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15/12/17

El Tribunal Supremo rechaza los recursos de las familias que fueron despojadas de sus hijos en una maquinaria burocrática por la que estuvieron imputados monjas y funcionarios de la Xunta

"Era la última puerta a la que podían llamar antes de intentarlo con el Constitucional, que admite un porcentaje insignificante de casos. Los dramas familiares que pueblan la Operación Bebé de Lugo, que investigó presuntas irregularidades en los procesos de retirada de niños a sus progenitores por parte de la Xunta en pleno siglo XXI, se han dado de bruces con las pulidas puertas del Tribunal Supremo, que ni tan siquiera ha entrado a valorar la docena de sangrantes casos. 

Con un extenso fallo, los magistrados de la sala de lo Penal, en vez de bajar al horror vivido por las madres que no han podido volver a saber de sus bebés, ya adoptados por terceros, concluyen que no caben los recursos de casación contra el archivo de la causa acordado en Lugo

También se apresuran a advertir de que con esta decisión "no se vulnera el derecho a la tutela judicial efectiva" que, como recuerdan, "no es absoluto y se presta a limitaciones implícitamente admitidas".

A lo largo de siete años, desde que la juez Estela San José, entonces titular de Instrucción número 3, ordenó la entrada y registro en la delegación de Menores en Lugo y en una residencia de monjas para madres desamparadas, casi una veintena de niños han crecido ajenos a la lucha desesperada de sus padres biológicos por recuperarlos después de que la Administración se los quitase. 

Este proceso de retirada con vistas a la adopción fue, según defienden las familias afectadas, en contra de su voluntad y basándose en una serie de informes oficiales que los progenitores siempre consideraron arbitrarios, forzados, parciales, subjetivos y falseados. 

En la causa, que pasó por las manos de varios magistrados hasta que la archivó en 2016 Sergio Orduña, que no alcanzó a ver el delito, llegaron a estar imputadas unas 20 personas, fundamentalmente trabajadores de la Xunta y religiosas del Hogar Madre Encarnación.

El sobreseimiento libre fue corroborado luego por la Audiencia Provincial, que poco antes había emitido un auto sobre la causa en el que sí veía "indicios de delito". Y por supuesto, también bendecido por la fiscalía, que siempre se mantuvo en una postura contraria a una investigación que avanzaba a trompicones. 

Por el juzgado no llegaron a pasar para prestar declaración todos los protagonistas del sumario ni se realizaron todas las pruebas que los denunciantes reclamaban. Si la Operación Bebé llegó a donde llegó fue sobre todo por el esfuerzo de los abogados de oficio de las familias afectadas, la inmensa mayoría con escasos recursos económicos y grandes dificultades para defenderse frente a unos engranajes burocráticos para ellos endiablados.

Al Supremo llegaron ya solo recursos por siete de los 12 ramos (uno por familia despojada) en que se organizó la causa, en un enésimo intento de los letrados por mantener viva esa Bebé que los tribunales gallegos ya daban por muerta y enterrada. La decisión de dar la espalda a los recursos de casación fue acordada por la sala de lo Penal el pasado día 7 y fundamentada a lo largo de 15 folios.

 Ayer su sentencia empezó a ser notificada a algunos de los abogados de oficio. Mientras digieren la noticia todavía no han decidido si darán el último paso que les brinda la justicia española: presentar recurso de amparo ante el Tribunal Constitucional.

Archivadas quedan, probablemente de forma definitiva, las escalofriantes diligencias sobre una madre víctima de una presunta mafia rusa que entregó en adopción a su recién nacido bajo amenaza; o la lucha de una mujer confinada para siempre en una silla de ruedas después de arrojarse al vacío en el hospital de Pontevedra, desesperada por haber firmado el consentimiento de adopción de su niña. 

También el caso de una argelina que dio a luz en la Mariña lucense y declaró que firmó sin saber la entrega de su hija porque no entendía el castellano. O el de un padre al que ni se le preguntó si consentía la adopción que había rubricado su esposa hospitalizada y supuestamente sedada con tres Valium 10 en Lugo. 

Y también el de una madre a la que las trabajadoras sociales consideraron incapaz de criar a dos bebés sanos pero sí apta para cuidar a dos algo mayores, uno de ellos dependiente como un bebé. Como señala Amelia Saavedra, la abogada de esta supuesta víctima del sistema, la niña mayor y su hermano discapacitado no resultaban "nada apetecibles para las familias adoptantes".                        (Silvia R. Pontevedra, El País, 13/12/17)

16/10/14

Acusados de robo de bebés una monja y empleados de la Xunta

"Niños que entonces eran recién nacidos rondan ahora los seis años, y todo este tiempo han crecido apartados de sus madres, en muchos casos ignorando que existen, mientras estas peleaban por recuperarlos ante una maquinaria judicial bloqueada. 

Tres meses después de que la Audiencia de Lugo desatascase la instrucción al ordenar a la titular del juzgado número 2 que imputase a las personas que intervinieron en aquellas retiradas de niños supuestamente irregulares, los abogados de los padres han sabido que en noviembre tendrán que prestar declaración ante la juez Sandra Piñeiro al menos 10 personas. 

Entre los imputados están una monja que fue responsable del Hogar Madre Encarnación de Lugo en la década pasada —un centro al que acuden mujeres desprotegidas en el embarazo— y un número importante, aunque aún indeterminado, de trabajadores vinculados a la Xunta. (...)

Los interrogatorios están fijados para los días 6, 10 y 20 del mes que viene, y en su providencia la juez cita, además de a la religiosa, a una trabajadora social del Hospital da Costa, en Burela, y a la subdirectora médica del mismo centro del Sergas que ocupaban esos puestos en 2011, cuando dio a luz una mujer argelina que no ha vuelto a ver a su niña. Esta madre asegura que no entendía el idioma ni se le facilitó un intérprete, y cuenta que firmó la entrega de su bebé creyendo que cubría el alta médica.

Además, Piñeiro llama a declarar, igualmente en calidad de imputados, a varios técnicos facultativos del Servicio de Menores de Lugo, dependiente de la Consellería de Traballo e Benestar, y a algún familiar de las personas que denunciaron la supuesta retirada irregular de sus hijos. 

Precisamente el departamento de Menores de Lugo fue objeto de un registro judicial al comienzo de la instrucción, cuando investigaba las primeras denuncias que presentaron un grupo de abogados del turno de oficio otra juez, Estela San José, responsable del número 3. Esta se inhibió poco después por su amistad con la letrada de una de las madres denunciantes, y entonces el caso pareció caer en un limbo mientras las criaturas, en principio una decena, se hacían mayores y en buena parte eran dadas en adopción.

Al menos dos de estas madres a las que la Administración autonómica les quitó sus bebés de manera presuntamente irregular aparecían en otro sumario de los juzgados lucenses, el de la Operación Carioca contra la trata de mujeres y la explotación sexual. Una de las extranjeras declaró haber sufrido amenazas para entregar a su bebé por parte de una presunta organización mafiosa. 

Y otra contó que fue recluida en centros psiquiátricos y en Madre Encarnación hasta que parió y le retiraron a la cría. Deambuló sin rumbo por Galicia y acabó arrojándose desde un piso alto del hospital de Montecelo, en Pontevedra. Como consecuencia de la caída perdió un brazo y está parapléjica. Desde la residencia para discapacitados físicos en la que tiene que vivir internada, sigue reclamando a su niña, que no la conoce, con la esperanza de rehacer su vida. 

Pero en la Operación Bebé hay también padres que reclaman a más de un hijo. Casi todas las historias recogidas en el sumario son diferentes, pero coinciden en que los trámites bajo sospecha fueron llevados a cabo por personal de la Xunta. Varios de estos niños pasaron, además, por el centro de acogida para madres desamparadas de Lugo.

Los abogados que representan a los progenitores afectados aseguran que llevan dos años reclamando copia de las actuaciones, que hace tiempo que no están bajo secreto, y se quejan de que el juzgado no se las facilita. Recibieron notificación de la providencia en la que la juez ordena la citación de los imputados el martes, pero esta tiene fecha de hace un mes. 

En ella no se identifica a todos los imputados, de ahí que no se sepa exactamente cuántos son. Esta incógnita afecta a varios técnicos de Menores de la Xunta que aparecen firmando documentos oficiales con un número, pero sin nombre. Piñeiro ha ordenado a la Policía Judicial que aclare su identidad."             (   , El País, Santiago 15 OCT 2014)

12/5/14

El juez confirma la imputación de una monja en Vigo por el robo de un bebé

 La monja Pilar Hoyos llegando al juzgado / SALVADOR SAS (EFE)

"Sor Pilar Hoyos, monja de la casa cuna Santa Isabel de Teis, en Vigo, continúa imputada tras declarar en los juzgados de Vigo por su supuesta implicación en la adopción irregular de una niña recién nacida, Noemí Lima, que, años después ha denunciado públicamente su caso al sospechar que podría tratarse de un bebé robado.

Según ha explicado el abogado que ejerce la acusación, Raúl Vázquez, la religiosa ha respondido a las preguntas de la juez de instrucción número 7 de Vigo "con evasivas e imprecisiones", alegando no recordar los hechos cuando la pregunta era comprometida o "no le interesaba contestar".

 No obstante, de su declaración (siempre según la versión de este letrado, ya que ni la monja ni sus representantes legales han querido hacer manifestaciones a los medios) se desprende que reconoce que la madre biológica de Noemí "no autorizó la adopción". La propia madre biológica explicó en los juzgados que, tras dar a luz, se llevaron a su hija, en teoría a la casa cuna y, "cuando la fue a reclamar, ya no estaba".

Sor Pilar "descargó" toda la responsabilidad del expediente de adopción en un abogado, aunque no ha presentado ninguna documentación que acredite este extremo, según Raúl Vázquez, quien ha señalado que la monja "niega cualquier tipo de fraude" en la adopción de la niña. 

A ese respecto, la religiosa también ha negado que la congregación o la casa cuna Santa Isabel se haya lucrado con la adopción de esta niña, a pesar de que hubiera cobrado 47.000 pesetas por la estancia de su madre. Según su declaración, eran gastos por la manutención y la atención a la madre, menor de edad entonces.

Por otra parte, este abogado ha explicado que tratará de probar que Sor Pilar hacía las gestiones de las adopciones con unos determinados médicos, aunque ella sostuvo ante la juez que los facultativos que atendían a las madres que iban desde la casa cuna eran los que estuvieran en el turno correspondiente.

 "Vamos a intentar probar que los elegía ella", ha señalado Raúl Vázquez, quien ha avanzado que esos mismos sanitarios aparecen en otros casos de supuestos bebés robados o adopciones irregulares que está investigando su despacho. Con respecto a otras facturas, como gastos por más de 100.000 pesetas (600 euros) abonados al Hospital Municipal (ahora Hospital Nicolás Peña), la religiosa ha afirmado que "no lo recuerda". 

Del mismo modo, Sor Pilar tampoco ha aportado luz sobre la inscripción de la menor en el registro, que lleva su firma (aunque ella había declarado inicialmente que, una vez que el bebé abandonó el hospital, nunca había estado en la casa cuna, ni habían vuelto a saber de ella).

Noemí Lima (nacida en septiembre de 1987), con ayuda de la asociación SOS Bebés Robados de Galicia, interpuso una denuncia en enero de 2013 por detención ilegal, alteración de estado civil, adopción ilegal y falsedad en documento público, tras haber descubierto años atrás que era adoptada y que sus padres adoptivos guardaban facturas de ese proceso y documentación que mostraba evidencias de una tramitación irregular. 

En dichas facturas figuran pagos no sólo a la casa cuna de Santa Isabel, sino también al hospital municipal (ahora Nicolás Peña). Al iniciar las pesquisas, esta viguesa se fue encontrando con documentación y testimonios que confirmaban esas contradicciones. Paralelamente a la vía judicial, Noemí Lima inició por su cuenta la búsqueda de su madre biológica, y llegó a facilitar una muestra de su ADN para cotejarlo con las muestras que ya hay en los bancos existentes.

 Cuando el juzgado requirió a sor Pilar el expediente completo de la adopción, se pudo comprobar el nombre de la madre biológica de Noemí, que ya ha declarado ante el juzgado y se puso en contacto con la joven. El abogado de la joven ha señalado que el parentesco aún no ha sido ratificado por las pruebas biológicas, pero ha destacado que incluso la juez ha comprobado el evidente parecido físico entre ambas."                 (El País, 10/03/2014)