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31/10/23

La proeza literaria de Yolanda Castaño: así logró la Premio Nacional de Poesía vivir de sus versos en gallego... La escritora recita por todo el mundo, organiza certámenes y un taller de traductores... Pero el “proyecto de su vida” es Residencia Literaria 1863, una casa de poetas que abrió en febrero de 2019 en un piso del siglo XIX de A Coruña. En su compra y remodelación invirtió todos sus ahorros y se echó a los hombros una hipoteca que deberá pagar hasta su jubilación. No encontró ayudas públicas ni privadas, y pasó graves apuros económicos, en parte porque tuvo que cerrar por la pandemia

 "Ganar el Premio Nacional de Poesía 2023 es lo segundo más difícil que ha logrado en su vida Yolanda Castaño (Santiago de Compostela, 46 años). Ella tiene muy claro qué proeza ocupa el primer puesto en ese podio: vivir de la poesía. Escribió sus primeros versos con siete años y creció escuchando el mantra de que llenar la nevera gestando poemas era simplemente imposible. Fue poco a poco, pero acabó consiguiéndolo. El secreto, desvela, está en “multiplicar los frentes y los circuitos”. 

Además de escribir, la autora del poemario Materia (2022) da charlas en bibliotecas e institutos de secundaria. Recita igual en un centro cultural de pueblo que en certámenes de renombre en el extranjero. Organiza cónclaves multiculturales de traducción poética en una isla en medio de la ría de Vigo y ha invertido sus ahorros en gestionar una residencia en A Coruña en la que recalan artistas de todo el mundo. “Viajo con mi poesía en gallego por Japón, la India, China o Kenia, pero el primer desplazamiento que hice con ella fue en EGB, de tercero A a tercero B: fui a recitarles un poema a mis compañeras”, recuerda. Se convirtió en “la poeta del cole”.

Castaño se estrenó en un primer certamen siendo una adolescente. Quería ganar dinero para comprarse unos pantalones de cuero y se hizo con el primer premio. Otro de los galardones cuando cursaba COU le permitió publicar su poemario de debut, Elevar as pálpebras (1995). Empezó a recitar por Galicia adelante. Al principio se financiaba ella el autobús. Luego logró cobrar el transporte y, a base de “militancia y pedagogía”, consiguió que le pagaran por declamar. Hoy ya casi nadie le propone trabajar gratis. “Hay que democratizar la cultura, pero la gratuidad no puede recaer sobre los hombros de las creadoras”, reivindica. “Hay cierto concepto de solidaridad y de militancia mal entendidas que [a los trabajadores de la cultura] nos intenta pagar con una moneda simbólica cuando vivimos en el mismo sistema económico que el resto de las personas”.

En Galicia no corren malos tiempos para la lírica. Poetas en lengua gallega se han llevado tres de los cinco últimos premios nacionales que otorga el Ministerio de Cultura. Todas ellas son mujeres. Castaño ve en este otro prodigio literario la semilla de Rosalía de Castro. “Una niña gallega está un pasito más cerca de lanzarse a escribir que una murciana o cántabra porque tiene un referente”, esgrime. “Hay muy pocas literaturas en el mundo en las que la figura estandarte sea una mujer. Eso sobrevuela el imaginario colectivo de manera inconsciente”. La perspectiva feminista en la poesía gallega estalló a finales del siglo pasado, una década antes que en la española, destaca Castaño. En los noventa, ella y otras colegas como Olga Novo (Premio Nacional de Poesía 2020), Lupe Gómez o Emma Pedreira ya escribían en gallego revolucionarios versos sobre el cuerpo femenino y volteaban los roles clásicos situando a la mujer “como sujeto pensante, no como objeto pensado”.

Castaño cree que el menosprecio sufrido por la lengua y cultura gallegas contra el que ya escribían los escritores del Rexurdimento en el siglo XIX ha podido influir para bien en el nivel poético de sus autores: “Un cierto complejo de inferioridad bien enfocado, en vez de aplastarte, puede sacar de ti una voluntad de demostrar que puedes hacer cosas que valen la pena. En la cultura gallega veo ambición creativa, capacidad de riesgo, excelencia, criterios propios y multilateralidad, porque se mira tanto a Londres como a Barcelona o Buenos Aires”. Los poetas de esta tierra son herederos además de una tradición literaria “riquísima”, que se remonta al medievo. “Las que no ayudan son las instituciones, ni el mercado ni los circuitos”, lamenta. “No tenemos instituciones que nos propulsen como a otros”, añade. Pone como ejemplo a seguir a Eslovenia, “uno de los bastiones culturales de Europa en cuanto a literatura”. Lleva 15 años relacionada con este pequeño país con una población similar a la de Galicia y en el que acaba de dirigir un festival internacional, Days of Poetry and Wine. Allí, en los países nórdicos y en Irlanda, la administración impulsa iniciativas de apoyo a los poetas “impensables” en España, subraya. El dinero público, por ejemplo, se destina a financiar a escritores consolidados para que tutoricen a artistas emergentes. Y los dos cobran por ello.

Licenciada en Filología Hispánica y autora de obras como Vivimos no ciclo das erofanías (1998) o Profundidade de campo (2007), Castaño ha recibido el Premio Nacional de Poesía por Materia. Son poemas que nacieron en esa etapa biológica en la que, presionada por la edad, tuvo que pararse a pensar si quería ser madre. De esa toma de decisión han brotado versos críticos con la crianza y una reflexión sobre la familia y la desigualdad en el reparto de los cuidados. Castaño visibiliza en Materia la renuncia a la maternidad por la que ella se ha decantado. Pero “sin dogmas”, puntualiza, “dando espacio a las dudas, ambigüedades, contradicciones y pequeños remordimientos”. Censura que las madres sean aplaudidas en unos sitios y denostadas en otros, y que lo mismo le ocurra a las que optan por no serlo. “No seremos libres hasta que todas las opciones estén igual de legitimadas”, afirma. Ella se siente más cerca de “las luchas de las madres reflexivas, críticas y disidentes que de las que deciden no serlo de forma inconsciente y acrítica”.

Castaño, cuya obra ha sido traducida a una veintena de idiomas incluido el castellano, dirige en A Coruña, la ciudad en la que reside, un certamen internacional que acoge a lo largo del año a poetas de todo el mundo. Poetas Di(n)versos se celebra desde 2009. Han pasado por él premios Pulitzer y Cervantes, candidatos al Nobel y voces de Irak, Nueva Zelanda, Cuba, Chad, Singapur o Japón. En noviembre recibirá al actor y también poeta Viggo Mortensen y, en diciembre, a la nicaragüense Gioconda Belli. Otra de las iniciativas de Castaño se desarrolla en la isla de San Simón, en la ría de Vigo, donde desde hace 12 años organiza un taller internacional de traducción poética. Seis profesionales conviven en este enclave durante una semana y cada uno traduce a su lengua los versos de los demás.

Pero el “proyecto de su vida” es Residencia Literaria 1863, una casa de poetas que abrió en febrero de 2019 en un piso del siglo XIX de A Coruña. En su compra y remodelación invirtió todos sus ahorros y se echó a los hombros una hipoteca que deberá pagar hasta su jubilación. No encontró ayudas públicas ni privadas, y pasó graves apuros económicos, en parte porque tuvo que cerrar por la pandemia. La iniciativa la tuvo tan absorbida que pasaron ocho años entre Materia y su poemario anterior. Ahora la residencia está muy viva. Suscribe convenios con entidades extranjeras que promocionan las letras de sus respectivos países para que patrocinen la estancia de los autores durante un mes. En julio, estuvo alojada una escritora checa; en agosto, un dominicano. Para el año que viene ya está completa.

Castaño defiende el modelo de residencia artística porque lo conoce bien. Se ha alojado en varias desde 2010, en Rodas, Múnich o Pekín, y las considera una ayuda eficaz. “Los premios son un reconocimiento a posteriori, pero la ayuda debe venir durante el proceso de creación”, explica. “Debe dar espacio, tiempo y condiciones para desarrollar la obra en medio de la vida personal y profesional de cada uno”.

Castaño augura prosperidad a la poesía. Ve lenguaje poético en letras de canciones, en eslóganes publicitarios y hasta en las redes sociales: “Estamos más cerca de la poesía de lo que pensamos. La síntesis, el juego, romper la gramática, el doble sentido, la metáfora… todo eso está al orden del día. Simplemente hay que abrir la mirada”. Ante la amenaza distópica de la inteligencia artificial, desconfía de que se creen “máquinas poetas” que venzan la creatividad del ser humano: “Podrían tener su circuito, hay quien se alimenta solo de procesados… Pero siempre quedará otra parte de la cultura que es expresión humana, esencialmente humana, y que sigue progresando, que no repite modelos ya hechos”.

(Sonia Vizoso, El País, 29/10/23)

24/6/21

2002, cando a premio Princesa das Artes, Marina Abramović, revolucionou unha vila galega coa súa performance

 "Ese ano, Marina Abramović recluíuse nunha casa de Antas de Ulla con 28 alumnos, sendo a primeira vez que a artista impartía un taller en España. Galicia Confidencial lembra con ex alumnado seu como foi esas experiencia.

 No verán do 2002 Marina Abramović conviviu xunto con 28 artistas internacionais nunha casa illada de Antas de Ulla. A aldea lucense foi testemuña dun dos talleres da artista serbia, que vén de ser galardoada co Premio Princesa de Asturias das Artes.

 O recoñecemento internacional de Marina Abramović, a quen se considera a madriña da arte da performance, é incuestionable e os numerosos premios recibidos confírmano. A súa carreira artística comezou nos anos 70 e dende entón desenvolveu esta disciplina artística explorando os límites do corpo e da mente. Galicia, concretamente Antas de Ulla, foi testemuña dun dos seus talleres. Foi a primeira vez que a artista impartiu un workshop non só en Galicia, senón en España. A elección do lugar veu motivada polo contacto coa natureza e a condición de illamento que posibilitaba. 

Durante 5 días, a artista impartiu un taller titulado Cleaning the House, entendendo esa casa como o interior de cada persoa. Chama a atención as condicións nas que se desenvoleu este workshop, no que os participantes, artistas de diferentes nacionalidades (entre eles alumnos da escolade Abramović) non podían falar nin comer durante esa estadía.

28 artistas de diferentes nacionalidades (algúns deles xa eran alumnos da artistas) coñeceron de primeira man á nai da performance, coa que traballaron a concentración e a reflexión arredor do corpo para liberalo e chegar a un punto idóneo para a creación artística. Cleaning the house foi unha convivencia intensa nunha casa seoanesa, na que máis que “limpar a casa”, cada participante puido “limpar” o seu interior.

O froito desta experiencia foi unha exposición no CGAC, Student Body II, que recolleu videoperformances que xurdiron a partir do taller do verán do 2002. Co mesmo nome publicouse un libro sobre este workshop e os resultados dos alumnos, entre os que se atopaban galegos como Rubén Ramos, Antón Lopo ou Félix Fernández. A exposición tivo unha acollida que sorprendeu a algún dos alumnos, que non esperaban atopar tanta xente no museo.

"XAXÚN E SILENCIO"

Durante eses cinco días, os 28 participantes, sen dirixirse palabras entre eles, erguíanse cada mañá para bañarse no frío río e gardando xaxún, unhas condicións extremas que fixeron que o artista Féliz Fernández crese que ía saír destrozado, sorprendéndose ao decatarse de todo o contrario. O artista galego foi un dos participantes, que participou no taller cando aínda estaba nos seus inicios no mundo do espectáculo. Agora recorda como a experiencia lle aportou ferramentas para relacionarse coa performance e adquirir unha “forza e presenza” necesaria na súa actividade artística.

O artista, actualmente de xira coa performance “Technocracia” asegura como o taller de Marina Abramović lle aportou ferramentas para a súa carreira artística, considerando o propio artista que a maior influencia do taller se pode ver na súa obra “Composición en forma de escape para 4 dispositivos móviles y un monte”,  na que estaba co corpo, agás as pernas, soterrado durante 25 minutos. O aprendido coa artista serbia permitiulle enfrontarse a situacións de certa complexidade.

“Para min esa experiencia foi empoderada porque me fixo perder medo ao descoñecido e entender os límites”, explica Rubén Ramos, outro dos participantes, que dende Singapur recorda como Cleaning the house e Marina Abramović condicionaron a súa perspectiva a cerca da performance e do coñecemento sobre o espazo e o tempo relacionado co mundo da arte. Sobre o taller, Rubén Ramos destaca como experiencias tan profundas non só esgotan, senón que tamén transforman ás persoas, experiencia da que non só se levou aprendizaxes, senón tamén compañeiros, que a pesar de non comunicarse verbalmente asegura que se crearon vínculos moi especiais.

A COTIDINEIDADE DA PERFORMANCE

A arte da performance busca a rotura co cotiá e co esperado a través do espectáculo, pero o recente premio que recibiu Marina Abramović podería servir como porta para comezar a naturalizar esta disciplina artística. Así o considera Rubén Ramos, que comprende a performance como unha esencia do cotiá. Cada xesto do día a día pode ser un acto performático: “A performance está en todo, é fundamental. A performance está insertada na nosa vida cotiá, e é ao desautomatizar hábitos cando se é consciente dos automatismos adquiridos”, apunta.

Que o Premio Princesa de Asturias das Artes vaia dirixido ao campo da performance é unha paso para encher de importancia esta disciplina. Porén, Rubén Ramos lembra como a presencia da artista en Galicia non tivo maior repercusión máis alá dos círculos artísticos e laméntase como na nosa socieadade os diferentes campos do coñecemento non son máis permeables entre si. Aínda que se relacione a performance cunha arte de vangarda, o artista e teórico defende a performance como algo presente dende os inicios do ser humano, que se pode atopar no día a día e a través da historia. “Ao fin e ao cabo as Marías de Santiago non deixaron de ser unha performance" , conclúe, un exemplo de como no cotiá se pode atopar esta disciplina."                    (Carlota Álvarez, Galicia Confidencial, 19/06/21)

22/6/21

Stephanie Gómez, a galega nominada aos Emmy: "Esta é a proba de que Galicia non é pequena"

 "Stephanie Gómez Vieites ten 25 anos, é de Carballo e este sábado podería gañar un premio Emmy como parte do equipo de 'Made in America', unha curta que aborda a inserción dunha familia de orixe latina que emigra a un país como Estados Unidos.

 Este traballo competirá nunha edición territorializada dos Emmy Awards --xunto a outros proxectos do sueste do país-- tras a súa emisión o pasado mes de xaneiro na cadea pública do Estado de Xeorxia, a Xeorxia Public Broadcasting (GPB). 'Made in America' xa conta con varios premios e nomeamentos no seu palmarés, entre os que destacan tres Telly Awards á mellor dirección, ao mellor guión e como mellor traballo de inclusión social.

Orixinal de Carballo pero nacida en Venezuela --os seus avós son galegos que emigraron ao país latinoamericano--, Stephanie Gómez estudou o grao en Comunicación Audiovisual en Pontevedra e conseguiu unha bolsa para facer o terceiro ano en Atlanta.

De volta en Galicia, traballou durante un verán para poder volver a Estados Unidos unha vez terminase a carreira. Así, tras tres meses con visa turística, puido quedar máis tempo nesta cidade, grazas a que conseguiu traballo nunha axencia de publicidade --actualmente, traballa para outra firma estadounidense pero a distancia, desde Galicia--.

Durante a súa estancia en Atlanta coñeceu á actriz e directora salvadoreña Armida López, quen estaba a recrutar un equipo conformado por só mulleres para construír 'Made in America'. E este sábado, nunha gala emitida a partir das 19,00 horas --á 1,00 da mañá en España--, podería facerse cun Emmy se vence a outras tres curtas na categoría de Artes e Entretemento.

"En Galicia vemos como todo pasa no exterior, como todo esta fose e cremos que estas cousas non pasan, pero non é así", expresa Stephanie Gómez, nunha entrevista concedida a Europa Press a un día de que se desvelen os premiados.

"INSPIROUME O SABER QUE HAI UNHA GALEGA AÍ"

O que lle pasou a ela é "a proba" que desmente que Galicia "sexa pequena" e "haxa pouco campo" para o audiovisual, xa que quen lle deu a súa primeira oportunidade de cruzar o charco foi a propia universidade a través dunha bolsa: "E a iso tivemos acceso todos, porque eu nin se queira era a mellor da miña clase". Para Gómez, visibilizar a súa experiencia e o galardón co que se podería facer o sábado significa crear referentes para as novas xeracións do sector en Galicia: "Se eu vise isto cando estaba a crecer, inspiroume moito o saber que hai unha galega aí".

Ela foi a primeira do equipo en decatarse do nomeamento ao Emmy. Recibiu a noticia un domingo pola noite na súa casa de Carballo, a través dun 'mail' que levaba adxunto un PDF de 126 páxinas. Cando conseguiu atopar a curta entre todas elas, estaba coa súa nai.

"Estabamos a ver a tele e dígolle: 'Mamá, que me nomearon a un Emmy'; e non me creu, pero nese momento empecei a chorar e chame a Armida (a directora da curta) e aí xa si me creu. Dos meus amigos tampouco ninguén me creu, pensaban que era broma ata que o colguei nas miñas redes sociais", relata a Europa Press. Desde ese día, estivo tres noites sen durmir.

'MADE IN AMÉRICA', A UN PASO DO EMMY

En 'Made in America', Armida López reflicte a súa propia historia e como a súa nai tivo que deixar o seu país de orixe e asentouse en Atlanta sen traballo e sen diñeiro, ata que un doutor lle deu a oportunidade de traballar nun hospital. Para Gómez, a curta é merecedora dun Emmy porque "reflicte a versión real" dos inmigrantes en Estados Unidos, que son vistos como "cidadáns de segunda".

"Adoitamos ter na cabeza ao inmigrante como alguén que vén ao teu país a quitarche o traballo. Pero é todo o contrario, é xente que vén coa esperanza de darlle aos seus fillos algo mellor e logo atópase co rexeitamento social", explica a moza carballesa, encargada da posproducción deste curto que contou cun "baixo orzamento".

O EMMY, "A PROBA DE QUE TODO VALEU A PENA"

Stephanie traballou durante un mes na edición, principalmente os sábados e domingos, porque durante a semana traballaba. "Os 'findes' reuníame coa directora e editabámolo xuntas", explica. Alzarse co Emmy xunto ao equipo de 'Made in America' sería, para esta moza carballesa, unha gran axuda profesionalmente. "Significaría o inicio dunha segunda parte: volver chamar a todas as portas e de ir a polo que quero", manifesta.

Este galardón da televisión do sueste estadounidense demostraríalle que todo o que fixo para chegar até aquí "valeu a pena", polo que se animaría a "volver pedir todas vísalas para volver". "Sería a proba de que todo valeu a pena, de todo o que me esforcei e fixen para chegar ata aí".            (Galicia Confidencial, 18/06/21)

10/5/21

A cultura galega en tempos de pandemia

 "Como ocorre sempre nas crises, a chegada da pandemia, o confinamento e a paralización das actividades económicas tivo como consecuencia unha precarización de moitos sectores. O da cultura, xa de por si fráxil, quedou especialmente tocado. Pero non afundido. «Se xa era complicado antes, agora aínda máis», conta Javier Trigales, cineasta, guionista e programador cultural. «Supoño que o dirá todo o mundo, pero eu vivino con moita incerteza», confesa o coruñés, que explica que «non é que caeran todas as cousas programadas pero si que hai moitas inseguridades» debido aos «rebrotes».

Aumento da precariedade, dificultade para marcar datas, orzamentos reducidos, capacidade  limitada… a cultura afronta unha situación máis complexa que a doutros sectores. O emprego cultural en Galicia descendeu un 5,5% debido a esta crise, 2,3 puntos máis que o conxunto do mercado laboral en marzo, segundo datos da «Conxuntura estatística do ámbito cultural» publicada polo Consello da Cultura Galega no mes de xuño. Ademais, sinala o documento, «hai que ter en conta que existen unhas debilidades coñecidas do sector, como a temporalidade, o pequeno tamaño das empresas culturais e a alta incidencia de traballadores/as autónomos/as».

Ante esta perspectiva, moitas destas persoas que traballan na cultura puxéronse mans á obra para buscar como minimizar o impacto da crise. Javier Trigales forma parte dun grupo de distintas disciplinas que están a facer reunións para analizar a situación e buscar solucións comúns. A el estas xuntanzas servíronlle para sacar algo positivo da chegada do coronavirus: «Unha das cousas boas foi recoñecernos todos como traballadores culturais (…) decatámonos de que temos os mesmos problemas e de que formamos parte do mesmo».

Trigales considera que este pode ser «un momento óptimo para reformular cousas que non funcionaban», unha oportunidade para reinventarse e adaptarse. Moitas empresas e artistas levan xa un tempo buscando e levando a cabo novas fórmulas culturais. Nas primeiras semanas de confinamento houbo máis concertos en Instagram que nun macro festival, as compañías subiron a YouTube algunhas das súas obras de teatro e moitas bandas sacaron novos videoclips, nos que cada integrante se gravaba tocando dende a súa casa. Pero coas sucesivas prórrogas do estado de alarma e a corentena apareceu a necesidade de buscar solucións sostibles e, sobre todo, remuneradas. «A cultura axudou a sobrelevar o confinamento, e non pode ser un traballo gratis», di Trigales. Unha das primeiras ideas en xurdir foi cobrar polos contidos, pagar unha entrada simbólica polos concertos en liña, pero non foi nin é a única alternativa.

Por exemplo a cooperativa Culturactiva S. Coop. Galega, que leva 20 anos dedicándose á xestión cultural, ideou unha serie de iniciativas para poder continuar coa súa actividade. «Improvisamos sobre a marcha un laboratorio de I+D cultural, que nos levou a propoñer festas verticais, concertos verticais, retransmisións en directo dende teatros baleiros, contos por teléfono…», relata Iván Prado, un dos socios fundadores desta cooperativa que agora está a retomar a súa actividade. «Non podiamos simplemente rendernos», afirma.

Como moitas outras, tiveron que aplicar o teletraballo e «houbo traballadoras que foron a un ERTE total e outras a un parcial», apunta Prado, que engade: «O parón veu colocar máis dificultades para facer viable o proxecto, pero pensamos que imos poder coa pandemia».  As axudas para autónomos, os expedientes de regulación temporal de emprego e o teletraballo foron a tónica durante o estado de alarma. En Galicia, 667 empresas culturais solicitaron ERTES, o que afectou a 4.000 traballadores, segundo datos do Consello da Cultura Galega.
Ao mesmo tempo, algúns concellos galegos apostaron por seguir programando e contratando. Por exemplo, o Concello do Barco de Valdeorras organizou un pasarrúas para que a veciñanza puidese celebrar as súas festas de Santa Rita dende os balcóns e as fiestras cun deses concertos verticais dos que fala Iván Prado. Outros, como o Concello de Teo, optaron polos contos por teléfono para celebrar o Día das Letras Galegas.

As voces que narraron esas historias por teléfono foron as da compañía galega de narración oral Rilo&Penadique. Vero Rilo é, como fai sospeitar o seu apelido, a metade deste proxecto que leva a cabo xunto a Sonsoles Penadique. Rilo explica que durante o confinamento comezaron a chegar algunhas propostas pero todo en formato streaming, unha modalidade que non lles convencía: «Non queriamos perder o contacto co público, a narración é un arte vivo». Despois de darlle moitas voltas chegaron a esta idea de contar contos a nenos e nenas que escoitaban dende as súas casas. As familias podían inscribirse previamente e así elas coñecían os nomes e as idades das crianzas que estarían na videochamada. Para ela foi unha experiencia «diferente pero moi interesante», que ademais lles permitiu «chegar a colectivos ou persoas vulnerables que non podían recibir cultura fóra da casa».

Agora, as profesionais da narración oral, o teatro, o circo, a danza, a música ou a ilustración volven pouco a pouco ao traballo; pero a recuperación económica é difícil con eses meses de case inactividade ás costas. Iván Prado lamenta que «o parón da actividade normal, que xa era precaria, supón e supuxo un ataque moi grave contra a subsistencia do sector», e critica que «as administracións en xeral, incluso a día de hoxe, seguen sen crear ferramentas ou plans de compensación».

«Decepcionadas». Así aseguraron sentirse as 17 asociacións e grupos de asociacións asinantes dun documento en resposta ao «Plan de reactivación dos sectores culturais e turístico fronte aos efectos derivadas da COVID-19» que publicou a Xunta de Galicia o pasado mes de maio. A Academia Galega de Teatro (AGT), a Asociación Galega de Profesionais da Xestión Cultural (AGPXC), a Coordinadora Galega de Festivais de Cinema, Escena Galega, a Asociación de Produtores Técnicos de Espectáculos de Galicia (APTEGA), a Plataforma Afectadas polo Centro Coreográfico Galego ou a Unión de Cooperativas Galegas EspazoCoop son só algunhas das que se sumaron ás críticas contra o plan, no que a Xunta asegura que vai investir 10,2 millóns de euros no sector cultural.

Segundo as asinantes, o plan do goberno galego adolece de «falta de concreción, pois ten máis de declaración de intencións que de plan de reactivación»;  de «falta de definición dos protocolos hixiénicos-sanitarios que serán esixidos», e de «falta de veracidade, pois mestúranse programas e accións ordinarias coas medidas excepcionais». Estas mesmas asociacións presentaran un documento colaborativo ante a Xunta consensuando cales poderían ser as medidas máis urxentes a tomar dende o goberno. Por outra banda, censuran que se aproveite esta crise «para facer máis grande o Xacobeo 21».

Para Javier Trigales o plan «peca do de sempre, xuntar cultura e turismo como un magma informe sen medidas concretas». Coincide con el o coreógrafo e bailarín Javier Martín, que opina que «asociar cultura con turismo é entrar unha vez máis nun paradigma materialista», e critica que «o modo en que queren saír da Covid é continuar co de antes». O de Javier Martín é outro dos rostros que se distinguen nesas reunións por videochamada nas que, xunto a Javier Trigales e outros compañeiros e compañeiras, tratan de buscar saída aos problemas novos e non tan novos que está a afrontar o sector cultural.

Para o bailarín, que o pasado 27 de xuño volveu pisar os escenarios cunha actuación no Teatro Rosalía de Coruña, esta nova etapa non pode ser unha continuación do sistema anterior á pandemia: «É un momento de pensar que facemos, como o facemos e para quen». «O ecosistema cultural ten que transitar a un lugar participado» onde «se desarticulen certas relacións de poder», recalca Martín, que insiste en que en xeral, a visión que teñen as institucións da cultura é «moi curtopracista, materialista e reducionista». «Necesitamos un cambio radical que pasa pola participación e por xerar unha política de coidados», afirma, e conclúe: «como di o filósofo, a revolución non se fai soa, fana as persoas».

Nesa mesma liña, Iván Prado, da cooperativa Culturactiva, considera que «unha vez máis se demostra que o mundo da cultura ou se organiza e se reivindica ou seguirá baixo o control do mercado e á sombra dunhas institucións infecundas e ineficaces».

«Nova normalidade, sociedade poscovid, cultura poscovid… Coas curvas de contaxios subindo exponencialmente a nivel mundial –van xa máis de 11,5 millóns de casos e máis de 530.000 mortes– e as ameazas de rebrotes, parece cedo para saber con certeza como será iso que chaman cultura poscovid. O que parece claro é que, polo menos de momento, pasa por unha maior presenza de Internet e das redes sociais. «Non acredito nese concepto de nova normalidade, pero hai indicadores de que as tecnoloxías cada vez teñen máis peso no noso labor», opina Prado.

Fóra das pantallas, nos espectáculos en directo, as medidas de seguridade e de hixiene obrigatorias mudaron a forma de organizar e de asistir a calquera tipo de evento. É preciso ir con máscara, manter as distancias de seguridade e reservar praza en concertos ou cinemas ao aire libre, aínda que sexan gratuítos.

Un dos primeiros grandes eventos que tivo lugar tralo confinamento en Compostela foi o PRIMA20, que tiña como obxectivo reactivar o comercio local e reanudar a programación cultural na cidade. Na programación había circo de rúa, teatro, humor e música como a do grupo Oîma, que tocou xunto ao lago do Parque da Música ante un público que por primeira vez non puido danzar ao ritmo dos seus acordeón, clarinete e violín.

«O das medidas non se leva igual desde o escenario que desde fóra del. Nós tocamos cómodas, somos un grupo de só tres persoas que ademais facemos música instrumental, así que foi fácil manter a seguridade e estar cómodas ao mesmo tempo», explica Martín Senande, un dos membros desta banda na que o acompañan Antía Ameixeiras e Olalla Liñares. Pero a relativa normalidade que sentiu dende á escena no que foi o seu primeiro concerto tralo confinamento contrastaba co que tiña en fronte: «O que che chega desde o público si que é moi diferente. Nós facemos principalmente música para baile e, claro, neste concerto non estaba permitido bailar, nin bailes soltos como as xotas e as muiñeiras».

Ese tamén foi o primeiro concerto de Martín Parga, compostelán de 26 anos, que o viviu do lado do público acompañado de dous amigos. «Unha das razóns de ir foi precisamente para ver como van ser agora estes espectáculos», di, e lembra que ao chegar lles pediron os nomes e os teléfonos, e sentáronos en tres cadeiras separadas das persoas adxacentes. Había xel hidroalcólico, un carril de entrada e outro de saída e un peche para delimitar o espazo. «Antes de comezar a banda avisou de que ía ser un concerto un pouco raro, e así foi», explica Parga, que aínda así asegura que foi unha boa experiencia: «Saímos dicindo que estivo moi ben, dentro do ben que pode ser desta forma. Enche un baleiro que tiñamos no confinamento».

A narradora oral Vero Rilo viviu algo parecido ao que relata o integrante de Oîma. A volta á normalidade «está sendo bastante estraña», confesa, pois «o tema de levar a boca cuberta resta moitísimo, non ves a expresión da xente» e «é unha limitación na comunicación».

«Para min supuxo un impacto e unha modificación», afirma Rilo, que segundo conta ten bastantes carga laboral para o verán pero case nada máis alá de agosto. Xosé Blanco, o presidente da Asociación Galega de Empresas Musicais (AGEM) constata un aumento pequeno da actividade no sector musical: «Durante tres meses a paralización da actividade foi case do 100% e nas condicións actuais estaremos a falar dun 90%, só hai que ver a grella de programación para ver que a actividade está baixo mínimos». Ante esta situación, Blanco opina que as medidas publicadas ata hoxe pola Xunta «resultarán insuficientes para manter o tecido e emprego da industria do sector cultural da música».

Ao seu ver, a verdadeira solución viría de ter unha vacina contra a Covid-19, pero aclara: «a vacina levará un tempo e a nosa actividade  seguirá confinada, polo que resultará imprescindible que a Xunta active medidas para soster o emprego e o tecido empresarial do noso sector».

Pola súa banda, Rilo indica que «dubida bastante» da reactivación que está a vivir, pois considera que «é un parche, a cultura non se abordou dende o punto de vista correcto». Este tipo de reivindicacións, que xa viñan de antes da pandemia, recobraron forza durante o confinamento. As redes sociais non só serviron para transmitir cultura, tamén para defendela con campañas como a de #NonNosCanceles ou o apagamento cultural de 48 horas. Entre os obxectivos estaba reclamar medidas como as que se tomaron con urxencia en países como Francia ou Alemaña, onde a cultura é considerada un ben de primeira necesidade. Mentres, aquí, as profesionais da cultura volven ás rúas cunha mestura de ilusión e incerteza, pero coa seguridade de que seguirán reivindicando o espazo que merecen. Como di Javier Martín: «Non debemos nunca relaxarnos»."                         (Rosalía Macías, Luzes, 09/11/20)

26/1/21

Louise Glück, un clásico en Galicia antes del Nobel

 "En el mismo minuto que el secretario permanente de la Academia sueca, Mats Malm, anunciaba el pasado 8 de octubre el nombre de la nueva Nobel de Literatura, la poeta gallega Dores Tembrás (1979) recibía un mensaje de la periodista Susana Pedreira: “Premio Nobel para Louise Glück”. Susana seguía la comparecencia de Malm en directo, aprovechando una pausa de su programa de radio en Onda Cero Pontevedra. “En cuanto escuché su nombre pensé en Dores. El año pasado me regaló Ararat. Para mí, Glück es Dores Tembrás”, confiesa la periodista.

Dores, que estaba en su casa de A Coruña grabando audios para algunos de sus alumnos, escribió a su vez un mensaje a su compañera de trabajo y también poeta, Antía Otero (1982): “¿Has visto lo del Nobel? ¡Qué alegría! ¡Viva Glück!”. Fue el principio de un extraño y fascinante efecto dominó. En unos pocos minutos, Dores y Antía empezaron a recibir decenas de mensajes. “Solo a mí me escribieron más de cincuenta lectores de Glück”, dice la primera. Esa mañana emergió, de golpe, una discreta y lentamente cultivada red de admiradores gallegos de la poeta estadounidense, casi todos de la provincia de A Coruña, que salieron a la luz para celebrar el nuevo Nobel como si, en cierto sentido, les perteneciese. Y así es.

Todo empezó hace seis años, cuando Antía Otero y Dores Tembrás crearon Apiario, un proyecto muy personal con una doble vertiente. Por una parte, se trata de una editorial de poesía gallega, donde ningún libro es igual a otro. Cada título ofrece la oportunidad de elaborar un diseño único, seleccionar un papel, un cosido, una tipografía especiales, a la vez que se da voz a un autor de potente y original expresión. Hasta la fecha, han publicado diecisiete títulos, con los que consiguen que poesía y objeto se fundan en uno. Pero Apiario es también un espacio de formación en escritura creativa y poética. Por sus talleres, en estos años, han pasado más de doscientos alumnos, algunos de los cuales han conseguido ya publicar sus primeros libros. Y antes o después, todos se encuentran con la poesía de Louise Glück. Y la aman, inevitablemente. A su modo, Apiario es una fábrica de lectores de Glück.

Antía Otero se cruzó con su poesía en 2007, en Valladolid, donde cursaba un máster en cine. “Fue en una librería, no sé si en Sandoval o en Maxtor, donde me encontré con El iris salvaje”, en Pre-Textos, editorial que publicó media docena de sus libros, y a la que ahora abandona para irse a Visor. “Inmediatamente supe que era una autora que me iba acompañar a lo largo de mi vida”. Después vino el encuentro con Dores Tembrás y el descubrimiento de que entre las preferencias de ambas se encontraba Glück.

Dores no recuerda de qué modo llegó a su primer libro, Ararat, pero sí que “el impacto de su lectura fue definitivo, inmediato”. En cuanto Apiario echó a andar, el estudio de la poesía de Glück en los talleres se volvió recurrente: un básico. “Trabajábamos con ella con mucha confianza. Entonces su obra era una rareza; no era la poeta conocida que es hoy. No llegabas a Glück si no la buscabas. Pero nosotras la tratábamos como un clásico. Los alumnos recalaban en su obra como si se tratase de una poeta secreta”, reconoce Dores, y descubrían a una autora muy contundente, de cuyos libros se hace un análisis muy profundo. “Su poética aporta muchísimo a los alumnos: la voz, el control técnico, la relación con el lenguaje, el conocimiento de la estructura poética, el final del poema, la conciencia del poemario, el control de la emoción, y un trabajo excepcional en lo cotidiano”.

El impacto llega a cada alumno, aunque por razones distintas, si bien en todos los casos “tiene que ver con un encuentro íntimo que acontece en su poesía, ligado a la honestidad de la voz de Glück. Si tienes un encuentro íntimo con un poeta se produce una marca imborrable”, sostiene Tembrás. Es imposible que una persona que pase por Apiario no conozca el trabajo de Louise Glück. “Si hablo de emoción poética en un taller”, señala Antía Otero, “o si hago referencia a la familia, o a la fascinación por la vida, o al arte, a la mitología, a la cotidianeidad, o si tratamos la coherencia entre forma y contenido en un poema, aparecerá siempre. Percute en todos los lugares que para nosotros son fundamentales en la construcción poética. Cuando sus poemas acaban, tienes la sensación de que todo lo que quiere decir consigue decirlo, y eso es fascinante”.

La red invisible

Los más de doscientos alumnos que han pasado hasta ahora por Apiario no solo leen y se vuelven admiradores de Glück, sino que le descubren su poesía a su vez a otros lectores, extendiendo una red invisible que no se sabe hasta dónde alcanza. Muchos de ellos recalan en Moito Conto, en el centro de A Coruña, en busca de los títulos de la poeta. Esther Gómez, propietaria de la librería, descubrió a Glück a través también de Dores. “Cuando empecé a elaborar un rincón bien definido de poesía en la librería, fue a ella a quien le pedí una lista de autores imprescindibles en la poesía internacional. La lista la encabezó Glück”. Después crearon el club de lectura de poesía, y cuando conocieron a la poeta estadounidense, los conquistó.

El particular idilio de A Coruña con ella casi cierra el círculo perfecto en 2015, cuando Glück estuvo a punto de acudir a la ciudad para recitar en el ciclo Poetas Di(n)versos, un foro dirigido por Yolanda Castaño (1977), y único en España por su regularidad: una vez al mes convoca a un gran autor internacional. Y lo hace desde hace diez años con éxito. Adonis, Mark Strand, Adam Zagajewski, Erin Moure, Ana Blandiana, Raúl Zurita, Joumana Haddad o Robert Pinsky son algunos de los nombres a los que Castaño ha conseguido atraer.

“Cuando te gusta la poesía, leer a Glück y al instante adorarla es algo absolutamente normal. Sus versos son un trueno en la quietud. La lees, y esa semilla se convierte después en un caballo de Troya. En su sutileza y su contención, deslumbra. Es una de las mejores poetas vivas del mundo”, señala Yolanda Castaño. Por eso, cuando surgió la oportunidad de sumarla al festival, se volcó en ello. Primero a través del agente de la autora para Europa, tras saber que podría viajar a España para participar en otro foro poético, y después buscando la ayuda de Robert Pinksy, poeta con el que Yolanda mantiene contacto periódico, y quien resultó ser amigo y vecino de Glück en Cambridge (Massachusetts). No pudo ser. Pero estuvo cerca. Quizá aún haya tiempo. Después de todo, el entusiasmo por Glück en A Coruña parece extenderse sin fin.

19/11/19

As impresionantes cifras do FIOT, a maior oferta teatral de Galicia

"5 semanas de citas escénicas; 62 funcións en varios formatos; 38 espectáculos de sala, dos cales 9 foron estreas absolutas e 8 no país; un 97,50% de ocupación nas 14 funcións celebradas no marco do Programa de Sala e do ciclo OTNI; 8.648 espectadores nos 38 espectáculos de sala, para un total de 16.273 participantes en tods as actividades.


Son cifras que verdadeiramente dan conta da potencia do Festival Internacional Outono de Teatro de Carballo. Unha cita que pechou esta 28ª edición batendo a súa mellor marca de participantes, refrendándose como o maior festival de teatro de Galicia.

Nesta edición, na que o FIOT puxo o foco no teatro social e subiu ao escenario novas miradas sobre realidades como as violencia machistas, a identidade sexual, a xenofobia ou a soidade, co obxectivo de interpelar ao público, o festival obtivo a nota media máis alta da súa historia: un 4,44 sobre 5. Unha nota que, sen dúbida, sinala unha excelente acollida da programación por parte das espectadoras e espectadores, que foron partícipes das #MiradasFiot e a visión crítica e activa, comprometida e comprensiva desde a butaca. 

 Xa sabedes que ademais a interacción do público é fundamental, e unha parte fundamental é a votación final nas obras do Progama de Sala. Se ben o festival obtivo a nota media máis alta da súa historia: un 4,44 sobre 5, o público púxolle a nota máis alta a Jauría, de Kamikaze Producciones, baseada na transcrición das declaracións da demandante e acusados do xuízo de La Manada. A obra, dirixida por Miguel del Arco, acadou 4,68 sobre os 5 puntos de valoración

Tras Jauría, a obra máis destacada polo público no Programa de Sala foi a estrea absoluta de O electo, unha coprodución de Contraproducións, Focus e o propio FIOT, que obtivo unha puntuación media de 4,62 puntos. A peza La Golondrina, de LaZona, cun total de 4,61 puntos, completou o podio das tres pezas máis valoradas polas espectadoras e espectadores do Programa de Sala, que acadou un 4,34 de media no total das funcións.

As valoracións tamén lle serven á organización para saber o ben que caen as propostas máis arriscadas como son as do programa OTNI (Obxecto Teatral Non Identificado). A.K.A (Also Known As), de Flyhard Produccions, recibiu un 4,83 sobre 5, por un 4,71 de Control Freak, de Kulu Orr. Cifras que son proba de que Carballo está preparado para crear vangarda.


A terceira liña de programación que contou coa valoración activa do público foi o III Certame de Micro-escenas Metro Cadrado. O Premio do Público nesta liña recaeu na peza Corazón, unha performance creada e interpretada por Iria Sobrado nun posto do mercado municipal que obtivo 4,73 puntos; mentres que o Premio á Mellor Interpretación foi para Arantxa Teus, quen deu corpo e voz á obra Sorpresa, de Enconarte Producións, cunha valoración de 4,57 por parte do público de Carballo.


Expandindo as redes do FIOT


Ao fío do incremento da participación, o FIOT valora que a cultura está chegando a máis públicos, sobre todo aos máis novos: a programación do Teatro de Rúa sumou 1.195 espectadores; o certame de Teatro Lido acadou o número de participantes máis alto da súa traxectoria, con 360 nenas e nenos concursantes; e o FiotEEN chegou a un total de 3.777 mozas e mozos, unha cifra que dá conta tamén do compromiso do FIOT con achegar as artes escénicas á xuventude a través de diversos formatos.


Ademais, este 2019 houbo 30 localizacións, os que se inclúen diferentes espazos do Pazo da Cultura, catro centros de ensino, once locais de hostalería, catro locais comercias e diversos espazos públicos exteriores ou interiores.


Ademais, durante todo o mes de outubro tivo lugar unha nova edición de Dalle un bocado ao FIOT. Esta iniciativa gastronómica promovida pola Concellería de Promoción Económica desenvolveuse nun total de 12 establecementos hostaleiros, os cales acolleron 82 pequenas intervencións teatrais para achegar as artes escénicas a toda a vila.


Así, con todos estes números, só nos queda sentir orgullo de contar coa meirande oferta teatral de Galicia, artellada gracias ao traballo das 22 persoas voluntarias, e da hostalería, e das axudas das institucións e patrocinadores, como o Concello do Carballo (organizador do Festival xunto á Asociación Cultural Telón e Aparte), a Deputación da Coruña, a Axencia Galega de Industrias Culturais (Agadic), o Instituto Nacional de Artes Escénicas y de la Música (INAEM), e a Fundación Luis Calvo."                        (Qué pasa na costa, 15/11/19)

14/6/19

“Non cambiaría a miña infancia en Taboada por nada” explica a cantante e compositora Najla Shami na preestrea de Ela sabe a sol

"Najla Shami, compositora, cantante e guitarrista galego palestina que pasou a súa infancia no Concello de Taboada, presenta o seu último traballo, un disco-libro, títulado “Ela sabe a sol”. Najla leva toda unha vida adicándose á música, se ben para o público comeza a ser máis coñecida no 2013 co disco-libro “Na lingua que eu falo”, no que musica e canta poemas de Rosalía de Castro, e coa aparición no 2015 como xurado do programa da TVG Oh Happy Day!

Aproveitamos a rodaxe do videoclip Taboada, que se rodou durante estes días no concello, para falar coa artista.

O libro-disco Ela sabe a sol, que edita Galaxia, poderase atopar en todas as librarías a finais deste mes, pero xa está con concertos de preestrea. Como está sendo a acollida?

Estou absolutamente encantada. Ata agora tiña colaborado con numerosas formacións e feito concertos en solitario ou en dúos, pero nesta ocasión acompáñame unha banda. O disco ten un son especial que mestura oriente e occidente e quería defendelo cunha banda. Escollín aos músicos para que o son fose o máis fidedigno ao traballo. 

 Acompáñanme Marcos Teira á guitarra; Álex Salgueiro aos teclados e sintentizadores; Jaime Muñoz de Madrid, ventos orientais e Leandro Deltell ás baterías. Fixemos preestrea na Praza do Toural de Santiago de Compostela, dentro do ciclo Artellando e o venres, día 7 de xuño, presentamos o traballo no Vello Cárcere, en Lugo. O directo está sendo máxico, estou moi, moi contenta.

Ela sabe a sol é o título do teu último traballo e do primeiro single. Como definirías Ela sabe a sol?

O single representa todo o traballo, ten a parte castelá de ritmos españois, a galega e a árabe. A muller é a protagonista. O disco é feminino de arriba a abaixo; quero representar a forza feminina; todo o que a muller é e ten; sen queixas. As mulleres temos un poder e un brillo interior que non fai falta explicar, cando as cousas brillan a xente únese a iso e o disco está construido sobre esa liña. 

Todas as cancións falan de paisaxes da muller. Ela sabe a solé un renacemento, fala de etapas nas que tocas fondo e renaces. Cada canción fala dalgo diferente desa forza feminina. É un disco moi solar, partindo do que é o lume, o Fénix e o sol. É o meu traballo máis persoal, onde se atopa Najla ao completo, na música, nas letras, no modo de cantar.

Califícaste como fusión, como foi o camiño ata chegar aquí?

Foi fusión desde o comezo, se ben na adolescencia facía máis pop, teño temas sen publicar que algún día publicarerei; despois entrei no jazz; no 2006 comezo coa música brasileira, tamén co folk con Fía na Roca e o acid jazz. No 2013, Galaxia proponme musicar poemas de Rosalía de Castro, que é o primeiro traballo que fixen co meu nome. Neste momento, a nivel de estilos, tiña tantos camiños e tantos frentes abertos que fun dándolle forma a todo para concluir que son fusión, é o que máis me gusta. 

Así aparece Ela sabe a sol e direiche que xa estou compoñendo o seguinte traballo e vai ser totalmente distinto e espero non deixar de facelo así porque a min gústanme unha morea de cousas diferentes, tampouco son unha persoa de cinguirme a un só estilo.

Aquí está  máis representado o meu eu, o eu co que sentía que tiña unha débeda e que ten que ver moito co estilo mestizo. 

Ela sabe a sol conta cun tema titulado Taboada, concello no que Najla se criou. Alí acabas de rodar o videoclip, que papel xogou Taboada na Najla artista?

Este disco plasma o que son polo que fun, por onde me criei, o que vivín, polo meu sangue, miñas influenzas,… Taboada escribina cando fun facer o pregón da Festa do Caldo de Ósos, fai xa 4 anos. Estaba nervisiosísima para aquel pregón. Todo foi moi poético, todo o mundo me foi escoitar, meus profesores, amigos, veciños… 

Para min foi unha honra e sempre considerei unha sorte criarme en Taboada. Crieime en liberdade absoluta, gocei da natureza. Taboada deume unha morea de cousas fermosas. Para min foi moi especial criarme en Taboada e isto é un agradecemento. Non cambiaría a miña vida na infancia e mocidade en Taboada, por nada.

No tema Taboada utilizo unha kalimba, meu instrumento fetiche que meto en todos os discos, é un instrumento africano pequeniño e aquí axúdame a darlle un trato especial á canción. Por iso tamén á hora de pensar no videoclip, pensei en facelo con Némesis Audiovisual, porque unha das promotoras é de Taboada e medramos xuntas neste concello. Todo nesta canción é moi especial para mín.

Despois de toda unha vida no sector, como valoras a situación dos músicos e cantantes en Galicia?

Fácil non é. O problema é de base educacional, a música vaise retirando do sistema educativo e hai moitos realities na tele que fan fraco favor ao oficio. Todo o mundo pensa que por cantar na tele xa é músico, pero as cousas non son así.

 O oficio de músico foise desprestixiando a nivel social en favor do que é espectáculo, lonxe da faceta artesán. Hai moitos recortes a nivel cultural. O réxime laboral para os músicos é dos peores de Europa, isto fai que traballar nisto sexa realmente amor á arte. Pagamos uns impostos desorbitados e o réxime de autónomos é unha tortura. Prográmanse cousas pero baixaron moito as condicións a nivel de cachés.

En canto á música galega non temos unhas entidades e un goberno que nos defenda como corresponde, cun circuito de músicas do mundo como debería ser. Hai circuitos de festivais pero máis enfocados ao rock e ao pop.

E da música que se fai que opinas?

O oficio da música, porque a música é un oficio, estase perdendo e trátase dun oficio artesán que hai que traballalo e todos os avances e novas tecnoloxías no sector penso que deberían motivar para coñecer máis a linguaxe do oficio e non para o contrario. Ten que haber cancións para mover o traseiro, pero non pode ser que iso inunde todo, a min iso asústame. Eu cando escribo son profunda porque defendo a poética nas cancións.

Valoro á xente que estamos no underground e sacamos a cultura adiante, senón todos escoitaríamos a mesma música, ata isto se capitaliza, todo o mundo soa parecido. Nas músicas do mundo é onde se atopa máis orixinalidade, o que tes onde medraches é o único que te diferenza do resto do planeta. Galicia é unha terra de variedade e iso nótase na música que aquí se fai.

A curto prazo que percorrido lle queda a Ela sabe a sol e con que idea che gustaría que a xente se achegase ao traballo?

Ela sabe a sol é unha viaxe sonora entre oriente e occidente que transportará á xente, viaxará a moitísimas latitudes. É un libro honesto, elegante, bonito. As fotografías e as letras din algo. A nivel musical é un luxazo. 

Ao sacar o disco agora, agardamos un maior volume de concertos na tempada de outono-inverno, aínda que gozaremos dalgúns no verán como os que temos este venres en Lugo, o 4 de xullo estaremos en Barbadás, en Ourense e o11 de xullo participaremos nos Xoves de Códax en Martín Códax, onde faremos unha colaboración con Zenet."            (Entrevista a Najla Shami, Ana Belén Fernández, Xornal de Lemos, 06/06/19)

6/6/19

“Agrocuir es ejemplo de que se puede vivir en el rural seas como seas”... visibilizando la comunidad LGTBI en la Ulloa de Monterroso

"Adrián Gallero Moreiras (02/03/1990, Madrid) es uno de los miembros del Colectivo Agrocuir da Ulloa. Según él mismo se define: «Viviendo entre dos mundos: campo-ciudad, sueños-realidad, pausa-acción».

 Fue habitante de la Comarca de la Ulloa hasta los 18 años, cuando se mudó a Madrid para seguir sus estudios, actualmente vive en la capital, en donde forma parte de un proyecto para difundir la economía social y solidaria por todos los barrios de la Madrid. 

El Festival Agrocuir da Ulloa es un evento anual por la diversidad sexual y afectiva que se celebra en el mundo rural, en la comarca de Ulloa, en el municipio de Monterroso, provincia de Lugo, desde hace cuatro años. De carácter intergeneracional y reivindica valores como «el ecologismo, el feminismo y la libertad para que cada una sea como quiera ser».

 Dos días de música, teatro, cuentacuentos, talleres, mesas redondas… Para seguir desarrollándo este evento, la organización ha lanzado una campaña de crowdfunding para financiarlo.

— ¿Qué le llevó hace unos años a iniciar una aventura como el Agrocuir?

— Desde hacía unos años veníamos creando, con el paso de los años, un grupo de amigas intergeneracional y diverso que en 2015 se consolidó y que, de un mes a otro, entre risas e ideas, decidimos organizar en Granxa Maruxa una fiesta, un festival para visibilizar la diversidad sexual en el rural y hacerlo de la mano de una propuesta cultural de calidad. Así que principalmente fueron la amistad y las ganas de hacer algo juntas.

También nos gustaba la idea de que alguien que quisiese celebrar el orgullo en Galicia, y concretamente en el rural, no tuviese que irse a Madrid a celebrarlo: que pudiese hacerlo cerca y de una forma más vinculada a su modo de vida. No existía esta alternativa y el hecho de que hayan ido apareciendo iniciativas similares en pueblos gallegos es prueba de que estos espacios son necesarios y reclamados.

— ¿Por qué es necesario visibilizar a la comunidad LGTBI en el mundo rural?


— En primer lugar, porque siempre se ha asociado lo LGTB a la cultura urbana. Se ha dado por hecho que si eres homosexual, bisexual… el rural no te va a acoger, no es para ti. Con este festival queremos demostrar que siempre ha habido diversidad sexual en el rural (como en cualquier otra parte), que en el rural te puedes sentir realizado afectiva y sexualmente y queremos mostrarnos a nosotras mismas. 

Se trata de generar un discurso alternativo al existente mayoritariamente en la sociedad, que tiene tintes bastante rurálofobos y clasistas. Frente a ello, construir una agenda LGTBIQA+ rural. Esto lleva su tiempo y es complejo, porque incluso las personas que habitamos el rural hemos sido educadas con esquemas de pensamiento urbanocéntricos.

 ¿Qué implica ser transexual en el rural? 
¿Qué representa ser mujer, ganadera y lesbiana en una aldea? Ir reflexionando en torno a estas preguntas nos permite, en parte, conocernos mejor a nosotras mismas y por tanto saber quiénes somos y cómo podemos avanzar en nuestras reivindicaciones.

Es también necesario porque urge reivindicar un rural vivo y en el que ocurren muchas cosas muy bonitas. Urge porque es fundamental frenar el éxodo rural. El Festival Agrocuir es un ejemplo más de que se puede vivir en el rural seas como seas y hagas lo que hagas. También queremos plantear una nueva forma de relacionarnos entre las personas y con el entorno, basada en la sensibilidad. También por ello es importante nuestra iniciativa.

Además, visibilizarnos como comunidad lgtbiqa+ rural contribuye también a mostrar que hay otra forma y otro concepto lgtb: uno no basado en el consumo y en los excesos, sino en la tranquilidad, la recuperación de los saberes populares, el intercambio… Prueba de ello es nuestro afán de no ser un festival que cada año crezca y crezca hasta convertirse en un macro festival, así como el hecho de no cobrar entrada este año y ofrecer una programación cultural de calidad accesible a cualquier persona. 

Pruebas de ello son también el hecho de no contar con grandes marcas patrocinadoras y el propio formato del festival, que replica de alguna manera las romerías populares como forma de festejo tradicional. Una fiesta diurna e intergeneracional, bajo la sombra de robles y castaños, con una gran comida popular con mesas corridas en torno a las que compartir.

— Más allá de las reclamaciones LGTBI, el Agrocuir es también un momento para reivindicar algunos problemas en materia medioambiental en Galicia. ¿Cómo va el tema de los Eucaliptos y los incendios?

— Creemos que no tiene sentido reivindicar únicamente los derechos LGTBIQA+ si dejamos que paralelamente el planeta que habitamos se sigue degradando o si seguimos permitiendo que el rural sea expoliado y vaciado. No somos únicamente lesbianas, bisexuales o gays, somos también personas del rural, dependientes de la naturaleza, con una lengua propia, etc. Es necesario impulsar luchas comunes y hacerlo desde la sensibilización: poco importará avanzar un pasito en algo si el problema de fondo es que el camino se acaba. Queremos encontrar soluciones colectivas, creativas y alegres para conseguir organizar comunidades y territorios en los que se pueda vivir dignamente independientemente de quién seas y en donde afrontemos los retos ecosociales de las formas más democráticas posibles, sin que nadie se quede por el camino.

En lo que va de año ya llevamos unos cuantos incendios. Este problema es fruto de lo anterior: cada año menos gente habita el rural, cada año la gente se hace más mayor, cada año hay menos ganado y menos capacidad de trabajar la tierra. En muchas ocasiones, la solución más sencilla para obtener dinero a corto plazo es plantar eucaliptos, a sabiendas incluso de que perjudica a la tierra donde siempre has vivido. 

No se puede abordar este reto desde el juicio y el señalamiento, hay que hacerlo desde la comprensión del contexto socioeconómico en el que vivimos. Ese es el verdadero drama: que muchas veces no existen alternativas o no son accesibles para las mayorías. Y aquí es donde hay que mirar a los poderes políticos y económicos: no es aceptable que se siga invitando a Galicia a las grandes empresas multinacionales papeleras y mineras a que sigan expoliando y destrozando nuestra tierra. 

Los beneficios económicos que eso genera repercuten únicamente en los propietarios de todas esas grandes empresas. En nuestra comarca, en 10 años hemos visto triplicada la masa de eucalipto. Si vienes de fuera te parecerá que hay mucho bosque autóctono, pero la tendencia es aterradora.
Hay que luchar contra el modelo único de desarrollo rural que nos proponen desde las administraciones: el del monocultivo. 

Hay muchísimas más posibilidades y desde hace años se incide políticamente y desde la calle en este sentido. Incluso aunque se analice únicamente desde una óptica economicista, está demostrado que, en el medio plazo, son mucho más rentables otras propuestas basadas en la recuperación del bosque autóctono. Pero si no hay reacción política, hay que organizarse y desobedecer. En este sentido, el Colectivo Agrocuir da Ulloa, junto con muchas otras organizaciones gallegas, forma parte de la Plataforma Cousa de Raíces, que estos días organiza las II Jornadas de Deseucaliptización, jornadas en las que se organizan grupos para arrancar acacias y eucaliptos. En la primera que se hizo se arrancaron más de 200.000 en apenas un día.

La gente no es una ignorante, y nadie mejor que quien lleva toda la vida trabajando la tierra para observar y experimentar los efectos del monocultivo de eucalipto. Pero eso no es suficiente cuando se trata de llegar a fin de mes. Recomendamos la película “O que arde”, de Oliver Laxe que la semana pasada obtuvo el Premio del Jurado en Cannes.

— ¿Qué acogida tiene el festival por la gente de la comarca de Ulloa?

— Cada vez están más familiarizados con el festival. Mucha gente de la zona se acerca ya con su comida al festival como siempre se ha hecho en las romerías. El celebrar un festival que pretende también seguir el espíritu de las fiestas tradicionales creemos que explica el hecho de que a la gente de la comarca le guste este festival. A nivel empresarial (hostelería y alojamiento), cada vez están más contentos porque el pueblo se llena y los beneficios repercuten.

Nuestro reto sigue siendo que venga más gente de la zona, y que no solo aumente el número de personas que viene de otros territorios. Por eso este año el tema central del festival es la comunidad, lo cual se traduce en primer lugar en que trasladamos el festival de la granja (que estaba a 4 kilómetros de Monterroso) al propio pueblo. Además, no vamos a cobrar entrada para hacer que sea más sencillo y accesible el acceso al festival para toda persona que desee hacerlo aunque sea un rato.

— ¿Echa en falta colaboración por parte de las administraciones públicas gallegas?

— Evidentemente existe una necesidad enorme de que desde las administraciones públicas se destinen muchos más recursos a la lucha contra la violencia machista, a la sensibilización en educación sexual, a la revitalización del ámbito rural… ¿Cómo avanzar en esto? Creemos que es desde el ámbito municipal donde las personas y colectivos tenemos mayor capacidad de influencia. 

Es fundamental implicarnos allí donde vivimos, porque si no harán la política por nosotras. Seguimos teniendo unos esquemas de pensamiento que contemplan a los partidos políticos y a las administraciones como solucionadoras de nuestros problemas. Y esto no es así: es necesario visibilizar nuestros conflictos, reivindicar nuestros derechos y poner en práctica nuestros deberes, organizarse y construir alternativas. Si no lo hacemos, cada vez perderemos más.

En este sentido, muchos pequeños municipios gallegos, gracias al trabajo de numerosas organizaciones del colectivo LGTBIQA+, están empezando a organizar en los últimos años jornadas, fiestas y eventos de visibilización de la diversidad sexual y de género. Moaña, Cangas, Ribadumia, Carnota, Sarria, Lalín, son ejemplos de ello.

—  ¿Tienen relaciones con otros festivales o eventos LGTBI?

— Crear nuestra asociación y organizar este festival representa una oportunidad para conocer a un montón de proyectos y personas de todos lados que hacen un montón de cosas. En este sentido, en los últimos años hemos participado en multitud de foros temáticos y de actividades en las que hemos ido conociendo al tejido asociativo LGTBIQA+ y a muchas otras iniciativas culturales, feministas y ecologistas con las que cada año intentamos generar sinergias y vínculos.

Todo el asociacionismo LGTBIQA+ gallego estamos en comunicación y nos invitamos a los respectivos eventos que organizamos: orgullos críticos, espacios de reflexión… También vamos poco a poco estableciendo vínculos con otras iniciativas cuir rurales como son el Basati Queer en el prepirineo navarro, el Orgullo Rural de Luanco en Asturias, el Orgullo Serrano de Cádiz, la asociación Alliberem-nos en Olot, el colectivo MariOla en Alicante, etc.

— ¿Qué valoración hace del Orgullo LGTBI de Madrid o Barcelona? ¿De barrios como Chueca o el Eixample? ¿Hasta qué punto la parte comercial se está llevando por delante las reclamaciones?

— El Orgullo es necesario. Por mucho que no nos guste que se haya convertido en un escaparate de grandes empresas que utilizan el evento para publicitarse, es la única ocasión en la que cientos de miles de personas salen a la calle a reivindicar este orgullo. Ahora bien, es responsabilidad de las administraciones y de los medios de comunicación el difundir y apoyar a todos los otros orgullos que se celebran en multitud de lugares: en los barrios periféricos de las ciudades, en pueblos medianos, en aldeas…

Hay que fomentar la vida de proximidad e implicarse en nuestras aldeas, barrios y comunidades de vecinas. Nos cuesta mucho entender que acciones como conocer a nuestros vecinos y vecinas, consumir en pequeñas tiendas o conocer mejor nuestros territorios tienen un impacto transformador enorme, y que ahí es donde tenemos realmente capacidad de transformar las cosas y construir sociedades diversas, amables y prósperas en las que consigamos huir del “sálvese quien pueda”.

Barrios como Chueca o el Eixample representan para nosotras la contraposición a lo que nos ocurre en el rural. Mientras que en las aldeas todo el mundo te conoce y se relaciona en mayor o menor medida contigo, resulta complejo pasar inadvertida/o y existen pocos referentes, los barrios urbanos como Chueca o el Eixample se han convertido en reductos en donde impera el anonimato y en donde solo puedes vivir si tienes mucho dinero, lo que además está generando que en estos barrios se concentran cada vez más miembros del colectivo LGTBIQA+ favorables a aspectos que en nuestra opinión no solo traicionan la lucha histórica del movimiento LGTBIQA+ sino que además atentan contra los derechos de las mujeres. 

Por ejemplo, el tema de la gestación subrogada, que no es más que la comercialización con seres humanos, una explotación más. Este modelo de barrio, en el que se reproducen los valores neoliberales desde la A hasta la Z, no es para nada un referente a seguir.

Estos barrios se han utilizado además para decir que en la ciudad es mucho más sencillo ser homosexual, cuando se siguen dando año tras año multitud número de agresiones y suicidios. En la ciudad, si no cumples los cánones normativos (ya seas heterosexual u homosexual) te sigues exponiendo continuamente a miradas despectivas, descalificaciones y, en el peor de los casos, agresiones. En la ciudad es mucho más sencillo agredir y pasar inadvertido, porque vivimos en el anonimato. Hoy mismo es noticia que han aumentado un 30% las agresiones homófobas en Barcelona en lo que va de año.

Por eso, nosotras este año trasladamos el festival al completo al pueblo de Monterroso, y por eso no cobramos entrada: porque queremos habitar y visibilizarnos en el espacio público, y porque queremos que dicho espacio sea accesible para todo el mundo. No vamos a privatizar las plazas y los bosques de nuestra comarca cobrando una entrada. En este sentido, este año hemos optado por financiar esta edición a través de una campaña de microfinanciación con Goteo

 En estos momentos nos quedan 11 días de campaña y necesitamos conseguir en torno a 100 personas cofinanciadoras más. Del éxito del crowdfunding dependerá en gran medida la celebración de la próxima edición del festival los días 30 y 31 de agosto.

— Rodrigo Cuevas, Baiuca… Por el Agrocuir han pasado distintos artistas de nivel que, a raíz de ahí, han evolucionado en sus carreras. ¿Qué criterios siguen para escoger la programación?

— ¡Contamos con una red clandestina de agentes agrocuirs por todo el territorio! Se infiltran en el mundo del baile, la música tradicional, las músicas del mundo, el circuito cultural de teatro, etc. y nos van avisando en primicia de artistas que puede ser interesante que actúen en el festival. Además, algo que nos alucina es la cantidad de propuestas que nos llegan cada año. Ojalá poder ir incluyéndolas año a año en nuestras programaciones.

Por otro lado, creemos que nuestra propuesta de festival resulta bastante atractiva para muchos artistas que desde hace años reivindican en los escenarios la importancia de poder expresarse tal y como son. En este sentido, el Festival Agrocuir ofrece un espacio absolutamente afín y entregado. 

Nos sentimos muy felices de que muchas de estas artistas (Silvia Penide, Mercedes Peón, Davide Salvado, Rodrigo Cuevas…) hayan ya pasado por la Ulloa. Además, todas ellas representan personas no solamente maravillosas en el plano personal, sino que además son ejemplos de que es posible estar en los circuitos internacionales y al mismo tiempo seguir viviendo en las aldeas y hacerlo con humildad.

No somos muy favorables a establecer criterios puristas en la selección de artistas. Este tema del purismo ha hecho mucho mal a la música tradicional en todo el Estado español. Es fundamental dar cabida y defender las propuestas más tradicionales, y es también esencial dar cabida a nuevas propuestas que tratan de poner en valor la cultura tradicional a través de nuevos lenguajes musicales. Todas son igual de necesarias.

— Como integrante de la organización del Agrocuir desde su fundación, ¿cuál ha sido el momento más especial del festival?

— Me quedo con muchos: desde todos los premios a la visibilidad que hemos entregado (a vecinas de la comarca, a jóvenes youtubers que difunden lo cuir, a parejas casadas homosexuales que habitan el rural cercano y se visibilizan como homosexuales, a la asociación gallega de familias de menores trans…), pasando por esos momentos de catarsis colectiva que siempre tienen lugar en los conciertos, hasta con todos esos momentos en los que ves a personas del pueblo de toda la vida que se acercan a formar parte del festival y a construirlo con nosotras. 

Queremos que esta iniciativa forme parte de la identidad de nuestra comarca y queremos construirla de la mano de todo el mundo."                  (Sato Díaz, Cuarto Poder, 03/06/19)

24/5/16

Cans entrega os premios ás mellores curtas

"Fran X. Rodríguez recolleu o premio á mellor curta no Festival de Cans por Ladrones de Tiempo. O xurado, formado por Dani de la Torre, Belén Constenla, Manuel Jabois, Helena Miquel, Nacho Castaño e Ana Cermeño, valorou o “traballo de imaxe real” e a “fraccionalidade do tempo”, así como a “orixinalidade” do proxecto, que cualificou de “ambicioso”.

 Esta fita tamén recibiu o premio Agag do xurado a mellor guión.

Aliás, a mellor curta de animación recaeu en Viaje a pies, de Khris Cembe, pola súa “imaxe potente” e pola posta en escena e un guión “sorprendentes”.

O premio á mellor actriz foi para Diaryatou Daff, protagonista da curta Lurna, mentres que Xosé Barato recolleu o premio a mellor actor por A liña política. Lurna tamén foi recoñecida co premio especial do xurado da veciñanza, que valorou o reflexo “dunha realidade social triste” da inmigración, e co premio do xurado á mellor banda sonora.

Aliás, o Premio CREA do xurado á mellora realización foi para Juan Hervella-Rego por Share o no share.
Videoclips

A respeito da categoría de videoclips, o xurado, formado por Pablo González Batista, Teresa Cuíñas Lavandeira, Déborah Vukusic Rodríguez e Amaro Ferreiro deulle o premio ao mellor traballo a Buscando a Superfama, de Heredeiros da Crus, un clip dirixido por Olga Osorio.

O vídeo El último esfuerzo, de Manos de Topo, dirixido por Alejandro Marzoa, obtivo unha mención especial, mentres que With my hands, de Furious Monkey House, dirixido por Violeta Mosquera, foi premiado polo público."                 (Sermos Galiza, 22/05/16)

30/9/15

O Chanfaina Lab de San Sadurniño... facendo cine doutro xeito

"Para facer unha chanfaina (así o amosou Marcos Nine na súa curta do pasado ano) fai falla mesturar moitos elementos distintos do porco. Cómpre ademais, cando menos no caso do Chanfaina Lab, unha elaboración colectiva, na que colaboren moitas persoas distintas, facendo comunidade. 

Esta fin de semana celebrouse en San Sadurniño a segunda edición desta iniciativa audiovisual, que volveu levar a este concello rural da comarca de Ferrolterra a dúas ducias de cineastas de toda Galicia. O funcionamento do Chanfaina é sinxelo: os autores e autoras tiñan 48 horas para gravar no territorio e coas xentes desta localidade as imaxes que comporán a súa curtametraxe. As pezas estrearanse en xaneiro na vila, nunha xornada na que volverán xuntarse os creadores e creadoras.
Disto vai, en boa medida, o Chanfaina, de xuntarse. O pasado ano unha das cousas que máis valoraron os e as participantes foi o "espírito de comunidade" que se creou nos días que pasaron en San Sadurniño, a oportunidade de atoparse ou de coñecer a moitas persoas do sector.

 O primeiro Chanfaina foi un éxito rotundo. Cuns medios e un orzamento moi modestos, conseguiu levar o nome, as paisaxes, o patrimonio e as historias de moitos veciños e veciñas por toda Galicia, nun feixe de filmes que foron vistos en festivais, en proxeccións públicas e na rede, compartíndose viralmente. 

"Fun a unha xuntanza cos responsables de todos os festivais de Galicia, e todos coñecían o Chanfaina, e todos me felicitaron pola iniciativa. Sorprendeume, porque acabamos de comezar", destaca Sabela Íñiguez, concelleira de Cultura e coordinadora da iniciativa.

Nesta segunda edición, a aposta do Chanfaina demostrou estar consolidada. Creceu a participación, tanto de autores locais coma do resto de Galicia, destacando de presenza de 12 mulleres entre os 24 participantes. Ademais, os e as participantes desta edición chegaron a San Sadurniño despois de ter realizado un importante traballo previo

A diferenza do ano pasado, no que moitas das pezas se decidiron sobre a marcha, desta vez "chegaron moi preparados, analizaran moito a páxina de Fálame de San Sadurniño, tiña xa os personaxes elixidos, estiveran xa polo concello nas semanas anteriores", salienta Manolo González, ideólogo e cabeza visible da iniciativa o pasado ano e que nesta ocasión adoptou un papel máis secundario. "Sabela é a master chef do Chanfaina, eu son só o sous chef, centrado non convidados", di.

Outra das diferenzas nesta segunda edición é a maior implicación e participación dos veciños e veciñas de San Sadurniño, tanto diante coma detrás das cámaras. "Había toda unha rede de colaboración, con veciños de todo o Concello participando. Quizais por iso este ano o factor humano está máis presente que o factor paisaxístico", comenta Manolo González. 

Tamén destaca o caso de Abel Vega, un dos autores que realizará unha curtametraxe, "un señor maior que despois de facer un curso de informática na aula CEMIT do Concello, mercou unha cámara e decidiu facer un vídeo sobre a súa parroquia", di Sabela Íñiguez. "Quedou moi ben. É incrible como un home que nunca na vida colleu unha cámara, pode ter esa sensibilidade", engade.

Ao longo da fin de semana vivíronse algúns momentos inesquecibles, como sinala a concelleira. "Vivimos en directo o reencontro dunha familia separada pola emigración, 105 anos despois. A través de Fálame de San Sadurniño, unha xornalista de Uruguai escribira preguntando pola súa familia. 

De casualidade, chegou o día da Chanfaina e Giselle Llanio -unha das creadoras- gravou todo o reencontro, gravou mesmo a chamada que lle fixo á súa nai en Montevideo, moi emotiva, dicindo que atopara a familia".

O Chanfaina é moito máis que unha fin de semana. Estes días comezou un proceso que terá continuidade en xaneiro coa estrea e presentación das curtas, unha sesión na que volverán xuntarse os e as autoras, e tamén os veciños e veciñas que protagonizan varias das pezas. 

Despois os filmes continuarán o seu camiño. O obxectivo é que na súa terceira edición o Chanfaina Lab se converta tamén nun festival, centrado no cinema sobre o rural. "Queremos que San Sadurniño se converta no referente do cinema rural galego", subliña Sabela Íñiguez.
"Gústanos moito que saian as paisaxes de San Sadurniño" -di- "pero máis me gusta que saia a nosa xente". "Unha das cousas que conseguiu o Chanfaina Lab foi empoderar a xente do rural. A xente do noso concello é xente moi humilde, os máis maiores nin sequera tiveron acceso aos estudos, e sempre que lles preguntabas polas súas historias, respondíanche que o seu non tiña valor, dicindo 'eu non teño escola, eu non son importante'", explica. 

 "Pero cando ven que se achega xente de toda Galicia a gravalos, cando ven que son protagonistas desas pezas, isto resulta un traballo de empoderamento moi importante, e por iso cada ano se van implicando máis", di. "Fálame de San Sadurniño facilitou moito o proceso, están máis afeitos a falar diante dunha cámara. Viron que as súas historias son tan importante coma as que saen nos filmes de Hollywood", conclúe."              (Marcos Pérez Pena , Sermos Galiza, 08/09/2015)