"Dos meses antes de que Feijóo pretenda convocar elecciones autonómicas en Galicia, la sombra de Marcial Dorado
y una de las polémicas más críticas de su carrera política han vuelto a
salpicarle.
Siete años después de la publicación de su célebre foto, la
versión del narcotraficante sobre la relación y el fin de su amistad
contradice a la del presidente de la Xunta en ‘Lo de Évole’.
Jordi Évole ha
entrevistado al narcotraficante gallego Marcial Dorado. La fecha de
emisión del programa habría sido el 15 de marzo y tocaría en la campaña
electoral gallega, pero la crisis de la COVID-19 impidió la celebración
de los comicios autonómicos. Antes de que el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo,
convoque elecciones en julio para renovar su mandato en la Xunta, la
relación con Dorado vuelve a incomodar el escenario político del
mandatario.
Marcial Dorado
es detenido en 2003 y aunque reconozca que no le gusta dar entrevistas
accede a un encuentro con Jordi Évole, la primera vez que se escucha de
su boca la relación con el presidente de la Xunta. Lleva 13 años en la cárcel,
ha pasado por 22 prisiones, ha sido condenado por narcotráfico,
blanqueo de capitales y por soborno a dos agentes de la Guardia Civil.
Aún así, Dorado niega ser narcotraficante, y asegura que, de serlo,
"sería de los buenos" y que "no estaría en la cárcel".
Además de su actividad con las drogas, Dorado es conocido por su
relación de amistad con el presidente de la Xunta y por unas fotos de
1995 publicadas en El País en 2013, donde se les ve a ambos en un barco.
Este hecho marcaría la imagen del actual líder autonómico al vincularlo
con uno de los narcotraficantes más populares de las Rías Baixas.
En
cuanto a las fotos, Feijóo reconoció en Salvados que eran "difíciles de explicar"
y que tuvo que dar "muchas explicaciones" sobre las mismas. Ahora
intenta esquivarlas con la excusa de que las imágenes tienen más de 20
años. Y es que, durante la década de los 90, Feijóo y Dorado
compartieron una amistad, con viajes a Ibiza, Portugal o los Picos de
Europa.
"Entre el señor
Dorado y yo no hay ni una amistad estrecha ni ancha, ni una relación
directa, lo conozco a través de un compañero de la Xunta de Galicia. Cuando lo conocí no sabía de su actividad ni nada",
manifestó Feijóo ante los medios de comunicación cuando el retrato
salió a la luz. Dorado dijo que sí le consideraba su amigo, y que, en
ese momento, el presidente "no estaba hablando con el corazón sino con
el cerebro de político".
En la entrevista con
Évole de hace dos años, Feijóo cuenta que desconocía los asuntos de
Dorado aún cuando el arousano ocupó múltiples portadas de periódicos
gallegos en una época señalada para el narcotráfico en la comunidad,
cuando los grandes del contrabando de tabaco se pasaron a la cocaína:
"Usted cree que si yo supiese esto… qué ganaba yo", dijo Feijóo. Dorado
percibió la actuación del presidente y alegó: "Se empacha de una manera… No supo salir, se puso muy nervioso y no tenía por qué".
Cree que Feijóo no tiene que arrepentirse, porque "nunca" hablaron de
su actividad, asegura que "jamás" hicieron negocios y que no financió al
PP gallego con ellos.
Aunque el
presidente le reste importancia cada vez que los medios le pregunten
sobre su relación con Dorado, las contradicciones tras la versión
aportada en la entrevista descubren que todavía queda mucho por saber y
que la verdad se desconoce. El presidiario asegura que la última vez que habló con Feijóo fue alrededor del 2000,
sin embargo, el barón gallego declaró ante los medios de comunicación
que fue en 1997 cuando rompió relación, tras conocer la actividad de su
compañero cuando la justicia le penó.
El condenado cuenta a Jordi Évole que alrededor del 2000 o 2001 dejan de ser amigos y que es él el que decide distanciarse porque Feijóo "está mucho en política".
La última vez que se vieron, según la versión del arousano, es el
actual presidente el que le llama porque "es empresario" y se vieron.
Ahora, si el líder del PP gallego entrase por la puerta y se encontrase
con él, Dorado dice que le "entendería" y que Feijóo "escaparía".
Considera que las fotos salieron para "quemar" la imagen del mandatario autonómico siendo él "el sacrificado".
Cuenta que ha sido condenado para "dañar" a Feijóo y que cuando las
imágenes se publicaron le denegaron los permisos penitenciarios. Según
él, la foto tardó tantos años en salir porque había que esperar a que
estuviese imputado para poder decir "Feijóo, amigo de un
narcotraficante".
Dorado revela que ha tenido visitas de ministros "mandados" del PP de Madrid
para "lanzar mierda" sobre Mariano Rajoy y Feijóo. Asimismo, relata
que, en 2005, por un recado de un ministro del PSOE, le hicieron llegar
que si hacía unas determinadas declaraciones se le "apartaría" de la
cárcel.
En la actualidad,
el pontevedrés se arrepiente de haberle vendido un barco a Roberto
Leiro, el mismo en donde se encontraron 6 toneladas de cocaína y por el
que fue procesado. Dorado, según cuenta, está "en contra" del
narcotráfico, y cree que todo es una "vendetta", una "trampa".
Piensa que hay una mano negra detrás y que quieren condenarlo desde hace
muchos años. Sostiene que todos los millones en Suiza y paraísos
fiscales "no son una barbaridad" y que provienen de negocios legales.
En el caso de que
pueda votar en las próximas elecciones autonómicas, apostará por Feijóo.
"Tendré que votar al que no es mi amigo", responde a Évole, y reconoce
que de haber otro candidato "con la honradez" del barón gallego, le
votaría. Después de todo, tiene claro que Feijóo era el "destinatario"
de su "basura" y que desea ser recordado como "el hijo de Ramona", el
que se fue a la Illa de Arousa con siete años." (Alba Tomé, Público, 11/05/20)
"¿Le gustan las series? ¿House of Cards, Juego de Tronos,
Narcos...? ¿No ha visto Narcos? Bueno, narcos supongo que sí que ha
visto, pero me refiero a la serie".
Las preguntas de Jordi Évole forman parte de uno de los anuncios del programa Salvados,
que este domingo emite La Sexta y en el que se entrevista al presidente
de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, uno de los barones en alza del PP en
el sempiterno debate sobre la sucesión de Rajoy, cuyos índices de
popularidad siguen hundidos desde el batacazo electoral en Catalunya.
El diálogo sobre sus años de amistad con el narco
constituye el pasaje más tenso de la entrevista de Évole a Feijóo, de
gira durante los últimos meses por los medios nacionales coincidiendo
con la crisis en que está sumido su partido. Como cada vez que sale el
asunto de Marcial Dorado -un histórico de los clanes de Arousa que hoy
cumple condena por narcotráfico- con el que compartió viajes a la playa,
a la montaña y al extranjero a mediados de los 90 cuando el actual
presidente era número dos de Sanidad en el Gobierno
de la Xunta, aflora el Feijóo más nervioso y dubitativo. Estas son las
explicaciones que ofreció en Salvados sobre cómo vivió aquellos días de
2013 en que un reportaje de El País destapó su pasado:
"Fue
un momento en el que tuve que dar explicaciones, de qué había ocurrido
20 o 25 años antes con personas que conocí o con las que tuve algún tipo
de encuentro. Esas fotos son, cuando menos, difíciles de explicar".
[...]
"¿Usted cree que si yo supiese de lo que iba a
ser acusado yo me dejaría hacer fotos o iría a comer con él? No tenía
nada que ocultar, por lo tanto en ningún caso tenía información de si es
verdad o no, la verdad judicial es que sí tenía alguna relación con
determinados negocios relativos al narcotráfico. Es evidente que en
Galicia sí se sabía que había personas que se habían dedicado al
contrabando de tabaco, eso sí lo sabía, no se lo puedo ocultar, pero
alguna relación o algún asunto pendiente de la justicia... jamás tuve
conocimiento de que lo tuviere".
En una de las
repreguntas, Evole muestra su incredulidad y recuerda que Dorado había
salido vinculado al contrabando o al narcotráfico en 66 noticias de La Voz de Galicia, en 18 de El País, 20 del Abc y 19 de La Vanguardia.
Feijóo responde: "Sí, pero yo si supiese esto, ¿qué ganaba yo? La
verdad a veces puede no entenderse en toda su amplitud pero esa es la
verdad. Y si usted me dice 'es usted un ingenuo', a estos efectos, no
tenga la menor duda. Que he aprendido, también. Que ahora
lamentablemente cuando a uno lo invitan, lamentablemente pregunto '¿este
quién es?' y hay veces que no voy".
Las respuestas de
Feijóo en Salvados mantienen la línea argumental que tanto él como su
equipo siguieron cuando estalló el escándalo en la primavera de 2013
tras difundirse aquel álbum de fotos
que delataba una parte oculta de su biografía: un alto cargo de un
Gobierno autonómico compartiendo viajes y fines de semana en casa de uno
de los señores del tabaco. Según probó luego la Audiencia Nacional,
durante aquellos años Dorado estaba lavando cantidades millonarias.
Acabó condenado a 13 años por tráfico de cocaína y los yates y mansiones
que alojaron a Feijóo están hoy incautados por la Justicia.
La
propaganda oficial del Gobierno y del PP gallego ha tratado de que
aquello quedase en una foto producto de un descuido de juventud de
Feijóo.
No es del todo exacto. Ni Feijóo era un joven
-tenía más de treinta años y altas responsabilidades en el Gobierno
gallego a principios de los 90 cuando era secretario general de Sanidad a
las órdenes del hoy presidente del Consejo de Estado, José Manuel Romay
Beccaría-. Ni aquello fue solo una foto. Está probado que Feijóo viajó
a Ibiza, Canarias, Picos de Europa y Cascais (Portugal) en compañía de
uno de los mayores capos de la Rías Baixas. Además de las fiestas y
fines de semana que ambos compartían en las mansiones de Dorado en la
Illa de Arousa y Baiona, una localidad turística cercana a Vigo.
El
presidente llegó a contar a El País -cuando uno de sus periodistas se
presentó a contrastar la veracidad de las fotos antes de publicarlas-
que también viajó a Andorra con Dorado. Un día después de que el diario
escribiese que era uno de los destinos favoritos de los narcos y
contrabantistas para lavar dinero, el presidente corrigió ese dato y
dijo que en realidad había estado en Picos de Europa. "Sé que había
nieve", dijo, visiblemente nervioso, en su rueda de prensa más delicada.
Junto a Dorado y Feijóo -y sus parejas de entonces-
navegaba en aquellos yates un personaje clave en esta historia. Manuel
Cruz, con un pasado oscuro vinculado a la ultraderecha de Ferrol, era en
aquel momento chófer de Romay Beccaría en la Xunta y al mismo tiempo
testaferro de Dorado (sí, ambas cosas eran compatibles entonces: los
noventa fueron una era de realismo mágico en Galicia).
Fue
precisamente Cruz quien presentó al político y al contrabandista en un
acto con empresarios en la comarca del Salnés, en las rías Baixas, una
de las zonas más turísticas de Galicia y donde se concentraron
históricamente los capos de la droga que antes se habían bregado en el
contrabando.
La respuesta de Feijóo fue convocar una
rueda de prensa en el Parlamento gallego, en la que intentó responder
durante más de una hora a todas las preguntas que se le iban planteando.
Pese a su larga comparecencia y a la ronda de entrevistas que concedió
en medios nacionales durante los días siguientes, la relación de Dorado y
Feijóo dejó muchas incógnitas en el aire. Para empezar, quién pagaba
los viajes.
El presidente dijo no recordar ese dato y dio a entender que
unas veces uno y otras veces el otro. Tampoco se aclaró nunca si
existieron contratos entre las empresas "legales" de Dorado y la Xunta,
si sus gasolineras habían surtido combustible para la calefacción de los
hospitales gallegos. Feijóo respondió primero que él no firmó ningún
contrato pero añadió que no pondría la mano en el fuego por todo el
personal de la Xunta. Ante las reiteradas preguntas de la oposición por
aquellos expedientes, su Gobierno acabó respondiendo semanas después que
no podía facilitar los de aquellos años porque algunos se habían
perdido en la inundación de un almacén.
El juez que había detenido a Dorado por narcotráfico en 2003 desmontó sin pretenderlo
parte de la versión del presidente en una entrevista en El Mundo.
Feijóo había repetido a los medios que rompió toda la relación con el
contrabandista en 1997 y que solo lo vio en 1999 en el entierro de
Manuel Cruz, fallecido en un accidente de coche.
Pero el instructor de
aquella causa al intentar quitar hierro a los vínculos de Feijóo y el
narco reveló que hubo conversaciones de ambos más allá de 2001 cuando
pinchó el teléfono de Dorado para investigarlo. Taín negó que en la
causa que acabó en una condena de 13 años hubiese hallado "algún indicio
legal contra Feijóo" (que nadie había insinuado) pero al desvelar la
existencia de aquellas charlas puso en duda la explicación del
presidente.
En una de las pocas declaraciones hechas a través de sus abogados desde la cárcel Marcial
Dorado tampoco aclaró demasiado sobre aquellos años. En julio de 2013
aseguró que la última excursión que realizó con Feijóo fue a Ibiza en el
verano de 1998, un año después de que Aduanas anunciara una operación
para deternelo. A partir de ahí se enfrío la relación, según Dorado que
califica como.falsas las alusiones del juez Taín a llamadas posteriores,
aunque tuviese "la intención de defenderlo". El tercer protagonista,
Manuel Cruz, tampoco puede aclarar nada porque falleció en accidente de
coche en 1999 tras ser implicado en una causa por blanqueo como
testaferro de Dorado en los negocios de gasolineras.
Los
días más difíciles de la carrera política de Feijóo acabaron con un
reparto de ayudas de la Xunta a los medios de comunicación gallegos.
Tras unos primeros días de sobreexposición pública, el presidente que se
presentó como víctima de una campaña que pretendía amedrentarlo,
decretó el fin de "la infamia" aprovechando
las declaraciones del juez Taín el 4 de abril de 2003, cinco días
después de que aquellas instantáneas vieran la luz.
El
tema se convirtió entonces en tabú en la prensa gallega y Feijóo optó
por espaciar también sus intervenciones en los medios nacionales. Se
acabaron aquellas visitas a Madrid aprovechando los comités de
direccción del partido en los que el líder gallego dejaba titulares que
lo hacían emerger como un verso suelto dentro de una organización
sacudida por la corrupción: "Me avergüenzo de Bárcenas", "Nos falta
contundencia contra la corrupción", "Debemos mejorar el relato sobre la
crisis".
Su estrategia para presentarse como
alternativa en un partido donde gran parte de sus líderes estaban
chamuscados por diferentes escándalos se vino abajo. Aquel polémico
álbum significaba que también Feijóo tenía un grave lamparón en su
expediente. La herida a nivel interno en el partido no le impidió ganar
sus terceras elecciones consecutivas en la Xunta e incluso ampliar la
ventaja con la oposición.
Ahora, cinco años después
del escándalo, Feijóo repite que no se ve aspirando a un cuarto mandato
en Galicia y vuelve a las quinielas sobre la hipotética sucesión de
Rajoy. Con él regresan las miradas a aquellas fotografías.
Comunicadores
con mucha prédica en el sector más a la derecha del PP como Federico
Jiménez Losantos y otros han atribuido durante las últimas semanas la
aparición de las fotos en 2013 directamente a la vicepresidenta del
Gobierno, Soraya Sáez de Santamaría sin facilitar ningún dato más. El
presidente gallego culpó en su día también sin aportar ninguna prueba al
PSOE. Y los pocos que de verdad conocen los detalles de la historia
saben que no fue producto de ninguna conspiración política." (José Precedo, 04/03/18)
No hay comentarios:
Publicar un comentario