"¿Quién no quiere una factoría en la que se invertirán 800 millones de
euros (buena parte de ellos de los fondos Next Generation, porque será
una industria verde y sostenible), que generará 2.500 puestos de trabajo
en un territorio de esos que llaman vaciados, y que además producirá
algo tan innovador como tejidos de origen vegetal? Como era de esperar,
los partidos sistémicos, las entidades oficiales (empezando por la Xunta
de Galicia y el Gobierno de España y acabando por los ayuntamientos
afectados) aplauden la iniciativa. A diario, algún representante de
cualquiera de ellos remite a la prensa mainstream (y el medio
la difunde como se merece) una buena nueva sobre el proyecto ¿Alguien se
opone? Pues sí. No es una pequeña aldea gala quien resiste, sino un
conjunto de vecinos de la zona afectada, agrupados en la plataforma
Ulloa Viva y respaldados por grupos ecologistas, que consideran que el
proyecto es una macrocelulosa.
El lugar donde se ubicará la factoría es, oficialmente, la comarca de
A Ulloa, con cabecera en Palas de Rei (Lugo). Es la zona central de
Galicia, donde se unen las provincias de Lugo, A Coruña, Pontevedra y
casi la de Ourense, y los últimos años ha prosperado la denominación,
entre la ironía y Tolkien, de Terra do Medio. Un territorio que
atraviesa el camino de Santiago, poco poblado, como todo el interior de
Galicia, pero de importante presente y mejor futuro para la
agroganadería. Como en la Tierra Media original, no podía faltar un
Sauron. Apareció en abril de 2022, con el nombre de Proyecto Gama. Lo
presentaba el grupo portugués Altri, apadrinado por la consultoría
española Acento Public Affairs.
Altri
tiene una larga tradición en el país vecino como impulsor de
plantaciones de eucaliptos y su conversión en pasta para papel. Posee
tres factorías y gestiona unas 70.000 hectáreas plantadas con esta
especie. Tiene también numerosas multas por contaminar el río Tajo,
cuyas aguas necesita para sus actividades (retengan lo del agua). En
Galicia, prevé consumir 1,2 millones de toneladas de eucalipto. “Todos conocemos lo bien que arde este monocultivo, y en Portugal, por este motivo, vivieron en 2017 unos devastadores incendios
que provocaron 66 muertos y centenares de heridos, lo que determinó que
se decretase una moratoria para plantarlos”, dice Marta Gontá, portavoz
de Ulloa Viva. En Galicia existe también (hasta 2025) la prohibición de
plantar esta especie en terrenos agrarios o pinares, pero basta con
recorrer con regularidad la principal vía de comunicación, la Autopista
del Atlántico, para comprobar que, si la norma existe, no se cumple. (En
su momento, la división de medios de comunicación de Altri, Cofina
–cinco periódicos, nueve revistas y un canal de televisión, todos de
marcado carácter sensacionalista–, se había segregado de la matriz.
Desde noviembre pasado, lleva por nombre Medialivre y el accionista
principal se llama Cristiano Ronaldo).
Acento (que se define como firma de consultoría supraespecializada en
asuntos públicos) es una sociedad fundada por un originario de A Ulloa,
el exministro de Fomento en el Gobierno Zapatero y exeurodiputado del
PSOE José Blanco (al que nadie, dicho sea de paso, ha llamado nunca en
Galicia Pepiño y sí Blanquito en sus años de dirigente juvenil). En menos de lo que dura una eurolegislatura, Acento se ha convertido en el mayor lobby
–si tal figura estuviese regularizada en España– por sus aciertos
empresariales. Sobre todo por los de su departamento de recursos
humanos, que se ha especializado en captar a una serie de personas
excluidas, de una u otra forma, de los pesares de la alta política.
Desde su presidente, Alfonso Alonso (exministro de Sanidad con Mariano
Rajoy), hasta Elena Valenciano (exvicesecretaria general del PSOE),
pasando por Valeriano Gómez (exministro socialista de Trabajo), Elena
Pisonero (ex secretaria de Estado de Economía con José María Aznar),
José María Lassalle (ex secretario de Estado de Cultura en los dos
gobiernos de Mariano Rajoy), sin descuidar el sector de la Defensa (el
teniente general Ignacio Bengoechea) y la cantera (Esteban González
Guitart, hijo de Esteban González Pons). A este círculo selecto es al
que estaba llamado el exministro de Unidas Podemos, Alberto Garzón, que renunció ante las críticas recibidas.
Con este padrinazgo es lógico que en diciembre de 2022 la Xunta de
Galicia lo declarase Proyecto Industrial Estratégico, lo que le permitía
agilizar los trámites administrativos. Tanto que los documentos en los
que se basaba la declaración se elaboraron al año siguiente. A pesar de
las facilidades, el proceso fue un tanto tortuoso. Las solicitudes para
la imprescindible captación de agua se presentaron en las tres
provincias afectadas en fechas muy dispares, con muchos meses de
diferencia. Y cuando la información pública sobre procedimiento
ambiental y solicitud de concesión para una captación de aguas salió en
el Diario Oficial de Galicia (DOG), ya en diciembre de 2023, la empresa
solicitante había cambiado. Ya no era Altri, sino Greenfiber,
participada por la pastera portuguesa y por Greenalia, una compañía de
energías renovables (que había fichado poco antes como directora de
estrategia y desarrollo corporativo a Beatriz Mato, exconselleira de
Medio Ambiente). La Xunta le quitó importancia al cambio de titularidad
del proyecto porque Greenfiber era “una sociedad mercantil experta y
especializada en la fabricación de fibras textiles a base de celulosa
soluble de eucalipto”, a pesar de que se había constituido el año
anterior, y no había ejecutado ningún proyecto.
Si los trámites administrativos seguían un curso sinuoso, las altas
gestiones sobre lo que oficialmente se denominaba “fábrica de fibras
sostenibles” discurrían como un torrente, y con una colaboración entre
administraciones de uno y otro signo inédita en la España actual, ajena
incluso a la agitada época preelectoral que atravesaba Galicia. A pesar
de que Altri achacó en su día el retraso en la instalación “a la
inestabilidad política en España”, hasta tres ministros –Reyes Maroto,
Héctor Gómez y Jordi Hereu– realizaron gestiones para incluir el
proyecto en los PERTE (Proyectos Estratégicos para la Recuperación y
Transformación Económica) de la UE. El anterior responsable de
Industria, Héctor Gómez, viajó a Lisboa para entrevistarse con los
directivos del grupo portugués. El actual, Jordi Hereu, aseguró el
pasado febrero en el Senado que procederán a tramitarlo. Cierto es que
primero habían optado por acogerse al PERTE de Economía Circular y
ahora, según Hereu, al de descarbonización. Los fondos previstos para
este PERTE son 3.100 millones de euros, y Altri-Greenfiber solicita 250
millones, el 8% del total.
También la administración local aporta su esfuerzo. El alcalde de
Palas de Rei (Lugo, PP) es quien recibe los currículos de los que optan a
trabajar en la futura factoría y, según Ulloa Viva, se dedica a
identificar en el registro a los vecinos que han presentado alegaciones.
En Agolada (Pontevedra, alcalde trumpista que se ofreció voluntario a
luchar en Ucrania, y no fue) no admitían alegaciones ni daban
información. Muchos vecinos fueron al municipio próximo de Santiso (A
Coruña, BNG) para presentarlas. A toda esa demostración de fuerza
económica e institucional se opone Ulloa Viva, una plataforma en la que
figuran personas a título individual y asociaciones, desde vecinales a
musicales o culturales. Tienen el apoyo de dos organizaciones
ecologistas (ADEGA y Ecologistas en Acción) y del Sindicato Labrego
Galego. Algo tan precario que incluso facilitan el móvil de la tesorera
para recibir fondos por bizum.
“Hace dos años empezamos a ver en medios de comunicación lo que nos
vendían como una fábrica de telas, de fibra textil, eco, bio, y no sé
cuántas cosas más. Con el tiempo, el eco y el bio no aparecían por
ninguna parte. Así que nos organizamos y convocamos a las
administraciones y a la empresa para que nos explicaran exactamente en
qué consistía el proyecto”, recuerda Marta Gontá. “Al primer encuentro
sólo vino el Concello de Palas, ni la Xunta ni Altri. En el segundo ya
ni apareció el Concello, pero expertos en el sector industrial y
ecológico nos alertaron de que todo apuntaba a que lo que se quería
hacer en Palas era una macrocelulosa. La más grande de Europa, 360
hectáreas, diez veces la de Ence en Pontevedra”.
En Galicia los efectos de una factoría de celulosa son conocidos por la
imparable eucaliptización, sobre todo por los vecinos de Pontevedra, en
donde está situada. La concesión de la contestada instalación
finalizaba en 2018, pero Mariano Rajoy (pontevedrés residente en Madrid)
prorrogó la concesión hasta 2073 cuando ya estaba de presidente en
funciones.
Entre los meandros de los trámites y en su letra pequeña, no en la
información que deberían facilitar las administraciones, los vecinos
afectados fueron descubriendo la profundidad real del Proyecto Gama. La
fibra innovadora (lyocell) constituiría únicamente el 20% de la
producción total, y el grueso, 400.000 toneladas, sería de pasta de
celulosa. Pero lo que más impactó fue la información pública sobre las
necesidades de agua del complejo, 46 millones de litros al día, una
cantidad superior a la que consumen todos los habitantes de la provincia
de Lugo. En una de las dosis diarias de tranquilizante mediático, la
conselleira de Medio Ambiente, Ángeles Vázquez (natural también de la
zona), aseguró que Altri tendrá todos los filtros “habidos y por haber” y
que el agua se captará del embalse de Portodemouros “y el 75% de la que
consuman volverá a verterse en el río Ulla incluso en mejores
condiciones de las que tenía”.
Las alegaciones presentadas por Adega señalan que el agua del embalse
tiene un exceso anormal de nutrientes, que se refleja cada año en el
crecimiento de cianobacterias. “La realidad demuestra ya que todos los
usos y demandas de la cuenca del río Ulla repercuten directamente sobre
la calidad de las aguas,
y si no fue posible mejorar su estado hasta ahora, detraer caudales
degradará mucho más la cuenca”. Marta Gontán lo expresa de otra forma:
“Captan 46 millones de litros y devuelven 30. ¿Y el tratamiento químico
al que han sido sometidos? ¿Y los 16 millones de diferencia que se
detraen del sistema fluvial no importan? ¿Qué pasa si hay sequía?”. El
problema de la calidad de las aguas del Ulla no es únicamente local, el
río desemboca en la ría de Arousa, una de las zonas marisqueras más
ricas de Galicia. También es un problema la calidad del aire. El
Proyecto Gama reconoce que arrojará a la atmósfera “azufre reducido
total, óxidos de azufre, óxidos de nitrógeno, monóxido de carbono y
material particulado”, pero que eso no constituirá problema porque la
“chimenea tendrá una altura suficiente para la dispersión atmosférica”.
A la par que crecía la desconfianza de los habitantes de la Tierra
Media sobre los beneficios de vivir al lado de un polígono industrial y
en medio de un eucaliptal, decrecía el cebo de los puestos de trabajo
prometidos. En marzo de 2023, la Xunta (el entonces vicepresidente y hoy
diputado en Madrid, Francisco Conde) mantenía en sede parlamentaria el
mantra de los 2.500 puestos. En octubre, en un viaje a Lugo, Pepe Blanco
los rebajó a 1.500. Un mes más tarde, el director del proyecto, Bruno
Dapena, hablaba, en declaraciones a los medios, de 500 empleos. Ahora,
en la letra pequeña del DOG viene que la empresa prevé tratamiento de
aguas sanitarias en la fábrica para 200 personas (se supone que toda la
plantilla hace uso de ese servicio). Esas cifras son más acordes con el
personal total que tiene Altri en Portugal, en sus oficinas centrales y
en sus servicios de gestión forestal y en sus tres factorías de
celulosa: 816 trabajadores.
“¿Y si esos 250 millones de euros se invirtiesen en proyectos de
economía de la zona no se generaría más riqueza, más empleos y más
sostenibilidad?”, se pregunta Gontá. “¿No pensaron en los puestos de
trabajo que pueden desaparecer en la Ría de Arousa si todavía se les
agrava más la contaminación de las aguas; o qué va a pasar con las
explotaciones agrarias y ganaderas? ¿Cuál creen que va a ser el efecto
sobre la reputación de la denominación de origen Queso Arzúa-Ulloa, que
es la primera de España de vacuno en volumen de ventas, pero sobre la
que impactarán directamente los efectos dos gases emitidos por una
chimenea de 75 metros en un radio de 30 kilómetros?”.
Paradójicamente, esta misma semana se ha hecho público (pero poco)
que la multinacional gallega Inditex realizará una fuerte inversión en
la empresa finlandesa de fibras innovadoras Infinited Fiber, que pondrá
en marcha la primera factoría circular europea de “infinna”, una fibra
parecida al algodón, a base de celulosa, que se elabora a partir de ropa
usada. Nadie es profeta en su tierra." (Xosé Manuel Pereiro
, CTXT, 17/03/2024)