y que pone en riesgo casas y personas”, azuzado siempre por oscuras motivaciones. “Son personas muy peligrosas, las más temidas y señaladas en las aldeas, que actúan por rencillas, por disputas vecinales y rencores, pero también a veces por otros intereses instrumentales como la caza”, explica el fiscal de medio ambiente.

 Alejandro Rodríguez, coordinador federal de agentes medioambientales en CC OO, describe la impotencia de un colega que sospecha profundamente de un ganadero y un cazador de su zona pero no tiene pruebas. “Cada año se detiene, a lo sumo, a cinco incendiarios. El resto son autores por imprudencias”, señala Rodríguez, quien critica que los agentes forestales gallegos estén apartados de las labores de investigación de incendios pese a su experiencia y conocimiento del terreno.

 “Hay que descender a la problemática local que hay detrás de cada incendio y tener gente en el territorio podría ayudar a prevenirlos”, propone García Ortiz.

Las negligencias las suelen cometer personas mayores que siguen empleando el fuego, como hace décadas, para deshacerse de la abundante maleza que se acumula en el noroeste de España. Lo hacían cuando eran jóvenes y sus aldeas no eran un paraíso inflamable, cuando el entorno estaba húmedo, limpio y cuidado y al mínimo descontrol salían decenas de vecinos a sofocar el desastre. Pero ahora, inciden desde la Fiscalía de Medio Ambiente de Galicia, ese comportamiento es “temerario”. 

Los agentes forestales cuentan que en Galicia, siempre que en verano los partes meteorológicos pronostican lluvias, se multiplican los incendios justo unos días antes. Sabiendo que no lo podrán hacer después, son muchos los que se lanzan a quemar rastrojos. “Es difícil concienciar contra el arraigo del fuego, porque son gente mayor y se criaron así”, afirma el agente forestal Rodríguez.

 “Son comportamientos individuales que tienen que tener responsabilidad, pero no se puede criminalizar a toda la sociedad rural gallega”. Mientras el cambio climático seca la España húmeda y las zonas rurales se vacían, nadie niega que, tarde o temprano, otra ola de fuegos vendrá y que cuando se desate, no habrá medios de extinción que la paren.

Los desbordados agentes forestales admiten en Galicia que no tienen medios ni capacidad para controlar eficazmente que se cumplan las franjas de protección de las casas y que los propietarios mantengan limpias sus fincas. Y desde el ámbito judicial, la fiscalía reconoce que más allá de imponer penas disuasorias, el Derecho penal nunca resolverá por sí solo el problema."              (Sonia Vizoso, El País, 21/11/17)