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15/2/22

Chelo Loureiro: del astillero Bazán a las puertas del Goya, con su debut como directora de cine a los 63 años

 "Todo en la vida de Chelo Loureiro ha sido muy diferente a lo que parecía que podría llegar a ser. En 1981 aprueba una oposición y se convierte en la primera mujer ingeniera que entra a trabajar en la oficina técnica de la Empresa Nacional Bazán, la actual Navantia, en Ferrol, rodeada de casi 200 hombres. Allí trabajó, por ejemplo, en el diseño de la turbina del portaaviones Príncipe de Asturias, emblema de la ingeniería naval española. Hasta 1986, año en el que pidió la baja voluntaria.

Después de varios trabajos diferentes, que van de los medios de comunicación al mundo del arte, decide probar suerte como productora de cine y funda su propia empresa, Abano Producións. Con Abano saca adelante varias películas con multitud de reconocimientos y se convierte en una audaz productora de animación, respetada en el sector. Cuando parecía que tenía todo encauzado, da otro giro y, a los 63 años, debuta como directora con la película Valentina y es elegida entre las finalistas de los premios Goya, que se entregarán el próximo fin de semana. Es también finalista de los históricos premios Círculo de Escritores Cinematográficos (CEC), antesala de los Goya, que se fallan este lunes.

"En la película se condensan todas estas circunstancias que han marcado mi vida", explica Loureiro. Estas circunstancias son la conciencia de la lucha por la igualdad que adquirió rodeada de hombres en Bazán, la batalla por la inclusión digna que aprendió con su familia y el aprendizaje como productora al lado de muchos jóvenes cineastas a los que dio su primera oportunidad, y con los cuales husmeó en los entresijos de la dirección. "Son pilares centrales de los que parte intencionadamente la película, como la igualdad, la inclusión o la superación", explica la ilusionada directora debutante.

Valentina es una emocionante película de animación destinada al público infantil, basada en la historia de una niña con síndrome de Down, que evoluciona y se va conociendo a sí misma, mientras persigue el sueño de ser trapecista en un circo. La narración, realizada en gallego por la niña con síndrome Down Lucía Serén, está intercalada con numerosas canciones, con artistas como Andrés Suárez, María Manuela o Uxía, que marcan la intención musical de la obra, cuya banda sonora firma el experimentado Nani García.

"Mi hermana enfermó de polio a los cuatro años, quedó para siempre en una silla de ruedas y esto marcó a mi familia. Mi madre nos enseñó a luchar para que no la tratasen diferente", rememora Loureiro sobre el origen de la idea que escribió junto a la guionista Lúa Testa, su propia hija, conocedora de las circunstancias de la familia. Esa lucha por una inclusión real es la quiso proyectar la película a través de su protagonista.

La otra batalla es la de la igualdad, de la que Loureiro se impregnó cuando comenzó a trabajar en Bazán. "Tenían todos un nivel intelectual extraordinario, inteligentísimos, pero no sabían nada de mujeres ni de emociones", explica la única mujer que en aquel momento trabajaba en el diseño técnico y la estructura de máquinas.

"Mi mesa se convirtió en una especie de gabinete psicológico, donde les explicaba que no somos diferentes. Condicionó mi vida y me conciencié de una necesidad de igualdad que también transmite la película", explica Chelo Loureiro, que entró en la sección percibiendo un trato de desconfianza y abandonó la empresa sintiéndose apreciada. A pesar de tener un buen salario y una buena posición laboral, en 1986 pidió la baja voluntaria y se fue, justo en unos años convulsos de huelgas y manifestaciones, en pleno período de reconversión naval. "Después de entrar en la OTAN, el Gobierno de Felipe González decidió que en Ferrol solo se harían barcos de guerra. Aquel no era el trabajo de mi vida. Además, soy antimilitarista convencida y pensé que era un buen momento para irme", rememora.

Tras su vida laboral en los astilleros, fue buscando su sitio hasta que encontró su lugar en la producción. Con Abano produjo varias películas de animación, como De Profundis de Miguelanxo Prado, y numerosos cortometrajes de animación de jóvenes talentos gallegos como Juan Pablo Etcheverry, David Fidalgo o Alberto Vázquez. Con Decorado, la última obra de Vázquez, obtuvo en 2017 su primer Goya como productora. Loureiro tiene una gran experiencia en los procesos de producción en animación, y Valentina supondrá su novena nominación a los Goya, la primera como directora. Sin embargo, el pasado año produjo el cortometraje Carne, de la brasileña Camila Kater, una de las sensaciones del curso, con más de cien premios internacionales, pero que no entró en los nominados.

Solo hay tres mujeres que han dirigido largometrajes de animación en toda la historia del cine español antes de Chelo Loureiro. El dato lo aporta la cineasta Mercedes Álvarez en una publicación de 2020 de la Universidad Politécnica de Valencia. Loureiro será la cuarta de esta raquítica lista, en la que está también la gallega Virginia Curiá, que en 2015 firmó Brujerías. Durante casi tres décadas, la animación española fue un páramo para las mujeres cineastas, dondese mantenía como única directora la tenaz Maite Ruiz de Austri, reconocida con dos Goya. Son unos datos muy significativos. "Fernando Trueba lleva muchos años intentando levantar una nueva película de animación con Javier Mariscal. Si tiene dificultades Trueba, que tiene un Oscar, imagínate las que puedo tener yo", compara la cineasta ferrolana, que lleva años reivindicando el papel de la mujer en el cine a través de la plataforma CIMA (Asociación de mujeres cineastas y medios audiovisuales), de la que fue una de las impulsoras. Su solvente trayectoria no le ha impedido tener que hipotecar su casa varias veces para sacar sus proyectos adelante. "Nunca la perdí, pero me paso los años pagando", ironiza.

"Llevaba muchos años con esta historia en la cabeza y me apetecía dar el salto", explica sobre este película que supuso cuatro años y medio de trabajo, partiendo de los diseños de David Pintor. En 2020 la irrupción de la pandemia estuvo a punto de tumbar la producción. "Estábamos comenzando a animar y tuvimos que parar, realizar ERTE en algunos casos y acabar como pudimos", recuerda sobre este proceso. Muchos de los animadores tuvieron que comenzar a trabajar aislados en sus casas, desde diversos puntos de Galicia y de España. "Eso es mucho más difícil que trabajar juntos en un estudio, hay que subir archivos pesados y algunos ni tenían banda ancha en casa, así que todo se ralentizó", explica sobre este trabajo laborioso, en e que cada animador puede realizar alrededor de medio minuto de animación cada mes. 

Muchos de ellos tuvieron que irse también por compromisos previos adquiridos que comenzaban a arrancar para grandes estudios de animación americanos en donde pueden cobrar hasta el triple. "Todo tiene que ser milimetrado, muy estudiado, si no, nos arruinamos, y en la pandemia tuvimos que salvarnos como pudimos", comenta.

Valentina tuvo un presupuesto aproximado de 2 millones de euros, "una minucia comparado con los más de 100 millones de dólares que puede tener de presupuesto una producción americana". Se estrenó el pasado mes de diciembre con más de 160 copias distribuidas en salas, pero de nuevo la pandemia y su variante ómicron se cruzaron en su camino. "Todo prometía, pero cerraron muchos cines y nos quedamos a medio camino" explica. También denuncia el insultante poder de las majors americanas, que copan las pantallas de los grandes cines "con una cláusula que obliga a que no se proyecten otras películas infantiles que no sean las suyas", cuestiona.

En la edad en la que todos sus antiguos compañeros de promoción de Bazán disfrutan de la jubilación, Loureiro no solo debuta como directora, sino que aspira a hacerse con el Goya el próximo 12 de febrero. "Esto es un poco lobby. Hay más de 1.800 académicos y solo 34 somos gallegos. No somos Madrid o Cataluña, pero en esta edición me veo con posibilidades", avanza ilusionada.

Mientras, continúa con otros proyectos como productora, como Unicorn Wars de Alberto Vázquez, con la que aspira a entrar en el circuito de grandes festivales internacionales, a pesar del desgaste de producir una película de animación. "Al que le interese este oficio tiene que saber que no se va a hacer rico ni famoso. Esto es para quien lo ame porque es muy complejo", sentencia la directora ferrolana. Aunque siempre será algo menos complejo para alguien que antes hizo barcos."                  (Alfonso Pato, eldiario.es, 07/02/22)

6/4/21

“Noraboa, vice!”: el día en que el histórico sindicalista Suso Díaz se emocionó “sin pasarse” ante su hija vicepresidenta

"A las ocho y media de la mañana ya ha desayunado y da vueltas por la casa con una camisa blanca y una americana gris puestas. Está un poco nervioso. La pequeña de sus tres hijos se ha ido hace un rato a ver al rey. Su nieta sigue dormida. 

¡Pero Carmela! ¿Qué haces aún en la cama? ¡Venga arriba!

Suso Díaz no quería viajar a Madrid por miedo al coronavirus, pero en el fondo se alegra. El trayecto desde Oleiros (A Coruña) lo hace en coche junto a un compañero de Comisiones Obreras, el sindicato del que fue durante años máximo dirigente en Galicia. Lleva a mano el justificante que le acredita como invitado a un acto oficial. En total, casi seis horas de autovía para cumplir con la petición expresa de la nueva vicepresidenta tercera del Gobierno de España: estar cerca de su padre el día de la toma de posesión para poder darle las gracias en persona.

“Grazas papá polas leccións de vida, de dedicación aos demais, de respecto e solidariedade”.

Yolanda Díaz está nerviosa. Se le nota en el tono de voz y en que lee cada palabra de su discurso, algo poco habitual en ella. “Me ha gustado que se haya dirigido a mí en galego porque soy hijo de campesinos y el galego lo aprendí en el campo”, dice el padre.

Cuando se refiere a él, la hija levanta la mirada y lo busca. Y se traga las lágrimas igual que unos minutos antes, cuando el ya exvicepresidente le entrega su nueva cartera. Ella la coge con una mano, pero con la otra le agarra de la manga de la americana como pidiéndole un abrazo.

En su intervención, la vicepresidenta tercera le muestra especial gratitud a su “querido Pablo Iglesias”, el hombre que la ha señalado como sucesora en el Consejo de Ministros y, aunque ella no quiera ni escucharlo, también como candidata. Desde este momento, será ella quien lidere una de las dos partes del Gobierno de coalición que gestiona la mayor crisis social y económica del siglo, quien departirá cara a cara con el presidente los asuntos más relevantes y quien construirá, seguramente escoltada de cerca por otros compañeros, el futuro de un espacio político marcado en los últimos años por el hiperliderazgo de Pablo Iglesias.

La también ministra de Trabajo no hace demasiada mención a ese poder recién adquirido. El foco lo pone en las que hasta ahora han sido sus competencias, las que se resistió a perder aunque ello le costase los rangos que fueran necesarios en el orden de las vicepresidencias. Ahora, ante la batalla política de la reforma laboral que tendrá que librar en breve en el seno del Gobierno, lanza un aviso: “Nada se construye sobre la desigualdad y la precariedad. No estaríamos aquí si no fuese por las personas trabajadoras de este país. A ellos nos debemos, a ellos me debo”.

Cuando al histórico sindicalista gallego le preguntan si se ha emocionado escuchando a su hija contesta que “sí, un poquito, pero sin pasarnos”. Según quienes lo tenían cerca, disimula. “Bah, se hace el duro”, sostienen. Pero él se esfuerza en normalizar todo lo que le está pasando a la nueva vicepresidenta. “Claro que estoy orgulloso de ella, pero igual que de los otros dos hijos. Y estoy orgulloso porque son buenas personas, no por los cargos que tengan. Si Yolanda deja la política mañana, también seguiré estando orgulloso de ella”.

En realidad, ese empeño en quitarle hierro parece una manera de intentar protegerla. Y por eso le gusta que Pablo Iglesias siga ejerciendo el liderazgo político del partido. Quizás así, quiere pensar, ataquen menos a su hija y le hagan menos daño.

Pregunta clave: ¿cuál es la virtud que hace que la ministra de Trabajo haya conseguido poner de acuerdo ocho veces a patronal y sindicatos en un momento de polarización extrema? “Ten en cuenta que yo llegué a firmar varios acuerdos con Fraga, siendo yo un sindicalista que había estado en la cárcel durante la dictadura de la que él fue ministro. Así que le viene de familia”, relata el exdirigente de CC.OO.

Suso Díaz echa de menos a Carmela y a Yolanda y no esconde que le encantaría que volvieran a Galicia, aunque sabe que es algo cada vez más difícil. Puede que por eso le aconsejara en su día no venir a Madrid y centrarse en la política gallega. También cuenta que la llama poco “por no dar la tabarra”. De hecho, la mañana en que se enteró de que iba a tener una hija vicepresidenta tan solo le mandó un mensaje, muy breve, que decía: “Noraboa, vice!”

Cuando acaba el acto de toma de posesión se pone en marcha para volver a Oleiros. Apenas tiene un momento para despedirse de su hija que, poco antes, desde el atril, ha citado a Saramago: “Somos la memoria que tenemos y la responsabilidad que asumimos”. Casi todos los que la conocen tienen claro que, a estas alturas, es muy probable que la hija de Suso haya asumido ya más responsabilidades de las que ella misma es todavía consciente."      (José Enrique Monrosi , InfoLibre, 01/04/21)

20/4/18

¡Esto se cae!' Homenaje a las mujeres de la lucha obrera en Ferrol en 1972




"El Concello de Ferrol ofrece el documental ¡Esto se cae! , un homenaje a las mujeres que en 1972 se rebelaron en la ciudad gallega contra la dictadura de Franco por los derechos laborales y por la democracia. El trabajo, firmado por Ángel García y Marta Corral, persigue visibilizar y mostrar la lucha de estas mujeres con nombres y apellidos en un ejercicio de recuperación de la memoria y de justicia histórica."                 (Público, 08/03/18)

2/2/18

Revuelta de las Pedradas, Ferrol, 1918: El hambre pudo más que el miedo

"9 de marzo de 1918. Un grupo de mujeres conversa en el mercado de Xubia, una localidad próxima a Ferrol. En los meses anteriores los precios no han dejado de subir. El jornal de un día de trabajo apenas permite ya comprar una docena de huevos. Incluso se ha disparado el coste de la harina y del pan, lo más básico. 

Van a hablar con el alcalde de Narón, que no las recibe; después deciden ir a hablar con los propios comerciantes, que están especulando con los productos de primera necesidad, enriqueciéndose, haciendo dinero del hambre de muchos. Estos las reciben a tiros, ellas responden con piedras. 

Acaba de iniciarse la Revuelta de las Pedradas, que este año celebrará su centenario, y que durante una semana paralizó la comarca de Ferrolterra, de Valdoviño a Pontedeume, con protestas campesinas, huelgas obreras y manifestaciones multitudinarias y que se saldó con la declaración del Estado de Excepción, la intervención del ejército y con la muerte de nueve personas, docenas de heridas y un gran número de detenciones.

Europa sufría aún la Primera Guerra Mundial. El precio del trigo estaba alto y España aprovechaba esta circunstancia para vendérselo a los países más necesitados, desabasteciendo el mercado interior. Además, los propios vendedores locales acaparaban los productos más demandados, a la espera del incremento de los precios. 

A esto se unían otras circunstancias, como los elevados impuestos cobrados a los campesinos, como la contribución de los consumos, muy superior a la que pagaban los comerciantes. Había sido también un tiempo de huelgas obreras; por ejemplo, los astilleros de Ferrol habían llevado a cabo varios paros el año anterior, entre noticias en la prensa que hablaban de una revolución en Rusia.


"La revuelta cuaja porque el descontento era general, los precios no dejaban de subir. Cada vez resultaba más difícil vivir y las autoridades no hacían nada, permitían que se acaparara todo. Había gente que amasaba grandes fortunas a costa del hambre.

 Había además muchísimos accidentes en el mar, provocados por la presencia de submarinos alemanes”, explica la historiadora Laura Tato. “En el momento en que falta la harina o su precio se dispara, las mujeres se organizan y, a continuación, se suman todos". 

En aquel 9 de marzo los disparos de los comerciantes hieren a dos mujeres. La noticia se extiende por toda la comarca, de Ferrol a Pontedeume. Son ellas las que toman la iniciativa, creando comités, cortando carreteras y vías del ferrocarril, asaltando algunos trenes. Consiguen incluso que los comerciantes firmen un documento comprometiéndose la que los precios no van a subir (aunque después este acuerdo quedaría en papel mojado).

 "Son los años del gran activismo agrario y de la lucha por la redención de los foros [canon anual que muchos campesinos gallegos pagaban por el usufructo de sus tierras], en la que las mujeres tuvieron mucha participación", cuenta Laura Tato. Entre ellas, destacó la decidida actuación de las trabajadoras de la fábrica textil de Xubia, que protestaban por la peligrosidad de su labor, las malas condiciones laborales y sus bajos salarios.

Se convocan huelgas en las industrias y en los astilleros. Y se organiza una manifestación en Ferrol el día 10 al grito de “¡Tenemos hambre! ¡Abajo los acaparadores!”, que va a ser dispersada a tiros, causando la muerte de un niño de 12 años, y de un trabajador del Arsenal. El 13 de marzo se celebra una importante feria campesina en Sedes (Narón), con protestas ante la casa del alcalde de la localidad. La Guardia Civil carga con dureza, provocando al menos siete muertos, además de docenas de heridos.

 "No se sabe ni se sabrá nunca los muertos que hubo. Sólo se registraron los que murieron en el lugar de los enfrentamientos ese mismo día, pero no los que se marcharon heridos y murieron en sus casas después de unos días", dice Laura Tato.

Al día siguiente, cerca de seis mil personas caminan desde Ferrol hasta Sedes para dar sepultura a los y a las fallecidas. Cuenta el historiador Marcos Abalde que "según los testimonios de la época, era impresionante el silencio de la manifestación solidaria que salió de la Porta Nova hasta el cementerio de Sedes.

 Allí hablaron el anarquista López Bouza y el socialista Filgueira Vieites. En la corona de flores, una inscripción: Los obreros del Arsenal de Ferrol a las víctimas de Sedes”. El 15 de marzo comienza una huelga general en Ferrol y se declara el Estado de excepción, llegando más militares a la comarca para controlar la situación.
Las protestas continúan varios días, aunque la revuelta fue totalmente aplastada por la brutal actuación de las autoridades. 

En abril hubo un cambio de Gobierno en el Estado y se concedió una amnistía, en la que sin embargo no fueron incluidas las personas que habían sido encarceladas en esta rebelión. Eso sí, los alcaldes de Ferrol y Narón se vieron obligados a dimitir, junto con el jefe de la guardia municipal.

"Se ha lapidado la memoria histórica en general, no sólo la memoria del 36"

A pesar de la importancia de estos acontecimientos y de la honda huella que dejaron en la sociedad que los sufrió, décadas más tarde cayeron en el olvido, fueron silenciados, siendo hoy escasamente conocidos. "En parte, esos hechos quedaron anulados por los sucesos posteriores de la sublevación fascista y de la guerra de 1936, que arrasó con cualquier cosa que pudiese ir contra el orden establecido", destaca Laura Tato. 

 "El otro día estuvimos en una charla en Neda con mucha participación y de todas las personas que había sólo una recordaba que en su casa se había hablado del asunto, pero porque era un nieto de uno de los muertos. 

Había gente de edad, de setenta años, que me preguntaban por qué nunca habían escuchado hablar de esto", cuenta. "Yo creo que en este país se ha lapidado la memoria histórica en general, no sólo la memoria del 36 y de la República. Con esa represión se arrasó toda opción de reivindicación de nada", añade.

La Comisión Revolta Popular 1918 viene organizando desde el año pasado actos de difusión y reconocimiento para recuperar la memoria de estos hechos. "Somos un pueblo que tiene una historia propia, una historia de rebeldía. Para nada somos un pueblo sumiso", subraya Ánxel Rial, responsable local del BNG en Narón, e integrante de la Comisión. 

Una idea en la que concuerda Tato: "La imagen de la sumisión o de la inactividad de la sociedad gallega es un mito que se ha ido construyendo a lo largo de las décadas. Pero claro que era una sociedad muy activa, no hay más que leer la prensa de la época".

El próximo 18 de marzo un homenaje en Sedes será el punto central de las conmemoraciones del centenario de la Revuelta de las Pedradas, un movimiento de indignación ciudadana de primera magnitud que no puede ser entendido sin el contexto internacional de crisis y carestía provocado por la Primera Guerra Mundial y por el propio impacto simbólico de la Revolución Rusa que había comenzado pocos meses antes en San Petersburgo."              (Marcos Pérez Pena, eldiario.es, 29/01/18)

14/3/14

Las descargadoras de los muelles ferrolanos ya se asociaron en 1909

Descarga en el agua. fotos: archivo esperanza pIñeiro - andrés Gómez

"No se hablaba todavía del 8 de marzo como Día de la Mujer Trabajadora porque eso llegaría en el 1911, y ahora el calendario marcaba el año del Señor de 1909. El derecho a voto había sido ejercido por primera vez por todas las mujeres censadas en las elecciones de Finlandia, que todavía no era ni independiente. 

El PSOE había sido fundado por Pablo Iglesias exactamente 30 años antes, y en la calle el socialismo ganaba terreno al anarquismo. Ferrol revivía de la mano de los ingleses (un centenar de sus técnicos se encontraban trabajando en los astilleros) y se disponía a comenzar otra época de vacas gordas.

Es en ese contexto, con los obreros viviendo en pésimas condiciones en el barrio de Esteiro y en las aldeas de los alrededores, cuando surge La Unión Femenina. Juana Casteleiro y Casteleiro, su primera secretaria y una de las impulsoras, certifica que el 24 de septiembre de dicho año se constituye la sociedad bajo la presidencia de Amparo Tojo, domiciliada en San Nicolás 45, en una asamblea a la que asistieron otras 19 féminas.

Pero en este caso no se trataba de una asociación de damas de beneficencia ni de señoras de la burguesía local, sino de Cargadoras y Descargadoras del Muelle del Ferrol (sic). O sea, de mujeres duras y aguerridas, auténticos animales de carga que ya tenían el visto bueno del gobernador civil a su reglamento desde hacía 48 horas y que no perdieron el tiempo: constituyeron la sociedad y fijaron su local social en el número 8 principal de la calle de San Amaro.

La cosa empezó tan sobre ruedas que la presidenta «dio las gracias a las reunidas por el buen orden y armonía que ha reinado». Eso sí, tuvieron ayuda en la redacción del acta: Amparo Tojo sabía escribir malamente, y todo apunta a que los conocimientos de Juana Casteleiro no iban mucho más allá.

El objeto de La Unión Femenina era «mejorar las condiciones a sus afiliadas y ayudar siempre que sea posible a las demás Sociedades constituidas con igual fin». La edad mínima exigida para entrar en ella era de 15 años (o sea, rechazaban el trabajo infantil), y la máxima de 60, y del pago de la pertinente cuota quedaban exentas las que por enfermedad no pudiesen trabajar. Es más, la entidad abriría una suscripción voluntaria para socorrer a esas mujeres.

Eso sí, se exigía que nadie trabajase «por un jornal menor que el establecido por la sociedad», y si tal cosa hiciese sería expulsada. En la documentación no aparecen referencias al mundo político, pero sí se especifica que las asociadas deben de cuidar «siempre las buenas formas de urbanidad y cultura».

En realidad, el trabajo de carga y descarga de los buques por parte de las mujeres es algo tradicional en los puertos de Galicia, y se remonta a siglos atrás. En muchas ocasiones, en las zonas bajas, las mujeres tenían que meterse en el agua puesto que las pequeñas embarcaciones llegaban a un punto en que no tenían calado, de manera que embarrancar podía significar un corrimiento de la carga y su posible pérdida. Pequeñas embarcaciones, por cierto, que antes se habían acercado a las grandes para ir vaciándolas.

No se sabe mucho de esa sociedad que en realidad era un sindicato, excepto que el original del reglamento se deterioró en los días siguientes y hubo que solicitar otro al gobernador civil de la provincia. Y, por supuesto, que era ella la que a través de su presidencia negociaba los jornales con la patronal correspondiente.

La técnica Rosa Millán, que diseñó hace unos años rutas en femenino por Ferrol, asegura que unas 200 cargadoras y descargadoras habían ayudado antes en la construcción del dique de la Campana, y presenta el dato de que las mujeres transportaron nada menos que doce millones de cestas «llenas de piedras (de unos quince kilos cada una)», y asegura que «ellas eran preferidas a los hombres en este trabajo por su fuerza, su pericia y su responsabilidad».

La Unión Femenina tuvo una larga vida que reclama una investigación: en 1933 se menciona su existencia, con otro nombre, en cuatro ocasiones, y una más en 1934, según el profesor Gerard Brey. Curiosamente, no se cita en la estupenda tesis sobre el movimiento y la cultura obreras de la magnífica tesis de ese gran hispanista francés. Y, así, en 1925 sigue Amparo Tojo en la junta directiva, pero ahora como depositaria, mientras que la presidencia la ocupa Josefa Gómez.

Es esta, junto con la secretaria Rosa Incera (quien también sabe firmar) la que con su rúbrica asegura que la junta general ordinaria del 25 de enero de ese año aprobó las cuentas de 1924: 142,00 pesetas de ingresos y 72,25 de gastos. El acta facilita otro dato: eran 70 las asociadas, lo cual habla de la actividad que se desarrollaba en el muelle, algo normal si se tiene en cuenta que la antecesora de la hoy Navantia daba trabajo directo a más de 3.000 obreros y técnicos. Corrían otros tiempos. (...)"           (La Voz de Galicia, 10/03/2014)

13/3/14

La única jefa entre 6.000 hombres. Carmen Tuñón Álvarez fue la primera ingeniera naval de Astano en 1972

María del Carmen Tuñón Álvarez junto a sus compañeros

 "Fue la primera mujer que ascendió a analista jefe en uno de los astilleros más potentes del mundo, la antigua Astano (Fene) en el que entonces trabajaban más de 6.000 obreros construyendo superpetroleros en serie.

Fue su primer y único empleo durante 33 años. Empezó prácticamente al día siguiente de licenciarse en Ingeniería Técnica Naval en 1972 y se quedó hasta que la prejubilaron cuando estaba al frente del departamento de I+D+i en 2005, en la enésima y, por ahora, última reconversión del naval en la ría ferrolana. María del Carmen Tuñón Álvarez (Ferrol, 1949) vivió los mejores y los peores años de un astillero castrado por la entrada de España en la Unión Europea, que le supuso un veto a la construcción civil que expira el 31 de diciembre del 2014.

 Cuando entró, recuerda, estaban a punto de botarse el 'Arteaga' y el 'Santa María', y cuando salió las gradas estaban vacías.

Fue una de las pocas mujeres que logró abrirse paso en un mundo masculinizado en toda su escala laboral aunque no fue la única. Con ella, recuerda, había otras 10 compañeras entre 6.000 varones: un 0,1% de cuota femenina. “Había una secretaria, dos perforistas, dos delineantes, otras chicas en el economato y yo”, dice tras echar cuentas. 

El Día Internacional de la Mujer Trabajadora, recibirá el premio '8 de marzo' del Ayuntamiento de Ferrol que la reconoce como una pionera del sector naval. “Es cierto que lo fui aunque entonces no me sentía así”, cuenta, entre agradecida y abrumada por el homenaje.

Hija, nieta y sobrina de una saga de marinos ferrolanos, Carmen fue la cuarta de diez hermanos (3 chicos y 7 chicas). “Todos estudiamos, cada uno lo que quiso”, explica. Se decantó por la ingeniería técnica naval cuando la carrera empezó a impartirse en la ciudad cuando ni siquiera existía el campus universitario y las clases se improvisaban en las aulas del instituto Concepción Arenal. 

“El primer día de clase, éramos 14 chicas entre 500 jóvenes pero la terminamos otra y yo”, apunta. En la escuela naval ferrolana conoció a su marido, y su primer destino en el astillero de Perlío la llevó al departamento de armamento anticipado de Astano, el que prepara los bloques del buque para ensamblarlos luego como un puzzle. De allí pasó al departamento de informática cuando todos los datos pasaban por un computador gigante (IMB 370) que tenían que programar. 

Vivió la durísima reconversión del 84 con largos encierros y caminatas y también la disolución de Izar en 2005 cuando Europa la devolución de las ayudas de Estado que el Ejecutivo de Aznar inyectara al grupo naval. La prejubilación la cogió al frente del departamento de I+D+i de la antigua Astano (hoy Navantia Fene) que pasaba por ser uno de los más modernos y prometedores del naval europeo.

 “Se derrochó el talento de mucha gente muy válida que se fue para casa antes de tiempo”, reflexiona Tuñón.

Reconoce en los setenta no era precisamente fácil conjugar la crianza de sus dos hijos con sus responsabilidades profesionales. “Si echabas mal las cuentas del embarazado y pedías las 6 semanas antes de tiempo, de tenías que incorporar al poco de parir”, recuerda.

 “Hay discriminación aunque he de decir que yo no la sufrí, pero la hay”, afirma categórica. Mañana recogerá su premio '8 de marzo' enn una gala institucional en el teatro Jofre (20:00 horas) con el aplauso de otras mujeres a las que abrió camino en el naval hace 40 años."             (El País, 07/03/2014)

25/4/11

"Las portadoras ferrolanas también derraman lágrimas de tristeza y fervor. Lo hicieron esta semana... cuando (se) suspendió la procesión del martes"



"Andalucía no es la única que llora cuando la lluvia impide a los cofrades sacar en procesión a sus vírgenes. Las portadoras ferrolanas también derraman lágrimas de tristeza y fervor. Lo hicieron esta semana, cuando la dirección de la Cofradía de Dolores suspendió la procesión del martes por la noche bajo amago de tormenta.

Su trono, la Santísima Virgen de la Esperanza, una talla de autor anónimo del siglo XVII, se quedó en el garaje de la cofradía engalanada con 730 rosas y otras tantas flores. La efigie religiosa estrenaba un arco de campana que ellas mismas costearon, pero ya no podrá salir este año en procesión. La desilusión entre sus 73 portadoras fue mayúscula.

"En 2010 la lluvia acortó el recorrido y hemos estado todo un año esperando este día para llevar a nuestra Virgen. Fue un chasco enorme", explica María, costalera durante 14 años. Hasta l986, cargar con los pasos era cosa de hombres. Hace 25 años que las mujeres ferrolanas arriman el hombro para soportar sobre sus espaldas pasos que rondan las dos toneladas de peso.

El trono femenino es uno de los pasos más vitoreados de la Semana Santa ferrolana, Fiesta de Interés Turístico Nacional desde 1995, en la que se involucran unas 2.500 personas entre monaguillos, cofrades, mayordomos y portadores (unos 220 varones y 73 mujeres).

La entrega y el esfuerzo de las féminas cargando con las imágenes las han aupado como alma y emblema de la Pasión ferrolana, que cada año arrastran hasta la ciudad a cerca de 100.000 visitantes -según los cálculos del Ayuntamiento y hosteleros- atraídos por el eco de los tambores procesionales.

Apretujadas bajo los palos, cada una de las chicas carga sobre sus hombros de 30 a 35 kilos de media, con la única ayuda de una espumilla que se interpone entre su piel y un trono de madera maciza. Un tercio de las chicas caminan descalzas para cumplir viejas promesas.

Con el rostro cubierto por un capuz y los pies desnudos, recorren algo más de tres kilómetros por las calles del barrio histórico de A Magdalena en desfiles procesionales que se alargan dos horas, siempre escoltadas por la Banda de Ferrol y gobernadas por una mayordoma que dirige el paso a golpe de campanilla.

Se ordenan por estatura, de mayor a menor, visten un hábito negro ceñido por un cinto verde esperanza, y a lo largo del recorrido cambian de posición tres o cuatro veces para alternar los dos hombros. Pocas, o ninguna, se libra de las lesiones.

"Desde callos a cortes en los pies, tendinitis, lesiones de rodilla o roturas de fibras. Hemos tenido de todo", cuenta una de las veteranas, que después de las procesiones tenía que pasar varios días en la camilla de una clínica de fisioterapia.

Este año las portadoras participan en cinco de las 25 procesiones organizadas por las cinco cofradías ferrolanas -Dolores, Angustias, la Merced, la Orden Tercera y Santo Entierro- agrupadas bajo un mando único. Ayer desfilaron de madrugada portando el Nazareno y este mediodía repiten en la procesión del Santo Encuentro, que reúne en la misma plaza a los pasos de San Juan, la Verónica, la Dolorosa y Jesús Nazareno.

Todas pertenecen a la Cofradía de Dolores y son como una piña hasta que alguna colgacha intenta escaquearse y camina arqueando la espalda para no cargar.

Las portadoras más jóvenes acaban de cumplir los 16 años y tienen que presentar una autorización de sus padres. La más veterana pasa de los 50, y hay otras como Almudena, que llevan 16 años desfilando en procesión:

"Es por devoción a una imagen y por tradición ferrolana. Esto engancha. Todos los años digo que será el último, pero siempre vuelvo. Por lealtad a mis compañeras y a nuestra Virgen".

Raquel y Sabela son madre e hija y desfilan juntas, al igual que las tres hermanas Yáñez, María, Paz y Ángela, que años atrás salieron en procesión hasta tres veces un mismo día. Hijas de militar, explican que su compromiso empezó con una mezcla de devoción y tradición familiar, en la que el componente religioso acabó pasando a un segundo plano.

Cuentan que este año llegaron dos chicas nuevas a su trono y muchas más se quedaron en lista de espera, sin hueco para entrar en su pequeña organización de portadoras de la Esperanza, uno de los tronos más antiguos, grandes y pesados con 2.300 kilos de caoba." (El País, Galicia, 22/04/2011, p. 3)

4/3/11

"En 1860 Ferrol ya presumía de tener "una de las tasas de alfabetización más altas de Galicia"


Aula del colegio Compañía de María de Ferrol, en una imagen de principios del siglo XX cedida por el centro

"En el siglo XVIII, apenas el 1% de la población femenina sabía leer y escribir. La educación era un privilegio al alcance de muy pocos hombres y prácticamente vetada a la mujer. Los niños ricos tenían un tutor y las niñas, una institutriz que las adiestraba para su futuro papel de esposas y madres.

Las familias adineradas recurrían a una amiga de confianza que les enseñaba canto y bordado antes que el alfabeto. Pero hacia finales del XVIII, un puñado de ilustradas ferrolanas se atrevió a romper con esa marginación y convirtió sus casas en pequeños templos de letras y libros, al amparo de un decreto de 1783 del rey Carlos III, que permitía crear escuelas para niñas.

Su historia se recoge en Ferrol en Femenino II. Primeiros pasos na educación das mulleres en Ferrol do século XVIII ao XX, una publicación de 47 páginas que repasa la historia de la enseñanza femenina en los últimos 300 años a través de 241 maestras locales "con nombre y apellido".

Un bando de la alcaldía fechado en 1784 nombra a las cinco primeras educadoras censadas en la ciudad. María de Castro, Antonia Fernández, Josepha Sallera, Juliana Maté y Agustina Martínez de las Murias repartieron sus pequeñas escuelas por los barrios de Esteiro y A Magdalena. Para ejercer, precisaban de un "informe de buena conducta" acorde a los preceptos del catolicismo.

María de Castro regentó su escuela durante 40 años y cedió el testigo a su hija. Teresa Pazos, y otras, siguieron su ejemplo y la maestría fue el sustento de varias generaciones de mujeres. A sus clases asistían los niños y niñas menores de cinco años y, pese a que el reglamento prohibía mezclar los sexos, aparecieron algunas escuelas mixtas que "el Ayuntamiento intentó eliminar sin éxito". (...)

La Escuela Pía, el primer colegio público para niñas de Ferrol, se creó en 1830 en los bajos del viejo hospital y se gestionaba desde el Ayuntamiento, cuenta la historiadora Carmen Pérez. Acudían 200 niñas de 6 a 13 años, hijas de las familias más pobres, y su fundación supuso un revulsivo para la enseñanza femenina del siglo XIX y puso coto al analfabetismo.

Las alumnas aventajadas se instruían como futuras maestras alimentando la cadena educativa, y a las clases de lectura, calceta y dibujo se sumó la aritmética. En 1894, el centro también comenzó a impartir clases dominicales para mujeres adultas que ansiaban aprender a leer.

El trabajo de la Escuela Pía dio sus frutos y en 1860 Ferrol ya presumía de tener "una de las tasas de alfabetización más altas de Galicia".

Al despunte contribuyó desde 1885 la Escola de Artes y Oficios de Ferrol, el primer centro gallego para jóvenes aprendizas. Provenían de familias de escasos recursos y se entrenaban en corte y confección o el arte del telar.

El libro, que se presentó esta semana, también repasa el proyecto de Francisco Iturralde y Marina Ochotorena para instaurar una Escuela Racionalista en la ciudad en 1933, que se truncó con la Guerra Civil." (El País, Galicia, 03/03/2011, p. 8)

9/3/10

La historia de las mujeres de Ferrol




"Pocos saben que el Dique de la Campana del Arsenal Militar de Ferrol fue excavado por mujeres. Es la obra de ingeniería hidráulica más importante del siglo XIX y detrás, está el trabajo de 200 ferrolanas que desde 1879 se pasaron años retirando 245.000 metros cúbicos de tierra y piedras que transportaron en sacos sobre su cabeza.

 Eran "cargadoras" y, por el mismo trabajo, cobraban menos que los hombres. Antes de los bomberos, eran las aguadoras las que apagaban incendios. También fueron carboneras, lavanderas, inventoras, poetas, costureras, científicas, amas de cría o escritoras.

Casi todas estas mujeres permanecieron invisibles en las páginas de una historia "que se escribió en masculino", asegura la edil de Mujer, Beatriz Sestayo. Ferrol ha querido reescribir la suya con 384 nombres de mujer y recoger estas vivencias en una publicación que se presentó ayer. Ferrol en femenino recopila hazañas de republicanas fusiladas como Amada García, carboneras combativas como Mela y pioneras del feminismo como Concepción Arenal.

Hija de un militar liberal, esta socióloga y escritora autodidacta fue la primera mujer que entró en la universidad disfrazada de hombre a mediados del XIX, rebelándose contra la marginación intelectual de su género. La ferrolana más universal pasó a la historia por desafiar la hegemonía masculina, pero antes y después de ella hubo muchas más. Ángeles Alvariño hizo realidad su sueño de ser oceanógrafa y se embarcó en un buque de investigación británico.

 Fue la primera. Descubrió 22 nuevas especies marinas y se ganó el respeto de la comunidad científica internacional. La voz prodigiosa de Carolina Casanova la llevó a cruzar el charco y hacer las Américas como la cantante de ópera más popular del siglo XIX, y Ángela Ruiz Robles fue una maestra reconvertida en inventora que diseñó una enciclopedia mecánica. Todas eran ferrolanas. (...)

Para documentar las rutas, Millán y su equipo buscaron información y se toparon con toneladas de historias nunca contadas. Como las de Andrea y Rosa Montero, dos hermanas que se enredaron en una cuadrilla de bandoleros de Valdoviño a finales del XIX, Juana Díaz, la primera en asistir a los peregrinos, o Amalia, una anarquista combativa que acabó sus días como limpiadora del Ayuntamiento.

 El resultado es una publicación de 84 páginas, dos rutas turísticas y una exposición itinerante que desde septiembre de 2009 se pasea por colegios y facultades de Ferrol.

"Se trata de un proyecto original y único", defiende su coordinadora. Con más voluntad que recursos, recopilaron testimonios orales a través de un taller de memoria colectiva en el que animaban a otras mujeres a bucear en sus raíces familiares para ir "del femenino singular al femenino plural".

Organizaron encuentros vecinales, visitaron casas y removieron la memoria de muchas familias para extraer historias y nombres casi olvidados. En los últimos nueves meses, tejieron una red social en la que implicaron a 14 entidades culturales, vecinales, sindicales y agrupaciones de mujeres. 

Buscaron en los archivos parroquiales y municipales, en los de la Armada y el Reino de Galicia o en cuatro bibliotecas de la provincia. Entrevistaron a las protagonistas que aún viven y a los familiares de las que fallecieron. Así hasta sumar más de 300 nombres y apellidos.

"Tirando de esos hilos, dimos con otras mujeres menos conocidas que de otro modo nunca hubieran tenido el reconocimiento que merecen", explica la historiadora Carmen Pérez. Uno de sus hallazgos fue el acta de constitución de la Unión de Descargadoras de 1909, una organización que dio cobijo a las mujeres de 15 a 60 años que trabajaban de estibadoras cargando personas y mercancías.

El libro también guarda sucesos truculentos. Como la de Aurora Rodríguez, una socialista ferrolana que aspiraba a fabricar a la hija perfecta. Así nació Hildegart, en efecto una niña prodigio, pero el proyecto de Aurora se truncó cuando su hija se enamoró. 

La madre la asesinó a tiros mientras dormía en 1933. O la historia de Antonia Alarcón, condenada a la horca, cuya cabeza colgó durante días de una pica delante del arsenal ferrolano en 1810, como escarmiento a los ferrolanos por amotinarse para exigir la paga." (El País, ed. Galicia, Galicia, 19/02/2010, p. 16)