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3/10/22

Yolanda Díaz reivindica el trabajo de las mariscadoras como “una actividad clave para el conjunto del país”

 "La vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, acompañada por el secretario de Estado de Empleo y Economía Social, Joaquín Pérez Rey, ha mantenido un encuentro con las mariscadoras de la Cofradía de Carril en la zona de marisqueo de la Praia de Compostela, donde desarrollan su actividad.

Díaz ha querido visibilizar a un colectivo fuertemente feminizado, ya que dos tercios de las profesionales son mujeres, al que ha agradecido su esfuerzo en una labor de tradición centenaria. La titular de Trabajo ha compartido “una jornada especial” con estas trabajadoras del mar y ha compartido su preocupación por las condiciones laborales en las que desarrollan su labor y también la voluntad de su departamento de seguir mejorándolas.

En este sentido, ha asegurado que este colectivo de mujeres, desconocido fuera de Galicia, “es clave pero sufren muchos problemas a día de hoy”, ha explicado Díaz a la vez que agradecía su esfuerzo.

El de mariscadoras es un colectivo especialmente sensible por las condiciones ambientales en las que realizan su actividad, sin posibilidad de protegerse de las inclemencias del tiempo y en un entorno con una humedad persistente. Esto se suma al gran esfuerzo físico que requiere tanto la extracción como el traslado de los productos del mar una vez recogidos.

Perspectiva de género

La vicepresidenta segunda del Gobierno ha afirmado que “quiero visibilizar el trabajo de las mujeres del mar y singularmente el de las mariscadoras de a pie. Es un trabajo profundamente feminizado y por este hecho ven limitados sus derechos”.

En este sentido, Díaz explicó que el marisqueo a pie “está condicionado por los sesgos y estereotipos de género de enfermedades profesionales” que en el caso de los colectivos masculinizados “sí están reconocidos”. “Tenemos que dar un paso adelante para avanzar en el reconocimiento de enfermedades profesionales a estas mujeres”, enfatizó la ministra.
También en este sentido incidió en la importancia de avanzar en el cese de actividad, para mejorar la protección de desempleo de este colectivo y en la valoración adecuada de un “trabajo duro, en el exterior, tiene que ser reconocido y más valorado que otro tipo de trabajos. Este tipo de trabajos se penalizan respecto a otros más sencillos”.

Además, defendió que “tienen derecho a la formación y a la modernización de un sector clave para Galicia y para el conjunto del país”, añadió Díaz.

Finalmente, también recalcó la “necesidad de incorporar contratos de relevo. Si no transmiten o no hay sustitución en esta actividad iremos perdiendo una actividad clave y hablar de marisqueo a pie es hablar de ecología, de una adecuada forma de trabajo que tiene que ser digno y decente y que fomenta una alimentación de calidad”.

ForoMar 2022

Yolanda Díaz ha clausurado el encuentro ForoMar 2022 que organizó la Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos (UPTA) al que agradeció “la puesta en común del conocimiento, de las soluciones y las experiencias de trabajo de las mujeres en el mar”.

La vicepresidenta segunda destacó la importancia de un trabajo que carece de visibilidad a su contribución decisiva a la “sostenibilidad social, económica y ambiental” y que merece ver reconocido su valor y su importancia, una lucha, la de incorporar la perspectiva de género en los trabajos del mar, a la que Yolanda Díaz ha apoyado decididamente.

Díaz apostó también por trasladar a este sector la “igualdad que debe presidir nuestras relaciones laborales, necesitamos trabajos que se puedan conciliar con la vida, en condiciones dignas y con seguridad, derechos y garantías”, concluyó la responsable de Trabajo." 
                (Eva Maldonado, Diario16, 03/10/22)

29/8/22

Se o peixe se lle paga a 0,50 ao mariñeiro e logo ese peixe está a 5 euros ou 7 na plaza non é por culpa da subida da temperatura... Se certas zonas apestan por vertidos ou hai espuma ou praias non son recomendables para o baño por contaminación, non é pola subida da temperatura... Senón hai relevo no mar en moitas embarcacións é porque non hai peixe suficiente para a precio de risa xerar salarios dignos á actividade cos gastos polas nubes

Rogelio Santos Queiruga @QueirugaRogelio

Se o peixe se lle paga a 0,50 ao mariñeiro e logo ese peixe está a 5 euros ou 7 na plaza non é por culpa da subida da temperatura. Se certas zonas apestan por vertidos ou hai espuma ou praias non son recomendables para o baño por contaminación, non é pola subida da temperatura.

Se collen a varios mariñeiros levando 40 kilos de marisco para terra a maiores do permitido, ou 5 mil bañistas colle cada un un kiliño de ameixa para o arroz, non é culpa da subida da temperatura. Se hai mascarillas e bolsas pululando polo océano non é culpa do cambio climático.

Senón hai relevo no mar en moitas embarcacións é porque non hai peixe suficiente para a precio de risa xerar salarios dignos á actividade cos gastos polas nubes.

Hai cambio climático no planeta e aféctanos tamén ao cerebro. Se fai calor, non poñas o abrigo.

10:18 a. m. · 23 ago. 2022 de Porto do Son, España
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2/8/22

Alerta en Galicia por la falta de marisco: “El mar está dejando de producir”

 "Las mariscadoras gallegas están inquietas. Rita Míguez lleva 16 años sementando y recolectando manjares en la ría de Vigo y su dictamen es claro: “El mar está dejando de producir. Reservas una zona sin trabajar un año y, cuando vas y esperas encontrar almeja de talla comercial, no hay nada. Estamos muy preocupadas por nuestro futuro”. 

A 200 kilómetros, en las bravas Rías Altas, “la bajada es tremenda”, coincide Cristina Fernández, portavoz de las mariscadoras de Cariño (A Coruña). En los laboratorios de la Universidad de Vigo han hallado al menos una parte de la respuesta y tiene que ver con los fenómenos meteorológicos del cambio climático.

Míguez, presidenta de la asociación de mariscadoras de Arcade (Soutomaior-Pontevedra), explica que cada año ella y sus compañeras invierten su dinero y esfuerzo en sementar ciertas zonas, pero los bivalvos ya no crecen o directamente mueren: “Hace años salía adelante el 80%, hoy no llega a la mitad”. Los problemas empezó a notarlos hace ocho años con la almeja fina. Dejaron de cogerla para que se recuperara, pero no lo consiguieron, “se muere toda” sin remedio. Ahora está ocurriendo lo mismo con la variedad teóricamente más resistente, la japónica. Y el berberecho, diezmado por un parásito desde hace una década, tampoco levanta cabeza. Desde Cariño, Fernández cuenta que en marzo de 2021 dejaron de extraer almeja porque ya no queda. Y con el longueirón, otra especie que se desentierra de la arena, van camino de lo mismo.

Contaminación, especies invasoras y cambio climático son algunos de los factores que se manejan en el sector marisquero como causantes de este descenso de capturas. Las mariscadoras urgen medidas. “La Xunta, las cofradías y las universidades tienen que sentarse. Los científicos tienen que buscar el porqué y si hay que cambiar algo, lo cambiamos. Las mariscadoras mimamos nuestro entorno porque es el que nos da de comer. Haremos lo que nos digan los técnicos”, afirma Míguez. Desde la ría más rica de Galicia, la portavoz de las mariscadoras de A Illa de Arousa, Carmen Dios Castro, cree que aún se está “a tiempo de hacer algo antes de que la cosa se ponga peor”: “Los mariscadores hacemos nuestro trabajo porque es nuestra supervivencia, pero hay problemas que no sabemos qué los causa ni cómo afrontarlos; no tenemos carrera universitaria, pero sabemos perfectamente lo que sucede, aunque no sepamos darle nombre científico”.

Parte de las respuestas a las preguntas que lanzan las mariscadoras las tiene Elsa Vázquez Otero, catedrática de Zoología en la Facultad de Ciencias del Mar de la Universidad de Vigo, que lleva años investigando una parte de los factores que pueden explicar estos cambios. Desde 2014 su equipo ha indagado en los efectos que tienen en los bivalvos la baja salinidad del mar y el calentamiento de la arena que provocan los cada vez más frecuentes episodios de lluvias torrenciales y olas de calor en Galicia. Estos investigadores reproducen en el laboratorio condiciones reales que se han dado ya en la costa gallega y luego observan qué ocurre con dos de las especies más demandadas en los mercados: las almejas (tanto la fina como la babosa y la japónica) y los berberechos.

 Las inusuales lluvias torrenciales que en los últimos años azotan Galicia han llegado a bajar la salinidad del mar, de forma brusca y durante días, hasta un 60%. Si los parámetros normales en el interior de las rías rondan los 30 gramos de sal por litro de agua (un poco menos en invierno), Vázquez y su equipo han obtenido mediciones de entre 5 y 10 gramos por litro después de producirse aguaceros extremos. La zoóloga explica que, ante condiciones tan hostiles, almejas y berberechos se cierran a cal y canto para protegerse, esperando a que la marea suba e incremente la salinidad. Pero como la situación persiste, finalmente no les queda otra que abrir sus conchas y el “choque” con un mar tan poco salado “descontrola su fisiología”. “Si eso ocurre durante varios días, el bivalvo no da para más, no es capaz de resistir y se muere”, advierte. Si, en el mejor de los casos, logra sobrevivir, añade Vázquez, sus funciones vitales se ven alteradas y disminuye su crecimiento y reproducción.

Con las temperaturas extremas pasa algo parecido. En olas de calor como las de este verano, la marea baja es un horno para los bivalvos. Vázquez explica que almejas y berberechos se entierran todo lo que pueden en la arena buscando el fresco, pero solo pueden hacerlo hasta un tope: la longitud de los tubos llamados sifones a través de los que respiran y que tienen que alcanzar la superficie. Los efectos de esta estresante situación se repiten: mortandad y merma en el crecimiento y reproducción. “En junio simulamos una ola de calor de cuatro días y acabamos de tener una de seis”, apunta la científica.

En la ría de Arousa, cofradías de pescadores y ecologistas, unidos en una plataforma que desde hace años denuncia el deterioro de la zona, ponen el foco en los datos oficiales de la Xunta. Según estos registros, la producción de almeja cayó desde 2000 a menos de la mitad y la de berberecho ha ido retrocediendo desde 2008 hasta quedarse en solo un 23% de extracciones en la pasada campaña. Las mariscadoras de A Illa de Arousa coinciden en que el cambio en la cantidad y tamaño de los bivalvos “es una realidad palpable en toda la ría” que se ha agravado incluso en los dos últimos años. “Desde hace años notamos la caída paulatina de berberecho, que fue un puntal económico para el sector, y una ralentización del crecimiento de la almeja, pero los dos últimos años han sido fatídicos y estamos ante un declive de la producción”, lamenta Carmen Dios.

En esta ría, un 75% de la producción de bivalvos ya se obtiene por aportación de semilla porque, si no, ya no habría prácticamente ejemplares para vender. “Cuando era niña, en la playa, para coger un puñado de arena para hacer un castillo había que separar el marisco, pero hoy esa abundancia es parte del pasado y estamos metidos en un círculo vicioso que no se acaba de aclarar. Y la proliferación de algas por el uso de fertilizantes también está restando oxígeno a las especies”, explica Dios, que es mariscadora desde los 14 años y ahora tiene 46.

La Consellería do Mar de la Xunta reconoce la influencia del cambio climático en la producción marisquera, pero apunta también a otros factores como patologías, depredadores o situaciones excepcionales como la pandemia. A su juicio, las variaciones que arrojan las cantidades de marisco extraídas, tanto al alza como a la baja, revelan que los efectos en la producción son desiguales según las zonas. El pasado año se vendieron en las lonjas gallegas más de 7.000 toneladas de moluscos bivalvos, una cifra levemente inferior a las 8.000 comercializadas de media desde 2014. La mala situación de unas rías, esgrime, se compensa con la de otras que están mejor.

Frente a los estudios científicos que constantemente reclama el sector, Mar defiende el “seguimiento constante” del estado de los bancos marisqueros que se está realizando y el trabajo “intenso” que se desarrolla en colaboración con las cofradías de pescadores allí donde se detectan descensos en la producción. “Entendemos que el impacto del cambio climático debería ser generalizado, pero el análisis de los datos muestra que hay zonas, independientemente de su situación geográfica, que están en peor situación, como pueden ser las rías de Arousa y Ferrol, en las se está trabajando intensamente para impulsar su productividad, mientras que otras están logrando buenos resultados, como las rías de Muros, Noia y Pontevedra”, subraya la consellería."                    (Elisa Lois , Sonia Vizoso , El Pais,  31/07/22)

11/5/22

O futuro do mar en Galicia... Cando os netos xa non queren o traballo dos avós

 "A falta de relevo xeracional é moi preocupante no futuro", di Miguel Ángel Iglesias, patrón maior de Rianxo. A crecente presenza de "traballos máis modernos" provoca a falta de interese polo mar na xente nova do pobo. A Covid e a crise económica agravan a situación.

 Cando se fala do mar en Rianxo, non só se fala dun atractivo turístico, senón tamén do centro da súa economía. De feito, a relación entre a vila e o mar enténdese á perfección analizando o peso económico das súas actividades.

 Segundo os datos facilitados polo patrón maior de Rianxo, Miguel Ángel Iglesias, o sector mariñeiro supón actualmente un 20% do PIB total do pobo. Aínda que é unha porcentaxe importante, hoxe en día hai outras moitas actividades fóra do mar que acaban sustentando o resto da economía do pobo. 

Porén, hai menos dun século a situación era bastante diferente. Daquela, a dependencia do mar na vila era case plena, chegando a supoñer arredor dun 90% do seu PIB. Como consecuencia, practicamente todos os rianxeiros acababan tendo un vínculo directo coas actividades mariñeiras, e ditas labores ían traspasándose de xeración en xeración. "Sen o mar non existiría Rianxo, polo menos tal e como o coñecemos hoxe en dia", afirma Iglesias.

O mundo mariñeiro que coñecemos na actualidade pouco ten que ver co de hai un século. Máis aló dos problemas que rodean ao sector actualmente, a falta de relevo xeracional é un dos puntos máis preocupantes de cara o futuro. O patrón maior explica que “a crecente presenza de ‘traballos máis modernos’, fai que a xente nova non aprecie o bonito do tradicional e da nosa cultura”.

Con todo, o paso dos anos tamén trouxo melloras para os traballadores, e especialmente para as traballadoras, conseguindo eliminar practicamente as etiquetas de xénero que envolvían ás diferentes labores. Pero, mudou tanto a situación do sector co paso dos anos?

O MAR E A CHEGADA DO SÉCULO XXI

"Ata o século XIV, o traballo do mariñeiro estaba enfocado no consumo propio. A partires de aí, pasaría a consolidarse como o traballo por excelencia en Rianxo e como unha das principais fontes de ingresos. Tal foi a súa importancia que esta herdanza chegou ata os nosos días pasándose entre as xeracións familiares", indicou o dirixente.

“É así que por exemplo no século pasado, o máis normal era ver familias que tiveran relación co mar dende avós a netos, unha costume que chega ata os nosos días. Malia isto, o certo é que esta tendencia leva anos rompéndose e perdendo forza, sendo cada vez máis as familias que deciden vender as súas bateas, ferramentas, etc”, afirma Iglesias.

MARISQUEO A PÉ, UN TRABALLO DE MULLERES

Hai case 100 anos, os conceptos de igualdade non estaban asimilados dentro da sociedade, é máis, apenas existían. Daquela o perfil do traballador no mar aínda estaba moi diferenciado entre ambos xéneros, e as mulleres víanse privadas das súas liberdades.

“Antes o mariñeiro era o cabeza de familia, xa que os homes eran os que facían o traballo ‘duro’, e mentres, a muller quedaba na casa, traballaba na conserva, ou como moito ía ao marisqueo a pé, pero era impensable que puidera realizar estes traballos”, explica o patrón.

Tiveron que pasar moitos anos para que a profesión fose normalizándose, pero a diferenza entre homes e mulleres faise cada vez máis pequena dentro do marisqueo a pé. A bióloga da Confraría de Rianxo, Amelia Caamaño, explica que “pouco a pouco vai quedando atrás o rexeite dos homes cara esa profesión”.

Dende dentro da profesión, a mariscadora Elisa Iglesias reafirma a visión de Amelia Caamaño e asegura que cada vez nota menos a diferenza entre homes e mulleres no marisqueo a pé. “Claro está que pode haber homes que o sigan pensando, pero a imaxe do marisqueo como un traballo de mulleres está case eliminada”, comenta.

CONTAMINACIÓN, COVID-19, E FALTA DE  FUTURO?

Hai moitos problemas que se escapan a simple vista e que provocan un forte descontento na maior parte dos mariñeiros da zona de Rianxo. Para corrixir iso, a xestión debe ser moi precisa, e o patrón maior é totalmente consciente. “Problemas como a contaminación ou o furtivismo sempre estiveron presentes, pero a Covid-19 foi outro dano máis para nós, e bastante máis importante por todo o que supuxo”, afirma.

Especialmente no caso da contaminación, a problemática segue agravándose a cada ano que pasa. Segundo explican Abelardo, Ramón, e Elisa Iglesias, traballadores que dependen da calidade dos seus produtos, a contaminación supón un dano enorme.

“Despois de tantos anos, ves como a contaminación é un dos problemas máis grandes que temos os mariñeiros, sobre todo porque non se atopan solucións polo momento”, comenta Abelardo.

O seu irmán Miguel Ángel Iglesias, explica que a situación actual é froito dun mal traballo que ven dende hai moitos anos atrás. Para tratar de corrixir este problema, reclama a colaboración da Consellería do Mar, xa que por si solos non poden facerlle fronte.

Pese a importancia da contaminación ou doutros problemas como o furtivismo, o que máis afectou recentemente foi a Covid-19. "A incidencia do virus deixou unha pegada económica que se prevé moi difícil de recuperar a curto prazo xa que as perdas económicas en 2020 para a Confraría foron dun 50%", concluiu Iglesias."                   (Pablo Chao, Galicia Confidencial, 27/03/22)

9/5/22

El marisqueo se desploma en la ría de Arousa, la más rica de Galicia... y la Xunta dice que es porque llueve mucho

 "El marisqueo se ha desplomado en los últimos años en la ría de Arousa, la más rica de Galicia. 

Con exhaustivos datos de las caídas de producción de siete de las especies más emblemáticas, cofradías de pescadores, productores de mejillón y ecologistas han alertado este viernes de la crisis que arrastra el motor económico de esta ensenada, que tiene su costa norte en la provincia de A Coruña y la sur, en Pontevedra. 

Las organizaciones evalúan las pérdidas en 10 millones solo en la campaña de 2021. Culpan del desastre a la ausencia de medidas de protección medioambiental por parte de la Xunta y a los efectos de la ascendente inflación.

En una reunión celebrada este viernes en A Illa de Arousa, convocada por la Plataforma en Defensa da Ría de Arousa (PDRA), el sector ha hecho balance con expectativas pesimistas para la actividad productiva, aportando datos oficiales de la Xunta. Así, la producción de las tres especies de almeja (fina, babosa y rubia), con mayor peso económico, ha descendido desde 2000 a menos de la mitad, mientras la de berberecho ha ido cayendo en picado desde 2008 hasta quedarse en solo un 23% de extracciones en la pasada campaña, dejando de ser un recurso histórico fundamental.

El camarón, que mantenía desde 2002 una producción media de 34 toneladas anuales, en la actualidad ha bajado a 27 toneladas. El percebe es otra de las especies autóctonas más representativas que está en caída libre, denuncia el sector. Con capturas medias de 52 toneladas anuales en las dos últimas décadas, la producción se ha quedado en un 62% en 2021.

Siete cofradías y ocho organizaciones de productores mejilloneros, incluido el Consejo Regulador del Mejillón, denuncian en un comunicado “el incumplimiento de compromisos por parte de la Administración a la que llevamos años reclamando un mayor apoyo y vigilancia para proteger la ría de Arousa con recursos humanos, económicos y tecnológicos para investigar las condiciones ambientales, vertidos y calidad de la depuración de aguas residuales y de los ríos”.

El biólogo Xaquín Rubido, portavoz de la PDRA, explica que “en los últimos años ha habido un descenso continuado y sin repuntes en la producción de bivalvos en los arenales; hay desoves, pero no acaban de ser viables y convertirse en adultos”. “Es una situación anómala que requiere un esfuerzo de investigación y de recursos por parte de la Xunta”, demanda.

 Rubido advierte de que son “miles de familias” las que viven del marisqueo en la ría de Arousa y su actividad productiva primaria es un motor socioeconómico. El portavoz de la plataforma en defensa de la ría cree que los negativos datos expuestos este viernes “son fundamentales para hacer una previsión del futuro” y concluye que la preocupación por la “devaluación productiva” es “honda”, ya que “está repercutiendo directamente en los ingresos familiares”.

“Es urgente que la Administración deje de mirar para otro lado o desvíe el foco del problema dando públicamente argumentos que no se ajustan a la realidad, como responder, por ejemplo, ante el Parlamento de Galicia que llueve mucho”, reclama el sector. Los datos pluviométricos de Meteogalicia de los dos últimos años en la desembocadura del río Ulla, la zona extractiva con más impacto en el marisqueo de Arousa, apenas muestran fluctuaciones. Se sitúan en torno a la media de las dos pasadas décadas y las lluvias se han venido repitiendo de forma regular, tanto en periodos de buenos resultados productivos como ahora.

El sector niega que la lluvia explique el descenso productivo sostenido en el tiempo de las siete especies marisqueras más afectadas: “Demandamos que la Administración cumpla con sus obligaciones y dedique los recursos económicos, materiales y humanos para abordar con seriedad y datos científicos el problema al que nos estamos enfrentando”.                 (Elisa Lois, El País, 23/04/22)

3/5/22

Guerra entre mejilloneros y percebeiros por los acantilados de Galicia...

 "La explotación de la semilla de mejillón que se reproduce en el mismo hábitat que el percebe abre una pugna entre dos sectores punteros que facturan 220 millones de euros.

La extracción de la mejilla o semilla del mejillón que nace en las rocas, el hábitat donde también se reproduce el percebe, ha desatado en Galicia una batalla por el control de estos acantilados, que históricamente ha sido un soporte económico exclusivo de los mejilloneros. 

El detonante del conflicto fue un decreto de 2019 de la Consejería del Mar de la Xunta que marca zonas de exclusión para proteger el percebe, buscando el equilibro entre la supervivencia de esta especie y la extracción de mejilla. El cambio ha puesto en pie de guerra a los mejilloneros. Un grupo de productores llegó a acorralar y zarandear en un acto oficial a la consejera del Mar, Rosa Quintana, al grito de “traidora”. “Nos han colgado la etiqueta de violentos, pero no lo somos”, defiende Ricardo Herbón, presidente de la organización de mejilloneros Opmega.

La nueva normativa, que contempla cambios en la conservación y explotación de todos los recursos marisqueros, fue recurrida por las cinco principales asociaciones de mejilloneros en los tribunales. Sin embargo, el recurso fue desestimado por el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG) el pasado año, lo que tumbó las pretensiones de reconducir los planes de la Xunta. Para el sector mejillonero, el decreto acaba con lo que ellos mismos definen como “un monopolio”, y son críticos con que los percebeiros, bajo convenios con las cofradías, puedan también comercializar la semilla que luego se desarrolla en las cuerdas de las bateas durante un año como mínimo. En cambio, para el alto tribunal la norma “establece una cautela dirigida a proteger los recursos marisqueros, en particular el percebe, haciendo frente a la coexistencia de dos recursos en el mismo espacio físico”.

El malestar en el potente sector mejillonero ha ido en aumento mientras espera respuestas de la Consejería del Mar, como la apertura de nuevas zonas de extracción. La impaciencia de los productores ha elevado la tensión en las reuniones que están manteniendo con la consejera del Mar después del violento incidente del pasado 4 de febrero. Ese día un grupo de mejilloneros persiguió a Quintana, acusándola de “traidora”, a la salida de una reunión en el Instituto Tecnológico para el Control del Medio Marino en Vilagarcía de Arousa (Pontevedra). Los manifestantes bloquearon el acceso a los coches oficiales de Quintana y su equipo, que tuvieron que retroceder y refugiarse en el edificio hasta que intervino la policía.

Un mes después, el sector bloqueó el casco histórico de Santiago para protestar por las restricciones. Unos 3.500 bateeiros, según la Policía Local, cifra que los organizadores elevaron a 15.000, exigieron la ampliación de zonas de extracción de mejilla. En este escenario, la voluntad de diálogo de Quintana, doctora en biología con una tesis sobre el mejillón y uno de los miembros más veteranos y valorados del Ejecutivo de Alberto Núñez Feijóo, es compartida con las federaciones de cofradías.

“No pueden culparme de arrebatarles un recurso porque se trata de un espacio de dominio público y hay que explotarlo como demanda la Unión Europea, pero es lógico que cueste adaptarse a cambiar la forma de trabajar que viene desde 1947”, responde la consejera, Rosa Quintana. “Mostrar su desacuerdo es normal y mi respuesta siempre es el diálogo con el máximo respeto a los dos sectores porque somos un ejemplo de gestión en Europa y también lo queremos ser en el respeto medioambiental”, añade.

Quintana ha convocado a los representantes de los bateeiros para alcanzar acuerdos como prorrogar la extracción de mejilla o incluso mantenerla abierta todo el año. Sobre la mesa está una nueva normativa de consenso que actualice la orden que regula la extracción de mejilla desde 2000, pero las reuniones a tres bandas no han puesto fin al conflicto y en alguna ocasión los representantes del sector mejillonero han abandonado los encuentros incluso antes de que la Administración expusiese sus propuestas.

“La indignación ha crecido porque no vemos que las promesas de abrir zonas de extracción se cumplan y el tiempo de recogida de esta campaña se acaba”, admite Herbón desde la organización de mejilloneros Opmega. “Nos han colgado la etiqueta de violentos, pero no lo somos, solo defendemos la campaña porque las familias y las empresas tenemos que vivir. La solución definitiva no la vemos clara porque faltan estudios científicos que avalen el decreto de la Xunta que nos parece una exageración”, defiende.

La consellería también se ha comprometido a abordar un estudio que revise, una vez más, la producción de mejilla en la costa galega para buscar alternativas con la posible creación de instalaciones para criaderos o hatcheries. A pesar de las polémicas restricciones, la extracción de la mejilla está en línea ascendente y se ha triplicado en los últimos años. De las 750 toneladas en la campaña 2017-2018, pasó a las 2.300 en el período 2020-2021. Además, el sector mejillonero ha sufrido una menor incidencia de biotoxinas. “El diálogo está muy bien, pero hay que dar un golpe en la mesa para que sea productivo, porque hay zonas donde la mejilla no es válida para el engorde. El problema puede prolongarse en el tiempo”, puntualiza Herbón.

El sector percebeiro reclama a los mejilloneros que cedan ante lo que es “justo”. “El objetivo ha de ser preservar el percebe, porque el que se cae de la roca al coger la mejilla no se puede pegar con Loctite [un potente pegamento], se pierde”, advierte José Rosas, presidente de la Federación de Cofradías de Pontevedra. “Nosotros somos tan importantes y numerosos como ellos, pero los mejilloneros tienen alternativas de producción mientras nosotros no y hay rocas que quedan peladas como una carretera”. Rosas pide no entrar en una “vorágine de confrontación” sin dejar otra salida que los tribunales. “Somos compañeros, pero ya no podemos ceder más, hay que hablar con respeto, sin saltar las vallas”, demanda.

Tercer productor mundial de mejillón

España es el tercer productor mundial de mejillón, después de China y Chile. La producción gallega representa el 97% del molusco nacional, con más de 4.000 empleos directos, según Ocupesca, y 3.500 bateas que se concentran en A Coruña, Vigo y Vilagarcía de Arousa. La cifra de artefactos se mantiene estable desde que se implantó el régimen de concesión en los años noventa, otorgadas hasta un máximo de 50 años y prorrogables cada 10.

La actividad del sector mejillonero en 2021 estuvo marcada por una fuerte recuperación tras el impacto de la pandemia. El precio medio por kilogramo de bivalvo alcanzó los 0,55 euros, la cotización más alta de la serie histórica que se ha reflejado en la facturación al alcanzar los 139 millones, rozando así las cifras de 2004 cuando se registró la mayor producción. “Los resultados son buenos pero tenemos que mantenerlos porque si decaen es la debacle”, subraya Ricardo Herbón. “Tenemos un problema muy serio que hay que resolverlo, y decir que la facturación va bien es enviar un mensaje erróneo”, añade.

El sector de las bateas es el principal beneficiario de las ayudas destinadas a la acuicultura, que se cifra en torno al 80% de estos fondos públicos, según fuentes de la Xunta. Sin embargo, el colectivo percebeiro, que da empleo a unos 1.000 mariscadores, solo recibe subvenciones a través de las cofradías a las que pertenecen.

Los datos de producción de percebe también mejoraron un 25% en 2021 respecto al año anterior, alcanzando las 254 toneladas y una facturación de 8,8 millones de euros, lo que supone un incremento de casi el 40% en el mismo período. Este resultado se debe a la buena cotización del crustáceo con un precio medio de casi 35 euros el kilo, datos que suponen el 2% de los ingresos totales de primera venta de pesca fresca en Galicia. La lonja de A Coruña es la que ostenta la primera posición, según fuentes de la Plataforma Tecnológica de Pesca."               (Elisa Lois , El País, 30/04/22)

21/5/20

“O pobo sentíu unha humillación pola invasión dos bateeiros, como cando os falaxinstas chegaban a desvalizar as casas”


 Onte foi un punto de inflexión nese conflito coa chegada de case un centenar de bateeiros a Muxía. Un conflito que continúa esta mesma mañá de xoves na Coruña, ata onde se desprazaron moitos percebeiros da comarca para apoiar aos que onte estiveron en Muxía.


Porque onte había percebeiros de Corme, de Caión e da Coruña, apoiando aos homólogos muxiáns, ante a “invasión” de máis de 30 coches, con remolque, e un centenar de bateeiros. “O propio pueblo sentíu como unha humillación pola invasión, como cando os falaxinstas chegaban a desvalizar as casas”, explícanos en primeira persoa un dos 72 percebeiros da vila. “Viñeron provocar”, apunta un percebeiro, que ademais asegura que “onte xa intentaron dividirnos ofrecendo cartos aos que teñen lanchas”.


Foron momentos de gran tensión, con insultos, pero gracias ao Sarxento da Garda Civil e o Policía Local de Muxía, a cousa non chegou ás mans.


Ao remate os percebeiros foron falar co alcalde Iago Toba, e pensan manter reunións con todos os voceiros dos grupos municipais.


Posición confusa da Conselleira


Esta semana falou a conselleira do Mar, Rosa Quintana, tras unha reunión mantida co sector marítimo-pesqueiro da área coruñesa. As súas palabras demostran a posición confusa da Xunta neste momento, pois fala da necesidade de “compatibilizar as zonas”, se ben destaca “o ánimo dos sectores de chegar a un acordo, entendendo que nin os bateeiros necesitan o percebe nin os percebeiros necesitan a mexilla porque non teñen onde vendela máis que aos propios bateeiros”.
A Conselleira asegura que están “traballando para sombrear zonas e evitar conflitos”, pero por agora non se sabe nada.


Vixilancia 24 horas


A inacción da Xunta únese a outras problemáticas que sofren os profesionais do mar como é o furtivismo. A Directiva da Agrupación de Percebeiros de Muxía deu un paso adiante e se comprometeu a facer vixilancia 24 horas, o que conleva que os propios percebeiros pasen semanas sen apenas durmir.


Unha problemática moi difícil, pois xa houbo casos de denuncias por parte dos furtivos aos percebeiros, por supostas agresións, que poden ter consecuencias xudiciais. “Aínda por riba de defender o noso mar e o noso traballo, temos que sufrir estas cousas”, apuntan."                (Que pasa na costa, 21/05/20)

7/5/19

Masiva manifestación en Carnota para pedir o indulto para un percebeiro condenado por defender o seu traballo... dous furtivos sorprenderon a Martínez na caseta onde este gardaba o seu material "para tentar agredilo. El reaccionou defendéndose collendo unha raspa que se utiliza para extraer percebes e tiroulla á cabeza dun, facéndolle unha brecha. Polo que o denunciaron

"Máis de 1.000 persoas, segundo a organización, entre veciños, colectivos e confrarías concentráronse este sábado no municipio coruñés de Carnota para pedir o indulto para Manuel Martínez Lustres, expresidente dos 'percebeiros' de Lira, que ten que entrar en prisión tras ser condenado a tres anos de cárcere por unha agresión a un furtivo en 2013.

Tal como explicou a Europa Press Anxo Gómez, socio da Confraría de Pescadores de Lira, a manifestación, á cal asistiu, entre outros, o presidente da Confederación de Confrarías de Galicia, José Antonio Pérez Sieira, transcorreu sen a presenza de Martínez Lustres, "xa que se atopa abatido e sen forzas para asistir".

O acto foi aberto polo actor Miguel de Lira, veciño da localidade, quen escusou a presenza do afectado e deu paso ao patrón maior da Confraría de Lira, José Mariano Lago Louro, quen asegurou que "a opinión pública en xeral considera que a sentenza é moi dura e desmedida".

Lago Louro destacou que Manuel Martínez é "un home apreciado e querido" pola xente do mar e por todos os veciños, ao que definiu como un home traballador, honrado e pai de familia con fillos menores a cargo. Neste sentido, a confraría remarcou que o seu ingreso en prisión non repararía ningún dano e si supón unha grave situación de desamparo para a súa familia e "a indignación de todo o pobo".

Así mesmo, o depósito sostivo que o home condenado tivo que defenderse do "ataque sufrido por parte de 'percebeiros' furtivos cara á súa persoa e a súa familia", por mor do cal foi condenado a pena de cárcere, ademais de ter que asumir unha indemnización e as costas procesuais.
FEITOS

Segundo relatou a Europa Press Anxo Gómez, os feitos ocorreron en 2013, cando un grupo "moi grande" de furtivos estaban mariscando de forma ilegal, polo que os 'perdebeiros' de Lira trataron de impedilo.

"Ese día, varios furtivos perseguiron ata a súa casa a Manuel Martínez Lustres, quen chamou á Garda Civil, pero cando chegaron xa non estaban", explicou. Días máis tarde, dous dos furtivos sorprenderon a Martínez na caseta onde este gardaba o seu material "para tentar agredilo".

"El reaccionou defendéndose collendo unha raspa que se utiliza para extraer percebes e tiroulla á cabeza dun, facéndolle unha brecha. Polo que o denunciaron", lamentou."                   (Galicia Confidencial, 13/04/19)

26/11/18

El viaje del percebe... De la roca a la mesa en menos de 24 horas...

"La leyenda cuenta que Hércules mató al gigante Gerión y enterró su cabeza frente al mar en A Coruña, en un promontorio sobre el que mandó construir la torre que lleva su nombre. Pero más allá del mito y de la calavera que adorna el escudo de la ciudad, lo que reposa bajo los cimientos del faro en activo más antiguo del planeta es el tesoro marino más apreciado en esta región atlántica.

 “Aquí crece el mejor percebe del mundo”, dice orgulloso Domingo Méndez Barreira, de oficio percebeiro, uno de esos hombres que arriesgan la vida en busca del marisco esculpiendo la roca. Domingo, de 44 años, se baja la cremallera del traje de neopreno hasta la cintura y deja al descubierto un gran tatuaje en la zona lumbar, en letras góticas de caja alta, que dice “Cornucopiae”. Es el apellido culto de una variedad de percebe, en latín Pollicipes cornucopiae, o pulgar del pie de la abundancia, literalmente.


Durante siglos confundido con un molusco, el percebe es un crustáceo de piel membranosa negra con base anaranjada y rematado en una uña dura como el sílex, conformada por placas calizas con pinta de muñón que le dan el aspecto de un bicho extraterrestre. Pese a su extraña forma —o también por eso—, es el marisco más buscado en la costa, el más cotizado en la lonja y la plaza, el más apreciado en la mesa.

 Aunque aparentemente tenga todas las de perder: “Es caro, te mojas las manos para comerlo y estéticamente es feo. Pero tiene un sabor único. Es como entrar en el mar con la boca abierta”, dice Iván Domínguez, cocinero de la llamada gastronomía atlántica, que explota las bondades de la geografía coruñesa, una península en la que se captura, vende, cocina y come el percebe que crece en los mismos pies de la ciudad. Su ruta es corta e intensa: en 24 horas viaja de la roca al plato en un radio de dos kilómetros. Y sin salir del casco urbano.

Jueves, a las 11.00

Con 13 años, Domingo se escapaba de su colegio, a 200 metros de la playa de las Amorosas, para pescar pulpos con los amigos del barrio de Monte Alto, corazón pescador de A Coruña, “de donde salen el 90% de los percebeiros”.

 Cuando vio que el mayor de la pandilla ganaba un buen dinero vendiendo esos bichos que arrancaba de la roca, se animó a imitarlo: sacó 7.000 pesetas (hoy unos 42 euros) en su primera marea. Tres décadas después, aquel chaval es uno de los únicos seis percebeiros con licencia que continúan mariscando a pie en la ciudad. Hay otros 36 que acceden a las piedras e islas por barco. Y muchos más sin permiso. Furtivos.

En aquellos años ochenta de la infancia de Domingo no estaba regulado todavía el marisqueo del percebe, y el mar estaba tan lleno que “salían las nécoras y los pulpos para fuera. Ser percebeiro era casi marginal, y es curioso, porque ganabas mucho dinero”. Hasta el año 2000 no se creó una agrupación dependiente de la cofradía de pescadores.

 “Parece que no interesaba, teniendo el cajero automático ahí al lado”, dice con sorna. Desde entonces son autónomos y se ciñen a un plan de explotación, con 12 días al mes abiertos a la labor —si el tiempo lo permite— en diferentes zonas de la ciudad y la costa colindante, dos horas antes de la primera marea baja diurna.


Un jueves de verano, poco antes de la bajamar, el percebeiro va nadando con aletas y gafas de buceo hacia la Illa do Pé, uno de los islotes que rodean las rocas de la Torre de Hércules, testigos del embarrancamiento, incendio y vertido del petrolero Aegean Sea en 1992.

Este lugar es un nombre mítico entre los pescadores, como la Illa do Boi, Vaca, Becerro o Galera, auténticos paraísos del marisco, pues solo se abren tres meses al año, sufren menos el furtivismo y por ende rebosan de género. En los farallones se ve a un grupo de percebeiros afanándose por recoger todo lo posible entre los recovecos y la espuma de las olas, sin pasarse del tope permitido de siete kilos por jornada.

A simple vista trabajan juntos, pero van por libre: “Podemos llevarnos bien o mal, pero en la roca somos hermanos. Si ves a un compañero en apuros, ayudas”, cuenta Domingo, de cuerpo menudo y fibroso, aún mojado y con la bolsa de costado llena de percebe, en las rocas que se unen con el cemento del estacionamiento del Aquarium Finisterrae.


La mística que rodea al oficio va unida al peligro y la vocación. “Uno no se levanta un día y dice: ‘Quiero ser percebeiro’. Tienes que vivir en un barrio como Monte Alto y tener enfrente el mar”, dice. Para ser bueno hay que tener un sexto sentido, como un futbolista o un maestro de artes marciales.

“Entrenando puedes jugar en Primera, pero para ser Maradona o Messi tienes que nacer. Pero ojo. Aquí puedes poner a un deportista de élite y a lo mejor se lo lleva la primera ola”. Domingo presume de conocer cada agujero de cada roca de la costa coruñesa. “Es como coger setas, pero más fácil de encontrar, porque el percebe siempre está donde rompe la ola”. Hoy trabajan mucho más preparados que antes, con traje y guantes, sin hipotermias ni heridas. Domingo cuenta que hace años no podía meter las manos en los bolsillos a causa del dolor.

Ahora va pertrechado para manejar la ferrada, solo uno de los muchos nombres de la palanca de acero que le permite arrancar los percebes sin dañarlos, mientras habla a gritos y salta con agilidad de roca en roca. “El percebe no tiene ni un enemigo en el mar, porque es tan duro que no pueden con él”. Ha terminado la jornada. Por la tarde lo lleva a su subastador de la lonja y ya sabe lo que sacará de la marea. Ha sido “de las buenas”: alrededor de 400 euros.

Viernes, 6.00

De un segundo a otro empieza a subir un rumor por las paredes húmedas de la lonja de A Coruña: “120, 119, 118…”. Varias voces superpuestas, con diferentes timbres y cadencias, cantan la cotización en euros del percebe. Los subastadores, cada uno con sus cajas rebosantes, marcan el precio inicial y lo gritan frente a los compradores: mayoristas, exportadores, placeras (vendedoras de marisco y pescado en el mercado) y algún restaurador.

Todos cruzan miradas y desafían en silencio. Algunos de esos clientes rebuscan en las cajas, tocan, huelen el género y cuando empieza a bajar —“83, 82, 81...”— un avezado frena una caja con los mejores ejemplares y la reserva. La lonja es un edificio gigantesco, apaisado y diáfano, ubicado entre el muelle pesquero y el aparcamiento de camiones: el lugar y tiempo justo para vender la mercancía.

La sala 8, donde se subasta el percebe, tiene un punto de decorado cinematográfico. Al fondo, en un portalón abierto al mar, un barco descarga kilos y kilos de nécoras y camarones; por el medio, estibadores arrastran con garfios las cajas de marisco reluciente, un pescador pasea con las manos atrás como un jubilado de obra, ajeno a la subasta, que es un duelo tenso y amigable a la vez: “La lonja es un mundo cabrón.

 Tienes que ser más avispada que el resto”, dice Fátima de Arévalo, subastadora, que lleva 32 años al frente de la empresa Casa Cortés, en funcionamiento desde hace más de un siglo. “El que más y el que menos está a ver qué puede arañar”.


Las empresas familiares se suceden a un lado y a otro de la lonja. También entre exportadores como Santos Arranz, cuya compañía homónima lleva cinco décadas en el negocio. En este tiempo han cambiado las formas de trabajar —hay teléfonos móviles e Internet—, pero sigue mandando el capitalismo ajustado milimétricamente a la oferta y la demanda: “Como no se sabe nunca lo que hay cada día, venimos a las seis de la mañana, vemos, informamos a los mercados centrales de las principales ciudades, ellos nos informan de lo que tienen allí y una vez que empieza la subasta de aquí volvemos a comunicarnos para pasar orientación del precio.

Allí ya ha empezado la venta y a los 10 minutos se hace el pedido, todo en tiempo real”. ¿Y antes de los móviles? “A intuición. Pero estando aquí ya sabemos que está el mejor género”, opina. Y no es el único.




“El percebe de la Torre para mí es el mejor del mundo y aquí se vende muy bien”. Hoy es un buen ejemplo. Varios compradores esperan su oportunidad apostados entre cajas. Lo experiencia lo es todo. Los miman, los cogen, los pesan, los huelen. Uno pone la mano como una concha en la oreja para escuchar la cotización.

 Han pasado 15 minutos y la cotización ya baja de 10 en 10 céntimos: “37,20 euros, 37,10, 37…”. Queda aún la mitad de la mercancía. Fátima sigue cantando con su soniquete reconocible. Talonario, bolígrafo, riñonera y bolsa de cuero cruzada. Pasada media hora desde el inicio, está todo vendido. O casi. Le queda una caja, curiosamente con el percebe más gordo y grande. Tiene una razón: a diferencia del resto del lote, su cotización se ha frenado en 45 euros por deseo expreso del percebeiro que lo cogió. “No quiere ponerlo a menos.

 Y es un riesgo, porque así quizá no lo vendamos. Ahí está él”, dice señalando con el pulgar por encima del hombro. A Avelino Mosteiro, de piel curtida, no se le mueve ni una ceja, apoyado como está con el codo sobre una rodilla en alto. “Lo aguanto a ese precio porque lo vale”. Finalmente llega un comprador para Avelino y la subastadora. Sonrisa de oreja a oreja de ambos y a pensar en mañana.

Ya no se oye el murmullo porque no queda nadie. Tampoco hay más género que un par de descartes sobre el suelo. Son las 6.45 y el percebe vuelve a viajar: de la lonja al mercado de abastos.

Viernes, 7.30

A 200 metros del puerto huele a mar y también a café. Varias señoras —algún joven también— llenan baldes de agua y extienden el hielo a paladas sobre los mostradores. Están preparando el escenario cotidiano del mercado más céntrico de A Coruña, el de la plaza de Lugo, con su pescado y su marisco luciendo frescura de anuncio.

Es el momento en el que las nécoras babean, los pescados miran con la boca abierta y aún no hay runrún de compradores. A esa hora apenas amanece, pero las placeras llevan casi media jornada laboral. Así lo cuenta Dolores Tenreiro, una de las más veteranas: “Vamos todos los días a la lonja. Lo que se paga allí tiene garantizada la calidad. Entre pescado y marisco, hoy compré 33 kilos y espero venderlo todo”, narra.

Los precios suben en un porcentaje fluctuante respecto a la subasta, la ganancia de la placera. Hoy los percebes grandes que vende Tenreiro van a 65 euros. Los siguientes, a 45. A lo largo de la mañana atenderá a clientes particulares, algunos restauradores y también hará los pedidos “de fuera”. El viaje del percebe no siempre acaba en Galicia, aunque ya haya tocado mercado. Lo sabe también Belén Noriega, de Mariscos Longueira, otro ejemplo de empresa familiar: “Mi abuela empezó hace 60 años en este mismo puesto”.

Noriega atiende a clientes de toda España y les garantiza la entrega en 24 horas. “Y ni fotos piden del producto”, dice. “Porque percebe hay en otros lados, pero no es como el nuestro. Es el mar: más batido, más frío, con más fitoplancton. El mejor percebe es el de uña roja, culo rojo, con piedra en la base y sin cortar. Hay que olerlo y tener la pituitaria muy afinada”. Hoy el suyo más caro va a 80 euros. “Pero este, en un mercado de Madrid, no bajaría de 150”, remata.
Viernes, 11.00

“Auga a ferver, percebes botar.
Auga a ferver, percebes quitar”.

La receta tradicional del percebe es un poema. Se hierve agua con sal —o agua de mar, aún mejor— y se echan los percebes. Apenas vuelve a romper el hervor, se quitan. Dos minutos como máximo. “Yo incluso los saco un pelín antes. Cuando el percebe es grande, a lo mejor espero unos segundos más, pero si no, al primer plop retiro para que quede al dente”, relata el cocinero coruñés David Abuín frente a un gran plato de percebes de uña rojo carmín.

 “Mucha gente echa laurel para darle más sabor, pero para mí es innecesario”, añade. David es dueño del restaurante familiar Abuín, que lleva 30 años ofreciendo exclusivamente el producto fresco que compra cada día en el mercado vecino de la plaza de Lugo. No dispone de carta: “Hoy tengo nécoras, ostras, besugo, sargo, merluza y percebes”, recita.

El comensal elige y pide precio. En el caso de los percebes, se venden al kilo o fracción y difícilmente baja de 60 euros. “Hoy tengo uno de 120. Pero es que es bueno, bueno”. Abuín defiende la dieta atlántica —“pescado, marisco y huerta, todo fresco y de aquí”—, que en los últimos años ha ganado nombre en las cocinas, incluso como etiqueta gastronómica.


De hecho, Iván Domínguez habla de “militancia atlántica”, como se lee en su camiseta. Domínguez prepara su primer proyecto personal tras su paso por el recientemente cerrado restaurante coruñés Alborada, que contaba con una estrella Michelin. Repetirá la fórmula de los grandes restaurantes locales: abrir cerca del mar que rodea A Coruña, “el kilómetro cero del Atlántico”, proximidad total para defender esa idea de gastronomía gallega.

 “Aquí nos nutrimos del Atlántico, pero le faltaba un ­nombre, un sello, algo que uniera”, opina. El común denominador es conocido: “Ir al mar y cocinar a 100 metros de donde se recoge, o lo mismo en el interior de Galicia con los productos de la tierra. La frescura, la honestidad del producto, el mar trasladado a los platos”, añade.


Domínguez se atrevió a alterar la receta tradicional del percebe y creó un plato al que dedicó infinidad de pruebas. Fue por encargo y lo llamó percebe a la sal. Quería salir de lo clásico, pero temía que se quedara blando, así que lo pensó como una lubina a la sal con alteraciones: en un recipiente como una olla de hierro, se cubre el fondo con algas —de la tipología lechuga de mar—, sobre las que se colocan unas piñas de percebes acompañados de codium, un alga fina de intenso sabor.

Encima se le pone otra capa de lechuga de mar. Pero a eso le faltaba “crearle un ecosistema, darle sensación del batiente en la roca”. Así que se le ocurrió hacer un merengue salado y añadirle licuado de codium. A diferencia del corto tiempo de hervor tradicional, Domínguez lo lleva al horno durante 20 minutos a alta temperatura, pero “es como si fuese a 80 grados” al estar protegido por esa especie de suflé marino.

Al sacarlo, se retira la costra, que no se come, y allí se descubre, primero con la nariz y luego en boca, algo inolvidable. “Está cocido en su propia agua interna, concentrando el sabor, con una textura algo más blanda pero sin pasarse”, dice Domínguez, que cambia el método pero no la esencia del viaje del percebe. “No podríamos entender Galicia sin ese sabor”.     (Arturo Lezcano, El País Semanal, 16/11/18)

5/4/18

La otra mafia de la costa de Galicia. Los furtivos salen con planeadoras de potentes motores y, buceando, “limpian las rocas que quedan bajo el mar. Se llevan el 50% del producto. Pueden sacar 6.000 euros en una noche y salen un tercio de las noches del año. Haz números...

"El chalé que tengo en la playa lo pagué con el dinero de las navajas”. Lo dice Ramón, el nombre ficticio de uno de los mariscadores furtivos más importantes de Galicia. Afirma haber llegado a capturar 140 kilos de navajas en una sola noche. Nació, creció y vive en las Rías Baixas, donde charla en la terraza de un bar mientras la lluvia golpea contra el toldo.

 “Empecé a ir al marisco furtivo a los 8 años. Soy hijo de marinero, tuve que ponerme a trabajar en el mar desde niño”. Lo que pasa que Ramón eligió hacerlo sin licencia: pesca y vende de forma ilegal. Es un furtivo.

Además de navajas, captura vieiras y nécoras. Lo hace buceando a pulmón o con botella. “Mientras yo bajo, un coche vigila los alrededores y otra persona espera en la superficie. Solemos sacar unos 60 kilos en unas 4 o 5 horas. He llegado a estar hasta 6 horas bajando a pulmón”.

A mediados de los 90 el marisco furtivo le dio millones de pesetas. Se compró un chalé, un piso en A Coruña y otro en Santiago de Compostela. “La clave está en tener cabeza. Yo voy mirando por el retrovisor como un loco, si veo el mismo coche tres veces me escapo y suelo bucear por las noches, a las 3 de la mañana. Vamos cuatro o cinco personas. Estamos organizados”.


Tan organizados que la Guardia Civil y el Servizo de Gardacostas de la Xunta de Galicia protagonizan desde hace años un combate, a veces demasiado literal, contra lo que comienza a perfilarse como una mafia. La otra mafia de la costa gallega.

 

“Igualiños que los contrabandistas”


Según datos de la Consellería do Mar de la Xunta de Galicia, en el año 2016 se decomisaron 73.140 kilos de marisco ilegal en la Comunidad. El año pasado la cifra creció hasta los 175.074 kilos.

“En Galicia tenemos un problema, hay que admitirlo, pero yo insisto en que no es una situación dramática”. Lo dice Lino Sexto, subdirector general del Servizo de Gardacostas de la Xunta. “Hemos mejorado en un problema que aquí es muy viejo y contra el que es muy difícil luchar”. 

El furtivismo solo es delito desde la reforma legal de 2015, en la que se recogen hasta penas de prisión. Ningún furtivo ha acabo nunca entre rejas. “Les compensa pagar la multa, algunos se sienten intocables”, dice Lino.

En Muxía, un pueblo pesquero de la Costa da Morte, Moncho do Pesco, percebeiro jubilado, cuenta que los furtivos aparecen con planeadoras de potentes motores y, buceando, “limpian las rocas que quedan bajo el mar. Se llevan el 50% del producto. Pueden sacar 6.000 euros en una noche y salen un tercio de las noches del año. Haz números”.

Llegan por mar y tierra, se colocan para vigilar en puntos estratégicos, a veces armados con palos y estacas, y salen cargados con cajas de percebes, según explica Moncho. “Como los contrabandistas, igualiños”.

Suso es vigilante costero en la Cofradía de San Telmo de Pontevedra. Las cofradías de pescadores en Galicia tienen la obligación de organizar turnos de vigilancia para evitar el furtivismo. El compromiso no se cumple en muchas partes de la costa gallega y, donde se cumple, los vigilantes no tienen ninguna opción frente a los furtivos. 

“Son una mafia. Apunta eso: una mafia”. Suso grita enfadado, mientras desata un cabo de su embarcación en el puerto de Campelo. “A mí me quemaron el coche hace un mes y la semana pasada me rompieron los faros de otro. Ayer mismo me agredieron y me rompieron las gafas. Te voy a decir una cosa: ¡son peores que los narcos!”, grita zanjando la conversación.


“Estos grupos están organizados, ganan mucho dinero y dejan claro lo que hacen. Tienen cochazos, pasean motos de gran cilindrada y se compran pisos".

En Galicia existen furtivos que apañan unos cuantos kilos de centollas o nécoras para subsistir. Pero, por encima de ellos, existen grupos que mueven miles de euros y venden toneladas de marisco, sobre todo almejas, vieiras y navajas, el producto que más dinero genera por consumirse todo el año.

“Estos grupos están organizados, ganan mucho dinero y dejan claro lo que hacen. Tienen cochazos, pasean motos de gran cilindrada y se compran pisos. Como si fueran narcos”, explica un mariscador legal y miembro de una cofradía de la costa. “De hecho, algunos los son. Compaginan el marisco con el tabaco y la droga. Mira ‘Os Fanchos’, el clan del tipo ese de Diana Quer. Esos le dan a todo. Pero es que no hace falta. Los grupos potentes de furtivos mueven más dinero que los contrabandistas”.

“El problema es que la mayoría de gente sabe quiénes son”, dice Lino Sexto. “El furtivismo está tolerado, se acepta en Galicia. Esta gente no se esconde, al revés, les gusta la ostentación”. Hace cuatro días, el temporal dejó varias playas de Fisterra cubiertas de vieiras. Los vecinos dieron buena cuenta de ellas. “Hasta el alcalde dijo que eso era normal. ¡Y eso que es biólogo! No hay una conciencia del daño que el furtivismo supone”, cuenta Lino.

Dice Moncho, en Muxía, que sabe perfectamente quiénes son los grupos de percebeiros ilegales. “¿Y qué voy a hacer? ¿Pelearme con ellos? Ese no es mi trabajo”. En la ciudad de A Coruña, a día de hoy, es normal ver a los furtivos vendiendo percebes por las calles de la ciudad. Lo venden todo en menos de una mañana.

 

La guerra


“Tuvimos muchos problemas en la ría de O Burgo [ría pegada a A Coruña] hace unos años”, cuenta Enrique Rodríguez, de Operaciones del Servizo de Gardacostas. “Varias familias cogían allí almejas y usaban a niños como escudos contra nosotros. A mí me abrieron una ceja de un golpe y tiempo atrás acabaron a tiros con la Guardia Civil”.

Javier -de nuevo nombre ficticio- es otro mariscador furtivo. No es como Ramón, que mueve una gran cantidad de dinero y kilos de marisco. “Yo lo hago porque tengo que ganarme el pan. Yo no hago nada malo, solo trabajar. ¿Qué me tienen a mí que decir los Gardacostas? Los violentos son unos pocos, la mayoría somos honrados que solo queremos dar de comer a nuestra familia”.


En el puerto de Marín, al lado de la ciudad de Pontevedra, Enrique nos invita a embarcarnos en el Irmáns García Nodal, uno de los buques de la Xunta en su lucha contra el furtivismo. 

Botando sobre las olas de la ría pontevedresa, Enrique explica que “el Servizo cuenta con ocho bases operativas a lo largo de toda la costa”. Después añade: “Entre ellos se la juegan mucho. Nos dan chivatazos todo el rato: oye, que estos van a salir esta noche, oye que este va sin licencia… Tenemos confidentes entre ellos”.

Lo llamativo, tal y como relata Ramón, es que la información vuela de ida y vuelta. “Yo sé las horas y los días exactos en los que van a salir los Gardacostas. Tenemos gente dentro. No hay problema”, sonríe. Y, si aparecen, no los cogen: los furtivos tienen los motores más potentes de la ría.

 

Los mejores restaurantes de A Coruña


“El foco hay que ponerlo en las vías de comercialización. Ahí está la clave”, afirma Lino Sexto. Las organizaciones de furtivos no encuentran ningún problema para colocar su mercancía. “Yo lo vendo a los mejores restaurantes de A Coruña y Santiago. Si te digo los nombres te echas las manos a la cabeza”, cuenta Ramón. “Les llevo lo que me piden, hacemos la factura a nombre de un compañero pescador legal y listo”.

El problema es que el marisco furtivo en Galicia también se coloca en cultivos, viveros, depuradoras, cetáreas y lonjas. “Muchos furtivos tienen licencia de pescador y, si no, alguno del grupo la tiene. Así que se vende y se coloca por todas partes. Ay, el día que investiguen bien a fondo las depuradoras gallegas”, dice Ramón, el mariscador furtivo.

Lo cuenta en un restaurante de las Rías Baixas. Cuando termina la charla, se levanta y señala el acuario vacío donde tendrían que estar las piezas de marisco vivas. “¿Sabes por qué está esto vacío?”. Es el propio camarero quien responde: “¡Porque hace un mes que no nos traes nada!”. Todos ríen.

 

La verdadera mafia


En una numerosa cofradía de pescadores de la Costa da Morte nadie quiere hablar. Uno por uno los pescadores se niegan a conceder una entrevista cuando conocen que el tema a tratar es el furtivismo. Tras una decena de negativas, uno se acerca con susurros y la condición del anonimato: “¿Sabes por qué nadie quiere hablar? Porque la mayoría de mariscadores y pescadores gallegos incumplen. Son también furtivos”.

“¿La mayoría?”, se pregunta Ramón, el furtivo de las Rías Baixas. “Yo te digo que el 100%. Esa es la verdadera mafia”.

Se trata del llamado furtivismo interno. “Supone el 95% de las incautaciones y del problema”, dice Lino Sexto. “Hay un problema grave con las capturas, los tamaños y las vedas”. El pescador de la cofradía de la Costa da Morte retoma: “Aquí todos hacen trampas y cada uno va a lo suyo. No hay un compromiso, una unión. Lo típico de Galicia. Entonces nadie denuncia a nadie y todos toleran porque nadie está limpio”.

“No hay una verdadera conciencia del problema”, añade Lino. Y Ramón, el furtivo, remata: “Nunca se ha hecho nada en serio para que exista esta conciencia. Si de verdad se hiciesen las cosas bien, si se formara y educara a los mariscadores, esto se solucionaba en dos días”.        (Nacho Carretero, El País, 26/03/18)

19/7/17

La labor femenina en las costas: detrás del arte de las mariscadoras gallegas


"El marisqueo en Galicia, más concretamente el de moluscos, siempre fue una ocupación de las mujeres de la costa. Una ocupación menor, como ir a sacar las patatas a la mínima parcela que poseía la familia. Mientras, los hombres salían a la mar o trabajaban en alguna fábrica, donde la había. Cosa seria. Sin embargo, andando en el tiempo, las mariscadoras tomaron su destino y su trabajo en sus manos, como tantos otros colectivos de mujeres por todo el país.

Ese es el motivo de Parábola de la abundancia, una instalación de los artistas Terry Berkowitz y Francesc Torres en el Museo do Pobo Galego en Santiago de Compostela (hasta el 24 de Septiembre). Ya es raro que un museo antropológico encargue una obra de arte actual e incluso más si se trata de celebrar con ella el 40 aniversario del museo. El caso es que la obra funciona desde ese doble punto de vista, como arte y como antropología.


Francesc Torres (Barcelona, 1948), de quien parte la primera idea del proyecto, tiene una trayectoria abrumadora y está considerado como un importante artista con especial incidencia en lo político y social. Siendo sus trabajos más que interesantes, hay un aspecto previo y no visible que debe destacarse en este contexto extra-artístico. En muchas ocasiones Torres se interesa por una historia y la investiga, sin saber a qué va a conducir esa investigación. Puede que sea a su propio bagaje personal, a una documentación, a un trabajo colectivo o a una obra de arte.

En este caso, Torres lleva muchos años yendo por Galicia e interesándose por lo que es una demografía peculiar y cuyas dinámicas sociales presentan rasgos muy diferenciados. Su interés por las mariscadoras es solo uno de los aspectos que ha ido conociendo de Galicia en general y de la Costa da Morte más en particular. La video-fotógrafa Terry Berkowitz también participó de esta investigación no académica sin un propósito preciso. Reconocer lo que es notable y profundizar en ello, quizás documentarlo. Finalmente se documentó entre 2014 y 2015, cuando esta exposición aún estaba lejos de concretarse.

Parábola de la abundancia: tres secciones

Al final y por una serie de casualidades surge la posibilidad de trabajar en un museo como el del Pobo Galego, cuyos fines y cuyo público potencial son, en principio, distintos a los de los centros de arte. Y esto se ha tenido en cuenta: se trata de una obra de arte para un lugar que no está consagrado al arte.

Parábola de la abundancia se divide en tres secciones. La primera es un espacio repleto de residuos de plástico, de metal, maromas, objetos de todo tipo recogidos en el mar y/o en las playas de la zona. 

Al fondo de la sala se proyecta un vídeo que muestra un paisaje vacío de la berberechería de Caldebarcos, una imagen que podría ser permanente debido a la polución que tenemos ante nuestros ojos solo en su forma más grosera pero que, según las mismas mariscadoras, ha influido incluso en el color y el olor del agua y ha reducido de forma drástica la producción. 

Para hacerse una idea y tras las catástrofes del Urquiola en 1976 y del Prestige en 2002, pero también del continuo vertido de aguas fecales sin depurar, la cantidad de mariscadoras se ha reducido de forma drástica, hasta las más o menos 4.000 de la actualidad.

La segunda sala está formada por los aperos de estas mujeres. Desde carritos inspirados en los de la compra pero progresivamente adaptados y fabricados ex-profeso, a rastrillos, azadas y la horquilla, un artefacto diseñado expresamente para estas faenas. Es una muestra del ingenio y la profesionalidad de unas mujeres cuya imagen aún no ha aparecido.

Lo hará en la tercera sala, donde se proyectan 10 fotografías sobre telas translúcidas en las cuales aparecen sendas mariscadoras o grupos de ellas en pleno trabajo. No hay nada de pretendidamente heroico ni exótico. Estas mujeres, auto-organizadas en casi toda Galicia, con sus estructuras y una capacidad reivindicativa notable, ya no son las pobres mujeres de los marinos que aportaban así un complemento a los ingresos del hombre de la casa. 

No hay más que ver las fotos, estas son trabajadoras conscientes y que lo mismo logran controlar el intrusismo que han logrado la explotación sostenible de un recurso frágil.

Viendo Parábola de la abundancia y cómo habla de algo sin recurrir a elementos narrativos obvios, resulta interesante compararla con otra obra donde las mariscadoras, si no protagonistas exclusivas, si tienen un papel central. Se trata de Costa de Morte (2013), de Lois Patiño. 

Un gran documental donde tampoco hay declaraciones, textos explicativos, voces en off, ese tipo de recursos propios del documental. Parece como si estas realidades no necesitaran más que mostrarse para resultar evidentes, despojadas de tragedia o de felicidad, vidas extraordinarias que hacen de lo extraordinario otra cotidianeidad. Y eso impresiona.

Si quiere salir de su nicho, tanto intelectual como demográfico, el arte de nuestros días podría plantearse operar en lugares como este Museo do Pobo Galego (una fundación privada con apoyo público y unos 1.500 socios). Hay docenas de museos en todo el país que ocasionalmente pueden recurrir al arte como otra forma de contar una realidad, social, urbana, rural, económica, estética o cualquier otra imaginable. 

Claro, en primer lugar hace falta que a esas instituciones se les ocurra. Pero también es necesario que el arte entienda que no tiene por qué responder únicamente a emociones o reflexiones individuales (del artista) sino integrar expectativas y contextos externos. No es algo obligatorio, habrá quien no se sienta cómodo trabajando, pero hay muchos artistas que, por su trayectoria, seguramente estarían encantados de pensar instalaciones como la presente.

El espacio entendido de forma artística

Pegado al museo do Pobo Galego se encuentra el CGAC en el cual se presenta la gran exposición de Luis Gordillo que ya estuvo en Sevilla. También hay otra exposición llamada Lugar: continxencias de uso. Son tres artistas, Patricia Esquivias, Luciana Lamothe y Sofía Táboas y la idea explicita es "un acercamiento a la significación existencial de la arquitectura y a la práctica artística en cuanto espacio no construido". 

Se entiende, pero desde otro punto de vista lo que se muestra son usos artísticos y por lo tanto escasamente funcionales de materiales de la construcción que suelen parecernos funcionales, aunque el eterno artificio en la arquitectura también esté hecho con ellos.

Esto resulta muy evidente en la pieza que abre la muestra Plataforma de construcción de Sofía Táboas (Ciudad de México, 1968). Se trata de pequeños cubos de 20 centímetros compuestos por diferentes materiales de construcción como tejas, tubos o perfiles. Otra obra es Construcción Primordial una reminiscencia de planta de castro celta realizada con ladrillos de cannabis entre los que sobresale un ladrillo dorado que debe ser el tesoro del castro.

Las instalaciones de Luciana Lamothe (Buenos Aires, 1975) tratan sobre todo los materiales (planchas de madera, tubos de andamiaje) y una especie de situación semi-arquitectónica. También tiene un ariete compuesto por tubos de ensamblaje afilados que han traspasado un tabique. Ahí se ven los agujeros, con el artefacto en reposo. La arquitectura contra la arquitectura tal vez. Es violenta la cosa.

La tercera, Patricia Esquivias (Caracas, 1979), trata mediante vídeo y fotografía de establecer paralelismos entre Galicia y la Nueva Galicia mejicana, uno de los dos únicos reinos del virreinato que instituyó, según parece, Isabel de Portugal. También presenta una obra llamada Casarrubuelos #11 que trata sobre la familia Barrera, los últimos artesanos-artistas del metal en Madrid. Está muy bien que se recuerde a estas personas, en este caso una dinastía.

Mientras esto sucede en Santiago y aunque aquí la situación diste mucho de ser ideal, la actualidad cultural de Galicia se sitúa en Vigo, donde el alcalde Abel Caballero (PSOE)  se hizo célebre plantando un Dinoseto y acaba de inaugurar una Rotonda Cibernética que consiste en unos cuantos paneles curvos en medio de una fuente en medio del tráfico. La idea, que forma parte de un Plan de Humanización, ha costado 34.000 euros. 

Pero es que en esta dinámica populista del líder que mete la mano en todo, el alcalde acaba de cambiar los estatutos del Museo Marco, que él mismo preside y ampliar su patronato con personas de su confianza. Que elegirán a un director sin transparencia alguna y que si pone en práctica las ideas del señor alcalde, igual tiene algo de independencia. Pero sobre este desaguisado procuraremos volver, porque el detalle de la peripecia cultural viguesa no llega a Valle Inclán, pero se le acerca."              (  , eldiario.es, 15/07/2017)

6/7/16

A USC avanza no control e prevención dun dos parasitos máis letais para as ameixas

"Unha tese doutoral, presentada na Facultade de Veterinaria da Universidade de Santiago de Compostela (USC), investigou a enfermidade provocada polo parasito 'Perkinsus olseni', que pon en risco a produción de ameixa xaponesa, unha das especies con maior produción en Galicia e en España. 

O autor da investigación é Abul Farah Md. Hasanuzzaman, da Khulna University de Bangladesh, integrado no departamento de xenética da USC.

Segundo esta investigación, a comprensión dos mecanismos moleculares que están detrás desta enfermidade é un requisito esencial para desenvolver estratexias que permitan o seu control, polo que esta investigación representa "unha información clave" para conseguilo.

O estudo analiza os mecanismos xenéticos empregados polo parasito para superar as defensas inmunitarias da ameixa. Desta forma, puídose coñecer as causas desta tipoloxía e progresouse no coñecemento desta enfermidade."                 (Galicia Confidencial, 30/06/16)

23/6/16

O mundo do mar esíxelles aos partidos 8 compromisos para garantir o futuro do sector: o saneamento integral das rías...

"O sector do mar -unha vintena de confrarías, organizacións de produtores de mexillón, plataformas en defensa das rías, cooperativas, armadores (Asoar-Armega e Acerga) e sindicatos (CC.OO., CIG e UXT)- trasladoulles este martes as súas demandas ás principais forzas políticas galegas (PP, En Marea, PSdeG-PSOE, Ciudadanos e BNG). (...)

un documento que alerta "da grave situación que atravesa o sector e que precisa dunha urxente solución", un sector do que -lembran- dependen "33.000 empregos directos e un amplo tecido socioeconómico intimamente vencellado ao mar".

 O texto, elaborado consensuadamente entre un total de 52 colectivos, desenvolve as reivindicacións que xa se recollían no texto unitario lido na manifestación do sector que o pasado 27 de febreiro encheu a Praza do Obradoiro. (...)

 En Marea, PSdeG-PSOE e BNG asumiron o contido na súa totalidade e dixeron que se comprometían a levalo adiante e a defendelo. Ciudadanos valorou positivamente o documento, dixo que había cousas moi positivas e comunicou que o estudaría. O PP, representado polo deputado autonómico e concelleiro en Noia Ramón Santos e polo alcalde de Porto do Son, Luís Oujo, tamén se comprometeu a estudalo. (...)

O sector presentoulles aos partidos oito grandes reivindicacións:
  • Esixen o saneamento integral das rías. Estas organizacións denuncian que "as administracións competentes incumpren a normativa de protección das augas e de tratamento correcto das augas residuais urbanas e industriais". E sinalan, igualmente, que "diversas administracións teñen promovido e permitido o establecemento e continuidade nas augas galegas de actividades que poñen en risco o medio natural e as actividades de pesca artesanal, marisqueo e acuicultura extensiva galegas". Alertan da situación que se vive, entre outros lugares, na ría de Pontevedra por mor da actividade de ENCE-ELNOSA, ou na boca da ría de Arousa polo vertido de sedimentos e refugallos. Piden establecer "un estatus de protección específico" para aquelas áreas onde se practican a acuicultura extensiva, o marisqueo e a pesca artesanal.
  • Piden o cambio do "obsoleto" sistema de Totais Admisibles de Capturas (TACs) e de cotas "que só enriquece a unha minoría". Denuncian que a actual situación prexudica especialmente á pesca artesanal, "xustamente a pesca que se recoñece como máis sostible, tanto para o medio natural como para a sociedade.
  • Apostan por "unha maior defensa do sector pesqueiro artesanal". Defenden que "o reparto da cota debe facerse co criterio de garantir a actividade, atendendo ao tamaño da flota de cada comunidade autónoma e a criterios socio-económicos e non en base aos dereitos históricos; ou sexa, débese perseguir a viabilidade do barco e dos tripulantes, cun reparto máis xusto e equitativo".
  • Afirman que "a normativa xeralista da UE non é xusta para a pesca artesanal". Salientan a forza dos "grandes lobbies en Bruxelas" en favor das grandes corporacións industriais. Critican a normativa que elimina as redes de enmalle á deriva non reguladas (prohibindo a pesca co arte do xeito) e a normativa de obriga de desembarque (prohibición dos descartes) que -din- "vai repercutir nos ingresos dos pescadores e na dispoñibilidade das cotas, xa bastante escasas".
  • Reivindican "unha verdadeira política en defensa do marisqueo". Entre outras medidas, pídese a rexeneración de zonas marisqueiras de baixo rendemento e a recuperación de zonas improdutivas; que se evite a introdución e dispersión de patóxenos e especies foráneas; ou o apoio á identificación diferenciada do produto autóctono.
  • Reclaman recursos para avanzar no coñecemento das mareas vermellas, "que nos permitan coñecer as súas causas e atopar solucións para atallalas". Destacan que "é necesario que o sistema de control sobre as importacións de moluscos de terceiros países sexa exhaustivo"
  • Demandan medidas de apoio e recoñecemento para a mitilicultura, o cultivo do mexillón, que -lembran- "está baseado nun modelo propio de produción extensiva, amigable co medio ambiente e con marcada significación socio-económica" que xeran 13 mil empregos directos e indirectos. Denuncian que os acordos comerciais desenvolvidos pola UE con terceiros países propiciou o aumento das importacións de produtos do mar foráneos no mercado común, entre eles o mexillón, o que provocou unha caída da demanda de mexillón galego. Piden "fomentar o correcto etiquetado de todos os produtos de mexillón", "promover e apoiar a DOP Mexillón de Galicia" e "propiciar a investigación e innovación desde o propio sector para avanzar en procesos, produtos e modelos de xestión sostibles".
  • Piden o fomento dos produtos galegos, da súa identificación e etiquetaxe. "Débese fomentar o consumo de produtos do mar galegos, frescos, elaborados e transformados que teñan vinculación coa orixe, en detrimento dunha imaxe xenérica dos produtos do mar, que non protexe a actividade específica do noso país", destacan. "              (Praza Pública, 22/06/16)