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31/1/24

Rogelio Santos Queiruga, marinero: “No tengo nada en contra del PP, pero que me tenga que enterar en qué puntos de la costa hay pellets por las redes sociales y no por la Administración, e ir a una playa y ver a cien personas limpiando y nadie de la Xunta, o que cuando vengan se limiten a hacer el paripé, ¿qué querían? ¿Que aplaudiese?”

 "No tengo nada en contra del PP, pero que me tenga que enterar en qué puntos de la costa hay pellets por las redes sociales y no por la Administración, e ir a una playa y ver a cien personas limpiando y nadie de la Xunta, o que cuando vengan se limiten a hacer el paripé, ¿qué querían? ¿Que aplaudiese?”. Rogelio Santos (Porto do Son, 1977) es marinero (en Galicia, los pescadores son los de caña), influencer y, ahora, diana de los improperios por parte del PP por su postura reivindicativa en la crisis de las bolitas blancas.

Rogelio Santos tiene las raíces tan hondas que hasta su segundo apellido, Queiruga, es el topónimo de la aldea donde nació. Y es marinero porque lo vienen siendo en la familia al menos desde su bisabuelo. Hasta su barco, el Milena (se llama así por un mercante noruego en el que navegó su padre), es el de la familia. “Bueno, lo que heredamos es la licencia. El original era de madera, y cuando mi padre vino de trabajar en las perforadoras [las plataformas petrolíferas del Mar del Norte] hicimos una planeadora de poliéster, la primera que hubo en la ría, cuando aquí ni se conocían las de los narcos”. El Milena actual es una barca de siete metros de eslora que anda a la pesca de bajura, con permiso para cinco artes tradicionales. A sus vídeos describiendo especies marinas a bordo, se suman estos días los de gente recogiendo pellets, o el desmentido de bulos como la foto de un lomo de pescado con bolitas (que resultan ser de porexpan).

De pequeño ya tenía claro lo que quería ser de mayor. Nada de dudas vocacionales.

Yo me crié nadando entre botes. En un puerto natural que teníamos cerca de casa, Nadelas, cuando era pequeño había unas 70 barcas: dornas, gamelas, lanchas… Tanto los niños como las niñas, con 10 o 12 años, ya ayudábamos ordenando redes y queriendo hacer trabajos de mayores. Ahora no hay ningún bote.

 ¿Cómo se hizo ecologista?

Lo llevo dentro, como mucha gente que sabe que somos parte de la naturaleza. Aunque en mi caso supongo que hubo mucha influencia de los programas de Félix Rodríguez de la Fuente y del comandante Cousteau. Y también de una profesora que tuve en EGB, Luz Divina, era de Ourense… También eran los valores que tenían mi padre y mi abuelo, que querían a todos los animales que teníamos en casa, porque entonces, en cada casa había una vaca, cerdos… Yo soy igual, la única diferencia es que yo lo cuento.

¿Y cómo surgió lo de contarlo?

Cuando empecé a estudiar la ESO de adultos, por la mañana pescaba y por la tarde iba a clase, tuve un profesor de Lengua que me comentó que tenía dotes para comunicar, y me animó a escribir. Lo hacía con muchas faltas de ortografía, así que me dijo que le llevara lo que escribía para arreglármelo. Empecé a poner cosas en la página de Facebook que todos teníamos entonces, y me di cuenta que lo que más llegaba era lo que tenía que ver con el mar. Y seguí por ahí.

Ahora tiene 90.000 seguidores en Facebook, 40.000 en Instagram, 20.500 en Twitter y alrededor de 24.000 en TikTok, que es la última red a la que se ha apuntado. Y eso escribiendo temas de divulgación en gallego, sin hacer chistes ni memes. Le llaman de institutos y de televisiones… ¿Cómo ha llegado a eso desde ahí?

El salto creo que fue una vez que andaba al mar con mi hermano Juan Carlos y cogimos un bogavante grande, de cuatro o cinco kilos. No sé si estaba en veda o tenía huevas, y mi hermano comentó: “Ya podía venir dentro de 15 días, arríalo ahí”. Yo estaba harto de tanta noticia de que si los gallegos esquilmábamos, que tanto marisco furtivo intervenido, y le dije: “Espera un momento, que grabo cuando lo devolvemos”. Dudé mucho de darle o no al enter, le di, y aquello impactó muchísimo.

Esquilmar no sé, pero es cierto que pescamos todo lo que se mueve.

Hay de todo. Ya cuando era niño, en Nadelas, y buceaba para buscar nécoras, los mayores me gritaban: “Suéltala, que está blanda” o “es muy pequeña”. Hay dos dichos marineros contrapuestos: “El mar es madre” (da de todo) y “el mar es el pañol grande” (la bodega que todo lo aguanta). Sí, se ha arrasado mucho. Como también hay los que niegan el cambio climático, cuando cualquier marinero lo nota, porque el agua del mar está caliente como el caldo.

Volviendo a las otras redes, fue en ellas donde se puso el foco en la arribada de pellets, más que en los medios tradicionales. Ahora, desde la Xunta, se les acusa de alarmismo, de que por su culpa ha descendido la venta de pescado.

Sí, fue la gente por sus propios medios la que denunció y la que se unió para limpiar. Y también es la gente, incluso empresas concienciadas, quien pone en valor el pescado… Están haciendo lo que no fue capaz de hacer la Administración, porque tanto el consumo como las capturas y los precios llevan tiempo bajando.

Le acusan particularmente a usted. Incluso la exministra Ana Pastor lo acusó de ser hermano de Carmen Santos, ex secretaria general de Podemos Galicia y exdiputada de En Marea.

Carmen es mi hermana, sí. ¿Y? Lo que les debería de dar vergüenza es que la tía del presidente Alfonso Rueda se va a llevar millones por coordinar un estudio sobre microplásticos. O que los compañeros de gobierno que tenía Ana Pastor hayan sido encarcelados por corrupción. Por no hablar del ridículo que hizo la portavoz del PP de Galicia, diciendo que las críticas a la Xunta eran una campaña orquestada por bots rusos y filipinos y de no sé dónde. Quien piense que yo iba a reaccionar de otra forma, o que me iba a preocupar tener que dejar de ir a la TVG, es que no me conoce.

También han criticado las protestas y las han calificado de “políticas” representantes del sector, como el patrón de la Cofradía de Muxía, o el presidente de la Federación Nacional de Cofradías, que consideró la manifestación del pasado domingo “inoportuna”.

Al patrón de Muxía le tengo un enorme respeto, ha navegado mucho y es un auténtico héroe del mar, pero hacer esas acusaciones de “politizar” rodeado de cargos del PP y del conselleiro de Mar… es como el patrón mayor de Porto do Son, que en las redes sociales sólo habla de ETA, de amnistía o de Venezuela. La manifestación de Santiago, en la que participaron 20.000 personas en defensa del mar, no la convocó ningún partido político, sino 155 asociaciones de marineros, vecinales… y nadie de los convocantes va en una lista electoral. Yo acusé allí de dejadez a todas las administraciones, incluido al Gobierno central, delante de Besteiro [José Ramón Gómez Besteiro, candidato del PSdeG-PSOE a la Xunta], y no me tiraron tomates.

Dígame un ministro o un conselleiro de Pesca que lo haya hecho bien.

Ninguno. Bien es cierto que es un trabajo muy complejo. Y que se han conseguido logros, sobre todo en lo que respecta en el tema de cuotas en la UE, pero la verdad es que aquí, en España y en Europa, cada vez hay menos barcos y menos puestos de trabajo. Y menos gente que quiera ir al mar por un sueldo de 800 o 900 euros. Y el mar podría dar para mucho.

¿Se arriesga a aventurar un resultado de las elecciones?

No pienso en elecciones. Creo que es necesario un cambio, pero en lo que pienso es en el mar."

(Entrevista a Rogelio Santos,  Xosé Manuel Pereiro  , CTXT, 27/01/2024)

11/5/22

O futuro do mar en Galicia... Cando os netos xa non queren o traballo dos avós

 "A falta de relevo xeracional é moi preocupante no futuro", di Miguel Ángel Iglesias, patrón maior de Rianxo. A crecente presenza de "traballos máis modernos" provoca a falta de interese polo mar na xente nova do pobo. A Covid e a crise económica agravan a situación.

 Cando se fala do mar en Rianxo, non só se fala dun atractivo turístico, senón tamén do centro da súa economía. De feito, a relación entre a vila e o mar enténdese á perfección analizando o peso económico das súas actividades.

 Segundo os datos facilitados polo patrón maior de Rianxo, Miguel Ángel Iglesias, o sector mariñeiro supón actualmente un 20% do PIB total do pobo. Aínda que é unha porcentaxe importante, hoxe en día hai outras moitas actividades fóra do mar que acaban sustentando o resto da economía do pobo. 

Porén, hai menos dun século a situación era bastante diferente. Daquela, a dependencia do mar na vila era case plena, chegando a supoñer arredor dun 90% do seu PIB. Como consecuencia, practicamente todos os rianxeiros acababan tendo un vínculo directo coas actividades mariñeiras, e ditas labores ían traspasándose de xeración en xeración. "Sen o mar non existiría Rianxo, polo menos tal e como o coñecemos hoxe en dia", afirma Iglesias.

O mundo mariñeiro que coñecemos na actualidade pouco ten que ver co de hai un século. Máis aló dos problemas que rodean ao sector actualmente, a falta de relevo xeracional é un dos puntos máis preocupantes de cara o futuro. O patrón maior explica que “a crecente presenza de ‘traballos máis modernos’, fai que a xente nova non aprecie o bonito do tradicional e da nosa cultura”.

Con todo, o paso dos anos tamén trouxo melloras para os traballadores, e especialmente para as traballadoras, conseguindo eliminar practicamente as etiquetas de xénero que envolvían ás diferentes labores. Pero, mudou tanto a situación do sector co paso dos anos?

O MAR E A CHEGADA DO SÉCULO XXI

"Ata o século XIV, o traballo do mariñeiro estaba enfocado no consumo propio. A partires de aí, pasaría a consolidarse como o traballo por excelencia en Rianxo e como unha das principais fontes de ingresos. Tal foi a súa importancia que esta herdanza chegou ata os nosos días pasándose entre as xeracións familiares", indicou o dirixente.

“É así que por exemplo no século pasado, o máis normal era ver familias que tiveran relación co mar dende avós a netos, unha costume que chega ata os nosos días. Malia isto, o certo é que esta tendencia leva anos rompéndose e perdendo forza, sendo cada vez máis as familias que deciden vender as súas bateas, ferramentas, etc”, afirma Iglesias.

MARISQUEO A PÉ, UN TRABALLO DE MULLERES

Hai case 100 anos, os conceptos de igualdade non estaban asimilados dentro da sociedade, é máis, apenas existían. Daquela o perfil do traballador no mar aínda estaba moi diferenciado entre ambos xéneros, e as mulleres víanse privadas das súas liberdades.

“Antes o mariñeiro era o cabeza de familia, xa que os homes eran os que facían o traballo ‘duro’, e mentres, a muller quedaba na casa, traballaba na conserva, ou como moito ía ao marisqueo a pé, pero era impensable que puidera realizar estes traballos”, explica o patrón.

Tiveron que pasar moitos anos para que a profesión fose normalizándose, pero a diferenza entre homes e mulleres faise cada vez máis pequena dentro do marisqueo a pé. A bióloga da Confraría de Rianxo, Amelia Caamaño, explica que “pouco a pouco vai quedando atrás o rexeite dos homes cara esa profesión”.

Dende dentro da profesión, a mariscadora Elisa Iglesias reafirma a visión de Amelia Caamaño e asegura que cada vez nota menos a diferenza entre homes e mulleres no marisqueo a pé. “Claro está que pode haber homes que o sigan pensando, pero a imaxe do marisqueo como un traballo de mulleres está case eliminada”, comenta.

CONTAMINACIÓN, COVID-19, E FALTA DE  FUTURO?

Hai moitos problemas que se escapan a simple vista e que provocan un forte descontento na maior parte dos mariñeiros da zona de Rianxo. Para corrixir iso, a xestión debe ser moi precisa, e o patrón maior é totalmente consciente. “Problemas como a contaminación ou o furtivismo sempre estiveron presentes, pero a Covid-19 foi outro dano máis para nós, e bastante máis importante por todo o que supuxo”, afirma.

Especialmente no caso da contaminación, a problemática segue agravándose a cada ano que pasa. Segundo explican Abelardo, Ramón, e Elisa Iglesias, traballadores que dependen da calidade dos seus produtos, a contaminación supón un dano enorme.

“Despois de tantos anos, ves como a contaminación é un dos problemas máis grandes que temos os mariñeiros, sobre todo porque non se atopan solucións polo momento”, comenta Abelardo.

O seu irmán Miguel Ángel Iglesias, explica que a situación actual é froito dun mal traballo que ven dende hai moitos anos atrás. Para tratar de corrixir este problema, reclama a colaboración da Consellería do Mar, xa que por si solos non poden facerlle fronte.

Pese a importancia da contaminación ou doutros problemas como o furtivismo, o que máis afectou recentemente foi a Covid-19. "A incidencia do virus deixou unha pegada económica que se prevé moi difícil de recuperar a curto prazo xa que as perdas económicas en 2020 para a Confraría foron dun 50%", concluiu Iglesias."                   (Pablo Chao, Galicia Confidencial, 27/03/22)

17/2/22

Las olas de hielo se tragaron al pesquero Villa Pitanxo: "No sé cómo aguantaban ese clima... Veía a aquella gente sacudiendo las manos, los brazos, muriéndose literalmente de frío, y aguantando las inclemencias del tiempo mientras reparaban una red, o hacían cualquier otro trabajo. Era realmente sobrecogedor”

 "El frío extremo, un temporal impredecible y solo un trozo de metal sobre el que unos marineros, que bien podrían ser soldados, enfrentan su trabajo en Terranova (Canadá). 

 “Es uno de los sitios más duros del mundo para trabajar”, define Antonio Soage, que, tras 40 años a sus espaldas en la pesca de altura, recuerda su primera experiencia trabajando en el mar, de ayudante de cocina, allí, en un lugar de suma dureza para ejercer la profesión de marinero. Aunque también reconoce que, “en los últimos años, los barcos se han modernizado y son más seguros”, si no las desgracias allí, y en otros lugares, donde las mareas también son complicadas, serían más habituales que puntuales.

Al Villa de Pitanxo se subieron 24 tripulantes, 16 de ellos españoles, para dirigirse a las aguas de Terranova. Allí trabajan a diario varias embarcaciones. Un desafío para cualquier marinero. La fama de las aguas canadienses es conocida por todo el gremio marítimo. “Mi marido nunca quiso ir a Terranova, ir allí es jugarse la vida”, afirma Maria José, mujer de un experimentado capitán de barco en pesca de altura como es Antonio Cidrás, que actualmente se encuentra trabajando en Namibia. Siempre hay un porcentaje de riesgo cuando un marinero se dirige a Canadá.

El marido de Maria José, Antonio Cidrás, desde el puerto de Namibia, reafirma para El Confidencial su reticencia a trabajar a la zona de Terranova, argumentando las conocidas condiciones climáticas: “Allí algunos me decían que era literalmente el infierno”. Cidrás habla también sobre el constante mal tiempo que se vive allí. “Las olas de entre tres y cuatro metros para ellos es calma. Si no trabajas con temporal, directamente no trabajas, allí el tiempo es todo el rato igual”. 

Sobre el rescate, el capitán afirma que, “allí, en Canadá, los medios de rescate son muy buenos, pero, dadas las circunstancias de la zona, no da tiempo a llegar”. En la embarcación había un total de 16 españoles, algo "que no es habitual", según comenta Antonio Cidrás, ya que suele haber más marineros de otras nacionalidades. Y añadió sobre el trágico hundimiento: “Por mucha experiencia, y muchos cursos, vivir una situación límite, como la que habrán vivido allí, es muy difícil. En esas situaciones, salvarte o no depende de la suerte”.

“Yo, cuando estuve en Terranova, tenía 16 años, estaba empezando en esto, y me subí a aquel barco como ayudante de cocina”, cuenta Antonio Soage. La dureza de trabajar en la cubierta de ese barco aún la recuerda el ahora experimentado capitán en los ojos de aquellos marineros. “Veía a aquella gente sacudiendo las manos, los brazos, muriéndose literalmente de frío, y aguantando las inclemencias del tiempo mientras reparaban una red, o hacían cualquier otro trabajo. Era realmente sobrecogedor”. Soage comenta que recuerda cómo las olas golpeaban el barco, incidiendo en que "el gran peligro de Terranova es que, cuando el oleaje golpea el barco, la temperatura del agua es extremadamente fría, tanto que deja hielo en el barco y dificulta mucho la labor".

El pesquero Villa de Pitanxo y las 24 personas que había en él se dirigían, como tantos otros barcos en aquellas aguas, a la pesca fletán negro. Las inclemencias del tiempo allí son habituales. “Yo únicamente salía a cubierta para llevarles a los marineros café en una cafetera”, rememora Antonio de su experiencia allí. “Asomaba la nariz fuera, a la cubierta, a entregarle la cafetera a esos hombres y ya salía disparado de vuelta para la cocina a meter los pies dentro del horno porque me moría de frío”, narra el veterano capitán pudiendo prácticamente sentir el frío calando en sus huesos cuando salía al exterior del barco en aquel tiempo en Terranova.

Sobre las seis de la madrugada, hora española, del martes 15 de febrero, la embarcación, con sede en Marín (Pontevedra), Villa de Pitanxo se encontró con uno de esos temporales que nunca ningún marinero quiere encontrarse. El fuerte oleaje, la inestabilidad del mar, una temperatura prácticamente inhumana, a muchos grados bajo cero, sumaban factores en una situación que se antojaba temible. La furia del mar complicaba hasta la extenuación la labor de los marineros. Una situación extrema, trágica, cayó del lado del mar, dejando varias víctimas en el naufragio y únicamente tres recatados en un bote salvavidas en estado de 'shock hipotérmico'. Un dolor inmenso para las familias, que pese a ser conscientes del riesgo de la profesión, nunca están preparadas para una triste noticia como la vivida en la madrugada del martes.

“Es una profesión de alto riesgo, siempre estás encima de las aguas del mar en un medio completamente inestable, donde los riesgos conviven contigo día a día y puede pasar cualquier cosa”. Así define Antonio Soage la profesión de marinero después de muchos años en ella, y después de haber estado en lugares como islas Malvinas (Argentina), Namibia, Angola, Mauritania o Marruecos, además del propio Terranova.

Para Antonio, la experiencia en las aguas canadienses, pese a ser su primer trabajo en el mar, fue algo que le marcó. “Yo, sinceramente, de todo corazón, cuando estaba allí veía a aquella gente y no sé cómo aguantan”. Tras su experiencia allí en Terranova, el capitán (en aquel entonces un precoz ayudante de cocina) tomó una de sus primeras decisiones profesionales: “Tras ver aquello, yo me juré que no iría nunca como marinero a Terranova, porque lo que vi sufrir a aquellas personas es inexplicable”.

La dureza de los marineros que trabajan en Terranova

Los marineros que encontró allí Antonio eran personas peculiares, con rasgos diferenciales, gente con carácter y curtidos por la crudeza de aquellas aguas. “Los marineros que yo vi en Terranova eran gente dura como piedras, verdaderos animales en cuanto a fortaleza, rudos, toscos, de muy buen corazón, gente espontánea que, si tenían que decirte algo, te lo decían, y, si tenían que arrearte un sopapo, también te lo arreaban”.

“Allí conocí gente que llevaba toda su puñetera vida en Terranova, toda su puñetera vida… Echándose año tras año 10 u 11 meses trabajando en aquellas aguas. De aquella, lo normal era hacer mareas de cinco o seis meses, ocasionalmente. Aquellos hombres se tiraban unos siete meses al año sin pisar su casa. Yo me encontré a gente entregada a su trabajo en uno de los lugares más duros de todo el mundo”.                   (Lino Vargas, El Confidencial, 16/02/22)

21/5/20

“O pobo sentíu unha humillación pola invasión dos bateeiros, como cando os falaxinstas chegaban a desvalizar as casas”


 Onte foi un punto de inflexión nese conflito coa chegada de case un centenar de bateeiros a Muxía. Un conflito que continúa esta mesma mañá de xoves na Coruña, ata onde se desprazaron moitos percebeiros da comarca para apoiar aos que onte estiveron en Muxía.


Porque onte había percebeiros de Corme, de Caión e da Coruña, apoiando aos homólogos muxiáns, ante a “invasión” de máis de 30 coches, con remolque, e un centenar de bateeiros. “O propio pueblo sentíu como unha humillación pola invasión, como cando os falaxinstas chegaban a desvalizar as casas”, explícanos en primeira persoa un dos 72 percebeiros da vila. “Viñeron provocar”, apunta un percebeiro, que ademais asegura que “onte xa intentaron dividirnos ofrecendo cartos aos que teñen lanchas”.


Foron momentos de gran tensión, con insultos, pero gracias ao Sarxento da Garda Civil e o Policía Local de Muxía, a cousa non chegou ás mans.


Ao remate os percebeiros foron falar co alcalde Iago Toba, e pensan manter reunións con todos os voceiros dos grupos municipais.


Posición confusa da Conselleira


Esta semana falou a conselleira do Mar, Rosa Quintana, tras unha reunión mantida co sector marítimo-pesqueiro da área coruñesa. As súas palabras demostran a posición confusa da Xunta neste momento, pois fala da necesidade de “compatibilizar as zonas”, se ben destaca “o ánimo dos sectores de chegar a un acordo, entendendo que nin os bateeiros necesitan o percebe nin os percebeiros necesitan a mexilla porque non teñen onde vendela máis que aos propios bateeiros”.
A Conselleira asegura que están “traballando para sombrear zonas e evitar conflitos”, pero por agora non se sabe nada.


Vixilancia 24 horas


A inacción da Xunta únese a outras problemáticas que sofren os profesionais do mar como é o furtivismo. A Directiva da Agrupación de Percebeiros de Muxía deu un paso adiante e se comprometeu a facer vixilancia 24 horas, o que conleva que os propios percebeiros pasen semanas sen apenas durmir.


Unha problemática moi difícil, pois xa houbo casos de denuncias por parte dos furtivos aos percebeiros, por supostas agresións, que poden ter consecuencias xudiciais. “Aínda por riba de defender o noso mar e o noso traballo, temos que sufrir estas cousas”, apuntan."                (Que pasa na costa, 21/05/20)

4/3/20

Lois Patiño, cineasta: “Lúa Vermella afonda no imaxinario fantástico galego cunha óptica contemporánea”

"O cineasta galego de raíces en Monforte, Lois Patiño, acaba de presentar o seu último traballo, Lúa Vermella, na 70 edición da Berlinale. 

A película rodouse entre a Costa da Morte (escenario que xa escollera para o seu documental, Costa da Morte) e Ribeira Sacra. Contou tamén con actrices, actores e figurantes destes territorios; así as meigas protagonistas de Lúa Vermella acompañaron ao director na estrea. Falamos con Lois Patiño, despois da presentación de Lúa Vermella na Berlinale.

Satisfeitos coa presentación? Que tal as meigas de Lúa Vermella en Berlín?

Moi ben, a estrea foi nun cinema precioso, que tiña as cortinas vermellas, o que lle ía moi ben á película. E estaba cheo, cheo ata arriba; na segunda sesión tamén quedou xente fóra. Todas as sesións foron moi ben. E as meigas creo que o pasaron moi ben. Son días de moitas entrevistas, non puiden estar todo o que quixera, pero puideron coñecer a cidade e recibir o agarimo do público, tanto no escenario, como despois da proxección e na festa galega que organizou AGADIC.

Para as meigas tamén era a primeira vez que vían o resultado do seu traballo. Para elas tivo que ser impresionante, que che dixeron despois de verse?

Si, tanto verse na pantalla como estar neste escenario. O meu cinema é un cinema que utiliza unha linguaxe distinta; elas sabían do meu interese cara á paisaxe nesta película, tamén cara aos mitos e a lenda. Verse tróuxolles moitos recordos da rodaxe. As películas, para os que están durante o proceso, son imaxes moi evocadoras de recordos; e acordábanse de cada unha das accións, das localizacións, as anécdotas que viraban ao redor de cada imaxe da película. É un momento moi bonito de rememorar. Dicían que unha as experiencias máis incribles da súa vida foi a rodaxe e agora estaba a ser o viaxar a Berlín a acompañar a película. Cando a presentemos en España virán tamén a Málaga, será divertido para elas.

Que próximas citas ten Lúa Vermella?

A estrea en España será no Festival de Málaga, imos saír a salas o 24 de abril e hai unha decena de festivais confirmados en Mexico DF, Nova York, Cartagena de Indias en Colombia, Portugal, Alemaña, Canadá, Corea do Sur. O roteiro está medio montado e logo, España. Imos ver que podemos facer nos territorios protagonistas.

Que é Lúa Vermella?

Unha lenda contada cunha linguaxe cinematográfica contemporánea; é unha lenda tamén creada ao redor dun personaxe contemporáneo noso, o “Rubio de Camelle”, que rescatou decenas de cadáveres de náufragos perdidos no mar. A súa historia é unha historia valente que axudou a moitas familias a superar o proceso de duelo. 

Ten moitos ingredientes para construír unha lenda a través del e sobre dous puntos sobre os que quería traballar que son o mar e a morte. Como desde estes dous misterios espértanse distintas lendas e distintos mitos. Sobre o mar da Costa da Morte, un mar cargado de dramatismo e de misterio, non só polos naufraxios, se non por esta idea do océano como o fin do mundo, antes de que se descubrise América,… e fai que reverberen os mitos.

Lúa vermella, ao final, é unha representación dos mitos e lendas que deron forma ao imaxinario fantástico galego. Un dos principais son as meigas e a santa compaña e este é un modo de axitalos e revivilos.

Volves a Costa da Morte, neste casco cunha ficción. É moi diferente facer documental a facer ficción?

Si, creo que esta película conserva unha parte de documental. Hai unha vontade de retratar, tanto na rodaxe na Ribeira sacra como na da Costa da Morte, aos habitantes da zona; por iso esforzámonos moitos nos castings para atopar rostros singulares para as meigas e para as figuras paralizadas na imaxe. Lúa Vermella ten esa parte de vontade documental retratando ás paisaxes como aos habitantes. Tamén ten a parte documental de traballar en torno ao “Rubio de Camelle”, que se intepreta a si mesmo na película.

Costa da Morte era máis un documental antropolóxico cunha mirada singular, traballando desde a distancia a paisaxe, e reflexionando sobre como se constrúe a identidade dunha paisaxe, desde a mestura entre historia e lenda. Neste caso, atravesamos a realidade para observar Costa da Morte e Ribeira Sacra. Construímos un espazo de ficción que é coma se fose unha aldea costeira, observamos este espazo desde o mito e a lenda e construímos unha ficción singular.

A película creo que transita entre varios límites, entre documental e ficción, entre realidade e mito e tamén os personaxes están entre a vida e a morte. A película transcorre neste limbo entre moitas realidades contrapostas. Tamén entre a realidade e o soño, observamos a realidade con extrañamento cunha mirada que o tingue todo de irrealidade.

Cal o papel de Ribeira Sacra na película?

En Ribeira Sacra gravei moitos momentos atmosféricos interesantes. A presenza de bosque e toda a espiritualidade que desprenden as zonas boscosas e de montaña. Eran os ingredientes que buscabamos alí. Ten moita importancia dentro do relato a presa de Belesar. Gravamos moita imaxe para despois ir depurando a linguaxe e ao final, moitas localizacións da Ribeira Sacra caeron. Como o relato transcorre nun espazo de costa, todo está tinguido polo océano,… todo o material da Ribeira Sacra trasládase á zona de costa.

Por que o título, Lúa Vermella?

Quería subliñar o carácter lendario. A película adopta a forma dunha lenda e lúa vermella é moi evocadora. A lúa ten unha presenza determinante na película, é un elemento dentro do relato moi importante e transformador. A imaxe da película está toda tinguida de vermello por esta lúa vermella. Xerábanos a idea de feitizo sobre o territorio. Lúa Vermella dá rapidamente esa idea dun conto de lenda, un conto mítico.

Ademais de acompañar a Lúa Vermella, que proxectos tes en mente?

Sempre temos proxectos na cabeza e algúns que está xa en marcha. Estou a editar unha curtametraxe que codirixo co director arxentino Matías Piñeiro, que tamén ten unha película na Berlinale. Estou a editar outra curtametraxe que ten forma de vídeo instalación, rodada en Tokio. E a seguinte longametraxe que vou facer, se todo vai ben, é con Matías Piñeiro, que será a continuación da curta que rodamos xa. A película está baseada en “La Tempestad” de Shakespeare, rodada nas Azores e Galicia."                      (Ana Belén fernández, Xornal de Lemos, 02/03/20)

2/7/19

Malpica, el puerto del que partieron decenas de emigrantes gallegos que ahora da trabajo a pescadores peruanos


Familias gallegas en Chimbote durante una comida. Amigos del Casino Español de Chimbote

"Una isla, que los marineros locales han venerado durante siglos, recorta el horizonte. Podría ser Malpica, un puerto marinero que creció sobre un istmo de la Costa da Morte, en Galicia, mirando hacia las Sisargas, un archipiélago de islotes deshabitados cuyo faro guía a los barcos y cuyas rocas más escondidas guardan algunos de los mejores percebes del mundo.

 O podría ser Chimbote (Perú), en la árida costa norte del país, mirando hacia la Isla Blanca, pintada por toneladas del guano que abonó durante muchas décadas los campos europeos. "Nos roban hasta la mierda", solían decir en la costa de Perú.

Un marinero mira ese horizonte, que no es el del mar del que partió. Ha cruzado el océano para llegar aquí, buscando un lugar mejor para vivir. Todos los días sale a pescar para conseguirlo, a veces pensando en que en cualquier momento, un golpe del mar bravo puede acabar con todo.

Podría ser Malpica, pero también Chimbote, dos estaciones de un viaje de ida y vuelta cuyos lazos perduran hoy a orillas del Pacífico y el Atlántico. A un lado, cientos de familias gallegas que se fueron a faenar a Perú. Al otro, los trabajadores migrantes que se ganan la vida en la flota de bajura gallega.

De Galicia a Perú


Dicen las estadísticas que en 2004 no había ninguna persona de nacionalidad peruana viviendo en Malpica, pero no es del todo cierto. Máxima Zúñiga o Eliana Huertas nacieron en el país andino, aunque ya tienen la doble nacionalidad, y allí vivieron hasta que a comienzos de los años 70 decidieron viajar a Galicia, dejando atrás su tierra. Lo hicieron junto a sus hijos y sus maridos, que a su vez habían emigrado a Perú desde la Costa da Morte.

Son historias de amor que escribió, en parte, y de alguna manera, Pablo Neruda. Para saber por qué, hay que retroceder hasta la Guerra Civil española. En agosto de 1938, huyendo del franquismo, partieron de Malpica tres embarcaciones con más de 60 personas, sobre las que pendía la amenaza de la represión, rumbo a la Bretaña francesa. Por un momento, la suerte les sonrió, porque una patrulla alemana los confundió en el Cantábrico con náufragos, les dio de comer y los ayudó a seguir. Acabaron llegando a Francia.

Al año siguiente, Neruda, cónsul del Gobierno de Chile, fleta desde el estuario de Gironda, cerca de Burdeos, el buque Winnipeg, donde consiguen embarcar, hacinados, más de 2.000 españoles hacia el país andino. En la lista de refugiados aparecen apellidos como Chouciño, Verdes, Garrido, Novo, Alfeirán o Arcay. Los mismos que ya habían huido de Malpica un año antes tenían que escapar de nuevo ante la amenaza nazi sobre Francia.

Benigno Lago se interesó por ellos. Era un industrial de Corcubión, otro puerto de la Costa da Morte, que había prosperado años antes en la Patagonia y en aquel momento tenía negocios de minería y conserva en la costa de Perú. Les ofreció trabajo a los malpicáns del Winnipeg, y así comenzó a tejerse una cadena de migración familiar que fue sumando eslabones debido a la dureza de la posguerra en España.

Familias gallegas en Chimbote durante una celebración. Amigos del Casino Español de Chimbote

Los marineros gallegos comenzaron a embarcarse en puertos como Callao, Ilo, Chancay o Samanco y, sobre todo, Chimbote. En este último lugar ocurrió la tormenta perfecta. Atraídas por la pesca, la minería o la siderurgia y sus industrias auxiliares, miles de familias encontraron trabajo en un pueblo que parecía crecer a cada minuto, alimentado por una sed inagotable que no pensaba en el mañana. Se dice que llegó a ser uno de los mayores puertos pesqueros del mundo.

En 1962, con 24 años, llamado por su hermana, llegó Manuel Verdes. Lo que le contaban de Perú parecía mejor que lo que tenía en Malpica: llevaba desde los ocho años yendo a las Sisargas con una lancha a remos y allí, atado a una cuerda, se ponía a buscar esos preciados percebes en los rincones más peligrosos. "Estiven coa morte aos ollos", recuerda Manuel mientras sus ojos se abren, como exclamando, mientras pronuncia esta expresión a la que muchos pescadores de la Costa da Morte recurren cuando quieren decir que vieron la muerte de cerca. Y aún así, jugándose la vida, había días en los que no tenían nada para comer en casa.

Al día siguiente de establecerse en Chimbote, ya estaba embarcado, pescando anchoveta y ganando dinero. Como los hermanos Verdes, allí estaban decenas de familias vecinas. "Ibas por la calle y era como estar en casa, cada poco te encontrabas un conocido", recuerda hoy, con 81 años, en la Casa do Pescador de Malpica, donde se reúnen los marineros jubilados entre los que algunos, como Manuel, también conocieron la fiebre de Chimbote. Allí en Perú no dejaron de celebrar las Festas do Mar, las mayores en su pueblo natal, y pusieron en marcha un centro español que hoy sigue en marcha, gestionado por hijos y nietos de aquellos que llegaron el siglo pasado.

Se pescaba tanta anchoveta para fabricar harina y aceite —"¡Casi se podía sacar a paladas!", exclama Manuel— que los bancos de Chimbote comenzaron a dar síntomas de agotamiento. Llegó también la corriente de El Niño, empujando la fértil corriente de Humboldt hacia el sur y empobreciendo el ecosistema marino en la zona. Además, las reformas del Gobierno militar de Juan Velasco Alvarado, cuyo golpe de Estado triunfó en 1968, socavaron el poder casi ilimitado de los oligarcas que dominaban Chimbote y otros núcleos industriales de Perú, nacionalizando numerosas empresas clave en el país. Dos años después llegó el gran desastre y así, la tormenta perfecta que había convertido al puerto en una gran maquinaria hambrienta ocurrió de nuevo, pero en sentido contrario.

El 31 de mayo de 1970 tuvo lugar el peor terremoto que se recuerda en Perú. El epicentro tuvo lugar en el Pacífico, cerca de Chimbote, y aunque no generó maremotos dañinos, si dejó graves secuelas en la ciudad. Fallecieron unas 70.000 personas en el país, muchas de ellas sepultadas por un gigantesco alud de nieve, piedras y barro en la ciudad de Yuncay. No hubo víctimas en la comunidad gallega, pero sí sufrieron las secuelas del sismo. "Pasamos bastantes noches al aire libre, y casi no pegábamos ojo con las réplicas que hubo", recuerda Manuel Verdes.

En aquel momento, Manuel ya se había casado con Máxima Zúñiga, y había nacido su hija Lolita. En las semanas siguientes al terremoto, abrumadas por la destrucción, decenas de familias gallegas decidieron volver a su tierra. Manuel, Máxima y Lolita aún se quedarían tres años más, pero también acabaron regresando. Fue en los últimos meses de 1973 y en su viaje de vuelta se mezclaron con otro éxodo: el provocado por el régimen de Augusto Pinochet en Chile.

 

De Perú a Galicia


Ni Galicia ha sido la tierra que más migrantes ha recibido en España —sino al contrario: poca inmigración, mucha emigración—, ni la pesca de bajura ha sido el sector que más ha abierto las puertas a trabajadores de otros países. Además, en la Costa da Morte, un lugar del que la gente se ha marchado de nuevo por cientos desde el estallido de la gran recesión en 2008, el sector pesquero ha vivido su propia crisis, que casi es ya permanente. Sin embargo, al abrigo de la burbuja económica de la década pasada, decenas de familias llegaron hasta esta región costera al noroeste de Galicia para vivir del mar.

El puerto de Ilo, al sur de Perú, fue otro de los lugares que dio cobijo y trabajo a los refugiados y migrantes gallegos en el país. Hace ya bastantes años que José Luis Quispe llegó a allí desde Puno, su ciudad natal a orillas del lago Titicaca. Estaba trabajando como albañil en Ilo cuando un día recibió la llamada desde Galicia de dos de sus hermanos. "José Luis, vente, que acá hay trabajo". Llegó en 2006, precisamente, al puerto que une estas historias.

Igual que Manuel Verdes en Chimbote, José Luis Quispe tardó muy pocos días en embarcarse en Malpica. Al poco tiempo ya faenaba en un barco de cerco, un arte de pesca al que se dedican gran parte de las embarcaciones en la Costa da Morte, con el que se capturan sardinas, jureles, caballas o la propia anchoveta que tanto hizo crecer al puerto peruano.

Al principio me costó mucho, mucho. Me mareaba en el barco y todo me daba vueltas; apenas podía trabajar. El mareo incluso me duraba un tiempo al volver a tierra, como si el suelo se siguiera moviendo, pero poco a poco me acostumbré. Con el gallego me pasó lo mismo", cuenta José Luis 13 años después, aún riendo al recordar. "No entendía casi nada, pero me ayudaron mucho y ahora ya lo hablo con los compañeros y con lo que me enseña mi hija de la escuela". Ha estado todo este tiempo en el mismo barco, con unos compañeros que ya son como su familia. Alguna vez estuvo a punto de cambiarse de pesquero, e incluso de irse a la construcción, pero sigue en el mar, y sigue feliz.

Ahora también tiene en Galicia a su familia de sangre. Los seis hermanos Quispe Mollapaza, –dos mujeres y cuatro hombres– viven y trabajan en territorio gallego, algunos en el mar y otros en tierra. Como ellos, decenas de peruanos buscaron futuro en la pesca en la Costa da Morte. Si las estadísticas decían que en 2004 no había ninguna persona con nacionalidad peruana en Malpica, en 2005 ya eran 20, y en 2008, 27 en un pueblo de menos de 6.000 habitantes. Perú llegó a ser, hasta hace tres años, la comunidad extranjera más importante en Malpica.

Casi todo han sido brazos abiertos en Malpica. Aunque "acá hay alguna gente mala, como en todos lados", cuenta José Luis, la mayoría de las experiencias han sido de una gran generosidad y hospitalidad, según explica. "Las vecinas nos decían a mí y a mi pareja: 'Venid por casa que tengo un saco de patatas aquí, que hicimos ayer la cosecha', al otro día nos traían huevos, y así cada poco. Al principio me sorprendía, pero luego vi que era algo normal aquí, casi toda la gente comparte y colabora con sus vecinos, y eso nos ayudó mucho".

Paso a paso, faena a faena, los Quispe prosperan en su nueva tierra y ya no piensan en retornar. Con el trabajo de aquí, la hija mayor de José Luis está a punto de acabar los estudios de Arquitectura en Perú, y él y su pareja se han comprado un piso en Coruña para estar más cerca de sus hermanos y la comunidad peruana en la ciudad, que se reúne todos los fines de semana, como hacían, décadas atrás, las familias gallegas en Chimbote.

El investigador José A. Valverde Elera recoge en un artículo sobre la emigración de los marineros gallegos al puerto peruano una cita textual que resume este viaje de ida y vuelta, que el mar lleva y trae. Son palabras de un antiguo emigrado a Chimbote, retornado a Malpica, en respuesta a un comentario racista de otro vecino hacia los nuevos migrantes: "Defiendo a los extranjeros porque yo me fui de mi casa y a mí me trataron bien. La vida es así, unos se van y otros se vienen. Vuestros padres ya fueron a Uruguay, a Cuba y ahora ellos vienen para acá. Y a muchos peruanos que hay acá en Malpica les digo yo: 'Antes nosotros para Perú, ahora vosotros para España'. La vida da vueltas".               (Manuel Rey, eldiario.es, 23/05/19)

7/5/19

Masiva manifestación en Carnota para pedir o indulto para un percebeiro condenado por defender o seu traballo... dous furtivos sorprenderon a Martínez na caseta onde este gardaba o seu material "para tentar agredilo. El reaccionou defendéndose collendo unha raspa que se utiliza para extraer percebes e tiroulla á cabeza dun, facéndolle unha brecha. Polo que o denunciaron

"Máis de 1.000 persoas, segundo a organización, entre veciños, colectivos e confrarías concentráronse este sábado no municipio coruñés de Carnota para pedir o indulto para Manuel Martínez Lustres, expresidente dos 'percebeiros' de Lira, que ten que entrar en prisión tras ser condenado a tres anos de cárcere por unha agresión a un furtivo en 2013.

Tal como explicou a Europa Press Anxo Gómez, socio da Confraría de Pescadores de Lira, a manifestación, á cal asistiu, entre outros, o presidente da Confederación de Confrarías de Galicia, José Antonio Pérez Sieira, transcorreu sen a presenza de Martínez Lustres, "xa que se atopa abatido e sen forzas para asistir".

O acto foi aberto polo actor Miguel de Lira, veciño da localidade, quen escusou a presenza do afectado e deu paso ao patrón maior da Confraría de Lira, José Mariano Lago Louro, quen asegurou que "a opinión pública en xeral considera que a sentenza é moi dura e desmedida".

Lago Louro destacou que Manuel Martínez é "un home apreciado e querido" pola xente do mar e por todos os veciños, ao que definiu como un home traballador, honrado e pai de familia con fillos menores a cargo. Neste sentido, a confraría remarcou que o seu ingreso en prisión non repararía ningún dano e si supón unha grave situación de desamparo para a súa familia e "a indignación de todo o pobo".

Así mesmo, o depósito sostivo que o home condenado tivo que defenderse do "ataque sufrido por parte de 'percebeiros' furtivos cara á súa persoa e a súa familia", por mor do cal foi condenado a pena de cárcere, ademais de ter que asumir unha indemnización e as costas procesuais.
FEITOS

Segundo relatou a Europa Press Anxo Gómez, os feitos ocorreron en 2013, cando un grupo "moi grande" de furtivos estaban mariscando de forma ilegal, polo que os 'perdebeiros' de Lira trataron de impedilo.

"Ese día, varios furtivos perseguiron ata a súa casa a Manuel Martínez Lustres, quen chamou á Garda Civil, pero cando chegaron xa non estaban", explicou. Días máis tarde, dous dos furtivos sorprenderon a Martínez na caseta onde este gardaba o seu material "para tentar agredilo".

"El reaccionou defendéndose collendo unha raspa que se utiliza para extraer percebes e tiroulla á cabeza dun, facéndolle unha brecha. Polo que o denunciaron", lamentou."                   (Galicia Confidencial, 13/04/19)

28/4/17

“A de Man de Camelle é unha historia de procura dunha liberdade absoluta e radical”

"Man non era un anacoreta tolo. Era un artista romántico. Un ser que, desde sempre, recibira a chamada da natureza. Do ancestral. Ata que a escoitou. E só ficaron el e o universo. Coa arte como intermediaria. 

Esta podería ser, condensada en poucas palabras, a historia que Xerardo Quintiá conta sobre Man, o alemán de Camelle, na súa novela O viaxeiro radical. Un relato posible sobre unha figura que, como o autor di, dá para falar de moitas cousas.

Por que decidiches escribir unha novela sobre Man de Camelle? Foi despois da súa morte, polo do Prestige?

Porque me parecía unha historia moi atractiva, a partir da cal se pode falar de moitas cousas. Ademais, despois da súa morte, Man podía quedar ademais un pouco no esquecemento. Sempre quixen coñecelo, ir visitalo, pero non o fixen. Cando foi o Prestige mesmo estiven traballando como voluntario naquela zona, pero non cheguei a coñecelo. Foi despois do seu pasamento cando decidín escribir esta historia. 

Nun principio foi bastante difícil porque non sabía desde que perspectiva tratalo. Escribín uns poucos folios e despois tardei anos en retomala. Quixen achegar o que puidera. A historia de Man dá para moito. Fixéronse máis cousas: unha web, unha casa-museo, hai un documental.. É un tema que pode tratarse desde moitas perspectivas.

Cando dis que dá para falar de moitas cousas, refíreste, por exemplo, á concepción da arte…
A concepción da arte, que significa ser artista na sociedade de hoxe, o conflito do artista coa sociedade… Coa situación socioeconómica de hoxe, nunha sociedade na que as persoas viven pendentes do material, Man vive co estritamente necesario.

Mais nesa imaxe do ermitán quizais haxa un risco de idealización romántica do personaxe.

É que el era un artista romántico. Descobre a súa vocación despois de contemplar un cadro de Friedrich. Non é idealización: é que é un romántico. Mais, a que te refires?

Ao perigo de que non resulte verosímil. De que o personaxe non resulte real.

O máis difícil, en realidade, non foi iso. Foi afastarse dos clixés que había sobre el: o tolo de Camelle que se bañaba espido e ía con taparrabos... Claro que tamén quixen darlle profundidade, emotividade, para que resulte veraz, verosímil.

É unha persoa solitaria. Mais en realidade tampouco é exactamente así. Escolle ben con quen quere relacionarse. Para ser artista na sociedade actual, non tes que vivir retirado dela. 

A súa é unha soidade escollida. El decide ser como é. Ten moitos matices, contrapostos e complementarios.

Como ser un ser moi vulnerable e ao mesmo tempo capaz de arrepoñerse cando o agriden. É verdade que foi acusado de abusar sexualmente dunha nena?

É moi sensible e ao mesmo tempo moi forte. Arreponse ás adversidades, que foron moitas. Escolle un tipo de vida que lle causa problemas cos veciños, coa familia… pero el tira para adiante. O da acusación de abusos sexuais é verdade. Tivo un xuízo, pero a acusación non se sostiña e ao final quedou en nada. Foi terrible o que tivo que afrontar.

Na novela contas como evoluciona a relación cos veciños, ou máis ben con parte deles. De ser ben acollido a ser rexeitado porque non cumpre as normas.

Cando vives nun sitio pequeno non pasas desapercibido, claro. Man encaixou ben en Camelle, nun principio. Era un mozo educado, que ía á misa… pero despois deu un cambio brusco que a xente non soubo asimilar. Ademais tivo un conflito cos veciños cando se construíu un dique onde estaba o seu museo.

A súa concepción da arte é tamén moi romántica. O artista como intermediario entre a natureza e o home.

Si, é a concepción romántica da arte, coa importancia que a natureza ten nela. El nun principio é un artista “clásico”: usa lenzos, cadros, viaxara a París para converterse nun artista recoñecido… Pero despois decátase de que iso non ten sentido e asume un dos principios do romanticismo: o home fronte ao universo, sen Deus, sen familia, sen sociedade… O individuo fronte ao universo absoluto.

El mesmo pregúntase ás veces se non estará caendo no “espectáculo” e o “mercantilismo”, como cando acepta ser entrevistado en televisión. Tiña un desexo de grandeza, pensaba que a súa obra ía ser un gran legado para a humanidade…

Por moito que o artista tente ser humilde, se non ten un desexo de grandeza non aspiraría á transcendencia, entón a arte non tería sentido.

No fondo, é unha historia de procura da liberdade.

A de Man é unha historia de procura dunha liberdade absoluta e radical. Desde as primeiras viaxes que fai. Unha liberdade artística, emocional, existencial…

Namora dunha mestra do pobo e, como se sente rexeitado, non quere saber nada máis do amor, nin da sociedade en xeral. Ademais desa necesidade latente dunha vida anacoreta, se cadra tamén tiña moito medo. Ao fracaso.

O tema do namoramento funciona ben a nivel literario. Tiña que haber un motivo para o seu cambio de vida. Un detonante. Pero eu non creo que fose unha persoa que se deixase levar polo medo. Nese fracaso amoroso el atopa o motivo para converterse en quen quería ser. 

De feito, acaba dándolle as grazas á mestra, porque pensa que se tivese casado con ela, sería como o marido dela, unha persoa “normal”. Si que é verdade que todo o marcaba moito, pero é quen de tirar para adiante malia as ameazas, a malleira que lle deron…

A conexión co “primitivo”, co ancestral, está desde o principio. E coa natureza. A súa arte pode entenderse tamén desde esa perspectiva. Os seus círculos…

Hai unha chamada constante da natureza. O fracaso amoroso é o detonante para que a escoite e se retire da vida social.

Gañaches o Premio Eusebio Lorenzo Baleirón por Fornelos & Fornelos, segunda fundación. Un libro no que está moi presente a procura do lugar, como en O viaxeiro radical.

Fornelos & Fornelos ía ser, en principio, unha triloxía. Pero vai ser máis. Un corpo poético co que vou seguir mentres poida. Fornelos & Fornelos, primeira fundación e Fornelos & Fornelos, segunda fundación, son parte dun mesmo proxecto, nese sentido. É a constatación do lugar, a evocación do lugar, un intento de salvar o lugar a través da palabra.

E a procura da orixe para dar sentido á existencia.

É existencial, vivencial, si. Buscamos a orixe para atopar o sentido.

O idioma tamén está moi presente. Como parte desa orixe.

En Fornelos & Fornelos, primeira fundación, non había esa alusión ao idioma. A segunda parte é máis reflexiva e o tema do idioma tamén é máis notorio. Podemos falar da orixe, do sentido da existencia, grazas ao idioma, á linguaxe. E o idioma é o que é, o galego, na situación na que está.

O libro está dividido en varias partes. Cales son as diferencias entre elas?

O de dividilo en partes é unha maneira de estruturalo, pero non hai diferencias importantes entre elas.
Fala tamén da poesía como un xeito de salvarse da indixencia. Ten algo metaliterario.

Si, a poesía pode ser un xeito de salvarte, de todas esas indixencias que cito, a través da palabra, do idioma. Mais tamén é un intento de salvar un mundo que se extingue a través da palabra.

Iso estaba se cadra máis presente na primeira parte. O rural que esmorece. Tamén porque estaba máis a infancia.

Este libro evoca, non é que fale da desaparición do rural. É un canto a algo que xa non existe, cunha vertente aquí si existencialista, non existencial. Si que é verdade que na primeira parte estaba máis a infancia. Este segundo é máis reflexivo, como dicía."                (Praza Pública, 07/02/16)

22/7/16

'Costiña': O cinema feito na Guarda hai 90 anos

 

"Joaquín García, máis coñecido por Costiña, foi un dos fotógrafos coñecidos na Guarda, onde viviu entre os anos 1894 e 1957. Hai uns meses as súas netas atoparon nun faiado, mentres facían unha mudanza, oito rolos de película e unha gran cantidade de fotografías, en papel e nas súas placas de cristal, que datan mesmo dos anos 20. De feito, as gravacións -realizadas entre 1926 e 1929- supoñen as filmacións da Guarda máis antigas que se conservan.

 O Proxecto Socheo, que dende hai anos traballa na recuperación deste tipo de arquivos audiovisuais no Baixo Miño, recibiu estes materiais, analizounos e restaurounos, conformando con eles unha exposición, Camiños da Imaxe, que se inaugura este venres na Casa dos Alonsos da vila.

Na mostra, que se acompañará dunha proxección nocturna dos filmes na Praza do Reló, pódese atopar unha escolma das fotografías tiradas por Costiña a veciños da Guarda e da súa contorna, ademais de obxectos persoais do fotógrafo. Tamén se poderán ver as películas, dun enorme valor etnográfico, pois recollen dende escenas familiares, ata romarías e festas populares, pasando pola vida das aldeas ata a protagonista actividade mariñeira na localidade.

"Ao facer unha mudanza apareceron 8 rolos, 4 filmados polo propio Costiña e outros catro distribuídos por Pathé: noticiarios, filmes cómicos de Harold Lloyd e Charles Chaplin, e filmes relixiosos", explica Xurxo González, de Proxecto Socheo. "Son as filmacións máis antigas que se conservan da Guarda. Non de Galicia, por suposto, xa que temos A botadura do acoirazado Alfonso XIII (1913) e algúns filmes de José Gil.

 Da Guarda tiñamos imaxes tiradas en 1929 para a película Un viaje por Galicia, realizada por Luis R. Alonso nun encargo da Deputación de Pontevedra co gallo da Exposición Iberoamericana de Sevilla. Alí pódese ver o monte de Santa Trega. Pero as gravacións de Costiña son anteriores, filmadas entre 1926 e 1929".

 

González destaca que "as filmacións máis espectaculares son as mariñeiras", pero detalla que "hai catro grandes bloques temáticos: as imaxes familiares, nas que se ve como era a casa, os animais que vivían ao carón, as leiras, como recollían patacas...; hai un segundo bloque da aldea, na que se ve a aldea do Castro, de onde era a esposa de Costiña; un terceiro bloque é o do pobo, no que se recollen as festas e romarías; e un cuarto bloque, mariñeiro, na que se ve o barrio da Mariña, os pescadores de cana, recollendo argazo, embarcacións tradicionais, motoras, imaxes do Berbés de Vigo...". 

"Son imaxes cun forte carácter etnográfico, unha consideración que fai destas imaxes uns documentos patrimoniais de grande magnitude", sinala González. Beli Martínez, produtora da exposición, sinala que a mostra permitirá "viaxarmos no tempo pola historia da Guarda.

 Será unha porta a través da que poderá escoitarse a chamada dos nosos antepasados. A maioría das facianas das fotografías non sabemos a quen pertencen, polo que convidamos a todos os guardeses a que entren no proceso que propomos e nos axuden a identificalas”.

O responsable de Socheo destaca tamén que "as fotografías foron outro grande achádego". Son preto de 500 placas de cristal ademais dalgunhas en papel, que son "o outro gran tesouro que se vai ver na exposición". "Evidentemente, non puidemos imprimir todas, fixemos unha pequena escolma dunhas 50.

 

 Pero o resto van poder verse tamén, a través dun ordenador. E de seguro que moita xente pode identificar nelas algún familiar", sinala. A exposición poderá verse ata o vindeiro 15 de agosto. Porén, as actividades ao redor de Costiña chegarán ata novembro, cando se presentará un libro colectivo dedicado a súa vida e a súa obra no que interveñen especialistas do mundo da fotografía e do cinema como Manuel Sendón, Luis Parés ou Fernando Redondo.

Xurxo González conclúe cun consello: "Que a xente extreme a precaución antes de tirar as cousas que ten gardadas nalgún faiado, porque as veces pode haber algún tesouro agochado, que se poña en contacto con xente que saiba, para poder recuperar estes filmes e fotografías".

O Proxecto Socheo

O Proxecto Socheo, que botou a andar en 2012, é unha iniciativa que quere localizar, estudar, inventariar e dar a coñecer as imaxes que foron gravadas na Guarda e no Baixo Miño, co obxectivo de salvagardar un patrimonio audiovisual local e proxectalo cara ao mundo. 

A maior parte este traballo está dispoñible en Internet, a través dunha canle homónima en youtube que superou as 100.000 visitas e no portal www.proxectosocheo.com. Pódense visionar máis de 350 películas desde finais da década dos anos 20 ata a actualidade. 

Da man do IES A Sangriña, acadou o Premio de Alfabetización Audiovisual do Ministerio de Educación, Cultura e Deporte no ano 2014. E mereceu a atención e sesións especiais en Cineuropa, no CGAI, na exposición Plan de Rescate na Coruña, no proxecto Grand Treasures en Estonia, en Memoria Acústica Europea, no Memorybytes de Barcelona ou no II Encontro para a creación común de cinema domésticoOs seus impulsores solicitan a colaboración de todo aquel que teña gardada algunha gravación na súa casa. 

 "Emigrantes, mariñeiros, turistas, veciños en xeral … todas teñen valor", destacan, ao tempo que lembran que "as imaxes analóxicas que se facilitan a Socheo dixitalízanse e edítanse adecuadamente sen ningún custe para o particular"."           (Marcos /Pérez Pena, Praza Pública, 20/07/16)

3/5/16

O último arpoador galego de baleas

"Eu fun mariñeiro por equivocación". Con esta declaración comeza Miguel López Pérez o relato da súa vida, recollido nunha entrevista feita por dúas alumnas do CPI dos Dices en Rois (A Coruña), dentro do proxecto 'Historia dunha balea' e que van presentar ao Congreso Escolar do Ceida.

Coa súa familia materna e paterna en Arxentina, Miguel decidiu embarcarse nun dos antigos baleeiros galegos que partían cara á caza dos grandes cetáceos décadas atrás, coa intención de conseguir cartos para ir cos seus parentes no país sudamericano.

Miguel relata como pasou tempadas de meses no mar á caza de baleas, dende o ano 1953 até 1985, dous anos antes de xubilarse. Ao final, di, aquela empresa converteuse nunha "rutina".

Como ben explican as autoras desta videoentrevista, Miguel López Pérez é "a memoria viva do que foi a caza de baleas en Galicia no seu período álxido".

Na entrevista, este veterán arpoador conta como se achegan ás mandas de baleas nas augas galegas e as cazaban con cañóns de arpóns para logo levalas ás distintas factorías baleeiras que existían en Galicia.

Os barcos galegos se dedicaban por entón principalmente á caza dos cachalotes, dos que Miguel lembra que chegaron a capturar até dez nunha soa xornada, á altura de Fisterra, dos cales sete puideron ser levados á factoría.

"O que máis abundaba nas factorías nosas era o cachalote", lembra Miguel, quen sen embargo matiza que "a que levábamos máis ultimamente, que era o que lle interesaba aos xaponeses, era a balea fin", o segundo animal de maior tamaño no mundo, tras a balea azul, máis raras nas augas galegas e portuguesas, segundo rememora este arpoador.

Destes animais se aproveitaba practicamente "todo", explica Miguel, quen comenta que a prioridade era que a carne chegara a terra en boas condicións.

Na entrevista tamén intervén o fillo de Miguel, de mesmo nome, quen lembra como a súa nai preparaba os filetes de balea primeira desangrándoos en leite, de xeito que "ese sabor de pescado lo perdía" e logo a nai preparábao con salsa de tomate.

Pero a balea tamén servía para "cosméticas, lubricantes...". Mesmo os xaponeses, acostumados a visitar as factorías galegas, pedían aos baleeiros galegos as vísceras. "Os xaponeses levaban todo", lembra o pai.

A partir da década dos oitenta, a poboación de baleas diminuíu e a presión dos grupos ecoloxistas puxo fin a mediados desa década coa industria baleeira en Galicia.

"A quen menos nos interesaba que se acabase coas baleas era a nós, ao que vive diso", argúe Miguel, quen prosegue no seu relato: "Greenpeace meteuse con nós", rememora, explicando que na última etapa da caza de baleas había moitas restricións.

"Eu entendo aos ecoloxistas", explica Miguel, quen sen embargo se laia de que os barcos e as factorías galegas eran o obxectivo das campañas contra as cazas da balea mentres, di, factorías flotantes como as rusas ou as norueguesas, esquivaban aos ecoloxistas.

Agora, Miguel pregúntase "por que non houbo moratoria" para os cazadores xaponeses ou rusos. E ten claro, botando a vista atrás, que "voltaría de arpoador".

Velaquí a entrevista completa."               (Galicia Confidencial, 21/04/16)

19/1/16

La policía ha detenido este año en Galicia a más mariscadores furtivos que nunca

"Del marisqueo furtivo de los años ochenta, cuando esta práctica clandestina se realizaba a mansalva en las rías y playas gallegas, solo queda el recuerdo. 

Las decenas de embarcaciones que cada noche salían a surcar las aguas de la zona sur de la ría de Arousa en busca de vieiras, percebes, navajas y otras perlas del mar aún están en la memoria de Víctor Prieto, inspector jefe de la cofradía de pescadores de San Martiño (O Grove). “Los tiempos han cambiado

Ahora, a los grupos organizados que quedan aquí los tenemos localizados. Los hemos cogido infinidad de veces porque siempre van a las mismas zonas, donde hay mucho marisco”, dice Prieto, que cuenta con el apoyo de otros seis guardas. 

Tras la entrada en vigor el pasado julio del nuevo Código Penal, que endurece las penas sobre esta práctica, el número de personas detenidas o imputadas por delitos de furtivismo ha alcanzado este año en Galicia una cifra histórica: 97, seis más que en 2014, cuando todavía quedan por contabilizar los casos de la campaña de Navidad.

 El nuevo Código Penal tipifica por primera vez como delito el marisqueo furtivo. En el texto se señala que pueden llegar a dictarse penas de prisión de hasta 24 meses e inhabilitaciones para mariscar de dos a cinco años.

 Aunque aún no se han producido sentencias que califiquen como delito esta práctica clandestina, el cerco sobre los mariscadores furtivos ha crecido en los últimos años. “No hay sentencias porque ha pasado poco tiempo y por el calendario de las vedas”, explica Álvaro García, fiscal delegado del área de medio ambiente en Galicia.

 El cerco creció en 2010 cuando la policía autonómica comenzó a colaborar con la Guardia Civil y los inspectores de las cofradías de mariscadores. Ese año los agentes empezaron de cero: eran solo 19 y no tenían medios para combatir el frío y la humedad de las rías ni para competir con los equipos de comunicación y transporte de las organizaciones clandestinas de mariscadores.

 En los 12 meses solo hubo cuatro detenidos o imputados por delitos relacionados con el furtivismo. Cinco años después, sin embargo, son 34 agentes y el número de detenidos hasta noviembre es de casi un centenar. “Con el nuevo Código Penal ha habido 41 detenidos por furtivismo desde julio [los otros 56 fueron por delitos relacionados con esta práctica, como la falsificación, estafa o salud pública]. 

Estamos más avanzados que antes, más especializados, y la cifra de este año todavía crecerá más con la Navidad”, explica Fernando Molina, inspector jefe de la unidad de la ERPOL de la policía autonómica gallega. 

El marisqueo furtivo, cuenta Lino Sexto, subdirector del servicio de guardacostas de Galicia, ha bajado en casi todas las rías. Esta práctica clandestina ya no es lo que era en la zona del Burgo, de Ferrol, de Pontevedra y de Vigo. Solo en la zona norte de la ría de Arousa resiste un punto rojo: entre las playas cerradas y los acantilados escarpados de Cabo de Cruz y Rianxo (A Coruña) varios grupos organizados van a mariscar almejas con las mareas vivas. 

En Cabo de Cruz tienen entre 15 y 20 mariscadores clandestinos al día, pero solo son seis vigilantes en tierra y dos por mar. “Cada semana tenemos, mínimo, unas 20 denuncias administrativas [una multa que fluctúa entre los 90 y los 300 euros en la primera sanción]”, dice José María Martínez, el inspector jefe de la cofradía.

Cuando Martínez y el resto de vigilantes quisieron salir con el coche una noche de octubre, en plena marea viva, se encontraron con pegamento en las puertas del automóvil y no lo pudieron usar. Otro día, haciendo una ronda por donde los furtivos suelen faenar, escucharon una explosión, un “boom”, y dieron media vuelta: “Teníamos el coche ardiendo”.

Un poco más al oeste, en Rianxo, solo cinco vigilantes se reparten —entre flota y a pie— tres millones y medio de metros cuadrados. Hasta noviembre, los inspectores de la cofradía han puesto 572 sanciones administrativas, cuando el año pasado solo contaron 346. El patrón mayor, Miguel Ángel Iglesias, dice que trabajan con la ayuda de la policía local y de la Guardia Civil, pero que no siempre es suficiente: “Ahora los furtivos van a plena luz del día. La semana pasada un vigilante tuvo un forcejeo con uno porque quería decomisarle el marisco y él no le dejaba”.

Esa misma semana, los vigilantes de Rianxo cogieron a un grupo de tres personas —normalmente suelen ser más— con 50 kilos de almejas, cuando el cupo diario para los mariscadores con licencia es de un kilo o dos en función de la especie. “Están jodiendo la almeja del año que viene. 

Arrasan con todo, les da igual si son pequeñas o grandes”, dice Iglesias. Sandro García, responsable de litoral de la Asociación para a Defensa Ecolóxica de Galiza (Adega), cree que se debería investigar más el destino final de ese marisco: “Muchas veces, y es vox populi, acaba en restaurantes y depuradoras y es un peligro para la salud. Además, la sobreexplotación del medio marino causa problemas económicos y ecológicos”.
Los mariscadores furtivos se han convertido en una preocupación casi residual fuera de estos puntos.

 En la zona norte, en los alrededores de A Coruña, los problemas con el percebe tampoco son lo que eran. En las Rías Baixas, por la zona de Cangas do Morrazo y Bueu (Pontevedra), los mariscadores clandestinos, también esporádicos, van a los centollos y a las nécoras. Pablo —nombre ficticio— lo hace desde que a los 12 años aprendió de sus amigos mayores. Cuando le apetece comer marisco coge las gafas, las aletas, los guantes, la linterna y el salabardo y va a por los crustáceos: “Es fácil, no hay que hacer un máster, pero si te joden la lías”.

 Muchos de los mariscadores furtivos que se acercan a esta zona, cuenta el patrón mayor de la cofradía de Bueu, José Manuel Rosas, son drogadictos que quieren su dosis: “Van a por unas centollas y unas nécoras para venderlas. Yo casi prefiero eso a que anden a hacer cosas peores para sacar dinero”.

A pesar del cerco sobre esta práctica clandestina, casi todas las cofradías esperan que en los próximos meses se dicte una sentencia que por primera vez califique como delito el marisqueo furtivo. “Entendemos que a un drogadicto o a uno cualquiera no se le debe castigar así, pero a una organización que hemos detenido 100 veces, sí”, dice Prieto. 

Para el subdirector de guardacostas de Galicia esta práctica es, sobre todo, un tema de educación: “Suena a contrabando, a estraperlo, a los años cuarenta. El furtivismo no es una actividad romántica para luchar contra el sistema. Mucha gente sigue pensando que el mar es de todos, pero es de todos para algunas cosas. Igual que otros sectores, este también tiene que estar regulado”.             (   , El País, Madrid 29 DIC 2015)