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23/2/23

Fallece Rafael Pillado, histórico sindicalista y luchador antifranquista del Ferrol obrero... y que denunció a Navantia por no protegerle del amianto... El célebre luchador antifranquista destapó el drama de los obreros enfermos de asbestosis

"Histórico sindicalista de Comisiones Obreras y  dirigente del Partido Comunista, fue uno de los líderes de las protestas de marzo del 72, y ha fallecido de un cáncer de pulmón provocado por el amianto

Galicia ha perdido a uno de los grandes líderes de la lucha por las libertades en España. Rafael Pillado, histórico dirigente del Partido Comunista de España y del sindicato Comisiones Obreras, ha fallecido a los 80 años de edad, víctima de una dolencia pulmonar provocada por el amianto. Con él muere una época. Un tiempo en el que la defensa de la democracia estuvo marcada por un inquebrantable criterio moral: el de los que, como Pillado, y rechazando tajantemente cualquier privilegio para sí mismos, dedicaron la vida a buscar, para el país entero, una sociedad más tolerante y solidaria, un futuro mejor.

Nacido en San Cibrao (Cervo) en 1942, en plena posguerra, Pillado pasó la mayor parte de su infancia en el pueblo ferrolano de San Felipe, a donde su familia se trasladó para estar cerca de su progenitor (militante comunista también), que permanecía encarcelado en el castillo que da nombre al lugar.

A los 15 años de edad, Rafael Pillado comenzó a trabajar en Bazán. Y poco después, en 1960, ya ingresó, en la clandestinidad, en las Juventudes Comunistas. Tras cumplir el servicio militar viajó en secreto a la Alemania del Este y empezó a tener ya un papel muy activo en la lucha contra el régimen franquista. Y en estrecha colaboración con el recordado Julio Aneiros (un auténtico referente moral, al igual que Pillado, no solo para la izquierda, sino para personas de todas las ideologías), impulsó, a mediados de los años sesenta, el nacimiento de las Comisiones Obreras de Bazán y de las Comisiones Obreras de Galicia.

En 1972 Pillado fue uno de los líderes de las protestas del 10 de marzo, que hicieron de Ferrol, ante Europa entera, un símbolo de la lucha por la libertad. Aquellos sucesos costaron la vida a dos trabajadores de Bazán, Daniel Niebla y Amador Rey, víctimas de los disparos de la policía. Y a punto estuvieron de costarle la vida, también, a Julio Aneiros, que resultó gravemente herido. Rafael Pillado, tras ser detenido de nuevo (algo habitual por aquellas fechas, cuando la presión de la policía sobre él era constante), ingresó en prisión, de donde ya no saldría hasta la amnistía de 1976. En 1979 sería elegido secretario general del Partido Comunista de Galicia.

Dos años más tarde, la noche del 23-F, durante el golpe de estado, rechazó tajantemente la posibilidad de abandonar el país o de ocultarse. Y se presentó en el Concello de Ferrol, en un gesto de público compromiso con la democracia. «Se queren vir por min —dijo— que me atopen aquí».

Gran amigo de Santiago Carrillo, a quien siempre fue leal, Pillado formó parte durante un tiempo del grupo de Gobierno del Ayuntamiento de Ferrol, como integrante del grupo socialista, cuando la alcaldía de la ciudad la ostentaba Couce Pereiro. pero con el paso de los años comenzó a alejarse, progresivamente, de la política activa, para concentrar toda su actividad en impulsar todo tipo de causas solidarias, así como en la defensa del medio ambiente, en la reivindicación de los derechos de las víctimas del amianto (la terrible plaga que acabaría costándole también a él la vida, como a tantos otros trabajadores del sector naval) y en el movimiento cultural, a través de la asociación Fuco Buxán.

Hace exactamente un año, y tras hacer público que también él era víctima del amianto, Pillado emprendía una batalla judicial contra Navantia, con la que quiso sacar a la luz no su propio dolor, sino el inmenso drama de miles de trabajadores del sector naval cuyas vidas se han visto golpeadas (y en cientos de casos cercenadas) por el más silencioso de los enemigos: un aislante, extraordinariamente cancerígeno, que fue de uso común en los astilleros durante largo tiempo: en una época en la que ni uno solo de aquellos trabajadores podía sospechar que el material que los rodeaba acabaría por devorarles los pulmones.

Pillado ganó el juicio contra la empresa, que fue condenada a indemnizarlo con 128.000 euros. Pero el hecho de que los representantes de la compañía no acudiesen a la vista oral, fue utilizado posteriormente por estos como argumento para reclamar la nulidad del juicio. Pero él, que era perfectamente consciente de que iba a morir, y que miró a la muerte cara a cara, con el valor de quien siempre estuvo convencido de que la verdadera medida de un ser humano la da la manera en la que le hace frente a su destino, no se rindió jamás.

La capilla ardiente ha quedado instalada esta noche en el tanatorio San Lorenzo. El entierro será el miércoles, a las 11 horas, en el cementerio municipal de Catabois.

El alcalde de Ferrol, Ángel Mato, en nombre del Concello y de la ciudad, ha lamentado públicamente el fallecimiento de Pillado, recordando, también él, su permanente compromiso con la defensa de la libertad y de los derechos de los trabajadores.

A Pillado, hombre de una austeridad absoluta, inquebrantable, nadie le oyó quejarse nunca, a pesar de que, hasta la llegada de la democracia, y tras una infancia extraordinariamente dura, su vida fue un rosario incesante de detenciones, cárcel, represalias y persecución. Deja un inmenso legado: ese verdadero ejemplo de entrega a los demás que fue su vida entera. Y sus memorias son un documento imprescindible para entender tanto la Galicia de los últimos años de la dictadura y la de la transición, como nuestro propio tiempo. Su recuerdo perdurará."          (Ramón Loureiro, La Voz, 22/02/23)

 

 "El histórico sindicalista ferrolano Rafael Pillado ha fallecido este lunes a los 80 años a causa del cáncer que le provocó el polvo de amianto que respiró durante años en el astillero de Navantia.

 La empresa pública fue condenada el pasado septiembre a indemnizarle con 128.000 euros por no haberle protegido adecuadamente de los efectos nocivos de este material. Pillado fue un reconocido luchador antifranquista, cofundador de CCOO y de la plataforma que defendió los derechos de los miles de trabajadores afectados por la asbestosis en Ferrol.

Vecino del barrio de Caranza y militante comunista, empezó a trabajar en el astillero de Bazán siendo casi un niño y allí desarrolló su carrera sindical. Fue uno de los detenidos en la manifestación de obreros de la factoría del 10 de marzo de 1972, en la que la policía franquista mató a tiros a dos de sus compañeros, Amador Rey y Daniel Niebla.

Pillado desveló a finales de 2021 que sufría un mesotelioma, un tumor muy agresivo, con una esperanza de vida de entre 12 y 21 meses, que la medicina vincula a exposiciones prolongadas al amianto. El sindicalista se veía así golpeado por la misma enfermedad que él había ayudado a destapar. A principios de 2000, denunció en la prensa local de Ferrol que los obreros de los astilleros estaban enfermando y muriendo por culpa de ese material al que él llamaba el “asesino silencioso”. Su lucha y el apoyo a los afectados le valió incluso problemas con sus camaradas. En una entrevista con este periódico, Pillado contó que el entonces responsable del comité de empresa de Bazán, compañero de Comisiones Obreras, lo acusó “de generar alarma social”.

“Mi enfermedad no va a ser clandestina. Voy a presentar una demanda contra Navantia [heredera de Bazán] y a convertir mi juicio en un juicio para desenmascarar a los responsables de llenar España de este asesino silencioso aprovechando la dictadura. Aunque se hayan muerto todos, tuvieron cómplices y los siguen teniendo”, anunció Pillado cuando le detectaron el cáncer. Él estaba convencido de que ya en los años ochenta la dirección de la antigua Bazán era consciente del daño que había producido este material cancerígeno en la salud de los obreros, pero optó por ocultarlo.

El juicio se celebró finalmente en septiembre pasado y Navantia ni siquiera se presentó. En la vista, Pillado recibió el efusivo apoyo de familiares y numerosos compañeros de fatigas, entre ellos la abogada laboralista Cristina Almeida. En septiembre del pasado año el Juzgado de lo Social número 2 de Ferrol admitió de manera parcial su reclamación y condenó a la compañía a indemnizarlo con 128.000 euros, una cantidad alejada de los 379.000 euros que él reclamaba. Su abogado afirmó que presentaría recurso."                   (Sonia Vizoso , El País , 20/02/23)

19/1/18

El 70% de los obreros de los astilleros de Ferrol y Fene enfermaron por el amianto”

"Cuando usted llegó a Ferrol para hacerse cargo de la consulta de asbestosis, ¿con qué panorama social y humano se encontró?

El camino fue muy duro, empezamos con la consulta en 2002 pero la unidad se encuentra establecida desde 2008. El protocolo de vigilancia del Ministerio de Sanidad se implantó en 1999, que ya recomendaba un seguimiento de los trabajadores que habían estado en contacto con el amianto (tanto en activo como jubilados).

 En 2001 empezaron las protestas de afectados, reclamando el cumplimiento del protocolo en Ferrol. La Xunta pidió listados a empresas y sindicatos pero sólo respondieron estos últimos con 365 personas. Era una lista corta, porque los astilleros en los 70 llegaron a emplear a 15.000 personas. Pero la asociación Agavida es muy activa y siguió trabajando. 

En 2006, un Real Decreto reguló las actuaciones ante el amianto. Y en 2008, Navantia aportó su lista al Sergas con más de 5.000 trabajadores. Los operarios llegaban aquí con desconocimiento, no sabían la peligrosidad del amianto.

¿Qué efectos tiene el amianto?

Afecta a la pleura, una tela que rodea a los pulmones. Provoca su engrosamiento, en un principio de modo asintomático. Según avanza, comprime el pulmón y dificulta la respiración. En los casos más graves llega la asbestosis (fibrosis pulmonar) y el cáncer (sobre todo pulmón y mesoteliomas o cáncer de pleura).

¿Sus pacientes son sobre todo trabajadores de los astilleros?

El 99,9% de los que pasan por consulta vienen de los astilleros. Pero el amianto también se usó en construcción. Actualmente, nuestra consulta atiende a 1.200 pacientes. Desde el inicio de la misma, pasaron por aquí más de 2.000. 

Las pruebas que se realizan son la revisión de la historia laboral y clínica, preguntas sobre su estilo de vida como el consumo de tabaco, radiografías de tórax y pruebas funcionales respiratorias."                  (El Correo Gallego, 12/01/18)

5/5/16

Crímenes en los astilleros de Ferrol

"Si tienen interés en conocer más aristas (todas ellas terribles y trágicas menos la resistencia y rebeldía ciudadanas) de esta industria criminal y antiobrera, lean Peregrinos del amianto [PdA].  

Si hasta el momento no están muy puestos o han olvidado el tema, tampoco se lo pierdan. En ninguno de los dos casos les decepcionará. Aviso para los potenciales lectores: les informará y, sobre todo, les conmoverá. Desde el cerebro y desde la corazón está escrito. Y sin contradicciones entre ambas perspectivas. 

Sobre el autor: Rober Amado es un fotoperiodista nacido en Ferrol. Licenciado en Sociología, máster en Cooperación Internacional y Máster en Reporterismo. Fotógrafo y redactor multidisciplinar ha colaborado con diversos medios y sus fotos y textos han sido publicados, por ejemplo, en La voz de Galicia o en Periodismohumano.com PdA ha sido publicado tras completar exitosamente una campaña de crowdfunding. 

Con palabras del autor: “Mecenas, colaboradores y toda una comunidad de incondicionales dieron su apoyo a este proyecto para que ahora tú, lector, lo tengas en las manos. Gracias una vez más a cada uno de vosotros”.

Reza en la contraportada que el libro es un trabajo periodístico que “narra la aparición de los primeros casos de afectados por el uso del amianto en los astilleros de Ferrol, en Galicia”. Es eso y es más que eso. Desde la perspectiva de las víctimas, el relato de Rober Amado “va desgranando el papel que han jugado todos los implicados en uno de los mayores escándalos de salud laboral en España”. 

Hay más por supuesto. En España y en otros muchos países del mundo, en el pasado y también en el presente; como el rayo maligno que no quieren que cese. “El trabajo llevado a cabo por la asociación Agavida, los juicios con las empresas contratantes, la implicación de la prensa o la labor de los sindicatos y personal sanitario, son algunos de los aspectos que permiten conocer mejor los efectos del asbesto, que cada año se cobra la vida de más de mil personas que estuvieron expuestas a este material”.

 ¡Mil! Directa o indirectamente, vidas de trabajadores,. de familiares o de conocidos, y también de otros ciudadanos -relacionados incluso como lugar de juego. Jesús Mosterín por ejemplo, afectado, ha hablado ello en artículo periodístico- con esa industria prohibida en nuestro país desde la tardía fecha de 2002.

PdA se abre con una carta y un prólogo y se cierra con un epílogo y otra carta. Entre uno y otro dos partes. La primera lleva por título “2001-2004. De los primeros casos de Agavida”. La segunda: “Diez años después”.

El prólogo y sus palabras iniciales: “Es un dolor constante. Como el rozar de los huesos sin cartílago. Como rasgar la pizarra con las uñas. Eso, aumentado mil veces, hace que tiembles hasta expulsar el pelo, perforándote los tímpanos.

 Este iiiig profundo y fino que juega con tu cuello y tus brazos que te hace cosquillas en la punta de los dedos, hasta que va ganando en intensidad y se transforma en un tirón. ¡TAC! Pero después no hay paz. La intensidad sube y tu paciencia se agota. Las pupilas se dilatan. Buscan respuestas en el aire. Los ojos no se hicieron para poder amarrar. Y la rabia te consume”.

La carta final se cierra con un recuerdo dedicado a una de las víctimas: “Gracias por dejarme compartir contigo los mejores años de mi vida, por darme tantas lecciones de vida. Aquí seguimos luchando por ti, papá y madrina no se rinden, pese el tiempo que pase, acabarán haciendo justicia por ti. La abuela te extraña tanto… Desde que te fuiste tiene la mirada perdida, le faltas tú. Antia sigue igual de terremoto, no hay quien la pare. Mamá es la que cuida de todos, que todo siga bien, en calma, como hacías tú. Y yo, abuelo, sigo aquí, echándole huevos a la vida como harías tú, luchando por un futuro mejor, aunque no nos lo están poniendo fácil. Gracias por tanto. Algún día nos encontraremos”.

Y como causa desencadenante valga esta confluencia de los crímenes del fascismo español y de esta industria asesina:

“El 10 de marzo de 1972 una manifestación de trabajadores de Bazán acaba a tiros entre las casas del barrio de Recimil y la Iglesia del Pilar. A unos kms de allí, en el barrio de Carranza, en el Hospital Juan Canalejo de Ferrol, Enrique Segrelles, ayudante del neurocirujano jefe, el doctor Vázquez, mira por los pasillos. Empieza a haber mucho movimiento.

 Alguien le avisa de que un hombre está entrando en el recinto. Lo que ocurre después sucede en segundos. Se abren las puertas del quirófano, se ponen las vías de sangre para reanimarlo, bola, aparatos que van y vienen., agujas, bisturís, más vías. Aquel hombre había llegado vivo. Salió muerto por una embolia gaseosa. 

Era Amador Rey. Tenía 38 años. Casado y con cuatro hijos. El otro fallecido de la manifestación, Daniel Niebla, 38 años y casado, estaba justo delante de Pillado cuando le descerrajaron un tiro que lo tumbó en el acto. Pillado intentó levantarlo, pero no pudo. La sangre le brotaba como un chorro”. Al finalizar aquel día: dos muertos y más de cien heridos. Con el paso de los días detuvieron a más gente.

Muchos de los trabajadores presentes en aquella manifestación fallecerían años más tarde. Por patologías derivadas de la exposición al amianto. Dos nombres: Manuel Amor Deus, José María Rioboo.

Uno de los heridos en aquella manifestación, José Antonio, Toñito, Lamas Tojeiro recibió un disparo que le hirió en el cuello. Fue un tiro limpio, pudo salir de aquello. Falleció antes de cumplir sesenta años. De un adenocarcinoma de pulmón. Le encontraron más de tres mil partículas de amianto por gramo de pulmón.

El libro lleva una dedicatoria: “A los que creyeron en esta historia, a los que están en ella, a los que ya no están”. A todos ellos, a todas ellas, está dedicada también esta reseña."              (Salvador López Arnal
 , El Viejo Topo, en Rebelión, 22/04/16)