16/7/19

Los partidos proclaman que todo lo hacen por la seguridad de los ciudadanos y a la vez dando por hecho que el electorado no tiene muchas luces. No es que en ocasiones hayan seguido ofreciendo a la ciudadanía candidatos corruptos, es que han apostado –con la imprescindible colaboración del porcentaje necesario de votantes y de los medios concertados, no lo olvidemos– por candidatos declaradamente ineptos... Podemos atribuir esta situación a muchas causas, desde la pérdida de los valores cristianos a la fluorización del agua corriente...

"Ha nacido una estrella. Entre los vídeos más difundidos que han generado las elecciones locales, dentro del género chusco, junto con el del concejal de Vox de Orihuela que, cual Cirineo, arrastra una cruz hasta el atril para jurar algo en lo que no cree, estará una colección de antiguos y recientes de Gonzalo Pérez Jácome, el nuevo, flamante e inenarrable alcalde de Ourense. 

Hay infinidad, por una parte porque tiene un canal de televisión, Auria TV, y por lo tanto, dispone de producción propia, y por otra, porque aunque no la tuviese, un señor que hace cosas como cambiarse de calcetines en el salón de sesiones (durante un pleno, quiero decir) está claro que no necesita auparse en medios propios para lanzar su carrera. De hecho, no se sabe cómo se desempeñará como alcalde, pero está teniendo un fulgurante éxito como friki televisivo.

Este caso, y otros bastante más céntricos y centrales, recuerdan aquello que se decía de Idi Amin Dadá, que lo inexplicable no era que hubiese llegado a presidente de Uganda, sino a sargento del Ejército Británico.

 Jácome quizá sea el más estrafalario de los alcaldes surgidos de las urnas el 28 de mayo, aunque no es el único (algunos, desde luego, prometen) y desde luego recuerda a Berlusconi o Jesús Gil, y no solo en el uso de la televisión, pero a diferencia de estos, él no está en política para salvaguardar e incrementar sus intereses empresariales, y tampoco se ha aupado él solo (responsabilidad alícuota de los respectivos electorados aparte). 

El líder de Democracia Ourensana, que así se llama el partido que fundó con unos colegas, a lo máximo que llegó fue, como segunda fuerza –8 de 27 concejales– a amargarle la vida a la anterior corporación y en especial al alcalde, del PP, y a paralizar toda la actividad municipal.

Este 28 de mayo todo indicaba que el candidato socialista, el más votado, sería el alcalde, porque Jácome disparaba contra todos, pero su blanco preferido era el presidente del PP de Ourense y de la Diputación, José Manuel Baltar. Desde llamarlo “psicópata” o “loco” a voz en cuello en actos oficiales hasta poner a circular un robot por las calles de la ciudad calificándolo de “cacique”. Pero Baltar no alcanzó la mayoría en la Diputación, y necesitaba socios. 

El diputado de C’s exigía un recambio en la presidencia. Jácome, que había pasado a ser la tercera fuerza, aceptó a cambio de la alcaldía, a pesar de que diez días antes de los comicios se permitía amenazar en Twitter al candidato del PSOE, que aventuraba el pacto PP-DO: “DO negociará con PSOE o @PPdeOU pero siempre exigiríamos la cabeza de Baltar. Que tenga cuidado Vilariño con mentir, que igual pedimos también la suya”.

El presidente del PP de Galicia, Alberto Núñez Feijóo –“Jácome sería letal para Ourense”, había dicho días antes de las elecciones– escogió contentar al PP de Ourense, siempre presto a largar amarras rumbo al centro, y asegurar sus votos en las próximas autonómicas, aún a costa de enterrar todavía más su teoría de que gobierne la lista más votada y quedar sin una triste ciudad que llevarse a la boca. Arteixo (32.000 habitantes) es la mayor población en la que gobierna el PP. Si en eso que los medios “nacionales” llaman “el granero de votos del PP” solo el 21% de los gallegos tienen un alcalde conservador, no veo yo donde está esa consolidación del poder local del partido de Casado que proclaman. 

Bien, el alcalde de la tercera ciudad de Galicia está a un mandato de participar en Supervivientes, pero quien lo ha puesto en el cargo es uno de los barones de aquel partido que era el que más se parecía a España, e incluso –por qué no decirlo– uno de los pocos que todavía parece medianamente sensato. Quizá lo que haya cambiado haya sido España. No recuerdo tomas de posesión y traspaso de poderes tan tensos y tan grandguiñolescos. Multitudes conduciéndose como barras bravas, cargos salientes que vacían los archivos públicos o que se niegan a entregar el bastón ese que cada día parece menos simbólico… 

Y lo que es peor, los partidos mainstream, viejos y nuevos, comportándose como si estuviese un mono al volante mientras proclaman que todo lo hacen por la seguridad de los ciudadanos y a la vez dando por hecho que el electorado no tiene muchas luces. No es que en ocasiones hayan seguido ofreciendo a la ciudadanía candidatos corruptos, es que han apostado –con la imprescindible colaboración del porcentaje necesario de votantes y de los medios concertados, no lo olvidemos– por candidatos declaradamente ineptos. 

Otros han colocado a gente apta y después les han segado la hierba bajo los pies. Y todo esto no ha sucedido precisamente en desiertos remotos ni en montañas lejanas, ni en pueblos perdidos.

Podemos atribuir esta situación a muchas causas, desde la pérdida de los valores cristianos a la fluorización del agua corriente, como se temía el general Jack D. Ripper de ¿Teléfono rojo?, volamos hacia Moscú. Sin desdeñar la teoría del militar que encarnaba Sterling Hayden en la película de Kubrick, a mí me parece más plausible la que sugiere el director Mike Judge (el creador de Beavis and Butthead) en Idiocracia (Idiocracy), una película estrenada casi en la clandestinidad en 2006. 

Una distopía que describe los EUA de 2505 como una sociedad antiintelectual, consumista y bajo la bota de las grandes corporaciones. Lo que la diferencia de la actual son los toques de humor: el presidente Dwayne Elizondo Mountain Dew Herbert Camacho es como Rambo si Stallone fuese de la Mara Salvatrucha, y el discurso a la nación lo da con su ametralladora pesada (mas bien lo da ella), en una tribuna del Capitolio más esponsorizada que un Fórmula 1. 

Los EUA de Idiocracia son el resultado de la disgenesia, la selección natural, pero de los rasgos genéticos negativos. Es decir: en un mundo dirigido por el marketing, gobernado por las pantallas y alimentado con comida hipercalórica, los que mejor se adaptan al medio son los idiotas, que además apuestan por las políticas regresivas, los recortes en la educación y en las medidas de igualdad. Evidentemente, es una exageración, Trump de momento no ha subido armado a dar ningún discurso, al menos que se sepa, o por lo menos no ha disparado.

De todas formas, si es usted partido mainstream, medio concertado o electorado con parte alícuota de responsabilidad, tampoco se lo tome a mal. Es solo una película. O a lo mejor tenía razón el general Ripper. En todo caso, como decía Anton LaVey, fundador de la Iglesia Satánica (no se deje engañar por el nombre), es una lástima que la estupidez no duela. "                  (Xosé Manuel Pereiro, CTXT, 20/06/19)

No hay comentarios: