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18/3/20

Alerta en la ancestral 'rapa das bestas': el caballo salvaje gallego, rumbo a la extinción

"El caballo salvaje está llamado a desaparecer". La voz de alarma la da el presidente de la Asociación Rapa das Bestas de Sabucedo, Paulo Monteagudo, organizadora de una fiesta que extiende sus raíces más allá del siglo XVI.

 El primer fin de semana de julio bajan del monte a los animales que pueblan casi 50 kilómetros cuadrados, les cortan las crines, los desparasitan y los vuelven a soltar. Pero cada vez hay menos melenas disponibles. En apenas una década se han reducido a la mitad. Si no se rompe la tendencia, no habrá curro ni caballos. "Es cuestión de tiempo".

En 2006, la Rapa de Sabucedo —que reúne cada año a 10.000 personas en una aldea de 35 habitantes— reclutaba 600 caballos de un total de 800 disponibles. El pasado año trotaban por los montes de la zona apenas 400, de los que bajaron 220. La caída es más dramática todavía en el conjunto de Galicia, donde los datos oficiales revelan que de los 17.000 ejemplares de 2010 se ha pasado a 8.000, menos de la mitad.

 "La situación es alarmante, si no se actúa de forma inmediata pronto no habrá ni caballos ni rapas", predice el biólogo Santiago Bas, uno de los mayores expertos en caballos salvajes. Y si la pérdida de la especie es una mala noticia, tampoco es irrelevante la desaparición de los curros. No en vano, el de Sabucedo está declarado de interés internacional y constituye una de las grandes atracciones turísticas del verano gallego.

Hay varias causas que explican la contundente caída de la especie, aunque no todos los investigadores se ponen de acuerdo. Santiago Bas sostiene que la principal es de tipo administrativo: la entrada en vigor en 2012 de un decreto de la Xunta que regula la especie, y que parte de la consideración de los caballos como semidomésticos "simplemente porque tienen dueños, cuando en realidad viven salvajes y en libertad". 

 "El decreto dificulta la tenencia de los animales, los encarece con tasas y caros microchips identificativos, más caros que los propios potros, y obliga a encerrar los animales en pastos registrados", explica el biólogo y naturalista.

Los garranos, como también son conocidos, tienen un enorme valor biológico, ya que cada vez son más escasos en todo el mundo. "Su importancia en la ecología del monte es fundamental", relata Bas. Coincide en esta apreciación Laura Lagos, investigadora de la Universidad de A Coruña y que participó en el proyecto GOI Bestas, un estudio de la especie.

 "Su eficiencia en el control de la biomasa los convierte en un aliado fundamental en la prevención de incendios, al contribuir a mantener los montes más limpios. El caballo no solo come los brotes de los tojos, también la madera", señala. Se calcula que cada ejemplar elimina en torno a dos toneladas anuales de tojo, un arbusto abundante en los montes gallegos que alcanza alturas de hasta dos metros y que arde con extrema facilidad.

En el GOI Bestas participó también el Centro de Investigaciones Agroforestales de Mabegondo, que constató otras ventajas asociadas al caballo asilvestrado. Por ejemplo, para la regeneración de los pastos de montaña: según constataron los investigadores, en aquellas praderas dedicadas a la alimentación del ganado vacuno donde los caballos pacen durante el invierno, el rebrote del pasto es más exitoso. También es un aliado del ganado vacuno frente a la fauna salvaje, puesto que su presencia en los montes reduce la incidencia de los ataques de los lobos sobre becerros y vacas.

De hecho, la proliferación de lobos en los montes gallegos es considerada por la asociación Rapa das Bestas como una de las claves de la rápida desaparición de los garranos. Pero para su presidente, no obstante, la principal causa es el abandono del monte. "Antes el monte era un medio de vida para el hombre, pero ya no lo es, y la maleza se ha convertido en un enemigo del caballo. Por eso el tojo que antes se recogía para las cuadras crece ahora descontrolado, y los caballos no son capaces de comerlo. Y por eso cada vez es más habitual verlos bajar a los pueblos, en busca de comida".

Los incendios de los últimos años también han afectado de forma directa a la especie, según la asociación. Con dos años clave. Uno de ellos, 2006. "Aquello fue terrible para los caballos. En nuestra zona y en todo el sur de Pontevedra golpeó de lleno, fue una pérdida irreparable", recuerda Monteagudo. 2018 fue otro año especialmente funesto. "En cada incendio podemos contabilizar diez o más caballos muertos, es un goteo constante", relata Monteagudo.

Que el lobo se haya erigido en una de las causas de la progresiva extinción es discutible. Para los organizadores de la rapa de Sabucedo, no hay dudas. "Se come a los potros, los prefiere a los terneros, y como hay cada vez más lobos, empiezan a suponer un serio problema para los caballos bravos", relatan. Santiago Bas discrepa. "Fomenta la selección natural, sobreviven los fuertes", explica. "Está demostrado que de donde se retiran los caballos, los lobos desaparecen", continúa Bas, que reduce la importancia de cualquier otra causa que no sea el decreto de 2012.

Para Laura Lagos, mientras, prevalecen las causas "administrativas", pero admite que el abandono del monte provoca una especie de círculo vicioso: se descuidan los arbustos como el tojo, se le cierra el paso al caballo y la biomasa se descontrola. "Por eso cada vez es más habitual verlos en fincas o en pueblos". Incide Lago en el problema estructural de un animal peculiar, que vive salvaje pero tiene dueño. "Antes tenía sentido poseer un caballo. Por tradición, para trabajos agrícolas, para vender la carne o la crin… Ahora todo eso ya no resulta rentable, así que, salvo en algunas zonas de Galicia, en las que se vende algún potro para carne, en la mayor parte del territorio los curros son su única razón de ser".

La explicación de la investigadora pone de relieve la importancia de la situación que atraviesan rapas como la de Sabucedo, no la única pero sí la más importante de Galicia. Son la última esperanza que le queda a una especie de la que en el resto de España apenas quedan ejemplares y que se ha extinguido en muchas otras partes del planeta."                   (Pablo López, El Confidencial, 28/02/20)

7/11/19

Os cabalos do monte, imprescindíbeis para a conservación da paisaxe galega

"A Asociación A Rapa das Bestas de Sabucedo leva tres anos traballando nun modelo novo de xestión e valorización do sistema de manexo tradicional dos cabalos bravos da Galiza. 

A posta en marcha dun grupo operativo de innovación permitiulles desenvolver diferentes solucións tecnolóxicas para a conservación das bestas e dos ecosistemas que habitan. O modelo experimental, cofinanciado pola Xunta e fondos Feader, preséntase como unha oportunidade de uso compartido por todas as comunidades de montes do país.

O abandono do rural non só deixa as aldeas baleiras e sen xente moza. Na última década tamén motivou un cambio dos usos do monte que complica a súa preservación e a das bestas que o andan libremente ao longo do ano. O seu aproveitamento desapareceu, deixou de ser unha actividade rendíbel; pero malia todo, aínda queda xente implicada na súa supervivencia.


O desleixo no coidado do monte empeorou o estado dos matos e da biomasa vexetal. O risco de incendio é maior ao tempo que os cabalos bravos atopan máis dificultades para permanecer no alto. Cada vez máis baixan ás aldeas, cruzan as estradas e ocupan cultivos privados, o que fai aumentar a conflitividade social.


“O noso é un traballo cooperativo que precisa dos coidados de moita xente”, apunta a Sermos Galiza Henrique Bazal, membro da Asociación A Rapa das Bestas de Sabucedo. “O abandono do rural déixanos moita xente maior, que xa non está en condicións de subir ao monte, e pouca xente nova, aínda disposta a pelexar polos cabalos salvaxes. Polo tanto, necesitamos ferramentas que garantan o futuro desta actividade e que axilice o traballo dos que seguimos porfiando”.

 O camiño para facilitar a xestión dos cabalos bravos da Galiza comezou hai tres anos coa creación dun Grupo Operativo de Innovación (GOI Bestas) coordinado pola Asociación A Rapa das Bestas de Sabucedo. Nel participan a Universidade da Coruña, a Asociación Galega de Custodia do Territorio, o Centro de Investigación Agrarias de Mabegondo, o Instituto Galego de Calidade Alimentaria, gandeiros da Serra da Groba, mancomuneiros de Friol e a empresa 3edata, un proxecto de base tecnolóxica centrada no medio rural e en datos ambientais.
 
Na práctica, o GOI xuntou “persoas de diferentes ámbitos preocupadas pola conservación, a mellora e a posta en valor dos cabalos bravos e os seus hábitats”, explica Laura Lagos, investigadora da Universidade da Coruña e membro do grupo Biocost.


O primeiro foi identificar os problemas fundamentais das gandeiras, que, segundo Bazal, son comúns en todas as serras da Galiza. “Unha vez detectados comezamos a definir solucións tecnolóxicas que nos axudasen a minimizalos e que, á súa vez, representasen unha grande oportunidade para o manexo dos animais”.


Solucións tecnolóxicas para os cabalos do monte


Neste tempo, en Sabucedo probaron diferentes dispositivos tecnolóxicos nunha zona de monte dunhas 3.000 hectáreas pertencentes ás comunidades de montes da Estrada, Campo Lameiro, Cerdedo-Cotobade e Cuntis. “Decidimos apostar no uso de drons, que ademais de localizar os animais no monte, sobre todo en áreas remotas, poden chegar a facilitar os manexo das greas nun momento puntual, para salvar os animais de zonas complicadas ou de difícil acceso”.

 Unha funcionalidade que se complementa co uso de colares GPS que manteñen as greas monitorizadas e localizadas as 24 horas. “Colocámolles un colar a unha egua de cada unha das 11 mandas que se moven habitualmente no noso campo de probas. Cada hora permíteche ver onde están, cara a onde se desprazan e intervir rápido se ves que se achegan a unha zona comprometida. 

Mesmo na primavera, cando comezan a nacer os poldros, o acceso ás greas é máis doado porque xa as tes localizadas” conta Laura Lagos.
Para Henrique Bazal, o mellor desta solución é que lles axuda a coñecer as bestas. “Se accedemos ao historial de cada GPS descubrimos o comportamento de cada egua e da súa grea, cales son as súas zonas de campía preferidas, de que se alimentan. 

E permítenos actuar en consecuencia”. As mandas de bestas adoitan ser estábeis e moi territoriais. Ao longo do ano móvense en pouco máis de 200 hectáreas e apenas superan eses límites. Tampouco baixan ás zonas de pasto e cultivo. No inverno, só dúas ou tres greas divídense; as femias baixan ás aldeas e os machos permanecen no monte.


A experiencia destes anos tamén lles valeu aos gandeiros de Sabucedo para confirmar que a composición das mandas foi mudando co tempo. “Antigamente había mandas de até 50 cabalos. Agora son de entre 20 e 30 bestas, porque hai menos pasto. As imaxes que nos ofrecen os drons permítennos facer un seguimento en tempo real ou gravar os grupos de cabalos para despois facer reconto dos exemplares e estabelecer un censo”, sinala Bazal.

 Pero amais destas dúas ferramentas, o grupo GOI Bestas aínda deu cunha terceira solución que aproveita as imaxes gratuítas do satélite Centinel para cartografar o hábitat de referencia das bestas, identificar a composición do monte e facer “unha ferramenta de balde e sinxela para calquera persoa, de xeito que a poida empregar sen necesidade de ser experta”, explica o profesor e investigador principal do proxecto Biocost da Universidade da Coruña Jaime Fagúndez.

 Coa achega doutras imaxes aéreas e algúns datos máis recollidos sobre o terreo, completouse unha ferramenta que na práctica ofrece “un visor accesíbel desde calquera dispositivo que permite seleccionar unha área determinada do monte na cal recoñece determinadas unidades de vexetación, moi interesantes para o caso que nos ocupa”.
 
Fagúndez mantén que para a conservación do gando do monte, a preservación da biodiversidade e a contención da biomasa co fin de reducir os lumes forestais, resulta fundamental identificar e controlar “as toxeiras mestas, con plantas moi evolucionadas, onde apenas hai herba e o pasto non medra. Son espazos de difícil acceso para os cabalos e as vacas do monte, polo tanto son lugares onde recomendamos actuar, ben rozando o toxo, ben introducindo máis bestas para telo controlado”.


Valedoras da biodiversidade


A experiencia piloto coordinada pola Asociación A Rapa das Bestas de Sabucedo mantén abertas outras liñas de investigación de grande interese para o control e o manexo dos cabalos do monte. “Un dos asuntos máis controvertidos e difíciles de xestionar é o de convencer os comuneiros e os propietarios privados para podermos ser axentes de custodia dos seus terreos. Son moi reticentes a que os nosos animais pazan os seus prados malia representar un sistema de xestión natural e eficaz”. Segundo conta Henrique Bazal, neste tempo lograron algúns acordos verbais pero aínda non conseguiron asinar ningún por escrito.

“É urxente recoñecer os beneficios das bestas no seu contorno. Por primeira vez relaciónase a xestión do medio agroforestal coa conservación de hábitats con presenza de cabalos salvaxes no monte”, di o de Sabucedo. Os efectos, engade o investigador Jaime Fagúndez, maniféstanse en todos os ámbitos.


“A presenza de bestas ten un impacto moi positivo no mantemento da calidade e a produtividade dos pastos para o aproveitamento do gando vacún. Desde o punto de vista dos incendios, os cabalos son os que máis toxo consomen e mellor o controlan. E desde a preservación da biodiversidade, está demostrado que os valores son mellores cando hai cabalos no monte”.                      (Susana Rois, Sermos Galiza, 27/10/19)