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23/2/23

Fallece Rafael Pillado, histórico sindicalista y luchador antifranquista del Ferrol obrero... y que denunció a Navantia por no protegerle del amianto... El célebre luchador antifranquista destapó el drama de los obreros enfermos de asbestosis

"Histórico sindicalista de Comisiones Obreras y  dirigente del Partido Comunista, fue uno de los líderes de las protestas de marzo del 72, y ha fallecido de un cáncer de pulmón provocado por el amianto

Galicia ha perdido a uno de los grandes líderes de la lucha por las libertades en España. Rafael Pillado, histórico dirigente del Partido Comunista de España y del sindicato Comisiones Obreras, ha fallecido a los 80 años de edad, víctima de una dolencia pulmonar provocada por el amianto. Con él muere una época. Un tiempo en el que la defensa de la democracia estuvo marcada por un inquebrantable criterio moral: el de los que, como Pillado, y rechazando tajantemente cualquier privilegio para sí mismos, dedicaron la vida a buscar, para el país entero, una sociedad más tolerante y solidaria, un futuro mejor.

Nacido en San Cibrao (Cervo) en 1942, en plena posguerra, Pillado pasó la mayor parte de su infancia en el pueblo ferrolano de San Felipe, a donde su familia se trasladó para estar cerca de su progenitor (militante comunista también), que permanecía encarcelado en el castillo que da nombre al lugar.

A los 15 años de edad, Rafael Pillado comenzó a trabajar en Bazán. Y poco después, en 1960, ya ingresó, en la clandestinidad, en las Juventudes Comunistas. Tras cumplir el servicio militar viajó en secreto a la Alemania del Este y empezó a tener ya un papel muy activo en la lucha contra el régimen franquista. Y en estrecha colaboración con el recordado Julio Aneiros (un auténtico referente moral, al igual que Pillado, no solo para la izquierda, sino para personas de todas las ideologías), impulsó, a mediados de los años sesenta, el nacimiento de las Comisiones Obreras de Bazán y de las Comisiones Obreras de Galicia.

En 1972 Pillado fue uno de los líderes de las protestas del 10 de marzo, que hicieron de Ferrol, ante Europa entera, un símbolo de la lucha por la libertad. Aquellos sucesos costaron la vida a dos trabajadores de Bazán, Daniel Niebla y Amador Rey, víctimas de los disparos de la policía. Y a punto estuvieron de costarle la vida, también, a Julio Aneiros, que resultó gravemente herido. Rafael Pillado, tras ser detenido de nuevo (algo habitual por aquellas fechas, cuando la presión de la policía sobre él era constante), ingresó en prisión, de donde ya no saldría hasta la amnistía de 1976. En 1979 sería elegido secretario general del Partido Comunista de Galicia.

Dos años más tarde, la noche del 23-F, durante el golpe de estado, rechazó tajantemente la posibilidad de abandonar el país o de ocultarse. Y se presentó en el Concello de Ferrol, en un gesto de público compromiso con la democracia. «Se queren vir por min —dijo— que me atopen aquí».

Gran amigo de Santiago Carrillo, a quien siempre fue leal, Pillado formó parte durante un tiempo del grupo de Gobierno del Ayuntamiento de Ferrol, como integrante del grupo socialista, cuando la alcaldía de la ciudad la ostentaba Couce Pereiro. pero con el paso de los años comenzó a alejarse, progresivamente, de la política activa, para concentrar toda su actividad en impulsar todo tipo de causas solidarias, así como en la defensa del medio ambiente, en la reivindicación de los derechos de las víctimas del amianto (la terrible plaga que acabaría costándole también a él la vida, como a tantos otros trabajadores del sector naval) y en el movimiento cultural, a través de la asociación Fuco Buxán.

Hace exactamente un año, y tras hacer público que también él era víctima del amianto, Pillado emprendía una batalla judicial contra Navantia, con la que quiso sacar a la luz no su propio dolor, sino el inmenso drama de miles de trabajadores del sector naval cuyas vidas se han visto golpeadas (y en cientos de casos cercenadas) por el más silencioso de los enemigos: un aislante, extraordinariamente cancerígeno, que fue de uso común en los astilleros durante largo tiempo: en una época en la que ni uno solo de aquellos trabajadores podía sospechar que el material que los rodeaba acabaría por devorarles los pulmones.

Pillado ganó el juicio contra la empresa, que fue condenada a indemnizarlo con 128.000 euros. Pero el hecho de que los representantes de la compañía no acudiesen a la vista oral, fue utilizado posteriormente por estos como argumento para reclamar la nulidad del juicio. Pero él, que era perfectamente consciente de que iba a morir, y que miró a la muerte cara a cara, con el valor de quien siempre estuvo convencido de que la verdadera medida de un ser humano la da la manera en la que le hace frente a su destino, no se rindió jamás.

La capilla ardiente ha quedado instalada esta noche en el tanatorio San Lorenzo. El entierro será el miércoles, a las 11 horas, en el cementerio municipal de Catabois.

El alcalde de Ferrol, Ángel Mato, en nombre del Concello y de la ciudad, ha lamentado públicamente el fallecimiento de Pillado, recordando, también él, su permanente compromiso con la defensa de la libertad y de los derechos de los trabajadores.

A Pillado, hombre de una austeridad absoluta, inquebrantable, nadie le oyó quejarse nunca, a pesar de que, hasta la llegada de la democracia, y tras una infancia extraordinariamente dura, su vida fue un rosario incesante de detenciones, cárcel, represalias y persecución. Deja un inmenso legado: ese verdadero ejemplo de entrega a los demás que fue su vida entera. Y sus memorias son un documento imprescindible para entender tanto la Galicia de los últimos años de la dictadura y la de la transición, como nuestro propio tiempo. Su recuerdo perdurará."          (Ramón Loureiro, La Voz, 22/02/23)

 

 "El histórico sindicalista ferrolano Rafael Pillado ha fallecido este lunes a los 80 años a causa del cáncer que le provocó el polvo de amianto que respiró durante años en el astillero de Navantia.

 La empresa pública fue condenada el pasado septiembre a indemnizarle con 128.000 euros por no haberle protegido adecuadamente de los efectos nocivos de este material. Pillado fue un reconocido luchador antifranquista, cofundador de CCOO y de la plataforma que defendió los derechos de los miles de trabajadores afectados por la asbestosis en Ferrol.

Vecino del barrio de Caranza y militante comunista, empezó a trabajar en el astillero de Bazán siendo casi un niño y allí desarrolló su carrera sindical. Fue uno de los detenidos en la manifestación de obreros de la factoría del 10 de marzo de 1972, en la que la policía franquista mató a tiros a dos de sus compañeros, Amador Rey y Daniel Niebla.

Pillado desveló a finales de 2021 que sufría un mesotelioma, un tumor muy agresivo, con una esperanza de vida de entre 12 y 21 meses, que la medicina vincula a exposiciones prolongadas al amianto. El sindicalista se veía así golpeado por la misma enfermedad que él había ayudado a destapar. A principios de 2000, denunció en la prensa local de Ferrol que los obreros de los astilleros estaban enfermando y muriendo por culpa de ese material al que él llamaba el “asesino silencioso”. Su lucha y el apoyo a los afectados le valió incluso problemas con sus camaradas. En una entrevista con este periódico, Pillado contó que el entonces responsable del comité de empresa de Bazán, compañero de Comisiones Obreras, lo acusó “de generar alarma social”.

“Mi enfermedad no va a ser clandestina. Voy a presentar una demanda contra Navantia [heredera de Bazán] y a convertir mi juicio en un juicio para desenmascarar a los responsables de llenar España de este asesino silencioso aprovechando la dictadura. Aunque se hayan muerto todos, tuvieron cómplices y los siguen teniendo”, anunció Pillado cuando le detectaron el cáncer. Él estaba convencido de que ya en los años ochenta la dirección de la antigua Bazán era consciente del daño que había producido este material cancerígeno en la salud de los obreros, pero optó por ocultarlo.

El juicio se celebró finalmente en septiembre pasado y Navantia ni siquiera se presentó. En la vista, Pillado recibió el efusivo apoyo de familiares y numerosos compañeros de fatigas, entre ellos la abogada laboralista Cristina Almeida. En septiembre del pasado año el Juzgado de lo Social número 2 de Ferrol admitió de manera parcial su reclamación y condenó a la compañía a indemnizarlo con 128.000 euros, una cantidad alejada de los 379.000 euros que él reclamaba. Su abogado afirmó que presentaría recurso."                   (Sonia Vizoso , El País , 20/02/23)

23/7/20

As enfermeiras eventuais: "Non temos nin dereito a enfermar. Se enfermas quedas sen traballo"

"Fronte a unhas condicións de traballo "sanguentas", estas profesionais esixen respecto e ser escoitadas por parte da Xunta de Galicia. Falamos con Aurora Magán, que leva doce anos empregada como enfermeira eventual no Sergas e forma parte do colectivo Enfermeiras Eventuais en Loita.

Viven pendentes do teléfono móbil para incorporarse dun día para outro (cando non é no mesmo día) ao seu traballo en calquera centro de saúde ou hospital da súa área sanitaria. Saltan constantemente dun contrato a outro e chegan a acumular centos deles ao longo da súa vida laboral. Nunca poden planificar nada, nin sequera a súa economía. Decidir ser nais convértese para elas en todo un acto de valentía. 


Se din que non a algún deses contratos, son penalizadas e baixan na listaxe de contratación. Se enferman, corren o risco de quedar na casa durante un longo período de tempo. Elas son as enfermeiras eventuais do Servizo Galego de Saúde (Sergas) e este é o seu día a día, marcado polo traballo "a golpe de cabreo e reclamación" contra un constante "ti non, ti non, ti non".

Aurora Magán non chegou a contabilizar todos os seus contratos porque cansou o día que ía pola metade da conta. Só o verán pasado - desde o 5 de xullo ao 28 de setembro - acumulou un total de 38 acordos laborais. Leva 12 anos traballando como enfermeira eventual e forma parte do colectivo Enfermeiras Eventuais en Loita, que naceu hai pouco máis dun ano para esixir unhas mellores condicións laborais para as 7.000 profesionais que se atopan nesta situación, o 40% das enfermeiras totais que traballan no Sergas, segundo datos extraídos do Consello de Contas.


¿En que condicións estades traballando as enfermeiras eventuais?


Nunhas condicións sanguentas. Somos conscientes de que a eventualidade ten que existir, pero queremos ser traballadoras con dereitos. Sobre o papel recoñécensenos os mesmos dereitos que ás interinas, pero á hora da verdade non é así: non se nos respecta, non se nos deixa gozar de vacacións, temos problemas para pedir días de permiso... Todo son trabas. Estamos baixo un pacto de selección temporal (que agora tamén vai incluir persoal médico) que está obsoleto e que nos escraviza.


Obríganos a vivir pendentes do teléfono e a incorporarnos a un traballo, ás veces, avisándonos con tres horas de antelación. Case non dá tempo a saber ben a onde tes que ir, aprender o camiño, buscar o centro de saúde, saber onde tes a roupa... Ademais, é un pacto penalizador, o único en todo o Estado: se ti rexeitas un contrato por coidados familiares bótante da listaxe de contratación. O Sergas ten a tixola collida polo mango e sabe que vas estar sempre a disposición.

¿Como organizas a túa propia vida e como concilias cun traballo así?

Nunca podes planificar nada, nin sequera a túa economía. Entre contrato e contrato atópaste na casa, esperando, sen saber cantos días chegarán a ser. Pode acontecer que traballes 15 ou 20 días nun mes ou que traballes 30 de 30. Isto tenlle pasado a unha compañeira nosa que é nai. Onde queda a conciliación laboral e familiar? É imposible, as nais fan verdadeiros números. Moitas buscan a opción de contratar coidadoras, pero ata iso resulta difícil porque ao non sabes cando vas traballar, tampouco sabes cando che vai facer falta. Algunha compañeira nosa ten que estar de baixa nas listas, sen puntuar, sen cotizar e sen cobrar. Este é o nivel de conciliación.


Sempre recordo o que me pasou a min hai tres anos, cando meu pai ía facer unha pequena intervención e eu tiña que quedar coidando unha persoa maior na casa. Xusto o día en que o chamaron a el para operar chamáronme a min para incorporarme ao día seguinte. Dixen que non podía e ameazáronme con penalización. Finalmente tiven que pedir a suspensión de chamamento e botar un mes enteiro na casa sen traballar por dous días de intervención.


E xa non digamos no caso dunha enfermidade túa. Non tes dereito a baixa laboral, non tes dereito a enfermar nin tes dereito a coidarte a ti mesma. Lembro tamén unha vez que tiven gastroenterite. Avisei de que non iría traballar ao día seguinte e quitáronme o bloque de 38 contratos que tiña. Eu choraba porque pensaba: "Vanme deixar sen traballo". E efectivamente, fixérono. Traballamos a golpe de cabreo e reclamación contra o "ti non, ti non, ti non" que sempre escoitamos por ser eventuais.

¿E en canto a carga de traballo, como vos atopades?


Sobrepasadas. Hai veces que é imposible, non das, non das! Na Atención Primaria existe o chamado Complemento de Intersubstitución ou Complemento J, polo cal fas o teu traballo e o da túa compañeira que está de baixa ou vacacións. Nunca reforzan en persoal, o que fan é repartir o traballo entre compañeiras e pagarche un complemento. Eu teño chegado a levar 25 pacientes unha noite. Ao principio aceptaba pero logo empezou a haber moitas xubilacións e a carga de traballo faise imposible. Ese complemento, ás veces, nin sequera se nos paga porque non sabes se estás facendo só o teu traballo ou tamén o das túas compañeiras. Abusan do descoñecemento. Como non sabes aprovéitanse, xogan moito con iso e sáelles redondo. Eu levo 12 anos e xa vou vendo a que me enfronto, pero as compañeiras recén chegadas comen todo o que lles dan, fan unha burrada de horas...


¿Como afectan todas estas condicións e a carga de traballo á calidade asistencial?


Enfermeiras Eventuais en Loita iniciamos as nosas reivindicacións por unha cuestión laboral, pero sempre temos presente que tamén o facemos como pacientes, porque a calidade asistencial resíntese moito cando a metade do persoal na sanidade pública somos eventuais. Con este baile de sitios e persoas non se permite a continuidade dos coidados, e iso repercute moito na atención aos pacientes, que son quen o sofren en maior medida. É fundamental seguir o caso dunha persoa. A enfermaría e os coidados son holísticos, hai que coñecer o conxunto da persoa; e este 'ir e vir' non cho permite.


O teu propio adestramento tamén se complica. Aínda que moi pouquiño a pouco empezan a recoñecerse diferentes especialidades dentro da enfermaría, se un día estás nun centro de saúde e outro día nun hospital, nunca adestras; non chegas a dominar un posto de traballo nun lugar concreto para poder ofrecer calidade. Ben facemos o que podemos, pero é necesario poder adestrarse.


¿Como eventuais, como foi a vosa situación laboral durante esta pandemia? Como a vivistes?


Volvemos ao 'non dereito a enfermar'. A compañeiras que se contaxiaron da Covid-19 no posto de traballo e tiveron que ir para a casa en corentena, non se lles renovou o contrato cando tocaba e víronse sen nada. Mobilizámonos moito, reclamamos, e ao final o presidente da Xunta, Alberto Núñez Feijóo, saíu dicindo que foran casos puntuais debido a un erro de interpretacion. Mais nós temos constancia de que varias compañeiras, e non só casos puntuais, pasaron por esta situación.


Ademais, cando empezou a descender número de ingresos, ás persoas que tiñan contratos renovados ata finais de abril informáronas de repente de que rematarían o día 16 dese mes. Tamén por isto se armou moito follón. Pode que o teu posto de traballo desapareza ao baixar a carga asistencial, pero teñen obriga de rehubicarte. De novo a presión mediática e social fixo que a Xunta saíra para dicir, outra vez, que fora un erro puntual. Sempre son erros puntuais pero é o que levamos vivindo todos estes anos.


Eses dous problemas son os que vivimos especificamente como enfermeiras eventuais, pero tamén sufrimos, por suposto, a falta de material, protocolos... como o resto de profesionais da sanidade.


¿Que esixides ao Sergas para mellorar a vosa situación?


Hai moito, moito que limar. Pedimos que se elimine a taxa de reposición e que se convoquen as prazas necesarias para cubrir as necesidades da sanidade pública tendo en conta o envellecemento da poboación e a dispersión xeográfica. Temos un ratio de enfermaría por baixo do Estado español e á cola de Europa, pero ao mellor Galicia precisa incluso un ratio aínda maior para compensar estas características concretas.


Por outra banda, pedimos que haxa un pacto de selección temporal xusto e que nos permita traballar de maneira eventual nunhas condicións dignas. Levo 12 anos como enfermeira e despois das declaracións vertidas polo conselleiro de Sanidade este domingo, cando dixo que a política de contratación do Sergas non ía mudar, a min pásame pola cabeza abandonar. Non boto outros 12 anos da miña vida nestas condicións, cunha oposición aprobada. É inviable traballar así e parécenos unha falta de respecto por parte da Xunta. A Aministración está convertida na maior ETT do Estado de maneira sanguenta. Esiximos que senten a negociar coas traballadoras; aínda que vontade pola súa parte, de momento, vemos cero.


A pesar da inacción da Xunta, a vosa loita está chegando lonxe, de feito, a Eurocámara investigará a precariedade laboral na sanidade pública galega. ¿En que punto se atopa esta investigación?


En decembro presentamos unha petición perante a Comisión de Peticións da Eurocámara, que era a ferramenta que viamos máis factible. Agora chegounos comunicación de que se admitía e de que tiña o peso e a gravidade suficiente como para pasalo tamén á Comisión relacionada con asuntos de traballo na Eurocámara. Non contabamos con isto e é unha noticia moi boa para nós. Levabamos documentos de moito peso: estudos que falaban do aumento da mortalidade e morbilidade relacionado co ratio de enfermería. Cremos que tamén influíu que a Covid puxo enriba da mesa a importancia da sanidade e do imprescindibles que son uns sistemas sanitarios públicos de calidade.


Este mesmo sábado pasado saístes tamén á rúa baixo o lema 'A nosa estabilidade é a túa seguridade' e falabades da necesidade de unión de todo o persoal sanitario. ¿Buscades facer aínda máis forza, non?


A raíz da creación de Enfermeiras Eventuais en Loita, as compañeiras técnicos de coidados auxiliares de enfermaría e tamén o persoal facultativo empezaron a organizarse. Por outro lado xa existía a Asociación Galega de Celadores... Daquela comezamos a reunirnos e vimos que había dous puntos chave (a eliminación da taxa de reposición e o cambio do pacto de selección temporal) que nos unían a todos. 


Son lousas que todas sufrimos, e consideramos que igual que traballamos en equipo na atención aos pacientes, aquí tamén debemos facelo. Cremos profundamente que para desenvolver o noso labor con garantías para os pacientes debemos ter estabilidade nos nosos postos de traballo. Imos seguir loitando moito, porque se non, a outra porta que nos queda é a de coller a maleta e marchar. " (Uxía Iglesias, Galicia Confidencial, 02/07/20)

19/1/18

El 70% de los obreros de los astilleros de Ferrol y Fene enfermaron por el amianto”

"Cuando usted llegó a Ferrol para hacerse cargo de la consulta de asbestosis, ¿con qué panorama social y humano se encontró?

El camino fue muy duro, empezamos con la consulta en 2002 pero la unidad se encuentra establecida desde 2008. El protocolo de vigilancia del Ministerio de Sanidad se implantó en 1999, que ya recomendaba un seguimiento de los trabajadores que habían estado en contacto con el amianto (tanto en activo como jubilados).

 En 2001 empezaron las protestas de afectados, reclamando el cumplimiento del protocolo en Ferrol. La Xunta pidió listados a empresas y sindicatos pero sólo respondieron estos últimos con 365 personas. Era una lista corta, porque los astilleros en los 70 llegaron a emplear a 15.000 personas. Pero la asociación Agavida es muy activa y siguió trabajando. 

En 2006, un Real Decreto reguló las actuaciones ante el amianto. Y en 2008, Navantia aportó su lista al Sergas con más de 5.000 trabajadores. Los operarios llegaban aquí con desconocimiento, no sabían la peligrosidad del amianto.

¿Qué efectos tiene el amianto?

Afecta a la pleura, una tela que rodea a los pulmones. Provoca su engrosamiento, en un principio de modo asintomático. Según avanza, comprime el pulmón y dificulta la respiración. En los casos más graves llega la asbestosis (fibrosis pulmonar) y el cáncer (sobre todo pulmón y mesoteliomas o cáncer de pleura).

¿Sus pacientes son sobre todo trabajadores de los astilleros?

El 99,9% de los que pasan por consulta vienen de los astilleros. Pero el amianto también se usó en construcción. Actualmente, nuestra consulta atiende a 1.200 pacientes. Desde el inicio de la misma, pasaron por aquí más de 2.000. 

Las pruebas que se realizan son la revisión de la historia laboral y clínica, preguntas sobre su estilo de vida como el consumo de tabaco, radiografías de tórax y pruebas funcionales respiratorias."                  (El Correo Gallego, 12/01/18)

5/5/16

Crímenes en los astilleros de Ferrol

"Si tienen interés en conocer más aristas (todas ellas terribles y trágicas menos la resistencia y rebeldía ciudadanas) de esta industria criminal y antiobrera, lean Peregrinos del amianto [PdA].  

Si hasta el momento no están muy puestos o han olvidado el tema, tampoco se lo pierdan. En ninguno de los dos casos les decepcionará. Aviso para los potenciales lectores: les informará y, sobre todo, les conmoverá. Desde el cerebro y desde la corazón está escrito. Y sin contradicciones entre ambas perspectivas. 

Sobre el autor: Rober Amado es un fotoperiodista nacido en Ferrol. Licenciado en Sociología, máster en Cooperación Internacional y Máster en Reporterismo. Fotógrafo y redactor multidisciplinar ha colaborado con diversos medios y sus fotos y textos han sido publicados, por ejemplo, en La voz de Galicia o en Periodismohumano.com PdA ha sido publicado tras completar exitosamente una campaña de crowdfunding. 

Con palabras del autor: “Mecenas, colaboradores y toda una comunidad de incondicionales dieron su apoyo a este proyecto para que ahora tú, lector, lo tengas en las manos. Gracias una vez más a cada uno de vosotros”.

Reza en la contraportada que el libro es un trabajo periodístico que “narra la aparición de los primeros casos de afectados por el uso del amianto en los astilleros de Ferrol, en Galicia”. Es eso y es más que eso. Desde la perspectiva de las víctimas, el relato de Rober Amado “va desgranando el papel que han jugado todos los implicados en uno de los mayores escándalos de salud laboral en España”. 

Hay más por supuesto. En España y en otros muchos países del mundo, en el pasado y también en el presente; como el rayo maligno que no quieren que cese. “El trabajo llevado a cabo por la asociación Agavida, los juicios con las empresas contratantes, la implicación de la prensa o la labor de los sindicatos y personal sanitario, son algunos de los aspectos que permiten conocer mejor los efectos del asbesto, que cada año se cobra la vida de más de mil personas que estuvieron expuestas a este material”.

 ¡Mil! Directa o indirectamente, vidas de trabajadores,. de familiares o de conocidos, y también de otros ciudadanos -relacionados incluso como lugar de juego. Jesús Mosterín por ejemplo, afectado, ha hablado ello en artículo periodístico- con esa industria prohibida en nuestro país desde la tardía fecha de 2002.

PdA se abre con una carta y un prólogo y se cierra con un epílogo y otra carta. Entre uno y otro dos partes. La primera lleva por título “2001-2004. De los primeros casos de Agavida”. La segunda: “Diez años después”.

El prólogo y sus palabras iniciales: “Es un dolor constante. Como el rozar de los huesos sin cartílago. Como rasgar la pizarra con las uñas. Eso, aumentado mil veces, hace que tiembles hasta expulsar el pelo, perforándote los tímpanos.

 Este iiiig profundo y fino que juega con tu cuello y tus brazos que te hace cosquillas en la punta de los dedos, hasta que va ganando en intensidad y se transforma en un tirón. ¡TAC! Pero después no hay paz. La intensidad sube y tu paciencia se agota. Las pupilas se dilatan. Buscan respuestas en el aire. Los ojos no se hicieron para poder amarrar. Y la rabia te consume”.

La carta final se cierra con un recuerdo dedicado a una de las víctimas: “Gracias por dejarme compartir contigo los mejores años de mi vida, por darme tantas lecciones de vida. Aquí seguimos luchando por ti, papá y madrina no se rinden, pese el tiempo que pase, acabarán haciendo justicia por ti. La abuela te extraña tanto… Desde que te fuiste tiene la mirada perdida, le faltas tú. Antia sigue igual de terremoto, no hay quien la pare. Mamá es la que cuida de todos, que todo siga bien, en calma, como hacías tú. Y yo, abuelo, sigo aquí, echándole huevos a la vida como harías tú, luchando por un futuro mejor, aunque no nos lo están poniendo fácil. Gracias por tanto. Algún día nos encontraremos”.

Y como causa desencadenante valga esta confluencia de los crímenes del fascismo español y de esta industria asesina:

“El 10 de marzo de 1972 una manifestación de trabajadores de Bazán acaba a tiros entre las casas del barrio de Recimil y la Iglesia del Pilar. A unos kms de allí, en el barrio de Carranza, en el Hospital Juan Canalejo de Ferrol, Enrique Segrelles, ayudante del neurocirujano jefe, el doctor Vázquez, mira por los pasillos. Empieza a haber mucho movimiento.

 Alguien le avisa de que un hombre está entrando en el recinto. Lo que ocurre después sucede en segundos. Se abren las puertas del quirófano, se ponen las vías de sangre para reanimarlo, bola, aparatos que van y vienen., agujas, bisturís, más vías. Aquel hombre había llegado vivo. Salió muerto por una embolia gaseosa. 

Era Amador Rey. Tenía 38 años. Casado y con cuatro hijos. El otro fallecido de la manifestación, Daniel Niebla, 38 años y casado, estaba justo delante de Pillado cuando le descerrajaron un tiro que lo tumbó en el acto. Pillado intentó levantarlo, pero no pudo. La sangre le brotaba como un chorro”. Al finalizar aquel día: dos muertos y más de cien heridos. Con el paso de los días detuvieron a más gente.

Muchos de los trabajadores presentes en aquella manifestación fallecerían años más tarde. Por patologías derivadas de la exposición al amianto. Dos nombres: Manuel Amor Deus, José María Rioboo.

Uno de los heridos en aquella manifestación, José Antonio, Toñito, Lamas Tojeiro recibió un disparo que le hirió en el cuello. Fue un tiro limpio, pudo salir de aquello. Falleció antes de cumplir sesenta años. De un adenocarcinoma de pulmón. Le encontraron más de tres mil partículas de amianto por gramo de pulmón.

El libro lleva una dedicatoria: “A los que creyeron en esta historia, a los que están en ella, a los que ya no están”. A todos ellos, a todas ellas, está dedicada también esta reseña."              (Salvador López Arnal
 , El Viejo Topo, en Rebelión, 22/04/16)