18/9/20

El Pórtico de la Gloria, visto en un detalle inédito La Fundación Barrié presenta una ’app’ que bucea en los secretos del monumento y permite apreciar detalles imperceptibles al ojo



"A plena vista, bajo una gruesa capa de mugre amontonada a lo largo del tiempo, se escondía un tesoro. Tras 12 años de trabajo, lo rescataron en 2018 los profesionales de distintas universidades europeas —desde arquitectos a geólogos, informáticos y físicos— que colaboraron bajo la dirección del Instituto de Patrimonio Cultural de España en la restauración del Pórtico de la Gloria de la Catedral de Santiago de Compostela.

Lo que destaparon bajo los restos de suciedad, sales o morteros de cemento que se acumulaban sobre los cuerpos y rostros de las figuras diseñadas en buena parte por el Maestro Mateo y su obrador en la segunda mitad del siglo XII fueron tres capas de policromía realizadas respectivamente en época medieval, en el siglo XVI y en el XVII: viejos colores recién descubiertos que aportan una nueva vida a una de las joyas de la escultura románica en España y que, como muchos monumentos antiguos, en realidad no vestía del gris al que nos tenía acostumbrados.

Ese azul lapislázuli primigenio, junto a los rojos de bermellón y cochinilla, verdes cobre y blancos de plomo y azul azurita de la segunda intervención y los mejor preservados tonos de la tercera pueden verse hoy con un detalle inédito con la app gratuita para Apple y Android que ha presentado este viernes la Fundación Barrié, financiadora también del proyecto de restauración del Pórtico, que costó 6,2 millones de euros.    

Las imágenes en súperalta resolución que se pueden ver en la aplicación posan una mirada inédita sobre la obra: por medio de 2.700 fotografías tomadas a lo largo de 14 horas del pasado mes de julio sobre los 200 metros cuadrados del Pórtico, resulta posible acercarse a las figuras con un detalle sorprendente. Desde la perspectiva de alguien que se encontrara de pie frente al Pórtico, se pueden apreciar con nitidez las pestañas de los personajes, los brocados de oro de las vestiduras, los prolijos gestos de aquellos que han encontrado la gracia y los que han quedado suspendidos en el limbo…

Más allá del zoom, la app proporciona otras cuantas herramientas para adentrarse en el monumento y sus recovecos desde la distancia, ya sea a través del móvil u otro dispositivo. Estas van desde un repaso resumido por la obra con parada en sus componentes principales (el limbo, el árbol de Jesé, la figura del apóstol Santiago, el Pántocrator, los evangelistas y los bienaventurados) y en los principales daños que hubo que tener en cuenta antes de acometer la restauración, hasta un recuento de sus figuras más destacadas, ente estas los ángeles de la Pasión, el profeta Daniel, el apóstol San Juan y los 24 ancianos del Apocalipsis, que sujetan entre todos 21 instrumentos musicales.

Como parte de los trabajos de restauración se incluyó precisamente un proyecto de reconstrucción en madera de álamo, abedul, tilo, cerezo, nogal y boj de esos objetos musicales de la época, testigos de excepción de la historia musical medieval cuyos sonidos se incluyen en la aplicación junto con reproducciones en 3D que permiten observarlos desde todas sus perspectivas. Desde que la fídula oval, el arpa-salterio, el laúd o el organistrum fueron devueltos a la vida a partir de sus imágenes esculpidas en piedra, han realizado varios conciertos y se ha grabado un disco con ellos.

Otra de las funciones que presenta la aplicación ofrece una comparativa de las fotografías del antes y el después de la restauración, en las que se puede apreciar el renacer del intenso colorido de las estatuas. Junto con imágenes de los trabajos de restauración, se incluye también un repaso de las fases de la rehabilitación del conjunto: análisis de materiales, intervención en la piedra y en la policromía, documentación… La visita virtual por el pórtico se puede hacer además en compañía de una audioguía, con parada en algunos de los detalles más llamativos de la composición, como las túnicas de los personajes, las escrituras que portan o sus logrados rostros."   (Silvia Hernando, El País, 04/09/20)

17/9/20

La prima de Feijóo, de nuevo en el disparadero: la responsabilizan de “poner en riesgo la salud del personal sanitario” y de los pacientes... la zona COVID en el Hospital de Santiago está separada de la NO COVID solo por un biombo y una toalla con lejía en el suelo

 "Una vez más la gerente del área Sanitaria de Santiago-Barbanza, Eloína Núñez, vuelve a estar en el centro de la polémica. En esta ocasión es el sindicato CCOO el que acusa a la prima del presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, de poner “en riesgo la salud del personal y del resto de la población” en el Hospital Clínico ubicado en la capital compostelana.

En concreto, informan de que desde el pasado viernes 11 de septiembre, la cuarta planta de este complejo hospitalario “es, al mismo tiempo, zona COVID y no COVID”, añadiendo que esto se debe a que ambas áreas, a pesar de la gravedad del momento por los contagios y la crisis sanitaria actual, solo cuentan para su separación con “un biombo y una toalla con lejía en el suelo”.

El sindicato considera que una decisión de este calibre tiene que proceder de la responsable, es decir, Eloína Núñez, puesto que “la situación persiste después de casi una semana”.

Cabe subrayar que la adopción de una medida como ésta, como recuerda Comisiones en un comunicado, va en contra tanto del “plan de prevención de riesgos” del área sanitaria, como “del Plan de Reactivación de Asistencia Hospitalaria” elaborado por el Servizo Galego de Saúde.

Otras polémicas

Lo que se vive en el Hospital Clínico de Santiago es “insolito y una clara irresponsabilidad” por parte de la gerencia, dicen desde CCOO, porque supone un “incumplimiento” de sus propios protocolos y lo que establece el SERGAS. La consecuencia es la exposición del personal sanitario y de la ciudadanía a un “riesgo innecesario y evitable”, sin olvidar que este tipo de medidas también transforman a los trabajadores en “posibles vectores de contagio para pacientes” que no padecen el COVID.

Hay que recordar que no es la primera vez que Eloína Núñez, como gerente del área sanitaria Santiago-Barbanza, es protagonista de una controversia. Precisamente, en relación con esta pandemia, a principios del mes de junio, en una entrevista concedida a La Voz de Galicia hizo de las afirmaciones que mayor polémica han creado con respecto al contagio del personal sanitario.

Según comentó, que esos contagio no se debieron tanto al trabajo en el propio Hospital Clínico de Santiago de Compostela, sino a que se trataba de "profesionales que habían estado en alguna jornada, congreso o reunión fuera de Galicia". Lejos de arreglarlo, a continuación añadió que “llegó un momento en el que en las salas de café que hay en las plantas retiramos los sillones donde se sentaban los profesionales, porque esto hacía que estuvieran juntos más sanitarios, lo que daba lugar a favorecer el contagio entre ellos".

Organizaciones médicas, de enfermería y de personal sanitario en general salieron en tromba a desmentir esas aseveraciones de una gerente que ya con anterioridad había copado otros titulares, algunos relacionados con su particular manera de entender los recursos humanos y las necesidades de personal del área sanitaria que dirige. "                     (M. Louro, El Plural, 16/09/20)

15/9/20

Un foco "descontrolado" e de "dimensións descomunais" arrasa o parque natural do Xurés

 "A alcaldesa de Lobios (Ourense), María del Carmen Yáñez, estima que o incendio que permanece activo no municipio desde a tarde do sábado deixará un "dano ambiental incalculable" no Parque Natural da Baixa Limia-Serra do Xurés, onde hai máis de 2.000 hectáreas calcinadas.

En declaracións a Europa Press, a rexedora lamenta que se trata dun foco "descontrolado" e "de dimensións descomunais" que arde nunha "zona de máxima protección". "A situación é moi mala", engade Yáñez, quen considera que a superficie afectada superará "con fartura" as 2.000 hectáreas que notificaba a última actualización da Consellería do Medio Rural.

Por fortuna, sinala a alcaldesa, este incendio rexistrado na parroquia de Río Caldo "non está preto das vivendas", a pesar de que, en canto a danos materiais, ten constancia da calcinación dalgunhas colmeas e dun dano ambiental no parque natural "incalculable".

Ademais, Yáñez non se mostra optimista coa evolución do tempo nas próximas horas, xa que o vento chega "seco" e "forte" ao municipio. Neste sentido, asegura que o lume soamente remitirá "se chovese".

UNHA CAPA DE FUME TRAS UNHA NOITE "COMPLICADA"

Gran parte da provincia de Ourense amenceu este luns cuberta por unha densa capa de fume como consecuencia dunha madrugada na que se reportaron un total de once incendios. De acordo coas últimas aproximacións de Medio Rural, a superficie calcinada supera as 7.000 hectáreas en total.

En palabras da alcaldesa de Lobios --municipio que, xunto a Vilariño de Conso, rexistran os incendios de maiores dimensións--, foi unha noite "complicada" para os veciños, aínda que por fortuna o lume deste municipio non se aproximou ás vivendas.

Con todo, explicou a rexedora, a densidade da fumareda fixo imposible que na mañá deste luns puidesen actuar os medios aéreos sobre o Parque Natural dá Baixa Limia-Serra do Xurés.

Así mesmo, María del Carmen Yáñez dixo que a poboación comparte "ao 90 por cento" as palabras do conselleiro do Medio Rural, José González, quen este domingo apuntaba a unha clara intencionalidade de todos estes incendios. "Buscan o momento perfecto para prender lume", afirmou a alcaldesa."                        (Galicia Confidencial, 14/09/20)

14/9/20

Paulino Campos: "Na residencia DomusVi O Barreiro as usuarias pasan fame"

 "—Algunhas das persoas residentes en DomusVi O Barreiro (Vigo) estiveron, temporalmente, acollidas nunha residencia de Panxón, en Nigrán, durante o confinamento. Como foi a súa experiencia alí?
Foi moi boa, porque o número de persoal traballador era, para as usuarias do Barreiro, incribelmente alto. Así que estaban ben coidadas, o médico falaba con elas, a algúns mesmo lles sacaron algunha medicación, tomaban peixe fresco...

11/9/20

Así se hizo la familia Franco con el Pazo de Meirás: "donaciones" casa por casa supervisadas por la Falange... Josefa Portela, viuda con cinco hijos, fue expropiada contra su voluntad y “expulsada” de su casa para magnificar los terrenos del caserón con el que las autoridades locales de A Coruña quisieron agasajar al dictador

 "Así se hizo la familia Franco con el Pazo de Meirás: "donaciones" casa por casa supervisadas por la Falange.

El dictador recibió personalmente en diciembre de 1938, durante la Guerra Civil, el edificio que ahora gestiona la fundación que lleva su nombre

La 'Junta Pro-Pazo del Caudillo' indicó a los ayuntamientos de la provincia de A Coruña cómo "visitar personalmente" a cada vecino y reclamarle el dinero para sufragar el "regalo".

 El anuncio de que la Fundación Francisco Franco gestiona desde hace meses el frecuentemente incumplido régimen de visitas al Pazo de Meirás y la constatación por parte de la entidad de que empleará esta "oportunidad" para hacer apología de la dictadura y de la "grandeza" de su líder ha devuelto al primer plano el modo en que el histórico inmueble pasó a manos del militar golpista y, a través de él, a su familia. La organización dedicada a exaltar el franquismo insiste en agitar el relato de una "generosa donación" del "pueblo gallego" mediante "suscripción pública" que contrasta con la abundante documentación e investigaciones que acreditan el expolio del edificio, concretado en los años de mayor represión en territorio gallego y mientras en otros puntos del Estado continuaba la Guerra Civil.

Uno de los documentos que mejor muestran la manera en que procedieron los golpistas para convertir la antigua residencia de Emilia Pardo Bazán en "regalo" a Franco fue revelado hace apenas media década por la Asociación Cultura Aberta de Carral, uno de los municipios en que fueron recaudados los fondos. Son apenas cinco páginas encabezadas por una carta de la 'Junta Pro-Pazo del Caudillo', un organismo creado en 1937 por las autoridades coruñesas del naciente régimen dictatorial, como el gobernador civil, Julio Muñoz, junto a empresarios de la zona encabezados por el banquero Pedro Barrié de la Maza, responsable del Banco Pastor -entidad que en esos años intentaba ejecutar el aval de un crédito de la campaña del Estatuto de 1936, firmados por dirigentes galleguistas que habían sido asesinados-.

La misiva, datada en mayo de 1938, fue dirigida a las alcaldías de los ayuntamientos de la provincia para detallar la manera en que debían proceder para que sus vecinos pusieran su "grano de arena" para la compra del que pasaban a denominar Pazo del Caudillo. "Todos, del más potentado al más humilde, pueden poner su esfuerzo en lana realización del proyecto" para que "todos los españoles que sienten hoy el orgullo de llamarse conterráneos" de Franco sufragaran la "feliz idea" de "ofrecerle un trozo de la tierra misma de Galicia, que tanto le ha ayudado en su formidable tarea".

Más allá de la literatura sobre las bondades de "nuestro invicto Caudillo", recuperada esta semana semana por el controvertido comunicado de la Fundación Franco, la documentación muestra cómo el Ayuntamiento de Carral ejecutó la orden de la 'Junta Pro-Pazo'. En un municipio donde dos concejales habían sido asesinados por ser republicanos y otros cinco, sancionados -entre ellos el alcalde-, el nuevo regidor, Laureano Núñez, dictó una convocatoria para "tratar sobre asunto de excepcional importancia patriótica". Sus destinatarios era casi una veintena de personas encabezadas por el jefe local de la Falange, Juan Seijas.

En ese encuentro, acreditan los documentos, los presentes atendieron la 'sugerencia' de la Junta Pro-Pazo, que en su carta "había indicado" la "conveniencia" de "nombrar comisiones" de "dos o tres personas de significación en la localidad" para "visitar personalmente a sus convecinos" y reclamarles el dinero. En el caso de Carral fueron constituidas ocho comisiones, una por parroquia, compuestas por sus respectivos tres miembros; fundamentalmente curas, concejales y falangistas. Estas comisiones elaboraron listados con los nombres, apellidos y aportaciones económicas de cada vecino y en poco tiempo reunieron un total de 4.385 pesetas. La parroquia en la que fueron recaudados más fondos, hasta 936 pesetas, fue Paleo, donde la comisión parroquial que recogió las 'donaciones' estaba encabezada por el jefe de la Falange.

Mientras continuaba la represión -solo en Galicia el proyecto interuniversitario de investigación Nomes e Voces ha documentado más de 550 muertes de personas represaliadas en ese 1938- la 'Junta Pro-Pazo' ultimaba su regalo al dictador, que acudió a Galicia a recogerlo personalmente en diciembre de ese mismo año. Fue durante un viaje que comenzó por A Coruña y continuó hasta Meirás, donde la Junta organizó una ceremonia para entregarle el Pazo, oficialmente sufragado por "suscripción popular" -a las recaudaciones casa por casa se habían unido otras vías de recaudación, como las nóminas de personal público-.

Durante aquella visita, según recogió la prensa de la época, el dictador había llegado a comprometerse a construir una autopista entre A Coruña y Madrid "y el viaje se hará en cinco horas" -Galicia no tendría conexión con la capital española por autovía hasta más de sesenta años después-. Tras tomar posesión del Pazo junto a su familia -entre ellos su hija, formalmente dueña de Meirás en la actualidad- Franco viajó a Santiago, donde desfiló por las calles y accedió a la Catedral bajo palio."              (David Lombao, eldiario.es, 03/09/20)

 

 "La juez declara al Estado propietario del pazo de Meirás y obliga a los Franco a devolverlo. La magistrada Marta Canales estima íntegramente la demanda interpuesta por el Gobierno de Sánchez contra los nietos del dictador.

 El Juzgado de Primera Instancia número 1 de A Coruña ha estimado íntegramente la demanda interpuesta por el Estado y lo declara propietario del Pazo de Meirás, por lo que condena a la familia Franco a la devolución del inmueble sin ser indemnizada por los gastos que afirma haber asumido para el mantenimiento durante décadas. En el procedimiento, la Xunta de Galicia, el Ayuntamiento de Sada (donde se encuentra el palacete), el de A Coruña y la Diputación Provincial se personaron secundando a la Abogacía del Estado contra seis nietos del dictador y su sociedad Prístina, SL. La sentencia todavía no es firme y los letrados de los Franco, encabezados por Luis Felipe Utrera-Molina, han anunciado que interpondrán recurso de apelación.

 La magistrada Marta Canales declara en la sentencia la nulidad de la donación efectuada en 1938 de “la finca denominada Torres o Pazo de Meirás al autoproclamado jefe del Estado, Francisco Franco Bahamonde, por carecer del requisito esencial de forma”. El mismo año en que se efectúa la donación, se constituye una Junta Pro Pazo “del caudillo”, formada por prohombres del régimen, en plena Guerra Civil, para comprar y regalar el Pazo de Meirás “al Generalísimo de los Ejércitos y Jefe del Estado Nacional”. 

“Su nombre era Francisco Franco Bahamonde, pero no se le regala a él por sí mismo, sino al jefe del Estado”, argumenta la juez de A Coruña. “Las alegaciones de los demandados en relación a la intención de las vendedoras, que querían que el pazo se regalase a Franco a título personal, no se comparten”, dice la sentencia, donde se concluye que la literalidad de los documentos sobre la compra del pazo y posterior donación “no arroja dudas” y todos se refieren “al caudillo”.

 La juez concluye que la compraventa de 24 de mayo de 1941 fue una “simulación”, por lo que es nula. Este título era el que defendían como válido los herederos y por el que Franco, a título particular, logró la inscripción de la finca en el Registro de la Propiedad de Betanzos. Era el único título de compraventa conocido hasta que hace algo más de un año los abogados del Estado en A Coruña localizaron otra acta notarial del 38, la correspondiente a la compra realizada por la Junta Pro Pazo. Con este documento novedoso en la mano, el Gobierno planteó la demanda en julio del año pasado, bajo la tesis de que una propiedad no podía ser vendida dos veces por el mismo propietario original, en este caso los herederos la escritora Emilia Pardo Bazán.

Cerca de dos meses después de celebrarse el juicio y en una sentencia de 390 folios, Canales no acepta la argumentación de los demandados sobre la compra que realiza Franco en 1941 con la intermediación de su fiel allegado Pedro Barrié de la Maza, dueño del Banco Pastor y de Fenosa y financiero del ejército sublevado. La juez la califica de “ficción” llevada a cabo “con el solo objeto de poner el bien a su nombre”. El Estado planteó esta duplicidad de escrituras como un “fraude” y tachaba el precio pactado en 1941 de “irrisorio”. Según el acta de aquella fecha, rubricada ante el notario Luis Sierra Bermejo, la propiedad solo costaría 85.000 pesetas, casi la quinta parte de la cantidad que figuraba en la escritura de 1938, 406.346.

“Ninguna operación subyace entre las partes que se disimule a los efectos que defienden los demandados. El Pazo de Meirás se había entregado a la Junta Pro Pazo del caudillo en la primavera de 1938, comprado en escritura pública por la Junta el 5 de agosto de 1938 y la Junta Pro Pazo hizo entrega formal al caudillo el 5 de diciembre de 1938. El 24 de mayo de 1941 no se entrega a Franco el pazo y Franco nada paga”, resuelve tajante la magistrada en su fallo. “La vendedora ya había vendido. La reservista [Manuela Esteban Collantes y Sandoval, como madre del nieto de Pardo Bazán] ya había renunciado a su derecho. Franco nada compra”, insiste.

Propiedad incorporada de “mala fe”

Sobre la liquidación del estado posesorio, es decir, la restitución de los gastos en los que podría haber incurrido la familia mientras fue titular del inmueble, la magistrada entiende que no es posible, porque la propiedad fue incorporada al patrimonio de la familia Franco “de mala fe”. Esa “mala fe” se materializa “cuando, tras aceptar el caudillo la donación del pazo de Meirás, en su calidad de jefe del Estado, otorga una escritura pública el 24 de mayo de 1941 con la sola finalidad de inscribir este bien a su nombre en el Registro, sin mediar precio alguno”, vuelve la juez sobre la misma idea.

Marta Canales recuerda además que el Estado asumió todos los gastos de la residencia estival, que fue mantenida y administrada como residencia oficial del jefe de Estado: “El pazo de Meirás se gestionaba de forma idéntica al palacio de El Pardo”, equipara en su resolución. Los nietos del dictador (Carmen, Jaime, Arancha, Cristóbal, María del Mar y María de la O Martínez-Bordiú) blandieron en el juicio una serie de gastos asumidos entre finales del siglo XX y principios del XXI, cuando su madre, Carmen Franco Polo, decidió rehabilitar parcialmente la mansión ubicada en el municipio coruñés de Sada, que había sufrido graves daños en un incendio en 1978. Sin embargo, en las sesiones celebradas en A Coruña no se concretó la cifra gastada en las obras. La demanda del Estado también se formulaba contra los “ignorados herederos de doña Manuela Esteban Collantes”, la nuera de Pardo Bazán que supuestamente se prestó a revender la propiedad que ya no poseía en 1941, pero estos fueron declarados en rebeldía procesal.

Acerca del momento en el que se presenta la demanda (en julio de 2019, por el Gobierno de Pedro Sánchez y justo cuando se mantenía el pulso con los nietos del generalísimo por su exhumación del Valle de los Caídos), que los letrados de la familia Franco tachaban de retraso desleal, la magistrada también se alinea con el Estado. “La posibilidad de articular la demanda nace de un importante estudio histórico y de un consenso social, logrado tras muchos años”, explica, algo que “responde a una madurez de nuestro sistema democrático”. En todo este tiempo, destaca Canales, el Estado “nunca renunció a sus derechos” y ahora al fin ha demostrado “la nulidad del título de compraventa esgrimido por los demandados” y ha “acreditado de forma contundente la posesión pública, pacífica, ininterrumpida y en concepto de dueño”. En su extensa sentencia, la titular del juzgado de Primera Instancia número 1 enumera un buen número de acciones y pronunciamientos ciudadanos y políticos para la devolución del pazo y recuerda que los movimientos reivindicativos comenzaron en 1977, en plena Transición.

Al entender que la propiedad del pazo corresponde al Estado, la juez declara también nula la parte de la escritura por la que los herederos de Franco se hicieron con el inmueble, lo mismo que la donación de las fincas que se recoge en un acta notarial de noviembre de 1982. La magistrada obliga a los Franco a pagar las costas de la Abogacía del Estado, no obstante, los letrados de los Franco han decidido aprovechar el plazo de 20 días que se les otorga para recurrir ante la Audiencia Provincial de A Coruña.

Guardias civiles hasta 1990

Para la juez, durante el juicio “el Estado probó que las obras de mantenimiento de Meirás se ejecutaron a cargo de la Comandancia de Fortificaciones y Obras de la 8ª Región Militar del Ministerio del Ejército, en coordinación con la Casa Civil y Militar”. Durante “más de 30 años”, abunda el fallo judicial, “son innumerables las actuaciones ejecutadas con cargo a los Presupuestos Generales del Estado”, inversiones “no solo encaminadas a garantizar la seguridad del Jefe del Estado y del inmueble (construcción y reformas en el acuartelamiento), sino dirigidas a la propia conservación, ornato y mejora del Pazo, sus dependencias y jardines”.

Desde 1938 a 1975 “el Pazo de Meirás se convierte en la residencia oficial estival del Jefe del Estado, sede de celebración de los Consejos de Ministros desde 1946 a 1975, de actos y reuniones oficiales y de oficinas del aparato estatal”, prosigue Marta Canales. “Los gastos ordinarios del Pazo eran asumidos por la Casa Civil”, explica, “en la contabilidad de ésta se recogían mensualmente partidas para la residencia de verano”. De igual forma, en los documentos ya desclasificados “constan los pagos realizados por la Casa Civil en concepto de salarios y seguros sociales del ’personal obrero’ del pazo de Meirás”, y también el abono continuo de “gastos de cocina y de facturas de panadería, carnicería, leche, huevos, fruta y hortalizas, establecimientos de ultramarinos, etcétera”.

 “Todos los productos precisos para el pazo se adquirían a través del Servicio de Intendencia de la Casa Civil (comida, bebida, menaje)”, detalla la magistrada, y este organismo asumía además “los costes de servicios como el teléfono y las reparaciones”. “De la adquisición de tabaco y alimentos al portador se encargaba el Gobernador Civil de A Coruña”, recoge la sentencia, “después de ser requerido al efecto por el Inspector de Servicios, abonando a continuación la Casa Civil el importe correspondiente”.

“La presencia administrativa en el pazo era evidente”, describe la juez: “albergaba oficinas permanentes de la Casa Civil y Militar, fundamentalmente, en la antigua Granja de Meirás (que se reforma para dicha finalidad, pasando a denominarse Pabellón de Servicios) y en la Casa del Guarda”. Allí dentro, continúa, “todo el personal que prestaba servicios pertenecía a la Casa Civil y Militar” y “se desplazaba desde el Palacio del Pardo”. La Casa Militar “se encargaba de la seguridad” y “decidía qué cuerpos armados y qué número de efectivos eran necesarios, incluidas las tropas marroquíes hasta 1957″. 

Este departamento también se responsabilizaba de la gestión de infraestructuras relacionadas con la seguridad, “como el acuartelamiento, la red de garitas o la iluminación interior o exterior para la vigilancia”. Incluso las obras de ampliación y mejora de la carretera se llevaron a cabo para dar servicio a la mansión que disfrutaban Francisco Franco, su esposa, Carmen Polo, y su hija, Carmen Franco.

Existía intramuros una figura conocida como los “guardias hortelanos”, encargados de los trabajos en la explotación agropecuaria que funcionaba dentro del recinto del pazo y cuyos rendimientos, según defendió en el juicio el abogado de los nietos, se embolsaba el propio dictador. Los guardias hortelanos, miembros seleccionados entre la Guardia Civil, continuaron viviendo y trabajando allí tras el fallecimiento de Francisco Franco hasta marzo de 1990.

Las promesas a Galicia del “fundador del Nuevo Imperio”

La juez también estudia al detalle el pergamino entregado a Franco en 1938, en el acto oficial de la donación. En este documento misteriosamente desaparecido en 2006 del archivo de la Diputación de A Coruña, se dice que se entrega el bien inmueble al “Fundador del Nuevo imperio, Jefe del Estado, Generalísimo de los Ejércitos y Caudillo de España, Francisco Franco Bahamonde”. La magistrada hace hincapié en los títulos citados y concluye que Meirás no fue entregado a título personal. “¿Cómo se puede sostener que se trató de un regalo a Franco?”, se pregunta. “No, fue un regalo al caudillo. Desde la génesis misma de esta idea hasta el acto de entrega el 5 de diciembre de 1938, todos los pasos realizados lo demuestran”.

En contrapartida, en el mismo acto, Franco hizo una serie de promesas a la tierra en la que se había llevado a cabo la cuestación popular forzosa para pagar el pazo. “Acepto gustoso”, decía el dictador, “exclusivamente por tratarse de un obsequio de mis paisanos”. “Galicia, por su fecundidad, ha sido la región que más ha tenido que dar en este Movimiento”, proseguía su discurso. “Ahora, señores, hay que estudiar la manera de compensar esos sacrificios, es decir, hay que estudiar aquellas obras o planes que sea necesario ejecutar en las cuatro provincias gallegas. En otras provincias que no son de esta región hay que preocuparse de llevarles el agua para resolver sus problemas. Aquí en Galicia, como no existe tal preocupación, hay que pensar en cambio en otro tipo de obras”.           (Silvia R., El País, 03/09/20)

  

"Meirás: 15 años para la mayor sentencia contra el franquismo de la democracia. El historiador que lideró el movimiento para la recuperación del inmueble celebra que el fallo asume la "falta de legitimidad" del régimen de Franco.

 Carlos Babío era este 'histórico' 2 de septiembre un hombre feliz. El investigador que con más ahínco ha buscado pruebas para la devolución del pazo de Meirás al patrimonio nacional, coautor junto a Manuel Pérez Lorenzo del libro 'Un pazo, un caudillo, un espolio', no acepta felicitaciones, porque cree que la enhorabuena ha de ser “para toda la sociedad”. “Es una victoria de todos”, proclama. Únicamente le salen palabras solemnes: “No solo ha caído un símbolo del franquismo; es una derrota del relato que se impuso tras la victoria en la guerra del dictador”.

 La sentencia del Juzgado de Primera Instancia de A Coruña, conocida este miércoles, culmina 15 años de lucha que le han valido varias denuncias de la familia Franco por supuestas injurias, aunque Babío se remonta más atrás, a finales de los setenta, para contextualizar la batalla por la recuperación. Fue entonces cuando comenzó la exigencia de que los Franco devolvieran el pazo, una propiedad adquirida durante la Guerra Civil con donaciones forzosas de vecinos y trabajadores para ser regalada al dictador. Aunque, efectivamente, hubiera que esperar hasta mediados de la pasada década para ir sumando efectivos cruciales como la Diputación de A Coruña, los ayuntamientos coruñés y de Sada, el Parlamento de Galicia y el Gobierno de España, siempre con el acicate de los movimientos de recuperación de la memoria histórica.

Lo que realmente satisface del fallo al historiador es que se detiene a analizar qué fue el franquismo y en qué contexto se produjeron los hechos fundamentales que analiza la sentencia, para acabar señalando la “falta de legitimidad” del régimen de Franco, a quien en reiteradas ocasiones se refiere la magistrada como “el autoproclamado jefe del Estado”. En ese sentido, la del juzgado de A Coruña es “la sentencia más importante contra el franquismo de la democracia”. “Queda claro que el proceso de traspaso a los Franco se hizo en un contexto de guerra y represión, lo que significa un avance desde el punto de vista de reconstrucción de la verdad. No hay otra sentencia contra el franquismo en España de esta envergadura, ni ninguna que tenga en consideración el momento histórico en el que se produjeron los hechos”, celebra.

En cuanto a los hechos en sí, el fallo pone la lupa en dos: la donación efectuada en 1938 de la finca denominada Torres o pazo de Meirás y el contrato de compraventa de la finca firmado tres años más tarde, en lo que la magistrada considera “una simulación” de carácter fraudulento. La donación, señala la sentencia, se hizo a Franco como jefe del Estado, y la segunda vino a soslayar esa circunstancia para inscribir la finca a título individual.

Solo la reciente aparición del acta notarial inicial, la de 1938, ha permitido desenmarañar el espinoso debate de la titularidad. Fue gracias a la intervención de la Abogacía del Estado, que en 2019 presentó una demanda de 100 folios basada en ese documento, que permanecía oculto en el Archivo de Protocolos Notariales de A Coruña. “Siempre supimos de la existencia de esa escritura, porque habíamos encontrado multitud de referencias documentales, pero para nosotros era imposible acceder a ella”, relata Babío. La intervención del Gobierno desbloqueó la aportación del título que desmontaba de pies a cabeza el embuste ideado por el dictador.

La doble inscripción permitió crear de forma artificiosa la apariencia de que Francisco Franco adquiría Meirás por un precio de 85.000 pesetas, una cantidad que el informe de la Abogacía de Estado califica de “irrisoria”. Pero si esa segunda compraventa “simulada” ha sido fundamental para la sentencia, la otra pata en la que se apoya es el uso que se dio durante el franquismo al pazo que en su día perteneció a Emilia Pardo Bazán: el de residencia oficial. “Entre 1941 y 1975, Meirás se convirtió en palacio de verano, en la alternativa estival a El Pardo”. Célebres son los consejos de ministros que anunciaban el fin del periodo veraniego, o las recepciones y actos de Estado que allí se desarrollaban. “Eso queda claramente resuelto con el fallo, porque es fundamental”.

Babío espera que la decisión judicial sirva para apoyar otras reclamaciones de devolución al Estado de propiedades de los Franco, aunque es consciente de las circunstancias específicas que rodean el litigio del pazo de Meirás. Mariano Sánchez Soler, autor de varios libros sobre la familia del dictador, también comparte ese moderado optimismo. “Se ha roto un tabú, una política heredada de la Transición que establecía que no se podía tocar a nadie”, se felicita el escritor y periodista, que espera que otros conflictos como los de las esculturas del maestro Mateo o la Casa Cornide se resuelvan de forma satisfactoria para quienes reclaman su devolución.

“Cada caso es distinto, pero lo que está claro es que se abre un camino hacia la investigación y la claridad. Es una forma de romper con la opacidad y la oscuridad que la dictadura extendió sobre estas posesiones”. Entre esas cuestiones consideradas hasta ahora intocables, incluye a la Fundación Francisco Franco, depositaria de decenas de miles de archivos históricos y que el Ministerio de Cultura considera de propiedad pública. “Ya no hay intocables, y esperemos que la fundación se ilegalice finalmente y esos documentos sean recuperados por el Estado”, apunta.

A las declaraciones de satisfacción por la sentencia se sumaron este miércoles los ayuntamientos de Sada y A Coruña y la Xunta, que se incorporó a la denuncia presentada por el Gobierno. “Es una buena noticia para el Estado de derecho, para el interés general y para Galicia”, resumió el 'conselleiro' de Cultura en funciones, Román Rodríguez. Respecto a los argumentos jurídicos aportados por el Ejecutivo gallego, afirmó que “fueron asumidos para defender el proceso civil por el cual se consigue que Meirás regrese al patrimonio público”. La sentencia, añadió, es una demostración de que cualquier familia “tiene derechos y obligaciones”.             (Pablo López, El Confidencial, 03/09/20)

 

"Su abuela, Josefa Portela, viuda con cinco hijos, fue expropiada contra su voluntad y “expulsada” de su casa para magnificar los terrenos del caserón con el que las autoridades locales de A Coruña quisieron agasajar al dictador.

La sentencia de Meirás es histórica, porque es la primera que tiene en cuenta el contexto de represión franquista”.

 Carlos Babío, nieto de una expropiada, investigó durante tres décadas la historia del inmueble. Ahora se enfrenta a dos demandas de los nietos del dictador.

“Para mi abuela, para mi padre, para mi familia entera, estén donde estén, si están en algún lugar, hoy será un día feliz, porque se ha hecho justicia”, celebraba ayer Carlos Babío Urkidi, el hombre que hace ya tres décadas empezó a rastrear archivos en busca de esos documentos que hace un año cimentaron la demanda del Estado. Babío, vecino de Sada y exconcejal por el Bloque Nacionalista Galego, está en la médula de la lucha por la recuperación pública del pazo de Meirás

Su abuela, Josefa Portela, viuda con cinco hijos, fue expropiada contra su voluntad y “expulsada” de su casa para magnificar los terrenos del caserón con el que las autoridades locales de A Coruña quisieron agasajar al dictador y atraer el aparato del Estado a Galicia en los meses de verano. La humilde vivienda de esta mujer se transformó en una desangelada torre en la que vivieron durante muchos años los guardias civiles destinados en el pazo.

La herida jamás se cerró en su familia, y el nieto ha dedicado su vida a buscar la reparación para las víctimas. Este miércoles 2 de septiembre, en su opinión, ha sido “un día histórico”, porque “es la primera vez que una juez en España sentencia teniendo en consideración el contexto de represión del Estado fascista, la dictadura, el totalitarismo de Franco”. También es histórico, dice, porque es un proceso “protagonizado por la sociedad gallega, que tenía grabado a fuego este abuso mantenido en el tiempo”.

Babío no fue el primero en reivindicar la devolución, porque la inercia que ha desembocado en esta sentencia comenzó a rodar poco después de morir el dictador, pero sí fue el investigador obstinado que hace unos años acabó pidiendo ayuda a un joven historiador, Manuel Pérez Lorenzo, para dar forma de ensayo a miles de papeles y testimonios. El libro en gallego publicado por ambos, Meirás. Un pazo, un caudillo, un espolio (Fundación Galiza Sempre, 2017), ultima ya su versión en castellano y describe todos los avatares del palacete, desde la cuestación popular forzosa para pagarlo hasta el todavía oscuro episodio del incendio que devoró medio edificio tras fallecer Franco. Los autores sabían, por referencias históricas, que había existido una escritura de 1938 previa a la de 1941 que la juez tacha de ficticia y que sirvió a Franco para inscribir a su nombre el pazo. Pero el documento, custodiado en el Archivo de Protocolos Notariales de A Coruña, era inaccesible para ellos.

Ese paso de gigante solo pudo darlo la Abogacía del Estado que, por lo demás, se apoyó en la investigación de Babío y Pérez Lorenzo para armar su demanda. Desde 2017, antes de que el Ejecutivo central se implicase, tanto la Diputación de A Coruña como el Parlamento gallego institucionalizaron esta vieja reivindicación cívica creando sendas comisiones de expertos, con juristas e historiadores de las universidades gallegas. Las dos concluyeron, por distintos caminos, que había base para reclamar a los Franco la propiedad.

Mientras tanto, Babío sigue demandado por los herederos de Carmen Franco, por lo penal y por lo civil, en dos juzgados madrileños por declarar en televisión lo mismo que sostuvo cuando prestó testimonio, durante seis horas, en el juicio de Meirás. “Es una situación esperpéntica”, comenta el investigador, “que vaya a ser juzgado por lo que ahora la juez de A Coruña ya considera probado”: “La estrategia de los Franco es crear temor en los medios de comunicación y los historiadores para intentar callarlos”.

Babío elogia el “inmenso trabajo” de los abogados del Estado, “que se empaparon de la historia del pazo y actuaron con profesionalidad y rigor” para acabar con la “anomalía democrática” de Meirás y la “impunidad” de los Franco, algo “insólito” que estaba ocurriendo en pleno “sur de Europa”. Y mientras los abogados de los nietos del dictador ya anuncian que recurrirán la sentencia, el investigador vaticina que “seguirán saliendo a la luz papeles históricos, todos en la dirección que marca el fallo de la juez de A Coruña”. Porque, de momento, aún no se puede acceder a “todos los archivos de menos de 50 años”, que aún permanecen clasificados.

El nieto de Josefa Portela cree que cuando sea devuelto al patrimonio público el pazo debería honrar la “memoria de Emilia Pardo Bazán”, ser un “espacio de disfrute de la ciudadanía” y, sobre todo, servir de “lugar de reconocimiento a las víctimas del franquismo”. Hoy las Torres de Meirás que mandó construir con aire de castillo medieval, a finales del XIX, la autora de Los pazos de Ulloa y que la Xunta declaró BIC en 2008 permanecen detenidas en el tiempo de Franco. Los retratos triunfales del Caudillo, los trofeos de caza, las antigüedades que atesoraba Carmen Polo, el escudo preconstitucional, la biblioteca que mantiene grabado en el mobiliario, con grandes letras góticas, un rimbombante lema escrito por el dictador. También elementos constructivos de otros edificios históricos gallegos que poco a poco fue acumulando el matrimonio, con la repetida fórmula de las donaciones, en el jardín y el interior de la residencia estival del jefe del Estado. Hay blasones, balaustradas, fuentes, bancos, pilas bautismales del siglo XII.

Y dentro de la capilla asisten a todos estos acontecimientos, ancladas con hierro a una pared blanca, dos grandes estatuas procedentes de la fachada románica de la catedral compostelana, Isaac y Abraham, que recientemente reclamó el Ayuntamiento de Santiago y un juzgado madrileño consideró legítima propiedad de los Franco. Estas imágenes esculpidas en granito en el taller del Maestro Mateo tendrán que emigrar a otra parte si la sentencia de la juez Marta Canales se transforma en firme. “Tiempo al tiempo”, avisa Carlos Babío: “Las estatuas no son del pueblo por ahora... pero esa lucha no se puede abandonar”.                    (Silvia R. El País, 03/09/20)

10/9/20

O Sergas non ten identificada a orixe do contaxio en oito de cada dez novos diagnósticos de coronavirus

 "A mediados do pasado xullo, o Instituto Carlos III (ISCIII) e o Centro Nacional de Epidemioloxía, dependentes dos ministerios de Sanidade e Ciencia, ampliaron os contidos dos seus informes sobre a pandemia da COVID-19, a súa expansión e os perfís das persoas que a padecen. 

Entre a información achegada destacaba a relativa ao rastrexo dos contactos da poboación infectada tanto cara a adiante-persoas coas que tiveran relación tras contaxiárense- como cara a atrás-identificación da orixe do contaxio-, con detalles para cada comunidade autónoma.

No primeiro daqueles informes, datado no 15 de xullo, o dato galego destacaba por negativo. Segundo o informe, o Sergas non identificaba a orixe do contaxio do 80,9% dos novos casos de coronavirus detectados dende o inicio do desconfinamento, o 11 de maio. 

Preguntada ao respecto, a Consellería de Sanidade atribuíu aquel dato, o peor do Estado, a "un problema na formulación dunha pregunta na enquisa" que se realiza ás persoas contaxiadas. Esa eiva, aseguraba daquela a Consellería a Praza.gal, estaba a ser "corrixida". No seguinte informe, do 17 de xullo, a porcentaxe de casos sen contacto coñecido xa descendía ata o 40,9%.

A porcentaxe galega de novos diagnósticos da COVID-19 sen orixe coñecida do contaxio mantívose por baixo nas dúas seguintes edicións do informe do ISCIII, que pasou a ter periodicidade semanal. Pero volveuse disparar dende comezos de agosto, cando o ritmo de novos casos volveu acelerar, con rebrotes como os da Coruña, Lugo ou Ourense, que propiciaron novas restricións nas últimas semanas. 

Segundo o máis recente, datado no pasado 3 de setembro, Galicia volve rozar o 80% de diagnósticos do coronavirus "sen contacto coñecido" coa enfermidade. É o dato máis alto de todas as comunidades autónomas, segundo o ISCIII, e case corenta puntos máis que a media estatal, situado no 43,7%. O período analizado segue comezando no 11 de maio, no inicio do desconfinamento. 

Sempre atendendo aos informes do ISCIII, construídos a partir da información fornecida polas propias comunidades autónomas, isto implica que, de 6.009 novos positivos por COVID-19 computados por este organismo estatal en Galicia dende o pasado 11 de maio, ata 4.791 non tiñan identificada a orixe do contaxio.

Sanidade alegou "problemas" coa enquisa a pacientes

Cando, o pasado xullo, o informe do ISCII arroxaba o devandito 80% de positivos sen contacto identificado en Galicia, o Sergas detallaba que o "problema" coa enquisa a pacientes implicaba que "esa variable apareza cuberta cun non en casos de abrochos que si eran contactos de caso". "Mesmo en casos illados -abondaban dende a Consellería- que si son contactos doutro caso, a formulación da pregunta" provocaba este resultado aínda que, en realidade, a orixe si estaba identificaba, indicaban.

Así e todo, a Xunta aseguraba daquela que se dispuña a corrixir o cuestionario para evitar esa confusión, o que -auguraban-, derivaría nunha baixada desta porcentaxe. Sexa como for, o certo é que os devanditos ascensos das últimas semanas volven situar o dato galego de novos casos sen contacto coñecido como o maior do Estado. O seguinte, o de Catalunya, está un chisco por baixo do 60% e o máis baixo, o de Euskadi, non chega ao 20%.

Mentres, no que atinxe ao rastrexo cara a adiante, o referido aos contactos da persoa contaxiada, o dato galego si mellora a media estatal, que segue sendo escasa. Así, indica o ISCIII; en Galicia identifícanse entre 2 e 6 contactos de cada persoa que dá positivo e o máis frecuente e que sexan rastrexados arredor de 4. Mentres, o dato estatal (resultante de combinar os de todas as autonomías e os das cidades autónomas de Ceuta e Melilla) é de entre 1 e 5 contactos identificados por caso, con 3 como a cifra máis frecuente.

Preguntas sobre o número de 'rastrexadores'

Estes rexistros prodúcense despois de que, nas últimas semanas, oposición e persoal sanitario esixisen á Xunta aclarar cantas persoas estaban dedicadas no Servizo Galego de Saúde aos labores de rastrexo. Tanto BNG e PSdeG como sindicatos da sanidade amosaban o seu convencemento de que os "rastrexadores" non son 6.000, cifra ofrecida por Feijóo e resultante de sumar todo o persoal que "ten dentro das súas funcións" a "detección e seguimento de casos", o que incluía, entre outros, a todo o plantel da Atención Primaria.

Polo momento, a Xunta continúa sen ofrecer máis detalles a respecto do número de rastrexadores ou dos perfís profesionais que realizan estes labores en concreto. Faino aínda que máis colectivos da sanidade pública, como as Enfermeiras Eventuais en Loita, reiteran a necesidade de coñecer información ao respecto nun contexto no que, non obstante, o Executivo galego xa amosou interese en poder contar cos servizos dos militares ofrecidos polo Goberno de España para realizar estas funcións."                   (David Lombao, Praza Pública, 08/09/20)

8/9/20

En las residencias de DomusVi hay menos personal que en primavera, denuncian familiares y trabajadoras

"El número de trabajadores en las residencias DomusVi es hoy peor que en los meses duros de la pandemia de marzo abril". Así lo denuncia Rede, el colectivo gallego que auna a familiares y trabajadores de estos centros.

Galiciapress contactó con la empresa para contrastar la denuncia, sin que DomusVi respondiese por ahora. La multinacional es el mayor operador privado con ánimo de lucro de residencias en el país.

CASI 50 CONTAGIADOS EN OUTEIRO DE REI

De las cinco residencias gallegas con usuarios positivos ayer, dos eran de DomusVi, la de Lalín con 4 casos y la de Lugo (Outeiro de Rei) con 42 casos. El grupo también tiene un positivo entre sus trabajadores de DomusVi Coruña (Oleiros) y DomusVi Monforte, según los datos oficiales de la Xunta.

De las tres residencias que la Xunta tuvo que intervenir en primavera, dos eran de DomusVi, la de Aldán (Cangas) y la de Barreiro (Vigo). El centro de San Lázaro (Santiago) fue otro de los más afectados, superando el centenar de contagios.

TRABAJADORAS "EXTENUADAS"


Pese a estos antecedentes, Rede clama que "no se reforzó el personal" y que "no se hacen las suplencias debidas por las vacaciones".

El colectivo relaciona los positivos actuales con una supuesta falta de medios y el cansancio del cuadro de personal. "Las trabajadoras están extenuadas, no dan más, psíquica y físicamente", advierten.

Según el protocolo vigente, las operarias deben realizarse un test antes de reincorporase tras el descanso estival. Rede asegura que es la Xunta quien asume esta responsabilidad y no siempre, solo "cuando toca". (Manuel Vilas, GaliciaPress, 04/09/20)

7/9/20

Ao punto de que comecen as clases en setembro, a comunidade educativa non ten máis información sobre o que vai acontecer que as declaracións inconsistentes de distintos membros da Xunta... para obviar o principal problema: non queren destinar un patacón a todas esas medidas, nin sequera os cartos que o goberno central transferiu ás autonomías para ese fin

 "A tres semanas para que comecen as clases en setembro, a comunidade educativa non ten máis información sobre o que vai acontecer que as declaracións inconsistentes que distintos membros do goberno da Xunta soltan de cando en vez nuns poucos medios de comunicación escollidos. 

Durante o confinamento, a conselleira Carmen Pomar mandou unha contestada carta de agradecemento aos docentes e despois optou por un “perfil baixo”, que parecía o máis recomendábel de cara ás eleccións de xullo.

 O primeiro borrador de protocolo de volta ás aulas lanzado pola súa consellería xusto despois das eleccións e sen consenso con profesorado, persoal non docente ou ANPAS, foi rexeitado de pleno por todos os sindicatos. 

Así e todo, a consellería publicouno a finais de xullo sen modificar unha vírgula, e todos os subalternos da señora Pomar apresuráronse a cantar as louvanzas do protocolo: era sólido, seguro, non precisabamos de máis nada... até que a propia conselleira volveu á primeira páxina dos xornais para matizar que habería que ir vendo a evolución dun protocolo que, segundo dixo, debía estar en revisión continua.

 Case ao mesmo tempo que a conselleira de Educación desautorizaba os seus segundos, o de Sanidade e o propio Feijóo comezaron a facer a súa rolda polos medios amigos para declararse incompetentes (sic) e esixir ao goberno central un protocolo sólido, seguro e co que non precisásemos de máis nada para volver ás aulas.

Os máximos responsábeis do ensino no noso país deron bandazos en todas as direccións para obviar o principal problema: non queren destinar un patacón a todas esas medidas, nin sequera os cartos que o goberno central transferiu ás autonomías para ese fin, e así tanto ten que o “Protocolo COVID” teña noventa páxinas ou unha soa, porque sen investimento non hai medidas de protección. 

Para xustificar a súa inxustificábel decisión de non baixar ratios nin contratar reforzos de profesorado e PND (persoal non docente), viran a presión cara todo o que teñen ao seu redor: concellos, goberno central e, por último, profesorado, espallando mitos que acaban por prender na opinión pública. (...)"                (Patricia A. Janeiro, eldiario.es, 22/08/20)

4/9/20

Óliver Laxe, el viaje a la raíz... El director de cine se convierte en el único residente de Vilela, la aldea donde rodó 'O que arde', para impulsar un proyecto de desarrollo rural que ayude a reanimar la comarca de Os Ancares

 "El cineasta que compitió hace unos meses por el Goya a la mejor dirección por O que arde avanza con dificultad por el río Ser, con el agua hasta la cintura, detrás de las ramas de árboles que un vecino de Os Ancares (Lugo) está cortando con una motosierra. Óliver Laxe (París, 38 años) saluda sin dejar de hacer lo que ha venido a hacer en la ribera de este afluente del Navia: desbrozar para que el sol penetre hasta el río y convierta la poza en un lugar idílico para el baño. 

En las tareas le ayudan Vicente Vázquez, videoartista al que conoció cuando ambos ganaron un premio Injuve, y tres vecinos: Manolo Rodríguez (una mezcla de filósofo y sherpa, dirá de él poco después) y sus hijos Lucía y Aitor. Si alguien sospechaba que el retiro de Laxe, el cineasta español del que más se ha encaprichado Cannes (ha premiado todas sus películas), iba de neorruralismo o postureo ecológico, solo necesita acompañarle unas horas para descartarlo.

Su decisión de instalarse en Vilela, la aldea de la comarca de Os Ancares donde nació su familia antes de emigrar a París, es una apuesta radical. Como su cine. Como su manera de instalarse en la vida. Tanteando caminos secundarios a menudo tortuosos y siempre más largos. Haciéndose bombero para rodar O que arde y batallando contra los riscos del Atlas marroquí para Mimosas. Haciéndose ahora campesino, ganadero y apicultor para revivir lo que recuerda de sus veranos de infancia, cuando acompañaba a su abuelo en tareas que estos días desempeña en solitario. Un viaje hacia las raíces que parece tener mucho de exploración de sí mismo.

Laxe es hoy el único vecino de Vilela, la aldea abandonada del municipio de Navia de Suarna donde rodó O que arde en 2018. Todo este mundo que le rodea está en esa ficción: el tronco de un castaño de 300 o 400 años donde Benedicta, la protagonista, se refugia de la lluvia, los pastos de sus vacas, la casa a la que regresa Amador tras salir de la cárcel. O que arde sacudió la fosilizada autoestima de Os Ancares. Una de esas películas que conectan y transforman un estado de ánimo colectivo.

Casi cada tarde de verano el director recibe la visita de emigrantes de la comarca que regresan de vacaciones y que desean descubrir los escenarios de la ficción y, lo que acaso sea más importante para ellos, ese proyecto que está montando para rebelarse contra la extinción de un estilo de vida y para contribuir a devolver ilusiones a una tierra bella y deshabitada. “Las tierras de Vilela tienen que volver a producir. El hombre y la naturaleza pueden ser un buen binomio de cuidados mutuos”, reflexiona.

Hasta el río Ser se acerca una familia establecida en Barcelona a saludarle. Hablan de conocidos comunes hasta que Laxe pregunta.

—¿Y cuándo volvéis?

—A finales de mes —responden.

—No, no, pregunto que cuándo volvéis aquí definitivamente.

Esa es la pulsión final del cineasta, que está usando fama y contactos para implicar a científicos, políticos y académicos en un proyecto que ha recibido fondos de la Unión Europea y que desea convertirse en un imán para otras iniciativas y otros residentes. “Yo no quiero venir aquí con 50 o 60 años a descansar. Quiero vivir aquí en mi momento de mayor energía. Soy muy obstinado y poseo la cultura del esfuerzo que tiene la gente de aquí. Tengo la certeza de que estoy haciendo lo que tengo que hacer, que estoy en el lugar donde tengo que estar, un lugar al que pertenezco”.

Un cineasta que quiere salvar el mundo, al menos el que le rodea, con todos los recursos que pueda emplear: su filmografía, sus contactos, su dinero. Laxe piensa que hacer películas y tener un rebaño de cabras van de la mano. Ambas acciones se pueden desarrollar desde el compromiso, con vocación de servir a los demás.

“En la sociedad actual tenemos todos demasiado mundo interior y ensimismamiento. Vivimos en el elogio permanente de la personalidad, tenemos que ser alguien, ser originales... Creo que debemos hacer lo contrario: no ser nada. La personalidad vela nuestra esencia, y si se trabaja el arte desde ese velo psicológico dará como resultado un arte egótico y muerto. Para abrirle el corazón al espectador, antes tienes que abrir el tuyo. Estoy ahí, en un momento de vaciado, de desaprendizaje”.

Dicho ello, en un lugar de Os Ancares donde solo suena el agua, los pájaros y las hojas de los árboles al airearse, Laxe hace autocrítica: “No he hecho más que desplazar mi neurosis de lugar, sea cine o emprendimiento rural, mi relación excesiva con el trabajo es sospechosa. Sigo en la cultura del proyecto, esa que como sociedad nos ha traído a este momento tan delicado”.

Tiene aliados. Todos quieren ayudar. Para eso sirve la fama. Por Vilela han pasado dos conselleiros de la Xunta (de Cultura y de Medio Rural) y una vicerrectora de la Universidad de Santiago. Varias instituciones más están aportando fondos al proyecto para rehabilitar Casa Quindós, la antigua vivienda de la madre del cineasta, para convertirla en un espacio polivalente donde desarrollar talleres relacionados con las actividades de la zona (silvopastoreo, poda en altura, recuperación de carballos antiguos, apicultura, cantería o hierbas aromáticas) e iniciativas culturales, incluido un cineclub, donde los vecinos podrán programar.

Laxe ha invitado a los albañiles que se encargan de la obra, diseñada por los arquitectos Xosé Allegue y Jorge Duarte, a seleccionar algunos pases. Braveheart o El último mohicano no son exactamente los títulos que elegiría el cineasta de Todos vós sodes capitáns, un filme artesanal rodado en Tánger con niños de un centro de acogida y premiada tras su paso por la Quincena de Realizadores de Cannes con el Fipresci de la crítica internacional en 2010.

Después de estudiar cine en la Pompeu Fabra, un Laxe en pleno desconcierto interior se instaló en Marruecos, haciendo un poco de todo (documentales para la tele, talleres para niños y también alguna experiencia radical —su palabra fetiche— como vivir en un palmeral en el desierto) hasta que se decidió a hacer cine con el cine: una película sobre niños que ruedan una película, también una historia de rebeldía y engañosa autoficción. Un filme raro que conmovió en Cannes y le colocó en la órbita del cine español. “Pensé que después de Todos vós sodes capitáns, conseguir financiación para la siguiente película sería fácil. Pero no lo fue”.

Necesitó cinco años para culminar Mimosas, un viaje tan místico como geográfico por la fe y las montañas del Atlas, que obtuvo el Gran Premio de la Semana de la Crítica de Cannes en 2016. Un paso más en esa filmografía periférica, que explora otras maneras de estar en el mundo alejadas de la hegemónica vida urbana. Una road movie sin asfalto y con caballos construida alrededor del traslado del cadáver de un cheikh (un hombre venerado por su religiosidad y sabiduría en el islam) hasta su aldea natal. “No creo que mi responsabilidad sea entretener o hacer que la gente se evada, mi responsabilidad es que la gente viaje hacia dentro”, sostiene.

Mimosas fue también el primer guion que coescribió junto a Santiago Fillol, que había sido su profesor en la Pompeu Fabra y que estos días de agosto se ha instalado en el caserón de Vilela donde Laxe ha pasado el confinamiento y donde nació su abuela Manuela Quindós. Allí le han dado un acelerón a su próximo proyecto, una película de aventuras que rescata la tradición artúrica y que se rodará entre Mauritania y Marruecos.

Juntos escribieron también el guion de O que arde, una obra a contracorriente que atrajo a las salas, antes de su cierre por la pandemia, a más de 100.000 personas. Otra radicalidad de Laxe que entusiasmó también a la crítica y a los festivales (premio del jurado en Cannes y dos Goyas en 2019). “Hay una intención noble y pura cuando hago películas, todas las he experimentado, desde ser bombero a estar en los monasterios sufíes, pero también están en ellas una parte de mis miedos, carencias y neurosis. Hacer películas es una manera de pedir amor muy extrema, por eso pienso que no es sano. Hay otras formas de conseguir amor más sencillas”, reflexiona sentado junto a una pequeña cascada.

Humanos en peligro

Hace una década vivían en Vilela medio centenar de personas. Laxe rodó a los últimos habitantes antes de que se esfumasen por completo. Ahora que él es el único vecino —se empadronó hace cinco años y se instaló hace unos meses—, pugna por implicar a otros en resucitar una tierra con una densidad demográfica no muy alejada de Islandia (4,43 habitantes por kilómetro cuadrado en Navia de Suarna), un paraíso natural protegido como reserva de la biosfera, hábitat de urogallos, lobos y osos pardos, y con los humanos en peligro de extinción desde que la emigración vació los pueblos en un goteo constante desde 1920, acrecentado a partir de los sesenta con éxodos hacia Barcelona o París.

 Como los padres de Laxe, que se conocieron en los bailes de emigrantes de la sala Bataclán de la capital francesa. Después de que su padre, Jacinto Lage, ganase un concurso de fotografía —una escena cotidiana del verano de 1988: el abuelo tirando de un carro de vacas con sus nietos franceses por Vilela—, la familia se instaló en Cataluña. Pero Laxe siempre sintió una conexión casi orgánica con el universo de Os Ancares, aunque para instalarse en él haya necesitado pasar unos años en el desierto.

Dejar el cine no figura en su futuro inmediato —prevé dedicar a Casa Quindós, nombre con el que ha bautizado el proyecto, los próximos dos años y rodar de nuevo en 2023—, pero sí planea sobre el lejano: “Con el tiempo haré una transición y dejaré de hacer películas. Pero con el ego hay que ir despacio”.                 (Tereixa Constenla, El País, 25/08/20)

3/9/20

La 'buena' gestión de la COVID-19 de la que presume Núñez Feijoó hace agua. Faltan rastreadores, personal sanitario y se han suspendido cientos de consultas, pruebas diagnósticas e intervenciones quirúrgicas

 "La Asociación Galega para a Defensa da Sanidade Pública (AGDSP) considera “muy preocupante” la situación sanitaria en Galicia como evidencia el repunte de nuevos casos de COVID-19 en una comunidad autónoma que “presumía de tener controlada la pandemia gracias a la buena gestión de la misma”.

La falta de rastreadores sigue siendo una de las principales deficiencias del sistema para controlar la epidemia de coronavirus. En este sentido, la AGDSP acusa al presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijoó y a la Conselleria de Sanidade de “recurrir sistemáticamente al engaño”.

Y es que tras informar de que el sistema contaba con 6.000 rastreadores, la realidad es que se desconoce el número real de los mismos y si son del sistema público o están externalizados a empresas privadas. Esta semana, Feijoó ha reconocido que debe aceptar el ofrecimiento del Gobierno central para que el Ejército se haga cargo de esta actividad para controlar el repunte de casos.

Galicia, como otras comunidades gobernadas por el PP, entre ellas Madrid, mantiene los recortes de recursos tanto en atención primaria como en hospitalaria. No se han recuperado las plazas suprimidas en la anterior crisis, especialmente en el nivel primario ni incrementado su prepuesto anclado en un 12% cuando atiende al 80% de las demandas sanitarias. La AGDSP reclama que se creen más de 1.000 nuevas plazas de personal sanitario para hacer frente a las necesidades más urgentes.

“El sistema se encuentra parcialmente paralizado”, añade. Se han suspendido cientos de consultas, pruebas diagnósticas e intervenciones quirúrgicas en los hospitales y los centros de salud restringen las consultas presenciales centrando casi toda su actividad en las telefónicas para las que incluso hay días de espera. Se desconoce la bolsa acumulada de pacientes en las listas de espera que siguen sin ser publicadas pese al compromiso del SERGAS para realizarlo. Los pacientes con enfermedades no COVID han visto paralizadas sus citas y las nuevas carecen de fecha para su realización. “Esta situación pone en riesgo la salud de cientos de enfermos que ni siquiera han sido vistos o estudiados por el sistema sanitario”, advierte.

Otro de los determinantes de la crisis sanitaria en Galicia viene dado porque sigue sin haber coordinación entre hospitales, centros de salud, servicios de salud pública, autoridades locales y representantes de la población. “Para frenar una epidemia como la actual con determinantes múltiples es necesaria la colaboración e implicación de todos los niveles sanitarios, recursos locales y agentes sociales”, afirma.

Además, continúan los problemas denunciados por el Consello de Contas en las Residencias de Mayores por el Cosnello de Contas hace más de dos años siguen sin resolverse a pesar de que más del 70% de las muertes de personas infectadas por COVID se han producido en las mismas. “Pese a este gravísimo problema y el repunte de nuevos casos en ellas siguen sin ser intervenidas continuando en manos de empresas multinacionales o de la iglesia responsables de la falta de recursos y de protocolos de actuación. Es necesario y urgente auditar la situación den las mismas, para evitar un nuevo desastre”.

La AGDSP concluye que Feijoo, “cuya política sanitaria se ha basado en los recortes y privatizaciones, continúa paralizado y echando la culpa del repunte al Gobierno Central, a la población, al sistema educativo o a los trabajadores sanitarios”.              (Nueva Tribuna.es, 28/08/20)

1/9/20

Elba, la gallega prehistórica de piel negra

   

Aproximación facial de Elba, en su última versión con pigmentación oscura, según las conclusiones definitivas de los investigadores. Juan Ramón Vidal Romaní

"No levantaba más que metro y medio del suelo, no comía carne y viajaba sola por las montañas, supuestamente con tres uros que entre sí no eran parientes. Elba falleció por accidente hace al menos 9.300 años. Por el estudio antropológico de los restos recuperados de la cueva en la que se precipitó, desde 2017 se sabe que tendría entre 20 y 40 años y que en los meses antes de morir posiblemente sufría un fuerte dolor de muelas. Ahora, además, una vez completado su análisis genético, se ha descubierto que no solo tenía el pelo y los ojos oscuros, sino que su piel era negra.

El dato ha sido guardado con celo hasta hoy y la nueva apariencia física de Elba vio la luz durante el reestreno del Museo Xeolóxico de Quiroga (Lugo), un edificio municipal que ha duplicado su superficie en un paisaje de montaña muy próximo al enclave (en Pedrafita do Cebreiro) en el que aparecieron los restos fósiles. La presentación oficial de esta antigua pobladora gallega de piel negra, junto con las cinco salas aumentadas, estaba prevista para el pasado mes de abril, pero se truncó por el estado de alarma. 

La ampliación del museo también servirá para presentar el estudio más completo hecho en Europa de la evolución del clima a través del desarrollo de una estalagmita. En esta formación geológica de apenas 20 centímetros, recogida en la Cova Arcoia (Quiroga), ha quedado grabado un registro continuo de 550.000 años de historia, con tres periodos glaciares y cuatro interglaciares.

Los padres científicos de Elba, bautizada con un nombre celta que significa “la que viene de las montañas”, son el geólogo y miembro de la Real Academia Galega de Ciencias Juan Ramón Vidal Romaní, que dirigió también el estudio de la estalagmita, y la paleontóloga Aurora Grandal. En la investigación han trabajado con ellos la genetista especializada en ADN humano antiguo Gloria González Fortes; el antropólogo forense Fernando Serrulla; y la artista forense Margarita Sanín, experta en reencarnar rostros de los que ya no quedan más que los cráneos. 

Elba es el primer fósil humano femenino del Mesolítico (transición entre el Paleolítico y el Neolítico) estudiado genéticamente en la Península Ibérica, datada por el carbono 14 dos milenios antes que el hombre de ojos azules de La Braña (Valdelugueros, León). Es, además, la muestra antigua más occidental estudiada en Europa. En Galicia, con posible presencia humana al menos desde hace 300.000 años, no se ha recuperado ningún otro esqueleto tan ancestral.

La reconstrucción de su historia, que no deja de ser una hipótesis, se ha basado en las pistas que revelaron sus propios huesos y los de esos tres uros datados en su misma época que aparecieron junto a ella. Pero también en toda una serie de circunstancias ambientales que explicarían por qué se accidentó. Según sus investigadores, Elba recorría con su ganado la ruta más cómoda, a media ladera, que coincide con el camino asfaltado actual entre los ayuntamientos de O Courel y Pedrafita (Lugo) en el lugar de Chan do Lindeiro. Había nieve, pero poca, que cubría la vegetación agreste de la zona. 

Como explica Vidal Romaní, probablemente “empezaba la primavera”, porque en pleno invierno la mujer que guiaba a su ganado en busca de pastos no se hubiera aventurado a cruzar y en verano, ya sin nieve, habría visto el pozo natural de 15 metros de profundidad que se había abierto bajo tierra, por el derrumbe del techo de una cueva que hoy se conoce como Cova do Uro. Elba y los herbívoros, uno de ellos descomunal, pisaron en falso y la tierra se abrió bajo sus pies. Se precipitaron al fondo de la dolina y allí quedaron para siempre, maltrechos pero todavía vivos.

Esta hipótesis, sin embargo, es rechazada categóricamente por el catedrático de Prehistoria de la Universidad de Valladolid, Manuel Rojo. “Hace 9.300 no había llegado el pastoreo a la península Ibérica. Eso no se produjo hasta el 5.600 y fue con ovejas, no con uros. Estamos hablando de más de 4.000 años de diferencia”. Rojo, que publicó en Nature su investigación de las cuevas de Els Trocs en Huesca, recuerda que los uros “eran animales salvajes enormes que no pastoreaba una pastorcilla”, bromea. Este prehistoriador, uno de los más reconocidos de España, no cuestiona, sin embargo, el color de la piel. “Eso no puedo saberlo porque no tengo las pruebas de ADN, y no tengo por qué dudarlo. Pero lo del pastoreo es una aberración histórica”, informa Vicente G. Olaya.

Elba pertenece al haplogrupo U, característico de los cazadores recolectores europeos, y en concreto al subhaplotipo U5b1, originado en la Península Ibérica hace 16.000 o 20.000 años. Su cráneo incompleto fue descubierto en 1996, y los demás huesos se recuperaron bajo cascotes y arcilla en sucesivas expediciones desde 2010. El estudio antropológico, en el marco de la investigación impulsada por el Instituto Universitario de Xeoloxía Isidro Parga Pondal, reveló que la vida de Elba en aquellas tierras donde acaba la sierra de O Courel para abrir paso a la de Os Ancares, no era fácil. Posiblemente desde la infancia arrastraba las secuelas de un traumatismo craneal, sufría artrosis, dolores en la boca y se alimentaba mal, con épocas en las que escaseaba la comida.

El antepasado negro de los británicos

Por el colágeno de sus restos fósiles se concluyó que procedía de un territorio granítico bastante cercano al paisaje calcáreo en el que murió, y genéticamente estaba emparentada con otros restos hallados en el norte de Portugal. Pero su piel oscura (como la de los ancestros africanos del Paleolítico de los que todos los humanos provienen) remite también a la imagen del conocido como Cheddar Man, el antepasado de los británicos que se conserva en el Museo de Historia Natural de Londres. El director del Museo Xeolóxico de Quiroga, Ramón Vila Anca, recuerda que el Hombre de Cheddar (un fósil de hace 10.000 años rescatado en 1903 de la cueva de Gough, próxima a la localidad de Cheddar) era de piel muy oscura a negra, de pelo rizado y de ojos azules, algo que no salió a la luz hasta 2018, al aplicársele las nuevas técnicas de investigación genética.

A diferencia de este hombre que probablemente perdió la vida con una muerte violenta, Elba era “negra de piel y de ojos castaños, pero no presentaba signos negroides”, explica Vidal Romaní. La vida en la montaña era difícil, “en las cuevas de la zona han aparecido muchos restos de animales como osos de las cavernas y ciervos, pero no fósiles humanos”, comenta el jefe del equipo gallego; lo que da idea de la “escasa población” que buscaba abrigo en este rincón del planeta aislado por la orografía. “La tez es un rasgo físico que cambia relativamente rápido” dependiendo de las circunstancias ambientales, dice. “Los movimientos humanos estaban sujetos a las glaciaciones, y Galicia pudo haber estado habitada al mismo tiempo por unos grupos de piel más blanca y otros de piel más oscura”.            (Silvia R., El País, 29/08/20)