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28/4/14

La entelequia del biodiésel gallego

Una de las plantas de biodiésel en el puerto exterior de Ferrol / gabriel tizón

"La gran apuesta empresarial del puerto exterior de Ferrol por el biodiesel resultó una entelequia. En 2008, la ría se perfiló como el gran productor de este combustible biodegradable desde Galicia para el mundo. 

Aspiraba a producir el 44% del carburante ecológico de España con tres nuevas plantas que prometían un centenar de empleos y que, paradójicamente, no terminaron de arrancar aunque se beneficiaron de jugosas ayudas públicas e incentivos a la reindustrialización.

 En la explanada de cabo Prioriño, junto a los muelles, hay dos empresas que no fabrican nada. A poca distancia, en el polígono industrial de Río do Pozo, en Narón, el armazón de una tercera, también mimada con fondos públicos, que ni siquiera se terminó.

 Son tres de las cuatro plantas gallegas que, entre 2006 y 2009, se apuntaron al boom del biodiésel. Infinita Renovables acaba de cambiar de manos para integrar una gran corporación indonesia del aceite que la absorberá como plataforma estratégica para saltar al mercado europeo. 

Otra, Entabán Biocombustibles de Galicia, SA, está en liquidación desde el año pasado, y la de Narón, Biocarburantes Peninsulares, SL, inicialmente vinculada a Eulén y Enagás, en manos de un administrador concursal. Entre las tres, calcularon que exportarían 720.000 de toneladas anuales desde la rada de Caneliñas, y los 90 operarios que contrataron se pasaron más tiempo regulados que en activo.

 Las tres tienen otra cosa en común: recibieron importantes inyecciones de dinero público, al menos 19,2 millones de euros en incentivos, créditos blancos o subvenciones, para empujar la producción de este combustible a base de aceites vegetales —colza, soja o palma importados de Latinoamérica o Asia— llamado a sustituir a los derivados del petróleo.

Al poco de arrancar en Ferrol, Entabán e Infinita ya se toparon con la competencia de los productores de Argentina e Indonesia, que fabricaban a menor coste y sin trabas para exportar. “Básicamente, ellos producían más barato porque tenían la materia prima a mano y coparon el mercado”, explica Germán Amor, del comité de empresa de Infinita. Durante años, y ya en paralelo a la crisis, los productores españoles urgieron a los sucesivos gobiernos centrales a regular los tráficos. 

Se hizo con un decreto de abril del 2011, que quedó sin efecto en octubre. “La alegría nos duró bien poco”, resume Amor. Un limbo jurídico prolongado que se ha llevado por delante a las dos firmas que apostaron por la fabricación de este carburante ecológico animados por las ayudas a la reindustrialización que ofrecía el Ejecutivo a través del Plan Ferrol.

La más grande de las tres es Infinita Renovables, del grupo Isolux Corsán y el Banco Santander. Se estrenó en junio de 2009 tras una inversión de 80 millones para una gran fábrica que ocupa 40.000 metros cuadrados y que prometía 300.000 toneladas por año. 

La empresa renunció a los 14,4 millones en ayudas del Ministerio de Industria a través del Plan Ferrol, que tenía preconcedidos en 2008 porque no logró los avales necesarios. No obstante, accedió, al menos, a diez millones en incentivos, “cinco de la Xunta y cinco del ministerio”, apunta Germán Amor, de acuerdo con la información que proporcionó la dirección a la plantilla.

Los 70 puestos comprometidos se quedaron en 55 y pronto menguaron hasta la treintena. Desde marzo de 2011, la plantilla ha vivido un “calvario laboral” de eres y prórrogas que finalizó en noviembre. Desde entonces, trabajan pero no producen. “Básicamente, hacemos mantenimiento”, explica el comité. Cinco años después de abrir, Infinita cambia de dueños.

 El puerto ferrolano aprobó en febrero la cesión de las instalaciones portuarias de Infinita a Masol Iberia Biofuels, del grupo Musin Mas, especializado en aceites vegetales y con sede en Sumatra (Indonesia). Suma 700 trabajadores en todo el mundo.

 “Nos dijeron íbamos todos dentro del paquete”, cuenta Germán Amor, hijo del histórico sindicalista ferrolano Manuel Amor. Pero, el pasado miércoles, la empresa despidió a seis de los 34 empleados que quedaban. Se lo notificó por carta aduciendo causas objetivas.

Entabán, propiedad de un grupo radicado en Zaragoza, destinó 48 millones a poner en marcha una fábrica que inauguró Emilio Pérez Touriño, entonces presidente de la Xunta, en junio de 2008.

 Presumía de ser la más moderna, con 34 operarios —se quedaron en 18— para producir 200.000 toneladas cada año desde una parcela de 32.000 metros en el puerto. El Gobierno gallego aportó al proyecto 4,5 millones a través del Igape y el Ministerio de Economía, 1, 8. Buscó nuevos dueños sin éxito y está en liquidación.

El caso de Biocarburantes Peninsulares es el más llamativo. Anunció 120.000 toneladas por año con 26 empleados y 20 millones de inversión, de los que 2,9 eran subvenciones del Igape para una planta que ocupa 8.000 metros cuadrados en Narón. 

Contrató, por lo menos, a 10 personas que nunca llegaron a trabajar aunque durante muchos meses, cobraron la nómina sin pisar la fábrica, que no se llegó a inaugurar, según la CIG. “Era un cachondeo. Cobraban como si estuvieran en periodo de formación pero sin ir. Lógicamente, la culpa no era de los trabajadores”, explican los sindicatos. La planta, domiciliada en Madrid, está en manos de un administrador concursal."         (El País, 16/03/2014)

19/11/12

El juez investiga por falsear facturas a una gestoría que tramita subvenciones, propiedad del exalcalde de Ferrol, Juan Juncal

 "Hace un año, María R. contrató los servicios de una asesoría de Esteiro para abrir un pequeño negocio en Narón y tramitar las subvenciones de la Xunta que le correpondía por autoempleo como mujer, autónoma y emprendedora. Aunque cumplía todos los requisitos, los 7.000 euros de ayuda que le habían concedido para darle un primer empujón a su mercería nunca llegaban.

Llamada tras llamada, el personal de la asesoría le daba largas y le ponía excusas hasta que un día, trascurridos diez meses, la chica se plantó en sus oficinas para reclamar la documentación acompañada de su pareja.

 Del interior de una carpeta salieron papeles firmados con su nombre que ella no había visto y el justificante de una transferencia bancaria por importe de 15.930 euros en material y mobiliario a nombre de Sumiequip S.C., una empresa que no contrató desde un banco (Novagalicia) en el que nunca tuvo cuenta. La gestoría es Ferrolpyme, SL y su dueño, el senador popular Juan Manuel Juncal, exalcalde de Ferrol.

 El juzgado de Instrucción número 1 de Ferrol investiga un presunto delito de falsedad documental en la empresa del político popular, que dirigió la ciudad de 2003 a 2007. La denuncia que la pareja presentó en la comisaría ferrolana el 21 de septiembre señala a José Julio L.C., gerente de la asesoría como la persona que se encargó de gestionar los papeles de María y falsificar supuestamente su firma con facturas falsas a nombre de Sumiequip, una sociedad civil domiciliada en Ares.

La pareja afectada asegura que el propio José Julio L.C. les admitió que había falsificado las facturas a nombre de Sumiequip, la misma empresa que él dirige junto a un familiar. Sostienen incluso que fue justo antes de intentar sobornarlos a cambio de paralizar una denuncia policial que ya fue remitida de oficio al juzgado. “Un día esperó a mi compañera en la puerta de su negocio y ella me llamó asustada. Fui a hablar con él y me ofreció dinero a cambio de dejarlo correr”, explica el novio de la afectada. 

José Julio L.C. ya no trabaja en Ferrolpyme, afirma Juncal. Tras 23 años dirigiendo la firma se marchó cuando su antiguo jefe le pidió explicaciones por las recientes quejas de varios clientes sobre trámites y subvenciones.

 “El primer sorprendido soy yo”, afirma el senador popular. “Me dijeron que la Xunta no había admitido la factura de la chica y él presentó otra a nombre de una sociedad civil que yo ni sabía que tenía. Este lo hizo por su cuenta y riesgo y ya tiemblo a ver que bomba-mina me puedo encontrar ahora”, se lamenta.

Tres días antes de presentar la denuncia, la joven empresaria recibió una llamada de Juncal citándola para revisar su expediente y le mostró los documentos supuestamente falsificados. “Tuvimos una buena agarrada porque nos queríamos llevar la documentación original y él \[Juncal\] no nos la quería dar”, relata su pareja. Acordaron llamar a la policía, que se hizo cargo de la carpeta tras entregarles una copia de la factura falsifica y la transferencia bancaria a la cuenta de Sumiequip.

 María teme perder la subvención de 7.000 euros que le concedió la Xunta y que no llegó a salir de las arcas autonómicas. Cuentan que otra chica, que le había recomendado los servicios de la misma gestoría, se encuentra en la misma situación y estudia si presentar una denuncia para acabar de destapar la punta del iceberg de lo que parece una posible trama de blaqueo que se valía de los clientes de la asesoría sin su conocimiento.

En marzo, el propio José Julio L.C. había certificado por escrito a la Comisión de Incompatibilidades del Senado que él era “administrador único” de Ferrolpyme, asesoría fiscal, laboral y contable de la que es propietario “al 100%” el senador Juan Juncal. Añadía que la empresa “no tiene contratada obra, servicio o suministro con ninguna Administración pública”.      (El País, Galicia, 19/10/2012)

6/12/11

La Xunta, a través del IGAPE, prestó siete millones a la esposa del subdirector del IGAPE

"En apenas un año, las empresas de Josefa Otero Río, esposa de Carlos Silva, un alto cargo de la Xunta que fue imputado en la Operación Campeón, logró de la Administración gallega ayudas por casi siete millones de euros.

Al amparo del Plan de Reindustrialización de Ferrol, sociedades como Procesoil, Valorización de Residuos Gallegos o Galimed Trata obtuvieron del Igape, instituto de promoción económica dependiente de la Consejería de Industria en el que Silva era responsable de Información Especializada, sucesivos créditos al 0%, de los que no tendrá que devolver ni un euro hasta pasados cinco años del ingreso de los fondos.

 En el centro de la trama de la esposa de Silva se encuentra la sociedad Vector Digital, SL, de la que Josefa Otero poseía el 40% y otro tanto estaba en manos de Humberto López García. López es colaborador de Carlos Silva, estuvo contratado por el Igape y se asoció con Otero en todas las empresas de esta que fueron subvencionadas por la Xunta.


A través de esa sociedad, ambos poseían el 50% de las participaciones de Procesoil, que en 2010 logró 1,3 millones de préstamo con cargo al Plan Ferrol. No fue la única ayuda que el Igape concedió a esta empresa, que el 7 de julio del pasado año accedió a 250.742 euros más.

Otros créditos entonces tramitados siguen cayendo a favor de la sociedad, que el pasado 29 de octubre logró 6.174 euros para un programa de innovación. Si el Plan de Reindustrialización de Ferrol de 2010 supuso un buen pellizco para las empresas de Josefa Otero, el negocio mejoró sustancialmente este año.

El pasado marzo, el Igape hacía públicas las ayudas del plan de 2011 en el que dos de los principales créditos eran para otras tantas empresas participadas por la esposa de Silva y por Humberto López. Se trata de Valorización de Residuos Gallegos, SL, y de Galimed Trata, SL, que lograron préstamos que suman 5,35 millones.

Carlos Silva y el exdirector del Igape Joaquín Varela son los dos altos cargos de este organismo detenidos e imputados en el marco de la Operación Campeón, en la que también están implicados los exdiputados Pablo Cobián, del PP, Fernando Blanco, del BNG, y el ministro de Fomento en funciones, José Blanco.

Las ayudas del Plan de Reindustrialización de Ferrol son fruto de un convenio entre el Ministerio de Industria y la Xunta. Parten del ministerio y de fondos europeos, pero es al Igape al que corresponde la evaluación y la selección de beneficiarios, que se conceden sin garantías ni aval de ningún tipo."                 (El País, ed. Galicia, Galicia, 04/12/2011, p. 2)


"Aunque participaron en el reparto de las ayudas del Plan Ferrol 2011 con dos empresas distintas, los proyectos de Galimed y Valorización de Residuos Gallegos son prácticamente iguales. 

El primero es una "planta de tratamiento y valoración de residuos industriales y sanitarios", con una inversión de 5,30 millones de euros y la promesa de crear 11 empleos. La segunda presentó una "planta de valorización de residuos industriales" con una inversión de 5,30 millones y la creación de 10 empleos.

Las semejanzas no se acaban ahí. Los domicilios sociales de ambas empresas son contiguos (Polígono Industrial Río do Pozo, sector IV, rúa dos Muiñeiros, números 8 y 9) y el capital social era muy similar: 3.150 euros en el caso de Valorización de Residuos y 3.500 en el de Galimed.

Y, lo que es más importante, la estructura de participaciones es casi idéntica. Cinco de los seis socios de Galimed lo son también de Valorización con participaciones semejantes. Josefa Otero aportó el 24,5% de Valorización y el 22% de Galimed, en tanto que Humberto López puso el 15% de la primera y el 14% de la segunda.

Para cerrar el círculo de las coincidencias en el entramado empresarial de Josefa Otero Río, Procesoil comparte domicilio social con Galimed Trata, a pesar de que es supuestamente una sociedad distinta, en la que la mujer de Carlos Silva y su socio Humberto López participan a través de Vector Digital."                       (El País, ed. Galicia,Galicia, 05/12/2011, p. 2)