"Bruselas asestó este martes un mazazo esperado al proyecto para
reflotar el astillero de Navantia en Ferrol con una línea de reparación
de grandes buques gaseros. La Dirección General de la Competencia de la
Comisión Europea emitió un informe negativo sobre la construcción en la
ría ferrolana de un dique flotante al considerar que ese proyecto
conllevaría muy probablemente ayudas estatales, una “financiación
privilegiada” que, según Bruselas, vulneraría las normas comunitarias
para preservar el libre mercado.
La bandera del dique como gran solución a la falta de contratos de
Navantia la han agitado no solo los trabajadores del astillero sino el
PP gallego desde la época en que estaba en la oposición. En 2013 la
Xunta de Alberto Núñez Feijóo llegó a incluir una partida de cinco
millones de euros en sus Presupuestos para contribuir a la financiación
del proyecto.
La decisión de Bruselas no constituye ninguna sorpresa. De hecho, la
propia dirección de Navantia había anunciado que el proyecto quedaba en
suspenso al prever que recibiría el veto de la Comisión Europea. Y así
ocurrió este martes, cuando se hizo público el dictamen de la Dirección
de la Competencia en respuesta a una consulta planteada por el Gobierno
español.
“Parece que la construcción del dique flotante no es posible
únicamente mediante fondos privados (lo que excluiría automáticamente la
presencia de ayuda estatal) y que la financiación pública podría
concederse a condiciones no de mercado”, señala la resolución de
Bruselas, difundida por Europa Press
. La Dirección de la Competencia
deja un pequeño resquicio al señalar que España podría buscar una
fórmula para que la aportación pública al proyecto no se contabilizase
como una ayuda a Navantia y poder salvar así el escollo legal.
La construcción del dique era el clavo al que se agarraban los más de
2.000 trabajadores del astillero público ferrolano para salvar su
futuro. Tras quedarse sin carga de trabajo, la factoría había recibido
con alivio los contratos para construir un buque hotel de la petrolera
mexicana Pemex y una embarcación mediana de la Armada española, los
primeros desde 2007.
Pero los sindicatos consideran que estos encargos
son insuficientes para que el astillero recupere su plena actividad y,
con él, la industria auxiliar de la comarca, en la que se han perdido
más de 3.500 empleos en los últimos años.
El PP, que había prometido y reclamado en numerosas ocasiones el
dique, reaccionó a la mala noticia responsabilizando al vicepresidente
de la Comisión Europea y máximo responsable del área de Competencia, el
socialista español Joaquín Almunia.
El eurodiputado gallego del PSOE
José Blanco exigió que el Gobierno español aclare la información sobre
el proyecto que remitió a Bruselas, al tiempo que instó al Ejecutivo a
invocar ante las autoridades comunitarias “la excepcionalidad de la
situación socioeconómica de la comarca de Ferrolterra”. BNG y
Alternativa Galega de Esquerda (AGE) lo consideraron una “nueva
agresión” de la UE, mientras el coomité de empresa acusó al Gobierno de
presentar en Bruselas una propuesta “poco seria”. (
EP /
Xosé Hermida
, El País, Bruselas
/
Santiago
5 AGO 2014)
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