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20/6/24

Caso Carioca: El balance de las víctimas de trata que osaron destapar a guardias y proxenetas en el ‘caso Carioca’: olvidadas, “humilladas” y hasta muertas

 "Para unos ha salido gratis; para otros, a precio de saldo. El caso Carioca sobre la mafia del proxenetismo en Lugo fue tan grande y se dividió en tantas parcelas que es difícil echar la vista atrás y entender cómo aquel terremoto —que abrió las cloacas e hizo tambalear desde hace más de 15 años el apacible equilibrio de la pequeña ciudad gallega— ha tenido tan pocas consecuencias para los culpables. De todos los procesados, proxenetas y agentes del orden aliados con los dueños de los prostíbulos, el único que está entre rejas y que seguirá por un tiempo es el cabecilla de la trama, el temido dueño de los clubes Queen’s y Colina, José Manuel García Adán. El que en la primera década de siglo se labró fama de ser el tipo más duro de la ciudad cumple en la cárcel de Mansilla de las Mulas (León) la condena que le fue impuesta en 2014, casi 21 años, por maltratar y agredir sexualmente a la que era su pareja y madre de su hija. Luego, en diversas piezas separadas de la macrocausa Carioca, el gran proxeneta volvió a ser procesado como actor principal, pero ya se había inaugurado el periodo de rebajas en los Juzgados de Lugo. Las dilaciones indebidas que se acumularon en la causa son, explican desde la Fiscalía de Galicia, las que han motivado sucesivos acuerdos de conformidad con los acusados. El tiempo también hizo que muchos delitos prescribieran.

La parte más importante del sumario se liquidó en 2021 con un acuerdo en el que la Fiscalía pasó de pedir 520 años de cárcel a solo 10, a repartir prácticamente entre Adán y su fiel escudero, José Manuel Pulleiro. El jefe de la trama estaba acusado de 54 delitos de prostitución coactiva, 27 contra los derechos de los trabajadores y otros de amenazas, tenencia ilícita de armas, contra la salud pública por la venta de droga en sus locales y contra los derechos de los ciudadanos extranjeros. En su enésima cita con el banquillo, esta semana, antes de que en la Audiencia de Lugo quedase vista para sentencia la última pieza que aún no se había sobreseído o juzgado, Adán ya no se jugaba nada.

Las fiscalas reclamaban para él año y medio de cárcel por pagar con mordidas y favores sexuales a guardias civiles a cambio de protección y soplos sobre redadas. Pero un acuerdo de conformidad entre el Ministerio Público y cuatro acusados (entre ellos, Adán) dejó la pena para el explotador de mujeres en una simple multa de 2.000 euros. El juicio era contra cinco personas y una se negó a pactar, lo cual torcía el acuerdo. La Ley de Enjuiciamiento Criminal, en su artículo 655 determina que “continuará el juicio si fuesen varios los procesados y no todos manifestaren igual conformidad”. Pero en Lugo se siguió con la vista solo para la voz discordante, el subteniente de la Guardia Civil Julio Baquero, que se negó a declararse culpable como todos los demás. Este pacto parcial, “insólito” y “bochornoso” al que se llegó para liquidar de una vez la macrocausa es, en opinión del abogado Gerardo Pardo de Vera, que trabaja día a día con las víctimas, “una humillación más para ellas”.

Los colectivos feministas y de apoyo a las mujeres prostituidas creen que “algo falla en el sistema” para que no solo este caso, sino la mayoría de los juicios relacionados con la trata, acaben con un desenlace así: las dilaciones indebidas y la debilidad social de las testigos, a las que muchas veces se les pierde la pista tras la primera declaración judicial, suelen traducirse en penas menores, que ya no implican cárcel. O bien en multas que ni se pueden comparar con las deudas de 3.700 a más de 6.000 euros que ellas pagaron a los traficantes de seres humanos por venir a España.

Así sucedió esta semana con la última pieza, de las 50 que llegaron a ser en el mayor sumario contra la trata instruido en el país (274 tomos más 36 de pinchazos telefónicos; 90 imputados; 370 testigos). El juicio contra tres proxenetas y dos guardias civiles acusados, entre otros hechos, de convertir la actividad de los burdeles en un camino de rosas a cambio de dinero y favores sexuales “ha servido para demostrar varias cosas”, critica Mónica González, portavoz de la plataforma ciudadana Impunidade Carioca. Primera, enumera la activista, que “los delitos quedaron probados”, y así lo reconocieron cuatro de los cinco procesados a cambio de una drástica merma en sus condenas. Segunda, que “la Fiscalía ha actuado como abogada de los acusados y con ello ha mandado un mensaje superpeligroso: vale más la voz de los criminales que la de las mujeres que han sido valientes en ese entorno tan hostil”. Tercera, “por acción u omisión de la Fiscalía, que durante años no hizo nada y causó dilaciones que ahora sirven de argumento [para reducir las condenas], realmente existe impunidad y lo que les ocurra a estas víctimas invisibles importa poco”.

Sobre este último juicio, Roberto Brezmes, fiscal jefe de Lugo, valora “positivamente los acuerdos alcanzados con algunas partes”. Explica que era “necesario apreciar la atenuante de dilaciones indebidas muy cualificada, por las diversas paralizaciones que había sufrido la tramitación del procedimiento”. También defiende que “la importancia de obtener una indemnización económica para la principal perjudicada determina, a su vez, la necesidad de aplicar la atenuante de reparación del daño” y que “la aplicación de las dos atenuantes”, técnicamente, “lleva a la rebaja en dos grados de la pena”. Además, el fiscal insiste en “la dificultad de localizar a las testigos”, que provocó que muchos de los hechos “quedasen huérfanos de prueba de cargo”, con el consiguiente riesgo de que las acusaciones acabasen en una sentencia absolutoria. Otra de las razones que Brezmes considera que está detrás del resultado del caso es “la complejidad de la investigación llevada a cabo por el juzgado de Instrucción”. “En su momento”, recuerda, “se adoptaron medidas de investigación limitativas de derechos” y hoy, a la hora de los juicios, estas “son estudiadas desde el punto de vista de la jurisprudencia actual, muy diferente de aquel que existía” entonces. “Por todas estas razones”, concluye en su respuesta por escrito, “la Fiscalía considera importante haber alcanzado un acuerdo de conformidad al menos parcial, que garantiza una respuesta penal adecuada, a pesar del tiempo transcurrido desde la fecha de los hechos”.

Fue el anterior fiscal jefe de Lugo, ya fallecido, quien, en 2013, decidió “desguazar” el descomunal caso para hacerlo digerible a su equipo, pero esto, según las voces críticas, provocó que los delitos de cada acusado quedasen desconectados entre sí. La trama se parceló en medio centenar de minifundios y muchos ya no dieron frutos; se sobreseyeron. Por su parte, la magistrada que dirigió la investigación en el juzgado de Instrucción 1 de Lugo, Pilar de Lara, fue sancionada sin empleo ni sueldo y apartada en 2019 por el Consejo General del Poder Judicial, que vio “retrasos injustificados” y “desatención” en la gran cantidad de causas abiertas por ella contra políticos, empresarios y miembros de los cuerpos de seguridad del Estado. La jueza que durante un tiempo necesitó llevar escolta (para ella y para su hija) acabó siendo trasladada a Ponferrada.

Pero ¿qué fue lo que ocurrió con las trabajadoras de los prostíbulos que, con sus relatos, alimentaron un sumario judicial digno de serie de terror? Algunas rehicieron con dificultad su vida aquí y en otros países de Europa, encontraron trabajo como cuidadoras, como camareras, como peluqueras o maquilladoras; otras estudiaron FP, hicieron cursos de pastelería e incluso emprendieron sus propios negocios como autónomas. Unas cuantas regresaron a su país natal o se les perdió el rastro; y un buen puñado simplemente cambiaron de burdel, ignoradas por una maquinaria administrativa que no facilitaba las cosas. Algunas más, explican desde la ONG lucense Aliad Ultreia, creyeron encontrar una “salida de emergencia” casándose, y acabaron con “parejas agresivas”, como algún cliente que habían conocido en el club.

La testigo protegida que hizo estallar la causa después de denunciar la agresión sexual, en presencia de su arma reglamentaria, del cabo Armando Lorenzo, miembro del Equipo Mujer y Menor (Emume) de la Guardia Civil, fue primero deportada a su país y después traída de vuelta. Ahora no está en el mundo de la prostitución y no vive en Brasil, sino en Europa, pero padece “altibajos psicológicos brutales”, porque sigue “vulnerable y con trauma”, describen fuentes cercanas al caso. “Es la tónica general”, comenta Ana Barba, educadora social de la ONG Aliad Ultreia, incluso en las que lograron rehacer sus vidas: “La huella sigue ahí, porque el impacto de lo que padecieron fue muy fuerte. Tanto en las que vienen pidiendo atención psicológica como en las que creen que no la necesitan vemos secuelas”.

“Las mujeres se han querido olvidar, se han desconectado de un proceso muy largo, muy cansado”, prosigue la educadora. Según Impunidade Carioca, “ven que no se ha hecho justicia” con ellas. Una de las razones esgrimidas por las fiscalas para reducir las penas en el último juicio, además de las dilaciones, fue “la reparación del daño”. “Estas mujeres han sufrido intimidaciones y amenazas, a ellas y a sus familias”, recuerda Barba. Las integrantes de Impunidade que asistieron a la última sesión se preguntaban a la salida “si realmente” los responsables de impartir justicia “saben lo que es el daño”. En Aliad cuentan casos de mujeres que, después de atreverse a declarar, empezaron a recibir visitas de emisarios de los proxenetas encarcelados. El propio Pulleiro fue devuelto por De Lara a prisión después de saber que había violado la orden que lo confinaba en su pueblo para acudir al bar donde trabajaba una testigo. “Tu cara me suena”, le espetó a la joven.

En los días en que Adán estaba agotando su prisión provisional, antes del juicio por maltrato que lo encerró para dos décadas, se constataron huidas de mujeres a Brasil. Mientras el sistema de protección del Estado a las testigos hacía agua y no había recursos para las víctimas, un guardia civil a las órdenes de la jueza, Luciano López, se acostumbró a buscar y pagar alojamiento y comida, o incluso acoger en su propia casa, a víctimas que se habían quedado en la calle. Tal y como pudo presenciar EL PAÍS, la propia magistrada buscó habitaciones para las mujeres que la telefoneaban.

La muerte sin justicia de Angie Palencia

La colombiana Angie Lizeth Palencia Carrión murió de un tumor cerebral un año antes de poder ver sentados en el banquillo a los hombres que la obligaron a abortar con 18 años sin anestesia, en una tétrica clínica de Lugo, el bebé que quería dar a luz. Pese al profundo trauma que esta experiencia le causó, ella había salido del hoyo y cuando falleció era dependienta de Media Markt en Madrid. El juicio, con una víctima ya difunta, fue otra ganga para los acusados, en este caso Adán y el médico abortista, que también en 2020 pactaron con la Fiscalía. El padre del bebé, el empresario que había exigido “arreglar como fuera” su “problema gordo”, jugaba al golf mientras aspiraban el feto con una máquina rota. Ni siquiera llegó a juicio, porque previamente la Audiencia lo exoneró.

Cilene Domingues Lourenço, la brasileña que se enamoró obsesivamente de Adán hasta mandarle cartas con flores dentro; hasta tatuarse su nombre en la piel, vive su propio infierno. Desde hace 17 años está parapléjica y hace tiempo que reside en un centro especializado en León. En Brasil dejó, antes de viajar con deuda a España, dos hijos varones con los que aún mantiene contacto, pero que no pudo volver a abrazar. Nunca regresó a su tierra, porque se arrojó desde la altura de un sexto piso en un hospital de Pontevedra después de firmar, débil, desesperada y sola, un consentimiento para dar en adopción a la pequeña Laura Kiara (engendrada por un cliente) que dio a luz después de ser arrumbada por la mafia de proxenetismo en un psiquiátrico y luego en una residencia de monjas. En León, Cilene no ha olvidado a esa niña que a finales de este mes cumplirá la mayoría de edad, ignorante de todo esto, con otro nombre y otra familia.

Aquel fantasma del burdel

En las ruinas del Queen’s, el burdel central de la trama, donde se daban cita empresarios de postín, policías locales, nacionales, narcotraficantes, guardias civiles, ciertos políticos y demás consumidores de sexo de pago, un fantasma de mujer quedó vagando para la eternidad. En su despacho, la jueza guardaba un dibujo infantil, pintado por la hija de Adán, la niña de los ojos del proxeneta, que representaba, según explicó la propia pequeña, una chica enterrada. Cuando estalló la Carioca, Lugo amaneció con pintadas que preguntaban directamente “¿dónde está Ana?”. Algunas testigos dieron otros nombres, el supuesto fantasma que cobraba forma algunas veces, y otras se desdibujaba, podría conocerse también en aquel ambiente como Sandra, Sara o Paula.

Una extrabajadora recordaba en el juzgado aquella mañana en la que una brasileña de 19 años desapareció, después de una noche en la que se oyeron quejidos y un disparo en una habitación. Pasados los años, un día de 2014 los investigadores descubrieron que alguien había burlado el precinto judicial y había cortado y levantado el suelo de cemento de una caseta aledaña, en la finca del club. El condecorado pastor belga 'Elton', uno de los mejores canes que llegó a tener la Guardia Civil para detectar rastros de cadáveres humanos, marcó sin dudarlo el terreno donde De Lara sospechaba que había estado sepultado un cuerpo. El análisis de la tierra en el laboratorio nunca dio resultados y aquella pieza quedó en nada.

La mayoría de las piezas importantes del sumario, si no prescribieron o fueron sobreseídas (sobre todo en lo referido a agentes de todos los cuerpos), se despacharon con acuerdos de conformidad entre la Fiscalía y los acusados, como ocurrió con Marcos Grandío, jefe del club Eros, que vio rebajada de 26 a tres años su pena gracias a esta fórmula. Grandío fue otros de los proxenetas beneficiados esta semana en el último juicio de la Carioca.

Por su parte, el dueño del club Liverpool del municipio lucense de O Corgo, un antro donde se llegó a prostituir a dos menores y donde el jefe exigía hacerlo “sin goma” —porque los clientes eran señores mayores “de aldea” que estaban “limpios”— no llegó ni al banquillo. Con gran polémica entre colectivos feministas y partidos de izquierda, las fiscalas también pidieron archivar las pesquisas.

La trabajadora social Ana Barba, de Aliad Ultreia, aprecia, sin embargo, "un cambio de sensibilidad" por parte de los mandos de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado en Lugo. La Operación Carioca "visibilizó lo que estaba pasando" para una sociedad que ignoraba el submundo del proxenetismo y la trata. Sigue habiendo burdeles tradicionales, más de 15 en la provincia, pero ahora la actividad se ha trasladado a los pisos. La figura del explotador sexual sigue estando ahí, detrás de estos lugares que ya no son un establecimiento público, sino privado, y que requieren de una orden judicial para entrar. Pero ya parecen "impensables", concluye Barba, esas escenas que aparecían en la Carioca: los guardias transportando mujeres desde el aeropuerto en sus coches patrulla; comiendo y cenando gratis, uniformados, en el burdel; bebiendo y practicando sexo con sus favoritas; catando y dando el visto bueno a las recién llegadas.

 Caso Carioca en El País, ver aquí "             (Silvia R. Pontevedra , El País, 09/06/24)

7/6/24

Caso Carioca: el mayor golpe a la trata de personas y el proxenetismo en España, ha quedado reducido a cenizas por el pacto sellado entre las partes... un centenar de personas convocadas por la Plataforma contra la Impunidad del Caso Carioca se concentraron con pancartas frente al edificio de los Juzgados de Lugo para denunciar los que denominan “acuerdos de la vergüenza”. En esta acción ciudadana, los manifestantes empapelaron los edificios judiciales con cartulinas amarillas en contra de la “impunidad” de los procesados y en recuerdo de las mujeres víctimas de trata que denunciaron los hechos que dieron origen a la investigación y no han obtenido justicia. “Puteiros ao Caldeiro”

 "Si el mayor golpe a la trata de personas y el proxenetismo en España llegaba ya en los huesos a sus últimos estertores, el pacto sellado entre las partes lo ha dejado reducido a cenizas. A falta de que este miércoles la fiscal lea su nueva versión del escrito de acusación y se conozcan detalladamente los nuevos castigos que pedirá para los procesados, en la primera jornada del juicio de la Operación Carioca que se celebra esta semana en la Audiencia Provincial de Lugo, la representante del Ministerio Público avanzó que ninguno de los hombres que se sientan en el banquillo pagará más de seis años en la cárcel. Esta será la pena máxima, aunque seguramente será menos, que podría recaer sobre Armando Lorenzo, el cabo de la Guardia Civil de Lugo destinado en el Emume (Equipo de Mujer y Menor), acusado de una decena de delitos, entre ellos agresión sexual y cohecho, por los que inicialmente la Fiscalía pedía una condena de 21 años. Los tres proxenetas que se sientan junto a él en el banquillo se enfrentaban a penas de hasta año y medio por cohecho pasivo y finalmente no tendrán más que pagar una multa en ningún caso superior a 2.000 euros. Después de que todos ellos reconociesen este martes los hechos, el juicio solamente ha continuado para Julio Baquero, el jefe del Emume, también procesado. Este guardia civil se enfrenta a una solicitud de pena de 19 meses de prisión.

Los acusados que han firmado acuerdos de conformidad con la fiscal son los proxenetas José Manuel García Adán (que ha asistido a la vista desde el penal leonés de Mansilla de las Mulas, donde ya cumple prisión por otros capítulos de la Carioca), Marcos Grandío y Jesús Varela. El guardia civil Armando Lorenzo, principal encausado en esta pieza (de las 47 que eran en total), no irá a la cárcel previsiblemente dado su deteriorado estado de salud actual. Será en la segunda sesión del juicio, señalada para este miércoles en la Audiencia Provincial, cuando se conozcan los detalles de los acuerdos de conformidad alcanzados con carácter previo. Estos cuatro procesados se limitaron este martes a decir “sí, reconozco”, cuando se les ha preguntado en la sala por los cargos formulados en su contra. Pese a que durante los años transcurridos de la investigación, casi 16, la propia jueza instructora, Pilar de Lara, y colectivos antitrata gallegos pidieron al Ayuntamiento de Lugo y la Xunta de Galicia que se personasen como acusación para defender a las cerca de 400 víctimas que transitan por las páginas del macrosumario, estas dos administraciones nunca lo hicieron.

El único de los cinco imputados, en esta pieza que no es la más importante, pero sí la que inauguró las diligencias del juzgado de Instrucción 1 de Lugo, que se ha negado a firmar un acuerdo de conformidad, Julio Baquero, prestará declaración ante la jueza de la Audiencia María Luisa Sandar este miércoles tras la práctica de la prueba testifical. Su abogado ha solicitado durante el capítulo de cuestiones previas la “nulidad de todas las actuaciones” al asegurar que estas se encontraban “viciadas” desde el inicio de la instrucción, lo que ha motivado la “indefensión” de su cliente. También ha denunciado el letrado la “vulneración del derecho de defensa” del procesado durante toda la investigación, la existencia de una instrucción del caso “parcial y deficiente” y el “abuso en el uso de testigos protegidos de manera no justificada”. “La prescripción de los delitos es clarísima”, ha zanjado.

Antes de la vista, abogados de varios proxenetas han criticado el largo tiempo transcurrido desde el inicio de la investigación. El caso se inició después de que una de las mujeres con las que, según el sumario, Armando Lorenso mantuvo relaciones sexuales aprovechándose de su cargo como funcionario de un cuerpo del orden, denunciase una escena en la que el acusado la intimidó con una pistola, la obligó a realizarle una felación y la penetró vaginalmente después de decirle que sus “días como legal en España” estaban “contados”.

Críticas a la instrucción

“Este proceso lleva 16 años de instrucción y había que llegar a un acuerdo para que no se dilatase más en el tiempo. Este juicio es un ejemplo de antijusticia, un proceso totalmente inusual que no es justo ni para las víctimas ni para los acusados. Mi defendido lleva cumpliendo condena bastantes años y para él es fundamental que esto acabe aquí”, ha manifestado la abogada del proxeneta García Adán, el cabecilla de la trama Carioca y responsable del Club Queens y el Colina. “Es lamentable, esta instrucción debería exhibirse en las facultades de Derecho como ejemplo de lo que no debe ser la administración de justicia. Una instrucción a cañonazos, a diestro y siniestro, imputando alegremente a un montón de personas sin indicios”, ha reprochado, por su parte, el letrado de otro de los imputados, el proxeneta Marcos Grandío Ascariz, dueño del Eros.

Protestas en la calle

El lunes, en la víspera del juicio que pasó, por arte del pacto de la Fiscalía, de ocho sesiones con testigos a solo dos, cerca de un centenar de personas convocadas por la Plataforma contra la Impunidad del Caso Carioca se concentraron con pancartas frente al edificio de los Juzgados de Lugo para denunciar los que denominan “acuerdos de la vergüenza”. En esta acción ciudadana, los manifestantes empapelaron los edificios judiciales con cartulinas amarillas en contra de la “impunidad” de los procesados y en recuerdo de las mujeres víctimas de trata que denunciaron los hechos que dieron origen a la investigación y no han obtenido justicia. “Puteiros ao Caldeiro” o “acuerdos de Fiscalía, regalos de cortesía” eran algunos de los lemas que se podían leer en las pancartas y carteles de Impunidade Carioca."             (S. R. P., El País, 04/06/24)

3/12/21

De 500 años de prisión a menos de 10: el castigo menguante de los proxenetas del ‘caso Carioca’... La mayor investigación contra la explotación sexual de mujeres en España se salda con penas menores después de casi 13 años de instrucción

 "Han tenido que transcurrir casi 13 años desde que la ex jueza de Instrucción 1 de Lugo, Pilar de Lara, abrió la Operación Carioca, sobre redes de prostitución en Lugo, para que se juzgara la pieza principal, que procesaba a tres proxenetas; dos hombres y una mujer, la novia de uno de ellos, en un juicio en la Audiencia Provincial. 

La vista ha concluido, ante el estupor de las asociaciones que defienden a las víctimas (en la Carioca han testificado centenares de mujeres), con un acuerdo de conformidad entre las partes. De los 500 años con que partía la fiscalía de Lugo, finalmente el descomunal sumario sobre explotación sexual e inmigración ilegal en los clubes Queen’s y Colina de Lugo se ha despachado con menos de 10 años.

 Seis para el principal implicado en dicha red, José Manuel García Adán; tres años y siete meses que no cumplirá para su mano izquierda en los burdeles, José Manuel Pulleiro; y una multa para la ex novia de este último, una antigua víctima que supuestamente habría servido de enlace con mujeres en Latinoamérica y que también llegó como acusada al final del proceso.

A la entrada de la Audiencia Provincial, un grupo de mujeres de la Plataforma contra la Impunidad de la Carioca increpaban con gritos como “fiscalía corrupción” o “la prostitución también es violencia”. La portavoz de este colectivo, Mónica Fernández, ha asegurado, en declaraciones a los medios, que “desde la plataforma” están “indignadas, no solo por el acuerdo sino por la actuación y las decisiones que tomó la fiscalía durante todo el proceso”.

Fernandez recordaba que fueron más de “400 mujeres” a las que se tomó declaración durante la Carioca y criticó a la fiscalía de Lugo “por promover la impunidad al reducir a la mínima expresión delitos de una red de trata que tenía muchas implicaciones”. Esto hace, a su entender, mucho daño porque los proxenetas ven que explotar a mujeres sale muy barato en España.

Esther Amado, la abogada del que fue dueño del Queen’s, el principal club de la red, concretaba que a Adán, que recogía el guante de la conformidad por videoconferencia desde la prisión leonesa de Mansilla de Mulas (donde cumple condena por malos tratos a su exesposa), había aceptado la pena de seis años por delitos “contra los derechos de ciudadanos extranjeros, de prostitución coactiva, delito continuado de amenazas, tenencia ilícita de armas y contra la salud pública” por venta de drogas en sus locales. De los seis años que acepta solo le corresponde cumplir dos, dado que ya permaneció cuatro en prisión preventiva por la Operación Carioca.

En el caso de Pulleiro, su abogado, Cándido Conde-Pumpido, ha precisado que no entrará en la cárcel por esos tres años y siete meses, porque ya los completó en prisión preventiva. Conde-Pumpido aprovechó para criticar la instrucción de Pilar de Lara, “que alcanza el mayor volumen de cualquier otra causa del sistema judicial español”. “Es una causa histórica, no ha habido ninguna mayor”, ha dicho, “ni el caso Malaya ni el terrorismo yihadista alcanzaron este volumen”.               (Pepe seijo, El País, 30/11/21)

17/7/19

El policía que puso los neones al burdel. La juez rechaza la "excusa exculpatoria" de la Fiscalía y plantea llevar a juicio a varios agentes implicados en la Operación Carioca. Sostiene que uno era socio de un prostíbulo, dirigía las obras de reforma y hasta se quejaba de la baja productividad de las víctimas

"Ramón V.R. era policía local de Lugo y, al mismo tiempo, socio del burdel Queen's. Tan implicado en el buen funcionamiento de la empresa que se ocupaba "personalmente" de la decoración y protestaba por la baja productividad de las víctimas de trata. 

Esto es al menos lo que sostiene Pilar de Lara, la instructora de la Operación Carioca, la mayor causa contra el proxenetismo en España, en el auto de transformación en procedimiento abreviado de una de las principales piezas en las que fue desguazado el descomunal sumario para facilitar su digestión a la Fiscalía. 

Pese a esto, las dos fiscales sobre las que recayó parte del trabajo de lectura no alcanzan a ver el delito y en diciembre pidieron exculpar antes de llegar a juicio a este y a otros agentes del orden que supuestamente engrasaban la maquinaria de "terror" gobernada por el jefe de la trama, el proxeneta José Manuel García Adán. El ministerio público cree que su papel era el de meros clientes.


"Todo apunta a que realmente Ramón V. R. constituyó una sociedad [inmobiliaria] con fines meramente instrumentales para ocultar su participación en el negocio" del Queen's. Y como socio, explica la magistrada, no solo gestionaba desde su posición de funcionario los problemas relativos a las licencias municipales de las que carecía el local, sino que se preocupaba por el suministro de electricidad y "se encargó directa y personalmente de las reformas del establecimiento en 2009". 

Contrató "la pintura de la fachada del club, la instalación del suelo de parqué, de las rejas, de las persianas y ventanas, de los revestimientos y los rótulos luminosos". La juez reprocha a la Fiscalía que busque alguna "excusa exculpatoria" frente a estas evidencias que ella presenta y así se libre del banquillo al agente.

Ramón "siempre entraba al local por la puerta de acceso de las mujeres, no de los clientes. Andaba por todas las dependencias del club", a cualquier hora y uniformado, "estuviera o no Adán. Por el comedor, la cocina, en el despacho del dueño y también en la recepción", describe De Lara. Según diversos testimonios del sumario, el municipal no pagaba las copas, entraba y salía del local como si estuviera en su propia casa, y además, sacaba a las chicas y las metía cuando le daba la gana sin pedir permiso al cabecilla de la trama de proxenetismo. 

Un exempleado del burdel aseguró en su declaración que el policía local le "controlaba el libro de subidas a las habitaciones" y le recriminaba que "se jodiera poco”. Esto "no lo hace un cliente", defiende la magistrada, "sino alguien interesado en el rendimiento económico del negocio".

"No se puede negar que tomaba copas y hacía uso de los servicios sexuales", reconocían las dos fiscales en su escrito de finales de 2018, pero "lo hacía como particular", defendían para a continuación excusarlo del delito de cohecho impropio. "Por más que la Fiscalía trate de deslindar la vida privada de la profesional", argumenta ahora la magistrada, "las obligaciones de un funcionario policial no son a tiempo parcial sino las 24 horas" cuando se trata de perseguir delitos. 

Además, "existen numerosísimos testimonios que refieren que en no pocas ocasiones acudía uniformado, con su arma reglamentaria y en coche oficial rotulado para disfrutar de toda clase de servicios ofertados por el club". Y además "comía y cenaba" en la sala "utilizada solo por las mujeres". Y según las víctimas de trata, se jactaba ante ellas de su condición de policía local.

La testigo R.S. asegura que "cuando llegaba una chica nueva, ya estaba allí Ramón presentándose él mismo" y enseñando "la placa" . C.L.O. recuerda en su declaración como testigo que les decía: "Aquí no hay riesgo de nada, este es el mejor club de Galicia, no marchéis a otro porque aquí estáis protegidas".

Violencia de género

"La relación de amistad" de Ramón V. R. con Adán, jefe del Queen's y de La Colina, "se remonta a varios años antes" de abrirse el primero de estos burdeles, narra la magistrada. "Existen varios testimonios" que aseguran que "habría ayudado a ocultar pruebas del apuñalamiento" de un hombre cometido por el proxeneta, un episodio anterior a la Operación Carioca. "Al margen de lo anterior, y de la participación que pudiera tener en el negocio, resulta indiciariamente acreditado que este funcionario policial daba plena cobertura a las actuaciones presuntamente ilícitas de Adán", concluye De Lara.

Y supuestamente ocultó "los malos tratos sufridos por la entonces esposa del proxeneta", sin "protegerla", ni "detener" al maltratador, ni "perseguir los hechos que conocía perfectamente". Adán cumple actualmente 21 años de prisión por violencia de género mientras espera los juicios de la Operación Carioca. 

La propia víctima relató que el policía local, supuesto socio de su marido en la clandestinidad, "le veía la cara", que "cuando curaba de un lado ya tenía el otro lado mal". Pero "nunca" la ayudó, sino al contrario, recuerda la juez; ya que supuestamente colaboró con el proxeneta "para que este pudiera expulsar a su esposa" de casa.

Además, "varios testigos" cuentan en las diligencias judiciales que Ramón V. R. "captaba mujeres para ir a trabajar a los locales de Adán y las trasladaba en coche" hasta los clubes. Siempre merodeando por allí, según De Lara "parece tener pleno conocimiento" de las condiciones de trabajo, con "intimidación y coacciones", y de las actividades de inmigración irregular desplegadas por el jefe de los burdeles y su encargado para traer a España mujeres con deudas.


La brasileña C.D.L., tan enamorada y abducida por Adán que llegó a tatuarse este nombre en el cuerpo, aseguró en su declaración que "a quien solicitó permiso para trabajar en el Queen's fue al policía local llamado Ramón", porque otra compatriota le dio el teléfono del agente y "le indicó que para trabajar allí debía hablar con él". Otra mujer, C. N., quiso dejar la prostitución y se fue de camarera a un bar. 

Trabajaba sin contrato y el policía local, recoge el auto, "amenazó al propietario con denunciarle ante la inspección", con lo que supuestamente forzó el regreso de la chica al burdel.

Esto no era todo, sigue desgranando el escrito judicial. "Según varios testimonios", el funcionario "hacía negocio con la situación de necesidad de las mujeres prostituidas, a las que vendía ropa falsificada, joyas e incluso lencería". Aunque hay personas que declararon que sí abonaba consumiciones y sexo, la magistrada recalca que otros testigos aseguran que "nunca pagaba las copas" ni los "pases sexuales".

 "Hacía uso de los servicios" de las mujeres "casi a diario". Y "gozaba de otros privilegios que no se permitían a otros clientes", sigue la juez: "Podía prolongar los pases más allá de la media hora" estipulada, "llevarse a mujeres fuera del club sin abonar la salida” y "tratar de imponerles prácticas sexuales" a su gusto. 

A veces, describe la instructora, se adelantaba y ya subía él a esperar a las chicas en la cama, y pedía "felaciones sin preservativo". Tal y como aparece en declaraciones y "reportajes fotográficos aportados por testigos de la causa", este agente y otros funcionarios policiales "participaban en fiestas privadas organizadas por ellos mismos o por Adán en distintos pisos con mujeres prostituidas".

Por último, "la Fiscalía omite los testimonios que avalarían que Ramón recibía dinero de Adán", afea la magistrada al ministerio público. "Así lo revela una testigo de peso" que describe cómo el proxeneta repartía entre este policía y otros agentes también implicados "dinero en fardos [fajos]" un poco menos gruesos que una cajetilla de tabaco: "A veces de 500 euros, otras de 100 y otras de 50". La mujer, cocinera del club, apunta una periodicidad ("cada 15 días") y asegura que presenció "cuatro o cinco entregas" al policía local. Según esta testigo, el proxeneta contaba delante de ella, en la cocina, los billetes, y luego los metía en un sobre para dárselos.


Un presunto coladero en la puerta 16 de Barajas


Pilar de Lara imputa 15 delitos al jefe de la trama, José Manuel García Adán, entre ellos, prostitución coactiva, tráfico clandestino de personas con fines de explotación sexual, asociación ilícita, prostitución de menor de edad, amenazas, falsedad documental, tenencia ilícita de armas, tráfico de drogas y cohecho. Al policía Ramón V. R. le atribuye cinco: omisión del deber de perseguir delitos en relación con los malos tratos sufridos por la esposa de Adán; otro también de omisión pero referido a las actividades del prostíbulo; cohecho; revelación de información privilegiada y un delito continuado de colaboración con la prostitución coactiva.

También en contra del criterio de la Fiscalía, en este auto en el que dicta el sobreseimiento provisional respecto a otra veintena de investigados la juez acuerda continuar con las actuaciones contra dos agentes más. A Manuel A. C., otro policía local asiduo al Queen's, le atribuye los presuntos delitos de tráfico de munición y cohecho. Según diversos testimonios era el que supuestamente proporcionaba los proyectiles a Adán para las pistolas que le fueron incautadas en los registros. El otro agente que Pilar de Lara plantea sentar en el banquillo es Francisco Javier F. B., policía nacional destinado en el aeropuerto de Barajas.

La instructora sostiene que las mujeres procedentes de Brasil eran aleccionadas por la mafia para que entrasen en España por la puerta 16 del aeropuerto, donde supuestamente las esperaba el agente, con sus nombres anotados (en su taquilla apareció un papel con los datos de tres víctimas). Pero las fiscales se basaron en un informe del aeropuerto, que en 2016 contestaba al juzgado que no se llevaba ningún tipo de registro de las cabinas que ocupaban día a día los policías del puesto fronterizo, para pedir su desimputación.

La magistrada blande, no obstante, una "abrumadora prueba indiciaria" contra el agente, que estaba familiarmente vinculado a un empleado del Queen's. Explica que el policía se veía "a menudo", en Madrid y en Lugo, con Adán y su fiel encargado, José Manuel Pulleiro. Y hasta la detención del funcionario, al que en el club se referían como Paco, durante la investigación se intervinieron 61 comunicaciones entre ellos.

Previsiblemente, este será uno de los últimos autos dictados por la juez como titular de Instrucción 1 de Lugo. A falta de que se resuelva el recurso que ella presentó, el Consejo General del Poder Judicial le ha impuesto una sanción que implica la pérdida de su plaza, castigada por lo que la cúpula de los jueces considera "retrasos injustificados". En su pequeño juzgado de provincias se instruyen las mayores causas anticorrupción de Galicia, y la Carioca cumple ya una década. Bajo la lupa de la magistrada están no solo policías y guardias civiles, sino muchos políticos, la gran mayoría del PP y del PSOE."                     (Silvia R. Pontevedra, el País, 18/06/19)

19/6/19

Varapalo de la jueza a la Fiscalía por exculpar a tres policías en la investigación por trata en los clubs Queens y La Colina

"El 10 de mayo de 2001 Javier Reguera y Manuel Santiso, investigados en el caso Pokémon, adquirieron una propiedad en Lugo. Esta contenía unos terrenos y edificaciones que anteriormente habían pertenecido a un empresario quesero, y se vendió a un precio muy por debajo de su valor real, según habría declarado este, debido a las presiones recibidas, entre ellas un aluvión de multas impuestas por la Policía Local. 

Javier Reguera era entonces funcionario municipal del Ayuntamiento de Lugo, prestaba servicio en las dependencias de la Policía Local y estaba encargado de la empresa gestora de la grúa y la el sistema de apartamiento regulado (ORA). Manuel Santiso administraba la empresa Construcciones SANLE. Los dos compartirían la titularidad sobre esta propiedad con Sagrario Vázquez, pareja de Javier Reguera y auxiliar administrativa en el departamento de sanciones de la Policía Local.

El 30 de julio de 2001 se constituía la sociedad Inmobiliaria Rivamar Lugo SL, compartida por Juan Carlos Pumares, el constructor Javier Río Vidal y el inspector de la Policía Local José Ramón Vázquez Río. Su objeto social era el servicio e intermediación en las actividades inmobiliarias, a pesar de que la única actividad que realiza en el ámbito inmobiliario es el arrendamiento de esta propiedad a Javier Reguera, Sagrario Vázquez y Manuel Santiso.

 En octubre, Vázquez Río comunica a Javier Río Vidal la intención de abrir un prostíbulo. Javier Río Vidal se encargaría, entre enero y septiembre de 2002, de las obras de acondicionamiento del local, que comenzaría su actividad aquel mismo mes de septiembre, pese a no contar con licencia para hacerlo.

Se trata del club Queens, epicentro del caso Carioca, alquilado a Rivamar Lugo por José Manuel García Adán, proxeneta que también explotaría el club La Colina, situado en Outeiro de Rei. Así consta en el auto firmado por Pilar de Lara que concluye la instrucción de la pieza relativa a estos dos prostíbulos incluida en el caso Carioca.

PROSTITUCIÓN COACTIVA

En los locales explotados por García Adán, “las mujeres trabajaban en un clima absoluto de presión, sometimiento, miedo, intimidación y terror”, señala el auto, 12 horas diarias por semana y hasta 14 en los fines de semana, con un único día de descanso (lunes, martes o miércoles). Muchas de ellas fueron insultadas, humilladas e incluso agredidas con brutalidad por García Adán. 

Otras amenazadas, y le tenían “auténtico pavor”, tal como recoge el texto, ya que Adán exhibía una pistola (sin licencia para tenencia de armas) con la que llegó a encañonar a varias de ellas advirtiéndolas de lo que les podía pasar, por ejemplo, si pretendían abandonar el club.

Arrastrándolas de los pelos, a patadas, a puñetazos... Así describen el trato recibido por el proxeneta varias de las mujeres explotadas sexualmente por él. Algunas de ellas también declararon haber sido agredidas por su mano derecha, José Manuel Pulleiro Núñez, y por José Unay Gómez Vila, recepcionista de La Colina encargado del cobro a las prostitutas. 

Alguna fue forzada a abortar sin anestesia, algo que se juzga en otra pieza separada. Para soportar estas condiciones extremas de vida algunas accedían a consumir la cocaína que el propio García Adán les suministraba, algo que a él le permitía engancharlas a la droga y garantizar su permanencia.

García Adán manifestaba ganar unos 6.000 euros semanales. Le retenía 43 euros diarios a cada una de las numerosas prostitutas que trabajaban para él y cualquier falta o retraso era susceptible de conllevar multas abusivas, incluso por enfermedad o menstruación. Algunas de las mujeres eran captadas para servir también como camareras sin contrato ni alta en la Seguridad Social en las “fiestas blancas” (cocaína y prostitución) organizadas por miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y empresarios de gran poder adquisitivo, muchos de los cuales frecuentaban el local. Algunos empresarios llegaron a gastar más de 4.000 euros en una sola noche.

Siempre según el auto, las mujeres “estaban claramente limitadas en su capacidad para dejar de acudir a los locales”, además de por las condiciones de trabajo impuestas, “por la pobreza” y “por la situación de necesidad en la que se encontraban” al tener también familiares a cargo, “condiciones y circunstancias que eran perfectamente conocidas” por los proxenetas.

Todo esto fue posible también con la connivencia de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, siendo usuarios habituales del local numerosos miembros, a los que las prostitutas veían relacionarse con García Adán, que patrocinaba el club de fútbol de la Policía Nacional. Una de ellas, de hecho, trató de denunciar la situación en Comisaría y los agentes, según declaró, se negaron a recoger la denuncia. En alguna ocasión los funcionarios policiales se presentaban en el club en los vehículos oficiales y uniformados con el afán de intimidar a las prostitutas.

Las mujeres eran captadas mayoritariamente en Brasil. La organización dirigida por García Adán organizaba el viaje, facilitaba el billete de vuelo y una cantidad de dinero en efectivo que debían mostrar en el control de entrada para pasar como turistas. De este modo contraían una deuda que debían devolver prostituyéndose en los clubs Queens -donde fueron identificadas 20 mujeres con deuda- y La Colina -22 mujeres identificadas-. En algunos casos estas mujeres podían reducir esta deuda si hacían ellas mismas de captadoras. Se han identificado hasta ocho mujeres prostituidas para pagar la deuda contraída por familiares (mayoritariamente hermanas) o amigas.

PROSTITUCIÓN DE MENORES

La investigación localizó a una menor de edad ejerciendo la prostitución en el club Liverpool –algo que fue investigado en la pieza separada correspondiente a este club de O Corgo (Lugo)– que anteriormente había sido identificada en el club Queens, donde ejercía la madre de ella. En la pieza correspondiente al Liverpool se juzgaba por prostitución de menores al dueño del local y a varios agentes de la Guardia Civil, entre ellos Armando Lorenzo Torre, a quien se le atribuyen en la pieza principal del caso Carioca más de 70 delitos como presunto cerebro de la trama.

El pasaporte de la entonces menor de edad fue falsificado a bolígrafo azul sobre la tinta negra del documento oficial, cambiando así el año de su fecha de nacimiento, 1991, por 1990. Para Pilar de Lara resulta “inexplicable” que los funcionarios policiales dedicados al control documental de ciudadanos extranjeros no advirtiesen la edad de la prostituta cuando, precisamente, la identificación efectuada tenía el objetivo de comprobarla, y en sus bases de datos, que fueron consultadas por diversos funcionarios policiales en varias ocasiones, figuraba la fecha real. No obstante, en el atestado hicieron constar la de 1990. Tras mirar su pasaporte, en palabras de la menor, quedaron “extrañados” y le dijeron “que no pasaba nada”, dejándola en libertad.
 
En la pieza relativa al Liverpool, la Fiscalía concluyó que, si “los propios funcionarios de policía” no se percataron de alteración alguna, “no se puede exigir al imputado una diligencia y celo mayor en la comprobación de los datos de nacimiento”, solicitando así el archivo tanto para los agentes como para el dueño del Liverpool.

Pilar de Lara, manifiestamente contraria al criterio de la Fiscalía, tuvo que archivar el caso en la pieza del Liverpool. Sin embargo, en la pieza del Queens y La Colina a quien se juzga es a García Adán y al encargado de los clubs, José Manuel Pulleiro, sobre quienes la magistrada incide en que de las conversaciones telefónicas intervenidas se extrae que ambos tienen conocimiento de la minoría de edad y se anticipa a las conclusiones de la Fiscalía: “Que los agentes policiales no hubieran realizado reseña alguna a la minoría de edad”, señala el auto, no significa que García Adán y José Manuel Pulleiro la desconociesen, sino que pudieron cometer un delito de falsedad documental. 

Basta, según el auto, escuchar las fluidas conversaciones telefónicas, intervenidas en la semana de la identificación, de García Adán con su encargado José Manuel Pulleiro, con el cabo de la Guardia Civil Armando Lorenzo Torre y con el propio jefe de servicio de extranjería de la comisaría del Cuerpo Nacional de Policía de Lugo, Evaristo Rodríguez.

CONCLUSIONES DE LAS FISCALÍA INCOMPRENSIBLES E INADMISIBLES

La jueza dedica una tercera parte del auto, de más de cien páginas, a contradecir las sorprendentes conclusiones de la Fiscalía, que en diciembre de 2018 solicitó, en un escrito al que O Salto también tuvo acceso, que la pieza del Queens y La Colina continuase exclusivamente contra tres personas de las 21 imputadas. 

Exculpó a todos los agentes policiales implicados y limitó la investigación al proxeneta García Adán, al encargado de los locales José Manuel Pulleiro y a su expareja. Esta última actuaría como captadora, pero cuenta a su vez con la condición de víctima de trata y, a criterio de De Lara, “podría haber actuado bajo la presión de José Manuel Pulleiro”, por quien hay indicios de que sería maltratada y quien, además, “aportó datos muy relevantes para la investigación” prestando una “colaboración esencial con la Administración de Justicia”.

Francisco Javier Fernández Becerra, yerno de un camarero del Queens, ejercía como agente policial destinado en el Aeropuerto de Madrid-Barajas. El caso investiga si colaboró con la organización permitiendo el acceso y tránsito de las mujeres que serían explotadas sexualmente por García Adán, así como la falsificación de pasaportes para hacer constar que las mujeres salieron y volvieron a España, prolongando así sucesivamente su estancia como turistas por periodos de tres meses. Para la Fiscalía, su participación no queda acreditada al no existir registro oficial de las cabinas en las que desempeñó su trabajo.

Según el auto, constan dos envíos a nombre de García Adán, con quien también se vería frecuentemente en Madrid, en ocasiones para entregarle pasaportes en mano, según varios testimonios (entre ellos el de exparejas del propio García Adán que identifican fotográficamente al funcionario), además de reunirse con José Manuel Pulleiro en Lugo. Mantenían un contacto fluido, llegando a intervenirse más de 60 conversaciones telefónicas, en las que se referían al agente como “Paco”. 

“Numerosísimos” testigos, indica el texto, avalan que su puesto era la cabina 16 del Aeropuerto de Barajas, por la que García Adán y José Manuel Pulleiro indicaban a las mujeres que debían pasar. Varias de ellas lo describen físicamente y lo identifican fotográficamente. Algunas lo vieron varias veces en el Queens con José Manuel Pulleiro. Pero, “por si fuera poco”, dice el auto, la Fiscalía obvió una prueba “revelantísima” [sic]: en el armario de Becerra se encontró una nota con los nombres de tres mujeres que contrajeron deuda con García Adán y el vuelo correspondiente. Teniendo en cuenta todos estos datos la instructora entiende que, “cuando menos, existen indicios serios, racionales y más que suficientes como para que sea en el acto del juicio oral donde pueda resolverse sobre su responsabilidad”.

Al agente de la Policía Local Manuel Álvarez Castro Pilar de Lara le atribuye delitos de tráfico de munición y cohecho, también en contra del criterio de la Fiscalía. A García Adán le fueron incautadas varias armas, algunas modificadas, y una gran cantidad de cartuchos de diferentes marcas y calibres. Varias testigos identifican a Manolo, 'el Coletas', como el agente que le proporcionaba la munición y una de las exparejas de García Adán, que lo identifica fotográficamente, declaró que lo vio llevándole balas “pequeñas y grandes”. Este agente era cliente habitual del Queens y no pagaba nunca las consumiciones.

Especial atención de la magistrada recibe la figura de Vázquez Río, frente a las conclusiones de la Fiscalía “que ni se comparten ni se comprenden”, según la cual el sargento de la Policía Local desconocería que se estaba llevando a cabo prostitución coactiva y tráfico clandestino de personas, en contra de las pruebas practicadas, y que desliga la vida privada de la profesional. 

Vázquez Río era un cliente habitual del Queens, donde no pagaba consumiciones (algo que, según la Fiscalía, no se debería a su condición de policía, sino a un trato de cortesía), y también accedió a servicios sexuales gratuitos o por más tiempo del estipulado y habría forzado a las prostitutas a actos y prácticas sexuales contra su voluntad bajo amenazas. No solo tendría conocimiento de los delitos infringidos por García Adán, sino que colaboraría en su comisión.

Tal como recoge el auto, el grado de implicación del sargento de la Policía Local sería tal que compartía la gestión del local con García Adán, según numerosos testigos. Entraba al local por la puerta de acceso de las mujeres (no de los clientes) y accedía a todas las dependencias del club, estuviera o no García Adán. También sacaba a las mujeres del club sin pedir permiso y se vio en bastantes ocasiones en la oficina con García Adán. De hecho, alguna mujer declaró que con quien habló para trabajar en el Queens fue con Vázquez Río y no con García Adán.

Para la jueza, “tampoco puede admitirse” que no supiese de la actividad de prostitución coactiva y tráfico clandestino porque todo apunta a que participó del negocio, pasaba el día y las horas en el interior del club y controlaba su actividad y rendimiento económico. Incluso acudió él mismo al aeropuerto de Santiago a recoger a mujeres de Brasil que venían con deudas.

Vázquez Río se encargó de las cuestiones relativas a las licencias del local, del suministro de la energía eléctrica y de contratar la pintura de la facha del club. También de la instalación de las rejas, persianas, ventanas, del revestimiento exterior, los rótulos, etc. Además, la sociedad Rivamar Lugo, cuya única actividad había sido interceder entre García Adán y los propietarios de la parcela y las edificaciones, no obtuvo ningún beneficio económico; es decir, actuó como una mera sociedad instrumental. Además, según sus socios de Rivamar, sus firmas fueron falsificadas y desconocían la actividad de arrendamiento y subarrendamiento de club, y cuando dejó de ser Rivamar la arrendataria de la propiedad siguió encargándose Vázquez Río personalmente de interceder entre García Adán y Javier Reguera.

Y es que, según se recoge en el auto, la amistad entre García Adán y Vázquez Río se remonta a años antes de abrirse el club, cuando García Adán se encargaba de otros prostíbulos. El sargento de la Policía Local había sido visto ayudando al proxeneta a ocultar pruebas tras apuñalar a una persona hasta dejarla con el pulmón a la vista, algo que corroboraron agentes policiales compañeros de Vázquez Río, que lo vieron pasándole la mano por el hombro a García Adán para tranquilizarlo.

Así, Pilar de Lara atribuye a García Adán y José Manuel Pulleiro delitos de prostitución coactiva (junto con Unay Gómez), contra los derechos de los trabajadores y ciudadanos extranjeros, tráfico clandestino de personas con fines de explotación sexual (junto con la ex pareja de Pulleiro), prostitución de menores, amenazas y asociación ilícita. También constituirían asociación ilícita Unay Gómez, la expareja de Pulleiro y Francisco Fernández Becerra. 

A García Adán le atribuye además los delitos de falsedad documental, tenencia ilícita de armas, depósito de munición, tráfico de drogas y cohecho; a Manuel Álvarez Castro tráfico de munición y cohecho continuado, y a Vázquez Río la omisión del deber de perseguir delitos y los delitos continuados de cohecho y de colaboración con el delito de prostitución coactiva.




LA XUNTA PUEDE PERSONARSE

Como ya hizo en la pieza principal del caso Carioca, la magistrada le ofrece a la Xunta de Galicia la posibilidad de personarse como acusación popular. De hacerlo, podría asegurar la justicia a las víctimas de trata que ven cómo la línea seguida por la Fiscalía es la de solicitar el archivo de la mayor parte de la macrocausa, tanto en esta como en otras piezas, archivo que la jueza está forzada a conceder de no formularse ninguna otra acusación. A tenor del escrito presentado por el Ministerio Fiscal, parece improbable que, si de él depende, el resultado para los agentes policiales sea otro que la impunidad."                  (Fran Pérez, El Salto, 16/06/19)

17/4/19

La lucha anticorrupción naufraga en Galicia. Hubo un tiempo en el que los juzgados gallegos hacían temblar el suelo de políticos y empresarios de buena parte de España... una década después, los tribunales solo han logrado dictar 22 condenas, entre ellas la de Oriol Pujol en Cataluña. El último gran fiasco se ha producido a casi 200 kilómetros de Lugo. Es el desmoronamiento de la Operación Orquesta...

"Hubo un tiempo en el que los juzgados gallegos hacían temblar el suelo de políticos y empresarios de buena parte de España. 

Entre 2009 y 2015, registros y pinchazos telefónicos ordenados desde la esquina noroeste de la Península llevaron al calabozo a siete alcaldes (seis gallegos y un catalán) y propiciaron la imputación de más de 450 personas, incluidos policías y guardias civiles, miembros de las Fuerzas Armadas y hasta un ministro. Fueron 12 los sumarios de corrupción de mayor impacto pero, una década después, los tribunales solo han logrado dictar 22 condenas, entre ellas la de Oriol Pujol en Cataluña.

Las descomunales investigaciones de la Operación Carioca, Campeón, Pokémon, Pulpo o Cóndor, algunas de ellas con ramificaciones en Asturias, Cataluña y Murcia, han fulminado la carrera política de quien estaba llamado a suceder a Artur Mas al frente de la Generalitat, de históricos regidores e incluso de un candidato del PSOE a la Presidencia de la Xunta. Pero por el camino han tropezado con el déficit de medios de los juzgados, delitos prescritos, anulaciones de escuchas y farragosos conflictos de competencias entre órganos judiciales.

La titular del pequeño juzgado de instrucción número 1 de Lugo, el que más macrocausas ha abierto, acaba de ser sancionada por una demora en su instrucción que el Consejo General del Poder Judicial considera injustificada. Si se confirma el castigo, la juez, que llegó a pedir sin éxito al Tribunal Superior de Xustiza de Galicia la imputación del presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, por recibir regalos de un relevante empresario, perderá todos los casos (Carioca, Pokémon, Pulpo y Cóndor) y también el destino.

El último gran fiasco se ha producido a casi 200 kilómetros de Lugo. Es el desmoronamiento de la Operación Orquesta, una causa por amaño de adjudicaciones de obras que sacudió Costa da Morte en 2011 con tres alcaldes de PP, PSOE y un partido independiente detenidos. 

De los casi 30 imputados fueron exonerados todos excepto seis, entre ellos el regidor independiente de Cee. Aunque la fiscalía pide para Ramón Vigo más de 20 años de cárcel, la reciente anulación de los pinchazos en los que se basaban las acusaciones augura otro archivo. (...)




-Caso Carioca (2009): la mitad del medio centenar de piezas han sido archivadas y en la principal se ha encausado a cinco personas.
-Caso Multas (2009): dos condenados de 23 juzgados.
-Operación Rei (2009): absueltos los ocho juzgados.
-Caso Campeón (2011): 13 condenados en Galicia y seis en Cataluña.
-Caso Orquesta (2011): llegó a haber 27 imputados pero todos fueron exonerados.
-Caso Zeta (2011): cerca de 70 imputados, pero ha sido sobreseído provisionalmente a la espera de un informe de la Intervención del Estado.
-Caso Pokémon (2012): son nueve piezas y un centenar de imputados; 15 de ellos han sido encausados en la pieza principal.
-Caso Pulpo (2013): en instrucción.
-Caso Baltar (2013): condenado el expresidente de la Diputación de Ourense José Luis Baltar.
-Caso Louzán (2013): archivado.
-Caso Patos (2014): en instrucción.
-Caso Cóndor (2015): en instrucción.

Lo mismo ocurrió con la Operación Rei, una presunta trama de sobornos en la provincia de Lugo a cambio de contratos públicos que explotó con la detención del alcalde socialista y seis concejales de Castro de Rei y con la entonces vicepresidenta de la Diputación de Lugo y actual alcaldesa de la capital, Lara Méndez (PSOE), retenida durante horas en comisaría aunque luego liberada de cargos. Las escuchas fueron anuladas y los ocho procesados, absueltos.

Detrás de este derrumbe de sumarios Juezas y Jueces para la Democracia ve una “insuficiencia” de medios de investigación y una ley de enjuiciamiento criminal anticuada. Sobre la anulación de pinchazos, Sandra Piñeiro, coordinadora en Galicia de la organización, subraya que la “regulación completa” de las escuchas no fue introducida en esta norma hasta 2015 y que no es hasta 2017 cuando los instructores reciben del Poder Judicial una guía de buenas prácticas para afrontar este tipo de casos.

Piñeiro reclama medidas e inversiones en justicia para resolver problemas como la “falta de preparación técnica” de los funcionarios, la “necesidad de expertos en contabilidad o finanzas” y la escasez de profesionales de la magistratura. Apunta que España cuenta con 12 jueces por cada 100.000 habitantes frente a los 21 de media en los países en el Consejo de Europa. Cuanto más volumen de asuntos tiene un juez, esgrime, “más baja” será la “calidad” de sus resoluciones y “más facilidades” tendrán las defensas de los acusados para atacarlas.

En esta década solo se han celebrado juicios en cinco de las 12 operaciones anticorrupción más importantes. Mientras los casos Orquesta y Rei acabaron en absoluciones generalizadas, en el fraude de subvenciones de la Campeón, sumario en el que llegaron a ser investigados el exministro socialista José Blanco, una consejera del actual Gobierno de Feijóo y un exconsejero del BNG, se condenó a 13 personas en Galicia —un excargo del Gobierno de Alberto Núñez Feijóo y un exdiputado del PP, entre ellos— y seis en la rama catalana.

El expresidente de la Diputación de Ourense José Luis Baltar (PP) recibió una pena de nueve años de inhabilitación por enchufar a un centenar de afines políticos y en el caso Multas, que sentó en el banquillo a 23 personas por perdonar sanciones de tráfico en Lugo, entre ellas alcaldes, exdiputados y hasta un exdeán de la catedral, solo se castigó a dos acusados. Uno de ellos es el exsubdelegado del Gobierno Jesús Otero (PSOE), para quien la Fiscalía pedía siete años de prisión. Fue condenado a tres meses.

Antes de llegar al banquillo se han anulado las actuaciones contra el expresidente de la Diputación de Pontevedra José Luis Louzán (PP) en un caso de supuesto cohecho impropio por unos alquileres. Él es, sin embargo, el único político que queda entre los 14 investigados en la Operación Patos, una supuesta trama de amaño de contratos públicos en la provincia de Pontevedra en la que el alcalde de Vigo, Abel Caballero (PSOE) llegó a estar entre el medio centenar de imputados.

La plataforma ciudadana Impunidade Carioca nació para combatir el desmoronamiento de la Operación Carioca. La mayor investigación en España contra la explotación sexual de mujeres y las connivencias entre políticos, policías y proxenetas desbordó los juzgados de Lugo con sus más de 80 investigados, entre ellos una veintena de agentes del orden. Diez años después de su estallido, han sido archivadas cerca de la mitad del medio centenar de piezas en las que fue troceada la instrucción, en muchos casos por prescripción o con polémicas resoluciones de la fiscalía.

“El nivel de exigencia probatoria es mucho mayor con acusados de relevancia pública que con delincuentes comunes”, sostienen desde Impunidade Carioca. “Son los casos que afectan a personas con poder los que dan pie a las grandes doctrinas sobre garantías procesales como la de Botín o Naseiro”.

 Esta plataforma subraya que la “tremenda” falta de medios de los juzgados depende de Administraciones dirigidas por compañeros de partido de los imputados, por lo que “es una vía para ahogar las investigaciones”: “La sociedad debe evaluar si estos casos no se están castigando penalmente porque no hay nada o por estos otros factores”.

El fiscal jefe de Pontevedra, Juan Carlos Aladro, rechaza que la justicia sea más garantista con el delincuente de guante blanco que con el robagallinas. “No nos engañemos, ser garantista no es dilatar un asunto ni tampoco hacerlo más complejo”, afirma.

 “La diferencia está en que al delincuente común lo pillas con las gallinas en la mano y le aplicas penas mínimas porque es un desamparado social. Pero el delincuente de guante blanco pone sofisticadas trabas para que sea más difícil pillarlo y para buscar evidencias entran en juego derechos como la intimidad o la protección de datos por lo que hay que ser muy cauto”.

Juezas y Jueces por la Democracia advierte que la politizada elección de los integrantes de las más altas instancias judiciales como el Tribunal Supremo o el Constitucional también influyen en el desenlace de estas causas porque son las que resuelven los recursos y los casos que afectan a aforados. “Su forma de elección no responde a los principios de mérito, igualdad y transparencia y hace que acaben siendo delegaciones de los partidos políticos”, critica la representante de los jueces.

Varios letrados de quienes están o han estado imputados durante años se han preguntado públicamente quién repara la “pena del telediario”. La última queja la lanzó en noviembre Evaristo Nogueira, exdecano de los abogados de Santiago, cuando fueron archivadas las imputaciones en el caso Campeón que llevaron al exconsejero gallego Fernando Blanco a dejar la política: “Una instrucción no puede durar ocho años, es inconcebible en un Estado de derecho. Hay unas consecuencias irreparables, políticas y personales, que no tienen vuelta atrás”. (...)"              (Sonia Vizoso, Elisa Lois, El País, 08/04/19)

8/4/19

A xuíza do caso Carioca deixa a pelota no tellado da Xunta na peza principal

"Armando é unha bomba de reloxería, o día que estoupe xa verás”. Con estas palabras, caídas en saco roto, dirixíase un garda civil ao seu superior en relación a Armando Lorenzo Torre —daquela cabo primeiro e responsable case exclusivo da xestión do Equipo da Muller e o Menor (EMUME) da Comandancia da Garda de Civil de Lugo, malia non contar con ningún tipo de especialización—. Armando, presunto cerebro da maior trama de prostitución investigada no Estado, é o obxecto principal de investigación da peza separada número 1 do caso Carioca, dun total de 47 pezas: 274 tomos e un volume de folios que triplica os 43.000 do sumario do 11M dan conta da complexidade da causa.

A investigación da Carioca comeza en decembro de 2008, tras a denuncia interposta pola testemuña protexida 123-B, unha prostituta brasileira que tería sido agredida sexualmente polo cabo da Garda Civil. Segundo detallou, Armando realizaría unha inspección —irregular— no club no que exercía, e pediríalle o seu número facéndose pasar por Xefe de Estranxeiría. Despois chamaríaa para arranxarlle os papeis para permitirlle tres meses máis de estancia legal en España. Con este motivo o cabo primeiro acudiría ao seu domicilio, onde nada máis entrar pousaría a pistola sobre a mesa do salón e a forzaría a practicarlle unha felación e a consumar unha relación sexual. Tras isto, segundo ela, entregaríalle un documento aparentemente oficial que lle outorgaría permiso de residencia.

O auto, emitido o luns 25 de marzo pola maxistrada Pilar de Lara, explica a vinculación de Armando con mulleres en situación irregular adicadas á prostitución, maioritariamente brasileiras, ás que ofrecería axuda, blindaría protección fronte ás redadas e trasladaría aos clubes no seu propio vehículo oficial a cambio de relacións sexuais. 

Tamén se recolle a vinculación do cabo con propietarios, xerentes e encargados dun total de trece prostíbulos a cambio de diñeiro, favores sexuais e copas gratuítas. Estes vínculos levaron á apertura de pezas separadas para clubes como o Queens, La Colina, Eros, Liverpool ou Eclipse. Así a todo, aos proxenetas José Manuel García Adán, Marcos Grandío e Jesús González Varela tamén se lles imputan delitos de suborno continuado e aproveitamento de información privilexiada no marco desta peza. 

Para favorecer a estes clubes Armando dirixiría redadas naqueles que non eran afíns co gallo de “buscarlles mulleres” e “eliminar a competencia”. Nalgúns casos, tras recibir as denuncias das mulleres prostitutas polas débedas coas que viñan a España, no canto de buscarlles casas de acollida e darlles protección trasladábaas ao clube Queens para exercer a prostitución, chegando a facer el mesmo as xestións cos proxenetas e mesmo a sacar as mulleres da casa de acollida para levalas a outro clube.

A Dirección Xeral da Garda Civil, responsable

Dúas axentes do EMUME denunciaron que presenciaron que Armando Lorenzo —encargado do equipo que xestionaba a asignación de pisos de acollida a mulleres que saían dunha situación de prostitución— facía comentarios machistas, tiña vínculos coa “madame” dun clube, comportaríase dun xeito sospeitoso e, presuntamente, tería inducido mulleres a volver exercer a prostitución. No mesmo sentido detallarían os tratos de favor de dous clubes cara a Lorenzo nos que el era habitual, e sinalarían que o cabo se facía pasar por Xefe de Estranxeiría para ameazar con expulsar a mulleres en situación irregular. 
Este escrito non sería a única denuncia ao respecto que tería chegado ás mans de Andrés Velarde, superior de Armando Lorenzo e Julio Baquero (inmediato superior a Armando que tería feito caso omiso ás denuncias orais das axentes). Porén, Velarde non só non fixo nada senón que presuntamente se negou a tramitar o escrito. 

Ante esta negativa as axentes remitiron o texto á Unidade Central de Información, que dirixiría unha nota a partir desta denuncia ao Tenente Coronel Xefe da Comandancia de Lugo, quen tampouco emprendería accións ao respecto. 

As axentes tamén puxeron estes feitos en coñecemento da concelleira de Servizos Sociais, naquel momento Carmen Basadre, e información similar chegou á coordinadora da Casa da Muller, que realizou un informe sobre o traslado de dúas mulleres dos pisos de acollida a un clube para exercer como prostitutas. Ambas as dúas reuníronse co entón Subdelegado do Goberno Jesús Otero para comunicárllelo, quen se tería comprometido a investigar o caso, mais non iniciou ningún tipo de indagación.

De Lara atribúe a Armando Lorenzo un total de máis de 70 delitos (pese teren prescrito outra vintena deles). Agresión sexual, suborno, extorsión, revelación de segredos, tráfico de influencias, falsidade documental, omisión do deber de perseguir delitos e favorecemento da prostitución son algúns deles. 

A Julio Baquero atribúelle omisión do deber de perseguir delitos ao haber indicios claros de coñecemento destas irregularidades por parte de Armando, así como de diversos delitos relacionados coa prostitución e un de matrimonio de conveniencia, e atribúelle tamén delitos de suborno ou abuso de superioridade. 

Pola contra, sobresé os feitos relacionados con Jesús Otero e tres altos mandos da Garda Civil “non por inexistencia de feito delitivo senón por prescrición”, pero sitúa ao Estado como responsable civil subsidiario polos delitos cometidos por Armando Lorenzo e Julio Baquero, ao entender que os danos causados son consecuencia directa do funcionamento dos servizos públicos confiados a estes axentes.

A Xunta poderá exercer como acusación popular

Por outra banda, a maxistrada libra oficio para que se ofreza á Xunta de Galicia presentarse como acusación popular, algo que desde a sociedade civil se leva reclamando desde que os primeiros arquivos desconcertantes deixaban entrever o cariz que podía tomar o xuízo do resto das pezas. En xaneiro de 2018, o avogado Gerardo de Vera transmitiulle esta posibilidade á Administración en representación de Aliad, entidade integrada na Rede Galega contra a Trata, e é tamén unha das principais vindicacións da Plataforma contra a Impunidade do Caso Carioca. 

O Ministerio Fiscal pediu o arquivo en máis de 20 pezas que compoñen a macrocausa, algunhas con conclusións tan sorprendentes como as relativas á peza do equipo de fútbol da Policía Nacional, a que investigaba ao inspector da Policía Local Vázquez Río por negociacións prohibidas, a do Liverpool ou a do Queens e La Colina, que neste último caso continúa exclusivamente contra os proxenetas García Adán e Marcos Grandío e a encargada Graziela Pereira, quedando libres os axentes da Policía Nacional e a Policía Local que foron investigados. 

A causa, que identificou máis de 200 mulleres vítimas de trata e tomou declaración a 377 testemuñas, estase vendo desinchada ante a ausencia de acusación particular e a liña que está seguindo a Fiscalía. Así, o auto da xuíza deixa a pelota no tellado na Xunta ao darlle a posibilidade explícita de presentarse como acusación popular no prazo fixado para elaborar os escritos de acusación."      (Fran Pérez, El Salto, 27/03/19)

21/11/18

La juez anticorrupción de Galicia, investigada por el poder judicial... "Ya sabe cómo empieza esto, Primero la prensa se vuelve en contra, empiezan con ataques gratuitos, escarban en la vida privada, las conferencias, anteriores resoluciones. Y luego va subiendo la intensidad; la fiscalía empieza a pedir cosas raras, la audiencia revoca y adopta resoluciones poco entendibles, se empiezan a recibir visitas de la inspección y de la noche a la mañana te encuentras sumido en un infierno mediático y judicial"

 
 Pilar de Lara durante una conferencia en la sede de una ONG en Santiago en abril de 2017.

"Le colgaron el sambenito de juez estrella a pesar de que nunca concedió una entrevista y de que las conferencias que da en sus días libres son gratis y para ONG, fundamentalmente contra la trata de seres humanos y contra el maltrato animal. 

Aplaudida por el pueblo, temida y odiada en los despachos, Pilar de Lara (Cartagena, 1969) acaparó durante años desde el juzgado de Instrucción 1 de Lugo los grandes titulares de la prensa gallega. Primero por desentrañar una trama de proxenetismo de la que formaban parte principal guardias civiles y policías y que dio lugar a la mayor causa contra la prostitución que se ha investigado en España, el caso Carioca

Después, por destejer ese ovillo infinito de cazadores de contratas públicas que sacó a la luz la Operación Pokémon sepultando muchas carreras políticas de todos los colores. Pero aquel nido de corrupción que parecía prosperar en la tranquila ciudad de Lugo se sostenía en realidad sobre un árbol lleno de ramas que llegaban a Asturias, Cantabria, Cataluña, la Comunidad Valenciana o Murcia

Y ella siguió tirando del hilo sin vislumbrar el final de sus pesquisas. Ahora, por estos supuestos retrasos en causas elefantiásicas propias de un juzgado central, De Lara es la investigada. Ha contratado los servicios de un abogado y el día 21 tendrá que viajar a Madrid para declarar ante sus superiores.

El lunes de la semana pasada el Consejo General del Poder Judicial notificó a la magistrada que el Promotor de la Acción Disciplinaria había acordado incoar expediente por la presunta comisión de varias faltas: la "desatención o retrasos injustificados en la instrucción de causas penales" y la "adopción de decisiones que, con manifiesto abuso procesal, generan ficticios incrementos del volumen de trabajo".

El expediente, según ha informado el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia, "se basa en las actas levantadas por el servicio de inspección" sobre "la situación del juzgado", entre ellas la de la "inspección extraordinaria realizada entre los pasados 21 y 31 de mayo". Pero en realidad, la cúpula judicial comenzó su rastreo hace más tiempo. Según fuentes judiciales, el servicio de inspección empezó el seguimiento en 2015 y después lo sumió en un letargo de dos años sin notificar ninguna resolución a la magistrada hasta ahora.

"Cualquiera que la conozca sabe cuál es su dedicación, incluso excesiva" defiende su letrado, Agustín Azparren, exmagistrado y exvocal del CGPJ. El retraso "no solo depende de la instrucción de la juez, sino de otras circunstancias", como "la demora de la Audiencia Nacional en resolver sus inhibiciones" en ramas de la Pokémon que afectan a otras comunidades.

Según él, es habitual que en este tipo de macrocausas por corrupción se instruyan expedientes, pero recuerda que en sus ocho años como miembro de la comisión disciplinaria todos acabaron "archivados" porque los retrasos están "justificados". Desde Lugo han salido ya hacia el CGPJ un millar de folios de alegaciones y cajas con unos 600 documentos anexos como prueba. Azparren apunta, además, que en casos tan delicados como los que lleva De Lara, "siempre hay denuncias" de implicados y "siempre se busca cualquier motivo para apartar al juez".

El expediente puede acabar archivado, con una propuesta de sanción, un traslado forzoso o, en la hipótesis menos probable, la suspensión de su carrera. La Carioca data de 2008 y la Pokémon de 2011. Hay todo un bosque de ramificaciones, testigos protegidos, infinidad de víctimas y cientos de imputados que inundan el juzgado de recursos. Y mientras estos aguardan un juicio que no llega, esperan ver caer a la instructora por el larguísimo camino.

Esta semana, dando la cara u ocultos tras un seudónimo, algunos investigados celebraron en las redes sociales la mina puesta en la senda de De Lara por el gobierno de los jueces. "Lo habíamos dicho muchas veces. Ahora lo dice también el CGPJ. Muchos inocentes hemos sufrido injustamente sus modos. La imagen de nuestra ciudad también ha sufrido las consecuencias. Esperamos justicia", sentenciaba un tuit de Xosé López Orozco, exalcalde socialista de Lugo que ha logrado desembarazarse, en la Audiencia Provincial, de parte de sus imputaciones.




S. R. P. / EP

Pilar de Lara acaba de incorporarse después de una baja cuya causa médica fue el "estrés agudo por motivos laborales". En varios de sus últimos autos, la juez de Lugo justifica las demoras "en la acumulación de asuntos de naturaleza penal seguidos en el juzgado", en especial tras la reciente huelga de tres meses de los funcionarios de la justicia, "a expensas de medidas de la Xunta" que nunca llegan para paliar sus consecuencias.

También fundamenta el atasco en la "necesidad de invertir tiempo" en elaborar "informes solicitados por el servicio de inspección del CGPJ". Esto, asegura De Lara en un auto del 16 de octubre, "lleva a la casi paralización de la actividad procesal".

Actualmente, el expediente disciplinario está en fase de instrucción y, cuando la juez declare, se podrán acordar pruebas documentales o testificales. Si hubiese base para seguir adelante, el promotor tendría que redactar un pliego de cargos y la defensa expresaría sus alegaciones, que pasarían a la comisión disciplinaria para la resolución del expediente.

Lo más llamativo de este caso, según el abogado que la defiende, es que la inspección judicial, compuesta por "dos equipos", estuvo durante "dos semanas" en el juzgado de Lugo. Además, no solo "se les tomó declaración a varios abogados de las causas" que ella investiga, sino que "se les invitó a que presentaran denuncia".

Los apoyos a De Lara suelen venir de la calle. A lo largo de los años en que, procedente de un juzgado asturiano, conmocionó con su olfato para el (supuesto) delito la sociedad lucense y gallega, fue objeto de actos de homenaje, recogidas de firmas solidarias y hasta una multitudinaria manifestación de los vecinos. A la vez, ha padecido un reguero de coacciones, insultos, pintadas y anónimos amenazantes contra ella y su familia. Durante un tiempo tuvo que cambiar de rutinas y llevar escolta.

Hoy, además de la Carioca y la Pokémon (que dio a luz después varias hijas como la Pikachu y la Manga), entre otras investigaciones la magistrada dirige de la mano de Vigilancia Aduanera la Operación Cóndor (fraude fiscal, blanqueo, tráfico de influencias), la Cebra (narcotráfico, contrabando y lavado de dinero a escala mundial), la Pulpo (cohecho, prevaricación, tráfico de influencias, fraude a las Administraciones públicas, fraude de subvenciones y delito continuado de malversación de caudales públicos) o el caso Garañón (tráfico de influencias, prevaricación, cohecho y delitos contra la ordenación del territorio). En todas estas causas que han dado lugar a múltiples ramas hay implicados políticos o expolíticos.

También estaba en sus manos una pieza separada de la Operación Campeón, un caso de Instrucción número 3 que ya ha sido juzgado y en el que por poco tiempo estuvo investigado el exministro socialista José Blanco, exculpado en el Supremo. En la pieza desgajada que correspondió al número 1, siguió imputado por soborno desde 2011 el exconselleiro nacionalista Fernando Blanco, cuyo abogado presentó poco después de la inspección de mayo una denuncia por dilaciones en el CGPJ.

Curiosamente, cuatro meses después de que llegase a la Audiencia de Lugo el recurso de apelación, la investigación sobre Blanco ha sido archivada esta semana por la instancia provincial pese a que la fiscal se oponía hace meses al sobreseimiento.

Abogados e investigados (empresarios, proxenetas, políticos y agentes) temen los ya célebres interrogatorios maratonianos de la juez, con jornadas que acaban de madrugada y donde la magistrada acorrala sutilmente a sus sospechosos. Pilar de Lara ha pasado muchas noches en el juzgado y ha dedicado vacaciones a redactar autos, pero esto, lejos de aligerar la sobrecarga de trabajo parece haberla multiplicado. Y además de las grandes causas, este juzgado de provincias debe dar salida a los asuntos ordinarios.

Entre noticias sobre registros, arrestos y varapalos de instancias superiores contra los retrasos, la forma de instruir y las dimensiones de sus causas, de vez en cuando surgen de su despacho decisiones muy distintas que también recorren España. Como la orden de alejamiento nunca antes vista que dictó el año pasado para proteger a una perra maltratada de sus dueños.

Sus investigaciones tocaron peligrosamente la puerta de algunos aforados como el propio Alberto Núñez Feijóo en la Cóndor, que se libraron de acabar imputados (como lo están otros políticos no aforados) por decisión de los altos órganos judiciales y los fiscales que no vieron el cohecho que apuntaba De Lara. Pero operaciones como la Pokémon sí influyeron, de forma radical, en las elecciones municipales y dieron un vuelco al mapa político de varias ciudades como Ourense, Santiago o A Coruña.

Mientras tanto, la Carioca debería llegar a su término a finales de este año, después de la prórroga solicitada por los fiscales que se repartieron el medio centenar de piezas tras la muerte de aquel que conocía el caso. La macrocausa, la mayor instrucción que ha habido en Galicia, la más importante sobre proxenetismo que ha conocido España, corre un alto riesgo de llegar escuálida al banquillo después de tanto tiempo.

En medio del clamor social de grupos contra la trata, el ministerio público ya propuso el archivo de algún capítulo sangrante de la causa, como el de la prostitución de una menor a la vista de guardias civiles.

Estos días, en ámbitos judiciales de Lugo se rememora y califica de "profético" aquel correo que un día de 2014 envió a la magistrada Cándido Conde Pumpido Varela, hijo del exfiscal general del Estado y exmagistrado del Supremo, hoy del Constitucional: "Empieza a sonar un runrún en el Supremo de que hay juezas en Lugo que interfieren demasiado en la vida política y se escucha hablar de investigaciones prospectivas".

 "Según mi experiencia, es mucho más peligroso para un juez investigar a un determinado partido que a otro", le advertía, al tiempo que avisaba de la presunta existencia de dos "grupos de presión" políticos que maniobraban contra ella.

"Ya sabe cómo empieza esto", seguía. "Primero la prensa se vuelve en contra, empiezan con ataques gratuitos, escarban en la vida privada, las conferencias, anteriores resoluciones. Y luego va subiendo la intensidad; la fiscalía empieza a pedir cosas raras, la audiencia revoca y adopta resoluciones poco entendibles, se empiezan a recibir visitas de la inspección y de la noche a la mañana te encuentras sumido en un infierno mediático y judicial". "Mi consejo es que intente apartarse y vaya con pies de plomo", le recomendaba."                         (Silvia R., El País, 12/11/18)


"El abogado de Pilar de Lara: “No hay juzgado en España con más macrocausas”.

El abogado de la juez Pilar de Lara en la acción disciplinaria abierta por el Consejo General del Poder Judicial, Agustín Azparren, ha afirmado hoy que “no hay juzgado en España con más macrocausas” que el juzgado de Instrucción número 1 de Lugo. 

El expediente disciplinario se abre por la supuesta comisión de una falta prevista en los artículos 417.9, 418.11 y 419.3 de la Ley Orgánica del Poder Judicial, que se refiere a la “desatención o retrasos injustificados en la instrucción de causas penales”.

Agustín Azparren ha apelado a que “sí examinamos en que juzgados de España, dejando aparte los juzgados centrales de instrucción que por razones de competencia es normal que tengan macrocausas, yo creo que ahora mismo en toda España sería imposible encontrar alguna capital de provincia, u otros ciudades con más población que Lugo, en la que haya tanta macrocausa, con tantas piezas y en un solo juzgado”.

“Eso también influye, porque no son los mismos medios, ni las mismas condiciones trabajar en la Audiencia Nacional por ejemplo, que en Lugo. Hay muchos factores que influyen en posibles retrasos, retrasos que se dan también en muchos juzgados de España. 

Es habitual”, justifica. Y es que la jueza Pilar de Lara tiene abiertas distintas macro operaciones, como la Carioca, sobre redes de prostitución, la Pokemon, sobre adjudicaciones públicas irregulares, sobre el Garañón, la urbanización a los pies del parque Rosalía de Lugo, o la Operación Pulpo, centrada en la diputación, y la Condor sobre la empresa Monbus, que están por cerrar. Todas ellas tocan cuerdas especialmente sensibles, ya que afectan a cargos o excargos políticos y, en el caso de la Carioca, a agentes de los cuerpos de seguridad del Estado.

Respecto a la acción disciplinaria, Azparren se ha aferrado a que la jueza Pilar de Lara, “todo el mundo que la conozca profesional y personalmente, sabe que de tener un defecto es el contrario, el exceso de celo y exceso de dedicación a todas las causas”. “Desde ese punto de vista creemos que no tiene mucha base la calificación (de la acción disciplinaria) por retraso vinculado a la dejadez o a una actitud pasiva de la jueza”, argumenta.

Seguidamente aclara que “una vez que se incoa el expediente disciplinario hay un plazo máximo de seis meses; pasados seis meses caduca”. “Sí en seis meses el Consejo General del Poder Judicial no ha resuelto que sea archivado el expediente o sancionado con falta grave, muy grave o leve, el plazo expira”, ha insistido. 

El día que se ha sabido que el gobierno de los jueces será para el conservador Manuel Marchena tras llegar a un acuerdo PSOE y PP, Azparren recuerda que “nos vamos a encontrar con cambios en el Consejo General del Poder Judicial que puede afectar, a lo mejor, al promotor de la acción disciplinaria”, es decir, el magistrado que ha decidido incoar expediente a De Lara. El 21 de noviembre, a las doce del mediodía, la juez ha sido llamada a declarar ante el consejo acompañada de su letrado."                (Pepe Seijo, El País, 12/11/18)


"Liñares, exconcejal en Lugo y expresidente de la Confederación Hidrográfica Miño-Sil, se declara “víctima” de la juez Pilar de Lara... a pesar de todos los informes de la investigación lo sitúan en el epicentro de la trama Pokemón y de que la fiscalía ha pedido para él cinco años de prisión

El vértice y principal investigado de la macrocausa Pokémon, el exconcejal en Lugo y expresidente de la Confederación Hidrográfica Miño-Sil, Francisco Fernández Liñares, ha afirmado hoy que se ve como una “víctima” de la juez Pilar de Lara, que lleva esta investigación en el juzgado de Instrucción número 1 de la ciudad.

 A pesar de todos los informes de la investigación que lo sitúan en el epicentro de la trama y de que la fiscalía ha pedido para él cinco años de prisión, Liñares proclama ahora su inocencia: "Yo mantengo, considero, que soy inocente. Si se celebra juicio no habría problema para demostrarlo, pero habrá que ver si se celebra”, ha advertido en declaraciones a Radio Lugo-Cadena Ser. 

La semana pasada se conoció el expediente disciplinario abierto por el Consejo General del Poder Judicial a la magistrada, y el expolítico socialista asegura que anímicamente él se encuentra “perfectamente": "me siento en una situación inmejorable”, ha dicho el que fue mano derecha del exalcalde Xosé López Orozco.

La juez Pilar de Lara, que instruye la Pokémon entre otras macro operaciones, está pendiente de que se resuelva una acción disciplinaria abierta por el Consejo General del Poder Judicial, que se inicia por la supuesta comisión de una falta prevista en los artículos 417.9, 418.11 y 419.3 de la Ley Orgánica del Poder Judicial, que tiene que ver con “la desatención o retrasos injustificados en la instrucción de causas penales”. 

En el arranque de la operación Pokémon, sobre adjudicaciones irregulares a cambio de mordidas, en 2012 la magistrada detuvo y encarceló a Liñares acusado de varios delitos, entre otros, cohecho y tráfico de influencias. Se le atribuye haber tejido una “red de intereses económicos”, para su propio provecho.

La acción disciplinaria abierta a Pilar de Lara, al exconcejal no le sorprende. “A mi modesto entender, y sin querer meterme en grandes investigaciones, yo considero desde hace varios años que esto estaba más o menos anunciado, por la forma de instruir y la forma de trabajar. Comparando el trabajo riguroso que hace la justicia, aunque éste no es buen momento en España para la credibilidad judicial que creo que son casos puntuales las últimas sentencias de las altas magistraturas, yo creo que no debía de afectar a la imagen general de la justicia. 

Opino que tenemos un sistema judicial bueno, pero las personas de la justicia son humanas y pueden cometer algún error”, sentencia.

Liñares ha incidido finalmente, sobre el expediente a la jueza, que él “hace varios años” imaginaba este desenlace. “Creo que esto era un final que se veía venir”, comenta. Interpelado sobre si se considera una víctima de Pilar de Lara, responde que “evidentemente sí”, para, a renglón seguido, mantener que es “absolutamente inocente”. 

“Si llegara a celebrarse el juicio lo demostraríamos sin grandes complicaciones. Distinto es lo que salió en los medios de comunicación [haciéndose eco del sumario] en algún momento, en aras de la libertad de expresión que tienen los medios; y faltaría más. Pero yo mantengo, sigo considerando que soy inocente. Si se celebra juicio no habría problema para demostrarlo, pero habrá que ver si se celebra”, avisa."             (Pepe Seijo, El País, 13/11/18)