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28/9/18

La ruina de Puerto Seco: el segundo recinto industrial de España es un solar desierto

"La que estaba llamada a ser la segunda superficie industrial de España es hoy, 18 años y 130 millones de euros después, un enorme descampado. 

Un descampado voraz, que sigue engullendo cada año varios millones de euros de las distintas administraciones que la pusieron en marcha. Xunta, Autoridad Portuaria y Zona Franca de Vigo iniciaron en 2000 los trámites para crear la Plataforma Logística e Industrial Salvaterra-As Neves (Plisan), también conocida como Puerto Seco, y convertir sus 4,2 millones de metros cuadrados en el mayor polígono industrial de la Eurorregión Galicia-Norte de Portugal.

 Cuatrocientas empresas, se aseguró entonces, estaban ya interesadas en asentarse en lo que, transcurridas casi dos décadas, no es más que un paisaje lunar sin ninguna actividad.

La autopista fantasma que enlaza la A-52 Vigo-Madrid con el inexistente parque industrial es solo la punta del iceberg. El gasto en esa infraestructura de 4,5 kilómetros, construida desde hace cuatro años pero cerrada al tráfico en su mayor parte, ascendió a 18 millones de euros, a los que habría que añadir los 10,5 millones más que costó el nudo de enlace. 

Los vecinos la utilizan para dar paseos. Es una metáfora perfecta de lo que ocurre al final de su trazado: los terrenos en los que se van a enterrar 200 millones de euros, si se cumplen las previsiones presupuestarias iniciales. Y van camino de superarse, porque la tramitación del Puerto Seco es una sucesión de tropiezos administrativos millonarios, incluida una inadecuada valoración de los derechos mineros de los propietarios o la inclusión de terrenos de protección forestal. 

José María Vicente es uno de esos antiguos propietarios. Cubierto por un gran sombrero y transistor en mano, pasea una soleada mañana de septiembre por otra autovía no menos ociosa: la que atraviesa la inmensidad de esta Plisan de la que ni se vislumbran los lindes, allá detrás del monte. 

Es un pensionista al que hace años pagaron lo que le correspondía por la expropiación de un pequeño terreno, pero no los derechos de extracción de áridos y arcillas, que no renuncia a cobrar. "Quiero lo que es mío", reivindica. Mientras tanto, camina ocioso por esa interminable sucesión de explanadas surcadas por cuatro anchos carriles, único vestigio que permite aventurar que aquí se proyecta algo muy grande.

El fracaso de la plataforma industrial lo es también del proyecto de desarrollo local de Salvaterra de Miño. La promesa de implantaciones industriales y la fiebre inmobiliaria de la pasada década provocaron una rabiosa actividad constructiva incitada principalmente por Caixanovala caja desaparecida tras su fusión con Caixa Galicia—, dejando tras de sí un millar de viviendas empantanadas y cientos de ellas sin concluir. En un municipio de apenas 9.000 habitantes, se nota. Solo en un año, 2005, se autorizaron 750 edificios y viviendas de nueva planta, caldo de cultivo para estafas que dejaron a muchos vecinos sin casas ni dinero.

Cualquiera de las vías de entrada a esta localidad ubicada 35 kilómetros al sur de Vigo, limítrofe con Portugal, es una retahíla de edificios inacabados que salpican el paisaje a ambos lados de la carretera. Otros, ya habitados, lucen ostentosos con sus seis y siete plantas rodeados de huertas y casas unifamiliares. "La Plisan cambió la fisonomía del pueblo", relata un vecino. Eran años en los que todo el mundo quería comprar una vivienda.

 "Y si encima te venden que el pueblo se va a convertir en una especie de capital industrial de la eurorregión, más", se lamenta. Tanto es así que incluso proliferaron los bares y restaurantes con el nada original nombre de Puerto Seco, de los que varios subsisten. El resultado de tamaña agitación es un casco urbano deformado, cientos de familias atrapadas por las hipotecas y una caja que recurrió a las preferentes para traspasar la ruina a sus clientes.

Pese al flagrante fiasco de la operación industrial y logística, nadie enarbola la bandera blanca. La Autoridad Portuaria aún presume en su web de lo que presenta como un "área especializada, de concentración de empresas y servicios logísticos, transporte de mercancías e intermodalidad, así como de actividades industriales, empresariales y servicios generales asociados". Como si ya fuera un hecho. Y el gasto suma y sigue. 

Los presupuestos del Estado de 2018 incluyen, a través del Puerto de Vigo, una partida de 13,1 millones para impulsar las obras, a los que habría que sumar otros 5,4 en 2019. Y el pasado mes de mayo, Zona Franca firmaba un contrato de urbanización por otros 7,32 millones de euros más IVA. Un cartel con pinta de reciente a un lado de la carretera informa de la "urbanización de la 1ª fase de los sistemas generales". Promueven: Xunta, Puerto y Zona Franca. Presupuesto: 13.537.759,58 euros.

La euforia con que defendía el proyecto la anterior delegada del Estado en la Zona Franca de Vigo, Teresa Pedrosa, contrasta con la tibieza de su nuevo responsable, David Regadas, que tomó posesión tras el cambio de Gobierno y se limita a considerar que "hay que acabarlo". La 'conselleira' de Infraestructuras, Ethel Vázquez, da el asunto por "desbloqueado de forma definitiva" y el presidente de la Autoridad Portuaria, Enrique López Veiga, insiste —aunque no demasiado— en que es una obra "urgente".

La plataforma sigue por lo tanto adelante. Es por ello que se anuncian nuevas inversiones, que chocan con nuevos problemas. El penúltimo: que en todo este tiempo nadie se acordó de solicitar permiso a la Confederación Hidrográfica del Miño Sil para las obras de la estación depuradora de aguas residuales (EDAR) de la primera fase, esencial para urbanizar las parcelas. La suerte, relativa, es que la comercialización de los primeros 100.000 metros cuadrados de suelo, a un precio de 50 euros el metro cuadrado, emprendida en noviembre, aún no ha dado resultados. No hay empresas interesadas.

La gran esperanza de la Plisan es en la actualidad un grupo inversor chino, Bright Food, propietario de la conservera viguesa Albo, supuestamente interesado en abrir una macroplanta en la controvertida plataforma logística. Bajo esa expectativa se justifican las nuevas inversiones. No sería la primera vez que el espantajo del capital asiático agita el gasto en el inacabado parque fronterizo. 

A finales de la pasada década, la intención de Mitsubishi —nunca confirmada— de instalar allí una gran fábrica de baterías para coches eléctricos enloqueció a todos los promotores del gran parque industrial, que se tiraban de los pelos por haber llegado a los juzgados por los derechos mineros. La Xunta, encargada de la gestión del suelo, trató de desbloquear el asunto y se prestó a pagar por la vía rápida lo que antes negaba, pero de los japoneses nunca más se supo.

El de los derechos mineros no fue el único desliz que se cometió con la multimillonaria actuación, pero sí el más sonado. De origen, todo partió de una expropiación que calculó mal las fincas afectadas y que no tuvo en cuenta que parte de la zona incluida era de protección forestal, como constataría años después el Tribunal Supremo. 

La consecuencia fue que una cuarta parte de las 400 hectáreas previstas tuvo que ser excluida del plan, precisamente la que correspondía a Zona Franca. La carambola obligó a las tres administraciones a deshacer la segregación y reordenar la planificación en su conjunto, ahora con el Puerto con un 60% del proyecto, la Zona Franca con un 21% y la Xunta con el 19% restante.

Todas las administraciones hablan de 2019 como el año en que finalmente la Plisan será una realidad, aunque sea con unas pocas empresas. Las facilidades para instalarse son máximas, con opción del derecho de superficie para las compañías interesadas, una especie de alquiler con opción de compra gratis el primer año y con un canon simbólico en los sucesivos. 

Pero como la hemeroteca está repleta de previsiones fallidas (2009, 2012, 2015, 2016…), nadie se fía. "Y eso que sería una gran cosa, trabajo para mis nietos y sobrinos", suspira José María Vicente, el pensionista expropiado, que se ajusta el sombrero y sigue adelante con su paseo a través de la nada."                  (Pablo López, El Confidencial, 2209/18)

10/12/13

Los parques empresariales creados a raíz del Prestige, vacíos

"La crisis ha dejado en España urbanizaciones fantasma, edificios fantasma, y también parques empresariales fantasma. Como los levantados en Galicia en los últimos diez años con dinero público a costa del desastre del Prestige.

En 2003 el Gobierno creó Suelo Empresarial Atlántico (SEA), una sociedad participada en un 85% por el Ministerio de Fomento, a través de Sepes, Entidad Estatal de Suelo, y en un 15% por la Consellería de Medio Ambiente, Territorio e Infraestructuras de la Xunta de Galicia, a través del Instituto Gallego de Vivienda y Suelo

 El objetivo era la creación de 13 parques empresariales en zonas de la costa gallega afectadas por el desastre del Prestige. El primer presidente de SEA fue el actual presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijoo, entre 2003 y 2005.

En 2004 Ignacio Ruiz Jarabo, presidente entonces de Sepi, y Alberto Núñez Feijoo firmaron un acuerdo para ampliar de 13 a 20 los parques empresariales proyectados. El 23 de febrero de ese año anunciaron que se crearían 8.700 empleos y que más de 1.000 empresas se instalarían en los nuevos parques.

En la actualidad, sólo hay quince empresas situadas en los parques construidos. De los 13 parques empresariales programados se han terminado todos menos los de San Pedro de Leixa, A Guarda-O Rosal, y Laxe. Sólo el parque empresarial de Rianxo mantiene el pulso, con siete empresas instaladas que ocupan 40.000 metros cuadrados de los más de 200.000 metros cuadrados de suelo industrial con el que cuenta.

 En el resto hay entre ninguna y cuatro empresas instaladas. En algunos de ellos se han denunciado robos de cableado y alumbrado. (...)

Este diario se ha puesto en contacto con los 12 ayuntamientos que acogen los 13 parques empresariales de SEA (en Vilanova de Aurosa hay dos). No fue posible tener respuesta de Cee.

Laracha. En el parque de Laracha (567.064 metros cuadrados de edificabilidad) hay una empresa. El ayuntamiento negocia con otras.
Vilanova de Arousa. En uno de los parques de Vilanova de Arousa (152.157,38 metros cuadrados de edificabilidad) opera una compañía de piensos que ocupa 1.500 metros cuadrados. El otro se encuentra en fase de adquisición de los terrenos.
Muros. Cuatro empresas y tres iniciando obras; ocupan el 20% del suelo disponible (91.713,23 metros cuadrados de edificabilidad).
Rianxo. Siete empresas ocupan 40.000 metros cuadrados de los 190.637 metros cuadrados de edificabilidad. “Las expectativas son buenas, el problema es la financiación”, comentó Carlos Gil, teniente alcalde.
Vimianzo. Hay dos empresas (189.790 metros cuadrados de edificabilidad).
Catoira. Hay una empresa instalada, cerrada. El parque (41.692,6 metros cuadrados de edificabilidad) ha sufrido robo de cable y alumbrado.
Malpica. Las obras del parque (32.645 metros cuadrados de edificabilidad) “se pararon hace tres años”. El Ayuntamiento denuncia robo de cableado.
Mondoñedo. No hay ninguna empresa instalada; 36.581 metros cuadrados de edificabilidad.
San Pedro de Liexa. En fase de estudio.
A Guarda-O Rosal. No se ha llegado a construir. El suelo sí se ha reclasificado.
Laxe. No se ha construido. “Nadie nos consultó si era necesario”, comentaron en el Ayuntamiento.

Suelo Empresarial del Atlántico registró pérdidas en 2012 de 140.422,7 euros. La empresa explica en las cuentas de 2012, firmadas el pasado mes de marzo, que en el ejercicio 2013 contabilizará la venta de una parcela en Cee por más de 1,6 millones “a una empresa del sector de alimentación”, posiblemente Mercadona, según han publicado algunos medios. En el informe de gestión SEA indica que la previsión para el próximo ejercicio “es buena”, que se han formalizado ventas de 13 parcelas. (...)"         (Cinco Días, 09/12/2013)

29/4/08

Lo contrario del silencio administrativo es el alcalde de O Pino

“El alcalde de O Pino logró en seis horas seis informes para el polígono. Aprobó el proyecto de urbanización el mismo día que llegó la suspensión de Cultura.

La cronología de las decisiones adoptadas por el alcalde de O Pino, Manuel Taboada Vigo, el 21 de junio de 2007 servirá al juzgado de Arzúa para determinar si el regidor del PP infringió la ley o, simplemente, aceleró los trámites para agilizar el polígono industrial que la inmobiliaria Fadesa promueve en este ayuntamiento cercano a Santiago.

Dando por buena la versión del regidor, a primera hora de ese jueves -el mismo día en que expiraba el plazo de exposición al público del proyecto de urbanización-, el servicio de Correos entregó en el registro municipal tres alegaciones distintas de particulares contra el parque industrial. Y a partir de ese momento, según las diligencias previas instruidas por el juez, el Ayuntamiento de O Pino, con problemas de personal y escasez de técnicos funcionarios, se convirtió en un modelo de eficacia administrativa poco frecuente en la gestión municipal.

En apenas seis horas, entre las nueve y las tres de la tarde, el gobierno de O Pino requirió al equipo redactor del plan, la consultora Singla Ingeniería SL, con domicilio en A Coruña, un informe que esta empresa remitió, según el alcalde, a lo largo de la mañana. Al mismo tiempo, el arquitecto contratado por el Ayuntamiento elaboró otro dictamen por escrito que avaló la viabilidad del polígono. Y la Secretaría Municipal emitió tres veredictos más, todos favorables al proyecto de Fadesa. Como los anteriores, un sexto informe externo encargado al bufete Roibás Vázquez abogados, también con fecha 21 de junio, desestimó las alegaciones vecinales.

Con toda esa documentación en su poder, el visto bueno del equipo redactor del planeamiento y los avales de la secretaría municipal y el arquitecto contratado por el ayuntamiento, el alcalde de O Pino acordó esa mañana la aprobación definitiva del proyecto de urbanización del polígono industrial. Y fue minutos después, según el propio regidor, cuando éste recibió una orden de la Dirección Xeral de Patrimonio de la Consellería de Cultura que anuló el permiso -que este mismo organismo había dictado meses antes-, imprescindible para convalidar el plan parcial del polígono. La resolución de la Xunta, que Taboada dijo haber recibido después de estampar su firma en el proyecto de urbanización -lo contrario implicaría un delito de prevaricación- reclamaba una prospección arqueológica para comprobar si el espacio delimitado para las naves industriales invade la traza original del Camino de Santiago.” (El País, ed. Galicia, Galicia, 28/04/2008, p. 1)

28/12/07

Vivamos emigrando, que es gerundio

Vivamos como gallegos.

- Proyectemos una Cidade da Cultura faraónica sin saber qué meter en ella... Bueeeno.

- Construyamos dos superpuertos, uno enfrente del otro, y no nos acordemos de comunicarlos con el resto del mundo... Bueeeno.

- Tengamos tres aeropuertos de mentira en lugar de uno en condiciones y bien comunicado para satisfacer a los caciques locales... Bueeeno.

- Pidamos un AVE que pare en todos los pueblos y que no pase de 200, en lugar de trenes de proximidad y un troncal del AVE que por lo menos funcione en condiciones hasta la entrada de Galicia... Bueeeno.

- Vertamos 800.000 litros de agua en plena sequía por no tener una red de suministro saneada... Bueeeno.

- Vendamos nuestras empresas punteras y mantengamos las deficitarias... Bueeeno.

- Construyamos polígonos industriales sin planificar previamente su urbanismo o sus comunicaciones... Bueeeno.

- Llenemos nuestra tierra de basura, practiquemos la chapuza, descuidemos la naturaleza... Bueeeno.

- Sigamos mirándonos al ombligo: Galicia es lo mejor, como Galicia no hay nada... Total, tenemos un millón de bares, tascas y tabernas para intercambiar el mismo billete.

Vivamos como gallegos... Emigremos.

(Alejandro J. Pérez Moran. A Coruña. Cartas al Director. El País, ed. Galicia, 27-12-2007, pp. 34)

21/12/07

Citroën advierte que las bromas son para el Día de los Inocentes

“La planta del Grupo PSA Peugeot Citroën en Vigo advierte que de los 200.000 metros cuadrados que Pierre Ianni dijo a FARO que considera imprescindibles para la instalación de empresas de logística y proveedores sólo se les ofrece un máximo de 50.000 metros cuadrados, porque el resto corresponde a usos como la nueva Ronda de Vigo, edificios de uso terciario de Zona Franca y zonas verdes.
Además, la empresa asegura que la demora de cinco años para disponer de los terrenos en el Polígono de Balaídos, colindantes a los actuales, para ampliar sus instalaciones "supone un freno para su actividad y crecimiento". Esa demora viene dada por el proceso de expropiación y el realojo de los vecinos afectadas, así como la urbanización de la zona que está prevista para el año 2012.” (El Faro de Vigo, 21-12-07)