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18/1/25

Una multitudinaria manifestación abarrota Vigo, contra la privatización sanitaria orquestada desde la Xunta... Decenas de miles de personas acuden al llamado de SOS Sanidade Pública para reclamar “la reconstrucción del área sanitaria de Vigo”, diezmada por la privatización de servicios y los sobrecostes del Álvaro Cunqueiro

 "Decenas de miles de personas han abarrotado las calles más céntricas de Vigo para reclamar “la reconstrucción” del área sanitaria de Vigo, cuyos servicios cada vez están más diezmados por la saturación de la Atención Primaria y las privatizaciones de las asistencias en el Hospital Álvaro Cunqueiro. Un centro hospitalario que hoy sabemos que tuvo un sobrecoste de 470 millones de euros gracias al contrato ejecutado por la Xunta de Galicia, gobernada entonces por Alberto Núñez Feijóo.

El llamado lo emitió la plataforma SOS Sanidade Pública, que aglutina a buena parte de los sindicatos y asociaciones más críticas con la agenda neoliberal del Gobierno gallego, hoy comandado por Alfonso Rueda. Los propios portavoces, que señalan el éxito de la marcha, han puesto el foco en reclamar las responsabilidades políticas por las condiciones de licitación y construcción del Hospital Álvaro Cunqueiro y defender las medidas necesarias para reconstruir el área sanitaria y dotarla de los recursos necesarios para conseguir una asistencia totalmente pública y de calidad. 

Durante la semana, Manuel González Moreira, portavoz de SOS Sanidade y miembro de la CIG ha venido criticando el sistema empleado por la Xunta: “Queremos recuperar el control público del Cunqueiro. Es muy importante recuperar la gestión pública del hospital y ampliar sus estructuras, que no se construyeron. En el momento de la licitación, el proyecto constructivo inicial era uno y el que se construyó, otro (...)”. También ha pedido que se aparte del Servizo Galego de Saúde “el negocio de la sanidad privada”.

A la marcha se han unido la mayor parte de los sindicatos y los partidos de la izquierda y el centro izquierda de Galicia."                    (Javier H. Rodríguez , Juancho Everman, El Salto, 16/05/25)

1/5/24

La cola del cáncer en el hospital de Santiago: “¿Quién puede pagar un TAC y una revisión en la privada cada cinco meses?”... El número de personas a las que el hospital de Santiago no está sometiendo a las revisiones oncológicas prescritas se desconoce. La gerencia del centro dependiente del Servizo Galego de Saúde (Sergas) no lo revela. Un grupo de 15 afectadas, todas mujeres, han decidido movilizarse... “La plantilla no puede ser la de hace 10 años”... EL PAÍS ha hablado con afectadas que están con medicación hormonal. Mirian, de 39 años, toma este tipo de fármacos... tenía que tener una revisión en octubre... la cita no llegó hasta el pasado febrero y solo después de que su ginecóloga, indignada, levantase el teléfono y llamase al servicio de oncología del CHUS. Surtió efecto... su angustia continúa ante la incertidumbre de si llegará a tiempo la siguiente cita, la de mayo

 "A Milagros G. F. le detectaron cáncer de colon en 2022 por un cribado de la sanidad pública. Llegó la quimio, la operación y luego más quimio. Esta gallega de 59 años arrancó 2023 sin el tumor en su cuerpo, pero su oncóloga del Complexo Hospitalario Universitario de Santiago (CHUS) le advirtió de que había que estar alerta: cada cinco meses, TAC y revisión. No ha sido así. Desde que acabó el tratamiento hace casi año y medio, su médica solo la ha visto una vez. Le tocaba en febrero, pero aún no le han dado cita. Confiesa sentir pánico a que el cáncer “vuelva a salir y, como es muy agresivo, ya no tenga solución”. Su hermano acaba de morir por la misma enfermedad. Ella es solo una de las afectadas por el atasco de las revisiones en el servicio de oncología de este hospital público, un problema que se arrastra desde hace dos años y que está amargando la vida a las pacientes y supervivientes al cáncer del área sanitaria de Compostela. “¿Quién puede pagar un TAC y una revisión en la privada cada cinco meses? Eso no hay bolsillo que lo resista”, protesta Milagros.

El número de personas a las que el hospital de Santiago no está sometiendo a las revisiones oncológicas prescritas se desconoce. La gerencia del centro dependiente del Servizo Galego de Saúde (Sergas) no lo revela. Un grupo de 15 afectadas, todas mujeres, han decidido movilizarse. Han unido fuerzas a través de la Asociación de Pacientes e Usuarios do CHUS y, además de varias reclamaciones particulares, han presentado una queja colectiva ante la Valedora do Pobo (equivalente gallego al Defensor del Pueblo). El portavoz de esta entidad, Fernando Abraldes, denuncia la “absoluta vulnerabilidad” de las pacientes, víctimas de un incumplimiento de sus derechos sanitarios que tienen además para ellas un “precio psicológico”. La causa, sostiene, es un “problema estructural” de insuficiencia de plantilla. “Se están vulnerando protocolos clínicos” y la cola del cáncer en la capital de Galicia es ya “un problema de naturaleza legal serio”, alerta. Abraldes exige al hospital que “redimensione” el servicio de oncología y lo adapte a la demanda creciente: “La plantilla no puede ser la de hace 10 años”.

La gerencia del hospital defiende la “excelente calidad asistencial” del área de oncología y asegura que cuenta con “unos tiempos de diagnóstico y tratamiento a la altura de los servicios más prestigiosos de España”. Reduce los retrasos en las consultas a una incidencia puntual de los “últimos meses” y los atribuye a la “imposibilidad” de cubrir las “ausencias” de los oncólogos porque “no hay” médicos con esta especialidad en las listas de contratación. Sus responsables han impulsado un plan de peonadas (horas extra) para intentar recortar las esperas fijando citas por las tardes. Sostienen que esta medida iniciada a principios de abril “está permitiendo un incremento importante de la actividad diaria”. Tanto la asociación de usuarios del centro como las afectadas consultadas por este periódico creen, sin embargo, que el remedio no será suficiente debido a la demanda creciente y la magnitud del atasco. La crisis ha estallado justo cuando acaba de tomar posesión un nuevo conselleiro de Sanidade, Antonio Gómez Caamaño, que procede precisamente del Área de Oncología de este hospital, donde era jefe del Servicio de Oncología Radioterápica.

La gerencia sostiene que las demoras no afectan a ningún paciente en tratamiento, pero EL PAÍS ha hablado con afectadas que están con medicación hormonal. Mirian, de 39 años, toma este tipo de fármacos desde junio de 2023 después de un cáncer de mama de origen genético y una doble mastectomía. Esa terapia, que tiene efectos secundarios y precisa ajustes, tenía que haber sido revisada en octubre. Para ello, en septiembre se hizo una analítica y una densitometría ósea. Pero la cita no llegó hasta el pasado febrero y solo después de que su ginecóloga, indignada, levantase el teléfono y llamase al servicio de oncología del CHUS. Aquel día la doctora advirtió a su interlocutor de que su paciente tenía pendiente una consulta “muy importante” y que no la dejaría marchar de su despacho sin una cita. Surtió efecto. Con todo, Mirian duda de que su revisión de febrero se haya hecho en condiciones porque las pruebas estaban desactualizadas. Y su angustia continúa ante la incertidumbre de si llegará a tiempo la siguiente cita, la de mayo: “Es un sinvivir. Tengo un camino muy largo por delante y, aún encima, estos retrasos con las citas lo alargan y dificultan más”.

En estas colas del cáncer, hay un tormento que a Milagros G. F. le afecta especialmente. “Lo que más me enloquece es que tengamos que dar la cara continuamente para reclamar un derecho”, lamenta. Ella se plantó un día en la gerencia el hospital y abordó a Eloína Núñez, su máxima responsable desde 2017 y prima del líder del PP, Alberto Núñez Feijóo. Le transmitió lo que estaba sufriendo por los retrasos de las revisiones oncológicas: “Me lo negó con todo su papo. Me dijo que no era verdad que hubiera retrasos, que no podía ser, que le diera mi nombre y que no me preocupase. ‘¿Cómo me lo puedes negar si lo estoy sufriendo yo?’, le respondí”. De las reclamaciones presentadas ante el Sergas, las afectadas han recibido respuestas mecánicas de corta y pega. También “falta de humanidad” y transparencia. En la última contestación que le llegó a Milagros hace solo unos días, la Administración sanitaria se permitía incluso sacar pecho: “Seguimos trabajando diligentemente para abordar esta situación”.

Después de superar un cáncer de útero y ovarios hace cuatro años, Ana Freire ha pasado ocho meses sin ningún tipo de control por parte de su oncóloga, todo pese a su propensión genética a esta enfermedad. Se operó en 2020 y en lo peor de la pandemia tuvo sus revisiones sin problema cada tres meses, con analítica y colonoscopia incluidas. Todo empezó a fallar en 2022, cuenta. Estuvo entre octubre de aquel año y junio de 2023, esperando por su consulta trimestral y, de nuevo, desde esa última fecha hasta hace solo unos días. Le llegó la cita y acudió con un TAC que le realizaron en octubre (y del que no sabía resultados) y sin la correspondiente colonoscopia. Por esta última prueba lleva esperando 10 meses. “Para octubre, Ana”, le dijo su oncóloga el pasado 17 de abril sobre su próxima revisión. “¿De qué año?”, contestó ella."                 (Sonia Vizoso, El País, 01/05/24)

5/4/24

Dimite un tercio de los médicos de urgencia del mayor hospital concertado de Galicia, Povisa, aupado por Fraga y Feijóo

"Un tercio de los médicos y médicas del mayor hospital privado de Galicia, Ribera Povisa, agraciado con un concierto millonario con la sanidad pública gallega, ha dimitido en bloque por “las condiciones límite” a las que están sometidos tanto los facultativos como los más de 120.000 pacientes del área sanitaria de Vigo (Pontevedra) que están obligados a acudir a sus instalaciones. En las últimas semanas, se han consolidado las salidas más numerosas y abruptas. Solo desde enero de 2024, diez facultativos y facultativas han dejado su puesto de trabajo, algunos de ellos con décadas de experiencia en el mismo área del mismo hospital, pero que reconocen como “insostenible” la situación, precisamente, “por la falta de personal”. Pero no solo los más veteranos, muchos de los médicos MIR que iban llegando nuevos también están estudiando su situación sobre si salir de uno de los hospitales privados más grandes del Estado español, comprado hace poco más de un año por el gigante francés de las residencias para mayores Vivalto Santé, su segundo dueño en menos de tres años. Pero la desbandada viene de largo.

Según explican a El Salto algunos de los médicos que han tomado la decisión y otros de servicios en situaciones de presión laboral similar como enfermería, pero que prefieren mantener su identidad en el anonimato por potenciales represalias desde la gerencia, controlada hoy por Ángela Guerra, si se echa la vista hacia atrás, desde septiembre del año pasado hasta hoy, el total de médicos que han dejado su puesto de trabajo es de 17. Para hacerse una idea de la magnitud de la decisión, a 31 de diciembre, en el servicio de urgencias del Hospital Ribera Povisa había apenas 30 médicos en nómina, muchos de ellos sin contratos fijos. Como ha podido conocer este diario, gracias a algunos de los sindicatos con mayor presencia en el hospital, la gran mayoría de las vacantes que se han cubierto se han llenado con contratos puntuales y mercantiles no vinculantes a la empresa, casi todos no titulados: “Están favoreciendo la subcontratación del servicio”.

Las estrategias para abandonar sus puestos de trabajo han sido diversas, pero de algún modo coordinadas y “forzadas por la carga de trabajo” a la que llevan expuestos, dicen, desde al menos hace cuatro años. Algunas excedencias, otros cambios de servicio y otros, directamente, se han ido al principal hospital público —con gestión privada de los servicios no hospitalarios— de la zona, el Álvaro Cunqueiro. Pero esta situación no es algo que solo afecte directamente a la salud de trabajadores y trabajadoras, sino que supone “un peligro real para los pacientes”, explican a esta redacción las personas afectadas.

Tras conocer el abandono de un tercio de la plantilla de médicos de urgencias, este diario ha ido a hablar con pacientes que, desde hace semanas, sufren horas de espera extra tras el triaje si se comparan, dicen, a sus experiencias en el mismo servicio en los años anteriores: “No sabíamos que podría venir provocado por la falta de personal, pero es cierto que esta es de las peores condiciones sanitarias que hemos visto en un servicio de urgencias”, denuncia una pareja a las puertas del centro hospitalario. De hecho, otros testigos explican cómo han tratado en varias ocasiones de solicitar el traslado a otro hospital de titularidad pública: “Quiero cambiar a mi hijo para el [Hospital Público Álvaro] Cunqueiro, pero cada vez que trato de preguntar la forma en la que se hace, las personas de información responden de manera desagradable”, comenta a El Salto el padre de un adolescente que aguarda en silla de ruedas para ser atendido. Esta redacción ha solicitado a la Consellería de Sanidade (Sergas) la cantidad de solicitudes que se han recibido a este respecto, pero todavía no ha obtenido respuesta.

El concierto de alrededor de 80 millones anuales que la Consellería de Sanidade del Gobierno gallego de Alfonso Rueda paga a Ribera Povisa “implica un agravio comparativo entre los pacientes del Sergas atendidos en la pública y los atendidos en este hospital”, desarrollan médicos del hospital en conversación con El Salto. ¿Por qué? Pues porque el Álvaro Cunqueiro tiene la obligación legal de contratar exclusivamente a especialistas, es decir, a gente que tenga una via MIR —la mayoría de médico de familia porque todavía no existe la especialidad de urgencias— “mientras que una cláusula del convenio con Povisa les deja libertad para poder contratar a médicos sin especialidad”.

¿El problema fundamental? La falta de una oferta económica competente con la sanidad pública, explican los especialistas, ha provocado una fuga de talento hacia los centros públicos “deteriorando poco a poco la calidad asistencial”.

De Fraga a Feijóo: los hospitales como bien de mercado

Aunque ha pasado entre varias manos tratado como bien de mercado, el Hospital Ribera Povisa mantiene desde el Gobierno de Manuel Fraga en 1993 un concierto con la Xunta de Galicia a través del cual atiende a nunca menos de 120.000 pacientes y hasta 139.000. Recibe como contraprestación algo más de 80 millones de euros sin incluir el IVA. Lo que supone, según los cálculos del Bloque Nacionalista Galego y algunos sindicatos alrededor del 80% de lo que ingresa anualmente. Es decir, fundamenta su negocio en el concierto millonario.

Ribera Povisa y otros dos hospitales gallegos pasaron a manos del grupo sanitario francés Vivalto Santé en julio de 2022 tras llegar a un acuerdo con la multinacional Centene Corporation para adquirir todo el grupo Ribera, dueña del centro médico vigués desde 2019. El negocio se ha quedado entre multinacionales: de una estadounidense a otra francesa. Pero entonces prefirieron ocultar los detalles de la compra.

En aquel momento y todavía ahora, la sección de Salud de la Confederación Intersindical Galega (CIG) de Vigo advirtió de que la nueva venta del hospital Povisa de la ciudad comprometía el derecho a una asistencia sanitaria de calidad, algo que parece estar tocando tierra en las últimas semanas. En este sentido, la organización sindical mayoritaria en Galicia sigue mostrando su preocupación al entender que este nuevo movimiento empresarial compromete el derecho a una asistencia sanitaria de calidad para esas 120.000 personas en el área de Vigo: “Este tipo de operaciones evidencian el riesgo de convertir el cuidado de nuestra salud en un negocio privado, en el que compran y venden centros sanitarios en función de los intereses económicos de los accionistas de las compañías que los gestionan, con el objetivo de minimizar los costes y maximizar los beneficios”.

El PSOE garantizó la continuidad de Povisa en las elecciones

Pero Povisa en Galicia juega con comodidad entre la derecha y el centro izquierda. Con el Partido Popular en la Xunta de Galicia y con la mayoría cortante del PSOE de Abel Caballero en la ciudad gallega más populosa. En las semanas previas a las elecciones gallegas del 18 de febrero, el alcalde de Vigo lo dejó claro subordinando al PSdeG-PSOE bajo sus propios intereses. Mientras que el equipo del candidato José Ramón Gómez Besteiro, aprovechando el fin del concierto con Povisa el 31 de agosto de 2024, planeaba su absorción a través de la Consellería de Sanidade, Caballero dijo que no y Besteiro y sus asesores acataron. 

Son hechos: mientras el PSdeG había incluido esta medida en un documento previo al lanzamiento del programa, desapareció una vez entró en campaña. No en balde, el alcalde y exministro de Felipe González fue uno de los protagonistas de la ceremonia del 50 aniversario del hospital, celebrada durante el 2023, donde anunció que le otorgaría al hospital privado la Medalla de Oro de la ciudad. El enésimo giro a la derecha de un partido que sigue en su suelo electoral desde 2016."                       (Javier H. Rodríguez , El Salto, 18/03/24)

4/2/24

"Vainos a vida nisto": da lista de espera de Marita á desesperación de Raúl, a Galiza que defende a sanidade ateigou Compostela

 "Antonio leva anos vendo pasar manifestacións en Compostela. El, xubilado, apóstase na praza de Galiza para miralas. É un lugar de espreita privilexiado, onde viran as mobilizacións dúas veces: unha, ao saír da Alameda —lugar tradicional de arranque das manifestacións nacionais— e torcer cara ao Ensanche. Outra, ao emproar a zona vella entrando pola Porta da Mámoa. Así pois, estes anos de vixía testemuñan que Antonio sabe de manifestacións. E a deste domingo é grande, confirmou. “Hai un monte de xente”, dixo. “Esta é das grandes, si señor, das moi grandes”, concluíu, após ver durante máis dunha hora como pasaban fronte a el riadas de xente.

Antonio non erraba. Miles e miles de persoas ateigaron Compostela na mañá deste domingo para secundar a manifestación convocada pola Plataforma SOS Sanidade Pública contra as políticas sanitarias do Goberno galego do PP. “Vainos a vida nisto”, resumía Elena, de Ferrol, a importancia desta moblización. "Pedín unha cita para o pediatra para o neto e déronme para máis dunha semana. Home, para aquela ou sana ou morre", enfatiza.

Unha desas miles de persoas presentes onte na capital galega tamén era Marita, que viña de Vigo. “Levo máis dun ano esperando por unha resonancia, non aturo a dor que teño nas costas e disque son prioritaria para atender, pero diso nada de nada, xa estou desesperada”, sinala en conversa con Nós Diario.

“É unha vergoña”

28/12/23

"Ya han muerto pacientes en pasillos de Urgencias" recuerdan médicos ante atascos como éste en Santiago

 "La asociacion de usuarios del hospital del SERGAS en Santiago publica un nuevo vídeo donde se ven docenas de enfermos en camillas en los pasillos. El aumento de casos de gripe A ha provocado colapsos como éste hospitales de toda Galicia. Manuel Piñeiro, del sindicato O'Mega, explica para Galiciapress que el aumento de la presión no es acompañada con un aumento de profesionales por parte de la Xunta. La Administración rebate que sí ha invertido más en urgencias estos años y pide a la población usar máscara ante la aparición de síntomas.

Hasta siete horas de espera para ser atendido en las urgencias de Vigo, médicos sobresaturados por los colapsos en A Coruña, más de 40 pacientes graves apiñados en corredores del CHUS... Las escenas que relatamos año tras año en los hospitales gallegos se convierten en una macabra tradición navideña que está llevando a los ya de por sí extenuados hospitales y centros de salud de todo el país al extremo de sus fuerzas. Los sanitarios se enfrentan a un aluvión de pacientes con motivo del aumento generalizado de los casos de gripe a lo largo y ancho de la comunidad, provocando atascos en la atención urgente con afectados que se cuentan por cientos en las siete áreas sanitarias. 

 El ejemplo más sangrante lo encontramos en el Hospital Clínico de Santiago, donde la dirección subraya que, si bien aquellos enfermos clasificados con prioridad 1 son atendidos inmediatamente, hoy son muchos los enfermos que esperan a ser atentido, lo que provoca consiguientemente esperas durante horas en Urgencias, ya sea en las salas de espera, en los pasillos o hasta en las zonas de trabajo de los sanitarios. "La dirección agradece el esfuerzo de los profesionales, su dedicación y compromiso en estos momentos de mayor presión asistencial", explican en su comunicado. 

 El margen con el que cuentan los sanitarios es muy escaso. Faltan personal y recursos y sobran las personas que tratar en plena temporada de gripe. Manuel Piñeiro, secretario xeral del sindicato O'Mega, se ha enfrentado a otras situaciones similares, pero no por repetidas se vuelven más fáciles de capear. 

"La situación en este momento es muy mala. Hay un gran déficit de personal por culpa de la falta de previsión de la Xunta. Llevamos unos dos años en donde los ratios de profesionales por paciente están muy por debajo del número recomendado, en una situación muy precaria en la que el SERGAS no está poniendo todo cuando hay que poner", critica Piñeiro. 

 RESPUESTA DE LA XUNTA

Esta falta de profesionales provoca, consecuentemente, no solo retrasos en la atención sino "una peor atención" en los pacientes. Los colapsos en hospitales como el CHUS se han convertido en una estampa que prácticamente se ha desestacionalizado y generalizado a lo largo del año. 

 Desde Xerencia sostiene que se han "reforzado" los servicios "dotando más recursos humanos y habilitando más camas" y que en los últimos años se han desembolsado 2 millones de euros en la compra de aparatos tecnológicos. Consultada por Galiciapress sobre la situación, esta es la respuesta de los responsables del Área Sanitaria de Santiago - O Barbanza:

O número de urxencias atendidas estes días no Hospital Clínico, así como no resto de hospitais,  é superior á media, polo que a xerencia da área xa as reforzou dotando máis de recursos humanos e habilitando máis camas. Cómpre destacar que no servizo de urxencias do hospital Clínico de Santiago os doentes clasificados con prioridade 1 son atendidos de maneira inmediata, tal e como indica o sistema de Triaxe Manchester, internacionalmente recoñecido polas sociedades científicas e sistemas de saúde. Tras ver que a maioría dos casos se deben ás infeccións respiratorias propias desta época do ano, recoméndase á poboación usar a máscara cando se teñen síntomas para evitar contaxiar. É importante facer un chamamento á participación na Campaña de Vacinación contra Gripe e Covid (a Xunta estendeu ata o 12 de xaneiro a campaña de vacinación), así como a inmunización contra o VRS nos menores galegos. A dirección agradece o esforzo dos profesionais, a súa dedicación e compromiso nestes momentos de maior presión asistencial. Por outra banda, hai que lembrar que no Servizo de urxencias do hospital Clínico se realizou nos últimos dous anos un importante esforzo tanto na ampliación de espazos e adquisición tecnolóxica (cun investimento de máis de 2 millóns de euros) como no incremento nun 30% do cadro de persoal. Actualmente, no proceso de mellora constante, o hospital Clínico acaba de iniciar unhas obras de ampliación que contarán cun investimento de 73 millóns de euros, que suporán un incremento dun 30% da súa superficie.

 Piñeiro incide en que su sindicato "lleva denunciando este problema más de 10 años". "No es algo nuevo. Lo hemos llevado tres veces ante la Justicia, varias veces ante Inspección de Trabajo, los juzgados se lavan las manos y dicen que mientras no ocurra una situación penal grave no toman medidas... Tenemos una denuncia permanente de lo que ocurre en el Servicio de Urgencias del CHUS", lamentan desde O'Mega, donde dicen sentirse hastiados de todas las negativas recibidas, aunque avanzan que seguirán denunciando hasta lograr su objetivo. 

 ¿La solución? "Una reestructuración clara del servicio y un replanteamiento del número de profesionales que el servicio requiere", radiografía Piñeiro. No obstante, eso no será posible con una dirección como la actual que "niega todo cuanto denunciamos" y "sin diálogo". "Hemos denunciado más de una vez la muerte de pacientes en los pasillos. Es bastante grave y no es de ahora", censura, recordando la muerte de dos mujeres hace unos años, un caso en el que la Justicia exoneró a los dos cargos sanitarios llamados a declarar como imputados. 

 El hospital compostelano no es un caso único. En Ourense llegarán pronto a verse la cara en los juzgados la Xerencia y los sindicatos "por culpa del Servicio de Urgencias", en Pontevedra "hay un déficit importante de profesionales", en A Coruña "tienen a muchos pacientes en los pasillos mientras siguen las obras en el hospital", obras que pronto también se trasladarán a las Urgencias del CHUS... "Siempre hay problemas, y además de falta de trabajadores hay problemas de una muy mala gestión", razona Piñeiro.

DE LA AP Y URGENCIAS

La raíz del problema en las urgencias hospitalarias, según desgrana Piñeiro, es que se trata en muchas ocasiones a pacientes que llegan hasta allí por pura desesperación, ya que en su centro de salud no los atienden o les dan cita para dentro de varios días, lo que los lleva a presentarse en los hospitales en busca de la atención que no le brinda la Atención Primaria.

 Es difícil cuantificar cuántos pacientes se han visto afectados por la opacidad del SERGAS a la hora de conocer los datos. "La administración las maquilla y es difícil conocer el número de ingresos, pero el nivel de actividad se ha incrementado de una manera notable al estar desbordados los PAC", expone el sindicato. No obstante, el propio SERGAS admite un aumento de ingresos, incluso en las urgencias pediátricas.

COVID Y GRIPE A

En su mayoría, son enfermos de gripe A, pacientes con síntomas que podrían ser compatibles con la Covid-19 (fiebre, malestar general, congestión...) y que buscan un remedio para su dolencia. Lamentablemente, no existe tal remedio y los médicos recetan lo de toda la vida: "Reposo y aislamiento". 

 Aunque en casos excepcionales y en grupos de riesgo la gripe A puede llevar a un paciente a precisar de un ingreso hospitalario, pero en casi todos los casos los enfermos solo quieren saber qué es lo que les ocurre. "La única forma de saber si es gripe A es mediante una analítica. Sin embargo, podemos saber si es Covid con un test de antígenos que podemos conseguir en cualquier farmacia. Descartarlo en nuestro domicilio es fácil y no hace falta ir a un hospital", insiste Piñeiro.

 "El problema no es el diagnóstico", dice Piñeiro, "el problema es el tratamiento". "No hay nada que tomar salvo antiinflamatorios para la fiebre o tratamientos paliativos, pero no curativos. Hay que aislarse para evitar los contagios, hacer un seguimiento de la evolución de nuestra sintomatología y hacer un segundo test para saber si seguimos dando positivo o negativo", explica el galeno. Además de la gripe, el coronavirus todavía sigue coleando y otras dolencias, como neumonías o bronquiolitis, también se han diagnosticado con más frecuencia en las últimas fechas.

 En cualquier caso, en un contexto como el actual de reuniones con mucha gente en espacios cerrados, Piñeiro subraya, como también hace la Gerencia, que la mascarilla sigue siendo un gran aliado para evitar que se propague todavía más un virus que puede alcanzar su pico de contagios la semana próxima. "No nos encontramos en un escenario tan critico como para recomendar el uso de la mascarilla en todo momento, pero sí usarla si tenemos síntomas para evitar que los gérmenes puedan llegar a otras personas. Solo con ese gesto se evitan muchos contagios". Sanidad recuerda que es aconsejable no acudir a los centros de trabajo si se presenta algún síntoma compatible con gripe o Covid y que la campaña de vacunación sigue vigente.

¿UNA HUELGA EN EL HORIZONTE?

Pese a los problemas de la sanidad pública, por ahora Piñeiro descarta convocar movilizaciones de médicos, tanto por las fechas, ya que las protestas supondrían un perjuico más para los usuarios pese a "imponer unos servicios mínimos del 100%", como por la proximidad de las elecciones autonómicas: "No queremos convocar una huelga y que digan que es por motivos políticos. No queremos entrar en ese juego". 

Por otra banda, desde O'Mega abren la puerta a reunirse en enero y poner sobre la mesa las opciones que barajan. "Una vez que superemos esta cuestión tan difícil lo valoraremos", asume Piñeiro, que se niega a que se pueda "instrumentalizar" las reclamaciones y el sufrimiento de los sanitarios."              (Rodrigo Brión, Galiciapress, 28/12/23)

19/10/23

Traballadoras alertan de que a Xunta reconverte as residencias de maiores en "psiquiátricos sen psiquiatras"... ¿Poden convivir anciáns de 80 anos con patoloxías propias da súa idade con pacientes psiquiátricos de 40? Para a Xunta a resposta é si... Hai poucos días foi revelado o caso dunha agresión sexual a unha traballadora do Complexo Residencial de Atención a Persoas Dependentes de Vigo por parte dun usuario de 43 anos con trastorno psiquiátrico

 "Poden convivir anciáns de 80 anos con patoloxías propias da súa idade con pacientes psiquiátricos de 40? Para a Xunta a resposta é si, mais a realidade é teimuda e os problemas serios de convivencia agroman cada vez máis nos centros de maiores onde as condicións para residentes e persoas traballadoras son realmente complexas.

Hai poucos días foi revelado o caso dunha suposta agresión sexual a unha traballadora do Complexo Residencial de Atención a Persoas Dependentes (CRAPD II) de Vigo por parte dun usuario de 43 anos con trastorno psiquiátrico. Segundo relatan desde o comité de empresa, o feito ocorreu de noite. A única auxiliar de enfermería da quenda foi arrecantada contra unha parede polo home que chegou a “facerlle tocamentos” ata que a muller logrou escapar do cuarto.

A traballadora deixou constancia do suceso no libro de rexistros virtual do centro e por iso transcendeu o feito, mais as profesionais destas residencias aseguran que desde a pandemia a situación se tornou insostible. Foi entón cando a Xunta comezou a derivar a residencias de maiores de toda Galicia persoas con trastornos mentais. “Levamos dous anos denunciando agresións e roubos pero isto xa é o colmo”, lamenta Bernardina Porral, secretaria do comité.

“As agresións físicas tanto ao persoal como aos anciáns e o consumo de estupefacientes é algo continuo”, relata Mila López, enfermeira nun destes centros maiores que agora xa non o son. 

A falta de recursos públicos para atención da saúde mental asolaga as residencias de maiores, onde segue sen haber médico psiquiatra malia o ingreso de pacientes que o necesitan. Tan só poden optar a unha consulta telefónica á semana. “O médico do centro se ve que pasa algo pode solicitar interconsulta e logo ten que esperar a que o Sergas autorice unha cita. Agora somos como centros psiquiátricos sen psiquiatras. ”, alerta Mila López.

Cada día saen á luz novos caso de persoas maiores usuarias que sofren episodios de violencia, como o dunha muller de 83 anos do mesmo centro que foi “tirada ao chan e asoballada” por outra residente de 40 anos con trastorno mental. 

Actualmente, segundo as fontes consultadas, arredor do 45% dos residentes nos centros de Vigo xa son persoas con trastornos psiquiátricos menores de 65 anos, moitos deles ex adictos e xa supoñen a maioría das novas entradas cada mes de modo ordinario ou por emerxencia social. “Non se trata de estigmatizar ninguén. Todos teñen dereito a ser atendidos, pero terán que adaptar o centro, formar o persoal e deseñar actividades específicas para eles”, indica Mila López.

Co hospital psiquiátrico do Rebullón pechado desde 2016, apenas existen 70 camas para atender enfermos psiquiátricos de larga duración na área de Vigo no Nicolás Peña. E a derivación de pacientes mozos aos centros de dependentes é continua.

As traballadoras consultadas coinciden en que os propios enfermos mentais mozos están sendo moi prexudicados pola situación porque os centros de maiores non están preparados para acollelos.

Por unha banda, o propio persoal non ten a formación específica para atendelos, xa que están acostumadas ás dinámicas dos anciáns. 

A nivel infraestruturas explican que, por exemplo, os cuartos das residencias son abertos. “É algo pensado para os maiores, pero iso supón que os outros pacientes se levanten e molesten outros usuarios”, explica a enfermeira Mila López.

No que atinxe ao lecer, parece obvio que uns e outros non deberían compartir terapias ocupacionais e saídas do centro. Pero están a facelo, simplemente porque non hai nada deseñado para estes novos usuarios, que son invitados a calcetar ou pintar. 

Incluso a dieta tamén é fonte de conflito porque non parece que sexa apropiado que unha persoa de 80  ou 90 anos inxira o memos tipo de alimentos que outra de 40 ou 50, ou polo menos non de forma habitual, pero uns e outros comparten menú. 

Preguntada polo problema, a Consellería de Política Social explica que está a elaborar un protocolo de agresións tal e como foi acordado coas organizacións sindicais con representación no comité de empresa de Política Social. E tamén se están preparando cursos de formación para o persoal dos centros de Política Social para axudalos e asesoralos na xestión destes casos.

Protesta ante o Parlamento

O persoal da Consellería de Política Social leva meses manifestándose para reclamar unha melloría nas súas condicións laborais. A pesar de que se asinou un acordo cos sindicatos máis representativos do cadro de persoal e a Dirección Xeral de Función Pública para regular as condicións laborais dos colectivos da Consellería de Política Social “lonxe de mellorar a nosa precaria situación laboral, deixa a esta parte do sector público de lado, e pon de manifesto o agravio comparativo con outras consellerías”, explican desde o colectivo.   

En concreto, as traballadoras e traballadores reclaman contemplar os días saíntes de noite como quenda laboral  e non como día libre. É dicir, se un traballador da Consellería de Sanidade (por exemplo) sae de traballar ás 8 da mañá despois de dez horas de xornada laboral, ese día saínte da noite, contémplase como día laboral. Mais, segundo explican, para un traballador da Consellería de Política  Social o día saínte da noite contémplase como a súa libranza  semanal.

Denuncian tamén que a compensación económica  por traballar en domingos e festivos  (incluídos os festivos especiais, como os de Nadal) é a metade da que recibe un traballador da mesma categoría, coa mesma titulación, que presta os seus servizos no Sergas. Por exemplo, explican, unha enfermeira do Sergas, que traballa un festivo, terá unha remuneración económica duns 85 euros. Porén, unha  enfermeira que traballe nun centro dependente de Política Social ten unha remuneración de 45 euros.

O colectivo de Política Social reclama tamén un aumento do cadro de persoal. Actualmente é tan reducido, aseguran, que as traballadores raras veces poden desfrutar dos períodos de vacacións que solicitan e a cobertura de ausencias resulta inasumible para os centros pola  carencia  de  persoal. “As  condicións  laborais  son tan pésimas que nas propias quendas en  moitas  ocasións  hai  catro  auxiliares para 80 residentes (incluso menos en determinados momentos) ou unha  enfermeira soa para 160 residentes. Son persoas dependentes que  precisan atención continua”, alertan.

Finalmente, apuntan tamén que o acordo asinado dificulta a conciliación, xa que obriga a solicitar a metade das vacacións nos meses comprendidos entre xuño e setembro. “Para  moitas traballadoras a imposibilidade de conciliar durante o período escolar era atallada, en parte, pola solicitude das vacacións en dito período” pero  agora xa non teñen esa opción. "             (Vanesa Vázquez, Praza.Gal, 11/09/23)

9/5/23

Folga de médicos: o lado obscuro... A consideración do servizo público, derrotada. O traballo dos médicos que compatibilizan coa privada, a tope, e o prestixio da sanidade pública galega arrastada sen piedade

 "A semana pasada deuse nos hospitais galegos o insólito feito dunha folga de médicos, seguida por un número indeterminado -aínda non temos dados oficiais ou fidedignos- mais que afectou gravemente á atención de doentes así como a dilación forzada de actos cirúrxicos e probas preoperatorias, mesmo nalgúns casos puidose dar perigo certo de falecemento de inatendidos. E cualifico de insólita porque, por primeira vez, a sociedade galega se enteirou de que os médicos como colectivo tamén son traballadores asalariados, teñen problemas sindicais e son quen de se póren en folga. Como novidade está ben facer un saúdo de benvida ao mundo real dos restantes traballadores, cos que, por certo, nunca houbo comprensión nen apoio nos seus conflitos.

E non é que faltaran ocasións para o manifestar, pero semellaba que desde unha especie de trono, por riba e por fóra dos restantes componentes da sociedade, era suficiente co pago recebido, co status social e co mantemento de certos privilexios que fixeron innecesario seren e sentírense traballadores asalariados. Neste caso, uníronse unha longa serie de circunstancias que funcionaron como unha alavanca nunha situación a piques de deflagar, e á soa insinuación ou convocatoria de folga por parte dun sindicato corporativo e minoritario na Galiza, estoura nunha folga ao tolo. As previas novas, como síntomas de malestar, víñanse coñecendo con distinto grau de intensidade desde hai moitos meses.

Tamén coñecíamos os cidadáns que as diferenzas entre malestar ía por estratos e servizos: en atención primaria é moi xeneralizado o descontento nos grandes centros das cidades; o paso da pandemia deixou tras si moitos problemas e desaxustes sen resolver; e a excelencia recoñecida duns servizos exemplares non casa co horríbel funcionamento doutros. As urxencias dos hospitais acumulaban problemas previos á pandemia e agora víronse sobrecargadas: é habitual nos últimos meses coñecer a saturación denunciada polos titulares de tal servizo de todo tipo e nível. Os desaxustes de dotación de persoal resolvéronse desde hai anos profundando cos concertos coa privada, usada como comodín dunha coxeira pública e agora, por riba, os médicos séntense mal retribuídos (que non negamos) e van a folga sen máis miramentos. O escenario perfeito para que sen máis consideración nen previos plantexamentos de conflito civilizado, desemboque nunha folga sentida por algúns como a guerra da súa vida.

Dáse o caso que os traballadores do público si teñen vivido conflitos laborais ao longo dos últimos anos. Un deles, e moi importante, foi a negociación para solventar a perda de poder adquisitivo desde os recortes da anterior crise (2008) e o logro relativo de suba salarial tímida levada a cabo polo Goberno do Estado. Mesmo no caso do Sergas é certo tamén que o goberno da Xunta deixou aparcado desde 2012 o painel de equiparación salarial ao persoal público proprio e os traballadores médicos foron tirando de privada para supostamente manter uns ingresos aceptábeis, e agora, sen utilizar a vía habitual de comezar por negociacións dunha táboa reivindicativa dada a coñecer/elaborada polos afectados dos servizos públicos (non por segmentos ou grupos corporativos), convócase folga de médicos.

A folga é sempre un último recurso e dependendo dos diferentes servizos públicos é levadeira ou non, dependendo das circunstancias. Mesmo nos casos máis complicados do exercicio do dereito dos traballadores á folga hai matices, casos e infracasos. Así, por exemplo, foi coñecido o caso dos servizos mínimos estabelecidos na folga dos controladores aéreos: o 100%. E non estaban en risco vidas humanas, senón unha parte importante das actividades turísticas e a reputación dun Estado destino de millóns de viaxeiros en avión. Mesmo nese caso de necesidade o exército podería asumir funcións de substitución e/ou apoio; citemos tamén o transporte de mercadorías por terra, os incendios, as catástrofes... mais non sabemos que se poida substituír un cirurxán, un especialista de servizo hospitalario en consultas, un oncólogo, un intensivista... ou nengún, por un membro do exército aínda que sexa do Estado Mayor. De aí que os cidadáns de a pé, no noso observatorio de conduta do público, esperaríamos que se poida compatibilizar -ou debo dicer que se debe- o dereito á folga con servizos mínimos cuase do 100%, e, á vez, afanarse duramente en resolver o conflito pola vía da negociación.

E aquí empeza o rol lamentábel do Sergas. O CESM, que é un sindicato corporativo, minoritario en Galiza, estou certa de que levou unha enorme sorpresa ao coñecer o seguimento da folga con servizos mínimos temerarios e cuns hooligans seguidores (uns médicos titulares e outros médicos en preparación) que nunca nada reivindicaran na vida, nen sendo estudantes. A mesa sectorial sindical constituída nas últimas eleicións -mesmo sabendo que a participación do colectivo médico no mesmo é cativo (dicíamos ao principio, non se senten traballadores asalariados, como o común dos funcionarios)- consagrou só 5 sindicatos como membros da mesma, dos que a CIG-saúde foi maioritario. O CESM ten 15 representantes, de 287, non está na mesa, e descoñecemos a presenza en hospitais, en plataformas dos centros, en debates e mais en reivindicacións; o caso é que oh, milagre! convoca folga e é maioritariamente seguida e descaradamente apoiada pola patronal, neste caso Sergas. Até tal ponto que as negociacións dunha folga indefinida levaron a pauta de encontros entre colegas (Sergas e CESM), deixando a fin de semana polo medio de dúas reunións, para descansar: nunha situación de cancelación de consultas de especialistas programadas con antelación, operacións, e todo tipo de intervencións.

As consecuencias, sen medida. A consideración do servizo público, derrotada. O traballo dos médicos que compatibilizan coa privada, a tope, e o prestixio da sanidade pública galega arrastada sen piedade. A penosa actuación patronal queda posta de relevo nos logros da folga: son asombrosos até nas denominacións: a retribución das gardas chámanlle prezo por hora, sendo distinto a cotío que os domingos e festivos; elimínase a diferenza do complemento específico entre dedicación exclusiva e parcial (e dicemos: quen vai ter estímulo a permanecer na pública, ou tamén, se é exclusiva só quer dicer iso, exactamente), eludindo completamente a solución da compatibilidade por outra vía e derrotando o principio, fácil de manter, o mesmo salario para idéntico traballo. E, finalmente, mais non menor: substituír a necesaria dotación de persoal con anovacións e contratacións no seo da sanidade pública por horas extras (gardas) para aparentar suba salarial. Calquer principio laboral en negociación colectiva prima a ampliación do cuadro de persoal sobre a creación de horas extras (as gardas). Mais así observamos, e así nos parece irresponsábel, a xestión dun conflito laboral porque nel quedou ferida a sanidade pública, un servizo que forma parte do estado de benestar e debería continuar con boa vida."                     (María do Carme García-Negro , eldiario.es, 30 de abril de 2023)

8/5/23

700 firmas de médicos contra el pacto entre CESM y Xunta que paró la huelga en el SERGAS

"El manifiesto impulsado por médicos MIR de Lugo ganó tanta popularidad que se ha convertido en una iniciativa formal. Su entrada en registro se produce días antes de las elecciones en el SERGAS, las más importantes de toda Galicia en el ámbito laboral.

El pacto entre CESM y Xunta ya había recibido otras críticas desde, por ejemplo, sindicatos como O'Mega o colectivos como SOS Sanidade Pública.

Lo acusan de obviar los problemas profesionales de los médicos y no mejorar la calidad de atención a los pacientes, centrándose en lo económico.

La plantilla de médicos del SERGAS está formada, aproximadamente, por unos 10.000 profesionales de la medicina de los cuales, aproximadamente, unos 2.600 trabajan en Atención Primaria y el resto sobre todo en hospitales, donde CESM, que en las próximas elecciones del 11 de mayo se presenta bajo las cifras de CSIF, es más fuerte.

Un grupo de médicos y residentes ha recogido más de 700 firmas entre los facultativos de toda Galicia que apoya un manifiesto que no solo muestra su rechazo ante el acuerdo "unilateral" alcanzado entre el Servizo Galego de Saúde (Sergas) y el sindicato CESM para poner fin a la huelga, sino que también reclama mejores condiciones laborales más allá de las económicas.

Según ha explicado uno de los responsables a Europa Press, a última hora de este domingo todavía no se había cerrado el recuento ya que "continúan recibiendo". Por el momento, sin contar A Coruña y Ourense, cuentan con más de 700 rúbricas.

Confirman además que entregarán las firmas recogidas este lunes a las 13,30 horas en las instalaciones de la Xunta en San Lázaro, en Santiago de Compostela.

Este texto se gestó a través de un grupo de facultativos y MIR en Lugo a raíz de la desconvocatoria de la huelga en la noche del miércoles, tras varias horas de negociación.

Sin embargo, el eco que tuvo el manifiesto en los días siguientes hizo que quisieran generalizar estas reivindicaciones para toda Galicia y, desde el viernes, promueven una recogida de firmas desde los diferentes centros sanitarios con la intención de presentarlo por registro ante la Consellería de Sanidade en los próximos días. Además, este colectivo no descarta constituirse formalmente, según trasladan fuentes del mismo a Europa Press.

El texto contiene un preámbulo en el que denuncia que en los últimos días vivieron "la culminación del hastío ante años de maltrato" por parte de la Administración con el acuerdo que puso fin a la huelga que promovía CESM (Confederación Estatal de Sindicatos Médicos) en solitario en Galicia.

En este sentido, el manifiesto afea este pacto "unilateral" con el Sergas, que "no representa ni siquiera de forma parcial las demandas" de los facultativos, sino que contiene aspectos "puramente económicos" que "no redundan en la protección de la salud y mejora de las condiciones laborales de los trabajadores y, por ende, no favorecen la mejora en la calidad asistencial".

Las medidas acordadas con CESM, que "no representan las verdaderas inquietudes" de este colectivo profesional, incluye principalmente el aumento del precio de las horas de guardia y del complemento de turnicidad --a implantar desde julio de 2023--, así como la posibilidad de que los médicos que compatibilizan su labor en la pública y en la privada puedan cobrar el complemento específico. Eso sí, el acuerdo también recoge asuntos como que los días 24 y 31 de diciembre pasen a ser días de especial consideración de modo generalizado.

AGENDAS DE 30 PACIENTES Y 15 MINUTOS POR CONSULTA

Además, el manifiesto que promueve la recogida de firmas exige que se cumpla la normativa europea en materia de contratación y que "se actualicen las plantillas" de los hospitales y la Atención Primaria con la contratación de "profesionales adicionales" para "adecuarse a la creciente demanda". Asimismo, reclaman que "se marquen límites" en las listas de espera.

En el caso concreto de la Atención Primaria, piden agendas con límites de pacientes diarios --30 para adultos y 25 para Pediatría--, 15 minutos mínimo por consulta, respeto para las libranzas tras las guardias y la cobertura de "todas las plazas vacantes" actualmente mediante oposición, entre otras.

También reclaman la jornada de 35 horas semanales --algo que estará vigente a partir de 2025, según acordó el Sergas el jueves con el resto de sindicatos-- y la devolución de los tres días de libre disposición autonómicos.Junto con todo ello, piden "incentivación activa con medidas concretas" para los puestos de difícil cobertura en hospitales comarcales y centros de salud rurales, que las horas de guardia "se coticen", y que la investigación y la formación de especialistas se compute como jornada laboral."                      (Galicia Press, 08/05/23)

19/4/23

"Os servizos de urxencia do CHUS está instalados nunha situación permanente de colapso"

 "A Asociación de Pacientes e Usuarios do CHUS, o Hospital Clínico Universitario de Santiago, denuncia que os seus servizos de urxencia, "co consentimento dos responsables do servizo e da xerencia, están instalados nunha situación permanente de colapso", con pacientes "aparcados nos corredores de acceso en padiolas e cadeiras de rodas ou almacenados na sala de observación agardando por unha cama en planta".

A Asociación de Pacientes tivo coñecemento, segundo traslada nun comunicado, de que o pasado día 21 de outubro ás 15:00 horas, nove pacientes cualificados como graves estaban 'aparcados' nos corredores de acceso do servizo, "padecendo a vulneración do seu dereito á intimidade e dignidade". Ademais, proseguen, 33 pacientes estaban pendentes de ingreso, dos cales tres "levan desde o día 19 na sala de observación agardando por unha cama hospitalaria".

"A normalización do colapso das urxencias por parte da xerencia e dos responsables do servizo está xerando un estado de desconfianza na poboación que obriga a moitos a ter que acudir á sanidade privada", explica a asociación. Así mesmo, esta situación produce, alertan, a "deslexitimación do sistema público de saúde, que redunda nun proceso de demolición programado".

"Como é posible que se manteñan pacientes máis de 48 horas agardando por unha cama hospitalaria cando nas últimas 24 horas o nivel de ocupación do clínico, segundo os datos publicados no Pulso do CHUS, era do 49 por 100? Como é posible que se almacenen 33 pacientes na sala de observación, que non garante a intimidade, cando no hospital Gil Casares existen camas dispoñibles pechadas desde o 12 de agosto? Como se pode manter a 3 pacientes máis de 48 horas en observación cando os protocolos e recomendacións sanitarias din que non poden permanecer nesa situación mais de 24 horas?", pregúntanse dende a asociación.

Pacientes e usuarias denuncian a "impunidade" para continuar con estas prácticas, a pesar das recomendacións da Valedora do Pobo sobre o dereito á intimidade e dignidade. Así, critican que a xerencia "siga permitindo que o servizo de urxencias sexa un almacén no que a sobrecarga de atención impide ao persoal sanitario dar unha atención de calidade"; e que os responsables da área e o xefe de servizo "fagan caso omiso das súas obrigas éticas".

Desde a Asociación de Pacientes e Usuarios do CHUS teñen "a convicción de que non só existen graves problemas estruturais e de definición do modelo sanitario, senón que tamén hai unha manifesta incapacidade ética e profesional por parte dos responsables sanitarios para xestionalo". "E isto", engaden, "ten un prezo que pagamos, en primeiro lugar, os pacientes en saúde e expectativas de curación e, en segundo lugar, os profesionais sanitarios en condicións laborais e en calidade asistencial".           (Galicia Confidencial , 22/10/22)

17/4/23

La huelga de médicos en Galicia se acerca a la semana con más de 1.000 cirugías suspendidas... El sindicato que llama al paro asegura que está dispuesto a suspender temporalmente la protesta esta semana si la Xunta aborda “tres o cuatro” de sus reclamaciones en una reunión programada para el miércoles

 "La huelga de médicos de la sanidad pública gallega va camino de una semana con más de 1.000 operaciones suspendidas y 19.000 consultas especializadas y 1.700 pruebas aplazadas. El sindicato convocante, CESM, ha abierto este lunes la puerta a una paralización temporal de la protesta. El miércoles está programada una reunión con responsables de la Consellería de Sanidade en la que la organización sindical está dispuesta a ceder si el Gobierno gallego cumple “al menos dos, tres o cuatro” de los objetivos que persigue.

Los datos del Servizo Galego de Saúde (Sergas) indican que en las cuatro primeras jornadas de huelga -del martes al viernes, dado que el fin de semana no hay actividad programada- se suspendieron 1.021 operaciones no urgentes. El impacto en la actividad se notó especialmente el jueves, con 239 intervenciones que no se realizaron por la mañana y otras 65 por la tarde. También quedaron aplazadas 19.132 consultas externas y 1.714 pruebas que estaban previstas para esos días.

El seguimiento de la huelga osciló, según el Gobierno gallego, entre el 15,7% y el 12,5% en esos días. El sindicato convocante, sin embargo, elevó la participación de los profesionales hasta el 75% en algunos hospitales. El último dato actualizado por el Sergas, referido a la mañana de este lunes, indica que el 12,47% de los facultativos está siguiendo el paro en los centros gallegos. Como en otras jornadas, en el área sanitaria en la que más se está notando es en la de Vigo, con algo más del 16% de los médicos en huelga.

A pesar del impacto de la protesta de los médicos, el conselleiro de Sanidade, Julio García Comesaña, se negaba la semana pasada a negociar con el sindicato. En una comparecencia en el Parlamento de Galicia al día siguiente de iniciarse la protesta, con más de 200 operaciones y 4.000 consultas suspendidas, rechazó mantener conversaciones “de modo exclusivo” con CESM. A pesar de que ninguno de los sindicatos que están en la mesa sectorial que negocia con la Xunta -CIG, CCOO, UGT, CSIF y Satse- han llamado a la huelga, Comesaña aseguró que debían estar en cualquier conversación con la Xunta. También cargó contra CESM en otras declaraciones a los medios. Defendió que su equipo intentó evitar la protesta pero “fue imposible”: “Dos no negocian si uno no quiere. Cada vez que ofrecíamos una cuestión, el sindicato cambiaba de objetivos”.

Menos de una semana después, Sanidade ha cambiado la estrategia y ha llamado a CESM a una reunión el miércoles, a la que el sindicato va a acudir, según indicó el secretario general en Galicia, Enrique Marra-López. Su disposición, dijo, es la de desconvocar temporalmente la huelga si se acercan las posturas. La solución definitiva, sin embargo, no llegaría sin unos “acuerdos de mínimos”.

Desde que empezó la huelga, CESM ha convocado concentraciones a las puertas de los hospitales. Este lunes la protesta fue ante el Álvaro Cunqueiro de Vigo. El delegado del sindicato, Enrique Fernández, aseguró que el seguimiento está en 75% en este centro, una cifra que dice que ya fue la alcanzada la semana pasada, informa Europa Press. Para que se desconvoque la huelga, sostuvo, la Xunta debe atender sus “reivindicaciones claras de calidad de trabajo y de tiempo de descanso”. Entre las reclamaciones están la de fijar una jornada de 35 horas semanales, agendas de no más de 30 pacientes por jornada, que se establezcan como festivos el 24 y el 31 de diciembre y que el complemento específico que cobran quienes trabajan solo en la pública sea percibido también por los que la compaginan con la sanidad privada.

Esta última reclamación forma parte de los puntos que la Consellería de Sanidad está dispuesta a negociar. En febrero, en medio de unas crecientes protestas tanto de plataformas en defensa de la sanidad pública como de organizaciones profesionales de sanitarios, la Xunta anunció un acuerdo con los colegios de médicos para hacer más fácil que los facultativos del Sergas trabajen también en la privada. No cerró la parte que afecta a ese complemento salarial, que el Gobierno gallego asegura que tiene intención de abordar en la segunda mitad del año, una vez termine el periodo de elecciones sindicales -y también municipales- de mayo."                       (Beatriz Muñoz  , eldiario.es, 17 de abril de 2023)

11/4/23

"Folga histórica" dos profesionais médicos que denuncian o "paripé" do Sergas... O paro ten un "seguimento masivo" que supera o 80% nalgúns servizos e obriga a parar cirurxías nos hospitais

 "Os hospitais de Vigo, Lugo e Ourense celebraron na mañá deste martes senllas concentracións con centos de facultativos no marco da primeira xornada da folga convocada pola Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (CESM) para pedir á Consellería de Sanidade que "inicie as negociacións" porque, ata o momento, todo foi "un paripé".

Así o defenden, en declaracións a Europa Press, diferentes delegados sindicais da organización que convoca en solitario estes paros, que insisten na súa "man tendida" aos responsables do Servizo Galego de Saúde (Sergas) para acabar cunhas condicións laborais que son "obxectivamente peores" que noutras comunidades autónomas.

A primeira protesta relacionada coa folga tivo lugar ás portas do Hospital Álvaro Cunqueiro de Vigo, con máis dun centenar de traballadores. O delegado de CESM, Enrique Fernández, celebrou a "importante" participación alcanzada, segundo as primeiras estimacións ofrecidas polo sindicato: preto do 100% en Cardioloxía, o 85% en Pediatría e o 80% de Anestesia, entre outras.

Os médicos internos residentes (MIR) tamén están a secundar a folga "masivamente" porque "son eles os que van sufrir as condicións laborais dos próximos 35 anos". De feito, Fernández advirte que as xubilacións que se aveciñan pon de manifesto que "vai facer falta facultativos" e que vai haber "competencia" entre as distintas comunidades autónomas para reter aos profesionais recentemente formados. Neste contexto, denuncia que a política de recursos humanos do Sergas é "cortoplacista e miope".

"Estamos a desexar sentarnos a negociar de verdade, non como o que houbo ata agora, que foron todo xeneralidades e vaguedades. Non ofreceron nada ata o mércores (pasado)", explica o delegado de CESM desde a concentración no Cunqueiro, para afear que nos 40 días que deron á Consellería desde que anunciaron a folga, só trasladasen algunha proposta "a semana anterior".

Entre as reivindicacións que motivan este paro, que non secunda ningunha outra organización, tampouco as que están representadas na Mesa Sectorial do Sergas (CIG, CCOO, UGT, CSIF e Satse), están a xornada de 35 horas semanais, a recuperación de tres días de descanso retirados como consecuencia da crise de 2008, os días 24 e 31 de decembro como moscosos e a posibilidade de que poidan cobrar o complemento específico os profesionais que exercen no Sergas e na privada.

CONCENTRACIÓN E FOLGA EN OURENSE

Pola súa banda, desde a concentración no Complexo Hospitalario Universitario de Ourense (CHUO), o delegado de CESM, Alberto Escobar, insiste na "man tendida" que teñen á Consellería para que "inicie a negociacion co mellor sentido construtivo", posto que ata agora tivo "pouca vontade política".

No CHUO, estima que o seguimento da folga durante a primeira xornada "foi masivo". Segundo as súas cifras, o 60% das consultas quedaron aprazadas e, de 16 quirófanos que hai en total no hospital, "10 non funcionaron" e só seis estaban operativos e por servizos mínimos."          
           (Galicia Confidencial, 11/04/23)

30/3/23

Esta é a nosa sanidade pública. Non agoniza, pasea morta. estamos enfermos e agardamos na rúa, en novembro. Isto non mo fai nin Ryanair, pero está pasando na atención primaria. En Noia, nun lugar pequeno, manexable... Na televisión, conta miña nai, cada vez hai máis anuncios de seguros privados... pero no rural non chega nin a privada

 "Noia, Galicia. 14.000 habitantes. Domingo ao mediodía. Acudo ao PAC despois de pasar máis de 24 horas con febre alta. Sei máis ou menos o que me pasa. Só quero que mo confirmen. Mellor dito, só preciso que mo certifiquen para poder xustificar a miña falta no traballo o luns. Outros non teñen ese privilexio. O privilexio de enfermar. Ás portas do PAC, fóra, reparo en que hai cinco ou seis persoas de pé. Asumo iluso, desacostumado, que son acompañantes das pacientes que agardan dentro. Nada máis recoller no mostrador o meu número coa quenda, constato que a realidade é outra. A cousa vai como segue. 

Descoñezo cal era esa mañá o persoal mobilizado polo SERGAS en Noia, pero imaxino que sería o habitual, que o que eu vivín se repite cada fin de semana con maior ou menor gravidade. Recollo o número, xírome e decátome de que a pequena sala de espera está repleta, nin unha cadeira libre. Teñen prioridade anciáns e nenos. Por suposto isto non está escrito en ningures, é sentido común. Co paso dos minutos, algúns dos máis vellos son transferidos a cadeiras de rodas e “aparcados” no hall da entrada. As súas acompañantes quedan de pé ao seu carón. 

Os máis novos, coma min, ou os que consideran que quizais o seu non teña présa ou non sexa para tanto, agardamos fóra, na rúa, preto da porta para poder escoitar o sinal de aviso cada vez que chamen alguén á consulta. Len ben: estamos enfermos e agardamos na rúa, en novembro. Isto non mo fai nin Ryanair, pero está pasando na atención primaria. En Noia, nun lugar pequeno, manexable. 

 Un enfermeiro saca unha cadeira do interior. Pídelle a unha señora que sente e faille unha PCR mentres todos miramos. Estamos a un metro, dous metros dela. Cando a señora marcha, a cadeira queda alí, sobre o pavimento. Non estará libre a próxima vez que eu volva mirar.

Dentro, un neno aperta unha gasa contra un ollo. Terá uns dous anos. Acábanlle de asignar a cadeira dunha das anciás que trasladaron fóra da sala e que agora adormece sobre rodas, á vista de todos, no corredor. Eu paso á consulta antes ca eles. Tardei aproximadamente hora e cuarto. Non é moito. Teño pasado tres, catro horas na sala de espera do Hospital Universitario de Santiago. Durante anos díxose que todo iso sucedía porque nós, as pacientes, faciamos un mal uso do servizo de Urxencias. É probable. 

Direi que levo sen ver o rostro dun médico, sen que un doutor me toque ou me atenda na sanidade pública de xeito presencial dende o ano 2019. Teño coa miña médico de cabeceira tanta relación como coa pizzería que abriron debaixo da miña casa. Xúrolles que isto non é un recurso literario, que non é hipérbole.

 Esta é a nosa sanidade pública. Non agoniza, pasea morta. Na televisión, conta miña nai, cada vez hai máis anuncios de seguros privados. Hóuboos sempre, contesto. Pero agora véxoos, di mamá. Teño un compañeiro que paga 50 euros todos os meses para non ter que pasar o que eu pasei en Urxencias, para non ter que velo. Para o resto, vai á pública. Compensa pagar 50 euros e ter atención primaria, di. E ter pediatras, matronas, engado. Pero nunca no rural. Ao rural non chega nin a privada.

As manifestacións multitudinarias pola sanidade pública, non só a de Madrid esta pasada fin de semana, senón todas as mareas brancas antes e despois da pandemia, demostran que, ás veces, o cansazo e a xenreira non conducen á inacción, que nos poden levar a outro lugar máis produtivo, ao espazo onde se forxan todas as identidades: a rúa, a ocupación das prazas. Desafortunadamente, diríase que esa mobilización non se trasladou aínda nunca ás urnas, que se dilúe a tempo. A última discusión á que asistín, tiña que ver co soldo dos sanitarios, co seu burn out. Están queimados. Déixenme contarlles unha cousa: os servizos públicos, todos eles, están queimados. Arderon hai tempo. Son un mito, un esplendor pasado.

Imaxino que despois de ler o meu artigo, unha posible solución a todo isto será colocar máis cadeiras, ampliar a sala de espera. Aconteceu o mesmo na educación: aulas de 32 alumnos, mesmo número de docentes.

Teño gripe A. Aínda no PAC, a doutora que me atende dime co seu precioso acento canario que quizais deba solicitar unha revisión a media semana. Unha revisión presencial con tres días de antelación. Sei que é imposible, pero non lle digo nada. Está sendo encantadora, rápida, eficiente. A culpa non é súa. Ao chegar á casa, a canda a primeira dose de paracetamol busco modelos de banquetas portátiles en IKEA. Hai varios. Chamo a miña nai e pregúntolle se algunha vez tivo que agardar fóra en Urxencias. Dime que sempre. Que ela prefire saír, ser dos que están na rúa. Que outra xente aproveite eses asentos. 

Supoño que aos políticos, aos malos, pérfidos xestores que nos trouxeron ata aquí, non lles parecería mala idea mercar cadeiras en IKEA, solucionar así o problema. Algunha, estou seguro, mesmo suxeriría que mercásemos unha pa. Que fixésemos caso do que dicía o dramaturgo Rodrigo García: mercar unha pa e comezar a cavar unha tumba. Agora está na nosa man, decidir se nos metemos dentro ou os empurramos a eles."                    (Ismael Ramos, eldiario.es, 20/11/22)

15/3/23

Epilépticos denuncian que no se les ajusta la medicación y el SERGAS niega retrasos generalizados

 "La Unión Galega de Epilepsia asegura que hay enfermos que llevan tres meses esperando una cita para ajustar el tratamiento y que mientras tanto soportan problemas como crisis más frecuentes. Sanidade rebate, en respuesta a Galiciapress, que no hay constancia de un problema global y promete abordar la denuncia con el colectivo.

 Pacientes de epilepsia que necesitan una cita para la imprescindible revisión del efecto de un nuevo tratamiento y que llevan esperando por una llamada del SERGAS desde junio del año pasado. Personas que, como consecuencia, padecen somnolencia, apatía, faltas de coordinación y crisis epilépticas más frecuentes. Este es el panorama que describe UGADE, la Unión Galega de Epilepsia, ante los "retrasos y faltas de citas" en todas las áreas sanitarias de Galicia y especialmente, aseguran, ante la sorpresa del SERGAS, en la Unidade de Epilepsia, el Servicio de Neuroloxía do CHUS de Santiago.

 CONTESTACIÓN DESDE SANIDADE

Galiciapress contactó con la Xunta para publicar su versión. Desde la Xerencia del Área Sanitaria Santiago O Barbanza,  se ha recibido con sorpresa la queja de UGADE por varios motivos. El principal es que no hay constancia, dicen, de un problema generalizado de atrasos en las citas para pacientes con epilepsia.

 Fuentes oficiales del SERGAS lo afirman tras contrastar la situación con el Servizo de Neuroloxía, matizando que la inexistencia de un problema general no quita de pudiese haber algún caso particular en el que haya habido algún error.  

 La Xerencia también se muestra sorprendida por la afirmación de UGADE de que presentó una "queja formal", pero que seis meses después no ha recibido respuesta. Tras conocer la protesta por los medios de comunicación, la Administración alega que ha revisado sus archivos y que no costa queja formal alguna. 

 En todo caso, el SERGAS asegura que contactará en breve con UGADE para tratar de aclarar lo sucedido e intentar subsanar los problemas que pueda haber.

 Problemas que los usuarios dicen son generalizados y de calado, dada la naturaleza de esta enfermedad. "Tenemos conocimiento de que pacientes sujetos a cambios de medicación no tienen acceso [a una cita con el neurólogo] hasta tres meses después, sin fecha, para poder ajustar el tratamiento", inciden. 

 Son personas a las que se les cambió el tratamiento en julio, salen de la consulta con la indicación de que se les llamará para una cita en noviembre y aún hoy, a finales de febrero, no han recibido la ansiada llamada del SERGAS; según la versión de la Asociación.

 EL CONTROL DE LA MEDICACIÓN ES VITAL PARA ESTAS PERSONAS

Hay que tener en cuenta que el seguimiento del efecto de la nueva medicación en un paciente de epilepsia es de gran importancia, ya que permite evaluar si la medicación está siendo efectiva en el control de las crisis epilépticas y ajustar la dosis o cambiar el tratamiento en caso de ser necesario.

 Algunos pacientes pueden requerir de varias medicaciones diferentes antes de encontrar la adecuada, por lo que el seguimiento cuidadoso del efecto de la medicación es fundamental para asegurar que se está utilizando la terapia más efectiva posible. 

 Además, algunos medicamentos pueden tener efectos secundarios que pueden ser perjudiciales para el paciente, y el seguimiento regular puede ayudar a identificar estos efectos secundarios y permitir que se tomen medidas para minimizarlos.

 La epilepsia es una enfermedad crónica que requiere tratamiento a largo plazo, y el seguimiento regular del efecto de la medicación puede ayudar a identificar cualquier cambio en la frecuencia o la gravedad de las crisis, lo que puede requerir un ajuste en el tratamiento.

 El seguimiento de la medicación de la epilepsia debe realizarse regularmente, generalmente cada 3-6 meses después de iniciar el tratamiento o después de realizar un cambio en la dosis o en la medicación. Sin embargo, la frecuencia del seguimiento puede variar según la respuesta individual del paciente a la medicación, la frecuencia y la gravedad de las crisis, y la presencia de efectos secundarios.

 En algunos casos, los pacientes pueden requerir un seguimiento más frecuente, por ejemplo, si tienen una epilepsia de difícil control o están tomando múltiples medicamentos. También puede ser necesario realizar pruebas adicionales, como EEG o escáneres cerebrales, para evaluar la eficacia del tratamiento o detectar posibles problemas."                ( , GaliciaPress, 1 de marzo de 2023)

10/3/23

"Los médicos están tan hartos que ya ni pagándoles más" dice CESM tras convocar huelga indefinida en el Sergas

 "La sanidad gallega se enfrenta a una huelga indefinida a partir del 11 de abril después de la convocatoria de la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos en Galicia (CESM), que llama a la movilización para denunciar la falta de médicos y por la generalización del complemento específico.

El secretario xeral de CESM Galicia, Enrique Marra-López, atiende a Galiciapress para enumerar los motivos del sindicato para convocar la huelga tras varios intentos infructuosos de negociar cambios con la Xunta.

El 11 de abril, y si nada lo remedia, los profesionales de la sanidad gallega están llamados a la huelga, convocados por la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (CESM) en Galicia, que ayer anunció la decisión que afecta a toda la Atención Primaria, a la Atención Hospitalaria al Centro Coordinador FPUS-061 y a las Bases Medicalizadas de las USVA.

La respuesta de la Xunta al paro indefinido la dio ayer el presidente Alfonso Rueda después de la reunión del Consello de la Xunta, invitando a CESM a compartir su posicionamiento con los demás sindicatos y a cumplir con lo acordado en la Mesa Sectorial, de la que CESM no forma parte pese a tener una importante presencia entre los médicos, especialmente en lo referido al cuerpo superior.

Pese a que la Xunta parece dar la imagen de que la convocatoria los ha pillado por sorpresa, lo cierto es que la posibilidad de una huelga indefinida sobrevolaba sobre la comunidad desde hace un tiempo. Enrique Marra-López, secretario xeral de CESM Galicia, matiza que hay que remontarse a “finales de verano” para descubrir los primeros indicios de esta huelga.

“NOS TOMARON EL PELO”

“Intentamos varias reuniones que fueron infructuosas. En diciembre mandamos una carta al presidente de la Xunta advirtiendo que si no nos reuníamos iba a desembocar en un conflicto. Al final nombró como interlocutores a gente del SERGAS, de Recursos Humanos, y en la primera reunión estuvo presente el director asistencial”, relata Marra-López. En ese primer encuentro el sindicato presentó sus propuestas “en un tono normal”, pero en el segundo encuentro solo son atendidos por Ana Comesaña y Margarita Prado, responsables de recursos humanos y, por tanto, más dispuestas a abordar el encuentro desde un punto de vista “más jurídico”. 

“Encima nos dijeron que no habían recibido las propuestas que les trasladamos”, recuerdan desde el sindicato. “Nos habían tomado el pelo en la segunda reunión”, reprocha a una Xunta dedicada a “poner parches” con las “medidas estrella” que anunciaba Rueda y que no corregían la “reforma estructural profunda” que necesita el SERGAS, desde el sindicato se vieron abocados a la convocatoria de la huelga por una “situación insalvable”.

“El ambiente está muy caliente en muchos círculos sanitarios”, valora Marra-López, que ve en la Xunta la voluntad de hacer cosas pero que “llega muy tarde”. En ese sentido insiste en que lo principal es acometer una “reforma de como funciona la Atención Primaria” para poder ofrecer “verdadera calidad asistencia a los pacientes”. “Este ritmo de trabajo actual no está siendo bueno ni para ellos ni para los facultativos”, lamenta por la sobrecarga laboral que están sufriendo inmediatamente después de la pandemia, donde se les requirió un esfuerzo extraordinario.

Desde CESM admiten como válida la tesis de la Xunta de que “no hay médicos”, pero creen que “si se mantienen las mismas plantillas para hacer mucho más trabajo, ese trabajo se más hay que pagarlo a mayores”, y no con “aplausos y homenajes en balcones”. “Eso se acabó, somos trabajadores y tenemos que ser respetados como los demás, con condiciones laborales dignas y adecuadas”, censura.

“LA GENTE QUIERE VER A SU MÉDICO, NO LLAMADAS TELEFÓNICAS”

En las últimas horas el sindicato ha recibido muchas llamadas de apoyo, pero admiten que no todos han acogido igual de bien el anuncio, que tuvo lugar apenas quince días después de la manifestación multitudinaria en defensa de la sanidad pública que tuvo lugar en Santiago de Compostela el pasado 12 de febrero. 

“Las huelgas nunca son un objetivo, sino un instrumento para conseguir algo. El gran éxito sería no llegar a la huelga”, condiciona el sindicato, abierto a llegar a un punto de encuentro que no obligue a llegar a ese extremo. 

No obstante, inciden en que la gran demanda en la sanidad gallega es “que la gente pueda ver a su médico y que le atienda”. “No demandan edificios médicos, no demanda aparatos nuevos, no demanda llamadas telefónicas, las consultas telemáticas…todo eso pasa porque los recursos humanos sean adecuados”, razona.

Desde CESM no tienen cifras concretas sobre el déficit de profesionales sanitarios que presenta el SERGAS, pero existe la evidencia de que “la gente se está marchando”, un problema derivado de la “falta de previsión de las administraciones públicas”. “Los políticos se tiran los tratos a la cabeza y en medio estamos los profesionales y los pacientes. Este tema no se planificó, ni en Galicia ni en el resto del Estado, porque todos están con el mismo problema. Estamos todos igual de mal y en 2008, con la crisis, tendrían que haber empezado a buscar solución”, recapitula.

JUBILACIÓN A LOS 72 AÑOS Y COMPLEMENTO ESPECÍFICO

“Los que estamos podríamos asumir esa sobrecarga asistencial siempre que se abra un futuro esperanzador. Pero nos hemos cansado. No se ofertan plazas de larga duración, no se crean las plazas necesarias…”, critica Marra-López, al tiempo que incide en aspectos positivos como el proceso de estabilización “que parte del Gobierno central por normativa europea”. La propuesta en Galicia, en cambio, ha girado en torno a retrasar la edad de jubilación hasta los 72 años.

“Antes nos mandaban a casa cuando cumplíamos 65 años y por eso perdimos un montón de profesionales que podrían haber seguido”, incide. El escenario, admite el galeno, ha cambiado mucho, y ahora “la gente quiere quitarse de en medio lo antes posible”, producto del cansancio crónico que padece toda la plantilla de los sanitarios. 

Con todo, desde CESM son sensibles con la propuesta de retrasar la edad de jubilación, pero subraya que debe ser “un tema flexible” y tratado detenidamente a nivel estatal. Al tiempo, destaca que las guardias “no contabilizan a la hora del tiempo de jubilación”, un aspecto que lastra a miles de facultativos y que sí se contempla en otros sectores. 

Este capítulo entronca directamente con otra de las grandes reclamaciones del sindicato, que es la generalización del complemento específico, un tema en el que Marra-López invita a detenerse por las confusiones que ha podido generar este debate. “No es lo mismo el tema de la incompatibilidad que el complemento específico”, enuncia. 

CESM explica que el complemento específico “nace de una norma estatal” en el que se pueden remunerar “hasta seis conceptos diferentes”, pero que en el caso de Galicia “dedican íntegramente a la exclusividad”, negando el complemento a los profesionales que no se dedican en exclusividad al sector público. “Lo lógico es que la exclusividad tuviese un peso, pero no del 100%”, denuncian, por lo que piden readaptarlo con un “complemento específico desglosado en el que se cobren los otros conceptos”. 

Pese a todo, salta en este punto el tema de la incompatibilidad, una medida que ha relajado el SERGAS con “una jugada mágica” producto de las “reuniones con los colegios médicos y otras entidades” y que, al entender de Marras-López, responde “a los intereses de los directivos de los hospitales privados y del propio SERGAS, que se han quedado sin médicos”. 

“No queremos que se modifique la Ley de Incompatibilidades, que no entiendo cómo son capaces de flexibilizarla, algo que en todo caso debería hacerse en Madrid, pero aquí nadie va a poder cobrar el complemento específico cuando nada tiene que ver con la exclusividad”, reprende.

Además de la flexibilización, la Xunta también anunció otra medida de calado como la creación de una bolsa de voluntarios para trabajar en los Puntos de Atención Continuada en el área de Pontevedra, a la que apuntaron menos de una veintena de profesionales. “En Pontevedra la situación era muy peliaguda. El nuevo gerente intentó buscar médicos hasta debajo de las piedras. El planteamiento era ofertarles una remuneración mucho más potente”.

Sin embargo, el hecho de que se hayan apuntado tan pocos, escenifica el hartazgo de los sanitarios. “La gente está tan harta que ya ni pagándoles más. Llega un momento en el que es: ‘Dinero sí, pero tienes que darme unas condiciones que me permitan mantener mi salud’. No se imaginan la gente de la de médicos de baja por burnout…”, se queja Marras-López. Cada vez son más los médicos afectados y cada vez más jóvenes, extenuados por una carga de trabajo y una precariedad que cada día van a más."               ( , Galicia Press, 3 de marzo de 2023)