Vallado en la parcela para la que se proyectaron las viviendas, en el centro de Santiago
"Santiago, octubre de 2001. El Ayuntamiento compostelano
le da luz verde a los trámites para permitir la construcción del
edificio que actualmente alberga la biblioteca pública Ánxel Casal, un
proyecto del Estado situado en la avenida de Xoán XXIII, en una de las
entradas al Casco Viejo de la ciudad.
A su lado el consistorio accedía a
autorizar un pequeño bloque de viviendas de promoción pública impusadas
por la Xunta. Aquel proyecto lo concretó un poco más el Gobierno de
Manuel Fraga tres años más tarde cuando, a través de la Consellería de
Política Territorial que dirigía Alberto Núñez Feijóo, anunció que
levantaría en la parcela pisos de alquiler para jóvenes.
Diez años y dos
gobiernos después en esa finca lo único que se yergue con vigor son las
hierbas, que son segadas regularmente por operarios del Gobierno
gallego, y el edificio no nato bien puede servir como metáfora de una
política, la de la construcción de pisos protegidos, que ha perdido el
80% de su dotación presupuestaria con el actual Ejecutivo gallego.
Las viviendas de Xoán XXIII apenas estuvieron unos meses en manos del
gabinete Fraga, desalojado del poder en junio de 2005 por la coalición
de PSdeG y BNG, que le dio el área de Vivenda e Solo una Consellería
específica.
Ese departamento, encabezado por la nacionalista Teresa
Táboas, recogió el proyecto del cajón y lo dotó con 3,6 millones de
euros que permitirían construir 40 pisos de entre 40 y 50 metros
cuadrados para jóvenes con rentas bajas, que podrían vivir allí durante
un máximo de 10 años por 110 euros al mes sin opción de compra, con el
objetivo, argumentaba la Xunta, de evitar la especulación en una zona
potencialmente muy sensible para el mercado inmobiliario.
Dada la
singularidad del entorno, a las puertas del recinto histórico
compostelano, el Gobierno convocó un concurso de ideas entre
profesionales de la arquitectura.
En septiembre de
2007 Vivienda tenía ya en marcha el concurso, al que concurrió una
veintena de estudios de arquitectura. La Xunta se dispuso a evaluar los
proyectos y, mientras, en la parcela se ubicaba una valla en la que se
anunciaba la construcción de las 40 viviendas.
A pesar de a la multitud
de propuestas ninguna se ajustó a lo que reclamaba la Consellería, que
dejó desierta la convocatoria y realizó una nueva a finales de 2008, a
la que se presentaron 8 proyectos. Cuando el departamento de Táboas
estaba ya en condiciones de tomar la decisión definitiva, a comienzos de
2009, Galicia ya estaba inmersa en la larga precampaña electoral de los
comicios del 1 de marzo de ese año, que le devolvieron al PP el poder
y, por lo tanto, también el control sobre las esperadas viviendas.
Con el retorno de los conservadores a la Xunta el
Instituto Gallego de Vivenda e Solo se encuadró en la macro Consellería
de Medio Ambiente, Territorio e Infraestructuras. Con Agustín Hernández
cómo nuevo conselleiro, el gabinete de Alberto Núñez Feijóo dijo asumir
el proyecto como propio.
A lo mejor por eso, al poco de tomar posesión
instaló sobre el vallado de Xoán XXIII unos grandes adhesivos que
taparon el logotipo de la anterior Consellería y lo sustituyeron por el
de la nueva. Después, en noviembre del mismo año, adjudicaba
definitivamente los pisos: las viviendas se construirían según un
proyecto de los arquitectos Alberto Noguerol y Pilar Díez y con un
presupuesto de 2,6 millones, un millón menos que lo presupuestado por el
bipartito.
Con el proyecto adjudicado y el vallado
acondicionado para el nuevo tiempo político sólo faltaba ponerse a
construir. Pero en esto llegaron los recortes presupuestarios, también a
las partidas para la construcción de vivienda de promoción pública: de
52 millones en 2009 a 46 en 2010, cantidad que en 2011 mermaba ya hasta
los 23,7 y que siguió cayendo a plomo en los años siguientes hasta
quedar en el presente 2014 en poco más de 10 millones de euros.
En este contexto, según ha declarado recientemente la Consellería a El Correo Gallego,
el costo de los pisos de Xoán XXIII es "muy alto" y se estudia cómo
abaratarlos para hacer "viable" el cumplimiento del compromiso.
Mientras, el paso del tiempo está dejando a la vista los logotipos de la
desaparecida Consellería de Vivienda que tapó el Gobierno del PP. El
conselleiro que desatendió el proyecto es ahora el alcalde de la ciudad y
el vallado, testimonio de todo el proceso, es utilizado cómo
improvisado panel para pintadas y pegatinas de todo tipo, pero también
para anuncios de pisos de alquiler que, obviamente, no tienen nada de
públicos." (David Lombao
, eldiario.es, 09/09/2014)
No hay comentarios:
Publicar un comentario