"El Prestige regó de fuel el Atlántico durante seis días sin que
la ciencia pudiera abrir la boca. Una consulta verbal con tres
ingenieros navales y la orden "¡cojan el barco y sepárenlo de la costa
hasta que se hunda!", pronunciada por un alto cargo del Ministerio de
Fomento dos horas después de recibir la señal de alarma, sirvieron de
aval científico al Gobierno de Aznar para descartar el remolque del
buque a un puerto y enviarlo mar adentro, en una penosa y contaminante
travesía.
Nueve años después, tres investigadores del CSIC, del Centro
de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (Ciemat)
y de la Universitat Politècnica de Catalunya han diseñado un modelo
científico que calcula en poco tiempo cuál de estas dos opciones es la
menos costosa (ambiental y económicamente). Su aplicación al caso del Prestige es rotunda: alejar el petrolero fue un error que no se debería repetir. (...)
Ahora que uno de los responsables de aquella gestión, Mariano Rajoy, opta a ser presidente del Gobierno, la revista Scientia Marina,
editada por el Instituto de Ciencias del Mar de Barcelona, ha publicado
un artículo que proporciona a los políticos un esquema "racional" con
los pasos a seguir si un petrolero naufraga junto a la costa. (...)
Si el Gobierno de Aznar hubiera aplicado esta metodología científica cuando el 13 de noviembre de 2002 el Prestige
envió un SOS frente a cabo Fisterra, los datos objetivos le hubieran
recomendado llevar el barco a puerto para evitar daños devastadores en
el litoral.
Los cálculos sobre la persistencia en el mar del viscoso
fuel que llevaba el buque y la dirección que seguiría el vertido de las
primeras horas ya auguraban, señalan los investigadores, que varios
cientos de kilómetros de costa iban a ser emponzoñados. Y las fórmulas
matemáticas que comparan los gastos en limpieza de esta importante
afección al litoral con los derivados de confinar el buque en un puerto
concreto concluyen también que en el primer caso serían mucho mayores.
Los autores de la investigación, titulada Conduciendo al Prestige mar adentro. Un análisis independiente,
destacan que su metodología permite "usar solo parámetros científicos
para obtener una rápida estimación de la magnitud de los costes
asociados a las diferentes decisiones" que los políticos deben tomar a
la hora de gestionar los naufragios de petroleros cerca de la costa.
Los
investigadores hacen hincapié en dos graves carencias que dificultaron
la gestión de la marea negra de 2002 y que hoy en día no se han
subsanado. (...)
La falta de un puerto refugio convirtió asimismo la decisión de llevar
el buque a tierra en una patata lo suficientemente caliente para escocer
las manos de los gobernantes de entonces y de ahora." (El País, Galicia, 12/09/2011, p. 3)
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