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30/5/11

"El denominado Método cardiofónico patentado por el doctor Miguel Iriarte... (con) nombres como Lesiones valvulares simples o Insuficiencia aórtica"


Germán Díaz en su estudio de Arneiro (Cospeito) junto al Método cardiofónico de Miguel Iriarte

"El músico Germán Díaz crea un espectáculo a partir de latidos registrados en 1933.

El estudio de Germán Díaz en Cospeito parece más el taller del excéntrico personaje de cómic Profesor Franz de Copenhague que el de un músico e investigador.

En medio de su gran colección de instrumentos de cuerda y de sus zanfoñas, se pueden detectar multitud de extraños instrumentos, desconocidos para un profano de la música, pero muy familiares para este músico vallisoletano, que vive en Galicia desde hace casi una década. (...)

La mayor parte de esta "cacharrería", como él la llama, son artefactos originales con nombres casi impronunciables como la rollmónica cromática o el playasax. "Soy un forofo de la cacharrería. Antes había un montón de juguetes musicales pensando en los niños que eran fascinantes", explica Díaz, que incluso tiene un vídeo colgado en su página web, donde va contando cómo se tocan estos singulares instrumentos.

En su constante búsqueda de instrumentos extraños, de músicas nuevas y de investigar con la improvisación, Díaz tuvo noticias de una grabación desconocida que lo fascinó: el denominado Método cardiofónico patentado por el doctor Miguel Iriarte.

Este prestigioso cardiólogo vasco tuvo en los años 30 del pasado siglo una iniciativa sin precedentes en esa época en España y, por lo que se conoce, posiblemente en el mundo. Decidió registrar los latidos de los pacientes con cardiopatías, para mostrar de esta forma a sus alumnos cómo el sonido de cada corazón era diferente según su disfunción.

Los cortes del vinilo editado por el doctor Iriarte poseen títulos que no son los más comunes entre las canciones de un disco: tienen nombres como Lesiones valvulares simples o Insuficiencia aórtica. (...)

"Me pareció algo insólito y de una intuición poética fascinante tener los latidos del corazón grabados en vinilo, y desde el principio vi claro que había una buena base rítmica", explica Díaz, que a partir de este registro ha diseñado un espectáculo que cuenta con una original puesta en escena.

Todo parte de un gramófono que reproduce los latidos del corazón que toma como base, y aplica simultáneamente un curioso mecanismo de cartones perforados que generan notas musicales.

"Enlacé esta base de los latidos con algunos de mis instrumentos mecánicos, un instrumento medieval como la zanfoña y un ordenador, y estoy muy satisfecho del sonido obtenido", comenta este músico que ha participado en numerosos proyectos, la mayoría con la zanfoña como parte central.

El resultado de esta puesta en escena entre la magia, la performance dadaísta y las artes escénicas es sorprendente: unas veces suena a música pop, otras a jazz, y a veces a música de raíz.

"Voy grabando todo en directo, con las aplicaciones de un ordenador y unas pedaleras, y voy improvisando por encima. Parece complicado pero es muy fácil" resume el artista vallisoletano sobre su particular reinterpretación del Método cardiofónico de Iriarte.

"Acabas asistiendo en directo a ese proceso mágico donde ves un cartón con agujeros, que al pasar el aire provoca música", comenta con entusiasmo Germán Díaz, que tanto charla sobre el uso de instrumentos inusuales como la caja de música o el órgano de Barbaria, como de la evolución de la reproducción fonográfica. (...)

Esta vez no contempla mostrar el Método cardiofónico del doctor Iriarte, que guardará en Cospeito hasta una mejor ocasión mientras cuida de sus gallinas, a las que también le inculca su pasión por la música: "Les pongo todo el día Radio Clásica, y después sacan unos huevos excelentes. Está comprobado". Y eso que las gallinas todavía no han experimentado el Método cardiofónico." (El País, Galicia, 27/05/2011, p. 16)

6/7/10

El gallego 'glocal'



"Su hip-hop rural versa sobre su aldea de 1.500 habitantes, pero amasa fans en todo el mundo. Con su receta local, Emilio José va camino de volverse gallego universal. (...)

Oímos a diario que Internet nos ha acercado más los unos a los otros, "pero si sales una noche por mi pueblo, en los bares no escucharás nada que esté de moda. Sólo hay metal y folk. Y por la calle, como mucho, te encontrarás con una orquesta en fiestas", asegura el gallego. Emilio José habla de música de aldea y sus vecinos le miran como un marciano.

Pero lo que para los habitantes de Quins, su villa, es un artefacto esquizofrénico, para el escenario de las tendencias ha sido un nuevo rayo de sol. La onda expansiva ha cruzado el Atlántico: la mexicana Julieta Venegas, por ejemplo, reivindicaba hace poco al músico gallego en estas páginas.

"¿Glocal� Sí, lo leí en un suplemento de El Faro de Vigo. No sé hacia dónde nos conducen estas reinvenciones. Pero hay una cosa positiva. Que se pueda cantar en gallego y eso lo escuche un inglés, ahora es posible. Además, los niños estudian correctamente el idioma en la escuela. Otros lo aprendimos con faltas de ortografía". El municipio de Melón, al que pertenece Quins, apenas tiene 1.500 habitantes.

Y uno de ellos �e 26 años y una camiseta que anuncia los Juegos Olímpicos para Ourense en 2056�habla de las cosas que pasan por allí con unos altavoces hasta hace poco solo disponibles para los que estaban convencidos que el pop era una patente inglesa, y el hip-hop, la rabia de las metrópolis. "En mis canciones hablo de Quins porque referirme a Ourense ya me parece algo incluso grande. Galicia lo veo como un país ingobernable.

Y España, un Estado esquizofrénico. Tenemos que darnos cuenta de que estas superestructuras son imposibles de ordenar. Atraen a los grandes capitales, pero ahora estamos sufriendo sus consecuencias".

Las canciones de su Chorando apréndese son deliciosos collages hechos con trozos de diálogos de películas, cachitos de músicas, referencias culturales, bases de hip-hop y discursos minoritarios que no tienen espacio ni en los telediarios locales. "Que algo tan local como lo mío pueda aparecer en una publicación de tendencias confirma que la división entre lo mainstream y lo underground desaparece. Y como gran fan que soy del Marqués de Sade, no creo en el gusto, así que voy por ahí siguiendo lo que me dice el corazón. Y el corazón ahora me tira hacia la música negra". Así que en breve podremos presenciar la primera transformación de indie de aldea en negro del Bronx. ¡Si la década de los noventa levantara la cabeza!" (El País, EP3, 11/06/2010, p. 5)