Mostrando entradas con la etiqueta Fiestas: verano. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Fiestas: verano. Mostrar todas las entradas

21/9/21

Una cooperativa de orquestas quiere romper el monopolio de las fiestas de Galicia. Terremoto en el negocio millonario de las verbenas gallegas: "Es un sector muy oscuro"

 "Mueven 40 millones de euros por temporada, cientos de millones en servicios indirectos, y gozan del rango de estrellas de la música. Las multitudes se desplazan allá donde toquen sus ídolos, hay galas en televisión, 'rankings' de los mejores grupos y de los mejores solistas, cada concierto es un verdadero despliegue de sonido, luz y pirotecnia. 

Es el extravagante mundo de las orquestas de verbena de Galicia, un fenómeno de masas difícil de entender fuera de esa comunidad y que hoy vive una implosión interna provocada, precisamente, por varias de esas orquestas. Hay mucho dinero en juego y algunos se han cansado de un negocio que califican de opaco y cautivo, dominado con mano de hierro por un puñado de empresarios que hacen y deshacen a su antojo.

En realidad, el mundo de las orquestas lleva tiempo bajo sospecha. Hace 10 años, la Agencia Tributaria inició una investigación que resultó en condena de cárcel para sus dos grandes promotores. La Audiencia de Pontevedra condenó este pasado mes de junio, tras un procedimiento de años, a Ángel María Pérez ‘Lito’, el conocido como rey de las verbenas, a 27 meses de cárcel por defraudar 320.000 euros a Hacienda en concepto de IVA. Finalmente, el Tribunal Supremo le ha absuelto por mala praxis en la obtención de las pruebas. Junto a él, su socio Miguel Ángel García Souto también ha sido condenado a siete años y medio de cárcel y 1,5 millones de multa por el mismo delito. 

 Lito y García Souto eran los propietarios de las dos grandes orquestas gallegas, Panorama y París de Noia. Su condena confirma lo que todo el sector sabía en Galicia desde hace décadas: que en la contratación de las orquestas casi todo el dinero se movía sin declarar a Hacienda.

“Esto desde hace cinco años es otro mundo. Hoy, el 99% de las orquestas emiten su factura al cliente, ya sea el ayuntamiento o la comisión de fiestas. Tenemos a la Inspección de Hacienda encima nuestro, y encantados de que lo estén, así nos olvidamos de historias”, resume Víctor Rodríguez, propietario de Gaias Eventos, la oficina de representación de orquestas y bandas más poderosa de Galicia. Rodríguez es hoy el empresario que mueve los principales hilos tras la caída de Lito. Asegura que en el mundo de las verbenas se acabó el fraude fiscal, y por eso se sorprende de la iniciativa que justo acaba de surgir para batallar contra su monopolio: la Cooperativa de Orquestas Galegas (COOGA).

 COOGA “pretende romper con métodos tradicionales de contratación y representación de formaciones musicales, para poder acercar de forma más directa y sencilla nuestra música a los consumidores”, explica en su comunicado de presentación. “Las orquestas podrán prescindir de una aparatosa red de intermediarios para su contratación, pudiendo depositar su confianza en aquellos representantes que ellas crean pertinentes”.

 Estas palabras, que para alguien externo no tienen nada de especial, suponen para el mundo de las verbenas gallegas un auténtico revolcón. Dan a entender que el negocio millonario de las orquestas sigue infestado de comisionistas dudosos y que no siempre los pueblos y parroquias contratan a las orquestas que quieren, sino a las que les imponen. Muestra de que la cooperativa ha hurgado en la herida es que ninguna de las orquestas contactadas ha querido expresar en abierto sus opiniones en este artículo. ¿El motivo? Si la todopoderosa Gaias Eventos se entera de que simpatizan con la cooperativa, ya pueden ir despidiéndose de trabajar en el futuro.

"La gente está muy quemada, pero apoyando a la cooperativa te la juegas en lo laboral. No es una sensación de amenazas como en el mundo de la droga, pero te juegas quedarte sin contrataciones después de dos años de pandemia muy duros. Hay muchas orquestas que han desaparecido para no volver", cuenta un miembro de una orquesta.

“No queremos entrar en guerras, pero sí vemos que la actual forma de trabajar es oscura y queremos que sea transparente, que el cliente sepa cuánto cuesta cada orquesta y qué es lo que paga, no como ahora, que se le da un dinero al intermediario y este ofrece un paquete cerrado, con las orquestas que él tiene en cartera, y no hay claridad sobre ese dinero”, cuenta Manuel Carballo, presidente de la cooperativa. “Un ejemplo: una comisión de fiestas tiene un presupuesto de 40.000 euros y cierra una fecha con uno de estos intermediarios, pero nadie sabe exactamente cuánto paga por cada orquesta, ni sabes si tu orquesta recibe menos dinero del que debería ni por qué. Estamos en manos de intermediarios y lo que queremos es que quien nos contrata acceda a nosotros directamente, que conozca nuestras tarifas a través de una plataforma en internet. No puede ser que en el siglo XXI exista este retraso”.

 Este año, dos de las grandes orquestas de Galicia han salido de la órbita de Gaias Eventos para fundar su propia oficina de representación. Las orquestas Panorama y Combo Dominicano se unieron bajo el sello Go Music Management para ser ellas quienes vendan su calendario y controlen las comisiones y a los comerciales. La irrupción ahora de la cooperativa es otra grieta en un muro que parecía inquebrantable.

De media, una orquesta gana 3.000 euros por noche de verbena. Por supuesto, hay categorías. Las grandes cobran fácilmente 6.000 euros y se elevan hasta los 20.000 en las noches más señaladas de agosto, con una facturación anual que ronda los dos millones de euros. Las modestas se conforman con mucho menos. No existen tarifas oficiales, es un mercado salvaje de oferta y demanda, controlado al 90% por las oficinas de representación, principalmente Gaias Eventos.

Las orquestas consultadas formulan una sospecha que no se atreven a denunciar en abierto: la caída de Lito y de García Souto no ha limpiado del todo el fraude fiscal en las verbenas. Presuntamente, existiría una facturación en A y otro porcentaje en B sobre presupuestos de cientos de miles de euros. Medias de 70-30 o 60-40 sobre el importe total. El propietario de Gaias Eventos rechaza de forma tajante tal acusación: “Si alguien conoce algún fraude que lo denuncie y que me lo haga saber para no trabajar más con esa persona. Pero, si no, que dejen de embarrar y lanzar mierda sobre este sector. Llevamos dos años pasándolo muy mal y esto es lo último que necesitamos”. 

 La clave del negocio millonario de las verbenas son las comisiones de fiestas. Todo gira en torno a ellas. En Galicia hay 313 municipios ('concellos'), pero cerca de 3.000 comisiones de fiestas, todas dependientes de alguna parroquia, grande o pequeña. Un ayuntamiento gallego puede tener fácilmente siete u ocho parroquias y ermitas, cada una con su comisión de fiestas, su presupuesto y sus ganas de que la fiesta en honor de su santo sea mejor que la del santo del vecino. De ahí que las verbenas cuenten con buenos presupuestos, casi siempre a base de donativos de los vecinos a la comisión, que actúa como asociación sin ánimo de lucro. Eso, y las ganas de fiesta de los gallegos, explica por qué el sector de las orquestas es tan boyante en Galicia desde hace 50 años.

“Las verbenas forman parte de la sociedad gallega desde hace mucho tiempo, y las orquestas son el centro de la fiesta. En los últimos años se ha incorporado la juventud, que la ha dado un impulso muy grande. No todo son grandes conciertos con miles de personas como aparece siempre en las fotografías en prensa, la mayoría son fiestas tradicionales con poca gente. Una fiesta es la seña de identidad de una aldea o una parroquia y ponen todo su esfuerzo”, explica Manuel Fariña, presidente de la Asociación Galega de Orquestas (AGO). Para Fariña, este terremoto en el sector abre “una situación complicada”, ya que “cambia la forma de venta” y genera un cisma entre quienes están a favor de poner unas tarifas fijas en internet y quienes están en contra.

 Ninguna de las grandes orquestas se ha posicionado en favor de la cooperativa. Cierto es que varias de estas orquestas son propiedad de las oficinas de representación. Es decir, las oficinas son juez y parte del negocio, un hecho que solivianta a las orquestas más modestas y que es el germen de la cooperativa. “Por ahora somos cinco orquestas y un grupo, y hay dos grupos más que quieren entrar. Muchas orquestas nos reconocen en privado que les gusta nuestra iniciativa, pero que no se atreven a salirse de su oficina de representación porque la pandemia nos ha hecho mucho daño a todos, necesitan trabajar y no quieren jugársela”, explica Carballo.

El propietario de Gaias Eventos y referente de las verbenas les lanza un dardo para rebajar la importancia de este movimiento: "Por muy bonitas palabras que utilicen, esta cooperativa funcionará como una oficina de representación más, con sus orquestas y sus comerciales. Son cuatro o cinco orquestas las que impulsan esto. Me parece legítimo, pero no pueden poner en duda a todo el sector para buscar un beneficio".                     (David Brunat, El Confidencial, 27/08/21)

10/8/21

La noche de San Juan es la fiesta de este humilde pescado azul. Las sardinas y el corsario...

 "Pasada la medianoche del 24 de junio, Día de San Juan, el chef Iván Domínguez nos lleva a comer sardinas a la terraza de su amigo Ramiro Vila, en el Bar Deportivo Ciudad. De camino por la zona vieja de A Coruña, se cruza con un muchacho que le dice animado:

—¿Quieres venir a correr mañana con nosotros?

Domínguez contesta que no puede. “Este es un chico marroquí que gana competiciones. Una bala. Yo no puedo correr con él”, explica el cocinero, de 41 años y naturaleza proteínica. “Soy muy inquieto. Necesito gastar energía”, dice. Tiene aspecto de corsario. El barullo de pelo rizo, el bigote, los aros en las orejas y la mar tatuada en los brazos: un pulpo, un faro, una rosa de los vientos, una langosta, un velero, una nécora, un choco, un merlín, una caracola…

 Ramiro Vila está lleno de grasa y realmente pletórico.

—Esto ha sido brutal. Lástima que no pude poner la orquesta; si no, hubiera sido un San Juan de verdad.

Como en 2020 no se pudo hacer nada, el deseo de celebrar era tan grande que con solo sacar unas mesas a la calle y una plancha para hacer las sardinas está satisfecho. Aunque no sea “un San Juan de verdad”, porque aquí “un San Juan de verdad” es una masiva kermés con hogueras, parrilladas y música por todas partes.

Vila echa en la plancha unas cuantas sardinas. Su grasilla rica en omega-3 se pone a borbotear sobre el metal y al cabo de unos minutos las sirve en el plato de plástico.

Domínguez come y analiza. “La sardina me transmite una diferencia bestial de sabores. El de la cola es tostado, salado y ligeramente metálico. Los lomos son más acuosos y tienen un sabor más amable. La ventresca es amarga porque es donde están las vísceras”, dice sosteniendo en la mano una raspa de espinas que, según él, “frita es maravillosa”.

Para acompañar, como mandan los cánones de la sardiñada en Galicia, Vila da vino tinto y brona, un pan oscuro de maíz con una pizca de harina de trigo. “Para mí, esta combinación tiene tanto valor como muchas otras cosas más elaboradas de la gastronomía”, juzga el chef.

 Al día siguiente la cita es en su restaurante, NaDo. Lo abrió en 2019. Fue un éxito y se animó a poner otro con el mismo nombre en Madrid, inau­gurado el pasado diciembre. El de A Coruña está frente al antiguo puerto. Es, básicamente, un pasillo ancho con dos mesas corridas como las de las romerías y con la cocina a la entrada, abierta e integrada en el conjunto, con los tubos del aire a la vista y coloreados a lo Pompidou.

Son las cuatro de la tarde. Venimos a probar una sardina preparada por él a su manera, pero todavía está terminando el turno de la comida y nos entretiene con un flan magnífico elaborado con yemas de gallo celta, sin claras. El sabor es delicioso, y la textura, un buen gesto técnico. El flan mantiene la forma de un flan, pero su densidad es la de una natilla. Para que se note el juego, la cucharilla con la que lo sirven es pesada y al entrar en el flan se hunde con más facilidad de lo esperado a primera vista.

Domínguez hace una cocina estacional y espontánea (“varía constantemente, según me parezca”), y considera que cuando la sardina está en su punto idóneo es en agosto, más gorda y jugosa, con más grasa, así que cuando lo visitamos en San Juan aún no la ha incluido en su menú, pero la prepara en exclusiva con una receta a la que le guarda especial cariño: curada y ahumada con romero.

“Es un homenaje a Marcelo y a mi etapa de aprendizaje con él”, dice. Domínguez se formó en Casa Marcelo, el restaurante en Santiago de Compostela de Marcelo Tejedor, un pionero de la alta cocina en Galicia. Con el restaurante ya sin clientes ni empleados, y mientras suena Let’s Dance, de David Bowie, el cocinero mezcla en un recipiente alga kombu, pimienta blanca, vinagre, sal, hielo, agua, y habla de cómo empezó todo, antes incluso de los fogones.

 Era Iván Domínguez un chaval de un barrio coruñés llamado El Ventorillo que había “tripitido” 2º de BUP y que se pasaba el día ganduleando por ahí con los amigos. “Me dedicaba a ir a la playa y a jugar al fútbol. No me gustaba nada estudiar. A mí lo que me inquieta me atrapa mucho, pero a lo que no me inquieta no soy capaz de prestarle atención”, explica. Un buen día su padre estimó que su hijo era “incorregible” y dio con la opción de que entrase en la Armada. Empezó a trabajar como ayudante de cocina. Durante siete años cocinó cantidades ingentes de comida, sobre todo pollo, innumerables pollos asados ya fuera en bases en España o en la guerra de Afganistán. De la Armada, dice, aprendió “la disciplina y el rigor”.

—¿Tiene más de militar que de rockero?

—Mucho más, aunque intento suavizarlo.

Sobre una tabla de teflón dispone una sardina sin tripa. Con un par de cortes delicados la deja lista para tirar de los lomos, que salgan enteros sin espinas prendidas a la carne y dejarlos unos minutos a curar en el recipiente que había preparado.

“Yo soy un comedor de pescado y es con lo que más cómodo me siento trabajando”, dice. Suena un clásico de Eminem, Sing for the Moment. “Más que con la verdura, por ejemplo”. Mirando a la sardina, se pregunta “cómo un pescado tan pequeño puede tener tanta intensidad”. La elogia: “Es noble, humilde, barata. Yo prefiero cocinar una sardina que un mero”.

—¿Por qué?

—Porque el mero, hagas lo que hagas, es maravilloso y a la sardina hay que tratarla con cariño para que coja valor. Es un pescado azul delicado y necesita que se le preste atención. Tiene que llegar muy fresca y ser cocinada en el día y con tacto.

Se va hacia el recipiente.

—Mira, ya está cambiando. El vinagre ya está empezando a trabajar y la carne se está poniendo más fina.

Suena I Can’t Get no Satisfaction.

Los lomos han pasado de su color blanco a uno rosado. Los retira y los pone sobre un papel absorbente. Después les delinea los bordes con un cuchillo japonés y con una brocha los barniza con una mezcla de agua, soja y vinagre. El vinagre es fundamental en su cocina: “Me vuelve loco. Creo que, si me lo quitas, dejo la cocina. La acidez mantiene vivo el paladar, lo estimula”. El barniz le da sabor a los lomos y, sobre todo, forma una película protectora sobre su piel que evita que la sardina se cueza de más cuando luego la cocina en la salamandra.

 En paralelo, enciende una pieza de carbón. Cuando retira los lomos de la salamandra, usa el carbón para sellarlos antes de darles otra pasada de soja y vinagre que los deja brillantes. Los presenta en un plato de barro blanco y los acompaña con un montoncillo de hojas de romero seco; con parsimonia ceremonial, las prende con el carbón y los lomos de sardina van cogiendo el aroma del humo.

Probamos la sardina que nos ha preparado Iván Domínguez.

Su sabor primario no ha sido violentado y los sabores que ha incorporado son agradables, discretos. En la lengua se combinan con mucho amor la viscosidad de la piel y la textura melosa que ha adquirido la carne. En el restaurante NaDo suena Personal Jesus, de Depeche Mode.

—Vaya, ahora la sardina parece un producto de lujo —le decimos.

—Ya era un producto de lujo —­sonríe orgulloso el corsario. —eps"               (Pablo de Llano, El País Semanal, 08/08/21)

18/7/18

Así montaron cinco vecinos del fin del mundo la romería más universal... o Festival do Mundo Celta

"Yo te apoyo pero no lo vas a conseguir, hasta aquí no va a venir nadie”. Eso fue lo que contestó en 1978 el mítico gaiteiro del grupo Milladoiro, Xosé V. Ferreirós, cuando el maestro de escuela Xabier Garrote le anunció que quería montar en Ortigueira, en la esquina norte de A Coruña, un festival de música celta con grupos de toda Europa

 “Esto era el culo del mundo”, recuerda ahora Garrote, eslabón de una larga estirpe de músicos anterior al nacimiento de Beethoven. “Llegar era complicado, sí, pero teníamos un factor a nuestro favor: la colaboración de los vecinos al cien por cien”. 

Él y cuatro compañeros de la escuela local de gaitas se lanzaron a empapelar Galicia de carteles y repartieron 15.000 pegatinas por las playas, “una a una”. Fue hace justo 40 años y 10.000 personas desbordaron aquella primera gran romería en el fin del mundo, bautizada como Festival do Mundo Celta.




Garrote y sus cuatro camaradas -José María Álvarez Marías, Álvaro Fernández Polo, Jesús Losada Otero y Francisco Bermúdez Garrote- organizaron durante sus primeros seis años un festival que estos días celebra una nueva edición con 100.000 asistentes. 

Contactaban por carta con grupos de Alemania, Escocia, Gales o la Bretaña francesa y lograron lo imposible: atraer hasta este pueblo remoto una peculiar muchedumbre de amantes del folk y nuevos hippies. Las cocineras del colegio, vacío de niños por ser verano, preparaban y servían las comidas y cenas de los músicos en el comedor escolar, improvisado escenario nocturno de inolvidables jam sessions de gaita entre intérpretes de todo el mundo. 

Fuera, en las calles, los vecinos de esta comarca del norte de A Coruña descubrían, primero con escándalo y luego con indiferencia, hasta donde puede alguien estirar el placer de la libertad después de cuatro décadas de dictadura.

Para reunir el millón de pesetas (6.000 euros) que costó la primera edición, los cinco artífices del festival tuvieron que recurrir a un préstamo y avalarlo con una finca de la abuela de uno de los organizadores, que nunca se enteró de que había ayudado a tal histórica proeza. Comerciantes de la comarca hacían de proveedores incluso de forma gratuita y de “manera elegante”.

 Daban una vuelta por el recinto, veían qué era lo que faltaba y, al poco, lo traían, sin abrir la boca ni poner la mano. En una ocasión, un problema con los aviones atrapó a un grupo escocés en Ortigueira durante una semana. Recuerdan los promotores que cuando fueron al hotel a pagar, los dueños no les quisieron cobrar pese a la abultada factura, que incluía la ingesta de todas las reservas de whisky.

En los conciertos se cobraba entrada, no había otra forma financiar el festival, y se reclutaba un “servicio de orden” compuesto por vecinos fornidos y voluntarios que se ocupaban de vigilar los accesos y evitar altercados. El precio era siempre el de un pase para ver una película en el cine, pero no suscitó la aprobación de todo el mundo.

 Había quienes se lanzaban al mar para acceder nadando al recinto sin pasar por caja. Otros saltaban las vallas. Un día llegó a intervenir la Guardia Civil con gases lacrimógenos.

Con un pie en la dictadura y otro en la democracia, las autoridades de la época no sabían muy bien qué hacer con lo que estaba ocurriendo en Ortigueira. “Pedíamos cada año permiso gubernativo pero no nos lo daban hasta que acababa el festival. 

Se curaban en salud por si pasaba algo”, cuenta Garrote. Ortigueira agrietó la monolítica España del franquismo. Sus fundadores ven en el éxito del festival una explicación "ideológica” después de 40 años de represión. “El festival fue una llamada a la reivindicación de la cultura y del nacionalismo gallego. Estábamos asfixiados y se abrió una ventana para respirar. Había ganas”.

En el vientre de aquel festival que semajaba imposible se gestó Milladoiro, el venerado emblema de la música folk y cuyos miembros, incluido el gaiteiro Ferreirós, fueron claves para su desarrollo. Después de seis ediciones, Garrote y sus cuatro compañeros cedieron la organización al Ayuntamiento porque su crecimiento se había vuelto inmanejable económicamente. 

Traer a los grupos era cada vez más caro y llegaron a tener que fletar un avión para trasladar a una banda militar procedente de Irlanda. Hoy la romería del fin del mundo deja en la comarca de Ortegal más de cinco millones de euros.




Aquella romería internacional que hoy se llama Festival Internacional do Mundo Celta formaba parte del plan de formación de la escuela de gaitas que Garrote y sus compañeros regentaban en Ortigueira desde 1975 y con la que se proponían acercar otras culturas a sus alumnos. 

“Era un objetivo culturizador, queríamos ampliar su perspectiva cultural, que no se quedaran solo en aprender a tocar la gaita y en conocer lo nuestro”, explica Xabier Garrote sobre un instrumento que no sonaba en Ortigueira antes de que ellos fundaran el centro y que él aprendió a tocar en Lugo. 

El pueblo donde él nació tenía una tradición musical muy rica, pero alimentada solo por los bandas populares. Los únicos gaiteiros que se veían por Ortigueira hasta mediados de los setenta  llegaban de fuera durante las fiestas patronales."                (Sonia Vizoso, El País, 13/07/18)

12/7/17

El Resurrection Fest convierte Viveiro en una de las capitales europeas del 'metal'

"Como tantas historias de éxito, el Resurrection Fest es el resultado de una frustración. Como en tantas historias de éxito, sin esa frustración no hubiera sido posible este cuento fantástico.

Es el año 2006. Un adolescente metalero sueña con traer a su pueblo, Viveiro, a su grupo favorito, los neoyorquinos Sick Of It All.

Se presenta en el Ayuntamiento con otro colega y una lista en la que, además de la banda de sus amores, se incluyen nombres como Twenty Fighters, Walls of Jericho, Anal Hard. El chico, Iván Méndez, tuvo suerte en el Ayuntamiento; el alcalde era Melchor Roel, miembro del Partido Comunista uruguayo, detenido en la dictadura de su país a los 18 años y expulsado a España después de tres años de cárcel.

Cercano al movimiento sindical, a las asociaciones juveniles y regidor durante diez años, hasta la muerte: un cáncer de pulmón que anunció en un pleno se lo llevó en cuestión de meses. Roel dejó un recuerdo imborrable en Viveiro, el más clamoroso de ellos su apuesta por Iván Méndez e Iván Pérez para organizar el Resu, un festival que ha llevado el nombre de Viveiro por todo el planeta.

El primer cartel era tan alucinante para el público gallego que muchos, reconoce Esteban Girón, miembro del equipo desde el principio, dijeron que no lo creerían hasta que no lo viesen. Y no lo vieron. Dos días antes de que empezase el que iba a ser Summer Fest, los Sick Of It All se dieron de baja y frustraron la fiesta.

Para los que no terminaban de creerse que unos chicos de 17 años armasen un cartel así en un pueblo desconocido para la escena del heavy metal, que se anunciase su suspensión por un problema médico de un integrante de Sick Of It All (Hartos de todo, traducido al español) era un cierre a la altura.

Ocurrió que volvieron a los pocos meses, ellos y los demás, y el festival ya no era Summer Fest: era el Resurrection.


Doce años después, por Viveiro, viejo esplendor del turismo del norte español, han pasado ya Iron Maiden, Offspring, Bad Religion o Rammstein, el grupo alemán que reventó este sábado el festival; un concierto épico que levantó del escenario al cantante, sobrevolándolo gracias a unas enormes alas que despedían fuego.

 Fue un espectáculo que trajo a Galicia 12 tráileres propios con los que llenaron de llamas y humo el Resurrection: el mayor del mundo del metal, y que se unió a Anthrax o Arch Enemy como cabezas de cartel. Una cita al nivel de lo que se ha convertido Viveiro en una década: una de las grandes capitales europeas del hardcore, del metal, del punk, del rock, un tranquilo pueblo turístico de 16.000 habitantes por el que pasan más de 80.000 personas en cuatro días.

Una logística brutal para poner a dormir y dar de comer y beber a un público procedente de más de 20 países, familias enteras que llegan a Galicia para vivir una pasión heredada de padres a hijos. Como Natalie y Sam, que el jueves esperaban su turno en la barra: "Es el tercer año. En este nos hemos encontrado con que hay espacio para los niños y la selección de música sigue siendo increíble. Por supuesto, seguiremos de ruta por Galicia", dicen. Vinieron con dos niños ("aún no se enteran mucho") y prefieren no probar el calimocho. "Somos de whisky". También son de Boston.

Ánxel Iglesias y Tino Arís, dos veteranos del Resu (Ánxel acude desde la primera edición), explican el proceso de adaptación. "La acogida siempre fue buena, pero al principio es normal que en el pueblo, sobre todo los hosteleros, se mirase con expectación a tantos tipos que llegábamos de fuera. Greñas, camiseta negra y cadenas, música muy ruidosa, mucha caña, mucho grito de Dios…", dice.

Hoy el Resurrection es una bendición —entre tanto canto al diablo y tanto apocalipsis— caída de cielo. Se calcula un retorno de más de diez millones de euros, falta tierra en la que poner una tienda de campaña y la comarca entera, A Mariña, se ve beneficiada.

En la historia de las religiones, la del metal es la única que llena conciertos para invitar a morir otra vez, y resucitar mejor."                   ( , El País, 09/07/17) 

1/12/16

Adeus aos pagos en negro nas orquestras?

 Cantantes da Orquesta Panorama | Fonte: orquestas5c.blogspot.com

"O das orquestras de verbena é un dos maiores subsectores da industria cultural do país. Con todo, até hoxe as relacións laborais nel estaban completamente desrreguladas.

Isto facilitaba o abuso a través da figura dos falsos autónomos e pagamentos en negro masivos, como o polo que está a ser investigado Espectáculos Lito, o que era o principal operador no país.

 No sector aplicábase, cando se aplicaba, o convenio de sala de festas estatal, de peores condicións e evidentemente non acaído a realidade moi estacional da economía das romerías.

A situación pode mellorar agora porque, tras tres meses de negociacións, os sindicatos CIG, CCOO, UGT e CSIF veñen de presentar en rolda de prensa o articulado definitivo do “I Convenio Colectivo do Sector de Orquestras de Verbena de Galicia”. Segundo datos facilitados por Comisións Obreiras, o asinado afectará directamente a uns 4.500 traballadores dunhas 300 orquestras galegas.

Os sindicatos asegura que se trata de todo un “fito” que non estivo exento de dificultades e ameazas que mesmo puideron fanar as negociacións. Un dos primeiros retos foi o de conseguir que a patronal se organizase para poder establecer as mesas de negociación.

 Así, antes do verán pasado, vían a luz AGO e ASEVEGA, entidade esta última que se desmarcou na penúltima xuntanza. A CIG acúsaa de”ter intentado rebentar o proceso, dedicándose a asinar diferentes convenios de empresa de xeito simultáneo”. “O seu representante acordaba convenios en precario con salarios de 30 euros ao día en empresas nas que se manipularon eleccións sindicais”, denunciaron.

Segundo Pedro Pérez, secretario de negociación colectiva da CIG-Servizos, no sector prima “que cada empresario actúe como lle vén en gana sen ter en conta os dereitos dos traballadores/as”. Alén disto, séntanse as bases para que as orquestras materialicen o requisito de se constituíren como empresa, algo que “contribúe a regularizar o sector”, segundo o sindicalista.

O convenio regula os ámbitos, organización do traballo, clasificación de persoal, tempo de traballo, estrutura retributiva, réxime disciplinario, dereitos sindicais e saúde laboral.

No tocante ás retribucións, establécense diferentes táboas dada a realidade da existencia de pequenas, medianas e grandes orquestras, en función da súa facturación anual. Estarán obrigadas a entregar as contas á comisión paritaria para poderen clasificarse na súa correspondente táboa.

Distínguese, asemade, entre temporada alta, do 1 de maio até o 31 de outubro, e temporada baixa, o resto do ano. Así mesmo, regúlase tanto o tempo de traballo como a xornada ordinaria, cunha xornada máxima anual de 1.680 horas, distribuídas en 36 horas semanais.

Tense en conta, tamén, unha maior cobertura de incapacidades temporais dada a realidade e especificidade do sector (viaxes, pernoctacións…) así como dos riscos laborais ao estaren traballando sobre escenarios ou plataformas elevadas.

Raimundo Méndez, de UXT, valorou que, ao partir de cero, o convenio colectivo asinado o pasado luns regula cuestións como a xornada laboral (que pasa a ser de 1.680 horas anuais), os descansos (que antes non se contemplaban), as enfermidades (cunha cobertura do 85% durante os primeiros 20 días e do 100% a partir de aí) e as coñecidas como 'sesión vermú', que antes nin se pagaban.

As empresas tamén terán a obrigación de computar os ensaios como xornada laboral, algo que ata o momento non se facía, ante a indignación da parte social; e os profesionais cotizarán "como un traballador máis", de modo que verán factible o acceso ás prestacións sociais.

Enrique Pérez, de CSIF, reivindicou que, aínda que a negociación foi "difícil", chegou a "bo porto", e agora, no suposto de verse na necesidade, un traballador poderá acudir aos xulgados para demandar os seus dereitos.

Mentres, Pablo Morán, músico de profesión, tivo palabras de recordo para Benedicto García, cantante, profesor e sindicalista que estivo vinculado ás colectivo Voces Ceibes, e para Anxo García 'Gelo', actual alcalde de Oleiros (A Coruña), pola súa pioneira tarefa neste campo."           (Galicia Confidencial, 18/11/16)

4/3/16

El ocaso del rey de las verbenas en Galicia... chantajeando con la Panorama y la París de Noia

"Las verbenas no solo son una forma de vida en Galicia, sino también un gran negocio. No hay ciudad, pueblo o parroquia que no quiera competir con sus vecinos más próximos a golpe de orquestas, que se cuentan por cientos. Con dos como protagonistas destacadas: Panorama y París de Noia, con cachés de hasta 25.000 euros. 

Su representante, y el de otro medio centenar de combos quizá no tan afamados pero igualmente solicitados, se llama Ángel Martínez Pérez, 'Lito', y atraviesa un momento delicado, ahora que se dispone a cumplir tres décadas en el sector. En los próximos días deberá comparecer ante el juez por un presunto fraude fiscal de casi nueve millones de euros.

No es su único problema judicial, sino una pieza separada de una reclamación total por parte de Hacienda de 20 millones de euros por no declarar IVA, IRPF ni impuesto de sociedades, lo que, junto a otros supuestos fraudes millonarios en sus declaraciones de la renta, puede acabar con sus huesos en la cárcel. 

El caso que el día 11 de marzo lo llevará ante el juez de Caldas de Reis (Pontevedra) está relacionado precisamente con la orquesta Panorama, la de mayor prestigio de Galicia, que fue sometida a una demoledora inspección del fisco.

Desde la primera denuncia, las restantes contra las empresas de Lito se han sucedido con notable premura, debido a la proximidad del plazo de prescripción. El fiscal le imputa la comisión de seis delitos contra la Hacienda pública solo por el caso de la Panorama y los ejercicios de 2011 y 2012.

 Las dos otras grandes de las verbenas gallegas, como Filadelfia o París de Noia, se verán más adelante en distintos juzgados de Galicia. Junto con Ángel Martínez, figuran como querellados otros cuatro miembros del consejo de administración de su 'holding' de 70 empresas, que actúa en un régimen prácticamente monopolista y cuya facturación ronda los 20 millones de euros anuales.

La contratación con las orquestas y producciones de Espectáculos Lito suele realizarse a través de las comisiones de fiestas, unas entidades no oficiales en que las buenas prácticas contables no abundan, según se desprende de la denuncia. De acuerdo con el relato de la fiscalía, la empresa solo contabiliza los ingresos de clientes que reclaman factura, que representan apenas un 8% del total. 

 El fiscal revela que tampoco se recogen los gastos por los servicios de las orquestas ni los de sus aproximadamente 50 representantes o agentes comerciales, y que se contabilizan como facturas las emitidas por otras compañías del grupo para contratar material o transporte.

El 'afán recaudador de Montoro'

Lito se defiende con el reproche al “afán recaudador” de Hacienda y con la denuncia de una persecución por su negativa a facilitar las inspecciones. También argumenta que su agencia de representaciones efectúa ese servicio por cuenta ajena, sin retener IVA ni declarar IRPF. La fiscalía en cambio sostiene que la representación se ejerce en nombre de la empresa investigada, por lo que le acusa de fraude fiscal.

El nombre de Lito permaneció a la sombra de la fama de Panorama o París de Noia durante más de una década, pero su proximidad al poder político acabó por hacer de él un personaje popular antes de que Hacienda y el fiscal pusiesen la lupa en sus negocios. Sobre todo a raíz de que, en 2014, un pleno municipal en Monforte de Lemos (Lugo) se convirtiera en una revelación pública de la forma de actuar del rey de las verbenas.

La protesta de un concejal de la oposición por el rechazo del alcalde monfortino a contratar a la famosa orquesta por 9.000 euros, menos de la mitad de su caché, provocó una inesperada respuesta del entonces regidor, Severino Rodríguez. “Ya que saca el tema, le voy a explicar qué pasó”, comenzó. 

Y lo que había pasado era un “chantaje” consistente en exigir la organización de todas las fiestas municipales a cambio de la rebaja en la Panorama. Según relató Rodríguez, ante la negativa del ayuntamiento, que optó por un concurso público, Lito comenzó a ofrecer la orquesta para la misma fecha a alcaldes de los ayuntamientos limítrofes, a precios incluso más bajos.

Esta práctica de las programaciones paralelas la aplicó también Espectáculos Lito con motivo de la reducción a la mitad de su facturación en las verbenas de Santiago, donde sus orquestas disfrutaban de una cuota de mercado del 80% en las fiestas locales de la Ascensión. 

Así que uno de sus representantes montó una macrofiesta en un barrio de la capital gallega que vació el centro de la ciudad en su día grande. Y presumió públicamente de la capacidad de convocatoria de sus orquestas Panorama y Combo Dominicano frente a las contratadas por el ayuntamiento. “Lo hice a propósito, me vi obligado a ello. Era una protesta por la mala contratación del ayuntamiento”, se defendió.

El sistema de Lito

Lito capta ocho de cada 10 euros del sector en el país de las verbenas: de las 2.387 verbenas, para ser exactos, de acuerdo con el estudio 'Del palco al escenario', elaborado en 2012 por un equipo de la Universidad de Santiago. De acuerdo con ese trabajo, en Galicia había en 2010 un total de 295 orquestas y grupos que realizaban 5.743 actuaciones. El número de empleados en el sector se estima en 4.000, y en 25 millones de euros la facturación anual.

A raíz del caso de Espectáculos Lito, la Agencia Tributaria remitió el verano pasado cartas informativas a las comisiones de fiestas gallegas, en las que se les recuerda la obligación de expedir y entregar factura a los intermediarios por sus comisiones por la prestación de sus servicios. 

Muchas de ellas estudian disolverse, poniendo de de manifiesto los vacíos legales que han facilitado el escándalo de las verbenas. Como la mayor parte de sus fondos se recolectan puerta a puerta, el dinero no acostumbra a pasar por el banco y las obligaciones empresariales se derivan a las propias orquestas. Demasiadas sombras para un negocio de 25 millones de euros."                (El Confidencial, 04/03/16)