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12/5/24

No ano 2000, o Goberno de Aznar prolongou a concesión da Autoestrada do Atlántico durante 25 anos máis... Comprar a empresa suporía desembolsar agora na contorna de 700 millóns. Non facelo significa pagar 9.000 millóns en peaxes ata 2048, dos que 3.300 millóns son diñeiro público. É evidente que investir agora e recuperar a AP-9 para o público é moito máis rendible que seguir pagando peaxes abusivas durante 22 anos máis... O expediente aberto por Bruxelas a España por posibles irregularidades na prórroga da concesión ata 2048, a que fixo Aznar, dános a oportunidade de resolver esta anomalía (Manuel Lago)

 "No ano 2000, o Goberno de Aznar prolongou a concesión da Autoestrada do Atlántico durante 25 anos máis, de tal forma que ata o ano 2048 unha empresa privada seguirá explotando a principal vía de articulación por estrada de Galicia. Cando o 10 de novembro do 2026 a autoestrada AP-68, de Bilbao a Zaragoza, pase a ser pública, a AP-9 converterase na única autoestrada de máis de 100 quilómetros que siga cobrando peaxes en España.

De todas as autoestradas de primeira xeración, as que se iniciaron a finais dos anos 70, os 219 quilómetros da AP-9 serán os únicos que cobren peaxe aos usuarios. É será así durante 22 anos máis. É inaceptable. No 2026 a AP-9 debería volver a ser pública, por razóns tanto de equidade como de xestión integral da rede de estradas de alta capacidade do Estado, pero sobre todo de eficiencia económica na xestión dos recursos públicos, como o demostran algúns datos. Nas previsións financeiras presentadas pola propietaria da AP-9 no 2011 inclúese unha estimación de ingresos por peaxes ata 2048: imos pagar 9.561 millóns de euros nestes 37 anos. Porén, a razón que máis xustifica a recuperación da AP-9 para o público é que as administracións públicas teñen compromisos asinados coa empresa concesionaria para pagarlle máis de 3.300 millóns, isto é, diñeiro público dos impostos que pagamos entre todos.

Nestes anos, a empresa concesionaria asinou diferentes acordos coas administracións que obrigan ao Goberno central e á Xunta de Galicia a pagar estes 3.300 millóns de euros. O último está recollido no RDL 681/2021, no que se acordou reducir as peaxes en viaxes recorrentes a cambio de que o Ministerio de Transportes pague 2.300 millóns para compensar a redución de ingresos da empresa concesionaria. É un negocio redondo para a empresa: coa rebaixa da peaxe aumenta o número de usuarios pero, como a diferenza a paga o Estado, canto máis reduza a peaxe, máis gana. Ata o 2048 pagaremos 9.000 millóns de euros en peaxes, dos que 3.300 os abonarán as administracións públicas, fundamentalmente o Ministerio de Transportes. É unha cifra desorbitada, entre outras razóns porque é moi superior ao propio valor que a día de hoxe ten a AP-9.

Aínda que sempre é difícil fixar o valor dunha empresa, dúas cifras poden servir para aproximarnos ao valor da AP-9. En primeiro lugar, os fondos propios da empresa, isto é , o valor en libros que ten a sociedade, son 472 millóns de euros. A segunda é que as últimas operacións de compra de accións e ofertas de adquisición non materializadas sitúan o valor da compañía nuns 700 millóns.

Fagamos a comparación. Comprar a empresa suporía desembolsar agora na contorna de 700 millóns. Non facelo significa pagar 9.000 millóns en peaxes ata 2048, dos que 3.300 millóns son diñeiro público. É evidente que investir agora e recuperar a AP-9 para o público é moito máis rendible que seguir pagando peaxes abusivas durante 22 anos máis, tanto polos usuarios como o resto de contribuíntes. O expediente aberto por Bruxelas a España por posibles irregularidades na prórroga da concesión ata 2048, a que fixo Aznar, dános a oportunidade de resolver esta anomalía."                     (Manuel Lago, La Voz, 10/05/24)

14/11/23

Primera gran derrota judicial de Raúl López, el creador del imperio Monbus, el 'rey de los autobuses' que regaba los despachos políticos con Vega Sicilia, el de Feijoó y otros

 "La imagen de Raúl López, el creador del imperio Monbus, uno de los principales operadores de transporte por carretera en España, quedó empañada hace casi una década por una cascada de problemas judiciales. Desde entonces, sus habituales fotos con políticos se redujeron prácticamente a los que pasaban por el palco del Obradoiro, el club de baloncesto que preside desde 2010. Tras su salto de las páginas deportivas a la crónica de tribunales, en los despachos se dejaron de contestar sus llamadas por miedo, admitían algunos dirigentes, a que el teléfono estuviese pinchado y pudiesen acabar, ellos también, en algún sumario. Sin embargo, con el paso del tiempo, el ruido mediático se ha ido aplacando y las actividades del primer empresario del transporte de pasajeros por carretera habían salido del foco... hasta que la sentencia del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia, ratificada por el Supremo, sobre su acuerdo con Alsa para repartirse el mercado mientras la Xunta miraba para otro lado, ha devuelto a la actualidad sus conexiones con el gobierno gallego.

No consta si esta vez estuvieron regadas con Vega Sicilia, aquel vino para gourmets que mandaba por lotes a Núñez Feijóo, su vicepresidente Alfonso Rueda, el exministro socialista José Blanco o quien fue portavoz del PP en el Senado, Xosé Manuel Barreiro. Obsequios valorados en miles de euros que la justicia consideró “regalos navideños” frutos de la “cortesía”.

Hasta este varapalo del Supremo, a Raúl López le gustaba cultivar el perfil de hombre hecho a sí mismo. En su biografía abundan episodios que alimentan esa leyenda. La del niño de aldea que mamó el negocio del transporte en casa cuando su padre empezó a mover viajeros por las carreteras lucenses en una camioneta tras la Guerra Civil. Hoy, aquella pequeña empresa familiar, Monbus, controla aproximadamente el 60% de las rutas por carretera en España con más de 2.000 autobuses y una facturación que supera holgadamente los 100 millones de euros.

Pero su conglomerado, que se extiende por varios países y gestiona palacios de congresos, servicios municipales y centenares de líneas de transporte escolar, se ve ahora amenazado por los sumarios de corrupción en los que aparece implicado López, detenido en Sanxenxo (Pontevedra) en marzo de 2016 con 60.000 euros en fajos de billetes, supuesto dinero negro que iba a entregar a una familia de hoteleros de las Rías Baixas.

Hasta entonces, durante las últimas décadas todo fue sobre ruedas para el imperio Monbus: fusiones, compras de compañías nacionales y extranjeras, a menudo apadrinado por instituciones públicas... Y cajas de ahorros dispuestas a soltar dinero fácil, hasta el punto de acompañar a la sociedad en algunas aventuras como accionistas.

En 2001 adquirió la gallega Castromil; en 2008 pagó 61 millones por La Hispano Igualadina, una de las firmas con más solera del sector. La expansión hacia Europa había arrancado años antes cuando adquirió la alemana Deustsche Touring y un holding de 32 sociedades agrupadas en Eurolines. Aquellos años nadie tosía a López, que siempre presumió de buenas compañías: alternó indistintamente con dirigentes del PSOE y del PP.

El fraguismo lo apadrinó como un empresario amigo hasta que el PP perdió las elecciones en Galicia y se acercó a José Blanco, lucense como él, que llegó a ministro de Fomento. López hizo migas después con Alberto Núñez Feijóo cuando este se convirtió en presidente de la Xunta. Durante su mandato, alcaldes de ayuntamientos afectados por servicios de autobús que consideraban deficientes se quejaban amargamente del poco éxito de sus gestiones ante el gobierno gallego. “Manda más Raúl que el conselleiro”.

A medida que aumentaba su cuenta de resultados, sus relaciones políticas y económicas con partidos de distinto color y el respaldo de las cajas de ahorros, el empresario empezó a preocuparse también por el reconocimiento social. Invirtió en un club de baloncesto, el Breogán de Lugo, del que se hizo presidente para llevarlo a la máxima categoría. En 2010, cansado de intentarlo, saltó a la dirección de su club rival, el Obradoiro de Santiago, en uno de los pocos traspasos de presidentes que se recuerdan en el deporte español. Y logró también colocarse a propuesta del PP como representante de la Universidad de Santiago en el Consello Económico e Social, un órgano consultivo del Gobierno gallego.

Así iba construyendo su mito el rey de los autobuses hasta que sus llamadas telefónicas se cruzaron con las de algunos políticos gallegos que estaban siendo investigados por corrupción en la trama Pokemon, una red de sobornos para lograr adjudicaciones públicas con ramificaciones en Galicia, Catalunya, Asturias y Cantabria. El Servicio de Vigilancia Aduanera (SVA) puso la lupa en 2014 sobre un contrato de tres suministros de autobuses con cargo a fondos europeos en el Ayuntamiento de Santiago por más de 400.000 euros a una empresa que el SVA vinculaba con Raúl López: Talleres La Campiña.

Los pinchazos telefónicos captaron a un concejal del PP, encarcelado meses después, preguntando a López qué criterios debía incluir en el pliego del concurso. Los investigadores sospecharon de esa adjudicación: las otras dos ofertas fueron rechazadas porque sus vehículos “no cumplían con la altura mínima o el radio de giro”. Agentes del SVA vieron en eso otro “indicio de un concurso hecho a medida de uno de los ofertantes, adaptándolo a las características de su producto”, según escribieron en un informe remitido a la titular del Juzgado de Instrucción 1 de Lugo, Pilar de Lara, convertida ya entonces en látigo contra la corrupción.

De Lara y el SVA volvieron a cruzarse en la vida de Raúl López el 18 de marzo de 2015. Los agentes lo arrestaron ese día mientras entregaba 60.000 euros en un restaurante de lujo de Sanxenxo a una familia de hoteleros de la joya turística de las Rías Baixas. Permaneció detenido más de 72 horas y tras pagar 20.000 euros de fianza para evitar la prisión el empresario de los dos mil autobuses aseguró a la prensa: “Pudo haber alguna irregularidad administrativa, pero ya está aclarada”.

Ese fue el inicio de la llamada Operación Cóndor, que dejó otros diez detenidos. A López se le investiga por su relación con delitos fiscales y contables, blanqueo, falsedad, tráfico de influencias y cohecho. La policía sospechaba que se repartía con empresarios locales dinero negro que salía de las excursiones turísticas de jubilados. Ahora mismo, el sumario que pone fin a la instrucción de esta macrocausa está paralizado, pendiente de un recurso ante la Audiencia Provincial de Lugo.

Regalos y pagos a cargos del Ejército

Las escuchas destaparon mucho más: presuntos sobornos a cargos del Ejército para obtener concesiones del Ministerio de Defensa para trasladar a la brigada de paracaidistas del Ejército de Tierra. Fue el propio yerno de Raúl López, Rafael Casqueiro, según el sumario, el que se encargó de gestionar el regalo del servicio de autobuses para la boda de la hija del jefe de Estado Mayor de la BriPac, el teniente coronel Luis Cortés, con el defensa internacional y hoy primer capitán del Real Madrid, Nacho Fernández. Cuando la jueza preguntó si tenía algo que ver con las concesiones del transporte, un cargo del Ejército que medió en la operación aseguró que Monbus no cobró nada por el transporte, ya que le interesaba “hacer publicidad” de sus autobuses en el evento.

Los investigadores sospechan que López también intentó sobornar con medio millón de euros al presidente de la Federación Española de Baloncesto, José Luis Sáez, antes de hacerse con los traslados de los equipos durante el Mundial de Baloncesto que se celebró en Madrid en 2014. Y que Monbus tuvo acceso a las ofertas de sus competidoras en este concurso para mejorarlas y asegurarse la concesión en un consorcio donde también estaban Alsa y Globalia.

El contrato para pasear a la Orquesta Sinfónica de Galicia también está en entredicho, como la forma en que Gerardo Díaz Ferrán le fue traspasando sociedades y concesiones cuando el monopoly del presidente de la patronal empezaba a desmoronarse, antes de acabar en prisión.

En uno de sus contratos privados, López y Díaz Ferrán falsearon la compraventa de la sociedad Autobuses Urbanos de Lugo para que las concesiones a esta empresa no fuesen impugnadas. Aunque en las escrituras públicas se establecía que Díaz Ferrán traspasaba a López el 49% de las acciones, el contrato privado aclaraba que en realidad le estaba vendiendo su mitad en la Unión Temporal de Empresas (UTE). El 1% que simulaba mantener el presidente de la patronal era para evitar que el Ayuntamiento de Santiago revisase la concesión del transporte urbano, tal y como estaba obligado a hacer si la UTE que optó a la concesión se deshacía.

Tras casi ocho años de silencio, ha sido otra sentencia la que ha vinculado la actividad ilícita de Monbus con el consentimiento de la Xunta. La decisión del Tribunal Supremo de no aceptar los recursos de los afectados ha convertido en firme la sentencia del TSXG que obligaba a la Comisión Galega da Competencia a abrir expediente sancionador tanto a esta empresa como a Alsa por “repartirse el mercado”. Ambas firmas concurrieron juntas a los lotes más jugosos del concurso autonómico de transporte de viajeros por carretera. En el resto, no se enfrentaban: donde competía una, no se presentaba la otra. Competencia, un órgano formado por tres antiguos cargos populares puestos a dedo por el gobierno gallego, había archivado la denuncia de un competidor sin siquiera pararse a comprobar lo que allí se decía. Mientras la oposición centra sus dardos en la “connivencia” de la Xunta –el BNG quiere que la conselleira dé explicaciones en el Parlamento– Monbus ya ha anunciado que pedirá amparo ante el Constitucional."                        

 (José Precedo / Luís Pardo  , eldiario.es, 26 de octubre de 2023)

16/1/23

Feijoo y las irregularidades de la Autopista del Atlántico... la asociación de consumidores En-Colectivo, que dirige el abogado vigués Diego Maraña, reclama la extinción del peaje pues las prórrogas de la concesión se concedieron a la misma empresa, AUDASA, sin mediar Concurso Público, cosa que está prohibida

 "Como es sabido, la AP-9 o Autopista del Atlántico es el eje vertebral de Galicia y su concesión no deja de estar exenta de polémica. Para empezar, desde hace 4 años la asociación de consumidores En-Colectivo, que dirige el abogado vigués Diego Maraña, reclama la extinción del peaje pues las prórrogas de la concesión se concedieron a la misma empresa, AUDASA, sin mediar Concurso Público, cosa que está prohibida.

Pero el tema tiene más calado. Crónica Libre ha tenido acceso al informe del Consello Consultivo de Galicia que fue emitido, precisamente a requerimiento del líder del Partido popular cuando era Presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijoo. El 4 de marzo de 2020, el Presidente Feijoo, envió una escrito al Consello Consultivo de Galicia, cuyos primeros dos párrafos decían lo siguiente:

“La autopista de titularidad estatal AP 9 gestionada bajo la modalidad de concesión con peaje al usuario, experimentó varios incrementos de tarifas, mediante incrementos extraordinarios, en un corto espacio de tiempo y que se repetirán en los próximos años.

Esto genera una pérdida de competitividad de Galicia, un incremento del coste de la movilidad para los ciudadanos gallegos y el desvío a carreteras convencionales de tráfico que podría ir por la AP-9, con la consiguiente pérdida de seguridad viaria.

Los incrementos extraordinarios de tarifas se establecieron, al decir de los reales decretos que aprobaron las sucesivas ampliaciones de la autopista, como compensación de los gastos de las obras e inversiones realizadas en esas ampliaciones.”

 Para solicitar, a continuación, al Consejo Consultivo un informe que ratificara la legalidad de los Reales decretos y las medidas adoptadas de renovación e incrementos de los costes de los peajes. Hasta aquí va todo bien. Hablamos de un político de gran transcendencia solicitando un informe que le asesore sobre la legalidad de una autopista, percecto.

Serias quiebras de la legalidad

El problema comienza cuando el Consello contesta, cosa que hizo el 20 de mayo de 2020 y concluyó que los procedimientos presentabas serias quiebras de la legalidad que podrían llevar aparejadas la nulidad de los incrementos de los peajes y concesiones… Y sobre todo, lo que ocurrió después nada. Feijóo no hizo nada de nada… hasta la fecha, al igual que su sucesor, Alfonso Rueda.

Bueno, esto tampoco es correcto, los peajes se han vuelto a incrementar a pesar de que el informe establece, con rotundidad manifiesta, que los incrementos o extensión de los peajes eran ilegales, como se puede leer en el documento de conclusiones que adjuntamos. Si traducimos del lenguaje legal las conclusiones del Informe del Consell, dicen lo siguiente:

Primero, el Real decreto 1733/2011 que aprobó el Convenio con el que se modificó las condiciones de la Concesión se hizo de forma ilícita, pues el articulado sobre el que se basaba lo hacía sobre unas leyes ya obsoletas y no en vigor.

Segundo, incluso si la Ley sobre la que se basaba esta supuesta aprobación no estuviera derogada, el Convenio carece del requisito fundamental para su modificación, que es la Insuficiencia de la Autopista para prestar el servicio. Es obvio, que la autopista estaba en funcionamiento, luego sobran los comentarios.

Tercero, en el aumento de tarifas, se repercutió el impuesto de Sociedades de la concesionaria, cosa que también es completamente ilegal. Sólo se hubieran podido repercutir las inversiones y los gastos de mantenimiento en su caso.

Cuarto, la repercusión en las tarifas del Impuesto de Sociedades no es más que un beneficio fiscal encubierto.

Quinto, las obras e inversiones repercutidas en el incremento de tarifas que se incluyen en el Real Decreto son obras que decidió la propia Concesionaria sin contar con la preceptiva aprobación previa del Ministerio de Fomento y, por tanto, no deberían haber sido aceptadas.

O lo que es lo mismo, AUDASA decidió que obras realizar, a quien contratárselas y a qué precio de forma absolutamente arbitraria, sin pasar ningún tipo de control, para ser desplazado el coste al consumidor final. En el fondo, estamos ante una asignación de una obra del Estado sin concurso público ni precio fijado que una compañía privada decide a su arbitrio y que, a juicio de este medio, debería ser investigada en profundidad.

El incremento de tarifas se ha producido

Pues a pesar de la contundencia brutal del dictamen del Consell, el Gobierno de Feijoo no puso el más mínimo reparo y el incremento de tarifas se ha producido y producido y producido…; y ese dinero ha terminado en manos de terceros sin ningún control ni fiscalización…

Y de la premisa primera de Feijoo sobre la Pérdida de Competitividad de Galicia pues nada de nada. Así que, en Galicia sigue tocando pagar peajes bien caros."                (

21/10/22

A mítica Taboada y Ramos, propiedade de Manuel Taboada, fugaz concelleiro do PP en Silleda que –con apenas media ducia de traballadores no cadro de persoal– acaparou a contratación pública: primeiro, nos anos de Cuíña, despois, baixo a sombra de Rafael Louzán, ata chegar a ser, nalgún momento, a construtora que máis negocio recibía da Xunta de Feijóo. Todo un exemplo de emprendedor que pasou, nun visto e non visto, de facer nichos en cemiterios a autovías e parques eólicos... e así chegamos a que «A Xunta pediu incumprir a súa condena por ocupar unha propiedade privada para favorecer unha construtora e a xustiza rexéitao»... ouseña, a Xunta aprópiase –non o digo eu, senón o xulgado– dunha parcela de 15.000 m2 en Meira e permite que alí se deposite tal cantidade de residuos que hoxe, para devolver o terreo á súa situación orixinal, custaría case dous millóns de euros retiralos... O peor é que, ao final, aos construtores pagarémoslles do peto de todos; que, ao final, é o que vimos facendo dende que temos memoria. E así, nenos e nenas, é como funciona este país... Lembrádeo cando digan non sei que das paguitas da esquerda ou que non hai cartos para médicos e profes

 "Se algunha vez alguén vos pide que expliquedes como funciona Galicia, recoméndovos contarlles esta historia que atopei en Praza.gal e que hoxe quero compartir con vós nun exercicio de «edición ampliada e comentada», algo que supoño que non lle parecerá mal ao autor, David Reinero, tipo serio e formal onde os haxa. Merecen que se faga así, ademais, porque os compañeiros deste dixital seguramente sexan a xente máis elegante do país á hora de practicar o cada vez máis minoritario deporte de citar outros medios, así que vaia isto por diante.

A info en cuestión titulábase «A Xunta pediu incumprir a súa condena por ocupar unha propiedade privada para favorecer unha construtora e a xustiza rexéitao». Se vos parece un encabezado digno de Les Luthiers, agardade a entrar no fondo do asunto, porque isto non é máis que o último capítulo –polo momento– dunha saga longa e apaixonante…

Todo empezou aló por 2017, cando San Caetano adxudica a unha UTE o último tramo da autovía máis lenta de Galicia (en velocidade de execución, non de circulación). Unha desas empresas era a mítica Taboada y Ramos, propiedade de Manuel Taboada, fugaz concelleiro do PP en Silleda que –con apenas media ducia de traballadores no cadro de persoal– acaparou a contratación pública: primeiro, nos anos de Cuíña como presidente da Deputación e conselleiro todopoderoso; despois, baixo a sombra de Rafael Louzán, ata chegar a ser, nalgún momento, a construtora que máis negocio recibía da Xunta de Feijóo. Todo un exemplo de emprendedor que pasou, nun visto e non visto, de facer nichos en cemiterios a autovías e parques eólicos. Que sexa un dos protagonistas desta historia, como diría Chicho Sánchez-Ferlosio, «no fue por casualidad».

Metidos xa en faena, os construtores descobren que trasladar a unha zona de verquido autorizado as terras e os entullos derivados da obra suponlles un quebracabezas e, por riba de todo, unha pasta. Aí é cando entra a nosa Xunta. Pola vía dos feitos, aprópiase –non o digo eu, senón o xulgado– dunha parcela de 15.000 m2 en Meira e permite que alí se deposite tal cantidade de residuos que hoxe, para devolver o terreo á súa situación orixinal, custaría case dous millóns de euros retiralos.

Con estes feitos na man, a primeiros de 2020 o Contencioso-Administrativo número 1 de Pontevedra condena a Xunta por desviación de poder e ordena que se amañe a desfeita. O Goberno galego –aínda con Feijóo á fronte– non intentou defenderse nin durante o proceso de denuncia nin tampouco no xuízo, unha actitude que o maxistrado considerou unha mostra de «desidia, desleixo e ineptitude». Pero isto só estaba empezando.

A primeiros de 2020 o Contencioso-Administrativo número 1 de Pontevedra condena a Xunta por desviación de poder e ordena que se amañe a desfeita. O Goberno galego –aínda con Feijóo á fronte– non intentou defenderse nin durante o proceso de denuncia nin tampouco no xuízo, unha actitude que o maxistrado considerou unha mostra de «desidia, desleixo e ineptitude».

Cando espertou e viu a sentenza, a Xunta decidiu apelar ao TSXG, agardando a comprensión que lles negara o Contencioso. Porén, o alto tribunal devolveulles outra labazada por un comportamento que consideraba «insólito» –tal e como adiantou no seu día Pontevedra Viva– e que só buscaba, por se alguén aínda o dubidaba, «o beneficio da empresa construtora».

Coa sentenza firme, e sen posibilidade de recorrer xa a ningunha instancia máis, chega o momento de cumprila… e é así como entramos no mellor desta historia. Porque, cando o propietario reclama a execución, a Xunta dille que «naranjas de la china: que iso é moi complicado e moi caro»; vamos, que cumprir a legalidade lles parte a tarde toda, e así llo trasladan de novo ao xulgado.

Cando o propietario reclama a execución, a Xunta dille que «naranjas de la china: que iso é moi complicado e moi caro»; vamos, que cumprir a legalidade lles parte a tarde toda, e así llo trasladan de novo ao xulgado.

O xuíz, por suposto, rexeitou a petición (admítoo: encantaríame terlle visto a cara cando a leu). Non quedou aí: aproveitou para lembrarlle –lembrarllo ao goberno da Xunta!– que vivimos nun Estado de Dereito, que existe un mandato constitucional para executar as sentenzas firmes e que as actuacións deben someterse á legalidade, «singularmente no que afecta á propiedade privada». Sería precioso que, ante a inacción do executivo autonómico, o propietario da parcela fose unha das 30 persoas que chamaron ao teléfono «antiokupas» da Xunta, ese que nos custa 27 mil pavos ao ano pero que a consellería vai manter por aquela clásica estratexia de inventar un problema para cada solución.

Sería precioso que, ante a inacción do executivo autonómico, o propietario da parcela fose unha das 30 persoas que chamaron ao teléfono «antiokupas» da Xunta, ese que nos custa 27 mil pavos ao ano pero que a consellería vai manter por aquela clásica estratexia de inventar un problema para cada solución.

Se dicía ao principio que o bo costume de citar está a perderse, o vello oficio xornalístico aquel de andar nos papeis, de ir máis aló das declaracións… xa non vos quero contar. Porque nesta sociedade do espectáculo (virtual) parece que só importa o que se di, e un pode poñerse un lazo en defensa da sanidade mentres recorta os cadros de persoal; igual que é posible que acuse os rivais políticos de mirar cara a outro lado coa ocupación mentres non só permite, senón que alenta ese comportamento se quen o fai é un amiguete. E podemos botar as mans á cabeza cun referendo en Catalunya pero negarnos a executar unha sentenza firme e seguir envolvéndonos na Constitución e na rojigualda.

O peor é que, ao final, se as cousas van como di a lei, aos construtores pagarémoslles ese aforro do peto de todos; que, ao final, é o que vimos facendo dende que temos memoria.

E así, nenos e nenas, é como funciona este país. Lembrádeo cando digan non sei que das paguitas da esquerda ou que non hai cartos para médicos e profes."                 (Luis Pardo, Luzes, 21/10/22)

30/9/22

Laureano Oubiña insiste en que financió al PP en Galicia... no hace falta que insista... en las Rías Bajas todo el mundo lo sabe

 "Laureano Oubiña, el narcotraficante gallego, ha asegurado que "tiene pruebas" de haber financiado ilegalmente a Alianza Popular (AP), y "en el juzgado las presentaré, si me llaman". "Desde aquí reto a Alianza Popular a que vaya al juzgado" a denunciarle, ha declarado Oubiña este miércoles en la Cadena SER.

"Los financié [a AP], al igual que otros empresarios de Galicia que no se dedicaban al contrabando", ha afirmado el narco que, preguntado por la periodista, ha apostillado que la financiación fue "así a tocateja, como usted dice".

Oubiña salió de prisión el pasado marzo, tras concederle la Audiencia Nacional el tercer grado. Cumplió 22 años de condena por varias causas, entre ellas blanqueo de capitales y tráfico de drogas. 

En la entrevista, Oubiña ha criticado duramente a Carmen Avendaño, presidenta de la asociación Madres contra la Droga, a la que ha acusado de beneficiarse de las subvenciones públicas, afirmando que "mantiene el tema para coger las subvenciones", y que "no ha pasado una tragedia familiar por mi culpa porque yo no he traficado con drogas que lo provocaron".

El narco afirma que no sabe cuánto dinero hizo con el tráfico de hachís o tabaco, y que él no fue "traficante de drogas, yo fui transportista de hachís". Oubiña también ha opinado que al Estado "no le queda más remedio que legalizar e ingresar impuestos por [la marihuana y el hachís]"."             (InfoLibre, 12/07/17)

30/9/21

De Ence á AP-9: os fíos que unen as privatizacións estrela de Aznar en Galicia e as súas concesións prorrogadas

 "Ao pasar por Pontevedra a través da AP-9 é doado divisar a fábrica de celulosas de Ence na beira da ría. Cando Josep Borrel -ministro de Obras Públicas-, Emilio Pérez Touriño -secretario de Estado de Infraestruturas- e Manuel Fraga -presidente da Xunta- inauguraron en 1992 os treitos da Autoestrada do Atlántico que pasan pola cidade, había algo máis de tres décadas que a daquela empresa estatal gozaba dunha concesión para producir celulosa nos terreos públicos dos recheos da ría en Lourizán. Tamén transcorreran apenas vinte anos dende a luz verde da ditadura a un grupo de seis bancos para construír e explotar a autoestrada a través de Audasa, concesionaria rescatada en 1983 polo Estado e integrada en 1984 na tamén estatal Empresa Nacional de Autopistas (ENA).

Dende principios do presente século (2001 e 2003, respectivamente), ambas empresas deixaron de ser estatais e viraron en mostras senlleiras en Galicia do amplo plan de privatizacións despregado polos gobernos do PP de José María Aznar (1996-2004). As dúas regresaron nos últimos meses á actualidade polos cuestionamentos que, dende a Audiencia Nacional e a Comisión Europea, chegaron a respecto da legalidade das prórrogas que lograron para as súas concesións, Audasa aínda como empresa pública (2000) e Ence, xa como privada (2016). Ambas prolongacións e ambas privatización están unidas por varios fíos políticos, económicos e empresariais.

Os fíos financeiros

A prórroga da concesión da AP-9 foi aprobada polo Goberno de Aznar en febreiro do ano 2000. A cambio de executar a ampliación da autoestrada ata Ferrol, que en 1998 o propio Executivo anunciara como compensación polo accidente do Discoverer Enterprise na ponte das Pías, Audasa lograba estender a concesión ata 2048. Eran 25 anos adicionais sobre o prazo que previamente, en 1994, fixara o Goberno do PSOE de Felipe González coa súa propia prórroga de dez anos (de 2013 a 2023) a cambio de continuar a construción cara ao sur de Vigo e do levantamento de peaxes en varios treitos.

 Ao aprobar a ampliación da concesión da AP-9, o Goberno de Aznar xa deixara reflectida por escrito a intención de que Audasa, como parte de ENA, acabase atinxida pola "política de privatización de empresas públicas". Así sucedeu o 25 de xullo de 2003, cando o Consello de Ministros deu o seu visto e prace definitivo á venda do 100% das accións da Empresa Nacional de Autopistas, por 1.586 millóns de euros, a un consorcio privado participado ao 50% pola construtora Sacyr e cuxa outra metade estaba controlada por varias entidades financeiras que encabezaban o Banco de Santander -na altura, Santander Central Hispano- (20%) e mais Caixa Galicia e Caixanova (20% cada unha). Tamén figuraba no accionariado Torreal, o fondo de investimento fundado polo empresario Juan Abelló, que anos despois pasaría, asemade, polo accionariado de Ence.

Dous anos antes, o 20 de xullo de 2001, o mesmo Goberno de Aznar aprobara a privatización definitiva de Ence, adxudicando a un consorcio de tres entidades financeiras o 24,9% das accións que quedaban nas mans do Estado por algo máis de 130 millóns -previamente, desfixérase da outra cuarta parte e culminaba así a privatización parcial que iniciara González nos 90-. O grupo adxudicatario liderábao Caixa Galicia, que pasaba a controlar o 12% do capital social da pasteira e asumía a presidencia na persoa de José Luis Méndez.

Políticos de ida e volta con Aznar de fondo

Nos anos seguintes, Ence foi vendo medrar os seus beneficios -malia algúns contratempos ligados a operacións como a súa malograda expansión a Uruguai- e foi incorporando ao seu consello de administración nomes que noutrora figuraran nos organigramas dos Gobernos de Fraga e Aznar. Foi o caso de Pascual Fernández, Secretario de Estado de Augas e Costas (2000-2004) ou de Carlos del Álamo, conselleiro de Medio Ambiente con Fraga (1997-2003), que antes xa fora alto cargo da Xunta e tamén do Goberno de España, como director xeral de Conservación da Natureza (1996-1997) ás ordes de Isabel Tocino.

 Tocino, histórica dirixente do PP e primeira ministra de Medio Ambiente de Aznar (1996-2000) é tamén, dende 2013, membro do consello de administración de Ence, da que segue sendo accionista, segundo os datos máis recentes da compañía. Dáse a circunstancia de que, atendendo á versión máis actual do seu currículo público, Tocino segue sendo conselleira e vicepresidenta do Banco Santander en España.

 Como alta dirixente do Santander, Tocino foi tamén fugaz presidenta (uns poucos meses entre 2017 e 2018) do Banco Pastor tras a súa absorción pola entidade de orixe cántabra cando esta mercou o quebrado Popular. O Pastor fora un dos beneficiarios da primeira concesión da AP-9, outorgada pola ditadura en 1973, dentro dun grupo bancario no que tamén figuraba o Hispano Americano. Ambos acabaron confluíndo no Santander, membro do grupo adxudicatario da privatización de Audasa no 2003.

Tocino levaba un trienio no consello de Ence cando, en 2016, o Goberno de Mariano Rajoy en funcións outorgaba a Ence a prórroga que solicitara para seguir nos terreos públicos da ría de Pontevedra 60 anos máis a contar dende 2013. Naquel 2013, o Goberno do PP culminara, apoiándose na súa maioría absoluta, a reforma da lei de costas que facilitaba prórrogas a concesións como a de Ence. Cando Ence foi privatizada (2001), Rajoy sentaba no gabinete de Aznar como vicepresidente primeiro e ministro da Presidencia, cargo que tamén tiña en 2003, cando o Consello de Ministros aprobou a privatización de Audasa.

A lupa legal sobre as prórrogas

Rajoy tamén era ministro, pero de Educación, cando o Goberno de España aprobou ampliar en 25 anos a concesión de Audasa. Tivo maior protagonismo na prórroga de Ence, que o Executivo que el mesmo presidía dende os últimos días de 2011 aprobou en xaneiro de 2016, cando levaba unhas semanas en funcións como consecuencia das eleccións xerais de 2015.

 Esa prórroga da concesión da pasteira foi posta baixo a lupa da Xustiza por entidades e institucións contrarias á permanencia da pasteira na ría. O pasado xullo, a Audiencia Nacional atendeu os recursos do Concello de Pontevedra e de Greenpeace e anulouna, argumentando que o gabinete de Rajoy non xustificou correctamente que Ence teña que operar os terreos públicos de Lourizán e non en calquera outro lugar. O resultado dos recursos ante o Tribunal Supremo (anunciados pola empresa e outras entidades) ditarán a sentenza definitiva sobre o futuro desta fábrica.

A outra prórroga, a de Audasa ata 2048, foi cuestionada politicamente en infinidade de ocasións. Pero a súa legalidade non foi formalmente revisada ata que, a principios de 2020, a asociación En Colectivo -constituída para mobilizarse contra o cobramento de peaxes durante as obras da Ponte de Rande- a denunciou ante a Comisión Europea xunto coa de 1994. O Executivo comunitario vén de responder neste 2021 a esa denuncia apercibindo a España pola prórroga de Aznar -a vixente- e instando o Estado a axustala á legalidade comunitaria, a que dende 1993 di que unha prórroga dunha concesión equivale a unha concesión nova e por iso debe ser sometida a un concurso público."              (David Lombao, Praza Pública, 27/09/21)

23/8/21

Cuatro empresas del ‘cártel de las carreteras’ fueron multadas por repartirse contratos de Adif en Galicia

 "La sanción de 61,28 millones impuesta por la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) a doce empresas por formar un cártel para adjudicarse contratos de conservación de carreteras no solo afecta a algunas de las mayores contratistas de obra pública en Galicia, sino también a grupos reincidentes. Es el caso de Elecnor, OHL, ACS y Sacyr, que fueron sancionadas hace solo dos años por el supuesto amaño de concursos de Adif para el AVE y para líneas convencionales. Fue una de las mayores multas del superregulador, ya que afectó a 15 empresas y 14 directivos, y alcanzó los 118 millones de euros.

 Como presumiblemente sucederá con la nueva sanción, la resolución de la CNMC fue recurrida por las afectadas. ACS, el grupo de Florentino Pérez, encajó una multa de más de 50 millones ya que tenía a cuatro filiales implicadas (Cobra, Cymi, Electren y Semi); la de Elecnor ascendió a 20,3 millones; de menor cuantía fueron las de la filial de Sacyr, Neopul, con 762.000 euros; y la de Eym, del grupo OHL de Villar Mir, que se quedó en los 448.000 euros. Además de la importancia de los actores implicados y de los contratos presuntamente amañados (se adjudicaron 1.100 millones en obras), la decisión de Competencia tuvo especial trascendencia al activar el mecanismo para excluir temporalmente a los sancionados de la contratación pública, aunque hasta el momento no se llegó a ejecutar.

 El mismo riesgo afrontan ahora las empresas multadas, entre ellas la ourensana Copasa, por coordinar ofertas para los contratos de conservación de carreteras. Como sucediera en 2019, la CNMC no fija la duración y alcance de la prohibición de contratar, pero remite su resolución a la Junta Consultiva de Contratación Pública del Estado, dependiente del Ministerio de Hacienda, para que determine la duración y alcance del veto.

 Esta medida fue introducida en la Ley de Contratos Públicos en 2015 para prohibir a las administraciones contratar «con las personas que hayan sido sancionadas con carácter firme por infracción grave en materia de falseamiento de la competencia». Copasa fue la mayor adjudicataria de obra pública de la Xunta el año pasado, logrando 30,3 millones en obras.

Florentino Pérez y Elecnor hacen cártel en Galicia

Según la investigación de Competencia, las 15 empresas multadas en 2019 formaron parte de tres cárteles para acudir de manera coordinada a diferentes tipos de concursos: uno para la electrificación del AVE, otro para los equipos electromecánicos de la alta velocidad y el tercero para la electrificación del tren convencional. Estas asociaciones habrían operado desde 2002 a 2016. Precisamente, la última investigación engloba parte de este periodo, pues la concertación de ofertas para los contratos de conservación de carreteras de Fomento se habría producido entre 2014 y 2018.

 El superregulador explica que el funcionamiento de los cárteles y los integrantes fue evolucionando a lo largo del tiempo, aunque tenían en común el establecimiento de mecanismos de compensación, de tal manera que las adjudicatarias, que a veces se decidían por sorteo, compensaban mediante la subcontratación a las que perdían el concurso.

 Entre las obras a las que accedió el cartel estaba la “construcción y el mantenimiento de la línea aérea de contacto del Eje Ourense Santiago del Corredor Noroeste de Alta Velocidad”, que se repartieron dos filiales de ACS, Cobra y Semi, con Elecnor. No fue el único contrato que pescaron en Galicia, pues «en el año 2015, Alstom e Indra coordinaron sus estrategias para repartirse cuatro licitaciones convocadas para la extensión del mantenimiento de los túneles Ourense-Santiago», dice la resolución de Competencia."                (

27/11/19

El convulso negocio gasístico de Reganosa en Malta

"Malta, ese pequeño archipiélago de la Unión Europea de laxa fiscalidad e instituciones salpicadas por graves acusaciones de corrupción, tiene una empresa registrada por cada cinco habitantes. La constitución de nuevas sociedades es tan frenética que los abogados más fecundos llegan a hacerse un lío. 

Eso le ocurrió al despacho de Stuart P. Blackburn cuando ejerció como representante en la isla mediterránea de Reganosa, una empresa con sede en Mugardos (A Coruña) de la que la Xunta de Galicia posee un 28% y cuya propiedad comparte con el grupo privado Tojeiro (59%).

Blackburn, relacionado con decenas y decenas de firmas, fue el encargado de tramitar en octubre de 2016 la constitución de Reganosa Malta, una filial que la multinacional gallega creó tras recibir un contrato para operar y mantener la planta de regasificación del país. El consorcio que le subcontrató la gestión está ahora salpicado por una trama de corrupción en la que incluso se investiga el asesinato de una periodista.

La propia creación de la filial gallega en Malta ya arrastra alguna irregularidad desde su origen. En el certificado que el abogado entregó en el Registro Mercantil de Malta, para demostrar que Reganosa había aportado 1.410 euros de capital y tasas, hizo constar que el dinero había sido transferido por una misteriosa empresa: Galapagos Investments Limited. Esta sociedad con sede en Malta es además propiedad del propio Blackburn a través de dos firmas interpuestas (Osiris Trust Limited y Osiris Holding Limited), según consta en el registro.

KPMG, la consultora a la que recurrió la empresa participada por la Xunta para resolver el papeleo de su aterrizaje en el archipiélago, sostiene en una carta facilitada por Reganosa que la aparición de Galapagos Investments Limited se debe a un error y que "no hay absolutamente ninguna conexión" entre la gasística con sede en Mugardos (A Coruña) y esa sociedad. La consultora internacional alega que el "empleado" que hizo el trámite "usó sin darse cuenta como base el documento de Word que se utilizó para el certificado de otra compañía” que también estaba registrando por aquellas fechas “para otros clientes totalmente ajenos a Reganosa Malta”. Y se olvidó de borrar de esa plantilla la denominación de la anterior sociedad.

La documentación a la que ha tenido acceso EL PAÍS confirma que Reganosa sí transfirió los fondos a KPMG para constituir su filial en Malta. Fue al ser preguntada por este periódico sobre su relación con Galapagos Investments Limited cuando la multinacional gallega descubrió el error del abogado colaborador de KPMG, que fue subsanado el pasado 18 de noviembre en el Registro Mercantil del país mediterráneo. 

Reganosa explica que otorgó a Blackburn un poder para que le representara solo durante los trámites de constitución de su filial maltesa y alega que se lo concedió a él porque así se lo indicó KPMG. Los responsables de la gasística no lo conocen ni tenían entonces información sobre su trayectoria, afirman. Con él, añaden, ya no mantienen ningún vínculo.

La frenética actividad profesional de Blackburn, relacionado desde los años ochenta con medio millar de empresas según el registro mercantil de Malta y la base de datos Offshore Leaks de The International Consortium of Investigative Journalists (ICIJ), salió a la luz en las investigaciones periodísticas de los conocidos como Los Papeles del Paraíso. El diario digital El Confidencial lo señaló en 2017 como director de 250 empresas y como supuesto testaferro de millonarios de Azerbaiyán. 

 Este país caucásico también está relacionado con el contrato de Reganosa en Malta. La planta de Delimara (en el sureste de la isla principal) que opera la firma gallega fue adjudicada por el Gobierno maltés a un consorcio privado denominado ElectroGas Malta y del que forma parte -junto a Siemens y una firma local- Socar Trading, el brazo comercial de la petrolera estatal de Azerbaiyán. ElectroGas subcontrató a su vez a Reganosa para operar la terminal durante 18 años por una cifra que la gasística sitúa en 600.000 euros anuales.

El contrato de la regasificadora otorgado por el Gobierno de Malta a ElectroGas está envuelto en turbias sospechas de corrupción por presuntos sobornos de la empresa a miembros del Ejecutivo del Partido Laborista que esta semana se han agravado. Uno de los principales directivos de la compañía que contrató a Reganosa, el magnate maltés Yorgen Fenech, fue detenido el pasado miércoles como presunto cerebro del asesinato de la periodista Daphne Caruana Galizia. Caruana estaba investigando las conexiones entre ElectroGas y un ministro a través de empresas pantalla y testaferros cuando una bomba en los bajos de su coche acabó con su vida en 2017.

Tras el arresto, Reganosa señala que ha pedido explicaciones al consorcio maltés "sobre la situación y su alcance" y analiza si el golpe puede afectar a sus "intereses". Fuentes de la empresa gallega afirman que su "prioridad" tras lo ocurrido son la treintena de trabajadores que tiene en el archipiélago. El contrato obtenido en Malta fue celebrado en su día tanto por la gasística gallega como por la Xunta como un "hito" y un "impulso" para Reganosa en su salto al "mercado global".

Las sospechas de corrupción sobre el contrato que otorgó el Gobierno maltés a ElectroGas han llegado incluso al Consejo de Europa. Su Asamblea Parlamentaria aprobó el pasado junio una resolución que afirma que la adjudicación de la regasificadora maltesa al consorcio fue “altamente irregular”, ya que la empresa estatal de petróleo de Azerbaiyán obtuvo grandes beneficios suministrando el gas a la planta que opera Reganosa a un precio superior al promedio del mercado. Según el dictamen europeo, miembros del Ejecutivo que licitó el complejo iban a recibir pagos de personas vinculadas a ElectroGas a través de empresas radicadas en Panamá. La policía de Malta fue alertada pero, afirma el Consejo de Europa, nunca actuó contra los políticos señalados."              (Sonia Vizoso, El País, 25/11/19)

8/10/19

“Fue todo propaganda. Aquello le salvó las elecciones a Feijóo y a los directivos de Pemex, sus negocios”. El fiasco del sueño mexicano del naval gallego. Barreras, el mayor astillero privado, se asoma al precipicio de la quiebra mientras México investiga las inversiones que hizo Pemex en la compañía y que negoció la Xunta de Feijóo

"En 2012, con la crisis económica arrasando empresas y las elecciones autonómicas a punto de celebrarse, la Xunta anunció la resurrección del naval. 

 Tras meses de comparecencias públicas a ambos lados del Atlántico con gobernantes mexicanos y ejecutivos de la petrolera Pemex, el presidente popular Alberto Núñez Feijóo apadrinó un "acuerdo estratégico" para que el gigante azteca construyera barcos en el astillero público Navantia y en el privado Barreras, entonces en concurso de acreedores. 

 Eran, según el Gobierno gallego, las primeras gotas de una lluvia salvadora de contratos que empaparía todo el sector. “El éxito de Barreras es el de Galicia, la Xunta y el presidente”, proclamó el entonces número dos de la compañía con sede en Vigo, José García Costas. Este jueves Barreras ha solicitado el preconcurso de acreedores.

Después de aquel acuerdo de 2012, Pemex se hizo con el 51% de Barreras por solo cinco millones de euros y aupó a García Costas a la presidencia, pero los encargos prometidos tras las negociaciones encabezadas personalmente por Feijóo nunca llegaron. La mexicana solo construyó un flotel (buque-hotel para trabajadores de plataformas petrolíferas) en el astillero de Vigo y otro en Navantia Ferrol. Nada se supo de los 14 remolcadores anunciados ni de la base que la petrolera dijo proyectar en el puerto exterior de A Coruña. 

Hoy Barreras se asoma al precipicio de la quiebra con una deuda aún sin determinar y el Gobierno de México ha abierto una investigación por corrupción contra los responsables de Pemex durante aquella operación. “Fue todo propaganda. Aquello le salvó las elecciones a Feijóo y, según sabemos ahora, a los directivos de Pemex, sus negocios”, lamenta César Rodríguez, del sindicato CIG.

El director general de Pemex cuando se firmaron los acuerdos con Barreras, Emilio Lozoya Austin, con quien Feijóo se reunió en diversas ocasiones en México, antes y después de que la petrolera adquiriese el astillero vigués, está huido de la justicia y acusado de tres delitos, entre ellos el cobro de sobornos. Mientras, la auditoría realizada por los nuevos gestores de la firma mexicana ha puesto bajo sospecha los acuerdos en Galicia que, según Pemex, se aprobaron sin justificación y les acabaron reportando pérdidas. La Consellería de Industria del Gobierno gallego ha expresado este jueves "el máximo respeto" por estas investigaciones y se ha mostrado convencida de que "afectan exclusivamente a México y a Pemex".

La mexicana, con un 51% de la propiedad, destituyó la semana pasada a García Costas y a otros directivos del astillero, del que el presidente defenestrado posee un 25% y la naviera Albacora, el 24% restante. Al golpe de timón de Pemex se suman las reclamaciones de dinero que le acaba de presentar la noruega Havila para la que construye dos yates y los retrasos y sobrecostes en la ejecución de un crucero de lujo para la estadounidense Ritz Carlton. Un cúmulo de problemas para una compañía fundada hace 120 años, nacionalizada a finales de los setenta y privatizada en 1997 con el PP en el Gobierno.

1.200 trabajadores atrapados

La crisis ha estallado en Barreras con una cartera de pedidos de 900 millones y justo cuando el sector en Galicia empezaba a coger aire. Mantiene atrapadas a 30 empresas (todas gallegas salvo dos asturianas y una portuguesa), a las que debe unos 15 millones de euros. Más de un millar de trabajadores de estas auxiliares están en vilo, ya que son los que en realidad conforman el grueso de mano de obra del astillero privado más grande de España, que ocupa 120.000 metros cuadrados pero con menos de 150 personas en nómina.

Las subcontratas no participan en la gestión de Barreras pero sufren de lleno sus consecuencias. Debido a la quita del concurso de acreedores de 2011, declarado por el astillero con una deuda total de 78 millones tras el parón de contratación que supuso la crisis del tax lease, las auxiliares solo cobraron un 6% de los más de 60 millones que se les debían. El secretario general de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de Galicia (Asime), Enrique Mallón, afirma que batallarán para evitar que estas compañías “vuelvan a pagar las consecuencias de una deficiente gestión y de errores que ellas no han cometido”: 

"No vamos a permitir que se gestione el sector naval con quitas permanentes". Por el momento, las mayores perjudicadas no han sido invitadas siquiera a las reuniones entre la Xunta, accionistas y contratistas para buscar una salida.

Sobre las razones que han llevado a Barreras a este descontrol, Rodríguez, del sindicato CIG, recuerda que el "pufo" que llevó a la quiebra al astillero en 2011, un concurso del que salió cuatro años después, emergió de repente en cuanto se congelaron los encargos. 

“Entonces se vio cómo [en Barreras] con los contratos siguientes se pagaba lo anterior y eso puede ser una explicación de lo que está ocurriendo ahora. La necesidad de querer anunciar contratos para tapar el agujero es probablemente lo que hizo que [el astillero] se metiese, a la baja, en los cruceros”, apunta Rodríguez sobre un tipo de barcos en los que Barreras no tenía experiencia.

El yate de lujo de la compañía Ritz Carlton que está en construcción acumula un sobrecoste de unos 50 millones sobre los 250 de presupuesto, un problema que no impidió al astillero anunciar hace solo tres meses por todo lo alto el contrato para una segunda unidad, también con la presencia del presidente de la Xunta. El fondo Oaktree que controla esta armadora estadounidense negocia ahora con Pemex la compra de Barreras por un precio simbólico solo para garantizarse la construcción de sus barcos, según publica La Voz de Galicia. La ruta inaugural de su nueva división de cruceros tenía que zarpar de Florida el próximo 5 de febrero y ya ha tenido que ser retrasada a junio.

"La entrada [de Pemex] en Barreras y el encargo de los floteles tuvo un efecto positivo para Galicia al jugar un papel clave en la recuperación del sector naval", mantiene la Consellería de Industria. El departamento que dirige Francisco Conde, uno de los consejeros más cercanos a Feijóo y que también vivió en primera línea los contactos para fraguar los acuerdos con Pemex, asegura que su "máxima preocupación" ahora es "garantizar el mantenimiento de la carga de trabajo de Barreras": "Como siempre, estamos predispuestos a colaborar y apoyar un proyecto que sea solvente y viable". El astillero tiene cuatro meses para negociar e intentar evitar el concurso."                   (Sonia Vizoso, El País, 04/10/19)

11/7/18

Pescanova, del mar a los tribunales Manuel Fernández de Sousa, o la ruina del imperio Pescanova

"Manuel Fernández de Sousa llegó a tener tanto poder en Galicia que con un sola llamada podía tumbar acuerdos firmes del Gobierno gallego. No es broma. El expresidente de Pescanova, para quien la Audiencia Nacional pide 28 años de cárcel y 21 millones de euros en multas por llevar a la ruina a la mayor empresa pesquera de Europa, tenía hilo directo con el presidente de la Xunta y no dudaba en recurrir a él si consideraba que lo que publicaba el Diario Oficial de Galicia (DOG) colisionaba con los intereses de su compañía.

Sucedió hace casi siete años, en el verano del 2011. La Xunta de Alberto Núñez Feijóo llevaba dos años en el poder y acababa de aprobar la ubicación de una planta depuradora de bivalvos que los mariscadores llevaban años reclamando. La contaminación de las rías gallegas era tan elevada (aún lo es) que buena parte de sus bancos marisqueros estaban y están considerados “zonas C”. Es decir, que está prohibido comercializar en fresco lo que de ellas se extrae, que sólo pueda venderse una vez sometido a un estricto proceso de depuración industrial.

La Consellería do Mar, que dirigía y dirige la bióloga Rosa Quintana, había buscado una solución al problema instalando una depuradora en una zona de aguas limpias a la que los mariscadores podrían llevar su producto para sanearlo. El lugar elegido, una coqueta cala en el portiño de Morás, en Xove, en la costa de Lugo.

El emplazamiento cumplía todos los requisitos legales, y los análisis previos demostraban que el sistema funcionaba, porque el marisco se descontaminaba en pocos días. El 28 de julio, el DOG publicó la orden de la Xunta para instalar la depuradora flotante, y a los pocos días el barco que la transportaba zarpó con destino a Xove. Todo parecía dispuesto para una feliz inauguración veraniega, hasta que Fernández de Sousa mandó parar.
Fernández de Sousa pensó que la cercanía de una depuradora de marisco contaminado pondría en duda la imagen de su producto

En Morás está una de las mayores plantas de cría de rodaballo de Pescanova. Y su presidente pensó que la cercanía de una depuradora de marisco contaminado pondría en duda la imagen de su producto. Las bacterias, alegó, podrían llegar a los colectores de su piscifactoría y contaminar a los 4,5 millones de rodaballos que nadan en ella. Levantó a los trabajadores para que sacaran las pancartas. Movilizó a sus ejecutivos. Y llamó a Feijóo.

El día en que los vecinos de Morás esperaban la llegada de la batea, observaron cómo el barco se aproximaba al portiño. Pero el capitán recibió una llamada. Dio media vuelta. Esperó un rato. Y se fue por donde había venido. Un día después, Feijóo anunció en persona que su conselleira buscaría otro emplazamiento. En Morás no han vuelto a saber nada de la famosa batea depuradora.

Uno de los asesores de Fernández de Sousa que manejó los hilos de aquella operación, por la que la Xunta de Feijóo renunció a dar utilidad pública a un puerto público sometiéndose a los intereses de una empresa privada, fue César Aja, biólogo, exsenador, exdiputado, exalcalde por el PP de la vecina localidad de Viveiro y amigo personal de Rodrigo Rato. El exministro de Economía solía veranear en su pueblo cuando aún era una persona respetable, nadie pensaba que su tarjeta era black y el mundillo financiero lo saludaba como el tipo que iba a salvar del desastre a Bankia-Caja Madrid. Una de las entidades que acudió al rescate de Pescanova cuando empezó a hundirse fue, precisamente, Bankia.

Los últimos treinta años de la historia económica de Galicia están plagados de ejemplos de la influencia social, política y económica que ejercía Fernández de Sousa. Hijo de uno de los fundadores de Pescanova, fue quien puso a la empresa viguesa en el mapa mundial de la industria alimentaria, quien pergeñó su salida a bolsa en 1985 y quien pilotó la apuesta, expansión y desarrollo de su rama piscícola. También, según la Audiencia Nacional, el principal responsable de su ruina.

El auto de procesamiento que la defensa de Fernández de Sousa y de los otro dieciocho directivos y consejeros encausados han recurrido, es demoledor
El auto de procesamiento de José de la Mata, juez instructor del caso, que la defensa de Fernández de Sousa y de los otro dieciocho directivos y consejeros encausados han recurrido, es demoledor.

 La cúpula de Pescanova, asegura, diseñó “un sistema piramidal insostenible” mediante el que durante años fue refinanciando deuda con deuda más cara, tanto a través de la compañía matriz como de muchas de sus filiales, para ir parcheando los agujeros del negocio acuícola, que nunca llegó a ser lo provechoso que Fernández de Sousa pensaba.

Según el auto del instructor, de 154 páginas, él y los suyos estafaron a bancos y acreedores presentando facturas falsas y simulando compraventas de mercancía inexistente; maquillaron los balances contables disfrazando como beneficios lo que en realidad eran pérdidas; descapitalizaron la compañía, engañaron a los organismos reguladores... Y justo antes de que el castillo de naipes se viniera abajo, no dudaron en apresurarse a vender sus acciones antes de que se hundieran, para evitar que sus patrimonios personales se vieran afectados. Todo a costa de sus acreedores, de sus 10.000 trabajadores, del resto de accionistas y de centenares de pequeños ahorradores.

El catálogo de delitos que De la Mata imputa a Fernández de Sousa es extenso: falseamiento de cuentas, falseamiento de información económica y financiera, falsedad en documento mercantil, estafa, insolvencia punible, alzamiento de bienes, blanqueo de capitales, uso ilícito de información relevante, impedimento de actuación del organismo supervisor...

Además de los 28 años de cárcel y de los 21 millones en multas, el juez ha ordenado el comiso de 4,6 millones de euros de su patrimonio en cuentas bancarias en Portugal y la devolución de 15,6 millones de euros en concepto de plusvalías ilegales obtenidas con la venta de sus acciones en Pescanova. Él sin embargo, parece tranquilo.

Sigue dedicado a la acuicultura desarrollando ambiciosos proyectos de piscifactorías como jefe de Operaciones de la empresa saudí Naqua, en su particular travesía del desierto.
Fernández de Sousa era un 'factótum' del poder en Galicia al que cualquier político, empresario o directivo quería tener cerca

Antes de que se conocieran sus manejos, Fernández de Sousa era un factótum del poder en Galicia al que cualquier político, empresario o directivo quería tener cerca. Y él, pese a su carácter solitario, desconfiado y empecinado, siempre cultivó esas relaciones. Era amigo personal de Manuel Fraga, quien ya había trabado una sólida amistad con su padre y quien proporcionó a Pescanova todas las ayudas públicas que pidió durante sus gobiernos.

También lo era de José Luis Méndez, el expresidente de Caixa Galicia, la caja con sede en A Coruña, y de Julio Fernández Gayoso, su homólogo en la viguesa Caixanova. Entre ambas entidades –fusionadas en la fallida NovaCaixaGalicia, hoy Abanca- llegaron a tener más del 30% del capital de Pescanova.

 En el año 2009, cuando el crac financiero empezó a hacer mella en el balance de la sociedad, y a pesar de que el grifo del crédito ya se había cerrado, la empresa de Fernández de Sousa y sus filiales recibieron de las dos cajas más de 357 millones de euros en créditos. Él fue uno de los principales defensores de la fusión ideada por Feijóo.

En Vigo, donde la unión de las cajas disgustaba a la clase empresarial, él podía permitirse ser la voz discordante. Porque tenía poder. Lo que empezó siendo una sociedad familiar, la que fundaron su padre, sus hermanos y otros socios en los años sesenta del siglo pasado, acabó convertida en un verdadero imperio empresarial.

Entre sociedades dependientes, filiales, empresas subsidiarias, participadas y uniones estratégicas, Pescanova encabezaba un grupo formado por 151 empresas presentes en más de 25 países. Tenía más de 30 fábricas y factorías de procesado de pescado y productos del mar y medio centenar de plantas de acuicultura, además de una flota con noventa buques factoría. Es decir más que todos los buques de gran calado que forman la armada española.

A pesar de ser toda una multinacional con intereses en los cinco continentes, Pescanova seguía siendo en cierto modo un empresa familiar. Y, de hecho, junto a Fernández de Sousa, algunos de sus parientes más cercanos también podrían ir a la cárcel. Para su hijo Pablo Javier Fernández Andrade, el juez pide 13 años y seis meses de cárcel. Para su hermano Fernando Fernández de Sousa, diez años y medio. Para Alfonso Paz Andrade, hijo del socio y amigo de su padre Valentín Paz Andrade, doce años y medio. 

Para su mujer, María del Rosario Andrade Turell, tres años. La acusa de colaborar en el desfalco por transferir 5,2 millones de dólares de una empresa tapadera de su marido a una cuenta en Hong Kong en el año 2013, cuando la instrucción ya había empezado y con el objetivo de evitar que la justicia española pudiera fiscalizar ese dinero.

Apenas dos años antes de aquella transferencia, cuando aquel barco con una depuradora dio media vuelta en el portiño de Morás, Fernández de Sousa seguía teniendo una imagen pública de empresario paternal, responsable y triunfador. Claro que otro de los campos en los se cuidó de tener amigos fue en el de los medios de comunicación.

 Llegó a ser patrono de la Fundación Santiago Rey Fernández-Latorre, que lleva el nombre del propietario del grupo de medios vinculados a La Voz de Galicia. 

 En ese patronato se sentaban otros poderosos gallegos como Manuel Jove, el fundador de la constructora Fadesa y que en aquella época era el mayor accionista individual del BBVA; José María Castellano, ex vicepresidente de Inditex y de NovaCaixaGalicia; José María Arias, ex presidente del Banco Pastor; José Arnau, vicepresidente de la Fundación Amancio Ortega, y Roberto Tojeiro, presidente de Gadisa, la empresa gallega con más facturación de entre las que no forman parte del entramado empresarial del dueño de Inditex.

Fernández de Sousa ejercía  influencia editorial sobre la mayoría de los diarios gallegos a los que premiaba con golosas campañas de publicidad
La Voz era en aquellos tiempos el periódico más leído de la comunidad y todos los patronos de la Fundación ejercían sobre él cierta influencia editorial. La de Fernández de Sousa estaba entre las más notables. También la ejercía sobre la mayoría del resto de los diarios gallegos a los que premiaba con golosas campañas de publicidad y planas a todo color en páginas impares, las más caras.

Un buen ejemplo fue el secuestro del Vega 5, un palangrero de bandera mozambiqueña operado por Pescamar, filial de Pescanova, que fue capturado por piratas somalíes en diciembre del 2010. Entre su tripulación había dos marineros gallegos. Pero al contrario que en otros secuestros, como el del Alakrana o el del Playa de Bakio, atuneros armados por empresas vascas y sobre los que los periódicos de Galicia dieron amplia, diaria y cumplida información mientras no fueron liberados, con el Vega 5 no pasó lo mismo.

Fernández de Sousa no quería que ninguna exclusiva pudiera poner en peligro el rescate, o que la imagen de su empresa resultara perjudicada si algo salía mal. Y ordenó silencio. Lo hubo. Incluso exigió que en las fotos, si las había, se ocultara el logotipo de su grupo en la torre del barco. Hasta llegó a utilizar a amigos comunes para presionar al director gallego de un diario nacional que osó publicar en su web un vídeo con imágenes de los pescadores secuestrados.

Según el juez De la Mata, Pescanova ya se encontraba en situación de insolvencia en el año 2009. Pero dos años después, en el verano del 2011, cuando al Gobierno gallego se le ocurrió emplazar una depuradora flotante a unos cientos de metros de una de sus piscifactorías para resolver un problema de lustros de los mariscadores, Fernández de Sousa seguía siendo un hombre poderoso.

El mismo día en que el presidente de la Xunta se plegó a sus deseos y ordenó al barco que toaba la depuradora que diera media vuelta, un empleado de Pescanova envió a Fernández de Sousa la foto del buque reculando, tomada con un móvil. Desde el suyo, y como muestra de su poder, Fernández de Sousa se la rebotó a los directores generales, consejeros delegados y directores de varios periódicos gallegos. Fue la que publicaron al día siguiente."              (Juan Oliver, Público, 26/06/18)