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18/3/24

La Xunta y el Gobierno venden como ‘fábrica de fibras sostenibles’ una macrocelulosa portuguesa apadrinada por la consultora de José Blanco. Consumirá al día tanta agua como los habitantes de la provincia de Lugo

 "¿Quién no quiere una factoría en la que se invertirán 800 millones de euros (buena parte de ellos de los fondos Next Generation, porque será una industria verde y sostenible), que generará 2.500 puestos de trabajo en un territorio de esos que llaman vaciados, y que además producirá algo tan innovador como tejidos de origen vegetal? Como era de esperar, los partidos sistémicos, las entidades oficiales (empezando por la Xunta de Galicia y el Gobierno de España y acabando por los ayuntamientos afectados) aplauden la iniciativa. A diario, algún representante de cualquiera de ellos remite a la prensa mainstream (y el medio la difunde como se merece) una buena nueva sobre el proyecto ¿Alguien se opone? Pues sí. No es una pequeña aldea gala quien resiste, sino un conjunto de vecinos de la zona afectada, agrupados en la plataforma Ulloa Viva y respaldados por grupos ecologistas, que consideran que el proyecto es una macrocelulosa.

El lugar donde se ubicará la factoría es, oficialmente, la comarca de A Ulloa, con cabecera en Palas de Rei (Lugo). Es la zona central de Galicia, donde se unen las provincias de Lugo, A Coruña, Pontevedra y casi la de Ourense, y los últimos años ha prosperado la denominación, entre la ironía y Tolkien, de Terra do Medio. Un territorio que atraviesa el camino de Santiago, poco poblado, como todo el interior de Galicia, pero de importante presente y mejor futuro para la agroganadería. Como en la Tierra Media original, no podía faltar un Sauron. Apareció en abril de 2022, con el nombre de Proyecto Gama. Lo presentaba el grupo portugués Altri, apadrinado por la consultoría española Acento Public Affairs.

Altri tiene una larga tradición en el país vecino como impulsor de plantaciones de eucaliptos y su conversión en pasta para papel. Posee tres factorías y gestiona unas 70.000 hectáreas plantadas con esta especie. Tiene también numerosas multas por contaminar el río Tajo, cuyas aguas necesita para sus actividades (retengan lo del agua). En Galicia, prevé consumir 1,2 millones de toneladas de eucalipto. “Todos conocemos lo bien que arde este monocultivo, y en Portugal, por este motivo, vivieron en 2017 unos devastadores incendios que provocaron 66 muertos y centenares de heridos, lo que determinó que se decretase una moratoria para plantarlos”, dice Marta Gontá, portavoz de Ulloa Viva. En Galicia existe también (hasta 2025) la prohibición de plantar esta especie en terrenos agrarios o pinares, pero basta con recorrer con regularidad la principal vía de comunicación, la Autopista del Atlántico, para comprobar que, si la norma existe, no se cumple. (En su momento, la división de medios de comunicación de Altri, Cofina –cinco periódicos, nueve revistas y un canal de televisión, todos de marcado carácter sensacionalista–, se había segregado de la matriz. Desde noviembre pasado, lleva por nombre Medialivre y el accionista principal se llama Cristiano Ronaldo).

Acento (que se define como firma de consultoría supraespecializada en asuntos públicos) es una sociedad fundada por un originario de A Ulloa, el exministro de Fomento en el Gobierno Zapatero y exeurodiputado del PSOE José Blanco (al que nadie, dicho sea de paso, ha llamado nunca en Galicia Pepiño y sí Blanquito en sus años de dirigente juvenil). En menos de lo que dura una eurolegislatura, Acento se ha convertido en el mayor lobby –si tal figura estuviese regularizada en España– por sus aciertos empresariales. Sobre todo por los de su departamento de recursos humanos, que se ha especializado en captar a una serie de personas excluidas, de una u otra forma, de los pesares de la alta política. Desde su presidente, Alfonso Alonso (exministro de Sanidad con Mariano Rajoy), hasta Elena Valenciano (exvicesecretaria general del PSOE), pasando por Valeriano Gómez (exministro socialista de Trabajo), Elena Pisonero (ex secretaria de Estado de Economía con José María Aznar), José María Lassalle (ex secretario de Estado de Cultura en los dos gobiernos de Mariano Rajoy), sin descuidar el sector de la Defensa (el teniente general Ignacio Bengoechea) y la cantera (Esteban González Guitart, hijo de Esteban González Pons). A este círculo selecto es al que estaba llamado el exministro de Unidas Podemos, Alberto Garzón, que renunció ante las críticas recibidas.

Con este padrinazgo es lógico que en diciembre de 2022 la Xunta de Galicia lo declarase Proyecto Industrial Estratégico, lo que le permitía agilizar los trámites administrativos. Tanto que los documentos en los que se basaba la declaración se elaboraron al año siguiente. A pesar de las facilidades, el proceso fue un tanto tortuoso. Las solicitudes para la imprescindible captación de agua se presentaron en las tres provincias afectadas en fechas muy dispares, con muchos meses de diferencia. Y cuando la información pública sobre procedimiento ambiental y solicitud de concesión para una captación de aguas salió en el Diario Oficial de Galicia (DOG), ya en diciembre de 2023, la empresa solicitante había cambiado. Ya no era Altri, sino Greenfiber, participada por la pastera portuguesa y por Greenalia, una compañía de energías renovables (que había fichado poco antes como directora de estrategia y desarrollo corporativo a Beatriz Mato, exconselleira de Medio Ambiente). La Xunta le quitó importancia al cambio de titularidad del proyecto porque Greenfiber era “una sociedad mercantil experta y especializada en la fabricación de fibras textiles a base de celulosa soluble de eucalipto”, a pesar de que se había constituido el año anterior, y no había ejecutado ningún proyecto.

Si los trámites administrativos seguían un curso sinuoso, las altas gestiones sobre lo que oficialmente se denominaba “fábrica de fibras sostenibles” discurrían como un torrente, y con una colaboración entre administraciones de uno y otro signo inédita en la España actual, ajena incluso a la agitada época preelectoral que atravesaba Galicia. A pesar de que Altri achacó en su día el retraso en la instalación “a la inestabilidad política en España”, hasta tres ministros –Reyes Maroto, Héctor Gómez y Jordi Hereu– realizaron gestiones para incluir el proyecto en los PERTE (Proyectos Estratégicos para la Recuperación y Transformación Económica) de la UE. El anterior responsable de Industria, Héctor Gómez, viajó a Lisboa para entrevistarse con los directivos del grupo portugués. El actual, Jordi Hereu, aseguró el pasado febrero en el Senado que procederán a tramitarlo. Cierto es que primero habían optado por acogerse al PERTE de Economía Circular y ahora, según Hereu, al de descarbonización. Los fondos previstos para este PERTE son 3.100 millones de euros, y Altri-Greenfiber solicita 250 millones, el 8% del total.

También la administración local aporta su esfuerzo. El alcalde de Palas de Rei (Lugo, PP) es quien recibe los currículos de los que optan a trabajar en la futura factoría y, según Ulloa Viva, se dedica a identificar en el registro a los vecinos que han presentado alegaciones. En Agolada (Pontevedra, alcalde trumpista que se ofreció voluntario a luchar en Ucrania, y no fue) no admitían alegaciones ni daban información. Muchos vecinos fueron al municipio próximo de Santiso (A Coruña, BNG) para presentarlas. A toda esa demostración de fuerza económica e institucional se opone Ulloa Viva, una plataforma en la que figuran personas a título individual y asociaciones, desde vecinales a musicales o culturales. Tienen el apoyo de dos organizaciones ecologistas (ADEGA y Ecologistas en Acción) y del Sindicato Labrego Galego. Algo tan precario que incluso facilitan el móvil de la tesorera para recibir fondos por bizum.

“Hace dos años empezamos a ver en medios de comunicación lo que nos vendían como una fábrica de telas, de fibra textil, eco, bio, y no sé cuántas cosas más. Con el tiempo, el eco y el bio no aparecían por ninguna parte. Así que nos organizamos y convocamos a las administraciones y a la empresa para que nos explicaran exactamente en qué consistía el proyecto”, recuerda Marta Gontá. “Al primer encuentro sólo vino el Concello de Palas, ni la Xunta ni Altri. En el segundo ya ni apareció el Concello, pero expertos en el sector industrial y ecológico nos alertaron de que todo apuntaba a que lo que se quería hacer en Palas era una macrocelulosa. La más grande de Europa, 360 hectáreas, diez veces la de Ence en Pontevedra”. En Galicia los efectos de una factoría de celulosa son conocidos por la imparable eucaliptización, sobre todo por los vecinos de Pontevedra, en donde está situada. La concesión de la contestada instalación finalizaba en 2018, pero Mariano Rajoy (pontevedrés residente en Madrid) prorrogó la concesión hasta 2073 cuando ya estaba de presidente en funciones.

Entre los meandros de los trámites y en su letra pequeña, no en la información que deberían facilitar las administraciones, los vecinos afectados fueron descubriendo la profundidad real del Proyecto Gama. La fibra innovadora (lyocell) constituiría únicamente el 20% de la producción total, y el grueso, 400.000 toneladas, sería de pasta de celulosa. Pero lo que más impactó fue la información pública sobre las necesidades de agua del complejo, 46 millones de litros al día, una cantidad superior a la que consumen todos los habitantes de la provincia de Lugo. En una de las dosis diarias de tranquilizante mediático, la conselleira de Medio Ambiente, Ángeles Vázquez (natural también de la zona), aseguró que Altri tendrá todos los filtros “habidos y por haber” y que el agua se captará del embalse de Portodemouros “y el 75% de la que consuman volverá a verterse en el río Ulla incluso en mejores condiciones de las que tenía”.

Las alegaciones presentadas por Adega señalan que el agua del embalse tiene un exceso anormal de nutrientes, que se refleja cada año en el crecimiento de cianobacterias. “La realidad demuestra ya que todos los usos y demandas de la cuenca del río Ulla repercuten directamente sobre la calidad de las aguas, y si no fue posible mejorar su estado hasta ahora, detraer caudales degradará mucho más la cuenca”. Marta Gontán lo expresa de otra forma: “Captan 46 millones de litros y devuelven 30. ¿Y el tratamiento químico al que han sido sometidos? ¿Y los 16 millones de diferencia que se detraen del sistema fluvial no importan? ¿Qué pasa si hay sequía?”. El problema de la calidad de las aguas del Ulla no es únicamente local, el río desemboca en la ría de Arousa, una de las zonas marisqueras más ricas de Galicia. También es un problema la calidad del aire. El Proyecto Gama reconoce que arrojará a la atmósfera “azufre reducido total, óxidos de azufre, óxidos de nitrógeno, monóxido de carbono y material particulado”, pero que eso no constituirá problema porque la “chimenea tendrá una altura suficiente para la dispersión atmosférica”.

A la par que crecía la desconfianza de los habitantes de la Tierra Media sobre los beneficios de vivir al lado de un polígono industrial y en medio de un eucaliptal, decrecía el cebo de los puestos de trabajo prometidos. En marzo de 2023, la Xunta (el entonces vicepresidente y hoy diputado en Madrid, Francisco Conde) mantenía en sede parlamentaria el mantra de los 2.500 puestos. En octubre, en un viaje a Lugo, Pepe Blanco los rebajó a 1.500. Un mes más tarde, el director del proyecto, Bruno Dapena, hablaba, en declaraciones a los medios, de 500 empleos. Ahora, en la letra pequeña del DOG viene que la empresa prevé tratamiento de aguas sanitarias en la fábrica para 200 personas (se supone que toda la plantilla hace uso de ese servicio). Esas cifras son más acordes con el personal total que tiene Altri en Portugal, en sus oficinas centrales y en sus servicios de gestión forestal y en sus tres factorías de celulosa: 816 trabajadores.

“¿Y si esos 250 millones de euros se invirtiesen en proyectos de economía de la zona no se generaría más riqueza, más empleos y más sostenibilidad?”, se pregunta Gontá. “¿No pensaron en los puestos de trabajo que pueden desaparecer en la Ría de Arousa si todavía se les agrava más la contaminación de las aguas; o qué va a pasar con las explotaciones agrarias y ganaderas? ¿Cuál creen que va a ser el efecto sobre la reputación de la denominación de origen Queso Arzúa-Ulloa, que es la primera de España de vacuno en volumen de ventas, pero sobre la que impactarán directamente los efectos dos gases emitidos por una chimenea de 75 metros en un radio de 30 kilómetros?”.

Paradójicamente, esta misma semana se ha hecho público (pero poco) que la multinacional gallega Inditex realizará una fuerte inversión en la empresa finlandesa de fibras innovadoras Infinited Fiber, que pondrá en marcha la primera factoría circular europea de “infinna”, una fibra parecida al algodón, a base de celulosa, que se elabora a partir de ropa usada. Nadie es profeta en su tierra."                    (Xosé Manuel Pereiro   , CTXT, 17/03/2024)

28/6/22

Manuel Monge, sobre o colapso da A-6: "Non estamos ante un problema técnico, senón que ten unha raíz política".. ¿Que pasou? Houbo moitas demoras na construción das autovías galegas, e iso xerou unha présa desmedida para rematalas canto antes. É probábel que non se tomasen todas as medidas necesarias de seguridade... Ademais, na convocatoria que se fixo para os tramos da autovía en Pedrafita, posíbelmente dos máis complicados, fíxose unha rebaixa enorme, de máis de 25%. Non podes pedir rapidez para construír e ao mesmo tempo presentar uns orzamentos á baixa. Foron dous factores moi importantes que confluíron e que explican en boa medida onde nos atopamos hoxe... todo comezou coa construción desta autovía, após concederlla a FCC. Iso non foi casualidade. Curiosamente, o presidente desta empresa era José Mayor Oreja, irmán do ministro popular Jaime Mayor Oreja... anos despois coñecimos que existía unha caixa B do partido, cunha doazón desta empresa por valor de 108.000 euros para as eleccións galegas de 2005

 "Manuel Monge publicou en 1999 Autovías galegas: Crónica dunha farsa, un libro no que narra como foi o proceso de construción das principais infraestruturas da rede viaria galega e do papel que xogaron os principais actores políticos da época. Monge conversa con Nós Diario para explicar que implicacións teñen os Gobernos español e galego da época no colapso de dous vanos dun viaduto da A-6 á altura de Pedrafita do Cebreiro, así como a "farsa" que levan máis de 30 anos a actuar tanto PP como PSOE.

Vostede é un dos expertos máis documentados na Galiza en relación ás autovías do país. Sorprendeulle por completo que o viaduto da A-6 colapsase, ou era algo que se podía chegar a esperar? Na época da súa construción houbo varias protestas na que cualificaban a obra como "chapuza".

Cando un ve nas noticias o colapso dos dous vanos do viaduto, o primeiro que pode pensar a xente é que estamos ante un problema técnico. Nese sentido, os medios de comunicación desviaron a atención cara a ese aspecto. Pero eu lembrei un libro que publiquei en 1999, Autovías galegas: Crónica dunha farsa. Esa segunda parte do título penso que achega algunhas claves.

Non estamos ante un problema técnico, senón que ten unha raíz claramente política. Que pasou? Houbo moitas demoras na construción das autovías galegas, e iso xerou unha présa desmedida para rematalas canto antes. É probábel que non se tomasen todas as medidas necesarias de seguridade.

Ademais, na convocatoria que se fixo para os tramos da autovía en Pedrafita, posíbelmente dos máis complicados, fíxose unha rebaixa enorme, de máis de 25%. Non podes pedir rapidez para construír e ao mesmo tempo presentar uns orzamentos á baixa. Foron dous factores moi importantes que confluíron e que explican en boa medida onde nos atopamos hoxe.

A finais de 1995, o ministro de Fomento, Josep Borrell, prometera, xunto a José Cuíña, que as autovías galegas estarían rematadas en 1997. Pola contra, non foi precisamente até 1997 cando se comezou coa construción desta autovía, após concederlla a FCC. Iso non foi casualidade. Curiosamente, o presidente desta empresa era José Mayor Oreja, irmán do ministro popular Jaime Mayor Oreja. Curiosamente tamén, anos despois coñecimos, a través dun informe do xerente de finanzas do Partido Popular na Galiza, Modesto Fernández, que existía unha caixa B do partido, cunha doazón desta empresa por valor de 108.000 euros para as eleccións galegas de 2005.

Xa co Goberno de Aznar, os Orzamentos Xerais do Estado de 1998 tiñan previsto un investimento de 72.000 millóns de pesetas para os tramos da autovía en Pedrafita. Porén, finalmente o presupostado foi de 7.576 millóns de pesetas. A partir de aí, fixéronse acordos continuados entre PP e PSOE para botarse as culpas o un ao outro sen chegar a facer nada polas autovías galegas. Esa é a farsa da que falo eu no meu libro. Cando gobernaba o PSOE, o PP culpábao de non asumir as súas responsabilidades, e viceversa.

Xa en 2022, eses pactos entre o PP e o PSOE volven. O PP fai a farsa de pedir explicacións a Madrid, mentres o PSOE segue sen dalas, até que novamente quede en nada. Mentres tanto, a Xunta mantén unha posicion moi morna á hora de exixir responsabilidades, algo que si está a demandar o BNG.

Analizando toda esta información, é plausíbel prever que se poderían dar novos colapsos? Non só nesta autovía en concreto, senón que noutras do país.

É fundamental que se leva a cabo a comisión de investigación e seguimento que está a pedir o nacionalismo galego. Primeiro, porque debemos descubrir cales son as responsabilidades exactas do Goberno español e do galego da época, tanto por non construír nas condicións de seguridade mínimas como por non levar a cabo un seguimento axeitado das infraestruturas viarias.

Ademais, esa investigación non debe centrarse só no tramo de Pedrafita, senón que ten que estar enfocada a toda a rede viaria galega, así como outras infraestruturas de comunicación da mesma época. O colapso deses vanos pon en dúbida todas as construcións feitas desa maneira. Non se trata de pór en tela de xuízo as capacidades técnicas dos traballadores e traballadoras que participaron na construción, pero si dirimir as causas políticas, que son as que están de fondo neste asunto."              (Xosé Barros, Nós, 28/06/22)

10/7/20

¿Están abertas as eleccións? Sí, porque non hai experiencia previa dunhas eleccións no verán e, menos, no medio dunha pandemia. Segundo, porque hai un elevado número de electores indecisos, o 31,6% segundo o CIS. Terceiro, porque o incremento dos rebrotes, ou das noticias sobre os rebrotes, pode prexudicar a participación do baluarte máis firme do PPdeG: os electores de máis de 60 anos

"Está o resultado das eleccións máis aberto do que deixan translucir as enquisas? É unha pregunta que cabe por moi distintos motivos. 

Primeiro, e sobre todo, porque non hai experiencia previa dunhas eleccións no verán e, menos, no medio dunha pandemia. 

Segundo, porque hai un elevado número de electores indecisos, o 31,6% segundo o CIS. 

Terceiro, porque o incremento dos rebrotes, ou das noticias sobre os rebrotes, pode prexudicar a participación do baluarte máis firme do PPdeG: os electores de máis de 60 anos. 

Hai que lembrar o contexto previo: o ano pasado o PPdeG levou tres trompazos seguidos, dous nas eleccións ao parlamento español e outro nas eleccións locais. Nas eleccións xerais, cousa inédita en Galicia, a diferenza entre as opcións de esquerda e/ou nacionalistas e o bloque de dereitas -PP, C´s, VOX- foi de 8 puntos porcentuais. Nas eleccións locais, Arteixo é a vila máis grande gobernada polo PP. Ata en Vilalba perdeu as eleccións. Iso da idea do cerca que está, ou estivo, do precipicio. 


Convén dicilo con todas as letras: o PPdeG está moi lonxe de ser o partido que foi en Galicia con Fraga e Cuíña. O feito de que Feijóo esconda as siglas do seu partido e intente identificarse con Galicia é un recoñecemento de como están as cousas. Hoxe o PPdeG é un partido coma outro calquera. Non é aquel partido-réxime, de outrora, nin o PNV de Galicia, de tan forte raíz. O seu peso vai empequenecéndose conforme pasa o tempo. Antes das últimas eleccións municipais un alcalde popular dunha vila media indicaba melancólico: “Morréronnos seiscentos votantes”. Os resultados confirmaron o pesimismo das súas expectativas. 


A evolución comparada dos resultados das distintas eleccións dende o cambio de século, con algunhas idas e vindas debidas aos ciclos políticos, mostra esa liña xeral. Como mostra o mapa electoral, pouco ten que facer nas cidades do país. O que lle dá o seu plus, e o que fai que apareza ante os ollos dos cidadáns como a mesma natureza das cousas, é o feito de reter o poder da Xunta durante case corenta anos e, a través dese poder, focalizar recursos e influencia. 


Que a prensa sexa case unanimemente de dereitas e lle faga o xogo contribúe a dar esa impresión que se desfai nas conversas no traballo e na rúa. A prensa galega tende a ser moi didáctica: se o fai Feijóo está ben e, se non, está mal. É moi acérrima, a prensa. Hai moito conservador en Galicia, e moi fero, quen pode negalo, pero a outra metade, a progresista e nacionalista tamén existe. 


Antes da pandemia, de feito, as enquisas indicaban que a súa maioría absoluta pendía dun fío. Non lle beneficiaba ao PPdeG a división da dereita en tres opcións nin o clima irrespirable da política española inducido por Casado. Por iso a súa liña de conduta, razoable, foi poñer no recanto da irrelevancia a VOX e Cs para concentrar o voto da dereita e, ao mesmo tempo, abrir xogo ao centro e á esquerda, buscando a ese votante cauto que quere estabilidade e que o último que desexa é unha sociedade encabronada, como neste momento o é a sociedade española. 


Se un se atén ás enquisas, o primeiro obxectivo está logrado. VOX e C's móvense apenas entre o 1 e o 2% das expectativas de voto cada un. Está claro que vai a haber voto útil na dereita polo horror que lles causa a posibilidade dun goberno de coalición. Para o segundo aspecto véxase o estraño caso do programa do PP. Se o len, comprobarán que, para unha persoa non experta en matices, e mesmo para unha clarividente, resultaría ben difícil de distinguir dos programas dos seus adversarios. O Feijóo-Xano ou bifronte é unha constante. 


Polo demais, non é por azar que o PP de Casado teña reducido nos últimos días a belixerancia para abrir paso a unha atmosfera máis apracible. É, sen dúbida, porque esa atmosfera de polarización prexudica as opcións de Feijóo. O control dos tempos é a primeira materia do curso en política. E en Galicia, polo menos de momento, non gustan eses excesos retóricos que poden ser xerme de conflito social. O elector galego soe ser moderado e liberal, no vello e nobre sentido da palabra. 


Iso non quere dicir que Feijóo non puidera beneficiarse da atmosfera de radicalización inducida polo PP. Escribe Ignacio Sánchez-Cuenca que os datos confirman que a estratexia de crispación da dereita tivo certo éxito, “coa peculiaridade de que é a clase alta a que mostra maior irritación co Goberno”. Os datos do Eurobarómetro mostran, que “en España nin a educación, nin o xénero, nin a educación, nin a idade, nin o feito de vivir con fillos na casa, producen grandes diferenzas na valoración do goberno. Pero a clase social si que produce cambios importantes”. 


Feijóo capitalizou tanto o enfado da dereita túzara como a percepción, para ánimos máis mornos, de que foi eficiente a resposta ante o virus, a pesar de que a xestión nas residencias privadas e as consecuencias na taxa de mortalidade dos recortes sanitarios abra un grande espazo para a crítica. 


Pero, en definitiva, a xestión da pandemia deulle, diso non cabe dúbida, aire a Feijóo. Sucedeu en toda España: a valoración da acción das administracións sanitarias das comunidades autónomas foi ben avaliada, pero non así a xestión do goberno central. A positiva evolución da crise explica a mesma convocatoria do 12 de Xullo. Ningún goberno convoca eleccións para perdelas. 


Iso non quere dicir que non poda haber imprevistos. O pobre debate electoral do luns, cunha cota de pantalla do 15'8%, mostrou unha certa sintonía entre as forzas chamadas a formar un goberno de coalición se o PP resulta, finalmente, perdedor. Esa é a liña que interesa máis a PSdeG, BNG e Galicia en Común. Non pode haber cambio político se o elector non recibe dúas mensaxes: a primeira, que o resultado non está decidido de antemán, a segunda, que é posible e desexable un goberno alternativo para encarar os retos futuros de Galicia. Tal vez chegan un chisquiño tarde a esa estación, pero nunca se sabe."                   (Antón Baamonde, eldiario.es, 01/07/20)

9/7/20

Una breve radiografía crítica de las elecciones gallegas

"Este domingo se celebran las elecciones gallegas, en medio de una polémica provocada por el rebrote de coronavirus en A Mariña (Lugo) y las medidas adoptadas por el presidente Feijóo. El tema tiene su importancia, pero no puede ocultar el ambiente de rutina, desasosiego y falta imaginación que impregna toda la campaña electoral, tras años en los que Galicia actuó como “vanguardia” en los procesos políticos del Estado.

En primer lugar, porque, a pesar de todos los intentos de la izquierda por “inflaccionar” al indestructible Partido Popular de Feijóo, nos encontramos con un proyecto políticamente aburrido y sin épica, capaz de sobrevivir más por la total bancarrota de la izquierda política que por sus propios méritos. Lejos de aquel regional-populismo del schmittiano Fraga, el PP de Feijóo es un proyecto tecnocrático y sin capacidad agonista, que simplemente surfea nervioso una inercia, que, a falta de oponentes, le favorece irremediablemente.

El PP de Feijóo es un partido de burócratas grises; articula más su hegemonía encarnando la neutralidad de la Administración Pública que a una derecha militante. Aunque sigue presente en cada pueblo y cada comisión de fiestas, la idea de un PP gramsciano y popular funciona muchas veces más como una disculpa de una izquierda incapaz de hacerle frente que como análisis de la realidad. Lo mismo ocurre también con el mito madrileño en torno a la presunta moderación de Feijóo. Tan neoliberal como Albert Rivera, tan turbio como cualquier político de la derecha española, Feijóo es un pragmático sin escrúpulos capaz de fingir que se cree el personaje que la izquierda ha construido de él y aprovecharlo en su propio beneficio.

El segundo puesto en estas elecciones se lo disputan el PSdG y el BNG. El PSG presenta un candidato desconocido y particularmente mediocre, un tal Gonzalo Caballero, más conocido por ser el sobrino del excéntrico alcalde de Vigo (al que por cierto, está enfrentado), que por sus propios méritos. Nada se espera del PSdG: quizás que aproveche un poco el hecho de que su partido encabece el gobierno del Estado para mejorar sus resultados, pero da la impresión de que ni siquiera se plantean la posibilidad de una carambola que les permita gobernar.

El BNG ha renacido tras su crisis. Sin duda, tiene la mejor candidata. Ana Pontón es una militante de toda la vida de la Unión do Pobo Galego (UPG). Este partido marxista-leninista, independentista y patriótico, como ellos mismos se definen, ha recompuesto el BNG por deméritos ajenos, pero también por méritos propios. La razón más obvia es su renovación discursiva. Tras una etapa fuertemente reactiva y sectaria, el BNG ha renunciado a ser el Partido Comunista Portugués y ha mirado más hacia experiencias como Bildu en Euskal Herria. Pero la segunda razón de su revitalización es mas anómala y meritoria. El BNG tiene una enorme fuerza en el terreno de la organización: tiene militantes comprometidos, serios y preparados en cada pueblo y ciudad, domina la poderosa central sindical CIG y sobre todo, tiene una voluntad y una convicción en su política que parece sacada de otra época

A pesar de haber quedado reducidos y mermados por las escisiones de Anova y Compromiso por Galicia, han sido capaces de mantener su presencia en todas las movilizaciones y luchas que hay en Galicia. Políticamente, el BNG no es ni mucho menos una organización rupturista. Su política en Madrid es radical, pero en Galicia su política es muy posibilista y pragmática, dispuesta a llegar siempre a todo tipo de acuerdos con el PSOE. Siempre busca ampliar su base social hacia la derecha, con guiños a una inexistente burguesía gallega, en la mejor tradición frente-populista. 


Jamás explorarían ningún tipo de apertura orgánica hacia fórmulas de la izquierda alternativa y su relación con los movimientos sociales peca de instrumentalismo. Pero lo cierto es que también han sido capaces de abrirse a un votante de izquierdas no nacionalista que encuentra en ellos lo que es incapaz de encontrar en otras fuerzas: seriedad y fiabilidad. En caso de sobrepasar al PSOE como segunda fuerza, es posible que aguanten la posición y se solidifiquen como la fuerza hegemónica de la izquierda.

Por ultimo, Unidas Podemos se presenta en Galicia bajo la marca Galicia en Común, en la cual también participan Anova y la Marea Atlantica coruñesa. Este espacio político ha estado en fuerte crisis durante los últimos años y ha sufrido todo tipo de bajas y salidas. Nos tememos, siendo sinceros, que su única batalla en estas elecciones sea sobrevivir para no desaparecer. Su tendencia es hacia una caída libre en la intención de voto y es posible que, en el último momento, su resultado sea incluso peor que el que vaticinan las encuestas.

Además de arrastrar problemas internos que repercuten en su imagen pública (de los cuales los actuales candidatos no son los únicos responsables, ni siquiera los principales), su relación servil con el gobierno de Madrid, su discurso exagerado y poco creíble en torno al cambio progresista, su débil implantación y el agotamiento de las bases sociales que impulsaron este espacio en la etapa anterior los convierten en el eslabón débil de la geografía política gallega. Mientras que Podemos e IU pueden sobrevivir sin prácticamente existir en Galicia, para Anova la situación sería dramática. 


El partido fundado por Xosé Manuel Beiras no tenía muchas más opciones que jugar la carta de esta candidatura, pero no hay duda de que su antiguo rol de principal catalizador de las innovaciones en la izquierda gallega está completamente agotado. Sea cual sea su resultado, tendrán que repensarse si quieren sobrevivir.

Si todo sigue el guión previsto, Feijóo volverá a ser presidente de la Xunta de Galicia. Si hay carambola y gobierna la izquierda, tampoco se esperan grandes innovaciones. El renacimiento del BNG no significa una revolución en la política gallega. Significa la vuelta a las posiciones políticas existentes antes del 15M, es decir, un tablero ordenado, en el que la inercia institucional se combina con la existencia de un pueblo luchador y movilizado. Porque quizás ese es el factor más interesante de la política gallega. Frente a esa imagen de pueblo aletargado, estamos ante una de las naciones en donde más conflictos sociales, movilizaciones y formas de asociación podemos encontrar en el Estado español.

A veces con sus flujos, a veces con sus reflujos, pero la autonomía de lo político juega en Galicia un papel inverso al que juega en otras partes del Estado español: no amplía los procesos, más bien, tiende a estrecharlos. Para la gente de izquierdas, quizás lo más interesante en esta etapa que viene sea intentar reconectarse a lo que vendrá, intentado aportar ideas y prácticas que preparen nuevas oportunidades. 


En nuestra opinión, la apuesta por impulsar una política anticapitalista (rojo, verde y violeta), cuyo centro de gravedad esté en las luchas y en la renovación estratégica, y no en lo electoral, que se esfuerce por vincular a la clase trabajadora y a las luchas territoriales, sería una contribución modesta pero necesaria en una Galicia, que, gobierne quién gobierne, afrontará el triple efecto de una catástrofe ecológica, una crisis económica brutal, y una desindustrialización acelerada. Pero eso ya es otra historia. Otra historia que llega ya." (Xaquín Pastoriza, Brais Fernández, El Salto, 08/07/20)

31/5/19

Vigo, cuando hasta el PP prefiere al PSOE...

"Una señora de semblante serio apura el paso por la plaza de Compostela, el enclave de Vigo con la vivienda al precio más prohibitivo. Confiesa que siempre ha votado “a la derecha del PSOE” pero advierte de que no tiene tiempo para pararse a hablar de política.

 Así que dispara a bocajarro: “No me extraña que Caballero arrase. Vive por y para el cargo, está todo el día en la calle y es imposible que nadie le haga sombra. Lo que no sé es qué pasará cuando se vaya y abran los cajones”. Retuerce el gesto para remarcar el interrogante y desaparece en un portal.

La escena se produjo a pocos días de las votaciones de este domingo que confirmaron que, con un insólito 68% de los votos, el socialista Abel Caballero se ha ganado hasta a la hinchada del PP en sus 12 años de frenética y extravagante alcaldía. A pocos metros de la mujer con prisa, el señor X entra en el hotel Ciudad de Vigo para una “importante reunión”. Tampoco accede a desvelar su nombre y se identifica como “empresario y representante consular”.

 Cuenta que por su cargo en organizaciones patronales tiene trato directo con el alcalde y admite que, pese a ser un votante tradicional del partido de la gaviota, cogerá la papeleta de Caballero. En su casa, habitada por una decena de familiares de convicción conservadora, al menos ocho han tomado idéntica decisión. “Es trabajador y ha transformado la ciudad. Es un poco, bueno, bastante populista, pero no nos molesta”, explica.

A tenor de sus resultados electorales, la mayoría de los vigueses piensa como el señor X. El estruendoso “populismo” que perciben en Caballero y del que el político reniega les es soportable porque, esgrimen los viandantes consultados, le sirve al alcalde más votado de la democracia española para conseguir mejoras para la ciudad. 

¿Y qué política ejecuta él: de izquierdas o de derechas? “Ni una ni otra. Hace su política, la de Abel y su equipo. Trabaja solo por la ciudad”, zanja el empresario justo antes de adentrarse en el hotel para cumplir con su cita.

Esa respuesta sobre la orientación ideológica de su acción de gobierno se repite entre los vecinos del ala izquierda. Benigno y Elvira, que observan desde un banco cómo sus nietos juegan en un parque infantil de este distrito adinerado, se declaran progresistas.

 “Sí, tengo un selfi con mi amado líder”, bromea Elvira sobre el frenesí fotográfico que caracteriza al regidor de 72 años, exministro de Felipe González. Cuándo se le pregunta a esta pareja de jubilados por el color de las medidas que toma Caballero, se abre un silencio. “Él hace su política”, responde finalmente Benigno. ¿Con medidas sociales? “Dice que ha aumentado las ayudas a la dependencia, las becas… Él lo dice y hay que creerlo”.

Benigno y Elvira ven en su alcalde a “un gran vendedor de sí mismo y de la ciudad”: “La tontería del vídeo de las luces de Navidad fue una operación de márketing que tuvo un retorno millonario. Aquí vino todo el mundo a verlas. Y los hosteleros y los taxistas quedaron encantados”. Caballero se ha hecho con 20 de los 27 asientos de la corporación y el PP de Vigo, con cuatro concejales, se ha quedado reducido en la ciudad más poblada de Galicia a la mínima expresión.

En una terraza de un lateral de la plaza de Compostela de Vigo, disfruta de la tarde soleada un elector que vota a dos políticos aparentemente irreconciliables: a Caballero en las municipales y a su enemigo íntimo Alberto Núñez Feijóo en las autonómicas. Es empresario de tecnología y trabajó para la Xunta del PP en tiempos de Manuel Fraga, aunque en las generales se decantó por Ciudadanos porque le disgusta Pablo Casado. Del socialista alaba que tiene la ciudad “limpia” y con “deuda cero”, que “pelea” por captar inversiones “en todos los frentes”.

Su trayectoria de votante conservador no impide que este vigués se felicite hasta de que, con la victoria de Pedro Sánchez, Caballero haya extendido su poder más allá de las paredes del Consistorio. 

“Puso a su número dos de presidenta de la Diputación” de Pontevedra en 2015, señala sobre su primera teniente de alcalde, Carmela Silva, y el año pasado a David Regades, su segundo teniente de alcalde, al frente del Consorcio de la Zona Franca de Vigo, un ente estatal que maneja un jugoso presupuesto y funciona como una agencia de desarrollo económico. “Esto es buenísimo para Vigo, se va a traducir en cuatro años de inversiones y eso está por encima de las siglas de los partidos”, defiende el votante de Caballero y Feijóo.

A su lado, su madre asiente con la cabeza y menta a otro histórico alcalde gallego del PSOE en el que es imposible no pensar cuando se ve a Caballero entrar en su habitual éxtasis municipalista: Francisco Vázquez. 

“Yo veo a Caballero como él”, afirma esta mujer con una sonrisa nostálgica. “La ciudad es su vida. Se le ve feliz”. Vigo inspirándose en A Coruña. Votar a Caballero y Feijóo. Todo parece posible en la ciudad en la que hasta los fieles al PP prefieren al candidato del PSOE."             (Sonia Vizoso, El País, 28/05/19)

29/5/19

Tsunami del PSOE, reflujo de las mareas y el PP con el agua al cuello

"En esos mapas con los que los infógrafos de los medios ilustran a la audiencia de los resultados de las elecciones que se celebran fuera de Madrid, Galicia aparecerá teñida de azul. El color del PP, aunque en realidad debería simbolizar el del tsunami que llevó al PSdeG a situarse a solo 9.000 votos de los conservadores en el cómputo total de las locales y a superarlos en casi 100.000 en las europeas (en 2014 tuvieron casi 140.000 menos que ellos). 

El PP se ha ahogado sin llegar a la orilla de las alcaldías en las siete ciudades (podría conservar Ourense, donde ha quedado segundo, mediante un pacto-abrazo del oso), sigue fuera de tres diputaciones e incluso tiene en el aire la cuarta, la de Ourense, la que nadie imagina en otras manos (aunque el PP de Ourense no sea exactamente el PP). 

Y aquí no tiene ningún salvavidas del que echar mano: Cs ha conseguido 33 concejales de 3.721 y el 1,91% de los votos totales, ninguna alcaldía y ninguna o muy remota posibilidad de participar en ningún gobierno. Eso sí, se ha estrenado con una representante –¿lo adivinan?: una periodista– en A Coruña. 

Vox no ha llegado a salir de la caseta de baño y ni siquiera aparece en la relación de partidos. Por lo demás, las Mareas que gobernaban las ciudades autodenominadas rebeldes (A Coruña, Santiago, Ferrol) han experimentado un reflujo considerable, y el BNG sigue remando. Esto es el resumen. Si quieren, pueden volver a centrarse en lo de Madrid y en la lucha por el Trono de Hierro de la izquierda, y si no, paso al detalle.

En esas conversaciones de ascensor que son las declaraciones de los líderes políticos ante la urna –”fiesta de la democracia”, “llamamiento a participar”, “normalidad y ausencia de incidentes”– el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo demostró que lo de Andalucía (y el Ayuntamiento de Madrid) le pilla lejos, y mostró su deseo de que “pudiesen gobernar los que ganan” (es decir, el que saca al menos un voto más que el segundo). 

De ser así, habría sacado peores resultados que en 2015. Habría ganado de nuevo por los pelos en A Coruña (en donde ha perdido por goleada: 9 frente a 9 del PSdeG, 6 de Marea Atlántica y 2 del BNG, menos 1 Cs), en Ferrol (12 frente a 8+3+2), y en Lugo (10 y 2 Cs frente a 8+5), pero perdería en Ourense, en donde ha sido superado por los socialistas, y por supuesto, en Pontevedra (BNG) y en Vigo (Abel Caballero). 

De no poder conseguir la alcaldía en Ourense, pactando con el tercero, un candidato un tanto peculiar (Berlusconi en versión local, con canal de televisión propio incluido), el PP solo gobernará en un par de villas de más de 20.000 habitantes. Por perder, ha perdido hasta en Vilalba, patria del Presidente Fundador del partido. Eso sí, conserva casi la mitad del número absoluto de concejales y la mayoría de las pequeñas alcaldías rurales.

Los socialistas han experimentado un empuje hacia arriba que en parte ha sido a costa del PP en los medianos y pequeños ayuntamientos donde gobernaban, y a expensas de las Mareas allí donde no, como en las ciudades. El BNG, con las listas llenas de independientes y con una fuerte presencia femenina, se afianza como tercera fuerza, ha consolidado posiciones en los lugares donde tenía alcaldías –sobre todo en villas sobre los 20.000 habitantes–, y todo indica que volverá a compartir el timón con el PSdeG en las diputaciones. 

Sin embargo, el avance ha sido más cualitativo que cuantitativo (alrededor de 1% de votos más), salvo en las europeas, gracias sobre todo a la candidata, Ana Miranda. La lista que compartía con ERC y Bildu ha pasado de ser la quinta fuerza, con 80.000 votos, a ser la tercera, con 171.000.

El reflujo de las Mareas es difícil de representar en números. Entre otras cosas porque en cada ayuntamiento comparecía con un nombre distinto. En algunos han mantenido la alcaldía (Sada, Pobra do Caramiñal), o salvado los muebles (Vigo), pero en general los apoyos se han ido por el desagüe, como revelan los datos en las ciudades de referencia: A Coruña (de 10 a 6 concejales), Santiago (de 10 a 5) o Ferrol (de 6 a 3, aunque aquí sí podrían entrar en el gobierno local). 

Si quieren empezar a buscar culpables, además del acoso mediático que han sufrido, pueden considerar que Galicia fue pionera en la creación de movimientos de éxito surgidos del 15M, como Alternativa Galega de Esquerdas (tenía de asesor a un tal Pablo Iglesias), que después mutó a En Marea, y también lo fue en tomarse lo del rupturismo en el sentido estricto y personal. A pesar de que los “alcaldes del cambio” intentaron ponerse de perfil –o quizá por ello– en el movimiento de placas tectónicas entre Podemos, IU, Anova e independientes que desembocó en dos candidaturas el 28-A (En Marea y Podemos-Eu-Mareas En Común-Equo), es más que probable que el espectáculo de lucha grecorromana disfrazado de debate ideológico causara desafección en un electorado al que se le había vendido ilusión. 

Por poner un ejemplo, en Ourense ciudad se llegaron a presentar tres candidaturas procedentes de ese espacio antes común. El resultado es ese en el que están pensando. "                (Xosé Manuel Pereiro 

27/5/19

El PSOE gana hasta en Vilalba. Las Mareas se suicidan. Nadie sabe el motivo...

"El PSOE arrebata al PP Vilalba, el bastión de Fraga.

El PP pierde el bastión de Manuel Fraga y Vilalba estará gobernada por el PSOE, que logra 8 escaños frente a los 7 de los populares. La candidatura continuista de los socialistas le dio buen resultado al partido, que ha logrado ganar con Elba Veleiro, que repite como número uno. (...)"        (Manuel Varela, La Voz, 26/05/19


"O PSdeG medra sobre o devalo das Mareas e do PP e pode gobernar seis cidades galegas 

 Un dos grandes titulares da noite electoral municipal en Galicia é a caída dos tres alcaldías das Mareas. Xulio Ferreiro, Martiño Noriega e Jorge Suárez perden o poder e un moi notable número de edís. Pero, ao contrario do que esperou o PP durante gran parte do mandato municipal -polo menos, ata o último ano, marcado pola moción de censura a Mariano Rajoy e o triunfo de Pedro Sánchez nas eleccións xerais-, o PP non participará da alternancia. Os socialistas erguerán os bastóns de mando coruñés, compostelán e ferrolán, sumándoos ao que xa ostentaba en Vigo Abel Caballero, agora cunha maioría aínda máis absoluta. Case galáctica. (...)

Ferrol, Lugo e Pontevedra comparten ademais outro trazo neste 26M. Das súas corporacións desaparecen as formacións ligadas hai catro anos ás Mareas. O mesmo que na única cidade galega ata agora gobernada polo PP, Ourense, onde balance é mesmo peor para os de Feijóo (...)

Ao fracaso do asalto urbano, onde Feijóo se implicou especialmente tanto persoalmente como a través da elección das candidaturas -cinco do sete aspirantes foron conselleiros do seu Goberno- engádense máis motivos para a alarma no PPdeG. Aínda que recuperaron feudos simbólicos en vilas medias como Lalín, perderon outros como Vilalba, vila natal de Manuel Fraga. Ademais, nas eleccións europeas foron superados en votos polo PSdeG. Ou, o que é o mesmo, o PPdeG volve non ser a forza máis votada nunhas eleccións algo que nunca pasara. (...)"        (David Lombao, Praza Pública, 27/05/19)


"El PP cae al nivel de hace 12 años en la antesala de las autonómicas.

Un año después de que Feijoo sucediera a Fraga al frente del partido, tuvo un tropezón en las urnas. Ocurrió en las municipales del 2007. El PP fue excluido de los gobiernos de las siete ciudades gallegas, pese a que en cuatro de ellas (Santiago, Ourense, Pontevedra y Vigo) conseguía ser la fuerza más votada.

 Anoche, los populares retrocedieron al nivel de hace doce años. Sigue siendo el partido hegemónico en Galicia y vuelven a cerrársele las puertas de las alcaldías de las siete ciudades, aparte de que desciende algo más de dos puntos en porcentaje de voto y pierde el 14 % de los gobiernos que tenía por mayoría absoluta.

Para el PPdeG llueve sobre mojado. Tras el revés que sufrieron en las municipales de hace cuatro años, que provocaron una crisis en el Gobierno gallego y el relevo al frente de la dirección general del partido, los populares encadenan un nuevo revés, que pone cuesta arriba la posibilidad de que dentro de algo más de un año puedan conservar el control de la Xunta con la cómoda mayoría que Feijoo tiene ahora.

El PPdeG carga con un porcentaje de voto del 33,4 %, el más bajo de su historia en unas municipales, aunque la parte positiva es que es once puntos superior a la media obtenida en España.
El PSdeG-PSOE, por su parte, se anota un éxito también sin precedentes. Por primera vez logra superar la barrera del 30 % del voto en unas municipales, pues se sitúa en el 32,9 %, subiendo de las 48 a las 66 alcaldías obtenidas por mayoría absoluta, pero que pueden rebasar con creces el centenar ?ahora tienen 94? mediante pactos.  (...)

El PSOE ganó las elecciones en todo el sur y el levante de España, pero Galicia, con la excepción de la provincia de Pontevedra, sigue teñida de color azul, lo que deja al PP con mucho aliento y con capacidad de poder reaccionar como lo hizo tras la derrota del 2007 en las ciudades, que le abrieron dos años después la Xunta.

Todo depende de lo que ocurra con los potenciales aliados del PSdeG. Por lo pronto, el BNG inició este 26M su recuperación electoral. Avanza casi un punto en apoyo y se sitúa en el 12,5 %. Es la primera vez que registra un ascenso en tres lustros y logra uno de sus objetivos: tener representatividad en todas las ciudades gallegas, al recuperar presencia en Vigo y Ourense. (...)"       (Domingo Sampedro, La Voz, 27/05/19)

23/5/19

Un fenómeno llamado Abel Caballero: las claves del éxito de un alcalde viral. La oposición arroja la toalla en Vigo ante un regidor que combina política y espectáculo y se asoma al 65% en las encuestas

"Circula por Vigo un chascarrillo en forma de apuesta: si tras las elecciones del 26-M, la oposición cabrá en un taxi. Es una exageración que amenaza seriamente al PP, que hace una década gobernaba con mayoría absoluta y ahora se encoge en las encuestas hasta los cinco concejales en una corporación de 27.

 Es un dato sorprendente, pero lo es más que hasta 20 de ellos puedan caer para un PSOE con el 65% de los votos. Votos de ciudadanos que sufren o se divierten con el espectáculo de Abel Caballero, el alcalde viral, pero que acaban apoyando de forma aplastante al regidor con más respaldo de todas las ciudades de España. 

Si en el cenit del desprestigio de la vieja política el exministro de Felipe González logró 17 concejales y un 51% de apoyos, en su partido se preguntan adónde no llegará ahora que los socialistas levantan cabeza.

El pregón del último encendido de las luces navideñas, el del 'very welcome everybody here', ilustra mejor que cualquier sesudo análisis la esencia del político. Doctor en la Universidad de Cambridge, el alcalde de Vigo, que lo es desde 2007, improvisó un inglés macarrónico en busca de los 'memes', que dieron la vuelta a España. Y la Navidad en Vigo fue un récord de popularidad y visitantes. 

Es una metáfora de la mezcla de elitismo y populismo que impregna al personaje, que vive igual de pendiente de los asuntos de los ministerios que del menor de los trofeos infantiles que pueda entregar en la ciudad. Con fama de delegar entre poco y nada, Abel Caballero (Ponteareas, 1946) combina la sonrisa con la que reparte selfis a los niños con el colmillo que tanto temen desde sus opositores al más fiel de sus colaboradores.

En una ciudad que devora a sus alcaldes, la victoria de Caballero por estrecho margen hace 12 años no parecía pronosticar tan largo mandato, pero en cuanto se recuenten los votos, se convertirá, salvo cataclismo, en el regidor que más tiempo habrá estado al frente del ayuntamiento. Requisito indispensable para ello es cosechar votos a izquierda y derecha, y el minúsculo espacio que ocupa el logo sin siglas del PSOE en el cartel electoral del candidato así lo confirma.

Su trayectoria por la alcaldía pasó primero por una coalición con el BNG, después con un apoyo desde fuera del Gobierno y terminó por lograr la mayoría absoluta de 17 ediles que ahora aspira a ensanchar. Cuando llegó, no tardó en colocar su primera pica, al movilizar a la ciudad entera contra un proyecto de la Xunta de Feijóo, el de promover la absorción de la caja del sur, Caixanova, por la del norte, Caixa Galicia, en situación mucho más comprometida, si no desesperada. 

La pugna desembocó en una de las mayores manifestaciones que se recuerdan en Vigo, que acudió a la llamada de Caballero para defender su caja.

Aquel episodio le enfrentó hasta con la dirección gallega del PSOE, pero le permitió estrenarse como barón y hacer valer el respaldo de los vigueses. La de las cajas fue su primera gran victoria —al final, más moral que efectiva— al frente del ayuntamiento, y marcó el nacimiento de un sentimiento de autoestima en una ciudad acostumbrada históricamente a maltratarse a sí misma. 

Surgió algo parecido al viguismo, que en otras partes de la comunidad autónoma prefieren tachar de localismo. Él responde: “Llamar localistas a las posiciones de un territorio de medio millón de habitantes en un área de 2,5 millones es no entender nada”.

Vigo es en efecto no solo la mayor urbe de Galicia, sino la cabeza de un área de más de 500.000 ciudadanos y un motor económico para toda Galicia. Y también, una ciudad que tradicionalmente la Xunta decidió que se cuidara de sí misma. Mientras los gobiernos autonómicos y del Estado regaban de millones a otras ciudades para forjar proyectos faraónicos como la Ciudad de la Cultura de Santiago o el megapuerto exterior de A Coruña, Vigo quedaba fuera hasta del mapa del AVE. 

Ese fue el caldo de cultivo de un gobernante que ha sabido dar con la tecla de la autoestima y se siente cómodo envolviéndola en su populismo de 'showman'.

Sus detractores suelen compararlo con una versión sureña de Paco Vázquez, regidor socialista de A Coruña durante 24 años, aunque frente al romance que el exembajador ante la Santa Sede mantenía con Manuel Fraga, Caballero se caracteriza por un enfrentamiento a cara de perro con Alberto Núñez Feijóo

El antagonismo es tan feroz que ha venido dominando la política autonómica desde que el líder del PP llegó a la Xunta, dos años después de que él lo hiciera al ayuntamiento. Ahí está otra característica del exministro, un político que no hace prisioneros, que lo mismo declara persona 'non grata' al también socialista Joaquín Almunia que desafía “las presiones” de Florentino Pérez para que se juegue un partido suspendido. O le dobla el pulso al dueño del Celta, Carlos Mouriño, otro 'grande' que creyó que sometería al alcalde.

Ninguno de los demás partidos ha apostado fuerte en estos comicios por un contrincante con aspiraciones, quizás ante el temor a quemar candidatos. Especialmente significativa es la actitud del PP, que ha vuelto a apostar por Elena Muñoz, una 'exconselleira' de Feijóo que en 2015 redujo la presencia del PP en la corporación viguesa a siete concejales. El BNG ansía obtener representación en un ayuntamiento que gobernó la década pasada y Marea de Vigo se daría por satisfecha con mantener sus tres ediles.

Con ese panorama, salpicado por una actitud de cierto fatalismo entre sus rivales, la oposición al alcalde no hay que buscarla en el ayuntamiento, y mucho menos en la Xunta, en la que Feijóo, más que cautivar a los votantes de Vigo los ha espantado con operaciones como las de las cajas o el nuevo hospital. La oposición real se ha dado en la calle, protagonizada por sectores de la cultura incómodos con la versión populista de su regidor, autor de cuatro novelas.

Mientras arregla calles, diseña ascensores urbanos e inaugura plazas de reminiscencia 'kistch', la élite artística le afea una política cultural de baja estofa, que tuvo su hito principal en la reorientación del Museo de Arte Contemporáneo (Marco)

El Marco perdió definitivamente con el actual alcalde el espíritu agitador con que nació, para convertirse, según sus detractores, en un simple contenedor de actividades artísticas de cualquier especie. Caballero tira de cifras para defenderse, un argumento, el de los números de visitantes, que solo logra enervar más a la vanguardia artística local.

También se labró la enemistad de colectivos de izquierda y laicistas con su implacable resistencia a derribar una gran cruz franquista en el monte de O Castro, aunque los episodios más controvertidos de su mandato tuvieron que ver con la colocación de un histórico barco como adorno de una rotonda en un populoso barrio obrero de la ciudad.

 Siempre fuera del ayuntamiento, siempre ante colectivos bien organizados pero sin representación municipal. Así son los conflictos de Caballero, al que la presión más que disuadirle parece motivarle. Venga del presidente del ACS o de la Asamblea Vecinal de Coia."                 (Pablo López, El Confidencial, 21/05/19)

16/1/18

Domingos Merino: a derruba dun alcalde e dun modelo de cidade

"O 26 de febreiro de 1981 Domingos Merino presentou a súa dimisión como alcalde da Coruña, sendo substituído un mes máis tarde por Joaquín López Menéndez (UCD). 

Dous anos despois, o 8 de maio de 1983, Francisco Vázquez gañaba as eleccións municipais con maioría absoluta, dando inicio aos seus 23 anos de goberno.  

O cambio de rexedor que tivo lugar hai 36 anos foi tamén un cambio no modelo de cidade e que hai que analizar nun contexto de fortes presións que empregaron como instrumento o sentimento localista ligado ao debate sobre a capitalidade pero que tiñan na súa base outro tipo de conflitos, nos que determinados intereses económicos e o deseño urbanístico da cidade foron claves.

 Nos últimos días moitos e moitas tiveron na cabeza, ante a moción de confianza á que se someteu Xulio Ferreiro, a caída de Merino

 "As forzas e poderes fácticos da Coruña asustáronse porque despois de corenta anos de total dominio económico e social, logo de décadas poñendo e quitando alcaldes, viron como se poñía en perigo o seu poder, tanto no político como en aspectos tan relevantes como o urbanismo", relataba Manuel Monge hai dous anos en conversa con Praza sobre o proceso de derruba de Merino.

"Para os sectores instalados no poder era un ser estraño, un elemento a bater porque representaba á Coruña máis popular, máis creativa e máis culta", destacaba tamén Xurxo Souto.

 A caída de Merino veu propiciada pola retirada do apoio que ata ese momento -en virtude dos Pactos do Hostal que os partidos de esquerda asinaran tralas eleccións municipais de abril 1979- lle viñeran prestando o PG e o PSOE e hai que contextualizala na debilidade dos apoios do rexedor (unha fragmentada UG contaba con 5 concelleiros de 27, máis o apoio dos dous edís do PCG e -con matices- dos dous representantes do BNPG). Porén, foi tamén acompañada dunha constante campaña de ataques e desprestixio impulsada por grupos de poder locais e os dous xornais da cidade: La Voz de Galicia (sobre todo) e El Ideal Gallego (no último momento). 

O propio Merino sinalou nunha entrevista publicada en 2005 por Vieiros que "o acoso empeza dende o momento da toma de posesión. Ademais, a oposición encontrou un tema: a capitalidade, aínda que máis que encontralo buscouno, para dar renda solta á vía da demagoxia. Atopou un filón e enganchouse a el, unha parte do PSOE enganchouse a iso, a presentar como incompatible A Coruña con Galicia". 

De feito, só unha semana despois da súa toma de posesión, o 26 de abril, convocouse no Pazo dos Deportes un acto a prol da capitalidade da Coruña. A pesar de que a defensa de que a cidade herculina debía ser a capital de Galicia era común a case todos os partidos na cidade (tamén na esquerda e en varias das formacións nacionalistas), esta convocatoria estaba liderada polos sectores máis conservadores e antiautonomistas, algúns directamente franquistas.

 En Vieiros Merino afirmaba que non acudiu ao acto "porque considerei que realmente non estaba encamiñado á defensa da capitalidade, senón intentando presentar unha suposta incompatibilidade da Coruña con Galicia. E en realidade era un ataque ó proceso de consecución do autogoberno para Galicia. Así que non fun. Puiden ir alí e converterme nun deses alcaldes populistas. Puiden facer ese papel, pero a min repugnábame".

 Quen si cumpriu á perfección ese papel populista foi Francisco Vázquez, que mesmo apareceu en muletas e cunha perna escaiolada logo dun accidente, incrementando o dramatismo da situación. Vázquez, González Dopeso e Begoña Bonet (presidenta da Asociación de Amas de Casa da Coruña) foron os protagonistas dun acto que serviu basicamente para atacar o goberno preautonómico de Rosón e a Merino, de quen se pediu a dimisión.

Durante os meses seguintes mantívose a presión destes sectores e tamén da prensa local, aproveitando o tema da capitalidade (a pesar de que Merino si participou en manifestacións a prol desta postura, coma a que tivo lugar o 22 de xuño de 1979) pero tamén outros, coma a retirada dos símbolos relixiosos no seu despacho ou a súa presenza ou non en actos confesionais, coma a procesión da virxe do Rosario. A presión incrementouse a partir de xaneiro de 1981.

 Despois dun accidentados pleno no que PSG, POG e BNPG presentaron unha moción para rexeitar a sanción imposta a unha mestra de Dices-Rois por impartir as súas clases en galego, a prensa local denunciou o que consideraba "caos" na vida municipal. 

La Voz de Galicia pedía ao día seguinte a dimisión de Merino nunha información con ton editorial que afirmaba: “El cambio es urgente. El vergonzoso espectáculo acaecido durante el Pleno del viernes es una muestra del progresivo deterioro de la actividad municipal” e que “Se tocó fondo ya y ahora habrá que elegir entre permanecer en ese fondo o intentar regresar a la superficie (...) Hay que soltar todo el lastre”. 

Días despois, o 3 de febreiro, os grupos municipais de UCD, PSOE e CD solicitaron formalmente a dimisión do alcalde (o que levou a PCG, POG, PSG e PG a solicitar una xuntanza urxente dos asinantes do Pacto do Hostal), nunha campaña que día a día se intensificaba e que utilizaba, sobre todo, as páxinas de La Voz de Galicia.

 Nas súas informacións, o xornal mesmo elevaba a categoría de noticia cuestións anecdóticas coma unha gripe que o rexedor sufriu durante un par de días: “su afección gripal va evolucionando favorablemente, si bien persiste todavía el estado febril”, publicou o xornal. 

Ou, por exemplo, nunha entrevista sen asinar que La Voz lle realizou nesas datas a Merino na súa casa, o diario destacaba que o alcalde se atopaba en “bata de cuadros” e sobre os seus libros dicía que “la mayor parte de ellos en gallego, algunos en portugués y francés y pocos en castellano. Estos eran de temas políticos, desde El Capital hasta una biografía de Stalin”.

 O 22 de febreiro o foco político local parecía mudar un chisco, ao coñecerse que fora suspendida de militancia toda a agrupación do PSOE da Coruña, que vivía neses días un intenso conflito interno. Porén, foi o 23F o que precipitou definitivamente os acontecementos na Coruña. Tras o fracaso do Golpe de Estado, convocouse un pleno no que se presentou unha moción de condena da acción de Tejero e de apoio ao Rei e á Constitución. 

Domingos Merino abstívose, o que provocou unha inmediata reacción na prensa local. La Voz de Galicia titulaba na súa portada que "El alcalde de La Coruña se abstuvo de manifestar su respeto y adhesión al Rey, a la Constitución y al Parlamento". 

E El Ideal Gallego escribía nun editorial que “no merece el calificativo de demócrata ni ostenta con legitimidad moral ni política un cargo público (...) el señor Merino, con su partido, ha entrado en un cúmulo de contradicciones que hacen incomprensible su permanencia en la Alcaldía (...) que se abtenga también de su cargo: que dimita”. Ao día seguinte Merino presentou a súa dimisión.

Neses momentos, tan significativos coma os ataques da prensa e dos lobbys locais a Domingos Merino eran as gabanzas a Francisco Vázquez. Tres días despois da dimisión do rexedor, El Ideal Gallego publicaba unha extensa entrevista co líder socialista, titulada "Francisco Vázquez, a tumba abierta. La Coruña se juega ahora su futuro". 

Nela, Vázquez afirmaba que "La ciudad ha sido vejada y humillada por la posición política del alcalde", que "Merino no supo estar a la altura de las circunstancias", que "El PSG mantiene posturas similares a Herri Batasuna, desestabilizadoras y amenazadoras para la democracia y la libertad" e que "El Ayuntamiento no tiene que tratar el aborto, el divorcio, ni farrapos de gaita". 

Dous días despois, o xornal publicaba un artigo de opinión de Enrique de Arce no que o xornalista se referia á entrevista e que define moi ben o ambiente creado ao redor de quen dous anos máis tarde acabou gañando as eleccións con maioría absoluta: “Por fin un líder socialista coruñés se ha definido con rotundidad sobre la crisis municipal. Ya era hora (...) Francisco Vázquez habla como un político y un ciudadano plenamente consciente de los problemas más importantes que padece España en general y La Coruña en particular (...) aún es tiempo de enderezar el camino”.

De Merino a Vázquez

Menéndez, o alcalde urbanista (como se definira a si mesmo na campaña de 1979), non deixou nos seus dous anos de xestión unha gran pegada na cidade. Gobernaba en minoría e polo camiño UCD acelerou o seu proceso de esfarelamento. Menéndez acabou tamén deixando a formación, despois de que os ucedeos galegos aprobasen oficialmente unha posición favorable coa escolla de Santiago como capital.

 As eleccións de 1983 outorgáronlle a Francisco Vázquez a maioría absoluta (14 de 27 concelleiros), tras uns meses marcados polo debate sobre a capitalidade (Vázquez abandonara a secretaría xeral do PSdeG-PSOE pola aposta socialista por Compostela). Coalición Popular (8 edís) e La Coruña Unida (5) completaron unha corporación da que PCG, EG, BNPG e PSG quedaron fóra.

Ese día deron comezo os case 23 anos de goberno de Vázquez na cidade, ata que en febreiro de 2006 -entre numerosas acusacións de corrupción e procesos abertos- foi enviado como embaixador ao Vaticano. 23 anos que estableceron un determinado modelo de cidade, comezando polo urbanismo, os grandes centros comerciais e os aparcamentos subterráneos. 

Vázquez impuxo con tanta eficacia este modelo que mesmo puido chegar a parecer que non había alternativa. Unha xestión que tamén foi quen de ocultar, a través de determinadas accións cosméticas e éxitos parciais no social e no cultural, a exclusión dunha parte importante da poboación. 

 "Chegou Francisco Vázquez, que era o candidato do capital, da Igrexa e do poder económico, e o primeiro que se fixo foi dar por finalizado o proxecto urbanístico que pretendía evitar a especulación; logo pasou o que pasou e chegaron os atropelos que todos puidemos ver", contaba Manuel Monge en 2014.

 A peculiar versión de socialismo á coruñesa representada por Vázquez tivo a súa mellor expresión na polémica aprobación, en 1984, do Plan Xeral de Urbanismo, que mesmo provocou a dimisión de tres concelleiros do PSdeG-PSOE, compensada polo apoio dos edís de AP a esta planificación ao gusto de construtores e promotores inmobiliarios e que definiu o deseño da cidade nas décadas seguintes.

 Na lexislatura anterior, durante a alcaldía de Merino, o arquitecto Rafael Bárez -lider do PCG na cidade e concelleiro de Urbanismo- foi o encargado de redactar un plan que buscaba evitar algúns dos despropósitos desarrollistas e especulativos que se viñeran producindo na cidade nos anos sesenta e setenta, afirmando un urbanismo responsable e sostible para as décadas seguintes, e creando a estrutura para un funcionamento axeitado da ampla área metropolitana coruñesa.

 A aprobación do plan foi continuamente obstaculizada e adiada por unha parte da corporación (entre eles os edís do PSOE), con presións moi importantes de certos poderes locais e empresas, que nunca viron con bos ollos unha norma que acoutaba as súas actuacións e os seus beneficios, uns poderes locais que atoparon a partir de 1983 unha composición do pleno municipal máis favorable aos seus intereses.


Os tres edís socialistas dimisionarios denunciaban (como podemos ler nas crónicas publicadas en El País o 3 de outubro e o 11 de novembro de 1984) que as condicións de licitación para a construción e explotación de oito grandes aparcamentos subterráneos "fixéronse á medida dunha grande empresa [Dragados y Construcciones], coa que xa mantiveron contactos membros do goberno municipal". 

Alertaban, igualmente, que “a edificabilidade no centro sufriu incrementos entre o 40% e o 50%, considerando que "están sendo tratados como interlocutores privilexiados sectores vinculados á especulación urbanística, mentres se rexeita todo diálogo coas asociacións veciñais e outros colectivos". No marco desta ordenación urbanística leváronse a cabo polémicas actuacións, coma a instalación de El Corte Inglés na Cubela, que remataron nos tribunais.

Adxudicacións directas, favoritismos a determinadas empresas ou grupos de poder na cidade, un grande incremento da débeda municipal foron denunciadas na primeira lexislatura de Vázquez por un movemento veciñal que nos anos seguintes perdeu forza, capacidade crítica e representatividade e pola esquerda e o nacionalismo que naquel momento non contaba con representación no Concello. 

O modelo de cidade construído polo Vazquismo e continuado polo Goberno de Negreira entre 2011 e 2015 (e con matices polo de Losada entre 2006 e 2011) opacou e ocultou en certa maneira esa outra A Coruña proposta por Domingos Merino nesa primeira lexislatura e que nos anos seguintes buscou facer oír a súa voz. 

"A Coruña ten que ser un faro para Galicia, algo do que todos os galegos nos sintamos orgullosos (...) O Concello ten que ser a casa de todos e todos os cidadáns deben ter a posibilidade de participar na política municipal" destacaba Merino no seu primeiro discurso como alcalde, unha intervención que foi moi sinalada por Xulio Ferreiro na súa propia investidura ("comeza, hoxe como aquel día, unha nova época (…) Porque hoxe a Praza entrou por fin no Pazo. E oxalá non saia nunca máis").

 Dúas formas moi distintas de entender e de construír a cidade, como sinalaba Xurxo Souto lembrando o Goberno de Merino, tan distinto aos que viñeron despois: "A Coruña sempre tivo esa pulsión creativa que lle dá a súa propia natureza, o feito de estar chantada no Atlántico coma se fose un barco, pero tamén esa outra alma provinciana, gris, escura e un tanto elitista". Dúas Coruña que existiron en paralelo e aínda coexisten."                 (Marcos Pérez Pena, Praza Pública, 08/02/17)

18/7/17

El fiscal desinfla el mayor caso de presunta corrupción política en las Rías Baixas, el caso Patos

"La instrucción que se ha llevado a cabo durante cuatro años en Vigo sobre la mayor trama presuntamente corrupta en la adjudicación de contratos públicos en las Rías Baixas ha recibido este jueves el parón de la Fiscalía Anticorrupción.

 En su informe de conclusiones, el ministerio público del caso reduce al mínimo las expectativas judiciales del mismo, al solicitar que se archive la imputación de casi la mitad de los investigados, cargos políticos la mayoría de ellos.



En un informe de 61 folios enviado al juzgado, el fiscal señala que solo encuentra materia penal para continuar con la investigación en 13 de los más de 30 implicados que aparecían en la causa que derivó de la operación Patos, desplegada en febrero de 2014 por la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) de la Policía. 

Es el caso de Rafael Louzán, entonces presidente del PP de Pontevedra y de la Diputación, y actual presidente de la Federación Gallega de Fútbol. El fiscal pide en su escrito que este siga como imputado por la construcción bajo sospecha de un campo de futbol.

En la petición de archivo se encuentran prácticamente todos los políticos que desfilaron como investigados en el juzgado. Es el caso del alcalde de Vigo y presidente de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP), el socialista Abel Caballero, al que implicaron por haber recibido dos supuestos regalos del presunto cerebro de la trama, concretamente un reloj y una pluma estilográfica del dueño de la constructora Eiriña y principal imputado, Enrique Alonso País. Caballero siempre lo negó y dijo que aportó pruebas de que habían sido devueltos. 

También por presunto tráfico de influencias acompañaron a Caballero en su vía crucis judicial tres concejales de su equipo en el Ayuntamiento de Vigo (Ángel Rivas, David Regades e Isaura Abelairas), para los que también se solicita el archivo.

La Fiscalía también interesa a la jueza el sobreseimiento de la investigación respecto al actual concejal del PP en Vigo José Manuel Figueroa, vicepresidente de la Diputación pontevedresa cuando se destapó el caso, y también de María José Bravo Bosch, que había llegado a dimitir tras su imputación como delegada de la Xunta en Vigo tras aparecer en pinchazos telefónicos como supuesta mediadora de las constructoras investigadas.

Además de Rafael Louzán y su entonces jefe de gabinete en la presidencia de la Diputación, Luis Serantes, que seguirá como investigado por presunta falsedad documental, el fiscal anticorrupción pide que continúe la tramitación de la causa a efectos del juicio contra varios empresarios, entre ellos Enrique Alonso y su número dos en la constructora, Jaime Alvariñas, además del entonces jefe de los servicios técnicos de la Diputación de Pontevedra, Manuel González Juanatey. 

En su informe, la Fiscalía señala que se han apreciado indicios de los supuestos delitos de prevaricación, falsedad documental y alteración de precios en relación con las obras del campo de fútbol de la localidad pontevedresa de Moraña.

Como investigado seguiría, según el criterio del fiscal, el jefe de División de Proyectos de la Autoridad Portuaria de Vigo, José Enrique Escolar, por presuntas irregularidades en el contrato de las obras de ampliación del puesto de control anexo al escáner de contenedores del puerto.

La tormenta política que en un principio desató la presunta trama que llegó a salpicar a medio centenar de imputados en ciudades de varias provincias gallegas ha ido remitiendo poco a poco en otros juzgados a los que se les remitió piezas separadas de la causa hasta incluso quedar archivadas por falta de pruebas."                  (El País, 14/07/17)