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1/4/22

El ‘factor Emilio Rojo’, la historia del visionario viticultor de Ribeiro

 "Cada madrugada controlaba las vides y durante la fermentación dormía en la bodega. Esta es la historia del creador de un vino blanco mítico, que encontró en los bancales de una pequeña viña de Leiro, en Ourense, su edén particular y una manera de expresarse a través del vino. Un universo a la medida de un pionero.

 “A veces estoy vivo, pero la mayor parte del tiempo estoy muerto”, afirma con naturalidad Emilio Rojo, visionario viticultor que convirtió una viña familiar en una referencia del vino en general y del ribeiro en particular. “Cuando digo que estoy muerto es porque mi actividad cae abruptamente. Entro en melancolía. Profundos pozos. Estoy solo conmigo mismo”, dice.

Es una mañana fría de otoño. Una cubierta vegetal de castaños, mimosas y robles impide que el sol penetre en el camino que lleva desde Leiro (Ourense) hasta el icónico viñedo. El suelo es un manto de hojas marrones. En algunas de las piedras que sobresalen se perciben marcas del hierro de las llantas de los carros que, en su día, transportaban las pipas de vino hasta la carretera, camino del ferrocarril de Ribadavia, Santiago o Pontevedra.

El paseo atraviesa Ibedo, una aldea abandonada desde los años sesenta. Aquí heredó Rojo la casa familiar de Julia González, su mujer, fallecida en octubre de 2019 y a la que una cruz azul de teca recuerda desde lo alto del terreno. “Di la vida en esta viña para que mi mujer se sintiera orgullosa de mí”.

Unos metros más adelante, el camino ofrece la imagen de un anfiteatro natural. La niebla esconde el terreno. Debajo, 1,2 hectáreas escalonadas de viñedo de las que hasta 2019 salieron entre 4.000 y 6.000 botellas al año. Se encuentran en algunos de los mejores restaurantes de Europa y de Estados Unidos. La primera apareció en 1987 y se vendió por 500 pesetas. Hoy son piezas escasas y cotizadas. Se reconocen por un punto rojo impreso en la etiqueta, referencia al apellido del autor, al sol, a Japón —”mi sueño es que se venda allí”— y a las obras de arte que han encontrado comprador. ¿El secreto? “No puedo contar mucho porque he tomado muy poco. Y del mío, menos. No lo podría definir. Soy abstracto. He bebido agua como nadie”.

¿Qué uvas hay aquí? “Confesables: albariño, godello, loureiro, lado…”. ¿Y las inconfesables? “Hay otras pequeñas minorías. Me encantan las minorías. Pero no debo confesarlas”.

Para Laura Montero (Madrid, 45 años), ingeniera agrónoma y directora técnica de Viña Meín-Emilio Rojo —el proyecto que adquirió la viña en 2019—, la clave está más allá de las uvas, la orientación o el terreno. “Es el factor Emilio. Entendió que esta era la extensión que podía trabajar y cuidar. También la que le permitía expresarse. Y eso fue hace 40 años, cuando casi nadie lo hacía. El resultado es un ribeiro de verdad: fresco, ácido, cítrico, mineral, que se abre con el tiempo. Los vinos de Emilio explotan cuando tienen cuatro o seis años”, explica.

El sol aparta la niebla y ofrece un contraste de colores en el que predomina el tono amarillento. “Cuando estoy vivo, a veces funciono al 100%. Pasan por mi cabeza estrategias acojonantes”. Hoy, dice Emilio, es un buen día. Porque hoy está “muy vivo”.

La humedad se condensa en el calzado. También en el compacto bigote de Emilio, una de sus señas de identidad. Lo luce desde los 16 años. Suele llevar sombrero o gorra. Siempre lleva un pañuelo de seda natural al cuello. Le cuesta mirar a los ojos. De complexión delgada, deja colgando un buen trecho del cinturón. “Me da un toque. Me recuerda a los coches cuando llevaban una goma de caucho para derivar la electricidad aerostática al suelo y que la gente no se mareara”, explica hablando en meandros. Al final de cada frase aparecen unas briznas de acento gallego. Intercala términos en inglés y en francés.

Emilio Rojo nació hace 70 años en el hospital de beneficencia de Ourense, en la calle del Progreso. Su familia hacía vino y cultivaba pimientos y maíz. A los nueve años se fue a Sevilla con su tío Eduardo, profesor —”Mire, su sobrino, no le entendemos, es que habla como un lobo”, decían sus compañeros en referencia al gallego—. Regresó a casa. Estuvo interno. Estudió Telecomunicaciones en Madrid. Vivió en Londres en la casa del actor Leo Anchóriz. Lavó platos en el Royal Kensington Hotel. Opositó para farero. Aprobó la teoría. Suspendió la práctica. Trabajó con gammagrafías, en investigación armamentística, controló la calidad de las piezas para los Land Rover. Vestía bata blanca y llevaba su nombre anclado a la solapa.

 En 1986 conoció a Julia en una fiesta de verano. Regresó a la tierra en contra de la opinión familiar y un año después se casó y empezó a hacer vino. “No tenía una pasión especial por el vino. Es más, no me gustaba. Pero era lo más fácil porque mi padre ya lo hacía. Yo le ayudaba con las vendimias, aunque no me dejaba ni podar”. Optó por un terreno de su familia política. Tiró de recuerdos y de libros. Fue preguntando y ensayando. Utilizó la prensa de su padre, que “perdía mosto por todos lados”. Pidió un crédito para comprar una nueva. Al 18%. Su padre no le avaló. Arrancó las vides y las plantó de nuevo. “Las pasé muy putas al principio. Me decía que tenía que triunfar porque, si no, mi familia y la de mi mujer…”.

Comenzó entonces una dinámica que se alargó durante más de tres décadas. “Subía a la viña cada día a las cuatro o las cinco de la madrugada, en invierno, verano, otoño o primavera. Cuando el mundo se despertaba, yo llevaba ya tres horas de trabajo. Todo era manual. Minucioso. Casi neurótico. Como un jardinero en un jardín de té japonés. Hay que currar muy duro en la viña. Con niebla, con frío, con calor… He trabajado como un animal. Estuve triste, estuve contento. Me encantaba la luz de esas horas. Me gusta el naciente. El ocaso no me gusta. ¿Irías a un entierro o a un bautizo? Cuando salía el sol y empezaba a sentir el calorcito… Bajaba a primera hora de la tarde, aquí en verano hay días de 40 grados. Me daba un baño en la charca, comía y me pegaba una siesta…”, rememora. Eran tiempos de dormir en la bodega durante la fermentación. Dos semanas con una manta y un camping gas. Con la puerta abierta para evitar riesgos. Con Julia a su lado.

Lo más difícil, le decían, era vender el vino. La primera vez salió con dos botellas en una cartera. “Dirección Santiago. Y Coruña, aussi [también]”. El dueño de un restaurante le dijo que 500 pesetas le parecía un precio un poco caro. Que si le dejaba la botella, la probaba y, si le gustaba, ya se lo pagaría. “Yo te la dejo con mucho gusto, solo tienes que dejarme tú a mí 500 pesetas, que es el valor de mi vino, porque yo lo quiero mucho”, le contestó. Uno de los clientes del restaurante se levantó y dijo que se quedaba él la botella. “Volví a casa emocionado. Llegué a las tres de la madrugada. ‘¡Julia, vendí una botella!’. Y ella me contestó que ya solo quedaban 5.999″. Tres meses después las habían vendido todas.

Con el tiempo, el viñedo se convirtió en una marca de referencia en el mundo del vino. “Sabía que mi vino era bueno por la repercusión de la gente que me lo compraba. Y cuando iba a venderlo usaba una táctica que me venía muy bien: interrogaba al comprador. Si no entendía lo que hacía, lo desviaba a la competencia. No es que mi vino sea mejor ni peor, es que hay que hacer cosas que nadie hace. Si no, no sales adelante. La actitud es fundamental. Yo me valoraba mucho. Tenía un ego muy potente. Me había empleado a fondo, sabía que mi vino era de alto interés. He tenido grandes amigos que me han ayudado mucho. A los que siempre se lo he agradecido con elegante gratitud”. De regreso a Leiro, Emilio Rojo se define como un comanche recolector. “Siempre fui my way. Escogí un oficio humilde que no consiguió esclavizar mi alma. Que me permite colarme en el cerebro de mis amigos y hacerlos felices”. Confiesa que su proyecto para la viña era “dejarla morir lentamente, ver cómo se degradaba. Que los pájaros se comieran las uvas. Hubiera sido elegantísimo”.

 Ese final cambió cuando Pedro Ruiz Aragoneses, consejero delegado de Alma Carraovejas, se acercó hasta Leiro para comer con Emilio y con Julia. “Queríamos darle continuidad al proyecto, cuidar la identidad y aumentar en lo posible la precisión”, explica. Viña Meín-Emilio Rojo ha reducido la producción en la viña —ahora ecológica— a unas 4.000 botellas. La demanda anual supera las 50.000. Con un precio de venta al público por encima de 60 euros. La empresa le dio a Emilio Rojo un 10% de la sociedad. “Es el alma del proyecto. Tenía que seguir involucrado”, dice Ruiz Aragoneses.

El día en que se firmó la venta, Emilio y Julia lo celebraron cenando en Madrid. Era julio. “Ella se fue feliz. En un momento de la cena, nos miramos y nos dijimos: ‘Cómo triunfamos”.        (Pedro Zuazua, El País, 21/01/22)

20/4/21

Desuberto o gran enigma da Ribeira Sacra… ¿quen e cando comezou a cultivar viñedos?

 "Século X, en plena alta Idade Media. Esa é a época na que o viño comezou a estenderse pola Ribeira Sacra. Así o afirmaron este mércores a directora xeral de Patrimonio Cultural da Xunta, Mª del Carmen Martínez Insua, e o director de Incipit-CSIC, Felipe Criado, na presentación dos resultados das primeiras datacións nas terrazas da Ribeira Sacra. Un achado que permite reforzar a súa orixe e evolución histórica como paisaxe vitivinícola, aínda que descarta a idea comunmente estendida de que o viño nesta zona xa se cultiva desde a época romana.

Os traballos, encargados pola Goberno galego, foron realizados polo Instituto de Ciencias del Patrimonio del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (Incipit-CSIC) na ribeira de Vilachá de Salvadur, na Pobra do Brollón. Enmárcanse no proxecto Adegas da Memoria, promovido polo Concello da Pobra do Brollón e a Asociación de Veciños de Vilachá de Salvadur, coa participación do Incipit-CSIC e a Consellería de Cultura.

Segundo estas actuacións, as datacións máis antigas da mostraxe identificáronse no século X, en época altomedieval, o que constata que o proceso de construción de terrazas remóntase a épocas pre-Císter. Realizáronse un total de 110 mostras recollidas e repartidas en cinco sondaxes en cuxa distribución influíron criterios como que houbera catas preto e lonxe do río, distintos graos de pendente ou distancia do xacemento de Os Conventos. Tratábase de facer o mostrario o máis diverso posible para poder comprobar como foi crecendo en extensión a explotación agraria.

 Dúas campañas

Ademais das datacións, segundo informan desde o Concello da Pobra do Brollón, este proxecto levou a cabo dúas campañas de escavación no xacemento de Os Conventos, un estudo etnográfico entre os veciños e o estudo da documentación medieval referente a esta parroquia ribeirá. Os dous achados máis reveladores desta escavación coinciden tamén no século X: un enterramento no que se localizaron restos humanos e unha lauda funeraria con inscrición. Ademais de coincidir no tempo coas datacións dos bancais, revelan un uso sacro dese espazo.

 Tal e como se pode concluír das datacións, da escavación de Os Conventos e da documentación, este proceso de expansión continúa ao longo dos séculos. Analizando os datos das mostras, revélase tamén que no século XIII hai unha intensificación na construción de bancais para cultivo na ribeira de Vilachá. No século XVI, volve haber outro pico de intensidade na construción de bancais, algo que demostran estes estudos, que permiten realizar unha evolución histórica destes elementos.

No acto de presentación na Casa da Cultura da Pobra do Brollón tamén participaron o alcalde Xosé Lois Maceda; o presidente da A.VV. de Vilachá de Salvadur, José Castiñeira; a edafóloga Cruz Ferro (ICArEHB da Universidade de Algarve); e o arqueólogo Xurxo Ayán (Instituto de História Contemporânea da Universidade Nova de Lisboa)."                (Historia de Galicia, 31/03/21)

15/5/20

Se burlaron de Esther. No sabían que era una pionera del vino ecológico

"A finales del siglo pasado brotó en la Ribeira Sacra, entre los viñedos que abrazan al río Miño, una peculiar revolución. Su líder y única insurrecta fue Esther Teijeiro Lemos, una labriega de Chantada (Lugo) que con más de 60 años decidió dejar de “envenenar” las vides con herbicidas. 

Sus colegas viticultores se rieron de ella. Le auguraron: “Vas a matar de hambre a tu familia”. Y advirtieron a su marido de que su esposa “se estaba poniendo sus pantalones”. Pero ella no cejó en su empeño. En 2003 recibió el primer sello de vino ecológico que se emitió en Galicia.

Esther, huérfana de madre y padre a los 15 años, alumbró su mentalidad ecologista por instinto, observando la tierra en la que su familia cultivaba uva desde sus bisabuelos. Recuerda aquel momento de inspiración sentada en la pequeña bodega de vino ecológico que creó en 2000, Adegas Diego de Lemos, con 84 años de vitalidad y varios premios en el cesto: “Me paré y pensé: ‘Esta tierra está enferma. No echa hierba’. Y me acordé de mis padres, de que ellos no usaban ni herbicidas, ni insecticidas. Ahí empezó todo, pero fue muy duro porque nadie creía en mí”.

Ni ella se explica cómo pudo aguantar el chorreo de burlas, papeleos y dificultades técnicas que afrontó. No tenía ni teléfono y llegó a recorrer a pie a diario el kilómetro que separaba su casa de una cabina para llamar a la Administración y completar trámites. Los funcionarios levantaban la ceja con escepticismo cuando veían a esta mujer menuda al otro lado de la ventanilla. Fueron tres años de reconversión de cepas y burocracia. La agricultura ecológica no estaba entonces en su vocabulario. Ella lo llamaba producir “sano”. 

“Lo hice sin permiso de mi marido y eso ya fue una revolución, pero estaba convencida de que era el futuro”, reflexiona. Empezó a proteger los cultivos de la contaminación química separándolos del resto con mamparas. Bajo sus vides brotó un manto verde. “Mira cómo florecen tus viñas, Esther”, bromeaban sus vecinos. El primer año bajó la producción porque “la tierra no estaba acostumbrada”, pero luego se recuperó, y resulta que nadie murió de hambre en casa de Esther.

La bodega Diego de Lemos, que toma su nombre del abuelo de la matriarca —y coincide con el de un líder de las Revoltas Irmandiñas que se produjeron en Galicia en el siglo XV—, da trabajo a sus dos hijos y a su nieto enólogo. Produce entre 10.000 y 13.000 botellas de tinto mencía y blancos godello y treixadura en unas viñas libres de química y maquinaria, y su fundadora sigue escalando sus escarpados viñedos. 

A la viticultura en esta ribera la llaman heroica por el esfuerzo que requiere acceder a las cepas. Antes los cestos de uva se bajaban al río para cargarlos en barcas; ahora se suben a la carretera y se meten en un camión. Ella le quita importancia al poderío de su cuerpo octogenario: “Ya solo trabajo 8 o 10 horas al día”.

Se enorgullece de “hacer algo que no perjudica la salud” y critica a quienes solo quieren producir mucho para enriquecerse. En mayor medida que los no ecológicos, su vino no sabe igual todos los años, depende de una impredecible combinación de horas de sol y humedad. “Es el azar, la naturaleza. Así tenía que ser todo”, suspira."                  (Sonia Vizoso, El País, 22/03/20)

29/7/19

A histórica figura do arrieiro... Cando o viño do Ribeiro era o petróleo de Galicia

"Despois de centos de anos, e da man da Ruta do Viño do Ribeiro, un 'arrieiro' coa súa mula fixo unha representación do que era a entrada deste ben prezado na capital galega, un ben que "encheu de riqueza toda Galicia" durante séculos.

 O cantar do arrieiro é un cantar moi baixiño
 cántano en Ribadavia, resoa no Carballiño

O historiador Xosé Luis Sobrado Pérez ten dito que "o viño do Ribeiro foi o petróleo de Galicia". A súa produción e demanda tanto dentro coma fóra do país foi moi intensa case dende a descuberta do Apóstolo de Santiago. E detrás deste ben tan prezado atopábase unha figura fundamental na súa cadea de comercialización: o arrieiro. Era un oficio duro e escravo: carreaban o viño durante horas con bestas, cabalos, e sobre todo, mulas que ían en recoa atravesando media Galicia. 

Cada arrieiro tiña entre sete e doce animais, e cada animal transportaba súas sete olas ou pelexos de viño, e cada pelexo contiña seus 16 litros de viño. Disposta a montaxe, partían dende as terras da boa uva cara ao lugar onde se había consumir. 

Unhas das localizacións xeográficas de maior consumo era Compostela, xa que o viño estaba moi ligado á clase eclesiástica e esta cidade era o punto de referencia relixioso. Chova, vente ou faga sol, aquel viño debía arribar á capital galega. "O primeiro mosteiro da cidade, San Paio de Antealtares, empeza a promover o viño do Ribeiro para os peregrinos que comezan a chegar. 

A partir de aí todos os estamentos de Compostela empezan a abrir adegas e granxas", conta o viticultor Antonio Míguez Amil. Así pois, dende aquela a trasfega de arrieiros seguidos das súas mulas cara a Santiago era unha imaxe habitual para as xentes dos séculos comprendidos entre o X e case o XIX.

Non te cases co arrieiro que leva a vida penada
nin oe misa o domingo nin durme soio na cama

A chegada a Santiago era, canto menos, pomposa; e a Ruta do Viño do Ribeiro quixo reconstruír ese ritual que tantas veces se ten producido na capital galega. Co obxectivo de salvagardar "a memoria histórica", despois de centos de anos, un 'arrieiro' acompañado do seu 'fillo' e da súa mula volveron entrar pola Porta de Mazarelos. Esta representación permitía ver de primeira man os tratos dos comerciantes co coengo, que tamén se atopaba na praza mesma.

Naquela época, todas as grandes ordes relixiosas e casas fortes de Galicia tiñan unha adega no Ribeiro. "Moitos mosteiros xa tiñan contratados os seus propios arrieiros durante todo o ano, así que os mandaban ir á granxa, alí collían os pelexos e ao chegar entraban por esta porta", relata Antonio sinalando o Arco de Mazarelos, na Praza de Mazarelos de Santiago. 

Ese acceso á cidade era daquela a porta do viño. Por aquela porta, moitos anos atrás, pasaron centros de pelexos de viño durante séculos. Aí mesmo era onde se lle pagaba ao oficial do gremio de mercaderes do viño da cidade, a non ser que se tratase dun encargo especial para o arcebispo. Nese caso o arrieiro arranxaba a paga co coengo. 

O cargo eclesiástico era o encargado de verificar a autenticidade do viño que entraba por Mazarelos e de tratar o prezo co comerciante. Unha vez amañados os trámites, "os pelexos ían parar aos almacéns que tiña a catedral, os coengos, os abades, os dominicos... e a veciñanza que tamén tivera granzas", prosegue Antonio. "De aí pasábase ás pipas, que se coñecían como pipas de Pondevedra ou de Ribadavia". O viticultor conta que a propiedade de viño máis importante que tivo a catedral en toda a cristiandade estaba no Ribeiro.

 "Era unha granxa bastísima". Cando tiña excedentes vendía para os peregrinos ou ao exterior mendiante os portos de Noia, que tamén eran propiedade dela. 

O prezo do viño do Ribeiro sempre era o referente, pero a oferta era ben máis ampla. Coma todo, dependía da época e das modas. Segundo Antonio, "había etapas de máis demanda de brancos e outras de máis demanda de tintos. No século XVII, XVIII e XIX o tinto tiña máis predicamento ca o branco". 

Sexa como for, o viño era un produto estrela, importantísimo na historia do noso país. "Hai moita xente que non sabe que as partidas das grandes obras de Compostela - os grandes mosteiros, a Catedral... - se encheron grazas á venda do viño do Ribeiro. E tamén en Pontevedra. Se colleses a un home do XVII diríache: 'vaia, home, se me falta o viño de Ribadabia, é como se me faltara a vida!'".

Lévame no carro leva, arrieiriño das uvas
lévame no carro leva, comerei das máis maduras

O arrieiro, xa que logo, converteuse nunha figura histórica, nun dos oficios máis importantes da tradición. Tiña sona de home solitario, mais o certo é que tamén atopaba maneiras de amenizar as súas longas andainas. Os cantos dos arrieiros son dos máis coñecidos na historia popular do país. 

Normalmente son lentos porque eles os acompasaban co son das súas carretas ou co andar das súas mulas. Levados polo son das palabras, estes homes percorreron o territorio de arriba a abaixo, e coñecidos e recoñecidos no seu momento, transportaban ese ben estimado que "encheu de riqueza toda Galicia".

Se queredes que isto rache
dar de beber aos gaiteiros
unha fechiña de viño
e que sexa do Ribeiro

28/2/18

A rede de Sito Miñanco, "unha das estruturas narco-criminais máis potentes do mundo"

"A Policía Nacional informou de que a operación contra a rede de Sito Miñanco, "unha das estruturas narco-criminais máis potentes a nivel mundial", saldouse con 43 detidos, cinco toneladas de estupefacientes intervidos e a incautación de bens e inmobles valorados en 15 millóns de euros. Tamén se procedeu ao bloqueo de 171 inmobles, cinco barcos e 139 contas bancarias e outros produtos financeiros.

A operación 'Mito' iniciouse despois de ser detectada a presenza en Marbella do coñecido narcotraficante galego xunto a outros membros da súa organización. Ao longo de máis de vinte meses de investigación, os axentes da Unidade de Drogas e Crime Organizado (UDYCO) comprobaron que Sito Miñanco, de 62 anos e con residencia fixada en Alxeciras, mantiña a súa principal infraestrutura na provincia de Pontevedra, onde están as súas orixes, aínda que desenvolvía a maior parte da súa actividade delituosa no sur da península.

Nesta última etapa da súa carreira criminal asociouse a organizacións criminais búlgaras, turcas e holandesas. Segundo informou a Policía, Sito Miñanco posuía unha extensa rede de colaboradores españois da súa máxima confianza, que conformaban a organización dedicada ao tráfico de drogas máis poderosa de Europa.

Na investigación constatáronse as continuas medidas de seguridade adoptadas polos integrantes da organización. Usaban terminais encriptados para comunicarse e mesmo se desprazaban por toda a xeografía española para entrevistarse persoalmente co principal detido e seguir as súas ordes de maneira directa. Con todo iso evitaban ser detectados polos investigadores e dificultar e eludir a acción policial e xudicial.

ESTRUTURA EN MADRID E PONTEVEDRA

Persoas de confianza do 'capo' galego eran as encargadas da coordinación, loxística e transporte da droga desde Pontevedra. En Madrid, a organización estaba composta por cidadáns españois e colombianos que se encargaban do transporte de diñeiro en metálico ou de sustancias estupefacientes mediante o uso de vehículos con compartimento oculto tipo "caleta".

Tamén xestionaban desde Madrid a recepción do diñeiro da organización procedente do tráfico de drogas para o seu envío a Colombia por outras persoas, as coñecidas como "mulas". No operativo contra a estrutura nesta rexión, un axente do Grupo Especial de Operacións (GEO) resultou ferido por disparo de bala no ombreiro e outro sufriu contusións leves após recibir varios impactos no seu chaleco antibala. Os axentes feriron ao presunto 'narco' que abriu fogo nunha nave en Alpedrete destinada a galería de tiro.

Varias son as incautacións de droga que se relacionan con esta complexa organización. En xaneiro do pasado ano, os GEO interceptaban un barco mercante en alta mar e interviñan 3.800 quilogramos de cocaína. Poucos meses despois, outros 616 quilos da mesma sustancia eran intervidos nun colector en Holanda. Ademais interceptáronse grandes cantidades de diñeiro que trataban de sanear estas "caídas" da sustancia estupefaciente.

Grazas aos medios de cooperación policial internacional e ás xestións practicadas polos investigadores, conseguíronse vincular todas as aprehensións coa organización desmantelada, segundo explica a Policía.

Após coñecer a interceptación do referido mercante cos 3.800 quilogramos de droga e para evitar ser descuberto, o responsable do grupo ordenou o afundimento das planadoras que se atopaban esperando para realizar o transvasamento da mercadoría en alta mar, e cuxo valor ascende a varios millóns de euros.

USO DE ESTALEIROS GALEGOS

A rede dispuña de diversos sistemas para branquear os beneficios derivados do tráfico de estupefacientes. Unha das partes fundamentais na infraestrutura da organización eran uns estaleiros dedicados á construción e venda a terceiros de embarcacións totalmente lícitas.
A mercantil utilizaba esa actividade legal para ter acceso ao porto e permitir a entrada das sustancias estupefacientes. 

Ademais, o 'capo' galego controlaba varios negocios que lle permitían introducir no circuíto legal o diñeiro procedente do tráfico de drogas, e utilizaba sociedades para a elaboración de contratos e facturas 'ad hoc'. Así xustificaban documentalmente a entrada de diñeiro de procedencia dubidosa.

Ademais destes negocios, a organización dispuña dunha estrutura societaria instrumental para titular inmobles que serían adquiridos co diñeiro procedente do tráfico de estupefacientes. Do mesmo xeito, a organización empregaba outros sistemas de branqueo de capitais cuxos indicios foran detectados ao longo da investigación, tales como o movemento de diñeiro en efectivo mediante correos humanos ou 'mulas', uso de locutorios para envío de diñeiro procedente do narcotráfico, e a compravenda de inmobles con diñeiro ilícito.

HISTORIAL CON VARIAS DETENCIÓNS

A organización seguía estando dirixida polo considerado como maior narcotraficante de Europa. Sito Miñanco iniciou a súa carreira delituosa como contrabandista nos inicios dos anos 80 e posteriormente como traficante de drogas, sendo detido anteriormente en dúas grandes operacións contra o tráfico de drogas nos anos 1991 e 2001. Foi un dos implicados na operación 'Nécora', aínda que logrou escapar ata que foi arrestado noutra operación en 1991, polo que cumpriu sete anos de prisión.

En 1998 saíu do cárcere en liberdade provisional ata que foi detido novamente pola Brigada Central de Estupefacientes en agosto de 2001 por tentar introducir 3.700 quilos de cocaína nun barco. Desde agosto de 2001 a 2011 permaneceu en prisión. Actualmente estaba a cumprir unha condena de 16 e 10 meses no Centro de Inserción social de Botafuegos (Cádiz), en réxime de semiliberdade, pois só acudía a pasar a noite ao centro.

O 7 de febreiro, a xuíza da Audiencia Nacional Carmen Lamela ordenou o ingreso en prisión provisional do narcotraficante galego José Ramón Prado Bugallo, coñecido como Sito Miñanco, así como doutros 20 presuntos membros da súa organización por delitos contra a saúde pública (tráfico de drogas), branqueo de capitais e organización criminal de extrema gravidade.

 Entre os encarcerados atópanse os seus 'lugartenentes' e outro dos detidos, David Pérez Lago, fillastro doutro coñecido narcotraficante galego, Laureano Oubiña."                (Galicia Confidencial, 09/02/18)

12/9/17

Buscan recuperar a uva galega Tinta Castañal, en perigo de extinción e única no mundo

Variedade de uva Tinta Castañal | Fonte: CSIC.

"A empresa Viñas e Terras do Pazo vén de conformar un grupo operativo do que tamén forman parte, entre outros, investigadores do Departamento de Enxeñaría Agroforestal do Campus Terra da Universidade de Santiago (USC), para a recuperación da variedade  de uva Tinta Castañal en Galicia, unha variedade minoritaria da comarca do Baixo Miño en perigo de desaparición, informa a USC.

Viñas e Terras do Pazo, con sede nos concellos pontevedreses de Tomiño e O Rosal, ten como actividade principal a produción de uva nas súas plantacións en Goián, concello de Tomiño e en Eiras, concello do Rosal. 

No marco da súa actividade, esta empresa lidera un grupo operativo do que tamén forman parte os investigadores do Departamento de Enxeñaría Agroforestal da USC na Escola Politécnica Superior do Campus Terra Javier J. Cancela e Xesús Pablo González, ademais do Centro Tecnolóxico da Carne (CTC), en calidade de centro de investigación, e Grupo Eco3g Consultores, como axente de innovación.


O obxectivo principal do grupo operativo posto en marcha e liderado por Viñas e Terras do Pazo é a recuperación da variedade de uva Tinta Castañal, mediante un cultivo sustentable, que permita a elaboración dun viño tinto diferenciado e de alta calidade.


VARIEDADE TRADICIONAL DO BAIXO MIÑO


A variedade Tinta Castañal é unha variedade tradicional da comarca do Baixo Miño e única no mundo. Trátase dunha variedade minoritaria (existen poucas cepas plantadas) que sofre o perigo de chegar á extinción. 

 Esta variedade non aparece na lista de variedades comerciais e portainxertos de vide. Daquela, tampouco está amparada dentro de ningunha das denominacións de orixe galegas, xa que para que se poida recoller dentro dunha denominación de orixe é necesario que apareza inscrita como definitiva, na lista anteriormente mencionada.


A posta en marcha deste grupo operativo específico pretende servir de acicate para desenvolver un proxecto que posibilite realizar a caracterización e analizar o rendemento agronómico e o comportamento en condicións de campo desta variedade minoritaria. 

Analizar o rendemento e a calidade de Vitis Vinifera cv Castañal baixo un sistema de produción sustentable, proceder á caracterización cualitativa dos compostos e aromáticos en condicións de campo, e a preparación de viño monovarietal para a súa venda como produto singular de alto valor engadido, derivado das particularidades/escaseza/potencial da variedade, constitúen os propósitos dos promotores deste grupo operativo orientado á recuperación e posta en valor da variedade de uva Tinta Castañal."                (Galicia Confidencial, 30/06/17)

17/5/16

O cambio climático pode mellorar a calidade dos viños galegos

"O quentamento global pode mellorar a calidade dos viños que se producen en Galicia. Así o conclúe un estudo científico sobre o cambio climático e os seus efectos na produción vitivinícola en España, con proxeccións para o período 2061-2091, que veñen de publicar investigadores de MeteoGalicia e das universidades de Vigo, Lisboa e Cantabria.

Os científicos prognostican que o cambio climático afectará negativamente a calidade dos viños nas rexións do centro e sur de España, e no Val do Ebro, mentres que agardan efectos positivos no noroeste, concretamente, nos terreos de cultivo galegos.

O estudo, que vén de ser publicado na revista internacional Regional Environmental Change, salienta que nalgunhas zonas produtoras de Europa xa se observaron modificacións nas distintas etapas fenolóxicas, unha redución dos intervalos fenolóxicos e un aumento no potencial da calidade dalgúns viños, debido ao cambio climático antropoxénico, isto é, o causado pola actividade do ser humano. 

Os investigadores consideran que os seus efectos poden levarnos a unha reordenación das zonas de cultivo e a ter producións rendíbeis de viño en rexións actualmente menos idóneas para as boas colleitas.  

No caso de España, na actualidade hai 89 zonas de produción de viños: 67 son Denominación de Orixe (DO), dúas son Denominación de Orixe Calificada (DOCa), seis son Viños de Calidade con Indicación Xeográfica e 14 son Viños de Pago. 

Os autores do estudo salientan que debido ás características favorables do clima e do terreo, e grazas a unha gran variedade de aspectos topográficos e de uvas plantadas, España é actualmente unha das mellores zonas do mundo para a produción de viños de alta calidade. Porén, este estatus podería ser alterado polo cambio climático antropoxénico, avisan os científicos.

Malia esta ameaza, xa constatada e divulgada pola comunidade científica, os investigadores alertan das malas praxes dos viticultores polo seu descoñecemento dos efectos presentes e futuros do cambio climático na produción de viño.

 Co obxectivo de aportar máis datos e probas empíricas sobre esta realidade, os investigadores usaron tres índices bioclimáticos relevantes para a viticultura, baseados na temperatura e nas precipitacións para o período 1961-1991, e valéronse de catro modelos climáticos rexionais do proxecto europeo ENSEMBLES que proporcionan proxeccións climáticas para o periódo 2061-2091, a unha resolución de 25 quilómetros para o escenario A1B, é dicir, un escenario de emisións medias nun mundo con crecemento económico rápido e baseado na utilización equilibrada de todo tipo de fontes de enerxía e tecnoloxías novas e eficientes.

A avaliación de todos os modelos rexionais prognostica un intenso aumento da calor acumulada no centro e sur de España, o que incidiría negativamente na calidade do viño nestas rexións. Particularmente no sur, este quentamento excesivo proxectado para o final deste século impediría a produción de viño de alta calidade e o cremenento da vide, segundo os autores do estudo, que advirten da necesidade de aplicar medidas de adaptación ao cambio climático na viticultura.

Pola contra, os resultados das proxeccións indican que as viñas de Galicia poderían beneficiarse do quentamento proxectado, o cal favorecería o aumento na calidade potencial do viño. De feito, os investigadores conclúen que as proxeccións indican tamén unha diminución do risco de infestación de mofo para Galicia.

Porén, os científicos alertan de que este beneficio podería desaparecer en escalas de tempo máís longas non avaliadas, máis aló do ano 2100. Nestas escalas de tempo, as condicicións climáticas promedio no noroeste da Península Ibérica poderían chegar a ser pouco a pouco desfavorables para a viticultura. 

Do mesmo xeito, e nas escalas de tempo xa avaliadas, un cambio nas condicións climáticas promedio poden ser acompañadas por un aumento na variabilidade interanual, o cal afectaría negativamente a viticultura en anos nos que se experimenten grandes anomalías climáticas. (Lorenzo, M.N., Ramos, A.M. e S. Brands. (2016). Present and future climate conditions for winegrowing in Spain. Regional Environmental Change, 16: 617–627. )"              (Alberto Quian, Galicia Confidencial, 06/05/16)

4/9/13

O metílico, o maior caso de envelenamento rexistrado en España

"Foi en 1963, en plena ditadura, e dos milleiros de mortes causadas o réxime unicamente recoñeceu 51. Medio século despois, as familias aínda agardan responsabilidades 

Cincuenta anos despois do envelenamento masivo coñecido como 'caso metílico', o celanovés Fernando Méndez semella ser o único empeñado en que os responsábeis paguen a conta por aquelas copas de licor que non era apto para o consumo humano e que matou ou deixou cegas milleiros de persoas na Galiza e no estranxeiro, malia que a ditadura non quixo recoñecer máis de 60 vítimas.

Pola súa teimosía a imprensa fala, ao fin, d@s labreg@s que perecían no rural do Carballiño ou Ribadavia pola mesma causa que mataba mariñeiros nun pobo pesqueiro de Lanzarote. O xornalista e investigador arrinca estes días a xira de presentación do seu terceiro libro, Metílico. 50 años envenenados, editado por Sotelo Blanco.

A primeira vez que se interesou por este caso foi en 1993, trinta anos despois de que acontecera. Por que?
 
Daquela cubría información de tribunais en Ourense. Nunha entrevista co fiscal, Fernando Seoane, díxome que fora este o tema máis importante da súa carreira. Decateime de que había moito máis que contar que unha reportaxe de fin de semana e fun turrando do fío.

 O sumario estaba perdido no soto dos xulgados e nel atopei esa historia que todos os xornalistas queremos contar. Unha historia en que houbo sentenza mais que non houbo xustiza, un proceso pechado en falso que ten tres condicionantes claros: as vítimas non cobraron un peso, as penas que cumpriron os culpábeis foron moi curtas en comparación coas sentenzas e as responsabilidades que tiña o Goberno de Franco ao non controlar o tráfico e venda dunha mercadoría tan nociva non se puido dilucidar no xuízo porque non interesaba. 

Denuncia que non houbo xustiza. Sería posíbel reabrir este caso? Quen tería que asumir agora as responsabilidades?

Non sei se sería posíbel. Foi un delito contra a saúde pública, é dicir, un delito común cometido por persoas comúns e contra persoas comúns. Só se manteñen abertos delitos de lesa humanidade ou que revisten de especial gravidade. Acho que este é caso xulgado. Poderían achegarse novas probas? É complicado facelo a estas alturas. 

Sobre as responsabilidades, a implicación do Estado non foi posíbel avaliala daquela, no xuízo, malia que o fiscal si que solicitou documentación ao respecto. Porén, en Madrid, de maneira sutil dixéronlle que perante actos criminais desta natureza ninguén fica libre. Non me parece un argumento válido, mais foi todo o que obtivo. 

Houbo cuestións políticas polo medio tamén á hora de tapar milleiros de mortes polo metílico?

Aquí si que creo que non. Non creo que fose un tema político, senón a falta de medios unido a que a xente do rural é moi remisa a recoñecer que un familiar morreu por beber, por tomar unha copa. Tampouco vían con bo agrado que se lles practicase a autopsia. Tivo moito a ver tamén a falta de control sanitario e a ausencia de medios de comunicación tanto para ter información como para rachar co illamento que sofren as poboacións do rural.

 A cifra recoñecida de mortes (51) e de cegueiras (9) é ridícula, irrisoria, case insultante. Cando o fiscal me falaba de "milleiros" eu preguntaba en base a que e el explicábamo cunha fórmula matemática: se unha copa abonda para deixar cega unha persoa ou matala, para cantas copas dan os 75.000 litros que se puxeron en circulación? 

Hai unha crónica daquel ano no New York Times que dicía que a inxesta de metílico deixara "limpo" o porto de Nova Iorque de indixentes. E a ese porto chegou o metílico galego.

Milleiros de mortes e o proceso xudicial máis volumoso despois do derivado do levantamento fascista do 36. Como é posíbel que non se escribise nada sobre este caso desde que se ditou a sentenza? Tanto poder tiñan eses adegueiros?

Non tiñan poder ningún. Esta é a grande incógnita que non conseguín despexar nestes anos de investigación: por que se esqueceu todo despois da sentenza. Razoei que, malia estarmos no franquismo, eran xa os últimos anos, polo que a causa non pode ser esta. O caso do metílico estaba esquecido.

 Un axente xudicial tivo que pór unha funda azul e reptar polo chan do soto dos xulgados para dar cun sumario de 35 quilos de peso e metro e medio de altura. A única explicación que teño é que eran as vítimas as que non tiñan o poder suficiente para seguir a exixir responsabilidades.

Para alén do testemuño do veciño de Allariz que creu ver nevar namentres quedaba cego, houbo algún outro que o marcara?

Esa é a historia que sempre conto. Cando empecei as pesquisas quixen afastarme como xornalista, mais é moi complicado porque te decatas de que, para alén do sumario, hai vidas que foron truncadas. A historia deste home marcoume. 

Cando me contaba como se mirou no espello e vía nevar no cuarto de baño cando en realidade o que lle pasaba era que se lle estaba a queimar o nervio óptico, que é onde primeiro ataca o metílico... aínda agora cha conto e se me pon a pel de galiña. 

Con todo, cando investiguei este tema non había internet. Hoxe teño centos de correos con historias non só da Galiza, senón tamén do estranxeiro. Os testemuños son desgarradores. Eu quixen fuxir do amarelismo e centrarme nos catro anos que contempla o sumario: de 1963 a 1967.
 
E todo isto aconteceu por aforrar 16 pesetas no litro do etílico.

Exactamente. Todo isto comeza polo afán desmedido de lucro. Estou convencido de que os adegueiros non quixeron matar ninguén. Pensaban que, rebaixado con auga, ninguén notaría o metílico. No banco dos acusados sentaron once persoas, dez adegueiros e a muller dun deles, de Rogelio Aguiar. A estratexia, tamén a dela, foi "todos contra Aguiar". 

Porén, Aguiar defendeuse dicindo que sabían ben o que estaban a mercar. Quen é un profesional do sector sabe que se lle venden un produto pola metade do seu prezo... algo ten. A proba é que ningún adegueiro morreu polo metílico. Da súa contorna só pereceron dous cans, que lamberan no chan uns restos de alcol.

A alarma social xerada polas mortes do metílico encheu de caveiras a ponte romana de Ourense.

Encheu, si. Eu sempre comparo este caso coa sida. Cando Rock Hudson dixo que tiña sida, nos '80, todos pensabamos que iamos morrer de sida. Non había información ningunha. A xente que morría no rural dicíase que era por aneurismas, por que lles dera "un mal"... 

Cando se soubo que era polo metílico e se comezou co decomiso das garrafas a granel, as adegas pechaban a eito. Nos restaurantes non se servía máis que auga. Os adegueiros pagaban anuncios nas primeiras páxinas dos xornais para lavar a súa imaxe. 

Os anuncios que puñan en Madrid, con fotos da ponte romana pintada con caveiras ou cartaces na porta do bar de 'Aquí véndense bebidas alcólicas que non son da Galiza' non axudaron moito tampouco.

 Este é o terceiro libro que escribe. Que aporta este último respecto dos publicados en 1998, Mil muertos de un trago e Historia dun crime?

Para alén de imaxes e documentación nova do sumario, aporta unha historia que para min é fulcral, como se verá no documental no que estamos a traballar tamén --dirixido por Emilio Ruiz Barrachina. A historia da farmacéutica que o destapou todo --Elisa Álvarez Obaya-- na súa pequena botica nun pobo de Lanzarote chamado Aria. 

Foi ela que denunciou as mortes dos mariñeiros polo metílico. Fíxoo perante o alcalde, perante o médico, perante o xuíz. Foi moi valente tomando en conta que ao papel da muller no franquismo cómpre sumarlle que tiña vintepoucos anos, era unha moza, e que non era canaria, coas connotacións negativas que isto tiña nunha pequena poboación costeira. 

Intentaron queimarlle a botica varias veces por se atrever a denunciar, mais foi grazas a ela que se conseguiu parar o consumo, ao demostrar que as bebidas que mataban os mariñeiros chegaban desde Vigo, da Casa Lago. 

Así foi como se irmandaron as mortes nas Canarias coas que o médico de Cea rexistrara nas aldeas, entre os campesiños. De non ter feito ela este traballo, como se terían relacionado as mortes de mariñeiros en Lanzarote coas de labregos na comarca do Carballiño? Non habería maneira de o facer. (...)"                (Sermos Galiza)

16/5/11

Oriundos de A Teixeira, en donde no nacen niños, regresan como emprendedores

"De los 447 vecinos empadronados en A Teixeira 267 están o superan la edad de jubilación. Como Nieves Rodríguez, que a los 90 años lleva una "vida normal" esperando cada semana la visita de los sobrinos-nietos de Ourense.

Nieves se topa a veces por las calles del pueblo con algunos adolescentes y con apenas un par de pequeños. Estos últimos son los hijos de una pareja de Vigo que un buen día hizo las maletas y se topó con la esencia de la quietud en este pueblo ourensano. Decidieron quedarse. (...)

Jorge, de 40, viaja todos los días desde Ourense, donde vive con su mujer y sus hijos, a su pueblo natal de A Teixeira.

La crisis lo empujó a sus orígenes en un feed-back en el que jamás había pensado pero que actuó como un auténtico colchón en su caída laboral: "Trabajaba en Valeo [fábrica de recambios para coches ubicada en el polígono industrial ourensano] pero cuando cerró tuve que espabilar y me planteé montar una bodega en mi pueblo: estoy encantado".

Jorge tiene "un montón de deudas" sobre las que se levanta su bodega en la que elabora "con muchísimo mimo" su vino Adega Vella.

"Estoy todo el día aquí, solo voy a Ourense a dormir y regreso por la mañana", cuenta el emprendedor sus dos horas de trayecto diario -entre ida y vuelta-, orgulloso de que el pueblo, en vías de extinción, sea "un auténtico lujo" para sus hijos de 7 y 11 años, que van todos los fines de semana "y disfrutan muchísimo del rural".

A base de jugar, y ayudar, entre las viñas, el chaval ya se plantea quedarse algún día al frente de la bodega.

Por emprendedores como Jorge, el campo empieza a florecer -solo de viñedos- en A Teixeira. Aunque ninguno de estos pequeños empresarios, salvo los jubilados, se queden a vivir y a procrear en él." (El País, 12/05/2011, p. 4)

9/2/10

La falta de rentabilidad conduce al abandono de viñedos en O Ribeiro

"Apenas se gana para sulfato". Mimosas y monte van progresivamente tomando el relevo en parcelas de O Ribeiro antes repletas de vid. El abandono de viñedos en una de las comarcas viticultoras más ricas de España se extiende, lento pero continuo, y ya son muchas las voces que claman por medidas y una actualización de una actividad ancestral para frenar un proceso imparable, que agrava el preocupante descenso en las dos últimas campañas de la producción de uva.

Está en mínimos históricos y su precio tampoco ha dejado de caer. Ésa es, según cosecheros y sindicatos, la principal causa de que, pese al prestigio de los caldos del Ribeiro, cada vez más productores, incapaces de hacer frente a costes en aumento, tiren la toalla y de que las nuevas generaciones no se sientan atraídas por dedicarse al cultivo de la más antigua Denominación de Origen. (...)

"No es rentable para los viticultores, sólo se enriquecen los industriales", apuntan en el sector en referencia a las 31 bodegas que dominan en O Ribeiro. Aumentan las de cosecheros (son 84), es decir, viticultores que con su producción elaboran y comercializan sus propios vinos (no pueden superar los 60.000 litros al año, ni comprar uva a otros productores). Pero la caída del precio de la uva hace más difícil mantenerse en este negocio. En 1994 se pagó el kilo a 39 céntimos de euro. Tres lustros después, entre 25 y 30 céntimos, un recorte del 25% que en algunas variedades de uva puede llegar al 30%. En las últimas tres vendimias, se recolectaron anualmente entre 10 y 12 millones kilos de uva, lejos de la media de la última década, que rondaba los 16 millones o de los hasta 25 millones de épocas anteriores. "Cuanto menos vino hay, más se encarece todo", argumenta el presidente del Consello Regulador de O Ribeiro, Luis Anxo Rodríguez, para quien "la desgracia" de las escasas cosechas de 2008 y 2009, con una calificación excelente pero las más pequeñas de toda la historia de un vino que data del siglo II, es debido esencialmente a factores climatológicos "contra los que no se puede luchar".

"El corrimiento de la flor" por cuestiones meteorológicas que impiden fructificar variedades tan preciadas del Ribeiro como la treixadura, y la proliferación de enfermedades por hongos son, para Rodríguez, viticultor, las razones de que esta denominación de origen sea la única en Galicia donde bajó la producción de uva en 2009. "Como le pasó este año al grelo, toda actividad agraria está a la merced del clima", apunta.

Y aunque reconoce que el abandono de viñedo "también tiene una influencia" en el preocupante recorte en un tercio de la producción de uva, no considera que sea tan alarmante como dicen sindicatos y cosecheros. "Habrá que estudiarlo", dice, "pero el abandono del campo por falta de rentabilidad es una crisis generalizada en todos los cultivos, aunque menos aquí, O Ribeiro aún está cultivado y tiene mucha más actividad agraria que otras zonas", afirma Rodríguez.

Datos hay pocos sobre las parcelas de viñedo improductivas. Los cosecheros prefieren no hablar. Unións Agrarias, que junto al Sindicato Labrego Galego redoblaron sus alertas, realizó un estudio en 2008 que cifra en 1.953 las parcelas abandonadas y en 148,8 las hectáreas en los 13 municipios que conforman la denominación de origen. Supone más del 5% de la superficie total de vid. Unos 333 viticultores renunciaron, según este informe, en los últimos años.

Castrelo, el territorio de la comarca con mayor número de hectárea de vid y en el segundo (tras Ribadavia) en número de cosecheros, es el que arroja las mayores cifras de abandono. "La merma es espectacular, basta darse una vuelta por la comarca, cada vez hay más viñedos grandes a monte, esto no es cosa del clima", asegura el alcalde de Carballeda de Avia, Luis Milia. Encargó un censo sobre el número de hectáreas y el tipo de variedad que se cultiva en su territorio "para demostrar el antes y después" y llamar la atención de la Xunta "sobre una tendencia al abandono que crece sin que nadie haga nada". (El País, ed. Galicia, Galicia, 08/02/2010, p. 5)