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18/1/25

Una multitudinaria manifestación abarrota Vigo, contra la privatización sanitaria orquestada desde la Xunta... Decenas de miles de personas acuden al llamado de SOS Sanidade Pública para reclamar “la reconstrucción del área sanitaria de Vigo”, diezmada por la privatización de servicios y los sobrecostes del Álvaro Cunqueiro

 "Decenas de miles de personas han abarrotado las calles más céntricas de Vigo para reclamar “la reconstrucción” del área sanitaria de Vigo, cuyos servicios cada vez están más diezmados por la saturación de la Atención Primaria y las privatizaciones de las asistencias en el Hospital Álvaro Cunqueiro. Un centro hospitalario que hoy sabemos que tuvo un sobrecoste de 470 millones de euros gracias al contrato ejecutado por la Xunta de Galicia, gobernada entonces por Alberto Núñez Feijóo.

El llamado lo emitió la plataforma SOS Sanidade Pública, que aglutina a buena parte de los sindicatos y asociaciones más críticas con la agenda neoliberal del Gobierno gallego, hoy comandado por Alfonso Rueda. Los propios portavoces, que señalan el éxito de la marcha, han puesto el foco en reclamar las responsabilidades políticas por las condiciones de licitación y construcción del Hospital Álvaro Cunqueiro y defender las medidas necesarias para reconstruir el área sanitaria y dotarla de los recursos necesarios para conseguir una asistencia totalmente pública y de calidad. 

Durante la semana, Manuel González Moreira, portavoz de SOS Sanidade y miembro de la CIG ha venido criticando el sistema empleado por la Xunta: “Queremos recuperar el control público del Cunqueiro. Es muy importante recuperar la gestión pública del hospital y ampliar sus estructuras, que no se construyeron. En el momento de la licitación, el proyecto constructivo inicial era uno y el que se construyó, otro (...)”. También ha pedido que se aparte del Servizo Galego de Saúde “el negocio de la sanidad privada”.

A la marcha se han unido la mayor parte de los sindicatos y los partidos de la izquierda y el centro izquierda de Galicia."                    (Javier H. Rodríguez , Juancho Everman, El Salto, 16/05/25)

2/12/24

O Sergas é condenado por unha morte por infarto tras facer a triaxe unha administrativa que descartou urxencia

 "O Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG) vén de condenar o Sergas a indemnizar con 20.000 euros á parella dun home que faleceu dun infarto no centro de saúde de atención primaria de Lalín en setembro de 2019. A vítima, segundo consta na sentenza, acudira a urxencias do mesmo centro seis horas antes, pero "na triaxe, realizada por unha administrativa, non se lle comunicou á médica o motivo de demanda de atención inmediata", salienta o TSXG. Ante as súas dores abdominais, de testículos e náuseas, o home foi derivado a esperar a que houbese un oco entre os pacientes xa citados. Finalmente, o home decidiu non esperar, regresar á súa casa e acudir pola tarde, xa con cita, ao centro de saúde, onde faleceu.

Os maxistrados entenden que se produciu unha perda de oportunidade derivada "da falta de comunicación debida pola administrativa á facultativa dos síntomas que presentaba o doente para facer posible unha valoración médica dos mesmos que determinase o seu carácter ou non de urxentes aos efectos de prestar unha atención máis inmediata". O alto tribunal galego considera que "as oportunidades ou expectativas para o enfermo serían outras" se en lugar dunha administrativa fose un médico o que valorase a situación do paciente. Por iso, aplica, ante esa "incerteza", a doutrina da perda de oportunidade, "que implica a privación de expectativas ou incerteza no resultado de actuar de forma distinta a como realmente se fixo".

Os xuíces entenden probado que o afectado acudiu a urxencias do centro de saúde polos seus propios medios, sobre as 13:24 horas, e, tras ser remitido á sala de espera por estar a facultativa que o tería que asistir atendendo aos pacientes con cita programada, "cansado de esperar, reiterou a solicitude de atención urxente e, ao non ser inmediata, pediu  cita para esa mesma tarde, rexeitando a que se lle ofrecía ás 15 horas para coller a das 18:50". Cando xa non estaba no centro foi chamado, para ser atendido, ás 14:48 horas. 

Pola tarde, o paciente chegou directamente á sala de espera e agardou a que a súa médica de cabeceira o chamase á consulta. Foi entón, segundo consta na resolución do TSXG, cando se desmaiou inesperadamente no centro de saúde. A pesar de que recibiu asistencia nese momento e de que se mobilizou a un helicóptero do 061, morreu tras 45 minutos de infrutuosa reanimación.

Os maxistrados salientan que "si existiu unha actuación constitutiva dunha perda de oportunidade para o doente", á vez que destacan que "non pode obviarse que a falta de atención inmediata veu motivada polo feito de que a administrativa que o atende á chegada ao centro de saúde, segundo ela mesma indicou, non considerou de gravidade o estado do paciente, manifestando que, de feito, aínda que apuntou como urxente a asistencia, nin sequera comunicou á facultativa os síntomas que referira". Así, indican que, "quizais, aínda que ela non os valorou como graves, a médica podería consideralo doutro xeito (e máis atendendo aos antecedentes médicos do paciente)". A sentenza non é firme, pois contra ela cabe presentar recurso de casación ante o Tribunal Supremo."               (Praza Pública, 30/10/24)

6/6/24

La eterna espera de los pacientes oncológicos del CHUS: “Salimos del médico sin cita” El "deterioro alarmante" del servicio les ha llevado a alzar la voz y compartir sus historias, con esperas de más de seis meses

 "Pacientes oncológicos del Hospital Clínico de Santiago han compartido este lunes sus historias particulares para denunciar la situación que sufre el servicio de Oncología de este centro, algo que ya llevaron anteriormente ante la Valedora do Pobo, y que, afirman, a pesar de las medidas implantadas sigue “deteriorándose de manera alarmante”.

Según ha denunciado la asociación de Pacientes y Usuarios del CHUS, a pesar de la implantación de ‘peonadas’ por las tardes para aliviar los atrasos, hay retrasos en consultas de revisión que sobrepasan los seis meses.

“Los pacientes seguimos saliendo de nuestras consultas de revisión sin una cita fijada, ya que se nos introduce en el sistema de ‘buzón’ y quedamos en un limbo en el que ni figuramos en ninguna lista de espera ni sabemos cuando seremos atendidos”, aseguran.

Este sistema de ‘buzón’, apuntan, incluye a “todos los pacientes que requieren atención especializada a través de una consulta externa” y en él permanecen “un tiempo indeterminado sin conocer en que momento” van a ser citados, aunque su dolencia “requiera una atención clínica pautada y en los tiempos debidamente establecidos por los protocolos, como acontece con los pacientes de cáncer”. “La administración, al establecer como norma legal el principio de la estabilidad de las agendas, está limitando la arbitrariedad y discrecionalidad en los tiempos de atención”, denuncian.

Los pacientes consideran que esta situación, además de “vulnerar la normativa de la propia consellería”, añade “más incertidumbre a la ya complicada situación de los enfermos” y critican que pretenda ponerse “una solución puntual” a lo que consideran “un problema estructural”.

Además, en las últimas semanas, la asociación de pacientes está recibiendo testimonios de usuarios del servicio de Oncología en tratamiento activo, afirmando que “el colapso en el hospital de día es total, ya que pacientes enfermos de cáncer deben esperar hasta 10 horas para poder recibir su tratamiento de quimioterapia”.

Un “problema de revisiones”

El conselleiro de Sanidade, Antonio Gómez Caamaño, ha asegurado este lunes que ya se están tomando medidas para solucionar la situación del servicio de Oncología del CHUS, aunque, ha apuntado, “lo que es realmente urgente y prioritario se cubre rápidamente” y lo que existe es “un problema de revisiones”.

A preguntas de los medios tras un acto en Santiago, Gómez Caamaño ha afirmado que es “especialmente sensible” a este problema, dado que su puesto antes de ser conselleiro era el de jefe de oncología radioterápica en este complejo, y ha confiado en que la nueva gerencia del área sanitaria sirva también para “replantearse todo”. “Yo creo que con las medidas que se están tomando ya y las que se puedan tomar en el futuro, la situación mejorará, sin ninguna duda, y esperemos que en un plazo más breve que largo”.

El conselleiro ha precisado también que las revisiones con retraso “no son de pacientes en medio del tratamiento” si no que “tienen que ir cada seis meses o una vez al año”. “El problema que tenemos ahora es un problema de revisiones, de revisiones de pacientes que han sido tratados de un cáncer, que están curados, la mayoría, y siguen las revisiones”, ha puntualizado.

Gómez Caamaño ha relacionado esta situación con “el éxito de la medicina”, dado que “cada vez sobreviven más pacientes” al cáncer y esos pacientes “necesitan sus consultas y sus revisiones”. “A lo mejor es que no estamos todavía preparados para asumir ese éxito”, ha dicho el conselleiro, añadiendo que “habrá que pensar a lo mejor como manejarlo, como manejar ese tipo de consultas de largos supervivientes en todos los hospitales de Galicia”."             (enfoques.gal, 14/05/24)

1/5/24

La cola del cáncer en el hospital de Santiago: “¿Quién puede pagar un TAC y una revisión en la privada cada cinco meses?”... El número de personas a las que el hospital de Santiago no está sometiendo a las revisiones oncológicas prescritas se desconoce. La gerencia del centro dependiente del Servizo Galego de Saúde (Sergas) no lo revela. Un grupo de 15 afectadas, todas mujeres, han decidido movilizarse... “La plantilla no puede ser la de hace 10 años”... EL PAÍS ha hablado con afectadas que están con medicación hormonal. Mirian, de 39 años, toma este tipo de fármacos... tenía que tener una revisión en octubre... la cita no llegó hasta el pasado febrero y solo después de que su ginecóloga, indignada, levantase el teléfono y llamase al servicio de oncología del CHUS. Surtió efecto... su angustia continúa ante la incertidumbre de si llegará a tiempo la siguiente cita, la de mayo

 "A Milagros G. F. le detectaron cáncer de colon en 2022 por un cribado de la sanidad pública. Llegó la quimio, la operación y luego más quimio. Esta gallega de 59 años arrancó 2023 sin el tumor en su cuerpo, pero su oncóloga del Complexo Hospitalario Universitario de Santiago (CHUS) le advirtió de que había que estar alerta: cada cinco meses, TAC y revisión. No ha sido así. Desde que acabó el tratamiento hace casi año y medio, su médica solo la ha visto una vez. Le tocaba en febrero, pero aún no le han dado cita. Confiesa sentir pánico a que el cáncer “vuelva a salir y, como es muy agresivo, ya no tenga solución”. Su hermano acaba de morir por la misma enfermedad. Ella es solo una de las afectadas por el atasco de las revisiones en el servicio de oncología de este hospital público, un problema que se arrastra desde hace dos años y que está amargando la vida a las pacientes y supervivientes al cáncer del área sanitaria de Compostela. “¿Quién puede pagar un TAC y una revisión en la privada cada cinco meses? Eso no hay bolsillo que lo resista”, protesta Milagros.

El número de personas a las que el hospital de Santiago no está sometiendo a las revisiones oncológicas prescritas se desconoce. La gerencia del centro dependiente del Servizo Galego de Saúde (Sergas) no lo revela. Un grupo de 15 afectadas, todas mujeres, han decidido movilizarse. Han unido fuerzas a través de la Asociación de Pacientes e Usuarios do CHUS y, además de varias reclamaciones particulares, han presentado una queja colectiva ante la Valedora do Pobo (equivalente gallego al Defensor del Pueblo). El portavoz de esta entidad, Fernando Abraldes, denuncia la “absoluta vulnerabilidad” de las pacientes, víctimas de un incumplimiento de sus derechos sanitarios que tienen además para ellas un “precio psicológico”. La causa, sostiene, es un “problema estructural” de insuficiencia de plantilla. “Se están vulnerando protocolos clínicos” y la cola del cáncer en la capital de Galicia es ya “un problema de naturaleza legal serio”, alerta. Abraldes exige al hospital que “redimensione” el servicio de oncología y lo adapte a la demanda creciente: “La plantilla no puede ser la de hace 10 años”.

La gerencia del hospital defiende la “excelente calidad asistencial” del área de oncología y asegura que cuenta con “unos tiempos de diagnóstico y tratamiento a la altura de los servicios más prestigiosos de España”. Reduce los retrasos en las consultas a una incidencia puntual de los “últimos meses” y los atribuye a la “imposibilidad” de cubrir las “ausencias” de los oncólogos porque “no hay” médicos con esta especialidad en las listas de contratación. Sus responsables han impulsado un plan de peonadas (horas extra) para intentar recortar las esperas fijando citas por las tardes. Sostienen que esta medida iniciada a principios de abril “está permitiendo un incremento importante de la actividad diaria”. Tanto la asociación de usuarios del centro como las afectadas consultadas por este periódico creen, sin embargo, que el remedio no será suficiente debido a la demanda creciente y la magnitud del atasco. La crisis ha estallado justo cuando acaba de tomar posesión un nuevo conselleiro de Sanidade, Antonio Gómez Caamaño, que procede precisamente del Área de Oncología de este hospital, donde era jefe del Servicio de Oncología Radioterápica.

La gerencia sostiene que las demoras no afectan a ningún paciente en tratamiento, pero EL PAÍS ha hablado con afectadas que están con medicación hormonal. Mirian, de 39 años, toma este tipo de fármacos desde junio de 2023 después de un cáncer de mama de origen genético y una doble mastectomía. Esa terapia, que tiene efectos secundarios y precisa ajustes, tenía que haber sido revisada en octubre. Para ello, en septiembre se hizo una analítica y una densitometría ósea. Pero la cita no llegó hasta el pasado febrero y solo después de que su ginecóloga, indignada, levantase el teléfono y llamase al servicio de oncología del CHUS. Aquel día la doctora advirtió a su interlocutor de que su paciente tenía pendiente una consulta “muy importante” y que no la dejaría marchar de su despacho sin una cita. Surtió efecto. Con todo, Mirian duda de que su revisión de febrero se haya hecho en condiciones porque las pruebas estaban desactualizadas. Y su angustia continúa ante la incertidumbre de si llegará a tiempo la siguiente cita, la de mayo: “Es un sinvivir. Tengo un camino muy largo por delante y, aún encima, estos retrasos con las citas lo alargan y dificultan más”.

En estas colas del cáncer, hay un tormento que a Milagros G. F. le afecta especialmente. “Lo que más me enloquece es que tengamos que dar la cara continuamente para reclamar un derecho”, lamenta. Ella se plantó un día en la gerencia el hospital y abordó a Eloína Núñez, su máxima responsable desde 2017 y prima del líder del PP, Alberto Núñez Feijóo. Le transmitió lo que estaba sufriendo por los retrasos de las revisiones oncológicas: “Me lo negó con todo su papo. Me dijo que no era verdad que hubiera retrasos, que no podía ser, que le diera mi nombre y que no me preocupase. ‘¿Cómo me lo puedes negar si lo estoy sufriendo yo?’, le respondí”. De las reclamaciones presentadas ante el Sergas, las afectadas han recibido respuestas mecánicas de corta y pega. También “falta de humanidad” y transparencia. En la última contestación que le llegó a Milagros hace solo unos días, la Administración sanitaria se permitía incluso sacar pecho: “Seguimos trabajando diligentemente para abordar esta situación”.

Después de superar un cáncer de útero y ovarios hace cuatro años, Ana Freire ha pasado ocho meses sin ningún tipo de control por parte de su oncóloga, todo pese a su propensión genética a esta enfermedad. Se operó en 2020 y en lo peor de la pandemia tuvo sus revisiones sin problema cada tres meses, con analítica y colonoscopia incluidas. Todo empezó a fallar en 2022, cuenta. Estuvo entre octubre de aquel año y junio de 2023, esperando por su consulta trimestral y, de nuevo, desde esa última fecha hasta hace solo unos días. Le llegó la cita y acudió con un TAC que le realizaron en octubre (y del que no sabía resultados) y sin la correspondiente colonoscopia. Por esta última prueba lleva esperando 10 meses. “Para octubre, Ana”, le dijo su oncóloga el pasado 17 de abril sobre su próxima revisión. “¿De qué año?”, contestó ella."                 (Sonia Vizoso, El País, 01/05/24)

18/2/24

La mortalidad ha crecido en Galicia y lo ha hecho porque falla el sistema sanitario... La media de espera desde el momento en que una persona siente que está enferma hasta que, por ejemplo, es sometida a una cirugía que resuelve su situación, está en torno a los 216 días. A veces, las esperas se demoran un año

 "El documental "DEP", que difunde la plataforma SOS Sanidade de Galicia, abre con un dato definitivo para entender qué se dirime en las elecciones del próximo día 18: la mortalidad ha crecido en Galicia y, si lo ha hecho, es porque hay un fallo en el sistema sanitario. La media de espera desde el momento en que una persona siente que está enferma hasta que, por ejemplo, es sometida a una cirugía que resuelve su situación, está en torno a los 216 días. A veces, las esperas se demoran un año e incluso en ocasiones dos, con lo que afectaciones que no revestían inicialmente gravedad, acaban complicándose, generando sufrimiento y disminuyendo la calidad de vida de los pacientes, incrementando los costes sanitarios y sociales del tratamiento e incluso cronificando la situación y evitando a la larga una cura.

Hoy por hoy Galicia destina a la atención primaria, la puerta de entrada del sistema sanitario y la que debería ser en todas las autonomías la joya de la corona, algo menos de la mitad de lo que recomienda la Organización Mundial de la Salud: un 11.6% del gasto total en Sanidad. Por supuesto, Madrid destina aún menos porcentaje: un 10.73%.

En Madrid y Galicia los gobiernos del Partido Popular se han empleado con insistencia en el desmantelamiento de la sanidad pública y, si el lunes no cambian las tornas en Galicia y, llegado el momento, Madrid no experimenta algo así como un despertar de la pesadilla ayusista, están cerca de completar el plan.

Las siglas "Dep" del documental que menciono, precisamente, hacen referencia a "Destruir É o Plan". Y vaya que lo es y vaya que están camino de darle cumplimiento. (...)"          (Noelia Adánez, Publico , 15/02/24)

4/2/24

"Vainos a vida nisto": da lista de espera de Marita á desesperación de Raúl, a Galiza que defende a sanidade ateigou Compostela

 "Antonio leva anos vendo pasar manifestacións en Compostela. El, xubilado, apóstase na praza de Galiza para miralas. É un lugar de espreita privilexiado, onde viran as mobilizacións dúas veces: unha, ao saír da Alameda —lugar tradicional de arranque das manifestacións nacionais— e torcer cara ao Ensanche. Outra, ao emproar a zona vella entrando pola Porta da Mámoa. Así pois, estes anos de vixía testemuñan que Antonio sabe de manifestacións. E a deste domingo é grande, confirmou. “Hai un monte de xente”, dixo. “Esta é das grandes, si señor, das moi grandes”, concluíu, após ver durante máis dunha hora como pasaban fronte a el riadas de xente.

Antonio non erraba. Miles e miles de persoas ateigaron Compostela na mañá deste domingo para secundar a manifestación convocada pola Plataforma SOS Sanidade Pública contra as políticas sanitarias do Goberno galego do PP. “Vainos a vida nisto”, resumía Elena, de Ferrol, a importancia desta moblización. "Pedín unha cita para o pediatra para o neto e déronme para máis dunha semana. Home, para aquela ou sana ou morre", enfatiza.

Unha desas miles de persoas presentes onte na capital galega tamén era Marita, que viña de Vigo. “Levo máis dun ano esperando por unha resonancia, non aturo a dor que teño nas costas e disque son prioritaria para atender, pero diso nada de nada, xa estou desesperada”, sinala en conversa con Nós Diario.

“É unha vergoña”

8/1/24

Sanidade suspende intervencións "non urxentes" en pleno pico da gripe... 7 horas en el pasillo de Urgencias del CHUS con el esternón roto, tres costillas rotas y una infección respiratoria

"Persoal de Vigo denuncia o adiamento de 50% das cirurxías programadas pola falta de previsión. 

 A crise nos centros de saúde e hospitalarios da Galiza continúa á alza. A vaga de infeccións respiratorias, protagonizada por numerosos casos de gripe e Covid-19, así como a presenza do virus sincitial, está a saturar tanto a Atención Primaria como os servizos de urxencias dos hospitais. Porén, a gravidade da situación é tal que a crise comeza a espallarse á atención que prestan outros servizos hospitalarios.

Así o confirman a Nós Diario fontes da área sanitaria de Vigo, que indican a suspensión de parte da actividade cirúrxica a causa do elevado número de ingresos por gripe e Covid-19 é xa un feito, a pesar de que, segundo os datos de Sanidade, o nivel de incidencia destas infeccións é menor que o rexistrado o ano pasado. "A semana que vén está suspendida bastante actividade", afirman, engadindo que a previsión é suspender "sobre 40-50%". A falta de previsión da Consellaría de Sanidade, din, "é absoluta". "Calquera diría que vimos de pasar dunha pandemia", sentencian. 

"El relato de María Botana es el de una de las muchas personas que el pasado 26 de diciembre pasaron prácticamente todo el día en las Urgencias del CHUS, saturadas por el número de pacientes que requerían atención. 

Esta usuaria es un ejemplo de la idefensión que sufren los pacientes y denuncia para Galiciapress la precaria atención que recibió su padre, de 71 años, que visitó tres veces en 10 días el Servicio de Urgencias a consecuencia de un accidente de tráfico que le provocó multiples traumatismos que derivaron en una infección respiratoria.

"Nunca había visto algo así. Mi padre lleva enfermo 30 años y mira que hemos estado en Urgencias muchas veces, pero lo del martes yo no lo recuerdo jamás". La que habla es María Botana, un de las muchas, muchísimas personas que pasaron San Esteban, 26 de diciembre, en la sala de espera o en uno de los pasillos de las Urgencias del Hospital Clínico Universitario de Santiago de Compostela (CHUS). El servicio, como viene ocurriendo tantas veces y con cada vez más frecuencia, vivió otro episodio de colapso el pasado martes, que se prolongó en los días posteriores y que evidencia el deterioro de la sanidad pública gallega, ya que el del hospital compostelano no es un caso excepcional. No obstante, testimonios como el de María ayudan a poner rosto al sufrimiento de todos esos pacientes y familiares que, durante horas, esperan a ser atendidos y escuchados, pero que muchas veces se encuentran indefensos ante un sistema absolutamente saturado que no puede absorber la altísima demanda que existe, con consecuencias dramáticas en ocasiones. 

TRES VISITAS A URGENCIAS POR UN ACCIDENTE DE TRÁFICO

Para María, la del 26 no era su primera visita a Urgencias este año. De hecho, en cuestión de 10 días, su paso por Urgencias tiene hasta tres capítulos. El primero de ellos el pasado 15 de diciembre, cuando un accidente de tráfico obliga a su padre, de 71 años y con diversas patologías previas, a recibir una atención inmediata. "Ingresamos por el accidente y se pasó más de 5 horas esperando a ser atendido", relata la afectada, que ya en esa fecha critica la mala atención recibida. 

 "Mi padre se quejaba de un fuerte dolor en el pecho tras el accidente. Le hicieron una placa en un costado, pero no se vía bien y lo mandaron a casa con paracetamol. Tuvimos que volver el lunes 18 de diciembre por las Urgencias del CHUS porque tenía muchísimo dolor", explica María. En esta segunda visita, la atención fue "mucho más rápida" y las pruebas realizadas entonces, tres días después del siniestro, constataron que "tenía rota una costilla, el esternón y el manubrio".

 "Le dieron un analgésico y nos indicaron para una nueva placa para dentro de diez días. Cuando llamo para pedir la placa nos la ponen el 10 de enero y el traumatólogo nos cambia la medicación pautada en Urgencias", avanza. Tras la segunda visita, y a consecuencia de los traumatismos sufridos en el accidente, su padre desarrolló una infección respiratoria. Al tiempo, una de las heridas de la pierna, también fruto del choque, comenzó a empeorar -"En el CHUS no se la miraron y en el centro de salud no le hicieron bien las curas", detalla la hija del paciente-, lo que los obligó a acudir, de nuevo, al SERGAS.

MÁS DE SIETE HORAS EN UNA SILLA DE RUEDAS

En esta tercera ocasión, la primera parada fue el PAC de Ordes, donde su médico de cabecera, después de explorarlo, consideró oportuno su ingreso en el hospital por la infección respiratoria que arrastraba el septuagenario. 

 Sin embargo, y pese al historial de su progenitor -recordamos: esternón y manubrio rotos, infección respiratoria, patologías previas, y varias costillas rotas además de la clavícula fruto de una caída- y a ser derivados desde el PAC, en el CHUS tuvieron que esperar, de nuevo, varias horas a ser atendidos. Concretamente, desde las 12:42 horas que arribaron al hospital hasta las 20 horas que fueron atendidos. En total, cerca de 7 horas y 20 minutos "esperando en los pasillos en una silla de ruedas" y sin recibir ni un solo calmante "hasta las 23 horas que se lo pusieron en vena".

Sorprende que el triaje no catalogase su atención como preferente y que en el informe de Urgencias se indique que llegan al CHUS por "iniciativa propia" y no por recomendación del facultativo del PAC. "La explicación que nos dieron es que la valoración que se hizo en triaje del volante que nos dieron era porque la analgesia recetada no era suficiente. Incluso nos preguntaron si nuestro médico no era capaz de de adaptar la dosis de analgésicos, pero ese no era el problema, sino el dolor que tenía mi padre". 

 Coincidió que, ese mismo 26 de diciembre, las Urgencias del CHUS se vieron una vez más totalmente sobrepasadas por el aumento de la demanda. Las infecciones respiratorias y los casos de gripe A están congestionando los servicios de toda la comunidad, pero en el caso del hospital santiagués, tal y como recopilaron desde la Asociación de Pacientes e Usuarios do CHUS, eran 32 los pacientes graves que esperaban en camillas o sillas de ruedas en los pasillos a las 16 horas del martes, con 34 pacientes con el ingreso firmado ocupando las zonas de trabajo. Solo dos horas después, ya eran 41 los pacientes graves en los mismos corredores en los que aguardaban vez María y su padre. 

 Una escena que se repitió al día siguiente y que tuvo su prolongación hasta ayer, cuando la plataforma denunció que por la tarde había "31 enfermos graves de nuevo en camillas y sillas de ruedas colocados en los corredores, esperando a ser atendidos". En paralelo, 41 pacientes tenían el ingreso firmado a planta, provocando un nuevo embotellamiento en el servicio. 

Una vez atendido, esta vez de forma "muy buena, muy profesional por parte de todos los sanitarios", el padre de María no recibió el ingreso firmado hasta pasada la 1 de la madrugada del 27 de diciembre, pero no fue hasta el mediodía del miércoles que fueron trasladados al hospital provincial. De hecho, el del traslado fue el episodio que más malestar despertó en María, ya que se hizo, de alguna forma, a espaldas del familiar. 

 "Cuando mi padre estaba en observación me pidieron que lo dejase mientras lo aseaban. Nos avisan por el altavoz, pero pasaron unas tres horas y no me daban aviso, de manera que regresé junto a él para tranquilizarlo para que viese que seguía en el hospital. Cuando llegué ya no estaba allí. Lo busqué y nadie sabía decirme dónde estaba, si en planta o en otro centro. Resulta que lo habían trasladado al hospital provincial sin avisar antes a su acompañante", expone la afectada, que no ve "normal" que algo así pueda pasar sin notificarlo al familiar. 

"SI NO DENUNCIAMOS NO CAMBIARÁ NADA"

Pese al mal trago, a María no le queda más remedio que comprender que los propios sanitarios viven unas circunstancias totalmente atípicas. "Están desbordados. Estuvimos pegados al control y escuchas las conversaciones entre los sanitarios, y alguno decía que no estaba en el turno que le correspondía, pero que los llamaron porque hacían falta más manos porque no podían aceptar más ingresos", recuerda. 

"Algunos usuarios protestan porque están cansados de estar allí, pero muchos pasan. Hasta los sanitarios nos dicen que tenemos que poner quejas ante la Xerencia para que haya cambios. En cuanto tenga el informe de alta lo haré. ¿Una denuncia? Dependerá de la respuesta que me contesten...pero se pasarán la bola, no sé si compensa", admite con resignación. 

 A renglón seguido, María sospecha que el trato recibido puede deberse, en parte, a la casuística de las dolencias de su padre. "Tengo la sensación que nos tuvieron así porque ya era la tercera vez que íbamos por un accidente de tráfico. ¿Se creen que vamos por una cuestión de dinero? No nos interesa, quiero que mi padre se encuentre bien, porque tener que estar entre médicos con él también nos afecta a nuestra vida diaria", valora. 

 Ahora, casi un mes después del accidente, su padre se encuentra ya ingresado en el hospital provincial recibiendo los cuidados necesarios para una recuperación que, afortunadamente, parece ir a buen ritmo. "Otros no estaban tan bien como mi padre, dentro de la gravedad del estado de mi padre y sin saber las heridas internas que podría tener. Seguro que otros estaban con muchos otros problemas. ¿Si vas con un infarto te tienen allí en el pasillo?", cuestiona María, muy en la línea de la denuncia que hicieron para el sindicato O'Mega para este diario, donde recapitularon que ya en el pasado "murieron pacientes en los pasillos de Urgencias". 

 El mensaje final que quiere trasladar María con su experiencia es animar a otros muchos usuarios que vieron sus derechos vulnerados a que "lo cuenten, que visibilicen lo que ocurre en los hospitales, si no hacemos nada seguirá ocurriendo lo mismo". "             (Rodrigo Brión, GaliciaPress, 29/12/23)

28/12/23

"Ya han muerto pacientes en pasillos de Urgencias" recuerdan médicos ante atascos como éste en Santiago

 "La asociacion de usuarios del hospital del SERGAS en Santiago publica un nuevo vídeo donde se ven docenas de enfermos en camillas en los pasillos. El aumento de casos de gripe A ha provocado colapsos como éste hospitales de toda Galicia. Manuel Piñeiro, del sindicato O'Mega, explica para Galiciapress que el aumento de la presión no es acompañada con un aumento de profesionales por parte de la Xunta. La Administración rebate que sí ha invertido más en urgencias estos años y pide a la población usar máscara ante la aparición de síntomas.

Hasta siete horas de espera para ser atendido en las urgencias de Vigo, médicos sobresaturados por los colapsos en A Coruña, más de 40 pacientes graves apiñados en corredores del CHUS... Las escenas que relatamos año tras año en los hospitales gallegos se convierten en una macabra tradición navideña que está llevando a los ya de por sí extenuados hospitales y centros de salud de todo el país al extremo de sus fuerzas. Los sanitarios se enfrentan a un aluvión de pacientes con motivo del aumento generalizado de los casos de gripe a lo largo y ancho de la comunidad, provocando atascos en la atención urgente con afectados que se cuentan por cientos en las siete áreas sanitarias. 

 El ejemplo más sangrante lo encontramos en el Hospital Clínico de Santiago, donde la dirección subraya que, si bien aquellos enfermos clasificados con prioridad 1 son atendidos inmediatamente, hoy son muchos los enfermos que esperan a ser atentido, lo que provoca consiguientemente esperas durante horas en Urgencias, ya sea en las salas de espera, en los pasillos o hasta en las zonas de trabajo de los sanitarios. "La dirección agradece el esfuerzo de los profesionales, su dedicación y compromiso en estos momentos de mayor presión asistencial", explican en su comunicado. 

 El margen con el que cuentan los sanitarios es muy escaso. Faltan personal y recursos y sobran las personas que tratar en plena temporada de gripe. Manuel Piñeiro, secretario xeral del sindicato O'Mega, se ha enfrentado a otras situaciones similares, pero no por repetidas se vuelven más fáciles de capear. 

"La situación en este momento es muy mala. Hay un gran déficit de personal por culpa de la falta de previsión de la Xunta. Llevamos unos dos años en donde los ratios de profesionales por paciente están muy por debajo del número recomendado, en una situación muy precaria en la que el SERGAS no está poniendo todo cuando hay que poner", critica Piñeiro. 

 RESPUESTA DE LA XUNTA

Esta falta de profesionales provoca, consecuentemente, no solo retrasos en la atención sino "una peor atención" en los pacientes. Los colapsos en hospitales como el CHUS se han convertido en una estampa que prácticamente se ha desestacionalizado y generalizado a lo largo del año. 

 Desde Xerencia sostiene que se han "reforzado" los servicios "dotando más recursos humanos y habilitando más camas" y que en los últimos años se han desembolsado 2 millones de euros en la compra de aparatos tecnológicos. Consultada por Galiciapress sobre la situación, esta es la respuesta de los responsables del Área Sanitaria de Santiago - O Barbanza:

O número de urxencias atendidas estes días no Hospital Clínico, así como no resto de hospitais,  é superior á media, polo que a xerencia da área xa as reforzou dotando máis de recursos humanos e habilitando máis camas. Cómpre destacar que no servizo de urxencias do hospital Clínico de Santiago os doentes clasificados con prioridade 1 son atendidos de maneira inmediata, tal e como indica o sistema de Triaxe Manchester, internacionalmente recoñecido polas sociedades científicas e sistemas de saúde. Tras ver que a maioría dos casos se deben ás infeccións respiratorias propias desta época do ano, recoméndase á poboación usar a máscara cando se teñen síntomas para evitar contaxiar. É importante facer un chamamento á participación na Campaña de Vacinación contra Gripe e Covid (a Xunta estendeu ata o 12 de xaneiro a campaña de vacinación), así como a inmunización contra o VRS nos menores galegos. A dirección agradece o esforzo dos profesionais, a súa dedicación e compromiso nestes momentos de maior presión asistencial. Por outra banda, hai que lembrar que no Servizo de urxencias do hospital Clínico se realizou nos últimos dous anos un importante esforzo tanto na ampliación de espazos e adquisición tecnolóxica (cun investimento de máis de 2 millóns de euros) como no incremento nun 30% do cadro de persoal. Actualmente, no proceso de mellora constante, o hospital Clínico acaba de iniciar unhas obras de ampliación que contarán cun investimento de 73 millóns de euros, que suporán un incremento dun 30% da súa superficie.

 Piñeiro incide en que su sindicato "lleva denunciando este problema más de 10 años". "No es algo nuevo. Lo hemos llevado tres veces ante la Justicia, varias veces ante Inspección de Trabajo, los juzgados se lavan las manos y dicen que mientras no ocurra una situación penal grave no toman medidas... Tenemos una denuncia permanente de lo que ocurre en el Servicio de Urgencias del CHUS", lamentan desde O'Mega, donde dicen sentirse hastiados de todas las negativas recibidas, aunque avanzan que seguirán denunciando hasta lograr su objetivo. 

 ¿La solución? "Una reestructuración clara del servicio y un replanteamiento del número de profesionales que el servicio requiere", radiografía Piñeiro. No obstante, eso no será posible con una dirección como la actual que "niega todo cuanto denunciamos" y "sin diálogo". "Hemos denunciado más de una vez la muerte de pacientes en los pasillos. Es bastante grave y no es de ahora", censura, recordando la muerte de dos mujeres hace unos años, un caso en el que la Justicia exoneró a los dos cargos sanitarios llamados a declarar como imputados. 

 El hospital compostelano no es un caso único. En Ourense llegarán pronto a verse la cara en los juzgados la Xerencia y los sindicatos "por culpa del Servicio de Urgencias", en Pontevedra "hay un déficit importante de profesionales", en A Coruña "tienen a muchos pacientes en los pasillos mientras siguen las obras en el hospital", obras que pronto también se trasladarán a las Urgencias del CHUS... "Siempre hay problemas, y además de falta de trabajadores hay problemas de una muy mala gestión", razona Piñeiro.

DE LA AP Y URGENCIAS

La raíz del problema en las urgencias hospitalarias, según desgrana Piñeiro, es que se trata en muchas ocasiones a pacientes que llegan hasta allí por pura desesperación, ya que en su centro de salud no los atienden o les dan cita para dentro de varios días, lo que los lleva a presentarse en los hospitales en busca de la atención que no le brinda la Atención Primaria.

 Es difícil cuantificar cuántos pacientes se han visto afectados por la opacidad del SERGAS a la hora de conocer los datos. "La administración las maquilla y es difícil conocer el número de ingresos, pero el nivel de actividad se ha incrementado de una manera notable al estar desbordados los PAC", expone el sindicato. No obstante, el propio SERGAS admite un aumento de ingresos, incluso en las urgencias pediátricas.

COVID Y GRIPE A

En su mayoría, son enfermos de gripe A, pacientes con síntomas que podrían ser compatibles con la Covid-19 (fiebre, malestar general, congestión...) y que buscan un remedio para su dolencia. Lamentablemente, no existe tal remedio y los médicos recetan lo de toda la vida: "Reposo y aislamiento". 

 Aunque en casos excepcionales y en grupos de riesgo la gripe A puede llevar a un paciente a precisar de un ingreso hospitalario, pero en casi todos los casos los enfermos solo quieren saber qué es lo que les ocurre. "La única forma de saber si es gripe A es mediante una analítica. Sin embargo, podemos saber si es Covid con un test de antígenos que podemos conseguir en cualquier farmacia. Descartarlo en nuestro domicilio es fácil y no hace falta ir a un hospital", insiste Piñeiro.

 "El problema no es el diagnóstico", dice Piñeiro, "el problema es el tratamiento". "No hay nada que tomar salvo antiinflamatorios para la fiebre o tratamientos paliativos, pero no curativos. Hay que aislarse para evitar los contagios, hacer un seguimiento de la evolución de nuestra sintomatología y hacer un segundo test para saber si seguimos dando positivo o negativo", explica el galeno. Además de la gripe, el coronavirus todavía sigue coleando y otras dolencias, como neumonías o bronquiolitis, también se han diagnosticado con más frecuencia en las últimas fechas.

 En cualquier caso, en un contexto como el actual de reuniones con mucha gente en espacios cerrados, Piñeiro subraya, como también hace la Gerencia, que la mascarilla sigue siendo un gran aliado para evitar que se propague todavía más un virus que puede alcanzar su pico de contagios la semana próxima. "No nos encontramos en un escenario tan critico como para recomendar el uso de la mascarilla en todo momento, pero sí usarla si tenemos síntomas para evitar que los gérmenes puedan llegar a otras personas. Solo con ese gesto se evitan muchos contagios". Sanidad recuerda que es aconsejable no acudir a los centros de trabajo si se presenta algún síntoma compatible con gripe o Covid y que la campaña de vacunación sigue vigente.

¿UNA HUELGA EN EL HORIZONTE?

Pese a los problemas de la sanidad pública, por ahora Piñeiro descarta convocar movilizaciones de médicos, tanto por las fechas, ya que las protestas supondrían un perjuico más para los usuarios pese a "imponer unos servicios mínimos del 100%", como por la proximidad de las elecciones autonómicas: "No queremos convocar una huelga y que digan que es por motivos políticos. No queremos entrar en ese juego". 

Por otra banda, desde O'Mega abren la puerta a reunirse en enero y poner sobre la mesa las opciones que barajan. "Una vez que superemos esta cuestión tan difícil lo valoraremos", asume Piñeiro, que se niega a que se pueda "instrumentalizar" las reclamaciones y el sufrimiento de los sanitarios."              (Rodrigo Brión, Galiciapress, 28/12/23)

15/11/23

La Xunta de Galicia falsea las listas de espera de la sanidad a pocos meses de las autonómicas

 "La Xunta de Galicia ha empezado a ejecutar un plan para reducir artificialmente las listas de espera quirúrgicas en la sanidad pública extrayendo de las mismas a los pacientes que rechacen ser operados en hospitales situados en áreas sanitarias distintas a las que les corresponden.

Así lo han asegurado a Público fuentes médicas del Servizo Galego de Saúde (Sergas), que advierten de que los enfermos que acepten la oferta para ser intervenidos en otros centros deberán asumir los gastos de transporte suyos y de sus acompañantes, a riesgo de quedar excluidos de las listas y de ver incrementado así, si rechazan la propuesta, el tiempo de espera para ser intervenidos.

La Xunta no ha querido confirmar ni desmentir la información, ni tampoco valorar el hecho de que el plan para suprimir a esos pacientes de las listas de espera por las que se miden los tiempos máximos legales de demora y las garantías frente a su incumplimiento se esté aplicando a pocos meses de las elecciones autonómicas. Éstas estaban previstas para julio del 2024 aunque es probable que se adelanten al próximo mes de marzo.

Según ha podido saber Público, el director y la subdirectora de Asistencia Sanitaria del Sergas están celebrando reuniones con los jefes de servicio de los departamentos quirúrgicos de todos los hospitales públicos de la comunidad para informarles del nuevo modelo de “lista de espera única”, del que las fuentes oficiales del Sergas aseguran que se ajusta a la legalidad autonómica y estatal.

Galicia cuenta en la actualidad con siete áreas sanitarias en torno a sus mayores ciudades -Vigo, A Coruña, Ourense, Santiago, Lugo, Pontevedra y Ferrol-, con 14 hospitales de referencia adscritos a ellas y que cubren otras tantas zonas geográficas.

46.000 personas esperando una intervención

Según las últimas listas publicadas por el Sergas, en Galicia hay más de 46.000 personas esperando una intervención quirúrgica. La media de demora son 74,8 días, aunque en casi una treintena de servicios se superan ya los tres meses. A ellos se suman otros 215.000 enfermos que esperan una media de 66 días por una consulta de un especialista, y otros 91.000 que deben aguardar una media de 91,3 días por una prueba diagnóstica.

Las anteriores son las listas de lo que el Sergas califica como “pacientes en espera estructural”, definidos a su vez como aquéllos “que en un momento dado están en situación de ser atendidos y su espera es atribuible a la organización de los recursos disponibles”.

Frente a éstas están las listas de pacientes en espera no estructural, definidos como aquellos cuya intervención se aplaza por razones no atribuibles al sistema, como por motivos clínicos, por decisión justificada del propio enfermo o, también. porque éste ha rechazado ser derivado a centros privados.

Ahora, el Sergas entenderá que un enfermo no está en espera estructural, y que por lo tanto su demora no está sujeta a las garantías legales de ésta, cuando no acepte ser operado a otras zonas distintas a aquella en la que reside.

Gastos de transporte y estancia

Así, un paciente de Lugo al que se le ofrezca operarse en Vigo deberá elegir entre arriesgarse a ver demorada su intervención en su centro de referencia o asumir por su cuenta los 380 kilómetros de viaje de ida y vuelta al otro hospital -por el trayecto más corto por carretera son más de dos horas de coche y 21,40 euros de peaje de autopista, eso sin contar con los costes de estancia que deban asumir sus acompañantes-.

En el caso de un enfermo de Verín (Ourense) que acepte ser operado en Ferrol serían 520 kilómetros ida y vuelta, cinco horas y veinte minutos de coche y 32,70 euros de peajes. Si fuera un paciente de Pontevedra intervenido en A Coruña, serían tres horas, 370 kilómetros y 27,70 euros respectivamente.

El Sergas hace públicas las listas de espera estructurales, pero no las no estructurales. Según la oposición, los sindicatos médicos y las asociaciones de pacientes y usuarias, eso permite a la Administración sanitaria ocultar la situación real de la sanidad pública mediante datos falseados a propósito para simular una buena gestión.

Público ha preguntado a la Xunta por esto extremos, pero el Sergas se ha limitado a responder que cumple con la normativa autonómica, a su vez «alineada» con la legalidad estatal."             (Juan Oliver, Público, 14/11/23)

9/5/23

Folga de médicos: o lado obscuro... A consideración do servizo público, derrotada. O traballo dos médicos que compatibilizan coa privada, a tope, e o prestixio da sanidade pública galega arrastada sen piedade

 "A semana pasada deuse nos hospitais galegos o insólito feito dunha folga de médicos, seguida por un número indeterminado -aínda non temos dados oficiais ou fidedignos- mais que afectou gravemente á atención de doentes así como a dilación forzada de actos cirúrxicos e probas preoperatorias, mesmo nalgúns casos puidose dar perigo certo de falecemento de inatendidos. E cualifico de insólita porque, por primeira vez, a sociedade galega se enteirou de que os médicos como colectivo tamén son traballadores asalariados, teñen problemas sindicais e son quen de se póren en folga. Como novidade está ben facer un saúdo de benvida ao mundo real dos restantes traballadores, cos que, por certo, nunca houbo comprensión nen apoio nos seus conflitos.

E non é que faltaran ocasións para o manifestar, pero semellaba que desde unha especie de trono, por riba e por fóra dos restantes componentes da sociedade, era suficiente co pago recebido, co status social e co mantemento de certos privilexios que fixeron innecesario seren e sentírense traballadores asalariados. Neste caso, uníronse unha longa serie de circunstancias que funcionaron como unha alavanca nunha situación a piques de deflagar, e á soa insinuación ou convocatoria de folga por parte dun sindicato corporativo e minoritario na Galiza, estoura nunha folga ao tolo. As previas novas, como síntomas de malestar, víñanse coñecendo con distinto grau de intensidade desde hai moitos meses.

Tamén coñecíamos os cidadáns que as diferenzas entre malestar ía por estratos e servizos: en atención primaria é moi xeneralizado o descontento nos grandes centros das cidades; o paso da pandemia deixou tras si moitos problemas e desaxustes sen resolver; e a excelencia recoñecida duns servizos exemplares non casa co horríbel funcionamento doutros. As urxencias dos hospitais acumulaban problemas previos á pandemia e agora víronse sobrecargadas: é habitual nos últimos meses coñecer a saturación denunciada polos titulares de tal servizo de todo tipo e nível. Os desaxustes de dotación de persoal resolvéronse desde hai anos profundando cos concertos coa privada, usada como comodín dunha coxeira pública e agora, por riba, os médicos séntense mal retribuídos (que non negamos) e van a folga sen máis miramentos. O escenario perfeito para que sen máis consideración nen previos plantexamentos de conflito civilizado, desemboque nunha folga sentida por algúns como a guerra da súa vida.

Dáse o caso que os traballadores do público si teñen vivido conflitos laborais ao longo dos últimos anos. Un deles, e moi importante, foi a negociación para solventar a perda de poder adquisitivo desde os recortes da anterior crise (2008) e o logro relativo de suba salarial tímida levada a cabo polo Goberno do Estado. Mesmo no caso do Sergas é certo tamén que o goberno da Xunta deixou aparcado desde 2012 o painel de equiparación salarial ao persoal público proprio e os traballadores médicos foron tirando de privada para supostamente manter uns ingresos aceptábeis, e agora, sen utilizar a vía habitual de comezar por negociacións dunha táboa reivindicativa dada a coñecer/elaborada polos afectados dos servizos públicos (non por segmentos ou grupos corporativos), convócase folga de médicos.

A folga é sempre un último recurso e dependendo dos diferentes servizos públicos é levadeira ou non, dependendo das circunstancias. Mesmo nos casos máis complicados do exercicio do dereito dos traballadores á folga hai matices, casos e infracasos. Así, por exemplo, foi coñecido o caso dos servizos mínimos estabelecidos na folga dos controladores aéreos: o 100%. E non estaban en risco vidas humanas, senón unha parte importante das actividades turísticas e a reputación dun Estado destino de millóns de viaxeiros en avión. Mesmo nese caso de necesidade o exército podería asumir funcións de substitución e/ou apoio; citemos tamén o transporte de mercadorías por terra, os incendios, as catástrofes... mais non sabemos que se poida substituír un cirurxán, un especialista de servizo hospitalario en consultas, un oncólogo, un intensivista... ou nengún, por un membro do exército aínda que sexa do Estado Mayor. De aí que os cidadáns de a pé, no noso observatorio de conduta do público, esperaríamos que se poida compatibilizar -ou debo dicer que se debe- o dereito á folga con servizos mínimos cuase do 100%, e, á vez, afanarse duramente en resolver o conflito pola vía da negociación.

E aquí empeza o rol lamentábel do Sergas. O CESM, que é un sindicato corporativo, minoritario en Galiza, estou certa de que levou unha enorme sorpresa ao coñecer o seguimento da folga con servizos mínimos temerarios e cuns hooligans seguidores (uns médicos titulares e outros médicos en preparación) que nunca nada reivindicaran na vida, nen sendo estudantes. A mesa sectorial sindical constituída nas últimas eleicións -mesmo sabendo que a participación do colectivo médico no mesmo é cativo (dicíamos ao principio, non se senten traballadores asalariados, como o común dos funcionarios)- consagrou só 5 sindicatos como membros da mesma, dos que a CIG-saúde foi maioritario. O CESM ten 15 representantes, de 287, non está na mesa, e descoñecemos a presenza en hospitais, en plataformas dos centros, en debates e mais en reivindicacións; o caso é que oh, milagre! convoca folga e é maioritariamente seguida e descaradamente apoiada pola patronal, neste caso Sergas. Até tal ponto que as negociacións dunha folga indefinida levaron a pauta de encontros entre colegas (Sergas e CESM), deixando a fin de semana polo medio de dúas reunións, para descansar: nunha situación de cancelación de consultas de especialistas programadas con antelación, operacións, e todo tipo de intervencións.

As consecuencias, sen medida. A consideración do servizo público, derrotada. O traballo dos médicos que compatibilizan coa privada, a tope, e o prestixio da sanidade pública galega arrastada sen piedade. A penosa actuación patronal queda posta de relevo nos logros da folga: son asombrosos até nas denominacións: a retribución das gardas chámanlle prezo por hora, sendo distinto a cotío que os domingos e festivos; elimínase a diferenza do complemento específico entre dedicación exclusiva e parcial (e dicemos: quen vai ter estímulo a permanecer na pública, ou tamén, se é exclusiva só quer dicer iso, exactamente), eludindo completamente a solución da compatibilidade por outra vía e derrotando o principio, fácil de manter, o mesmo salario para idéntico traballo. E, finalmente, mais non menor: substituír a necesaria dotación de persoal con anovacións e contratacións no seo da sanidade pública por horas extras (gardas) para aparentar suba salarial. Calquer principio laboral en negociación colectiva prima a ampliación do cuadro de persoal sobre a creación de horas extras (as gardas). Mais así observamos, e así nos parece irresponsábel, a xestión dun conflito laboral porque nel quedou ferida a sanidade pública, un servizo que forma parte do estado de benestar e debería continuar con boa vida."                     (María do Carme García-Negro , eldiario.es, 30 de abril de 2023)

8/5/23

700 firmas de médicos contra el pacto entre CESM y Xunta que paró la huelga en el SERGAS

"El manifiesto impulsado por médicos MIR de Lugo ganó tanta popularidad que se ha convertido en una iniciativa formal. Su entrada en registro se produce días antes de las elecciones en el SERGAS, las más importantes de toda Galicia en el ámbito laboral.

El pacto entre CESM y Xunta ya había recibido otras críticas desde, por ejemplo, sindicatos como O'Mega o colectivos como SOS Sanidade Pública.

Lo acusan de obviar los problemas profesionales de los médicos y no mejorar la calidad de atención a los pacientes, centrándose en lo económico.

La plantilla de médicos del SERGAS está formada, aproximadamente, por unos 10.000 profesionales de la medicina de los cuales, aproximadamente, unos 2.600 trabajan en Atención Primaria y el resto sobre todo en hospitales, donde CESM, que en las próximas elecciones del 11 de mayo se presenta bajo las cifras de CSIF, es más fuerte.

Un grupo de médicos y residentes ha recogido más de 700 firmas entre los facultativos de toda Galicia que apoya un manifiesto que no solo muestra su rechazo ante el acuerdo "unilateral" alcanzado entre el Servizo Galego de Saúde (Sergas) y el sindicato CESM para poner fin a la huelga, sino que también reclama mejores condiciones laborales más allá de las económicas.

Según ha explicado uno de los responsables a Europa Press, a última hora de este domingo todavía no se había cerrado el recuento ya que "continúan recibiendo". Por el momento, sin contar A Coruña y Ourense, cuentan con más de 700 rúbricas.

Confirman además que entregarán las firmas recogidas este lunes a las 13,30 horas en las instalaciones de la Xunta en San Lázaro, en Santiago de Compostela.

Este texto se gestó a través de un grupo de facultativos y MIR en Lugo a raíz de la desconvocatoria de la huelga en la noche del miércoles, tras varias horas de negociación.

Sin embargo, el eco que tuvo el manifiesto en los días siguientes hizo que quisieran generalizar estas reivindicaciones para toda Galicia y, desde el viernes, promueven una recogida de firmas desde los diferentes centros sanitarios con la intención de presentarlo por registro ante la Consellería de Sanidade en los próximos días. Además, este colectivo no descarta constituirse formalmente, según trasladan fuentes del mismo a Europa Press.

El texto contiene un preámbulo en el que denuncia que en los últimos días vivieron "la culminación del hastío ante años de maltrato" por parte de la Administración con el acuerdo que puso fin a la huelga que promovía CESM (Confederación Estatal de Sindicatos Médicos) en solitario en Galicia.

En este sentido, el manifiesto afea este pacto "unilateral" con el Sergas, que "no representa ni siquiera de forma parcial las demandas" de los facultativos, sino que contiene aspectos "puramente económicos" que "no redundan en la protección de la salud y mejora de las condiciones laborales de los trabajadores y, por ende, no favorecen la mejora en la calidad asistencial".

Las medidas acordadas con CESM, que "no representan las verdaderas inquietudes" de este colectivo profesional, incluye principalmente el aumento del precio de las horas de guardia y del complemento de turnicidad --a implantar desde julio de 2023--, así como la posibilidad de que los médicos que compatibilizan su labor en la pública y en la privada puedan cobrar el complemento específico. Eso sí, el acuerdo también recoge asuntos como que los días 24 y 31 de diciembre pasen a ser días de especial consideración de modo generalizado.

AGENDAS DE 30 PACIENTES Y 15 MINUTOS POR CONSULTA

Además, el manifiesto que promueve la recogida de firmas exige que se cumpla la normativa europea en materia de contratación y que "se actualicen las plantillas" de los hospitales y la Atención Primaria con la contratación de "profesionales adicionales" para "adecuarse a la creciente demanda". Asimismo, reclaman que "se marquen límites" en las listas de espera.

En el caso concreto de la Atención Primaria, piden agendas con límites de pacientes diarios --30 para adultos y 25 para Pediatría--, 15 minutos mínimo por consulta, respeto para las libranzas tras las guardias y la cobertura de "todas las plazas vacantes" actualmente mediante oposición, entre otras.

También reclaman la jornada de 35 horas semanales --algo que estará vigente a partir de 2025, según acordó el Sergas el jueves con el resto de sindicatos-- y la devolución de los tres días de libre disposición autonómicos.Junto con todo ello, piden "incentivación activa con medidas concretas" para los puestos de difícil cobertura en hospitales comarcales y centros de salud rurales, que las horas de guardia "se coticen", y que la investigación y la formación de especialistas se compute como jornada laboral."                      (Galicia Press, 08/05/23)

26/4/23

Isto é o que acontece cando un Sindicato (?) próximo ao PP convoca unha folga, capitaliza o malestar de doentes e sanitarios polo deterioro da Sanidade Pública e pecha un acordo que beneficia á privada e ao monetario esquecendo a quen dicías defender... Agora xa podo explicarlles ás miñas pacientes os motivos polos que non acudín á folga (Martiño Noriega)

Martiño Noriega @martinhonoriega

Isto é o que acontece cando un Sindicato (?) próximo ao PP convoca unha folga, capitaliza o malestar de doentes e sanitarios polo deterioro da Sanidade Pública e pecha un acordo que beneficia á privada e ao monetario esquecendo a quen dicías defender. #VacinaDeFolga #Tongo
Praza Pública @prazapublica

Suspendida a folga médica tras un pacto do CESM coa Xunta que inclúe máis remuneracións e estender a persoal que traballa na privada o complemento reservado ata agora só ao da sanidade pública https://praza.gal/falase?de=0455

7:46 a. m. · 20 abr. 2023 60,2 mil Reproducciones

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Agora xa podo explicarlles ás miñas pacientes os motivos polos que (máis aló de estar convocado en servizos mínimos) non acudín á folga. #NonTraballoParaOInglés

5:38 p. m. · 20 abr. 2023 10 mil Reproducciones

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Chou Siño @chou_sino

 Para sorpresa de ninguén, @cesm_sindicatos@CESMGalicia convoca unha folga para alimentar a teta da privada (mentres tamén mama da pública). Unha infamia de sindicato, unha infamia de acordo e unha NULA preocupación polos doentes e a Atención Primaria. Metede este acordo no cu.

9:22 a. m. · 20 abr. 2023 5.337 Reproducciones

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17/4/23

La huelga de médicos en Galicia se acerca a la semana con más de 1.000 cirugías suspendidas... El sindicato que llama al paro asegura que está dispuesto a suspender temporalmente la protesta esta semana si la Xunta aborda “tres o cuatro” de sus reclamaciones en una reunión programada para el miércoles

 "La huelga de médicos de la sanidad pública gallega va camino de una semana con más de 1.000 operaciones suspendidas y 19.000 consultas especializadas y 1.700 pruebas aplazadas. El sindicato convocante, CESM, ha abierto este lunes la puerta a una paralización temporal de la protesta. El miércoles está programada una reunión con responsables de la Consellería de Sanidade en la que la organización sindical está dispuesta a ceder si el Gobierno gallego cumple “al menos dos, tres o cuatro” de los objetivos que persigue.

Los datos del Servizo Galego de Saúde (Sergas) indican que en las cuatro primeras jornadas de huelga -del martes al viernes, dado que el fin de semana no hay actividad programada- se suspendieron 1.021 operaciones no urgentes. El impacto en la actividad se notó especialmente el jueves, con 239 intervenciones que no se realizaron por la mañana y otras 65 por la tarde. También quedaron aplazadas 19.132 consultas externas y 1.714 pruebas que estaban previstas para esos días.

El seguimiento de la huelga osciló, según el Gobierno gallego, entre el 15,7% y el 12,5% en esos días. El sindicato convocante, sin embargo, elevó la participación de los profesionales hasta el 75% en algunos hospitales. El último dato actualizado por el Sergas, referido a la mañana de este lunes, indica que el 12,47% de los facultativos está siguiendo el paro en los centros gallegos. Como en otras jornadas, en el área sanitaria en la que más se está notando es en la de Vigo, con algo más del 16% de los médicos en huelga.

A pesar del impacto de la protesta de los médicos, el conselleiro de Sanidade, Julio García Comesaña, se negaba la semana pasada a negociar con el sindicato. En una comparecencia en el Parlamento de Galicia al día siguiente de iniciarse la protesta, con más de 200 operaciones y 4.000 consultas suspendidas, rechazó mantener conversaciones “de modo exclusivo” con CESM. A pesar de que ninguno de los sindicatos que están en la mesa sectorial que negocia con la Xunta -CIG, CCOO, UGT, CSIF y Satse- han llamado a la huelga, Comesaña aseguró que debían estar en cualquier conversación con la Xunta. También cargó contra CESM en otras declaraciones a los medios. Defendió que su equipo intentó evitar la protesta pero “fue imposible”: “Dos no negocian si uno no quiere. Cada vez que ofrecíamos una cuestión, el sindicato cambiaba de objetivos”.

Menos de una semana después, Sanidade ha cambiado la estrategia y ha llamado a CESM a una reunión el miércoles, a la que el sindicato va a acudir, según indicó el secretario general en Galicia, Enrique Marra-López. Su disposición, dijo, es la de desconvocar temporalmente la huelga si se acercan las posturas. La solución definitiva, sin embargo, no llegaría sin unos “acuerdos de mínimos”.

Desde que empezó la huelga, CESM ha convocado concentraciones a las puertas de los hospitales. Este lunes la protesta fue ante el Álvaro Cunqueiro de Vigo. El delegado del sindicato, Enrique Fernández, aseguró que el seguimiento está en 75% en este centro, una cifra que dice que ya fue la alcanzada la semana pasada, informa Europa Press. Para que se desconvoque la huelga, sostuvo, la Xunta debe atender sus “reivindicaciones claras de calidad de trabajo y de tiempo de descanso”. Entre las reclamaciones están la de fijar una jornada de 35 horas semanales, agendas de no más de 30 pacientes por jornada, que se establezcan como festivos el 24 y el 31 de diciembre y que el complemento específico que cobran quienes trabajan solo en la pública sea percibido también por los que la compaginan con la sanidad privada.

Esta última reclamación forma parte de los puntos que la Consellería de Sanidad está dispuesta a negociar. En febrero, en medio de unas crecientes protestas tanto de plataformas en defensa de la sanidad pública como de organizaciones profesionales de sanitarios, la Xunta anunció un acuerdo con los colegios de médicos para hacer más fácil que los facultativos del Sergas trabajen también en la privada. No cerró la parte que afecta a ese complemento salarial, que el Gobierno gallego asegura que tiene intención de abordar en la segunda mitad del año, una vez termine el periodo de elecciones sindicales -y también municipales- de mayo."                       (Beatriz Muñoz  , eldiario.es, 17 de abril de 2023)

11/4/23

"Folga histórica" dos profesionais médicos que denuncian o "paripé" do Sergas... O paro ten un "seguimento masivo" que supera o 80% nalgúns servizos e obriga a parar cirurxías nos hospitais

 "Os hospitais de Vigo, Lugo e Ourense celebraron na mañá deste martes senllas concentracións con centos de facultativos no marco da primeira xornada da folga convocada pola Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (CESM) para pedir á Consellería de Sanidade que "inicie as negociacións" porque, ata o momento, todo foi "un paripé".

Así o defenden, en declaracións a Europa Press, diferentes delegados sindicais da organización que convoca en solitario estes paros, que insisten na súa "man tendida" aos responsables do Servizo Galego de Saúde (Sergas) para acabar cunhas condicións laborais que son "obxectivamente peores" que noutras comunidades autónomas.

A primeira protesta relacionada coa folga tivo lugar ás portas do Hospital Álvaro Cunqueiro de Vigo, con máis dun centenar de traballadores. O delegado de CESM, Enrique Fernández, celebrou a "importante" participación alcanzada, segundo as primeiras estimacións ofrecidas polo sindicato: preto do 100% en Cardioloxía, o 85% en Pediatría e o 80% de Anestesia, entre outras.

Os médicos internos residentes (MIR) tamén están a secundar a folga "masivamente" porque "son eles os que van sufrir as condicións laborais dos próximos 35 anos". De feito, Fernández advirte que as xubilacións que se aveciñan pon de manifesto que "vai facer falta facultativos" e que vai haber "competencia" entre as distintas comunidades autónomas para reter aos profesionais recentemente formados. Neste contexto, denuncia que a política de recursos humanos do Sergas é "cortoplacista e miope".

"Estamos a desexar sentarnos a negociar de verdade, non como o que houbo ata agora, que foron todo xeneralidades e vaguedades. Non ofreceron nada ata o mércores (pasado)", explica o delegado de CESM desde a concentración no Cunqueiro, para afear que nos 40 días que deron á Consellería desde que anunciaron a folga, só trasladasen algunha proposta "a semana anterior".

Entre as reivindicacións que motivan este paro, que non secunda ningunha outra organización, tampouco as que están representadas na Mesa Sectorial do Sergas (CIG, CCOO, UGT, CSIF e Satse), están a xornada de 35 horas semanais, a recuperación de tres días de descanso retirados como consecuencia da crise de 2008, os días 24 e 31 de decembro como moscosos e a posibilidade de que poidan cobrar o complemento específico os profesionais que exercen no Sergas e na privada.

CONCENTRACIÓN E FOLGA EN OURENSE

Pola súa banda, desde a concentración no Complexo Hospitalario Universitario de Ourense (CHUO), o delegado de CESM, Alberto Escobar, insiste na "man tendida" que teñen á Consellería para que "inicie a negociacion co mellor sentido construtivo", posto que ata agora tivo "pouca vontade política".

No CHUO, estima que o seguimento da folga durante a primeira xornada "foi masivo". Segundo as súas cifras, o 60% das consultas quedaron aprazadas e, de 16 quirófanos que hai en total no hospital, "10 non funcionaron" e só seis estaban operativos e por servizos mínimos."          
           (Galicia Confidencial, 11/04/23)

30/3/23

Esta é a nosa sanidade pública. Non agoniza, pasea morta. estamos enfermos e agardamos na rúa, en novembro. Isto non mo fai nin Ryanair, pero está pasando na atención primaria. En Noia, nun lugar pequeno, manexable... Na televisión, conta miña nai, cada vez hai máis anuncios de seguros privados... pero no rural non chega nin a privada

 "Noia, Galicia. 14.000 habitantes. Domingo ao mediodía. Acudo ao PAC despois de pasar máis de 24 horas con febre alta. Sei máis ou menos o que me pasa. Só quero que mo confirmen. Mellor dito, só preciso que mo certifiquen para poder xustificar a miña falta no traballo o luns. Outros non teñen ese privilexio. O privilexio de enfermar. Ás portas do PAC, fóra, reparo en que hai cinco ou seis persoas de pé. Asumo iluso, desacostumado, que son acompañantes das pacientes que agardan dentro. Nada máis recoller no mostrador o meu número coa quenda, constato que a realidade é outra. A cousa vai como segue. 

Descoñezo cal era esa mañá o persoal mobilizado polo SERGAS en Noia, pero imaxino que sería o habitual, que o que eu vivín se repite cada fin de semana con maior ou menor gravidade. Recollo o número, xírome e decátome de que a pequena sala de espera está repleta, nin unha cadeira libre. Teñen prioridade anciáns e nenos. Por suposto isto non está escrito en ningures, é sentido común. Co paso dos minutos, algúns dos máis vellos son transferidos a cadeiras de rodas e “aparcados” no hall da entrada. As súas acompañantes quedan de pé ao seu carón. 

Os máis novos, coma min, ou os que consideran que quizais o seu non teña présa ou non sexa para tanto, agardamos fóra, na rúa, preto da porta para poder escoitar o sinal de aviso cada vez que chamen alguén á consulta. Len ben: estamos enfermos e agardamos na rúa, en novembro. Isto non mo fai nin Ryanair, pero está pasando na atención primaria. En Noia, nun lugar pequeno, manexable. 

 Un enfermeiro saca unha cadeira do interior. Pídelle a unha señora que sente e faille unha PCR mentres todos miramos. Estamos a un metro, dous metros dela. Cando a señora marcha, a cadeira queda alí, sobre o pavimento. Non estará libre a próxima vez que eu volva mirar.

Dentro, un neno aperta unha gasa contra un ollo. Terá uns dous anos. Acábanlle de asignar a cadeira dunha das anciás que trasladaron fóra da sala e que agora adormece sobre rodas, á vista de todos, no corredor. Eu paso á consulta antes ca eles. Tardei aproximadamente hora e cuarto. Non é moito. Teño pasado tres, catro horas na sala de espera do Hospital Universitario de Santiago. Durante anos díxose que todo iso sucedía porque nós, as pacientes, faciamos un mal uso do servizo de Urxencias. É probable. 

Direi que levo sen ver o rostro dun médico, sen que un doutor me toque ou me atenda na sanidade pública de xeito presencial dende o ano 2019. Teño coa miña médico de cabeceira tanta relación como coa pizzería que abriron debaixo da miña casa. Xúrolles que isto non é un recurso literario, que non é hipérbole.

 Esta é a nosa sanidade pública. Non agoniza, pasea morta. Na televisión, conta miña nai, cada vez hai máis anuncios de seguros privados. Hóuboos sempre, contesto. Pero agora véxoos, di mamá. Teño un compañeiro que paga 50 euros todos os meses para non ter que pasar o que eu pasei en Urxencias, para non ter que velo. Para o resto, vai á pública. Compensa pagar 50 euros e ter atención primaria, di. E ter pediatras, matronas, engado. Pero nunca no rural. Ao rural non chega nin a privada.

As manifestacións multitudinarias pola sanidade pública, non só a de Madrid esta pasada fin de semana, senón todas as mareas brancas antes e despois da pandemia, demostran que, ás veces, o cansazo e a xenreira non conducen á inacción, que nos poden levar a outro lugar máis produtivo, ao espazo onde se forxan todas as identidades: a rúa, a ocupación das prazas. Desafortunadamente, diríase que esa mobilización non se trasladou aínda nunca ás urnas, que se dilúe a tempo. A última discusión á que asistín, tiña que ver co soldo dos sanitarios, co seu burn out. Están queimados. Déixenme contarlles unha cousa: os servizos públicos, todos eles, están queimados. Arderon hai tempo. Son un mito, un esplendor pasado.

Imaxino que despois de ler o meu artigo, unha posible solución a todo isto será colocar máis cadeiras, ampliar a sala de espera. Aconteceu o mesmo na educación: aulas de 32 alumnos, mesmo número de docentes.

Teño gripe A. Aínda no PAC, a doutora que me atende dime co seu precioso acento canario que quizais deba solicitar unha revisión a media semana. Unha revisión presencial con tres días de antelación. Sei que é imposible, pero non lle digo nada. Está sendo encantadora, rápida, eficiente. A culpa non é súa. Ao chegar á casa, a canda a primeira dose de paracetamol busco modelos de banquetas portátiles en IKEA. Hai varios. Chamo a miña nai e pregúntolle se algunha vez tivo que agardar fóra en Urxencias. Dime que sempre. Que ela prefire saír, ser dos que están na rúa. Que outra xente aproveite eses asentos. 

Supoño que aos políticos, aos malos, pérfidos xestores que nos trouxeron ata aquí, non lles parecería mala idea mercar cadeiras en IKEA, solucionar así o problema. Algunha, estou seguro, mesmo suxeriría que mercásemos unha pa. Que fixésemos caso do que dicía o dramaturgo Rodrigo García: mercar unha pa e comezar a cavar unha tumba. Agora está na nosa man, decidir se nos metemos dentro ou os empurramos a eles."                    (Ismael Ramos, eldiario.es, 20/11/22)