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20/5/19

Morre Jorge Dorribo, o magnate das subvencións que fixo tremer a política galega co primeiro caso de corrupción que salpicou o Goberno de Feijóo

 "Houbo un tempo no que non había acto social de relevancia en Lugo no que non aparecese Jorge Dorribo. 

O que nos anos 90 do século pasado acadara certa sona polo acerto que tivera ao producir un produto para nutrir prendas de coiro medrara na primeira década do século XXI presentándose como empresario farmacéutico á fronte de Nupel, o laboratorio que fundara co nome do seu exitoso produto téxtil. Esta semana transcendeu a súa morte aos 54 anos en Barcelona, onde disque mantiña xuntanzas para algúns dos seus novos negocios.

Eses novos proxectos emprendéraos tras a caída da trama de fraude de subvencións e outros delitos que quedou reflectida na investigación daoperación Campeón, o primeiro caso de corrupción que salpicou o Goberno de Alberto Núñez Feijóo e que finalizou a finais de 2017 coa condena dun ex-deputado do PP e dous ex-directivos da Xunta, aos que o Goberno galego evitou acusar no proceso. 

Tamén foi condenado o propio Dorribo a catro anos e medio de cárcere por delitos contra a facenda pública, fraude, falsidade, insolvencia contable e branqueo, pero tras os acordos coa Fiscalía que pecharon o caso non tivo que volver á cadea, xa que acumulara catro anos en prisión preventiva e non tiña antecedentes.

Así rematou para o gran público o percorrido xudicial que comezara para Dorribo en maio de 2011, poucos días despois das eleccións municipais daquel ano. Naqueles días a xuíza Estela San José ordenara dende o seu xulgado de Lugo deter a Dorribo.

 Tamén ao daquela director do Instituto Galego de Promoción Económica (Igape) e a un dos seus subdirectores, ademais de rexistrar a sede da institución dependente da Xunta. A detención de Dorribo causara impacto en toda Galicia, especialmente en Lugo. Pero impactar non é o mesmo que sorprender.

 O altísimo nivel de vida do empresario entre coches de alta gama, iates, hábitos de luxo e descricións grandilocuentes de enormes proxectos internacionais que non acababan de concretarse xa espertara receos. Pero, as máis das veces, eses receos ficaban en segundo plano cando Dorribo puña sobre a mesa xenerosas achegas para practicamente todos os equipos deportivos de Lugo ou para as festas da cidade. 

As portas dos despachos oficiais fóranlle abertas en tempos do todopoderoso barón do PP lucense Francisco Cacharro Pardo, xa falecido, e non llas volveran pechar. Todo o mundo saía con agrado nas fotos ao carón de Dorribo. Ata aquel infausto maio de 2011.

 Menos dun ano despois das detencións comezaron as revelacións do sumario... e as acusacións de Dorribo. A investigación do caso afirmaba que o xefe de Nupel acadara axudas públicas da Xunta apoiándose en facturas falsas e impulsándose cos seus contactos políticos. Presentaba a súa empresa como unha potencial aliada da Xunta nos seus plans de austeridade sanitaria, paliando os efectos dos recortes cos seus produtos. Pero ao mesmo tempo daba en arruinar a súa propia compañía a base de préstamos para sufragar todo tipo de luxos. Cando a quebra era un feito, tentouna ocultar mediante enxeñaría contable. 

Xa ninguén quería saír nas fotos con Dorribo, que tiña preparada a súa propia estratexia de defensa, baseada no ataque. Nas súas declaracións ante a xuíza San José afirmou que repartira cartos e todo tipo de prebendas a líderes políticos da época como o daquela alcalde de Lugo, Xosé López Orozco, o ex-ministro de Fomento José Blanco, ambos do PSdeG, e o ex-conselleiro de Industria Fernando Blanco, do BNG. 

As acusacións afectaron de xeito crucial a cadansúas traxectorias políticas, aínda que en xullo de 2012 as acusacións contra Orozco quedaron arquivadas e en 2013 o Supremo fixo o propio coas que pesaban contra o ex-ministro. Fernando Blanco tivo que agardar moito máis e non se liberou da imputación ata novembro de 2018, sete anos despois do estourido do caso." 


"Muere Jorge Dorribo, el ‘campeón’ caído que levantó su fortuna sobre el aire.

 Tantas fueron las ficciones de su vida que salieron a la luz con el caso Campeón que cuesta asumir que su muerte en Barcelona ha sido real, repentina, con solo 54 años. El lucense Jorge Dorribo Gude empezó a los 26 años con un hornillo, fabricando con dos socios en unas cacerolas hirvientes una crema para las cazadoras de cuero que tanto se llevaban en su juventud. 

Los amigos no se complicaron y a aquellos botes que ellos mismos etiquetaban le pusieron por marca lo más elemental: Nupel ("Nutre a Pel"). El producto tuvo tanto éxito que se vendía en El Corte Inglés y del fogón pronto se pasaron a la cosmética femenina y dieron el salto a los medicamentos. De aquellos tres colaboradores iniciales uno se marchó muy pronto. Y en la sociedad quedaron Dorribo, el más inquieto, y Arsenio Méndez, que siguió vinculado siempre, hasta la estrepitosa caída de aquel imperio de humo sustentado en subvenciones públicas que llegó a existir.

En algunas farmacias gallegas todavía se acumulaban, ya caducados, cuando llegó el juicio, esos fármacos de todo tipo cuyas patentes había adquirido para vender en 30 países, supuestamente fabricados en el Polígono de O Ceao (Lugo) o simplemente comercializados por Dorribo. 

Los nombres eran muchas veces tan sencillos y didácticos como el mismísimo Nupel: Dolosín, el analgésico; Vincosedán, el ansiolítico; Olorsín y Sudosín, los desodorantes de pies. El empresario, que recibía a las visitas con bata blanca de farmacéutico pero que no tenía estudio alguno sobre esta disciplina, llegó a anunciar un ambicioso convenio para lanzar al mundo el primer chicle contra los dolores: Chicledol.

No había que ser muy avispado para detectar en las visitas a la planta lucense que, a pesar de la maquinaria que lo decoraba, en aquel laboratorio no se fabricaba nada en absoluto. Como mucho se envasaban, se reetiquetaban fórmulas elaboradas por terceros y medicinas procedentes de las farmacias que él compró con el tiempo por España adelante. Pero Dorribo y algunos de sus cómplices en las diversas hijas nacidas a partir de Nupel llegaron a atesorar descomunales yates y decenas de coches de superlujo; a construir mansiones exclusivas que tras el decomiso judicial acabaron saqueadas por los ladrones y convertidas en ruinas; a pagarse los viajes más caros que un humano pueda imaginar.

Al final, el emprendedor bendecido por el barón popular Francisco Cacharro que llegó a ser el orgullo empresarial de su ciudad acabó condenado en 2017 a cuatro años y cinco meses (ya cumplidos antes en prisión provisional), y al pago de 6,2 millones de euros por delitos contra la hacienda pública, fraude, falsedad, insolvencia contable y blanqueo de capitales. Ayer, según las primeras informaciones, falleció inesperadamente de un infarto. 

En su momento de mayor gloria, cuando no había acto social en su ciudad en el que no fuera el invitado estrella, Dorribo llegó a declarar a El Progreso: "Cualquier día me tienen que echar tierra por encima y no quiero que digan que soy el más rico del cementerio. Prefiero que digan: '¡Qué bien vivió ese cabrón!".

Sin embargo, la buena vida no duró hasta el final. Este genio de la lámpara que tanto importaba antigüedades de Cuba como fundaba una emisora de radio, repartía dinero por doquier entre quienes colaborasen en su ascenso. Pero en su brutal caída arrastró consigo a socios, a funcionarios del Igape (Instituto Galego de Promoción Económica), a altos cargos de la Xunta, a algún juez y a políticos como el exdiputado del PP Pablo Cobián, que fue condenado a ocho meses de prisión y multa por tráfico de influencias. 

Apuntó incluso a dos blancos más importantes: el exministro socialista de Fomento José Blanco y el exconselleiro nacionalista de Industria Fernando Blanco. El primero se sacudió pronto en el Supremo las sospechas, incluido aquel turbio episodio en la gasolinera de Guitiriz que relató Dorribo a la juez instructora del caso, Estela San José. El segundo, que dejó por esto el Parlamento y perdió su condición de aforado, continuó imputado hasta el pasado noviembre (mucho después de liquidarse la Operación Campeón), cuando la Audiencia de Lugo decidió sobreseer las investigaciones contra él por cohecho y por su supuesto vínculo en la aventura eólica del dueño de Nupel en Camerún.

El enorme caso Campeón (2011), bautizado así por la expresión con la que el Dorribo más campechano saludaba a sus interlocutores en los pinchazos telefónicos, fue el primer golpe anticorrupción que sacudió la Xunta en manos de Feijóo. Desde su discreto despacho de O Ceao, decorado con diplomas absurdos y la foto de un jeque árabe que según él le estaba ayudando a consolidar su imperio en Oriente Medio, el empresario lucense fue tejiendo su entramado de influencias y levantando un negocio internacional cimentado en pilas de facturas falsas, idas y venidas a Andorra y proyectos abortados como su planta de envasado unidosis en Rábade con los que acaparar subvenciones, créditos como el del Banco Europeo de Inversiones y financiación pública.

 Al mismo tiempo, se iba labrando un prestigio con su participación en sociedades como el Breogán, que lucía la marca Profilatex (los preservativos de Nupel, de uso habitual en los burdeles de la trama Carioca de Lugo), y sus generosos patrocinios a todo tipo de clubes deportivos, desde el fútbol y la natación al baloncesto femenino, el voleibol o el atletismo. Amante de los autos y la velocidad, su gran debilidad fue el Nupel Team de ralis, que llegó a cosechar premios con Sergio Vallejo y en el que también arrancó su carrera de piloto uno de los tres hijos del empresario."            (Silvia R. El País, 17/05/19)

17/4/19

La lucha anticorrupción naufraga en Galicia. Hubo un tiempo en el que los juzgados gallegos hacían temblar el suelo de políticos y empresarios de buena parte de España... una década después, los tribunales solo han logrado dictar 22 condenas, entre ellas la de Oriol Pujol en Cataluña. El último gran fiasco se ha producido a casi 200 kilómetros de Lugo. Es el desmoronamiento de la Operación Orquesta...

"Hubo un tiempo en el que los juzgados gallegos hacían temblar el suelo de políticos y empresarios de buena parte de España. 

Entre 2009 y 2015, registros y pinchazos telefónicos ordenados desde la esquina noroeste de la Península llevaron al calabozo a siete alcaldes (seis gallegos y un catalán) y propiciaron la imputación de más de 450 personas, incluidos policías y guardias civiles, miembros de las Fuerzas Armadas y hasta un ministro. Fueron 12 los sumarios de corrupción de mayor impacto pero, una década después, los tribunales solo han logrado dictar 22 condenas, entre ellas la de Oriol Pujol en Cataluña.

Las descomunales investigaciones de la Operación Carioca, Campeón, Pokémon, Pulpo o Cóndor, algunas de ellas con ramificaciones en Asturias, Cataluña y Murcia, han fulminado la carrera política de quien estaba llamado a suceder a Artur Mas al frente de la Generalitat, de históricos regidores e incluso de un candidato del PSOE a la Presidencia de la Xunta. Pero por el camino han tropezado con el déficit de medios de los juzgados, delitos prescritos, anulaciones de escuchas y farragosos conflictos de competencias entre órganos judiciales.

La titular del pequeño juzgado de instrucción número 1 de Lugo, el que más macrocausas ha abierto, acaba de ser sancionada por una demora en su instrucción que el Consejo General del Poder Judicial considera injustificada. Si se confirma el castigo, la juez, que llegó a pedir sin éxito al Tribunal Superior de Xustiza de Galicia la imputación del presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, por recibir regalos de un relevante empresario, perderá todos los casos (Carioca, Pokémon, Pulpo y Cóndor) y también el destino.

El último gran fiasco se ha producido a casi 200 kilómetros de Lugo. Es el desmoronamiento de la Operación Orquesta, una causa por amaño de adjudicaciones de obras que sacudió Costa da Morte en 2011 con tres alcaldes de PP, PSOE y un partido independiente detenidos. 

De los casi 30 imputados fueron exonerados todos excepto seis, entre ellos el regidor independiente de Cee. Aunque la fiscalía pide para Ramón Vigo más de 20 años de cárcel, la reciente anulación de los pinchazos en los que se basaban las acusaciones augura otro archivo. (...)




-Caso Carioca (2009): la mitad del medio centenar de piezas han sido archivadas y en la principal se ha encausado a cinco personas.
-Caso Multas (2009): dos condenados de 23 juzgados.
-Operación Rei (2009): absueltos los ocho juzgados.
-Caso Campeón (2011): 13 condenados en Galicia y seis en Cataluña.
-Caso Orquesta (2011): llegó a haber 27 imputados pero todos fueron exonerados.
-Caso Zeta (2011): cerca de 70 imputados, pero ha sido sobreseído provisionalmente a la espera de un informe de la Intervención del Estado.
-Caso Pokémon (2012): son nueve piezas y un centenar de imputados; 15 de ellos han sido encausados en la pieza principal.
-Caso Pulpo (2013): en instrucción.
-Caso Baltar (2013): condenado el expresidente de la Diputación de Ourense José Luis Baltar.
-Caso Louzán (2013): archivado.
-Caso Patos (2014): en instrucción.
-Caso Cóndor (2015): en instrucción.

Lo mismo ocurrió con la Operación Rei, una presunta trama de sobornos en la provincia de Lugo a cambio de contratos públicos que explotó con la detención del alcalde socialista y seis concejales de Castro de Rei y con la entonces vicepresidenta de la Diputación de Lugo y actual alcaldesa de la capital, Lara Méndez (PSOE), retenida durante horas en comisaría aunque luego liberada de cargos. Las escuchas fueron anuladas y los ocho procesados, absueltos.

Detrás de este derrumbe de sumarios Juezas y Jueces para la Democracia ve una “insuficiencia” de medios de investigación y una ley de enjuiciamiento criminal anticuada. Sobre la anulación de pinchazos, Sandra Piñeiro, coordinadora en Galicia de la organización, subraya que la “regulación completa” de las escuchas no fue introducida en esta norma hasta 2015 y que no es hasta 2017 cuando los instructores reciben del Poder Judicial una guía de buenas prácticas para afrontar este tipo de casos.

Piñeiro reclama medidas e inversiones en justicia para resolver problemas como la “falta de preparación técnica” de los funcionarios, la “necesidad de expertos en contabilidad o finanzas” y la escasez de profesionales de la magistratura. Apunta que España cuenta con 12 jueces por cada 100.000 habitantes frente a los 21 de media en los países en el Consejo de Europa. Cuanto más volumen de asuntos tiene un juez, esgrime, “más baja” será la “calidad” de sus resoluciones y “más facilidades” tendrán las defensas de los acusados para atacarlas.

En esta década solo se han celebrado juicios en cinco de las 12 operaciones anticorrupción más importantes. Mientras los casos Orquesta y Rei acabaron en absoluciones generalizadas, en el fraude de subvenciones de la Campeón, sumario en el que llegaron a ser investigados el exministro socialista José Blanco, una consejera del actual Gobierno de Feijóo y un exconsejero del BNG, se condenó a 13 personas en Galicia —un excargo del Gobierno de Alberto Núñez Feijóo y un exdiputado del PP, entre ellos— y seis en la rama catalana.

El expresidente de la Diputación de Ourense José Luis Baltar (PP) recibió una pena de nueve años de inhabilitación por enchufar a un centenar de afines políticos y en el caso Multas, que sentó en el banquillo a 23 personas por perdonar sanciones de tráfico en Lugo, entre ellas alcaldes, exdiputados y hasta un exdeán de la catedral, solo se castigó a dos acusados. Uno de ellos es el exsubdelegado del Gobierno Jesús Otero (PSOE), para quien la Fiscalía pedía siete años de prisión. Fue condenado a tres meses.

Antes de llegar al banquillo se han anulado las actuaciones contra el expresidente de la Diputación de Pontevedra José Luis Louzán (PP) en un caso de supuesto cohecho impropio por unos alquileres. Él es, sin embargo, el único político que queda entre los 14 investigados en la Operación Patos, una supuesta trama de amaño de contratos públicos en la provincia de Pontevedra en la que el alcalde de Vigo, Abel Caballero (PSOE) llegó a estar entre el medio centenar de imputados.

La plataforma ciudadana Impunidade Carioca nació para combatir el desmoronamiento de la Operación Carioca. La mayor investigación en España contra la explotación sexual de mujeres y las connivencias entre políticos, policías y proxenetas desbordó los juzgados de Lugo con sus más de 80 investigados, entre ellos una veintena de agentes del orden. Diez años después de su estallido, han sido archivadas cerca de la mitad del medio centenar de piezas en las que fue troceada la instrucción, en muchos casos por prescripción o con polémicas resoluciones de la fiscalía.

“El nivel de exigencia probatoria es mucho mayor con acusados de relevancia pública que con delincuentes comunes”, sostienen desde Impunidade Carioca. “Son los casos que afectan a personas con poder los que dan pie a las grandes doctrinas sobre garantías procesales como la de Botín o Naseiro”.

 Esta plataforma subraya que la “tremenda” falta de medios de los juzgados depende de Administraciones dirigidas por compañeros de partido de los imputados, por lo que “es una vía para ahogar las investigaciones”: “La sociedad debe evaluar si estos casos no se están castigando penalmente porque no hay nada o por estos otros factores”.

El fiscal jefe de Pontevedra, Juan Carlos Aladro, rechaza que la justicia sea más garantista con el delincuente de guante blanco que con el robagallinas. “No nos engañemos, ser garantista no es dilatar un asunto ni tampoco hacerlo más complejo”, afirma.

 “La diferencia está en que al delincuente común lo pillas con las gallinas en la mano y le aplicas penas mínimas porque es un desamparado social. Pero el delincuente de guante blanco pone sofisticadas trabas para que sea más difícil pillarlo y para buscar evidencias entran en juego derechos como la intimidad o la protección de datos por lo que hay que ser muy cauto”.

Juezas y Jueces por la Democracia advierte que la politizada elección de los integrantes de las más altas instancias judiciales como el Tribunal Supremo o el Constitucional también influyen en el desenlace de estas causas porque son las que resuelven los recursos y los casos que afectan a aforados. “Su forma de elección no responde a los principios de mérito, igualdad y transparencia y hace que acaben siendo delegaciones de los partidos políticos”, critica la representante de los jueces.

Varios letrados de quienes están o han estado imputados durante años se han preguntado públicamente quién repara la “pena del telediario”. La última queja la lanzó en noviembre Evaristo Nogueira, exdecano de los abogados de Santiago, cuando fueron archivadas las imputaciones en el caso Campeón que llevaron al exconsejero gallego Fernando Blanco a dejar la política: “Una instrucción no puede durar ocho años, es inconcebible en un Estado de derecho. Hay unas consecuencias irreparables, políticas y personales, que no tienen vuelta atrás”. (...)"              (Sonia Vizoso, Elisa Lois, El País, 08/04/19)

24/11/17

El empresario gallego Jorge Dorribo, condenado a más de cuatro años por el ‘caso Campeón’, que no cumplirá, al haber estado en prisión preventiva... así que pelillos a la mar

"La Operación Campeón, el mayor proceso judicial por fraude de subvenciones públicas y tráfico de influencias ventilado hasta ahora por los tribunales en Galicia y que ha sentado en el banquillo a un excargo del Gobierno de Alberto Núñez Feijóo y a un exdiputado del PP, se ha cerrado con una rebaja de más de la mitad de las condenas para 12 de los 13 acusados gracias a que pactaron un acuerdo con la fiscalía.

 La Audiencia de Lugo ha confirmado esta jueves las penas, que en el caso del principal procesado, el empresario lucense Jorge Dorribo, dueño de la farmacéutica Nupel, es de casi cuatro años y medio. Dorribo, sin embargo, no la cumplirá, al haber estado cuatro en prisión preventiva y no tener antecedentes penales.

La sentencia del tribunal de la sección segunda condena asimismo al único acusado que se desmarcó del acuerdo con el fiscal, Javier Rodríguez Díaz, al que le impone 13 meses de prisión como cómplice en la estafa de subvenciones en la que participó la empresa Proitec en la que trabajaba. La sala, que admite la atenuante de dilaciones en el proceso, también le impone al técnico una multa de 2,5 millones de euros.

El primer caso de corrupción al que tuvo que enfrentarse el Gobierno de Feijóo destapó en 2011, dos años después de la llegada del PP a la Xunta, un fraude de 6,2 millones de euros en subvenciones públicas del Instituto Galego de Promoción Económica (Igape), dependiente de la Administración autonómica. Este dinero lo recibió la empresa farmacéutica de Dorribo, que ha tenido que devolver íntegramente. El empresario incurrió en varios delitos como falsedad documental, contra la Hacienda Pública, blanqueo de capitales e insolvencia punible.

Al igual que el cerebro de la trama, su socio en la empresa Laboratorios Asociados Nupel y segundo mayor responsable del fraude, Arsenio Méndez, tampoco cumplirá la condena de dos años de cárcel, al salir también beneficiado del acuerdo de conformidad, aunque tendrá que indemnizar al Estado con dos millones de euros.

No pisará tampoco la prisión Pablo Cobián, que en el momento de los hechos era diputado autonómico y concejal del PP, que ha pactado una pena de ocho meses de prisión por un delito de tráfico de influencias, y dos años y tres meses de inhabilitación para el ejercer un cargo público. La multa para el político será superior a los 45.000 euros.

El tribunal le condena por intermediar entre Dorribo y el director del Igape, Joaquín Varela de Limia Cominges, para que se le concediera el dinero al empresario. A cambio, recoge la sentencia, Dorribo patrocinó al equipo de carreras de karts de Cobián en el que además corría el hijo del parlamentario popular.

Tampoco para Joaquín Varela y Carlos Silva, que conformaban la cúpula directiva del Igape cuando se cometieron los hechos, habrá pena de prisión. El pacto con la Fiscalía se ciñe a la imposición de multas de más de 2.000 euros para cada uno y un año de suspensión de empleo o cargo público por un delito de negociaciones prohibidas a funcionarios. Contra la ex directora de financiación del Igape Cristina Quintela finalmente el fiscal retiró la acusación.

Carlos Monjero, responsable de Proitec, la agencia consultora que ayudó a Jorge Dorribo a solicitar las subvenciones simulando proyectos de inversión, ha aceptado una condena de 10 meses de prisión, mientras que el resto de sus empleados también han llegado a acuerdos que se concretan en penas inferiores a un año de cárcel.

La Operación Campeón, que tomó el nombre por una de las palabras que solía emplear Dorribo en conversaciones telefónicas que sirvieron de prueba documental en la causa, también destapó la concesión irregular de un crédito del Banco Europeo de Inversiones. Al principio del juicio, que comenzó a finales de septiembre, los abogados de 12 de los acusados anunciaron el acuerdo de conformidad que supuso la rebaja de las condenas a cambio de reconocer el delito

. En el caso de Dorribo, este había aceptado la mayor condena, de cinco años y 11 meses de prisión, pero finalmente fue rebajada por el tiempo que estuvo privado de libertad tras la redada policial de 2010.

Junto a Dorribo llegaron a estar imputados en la causa de la Operación Campeón el entonces ministro socialista de Fomento, José Blanco, cuya supuesta implicación en un presunto delito de tráfico de influencias fue archivado por el Tribunal Supremo. Tampoco prosperó la imputación de Ethel Vázquez, actual conselleira de Infraestruturas del Gobierno de Feijóo.

El fiscal del caso, Roberto Brezme, valoró los acuerdos de conformidad en términos económicos, subrayando que "todas las personas que estaban acusadas han obtenido la respuesta adecuada, en consonancia con la reparación del daño causado”, lo que implica la devolución de los fondos públicos sustraídos."                (Elisa Lois, El País, 23/11/17)

20/11/17

Dorribo reconoció este martes que cobró tres millones de euros del Igape utilizando facturas falsas

"Un total de 11 imputados por el caso Campeón —de subvenciones irregulares a cambio de comisiones a cargos públicos de la Xunta— pactaron hace un mes con la Fiscalía una rebaja de condenas a cambio de reconocer sus delitos. 

Pese a ello, el juicio al primer escándalo de corrupción de la era Feijóo empezó este martes en la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Lugo, porque uno de los acusados, el número 12, rechazó el trato.

El recuerdo de una operación que se desató en 2011 y que puso contra las cuerdas al entonces ministro de Fomento, José Blanco, y al portavoz del PP en el Senado, José Manuel Barreiro, se reaviva durante una vista oral que se prolongará probablemente hasta el jueves, y en la que se vuelve a poner encima de la mesa la concesión de seis millones de euros a una empresa tapadera a través del Instituto Galego de Promoción Económica (Igape), el brazo inversor de la Xunta de Galicia.

El principal procesado de la trama es el empresario lucense Jorge Dorribo, que aceptó cinco años y 11 meses de prisión, la mayor condena, aunque no irá a la cárcel por haber permanecido cuatro años en prisión preventiva y carecer de antecedentes penales.

 En su declaración ante la Audiencia, Dorribo reconoció este martes que cobró tres millones de euros del Igape utilizando facturas falsas, pero aseguró desconocer la existencia de una contabilidad B en su empresa Nupel, y justificó no haber presentado la declaración de la renta en 2010 porque se encontraba en prisión.

Dorribo solo respondió a las preguntas de la Fiscalía para explicar que se ha quedado “sin nada”. “Me lo quitaron todo”, lamentó durante el interrogatorio el empresario, que deberá devolver seis millones de euros recibidos de forma fraudulenta. Su acuerdo con el fiscal le evita hacer frente a una pena de hasta 19 años de prisión, por delitos contra la Hacienda Pública, falsedad en documentación mercantil, blanqueo de capitales e insolvencia punible.

Entre los acusados que pactaron con la Fiscalía se encuentran antiguos altos cargos de la Xunta de Alberto Núñez Feijóo y del PP, cuyas penas se quedarán en menos de la mitad de lo que pedía el Ministerio Público en su escrito de acusación.

 Entre ellos se encuentra Pablo Cobián, que en el momento de los hechos era diputado y concejal del Partido Popular, y que aceptó ocho meses de prisión por un delito de tráfico de influencias y dos años y tres meses de inhabilitación para el ejercicio de cargo público. Deberá pagar una multa superior a los 45.000 euros.

También pactaron con el fiscal dos importantes dirigentes del Igape cuando se produjeron los hechos delictivos: su director, Joaquín Varela, y el subdirector de Información Especializada, Carlos Silva. El pacto con la Fiscalía se ciñe a la imposición de multas de más de 2.000 euros para cada uno y un año de suspensión de empleo o cargo público por un delito de negociaciones prohibidas a funcionarios.

 El fiscal retiró la acusación contra la exdirectora de Financiación del Igape Cristina Quintela. Solo unos meses después de que se desatara la Campeón, Carlos Silva fue destituido del cargo de responsabilidad que aún mantenía en el Igape, dependiente de la Consellería de Economía, tras conocerse las subvenciones por siete millones de euros concedidas por este organismo a la empresa que fundó la mujer de Silva con un antiguo colaborador de este.

Del acuerdo con la Fiscalía también se benifició el socio de Dorribo en la empresa Laboratorios Asociados Nupel y segundo mayor responsable del fraude, Arsenio Méndez, cuya condena quedará en dos años de cárcel y tendrá que indemnizar al Estado con dos millones de euros.

 El responsable de Proitec, la agencia consultora que ayudó a Jorge Dorribo a solicitar las subvenciones simulando proyectos de inversión, Carlos Monjero, aceptó una condena de 10 meses de prisión, mientras que el resto de los empleados llegaron asimismo a acuerdos que se concretan en penas inferiores a un año de cárcel.

El único acusado que rechazó el pacto con el fiscal fue el socio de Proitec Javier Rodríguez, quien pidió sin éxito la nulidad de la causa. “Es inocente, y por eso nos hemos arriesgado a venir a juicio”, declaró este martes su abogado, José Luis Fiza.

El fiscal del caso, Roberto Brezme, valoró los acuerdos por el hecho de que “todas las personas que estaban acusadas han obtenido la respuesta adecuada, en consonancia con la reparación del daño causado”. 

Así, cuando se alcanzó el pacto, explicó que la Fiscalía había tratado de “condicionar cualquier tipo de informe favorable de la suspensión o sustitución de las penas” solicitadas “al esfuerzo de todos los acusados por reparar el daño causado”. Ello implicó “consignaciones o ingresos de cantidades económicas relevantes para dar respuesta a los intereses de la víctima”, en este caso el Igape, ya que se trata de “fondos públicos sustraídos”.

El caso Campeón se desató en Lugo en mayo de 2011, cuando la jueza Estela San José ordenó la detención de 15 personas vinculadas en su mayoría a las empresas Nupel y Proitec e intervino una tercera empresa en Outeiro de Rei. 

En Santiago fueron detenidos el director general y el subdirector de Información Especializada del Igape, a quienes se atribuyó el “asesoramiento" a los directivos de Nupel para montar una trama que les permitiese obtener subvenciones.

La lista de imputados creció hasta cerca del centenar de personas durante la instrucción del caso, que se cerró casi cuatro años después con 13 implicados. La investigación se fue desgajando en diversas piezas y fueron retiradas varias imputaciones, en un proceso durante el cual se archivaron los casos que afectaron al exministro José Blanco, al portavoz del PP en el Senado, José Manuel Barreiro, y al alcalde de Lugo durante los hechos que se investigan, José López Orozco, del PSOE. 

En otra causa aparte queda el 'exconselleiro' de Industria del bipartito Fernando Blanco, del BNG.
El calvario judicial fue especialmente duro para José Blanco, que era ministro de Fomento, portavoz del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero y número dos del PSOE cuando se desencadenó la operación. En octubre de 2011, Jorge Dorribo acusó ante la jueza a José Blanco de cobrar 400.000 euros para que agilizase unos permisos del Ministerio de Sanidad​ favor de Nupel. 

Según su testimonio, 200.000 se los entregó en una estación de servicio de Guitiriz (Lugo), en una cita concertada por el primo del político gallego. Dos años después, la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo daba el portazo final a la investigación judicial. 

 El auto del TS desmontaba la petición que realizó el magistrado instructor José Ramón Soriano para que se le abriese juicio a Blanco por tráfico de influencias porque, según esgrimía, testimonios recogidos ya en marzo y en diciembre del año anterior contradecían algunas de sus “afirmaciones nucleares”."                 ( , El Confidencial, 25/05/17)

22/6/16

A xuízo catro ex-cargos da Xunta e do PP xunto ao principal imputado do caso Campeón

"O primeiro dos casos de corrupción que marcaron o paso da vida política galega na última media década encamíñase cara ao xuízo. O titular do xulgado de instrución número tres de Lugo vén de decretar a apertura de xuízo oral na operación Campeón, a presunta rede corrupta creada en torno ao empresario lucense Jorge Dorribo que chegou a salpicar, no momento do seu estourido, hai cinco anos, ao que daquela era todo o arco parlamentario de Galicia.

 Agora Dorribo enfróntase á petición de ata 24 anos de cárcere que formulara a Fiscalía en 2014 e xunto a el terán que sentar no banco varios excargos do Instituto Galego de Promoción Económica (Igape), dependente da Xunta, e mais o antigo deputado do PP Pablo Cobián, que dimitiu tras ser imputado e para quen o fiscal pedira nove anos de cadea.

Créditos públicos apoiados en facturas falsas e co ex-deputado como intermediario, falsidade, subornos, branqueo ou delitos contables salferiron unha prolongada investigación que toca de cheo a quen fora director do Igape, Joaquín Varela, detido ao inicio do proceso. 

Xunto a el será xulgado tamén o ex-subdirector de información do ente público, Carlos Silva, e mais a responsable de Financiamento da entidade, Cristina Quintela. Varela, Silva e Quintela terán que responder de cadanseus dous presuntos delitos contra a Facenda Pública, os mesmos que se lle imputan a Cobián, acusado ademais de tráfico de influencias, segundo o auto ditado o pasado día 10 ao que tivo acceso Praza.gal.

A lista de supostos delitos cometidos por Dorribo é máis ampla. A Fiscalía acúsao de ata oito en diferentes modalidades:  deliquir contra a Facenda pública e de cometer falsidade en documento mercantil, suborno, branqueo de capitais, delito contable e insolvencia punible. 

Na sua calidade de acusación particular a Xunta impútalle ademais a falsificación de certificados. O resto das persoas acusadas polo Ministerio Público e a Administración autonómica son responsables ou empregados da empresa de Dorribo e doutras coas que traballaba, caso da construtora Proitec.

A acusación da Xunta esténdese a nove das trece persoas ás que acusa o Ministerio Público, toda vez que deixa fóra os antigos responsables do Igape e a quen fora deputado polo PP e candidato á alcaldía de Oleiros. Cínguese, polo tanto, a Dorribo e os seus colaboradores. A Axencia Tributaria, pola súa banda, acusa só a Dorribo.

Ademais da petición de cadea Dorribo terá que afrontar, antes do propio procedemento, o depósito dunha fianza de 621.610 euros para asegurar que abonará as indemnizacións ás que poida ser condenado. Do mesmo xeito, Dorribo e nove persoas acusadas máis, entre elas o ex-director do Igape e o ex-deputado do PP, terán que depositar unha finanza de 3,9 millóns de euros de forma "conxunta e solidaria" para "aseguraren as responsabilidades pecuniarias" que poidan ter que afrontar se son condenados. Se non realizan o pagamento, advirte o auto, seranlles embargados bens por un importe equivalente.

Cinco anos de procedemento

O caso Campeón estourou en maio de 2011, pouco despois das eleccións municipais daquel ano, e fíxoo cun rexistro policial na sede do Igape e nas instalacións de laboratorios Nupel ordenado pola xuíza Estela San José, agora destinada en Huelva, quen no outono de 2014 xa deixara concluída a instrución, antes do seu traslado. 

Durante os seguintes meses a investigación estendeuse ata implicar unha corentena de persoas, entre elas destacados políticos de PP, PSdeG e BNG, esencialmente por mor das declaracións de Dorribo.

Así, o ex-alcalde de Lugo, Xosé López Orozco, e o ex-ministro de Fomento, José Blanco, estiveron imputados ao acusalos o presunto líder da trama de recibiren cartos da súa man a cambio de xestións políticas. No entanto, o caso contra Orozco foi arquivado no verán de 2012 e o de Blanco tivo o mesmo destino no Tribunal Supremo, pola súa condición de aforado.

 No que atinxe ao ex-conselleiro do BNG Fernando Blanco, San José ditaminara a apertura dunha peza separada tras examinar un informe no que Facenda indicaba que non existían probas de que Dorribo lle pagase cantidade ningunha. A competencia para xulgar o caso é agora, segundo se estipula no auto do xuíz, da Audiencia Provincial de Lugo."       (Praza pública, David Lombao, 14/06/16)

30/6/14

El futuro gobierno de Santiago es “antidemocrático y contrario a la Constitución”

"Los grupos de la oposición en Santiago han emprendido la batalla legal para intentar anular el nuevo gobierno municipal que prepara Agustín Hernández en Santiago con mayoría de concejales no electos. Socialistas y nacionalistas han presentado alegaciones ante la Junta Electoral por considerar antidemocrático y contrario a la Constitución que siete de los 13 concejales del PP vayan a asumir sus escaños sin haberse presentado a las elecciones. 

El BNG sostiene además que el PP presionó a personas que sí fueron en su lista a las municipales de 2011 para que presentasen la renuncia y permitir así que Hernández recurriese a otras que no se presentaron a los comicios.

 Los ediles que no han pasado por las urnas están pendientes de que se celebre un pleno para tomar posesión, último trámite antes de que la Corporación designe como alcalde a Hernández, conselleiro de Medio Ambiente hasta la pasada semana y que ocupaba el último lugar en la candidatura del PP en 2011. 

El BNG, que ya se ha mostrado dispuesto a llegar hasta el Tribunal Constitucional, pide por ahora a la Junta Electoral Central que no permita tomar posesión a los concejales no electos, ya que su designación se realizó siguiendo “parámetros de absoluta discrecionalidad”.

 Los nacionalistas denuncian que la dirección del PP “instó a la renuncia de unos candidatos para poder designar a otros totalmente diferentes a los incluidos” en la lista que concurrió a las elecciones.

El escrito de alegaciones del BNG, al que ha tenido acceso Europa Press, sostiene que esas renuncias fueron “forzadas" por el PP una vez que se “decidió poner un nuevo candidato a la alcaldía” y recuerda que algunos de esos miembros de la lista electoral habían anunciado la intención de asumir sus actas de concejales cuando el aún alcalde, Ángel Currás, diseñaba su equipo y no había presentado la dimisión. 

Los nacionalistas esgrimen como prueba recortes de prensa, entre ellos una entrevista a Hernández en la que este destacaba la “generosidad” de los integrantes de la candidatura que renunciaron.

“Esas manifestaciones apenas dan lugar a interpretaciones, es voluntad del PP y de su candidato, quien confecciona la lista de concejales a designar, instando a las restantes personas de su candidatura a que, con su generosidad, renuncien a ocupar su puesto para poder confeccionar un grupo político municipal a medida del nuevo alcalde, al margen de la propuesta presentada en el proceso de elecciones locales de 2011”, concluye el escrito del BNG, que considera todo el proceso “manifiestamente ilegal”.

Los socialistas también han presentado alegaciones por entender que el futuro gobierno de Santiago es “antidemocrático y contrario a la Constitución” y se basa en “una aplicación expansiva y descontextualizada” de la ley en lo que se refiere a la designación de concejales no electos."                 (El País, 27/06/2014)

15/11/12

Por la barra y las habitaciones del Queen’s... corría desde hace años el dinero de contratas y ayudas públicas obtenidas a base de sobornos a políticos de PP, PSOE y BNG


"Decenas de mujeres sudamericanas, de origen muy pobre y con una corta pero malograda vida a sus espaldas, fueron las primeras testigos de una gran maraña de presunta corrupción empresarial, política y policial destapada en los últimos años en Galicia por dos juezas de Lugo. 

Por la barra y las habitaciones del Queen’s, un burdel ubicado en un polígono industrial de la capital lucense, corría desde hace años el dinero de contratas y ayudas públicas obtenidas supuestamente a base de sobornos a políticos de PP, PSOE y BNG.

 Es en este antro frecuentado por policías y guardias civiles donde las vidas de los imputados en el sumario de la Operación Carioca se cruzan con las de personajes clave de otras dos operaciones anticorrupción: la denominada Campeón, que mantiene imputado al exministro socialista José Blanco y a varios cargos de la Xunta aún en sus puestos, y la Pokémon, un caso que acaba de estallar a menos de un mes de las elecciones gallegas.

El Queen’s era el centro de operaciones de José Manuel García Adán, un proxeneta de larga trayectoria en Galicia, que llevó su negocio de prostitución a Lugo después de engordarlo en clubes de carretera de Pontevedra. El burdel le valió a Adán, ahora encarcelado, para cultivar unas excelentes y rentables relaciones con policías, políticos y empresarios de Lugo.

 A Adán se le levantaban multas de tráfico, se le asfaltaban con celeridad los accesos, se le pasaba información sobre atestados policiales y se le resolvían problemas con las licencias municipales o con los papeles de las inmigrantes que tenía bajo sus órdenes.

Fueron esas connivencias, bien engrasadas por la diligencia o pasividad de funcionarios, agentes o cargos de la Administración, las que hicieron estallar el caso Carioca. Y no por casualidad esta abultada investigación contra la explotación sexual de mujeres y la corrupción policial que arrancó en 2009 está dirigida por Pilar de Lara, la misma juez que a menos de un mes de las elecciones autonómicas ha ordenado detener a 23 personas dentro de la Operación Pokémon, entre ellos dos alcaldes —el de Ourense, Francisco Rodríguez (PSOE), y el de Boqueixón, el histórico dirigente del PP Adolfo Gacio—, varios concejales y muchos directivos empresariales.
 
Cliente habitual del Queen’s era, según el testimonio de las mujeres prostituidas en el club, Jorge Dorribo, el presunto cerebro de la trama de fraude de subvenciones y cohecho bautizada como Operación Campeón y que instruye otra juez de Lugo, la titular del Juzgado de Instrucción número 3, Estela San José. Dorribo —que con sus declaraciones judiciales y conversaciones telefónicas ha implicado en laCampeón al exministro de Fomento José Blanco y salpicado al secretario general de Convergència Democràtica de Catalunya (CDC), Oriol Pujol— sacaba tajada como empresario de la compraventa de sexo en el burdel lucense.

 Su empresa farmacéutica Nupel, beneficiada con millonarias subvenciones de la Xunta que son ahora investigadas en el marco del sumario de la Campeón, suministraba al Queen’s un kit de condón y sábana por el que las mujeres que estaban en el club bajo la bota de Adán pagaban entre tres y cinco euros.

También frecuentaba el prostíbulo del polígono lucense de O Ceao Javier Manuel Reguera, un cobrador de la ORA de Lugo sorprendentemente reconvertido en exitoso especulador inmobiliario y que ha sido encarcelado dentro del caso Pokémon acusado de cohecho y blanqueo. 

 Reguera es copropietario de la parcela y el edificio donde se levanta el prostíbulo y fue señalado por las prostitutas como un habitual de la barra del burdel. Las sospechas sobre el enriquecimiento de este funcionario municipal dedicado a comprar y vender casas durante la tramitación del plan urbanístico de Lugo fueron las que centraron la atención de la juez en un político socialista muy relacionado con él y que esta semana fue enviado a prisión acusado de cohecho, blanqueo, tráfico de influencias y prevaricación: el expresidente de la Confederación Hidrográfica del Miño-Sil y exconcejal socialista de Urbanismo en Lugo, Francisco Fernández Liñares.
 
Tras ser detenido el pasado día 20, Liñares, cuya foto aparecía ya en los álbumes de reconocimiento que se mostraban a los testigos del sumario de la Carioca, aportó a la juez una larga lista de empresarios que supuestamente pagaban sobornos a políticos en Galicia para lograr contratos públicos. Su testimonio ha disparado las detenciones de la Operación Pokémon.

Pero las tramas Carioca, Campeón y Pokémon no comparten solo personajes atraídos por las noches en el burdel Queen’s. Jorge Dorribo, en su afán por relacionarse con el mayor número de peones del poder en Lugo, fundó un club gastronómico bautizado como Acción&Klasse.

 Tenía su base en un restaurante lucense llamado Tempo, donde hacían uso de un comedor reservado. La exclusividad de aquellas reuniones hizo correr por Lugo rumores sobre el tipo de fiestas en las que derivaban aquellas degustaciones gastronómicas y cómo ponían en duda la reputación de sus miembros.

Según se puede leer en sus estatutos, entre los miembros fundadores del Acción&Klasse está Manuel Santiso González, dueño de la Constructora Sanle, adjudicataria de obras públicas en Lugo. Este empresario es asimismo copropietario de la finca y el edificio del Queen’s junto con Javier Manuel Reguera y otro de los imputados en la Operación Pokémon. 

Además de Dorribo y Santiso, la lista de promotores del Acción&Klasse incluye a dos imputados en el caso Campeón —el exconsejero de Industria de la Xunta Fernando Blanco (BNG), y el vicepresidente de la empresa Azkar José Antonio Orozco— y a uno de la Carioca —el exsubdelegado del Gobierno en Lugo Jesús Otero—. Completan el elenco de fundadores de esta asociación “sin ánimo de lucro” otros 35 nombres. Entre ellos no hay ninguna mujer."        (El País, Galicia, 29/10/2012)

6/12/11

La Xunta, a través del IGAPE, prestó siete millones a la esposa del subdirector del IGAPE

"En apenas un año, las empresas de Josefa Otero Río, esposa de Carlos Silva, un alto cargo de la Xunta que fue imputado en la Operación Campeón, logró de la Administración gallega ayudas por casi siete millones de euros.

Al amparo del Plan de Reindustrialización de Ferrol, sociedades como Procesoil, Valorización de Residuos Gallegos o Galimed Trata obtuvieron del Igape, instituto de promoción económica dependiente de la Consejería de Industria en el que Silva era responsable de Información Especializada, sucesivos créditos al 0%, de los que no tendrá que devolver ni un euro hasta pasados cinco años del ingreso de los fondos.

 En el centro de la trama de la esposa de Silva se encuentra la sociedad Vector Digital, SL, de la que Josefa Otero poseía el 40% y otro tanto estaba en manos de Humberto López García. López es colaborador de Carlos Silva, estuvo contratado por el Igape y se asoció con Otero en todas las empresas de esta que fueron subvencionadas por la Xunta.


A través de esa sociedad, ambos poseían el 50% de las participaciones de Procesoil, que en 2010 logró 1,3 millones de préstamo con cargo al Plan Ferrol. No fue la única ayuda que el Igape concedió a esta empresa, que el 7 de julio del pasado año accedió a 250.742 euros más.

Otros créditos entonces tramitados siguen cayendo a favor de la sociedad, que el pasado 29 de octubre logró 6.174 euros para un programa de innovación. Si el Plan de Reindustrialización de Ferrol de 2010 supuso un buen pellizco para las empresas de Josefa Otero, el negocio mejoró sustancialmente este año.

El pasado marzo, el Igape hacía públicas las ayudas del plan de 2011 en el que dos de los principales créditos eran para otras tantas empresas participadas por la esposa de Silva y por Humberto López. Se trata de Valorización de Residuos Gallegos, SL, y de Galimed Trata, SL, que lograron préstamos que suman 5,35 millones.

Carlos Silva y el exdirector del Igape Joaquín Varela son los dos altos cargos de este organismo detenidos e imputados en el marco de la Operación Campeón, en la que también están implicados los exdiputados Pablo Cobián, del PP, Fernando Blanco, del BNG, y el ministro de Fomento en funciones, José Blanco.

Las ayudas del Plan de Reindustrialización de Ferrol son fruto de un convenio entre el Ministerio de Industria y la Xunta. Parten del ministerio y de fondos europeos, pero es al Igape al que corresponde la evaluación y la selección de beneficiarios, que se conceden sin garantías ni aval de ningún tipo."                 (El País, ed. Galicia, Galicia, 04/12/2011, p. 2)


"Aunque participaron en el reparto de las ayudas del Plan Ferrol 2011 con dos empresas distintas, los proyectos de Galimed y Valorización de Residuos Gallegos son prácticamente iguales. 

El primero es una "planta de tratamiento y valoración de residuos industriales y sanitarios", con una inversión de 5,30 millones de euros y la promesa de crear 11 empleos. La segunda presentó una "planta de valorización de residuos industriales" con una inversión de 5,30 millones y la creación de 10 empleos.

Las semejanzas no se acaban ahí. Los domicilios sociales de ambas empresas son contiguos (Polígono Industrial Río do Pozo, sector IV, rúa dos Muiñeiros, números 8 y 9) y el capital social era muy similar: 3.150 euros en el caso de Valorización de Residuos y 3.500 en el de Galimed.

Y, lo que es más importante, la estructura de participaciones es casi idéntica. Cinco de los seis socios de Galimed lo son también de Valorización con participaciones semejantes. Josefa Otero aportó el 24,5% de Valorización y el 22% de Galimed, en tanto que Humberto López puso el 15% de la primera y el 14% de la segunda.

Para cerrar el círculo de las coincidencias en el entramado empresarial de Josefa Otero Río, Procesoil comparte domicilio social con Galimed Trata, a pesar de que es supuestamente una sociedad distinta, en la que la mujer de Carlos Silva y su socio Humberto López participan a través de Vector Digital."                       (El País, ed. Galicia,Galicia, 05/12/2011, p. 2) 

27/5/11

Joaquín Varela cobra más que Feijoo... y aprobó una nueva plantilla que elevará los mandos en el IGAPE a 38, en una plantilla de 133 personas

"Ejecutivo procedente del campo de la auditoría, el director del Igape, Joaquín Varela de Limia Cominges, tiene un currículo sólido: licenciado en Económicas en Vigo, máster por la Escuela de Negocios Caixanova, ex alto cargo en la consultora PriceWaterhouseCooper.(...)

Fue presentado como un fichaje del conselleiro de Economía, Javier Guerra, para pilotar la agencia de desarrollo de Galicia que gestiona este año 304 millones de euros. (...)

Con una fuerte contestación interna por parte de los sindicatos aprobó una nueva estructura que elevará los ya numerosos puestos directivos hasta alcanzar los 38 mandos en una plantilla de 133 personas.

Los primeros puestos, todos de libre designación, se anunciaron en el Diario Oficial de Galicia en abril para cubrir seis plazas: dos subdirectores con una retribución de 56.519 euros cada uno, dos gerentes (56.519 euros), y dos responsables de unidad (50.406 euros).

En plena crisis sorprendió una decisión semejante en un organismo que ya se caracteriza por pagar muy bien a su equipo de alto nivel. Joaquín Varela es uno de los escasos contratados por la Administración autónoma que cobra más que el presidente (92.000 euros brutos anuales frente a los 82.000 de Alberto Núñez Feijóo). (...)

Los sindicatos no consiguieron que la Dirección Xeral de Función Pública paralizase el plan, que también prevé la supresión de todos los contratos temporales para contener el aumento de la masa salarial, de 6,7 millones. (...)

Mientras engorda la plantilla, el Igape va a recurrir a contratos con terceras empresas para seguir con su actividad. Ocurre con las cinco oficinas comerciales en otros países, que se están desmantelando para ponerlas en manos de la Confederación de Empresarios a través de un convenio a cuatro años por el que la patronal cobrará 18 millones de euros.

En abril, el Igape anunció otro procedimiento para contratar, por más de un millón de euros, "servicios de análisis, seguimiento, control y evaluación de diversas líneas de actuación del Igape". (...)

En círculos empresariales la sorpresa por su detención sigue siendo mayúscula, dada su impecable trayectoria profesional... La perplejidad llega incluso al Igape. "O es muy buen actor o alguien le ha metido en un lío", aseguran fuentes internas." (El País, Galicia, 26/05/2011, p. 2/3)

Cargos del instituto de crédito de la Xunta asesoraban a empresas para conseguir subvenciones fraudulentas

" Detenido por presunto fraude el jefe del instituto de crédito de la Xunta.

Agentes del Servicio de Vigilancia Aduanera detuvieron ayer por la mañana en Santiago al director general del Instituto Galego de Promoción Económica (Igape), Joaquín Varela de Limia Cominges, y al subdirector de Información Especializada de este organismo, Carlos Silva Liste. Enlace
Las detenciones se produjeron en el marco de una investigación relacionada con un fraude en subvenciones públicas, que dirige la juez Estela Sanjosé, titular del Juzgado número 3 de Lugo. Este instituto de crédito, dependiente de la Consellería de Industria que dirige Javier Guerra, se encarga de repartir ayudas públicas y avales a empresas.

El Servicio de Vigilancia Aduanera registró también las sedes de dos empresas en el polígono lucense de O Ceao, la farmacéutica Nupel y la consultora fiscal Proitec, encargada de tramitar las ayudas públicas al laboratorio. (...)

Según la Agencia Tributaria, a los cargos del Igape se les acusa de asesorar presuntamente a las compañías para lograr de forma fraudulenta subvenciones para el fomento de nuevas empresas. (...)

Los agentes de Aduanas, en total 11, se presentaron en la sede compostelana del Igape a primera hora de la mañana y aguardaron la llegada del director y el subdirector. El primero en acudir a su puesto de trabajo fue Joaquín Varela de Limia, y los agentes se encerraron con él en su despacho.

Uno de ellos, sin embargo, quedó fuera a la espera del otro responsable del organismo, Carlos Silva, que fue llevado a otro despacho. El objetivo era que no se pudiesen comunicar en ningún momento los dos jefes del Igape. (...)

Los agentes de Aduanas solicitaron datos sobre "una veintena de empresas", aunque "sólo había expedientes de tres de ellas". (...)

El director del Igape, Joaquín Varela de Limia, no tenía experiencia en el sector público hasta que llegó a este organismo de la mano del conselleiro Javier Guerra. Licenciado en Económicas y máster por la Escuela de Negocios Caixanova, el vigués desarrolló su carrera en la consultora PriceWaterhouse Cooper.

Jorge Dorribo, propietario de Nupel, es uno de los empresarios más influyentes de Lugo, hecho a sí mismo desde la nada, que llegó a exportar sus medicamentos en una treintena de países, a inaugurar un centro de distribución en Abu Dabi y a patrocinar su propio equipo de ralis. Fue además vicepresidente del club de baloncesto Breogán.

La empresa, que recibió varias ayudas de la Xunta, la última para una planta de envasado unidosis en Rábade, atravesaba una situación económica difícil. Dorribo también extendió sus negocios a África y a Cuba. En el país caribeño ya tuvo problemas con una empresa de importación de muebles." (El País, Galicia, 25/05/2011, p. 1)

"En los últimos seis meses, la empresa farmacéutica Nupel, sobre la que se centran todos los focos, tuvo suerte con sus solicitudes ante el Igape. En marzo el organismo publicó la concesión a fondo perdido de 992.942,55 euros para un proyecto de inversión de la firma centrado en una planta de medicamentos en Rábade (Lugo).

El Igape dio luz verde a la operación pese a que ya se encontraba en una situación económica delicada. Unos meses antes, en diciembre, consiguió del mismo organismo un préstamo en condiciones muy favorables (euribor más el 0,5%) de 2.956.000 euros financiado con fondos del Banco Europeo de Inversiones.

Otra de las empresas de la supuesta trama, la consultora Proitec -que asesoraba a empresas para lograr ayudas públicas- había recibido en 2009 subvenciones a fondo perdido de menor cuantía. (...)

Ante el revuelo mediático que ha levantado la Operación Campeón, fuentes del PP y los abogados de varios detenidos mostraron ayer su malestar por los pasos que está dando la juez Estela Sanjosé, que ya ha dirigido otras operaciones de gran repercusión pública.

"No se entiende el motivo de que [Joaquín Varela] lleve dos días detenido y no le dejen ni comunicarse con su familia", señalaron esas fuentes, "sobre todo teniendo en cuenta que es un ejecutivo respetado, que le han registrado el despacho y que no hay riesgo de fuga". (El País, Galicia, 26/05/2011, p. 1)


"Un juego de cazos, un hornillo y la mayor cantidad de cartuchos plásticos de carrete que pudieron reunir peregrinando por las tiendas fotográficas de Lugo.

Este era el despliegue tecnológico con el que nacía Nupel hace 25 años, en una pequeña estancia de la calle Lamas de Prado.

Eran tres los socios: Jorge Dorribo, Arsenio Méndez y Rafael Vizcaíno. Y contaban con una única fórmula magistral: la de la grasa protectora del cuero que defendía en su tesina la hermana de Dorribo. (...)

Se autodefinían como "químicos de cocina". Ellos mismos preparaban la mezcla, la envasaban en los cartuchos y la etiquetaban con el nombre de Nupel, el acrónimo de "nutre a pel". La movida agonizaba, pero todavía se llevaba mucho el cuero, y la crema funcionaba. De las zapaterías, enseguida pasó a venderse en El Corte Inglés (...)

Toda la mercancía se fabricaba al principio en Asturias, pero Nupel enseguida llegó a un acuerdo con un laboratorio de Barcelona. En Lugo (pronto se instalaron en el polígono de O Ceao) solo se estuchaba, etiquetaba y comercializaba.

Y así siguió ocurriendo con la mayoría de los medicamentos que, a partir de 1997, empezó a vender Nupel. Poco a poco, los socios fueron comprando en exclusiva los derechos sobre fármacos con mucha demanda que otros laboratorios habían desarrollado.

Y al mismo tiempo los fueron registrando en diferentes países de Sudamérica, África y, sobre todo, Oriente Medio. Llegaron a exportar a 27 países, y en ello basaron su negocio los dos socios, Méndez como presidente y Dorribo ocupando la gerencia.

En pocos años, Dorribo se convirtió en uno de los empresarios más importantes de Lugo. Siempre hablaba de sus planes de futuro, y los vendía bien. Presumía de que su empresa era la décima de Galicia, y se quejaba de que era la séptima pagando impuestos. (...)

Con esa mano tendida que halló en los emiratos, Nupel había adquirido allá 30.000 metros cuadrados de terreno y planeaba estrenar fábrica para todo Oriente Medio en 2007.

La firma del convenio con aquel país se escenificó a lo grande en la Diputación de Lugo, con Cacharro presente y dos autoridades llegadas de Abu Dhabi: el director general de Economía, el jeque Mohammed Al Qubaisi, y el director de negocios, Saleh Al Mansouri. (...)

Pero el plan nunca se llegó a materializar por completo. Se quedó en almacén de distribución." (El País, Galicia, 26/05/2011, p. 3)