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27/2/20

Os Mouriño, peza chave na negociación con Pemex... era Juan Camilo Mouriño, o fillo do presidente do Celta, quen intercedía para lograr os acordos da Xunta con Pemex.

"A detención e posterior ingreso en prisión do ex director xeral de Pemex, Emilio Lozoya, fixo emerxer as conexións dunha presunta trama corrupta coa operación de compra do estaleiro vigués Hijos de J. Barreras por parte dunha filial da petroleira mexicana. 


O caso, que está a ser investigado polas autoridades do país azteca, outórgalle ao presidente da Xunta, Alberto Núñez Feixoo e a algún dos seus asesores máis próximos un papel relevante nesas negociacións, que permitiron á empresa pública de petróleos mexicanos facerse co control do estaleiro no que se estaba a construír un dos floteis, e cuxa consecución aproveitou o titular da Xunta para obter réditos políticos na batalla electoral. 


Pero antes de que se fechase a compra de Barreras e aparecera Lozoya en escena, o presidente galego xa tivera numerosos contactos  con altos directivos da petroleira mexicana e do Goberno daquel país para garantir carga de traballo para o naval galego. Todo o plan comezouse a fraguar anos atrás, en 2007, e a familia Mouriño foi a chave para que os estaleiros galegos levaran un concurso público que non será recordado pola súa transparencia, pero si pola súa repercusión no emprego na Galiza nos anos máis duros da crise económica. 


Desas negociacións case nada se soubo na Galiza, pero cando se anunciou, os medios mexicanos destacaron un nome propio  en toda a operación. Era o de Juan Camilo Mouriño, fillo do presidente e máximo accionista do Real Clube Celta de Vigo, Carlos Mouriño, que emigrara a México a mediados do século pasado. Alí fixo carreira política (mesmo soaba o seu nome como candidato á Presidencia da República), pero un tráxico accidente de avión rematou coa sua vida en novembro de 2007.


Man dereita de Calderón


Por aquel entón, Juan Camilo Mouriño era secretario de Gobernación do Executivo de Felipe Calderón e persoa de máxima confianza do presidente mexicano. Precisamente, desde a prensa azteca sinalaban no 2012, cando se deu a coñecer o acordo para a construción dos floteis, que con el Calderón daba cumprimento á promesa feita por Mouriño cinco anos atrás ás empresarias viguesas, xa que en xullo de 2007, como xefe da Oficina da Presidencia da República, o político de orixe galega comprometérase a beneficiar a empresarios galegos co outorgamento de contratos do sector público para salvar o naval.


Contratos ocultos


O acordo entre Pemex e a Xunta para a construción de dous floteis, un no estaleiro público de Navantia Ferrol e outro no de Barreras, entón en situación concursal, serviu para impulsar a carreira de Núñez Feixoo á súa reelección á fronte do Goberno galego, pero nunca se deu a coñecer en detalle, aludindo a un acordo de confidencialidade entre as partes. Só os directivos das compañías implicadas e algún membro do comité de empresa aseguran haber tido acceso ao documento, cuxa existencia mesmo negaban desde o cuartel xeral de Pemex.


A información íntegra pode ser consultada na edición en papel de Nós Diario, á venda nos quioscosou na súa lectura na nube."              (Pablo Barro, Nós, 22/02/20) 
ou na súa lectura na nube.

8/11/10

El moderno caciquismo gallego

""Me da la sensación de que Coruña está deprimida", confesaba hace días en una sobremesa distendida un antiguo directivo empresarial y ex residente en la ciudad. No se refería a un estado psicológico generalizado que hiciese urgente el suministro de prozac en el agua de la traída, sino al que aqueja a cierta élite, a causa sobre todo del resultado de la batalla de las cajas de ahorros, en la que toda la potencia de fuego concentrada en el objetivo de la absorción de la pequeña por la grande resultó insuficiente para obtener la victoria.

Estoy de acuerdo con el diagnóstico, salvo que se equivocaba en el número de pacientes y también que lo que consideraba una causa, en realidad es una consecuencia. No ganar la contienda financiera no ha sido el origen de esa supuesta afección espiritual, sino el síntoma de algo que llevaba tiempo incubándose.

Que la coruñesa es una sociedad fundamentada en la jerarquía es cierto ahora, pero no lo fue siempre. Hubo desde tiempos inmemoriales una clase dirigente, como en cualquier otra parte, pero también hubo, incluso en épocas recientes, una sociedad civil bastante más organizada que en otros sitios.

El pacovazquismo fue, como todos los populismos autoritarios, una variante exitosa de una tradicional táctica política que utilizaron desde Lenin a Manuel Fraga (variedad de usuarios que ya da una idea de su eficacia): aplicarle la máxima "mía o de nadie" a todas y cada una de las partes en las que se organiza la sociedad civil, desde asociaciones de vecinos a clubes venatorios. Así se llega a funcionar bajo el lema "Una sociedad, una voluntad" (y varias oportunidades de negocio), con todas sus ventajas, pero también con todos sus inconvenientes.

Uno, el más evidente, la anulación o el exilio de todos los que tienen un mínimo de capacidades, creativas o empresariales, y pretenden ejercerlas por su cuenta (como decía la variante rústica del sistema, "si no saben aguantar una broma, que se vayan del pueblo"). Otro, subsiguiente, la consanguinidad. A la hora de renovar liderazgos o sucesiones, en un hábitat domado no es probable que surjan por selección natural especies predadoras como, por ejemplo, José Luis Meilán o José Luis Méndez, sino que únicamente se dan remedos en estado de cautividad.

Por no hablar de que ese funcionamiento pretendidamente autónomo sólo es posible, como todas las actualizaciones del feudalismo, mediante el templado de gaitas aquí y allá. En el caso histórico que nos ocupa, en el terreno político lo fue mediante acuerdos no explícitos de no pisarse el rabo y cooperando de esguello en mantener en el trono al teórico rival. En el económico más o menos lo mismo. Tanto que hablan de globalización en las altas esferas e ignoran que lo que se cocine en A Coruña, no sólo tiene que refrendarse en Madrid, sino en el resto de Galicia. (...)

Claro que esos procesos no son exclusivos de A Coruña. Samuel Johnson escribía a finales del siglo XVIII que el patriotismo -local, en este caso- era el último recurso de un pillo, y un siglo después Ambrose Bierce le replicaba que era el primero. Y pillos hay en todas partes. En Vigo algunos (vigueses, no pillos) llevan años clamando por un líder fuerte, sin reparar en si lo soportarían o no. Y en Galicia parece que se consolida el modelo del dirigente grande, ande o aunque no ande, pero que lo parezca. Quizás esa querencia por la dominación en lugar de por reforzar los mecanismos de sociedad civil sea un vestigio más, en este caso inconsciente, del franquismo.

La dictadura nació en Roma para que los plebeyos se animasen a participar en la defensa de la ciudad (y del statu quo) en situaciones de peligro. A los dictadores se les elegía, se les llamaba "senador del pueblo" y no se les podía desobedecer ni criticar. En principio, sólo por seis meses. Hasta que se fueron quedando. O quizás, como dijo Octavio Paz, es que ningú." (XOSÉ MANUEL PEREIRO: ¡Invadamos Culleredo!El País, Galicia, 04/11/2010, p. 4)