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7/3/13

¿Algo se mueve en Galicia?

"Según como miremos esta situación o no ha cambiado nada fundamental o sí. Si atendemos a las capacidades legislativa y ejecutiva, todo sigue igual, pues el PP incluso ha fortalecido su anterior mayoría absoluta y puede hacer y deshacer a su antojo en leyes y gobierno. Y desde luego está haciendo y deshaciendo, más lo segundo que lo primero. 

Pero si comparamos el mapa político gallego anterior a las elecciones con el posterior las cosas son bastante distintas. Y si a esa comparación añadimos la observación de lo que ocurre en la calle, podemos concluir que algo, y no un algo epidérmico, se está moviendo en Galicia.

 Movimiento que confirman recientes encuestas, según las cuales, si hoy se celebrasen elecciones en Galicia, el PP perdería la mayoría absoluta, AGE le disputaría el segundo puesto al PSdG, este se hundiría aún más, y el BNG mantendría mal que bien su actual posición.


Sin embargo, la consolidación de este movimiento "regenerador" de la democracia, la limpieza cívica y la justicia social en absoluto está garantizado. Todo depende, por un lado, de cómo evolucionen los parámetros económicos y, por otro y sobre todo, de cómo actúen las principales fuerzas políticas en competencia.

 La evolución previsible del primer factor juega a favor del movimiento transformador porque no es probable que la crisis revierta en grado suficiente y con suficiente rapidez para desactivar las causas objetivas del descontento social. Aunque toquemos fondo este año y empiece la recuperación, está será muy lenta. Quedan por delante bastantes años de penuria para la mayoría. (...)

En cuanto al segundo factor, la actuación de los partidos, no hay certezas. Supongamos, que es mucho suponer, que los grandes partidos se toman en serio el asunto de la corrupción y acaban reduciéndola a pequeñas anécdotas. Cegarían una de las fuentes de la indignación y el desapego hacia la política, pero sólo una. 

Si no lo hacen, peor para ellos a medio plazo. Pero quedaría en pie la naturaleza oligárquica de estos mediadores entre la ciudadanía y el ejercicio del poder. Para destruirla y sustituirla por otra que, propiciando de verdad la participación ciudadana y el control continuo de los representantes, reconciliase a todos con el sistema sería necesario que las actuales castas dominantes de esos partidos se suicidasen políticamente. Y esto sí que me resulta bastante impensable. (...)

En todo caso, en Galicia nada indica hoy (puede que mañana sí) que la tan proclamada y tan poco practicada "regeneración democrática" pueda venir de los socialistas. El PSdG sigue enredado en sus líos internos y cada vez peor.

 No parece fácil que sus sectores renovadores (que también los tiene) consigan en el próximo congreso acabar con las luchas individuales por el poder orgánico y con los reinos de taifas para reconstruir un proyecto nuevo que les permita levantar cabeza. Ojalá. Por su parte, el BNG no acaba de recuperarse del mazazo ni parece capaz de aprender de las duras lecciones que le está dando la realidad.

 Bajo la incombustible batuta de la dirección de la UPG está centrando la resolución de los problemas, del BNG y del país, en una apuesta soberanista, mimética de la catalana y la vasca, algo que a mí, con todo el respeto que me merece el derecho de autodeterminación, me parece, en las circunstancias actuales de Galicia, una errónea huida hacia adelante. (...)

Y nos queda AGE, la que de momento sintoniza mejor con la indignación de los muchos perjudicados, sacude conciencias y centra su discurso en lo que hoy preocupa a la mayoría de los gallegos. Pero tampoco lo tiene fácil para consolidarse como alternativa renovadora a medio y largo plazo.

 Para empezar ha de resolver, y sin demorarse más de la cuenta, la incompatibilidad de partida entre el independentismo muy presente en Anova y el federalismo de Esquerda Unida. Asunto aparcado hasta ahora gracias al común rechazo a los vicios del sistema y a la compatibilidad entre sus programas socioeconómicos. Pero esta elusión tiene fecha de caducidad, y corta.

 Máxime si tenemos en cuenta la presión soberanista procedente del BNG. En segundo lugar, debe huir de la tentación de pasarse en la dosis de los golpes de efecto, muy útiles al principio para satisfacer a tantos con ganas de "darles caña" al establishment y sus beneficiarios, pero insuficientes e incluso contraproducentes al cabo de cierto tiempo si no van acompañados de un trabajo político serio tanto en el Parlamento y demás instituciones como en el conjunto del tejido social, para lo cual hace falta además una masa crítica de militantes y cuadros medios con oficio y experiencia de la cual AGE de momento no anda muy sobrada.

 Por todo ello, podemos decir que hoy AGE está en los primeros tramos del camino que lleva de ser una esperanza creíble a ser una alternativa real.


Algo se mueve en Galicia. El tiempo dirá hacia donde y para qué."         ('Algo se mueve en Galicia', de  Justo Beramendi, en Sin Permiso, 03/03/2013)

4/11/12

Boa parte do éxito do PP nestas eleccións ven explicado máis polos erros alleos que polos moi escasos acertos propios

"¿Por qué resultou tan doada, entón, a vitoria do PP?. Primeiro e sobre todo, polo pésimo traballo da oposición. Tanto ao longo da lexislatura como na campaña electoral. 

Máis preocupados nestes tres anos e medio, polas liortas internas en que PSOE e BNG andiveron metidos, que por facer traballo de oposición ao goberno. Semella que se pasaron todo ese tempo en resolver, sen conseguilo, as crises internas provocadas pola perda das eleccións de 2009.

En segundo lugar, por enfocar a campaña electoral unicamente como un acoso e derribo ao goberno de Núñez Feijóo, sen preocuparse de presentar e defender programas de goberno coherentes e con propostas cribles para a cidadanía. 
En terceiro lugar, por presentar uns líderes de circunstancias, consecuencia, en ambos casos, de solucións en clave interna ás liortas nas que estaban, pensando non en gañar unhas eleccións senón en manter o poder dentro da propia organización. 
Así, acabaron presentando cabezas de cartel realmente moi pouco atractivos para a cidadanía. Moi lonxe, tanto por parte do PSOE como do BNG, do candidato que presentaba o PP. Tan só Alternativa Galega de Esquerda tiña un candidato capaz de competir, ou superar, en cualidades e atractivo persoal, ao candidato da dereita.
Pero sobre todo, o PP gañou as eleccións porque soubo poñer ben en evidencia aos ollos da cidadanía a difícil e complicada alternativa de goberno que se daría, de non ser eles os que gañasen as eleccións.
 Efectivamente, que por primeira vez en moitos anos o nacionalismo se presentase fragmentado axudaba a facer crible aquilo de “elixen vostedes entre un goberno e un reparto de goberno” e permitiulles volver a poñer en primeiro plano todos os erros, descoordinacións, disputas por defender as áreas de poder, a escenificación de dous gobernos independentes cando non contraditorios, polos que tanto se ten criticado ao anterior goberno bipartito PSOE-BNG.
 O que é peor, agora todo iso, dicía o PP, sería elevado ao cadrado, pois non sería un goberno bipartito, senón un cuatripartito. Nunha situación económica tan complicada como a actual, boa parte da cidadanía deulle creto a esa ameaza e optou por apoiar a aquela forza política que, de gañar, garantía un goberno estable. 
Así pois, boa parte do éxito do PP nestas eleccións ven explicado máis polos erros alleos que polos moi escasos acertos propios."                (A furada do trasno, 30/10/2012)

31/10/12

Yolanda Díaz ha sabido recuperar la mejor tradición del comunismo; su capacidad y generosidad para tejer frentes amplios que aspiran a representar una mayoría social y popular

"En Galicia hemos visto que la indignación social puede convertirse en votos si la izquierda es capaz de presentarse como una oposición real. En poco más de un mes, Alternativa Galega de Esquerda, una coalición electoral entre federalistas e independentistas, ha puesto patas arriba el mapa electoral gallego y se ha plantado con el 14 por ciento de los votos partiendo de la nada.

 Si tenemos en cuenta que el histórico BNG, libre además de su ala derecha que emigró hacia la nada, ha superado el 10 por ciento de los votos, tenemos que más del 24  por ciento de los votantes gallegos ha optado por fuerzas políticas a la izquierda del PSOE, que se ha quedado en poco más del 20 por ciento. No hay que olvidar que hace solo un mes, el CIS daba sólo un diputado a la coalición liderada por Xosé Manuel Beiras y Yolanda Díaz y que pocos éramos entonces los que pensábamos que AGE podía pasar de los dos o tres escaños.

Los únicos activos que se le presuponían a la Syriza gallega eran el impulso federal de Esquerda Unida (que en las generales había obtenido un resultado digno en Galicia y a la que las encuestas daban una representación testimonial en la cámara legislativa gallega) y el carisma de un Xosé Manuel Beiras que, aunque veterano, podría robarle algunos apoyos al BNG. 

Muchos querrán decir ahora que lo que se ha producido es una recolocación de los votos nacionalistas, pero basta leer los resultados con atención para darse cuenta de que Beiras es mucho más que una imagen que se lleva votos propios del BNG y que AGE es mucho más que una fuerza nacionalista tradicional aliada con Esquerda Unida por mera conveniencia. Puede que incluso algún que otro cuadro de la coalición, cegado por la miopía y la mediocridad propia de muchos fontaneros lo vea así, pero por suerte la política a veces vuela más alto que los burócratas.

Beiras ha demostrado ser mucho más que la historia reciente del nacionalismo gallego, revelándose como un dirigente de altura, capaz de identificar las contradicciones y las posibilidades políticas del tiempo presente. Los que desprecian la formación intelectual en la política han saboreado la amargura de una lección que no olvidarán; que los dirigentes, para ser tales, están obligados a estudiar y a asomar la cabeza por encima de la vida interna de partido.

Beiras nunca ha dejado de estudiar y su paso por los foros sociales y su cercanía a los movimientos le han hecho entender muy bien lo que significó el 15M y lo que significa una crisis de régimen. Los fontaneros pueden ganar congresos pero para ganar en política hace falta algo de esa inteligencia que el genio sardo llamaba orgánica y que sirve para conectar con el pueblo.

Yolanda Díaz, por su parte, ha sabido recuperar la mejor tradición del comunismo; su capacidad y generosidad para tejer frentes amplios que aspiran a representar una mayoría social y popular en un momento histórico en el que la resistencia democrática frente a un fascismo con rostro de tecnocracia, es la mejor receta para que la izquierda pueda aspirar a algo más que a un tercer espacio.

 La refundación de la izquierda que muchos despreciaron como una jugada tacticista de sus promotores, ha tenido en Galicia una etapa estratégica crucial.

La prueba de lo que digo es que una coalición política con escasísimos recursos ha sido capaz de llenar mítines y de movilizar, en poco más de un mes, una ilusión social que se ha transformado, sobre todo en los núcleos urbanos, en la oposición viva al Partido Popular. 

 Los portavoces de AGE han movilizado la conciencia nacional gallega mejor que nadie pero, sobre todo, han apuntado contra la política de las élites, con un estilo incorrecto, rompedor, pidiendo cárcel para los banqueros y los corruptos y haciendo propios buena parte de los mensajes y el estilo que la movilización social de los últimos tiempos ha incrustado en una parte importante de la sociedad.

Hay que tomar nota además de algo que en América Latina saben desde hace tiempo y que AGE ha manejado tan bien como su referente griego; contar con buenos portavoces. Presentar buenos candidatos es mucho más que jugar con la imagen y el carisma como elementos de marketing político. Los buenos candidatos son la pieza imprescindible para que los discursos se conviertan en motores que organicen la indignación social."                    (Pablo Iglesias – Público.es, en Attac España, 28/10/2012)

29/10/12

En Coruña, la suma de izquierda y nacionalistas, sigue superando al PP

"Significativa es sobre todo la ciudad de A Coruña, referente principal de los progresistas y bastión hasta ahora del PSdeG-PSOE, para hacer una radiografía del voto urbano en Galicia. Las tres fuerzas de izquierda y nacionalistas hubiera logrado, de aliarse, su mejor resultado en 15 años: 57.929 votos, el 47,7%, casi ocho puntos más que los alcanzados por el PP en solitario.

 Pero hubo un vuelco en las votaciones del electorado coruñés: castigaron con menos respaldo a los tres partidos tradicionales en Galicia durante las dos últimas décadas (PP, PSOE y BNG), y emergió con fuerza la coalición de Beiras y IU así como la desafección del electorado. Casi el 39% de los coruñeses no acudió a las urnas. Y fueron más (9.427) los que sí se movilizaron para votar en blanco o nulo que los que depositaron la papeleta del Bloque.

El hundimiento de los socialistas, hegemónicos durante 26 años en la alcaldía de la ciudad, y del BNG es especialmente destacado. Pero también lo es la caída de apoyos del PP de Carlos Negreira. Uno de cada diez votos que perdió Feijóo en Galicia con respecto a las elecciones de 2009 (102.000 en total) fue en la capital coruñesa, gobernada por primera vez en democracia por su partido.

 Y es la urbe en la que menor porcentaje de sufragios cosechó el PP gallego, 39,6%. Aunque Negreira consiguió revalidar la hazaña de las municipales de 2011 al ganar en todos los barrios de A Coruña y en el 96% de las mesas electorales, no revalidaría mayoría absoluta en unos comicios locales.

 Y eso que los socialistas coruñeses perdieron el doble de votos que el PP (20.000) y se quedaron por primera vez por debajo de la barrera del 20%. El batacazo es enorme para la mayor agrupación local del PSOE en Galicia. Una de las claves fue la gran desmovilización y cabreo de los militantes coruñeses después de que la Ejecutiva socialista de Pachi Vázquez impusiera en la candidatura a representantes de la ciudad que menos apoyos recabaron de su agrupación.

 “Claro que eso dejó heridas grandes, ya podemos hacer primarias, secundarias y terciarias, si no se respeta la voluntad de los militantes locales, no se movilizan y eso es imposible de reanimar”, cuenta un dirigente de la ejecutiva local coruñesa.

Otro factor en el análisis del PSOE coruñés, desbancado de la segunda plaza por la coalición de Beiras y EU, que logró un punto y 1.361 sufragios más que los socialistas: en AGE “está, por Anova [los escindidos del BNG que siguieron a su veterano exlíder] el Bloque histórico” de A Coruña. Es decir, el exteniente de alcalde Henrique Tello y otros dos exconcejales nacionalistas que gobernaron con el PSOE hasta 2011. 

“Todos los votos que perdimos nosotros y el BNG fueron directamente a la coalición de Beiras”, razona la líder local del PSOE, Mar Barcón. Y además está EU, que logró hace año y medio en solitario el hito de entrar en el Ayuntamiento coruñés con un concejal. El BNG, tras las escisiones internas, se llevó en A Coruña su peor resultado urbano.

 Para Barcón, “es esperanzador” que la suma de izquierda y nacionalistas siga superando al PP. Pero su mayor preocupación, reseña, está en que los socialistas recuperen “un discurso urbano y su alianza natural con la Galicia más dinámica”.             (El País, Galicia, 24/10/2012)

24/10/12

Las cifras de participación en estas elecciones han sufrido el mayor descenso de la democracia

"Hasta este mismo año, en todas las elecciones se han contabilizado para las estadísticas del censo electoral tanto a gallegos residentes en la Comunidad como en el extranjero. Bien, incluso el INE daba como siempre el total para estas elecciones (aquí), y la Xunta sin embargo, ofrece datos comparativos basándose sin duda en otro modelo estadístico (aquí), el definitivo de 2009. 

El censo 2012 era de 2.696.513. O lo que es lo mismo, unos 5.000 gallegos con derecho a voto más que en 2009.

 ¿Entonces cómo es posible que el porcentaje de abstención, por ejemplo, sea tan parecido cuando han participado 238.541 gallegos menos? ¿Cómo se puede hablar de un porcentaje de participación del 63,8% cuando utilizando el mismo sistema estadístico de los pasados comicios en realidad es del 54,42%? ¿Cómo se puede hablar de reválida gallega del gobierno del nefasto Rajoy, cuando el PP ha caído un 17,5% en voto?

Esto es lo interesante:

Censo de 2009: 2.691.570 Participación: 1.706.198 (63,39%) Oficial 64,43%
Censo de 2012: 2.696.513 Participación: 1.467.657 (54,42%) Oficial 63,80%

¿Cómo se come que los cálculos se hayan hecho sobre 2.300.335 para estadísticas?

P.S. El CERA supondrá una participación de 30.526 posibles votantes (algo más de un 1,5% del total), pero la cifra del censo se mantendrá intacta, por lo que los resultados que se muestran aquí son prácticamente definitivos. 

 Lo vergonzoso de todo esto es, que en todos los medios e incluso en la Xunta de Galiza se están comparando datos provisionales con definitivos. Este “error”, hace que las cifras de participación parezcan similares, cuando han sufrido el mayor descenso de la democracia. Tampoco se ha querido hablar de estadísticas de voto sobre el censo, e incluso de porcentajes de caída de los partidos, pero para eso estamos nosotros.

Así, los porcentajes comparativos reales, a falta de un posible 1,5% de los votos “CERA” son estos:

El PP pierde un 17,5% de los votos.
El PSOE pierde un 44% de los votos.

Más…

La participación ha caído 8,97 puntos porcentuales. Lo que es aproximadamente un 14%

Más…

El PP que gobernará con mayoría absolutísima, representa al 24,25% de los gallegos.
El PSOE que es la segunda fuerza en la Xunta, representa al 10,89% de los gallegos.

El total de las fuerzas con representación parlamentaria en Galicia representan al 47,95% de los gallegos.  (...)
Otra pregunta más. ¿Por qué el resto de grupos no ha puesto el grito en el cielo?"         (Paco Bello, Iniciativa Debate, Rebelión, 24/10/2012)

23/10/12

La Xunta manipula los resultados de participación en las elecciones gallegas

"Poco antes del cierre de las urnas en los recientes comicios en Galicia, aproximadamente a las 17:00 de la tarde, los medios comenzaban a anunciar el desplome, hasta ese momento, del índice de participación en casi 7 puntos en relación a las anteriores elecciones del año 2009. 

Pero el rumor desapareció repentinamente cuando a partir de las 20:00 el portal de la Xunta de Galicia comenzó a ofrecer los primeros datos oficiales, indicando que tal índice habría sido del 63,80%, solamente un 0,63% inferior al anterior, 64,43%, cifra que aparece en el portal de la Xunta al lado de la actual, probablemente con la intención de contrastarlos. Todo parecía volver a la normalidad.

No obstante, había un dato allí que no cuadraba, pero que parece haber pasado casi totalmente desapercibido: se indicaba que el número total de votantes contabilizados era solamente de 1.467.657, muy inferior al anterior, que fue de 1.706.198. 

¿Cómo es posible que el índice de participación hubiera sido prácticamente el mismo que en 2009, mientras que el total de votantes habría disminuido en 238.541 electores? Además, si el índice de participación no hubiese variado prácticamente, ¿cómo es posible que el PP obtuviera casi el mismo porcentaje de votos que antes cuando el total de votos a esa sigla había caído de 789.427 a 653.924, un descenso de 135.493 votos o 17,2%?

 Los datos oficiales sobre el censo electoral hablaban de un ligero aumento en el número total de votantes en relación al año 2009. Por lo tanto, la participación no habría podido ser la misma que en 2009, con un censo similar y un número total de votantes inferior en 238.541 electores. Al menos si se estuvieran aplicando los mismos criterios de cómputo que en los anteriores comicios.

Pero al parecer no se estaban usando los mismo criterios. El problema es que tampoco se ve por ningún lado una explicación oficial sobre los métodos utilizados, ni los medios parecen haber dicho una sola palabra acerca de esa evidente inconsistencia en las cifras oficiales.

Aparentemente la causa de esa inconsistencia es que, por alguna razón que no queda clara, el censo electoral que se está utilizando en estos comicios como base para medir el índice de participación se basa solamente en el total de votantes inscritos en Galicia, 2.300.335 electores según las cifras ofrecidas en el portal de la Xunta, sin incluir a los gallegos residentes en el extranjero, que serían 397.284, tradicionalmente con un bajo índice de participación, mientras que en los anteriores comicios el censo incluía a ambos contingentes. 

Por lo tanto, el índice de participación ofrecido por la Xunta en estos comicios no sería comparable al del año 2009, que tenía como base a todos los votantes censados, tanto dentro como fuera de España. El porcentaje de participación ofrecido, 63,80%, habría entonces que compararlo con el porcentaje correspondiente a los votantes residentes en Galicia en los comicios del 2009, que resultó ser de 70,4%. 

Esta es la cifra que debería aparecer en el portal de la Xunta para contraste con la actual, no la de 64,43%. En ese caso todos podrían ver que habría habido un descenso en la participación de 6,6 puntos porcentuales, no de 0,63 puntos.

 Por otro lado, si utilizamos el mismo criterio que en 2009, y añadimos a los votos ya escrutados los votos emitidos en el exterior, pero que aún no han sido contabilizados, oficialmente 30.526, obtendríamos un total de 1.498.183 votantes para un censo de 2.696.513 electores, lo que correspondería a una participación del orden de 55,56%. Eso vendría a suponer un descenso en el porcentaje de participación de casi 9 puntos en relación a los comicios anteriores, y no de 0,63 puntos como ahora anuncian los medios.

Lo que se ha publicado en los medios, por lo tanto, no es la noticia de un desplome en la participación electoral en Galicia, que es lo que realmente sucedió, sino de unos hechos que son totalmente falsos.(...)

 El hecho es que lo que parecía estar a punto de transformarse en una avalancha de comentarios acerca del desplome en el índice de participación, desapareció casi por encanto tras la aparición de esos datos engañosos y contradictorios en la página oficial de la Xunta.

 En consecuencia, la imagen que finalmente se ha impuesto acerca de la participación en las elecciones gallegas es la opuesta a la real, permitiendo que el presidente de la Xunta declarara en tono triunfalista que "no es habitual que en una crisis como ésta, un Gobierno reciba tanto apoyo… Nunca olvidaré esta noche hasta que descanse en esta tierra gallega".

 En realidad, su partido ha perdido 135.493 votos, y solo la ley D’Hont y la elevada abstención ha permitido que el PP se alce con la mayoría absoluta. De hecho, menos del 25% , es decir uno de cada cuatro gallegos, ha dado el voto a su partido.

Pero, aunque sea falsa, lo que cuenta aquí es que la opinión pública se ha quedado con la imagen de una participación electoral relativamente robusta en Galicia, a pesar de la crisis, y de un rotundo éxito del actual gobierno, que de esa forma podría así legitimar ante esa misma opinión la continuidad y hasta acentuación de su política de recortes y represión.

Pero quizá más inquietante aún sea observar la facilidad con que, en un tema de tanta exposición pública y mediática, se puede engañar a tanta gente con un simple juego de manos matemático que al parecer han sido realizado intencionadamente por la misma Xunta."             (José Luis Vivas, Rebelión, 23/10/2012)

Las elecciones gallegas y vascas dejan un panorama a la griega: La derecha mantiene su fortaleza, mientras el batacazo del PSOE deja a la izquierda transformadora como principales fuerzas de la oposición

" Y es que las elecciones gallegas y vascas dejan un panorama a la griega: La derecha mantiene su fortaleza, mientras el batacazo del PSOE –gran perdedor- deja a la izquierda transformadora (AGE-BNG y EH Bildu) como principales fuerzas (en votos) de la oposición. El PSOE ve como su izquierda le da el sorpasso, apoyada precisamente en la estela de movimientos sociales y de la creciente hegemonía de un discurso crítico con el bipartidismo.

 De esta forma, estas elecciones han reforzado tanto el voto del ‘miedo’ (la seguridad que buscamos en la autoridad y en los partidos ‘conservadores’ del PNV y del PP) como el de la ‘rabia’ (las ‘Syrizas’ gallegas y vascas, el cambio radical frente a un régimen en crisis). Lo explica Isaac Rosa: “En momentos de grave crisis sólo caben votos duros, de los que se traen ya de casa apretados en el puño”.

 Añade que “los votantes de derecha eligen partidos de derecha-derecha; los de izquierda exigen partidos de izquierda-izquierda; los nacionalistas vascos o gallegos, escogen el discurso soberanista; los nacionalistas españoles, optan por la bandera española”. En este contexto, no hay que olvidar el papel de la abstención (36,2% en Galiza, 34,17% en Euskadi; casi tanto como los dos principales partidos juntos), la opción de la desesperanza, la que cree que no se puede cambiar nada.

 Ésta llega incluso a Gipuzkoa, donde gobierna EH Bildu, que pierde 10.000 votos en el último año. También se abre paso el ‘que se vayan todos’, como en Galiza donde la suma de votos en blanco, votos nulos y Escaños en Blanco (segunda fuerza extraparlamentaria) asciende al 6,43%.  (...)

La izquierda ha conseguido recuperar los niveles de voto del comienzo de la Transición y de la crisis política y económica de mediados de los 90. Entonces su ciclo lo cerró bruscamente un período de expansión económica que catapultaría al PSOE, primero, y al PP, después, a gobiernos y ayuntamientos. Ahora, la crisis y la descomposición del régimen, lejos de cerrarse, parecen sólo estar comenzando. 

Por ello, hay espacio político para una Syriza en el Estado. Pero ese crecimiento de la izquierda no vendrá por sí solo: Izquierda Unida (y otros partidos de la izquierda) deberían de resistirse a la tentación de análisis triunfalistas: Ellos no ocupan necesariamente el espacio de AGE o Bildu en sus territorios. Diego Valderas (vicepresidente de Andalucía y líder de IU) no se parece a Beiras, sino a Francisco Jorquera (el candidato del BNG que siempre trabajó para su partido).

 Frente a la estabilidad de Bildu, las coaliciones de IU en País Valencià, Baleares o Asturies saltaron por los aires. Las CUP catalanas recogen más la indignación que ICV o Esquerra. Pocos de los candidatos de estas izquierdas pueden presumir de una ética intachable o de un perfil profesional como el de Beiras o Mintegi (¿cuáles serían los resultados de una candidatura en Andalucía encabezada por Sánchez-Gordillo?). 

La pregunta entonces parece clara: ¿se puede abrir este espacio en el Estado? Tal vez, pero la contundencia en el discurso, la ética y no profesionalización de los candidatos, la conexión con el caldo de cultivo post15-M o la coherencia y credibilidad para disputar el poder al PSOE y al PP tendrán que volver al primer plano."            (Daniel Ripa, Periódico Diagonal, Rebelión, 23/10/2012)

22/10/12

Elecciones en Galicia... un acelerón en su decidido caminar hacia el suicidio

-  “Feijóo ha provocado con su mandato de estos cuatro años un Prestige económico y social en Galicia sin precedentes, por acción u omisión de gobierno, pero los gallegos han premiado su ineptitud, como antes habían hecho los valencianos en Valencia premiando la corrupción del PP: allí triunfó la famosa política de banquillo, de banquillo de los acusados, y aquí el caciquismo goza de una espléndida salud.”               (Manolo Saco , eldiario.es,22/10/2012)


-   “Pero si por algo quedan marcadas estas elecciones es por el pasotismo de la sociedad gallega ante la cita electoral. La abstención ha sido del 36,35%, es decir, más de 794.000 gallegos han decidido quedarse en casa porque ninguna alternativa les ha convencido para ir a depositar su voto.

A este número hay que sumar los más de 70.000 votos nulos o en blanco. Hay que recordar que el partido más votado no supera los 630.000 ciudadanos que le apoyan.

Las cábalas matemáticas explican que el próximo presidente de la Xunta lo será con el apoyo del 27% de los gallegos llamados a las urnas. Pese a esta cifra, en términos políticos los resultados se venderán como un refuerzo de las urnas a los recortes del Partido Popular, lo que podría decidir la petición de un rescate económico a Europa y colocar en una situación de privilegio dentro del partido a Núnez Feijóo.”    (máspúblico, 21/10/2012)


-   "Es precisamente el feudo urbano el que ha potenciado a Beiras hasta convertirse en la tercera fuerza. En la capital herculina, AGE superó el 20 % de los votos, un éxito arollador que desplazó a PSOE y BNG a puestos secundarios. La misma situación la logra en Santiago y en Ferrol, donde firma un empate técnico con los socialistas, con un voto más el PSOE. y es en Vigo donde tiene su principal granero de votos, con más de 28.000 papeletas. Los votos urbanos suponen la mitad de los 200.000 sufragios acumulados por Alternativa."              (La voz de Galicia, 22/10/2012)


-  "Casi una de cada dos personas que votó al BNG en el 2009 decidió darle la espalda en estas elecciones. Es una de las principales conclusiones que se pueden extraer de los resultados. Pasó de recibir más de 270.000 papeletas a rondar los 145.000.

El BNG se desploma."    (La Voz de Galicia, 22/10/2012)


-   "Las urnas han dado al PSdeG un duro correctivo. Los socialistas han perdido siete de los 25 escaños que habían obtenido la última vez que se presentó Emilio Pérez Touriño, en las que el bipartito perdió la Xunta. Muy significativo es también el retroceso en número de votantes. La formación liderada por Pachi Vázquez pierde 239.646, un poco menos de la mitad del apoyo obtenido en el 2009."         (La Voz de Galicia, 22/10/2012)


-   "Es la primera vez que A Coruña, la provincia con más votantes y más diputados en juego (24 de los 75 de la Cámara autonómica), acude a unas elecciones gallegas con el PP gobernando con mayoría absoluta sus tres ciudades. Y el partido de Alberto Núñez Feijóo asienta, al retener el 45% de los votos emitidos, su liderazgo en lo que ha sido el principal granero de votos de la izquierda y los nacionalistas.

Pero Alternativa Galega de Esquerda (AGE) le arrebató ayer al PP el protagonismo en la provincia: la coalición liderada por Xosé Manuel Beiras y Yolanda Díaz, de Esquerda Unida, desbancó a los socialistas en sus hasta ahora más firmes bastiones de voto urbano, alzándose a la segunda plaza en A Coruña, Santiago y Ferrol. Aunque en esta última ciudad fue por un único voto.

Los populares, pese a perder más de 53.000 papeletas desde 2009, logran aumentar de 12 a 13 escaños su representación en la Cámara. Pero perdieron en la capital gallega y en A Coruña hasta cuatro puntos en esta última legislatura, la primera de Feijóo al frente de la Xunta. (...)


La abstención, un 38%, en la provincia tan solo subió un punto. Pero se dispararon los votos en blanco o nulos, que superaron el 5%, el mínimo para entrar en el reparto de escaños de aglutinarlos una formación."         (El País, 22/10/2012)



-   “De la nada a nueve escaños. Una heroicidad. El regreso de Xosé Manuel Beiras al Parlamento de Galicia es la noticia de las elecciones gallegas, más allá de la evidente debacle de un PSOE en el que muchos ya propugnan la necesidad imperiosa de una catarsis.

Galicia ha votado pasado. Gana el heredero de Fraga, posible sucesor de Rajoy, otro vástago del padre fundador del PP. Vuelve un hombre de 76 años aupado a segunda fuerza política gallega con votos urbanos, jóvenes y bien preparados.

La paradoja es clara. La Galicia salida esta noche de las urnas evoca aquella de Fraga en 2001, cuando superó los 40 escaños. Un electorado que sólo vota candidatos conocidos frente a la irrelevancia de Pachi Vázquez y Francisco Jorquera.

"Somos el motor de un nuevo ciclo histórico en Galicia", proclamó anoche Beiras, olvidando quizá que sus 76 años no le permiten ser una esperanza de futuro para liderar una oposición que necesitará muchas ideas, futuro y encanto para volver a romper la hegemonía conservadora.”                 (Salomé García , eldiario.es, 22/10/2012)



-   "La soberbia victoria alcanzada en las elecciones de ayer por Alberto Núñez Feijoo (41 PP, 18 PSOE, 9 AGE y 7 BNG) nos sitúa en un tiempo distinto del que creíamos estar; demuele todos los tópicos sobre la desafección partidaria y el castigo a las políticas de austeridad; presagia una legislatura plomiza y sin el más mínimo sobresalto; y, lejos de suponer el fin del marianismo político, deja a la oposición tripartita absolutamente desestructurada, sin líderes que echarse al coleto, y obligada a reinventarse en su organización e ideología sin tener en cuenta las escuálidas nomenclaturas hasta ahora dominantes.

 Y es que con 41 escaños para el Gobierno, 9 para la oposición, y 25 en el limbo de los justos, Alberto Núñez Feijoo -cuyo discurso sobre Galicia roza la simpleza absoluta- se convierte en el líder más incontestable que tuvo Galicia desde Breogán hasta hoy por la mañana.

Digo que estamos en un tiempo distinto porque, cuando creíamos estar en las primeras elecciones del tiempo de Rajoy, en las que el PP debía sufrir el enorme desgaste del programa incumplido, de los recortes indiscriminados, del titubeo infinito y de los problemas históricos recuperados, resulta que aún estábamos en unas elecciones contra Zapatero, que acaban de señalar al pobre Pachi Vázquez como el gran pagano de esta orgía de demagogia y estupor que nos llega a los ciudadanos envuelta en una legitimidad incontestable. (...)

¿Y Galicia? Galicia bien, gracias, después de celebrar unas elecciones en las que podía pasar de todo y solo pasó, en expresión de Andreotti, «lo contrario de todo». Porque, ante un gallego resignado, hasta la crisis se amaina."          (Xosé Luis Barreiro Rivas, La Voz de Galicia, 22/10/2012)


-   “La derrota del BNG es más dolorosa que todas las que venía acumulando desde hace varios años porque se produce con sangre de su sangre: no es la abstención la que se lleva sus escaños y sus votos, sino una coalición nacida casi de la noche a la mañana y liderada por quien fuera uno de sus fundadores y de sus líderes históricos. 

Alguien deberá plantear en el interior del BNG qué graves errores han podido cometer para que una coalición improvisada y de futuro más que incierto haya podido pegarle tal bocado electoral.

La segunda gran derrota, aunque la primera en importancia para el futuro de España y de Galicia, ha sido la del Partido Socialista, que pierde un tercio de sus votos y se coloca en una peligrosísima rampa de salida: la que podría llevarlo a convertirse en un partido políticamente irrelevante. 

Su fiasco de ayer, que no puede endosarse en exclusiva a su candidato sino a todo el actual equipo dirigente del partido, es la muestra trágica de cómo un grupo de políticos profesionales que piensan mucho más en su futuro personal que en el de su partido y su país han dilapidado el valioso patrimonio que otros más generosos que ellos les habían transmitido.”            (Roberto L. Blanco Valdés, La Vozde Galicia, 22/10/2012)

 
-   “... los resultados de Beiras, con una candidatura que se armó hace mes y medio, tumban muchos mitos de la politología pret a porter actual y dejan a la altura del betún a alguno de los grandes profetas de esa ciencia en Galicia, expertos que el lunes asesoran a la gran esperanza nacionalista, el jueves adiestran al aspirante accidental del PSdeG y el sábado por la noche dan vueltas en las norias de la telebasura. (…)

La resurrección del viejo profesor de Economía, enterrado por el quintanismo, pero que ahora, es cierto, se podrá morir tranquilo, evidencia la ruptura de una buena parte de la ciudadanía con la clase política actual. Que no con los políticos. 

Al margen de la vigencia de su ideario, Beiras es el último mohicano de una generación quizás idealizada por el paso de los años, pero que carecía de los principales defectos que han llevado a la sociedad a romper con ese gremio.”        (Tomás G. Morán, La Voz de Galicia,21/10/2012)