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2/12/24

O Sergas é condenado por unha morte por infarto tras facer a triaxe unha administrativa que descartou urxencia

 "O Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG) vén de condenar o Sergas a indemnizar con 20.000 euros á parella dun home que faleceu dun infarto no centro de saúde de atención primaria de Lalín en setembro de 2019. A vítima, segundo consta na sentenza, acudira a urxencias do mesmo centro seis horas antes, pero "na triaxe, realizada por unha administrativa, non se lle comunicou á médica o motivo de demanda de atención inmediata", salienta o TSXG. Ante as súas dores abdominais, de testículos e náuseas, o home foi derivado a esperar a que houbese un oco entre os pacientes xa citados. Finalmente, o home decidiu non esperar, regresar á súa casa e acudir pola tarde, xa con cita, ao centro de saúde, onde faleceu.

Os maxistrados entenden que se produciu unha perda de oportunidade derivada "da falta de comunicación debida pola administrativa á facultativa dos síntomas que presentaba o doente para facer posible unha valoración médica dos mesmos que determinase o seu carácter ou non de urxentes aos efectos de prestar unha atención máis inmediata". O alto tribunal galego considera que "as oportunidades ou expectativas para o enfermo serían outras" se en lugar dunha administrativa fose un médico o que valorase a situación do paciente. Por iso, aplica, ante esa "incerteza", a doutrina da perda de oportunidade, "que implica a privación de expectativas ou incerteza no resultado de actuar de forma distinta a como realmente se fixo".

Os xuíces entenden probado que o afectado acudiu a urxencias do centro de saúde polos seus propios medios, sobre as 13:24 horas, e, tras ser remitido á sala de espera por estar a facultativa que o tería que asistir atendendo aos pacientes con cita programada, "cansado de esperar, reiterou a solicitude de atención urxente e, ao non ser inmediata, pediu  cita para esa mesma tarde, rexeitando a que se lle ofrecía ás 15 horas para coller a das 18:50". Cando xa non estaba no centro foi chamado, para ser atendido, ás 14:48 horas. 

Pola tarde, o paciente chegou directamente á sala de espera e agardou a que a súa médica de cabeceira o chamase á consulta. Foi entón, segundo consta na resolución do TSXG, cando se desmaiou inesperadamente no centro de saúde. A pesar de que recibiu asistencia nese momento e de que se mobilizou a un helicóptero do 061, morreu tras 45 minutos de infrutuosa reanimación.

Os maxistrados salientan que "si existiu unha actuación constitutiva dunha perda de oportunidade para o doente", á vez que destacan que "non pode obviarse que a falta de atención inmediata veu motivada polo feito de que a administrativa que o atende á chegada ao centro de saúde, segundo ela mesma indicou, non considerou de gravidade o estado do paciente, manifestando que, de feito, aínda que apuntou como urxente a asistencia, nin sequera comunicou á facultativa os síntomas que referira". Así, indican que, "quizais, aínda que ela non os valorou como graves, a médica podería consideralo doutro xeito (e máis atendendo aos antecedentes médicos do paciente)". A sentenza non é firme, pois contra ela cabe presentar recurso de casación ante o Tribunal Supremo."               (Praza Pública, 30/10/24)

6/6/24

La eterna espera de los pacientes oncológicos del CHUS: “Salimos del médico sin cita” El "deterioro alarmante" del servicio les ha llevado a alzar la voz y compartir sus historias, con esperas de más de seis meses

 "Pacientes oncológicos del Hospital Clínico de Santiago han compartido este lunes sus historias particulares para denunciar la situación que sufre el servicio de Oncología de este centro, algo que ya llevaron anteriormente ante la Valedora do Pobo, y que, afirman, a pesar de las medidas implantadas sigue “deteriorándose de manera alarmante”.

Según ha denunciado la asociación de Pacientes y Usuarios del CHUS, a pesar de la implantación de ‘peonadas’ por las tardes para aliviar los atrasos, hay retrasos en consultas de revisión que sobrepasan los seis meses.

“Los pacientes seguimos saliendo de nuestras consultas de revisión sin una cita fijada, ya que se nos introduce en el sistema de ‘buzón’ y quedamos en un limbo en el que ni figuramos en ninguna lista de espera ni sabemos cuando seremos atendidos”, aseguran.

Este sistema de ‘buzón’, apuntan, incluye a “todos los pacientes que requieren atención especializada a través de una consulta externa” y en él permanecen “un tiempo indeterminado sin conocer en que momento” van a ser citados, aunque su dolencia “requiera una atención clínica pautada y en los tiempos debidamente establecidos por los protocolos, como acontece con los pacientes de cáncer”. “La administración, al establecer como norma legal el principio de la estabilidad de las agendas, está limitando la arbitrariedad y discrecionalidad en los tiempos de atención”, denuncian.

Los pacientes consideran que esta situación, además de “vulnerar la normativa de la propia consellería”, añade “más incertidumbre a la ya complicada situación de los enfermos” y critican que pretenda ponerse “una solución puntual” a lo que consideran “un problema estructural”.

Además, en las últimas semanas, la asociación de pacientes está recibiendo testimonios de usuarios del servicio de Oncología en tratamiento activo, afirmando que “el colapso en el hospital de día es total, ya que pacientes enfermos de cáncer deben esperar hasta 10 horas para poder recibir su tratamiento de quimioterapia”.

Un “problema de revisiones”

El conselleiro de Sanidade, Antonio Gómez Caamaño, ha asegurado este lunes que ya se están tomando medidas para solucionar la situación del servicio de Oncología del CHUS, aunque, ha apuntado, “lo que es realmente urgente y prioritario se cubre rápidamente” y lo que existe es “un problema de revisiones”.

A preguntas de los medios tras un acto en Santiago, Gómez Caamaño ha afirmado que es “especialmente sensible” a este problema, dado que su puesto antes de ser conselleiro era el de jefe de oncología radioterápica en este complejo, y ha confiado en que la nueva gerencia del área sanitaria sirva también para “replantearse todo”. “Yo creo que con las medidas que se están tomando ya y las que se puedan tomar en el futuro, la situación mejorará, sin ninguna duda, y esperemos que en un plazo más breve que largo”.

El conselleiro ha precisado también que las revisiones con retraso “no son de pacientes en medio del tratamiento” si no que “tienen que ir cada seis meses o una vez al año”. “El problema que tenemos ahora es un problema de revisiones, de revisiones de pacientes que han sido tratados de un cáncer, que están curados, la mayoría, y siguen las revisiones”, ha puntualizado.

Gómez Caamaño ha relacionado esta situación con “el éxito de la medicina”, dado que “cada vez sobreviven más pacientes” al cáncer y esos pacientes “necesitan sus consultas y sus revisiones”. “A lo mejor es que no estamos todavía preparados para asumir ese éxito”, ha dicho el conselleiro, añadiendo que “habrá que pensar a lo mejor como manejarlo, como manejar ese tipo de consultas de largos supervivientes en todos los hospitales de Galicia”."             (enfoques.gal, 14/05/24)

1/5/24

La cola del cáncer en el hospital de Santiago: “¿Quién puede pagar un TAC y una revisión en la privada cada cinco meses?”... El número de personas a las que el hospital de Santiago no está sometiendo a las revisiones oncológicas prescritas se desconoce. La gerencia del centro dependiente del Servizo Galego de Saúde (Sergas) no lo revela. Un grupo de 15 afectadas, todas mujeres, han decidido movilizarse... “La plantilla no puede ser la de hace 10 años”... EL PAÍS ha hablado con afectadas que están con medicación hormonal. Mirian, de 39 años, toma este tipo de fármacos... tenía que tener una revisión en octubre... la cita no llegó hasta el pasado febrero y solo después de que su ginecóloga, indignada, levantase el teléfono y llamase al servicio de oncología del CHUS. Surtió efecto... su angustia continúa ante la incertidumbre de si llegará a tiempo la siguiente cita, la de mayo

 "A Milagros G. F. le detectaron cáncer de colon en 2022 por un cribado de la sanidad pública. Llegó la quimio, la operación y luego más quimio. Esta gallega de 59 años arrancó 2023 sin el tumor en su cuerpo, pero su oncóloga del Complexo Hospitalario Universitario de Santiago (CHUS) le advirtió de que había que estar alerta: cada cinco meses, TAC y revisión. No ha sido así. Desde que acabó el tratamiento hace casi año y medio, su médica solo la ha visto una vez. Le tocaba en febrero, pero aún no le han dado cita. Confiesa sentir pánico a que el cáncer “vuelva a salir y, como es muy agresivo, ya no tenga solución”. Su hermano acaba de morir por la misma enfermedad. Ella es solo una de las afectadas por el atasco de las revisiones en el servicio de oncología de este hospital público, un problema que se arrastra desde hace dos años y que está amargando la vida a las pacientes y supervivientes al cáncer del área sanitaria de Compostela. “¿Quién puede pagar un TAC y una revisión en la privada cada cinco meses? Eso no hay bolsillo que lo resista”, protesta Milagros.

El número de personas a las que el hospital de Santiago no está sometiendo a las revisiones oncológicas prescritas se desconoce. La gerencia del centro dependiente del Servizo Galego de Saúde (Sergas) no lo revela. Un grupo de 15 afectadas, todas mujeres, han decidido movilizarse. Han unido fuerzas a través de la Asociación de Pacientes e Usuarios do CHUS y, además de varias reclamaciones particulares, han presentado una queja colectiva ante la Valedora do Pobo (equivalente gallego al Defensor del Pueblo). El portavoz de esta entidad, Fernando Abraldes, denuncia la “absoluta vulnerabilidad” de las pacientes, víctimas de un incumplimiento de sus derechos sanitarios que tienen además para ellas un “precio psicológico”. La causa, sostiene, es un “problema estructural” de insuficiencia de plantilla. “Se están vulnerando protocolos clínicos” y la cola del cáncer en la capital de Galicia es ya “un problema de naturaleza legal serio”, alerta. Abraldes exige al hospital que “redimensione” el servicio de oncología y lo adapte a la demanda creciente: “La plantilla no puede ser la de hace 10 años”.

La gerencia del hospital defiende la “excelente calidad asistencial” del área de oncología y asegura que cuenta con “unos tiempos de diagnóstico y tratamiento a la altura de los servicios más prestigiosos de España”. Reduce los retrasos en las consultas a una incidencia puntual de los “últimos meses” y los atribuye a la “imposibilidad” de cubrir las “ausencias” de los oncólogos porque “no hay” médicos con esta especialidad en las listas de contratación. Sus responsables han impulsado un plan de peonadas (horas extra) para intentar recortar las esperas fijando citas por las tardes. Sostienen que esta medida iniciada a principios de abril “está permitiendo un incremento importante de la actividad diaria”. Tanto la asociación de usuarios del centro como las afectadas consultadas por este periódico creen, sin embargo, que el remedio no será suficiente debido a la demanda creciente y la magnitud del atasco. La crisis ha estallado justo cuando acaba de tomar posesión un nuevo conselleiro de Sanidade, Antonio Gómez Caamaño, que procede precisamente del Área de Oncología de este hospital, donde era jefe del Servicio de Oncología Radioterápica.

La gerencia sostiene que las demoras no afectan a ningún paciente en tratamiento, pero EL PAÍS ha hablado con afectadas que están con medicación hormonal. Mirian, de 39 años, toma este tipo de fármacos desde junio de 2023 después de un cáncer de mama de origen genético y una doble mastectomía. Esa terapia, que tiene efectos secundarios y precisa ajustes, tenía que haber sido revisada en octubre. Para ello, en septiembre se hizo una analítica y una densitometría ósea. Pero la cita no llegó hasta el pasado febrero y solo después de que su ginecóloga, indignada, levantase el teléfono y llamase al servicio de oncología del CHUS. Aquel día la doctora advirtió a su interlocutor de que su paciente tenía pendiente una consulta “muy importante” y que no la dejaría marchar de su despacho sin una cita. Surtió efecto. Con todo, Mirian duda de que su revisión de febrero se haya hecho en condiciones porque las pruebas estaban desactualizadas. Y su angustia continúa ante la incertidumbre de si llegará a tiempo la siguiente cita, la de mayo: “Es un sinvivir. Tengo un camino muy largo por delante y, aún encima, estos retrasos con las citas lo alargan y dificultan más”.

En estas colas del cáncer, hay un tormento que a Milagros G. F. le afecta especialmente. “Lo que más me enloquece es que tengamos que dar la cara continuamente para reclamar un derecho”, lamenta. Ella se plantó un día en la gerencia el hospital y abordó a Eloína Núñez, su máxima responsable desde 2017 y prima del líder del PP, Alberto Núñez Feijóo. Le transmitió lo que estaba sufriendo por los retrasos de las revisiones oncológicas: “Me lo negó con todo su papo. Me dijo que no era verdad que hubiera retrasos, que no podía ser, que le diera mi nombre y que no me preocupase. ‘¿Cómo me lo puedes negar si lo estoy sufriendo yo?’, le respondí”. De las reclamaciones presentadas ante el Sergas, las afectadas han recibido respuestas mecánicas de corta y pega. También “falta de humanidad” y transparencia. En la última contestación que le llegó a Milagros hace solo unos días, la Administración sanitaria se permitía incluso sacar pecho: “Seguimos trabajando diligentemente para abordar esta situación”.

Después de superar un cáncer de útero y ovarios hace cuatro años, Ana Freire ha pasado ocho meses sin ningún tipo de control por parte de su oncóloga, todo pese a su propensión genética a esta enfermedad. Se operó en 2020 y en lo peor de la pandemia tuvo sus revisiones sin problema cada tres meses, con analítica y colonoscopia incluidas. Todo empezó a fallar en 2022, cuenta. Estuvo entre octubre de aquel año y junio de 2023, esperando por su consulta trimestral y, de nuevo, desde esa última fecha hasta hace solo unos días. Le llegó la cita y acudió con un TAC que le realizaron en octubre (y del que no sabía resultados) y sin la correspondiente colonoscopia. Por esta última prueba lleva esperando 10 meses. “Para octubre, Ana”, le dijo su oncóloga el pasado 17 de abril sobre su próxima revisión. “¿De qué año?”, contestó ella."                 (Sonia Vizoso, El País, 01/05/24)

8/1/24

Sanidade suspende intervencións "non urxentes" en pleno pico da gripe... 7 horas en el pasillo de Urgencias del CHUS con el esternón roto, tres costillas rotas y una infección respiratoria

"Persoal de Vigo denuncia o adiamento de 50% das cirurxías programadas pola falta de previsión. 

 A crise nos centros de saúde e hospitalarios da Galiza continúa á alza. A vaga de infeccións respiratorias, protagonizada por numerosos casos de gripe e Covid-19, así como a presenza do virus sincitial, está a saturar tanto a Atención Primaria como os servizos de urxencias dos hospitais. Porén, a gravidade da situación é tal que a crise comeza a espallarse á atención que prestan outros servizos hospitalarios.

Así o confirman a Nós Diario fontes da área sanitaria de Vigo, que indican a suspensión de parte da actividade cirúrxica a causa do elevado número de ingresos por gripe e Covid-19 é xa un feito, a pesar de que, segundo os datos de Sanidade, o nivel de incidencia destas infeccións é menor que o rexistrado o ano pasado. "A semana que vén está suspendida bastante actividade", afirman, engadindo que a previsión é suspender "sobre 40-50%". A falta de previsión da Consellaría de Sanidade, din, "é absoluta". "Calquera diría que vimos de pasar dunha pandemia", sentencian. 

"El relato de María Botana es el de una de las muchas personas que el pasado 26 de diciembre pasaron prácticamente todo el día en las Urgencias del CHUS, saturadas por el número de pacientes que requerían atención. 

Esta usuaria es un ejemplo de la idefensión que sufren los pacientes y denuncia para Galiciapress la precaria atención que recibió su padre, de 71 años, que visitó tres veces en 10 días el Servicio de Urgencias a consecuencia de un accidente de tráfico que le provocó multiples traumatismos que derivaron en una infección respiratoria.

"Nunca había visto algo así. Mi padre lleva enfermo 30 años y mira que hemos estado en Urgencias muchas veces, pero lo del martes yo no lo recuerdo jamás". La que habla es María Botana, un de las muchas, muchísimas personas que pasaron San Esteban, 26 de diciembre, en la sala de espera o en uno de los pasillos de las Urgencias del Hospital Clínico Universitario de Santiago de Compostela (CHUS). El servicio, como viene ocurriendo tantas veces y con cada vez más frecuencia, vivió otro episodio de colapso el pasado martes, que se prolongó en los días posteriores y que evidencia el deterioro de la sanidad pública gallega, ya que el del hospital compostelano no es un caso excepcional. No obstante, testimonios como el de María ayudan a poner rosto al sufrimiento de todos esos pacientes y familiares que, durante horas, esperan a ser atendidos y escuchados, pero que muchas veces se encuentran indefensos ante un sistema absolutamente saturado que no puede absorber la altísima demanda que existe, con consecuencias dramáticas en ocasiones. 

TRES VISITAS A URGENCIAS POR UN ACCIDENTE DE TRÁFICO

Para María, la del 26 no era su primera visita a Urgencias este año. De hecho, en cuestión de 10 días, su paso por Urgencias tiene hasta tres capítulos. El primero de ellos el pasado 15 de diciembre, cuando un accidente de tráfico obliga a su padre, de 71 años y con diversas patologías previas, a recibir una atención inmediata. "Ingresamos por el accidente y se pasó más de 5 horas esperando a ser atendido", relata la afectada, que ya en esa fecha critica la mala atención recibida. 

 "Mi padre se quejaba de un fuerte dolor en el pecho tras el accidente. Le hicieron una placa en un costado, pero no se vía bien y lo mandaron a casa con paracetamol. Tuvimos que volver el lunes 18 de diciembre por las Urgencias del CHUS porque tenía muchísimo dolor", explica María. En esta segunda visita, la atención fue "mucho más rápida" y las pruebas realizadas entonces, tres días después del siniestro, constataron que "tenía rota una costilla, el esternón y el manubrio".

 "Le dieron un analgésico y nos indicaron para una nueva placa para dentro de diez días. Cuando llamo para pedir la placa nos la ponen el 10 de enero y el traumatólogo nos cambia la medicación pautada en Urgencias", avanza. Tras la segunda visita, y a consecuencia de los traumatismos sufridos en el accidente, su padre desarrolló una infección respiratoria. Al tiempo, una de las heridas de la pierna, también fruto del choque, comenzó a empeorar -"En el CHUS no se la miraron y en el centro de salud no le hicieron bien las curas", detalla la hija del paciente-, lo que los obligó a acudir, de nuevo, al SERGAS.

MÁS DE SIETE HORAS EN UNA SILLA DE RUEDAS

En esta tercera ocasión, la primera parada fue el PAC de Ordes, donde su médico de cabecera, después de explorarlo, consideró oportuno su ingreso en el hospital por la infección respiratoria que arrastraba el septuagenario. 

 Sin embargo, y pese al historial de su progenitor -recordamos: esternón y manubrio rotos, infección respiratoria, patologías previas, y varias costillas rotas además de la clavícula fruto de una caída- y a ser derivados desde el PAC, en el CHUS tuvieron que esperar, de nuevo, varias horas a ser atendidos. Concretamente, desde las 12:42 horas que arribaron al hospital hasta las 20 horas que fueron atendidos. En total, cerca de 7 horas y 20 minutos "esperando en los pasillos en una silla de ruedas" y sin recibir ni un solo calmante "hasta las 23 horas que se lo pusieron en vena".

Sorprende que el triaje no catalogase su atención como preferente y que en el informe de Urgencias se indique que llegan al CHUS por "iniciativa propia" y no por recomendación del facultativo del PAC. "La explicación que nos dieron es que la valoración que se hizo en triaje del volante que nos dieron era porque la analgesia recetada no era suficiente. Incluso nos preguntaron si nuestro médico no era capaz de de adaptar la dosis de analgésicos, pero ese no era el problema, sino el dolor que tenía mi padre". 

 Coincidió que, ese mismo 26 de diciembre, las Urgencias del CHUS se vieron una vez más totalmente sobrepasadas por el aumento de la demanda. Las infecciones respiratorias y los casos de gripe A están congestionando los servicios de toda la comunidad, pero en el caso del hospital santiagués, tal y como recopilaron desde la Asociación de Pacientes e Usuarios do CHUS, eran 32 los pacientes graves que esperaban en camillas o sillas de ruedas en los pasillos a las 16 horas del martes, con 34 pacientes con el ingreso firmado ocupando las zonas de trabajo. Solo dos horas después, ya eran 41 los pacientes graves en los mismos corredores en los que aguardaban vez María y su padre. 

 Una escena que se repitió al día siguiente y que tuvo su prolongación hasta ayer, cuando la plataforma denunció que por la tarde había "31 enfermos graves de nuevo en camillas y sillas de ruedas colocados en los corredores, esperando a ser atendidos". En paralelo, 41 pacientes tenían el ingreso firmado a planta, provocando un nuevo embotellamiento en el servicio. 

Una vez atendido, esta vez de forma "muy buena, muy profesional por parte de todos los sanitarios", el padre de María no recibió el ingreso firmado hasta pasada la 1 de la madrugada del 27 de diciembre, pero no fue hasta el mediodía del miércoles que fueron trasladados al hospital provincial. De hecho, el del traslado fue el episodio que más malestar despertó en María, ya que se hizo, de alguna forma, a espaldas del familiar. 

 "Cuando mi padre estaba en observación me pidieron que lo dejase mientras lo aseaban. Nos avisan por el altavoz, pero pasaron unas tres horas y no me daban aviso, de manera que regresé junto a él para tranquilizarlo para que viese que seguía en el hospital. Cuando llegué ya no estaba allí. Lo busqué y nadie sabía decirme dónde estaba, si en planta o en otro centro. Resulta que lo habían trasladado al hospital provincial sin avisar antes a su acompañante", expone la afectada, que no ve "normal" que algo así pueda pasar sin notificarlo al familiar. 

"SI NO DENUNCIAMOS NO CAMBIARÁ NADA"

Pese al mal trago, a María no le queda más remedio que comprender que los propios sanitarios viven unas circunstancias totalmente atípicas. "Están desbordados. Estuvimos pegados al control y escuchas las conversaciones entre los sanitarios, y alguno decía que no estaba en el turno que le correspondía, pero que los llamaron porque hacían falta más manos porque no podían aceptar más ingresos", recuerda. 

"Algunos usuarios protestan porque están cansados de estar allí, pero muchos pasan. Hasta los sanitarios nos dicen que tenemos que poner quejas ante la Xerencia para que haya cambios. En cuanto tenga el informe de alta lo haré. ¿Una denuncia? Dependerá de la respuesta que me contesten...pero se pasarán la bola, no sé si compensa", admite con resignación. 

 A renglón seguido, María sospecha que el trato recibido puede deberse, en parte, a la casuística de las dolencias de su padre. "Tengo la sensación que nos tuvieron así porque ya era la tercera vez que íbamos por un accidente de tráfico. ¿Se creen que vamos por una cuestión de dinero? No nos interesa, quiero que mi padre se encuentre bien, porque tener que estar entre médicos con él también nos afecta a nuestra vida diaria", valora. 

 Ahora, casi un mes después del accidente, su padre se encuentra ya ingresado en el hospital provincial recibiendo los cuidados necesarios para una recuperación que, afortunadamente, parece ir a buen ritmo. "Otros no estaban tan bien como mi padre, dentro de la gravedad del estado de mi padre y sin saber las heridas internas que podría tener. Seguro que otros estaban con muchos otros problemas. ¿Si vas con un infarto te tienen allí en el pasillo?", cuestiona María, muy en la línea de la denuncia que hicieron para el sindicato O'Mega para este diario, donde recapitularon que ya en el pasado "murieron pacientes en los pasillos de Urgencias". 

 El mensaje final que quiere trasladar María con su experiencia es animar a otros muchos usuarios que vieron sus derechos vulnerados a que "lo cuenten, que visibilicen lo que ocurre en los hospitales, si no hacemos nada seguirá ocurriendo lo mismo". "             (Rodrigo Brión, GaliciaPress, 29/12/23)

28/12/23

"Ya han muerto pacientes en pasillos de Urgencias" recuerdan médicos ante atascos como éste en Santiago

 "La asociacion de usuarios del hospital del SERGAS en Santiago publica un nuevo vídeo donde se ven docenas de enfermos en camillas en los pasillos. El aumento de casos de gripe A ha provocado colapsos como éste hospitales de toda Galicia. Manuel Piñeiro, del sindicato O'Mega, explica para Galiciapress que el aumento de la presión no es acompañada con un aumento de profesionales por parte de la Xunta. La Administración rebate que sí ha invertido más en urgencias estos años y pide a la población usar máscara ante la aparición de síntomas.

Hasta siete horas de espera para ser atendido en las urgencias de Vigo, médicos sobresaturados por los colapsos en A Coruña, más de 40 pacientes graves apiñados en corredores del CHUS... Las escenas que relatamos año tras año en los hospitales gallegos se convierten en una macabra tradición navideña que está llevando a los ya de por sí extenuados hospitales y centros de salud de todo el país al extremo de sus fuerzas. Los sanitarios se enfrentan a un aluvión de pacientes con motivo del aumento generalizado de los casos de gripe a lo largo y ancho de la comunidad, provocando atascos en la atención urgente con afectados que se cuentan por cientos en las siete áreas sanitarias. 

 El ejemplo más sangrante lo encontramos en el Hospital Clínico de Santiago, donde la dirección subraya que, si bien aquellos enfermos clasificados con prioridad 1 son atendidos inmediatamente, hoy son muchos los enfermos que esperan a ser atentido, lo que provoca consiguientemente esperas durante horas en Urgencias, ya sea en las salas de espera, en los pasillos o hasta en las zonas de trabajo de los sanitarios. "La dirección agradece el esfuerzo de los profesionales, su dedicación y compromiso en estos momentos de mayor presión asistencial", explican en su comunicado. 

 El margen con el que cuentan los sanitarios es muy escaso. Faltan personal y recursos y sobran las personas que tratar en plena temporada de gripe. Manuel Piñeiro, secretario xeral del sindicato O'Mega, se ha enfrentado a otras situaciones similares, pero no por repetidas se vuelven más fáciles de capear. 

"La situación en este momento es muy mala. Hay un gran déficit de personal por culpa de la falta de previsión de la Xunta. Llevamos unos dos años en donde los ratios de profesionales por paciente están muy por debajo del número recomendado, en una situación muy precaria en la que el SERGAS no está poniendo todo cuando hay que poner", critica Piñeiro. 

 RESPUESTA DE LA XUNTA

Esta falta de profesionales provoca, consecuentemente, no solo retrasos en la atención sino "una peor atención" en los pacientes. Los colapsos en hospitales como el CHUS se han convertido en una estampa que prácticamente se ha desestacionalizado y generalizado a lo largo del año. 

 Desde Xerencia sostiene que se han "reforzado" los servicios "dotando más recursos humanos y habilitando más camas" y que en los últimos años se han desembolsado 2 millones de euros en la compra de aparatos tecnológicos. Consultada por Galiciapress sobre la situación, esta es la respuesta de los responsables del Área Sanitaria de Santiago - O Barbanza:

O número de urxencias atendidas estes días no Hospital Clínico, así como no resto de hospitais,  é superior á media, polo que a xerencia da área xa as reforzou dotando máis de recursos humanos e habilitando máis camas. Cómpre destacar que no servizo de urxencias do hospital Clínico de Santiago os doentes clasificados con prioridade 1 son atendidos de maneira inmediata, tal e como indica o sistema de Triaxe Manchester, internacionalmente recoñecido polas sociedades científicas e sistemas de saúde. Tras ver que a maioría dos casos se deben ás infeccións respiratorias propias desta época do ano, recoméndase á poboación usar a máscara cando se teñen síntomas para evitar contaxiar. É importante facer un chamamento á participación na Campaña de Vacinación contra Gripe e Covid (a Xunta estendeu ata o 12 de xaneiro a campaña de vacinación), así como a inmunización contra o VRS nos menores galegos. A dirección agradece o esforzo dos profesionais, a súa dedicación e compromiso nestes momentos de maior presión asistencial. Por outra banda, hai que lembrar que no Servizo de urxencias do hospital Clínico se realizou nos últimos dous anos un importante esforzo tanto na ampliación de espazos e adquisición tecnolóxica (cun investimento de máis de 2 millóns de euros) como no incremento nun 30% do cadro de persoal. Actualmente, no proceso de mellora constante, o hospital Clínico acaba de iniciar unhas obras de ampliación que contarán cun investimento de 73 millóns de euros, que suporán un incremento dun 30% da súa superficie.

 Piñeiro incide en que su sindicato "lleva denunciando este problema más de 10 años". "No es algo nuevo. Lo hemos llevado tres veces ante la Justicia, varias veces ante Inspección de Trabajo, los juzgados se lavan las manos y dicen que mientras no ocurra una situación penal grave no toman medidas... Tenemos una denuncia permanente de lo que ocurre en el Servicio de Urgencias del CHUS", lamentan desde O'Mega, donde dicen sentirse hastiados de todas las negativas recibidas, aunque avanzan que seguirán denunciando hasta lograr su objetivo. 

 ¿La solución? "Una reestructuración clara del servicio y un replanteamiento del número de profesionales que el servicio requiere", radiografía Piñeiro. No obstante, eso no será posible con una dirección como la actual que "niega todo cuanto denunciamos" y "sin diálogo". "Hemos denunciado más de una vez la muerte de pacientes en los pasillos. Es bastante grave y no es de ahora", censura, recordando la muerte de dos mujeres hace unos años, un caso en el que la Justicia exoneró a los dos cargos sanitarios llamados a declarar como imputados. 

 El hospital compostelano no es un caso único. En Ourense llegarán pronto a verse la cara en los juzgados la Xerencia y los sindicatos "por culpa del Servicio de Urgencias", en Pontevedra "hay un déficit importante de profesionales", en A Coruña "tienen a muchos pacientes en los pasillos mientras siguen las obras en el hospital", obras que pronto también se trasladarán a las Urgencias del CHUS... "Siempre hay problemas, y además de falta de trabajadores hay problemas de una muy mala gestión", razona Piñeiro.

DE LA AP Y URGENCIAS

La raíz del problema en las urgencias hospitalarias, según desgrana Piñeiro, es que se trata en muchas ocasiones a pacientes que llegan hasta allí por pura desesperación, ya que en su centro de salud no los atienden o les dan cita para dentro de varios días, lo que los lleva a presentarse en los hospitales en busca de la atención que no le brinda la Atención Primaria.

 Es difícil cuantificar cuántos pacientes se han visto afectados por la opacidad del SERGAS a la hora de conocer los datos. "La administración las maquilla y es difícil conocer el número de ingresos, pero el nivel de actividad se ha incrementado de una manera notable al estar desbordados los PAC", expone el sindicato. No obstante, el propio SERGAS admite un aumento de ingresos, incluso en las urgencias pediátricas.

COVID Y GRIPE A

En su mayoría, son enfermos de gripe A, pacientes con síntomas que podrían ser compatibles con la Covid-19 (fiebre, malestar general, congestión...) y que buscan un remedio para su dolencia. Lamentablemente, no existe tal remedio y los médicos recetan lo de toda la vida: "Reposo y aislamiento". 

 Aunque en casos excepcionales y en grupos de riesgo la gripe A puede llevar a un paciente a precisar de un ingreso hospitalario, pero en casi todos los casos los enfermos solo quieren saber qué es lo que les ocurre. "La única forma de saber si es gripe A es mediante una analítica. Sin embargo, podemos saber si es Covid con un test de antígenos que podemos conseguir en cualquier farmacia. Descartarlo en nuestro domicilio es fácil y no hace falta ir a un hospital", insiste Piñeiro.

 "El problema no es el diagnóstico", dice Piñeiro, "el problema es el tratamiento". "No hay nada que tomar salvo antiinflamatorios para la fiebre o tratamientos paliativos, pero no curativos. Hay que aislarse para evitar los contagios, hacer un seguimiento de la evolución de nuestra sintomatología y hacer un segundo test para saber si seguimos dando positivo o negativo", explica el galeno. Además de la gripe, el coronavirus todavía sigue coleando y otras dolencias, como neumonías o bronquiolitis, también se han diagnosticado con más frecuencia en las últimas fechas.

 En cualquier caso, en un contexto como el actual de reuniones con mucha gente en espacios cerrados, Piñeiro subraya, como también hace la Gerencia, que la mascarilla sigue siendo un gran aliado para evitar que se propague todavía más un virus que puede alcanzar su pico de contagios la semana próxima. "No nos encontramos en un escenario tan critico como para recomendar el uso de la mascarilla en todo momento, pero sí usarla si tenemos síntomas para evitar que los gérmenes puedan llegar a otras personas. Solo con ese gesto se evitan muchos contagios". Sanidad recuerda que es aconsejable no acudir a los centros de trabajo si se presenta algún síntoma compatible con gripe o Covid y que la campaña de vacunación sigue vigente.

¿UNA HUELGA EN EL HORIZONTE?

Pese a los problemas de la sanidad pública, por ahora Piñeiro descarta convocar movilizaciones de médicos, tanto por las fechas, ya que las protestas supondrían un perjuico más para los usuarios pese a "imponer unos servicios mínimos del 100%", como por la proximidad de las elecciones autonómicas: "No queremos convocar una huelga y que digan que es por motivos políticos. No queremos entrar en ese juego". 

Por otra banda, desde O'Mega abren la puerta a reunirse en enero y poner sobre la mesa las opciones que barajan. "Una vez que superemos esta cuestión tan difícil lo valoraremos", asume Piñeiro, que se niega a que se pueda "instrumentalizar" las reclamaciones y el sufrimiento de los sanitarios."              (Rodrigo Brión, Galiciapress, 28/12/23)

15/11/23

La Xunta de Galicia falsea las listas de espera de la sanidad a pocos meses de las autonómicas

 "La Xunta de Galicia ha empezado a ejecutar un plan para reducir artificialmente las listas de espera quirúrgicas en la sanidad pública extrayendo de las mismas a los pacientes que rechacen ser operados en hospitales situados en áreas sanitarias distintas a las que les corresponden.

Así lo han asegurado a Público fuentes médicas del Servizo Galego de Saúde (Sergas), que advierten de que los enfermos que acepten la oferta para ser intervenidos en otros centros deberán asumir los gastos de transporte suyos y de sus acompañantes, a riesgo de quedar excluidos de las listas y de ver incrementado así, si rechazan la propuesta, el tiempo de espera para ser intervenidos.

La Xunta no ha querido confirmar ni desmentir la información, ni tampoco valorar el hecho de que el plan para suprimir a esos pacientes de las listas de espera por las que se miden los tiempos máximos legales de demora y las garantías frente a su incumplimiento se esté aplicando a pocos meses de las elecciones autonómicas. Éstas estaban previstas para julio del 2024 aunque es probable que se adelanten al próximo mes de marzo.

Según ha podido saber Público, el director y la subdirectora de Asistencia Sanitaria del Sergas están celebrando reuniones con los jefes de servicio de los departamentos quirúrgicos de todos los hospitales públicos de la comunidad para informarles del nuevo modelo de “lista de espera única”, del que las fuentes oficiales del Sergas aseguran que se ajusta a la legalidad autonómica y estatal.

Galicia cuenta en la actualidad con siete áreas sanitarias en torno a sus mayores ciudades -Vigo, A Coruña, Ourense, Santiago, Lugo, Pontevedra y Ferrol-, con 14 hospitales de referencia adscritos a ellas y que cubren otras tantas zonas geográficas.

46.000 personas esperando una intervención

Según las últimas listas publicadas por el Sergas, en Galicia hay más de 46.000 personas esperando una intervención quirúrgica. La media de demora son 74,8 días, aunque en casi una treintena de servicios se superan ya los tres meses. A ellos se suman otros 215.000 enfermos que esperan una media de 66 días por una consulta de un especialista, y otros 91.000 que deben aguardar una media de 91,3 días por una prueba diagnóstica.

Las anteriores son las listas de lo que el Sergas califica como “pacientes en espera estructural”, definidos a su vez como aquéllos “que en un momento dado están en situación de ser atendidos y su espera es atribuible a la organización de los recursos disponibles”.

Frente a éstas están las listas de pacientes en espera no estructural, definidos como aquellos cuya intervención se aplaza por razones no atribuibles al sistema, como por motivos clínicos, por decisión justificada del propio enfermo o, también. porque éste ha rechazado ser derivado a centros privados.

Ahora, el Sergas entenderá que un enfermo no está en espera estructural, y que por lo tanto su demora no está sujeta a las garantías legales de ésta, cuando no acepte ser operado a otras zonas distintas a aquella en la que reside.

Gastos de transporte y estancia

Así, un paciente de Lugo al que se le ofrezca operarse en Vigo deberá elegir entre arriesgarse a ver demorada su intervención en su centro de referencia o asumir por su cuenta los 380 kilómetros de viaje de ida y vuelta al otro hospital -por el trayecto más corto por carretera son más de dos horas de coche y 21,40 euros de peaje de autopista, eso sin contar con los costes de estancia que deban asumir sus acompañantes-.

En el caso de un enfermo de Verín (Ourense) que acepte ser operado en Ferrol serían 520 kilómetros ida y vuelta, cinco horas y veinte minutos de coche y 32,70 euros de peajes. Si fuera un paciente de Pontevedra intervenido en A Coruña, serían tres horas, 370 kilómetros y 27,70 euros respectivamente.

El Sergas hace públicas las listas de espera estructurales, pero no las no estructurales. Según la oposición, los sindicatos médicos y las asociaciones de pacientes y usuarias, eso permite a la Administración sanitaria ocultar la situación real de la sanidad pública mediante datos falseados a propósito para simular una buena gestión.

Público ha preguntado a la Xunta por esto extremos, pero el Sergas se ha limitado a responder que cumple con la normativa autonómica, a su vez «alineada» con la legalidad estatal."             (Juan Oliver, Público, 14/11/23)

8/5/23

700 firmas de médicos contra el pacto entre CESM y Xunta que paró la huelga en el SERGAS

"El manifiesto impulsado por médicos MIR de Lugo ganó tanta popularidad que se ha convertido en una iniciativa formal. Su entrada en registro se produce días antes de las elecciones en el SERGAS, las más importantes de toda Galicia en el ámbito laboral.

El pacto entre CESM y Xunta ya había recibido otras críticas desde, por ejemplo, sindicatos como O'Mega o colectivos como SOS Sanidade Pública.

Lo acusan de obviar los problemas profesionales de los médicos y no mejorar la calidad de atención a los pacientes, centrándose en lo económico.

La plantilla de médicos del SERGAS está formada, aproximadamente, por unos 10.000 profesionales de la medicina de los cuales, aproximadamente, unos 2.600 trabajan en Atención Primaria y el resto sobre todo en hospitales, donde CESM, que en las próximas elecciones del 11 de mayo se presenta bajo las cifras de CSIF, es más fuerte.

Un grupo de médicos y residentes ha recogido más de 700 firmas entre los facultativos de toda Galicia que apoya un manifiesto que no solo muestra su rechazo ante el acuerdo "unilateral" alcanzado entre el Servizo Galego de Saúde (Sergas) y el sindicato CESM para poner fin a la huelga, sino que también reclama mejores condiciones laborales más allá de las económicas.

Según ha explicado uno de los responsables a Europa Press, a última hora de este domingo todavía no se había cerrado el recuento ya que "continúan recibiendo". Por el momento, sin contar A Coruña y Ourense, cuentan con más de 700 rúbricas.

Confirman además que entregarán las firmas recogidas este lunes a las 13,30 horas en las instalaciones de la Xunta en San Lázaro, en Santiago de Compostela.

Este texto se gestó a través de un grupo de facultativos y MIR en Lugo a raíz de la desconvocatoria de la huelga en la noche del miércoles, tras varias horas de negociación.

Sin embargo, el eco que tuvo el manifiesto en los días siguientes hizo que quisieran generalizar estas reivindicaciones para toda Galicia y, desde el viernes, promueven una recogida de firmas desde los diferentes centros sanitarios con la intención de presentarlo por registro ante la Consellería de Sanidade en los próximos días. Además, este colectivo no descarta constituirse formalmente, según trasladan fuentes del mismo a Europa Press.

El texto contiene un preámbulo en el que denuncia que en los últimos días vivieron "la culminación del hastío ante años de maltrato" por parte de la Administración con el acuerdo que puso fin a la huelga que promovía CESM (Confederación Estatal de Sindicatos Médicos) en solitario en Galicia.

En este sentido, el manifiesto afea este pacto "unilateral" con el Sergas, que "no representa ni siquiera de forma parcial las demandas" de los facultativos, sino que contiene aspectos "puramente económicos" que "no redundan en la protección de la salud y mejora de las condiciones laborales de los trabajadores y, por ende, no favorecen la mejora en la calidad asistencial".

Las medidas acordadas con CESM, que "no representan las verdaderas inquietudes" de este colectivo profesional, incluye principalmente el aumento del precio de las horas de guardia y del complemento de turnicidad --a implantar desde julio de 2023--, así como la posibilidad de que los médicos que compatibilizan su labor en la pública y en la privada puedan cobrar el complemento específico. Eso sí, el acuerdo también recoge asuntos como que los días 24 y 31 de diciembre pasen a ser días de especial consideración de modo generalizado.

AGENDAS DE 30 PACIENTES Y 15 MINUTOS POR CONSULTA

Además, el manifiesto que promueve la recogida de firmas exige que se cumpla la normativa europea en materia de contratación y que "se actualicen las plantillas" de los hospitales y la Atención Primaria con la contratación de "profesionales adicionales" para "adecuarse a la creciente demanda". Asimismo, reclaman que "se marquen límites" en las listas de espera.

En el caso concreto de la Atención Primaria, piden agendas con límites de pacientes diarios --30 para adultos y 25 para Pediatría--, 15 minutos mínimo por consulta, respeto para las libranzas tras las guardias y la cobertura de "todas las plazas vacantes" actualmente mediante oposición, entre otras.

También reclaman la jornada de 35 horas semanales --algo que estará vigente a partir de 2025, según acordó el Sergas el jueves con el resto de sindicatos-- y la devolución de los tres días de libre disposición autonómicos.Junto con todo ello, piden "incentivación activa con medidas concretas" para los puestos de difícil cobertura en hospitales comarcales y centros de salud rurales, que las horas de guardia "se coticen", y que la investigación y la formación de especialistas se compute como jornada laboral."                      (Galicia Press, 08/05/23)

19/4/23

"Os servizos de urxencia do CHUS está instalados nunha situación permanente de colapso"

 "A Asociación de Pacientes e Usuarios do CHUS, o Hospital Clínico Universitario de Santiago, denuncia que os seus servizos de urxencia, "co consentimento dos responsables do servizo e da xerencia, están instalados nunha situación permanente de colapso", con pacientes "aparcados nos corredores de acceso en padiolas e cadeiras de rodas ou almacenados na sala de observación agardando por unha cama en planta".

A Asociación de Pacientes tivo coñecemento, segundo traslada nun comunicado, de que o pasado día 21 de outubro ás 15:00 horas, nove pacientes cualificados como graves estaban 'aparcados' nos corredores de acceso do servizo, "padecendo a vulneración do seu dereito á intimidade e dignidade". Ademais, proseguen, 33 pacientes estaban pendentes de ingreso, dos cales tres "levan desde o día 19 na sala de observación agardando por unha cama hospitalaria".

"A normalización do colapso das urxencias por parte da xerencia e dos responsables do servizo está xerando un estado de desconfianza na poboación que obriga a moitos a ter que acudir á sanidade privada", explica a asociación. Así mesmo, esta situación produce, alertan, a "deslexitimación do sistema público de saúde, que redunda nun proceso de demolición programado".

"Como é posible que se manteñan pacientes máis de 48 horas agardando por unha cama hospitalaria cando nas últimas 24 horas o nivel de ocupación do clínico, segundo os datos publicados no Pulso do CHUS, era do 49 por 100? Como é posible que se almacenen 33 pacientes na sala de observación, que non garante a intimidade, cando no hospital Gil Casares existen camas dispoñibles pechadas desde o 12 de agosto? Como se pode manter a 3 pacientes máis de 48 horas en observación cando os protocolos e recomendacións sanitarias din que non poden permanecer nesa situación mais de 24 horas?", pregúntanse dende a asociación.

Pacientes e usuarias denuncian a "impunidade" para continuar con estas prácticas, a pesar das recomendacións da Valedora do Pobo sobre o dereito á intimidade e dignidade. Así, critican que a xerencia "siga permitindo que o servizo de urxencias sexa un almacén no que a sobrecarga de atención impide ao persoal sanitario dar unha atención de calidade"; e que os responsables da área e o xefe de servizo "fagan caso omiso das súas obrigas éticas".

Desde a Asociación de Pacientes e Usuarios do CHUS teñen "a convicción de que non só existen graves problemas estruturais e de definición do modelo sanitario, senón que tamén hai unha manifesta incapacidade ética e profesional por parte dos responsables sanitarios para xestionalo". "E isto", engaden, "ten un prezo que pagamos, en primeiro lugar, os pacientes en saúde e expectativas de curación e, en segundo lugar, os profesionais sanitarios en condicións laborais e en calidade asistencial".           (Galicia Confidencial , 22/10/22)

11/4/23

"Folga histórica" dos profesionais médicos que denuncian o "paripé" do Sergas... O paro ten un "seguimento masivo" que supera o 80% nalgúns servizos e obriga a parar cirurxías nos hospitais

 "Os hospitais de Vigo, Lugo e Ourense celebraron na mañá deste martes senllas concentracións con centos de facultativos no marco da primeira xornada da folga convocada pola Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (CESM) para pedir á Consellería de Sanidade que "inicie as negociacións" porque, ata o momento, todo foi "un paripé".

Así o defenden, en declaracións a Europa Press, diferentes delegados sindicais da organización que convoca en solitario estes paros, que insisten na súa "man tendida" aos responsables do Servizo Galego de Saúde (Sergas) para acabar cunhas condicións laborais que son "obxectivamente peores" que noutras comunidades autónomas.

A primeira protesta relacionada coa folga tivo lugar ás portas do Hospital Álvaro Cunqueiro de Vigo, con máis dun centenar de traballadores. O delegado de CESM, Enrique Fernández, celebrou a "importante" participación alcanzada, segundo as primeiras estimacións ofrecidas polo sindicato: preto do 100% en Cardioloxía, o 85% en Pediatría e o 80% de Anestesia, entre outras.

Os médicos internos residentes (MIR) tamén están a secundar a folga "masivamente" porque "son eles os que van sufrir as condicións laborais dos próximos 35 anos". De feito, Fernández advirte que as xubilacións que se aveciñan pon de manifesto que "vai facer falta facultativos" e que vai haber "competencia" entre as distintas comunidades autónomas para reter aos profesionais recentemente formados. Neste contexto, denuncia que a política de recursos humanos do Sergas é "cortoplacista e miope".

"Estamos a desexar sentarnos a negociar de verdade, non como o que houbo ata agora, que foron todo xeneralidades e vaguedades. Non ofreceron nada ata o mércores (pasado)", explica o delegado de CESM desde a concentración no Cunqueiro, para afear que nos 40 días que deron á Consellería desde que anunciaron a folga, só trasladasen algunha proposta "a semana anterior".

Entre as reivindicacións que motivan este paro, que non secunda ningunha outra organización, tampouco as que están representadas na Mesa Sectorial do Sergas (CIG, CCOO, UGT, CSIF e Satse), están a xornada de 35 horas semanais, a recuperación de tres días de descanso retirados como consecuencia da crise de 2008, os días 24 e 31 de decembro como moscosos e a posibilidade de que poidan cobrar o complemento específico os profesionais que exercen no Sergas e na privada.

CONCENTRACIÓN E FOLGA EN OURENSE

Pola súa banda, desde a concentración no Complexo Hospitalario Universitario de Ourense (CHUO), o delegado de CESM, Alberto Escobar, insiste na "man tendida" que teñen á Consellería para que "inicie a negociacion co mellor sentido construtivo", posto que ata agora tivo "pouca vontade política".

No CHUO, estima que o seguimento da folga durante a primeira xornada "foi masivo". Segundo as súas cifras, o 60% das consultas quedaron aprazadas e, de 16 quirófanos que hai en total no hospital, "10 non funcionaron" e só seis estaban operativos e por servizos mínimos."          
           (Galicia Confidencial, 11/04/23)

30/3/23

Esta é a nosa sanidade pública. Non agoniza, pasea morta. estamos enfermos e agardamos na rúa, en novembro. Isto non mo fai nin Ryanair, pero está pasando na atención primaria. En Noia, nun lugar pequeno, manexable... Na televisión, conta miña nai, cada vez hai máis anuncios de seguros privados... pero no rural non chega nin a privada

 "Noia, Galicia. 14.000 habitantes. Domingo ao mediodía. Acudo ao PAC despois de pasar máis de 24 horas con febre alta. Sei máis ou menos o que me pasa. Só quero que mo confirmen. Mellor dito, só preciso que mo certifiquen para poder xustificar a miña falta no traballo o luns. Outros non teñen ese privilexio. O privilexio de enfermar. Ás portas do PAC, fóra, reparo en que hai cinco ou seis persoas de pé. Asumo iluso, desacostumado, que son acompañantes das pacientes que agardan dentro. Nada máis recoller no mostrador o meu número coa quenda, constato que a realidade é outra. A cousa vai como segue. 

Descoñezo cal era esa mañá o persoal mobilizado polo SERGAS en Noia, pero imaxino que sería o habitual, que o que eu vivín se repite cada fin de semana con maior ou menor gravidade. Recollo o número, xírome e decátome de que a pequena sala de espera está repleta, nin unha cadeira libre. Teñen prioridade anciáns e nenos. Por suposto isto non está escrito en ningures, é sentido común. Co paso dos minutos, algúns dos máis vellos son transferidos a cadeiras de rodas e “aparcados” no hall da entrada. As súas acompañantes quedan de pé ao seu carón. 

Os máis novos, coma min, ou os que consideran que quizais o seu non teña présa ou non sexa para tanto, agardamos fóra, na rúa, preto da porta para poder escoitar o sinal de aviso cada vez que chamen alguén á consulta. Len ben: estamos enfermos e agardamos na rúa, en novembro. Isto non mo fai nin Ryanair, pero está pasando na atención primaria. En Noia, nun lugar pequeno, manexable. 

 Un enfermeiro saca unha cadeira do interior. Pídelle a unha señora que sente e faille unha PCR mentres todos miramos. Estamos a un metro, dous metros dela. Cando a señora marcha, a cadeira queda alí, sobre o pavimento. Non estará libre a próxima vez que eu volva mirar.

Dentro, un neno aperta unha gasa contra un ollo. Terá uns dous anos. Acábanlle de asignar a cadeira dunha das anciás que trasladaron fóra da sala e que agora adormece sobre rodas, á vista de todos, no corredor. Eu paso á consulta antes ca eles. Tardei aproximadamente hora e cuarto. Non é moito. Teño pasado tres, catro horas na sala de espera do Hospital Universitario de Santiago. Durante anos díxose que todo iso sucedía porque nós, as pacientes, faciamos un mal uso do servizo de Urxencias. É probable. 

Direi que levo sen ver o rostro dun médico, sen que un doutor me toque ou me atenda na sanidade pública de xeito presencial dende o ano 2019. Teño coa miña médico de cabeceira tanta relación como coa pizzería que abriron debaixo da miña casa. Xúrolles que isto non é un recurso literario, que non é hipérbole.

 Esta é a nosa sanidade pública. Non agoniza, pasea morta. Na televisión, conta miña nai, cada vez hai máis anuncios de seguros privados. Hóuboos sempre, contesto. Pero agora véxoos, di mamá. Teño un compañeiro que paga 50 euros todos os meses para non ter que pasar o que eu pasei en Urxencias, para non ter que velo. Para o resto, vai á pública. Compensa pagar 50 euros e ter atención primaria, di. E ter pediatras, matronas, engado. Pero nunca no rural. Ao rural non chega nin a privada.

As manifestacións multitudinarias pola sanidade pública, non só a de Madrid esta pasada fin de semana, senón todas as mareas brancas antes e despois da pandemia, demostran que, ás veces, o cansazo e a xenreira non conducen á inacción, que nos poden levar a outro lugar máis produtivo, ao espazo onde se forxan todas as identidades: a rúa, a ocupación das prazas. Desafortunadamente, diríase que esa mobilización non se trasladou aínda nunca ás urnas, que se dilúe a tempo. A última discusión á que asistín, tiña que ver co soldo dos sanitarios, co seu burn out. Están queimados. Déixenme contarlles unha cousa: os servizos públicos, todos eles, están queimados. Arderon hai tempo. Son un mito, un esplendor pasado.

Imaxino que despois de ler o meu artigo, unha posible solución a todo isto será colocar máis cadeiras, ampliar a sala de espera. Aconteceu o mesmo na educación: aulas de 32 alumnos, mesmo número de docentes.

Teño gripe A. Aínda no PAC, a doutora que me atende dime co seu precioso acento canario que quizais deba solicitar unha revisión a media semana. Unha revisión presencial con tres días de antelación. Sei que é imposible, pero non lle digo nada. Está sendo encantadora, rápida, eficiente. A culpa non é súa. Ao chegar á casa, a canda a primeira dose de paracetamol busco modelos de banquetas portátiles en IKEA. Hai varios. Chamo a miña nai e pregúntolle se algunha vez tivo que agardar fóra en Urxencias. Dime que sempre. Que ela prefire saír, ser dos que están na rúa. Que outra xente aproveite eses asentos. 

Supoño que aos políticos, aos malos, pérfidos xestores que nos trouxeron ata aquí, non lles parecería mala idea mercar cadeiras en IKEA, solucionar así o problema. Algunha, estou seguro, mesmo suxeriría que mercásemos unha pa. Que fixésemos caso do que dicía o dramaturgo Rodrigo García: mercar unha pa e comezar a cavar unha tumba. Agora está na nosa man, decidir se nos metemos dentro ou os empurramos a eles."                    (Ismael Ramos, eldiario.es, 20/11/22)

23/3/23

Peluches a las calles de A Mariña porque los niños tardan semanas en poder ir al pediatra... En Viveiro faltan dos pediatras y las citas disponibles para la atención médica de los más pequeños se dan con retrasos de meses

"La comarca lucense da Mariña es uno de tantos lugares de Galicia que vive con preocupación la crisis de la Atención Primaria en la comunidad. Falta de médicos y profesional sanitario, falta de medios para atender una demanda creciente cuando todavía no se ha alcanzado el pico de la gripe, con la pandemia todavía asomando aunque con menos virulencia... En este caldo de cultivo, la Plataforma Sanitaria da Mariña se ha puesto manos a la obra para reclamar una mejor asistencia y en defensa de la sanidad pública.

Este domingo 20 de noviembre a las 12 horas, ante el centro de salud de Viveiro, la organización llama a los vecinos a concentrarse para denunciar la preocupante falta de pediatras. Los niños, acompañados de sus padres, serán los protagonistas de la jornada, acompañados de muñecos o peluches que lucirán baberos con mensajes reivindicativos para llamar la atención sobre la carencia de estos profesionales sanitarios.

SIN CITA CON EL PEDIATRA HASTA DICIEMBRE

"Depositaremos los muñecos con los baberos puestos delante del centro sanitario", avanzan desde la Plataforma. Viveiro es el mejor ejemplo de esta situación que azota al conjunto de la comarca lucense, con dos plazas de pediatría libres en estos momentos en el centro de salud viveirense. Los niños y niñas de la localidad, si solicitan ahora una cita para pediatría, recibirán atención a partir de diciembre, momento en el que hay fechas disponibles. Hasta entonces, los más pequeños tendrán que ser atendidos en urgencias.

"La situación es y se encuentra promovida por el descuido continuado del SERGAS y la Xunta durante 13 años al no poner los medios para solucionarlo de forma deliberada y formando parte de una estrategia destructora de la sanidad pública dirigida a la privatización de la sanidad", reprocha Montse Porteiro, coordinadora la organización. "                  (Rodrigo Brión, GaliciaPress, 19/11/22)

15/3/23

Epilépticos denuncian que no se les ajusta la medicación y el SERGAS niega retrasos generalizados

 "La Unión Galega de Epilepsia asegura que hay enfermos que llevan tres meses esperando una cita para ajustar el tratamiento y que mientras tanto soportan problemas como crisis más frecuentes. Sanidade rebate, en respuesta a Galiciapress, que no hay constancia de un problema global y promete abordar la denuncia con el colectivo.

 Pacientes de epilepsia que necesitan una cita para la imprescindible revisión del efecto de un nuevo tratamiento y que llevan esperando por una llamada del SERGAS desde junio del año pasado. Personas que, como consecuencia, padecen somnolencia, apatía, faltas de coordinación y crisis epilépticas más frecuentes. Este es el panorama que describe UGADE, la Unión Galega de Epilepsia, ante los "retrasos y faltas de citas" en todas las áreas sanitarias de Galicia y especialmente, aseguran, ante la sorpresa del SERGAS, en la Unidade de Epilepsia, el Servicio de Neuroloxía do CHUS de Santiago.

 CONTESTACIÓN DESDE SANIDADE

Galiciapress contactó con la Xunta para publicar su versión. Desde la Xerencia del Área Sanitaria Santiago O Barbanza,  se ha recibido con sorpresa la queja de UGADE por varios motivos. El principal es que no hay constancia, dicen, de un problema generalizado de atrasos en las citas para pacientes con epilepsia.

 Fuentes oficiales del SERGAS lo afirman tras contrastar la situación con el Servizo de Neuroloxía, matizando que la inexistencia de un problema general no quita de pudiese haber algún caso particular en el que haya habido algún error.  

 La Xerencia también se muestra sorprendida por la afirmación de UGADE de que presentó una "queja formal", pero que seis meses después no ha recibido respuesta. Tras conocer la protesta por los medios de comunicación, la Administración alega que ha revisado sus archivos y que no costa queja formal alguna. 

 En todo caso, el SERGAS asegura que contactará en breve con UGADE para tratar de aclarar lo sucedido e intentar subsanar los problemas que pueda haber.

 Problemas que los usuarios dicen son generalizados y de calado, dada la naturaleza de esta enfermedad. "Tenemos conocimiento de que pacientes sujetos a cambios de medicación no tienen acceso [a una cita con el neurólogo] hasta tres meses después, sin fecha, para poder ajustar el tratamiento", inciden. 

 Son personas a las que se les cambió el tratamiento en julio, salen de la consulta con la indicación de que se les llamará para una cita en noviembre y aún hoy, a finales de febrero, no han recibido la ansiada llamada del SERGAS; según la versión de la Asociación.

 EL CONTROL DE LA MEDICACIÓN ES VITAL PARA ESTAS PERSONAS

Hay que tener en cuenta que el seguimiento del efecto de la nueva medicación en un paciente de epilepsia es de gran importancia, ya que permite evaluar si la medicación está siendo efectiva en el control de las crisis epilépticas y ajustar la dosis o cambiar el tratamiento en caso de ser necesario.

 Algunos pacientes pueden requerir de varias medicaciones diferentes antes de encontrar la adecuada, por lo que el seguimiento cuidadoso del efecto de la medicación es fundamental para asegurar que se está utilizando la terapia más efectiva posible. 

 Además, algunos medicamentos pueden tener efectos secundarios que pueden ser perjudiciales para el paciente, y el seguimiento regular puede ayudar a identificar estos efectos secundarios y permitir que se tomen medidas para minimizarlos.

 La epilepsia es una enfermedad crónica que requiere tratamiento a largo plazo, y el seguimiento regular del efecto de la medicación puede ayudar a identificar cualquier cambio en la frecuencia o la gravedad de las crisis, lo que puede requerir un ajuste en el tratamiento.

 El seguimiento de la medicación de la epilepsia debe realizarse regularmente, generalmente cada 3-6 meses después de iniciar el tratamiento o después de realizar un cambio en la dosis o en la medicación. Sin embargo, la frecuencia del seguimiento puede variar según la respuesta individual del paciente a la medicación, la frecuencia y la gravedad de las crisis, y la presencia de efectos secundarios.

 En algunos casos, los pacientes pueden requerir un seguimiento más frecuente, por ejemplo, si tienen una epilepsia de difícil control o están tomando múltiples medicamentos. También puede ser necesario realizar pruebas adicionales, como EEG o escáneres cerebrales, para evaluar la eficacia del tratamiento o detectar posibles problemas."                ( , GaliciaPress, 1 de marzo de 2023)

10/3/23

"Los médicos están tan hartos que ya ni pagándoles más" dice CESM tras convocar huelga indefinida en el Sergas

 "La sanidad gallega se enfrenta a una huelga indefinida a partir del 11 de abril después de la convocatoria de la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos en Galicia (CESM), que llama a la movilización para denunciar la falta de médicos y por la generalización del complemento específico.

El secretario xeral de CESM Galicia, Enrique Marra-López, atiende a Galiciapress para enumerar los motivos del sindicato para convocar la huelga tras varios intentos infructuosos de negociar cambios con la Xunta.

El 11 de abril, y si nada lo remedia, los profesionales de la sanidad gallega están llamados a la huelga, convocados por la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (CESM) en Galicia, que ayer anunció la decisión que afecta a toda la Atención Primaria, a la Atención Hospitalaria al Centro Coordinador FPUS-061 y a las Bases Medicalizadas de las USVA.

La respuesta de la Xunta al paro indefinido la dio ayer el presidente Alfonso Rueda después de la reunión del Consello de la Xunta, invitando a CESM a compartir su posicionamiento con los demás sindicatos y a cumplir con lo acordado en la Mesa Sectorial, de la que CESM no forma parte pese a tener una importante presencia entre los médicos, especialmente en lo referido al cuerpo superior.

Pese a que la Xunta parece dar la imagen de que la convocatoria los ha pillado por sorpresa, lo cierto es que la posibilidad de una huelga indefinida sobrevolaba sobre la comunidad desde hace un tiempo. Enrique Marra-López, secretario xeral de CESM Galicia, matiza que hay que remontarse a “finales de verano” para descubrir los primeros indicios de esta huelga.

NOS TOMARON EL PELO

“Intentamos varias reuniones que fueron infructuosas. En diciembre mandamos una carta al presidente de la Xunta advirtiendo que si no nos reuníamos iba a desembocar en un conflicto. Al final nombró como interlocutores a gente del SERGAS, de Recursos Humanos, y en la primera reunión estuvo presente el director asistencial”, relata Marra-López. En ese primer encuentro el sindicato presentó sus propuestas “en un tono normal”, pero en el segundo encuentro solo son atendidos por Ana ComesañaMargarita Prado, responsables de recursos humanos y, por tanto, más dispuestas a abordar el encuentro desde un punto de vista “más jurídico”. 

“Encima nos dijeron que no habían recibido las propuestas que les trasladamos”, recuerdan desde el sindicato. “Nos habían tomado el pelo en la segunda reunión”, reprocha a una Xunta dedicada a “poner parches” con las “medidas estrella” que anunciaba Rueda y que no corregían la “reforma estructural profunda” que necesita el SERGAS, desde el sindicato se vieron abocados a la convocatoria de la huelga por una “situación insalvable”.

“El ambiente está muy caliente en muchos círculos sanitarios”, valora Marra-López, que ve en la Xunta la voluntad de hacer cosas pero que “llega muy tarde”. En ese sentido insiste en que lo principal es acometer una “reforma de como funciona la Atención Primaria” para poder ofrecer “verdadera calidad asistencia a los pacientes”. Este ritmo de trabajo actual no está siendo bueno ni para ellos ni para los facultativos”, lamenta por la sobrecarga laboral que están sufriendo inmediatamente después de la pandemia, donde se les requirió un esfuerzo extraordinario.

Desde CESM admiten como válida la tesis de la Xunta de que “no hay médicos”, pero creen que “si se mantienen las mismas plantillas para hacer mucho más trabajo, ese trabajo se más hay que pagarlo a mayores”, y no con “aplausos y homenajes en balcones”. “Eso se acabó, somos trabajadores y tenemos que ser respetados como los demás, con condiciones laborales dignas y adecuadas”, censura.

“LA GENTE QUIERE VER A SU MÉDICO, NO LLAMADAS TELEFÓNICAS”

En las últimas horas el sindicato ha recibido muchas llamadas de apoyo, pero admiten que no todos han acogido igual de bien el anuncio, que tuvo lugar apenas quince días después de la manifestación multitudinaria en defensa de la sanidad pública que tuvo lugar en Santiago de Compostela el pasado 12 de febrero. 

“Las huelgas nunca son un objetivo, sino un instrumento para conseguir algo. El gran éxito sería no llegar a la huelga”, condiciona el sindicato, abierto a llegar a un punto de encuentro que no obligue a llegar a ese extremo. 

No obstante, inciden en que la gran demanda en la sanidad gallega es “que la gente pueda ver a su médico y que le atienda”. “No demandan edificios médicos, no demanda aparatos nuevos, no demanda llamadas telefónicas, las consultas telemáticas…todo eso pasa porque los recursos humanos sean adecuados”, razona.

Desde CESM no tienen cifras concretas sobre el déficit de profesionales sanitarios que presenta el SERGAS, pero existe la evidencia de que “la gente se está marchando”, un problema derivado de la “falta de previsión de las administraciones públicas”. “Los políticos se tiran los tratos a la cabeza y en medio estamos los profesionales y los pacientes. Este tema no se planificó, ni en Galicia ni en el resto del Estado, porque todos están con el mismo problema. Estamos todos igual de mal y en 2008, con la crisis, tendrían que haber empezado a buscar solución”, recapitula.

JUBILACIÓN A LOS 72 AÑOS Y COMPLEMENTO ESPECÍFICO

“Los que estamos podríamos asumir esa sobrecarga asistencial siempre que se abra un futuro esperanzador. Pero nos hemos cansado. No se ofertan plazas de larga duración, no se crean las plazas necesarias…”, critica Marra-López, al tiempo que incide en aspectos positivos como el proceso de estabilización “que parte del Gobierno central por normativa europea”. La propuesta en Galicia, en cambio, ha girado en torno a retrasar la edad de jubilación hasta los 72 años.

“Antes nos mandaban a casa cuando cumplíamos 65 años y por eso perdimos un montón de profesionales que podrían haber seguido”, incide. El escenario, admite el galeno, ha cambiado mucho, y ahora “la gente quiere quitarse de en medio lo antes posible”, producto del cansancio crónico que padece toda la plantilla de los sanitarios. 

Con todo, desde CESM son sensibles con la propuesta de retrasar la edad de jubilación, pero subraya que debe ser “un tema flexible” y tratado detenidamente a nivel estatal. Al tiempo, destaca que las guardias “no contabilizan a la hora del tiempo de jubilación”, un aspecto que lastra a miles de facultativos y que sí se contempla en otros sectores. 

Este capítulo entronca directamente con otra de las grandes reclamaciones del sindicato, que es la generalización del complemento específico, un tema en el que Marra-López invita a detenerse por las confusiones que ha podido generar este debate. “No es lo mismo el tema de la incompatibilidad que el complemento específico”, enuncia. 

CESM explica que el complemento específico “nace de una norma estatal” en el que se pueden remunerar “hasta seis conceptos diferentes”, pero que en el caso de Galicia “dedican íntegramente a la exclusividad”, negando el complemento a los profesionales que no se dedican en exclusividad al sector público. “Lo lógico es que la exclusividad tuviese un peso, pero no del 100%”, denuncian, por lo que piden readaptarlo con un “complemento específico desglosado en el que se cobren los otros conceptos”. 

Pese a todo, salta en este punto el tema de la incompatibilidad, una medida que ha relajado el SERGAS con “una jugada mágica” producto de las “reuniones con los colegios médicos y otras entidades” y que, al entender de Marras-López, responde “a los intereses de los directivos de los hospitales privados y del propio SERGAS, que se han quedado sin médicos”. 

“No queremos que se modifique la Ley de Incompatibilidades, que no entiendo cómo son capaces de flexibilizarla, algo que en todo caso debería hacerse en Madrid, pero aquí nadie va a poder cobrar el complemento específico cuando nada tiene que ver con la exclusividad”, reprende.

Además de la flexibilización, la Xunta también anunció otra medida de calado como la creación de una bolsa de voluntarios para trabajar en los Puntos de Atención Continuada en el área de Pontevedra, a la que apuntaron menos de una veintena de profesionales. “En Pontevedra la situación era muy peliaguda. El nuevo gerente intentó buscar médicos hasta debajo de las piedras. El planteamiento era ofertarles una remuneración mucho más potente”.

Sin embargo, el hecho de que se hayan apuntado tan pocos, escenifica el hartazgo de los sanitarios. “La gente está tan harta que ya ni pagándoles más. Llega un momento en el que es: ‘Dinero sí, pero tienes que darme unas condiciones que me permitan mantener mi salud’. No se imaginan la gente de la de médicos de baja por burnout…”, se queja Marras-López. Cada vez son más los médicos afectados y cada vez más jóvenes, extenuados por una carga de trabajo y una precariedad que cada día van a más."               ( , Galicia Press, 3 de marzo de 2023)

10/2/23

O Sergas é condenado por demorar un ano unha operación que debía tardar 90 días e que o doente rexeitou desviar á concertada

 "Xa o advertiu a Valedora do Pobo hai tres anos e agora queda constatado nunha sentenza xudicial. As persoas en lista de espera por unha operación cirúrxica que rexeitan ser desviados á sanidade concertada poden atoparse nun limbo que demore o seu tratamento. 

É unha situación que o Sergas se comprometeu a corrixir tras producirse casos como o agora condenado polo Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG), no que un doente que rexeitou ser desviado á concertada tardou un ano en ser operado cando a intervención non debía demorarse máis de 90 días. Agora a Xunta terá que indemnizalo con 30.000 euros.

A sentenza agora feita pública polo TSXG relata o caso dun home cunha hernia de disco ao que en xuño de 2018 lle foi prescrita no Hospital Álvaro Cunqueiro de Vigo unha operación da mesma. O home estaba xa pendente doutra operación por outra doenza que se lle realizou en novembro daquel ano, polo que postergou a segunda a superar a primeira. Así que un mes despois da primeira operación, o 19 de decembro de 2018 foi incluído na lista de espera para unha cirurxía cualificada como de prioridade II, nas que “o tempo de espera recomendable non debe superar os 90 días”.

“A operación, ao fin, levouse a cabo o 23 de decembro de 2019, un ano despois da súa inclusión na lista”, constata a sentenza, que di que “a ninguén escapa que esa demora, superior á axustada ao grao de prioridade sinalado, foi susceptible de producir un agravamento na doenza”, como así sucedeu, deixándolle secuelas e unha incapacidade permanente total para a súa profesión.

Pero a sentenza engade outro dato máis, o de que o doente, tras unha consulta por empeoramento da súa situación cando xa levaba seis meses en lista de espera, “rexeitou outra proposta, realizada o 12 de xuño de 2019, de acudir, a tal fin, a un centro concertado”.

O TSXG remata condenando á Xunta a indemnizar o afectado con 30.000 euros “por deficiente funcionamento dos seus servizos públicos sanitarios na asistencia prestada no Hospital Álvaro Cunqueiro”.

Este tipo de feitos xa foi denunciado pola Valedora do Pobo hai tres anos, cando puxo o foco no limbo no que quedaban as persoas que, ante a "oferta" de seren derivadas a un hospital privado, piden ser intervidas nun centro público. Sanidade respondeulle naquel momento co seu “compromiso” de que ese tipo de doentes non esperen máis dun ano.

Porén, desde aquela a Valedora seguiu facendo públicos casos de persoas que son atendidas en prazos moi superiores aos que reflicten as listas de espera oficiais, ante o que vén reclamando a Sanidade que “respecte os tempos asignados polos profesionais sanitarios”.   (David Reinero