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22/4/16

Galicia ha perdido un 25% de su capacidad de gasto -18.000 millones- y soporta hoy el triple de deuda que cuando Feijóo gana las elecciones en 2009. Uno de los mayores misterios de su gestión reside en averiguar en qué se gasta ese incremento de deuda

"El mismo día que la Fiscalía denunciaba a dos altos cargos de su administración por homicidio, como consecuencia de la muerte de siete enfermos de hepatitis C a quienes se le retrasó el tratamiento por motivos presupuestarios pese a los avisos de sus médicos, el presidente de la Xunta, Núñez Feijóo, comparecía donde más le gusta, en Madrid, para revelarnos que se quedaba en política para luchar contra Podemos… Aleluya. Estamos salvados.

Puestos a sacrificarse y parar cosas bien, podía haberse empleado, antes y con idéntico entusiasmo, en parar las terribles consecuencias de las mentiras y engaños que los enfermos de hepatitis C han soportado, y todavía soportan, para que mandatarios como él puedan presumir y disputarse el título de grandes campeones en la lucha contra el déficit.

Las cuentas del Gran Núñez Feijóo parecen ser el secreto de su éxito y de su buena imagen como gestor. El control del déficit se ha convertido en un logro que le ha permitido impartir lecciones de gestión a las restantes administraciones, figurar como aspirante a la sucesión de Rajoy a pesar de sus vacaciones en la nieve y en la playa con el narco Marcial Dorado, o tener al Partido Popular en vilo durante semanas con el falso dilema de su candidatura. Veamos con algo más de detalle como obra su magia.

Galicia ha perdido un 25% de su capacidad de gasto -18.000 millones- y soporta hoy el triple de deuda que cuando Feijóo gana las elecciones en 2009. Uno de los mayores misterios de su gestión reside en averiguar en qué se gasta ese incremento de deuda un presidente que presume precisamente de no gastar. 

Seguro que no la invierte en reactivar una economía donde el paro ha crecido veinte puntos por encima de la media del estado español, o en reflotar unas cajas gallegas que apadrinaba como gran grupo financiero nacional y acabaron emigrando a Venezuela.

No parece que se gaste la deuda en atender a unos proveedores que financian a la fuerza las deudas de una Xunta que demora sus pagos por años

Tampoco parece que se gaste la deuda en atender a unos proveedores que financian a la fuerza las deudas de una Xunta que demora sus pagos por años, como le recordó por carta el ministro Montoro hace unos días. Mucho menos la compromete en mejorar unos servicios públicos sometidos a una dieta feroz de recortes masivos en presupuestos –un 18% menos- y personal: la sanidad gallega ha perdido más de quinientos médicos en cuatro años; otro tanto ha sucedido en el sistema educativo. 

Son los propios comités y órganos asesores de la administración gallega quienes alertan informe tras informe sobre el imparable crecimiento de la desigualdad en Galicia a consecuencia de los recortes masivos impulsados por nuestro mago del déficit.

Curiosamente tanta austeridad no ha impedido que un grupo de empresas privadas se haga de oro con el negocio de un hospital en Vigo que ha costado el doble de cuanto habría costado si fuera únicamente público; todo para que impute en las cuentas de la Xunta y no le estropee al Presidente su imagen de campeador del déficit.

A esto se reduce la supuesta gran capacidad de gestión de Núñez Feijóo que tanto asombra al mundo: negar derechos y prestaciones, reducir servicios, bajar el sueldo a los trabajadores públicos y echar gente a la calle. No hay magia ni buena gestión que mejore los ingresos y los recursos. Sólo el viejo truco de hacer pagar a los demás las amargas consecuencias de tus grandes éxitos."               (Antón Losada, eldiario.es, 19/04/16)

8/5/13

Una aldea ourensana revivirá gracias a la extracción de tantalita, imprescindible en la microtecnología

Jesús García pasea por A Penouta, el pueblo del ‘oro gris’. / Xurxo Lobato

"En la aldea ourensana de Penouta sobresale una montaña con la boca partida. Desde 1971 y hasta 1986 cientos de vecinos de la comarca de O Bolo, contratados primero por Hornos de Bilbao y después por una empresa del holding de Rumasa, le extrajeron el estaño que guardaba —para destinarlo a la industria armamentística— y llenaron el lugar de bares, de niños y de una prosperidad resplandeciente. Duró lo que tardó en vaciarse la gran roca. 

El fin de la actividad, avanzados los ochenta, dejó la montaña herida, clausuró los bares para siempre y disparó un éxodo de las familias de los empleados hacia Cataluña, el País Vasco y otras clásicas rutas de la emigración que han asumido los gallegos como inapelables desde mediados del siglo XX.

 Ahora podrán hacer el viaje de vuelta: la escombrera de cascotes que apiló Rumasa a los pies de la pelada montaña, mancomunada rebosa tantalita —junto con el columbio forma el denominado oro gris, el coltán: el material más codiciado, por escaso, por la industria tecnológica— que la empresa canadiense Pacific Strategic Minerals se propone explotar en breve. El elixir de la nanotecnología, a los pies de la olvidada aldea orensana. Un maná bajo la losa del tiempo.

Los vecinos sonríen de lado. La firma canadiense ha comenzado ya a pagarles el alquiler de la zona minera (7.000 euros anuales mientras hace las catas; después “ya se verá hasta dónde asciende el pago”, precisa el alcalde de Viana do Bolo, Andrés Montesinos) y a contratar mano de obra en el pueblo.

 De momento, apenas una decena de hombres. Aunque ni el alcalde pedáneo, Manuel Rodríguez, palista de oficio, media vida transportando el estaño en esa misma mina, tres décadas ya abandonada, tiene la más remota idea de “qué cosa es esa” de la tantalita: “Tanto nos da”, puntualiza de inmediato.

 Como casi todos los varones de cierta edad en este pequeño pueblo del oriente orensano, Rodríguez trabajó en la mina a cielo abierto de Penouta para Rumasa sacando el estaño con la paleadora. Cuando la mina cerró, el pedáneo se trasladó a extraer pizarra y granito a otra cantera en el municipio próximo de A Veiga. 

Hasta que esta también se agotó. Fue entonces cuando el pedáneo se reconvirtió en albañil y en agricultor autónomo. Esto es, se dedicó al cultivo para autoconsumo en sus pequeñas parcelas de la aldea. Como la mayor parte de los hombres de su quinta (él tiene 57 años) que se quedaron en el pueblo: apenas un puñado.

Penouta es la visión de la montaña partida vigilando el escaso vecindario galaico que vive de un par de animales y de sus huertos y asomándose a Castilla por su otra faz: a un tiro de piedra del lago de Sanabria.

La aldea se vino abajo al mismo tiempo que la montaña empezó a mostrar sus vísceras resecas. Tres décadas después del cierre de la mina no queda estaño ni rastro de los bares, la población no supera los 50 vecinos de lunes a viernes, y solo cinco menores de edad, de entre 3 y 15 años, corretean por el pueblo. 

Eso los fines de semana, porque a diario el transporte escolar los desplaza hasta el colegio y el instituto de la capitalidad del municipio, Viana do Bolo, a 12 kilómetros, de donde regresan por la tarde para encerrarse en casa.

Así que durante estas tres últimas décadas, salvo en la fiesta patronal de San Bartolomé, en agosto, cuando la aldea estalla en un jolgorio de verbena y empanadas, Penouta ha sido un lugar montañoso lleno de ese silencio que retumba en los pueblos que envejecen pronto. 

Hasta que, hace un año, la empresa canadiense sospechó de la existencia del tantalio, ese elemento químico cuyas valiosas propiedades desconocen los vecinos, y dio con el mineral, la tantalita, entre los cascotes de la escombrera.

La remota aldea guardaba el codiciado tesoro imprescindible para la industria tecnológica que buscaba Pacific Strategic Minerals por el mundo. Los escombros que Rumasa desdeñó y que dejó tirados en la balsa creada a los pies de la montaña han resultado estar llenos de una de las 14 materias primas minerales en riesgo de escasez y consideradas “fundamentales” para la industria europea, aunque en este caso se lo lleve una firma canadiense.

Los vecinos de Penouta no tienen, en su mayoría, ordenadores. Y, como el pedáneo, desconocen qué es la tantalita; como desconocen también que por la posesión de este oro gris que alimenta a las nuevas tecnologías se han desatado guerras tremendas en el mundo, como la del Congo, que ha sembrado de muertos el país africano en una espiral imparable.

Ajena a los avances de la tecnología y al preciado valor de la tantalita, la escasa población de Penouta ha vivido una paz apuntalada en esa sólida inactividad de la mayor parte de los envejecidos pueblos gallegos. Aunque, en este caso, con el codiciado tesoro al lado de sus empobrecidas casas, en el terreno de propiedad comunal, a punto de salir, a precio desorbitado, al mercado internacional europeo y americano.

El estudio presentado por la firma canadiense a la Xunta de Galicia para obtener los permisos necesarios estima que la empresa podrá extraer 13 millones de toneladas del valioso mineral en la pequeña aldea. El coltán se vende en este momento a casi 200 euros el kilo en el mercado internacional.

Los vecinos no verán esa riqueza, pero, antes como ahora, cobrarán el alquiler por el terreno y volverán a la actividad laboral que siempre les ha proporcionado la montaña. “Pues claro que es nuestro, pero nosotros no podemos hacer más que lo que hacemos: alquilarlo y exigir que nos den trabajo”, comentan uno tras otro los habitantes de la ahora aún abandonada Penouta. Irá renaciendo poco a poco. La empresa espera extraer 3.000 toneladas diarias durante 15 años.

Jesús Vizcaya vive en Viana do Bolo, pero a veces aún pasa por la aldea en la que trabajó para Rumasa como administrativo de la mina de estaño y en donde era el representante sindical de CC OO. No la puede olvidar. Entre otras razones porque la boca abierta de la montaña es lo primero que se ve al entrar en el municipio en el que vive.

El hombre recuerda aquellos prósperos ochenta: “Éramos 145 empleados fijos, todos de la zona, y había más de 100 empresas filiales”. Las cifras serán similares en cuanto la empresa canadiense comience la extracción. Un potosí para una aldea perdida en la montaña y para una comarca depauperada como las de la práctica totalidad de la Galicia interior.

Hace tres décadas, los sueldos que pagaba Rumasa eran de “entre 80.000 y 100.000 pesetas mensuales”, recuerda el exsindicalista mientras señala la montaña y explica cómo al cesar la actividad “todo se vino abajo”: el cierre de los tres bares, el éxodo migratorio, el envejecimiento, el vacío rotundo sobre el pueblo.

Tras el mazazo demográfico y económico que supuso la inactividad minera, a los vecinos les quedó la supervivencia. Claro que, tres décadas después de aquella gloriosa época, con la montaña partida presidiendo ese silencio tangible de la aldea y con la crisis azotando a toda España, el tesoro de la aldea de Penouta (un centenar de empleos directos asegurados) sigue intacto."          ( , El País,  23 ABR 2013)

25/1/11

Galicia entra en lo peor de la crisis: el paro avanza en Galicia más rápido que en el resto de España y la producción industrial se desploma

"El efecto Xacobeo ha ayudado a amortiguar un poco el empeoramiento de los índices, aunque las estadísticas de viajeros que se alojan en establecimientos turísticos (excluidos, por tanto, los peregrinos), hablan de crecimientos modestos (del 6% en el número de visitantes y del 5% en pernoctaciones cuando solo falta por contabilizar el mes de diciembre).

"El Xacobeo no es suficiente para contrarrestar el grave problema industrial", apunta el economista Manuel Lago. "El debate no debe centrarse en si el Xacobeo aportó crecimiento, el verdadero debate es nuestro sector industrial y la Xunta lo elude obsesionándose con un tema menor", añade. (...)

Entretanto, para el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, "la culpa de todas las tensiones económicas" es del Gobierno de Rodríguez Zapatero. (...)

"La Xunta tiene un presupuesto de 10.000 millones de euros y amplias competencias en industria, economía, infraestructuras, empleo o educación.

Es, por lo tanto, el principal agente económico del país, por encima del Gobierno central. De ahí que la responsabilidad de la evolución económica mejor o peor recae en el Gobierno autónomo y su presidente", reflexiona Manuel Lago. (...)

Pero Novacaixagalicia tiene que hacer frente de forma inmediata a un montón de problemas, como despedir a 1.200 trabajadores, afrontar los pagos del dinero que ha pedido prestado al Frob y pelear para seguir siendo una caja de ahorros.

Si Merrill Lynch ha acertado en su último informe, la caja gallega necesita recapitalizarse con 3.100 millones. No va a ser fácil que, en estas condiciones, financie además la recuperación económica de sectores clave para Galicia." (El País, Galicia, 23/01/2011, p. 2/3)

"La política de brazos caídos del Gobierno de Feijóo agrava la situación, con la parálisis de algunas iniciativas que estaban en marcha, como el plan eólico, el de I+D+i o la dependencia, desactivando sectores de servicios nuevos, como el audiovisual, y las actividades industriales y culturales". (...)

"Tiene márgenes importantes que desaprovecha, e incluso tomó decisiones claramente contraproducentes". Se refiere a las rebajas fiscales puestas en marcha por Facenda para estimular la compra de viviendas.

"Podría sostener una mayor capacidad de gasto público con una política fiscal activa y progresiva, aumentando el marginal en las rentas altas del IRPF, como hicieron otras comunidades, o mantener el impuesto de sucesiones y donaciones". (...)

El presidente de la Escuela de Finanzas, Venancio Salcines, apunta directamente a la Consellería de Economía: "Tiene como principal meta sobrevivir, intentando solucionar los múltiples incendios que cada día surgen en el tejido económico. Son políticas de parcheo, no tienen o, si la tienen, no muestran una agenda reformista". (...)

"Esto es casi una regla que parece no ir con los gallegos. Por eso llama tan poderosamente la atención que se inviertan millones de euros en algún aeropuerto cuya necesidad es más que cuestionable, mientras se recortan recursos en educación, por poner un ejemplo, o que no se acometa de una vez la reordenación institucional del territorio".

La obsesión por reducir el déficit es, para Manuel Lago, preocupante cuando en Galicia hay 237.313 parados. "El riesgo de cronificación en el desempleo, de consolidación de la bolsa de parados de larga duración va a colocar en Galicia a decenas de miles de personas al borde de la exclusión social".

Considera que el PP de Feijóo ganó las elecciones autonómicas sin un partido suficientemente preparado y que el presidente dirige "un equipo débil e inexperto", lo que para él explica "una parte importante de la paralización de la acción de Gobierno y la ausencia de propuestas y planes". (El País, Galicia, 23/01/2011, p. 3)

28/9/10

Los economistas advierten del peligro de la deuda gallega

"El primero, que Galicia tiene que acabar con el "café para todos", la "lluvia fina de subvenciones públicas", sin objetivos concretos ni estrategias de futuro. Esa tendencia a sembrar -y financiar- lobbys empresariales que se disfrazan de clústeres; de encargar planes estratégicos que terminan en un cajón; de mirarse al ombligo por el furor de las exportaciones sin querer ahondar en la eurorregión con Portugal.

Una de las ponencias alertó del riesgo que corre Galicia al intentar cubrir sus enormes necesidades de financiación. En 2012 ese riesgo podría traducirse en un agujero del 26% del PIB (más que todo el presupuesto de la Administración autónoma). Las estimaciones están calculadas a partir de lo que debe la Xunta (5.544 millones en la actualidad); lo que va a poder pedir prestado a los bancos y de lo que necesita del sector privado para financiar hospitales y carreteras.

Los números rojos también crecerán por los 2.500 millones de las liquidaciones negativas de años anteriores que Galicia le debe al Estado y que Feijóo no está muy dispuesto a pagar. Y la trampa, según los economistas, está en que los tradicionales mecanismos de solidaridad interterritorial, que ayudan a redistribuir los ingresos, son cada vez menos." (El País, Galicia, 25/09/2010, p. 5)