Mostrando entradas con la etiqueta Xunta de Galicia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Xunta de Galicia. Mostrar todas las entradas

1/7/25

La operación que unió a Feijóo, Escotet y Currás. Dinero público, favores privados... la venta de Novacaixagalicia a un precio irrisorio marcó el inicio de una relación cargada de sombras, favores mutuos y ausencia de fiscalización real... la entidad se vendió a Banesco —grupo liderado por Escotet— por solo 400 millones. El resto lo cubría, de facto, el Estado... En la declaración de bienes de Feijóo, de 2022 y 2023, como senador, aparecen una inversión de más de 400.000 euros en un fondo de inversión gestionado por Abanca, además de un plan de pensiones por cerca de 200.000 euros. ¿Puede un político que favoreció institucionalmente a un banquero convertirse luego en su cliente privilegiado sin suscitar conflicto de intereses? Uno de los episodios más simbólicos de la relación de Feijóo, Escotet y la compra de la fusión de las cajas gallegas, es el nombramiento de Marta Fernández Currás, exconselleira de Hacienda de Feijóo y artífice de la fusión de las cajas gallegas, como consejera del Deportivo de La Coruña, entidad controlada por Escotet... Currás representa un ejemplo de puerta giratoria perfectamente trazada: de gestora de la operación pública que abrió las puertas a un comprador privado, a consejera retribuida del entramado societario del comprador. La falta de fiscalización y la normalización de estos movimientos convierten este tipo de dinámicas en parte estructural del poder gallego (Cristina Papin Marcote)

 "La historia económica reciente de Galicia no puede entenderse sin el nombre de Juan Carlos Escotet, el banquero venezolano que se hizo con las antiguas cajas gallegas bajo la bendición política de su amigo, el entonces presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijóo. En 2013, en medio de un contexto de crisis bancaria y rescates públicos, la venta de Novacaixagalicia a un precio irrisorio marcó el inicio de una relación cargada de sombras, favores mutuos y ausencia de fiscalización real. 

Una operación política disfrazada de solución financiera. La fusión de Caixa Galicia y Caixanova en Novacaixagalicia derivó en una entidad inviable que fue rescatada con más de 9.000 millones de euros del erario. Pese a este coste descomunal para los contribuyentes, la entidad se vendió a Banesco —grupo liderado por Escotet— por solo 400 millones. El resto lo cubría, de facto, el Estado. Feijóo defendió esta operación como 'la mejor posible', pero nunca se convocó una comisión de investigación parlamentaria ni se valoraron ofertas alternativas con mayor transparencia. El proceso dejó abierta la sospecha de que las condiciones de venta favorecieron deliberadamente al grupo venezolano. 

Escotet no era un desconocido en el mundo financiero latinoamericano. Fundador del grupo Banesco, su trayectoria ha estado ligada al uso de sociedades offshore, estructuras fiduciarias en paraísos fiscales como Bahamas, Panamá, Malta o Miami. Los 'Bahamas Leaks' lo señalan como propietario de cuentas millonarias en HSBC Ginebra. Sin embargo, en España no se ha confirmado si declaró estas sociedades en el Modelo 720, como exige la ley fiscal para residentes. 

El papel de Feijóo en esta historia no termina con la venta de las cajas a su nuevo amigo. Pasó de regulador a inversor. En su declaración de bienes de 2022 y 2023, como senador, aparecen una inversión de más de 400.000 euros en un fondo de inversión gestionado por Abanca, además de un plan de pensiones por cerca de 200.000 euros. Aunque no posee acciones directas, su implicación económica con la entidad que él mismo permitió consolidar es evidente. Esta relación no ha sido suficientemente cuestionada ni por el Parlamento ni por los medios afines. Abanca es también el principal apoyo financiero de la Xunta de Galicia. ¿Puede un político que favoreció institucionalmente a un banquero convertirse luego en su cliente privilegiado sin suscitar conflicto de intereses?

A pesar de su perfil opaco, Escotet fue acogido sin reservas por el Gobierno del señor Feijóo, que incluso facilitó la creación de una universidad privada bajo el paraguas de Abanca. En Galicia, la creación de la Universidad Intercontinental de la Empresa (UIE) —conocida como la universidad privada de Abanca— ha sido defendida desde la Xunta como un “proyecto de futuro”. Sin embargo, los pasos que condujeron a su aprobación reflejan más una estrategia política al servicio de intereses financieros que una necesidad educativa real.

La Xunta, bajo el liderazgo del Partido Popular gallego, impulsó desde 2021 la transformación de la antigua escuela de negocios IESIDE en una universidad con pleno reconocimiento académico. Para lograrlo, obtuvo informes favorables del Consello Galego de Universidades y de la Axencia para a Calidade do Sistema Universitario de Galicia (ACSUG). Incluso el Ministerio de Universidades emitió un informe positivo en 2024, aunque con muchas reservas sobre futuras exigencias legales.

No obstante, estos avales contrastan con el informe claramente desfavorable del Consello Económico e Social de Galicia, que advirtió de las graves carencias del proyecto: ambigüedad en la oferta académica, escaso encaje en la normativa universitaria vigente y una estructura más cercana a una escuela de negocios que a una universidad con vocación investigadora y pública. Abanca es un grupo financiero que ha crecido en influencia institucional en Galicia con el beneplácito de la Xunta. La creación de una universidad bajo su control afianza su posición en el tejido económico y educativo gallego.

Pese a las alertas de universidades públicas como la Universidad de Santiago y la Universidad de Vigo por la duplicación de grados como Derecho o Empresa, la Xunta sostuvo que la UIE ofrecía una “perspectiva empresarial diferenciada”. Pero detrás de esta justificación se oculta una lógica de privatización encubierta: mientras se congelan plazas públicas y se recortan medios en campus tradicionales, se facilita el desembarco de un operador privado con vínculos políticos evidentes. 

 No se ha celebrado una sola comisión parlamentaria para revisar el procedimiento. Las protestas del profesorado universitario fueron ignoradas. Las demandas de transparencia sobre el proceso de autorización se despacharon como ataques ideológicos. La UIE no nace del consenso ni de una necesidad del sistema universitario gallego, nace del poder de una entidad financiera con fuertes lazos con el poder político, especialmente con Feijóo y su entorno. Los informes favorables existen, pero también los que fueron desoídos. La pregunta clave no es si la UIE cumple la ley, es por qué se le construyó una ley a medida. Y para quién.

Uno de los episodios más simbólicos de la relación de Feijóo, Escotet y la compra de la fusión de las cajas gallegas, es el nombramiento de Marta Fernández Currás, exconselleira de Hacienda de Feijóo y artífice de la fusión de las cajas gallegas, como consejera del Deportivo de La Coruña, entidad controlada por Escotet desde julio de 2024. Abanca es dueña de la práctica totalidad de las acciones. 

La incorporación de Currás al consejo de administración del club de fútbol de la ciudad herculina –donde Feijóo ya posee vivienda propia, comprada en el año 2023 en una de las mejores zonas de A Coruña– tiene una remuneración de 252.000 euros anuales y es vista por muchos como una forma de retribución política por los servicios prestados. El Deportivo, lejos de su época dorada, se ha convertido en un satélite institucional de Abanca, con poca transparencia y una alta concentración de poder.

¿Por qué no se ha investigado el entramado financiero de Escotet? ¿Qué consecuencias éticas tiene la inversión personal de Feijóo en Abanca? Sin fiscalización ni rendición de cuentas, Galicia y España siguen sin saber dónde acabó realmente el dinero público, ni quién se benefició verdaderamente de su dispersión.

La figura de Marta Fernández Currás se ha consolidado en la encrucijada entre la política, las finanzas y las élites deportivas. Su trayectoria desde la Xunta gallega hasta el consejo del RC Deportivo, bajo el mando de Juan Carlos Escotet, revela una trayectoria político-técnica plagada de favores cruzados que exige un escrutinio más riguroso.

Elegida conselleira de Hacienda en 2009 por Alberto Núñez Feijóo, Currás lideró desde la Xunta la fusión de Caixa Galicia y Caixanova, convertida en Novacaixagalicia en 2010. Sin embargo, el proceso no estuvo libre de sombras. Una comisión parlamentaria solicitó su comparecencia en 2013, que ella rechazó aduciendo su entonces cargo de secretaria de Estado de Presupuestos del gobierno de M. Rajoy. Mientras tanto, informes como el de KPMG apuntaban a que la operación favoreció una línea única sin contrastar alternativas ni evaluar los riesgos reales de la concentración bancaria.

La imagen de Currás al firmar el acuerdo fue elevada a símbolo de estabilidad, pese a que años después el rescate costó 9.000 millones al erario. La narrativa oficial omitió análisis sobre las consecuencias sociales, las condonaciones fiscales o los errores estructurales que precipitaron el colapso de las cajas.

Su llegada al club de fútbol se justificó como refuerzo institucional y de control financiero. Pero pocos olvidan que la misma persona que impulsó la fusión que benefició a Juan Carlos Escotet ahora ocupa un puesto en el entorno empresarial que controla. 

El caso de Marta Fernández Currás representa un ejemplo de puerta giratoria perfectamente trazada: de gestora de la operación pública que abrió las puertas a un comprador privado, a consejera retribuida del entramado societario del comprador. La falta de fiscalización y la normalización de estos movimientos convierten este tipo de dinámicas en parte estructural del poder gallego.

Currás aportó a la Xunta su experiencia como inspectora de Hacienda y su perfil técnico. Pero el uso de su posición para estructurar decisiones estratégicas en beneficio de terceros privados plantea serios interrogantes. ¿Hay separación real entre interés público y retribución futura? ¿Debe aceptarse como normal que la alta administración termine en consejos financiados por las mismas entidades a las que dio acceso institucional privilegiado?

El silencio institucional en torno a estos casos es clamoroso. Ni el Parlamento de Galicia bajo el yugo de la mayoría absoluta del Partido Popular, ni los órganos reguladores han abierto investigaciones. La ciudadanía aún no conoce los detalles reales de la operación. El caso Currás-Escotet-Feijóo exige un ejercicio de rendición de cuentas urgente por parte del líder de la oposición, antes de que estas prácticas sigan desdibujando los límites entre lo público y lo privado.

Otra amistad “peligrosa” más que añadir a la lista del señor Feijóo. " 

(Cristina Papin Marcote , InfoLibre, 30/06/25)

23/3/25

Altri y el sistema del eucalipto incentivan la despoblación de la Galicia rural... El trato consiste en que el paisano cede su parcela de terreno a la macrofábrica, que lo explota -es decir, planta eucaliptos-, a cambio de una parte de los rendimientos... "Es un engaño, porque estamos regalando por un puñado de euros nuestro recurso más valioso. Como sociedad, nos estamos empobreciendo para enriquecer a grandes compañías extractivas que no devuelven nada al territorio"... Dos millones y medio de toneladas de eucalipto al año es lo que necesitará la macrofábrica de celulosa... se cultivan 5,5 millones de toneladas de este árbol en una extensión de 400.000 hectáreas en Galicia... "Haría falta plantar más para satisfacer la demanda de un sistema que ya de por sí no es sostenible" (Laura G. de Rivera)

 "Cuidamos de tu monte", anuncia la empresa Ence, dedicada a fábricas de celulosa que se nutren de plantaciones de eucaliptos en suelo gallego. "Lo que están diciendo, en realidad, es: Déjanos tu monte, nosotros lo trabajamos y tú vete a la ciudad", dice a Público Jaime Fagúndez profesor de Botánica en la Universidade da Coruña (UDC) y en el Centro de Investigación Interuniversitario de los Paisajes Atlánticos Culturales (CISPAC).

Fábricas devoradoras

Ocupación del área rural

12/1/24

El ‘Prestige’ de las navidades pasadas En una campaña donde los populares gallegos quieren que no pase nada, este desastre de los pellets contaminantes no podía pasar y, si ha pasado, se niega hasta que nos salgan por las orejas... El fantasma del Prestige recorre Galicia. Y ustedes se preguntarán: ¿nadie ha aprendido nada de aquella y otras catástrofes anteriores? La respuesta es que todos hemos aprendido de sobra. Todos sabemos qué debía haberse hecho, el gobierno central, el PP y Alfonso Rueda también. Pero resulta más fácil confiar en las corrientes para evitar decisiones impopulares en navidad y a un mes y medio de las elecciones... No tiene razón el conselleiro de Mar, Alfonso Villares, cuando sostiene que no hay que preocuparse si comemos plásticos porque todo lo que entra en un cuerpo, sale. Cuando lo que entra son pellets, incompetencia, propaganda y mentiras, lo que sale es mierda (Antón Losada)

 "A principios de diciembre, un carguero con bandera de conveniencia perdía un número indeterminado de sacos cargados con pellets compuestos de un material que unos llamaron resina, otros denominaron plástico y otros no sabían cómo bautizar. El 13 de diciembre arribaron los primeros restos a las playas de Ribeira y Rodrigo Fresco, un vecino de la zona recogió cincuenta y ocho sacos de pellets contaminantes mientras daba aviso a todas las autoridades conocidas. Como cuando el Prestige, la Xunta del Partido Popular esperó a ver si lo arreglaba el mar, que es muy sabio y contiene muchas corrientes capaces de llevarse las cosas malas océano adentro, e hizo como que no los veía porque ya se sabe que, administración que no ve, arenales que no sienten. 

Durante las fiestas navideñas, decenas de imágenes y testimonios fueron informando en las redes sobre cómo los arenales se ensuciaban con una amenaza blanca que apesta a gasolina. Lo mismo que cuando el Prestige, el 5 de enero, la Xunta del PP activaba un plan de limpieza del litoral que consistía en llevar a un equipo de la televisión gallega a grabar a cuatro operarios limpiando una playa, equipados con capazos y guantes de fregar. 

Como en los tiempos del Prestige también efectuaba en esos días su más innegable aportación a la gestión de la crisis: llamarles bolitas, igual que en su día los llamaron hilillos. El círculo se cerraba de nuevo: la incompetencia había dejado paso a la propaganda y después llegaba la mentira de una Xunta popular que acusa a los demás de no haber sido informada de lo que todos veíamos. Imagínese a un bombero que no acude a un incendio frente a la estación donde cumple turno porque nadie le ha avisado.

 Casi un mes después desconocemos de qué están hechas las bolitas de la Xunta pues, en su primer informe, sostenía que eran aptas para uso alimentario y, en un segundo informe, recomienda no inhalarlas y evitar el contacto con piel, ojos y ropa. Tampoco sabemos cuántas se han perdido en el océano, pues la armadora ha estado jugando a la confusión desde que emitió el primer aviso, y el Gobierno central se conforma con observar desde los satélites con cara de haberlo hecho todo bien; cuando la realidad es que su actuación ha estado en el límite de la diligencia debida. El daño que todo esto puede hacer a nuestro litoral sólo se sabrá con el tiempo, igual que con el Prestige.

El lunes 9 de enero el candidato / presidente Alfonso Rueda afirmaba que estaba todo controlado y no se hacía preciso elevar el nivel de emergencia. Un día después decretaba el nivel 2 con más de veinte días de retraso. El miércoles 10 de enero, por la mañana, la vicepresidenta de la Xunta, Ángeles Vázquez, afirmaba que no era la Xunta quien tenía que decirle al Gobierno central qué tenía que mandar y que la competencia de parar los pellets en el mar era del gobierno de Madrid. Por la tarde, la Xunta pedía once barcos, un avión, dos helicópteros y un submarino para tratar de parar la marea contaminante en el mar. 

Es la misma Xunta que avisaba de que no han llegado ni la décima parte de los pellets y reclamaba al Gobierno central un retén indeterminado en tierra, pero considera más que suficientes los apenas trescientos efectivos que tiene contratados para limpiar las cerca de cincuenta playas afectadas ¿Quién necesita gastarse dinerito cuando hay voluntarios de sobra?

El fantasma del Prestige recorre Galicia. Y ustedes se preguntarán: ¿nadie ha aprendido nada de aquella y otras catástrofes anteriores? La respuesta es que todos hemos aprendido de sobra. Todos sabemos qué debía haberse hecho, el gobierno central, el PP y Alfonso Rueda también. Pero resulta más fácil confiar en las corrientes para evitar decisiones impopulares en navidad y a un mes y medio de las elecciones. En una campaña donde los populares gallegos quieren que no pase nada porque la baja participación ha constituido siempre el prerrequisito para sus mayorías más absolutas, este desastre de los pellets contaminantes no podía pasar y, si ha pasado, se niega hasta que nos salgan por las orejas. 

No tiene razón el conselleiro de Mar, Alfonso Villares, cuando sostiene que no hay que preocuparse si comemos plásticos porque todo lo que entra en un cuerpo, sale. Cuando lo que entra son pellets, incompetencia, propaganda y mentiras, lo que sale es mierda."         (Antón Losada   , CTXT, 12/01/2024)

11/12/23

"Hoxe en día, para ter unha soa galiña ou un pucho tes que ter, a nivel Xunta de Galicia, case a mesma burocracia, no que respecta a servizos veterinarios oficiais e permisos, que para ter 1.500 vacas"..."Se pillan á señora María con ovellas sen identificar, vana tratar como a Sito Miñanco", di o xerente dunha empresa de control

 "Como vai existir o rural se non se lle deixan de poñer portas ao campo, que adoita dicirse? Como as aldeas van subsistir como se facía antes, con produción da propia casa, se para ter unha soa vaca ou unha galiña hai que ter toda unha ristra de papeleo? Como se pode ter animais se a nova lei de benestar animal ameaza a cada paso con multas? E como estar tranquilo nunha explotación gandeira se os inspectores tratan de pillarche por calquera mínima cousa? A realidade que se vive na actualidade no campo galego é moi dura. A poboación que queda nas aldeas, envellecida, non é quen de adaptarse a tanta normativa como hai na actualidade, nin conta cos coñecementos tecnolóxicos necesarios como para poder dar de alta aos seus animais a través da oficina virtual da Xunta. Pola súa banda, os mozos, xa nin queren saber dun tema que non semella causar máis que problemas. Así, é imposible.

"Din que o rural desaparece? O que eu non sei é como non desapareceu xa nin como segue en pé", plantéxase Manuel Calvo, xerente da empresa Spartana Control Services S.L. e propietario dunha agrotenda na que, día a día, observa o temor da xente a multas e requirimentos por parte das administracións. "Hoxe en día, para ter unha soa galiña ou un pucho tes que ter, a nivel Xunta de Galicia, case a mesma burocracia, no que respecta a servizos veterinarios oficiais e permisos, que para ter 1.500 vacas", asegura, engadindo que, "de feito, semella que cantos menos animais tes moito máis rigurosos son nas inspeccións". Este home, que tamén imparte formación nas contornas rurais, sempre lles di aos seus alumnos: "É imposible que antes da siesta non haxa establecidas dúas ou tres normas novas, porque está todo normativizado, temos unha cantidade de normas inxente".

Así, pon un exemplo que foi atendido pola súa propia empresa. Sen dar nomes concretos, fálanos da señora María por poñerlle un nome en abstracto. Esta señora tiña unhas ovellas, poucas, na casa, e "tal expediente lle fixo o veterinario oficial que semellaba que a señora estaba a xerar un problema de saúde pública por ter esas ovellas". Miráronlle os cerramentos. Miráronlle as comedeiras, que tiñan barrotes de madeira que non podían ter. "Vamos a ver, é unha corte vella, son cinco ovellas, e teñen unha comedeira típica dos pesebres antigos, como no que naceu o neno Xesús", chancea Manolo. Por outra banda, tamén se lle queixaron da forma de darlle auga aos animais. A señora María tiña un capacho no pesebre, limpábao todos os días e, ao chegar a noite, antes de meter ás ovellas no cortello, enchíallo de auga fresca. "Dixéronlle que de ningún xeito, que non podía facer iso con auga corrente", apunta este experto. A cousa chegou ata o punto de que "lle dixeron que non tiña luz na corte, e que iso non podía ser, porque se tiña que ir inspeccionar ás ovellas pola noite tiña que ter unhas boas condicións para poder facelo". "Toleárona da cabeza", afirma Manolo.

"SEMELLA QUE AS OVELLAS DE MARÍA PODEN MATAR TODAS AS VACAS DA ZONA"

Por outra banda, aínda que só teñas catro ovellas ou dúas galiñas, estás obrigado a dar de alta a explotación, ter a documentación de cada animal ao día e os seus seguros sanitarios. Hoxe en día, todo esto faise a través da oficina virtual da Xunta, pero, como evidencia Manolo, "a maioría da xente que está no rural xa ten unha certa idade, coa limitación que isto supón para acceder a este recurso". Mesmo para poder vender un animal teñen que solicitar a través da oficina virtual unha guía sanitaria, a través dunha aplicación e cun código. "Pero a señora María non ten ordenador, e non o entenden", asegura, indignado: "Como pode ser tan complicado para a señora María ter unha ovella na súa finca para que lla limpe? Se aínda por enriba está a facer un servizo á comunidade, evitando que un incendio forestal poida chegar á beira das casas porque a ovella mantén os pradairos limpos". "Amárgana perdidamente", lamenta este experto.

Ante esta situación, cal é a solución pola que opta a señora María ou calquera outra persoa? "Pois hai dous camiños, e ambos son malos para a administración: ou vende as dichosas ovellas, ou di que llas roubaron e quítalles os identificadores, quedando con elas pero de forma ilegal", explica Manolo. Evidentemente, calquera das dúas cousas non está exenta de risco, pois, "se a collen nunha operación destas, téndoas de forma ilegal, prácticamente a van tratar coma se fose Sito Miñanco", así de 'heavy' é a cousa. Por que? "Porque din que as ovellas sen documentación poden ser un risco a nivel sanitario, para a saúde pública, e ti pénsalo como alguén que estudou sobre o tema e é verdade que as ovellas poden ser vector de transmisión dalgunha enfermidade para os rumiantes, como a lingua azul, se non están correctamente saneadas, pero tal e como cho din e tal e como llo comunican semella que a señora María pode matar a todas as vacas de Mazaricos ela soa, e iso tampouco é verdade". "Ata ese nivel o están a levar", conclúe Manolo.

"SE QUERES MERCAR UN PITO, TÉÑENCHO QUE TRAER EN TRANSPORTE Á CASA"

Así as cousas, como evidencia Manolo, "hoxe en día é imposible vir mercar a unha tenda agrícola dúas galiñas sen ter unha explotación agrícola dada de alta, e xa non digo dúas galiñas, nin sequera un pito do día podes mercar". "Despois asustámonos de que o rural non funciona, como vai funcionar?", pregúntase, respostando que iso é como "se a bicicleta ten dúas rodas e teslle un pau en cada unha, son cousas tan kafkianas como esa". E é que para mercar unha simple galiña "a señora María ten que ter un permiso de tenencia, pois no ticket que eu lle dou na tenda ten que ir o meu número de rexistro e o seu de cliente rexistrado tamén". Con todo, aínda que iso se faga deste xeito, se a señora María leva o pito no coche ata a súa casa, a dez metros de distancia, xa está a transgredir a lei. Por que? "Porque non ten un vehículo coa documentación ao día para poder transportar animais vivos nin realizou o curso de benestar animal para o transporte", asegura Manolo.

"Fíxate a que nivel chegamos", lamenta este dono dunha tenda agraria, que explica que, así as cousas, "ti se queres comprar un pito debes, segundo a lei, ir ou chamar á agrotenda da túa zona, eles teñen que ter un vehículo habilitado ou pagar a un transportista do servizo público que teña número de rexistro e que conte cun curso de manipulación e benestar animal no transporte, e que sexa el quen cho leva ata a casa". Ao comunicarllo á tenda, esta ponse en contacto coa Xunta a través da oficina virtual, pide unha guía veterinaria na que avisa de que vai vender un pito ou unha galiña e o vai a transportar ata a casa de Fulanito o día tal e á hora tal, para chegar a esa casa á hora cal. "Ese é o ridículo que estamos chegando a facer, e todo por un simple pito", afirma Manolo, que reivindica que "as cousas non poden seguir funcionando así". 

"SE TES SEGUROS DE ANIMAIS SUBVENCIONADOS, OLLO CON FACENDA"

Outra problemática engadida está no tema dos seguros animais. Son obrigatorios porque cando estes morren debe vir un servizo de retirada. Pero a cousa non é menos preocupante. Manolo exemplifica que "se tes a túa avoa con ovellas ao seu nome e contrata un seguro para que o camión verde poida vir por elas cando morran, ese seguro pode custarlle se o paga íntegro uns 5 euros por ovella, pero como é un seguro que está subvencionado pola comunidade económica europea máis ou menos ao 60 %, custaríalle uns 2,30 ou 2,20 euros por ovella". O problema? "Dentro de cinco anos á túa avoa vaille a chegar unha carta certificada de Facenda que lle vai dicir que non está a declarar os ingresos todos que ten, porque ao percibir unha subvención pública, xa está obrigada a realizar a declaración da renda, e, de non facelo, pódelle acarrear unha multa de entre 800 e 1.000 euros, dependendo do inspector que lle toque", indica o experto.

Ademais, a expansión dos núcleos urbanos e periurbanos está a xerar a morte de moitas explotacións. E é que a convivencia entre granxas e veciños non é sinxela. Manolo conta o caso dunha granxa de porcos con licenza dende o ano 1941. "Puxéronlle unha promoción de chalés detrás, e agora quéixanse de que lles cheira a porco, cando esa xente comprou os chalés sobre plano, é dicir, foi cincuenta veces a ver como avanzaban os chalés mentres llos facían e é agora cando se dan de conta de que cheira a porco na zona", asegura. A solución? "Ao gandeiro estano a churruscar a inspeccións, a ver por onde o 'pillan', dicíndolle que se non pode ter leña na zona, que non pode plantar legumes na horta onde está a granxa...". 

"MOITOS FUNCIONARIOS TEÑEN EXCESIVO RECEO CON XENTE CON DÚAS VACAS"

Manolo concede que "as normativas, nun inicio, creáronse pensando nas grandes explotacións e, por riba, moitas delas están redactadas por xente cunha formación dubidosa para facelas, algo que pasa en todos os ámbitos". Pero, a maiores, despois "tes moitísimas veces aos funcionarios encargados de velar polo cumprimento desas leis que as aplican cun receo excesivamente alto a persoas como a señora María, que ten dúas ovellas e tres galiñas, e non ás grandes explotacións". Cando, segundo afirma este experto, "como inspectores veterinarios, deberían saber tamén interpretar as leis e adecualas a cada caso en particular, que para iso se licenciaron". Mentres que a realidade é que coa cantidade de sancións que lle poñen a persoas como a señora María é para dicir: "Hostia, María, vante levar presa". 

A isto súmase a falta de empatía coas persoas maiores á hora de comunicar as cousas. En vez de facelo por chamada, explicándolles os requerimentos, fano por carta. "Fai nada chámaronme dun aldea na que uns veciños recibiran unha carta que lles ameazaba con multas de ata 600.000 euros se non desbrozaban as fincas", e "cando eu cheguei alí estaban todos atacados dos nervios por unha finca, xa pensaban que lles ían quitar a casa e que ían a perdelo todo". "Tan complicado é que en casos de xente octoxenaria se lles chame dende a Oficina Agraria Comarcal en vez de mardarlles unha carta asustándoos?", plantéxase Manolo. Facendo as cousas así de mal, "como se vai recuperar o rural, hoxe en día nin o plantexas".

"COMO O CAN DO VECIÑO CHE PREÑE A CADELA XA ERES CRIADORA ILEGAL"

E é que na actualidade a todas estas problemáticas veu a sumarse outra: a nova lei de benestar animal. "Como se lle ocurra ao can do veciño saltar a tapia e violarche á cadela, tes un problema de tres pares de collóns, porque xa te convirtes en criadora ilegal, o que supón que che poden meter unha multa de ata 6.000 euros por cadelo que naza", argumenta este experto. E comenta que asistiu a un caso no que "un inspector ameazaba a un gandeiro que tiña os seus cans de raza mastín polo monte, pois eran os encargados de gardar as ovellas, e díxolle que aínda que a lei de benestar animal exclúe aos cans usados na gandaría, el apreciaba un claro indicio de abandono, o que podería supoñerlle unha multa de 6.000 euros, antecedentes penais e, ao mellor, prohibirlle ter animais nunca máis, o cal suporía a súa ruína". Así de grave é a situación."                (Ángela Precedo, Galicia Confidencial, 06/12/23)

18/10/23

Os de Política Social "Están mirando se morrín ou me suicido cada 20 días/30 días"

 "Un home pediu formalmente á Consellería de Política Social que revisase o seu grao de discapacidade por agravamento. Como tardou en ter resposta consultou periodicamente a súa carpeta cidadá electrónica para ver se o seu expediente avanzaba. E o que atopou non foi a ansiada cita para a súa revisión senón que periodicamente a Xunta consignaba no seu expediente as súas comprobacións sobre se seguía ou non vivo

"Están mirando se morrín ou me suicido cada 20 días/30 días, producíndome graves danos morais", foi a queixa do cidadán á Valedora do Pobo. A resposta desta vén de ser unha petición formal a Política Social para que non inclúa nos expedientes aos que teñen acceso as persoas afectadas os seus trámites internos para comprobar periodicamente se seguen ou non con vida.

 Segundo o expediente de queixa agora feito público pola Valedora, o cidadán en cuestión presentou unha solicitude formal de revisión da valoración do seu grao de discapacidade por agravamento. Dous meses máis tarde aínda non fora citado. Pero ao consultar o seu expediente viu que si rexistrara novidades. Durante os meses anteriores o que a Xunta consignara nel foran o que denomina "consultas de defunción". 

Isto é, o cidadán puido comprobar que, malia que non fora citado aínda para a revisión da súa discapacidade, Política Social comprobara, e así o constatou a Valedora, que non morrera nin o 8 de abril, nin o 7 de maio, nin o 9 de xuño, nin o 3 de xullo, nin o 28 de xullo, nin o 21 de agosto, nin o 14 de setembro...

A Valedora pediu explicacións a Política Social e a resposta da consellería comeza por admitir, como en moitos outros casos similares, a existencia de demoras na valoración da dependencia e a discapacidade por "un incremento notable no número de solicitudes tanto de valoración inicial como de revisión". "Estase producindo unha acumulación de expedientes que dilatan os prazos nos que se citan ás persoas usuarias", confirma a Xunta.

E con respecto á queixa polas consultas sobre se está vivo, Política Social sinala que "semanal ou mensualmente estanse a facer cruces co rexistro de falecidos" da administración de Xustiza "tanto en discapacidade como en dependencia de todas as persoas vivas con expediente activo ou que figuran de alta no censo". Faise, di a Xunta, para "tratar de mellorar a calidade" dos datos que emprega "así como cerrar expedientes ou dar de baixa no censo ás persoas falecidas das que non foi informado o seu falecemento".

A Valedora considera "comprensible" ese obxectivo da Xunta de mellorar a calidade dos seus datos "tendo en conta o elevado número de solicitudes pendentes e as demoras nas valoracións que coñecemos a través das queixas". "Porén, non parece adecuado que iso se faga na forma que sinalamos, é dicir, incluíndo as consultas de oficio do tipo sinalado entre os trámites do expediente, posto que en realidade non se trata de tal cousa, senón dun elemento de información externa". 

Por iso, a Valedora pide a Política Social que ese tipo de "consultas de defunción" non se inclúan entre os trámites propios dos expedientes de valoración de discapacidade ou dependencia. "         (David Reinero, Praza Gal, 14/09/23)

17/9/23

La que faltaba... La 'guerra del jabalí' enfrenta a la Xunta del PP de Alfonso Rueda con el Ayuntamiento socialista de A Coruña... las medidas que propone la Xunta, instalar jaulas, batidas de arqueros amateurs o desbrozar el verde en todo el territorio municipal la alcaldesa se las toma a cachondeo. "¿Qué hago, los empadrono?", se pregunta la regidora

 "Quizá suena exagerado decir que campan a sus anchas o que han tomado las calles de la ciudad. Pero los coruñeses llevan semanas intercambiando en redes sociales vídeos e imágenes que muestran a una simpática y pacífica familia de jabalíes -dos adultos y tres crías- deambulando pausadamente por las calles como quien se está pensando en empadronarse en la villa.

Sucede desde hace años, pero este verano la presencia de esos animales en el casco urbano, como muestran algunos vídeos difundidos en  X -antiguo Twitter- y que saltean este texto, ha superado la categoría de anécdota.

Cerdos salvajes disfrutando de la fuente de Cuatro Caminos, en pleno centro; paseando por concurridos parques a plena luz del día; cruzando al atardecer la Avenida del Ejército, junto al puerto, para hocicar alegremente entre la hierba de las cunetas; garbeando por el subsuelo en el interior de un aparcamiento público, medio despistados, como cualquier conductor que busca entre los coches dónde está el suyo... Si se unen las grabaciones y se les pone música, hasta darían para un entrañable video de vacaciones en familia.

En los últimos tiempos no es infrecuente que los animales silvestres, y en especial los jabalíes, bajen a los centros de las ciudades en busca de comida, empujados por la presión urbanística sobre sus hábitats en el entorno rural de las ciudades. Sobre todo si éstas son pequeñas o medianas, como A Coruña, que no supera los 250.000 habitantes.

Cuando disminuye la intensidad de la temporada estival, el centro suele ofrecer noches cálidas y apacibles, sin demasiado tráfico, escasos paseantes a dos patas y, sobre todo, comida abundante y de fácil acceso en los contenedores de basura y en la tierra húmeda de parques y jardines.

Desde hace unas semanas, la Xunta del PP de Alfonso Rueda y el Ayuntamiento de la alcaldesa socialista Inés Rey se han declarado la guerra a costa de los porcos bravos. Se acusan mutuamente de inacción y de eludir el ejercicio de sus respectivas competencias, mientras la familia jabalí aprovecha el desencuentro para seguir pateando tan campante una urbe cuyos vecinos también se han sumado al debate, aunque muchos no saben de qué parte posicionarse.

Por el momento, las medidas que ha ofrecido la Xunta parecen más llamativas que efectivas, como instalar jaulas en las ciudades para capturar a los animales y luego devolverlos al monte o sacrificarlos, o permitir directamente esto último mediante batidas de arqueros amateur, que ya ha autorizado en municipios colindantes.

"Ninguna de esas acciones va a resolver el problema", advierte Rubén Pérez Sueiras, director de campaña y activista de la Fundación Franz Weber. "Se trata de un problema convivencial y lo que debemos hacer es revertir el proceso de adaptación al entorno urbano que está experimentando la especie", apunta.

Según un estudio del sindicato Unións Agrarias, en Galicia habitan unas 9.000 piaras con una población total estimada de unos 180.000 jabalíes, que en las zonas rurales provocan daños en los cultivos que esa organización estima de en torno a 15 millones de euros anuales.

La Xunta declaró la semana pasada la "emergencia cinegética" en 248 municipios, el 80% del territorio de Galicia, una decisión que permitirá cazarlos durante cinco meses, hasta el próximo 25 de febrero, prácticamente sin restricciones. Según la directora xeral de Patrimonio Natural, Belén do Campo, se podrán abatir sin límite de ejemplares, jabalís de ambos sexos, "prioritariamente hembras adultas y subadultas de cualquier edad" e incluso, con autorización previa, sus crías.

"Es la tercera vez que declaran esa emergencia en cinco años, y el resultado salta a la vista: esa medida no funciona", recuerda el portavoz de la organización ecologista, quien apunta además que la presión cinegética sobre las jabalíes en las zonas rurales contribuirá aún más a empujarlos a los entornos urbanos.

La Xunta también ha recomendado a los ayuntamientos que procedan a "desbrozar" el verde en todo su territorio, algo que parece más que imposible y que además, según los ecologistas, no surtiría efecto dado que los jabalíes pueden esconderse en áreas muy reducidas y que, además, ya han empezado a instalarse en zonas de escasa vegetación.

La alcaldesa de A Coruña, Inés Rey, por su parte, ha culpado al Gobierno de Alfonso Rueda por "dejación de funciones" y ha recordado que, aunque pueda "parecer jocoso", los animales representan un serio problema para la seguridad, que la Xunta es responsable de su control en las zonas rurales para evitar que lleguen a las ciudades, y que el Ayuntamiento poco puede hacer más allá de enviar a la Policía local para vigilar que no causen daños graves. "¿Qué hago, los empadrono?", se pregunta la regidora."          (Juan Oliver, Público, 16/09/23)

22/5/23

A Xunta consagra a súa renuncia a ser socia maioritaria en empresas enerxéticas

 "Hai mes e medio o presidente Rueda anunciou a intención da Xunta de impulsar unha empresa público-privada para impulsar proxectos de enerxías renovables que primen os beneficios directos sobre o territorio no que estas se asentan. Tras máis dunha década de negativas do PP á participación pública no sector enerxético, o anuncio supuña un xiro político. Pero a súa primeira concreción, a nova lei de aproveitamento das renovables na que o Goberno galego senta as bases para as súas próximas actuacións nese eido, limita o alcance do anunciado e a participación da Xunta será minoritaria. 

Así o consagra o texto da nova norma que este venres vén de iniciar a súa exposición ao público e que inclúe outras medidas como rebaixas de impostos para investimentos no sector das renovables, flexibilidade para ese tipo de instalacións en polígonos empresariais ou mesmo a posibilidade de que Sogama venda parte dos residuos que xestiona para a obtención de biometano.

O texto agora desvelado da nova lei abre a porta -pero non obriga nin fixa prazos- a que a Xunta participe en “sociedades mercantís privadas” que teñan entre as súas finalidades, como avanzou Praza.gal, “procurar o beneficio social e económico” nas zonas onde desenvolvan os seus proxectos. O texto condiciona a participación da Xunta a que os proxectos teñan ese interese xeral pero non detalla ningún sistema de control por parte da Xunta dos órganos de goberno desas sociedades, en contra do anunciado este xoves polo vicepresidente económico do Goberno galego, Francisco Conde, polo que posibles votos de calidade ou vetos máis alá dos fins xenéricos da propia empresa non quedarían regulados a nivel legal senón nos estatutos concretos de cada sociedade.

Por outra banda, a nova lei muda outra norma previa de 2010 para que a participación mínima da Xunta en empresas privadas poida ser inferior ao 10%, pero mantén o límite superior de xeito que non poderá ter máis do 50% do capital social.

Ademais da participación limitada da Xunta en proxectos enerxéticos a nova lei establece, en liña coas recomendacións de Nacións Unidas e a UE, que á hora de avaliar os impactos ambientais dos proxectos enerxéticos ou de extracción de recursos naturais tamén hai que ter en conta os seus efectos sobre os denominados “servizos ecosistémicos”, isto é,"os beneficios económicos, sociais e ambientais, directos e indirectos, que as persoas obteñen do bo funcionamento dos ecosistemas, e que melloran a saúde, a economía e a calidade de vida, tales como o mantemento da biodiversidade, o secuestro de carbono, a beleza paisaxística, o acervo cultural, tanto patrimonial como inmaterial, a formación de solos, a regulación hídrica nas bacías e a provisión de recursos cinexéticos. Protesta contra a mina de Corcoesto nunha imaxe de arquivo CC-BY-SA Merixo

O novo texto tamén establece unha serie de indicadores para valorar o impacto social e económico dos proxectos no marco das súa avaliacións de impacto ambiental. E, no que respecta aos concursos de dereitos mineiros, fixa que os “criterios de calidade social e ética do proxecto, así como de impacto socioeconómico do proxecto na zona de implantación” suporán “polo menos o 40% dos criterios de selección”.

Pero máis alá deses dous aspectos máis publicitados da norma ata agora, o novo texto introduce moitas outras novidades. En materia de impostos, crea unha nova taxa -similar ao canon eólico que xa grava os aeroxeradores e liñas en terra- destinada ás conexións eléctricas dos parques eólicos mariños. Pero a cambio introduce distintas deducións para investimentos no sector das enerxías renovables.

A norma tamén quere impulsar a instalación de enerxías renovables para o autoconsumo de parques empresariais. Para iso facilita o seu emprazamento en zonas verdes ou libres desas áreas empresariais ou fai que esas novas instalacións non computen á hora de calcular a edificabilidade

O texto tamén quere impulsar a “valorización” de residuos orgánicos con potencial de xerar biometano, para o que contempla que Sogama poida vendelos a outras empresas que fagan esa transformación, na que tamén poderían participar residuos procedentes do sector agrogandeiro. Unha Sogama na que a Xunta é socia maioritaria, con Naturgy como socia industrial, e que nos seus estatutos xa ten recollida a posibilidade de participar en proxectos "encamiñados á obtención de enerxía a partir de fontes alternativas".                 (David Reinero, Praza.gal, 13/05/23)

7/2/23

Las trabas de Feijóo en la Xunta para dificultar el derecho a acceder a información que ahora pide garantizar

 "El derecho a acceder a la información pública está recogido en una ley estatal de 2013 y en un gallega de 2016. La primera habla de que el procedimiento ha de ser “ágil, con un breve plazo de respuesta” y la segunda indica que “toda la información pública es accesible y relevante, y toda persona tiene acceso libre y gratuito a la misma”. A pesar de la declaración de intenciones, el proceso para obtener datos de las administraciones puede prolongarse durante varios meses, derivar en respuestas incompletas u obligar a presentar quejas para conseguir una contestación.

Este es el relato de cuatro casos en los que la Xunta no contestó a peticiones de información amparadas en la ley de transparencia hechas por esta redacción, dio una respuesta parcial o fue necesario pedir amparo a la Valedora do Pobo para obtenerla. Dos de ellos ocurrieron cuando Alberto Núñez Feijóo era el presidente de la Xunta. El ahora líder del PP incluye entre las propuestas de su plan de calidad institucional la de legislar de nuevo para que la administración sea “más transparente” y “ética” y “asegure el derecho de acceso a la información”.

Cuatro meses después

El 26 de septiembre de 2022 fue presentada ante la Xunta una petición para conocer el detalle de las empresas que aportaron fondos en concepto de patrocinio (una fórmula que permite sustanciosas desgravaciones fiscales) para el Xacobeo 21-22. A través del formulario que la administración autonómica ha creado para solicitar información pública, este diario reclamaba saber la cantidad que cada firma había entregado y los beneficios en el pago de impuestos que les reportaría. La contestación llegó un mes después, que es el plazo máximo fijado por ley para resolver. Contenía únicamente la indicación de que se debía consultar una página web en la que aparecían las empresas, pero nada referido a sus aportaciones económicas.

Para estos casos, la ley gallega fija que se pueden presentar reclamaciones ante la Valedora do Pobo contra las resoluciones en materia de transparencia. A esta posibilidad recurrió esta redacción el 4 de noviembre de 2022 y la respuesta, que dio la razón a este periódico, fue notificada el 23 de diciembre. La Valedora señala en su texto que el derecho de los ciudadanos a pedir información pública “implica el derecho a recibir una respuesta documentada, completa y satisfactoria” y considera que no se puede admitir “que se le remita únicamente un link a la información publica en la web del organismo en la que se contiene únicamente parte de la información solicitada”. Añade que, en el caso de que los datos que se piden no estén en poder de la administración, como argumentaba la Xunta que ocurría en esta ocasión, esta “tiene la obligación de remitir la solicitud al órgano que posea esa información, debiendo informar de esta circunstancia al solicitante, obligación que en este caso la Axencia [de Turismo] no cumplió”.

A partir de este momento se abre otro proceso con otros plazos: en su respuesta a la Valedora la Xunta traslada que es el Consejo Jacobeo (un órgano de cooperación entre el Gobierno central y las comunidades por las que pasa el Camino) el que puede tener los datos de las aportaciones económicas, porque interviene para certificarlas. La Valedora reclamaba en su resolución que la Axencia de Turismo remitiese la petición a ese órgano en un plazo de 10 días, con lo que se abría la espera para que sea esa otra instancia respondiese.

La contestación del Consejo Jacobeo fue notificada el 19 de enero. En total, casi cuatro meses desde que se enviaron las preguntas. El documento sigue dejando parte de la información oculta. Expone que la Comisión Técnica Certificadora del Acontecimiento de Excepcional Interés Público Año Santo Jacobeo 2021 fue la que se ocupó de emitir la certificación de que los gastos de publicidad declarados por las empresas que donaron fondos se ajustaban a las normas. Fueron 21 las que cumplieron con esto. Aportaron 9,8 millones de euros ingresados por la Axencia de Turismo de Galicia. De acuerdo con el sitio web al que remitía la Xunta en su primera respuesta, hay 40 entidades colaboradoras del Xacobeo: 38 empresas, incluida una creada para la construcción y promoción inmobiliaria de un centro turístico en Huelva, y dos fundaciones. El Consejo Jacobeo aclara que solo tiene la información de las empresas colaboradoras que han presentado solicitud de certificación. El resto, ha de pedirse a “la administración correspondiente”.

La vía de no responder

A finales de marzo de 2022, seis instagrammers comenzaron a hacer una parte del Camino de Santiago y a publicar a diario en sus redes sociales sus selfis en ruta. En ninguna de las varias notas de prensa del Gobierno gallego sobre la iniciativa se mencionaban los fondos destinados a la misma ni se aclaró este punto cuando esta redacción lo preguntó a través del gabinete de prensa. La petición amparada en la ley de transparencia tampoco obtuvo respuesta, pero unos meses después la Xunta terminó subiendo los acuerdos a la plataforma de contratos -otro de los requisitos de las leyes de transparencia. Así se supo que se entregaron unos 80.000 euros de fondos públicos a estos influencers y a otro que participó en otro plan promocional ese verano."                (Beatriz Muñoz  , eldiario.es, 31 de enero de 2023)

25/11/22

El centenario de Fraga... diez años después de su muerte se va desvaneciendo el recuerdo del mayor superviviente político de la dictadura... su mayor legado, el impulso del Xacobeo... En el plano negativo, su herencia se percibe en la manifiestamente mejorable calidad de la democracia en Galicia... y en que no sólo no se aprovechase el gran maná de los fondos europeos para ordenar este país, sino que se incrementase su caos, sin que sirviesen para conseguir el ansiado salto cualitativo en el desarrollo económico. El monumento al despilfarro se halla en el monte Gaiás, en la Cidade da Cultura

Anxo Lugilde @anxoluxilde

1. Estos son los destacados de mi texto de hoy del centenario de Fraga, el político al que dediqué más tiempo: "Cien años después de su nacimiento y diez después de su muerte se va desvaneciendo el recuerdo del mayor superviviente político de la dictadura"... "El centenario de Fraga, el político que triunfaba fracasando" (abajo)

2. "El azar de las efemérides ha juntado los cien años del nacimiento de Fraga con el vigésimo aniversario de la marea negra que le impidió morir en el poder"

3. "Fraga no logró ser el franquista que liderase la transición, pero después, pese a su posición minoritaria, se convirtió en uno de los redactores de la Constitución"

4. "Fundador de AP/PP, Fraga fracasó en sus asaltos electorales a la Moncloa y se hizo fuerte en Galicia con más del 50% de los votos"

5. "Fraga pasó de ser un iracundo político en Madrid a, con los años, ofrecer una cierta imagen de cascarrabias abuelete de los gallegos"

6. "Dotado de un destacado intelecto, Fraga acabó como un hombre de otro tiempo, con diatribas conta el condón, la igualdad de género y la homosexualidad"

7. "Marcado por su muy estricta madre vasco francesa, María Iribarne, en Fraga no cabía la idea de una retirada. "'Soy una bicicleta, si paro me caigo'"

8. "Su discípulo Feijóo se enfrenta ahora en la sede de la calle Génova que creó Fraga al riesgo de fracasar como él o acabar ganando como Rajoy"

9. Si Feijóo fracasa en Madrid, como Fraga, yo no descartaría que acabase regresando a Galicia, como Fraga, aunque quizá para ello el PPdeG debería perder antes la Xunta. Son muchas hipótesis juntas pero ya lo vimos (esto ya no es del texto).

10. En el legado de Fraga en la Xunta destacan el Xacobeo, que situó a Galicia en la globalización, y la consolidación del autogobierno. También el desaprovechamiento del maná de los fondos europeos para lograr un salto en el desarrollo y una democracia de muy baja calidad

11. La primera vez que vi a Fraga fue en las fiestas de Vilalba de 1990, cuando hacía prácticas en La Voz de Galicia. Me escondí detrás de un cámara de la TVG para no tener que darle la mano. Me vio y dijo: "Usted, venga aquí". Me estrechó la mano y se marchó raudo y veloz

12. La última vez que vi a Fraga fue en Madrid, en el Senado, en 2010, cuando lo entrevisté para mi tesis. Me trató muy correctamente, todo el tiempo en gallego. El problema fue que había incoherencias, como dar por viva a gente ya fallecida, por lo que estimé inadecuado usarla

13. Hay una catarata de libros sobre Fraga, incluso alguno obra mía, en solitario o en compañía, y él dejó un torrente de volúmenes, hechos deprisa y corriendo. De los que leí, para mí el que mejor retrata su personalidad es el de @FjaureguiC, que lo siguió en la oposición

14. "La extinción de Manuel Fraga". Éste fue el obituario que hice en El Progreso cuando se murió. Fueron unas horas tremendas, porque, como nunca hago como en Sostiene Pereira, no tenía preparado ni éste ni el de La Vanguardia. "La extinción de Manuel Fraga" (abajo)

2:11 p. m. · 23 nov. 2022
27 Retweets 7 Tweets citados 102 Me gusta
 

 "El centenario de Fraga, el político que triunfaba fracasando.

Existe aún una parte significativa de la sociedad española que cree el disparate de que el Prestige no perjudicó al PP gallego. Se trata de un error generado por muy desenfocados análisis de las municipales de 2003, centrados sólo en algunos pueblos de A Costa da Morte. Como si intentase desterrar tal dislate, el azar de las efemérides ha acumulado el vigésimo aniversario de la peor marea negra, que se conmemora estos días, con el centenario este jueves del nacimiento del más longevo superviviente político de la dictadura, Manuel Fraga, cuya carrera política duró casi seis decenios. Dejó escrito que el Prestige fue el principal factor de su salida en el 2005 del cargo que ocupó más tiempo, el de presidente de la Xunta. Lo hizo durante 15 años, si bien su puesto más determinante fuese el de ministro de Franco durante un septenio.

Sin la catastrófica gestión de la manera negra por el Gobierno popular de José María Aznar y sin también la conmoción que supuso en Galicia el saber que Fraga se había ido a Castilla de cacería en esos días teñidos de chapapote, el león de Vilalba, como era conocido este político en honor a sus rugidos y a la villa lucense donde nació el 23 de noviembre de 1922, estaría en condiciones de alcanzar su sueño de morir en el poder. Después de entrar en la Xunta por la mínima en 1989, gracias a un todavía hoy polémico recuento de Ourense y la diáspora, Fraga tocó techo en 1993 con 43 escaños, cinco por encima del umbral de la mayoría absoluta

El azar de las efemérides ha juntado los 100 años de su nacimiento con el vigésimo aniversario de la marea negra que le impidió morir en el poder

A partir de ahí empezó a perder uno en cada elección, hasta los 41 con los que compareció en las urnas en el 2005, cuando bajó a 37. Si hubiese mantenido el ritmo anterior, de dejarse un escaño por convocatoria, habría gobernado hasta 2017.

Lo de Fraga 2017 resulta un juego de hiperbólica ciencia ficción política. No hay manera de saber lo que hubiera pasado a partir del 2002 sin el Prestige. Y él murió el 15 de enero de 2012 en Madrid, en el piso de una de sus cinco hijos, Isabel, médico de profesión. Quizá la crisis financiera se lo hubiese llevado por delante o lo hiciese el estado de guerra perpetua en el PP gallego para preparar su sucesión o, efectivamente, presidiese la Xunta hasta su último día.

Sobre lo que no hay duda ninguna es que tal era su objetivo. Lo dijo en innumerables ocasiones, con frases como "hay que morir con las botas puestas" o los "grandes toreros mueren toreando" o cuando, en su última campaña electoral, proclamaba su disposición a servir a Galicia "hasta el último suspirito".

No logró ser el franquista que liderase la transición, pero después, pese a su posición minoritaria, se convirtió en uno de los redactores de la Constitución

Acercarse a la figura de Fraga cien años después de su nacimiento, cuando estaba empezando la dictadura de Primo de Rivera, haciendo juegos numéricos tiene todo el sentido, porque él era ante todo una persona cuantitativa. No estudió Matemáticas, sino que se doctoró en Derecho y Políticas, pero todo lo convertía en cifras. Nada lo expresó mejor que su gusto por juntar a miles de gaiteiros en la compostelana plaza del Obradoiro para celebrar sus tomas de posesión, con independencia de que el más gallego de los instrumentos musicales no es precisamente un tambor que suene bien tocado en masa, sino que más bien genera una cacofonía.

Su obra ensayística resulta ingente, con alrededor de un centenar de títulos, sin que haya ninguno de gran fama, que condense su pensamiento, sobre todo por estar escritos con su estilo apresurado, de grandes zancadas. A comienzos de los 90, con casi 70 años y antes de sufrir un desgaste de cadera, alguna vez se vio a los escoltas correr para seguir el ritmo del patrón, como le llamaban en el Partido Popular, la fuerza política que fundó en 1976 en Madrid, bajo el nombre de Alianza Popular.

Fundador de AP/PP, fracasó en sus asaltos electorales a la Moncloa y se hizo fuerte en Galicia con más del 50% de los votos

Sí fueron un éxito de ventas sus libros de memorias, sobre todo los dos primeros tomos. Se trata en realidad de dietarios de sus actividades de cada día en la escena pública, salpicados en ocasiones de comentarios jugosos y algunas revelaciones, pero deslabazados por su propio formato y por la falta del enfoque más profundo que se podía esperar de su nunca discutida gran capacidad intelectual. Ésta llevó al expresidente Felipe González a proclamar que a Fraga le cabía "el Estado en la cabeza" y al exministro Pío Cabanillas Gallas, a afirmar que era casi un súper hombre en todos los aspectos, "de los que nace uno en décadas".

Si bien ya en democracia no hablaba mucho de su jefe por antonomasia, el tirano Francisco Franco, gallego como él, y le reprochaba su inmovilismo, Fraga también elogiaba su papel de hombre de Estado. Parecía llamado a ser ministro de Educación, pero en 1962 llegó, a los 39 años, al Ministerio de Información y Turismo, que en realidad era el departamento de propaganda del franquismo. Así uno de sus logros es que incluso hoy se le siga llamando con el falso nombre de Información, aunque informaba poco y cuando lo hacía, como de la ejecución del comunista Julián Grimau, era mucho mejor que no lo tuviese que hacer. Ganó popularidad fomentando el turismo, la "industria sin chimeneas", sobre todo con su famoso baño en la costa almeriense con el embajador estadounidense, tras un accidente con una bombas nucleares norteamericanas.

Pasó de ser un iracundo político en Madrid a, con los años,  ofrecer una cierta imagen de cascarrabias abuelete de los gallegos

Aprovechó la oportunidad de que aún estuviese en vigor la draconiana Ley de Prensa de 1936, de guerra, con la que, por ejemplo, el Gobierno nombraba a los directores de los periódicos. Sin ser ninguna maravilla, el salto cuántico sobre el texto anterior de su norma de 1966 le dio una pátina de reformista, acentuada con su caída en 1969, enfrentando con los ministros del Opus Dei, y su forzado alejamiento del poder, con un breve paso por la empresa privada y su estancia de embajador en Londres.

El sueño de Fraga de liderar la transición debía de ser en realidad imposible. Y si tenía alguna opción remota la frustró su papel de vicepresidente segundo en el llamado primer Gobierno de la monarquía, ya sin Franco, pero con el durísimo Arias Navarro al frente, mientras Fraga, en lo que hoy es el Ministerio del Interior, daba miedo con frases como "la calle es mía" y sus nunca ocultadas pulsiones represivas. Su proyecto de reforma política poco ambiciosa fracasó. Y el sucesor de Arias, Adolfo Suárez le ocupó el centro. Según sus biógrafo que le atribuyen ese papel aperturista, perdió su crédito al aliarse con la línea dura del franquismo en su nueva formación política, AP. Eran los llamados ‘Siete Magníficos’, por el título de una película de la época y por ser otros tantos jerarcas de la dictadura. AP fueron vapuleada en las urnas en 1977 y 1979. Fraga, sin embargo, inasequible al desaliento, se ganó un papel como "padre de la Constitución", al ser uno de sus redactores. Y acabó logrando su objetivo de formar el embrión de "mayoría natural" agrupando a toda la derecha, unión que en los últimos años saltó por los aires, con Ciudadanos y Vox, después de haber sido la clave que permitió al PP gobernar en solitario, ya sin Fraga, entre 1996 y el 2004 y del 2011 al 2015.

Dotado de un destacado intelecto, acabó como un hombre de otro tiempo, con diatribas conta el condón, la igualdad de género y la homosexualidad

El periodista Fernando Jáuregui escribió uno de los libros que mejor lo retratan, titulado "la historia de un fracaso admirable". Sin embargo, esos fracasos alimentaron los éxitos de Fraga que, aunque fuesen más modestos, le permitieron sobrevivir sobreviviendo. No lideró la transición, pero estuvo en primera línea en el parto constitucional. La UCD primero lo aplastó, pero él se cobró venganza al derrotarla en Galicia en 1981 y sustituirla en España a partir de 1982 como el gran partido conservador. No pasó de jefe de la oposición, barrido por Felipe González en 1982 y 1986, pero encontró su sitio en Galicia, en la Xunta. Allí sació sus ansias de estadista y donde, frente a su pasado negador de cualquier descentralización y el uso de la lengua propia, hasta se hizo más autonomista y más galleguista, por ejemplo, de lo que fue luego Alberto Núñez Feijóo. E incluso menos restrictivo con la libertad de expresión, aunque lo fuese bastante.

"Don Mauel, deje de atacar a las mujeres y a los maricones. Espere a que pasen las elecciones", le exhortaba desesperado su director de campaña del 2005. Paradójicamente, el hombre de la censura del franquismo, invocaba su derecho a la libertad de expresión para decir lo que le venía en gana. Era un personaje de otro tiempo, el que había bramado ya en los 80 contra el condón. Sufría grandes achaques de salud, imposibles de ocultar tras su dramático desmayo en la tribunal del Parlamento en octubre del 2004

Marcado por su muy estricta madre vasco francesa, María Iribarne, no cabía la idea de una retirada. "Soy una bicicleta, si paro me caigo"

Pese a que el mejor resultado lo obtuvo en 1993. En el 2001, apenas un año antes del Prestige, Fraga había alcanzado su nirvana. Sus dos rivales, BNG y PsdeG, estaban empatados en escaños y competían por reunirse con él. Incluso mantenía una sorprendente buena relación, de catedrático a catedrático, con el nacionalista Xosé Manuel Beiras, que poco antes le llamaba "la peste Fraga", por el libro de Albert Camus, y "Fragagá", por su edad. Por primera vez, ya nadie discutía su legitimidad, pese a su origen dictatorial. Hasta que con el Prestige entró en caída libre. Perdió por primera vez unas elecciones ante la suma de PSOE y BNG, las municipales de 2003, a las que siguieron las generales del 2004, con la victoria socialista de Rodríguez Zapatero, preludio de una derrota autonómica de la que no le salvó ni un sistema electoral muy favorable.

En la cabeza de Fraga, marcado por su muy estricta madre vasco francesa, María Iribarne, no cabía la idea de una retirada. "Soy una bicicleta, si paro me caigo", aducía. Y Mariano Rajoy, presidente popular, se limitó a exigirle que en el 2004 nombrase vicepresidentes. Al caer en el 2005, se apartó de la batalla de su sucesión. Se dijo que apoyaba al candidato autóctono, Xosé Manuel Barreiro, pero meses antes, como había pasado siempre antes, se puso del lado de la calle Génova, al ungir a Feijóo como vicepresidente primero.

El recuerdo de Fraga se desvanece hoy, aunque sean algo populares en Youtube los vídeos de sus salidas de tono, como uno hilarante abroncando al colaborador que quería enderezarle la corbata en un plató de televisión. Incluso en Galicia cada vez se habla menos de él, como se vio en la campaña del 2020 o en estos años posteriores. Sin embargo, la autonomía está moldeada por él, con la recuperación de la peregrinación a Santiago, el Xacobeo, como su gran logro, junto a la consolidación del autogobierno, así como el hecho de ser el único presidente con un proyecto de país que ejecutó, con independencia de sus efectos perversos, como el de potenciar el caciquismo. En la parte negativa destaca también el desaprovechar el maná europeo para un salto económico y la democracia de baja calidad que legó.

Su discípulo Feijóo se enfrenta ahora en la sede Génova que creó Fraga al riesgo de fracasar como él o acabar ganando como Rajoy

El mayor discípulo de Fraga, auque acabasen fatal, fue José Manuel Romay Beccaría, que estuvo 20 años con él hasta ser ministro con Aznar. Romay fue el maestro de Feijóo, convertido así en alumno indirecto de Fraga, hasta que entre el 2003 y 2005 fue el número dos en la Xunta y el magisterio del patrón ya fue directo. En estas últimas semanas aciagas en la sede central de la calle Génova, en la sede inaugurada por Fraga, a Feijóo parece habérsele aparecido el fantasma del patrón, con el riesgo de no llegar a la presidencia del Gobierno como sí hizo Rajoy. Esa sigue siendo la gran cuestión del tercer gallego al frente del PP, ¿será como Fraga o como Rajoy?

De Fraga ya apenas se habla, pero 100 años después de su nacimiento, sigue estando ahí, subyacente. Sin él no se entiende bien ni la España ni, sobre todo, la Galicia recientes."             (Anxo Lugilde , La Vanguardia,  23/11/22)


"La extinción de Manuel Fraga.

 ¡Usted, venga aquí! Usted era yo, un periodista en prácticas. Estábamos en la casa consistorial de su Vilalba, el 31 de agosto de 1991, día de San Ramón. Me había escondido detrás de un cámara muy alto de la TVG. Pero como me temía, Manuel Fraga Iribarne me había descubierto. Pensé, y sigo pensando, que el cuantitativo patrón de la derecha galaica tenía algún objetivo numérico que alcanzar, en plan de le daré la mano a 2,7 millones de gallegos, haré 2.367 kilómetros de autovía, llamaré 100.000 veces a América para inaugurar otros tantos teléfonos rurales, llenaré el mundo de Pelegríns o inundaré Galicia de millones de toneladas de cemento… Creo que me dijo algo así como “buenas tardes”, me dio la mano y siguió para adelante, sin perder más tiempo. Era el presidente legítimo de mi país, pero también era, para mí, el máximo exponente de la supervivencia del franquismo.

 Fue la primera vez que lo vi en persona, aunque ya llevaba más de media vida en mi vida, como en la de todos. Mi último encuentro con él fue hace dos años, en enero de 2010, en Madrid. Fui a hacerle una entrevista para mi tesis doctoral. El Fraga que me recibió en el Senado había cambiado bastante a mis ojos. Seguía sin creerme la versión de su propaganda de que, en clave española, era el padre de la democracia y, en clave gallega, el fundador de la Galicia moderna. Pero en lo primero había llegado a la conclusión de que, desde su pasado franquista, se había implicado tan activamente en la transición a la democracia que creía en ello, pues no conocía otra manera de hacer las cosas. Y en cuanto a su papel en Galicia, desde luego continuaba aborreciendo los halagos extremos en plan Jaime Pita, que le llamó el fundador de todo, pero consideraba que si los gallegos le habían votado tan masivamente tantas veces, como nunca a nadie, pues Fraga merecía mi sincero respeto e incluso cierta admiración. Además, sus sucesores habían ido cambiando la valoración que tenía de la gestión del león de Vilalba. Con el bipartito aprendí que el clientelismo no es ni de derechas, ni de izquierdas, sino gallego, mientras el voraz uso de la propaganda y el control de los medios de comunicación dejaban de ser patrimonio del fraguismo. Y con Núñez Feijóo llegué a la conclusión de que, en comparación, Fraga era un galeguista que trabajaba en equipo.

Su mano ya no tenía en 2010 la energía con la que me ordenó estrecharla en 1991. Era fría, como casi todo en aquel pequeño despacho del Senado. Estaba empezando a extinguirse, porque la suya no es una muerte normal, sino más bien algo parecido a la extinción de una especie. Pío Cabanillas Gallas, el genial político al que se le atribuyen las más divertidas anécdotas sobre Fraga, afirmó hiperbólicamente de quien fue su jefe en el Ministerio de Información y Turismo franquista que era física y mentalmente un ser extraordinario, de los que nace uno en varias décadas.

 Desde el jueves, cuando Xosé Manoel Beiras volvió a hacer una de sus espectrales apariciones públicas en la eterna crisis del Bloque, intentando a los 75 años mandar en la parte que puede del frente nacionalista, no he parado de acordarme de una frase que le escuché en 1991. Decía de Fraga, que tenía 69 años, que era un “diplodoco do cuaternario antediluviano que só co axeitado tratamento de carbono 14 chegou á presidencia da Xunta porque en Madrid non o quixeron”. Faltaban todavía más de dos lustros hasta el histórico abrazo entre Fraga y Beiras, a finales del 2001, en aquel tiempo en que tanto el líder del BNG como el del PSOE, Pérez Touriño, competían por reunirse con el ‘león de Vilalba’.

Fue su momento de mayor gloria en Galicia. Es verdad que entonces contaba con 41 escaños en el Parlamento gallego y que en 1993 había llegado a 43. Pero en 2001 ya nadie cuestionaba la legitimidad democrática de sus arrolladores triunfos. Sus rivales, empatados a 17 diputados y peleados por enseñar la cabeza, se habían rendido ante un Fraga que iba cediendo un escaño por elección, un ritmo que le hubiera servido para cumplir el que era su sueño, que el día de ayer le hubiera llegado como presidente de la Xunta. Lo reconoció en varias entrevistas, como cuando habló de que los grandes toreros mueren en la plaza o que hay que morir con las botas puestas. Camino de las elecciones del 2005 hablaba de que pretendía estar en su puesto hasta el último “suspirito”.

 Pero entonces, como afirma en su libro “Final en Fisterra”, ya había sucedido el hecho decisivo que terminó con el fraguismo, el Prestige. Como suele ocurrir, lo determinante no fue la marea negra en sí misma, sino la gestión que hizo de ella. Tardó 190 horas en pisar las zonas afectadas, frente, por ejemplo, a las apenas diez horas en que se demoró en aparecer en el destrozado puente de As Pías en 1998. Y le cazaron yéndose de cacería en plena emergencia, lo que destruyó el mito de su absoluta entrega a Galicia.

Entre aquellas imágenes de Vilalba de 1991 y la de Madrid de 2010 hay otras muchas imborrables, como una, bajándose de un helicóptero en la ensenada de A Malata, en Ferrol, cuando él andaba con sus grandes zancadas y los guardaespaldas corrían para ir a su ritmo. Fraga era el movimiento. “Soy como una bicicleta, si paro me caigo”, dijo muchas veces, en una profecía que se cumplió, pues la muerte no tardó en llegarle tras dejar los cargos públicos que ocupó casi ininterrumpidamente durante 60 años.

En perspectiva, de sus quince años largos de presidente de la Xunta destacaría la evidente consolidación del autogobierno que supusieron sus mandatos. Se ve muy claramente en la progresión de las tasas de participación en las autonómicas, aunque éstas también reflejen la mejora técnica de los censos. El prestigio de su figura ante buena parte de la sociedad prestigió a la autonomía. Y a diferencia de sus sucesores, al llegar al poder aplicó su idea de lo qué hacer de Galicia, de la que quedó como mayor legado el impulso del Xacobeo, que nos situó en el mapa turístico internacional. En el plano negativo, su herencia se percibe en la manifiestamente mejorable calidad de la democracia en Galicia y en que no sólo no se aprovechase el gran maná de los fondos europeos para ordenar este país, sino que se incrementase su caos, sin que sirviesen para conseguir el ansiado salto cualitativo en el desarrollo económico. El monumento al despilfarro se halla en el monte Gaiás, en la Cidade da Cultura.

Fraga fue el hombre al que más votaron los gallegos, que hasta ahora nunca le han concedido a nadie tantos triunfos arrolladores. En la pequeña política de hoy, la suya parece una figura de un tiempo bastante lejano."                     (Anxo Lugilde , El Progreso, 16/01/12)