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24/5/21

Un capitán de pesca de A Pobra pone el pie en tierra para crear una empresa artesanal y sostenible destinada a congelar productos de flotas de la comarca... envasarán en bandejas realizadas con fibra de pino procedentes de bosques certificados

 "Además de poner en valor las capturas de la pesca artesanal, Pablo Fernández Piñeiro también apuesta por la sostenibilidad y, conjugando ambos elementos, sigue paso a paso la obra de lo que representa un cambio radical en su vida: la construcción de su propia empresa.

Este capitán de pesca pobrense de 39 años, que durante más de una década faenó en las Malvinas y que anteriormente tuvo una embarcación de artes menores, ha decidido poner el pie en tierra para fundar Frigoríficos Mar da Pobra. Explica que no se trata de una compañía al uso, sino de un proyecto que busca potenciar la riqueza de las aguas gallegas «dunha maneira tran respectuosa para as persoas como para o medio ambiente e ofrecer unha alternativa inexistente a día de hoxe».

 En una parcela de 1.125 metros cuadrados está levantando una nave de 586 que contará con seis cámaras frigoríficas, una sala de elaboración y una oficina. Su puesta en marcha, prevista para finales de año, supondrá la creación de cinco empleos, pero Pablo Fernández confía en poder incrementar pronto el número de trabajadores. 

Economía circular

Frigoríficos Mar da Pobra estará dedicada a la transformación de las capturas del día de la pesca local en productos ultracongelados. Todo el proceso se hará de forma manual. Sus puntos de aprovisionamiento, comenta Pablo Fernández, serán las lonjas de Ribeira, Rianxo y Catoira, aunque sin renunciar a ninguna.

Si algo caracteriza a esta nueva iniciativa empresarial es el hecho de que, subraya su promotor, «lévase a cabo nun marco de desenvolvemento industrial sustentable e de economía circular real».

 Así, cada una de las cámaras frigoríficas es un contenedor marítimo reciclado y adecuado para su nueva finalidad. De igual manera, Pablo Fernández recalca que los productos salidos de Frigoríficos Mar da Pobra estarán libres de plásticos porque se envasarán en bandejas realizadas con fibra de pino procedentes de bosques certificados: «Serven para conxelar a menos 40 graos e para enfornar a máis de 200». Además, serán compostables.

En esta preocupación por la sostenibilidad, este capitán de pesca convertido en empresario también ha pensado en el suministro energético, que vendrá de una instalación fotovoltaica procedente de 190 módulos.

Afirma que tal y como está concebido su proyecto, se evitará la emisión de 33,5 toneladas anuales de CO2 a la atmósfera.

Aunque todavía faltan varios meses antes de que esta planta destinada a ultracongelar productos del mar esté lista, Pablo Fernández tiene claro ya con qué artículos iniciará su andadura. Será con merluza, pulpo, chopo troceado y con un surtido de chopo, mejillón y berberecho para añadir a las paellas.

Además, procesará la volandeira con media concha, un producto por el que, afirma, ya se han interesado restaurantes.

Y es que también en la comercialización ha comenzado a trabajar ya el empresario. Explica que la compañía no tendrá grandes producciones, sino que el propósito es colocar la mercancía en pequeños establecimientos. Con algunos de ellos ya ha comenzado a establecer contactos: «Colocaremos un expositor cos nosos artigos».

Otro aspecto es la versatilidad de las instalaciones que está construyendo: «Podemos facer pedidos de 300 gramos e ata de dous quilos».

Los cimientos de la futura nave que ya se está levantando son el resultado de una idea madurada durante un largo tiempo. Sabe que constituye un riesgo: «É unha empresa innovadora na que estou investindo capital persoal que me custou unha vida gañar. Hai que facer algo, non podes quedar de brazos cruzados»."                (A. Gerpe, La Voz, 21/05/21)

27/3/09

Mariscadoras de Lira gestionan un vivero de miñoca

"Ante el auge de la pesca deportiva y el declive del marisqueo, la recolección de miñoca emerge como una opción más que aceptable entre los pósitos. La cofradía de Lira, en su apuesta por la innovación y la sostenibilidad -aquí se fraguó la primera reserva marina de Galicia-, ha creado un singular vivero para albergar gusanos de mar.

Es la cooperativa de mariscadoras (una fórmula asociativa aún escasa en el sector) la que gestiona las instalaciones, que han salido a flote sin más ayuda que la de la experiencia. Después de tres años doblando la espalda para recolectar poliquetos, Josefa Fernández, una de las siete mujeres que integra la sociedad, desvela el secreto del bicho: "Es muy delicado", dice. "Hay que saber limpiarlo, cogerlo y transportarlo", agrega. Pero los mimos continúan cuando se deposita en el vivero, donde no puede faltar un circuito cerrado de agua salada y, sobre todo, luz. "Tiene que estar encendida toda la noche, si no, escapa". Con la oscuridad, los gusanos salen de debajo de la arena y se dejan arrastrar por la marea que, en el caso del vivero, les llevaría de vuelta al mar.

Josefa enumera de carrera los motivos que les llevaron a decidirse por un nuevo recurso. "No llevábamos ingresos para casa: había desaparecido la coquina de la playa de Carnota y el Prestige nos hizo perder a nuestros clientes. Dejamos de coger cría de mejillón y cuando recuperamos la actividad ya tenían otros proveedores".

Aunque hay muchas cofradías que todavía no se muestran interesadas por este recurso y se mantienen fieles a los moluscos bivalvos, otras han decidido experimentar. El gusano de mar "da dinero", afirman en Lira, y bien lo saben los furtivos. "Antes había muchos en nuestra zona pero ahora con la reserva, como hay vigilancia, hay menos, aunque todavía siguen llevando poliquetos". Josefa reconoce que "nunca imaginamos el dinero que iba a dar porque nunca antes se había trabajado". Lo cierto, es que su precio oscila entre los 10 y los 15 céntimos la unidad, con un tope autorizado de 800 ejemplares diarios. El periodo de veda, que se inició en noviembre, se cierra el 15 de marzo.

Al margen de tener la venta garantizada, ya que trabajan por encargo, con los poliquetos las mariscadoras no tienen que andar cargada, como con el mejillón o el berberecho". A cambio, el esfuerzo se duplica en el momento de la captura porque "durante la hora de la marea tienes que levantar piedras y mover la arena" con ayuda de un hierro. A pesar de que sólo lo trabajan durante la bajamar, a veces tienen que lidiar con medio metro de agua. No obstante, existe otra modalidad que es el buceo en apnea, si bien en ambos casos la extracción es manual. En 2008 se facturaron más de 1.000 kilos en Galicia.

La comercialización suele ser directa, ya que al tratarse de una especie no apta para el consumo puede no pasar por lonja, con lo que las ganancias llegan directamente a manos de las mariscadoras sin pasar por la cofradía. Así, al menos, sucede en Lira. "Ellas, al tener una empresa, pueden vender directamente al pescador deportivo", apuntan desde el pósito pero, normalmente, la operación se efectúa "con efectos navales o algún intermediario". De ahí también que hayan decidido almacenar el bicho vivo hasta alcanzar las cantidades demandadas por los compradores. "Vivimos muy aisladas de las grandes ciudades y a los clientes no les interesa desplazarse hasta aquí por cantidades pequeñas", explican." (El País, ed. Galicia, Galicia, 11/03/2009, p. 6)

26/3/09

Reserva marina en Cedeira

"Los pescadores y mariscadores de la cofradía de Cedeira han cogido las riendas para proteger y regenerar las pesquerías de la ría y así asegurar su medio de vida y el de las generaciones venideras, tomando la delantera a la Administración. "La legislación pesquera siempre ha estado en manos de políticos que basan sus decisiones en informes científicos. Queremos demostrarle a la Administración que podemos mandar los marineros y que podemos hacerlo bien", resume Agustín Pérez, patrón mayor del pósito cedeirés, que apuesta por la autorregulación del sector.

De la cofradía de Cedeira son también las 30 mariscadoras que recogen coquina -un tipo de almeja de concha fina- en el mayor banco de Galicia, en la playa de Villarrube (Valdoviño). Cuentan que, hace una década, apenas recogían 100 gramos diarios. Hoy son casi seis kilos cada día. Por el medio hay 10 años de trabajo planificado por las propias trabajadoras, vedas voluntarias y vigilancia "día y noche, llueva o caiga lo que caiga" para evitar que los furtivos esquilmasen el molusco.

El resultado, explican desde la cofradía, es un negocio "rentable, que respeta los topes" desde una explotación racional y sostenida de los recursos. "Nadie conoce mejor esta ría y lo haremos bien", insiste Pérez Pernas. Con esta filosofía, y a iniciativa del pósito, la ría de Cedeira se estrenó el pasado 29 de enero como "reserva marina de interés pesquero" por decreto de la Xunta.

Es la segunda reserva marina que se crea en la comunidad, después de Os Miñarzos (Lira). (...)

En la práctica, la protección autonómica para la ría prohíbe la pesca y la extracción con carácter general, y deja la gestión de sus recursos en manos de una comisión mixta integrada por la Xunta y la cofradía a partes iguales. "Dirigiremos la reserva decidiendo cómo, cuándo y cuánto se puede pescar", explica el patrón cedeirés, que teme que el vuelco electoral retrase el proceso.

"Esta ría es un criadero bárbaro", apunta Irene Estévez, bióloga y secretaria de la cofradía. "No somos depredadores sin conciencia, queremos dejarles a nuestros hijos más de lo que nos dejaron nuestros padres", matiza el patrón. Un pequeño grupo de armadores ha mostrado sus recelos contra la reserva marina porque les acarreará un perjuicio económico. Pero desde la dirección del pósito replican que "nadie faenó nunca en esa zona" y achacan la protesta a una rabieta infundada." (El País, ed. Galicia, Galicia, 09/03/2009, p. 5)