"Las explicaciones de la excúpula de Pescanova en su macrojuicio por estafa, blanqueo de capitales y otros cargos que
investiga el colapso de la pesquera van a la deriva. Hasta ahora, los
altos directivos de la compañía habían defendido su inocencia ante la
sección cuarta de la Audiencia Nacional, en San Fernando de Henares, asegurando que la pesquera trabajaba
junto a hasta 12 sociedades instrumentales que almacenaban sus
mercancías.
Sin embargo, este argumento se hundió este jueves.
Fue entonces cuando comparecieron ante el juez los “hombres de
paja” de Pescanova, teóricos administradores de las empresas
instrumentales que aseguraron que ellos no tenían conocimiento alguno
del mercado del pescado y que se limitaban a firmar las supuestas
transacciones de mercancías siguiendo las órdenes del equipo directivo
de Manuel Fernández de Sousa, expresidente de Pescanova SA.
“Yo no tengo almacenes. He oído aquí que soy un gran mayorista de
pescado, y yo entiendo solo de comprar unas cajas de langostinos por
Navidad”, remarcó Javier Fernández Corujeira, trabajador de una pequeña asesoría que operó por la pesquera, imputado en el juicio. Esa asesoría fantasma,
junto con las once restantes, llegó a facturar 632 millones de euros
con Pescanova tan solo el 2012. Una de estas firmas estaba domiciliada
en el piso de alquiler de otro imputado, Javier Retamar.
EMPRESAS DE PAJA
Su versión, así como la de otros testigos, refrenda el relato de la Fiscalía.
Según el escrito de acusación del Ministerio Público, Pescanova utilizó
presuntamente esas sociedades instrumentales para obtener financiación
bancaria entre 2007 y 2013. Así, la multinacional gallega falseaba sus facturaciones y
simulaba transacciones inexistentes de mercadería para alimentar así
una demanda insaciable de liquidez.
En resumen, ese supuesto entramado
le servía a Pescanova para inflar fraudulentamente su negocio ante las
autoridades para generar 2.500 millones de euros en facturas en cinco
años y poder obtener así financiación bancaria para “liberar tensión de
tesorería”.
El auto de apertura de juicio oral expone que “las transacciones
con estas sociedades se generaban en función de las necesidades de
liquidez de Pescanova”. Los interrogados este jueves, entre ellas las
tres personas que gestionaron esas 12 empresas, señalaron que fue la
directiva de la empresa quien engrasó ese presunto entramado de
corrupción. Fuesen empleados o propietarios de esas agencias, aseguraron
también que cobraron salarios de “unos mil euros”, en unos casos, y de
400 o 500 euros, en otros. “A veces nada”, añadieron.
QUIEBRA HISTÓRICA
El macrojuicio celebrado en San Fernando de Henares contra Pescanova debe determinar si fueron las irregularidades de su excúpula lo que llevó a la famosa pesquera gallega a su quiebra,
hace siete años. Su fallida fue de 3.560 millones de euros, lo que la
convierte en la más grande de la historia de España, sin contar la de
empresas inmobiliarias. Tras su hundimiento, en 2015 la compañía cambió
de manos.
Además de su expresidente, Fernández de Sousa, el macrojuicio ha
sentado en el banquillo de los acusados a 18 exconsejeros y antiguos
miembros de la cúpula directiva de Pescanova señalados por delitos como estafa, blanqueo de capitales, falsedad documental, falseamiento contable y alzamiento de bienes. El juez pide penas que suman los 164 años de cárcel." (Lara Graña, El Periódico, 25/01/20)
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