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19/11/21

El inspector Óscar Fraile desvela los entresijos de la Operación Nécora en un libro autobiográfico

 "El narco made in Galicia sigue en la diana editorial y sin signos de agotamiento, cuatro décadas después de que esta estirpe del llamado crimen organizado comenzara a multiplicarse en la ría de Arousa a costa de un negocio lucrativo y duradero que hoy ya está bajo el control de la tercera generación.

 En la historia de este fenómeno socioeconómico importado de Latinoamérica, que transcendió a Europa desde las Rías Baixas, el pasado sigue alimentando el interés literario y periodístico de unos incombustibles capos gallegos, aunque la mayoría ya no estén en la primera línea del negocio de las drogas. Óscar Fraile, uno de los agentes que formó parte de los preparativos de la Operación Nécora, desgrana ahora detalles inéditos en un libro autobiográfico titulado Delta y Omega y que acaba de publicar la editorial Círculo Rojo.

Mientras los narcos trabajaban a destajo con el hachís y la cocaína a finales de los años ochenta, estalló la Operación Nécora, la mayor redada policial contra el narcotráfico en España. Con un inusitado despliegue de medios policiales, el operativo fue el capítulo más mediático de la historia del narco, y no tanto por los resultados del proceso judicial amparado en las acusaciones de dos traficantes arrepentidos, sino más bien por el efecto sorpresa que permitió encarcelar a los nombres propios de la mafia gallega. El título elegido por el inspector del Cuerpo Nacional de Policía Óscar Fraile Cortijo (La Roda de Albacete,1954) corresponde a los indicativos en clave de las brigadas policiales que empleaban para comunicarse, como las del Servicio Central de Estupefacientes que llevó el peso de la investigación desde la provincia de Pontevedra.

El inspector llegó a Galicia con otro compañero a principios de octubre de 1989 al volante de un discreto Seat Málaga con el que harían los seguimientos de los objetivos de la operación. Solo traían consigo cinco mandamientos de intervención telefónica firmados por el entonces juez Baltasar Garzón y la orden de entrevistarse en la cárcel con Ricardo Portabales, un personaje desconocido para el policía. En una casa situada en el cruce que comunica Vilanova con Cambados, se instalaron todos los aparatos de escucha que surgieron a lo largo de las investigaciones.

 “Llegamos a tener más de 25 teléfonos pinchados de forma simultánea”, cuenta el inspector. “Para nosotros aquello era un territorio y unos personajes desconocidos, eran ventajas e inconvenientes a la vez, porque no estábamos contaminados por nada ni por nadie, pero la realidad es que llegamos sin saber exactamente qué hacíamos allí”, afirma Fraile.

El libro dedica un capítulo a la entrevista que el policía mantuvo con el arrepentido Portabales en la prisión de A Parda. “Me pareció un charlatán porque no dio ninguna información aprovechable, pero el juez y el fiscal, en cambio, no opinaron igual”, recuerda el inspector Fraile. “De mostrarse temeroso, el hombre se volvió soberbio, vivió unos años de esplendor mediático hasta que dejó de ser útil y volvió su rencor y frustración hacia quienes lo habían escoltado y protegido”, añade.

El autor de Delta y Omega sostiene que para los agentes Sito Miñanco “no se escapó de la redada” porque ellos sabían que en aquel momento no estaba en Galicia. Meses después, una madrugada fría en Madrid, Fraile detectó “el desembarco de sus escuderos en un piso de la calle Alfonso XIII”, relata. “Desde allí llegaron a distribuir más de 2.000 kilos de cocaína, y al poco tiempo Sito y sus hombres cayeron en Pozuelo de Alarcón”, relata. La Operación Nécora, resalta Fraile, fue “un modelo de planificación operativa”. “El efecto sorpresa fue un éxito porque no transcendió el más mínimo dato a nadie que no fuera del juzgado número 5 de la Audiencia Nacional o del Servicio Central de Estupefacientes, y hoy no podría llevarse a cabo algo así”, asegura el inspector."                (Elisa Lois, El País, 25/10/21)

22/10/21

Carlos Silla y la segunda generación de ‘narcolancheros’ gallegos

 "Hasta el fin de semana, cuando fue detenido en aguas portuguesas con 5.200 kilos de cocaína a bordo del velero que tripulaba, era posiblemente uno de los narcolancheros más perseguidos de Galicia. Desde marzo de 2020, cuando en plena pandemia logró zafarse de la policía tras hundir, presuntamente, un velero con 4.000 kilos de cocaína apresado en las costas gallegas, estaba en busca y captura.

 Se llama Carlos Silla Otero, cuenta 35 años y su leyenda empezó hace 15. Junto a él, otros jóvenes de la zona han ido conformando “la nueva hornada de narcotransportistas gallegos”, según fuentes policiales. Su detención, gracias a la colaboración de la policía española, la portuguesa y la colombiana, marca un hito: “Intervenida la mayor cantidad de cocaína de la historia a bordo de un velero gracias a la cooperación policial internacional”, rezaba la nota policial.

 Experto piloto de veloces lanchas semirrígidas, descargaba con ellas en tierra “la merca” desde pesqueros, que previamente habían alijado en barcos nodriza en medio del océano. Avezado patrón entrenado en las artes marineras, Silla ha pasado los últimos meses cruzando el Atlántico desde España a Venezuela en un velero de 23 metros de eslora, según fuentes policiales. “Sabedor de que estaba en busca y captura, optó por vivir en el mar, donde solía navegar a motor”, señalan fuentes de la investigación. Con este medio de transporte, y valiéndose de sus conexiones de confianza con organizaciones de narcotraficantes colombianos “que lo conocen desde hace años”, y de los contactos que estas mantienen en la Costa del Sol y Galicia, Silla realizaba expediciones con escala en Senegal, Ghana o Marruecos. “Allí cargaba y/o descargaba la droga” y seguía viaje, cambiando el nombre y la bandera del barco. “Cuando fue detenido, llevaba pabellón español, y otros cuatro posibles dentro del barco de nombre G. SIRO (en ese momento)”, señalan fuentes del caso.

No viajaba solo. Según fuentes policiales, Silla introdujo a muchos de sus “colegas” de Vilagarcía, su pueblo natal, en el negocio. Aparte de compartir “sonadas fiestas” con ellos en grandes y caros hoteles con “compañías de lujo” en Madrid o Montecarlo, casi siempre ligadas a eventos deportivos, se llevó a “sus amigos” hasta a África para mostrarles los nuevos vericuetos y rutas del narcotráfico. En esta ocasión, lo acompañaban “uno de toda la vida”, Xabier F. A., y un ciudadano peruano con residencia en España, Jorge Humberto G. R., ambos sin antecedentes policiales, aunque “el vilagarciano formaba parte del grupo de lancheros investigados la policía”, aseguran los investigadores.

Ya en marzo de 2020, cuando la policía interceptó los 4.000 kilos de cocaína procedentes de otro velero presuntamente tripulado por Silla, fueron detenidos “otros dos de sus lancheros de confianza”, cuando pretendían llegar con la droga hasta la localidad pontevedresa de O Grove, señalan fuentes policiales.

“Carlos Silla trabajaba para una importante organización internacional dirigida por narcotraficantes colombianos y creemos que pudo hacer hasta 10 transportes en velero en los últimos tiempos”, comenta un responsable de la unidad policial del Greco en Pontevedra, para mostrar la capacidad operativa de la organización colombiana detrás de los envíos de droga. El destino de la mercancía, aseguran fuentes policiales, era la costa mediterránea. “Es un experto navegante, especializado es esta nueva modalidad de transporte que lo situó como el tripulante de cabecera para esa organización”, añaden.

 El velero pilotado por Silla era antiguo, pero había sido reformado y equipado con modernos sistemas de navegación y comunicación e inhibidores de frecuencia para ser indetectable durante la travesía. El yate venía de recoger el cargamento a un barco nodriza, que no ha podido ser identificado, cuando fue apresado por la Armada portuguesa sobrecargado con 5,2 toneladas de cocaína sobre su cubierta. La droga estaba ya preparada para ser desembarcada con planeadoras desde el velero.

Hijo de un abogado de narcos

Carlos Silla es hijo de un abogado de Valencia, afincado en Vilagarcía, Fernando Silla Conejero, donde abrió su despacho. En su cartera de clientes aparecen acusados por narcotráfico. Uno de ellos lo denunció por quedarse con 40.000 euros de una fianza, por lo que fue juzgado y condenado en mayo pasado a un año y dos meses de prisión e inhabilitación. La policía sospecha que las relaciones de su padre como representante legal de conocidos narcos gallegos fueron rentabilizadas por el joven piloto de planeadoras.

Con este historial, mientras competía con otros transportistas de la ría de Arousa, Silla estaba preparado para alcanzar la cima y llegar a dirigir su propia organización como lo hicieron personajes como Sito Miñanco, Rafael Bugallo, alias O Mulo, o Manuel Abal, O Patoco, los máximos exponentes de una saga de lancheros que acapararon el transporte de tabaco y droga en las Rías Baixas. Los dos primeros se encuentran en prisión, mientras Patoco falleció en 2008 en un accidente de moto, cuando regresaba de una reunión para cerrar los preparativos de un transporte. La Policía logró dar caza a la última lanzadera que había adquirido Abal antes de morir, en 2009, la mayor y mejor equipada incautada en Europa."               (Patricia Ortega Dolz , Elisa Lois , El País, 20/10/21)

25/1/21

El fuera de juego más clamoroso de Sito Miñanco. La pasión del narco por el fútbol lo llevó a la presidencia del modesto Cambados, un error de cálculo

 "José Ramón Prado Bugallo, Sito Miñanco, pelo rojizo y bigote del mismo color, ojos claros, está aburrido. Tiene 33 años y es el narcotraficante más importante a este lado del Atlántico, pero el equipo de su pueblo, el Juventud Cambados, no ha subido a Tercera División como era de esperar tras el desembolso de la temporada anterior. 

Es septiembre de 1988. Se ha traído a un pequeño pueblo de las Rías Baixas a jugadores de categorías superiores pagándoles primas metidas en bolsas de basura; a un entrenador del Ourense, Mario Guede; a un antiguo vicepresidente del Pontevedra y leyenda de los despachos y campos gallegos, Rafa Lino, como consejero áulico. Pero Sito está aburrido y Guede horrorizado, porque el Cambados es un fenómeno mediático y él prefiere menos ruido. “Presi, tenemos que dejar de salir en los medios, dediquémonos al fútbol y ya está”, le dice a Miñanco.

“Sito asentía tranquilizándolo y después hacía lo que le daba la gana”, cuenta Felipe de Luis Manero, autor de Sito Presidente (Pepitas de Calabaza, 2020), un libro -a la venta el 7 de octubre- sobre los años de Miñanco como máximo dirigente de un equipo tradicionalmente perdido en categorías regionales que colocó en cuatro años a las puertas de Segunda División. Así que el joven Sito, necesitado de un golpe de efecto para sacudirse el ensimismamiento, mira el calendario y ve que en la siguiente jornada el Cambados juega en A Pobra do Caramiñal, al otro lado de la Ría de Arousa. Era perfecto: irían al partido por mar.

Con tres planeadoras, concretamente, usadas por la organización de Sito para mover el tabaco y la fariña (cocaína); así se presentó parte de la plantilla del Cambados al otro lado de la ría, con la primera lancha conducida por Sito Miñanco, leyenda local del pilotaje desde que se dedicaba a la pesca furtiva. Feliz al timón, con los pelos al viento, los motores rugieron aquel domingo al mediodía y los vecinos atónitos salieron de casa a ver qué carallo pasaba. Lanchas de Miñanco a plena luz del día sin Guardia Civil detrás: cómo habrá sido la mordida.

 Lástima de retransmisión: “Las planeadoras del Cambados empiezan a llegar al estadio”. Puro placer y provocación, escribe Manero sobre la estampa del capo al timón de la lancha. “Pero a la vez había algo extrañamente majestuoso en todo aquello. Era Sito Miñanco, o Señor do Fume (el señor del humo, del tabaco), el puto rey del mundo”.

El nuevo señor del humo” tituló EL PAÍS un artículo en junio de 1990 en el que se esbozaban a grandes rasgos la leyenda que se perpetuaría de Miñanco. Por un lado, un tipo de proyección social como presidente de club, joven de éxito aficionado a coches de lujo, benefactor y apoyo de familias y causas vecinales. Por el otro, un tipo entre sombras ya condenado por contrabando de tabaco y cuyas malas compañías empezaban a ser detenidas en grandes incautaciones de cocaína; uno de los responsables, en definitiva, de la epidemia de muerte y destrucción que asoló esa década a las familias gallegas. En medio, una comunidad en buena parte (ni mucho menos toda) compinchada con él, desde políticos a vecinos, pasando por medios de comunicación. Y él, en una asamblea de socios del Juventud de Cambados, reconociéndose fuera de la ley pero con sentidiño: “Yo fume sí, pero de fariña nada”.

Nadie resume mejor los años dorados del hijo de los Miñancos en Cambados que uno de los hombres que, pudiendo hacer algo entonces, nada hizo: el alcalde Xoán Antonio Pillado. En un documental de la TVG sobre el Cambados, Pillado cuenta que a base de pagar operaciones quirúrgicas a familias en apuros, sacar de líos a muchos, pagar las fiestas del pueblo (vean Fariña, la obra de teatro: mejor explicado imposible) y demás, el pueblo de Cambados desarrolló una “dependencia afectiva” hacia Miñanco.

Todavía hoy, treinta años después, queda gente en su localidad natal recordando lo que hizo Sito Miñanco por ella (a un hombre en el restaurante Posta do Sol, habitual de Miñanco para sus cuchipandas, se le escapan las lágrimas delante de Manero para decir que el error de Sito fue ser “demasiado bueno: los que hablan mal de él son unos hijos de puta”) y otra gente cuya cabeza, como su vida, sigue hecha un lío: “Sito era bo rapaz; non debería ser bo rapaz para min, que tiña un irmán metido na droga e morreu hai pouco [Sito era un buen chico; no debería ser un buen chico para mí, que tenía un hermano involucrado en las drogas y murió recientemente]”.

Quien lo cuenta es un jugador de aquel histórico Cambados; “se pasó media vida cobrando el dinero que provenía de la droga, la misma que demacró a su hermano durante años”, cuenta el autor de Sito Presidente. Pero en general, la batalla del relato la han ganado por KO (el de sus hijos) las madres contra la droga, la justicia y las Fuerzas de Seguridad del Estado. Ya no es posible que, con toda naturalidad, las cámaras vayan a la clase de un colegio a preguntar a los niños qué quieren ser de mayores, y uno responda con toda la ilusión del mundo: “Contrabandista”.

Miñanco jugó en el Cambados hasta la categoría juvenil y llegó a debutar jugando algunos minutos en el primer equipo. Era, cuentan quienes lo vieron jugar, trotón, físico, corajudo; poca calidad técnica pero mucha entrega. Su sueño de ser presidente del club lo materializó a la muerte de su padre, quién sabe si como homenaje. Lo que hizo en unos pocos años fue tan absurdo que una teoría defiende que Miñanco ordenó bajar el ritmo para no subir a Segunda División y acabar saliendo en telediarios de medio mundo. Llegaron a quedar cuartos en Segunda División B, tercer equipo gallego tras Celta y Deportivo; sus mejores resultados aparecieron cuando Mario Guede (hasta hace unos días concejal del PP de Ourense en el gobierno del simpar Gonzalo Pérez Jácome) puso freno a ostentaciones como concentrarse en el Parador de Cambados (donde circulaban mariscadas, prostitutas y alcohol) antes de los partidos.

En aquel equipo jugaban grandes futbolistas; uno de ellos era Emilio Millán Galiñanes, alias Toti, procedente del Gran Peña que llegó a debutar con el Celta. El único de aquel Cambados que probó con el Real Madrid. Un delantero de calidad impresionante, toque, inteligente, poco dado al sacrificio y experto en lucirse. Manero le señala como el ojito derecho de Miñanco, el jugador que por sus condiciones nunca pudo ser. Estrella veinteañera de futbol modesto, Miñanco poco menos que lo adopta porque se reconoce en él diez años antes; seductores los dos, amantes de la velocidad y con prisa para todo. Su relación, la del delantero y su presidente, se estrecha hasta el desastre: en septiembre de 1990 el jugador es detenido en la frontera francesa con 150 millones de pesetas en el maletero, y años después se le requisan a Miñanco dos teléfonos móviles en la cárcel de Valdemoro que estaban a nombre de Toti.

El sueño amarillo (se dice que las camisetas del Cambados son de ese color porque al fundarse tenían tan pocos medios que estudiaron las de los equipos rivales de la comarca para ahorrarse la segunda equipación) empezó a liquidarse con la búsqueda y captura de Miñanco. La Operación Nécora confirmó públicamente lo que la resistencia cívica de las Rías Baixas llevaba tiempo señalando: el elefante estaba en la habitación y mucha gente aparentaba no verlo para beneficiarse de él.

Miñanco no cayó en la Nécora pero sí poco después, y varias veces más, siempre relacionado con la cocaína. El Cambados regresó de donde vino, las categorías regionales y Tercera División, marcado por el estigma y leyendas que unos exjugadores confirman en el libro y otros no, casi siempre desde el anonimato. La última captura de Miñanco, cuando se encontraba en régimen de semilibertad, ocurrió en 2018. ¿Por qué? Un responsable de la lucha antidroga dijo entonces, off the record: “Si Maradona está aquí sentado, y baja por ahí un balón, es imposible que no se levante y le dé una patada. A Miñanco le pasa lo mismo: lleva en el mar toda la vida, el tráfico de drogas es lo único que sabe hacer, su pasión. Es una desgracia pero así se explica que, con su fama y sabiéndose vigilado, le pasase por delante una operación de desembarco y dijese que sí”.

Ese mismo año La Voz de Galicia publicó grabaciones obtenidas por la policía de narcos jovencitos hablando con admiración de Miñanco: “Hay gente que lo lleva en la piel, que lo lleva en la sangre”, dice uno; “a ese ya pueden estar mallándole en la cabeza que es igual, como tarden en darle otro martillazo ya escapó”, contesta otra. “No tenía ninguna necesidad de estar delante del toro, pero le va la marcha. Y si falla cualquier cosa, sube él a la lancha y la va a descargar”.

Quizá el momento más feliz de Miñanco fue el día en que, futbolista frustrado y narco de éxito, subió a una embarcación suya a pilotarla él mismo llevando a sus jugadores como si fuesen fardos para desembarcarlos en la ría. A plena luz del día, como en la procesión de Carmen de la que se llegó a decir que un día el sacerdote la cambió de día para que Miñanco, benefactor de la Iglesia, hiciese un desembarco la noche anterior. “Miñanco entonces era intocable”, desmiente un vecino, “pero la virgen de los marineros es la virgen de los marineros, no nos pasemos”.            (Manuel Jabois, El País, 04/10/20)

18/12/19

Percorrido do consumo de cocaína en Galicia... unha éxtase infernal

"O po branco esténdese por todas as capas sociais que recorren a el como droga recreativa ou estimulante para render no traballo. A adicción física é máis fácil de superar que a adicción psicolóxica polo seu efecto euforizante. As persoas consumidoras normalmente non saben como e con que materias se fabrica, aumentando o risco para a súa saúde.

 A imaxe que temos formada dun consumidor de cocaína é un estereotipo. Xa non son unicamente profesionais liberais con abundantes ingresos, os que consumen, iso quedou moi atrás. Non hai un perfil “claro” dunha persoa adicta á cocaína. Actualmente, a maior parte dos e das consumidoras do po branco son persoas que o mesturan con alcol, cannabis ou drogas sintéticas.

O prezo é relativamente barato para os estándares económicos actuais. Segundo a Enquisa Global sobre Drogas de 2016, os prezos en España estaban entre os 50 e 60 euros, case o mesmo rango que países como Bélxica, Países Baixos e Portugal, entre outros. A cuestión é que esta droga presenta algunhas características que a fan diferente a outras substancias adictivas. Entre os anos setenta e oitenta do século XX, existía o dito de “a heroína é a droga dos pobres e a cocaína a dos ricos”. Hoxe en día as cousas teñen mudado moito.


COMO É A PERSOA QUE CONSUME?


“O perfil é variable, pode ser unha persoa que consume de maneira social, en solitario, para uso recreativo e tamén hai quen consume alcol con cocaína e quen non” declara José Cancelo, director do Centro Asociación Cidadá de Loita Contra a Droga Alborada. “A imaxe que se tiña do consumidor “puro” de cocaína era a dos anos oitenta e noventa, os que chamaban yuppies”. Eran os anos en que se ligaba esta droga ao éxito, “usábana de maneira recreativa e esta xente non sufría ningún tipo de exclusión social”.


Outros expertos falan de dous patróns de comportamento para esta adicción. “Está o do antigo heroinómano que resolveu esa adicción e pasou á cocaína, relacionados cun ambiente de marxinalidade e fisicamente deteriorados” di María Carou, psicóloga clínica da Unidade Municipal Atención a Drogodependencias (UMAD) de Santiago. “O outro patrón sería o dun consumidor de ambiente económico e social medio, medio-alto, un ambiente que ten máis normalizado o consumo”.

As idades de inicio tamén son máis temperás dentro dun modelo “de escalada”. “Empezan co tabaco entre os 13 e 14 anos, pasan aos porros un ou dous anos despois e de aí ao MDMA e a cocaína por primeira vez aos 20 ou 21 anos” di José Cancelo. Existe unha idade en que se quere deixar? “Hai un rango de idade que vai dos 30 aos 40 anos en que a persoa cocainómana quere recuperarse, entón unha idade para comezar estaría entre os 35 e 37 anos” sinala Maló Fraga, experta en adiccións do Instituto Castealo en Oleiros. “As persoas máis novas, dos 18 aos 30 anos, normalmente son politoxicómanos”.


“CRAVING”


O termo “craving” en inglés fai referencia ao desexo de consumir cocaína, desexo mais non síndrome de abstinencia. “A cocaína crea unha dependencia psicolóxica, mesmo dependencia compulsiva, poden aparecer momentos de ansiedade, agresividade ou violencia” apunta José Cancelo. “Este momento de ansia tampouco lles permite pensar nas consecuencias que está tendo para eles a súa adicción e tampouco nas consecuencias sociais”.


“Este tipo de adicción está moi conectada co alcolismo” di María Carou. “As persoas acoden antes aos centros por adicción por cocaína que por alcol, quizais porque este último ten un percorrido máis longo ata que se decatan da súa dependencia”. Carou insiste na asociación doutros patróns ou elementos á adicción cocainómana. “Poden ser transtornos de saúde mental, transtorno dual ou concomitante, por exemplo un transtorno psicótico e de estados de ánimo”.


É pouco frecuente que un adicto á cocaína perda o seu traballo, normalmente permite compatibilizar o seu consumo coa vida laboral” destaca Maló Fraga.  “O seu consumo afecta a profesionais de calquera nivel, quen fai isto é para ao mellor non adormecer nunha quenda de noite, soportar mellor a carga de traballo” finaliza Fraga.


DEIXAR A COCAÍNA


A intención de abandonar o consumo de cocaína procede moitas veces do arrepentimento da persoa que consume. “Existe un estado previo onde se busca con ansiedade o consumo e logo de consumir, esa persoa arrepíntese de telo feito” explica José Cancelo. A desintoxicación dun cocainómano é fácil porque non crea síndrome de abstinencia (mono). O problema está no mencionado “craving”, o desexo de consumir que queda fixado na mente do consumidor. “A cocaína non ten un substituto para o seu tratamento, como é o caso da heroína coa metadona”.


“Temos moi asumido o modelo que seguen os famosos de ir a unha clínica, desintoxícanse e xa está. Iso é un erro” sentenza María Carou. “Necesitas limparte fisicamente, desintoxicarse é físico, mais deshabituarte é psicolóxico, o importante é como cambias a túa vída logo de abandonar o consumo”. Basicamente é retomar a túa vida, ter o control psicolóxico sobre ela para non recaer. “As adiccións están consideradas como crónicas”.


O abandono da cocaína a nivel físico pode producir ansiedade, isto pode controlarse mediante fármacos mediante o seguemento dun psiquiatra, o que si, procuramos non darlle unha medicación psicoactiva” describe Maló Fraga. “Hai que mostrarlle á persoa adicta cales son os puntos débiles, reforzalos”.


EX-ADICTOS


Isabel actualmente vive en Galicia, non quere dicir onde, pero si accede a falar. “Foi cando estaba no insituto, coas amigas, vante inducindo, vente, imos tomar algo, fumamos un porro, e se lles dicía que non, chamábanme frouxa ou parva”. Así foi que a base de insistencia e “non querer quedar mal diante delas, buscando a aprovación dos demais, aí comecei”.


A súa adicción comezou no seu país, Colombia, onde era moi fácil acceder á droga. “Vas facendo contactos e así vas sabendo de quen vende, era como saber que nunha tenda hai tal ou cal produto”. Logo casou e veu para España. Desde ese momento leva 18 anos sen consumir nada, “nin fumo, nin bebo”. “Tamén coordino un grupo de persoas con problemas de alcol”.


O seu proceso de desintoxicación e rehabilitación di que o iniciou ela mesma, voluntariamente foi a un centro de tratamento. “Necesitaba limparme porque estaba cansa de sufrir eu e ver sufrir a miña familia, porque estaba xa afundida”. Tamén o medo a un futuro incerto, con posibilidades de acabar na cadea ou morta, foi un detonante para deixar a cocaína. “Hai unha diferenza entre o consumo aquí e no meu país, en Colombia non ves tanta xente afectada pola heroína, é moito máis clandestino”.


Os inicios de Marco tamén foron por “entrar” nun grupo de persoas da súa idade. “Creo que a inmensa maioría empeza a consumir por inferioridade, ansia de conectar coa sociedade. Soedade. Ese momento na escola que saes da casa e encontras os primeiros amigos para saír á rúa”. Eses “amigos” tamén tiveron unha pegada enorme cando quixo empezar. “Que por que empecei? Porque me pegaban, rianse de min e vin que os que fumaban eran respetados, de feito canto máis te drogas, máis respetado es na rúa”.

“Eu empecei a ser o rei da festa gracias ás drogas” declara, e volve afirmar “seguinme drogando polo respecto, a maioria non sabe tratar a un chaval que está comezando”. Despois está o feito de que como é “algo tan malo para a sociedade e os pais, o chaval péchase máis”.  Sobre a familia afectada  polo problema sinala que “todo pai tolea con isto, e o mozo conta menos, sofre máis”. O peor para Marco é que o adicto “non sabe que facer porque non lle vai dicir a ninguén que ten un problema”. E remata “por desgraza, moitos perdemos a aula que fala de que pasa despois disto”.       (Moncho Mariño, Galicia Confidencial, 12/12/19)

2/12/19

"O narcosubmarino evidencia que o narcotráfico en Galicia ten un presente moi vivo"... as redes do narcotráfico en Galicia seguen moi activas e con moita forza. Cada vez son máis fortes e moven moitos cartos

"Que se prendese un submarino destas características, con tal cantidade de droga e tal impacto, non fai máis que evidenciar o que tantas veces dixemos. Se había algunha dúbida, queda despexada: o problema do narcotráfico non é algo pasado, senón que é un problema cun presente moi vivo”, di Fernando Alonso, xerente e portavoz da Fundación Galega contra o Narcotráfico (FGCN). 

O reflotamento do submarino, de 20 metros de eslora, cargado de cocaína e interceptado nas augas de Aldán (Cangas) concluíu este pasado mércores logo de difíciles traballos que permitiron tamén ás forzas de seguridade acceder ao seu interior. Alí atoparon uns 152 fardos, unhas 3 toneladas cun valor aproximado duns 100 millóns de euros no mercado. É o maior alixo incautado en Galicia nos últimos quince anos, desde que en 2003 se aprehendesen 6.000 quilos no buque South Sea do narcotraficante Marcial Dorado. 

Foi o primeiro narcosubmarino interceptado en Europa e a lenda de que hai tempo que son usados por organizacións americanas e galegas para trasladar a droga desde o outro lado do Atlántico virou en realidade. “Xa escoitara falar máis dunha vez deste tipo de descarga en Galicia, pero cando o comentaba non me crían; agora xa temos a evidencia e temos que estar avisados”, di Carmen Avendaño, presidenta da asociación Érguete. Na súa opinión, a descuberta deste somerxible “demostra que as redes do narcotráfico en Galicia seguen moi activas e con moita forza”. “Cada vez son máis fortes e moven moitos cartos”, insistiu. 

“A organización que envía un submarino con esa cantidade de droga a bordo ten que ser moi importante, pero tamén a que recibe a carga aquí”, engade Alonso, que cre que queda aínda por saber se a rede galega que ía recibir o envío “era propietaria ou só transportista”. 

Para a Fundación Galega contra o Narcotráfico, confírmase tamén outra das características dos novos clans da droga galegos, potentes pero discretos, anónimos. “O negocio dos narcos vive do silencio, de non chamar a atención, de non seren coñecidos nin sinalados como delincuentes”, explica Alonso, que cre que tamén están a ser beneficiados polo afastamento dos focos cara a outras latitudes. “O problema no sur da Península é moi importante, pero aquí tamén”, engade. 

Sexa como for, tivo que ser unha cooperación entre forzas de seguridade dos Estados Unidos, Reino Unido, o Brasil, Portugal e España a que permitise apreixar o submarino, tal e como aclarou o delegado do Goberno central en Galicia, Javier Losada, que compareceu este xoves en Cangas xunto a representantes policiais e militares de diversos países e da Axencia Tributaria. Advertiu dunha “operación histórica” e deu conta do salto cualitativo dos clans do narcotráfico galego e dos seus métodos. Hai trece anos, na ría de Vigo, unha embarcación semellante fora tamén apreixada, pero era bastante máis pequena que esta que acabou en Aldán. 

“Marca un antes e un despois”, asumiu Losada, que repetiu que “nunca” se detectara un somerxible así en Europa nin tal cantidade de droga dentro dun aparello deste tipo. “A partir de agora, as forzas de seguridade do Estado terán en conta esta posibilidade de chegada de droga ás costas; agora está constatado”, advertiu. 

É o Brasil o Estado que agora aparece como presumible lugar de orixe do somerxible, pero falta por determinar, a través dunha investigación que segue “aberta”, se o submarino chegou directo desde as costas brasileiras ou se cargou a droga nalgún punto intermedio do océano desde outra embarcación. “As investigacións non descartan ningunha posibilidade”, dixo Losada. 

Polo momento, dous dos tripulantes deste aparello foron detidos –ambos de nacionalidade ecuatoriana-- e outro permanece fuxido. Non é compatriota destes, segundo aclarou o delegado do Goberno, o que reforza a hipótese de que puidese tratarse dun cidadán galego encargado de servir de enlace cos clans que desde aquí terían que descargar a droga. 

O forte temporal fixo imposible a descarga da droga nun barco que debería transportar o material á costa, polo que os tripulantes decidiron seguir ata entrar na ría. Alí esperábanos máis de 200 axentes e varios barcos e helicópteros das forzas de seguridade, polo que os narcotraficantes decidiron afundir o somerxible e abandonalo. 

As investigacións comezaran moito antes, cando o Centro de Análise e Operacións Marítimas en materia de Narcotráfico (MAOC) alertou sobre unha embarcación sospeitosa que se dirixía cara á Península polo Atlántico. Agora, continúa para determinar a orixe da droga e a organización que ía ser a receptora. Segundo informa a Garda Civil, e aínda que o uso destes submarinos é habitual en América, é a primeira vez que se detecta este sistema en Europa. Un somerxible artesanal, fabricado en fibra e con capacidade e autonomía para transportar entre tres e cinco toneladas. 

O submarino foi trasladado á Escola Naval de Marín para poñela a disposición xudicial e que sexa inspeccionada máis en detalle, mentres que a droga permanecía custodiada este xoves na Comandancia da Garda Civil de Pontevedra. "                  (Miguel Pardo, Praza Pública, 28/11/19)

28/11/19

‘Narcosubmarinos’ de usar y tirar. La policía cree que los grandes traficantes usan batiscafos y que hay muc/hos hundidos en la costa gallega



 Imagen aérea del narcosubmarino apresado en la costa de Pontevedra

"Hace más de una década que los confidentes les hablaban a los investigadores del narcotráfico en Galicia de submarinos que alijaban droga frente a la costa gallega. “Marcan unas coordenadas en altamar y pasan la mercancía (y los tripulantes) a otra embarcación, normalmente, a una lancha rápida o un pesquero, que descarga en tierra.

 Abren una vía de agua en el submarino, lo hunden y lo abandonan”, repiten fuentes policiales el relato de sus confidentes. La aprehensión el domingo del primer narcosubmarino llegado a Europa desde Latinoamérica con 3.000 kilos de cocaína, ha llevado a pensar a la policía que en la costa gallega “debe de haber más embarcaciones de ese tipo hundidas”.

Se trata, según los investigadores, de naves fabricadas con este fin por empresas asentadas en las selvas de Surinam o de Guyana. “Miden unos 22 metros de eslora y tan solo necesitan dos o tres tripulantes, a los que se les da un cursillo rápido antes de acometer la misión” de cruzar casi 8.000 kilómetros bajo las aguas del Atlántico, relatan las mismas fuentes. “Son submarinos de un solo uso que cuestan 1,5 millones de euros”, remarcan.


El pasado domingo una información recibida de la DEA (agencia para el control de drogas de EEUU) mantenía agazapados y a la espera en la playa de Hío, en Cangas do Morrazo (Pontevedra), a miembros de la Policía Nacional, Guardia Civil y Vigilancia Aduanera. Esperaban asistir al trasvase de 3.000 kilos de cocaína de un submarino a una embarcación y capturar a portadores y receptores de la droga. Sin embargo, el mal tiempo, una posible avería o incluso —señalan fuentes policiales— una filtración, llevaron a los tripulantes del narcosubmarino a desembarcar apresuradamente en esa zona de la costa gallega. “Quisieron escapar a nado”, explican los agentes, que lograron detener a dos de los tres tripulantes, dos hombres de origen ecuatoriano. 

El tercero sigue huido, aunque los investigadores confían en dar con él gracias al despliegue policial que han realizado en esa zona. De los receptores de la mercancía, ni rastro; aunque las investigaciones policiales también se centran ahora en las embarcaciones de la zona.

Este lunes continuaban las labores para reflotar el batiscafo, con una grúa y la participación de equipos especializados de buzos de la Guardia Civil. Las pesquisas de la Policía Nacional persiguen ahora llegar hasta la organización que está detrás de este último envío. Las primeras sospechas apuntan hacia “los grandes clanes que siguen operando en Galicia”, señalan fuentes policiales.


Las escuchas


Los investigadores recuerdan que en algunas de sus escuchas, “ya desde 2006”, hay referencias a ese tipo de embarcaciones, que comenzaron a usarse después de que cayesen los históricos narcos gallegos, con José Ramón Prado Bugallo, Sito Miñanco, a la cabeza, como el máximo exponente de un periodo. Vino después “una época de mayor discreción”, un tiempo en el que una suerte de espeso silencio ocultaba a los nuevos capos gallegos que tomaron el relevo. Porque, si de algo están seguros los agentes que luchan contra el narcotráfico, es de que “el negocio nunca ha cesado en Galicia, desde donde se han coordinado muchos envíos a Europa, porque es donde se hicieron los contactos con los carteles colombianos al principio y se estrecharon esos lazos, que permanecen vivos hoy”, aseguran.


La ostentación aparentemente impune de los capos de la droga de antaño, las persecuciones de lanchas rápidas en las rías y las grandes redadas, fueron sustituidas por las cautelas, las sordinas y los submarinos hundidos y nunca encontrados.


Todas las esperanzas para demostrar la existencia de esos correos de la droga semisumergibles, casi convertidos en leyenda, se concentraron en 2014 en un testigo protegido: José Luis Fernández Tubío. Fue en el juicio contra los arousanos Óscar Manuel Rial Iglesias, conocido popularmente como El Pastelero, y José Constante Piñeiro Búa, alias Costiñas. Ambos resultaron absueltos.


Tubío, un marinero de Boiro que dijo ser tripulante de las planeadoras de la organización investigada y hacer de intermediario con los proveedores de la cocaína, llevaba años como testigo protegido y estaba dispuesto a declarar ante el juez de la Audiencia Nacional, en este caso Fernando Grande-Marlaska, ahora ministro del Interior en funciones. “En su declaración ante la policía hablaba de un submarino desde el que se alijaba la cocaína”, recuerdan los investigadores.


Pero, contra todo pronóstico, el arrepentido Tubío desapareció justo el día antes del juicio, convirtiendo el que prometía ser un gran proceso judicial por narcotráfico contra el llamado clan de Los Pasteleros en uno enorme fiasco. Un total de 25 acusados, y solo tres de las 15 personas que detuvo Aduanas a bordo del barco San Miguel que transportaba la droga fueron condenados.


Sin conexiones ni pruebas


Desde entonces, los agentes de la lucha contra el narcotráfico en Galicia han tratado de buscar conexiones y pruebas sin éxito entre algunos de los presuntos narcos señalados en aquel juicio y los envíos de droga interceptados desde Latinoamérica.

La macrooperación a escala internacional del pasado domingo ha logrado destapar un sistema sumergido de transporte de cocaína desde Colombia. Los investigadores estiman que “al menos se habrán hecho dos envíos de esas características al año”. Y no descartan que detrás de este último envío pudiera estar incluso algún histórico del narcotráfico en Galicia manejando los hilos desde prisión. Fuentes próximas a la investigación señalan que “en círculos penitenciarios” corría la voz desde hace más de un mes de que un conocido narco gallego podía estar preparando un envío de 3.000 kilos de cocaína lo que aproximadamente calculan que hay en el batiscafo hundido en la playa de Hio."                     (Patricia Ortega, El País, 26/11/19)

19/7/18

“Si houbo conivencia entre o narco e a política. Poño o exemplo do actual presidente da Xunta”

"A edición orixinal levaba anos esgotada. O seu prezo nas librarías cibernéticas de segunda man era astronómico. Mais o boom Fariña mudouno todo. Así o explica o veterano xornalista: “O éxito do libro de Nacho Carretero animoume a reeditalo”. Da tarefa encargouse a madrileña -e dirixida por un galego- Ediciones Akal. 

O certo é que en La conexión gallega xa está, contextualizada e polo miúdo, a historia de como o estraperlo e o contrabando de tabaco deron paso ao tráfico de estupefaciente. A Conde nin sequera lle importa que outros pesquen nas súas investigacións: “Cousas do oficio”.

-Por que decidiu reeditar La conexión gallega?

-Un pouco por seguir a moda, influído polo boom que se desenvolveu arredor da serie de televisión e do éxito do libro de Carretero. E por outros libros que foron aparecendo: se un entra agora en Amazon ve que se están vendendo cantidade de obras sobre narcotráfico. 

Os fillos de narcotraficantes de Colombia como Pablo Escobar ou mexicanos, como Gilberto Fernández Orejuela, escriben a súa versión, como é lóxico. Polo exemplares de segunda man do meu libro, esgotado, chegáronse a pedir 11.250. Fíxoo un norteamericano en Amazon. 

E pensei: “A ver se son eu o parvo da reunión”. Entón eu díxenlle a Ramón Acal [de Akal]: “Oe, e se reeditamos este libro?”. Aínda que a edición orixinal non era de Akal, senón de Ediciones B, de 1991. “Se o reeditásemos agora, ao mellor aínda se vendía exemplar e medio”. 

El dixo: “Eu teño o libro feito en 20 días”. Pensaba que era unha boutade de Ramón. Pero aos 20 días, para a miña sorpresa, recibín un exemplar impreso. Tardou máis en distribuírse.

-Di que circulan moitos libros sobre o narco, pero entre La conexión gallega e Un lugar tranquilo -1993, de Benito Leiro- e Fariña (2016), apenas se publicou ningún volume. Por que?

-Había moitas cousas novas que contar. E seguen sen contarse. O libro de Carretero, que é o máis recente, ten moitos méritos. Está ben escrito, está ben formulado. Pero eu boto de menos que haxa unha investigación actual do tema. O que é difícil. Explicación? A investigación xornalística é sempre difícil e, sobre todo, cara. 

Cando se trata de investigación xornalística sobre temas de economía sumerxida en xeral, contrabandos, estraperlos, narcotráfico ou o que sexa, é aínda máis cara. Podería contar desde aquí a pasado mañá as veces que houbo que subornar xente para que pasase información, contribuíse con documentación, etcétera. E logo está o perigo. Dame a impresión de que o narcotráfico nos nosos días é máis duro que o que eu investiguei nas década dos 80 e dos 90. 

Logo, a crise económica afectou ao xornalismo e provocou que cada vez se fixese menos investigación. Non é un tema moi agradecido. Non che van dar o premio Nobel e tampouco tes vas facer rico cos dereitos de autor. E ninguén che vai dar palmadas nas costas e se cadra si unha coitelada.

-Xustamente o final de Fariña fala de que segue a haber grandes narcos en Galiza, pero non o desenvolve.

-Si, non achega nin nomes, nin circunstancias, nin procedementos novos. Ao mellor é que non os hai, pero eu creo que si os hai. É comprensíbel polas razóns que acabo de expoñer

-E que lle pareceu a serie de televisión?

-Moi ben. Se lle aplicas un criterio documentalista rigoroso, podes dicir: “Hai cousas que non son como se contan aí”. Seguramente ten razón Laureano Oubiña cando protesta por esa relación amorosa que lle pintan. Pero é unha serie de televisión e sempre terá algo de ficción. A min gustoume moito, vina capítulo a capítulo.

 Ate o punto de que cando emitiron o último estaba en Froxán, na aldea do Courel, e tiven que montar un número para poder velo. Porque alí hai moita xente nova que foxe do mundanal ruído. Tardei en atopar alguén que tivese televisión e ma emprestase!

-Porén, na introdución á nova edición refírese a que investigadores posteriores entraron “a saco” en La conexión gallega mesmo de maneira “desvergoñada”.

-As notas editoriais ás veces teñen máis propaganda ca outra cousa. Aínda que algo de verdade hai.

-Ademais engade que iso son “cousas do oficio”.

- Si, daquela son eu o que o escribiu.

-Contextualiza o contrabando e o narcotráfico galegos dentro das redes mundiais, ofrece moita información sobre a situación internacional do asunto...

-Iso é o que ten menos de actualidade, porque desde o ano 91 mudou. Todo segue a ser certo, pero hai novidades.

-...mais, ¿que hai de idiosincrático no narco galego?

-A participación galega é fundamentalmente de transporte. Os galegos son transportistas. Tamén chegaron a empresarios do negocio, pero aínda agora o seu papel é fundamentalmente de transporte. Que fan os colombianos, os turcos? Contratar a man de obra, a sabedoría e as infraestruturas galegas. Porque se nalgo son destacados os galegos é en que saben como pilotar as lanchas rápidas, a xeografía da súa terra... E non só, agora vese que en Alxeciras están moitos galegos traballando.

 E logo creo que hai outra cousa: a vella palabra dos galegos. Somos xente de palabra. Non fai falta ir ao notario para firmar un trato. Cousa que ademais sería difícil tratándose do que se trata, non vas ir a un notario e dicir: “Veño aquí facer unha compra venda de tres toneladas de cocaína”. 

Aínda que agora nese mundo tan escuro empeza a haber incumprimentos. Con consecuencias violentas e mesmo resultado de morte. Eu diría que en Galiza, desde os anos 70, houbo máis de 20 ou 30 asasinatos internos. O que non houbo nunca, e recemos para que non a haxa, é violencia externa. 

Nunca mataron un xuíz, un xornalista, un policía, nin un alcalde, como acontecera milleiros de veces en Colombia ou centos de veces en Calabria, Sicilia ou Nápoles. Pero un dos alicientes que atoparon os colombianos foi que os galegos eran xente cos que se podía tratar. Se un galego dicía “isto vai adiante”, iso ía adiante. Non facía falta pegarlle un tiro despois.

-Se damos por bo que segue a haber grandes narcos en Galiza, existe unha diferenza respecto do que relata o seu libro: non hai esas figuras coñecidas, personaxes da vida pública, como Oubiña ou Miñanco. A que se debe esa mudanza?

-A Operación Nécora marcou un antes e un despois. Antes o asunto estaba máis mou menos ben visto. Sempre cito aquel famoso programa da Televisión Española. Meten unha cámara á saída dun colexio e preguntan á rapazada que queren ser de maior. Nove dixeron contrabandista e un policía. Hoxe non ocorrería. Estaba o Ligero [Manuel Díaz González], aquel home que vendía penicilina do estraperlo e non lla cobraba aos pobres. 

Foi moi amigo de Fraga Iribarne, vicepresidente da Deputación de Pontevedra, alcalde da Guarda. Unha brillante reporteira de Faro de Vigo, Marisa Real, preguntoulle polos contrabandistas e Ligero dixo: “Os contrabandistas somos a xente máis honrada que hai”. Ata que vén Garzón, todos viven exhibíndose. Sito Miñanco pasea en coches de altísima gama por toda a ría de Arousa, viaxan dun lado para outro, xogan cantidades enormes de diñeiro en casinos. 

Non se agochan. A partir da Nécora, aprenden que ese exhibicionismo non lles convén e fanse máis privados. Esa discreción vainos facendo máis agresivos. Hoxe din que é perigoso achegarse a eles. Porque eu recoñezo que a xeración de Laureano eran como eran, pero na distancia curta eran xente normal, ás veces case entrañábel [ri].

-La conexión gallega fai unha valoración da Operación Nécora e, sobre todo, de Baltasar Garzón, moi positiva. Pero logo a Nécora non obtivo grandes resultados xudiciais.

-Creo que Garzón segue a ser un tipo respectábel, digno de admiración. Non é o noso Giovanni Falcone, nin falta que lle fai porque a Falcone matárono. Pero si ten méritos como tiveron algúns xuíces de Palermo ou de Reggio Calabria. Sen Garzón, as cousas serían diferentes. Pero ao mesmo tempo tamén cometeu algunha frivolidade, nas escoitas internas e en temas de procedemento. 

Ademais, puido parecer pouco respectuoso cos dereitos individuais. Isto orixinou que algúns procedementos non conducisen a condenas, ou conducisen a absolucións ou a arquivos de causas ou a condenas moi baixas. Aínda que ultimamente non son admirador del, perdeuno a egolatría.

-O libro publicouse no 91 e a Operación Nécora é de xuño do 90. Non hai sentenzas e aínda non se coñecían os resultados.

-Con todos os seus fracasos, que tivo algúns, a Nécora marca un antes e un despois. Ten unha importancia tremenda como escaparate do que estaba a pasar. Sabiamos o que pasaba os policías que investigaban, ou os xornalistas. Pero na zona adoraban a Miñanco. Como a Pablo Escobar en Medellín.

-Era o espello en que el se miraba.

-Si, son personaxes paralelos. A Operación Nécora serviu para que a sociedade se concienciase do que pasaba. Os telexornais, as revistas, os periódicos: que está a pasar en Galiza? Con todos os defectos, serviu para condenar uns cantos. Axustou contas.

-Na introdución vostede posiciónase a prol da legalización das drogas.

-Directamente a favor da legalización. Como toda legalización, ten que ser regulada. Cando se legaliza o alcohol en Estados Unidos despois da prohibición, loxicamente regúlase. Non se trata de sacar un decreto de barra libre para a cocaína. 

Non, porque non o hai nin para o alcohol. Non se lle pode subministrar aos menores de idade, non se pode andar bebendo botellas de güisqui pola rúa. Esa mesma regularización ou a súa propia débena ter as drogas. Antes ca min díxoo Escohotado e moitos outros. Agora ate o di Laureano Oubiña.

-El mira polo negocio.

-Algo diso hai. Porque tamén o dicían Pablo Escobar ou Carlos Lehder, defendían a legalización á súa maneira. Non me dá medo coincidir con eles. Pero hai que ensaiar algunha maneira nova de resolver o problema, porque a metodoloxía exclusivamente represiva, prohibicionista, non dá resultado. 

Estes días no xornal unha xuíza dicía que nunca houbera tanto tráfico nin tanto consumo de cocaína. Ademais, Estados Unidos utilizou este tema non só para combater as drogas senón como subterfuxio para influír nos asuntos internos de Latinoamérica.

-Neste boom da historia do narcotráfico chamou a atención a súa relación coa política galega. Pódese afirmar que houbo conivencia entre o contrabando, o narco e determinados partidos?

-Si, o que non se pode, eu non o vou facer, é dicir nomes. Pero si se podería facer unha nómina deses políticos. Poño o exemplo do actual presidente da Xunta. Por que coñece a Marcial Dorado e vai no seu barco, e vai con el a Suíza, e vai con el a Lisboa?

-Por que?

-É que resulta un noivado antinatura. Un relaciónase normalmente xornalistas con xornalistas, políticos con políticos... Mais un político de alta gama cun narcotraficante, por que?

-Feixóo afirmou que el non sabía a que se dedicaba Marcial Dorado cando, en 1995, foron compañeiros de excursións por Europa. La conexión gallega é do ano 91. E Dorado xa aparecera en toda a prensa europea pola Peseta Conection...

-Non hai ningún decreto que obrigase ao señor Feixóo a ler o meu libro. Pero non é o meu libro. Por citarme a min mesmo, eu publicara nesa época en El País ou en Interviú decenas e decenas de reportaxes. Á parte de min, houbo moita xente, Bieito Leiro, Elisa Lois... 

Decenas de artigos, reportaxes, crónicas. Este señor non le nada? Un home público coma el non se entera de todas estas cousas? Ti e mais eu enterámonos e el non? Home... É moi difícil de entender. Dito o que, engado, pode que sexa certo.

-As súas explicacións cando El País publicou as fotos foron pouco concluíntes, en todo caso.

-Ás veces hai xente moi despistada, incluída xente moi despistada no poder. O outro día unha autoridade bastante alta preguntou quen era o tal Cervantes do que falaban nunha conversa.

-Despois daqueles anos continuou o vínculo entre o narco e a política continuou?

-Si. Continúa, mais sometido ao que falabamos antes da discreción. Quen se dedica a ese negocio non o anda pregoando por aí a través dun coche deportivo de alta gama nin de cinco amantes mulatas. Polo tanto a relación cos políticos tamén se agachou. 

Esa investigación para un futuro libro que está sen facer e pide a berros que se faga sobre o actual narcotráfico en Galiza vai ser moito máis difícil que a que me tocou a min."                (Entrevista a Perfecto Conde, Daniel Salgado, Sermos Galiza, 08/07/18)

15/5/18

O éxito de 'Fariña', desacougo polo regreso do pasado incómodo de Galicia. Cóntanme que TVG tomou represalias contra algúns dos actores de Fariña e eu dígome que non pode ser certo...

"O pasado 9 de maio a canle Antena 3 emitiu o último -e, con toda probabilidade, tamén derradeiro- episodio de Fariña, a serie na que a galega Bambú Producciones trasladou e adaptou ao audiovisual baixo a dirección de Carlos Sedes e Jorge Torregrossa algúns dos feitos relatados polo xornalista Nacho Carretero no libro do mesmo título, que á súa vez recompilaba parte do traballo xornalístico que nos anos 80 e 90 deitou luz sobre as redes do narcotráfico galego. 

O secuestro do libro de Carretero por orde dun xulgado de Madrid precipitou o pasado abril a estrea da produción televisiva. Ambas circunstancias contribuíron a que, non sen controversia, regresasen ao imaxinario público de Galicia algúns dos sucesos máis incómodos da historia recente do país e, con eles, as protestas de persoas e institucións directa ou colateralmente implicados neles.

Mostra desta incomodidade foi o propio secuestro xudicial do libro tras dous anos e medio á venda. A medida ditada polos xulgados da localidade madrileña de Collado Villalba foi solicitada por Alfredo Bea Gondar, ex-alcalde do Grove, que previamente denunciara a Carretero por inxurias e calumnias. 

A demanda de Bea Gondar baséase nunhas poucas liñas do volume editado por Libros del KO, fundamentalmente no treito en que o autor se refire a que foi "procesado en 2001 por un alixo de dúas toneladas de cocaína", pero non á absolución do ex-político pola anulación do sumario que instruíra Baltasar Garzón e o cambio na declaración dun arrepentido. Bea Gondar si foi, así e todo, condenado por branqueo. 

Os movementos contra Fariña mentres foi só un libro multiplicáronse en diferentes esferas tras o salto á televisión española en horario de máxima audiencia. Tras a emisión do primeiro capítulo con máis dun 20% de audiencia na media estatal -o duplo en Galicia-, o narco Laureano Oubiña anunciaba a través do seu avogado, Manuel Álvarez de Mon, que emprendía accións xudiciais contra a produtora da serie e mais contra Atresmedia por "intromisión na honra" do seu cliente. A razón, unha fugaz escena de sexo do personaxe de Oubiña, interpretado por Carlos Blanco, no primeiro capítulo da serie.

Nas semanas seguintes o mesmo avogado anunciaba novas accións contra Fariña no nome do ex-narco arrepentido Manuel Fernández Padín, quen en declaracións a Faro de Vigo asegurou ser vítima de "imprecisións e mentiras graves" no libro de Carretero. 

Quen delatara ante as autoridades ao clan dos Charlíns amagara tamén con pedir a suspensión da serie televisiva. O procedemento contra a obra de Libros del KO, igual que a demanda de Oubiña contra Bambú, tivo a súa primeira parada nun acto de conciliación que finalizou sen acordo. No caso da produción televisiva a produtora resalta que é unha montaxe baseada en feitos reais, non unha reprodución exacta deses mesmos feitos. 

Tras Oubiña e Padín outro dos protagonistas daqueles anos e, nomeadamente, da investigación e xuízo da Operación Nécora, saíu nas últimas semanas ao paso de Fariña. Tamén con Álvarez de Mon como representante legal outro arrepentido, Ricardo Portabales, asegura estudar accións legais de seu.

 Segundo un comunicado divulgado polo avogado, Portabales séntese vítima de "falsidades" por mor dalgunhas escenas da serie, xa que por exemplo, afirma, "non é certo que traballase, coñecese ou denunciase" a Sito Miñanco. O mesmo comunicado asegura que Portabales se ofrece a divulgar os feitos "reais" en calquera televisión estatal que lle sufrague o desprazamento e estancia en Madrid se pode ser asistido polo seu avogado na emisión.

A vaga expansiva na política (e na televisión) galega

Pero o éxito de Fariña, libro e serie, non tivo só repercusións pola banda dos narcos, arrepentidos ou non, ou das persoas que se viron implicadas na súa persecución, abeiro ou denuncia social. A publicación e secuestro do libro e a emisión da serie impactou no panorama político galego ao axitar lembranzas dos anos 80 e 90, pero tamén outras máis actuais

Non en van, a produción de Bambú representa feitos que hai tres décadas xa chegaran a ser debatidos no Parlamento galego, como a xuntanza do ex-presidente Fernández Albor con contrabandistas de tabaco fuxidos ao norte de Portugal. Nos seus diálogos transcenden, ademais, circunstancias que pairan sobre o panorama político do país dende o inicio mesmo da autonomía, como as 'malas compañías' de dirixentes políticos da época ou o suposto financiamento de Alianza Popular do que se gaban procesados como Laureano Oubiña.

A representación na serie da música do país ou o reflexo da realidade lingüística de Galicia nunha produción en castelán foron tamén asunto de debate nunhas semanas nas que o actual presidente da Xunta, Alberto Núñez Feijóo, se tivo que volver enfrontar, ao fío de Fariña, ao episodio da súa biografía que máis problemas políticos lle causou, a antiga amizade co narcotraficante Marcial Dorado precipitada á luz pública polas fotografías publicadas por El País en marzo de 2013. 

Nas redes sociais, en roldas de prensa e tamén no Parlamento a oposición galega instou a non esquecer todo o acontecido e o presidente, así como a contorna do PPdeG, insistiron en enmarcar a serie no eido da ficción, simplemente.

"Hai formacións políticas que fan as preguntas ao presidente en funcións dos guións televisivos", laiábase o pasado abril Feijóo, pero "unha cousa é un guión televisivo e outra, a realidade". A esquerda galega, acusa o titular do Goberno galego, tentou "trasladar un guión televisivo á realidade dos acontecementos daquela en Galicia, volvendo unha vez máis a falsear a realidade e a mentir".

Coas lembranzas daqueles tempos de volta na vida pública do país remataba a vertente televisiva de Fariña, que segundo os datos difundidos pola propia produtora e diversos medios especializados roldou o 40% de audiencia en Galicia durante todas as súas emisións, datos aos que habería que engadir o tamén exitoso seguimento en diferido. 

Este amplo seguimento e os eloxios recibidos polo equipo técnico e dramático da serie, con moi ampla presenza galega, xerou receos que van alén dos feitos relatados e chegan ao ámbito da Televisión de Galicia, que nos días da estrea de Fariña lanzou unha campaña instando a que a audiencia non coñecese a historia galega por relatos elaborados dende "fóra".

O ruxerruxe sobre o malestar na contorna dos medios públicos galegos e dalgunhas das produtoras ligadas a eles incrementouse inmediatamente despois da fin da emisión da serie en Antena 3. "Cóntanme que TVG tomou represalias contra algúns dos actores de Fariña e eu dígome que non pode ser certo... Porque non pode ser certo que iso suceda a día de hoxe nunha tele pública, verdade?", escribía este sábado na súa conta de Twitter o noiés Ramón Campos, produtor executivo de Bambú e un dos principais impulsores da serie."          (David Lombao, Praza Pública, 13/05/18)