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23/9/22

Pepe Coira, creador de ‘Rapa’: “Ferrol es una joya”... “en la primera temporada, en Cedeira todo el mundo nos abrió las puertas, el concello, la gente, las instituciones. Poder estar grabando en el Arsenal, un lugar tan poco visto, y en Ferrol una ciudad tan singular y con tantas peculiaridades es una completa alegría”

 "La serie ‘Rapa’, producida por la gallega Portocabo, se convirtió con su primera entrega en el mejor estreno de ficción de la temporada en Movistar Plus+. El thriller criminal se convirtió con su primera entrega en el mejor estreno de ficción de la temporada en Movistar Plus+. En la segunda temporada, de seis episodios, el proceso de filmación tendrá lugar en las localidades de Ferrol, Valdoviño, Fene, Cedeira y Narón, hasta finales de año. El estreno está previsto para 2023 en la plataforma.

Esta mañana, en la Sala de Armas del Arsenal Militar de Ferrol se presentó oficialmente el rodaje de esta nueva entrega, con la presencia de los actores Javier Cámara y Mónica López; el creador Pepe Coira; los productores ejecutivos Domingo Corral (Movistar Plus+)Alfonso Blanco (Portocabo)y representantes de las instituciones colaboradoras en la producción, encabezados por el alcalde de Ferrol, Ángel Mato, y el Almirante del Arsenal de Ferrol, Ignacio Frutos Ruiz.

La segunda temporada de ‘Rapa’ vuelve a reunir a Tomás (Javier Cámara) y Maite (Mónica López) para investigar dos casos sin resolver. Ella se introducirá en el Arsenal Militar de Ferrol para esclarecer la desaparición de un oficial, mientras que el otro actor principal tratará de esclarecer un asesinato que está a punto de prescribir tras 20 años del suceso.

Seis volverán a ser los capítulos de esta segunda temporada con actores y actrices como Iolanda Muíños, Evaristo Calvo, Melania Cruz, Carlos Blanco, Lara Boedo, Federico Pérez y Adrián Ríos, que grabarán hasta el 15 de diciembre en diversos emplazamientos de Ferrol, pero también de municipios próximos como Cedeira, Narón, Fene o Valdoviño.

En la presentación de hoy, el almirante del Arsenal Militar de Ferrol, Ignacio Frutos, ha detallado que “esta serie está suponiendo mucho, porque es una ventana hacía afuera de esta bella ciudad”. “Tan pronto como me pidieron la colaboración, no dudé ni un momento para pensar que esta sería una gran oportunidad para abrir el Arsenal no solo a Ferrol, sino que al resto de España y allá en donde se visione la serie”.

En la misma línea se pronunció Ángel Mato, quien aseguró que está brindando toda la colaboración para que esta serie se pudiera grabar en su segunda temporada en Ferrol y poner todos los medios que están a nuestro alcance y contribuir de una manera muy especial para que la ciudad se diese a conocer también en su parte menos pública”. El alcalde ferrolano celebró que Movistar + haya elegido la ciudad para esta segunda entrega de su serie más vista, “comprobados los efectos tan positivos que ha tenido en el turismo y en la imagen de Cedeira”, donde se rodó la primera parte.

Ferrol, una ciudad singular

No faltaron los elogios hacia la ciudad de Ferrol por parte de los creadores y de los protagonistas de la serie. Domingo Corral, productor ejecutivo de la serie y Director de Producción Original de Movistar Plus+, aseguró que suponía “un absoluto privilegio” poder rodar en un escenario real como el Arsenal y en alguno de los buques de la Armada con base en la ciudad. “Estamos emocionados también por recorrer las calles de Ferrol y rodar por primera vez en el Arsenal. Su presencia y que sean protagonistas en la historia de ‘Rapa’, van a convertir esta segunda temporada en algo único”.

Por parte de Portocabo, Alfonso Blanco, productor ejecutivo de la serie, recordó que “en la primera temporada, en Cedeira todo el mundo nos abrió las puertas, el concello, la gente, las instituciones. Poder estar grabando en el Arsenal, un lugar tan poco visto, y en Ferrol una ciudad tan singular y con tantas peculiaridades es una completa alegría”.

Javier Cámara agradeció en la presentación la acogida en Ferrol. “Me encanta Ferrol. De hecho, en la primera temporada grabamos poco en Ferrol y yo siempre decía: ‘Tenemos que volver’. Tiene una historia arquitectónica preciosa y ver su pasado reflejado en las calles es una cosa bellísima. Ojalá con el estreno de esta segunda temporada venga mucha más gente”. Por su parte, Mónica López declaró: “Ferrol es único. Tiene algo que la hace una ciudad auténtica y real”.

Pepe Coira, creador de la serie junto a Fran Araújo, destacó la importancia del universo en el que ocurren las cosas que se ven en una serie de ficción y, en ese sentido, dijo, “Ferrol es una joya”. Coira aseguró que desde un principio ya tenían en mente poder transmitir al espectador el ambiente tan particular que se respira en la ciudad: “Los contrastes del barrio de A Magdalena, Recimil, Esteiro, al muelle, a Canido y, por supuesto, el Arsenal”."                 (Enfoques, 14/09/22)

17/7/18

Ferrol, el otro cadáver del Caudillo: hasta Zara ha huido de la ciudad

"A una ciudad casi siempre la retratan sus sonidos. Dos bastaban para definir a Ferrol: cada mañana, el bramido atronador de la bocina de los astilleros de Bazán (actual Navantia) despertaba y ponía a todos en pie con su potencia. Poco después, miles de trabajadores salían de sus casas y descendían en procesión hacia la zona del puerto para una nueva jornada de trabajo. 

Mientras seguían la senda del astillero, las salvas disparadas por la Marina desde el cuartel de la Armada atronaban en el cielo y acababan de espabilar a la ciudad. La industria naval y la militar despertaban de la mano a los ferrolanos. Las calles bullían aquellos años, con la alameda repleta de gente que salía a pasear y a hacer vida en la calle. La bocina y las salvas ya no se escuchan en la ciudad. Lo que impera ahora es el silencio. También el pesimismo.

No es un secreto que la ciudad languidece desde hace años a todos los niveles: industria, población, economía y vivienda. La puntilla se produjo meses atrás cuando el pasado febrero cerró el Zara que había en la calle Real, justo enfrente del ayuntamiento. Se trató de hacer cambiar de opinión a la empresa gallega pero no hubo manera. Aquel lugar no era rentable, así que la empresa decidió echar el cierre a la tienda y marcharse para instalarse en el centro comercial de Odeón, en Narón.

El hecho llenó de desánimo a sus habitantes. Era la enésima comprobación de que puede que nada cambie en Ferrol, una urbe que ha perdido un tercio de su población en apenas treinta años. Una ciudad cuyo casco antiguo está repleto de escombros, casas abandonadas, viviendas derruidas y donde a las cuatro de la tarde no se escucha un solo sonido por las callejuelas. Sus oxidados balcones apenas se adornan con el musgo podrido que cuelga en ellos desde hace ya mucho tiempo.

Justo cuando los restos del dictador Franco están a punto de exhumarse, EL ESPAÑOL recorre su Ferrol natal, antiguo Ferrol del Caudillo, en busca de las razones por las que todo se encuentra como se encuentra: accedemos al interior del territorio de La Armada, deambulamos por las calles vacías con los protagonistas de la ciudad, conocemos los entresijos de los astilleros. 

Comprobamos cómo, de algún modo, el Ferrol de hoy se trata de una ciudad sin futuro, una suerte de cadáver urbano. Los vecinos dicen de ella que es una ciudad muerta.

Una ciudad sin gente

“Aquí solo falta la zarza esa, sabes, la que sale en las películas de vaqueros rodando por el desierto”. Fernando apura la cerveza junto a varios compañeros de antes de comer con la mirada caída y la derrota en la palabra. Están en la puerta de uno de los bares de la ciudad. Trabaja como comercial para una marca de refrescos en la zona y conoce bien la amarga situación que se vive en la ciudad. Todos ellos coinciden: hace bastantes años que la ciudad no parece tener arreglo.

Uno de los efectos de esa situación de decadencia tiene que ver con el brutal descenso de población que ha experimentado la ciudad. En 1980, Ferrol tenía 87.691 habitantes, una cifra menor pero considerable. El año pasado, según los últimos datos del INE en la ciudad vivían 67 .560 personas, 20.000 habitantes menos. Solo un 14 por ciento de los habitantes sobrepasaban la veintena. El resto, por la falta de oportunidades, se termina marchando de allí.

Tan solo con darse una vuelta por el centro de la ciudad uno puede advertir por qué el Zara ha decidido marcharse. Pasear por algunos barrios de Ferrol deja la sensación de estar en medio de un desierto urbano. En cada una de las calles salen al paso centenares de carteles de “se vende” o “se traspasa”. El único lugar de la ciudad con un poco de vida es la calle principal, donde también este tipo de carteles aparecen por doquier.

Para que la tienda no se marchase de la ciudad, el alcalde llegó a escribir una carta al propio Amancio Ortega, los ciudadanos organizaron una hicieron recogida de firmas entre los vecinos y salieron a la calle en plan movilización. Nada pudo impedir que también la tienda de ropa se fuese de allí.

Los comerciantes del lugar dan algunas razones que se sitúan en el centro del problema que tiene la ciudad: en el centro es muy complicado aparcar, ya no quedan jóvenes que hagan vida en la calle y muchas zonas están completamente deterioradas. Para colmo, en las próximas fechas cerrarán el aparcamiento situado bajo la plaza del ayuntamiento porque también se cae a cachos y hay que reformarlo.

Hay más datos que tener en cuenta para comprender el declive de una ciudad que llegó a ser la tercera urbe más importante de Galicia cuando comenzaba la democracia. Durante los últimos diez años, Ferrol ha sido la ciudad con el índice de paro más alto de toda Galicia. El pasado mes de octubre el dato se situaba en un 19,5 %. La situación política tampoco ha resultado habitualmente propicia. 

Desde 1987, ningún alcalde ha encadenado dos legislaturas consecutivas. El último fue el socialista Jaime Quintanilla Ulla, que gobernó la ciudad entre 1979 y 1987, cuando comenzaron ya a notarse las heridas abiertas de la reconversión naval, una herida que Ferrol todavía arrastra desde entonces. Fernando termina la cerveza de un trago y tuerce el gesto antes de marcharse calle abajo hacia su casa. “En Ferrol no hay nada. Aquí se acaba hasta la vía del tren”

Los dos grandes pilares de la ciudad

En la rotonda de acceso al centro de la ciudad hay un cartel que reza: “Ferrol. Una ciudad abierta al mar”. Para el visitante, esta frase resulta toda una paradoja. Muy cerca del cartel se observa, efectivamente, la ría, y el pequeño puerto deportivo con sus pantalanes de madera. Pero algo más allá, el mar desaparece detrás de un enorme muro blanco que cruza la ciudad de lado a lado, separando el territorio del Arsenal Militar de Ferrol y los astilleros de Navantia del resto de la ciudad.

El muro oculta el mar a la gente y lo reserva para los dos grandes pilares de la localidad. Es uno de esos elementos arquitectónicos que definen el carácter y la idiosincrasia de cualquier urbe. Son los soldados de la Marina y las grúas gigantes mastodónticas de los astilleros viven con el azul de la ría. A sus espaldas, tras esa muralla blanca, la gente, los edificios y el barrio. 

El Arsenal Militar y los astilleros siempre han sido los dos pilares fundamentales de la economía de la ciudad. Todavía hoy, en los tiempos más complicados, esta es una máxima que continúa inamovible. Esto es así porque, de siempre, el principal cliente de los astilleros como Navantia es el estamento militar. No en vano, ambas instituciones comparten el mismo espacio en Ferrol. Si el arsenal suministra encargos, los astilleros tienen trabajo y, por tanto, demandan más trabajadores. Y a la ciudad, en teoría, le va bien.

Todo aquello provocaba que luego surgieran industrias privadas secundarias que se aprovechaban de lo que producían los astilleros y el arsenal para dinamizarlo todo: la fábrica de lápices Hispania, Fenya, Astano, etc.”. Quien habla es Guillermo Llorca, historiador ferrolano que ha versado en decenas de libros la historia de la ciudad. Tampoco él tiene duda.

 “Ferrol está muy polarizada: siempre ha habido una luchadora y reivindicativa clase obrera frente a la pequeña burguesía de antaño. Luego está la clase política, que no se ha preocupado nunca de cuidar este lugar”.

El interior del Arsenal es otro mundo paralelo. En la visita que realiza EL ESPAÑOL durante la mañana del miércoles, los soldados de la marina realizan sus labores mientras varias fragatas están atracadas en el muelle principal. “Estas son algo más antiguas, vuelven aquí cuando terminan sus misiones. Es su punto de retorno”, explica un capitán a este periódico.

Las fragatas pueden acabar convirtiéndose en la salvación de la ciudad. Hace meses que se estaba tramitando desde el Ministerio de Defensa la construcción de cinco fragatas F-110, de última generación. El encargo supondría, según cuentan desde Navantia, una lluvia de empleos que revitalizarían la ciudad durante los próximos diez años.El cambio de Gobierno hizo que todo quedase, por el momento, paralizado. Así que las fragatas todavía no terminan de llegar."            (Brais Cedeira, El Español, 07/07/18)

16/5/14

La calle de Ferrol donde habita la ruina

La calle de Carmen Curuxeiras, en Ferrol, parte del Camino Inglés compostelano, cerrado al paso por el riesgo de derrumbe de sus edificios. / Gabriel Tizón

"La noche del 15 de enero, Rosario M. y su pareja tuvieron que salir con lo puesto de su casa, en la tercera planta del número 12 de la calle de Carmen Curuxeiras. El edificio, el penúltimo aún habitado de esa calle que se desmorona, comenzaba a ser apuntalado por fuera y por dentro. A sus vecinos del segundo no les fue mejor. 

Para Alonso Cerrada y su mujer, desalojar a toda prisa el piso en el que vivían alquilados ha resultado una pesadilla que les tiene desbaratada la vida. Eran seis en la casa: el matrimonio, los suegros, dos niños de dos y tres años, y un tercero en camino. Se fueron sin tiempo de hacer acopio de pañales y mudas, lo imprescindible para ir tirando con los familiares que los realojaron. Lo mismo le ocurrió a la propietaria del primero, Mariluz, que vivía sobre un garaje vacío.

De golpe, Carmen Curuxeiras, una calle corta en forma de semicírculo en el corazón medieval de una ciudad que nació en torno a un castro, perdía a sus nueve últimos habitantes, con excepción de los que residen en un inmueble rehabilitado en una esquina. Y no es una vía marginal, precisamente.

 Por ella discurre el primer tramo del Camino Inglés que conduce a Santiago de Compostela, aunque desde hace un año los peregrinos estén obligados a zigzaguear por desvíos porque la calle, excepto para sus pocos inquilinos, está cortada ante el peligro que representan las fachadas y cornisas que se deshacen como arena.

La calle es la arteria más enferma de Ferrol Vello, un barrio protegido, a cuatro pasos del mar, que camina muy rápido desde la decadencia hacia la ruina absoluta ante la pasividad de los propietarios, que no rehabilitan sus edificios, y la inacción del Ayuntamiento, que ha tardado décadas en empezar a exigírselo.
 
En diciembre de 2011, la oficina municipal de rehabilitación hizo recuento de daños. Ferrol Vello suma 195 inmuebles con 489 viviendas y 184 bajos, el 85% anteriores a 1960. Casi la mitad de las casas (212) y locales (94) están vacíos. La asociación vecinal es más pesimista y estima que por cada tres viviendas habitadas hay siete vacías o derruidas.

Rosario compró su piso en 2007 y no duda: fue la peor decisión de su vida. En agosto, los cuatro propietarios se rascaron el bolsillo “con mucho esfuerzo” para estrenar tejado y reparar la fachada. Una factura de 20.000 euros que no les sirvió de mucho.

 La noche del desalojo, relata esta vecina, los bomberos ferrolanos, la Policía local y los técnicos municipales no les dieron opción y apuraron su salida por el temor de que todo el inmueble se viniera abajo a causa de una profunda grieta lateral, tan ancha como honda. Por precaución, evacuaron dos edificios más y precintaron la calle. 

Cinco familias desahuciadas de sus casas por la ruina. “Tirados en la calle, con todas nuestras vidas ahí metidas y pidiendo préstamos a amigos y familiares para pagar los gastos”, resume Rosario, desempleada al igual que su pareja.

Irónicamente, la casa que amaga con desplomarse es una de las más modernas de la calle, y la culpa, dicen sus dueños, la tuvo otra ya derruida. La viga podrida y solitaria que flota sobre el solar de lo que fue el número 14 perforó la pared medianera del número 12 y lo hirió de muerte.

 “Lo denunciamos en 2007, este problema no era nuevo”, se quejan los afectados. “Es impensable que un deterioro así ocurriese en ninguna otra ciudad de Galicia o de España, que cuidan de su patrimonio. Mejor o peor, la rehabilitación del casco viejo se ha hecho en todas las ciudades. Esto no tiene perdón”, argumentan.

El desalojo del 12 fue el último capítulo del declive urbanístico de un barrio a un paso del mar que empeora cada invierno. Y este ha sido especialmente nocivo.

La Praza Vella, que es la espina dorsal de Ferrol Vello, parece un escenario de posguerra. Un decorado casi irreal de edificios abatidos por la bomba del tiempo y el abandono donde la ruina es la reina. Esqueletos de casas con las vigas al aire, tejados colonizados por la maleza y cascotes de ladrillo y azulejo sembrados por el suelo en zonas cerradas al paso.

 Degradado, despoblado y columpiándose entre la ruina y la podredumbre. Así es el casco viejo de una ciudad con una crisis encima de otra. A la sistémica, Ferrol le suma la del sector naval, con poco trabajo en una ría que vive por y para sus astilleros públicos; la urbanística, con docenas de inmuebles deshabitados cuya propiedad se reparten tres constructores locales, y la demográfica.

Con 71.232 vecinos en 2013, la urbe ha perdido 16.497 desde 1980 (el 30%) y carga con el triste récord de tener la tasa de paro más alta de Galicia (32%) con 20.745 desempleados en la comarca. 

Para rematar, un tercio de los pequeños comercios del centro ha cerrado sus puertas en los últimos tres años, según los cálculos de la patronal (Acof), porque sin barcos que construir no hay nóminas que gastar. Ferrol Vello sintetiza el declive de la séptima ciudad gallega, que pasó de abanderada en la lucha obrera contra el franquismo a la parálisis permanente acomodada en la cultura de subvenciones que ya no fluyen.

 La intervención urgente en Carmen Curuxeiras es la consecuencia directa del abandono de los propietarios en un barrio con las políticas de rehabilitación atascadas y un plan integral de rehabilitación que enfila la recta final de su redacción. En febrero de 2011, el Gobierno gallego declaró Ferrol Vello como bien de interés cultural (BIC), pero esta protección urbanística no se tradujo, lamentan sus residentes, en nuevas líneas de ayuda. 

“Ha sido un atraso”, apuntan desde el Gobierno local. El rigor y las precauciones que introducen hacen de cada intento de rehabilitar una odisea en un laberinto de burocracia.
Apenas una docena de tascas sobreviven en un barrio portuario que fue pródigo en tabernas y pensiones. 

Un paseo por sus calles es como un viaje en el tiempo por los escaparates de un despacho de suministros navales, la relojería García o la carnicería Manuel, en Benito Vicetto, abandonados hace décadas. La Crema fue de los últimos en cerrar. “Una pastelería deliciosa”, cuenta una vecina que aún se relame pensando en sus famosas milhojas. Resistió lo que pudo, pero acabó claudicando. 

En la parte baja de Ferrol Vello no hay otra tienda donde comprar pan. Tampoco cajeros, ferreterías o supermercados. Ni siquiera un bazar chino. Apenas un par de restaurantes nuevos y un bodegón se han atrevido a apostar por el barrio para sus negocios. “Era un barrio precioso y se muere. Por no decir que ha muerto ya”, termina Manuel A., tan enamorado de su zona como desencantado por una agonía a la que ninguna Administración pone fin."                    (El País, 02/03/2014)

29/3/11

Ferrol se convierte en la primera urbe que expropia edificios ruinosos. Una ordenanza permitirá perseguir a los dueños de los solares abandonados

"El Ayuntamiento de Ferrol se dispone a expropiar aquellos solares abandonados y ruinosos que afean el casco histórico de la ciudad "hasta las últimas consecuencias". Un paseo por los barrios de A Magdalena y Ferrol Vello descubre en pocos pasos decenas de edificios en ruinas, inmuebles deshabitados consumidos por la carcoma o viviendas a medio rehabilitar. (...)

La nueva ordenanza del gobierno socialista, un documento de diez páginas, se aprobó en el pleno del pasado 24 de febrero, tras casi tres años atascada en los despachos, y contó con el inusitado respaldo de PP, Izquierda Unida, BNG e Independientes por Ferrol.
Los cuatro grupos en la oposición sumaron así sus votos al PSdeG del alcalde, Vicente Irisarri, en minoría, para blindar el centro urbano contra la especulación y el abandono. (...)

Desde el gobierno ferrolano garantizan que la voluntad política es "actuar para evitar que se especule con el suelo". Como ejemplo, señalan una parcela que lleva décadas bajo un manto de maleza en un lateral de la céntrica plaza de Amboage, o un edificio a medio terminar en la calle de la Iglesia.

Es más que probable que los primeros expedientes expropiatorios revisen con lupa el estado y la titularidad de estas parcelas. En la teoría, el reglamento favorece las expropiaciones si se comprueba que su dueño, aun teniendo posibilidades económicas, ha incumplido reiteradamente su obligación legal de cuidar su patrimonio.

"No se trata de ponerle a nadie una soga al cuello, pero sí de apremiar a los propietarios que tienen recursos para que se apliquen", asegura el concejal ferrolano de Urbanismo, Ángel Mato.

Explica que su departamento analizará "con mucho detalle" las circunstancias de la propiedad, "porque habrá casos de todo tipo, e incluso personas sin recursos ni posibilidades de hacerse cargo".

"La expropiación será la última consecuencia, pero estamos decididos a dar pasos en esa dirección y ejecutarla si es preciso en casos extremos y concretos", apunta Mato, consciente de que esos procesos se pueden atascar varios años en la vía judicial. (...)

De acuerdo con el reglamento, los propietarios disponen de un plazo de dos años para edificar a partir de la declaración de ruina o de la notificación formal que les obliga a rehabilitar. Cumplido ese tiempo, hay otros seis meses para el cruce de las resoluciones que preceden al proceso expropiatorio.

Desde ahí, el Ayuntamiento de Ferrol podrá decretar la edificación o rehabilitación forzosa directamente o por medio de un particular que denomina "agente edificador".

Este periodo de dos años y medio puede acortarse si hay riesgo de ruina inminente o en función de la importancia del inmueble a proteger. Si el municipio no edifica antes de 18 meses, el propietario sancionado también puede solicitar que se revierta el proceso y recuperar así su vivienda o solar.

La necesidad de reforzar las competencias del Ayuntamiento en materia urbanística se constató en abril del 2008. Un edificio deshabitado y ruinoso situado en la calle Magdalena, justo enfrente del consistorio, se desplomó a media tarde sobre la vía pública y sepultó un coche bajo un aluvión de piedras y cascotes. (...)

En los cuatro últimos meses se han producido otros dos desplomes parciales de cierta importancia en las calles Cataluña y Real, y el último desprendimiento de cascotes se registró el pasado viernes en un edificio de la calle Lugo.

Urbanismo apura el final del mandato para poner en marcha otra herramienta paralela y complementaria a la ordenanza de solares, el Patrimonio Municipal del Suelo.

Se trata de un censo de las propiedades urbanísticas del ayuntamiento, desligado del censo municipal ordinario, que permitirá acelerar la tramitación de los expedientes de sanción y contempla la posibilidad de permutas, explica Ángel Mato, que confía en presentar este inventario en pocas semanas.

El reglamento de las Inspecciones Técnicas en los Edificios y un convenio con el Colegio de Arquitectos de Galicia para supervisar el estado de los inmuebles más antiguos, completan el paquete de medidas puesto en marcha en los últimos meses para atajar la ruina urbanística que consume buena parte del patrimonio de la ciudad." (El País, Galicia, 27/03/2011, p. 1/2)

25/1/11

La especulación... en el centro de Ferrol

Una de las casas al borde la ruina en el casco histórico de Ferrol

Zona en ruinas frente al Ayuntamiento de Ferrol. Pertenece a uno de los tres grandes propietarios. En 2003 se le abrió un expediente por ruinas. En 2006 un inmueble ardió y el dueño pidió la demolición integral

"El cuadrilátero perfecto de Ferrol se despliega como un Monopoly bajo las manos de tres promotores. Los registros municipales confirman que entre ellos se reparten 240 inmuebles del centro. La acaparación de propiedades no se queda en estas tres personas. La administración local estima que 18 dueños gestionan casi la mitad del casco histórico, un 40% de los edificios.

Pero los tres grandes promotores custodiarían la zona comercial, con la mayoría de los locales de las calles Real, Dolores y María. Y la acumulación tiene un precio... para el comerciante. En el barrio de A Magdalena hay locales a la venta por casi un millón de euros. Cifras de milla de oro para la desértica Ferrol.

¿Quién puede comprar un local por 850.000 euros en esta ciudad? Prácticamente nadie. Según fuentes consultadas por este diario, "estos promotores tienen tantas posesiones que mantienen precios altísimos y al final los comercios cierran". En la calle María asistimos a un panorama de escaparates en telarañas y ventanas tapiadas.

Los alquileres rozan las nubes: 3.500 euros al mes por un bajo en la calle Real. A la altura de la mejor zona de Santiago o A Coruña, muy por encima de Pontevedra o Lugo. Al final, sólo pueden instalarse franquicias y huyen los minoristas." (El Correo Gallego, 19/12/2010)

"Tres constructores se reparten la propiedad de 240 edificios en Ferrol, según el Gobierno local.

Entre los tres acaparan el 20% de los inmuebles históricos del centro, que ronda el millar. Dos de ellos son los promotores José Fernández Gómez, conocido como Jofer, y Abelardo Bellón.

El primero admite que tiene las escrituras de unos 80 inmuebles "para alquilar, vender o rehabilitar". Algunos en buen estado y otros no. Él mismo reconoce que su colega de profesión, Abelardo Bellón, posee también muchas propiedades.

La identidad del tercer gran hacendado no está tan clara, pero según distintas fuentes, sería otro conocido constructor. Sus propiedades se cuentan por docenas en el municipio y se concentran en el barrio de A Magdalena, el epicentro comercial de Ferrol.

Esta concentración de propiedades urbanas tiene en jaque al Ayuntamiento, impotente para frenar el deterioro, acelerado en los últimos años. La ruina campa a sus anchas consumiendo espléndidos inmuebles del siglo XVIII, condenados a la destrucción por la posible negligencia de sus propietarios. (...)

En general, cuentan en la Concejalía de Urbanismo, muchos propietarios han aparcado sus obligaciones legales como titulares de la vivienda. "El dueño tiene una responsabilidad en el mantenimiento que no debe eludir, pero tenemos pocas herramientas para que la cumpla", se lamentan desde el Gobierno local, que lidera el socialista Vicente Irisarri. (...)

Según los técnicos municipales, la explicación más plausible al extenso inventario de propiedades inmobiliarias que acumulan tres personas sería esta: los descendientes de los antiguos dueños emigraron y cortaron lazos con su patrimonio. Otros inmuebles, fueron embargados por bancos y juzgados.

Sus nuevos dueños los fueron adquiriendo, discretamente, en subastas públicas, a través de terceras personas -redes de subasteros- mediante la fórmula cesión del remate. Cuando se formalizaba la compra, el subastero designaba al constructor como propietario.

"Nunca daban la cara, era legal, pero escandaloso", explican fuentes jurídicas, que les atribuyen prácticas irregulares como reservar la casa, haciendo que el vendedor les entregue un poder irrevocable de venta, que suscriben en notarías "afines", o mediante autocontrataciones ilegales, que les permiten "sujetar las propiedades sin dar la cara o aparecer como titulares cuando les conviene". (...)

A pequeña escala, los desplomes se han convertido en moneda corriente en Ferrol para indignación de los vecinos. Ocurre en pisos normalmente deshabitados cuyos propietarios viven lejos o no se ocupan de su mantenimiento hasta que el juzgado los obliga. Dos céntricos edificios se desplomaron parcialmente con muy pocos días de diferencia, el 14 de diciembre y el 3 de enero, en las calles Cataluña y Real.

Nadie resultó herido, pero los destrozos fueron cuantiosos. A raíz de otro derrumbe en 2008, el Ayuntamiento redactó dos ordenanzas para la Inspección Técnica de Edificios y un registro de solares que sancione a los propietarios irresponsables y agilice las expropiaciones. Si algún propietario no cumple, su patrimonio pasará al Ayuntamiento. " (El País, 23/01/2011, p. 5)