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1/9/20

Elba, la gallega prehistórica de piel negra

   

Aproximación facial de Elba, en su última versión con pigmentación oscura, según las conclusiones definitivas de los investigadores. Juan Ramón Vidal Romaní

"No levantaba más que metro y medio del suelo, no comía carne y viajaba sola por las montañas, supuestamente con tres uros que entre sí no eran parientes. Elba falleció por accidente hace al menos 9.300 años. Por el estudio antropológico de los restos recuperados de la cueva en la que se precipitó, desde 2017 se sabe que tendría entre 20 y 40 años y que en los meses antes de morir posiblemente sufría un fuerte dolor de muelas. Ahora, además, una vez completado su análisis genético, se ha descubierto que no solo tenía el pelo y los ojos oscuros, sino que su piel era negra.

El dato ha sido guardado con celo hasta hoy y la nueva apariencia física de Elba vio la luz durante el reestreno del Museo Xeolóxico de Quiroga (Lugo), un edificio municipal que ha duplicado su superficie en un paisaje de montaña muy próximo al enclave (en Pedrafita do Cebreiro) en el que aparecieron los restos fósiles. La presentación oficial de esta antigua pobladora gallega de piel negra, junto con las cinco salas aumentadas, estaba prevista para el pasado mes de abril, pero se truncó por el estado de alarma. 

La ampliación del museo también servirá para presentar el estudio más completo hecho en Europa de la evolución del clima a través del desarrollo de una estalagmita. En esta formación geológica de apenas 20 centímetros, recogida en la Cova Arcoia (Quiroga), ha quedado grabado un registro continuo de 550.000 años de historia, con tres periodos glaciares y cuatro interglaciares.

Los padres científicos de Elba, bautizada con un nombre celta que significa “la que viene de las montañas”, son el geólogo y miembro de la Real Academia Galega de Ciencias Juan Ramón Vidal Romaní, que dirigió también el estudio de la estalagmita, y la paleontóloga Aurora Grandal. En la investigación han trabajado con ellos la genetista especializada en ADN humano antiguo Gloria González Fortes; el antropólogo forense Fernando Serrulla; y la artista forense Margarita Sanín, experta en reencarnar rostros de los que ya no quedan más que los cráneos. 

Elba es el primer fósil humano femenino del Mesolítico (transición entre el Paleolítico y el Neolítico) estudiado genéticamente en la Península Ibérica, datada por el carbono 14 dos milenios antes que el hombre de ojos azules de La Braña (Valdelugueros, León). Es, además, la muestra antigua más occidental estudiada en Europa. En Galicia, con posible presencia humana al menos desde hace 300.000 años, no se ha recuperado ningún otro esqueleto tan ancestral.

La reconstrucción de su historia, que no deja de ser una hipótesis, se ha basado en las pistas que revelaron sus propios huesos y los de esos tres uros datados en su misma época que aparecieron junto a ella. Pero también en toda una serie de circunstancias ambientales que explicarían por qué se accidentó. Según sus investigadores, Elba recorría con su ganado la ruta más cómoda, a media ladera, que coincide con el camino asfaltado actual entre los ayuntamientos de O Courel y Pedrafita (Lugo) en el lugar de Chan do Lindeiro. Había nieve, pero poca, que cubría la vegetación agreste de la zona. 

Como explica Vidal Romaní, probablemente “empezaba la primavera”, porque en pleno invierno la mujer que guiaba a su ganado en busca de pastos no se hubiera aventurado a cruzar y en verano, ya sin nieve, habría visto el pozo natural de 15 metros de profundidad que se había abierto bajo tierra, por el derrumbe del techo de una cueva que hoy se conoce como Cova do Uro. Elba y los herbívoros, uno de ellos descomunal, pisaron en falso y la tierra se abrió bajo sus pies. Se precipitaron al fondo de la dolina y allí quedaron para siempre, maltrechos pero todavía vivos.

Esta hipótesis, sin embargo, es rechazada categóricamente por el catedrático de Prehistoria de la Universidad de Valladolid, Manuel Rojo. “Hace 9.300 no había llegado el pastoreo a la península Ibérica. Eso no se produjo hasta el 5.600 y fue con ovejas, no con uros. Estamos hablando de más de 4.000 años de diferencia”. Rojo, que publicó en Nature su investigación de las cuevas de Els Trocs en Huesca, recuerda que los uros “eran animales salvajes enormes que no pastoreaba una pastorcilla”, bromea. Este prehistoriador, uno de los más reconocidos de España, no cuestiona, sin embargo, el color de la piel. “Eso no puedo saberlo porque no tengo las pruebas de ADN, y no tengo por qué dudarlo. Pero lo del pastoreo es una aberración histórica”, informa Vicente G. Olaya.

Elba pertenece al haplogrupo U, característico de los cazadores recolectores europeos, y en concreto al subhaplotipo U5b1, originado en la Península Ibérica hace 16.000 o 20.000 años. Su cráneo incompleto fue descubierto en 1996, y los demás huesos se recuperaron bajo cascotes y arcilla en sucesivas expediciones desde 2010. El estudio antropológico, en el marco de la investigación impulsada por el Instituto Universitario de Xeoloxía Isidro Parga Pondal, reveló que la vida de Elba en aquellas tierras donde acaba la sierra de O Courel para abrir paso a la de Os Ancares, no era fácil. Posiblemente desde la infancia arrastraba las secuelas de un traumatismo craneal, sufría artrosis, dolores en la boca y se alimentaba mal, con épocas en las que escaseaba la comida.

El antepasado negro de los británicos

Por el colágeno de sus restos fósiles se concluyó que procedía de un territorio granítico bastante cercano al paisaje calcáreo en el que murió, y genéticamente estaba emparentada con otros restos hallados en el norte de Portugal. Pero su piel oscura (como la de los ancestros africanos del Paleolítico de los que todos los humanos provienen) remite también a la imagen del conocido como Cheddar Man, el antepasado de los británicos que se conserva en el Museo de Historia Natural de Londres. El director del Museo Xeolóxico de Quiroga, Ramón Vila Anca, recuerda que el Hombre de Cheddar (un fósil de hace 10.000 años rescatado en 1903 de la cueva de Gough, próxima a la localidad de Cheddar) era de piel muy oscura a negra, de pelo rizado y de ojos azules, algo que no salió a la luz hasta 2018, al aplicársele las nuevas técnicas de investigación genética.

A diferencia de este hombre que probablemente perdió la vida con una muerte violenta, Elba era “negra de piel y de ojos castaños, pero no presentaba signos negroides”, explica Vidal Romaní. La vida en la montaña era difícil, “en las cuevas de la zona han aparecido muchos restos de animales como osos de las cavernas y ciervos, pero no fósiles humanos”, comenta el jefe del equipo gallego; lo que da idea de la “escasa población” que buscaba abrigo en este rincón del planeta aislado por la orografía. “La tez es un rasgo físico que cambia relativamente rápido” dependiendo de las circunstancias ambientales, dice. “Los movimientos humanos estaban sujetos a las glaciaciones, y Galicia pudo haber estado habitada al mismo tiempo por unos grupos de piel más blanca y otros de piel más oscura”.            (Silvia R., El País, 29/08/20)

17/1/18

“O maior descubrimento de arte rupestre das últimas dúas décadas en Galicia”, revelado polos incendios




"O maior descubrimento de arte rupestre das últimas décadas en Galicia” é como presentan varios arqueólogos o achado nos montes de Taboexa (As Neves) afectados polos incendios do pasado outubro dunha superficie de petróglifos descoñecida ata o de agora.

 Unha descuberta que avalaría “un novo paradigma para a arte rupestre galega e portuguesa: entre o fondo da ría de Vigo e o río Lima o animal case exclusivo, multirepresentado, non é o cervo, son os équidos”. A Dirección Xeral de Patrimonio da Xunta confirma que os novos petróglifos de Taboexa “non están catalogados e, a priori, parecen importantes”.

O descubrimento dos novos petróglifos, que se produciu o pasado 7 de decembro, foi anunciado a pasada semana, tras a súa análise polos expertos, no salón de actos do Centro de Interpretación do Patrimonio de Taboexa, nun acto no que estiveron presentes Xosé Lois Vilar, Eloy Martínez e Manolo Ledo, da sección de arqueoloxía do Instituto de Estudos Miñoráns (IEM), moi activo na recuperación e investigación do patrimonio en todo o sur da provincia de Pontevedra, así como o alcalde das Neves, Xosé Manuel Rodríguez, e os descubridores do petróglifo, Cándido Verde, Xosé Álvarez “O Buraco” e Xilberte Manso. 

O arqueólogo Xosé Lois Vilar destaca que na zona na que se descubriron os novos petróglifos había xa outros inventariados, pero os agora atopados estaban enterrados e só puideron ser localizados tras os incendios do pasado outubro, paradoxo do que se lamenta porque o lume é dos peores inimigos deste tipo de restos arqueolóxicos. Foi precisamente cando foron revisar o estado en que os incendios deixaran os petróglifos xa catalogados cando se atoparon co agora descuberto.

Desde o IEM  consideran os petróglifos de Taboexa “dos mellores de Galicia polo seu tamaño, pola súa tipoloxía e pola cantidade e variedade de figuras representadas”. Segundo a descrición dos arqueólogos, nunha laxe inclinada de entre 25 e 30 metros cadrados (uns 6x5 metros) están gravadas diversas coviñas, algunha figura abstracta e “uns vinte zoomorfos orientados en direccións diverxentes ocupando toda a pedra”.

 “Na parte alta presidindo, un home ben sexuado, á súa esquerda un cánido e debaixo un équido ferido por arma longa, animais de boísima factura, boa conservación, grande tamaño e na mesma zona do petróglifo gravados usando tres técnicas distintas”, esquemática, vaciado do corpo e doble trazo. Segundo Vilar, o petróglifo aoparíase entre os "40 ou 50 mellores de Galicia" e sería o mellor dos atopados nas dúas últimas décadas.

 Segundo os expertos, os zoomorfos son “claramente équidos coa cola espesa, as orellas, a ausencia de cornas”, o que os leva a ratificar “un novo paradigma para a arte rupestre galega e portuguesa: entre o fondo da ría de Vigo e o río Lima (xa cun caso en Felgueiras, máis ao sur) o animal case exclusivo, multi representado, non é o cervo, son os équidos”. 

Segundo din, “nesta extensísima área xeográfica só se coñecen dez superficies claras con cérvidos, delas só unha, quizais dúas en Portugal, pegadas ao Miño (Verdoejo) e máis de cen con équidos co mesmo comportamento que os cérvidos, perseguidos, cazados, simplemente representados na pedra. Os équidos cazados vivos ou matados co home como dominador da natureza”.

“Este postulado comprobado na práctica vén de afianzarse aínda máis coa descuberta en Taboexa, que confirma o novo paradigma”, din os expertos do IEM, cuxa sección de arqueoloxía e etnografía vén impulsando o Proxecto Equus, que combina os estudos zoolóxicos, etnográficos e arqueolóxicos sobre os garranos (equus ferus atlanticus) e a arte rupestre.

Desde a Consellería de Cultura indican que o IEM comunicou á Dirección Xeral do Patrimonio a aparición destes achados, que “non están catalogados” e que “a priori, parecen importantes”. Está previsto que nos próximos días arqueólogos de Patrimonio se despracen á zona para inspeccionar os achados, valorar a súa importancia e determinar que medidas tomar con eles."              (Praza Pública, 14/01/18)

25/10/16

A Cova de Eirós, clave para explicar a extinción dos neandertais no noroeste peninsular

 Cova de Eirós

"Como explican os investigadores da USC Ramón Fábregas Valcarce (director científico do proxecto), Arturo de Lombera Hermida (co director da escavacións), Mikel Díaz  e Alicia Ameijenda, os microvertebrados permiten realizar interpretacións paleoambientais e paleoclimáticas moi detalladas, “posto que achegan datos moi interesantes sobre o ecosistema que os acolleu –clima, vexetación...–, de aí que sexan unha ferramenta moi empregada en arqueoloxía”. 

Aínda que non posúen unha gran tradición no estudo do paleolítico do noroeste da Península Ibérica, esta nova investigación “confirma unha vez máis a validez dos pequenos vertebrados para avanzar no coñecemento sobre a evolución humana”. 


Os resultados desta liña de traballo toman como base a análise de 208 restos de pequenos vertebrados atopados en Cova Eirós, en Triascastela (Lugo), entre os que se atopaban ranas, serpes, morcegos ou roedores, entre outros. Os restos foron localizados nos niveis da cova correspondentes ao Paleolítico medio (cunha antigüidade de 40.000 anos) e ao Paleolítico superior inicial (32.000 anos). 

Cova Eirós é un xacemento arqueolóxico escavado sistematicamente dende o ano 2008 cuxo estudo permite profundar nas posibles causas que poderían ter provocado a desaparición dos neandertais. 


O equipo que estuda este xacemento concluíu que esta especie se extinguiu por unha combinación de factores, entre eles o estrés causado pola chegada do Homo sapiens, “con quen entraría en competencia” e así se recolle na revista Quaternary Science Reviews, que publica o traballo, informa a USC.


Para alcanzar esta conclusión, o equipo tivo en conta que en Cova Eirós as condicións ambientais e climáticas nas que viviron as comunidades neandertais eran moi semellantes ás que coñeceron os primeiros humanos anatomicamente modernos. Cunha climatoloxía máis fría e chuviosa que na actualidade, foi un período caracterizado pola inestabilidade climática, definido por un progresivo enfriamento que conduce á última glaciación. 

Ademais dos investigadores da USC, asinan o artigo Iván Rey, Juan Manuel López-García, Hugues-Alexandre Blain, María Bennàsar, Xosé Pedro Rodríguez e Jordi Agustí, do Institut Català de Paleoecologia Humana i Evolució Social (IPHES) da Universidade Rovira i Virgili; Sandra Bañuls, da Università degli Studi di Ferrara; e Ángel Blanco Lapaz, da Universidade de Tübingen. 


FONTE DE REFERENCIA


Cova Eirós, cuxas últimas campañas de escavación realízanse co financiamento da Consellaría de Cultura, Educación e Ordenación Universitaria da Xunta de Galicia, está emerxendo como unha fonte de referencia no noroeste ibérico debido a que as últimas datacións realizadas para o nivel 3, achegan información sobre as últimas poboacións de neandertais (40.000 anos) e no caso do nivel 2 dos primeiros grupos de humanos anatomicamente modernos neste territorio (32.000 anos). 
Así, converteuse nun xacemento de referencia no norte peninsular para estudar as similitudes e diferenzas entre dúas especies de homínidos (homo sapiens e neandertal) nunha mesma contorna e xacemento. Os traballos nesta escavación compleméntanse cos da Cova de Valdavara (Becerreá), onde os investigadores do GEPN da USC levan traballando desde 2007 nos seus tres xacementos."                      (Galicia Confidencial, 24/10/16)

8/4/11

El (evidente) matriarcado gallego (y ferrolano)... viene de lejos... de la Prehistoria


Mar Llinares muestra una representación de una pareja de australopitecus

"Ginecocracia. Así definió, escandalizado, la forma de vida en los castros gallegos prerrománicos el historiador griego Estrabón. La idea de que el noroeste peninsular fue un matriarcado en algún tiempo se mantuvo a lo largo de los años, incluso Emilia Pardo Bazán escribió:

"No desmiente la mujer gallega las tradiciones de aquellas épocas en que estando dedicados los varones de la tribu a los riesgos de la guerra o a las fatigas de la caza, recaía sobre las mujeres el peso total, no solo de las faenas domésticas sino de la labor y cultivo del campo".

Pero según explicó Mar Llineras en el I Encontro Interdisciplinar de Historia do Xénero, que se celebra estos días en la Facultade de Filosofía de la Universidade de Santiago de Compostela, no existe ninguna prueba que lo pueda demostrar. (...)

Aún así, la del matriarcado gallego es una teoría creíble y lógica. Los indicios no se quedan en las crónicas de los autores clásicos. También en los monumentos funerarios queda patente que la mujer estaba, por lo menos, más presente que en otras comunidades. Hay un número importante de inscripciones dedicadas a mujeres.

Además, se encontraron lápidas en las que solo se nombra a la madre del fallecido, sin hacer referencia al padre. Todo ello apunta a una dirección, pero es imposible saberlo a ciencia cierta.

"Probablemente habría una división de tareas: la mujer trabajaba la tierra mientras el hombre realizaba expediciones para la caza", explica Llinares, "para alguien de la Grecia del siglo I, donde las mujeres estaban totalmente sometidas, esto ya era una razón para escandalizarse". (...)

Por el contrario, cuando se pusieron en marcha las teorías feministas, fueron ignoradas por "usar argumentos políticos". Lo que proponían se conoce como el modelo de la mujer recolectora, opuesto al del hombre cazador.

Esta teoría daba más importancia a la dieta vegetal, que en un principio constituiría el sustento de los homínidos. Se supone que la caza fue más tardía y que las mujeres se ocupaban de la recogida de vegetales. Incluso se cree que estas primeras agricultoras inventaron algunas herramientas.

"Sería muy difícil confirmar cualquiera de las hipótesis", cuenta Llinares, escéptica." (El País, Galicia, 07/04/2011, p. 8)