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14/12/25

Milleiros de persoas rexeitan o modelo industrial da Xunta en Compostela: "Altri non se vai instalar na nosa terra, defenderémola ao prezo que sexa" Após 19 meses de mobilizacións, a capital da Galiza acolleu unha manifestación masiva que urxe o "feche definitivo" por parte da Xunta da tramitación dos seus dous "proxectos estratéxicos", Altri e a reapertura da mina de Touro-O Pino. "É un éxito absoluto", afirma a organización (Nós)

 "Unhas 80.000 persoas chegadas de toda a Galiza, segundo a organización, marcharon polas rúas de Santiago de Compostela este domingo convocadas pola Plataforma Ulloa Viva, a Plataforma en Defensa da Ría de Arousa (PDRA) e a Plataforma Veciñal contra a Mina de Touro-O Pino para manifestar o seu 'non' definitivo a Altri e mais á mina de cobre. "É un éxito absoluto após 19 meses de mobilizacións", sentenciaron.

29/8/25

Sabemos por qué arde, pero no para qué se prende... En los años 70, como nadie podía acreditar oficialmente su propiedad, el ICONA decidió repoblar los montes comunales gallegos. Con pinos. Los pinos crecen rápido, y arden bien. Aunque los supera otra especie, el eucalipto, que también auspiciaron las administraciones... los montes arden, sean arbolados o de matorral, porque son altamente combustibles, sobre todo cuando se dan determinadas circunstancias climáticas. Lo que queda por establecer es para qué se prende fuego. O lo que es casi lo mismo, quién... lo que hay son incendiarios: aquellos que provocan fuegos por interés de algún tipo... en la zona noroeste, la intencionalidad roza el 70% de los fuegos... la gran mayoría se deben a quemas de residuos agrícolas, regeneración de pastos, o intentar ahuyentar a animales salvajes, seguido por la actuación de pirómanos (7%) o vándalos (un porcentaje similar) o las causas relacionadas con la caza (3,5%)... pero “detrás de algunos incendios se esconden probablemente intereses especulativos relacionados con la clasificación del suelo, los cambios de uso o la puesta en marcha de nuevas actividades sobre el territorio”. Actividades como parques eólicos, plantas de transformación de madera o explotaciones mineras. Estos días circulan por las redes sociales mapas en los que se superponen las ubicaciones de este tipo de proyectos con zonas altamente afectadas por el fuego, como Chandrexa de Queixa... el nivel de respuesta de los responsables es desolador. Ninguna de las propuestas que aportó un grupo de 130 expertos de las universidades gallegas a la comisión constituida en 2017 en el Parlamento Gallego sobre el asunto fue secundada. La de partida era que no se podía abordar el problema como si fuese única y meramente una cuestión forestal. Otra –o la misma– era que el planteamiento de base pecaba de “urbano”... y la Xunta de Galicia afrontó el verano sin cubrir cerca de un centenar de vacantes en el Servizo de Prevención de Incendios Forestais (SPIF) y desoye las continuas propuestas de bomberos y brigadistas de demanda de profesionalización (Xosé Manuel Pereiro)

 "Era un niño cuando vi, o más bien experimenté, mi primer incendio forestal. A Serra de Santa Mariña, el monte que hay en mi aldea, enfrente de la casa de mis abuelos (donde ahora escribo esto) estaba en llamas. Veía la agitación y los trajines de los vecinos. Entonces eran muchos, y además se decía que la Guardia Civil paraba a los que iban o venían de las verbenas para obligarlos a que ayudasen en la extinción. Era a comienzos de los setenta, o eso calculo, entre otras cosas porque fue en esa época cuando empezaron los incendios forestales, el fenómeno.

La sierra ardió más veces, pero el fuego nunca se aproximó a la aldea (bueno, se quemó la casa de un vecino, pero por un cortocircuito), más que probablemente porque está rodeada por un cinturón de bosque autóctono. Así que no puedo contar en primera persona –cruzo, como todos mis vecinos, los dedos– la angustia, los trabajos y las vigilias de amigas o colegas que están sufriendo en carne propia la amenaza de las llamas. Y la intriga, con sospechas o sin ellas, de quién es el causante.

Por qué

Siempre ha habido fuegos por causas naturales, por despistes o como método de renovación de cultivos. Pero los incendios forestales como fenómeno, al menos aquí, comenzaron con la década de los setenta del pasado siglo. Y la culpa, aunque pueda parecer extraño, o sectario, la tuvo el franquismo y sus ansias productivistas. En Galicia, la inmensa mayoría de los montes (entre la cuarta y la quinta parte de todo el territorio, y la mitad de la superficie arbolada) es comunal. Es una propiedad privada colectiva del conjunto de los vecinos con casa abierta y residencia habitual en la parroquia, aldea o lugar en el que se encuentre el monte. Un sistema de propiedad comunitaria de origen germánico que no se puede inmatricular, vender, repartir ni embargar.

El gobierno de turno del Caudillo por la Gracia de Dios creó en 1971 el Instituto para la Conservación de la Naturaleza (ICONA) que –adelantándose al neolenguaje actual– sirvió para lo contrario de lo que pregona, al menos en los montes comunales. Como nadie podía acreditar oficialmente su propiedad, el ICONA, en connivencia, de grado o por fuerza, con los ayuntamientos, o por iniciativa propia, decidió repoblarlos. Con pinos. Como me recordó estos días un vecino, “a alguno se los plantaron delante de casa”. Y al resto, algo más lejos, pero en el terreno que todos habían aprovechado desde tiempos inmemoriales para proveerse de pastos o de leña.

Los pinos crecen rápido, y arden bien. Aunque los supera otra especie, el eucalipto, que también auspiciaron las administraciones (primero la central, que creó la Empresa Nacional de Celulosas e impuso una factoría en Pontevedra y después, con redoblado entusiasmo, la autonómica), aunque en este caso, lo hicieron con métodos algo más sutiles, pero tanto o más efectivos. El capitalismo, en sus versiones primero autoritaria y después depredadora, aportó dos especies altamente pirófilas. En Galicia, según el 4º Inventario Forestal Nacional (iniciado en 2008) las especies foráneas pirófilas introducidas (eucaliptos, acacias, pinos) ocupaban, en exclusiva o con presencia de otras, el 71% de la superficie arbolada, y el 75% de la afectada por los incendios en el decenio 2006-2015 (el último que figura en las estadísticas del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico). En ese lapso, según la Estadística General de Incendios Forestales (EGIF), el 30% de los fuegos que se produjeron en España fue en territorio gallego, más que los ocurridos en total en las otras dos comunidades más afectadas (Castilla y León y Asturias). La zona de España con más siniestros es la noroeste (del Miño al Bidasoa, incluidas tierras leonesas), una de las tres áreas en las que los estudios forestales dividen la península (la segunda es la mediterránea, de Huelva a Girona, y la tercera la constituye el interior).

El productivismo, en todas y cada una de sus facetas, se encargó de sustituir la población rural y su forma de relacionarse con el territorio por los monocultivos de cualquier tipo. Hay menos gente que nunca, y menos razones para quedarse: desaparecen desde las escuelas a las sucursales bancarias. La “desagrarización” supuso, entre 1960 y 2017, el descenso en Galicia de 730.000 personas ocupadas (es decir, sin contar la población no activa) en el sector agroganadero. En el proceso se dejó de trabajar aproximadamente una cuarta parte del territorio y del total de la superficie agraria útil. Entre 1989 y 2011 casi la mitad del territorio no urbano de Galicia experimentó un cambio de uso, una dinámica posiblemente inédita en el contexto de Europa Occidental.

En contra de lo que se pueda pensar, hoy hay más superficie arbolada (plantaciones para producción de madera, que no bosques) que nunca: aumentó desde el 38% del territorio en 1972 hasta el 49% en 2011, según el 4ºIFN (y hoy será mucho mayor, de hecho, dado su dinamismo, se plantea revisar la zona cantábrica por quinquenios, no por decenios). Pero no sólo arden los pinares y los eucaliptales (en Ourense prácticamente no hay esta última especie). El terreno que abandonó el ser humano fue colonizado, además de por árboles, por la maleza descontrolada. Se le puede llamar “naturaleza”, aunque los que se encargan de luchar contra los incendios le llaman “combustible”. “Quedó a monte” es la expresión gallega, que vale tanto para un terreno como para una persona.

En el resumen que reconozco que va haciendo falta, los montes arden, sean arbolados o de matorral, porque son altamente combustibles, sobre todo cuando se dan determinadas circunstancias climáticas. Lo que queda por establecer es para qué se prende fuego. O lo que es casi lo mismo, quién.

Para qué

En la época que el ICONA se dedicaba a plantar donde no era suyo se apuntaba a los despistes (“cuando un bosque se quema, algo suyo se quema”, rezaba la propaganda, quiero pensar que sin ser conscientes del sarcasmo). Todavía hay descerebrados que hacen barbacoas o tiran fuegos de artificio donde les place. Y pirómanos, es decir, gente con una patología que hace que disfruten plantando lumbre (y la cobertura mediática refuerza el efecto llamada). Pero fundamentalmente lo que hay son incendiarios: aquellos que provocan fuegos por interés de algún tipo.

El EGIF del decenio de referencia estima en un 88% los incendios con causas conocidas, y las clasifica en cinco grandes grupos: rayos (la única considerada natural en España); negligencias y accidentes (quemas agrícolas y ganaderas, maquinaria, trenes, deficiencias en el tendido eléctrico, hogueras y barbacoas, etc); intencionadas, desconocidas y reproducciones de incendios anteriores. Quedémonos con los fuegos intencionados. Cerca de 70.000 en la etapa estudiada (el doble de los ocasionados por negligencias). En la zona noroeste, la intencionalidad roza el 70% de los fuegos, mientras en la mediterránea y en la interior supera apenas el 30%.

La intencionalidad es multicausal: los informes oficiales dicen que la gran mayoría se deben a quemas de residuos agrícolas, regeneración de pastos, o intentar ahuyentar a animales salvajes, seguido por la actuación de pirómanos (7%) o vándalos (un porcentaje similar) o las causas relacionadas con la caza (3,5%). Incluso mencionan motivaciones residuales como venganzas por multas, resentimiento por expropiaciones, crear malestar social y los ritos satánicos o pseudoreligiosos (todos ellos poco más de un 0,04%). Sin embargo, la propia información oficial reconoce que “a pesar del elevado número de incendios de causa conocida, es un dato muy relevante que sólo se logre identificar al causante en un 17% de los casos, impidiendo por tanto el inicio de procedimientos judiciales para la sanción del delito, en su caso. Especialmente llamativo es el bajo número de incendios intencionados con causante identificado”.

Quién

A raíz de los grandes incendios ocurridos en 2006 en la costa atlántica (con tres muertos), la Fiscalía Superior de Galicia ordenó una investigación exhaustiva a la Guardia Civil. El resumen fue que la intencionalidad era menor, un 60% contra el 85% que le atribuía el entonces Ministerio de Medio Ambiente, pero se disparaba el desconocimiento de las causas: el 49% de los incendios tenían motivaciones desconocidas. “Muchas veces, en los interrogatorios a los que se somete a los detenidos, no confiesan motivación específica alguna”, declaró entonces el fiscal superior, Carlos Varela García.

Aquel año fueron detenidas 180 personas en relación con los incendios, y “los motivos que confesaron los detenidos, algunos de ellos con graves trastornos psíquicos, fueron muy variados: rencillas, venganzas, limpieza de fincas o de pastos...”. Se dictó prisión provisional para 32, 17 precisaron de internamiento psiquiátrico y cuatro pasaron a la Fiscalía de Menores. Diez tenían otros antecedentes penales y bastantes sufrían alcoholismo. No creo que eso constituya una radiografía muy exacta de los incendiarios. Si las leonas hicieran una estadística sobre los herbívoros que consiguen capturar, probablemente concluirían que sus presas eran las gacelas más lentas o los búfalos más viejos.

Baso también mi escepticismo en que a un conocido le ofrecieron hace años en un bar quemar montes, con remuneración variable según resultados (extensión quemada). No quiso preguntar para qué, ni dónde. Pero es curioso que estamos ante un delito cuya enorme gravedad no se corresponde con la escasa o desconocida cuantía de los beneficios. Lo que la investigación descartó fue la existencia de tramas organizadas, según aseguró aquel año –y lo sostuvo otro año trágico, 2017, ante el entonces presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo– el que era fiscal de Medio Ambiente de Galicia y ahora fiscal general del Estado en la picota, Álvaro García Ortiz.

Sin embargo, el fiscal superior Carlos Varela no se recató –hace ya casi dos décadas– y dijo que “detrás de algunos incendios se esconden probablemente intereses especulativos relacionados con la clasificación del suelo, los cambios de uso o la puesta en marcha de nuevas actividades sobre el territorio”. Actividades como parques eólicos, plantas de transformación de madera o explotaciones mineras. Estos días circulan por las redes sociales mapas en los que se superponen las ubicaciones de este tipo de proyectos con zonas altamente afectadas por el fuego, como Chandrexa de Queixa.

Qué

Ante una situación de catástrofe, que todo hace suponer que no hará sino empeorar por las condiciones climáticas, el nivel de respuesta de los responsables es desolador. Ninguna de las propuestas que aportó un grupo de 130 expertos de las universidades gallegas a la comisión constituida en 2017 en el Parlamento Gallego sobre el asunto fue secundada. La de partida era que no se podía abordar el problema como si fuese única y meramente una cuestión forestal. Otra –o la misma– era que el planteamiento de base pecaba de “urbano”. Exactamente igual que las medidas y la propaganda institucional que anima a permanecer en un rural que se pinta como idílico mientras la política real es potenciar la eucaliptización (léase el caso de la megacelulosa Altri) y el productivismo empresarial.

Bajando al detalle, la Xunta de Galicia afrontó el verano sin cubrir cerca de un centenar de vacantes en el Servizo de Prevención de Incendios Forestais (SPIF) y desoye las continuas propuestas de bomberos y brigadistas de demanda de profesionalización. Además del Seprona de la Guardia Civil, la Unidad de Policía Nacional adscrita a Galicia (UPA, aka la policía autonómica gallega) es la encargada de investigar los delitos contra el medioambiente. En unas jornadas sobre incendios celebradas en 2005 en el Consello da Cultura, el entonces responsable reconoció que había 25 agentes destinados a ese tema, que en verano por las vacaciones se reducían en una tercera parte. Con datos referidos al pasado 1 de agosto, la UPA informaba de que a lo largo del año había “detenido o investigado” a 13 presuntos causantes de incendio (la práctica totalidad, por negligencias).

Al gobierno autonómico de Alberto Núñez Feijóo y después de Alfonso Rueda tampoco se le conocen esfuerzos por aplicar la norma, establecida en 2007 por el gobierno de coalición de PSdeG y BNG, que obligaba a los residentes en núcleos rurales a tener despejados de maleza los alrededores de las viviendas. El gallego no es, sin embargo, un caso aislado. Las distintas comunidades autónomas pasaron de destinar en conjunto más de 360 millones a prevención en 2009 a menos de 180 millones en 2022, aunque mantienen más o menos estables las partidas dedicadas a las más visibles labores de extinción. En el área noroeste, la muy castigada este verano Castilla y León ha pasado de destinar 10,27 millones a 1,41 (un 86% menos) y Asturias ha recortado el presupuesto en un 67%.

En general, las únicas voces que se escuchan, además de las airadas o resignadas de los vecinos de las zonas afectadas, son las que confirman el nivel escolar de debate político español. El PP aplica el manual de cinco puntos que siempre usa en caso de emergencias. Primero niega o minimiza la existencia (el Colexio Profesional de Xornalistas de Galicia ha solicitado a la Administración autonómica, entre otras cosas, que aumente los partes diarios, que ofrezca datos desagregados y localizados de efectivos y que no se limite a informar de los incendios superiores a 20 hectáreas), después pide ayuda al Gobierno central y en tercer lugar posteriormente responsabiliza a otros (normalmente al Gobierno central) de la gestión (o de su falta) a pesar de que las competencias son suyas.

El pasado 5 de mayo, el presidente gallego, Alfonso Rueda, presentaba el plan de incendios 2025 (Pladiga) y se enorgullecía de los 7.000 efectivos que contemplaba, a pesar de que como calculó el periodista Juan Oliver, la letra pequeña del Pladiga 2025 sólo contabilizaba 5.189 (3.044 de personal de la Xunta, 1.968 de entidades locales; 112 trabajadores de medios aéreos subcontratados y 65 más de medios estatales). El pasado martes, después de varias reclamaciones de medios y efectivos al Gobierno central, la Xunta estimaba en 4.300 personas las que luchaban contra el fuego, entre ellos 746 mandos y soldados de la UME y de otros organismos estatales.

No he olvidado los puntos 4 y 5 del manual argumentativo del PP en caso de emergencias (aunque no sólo del PP: he cubierto varios tipos de catástrofes). El cuarto es el capítulo de lamentos y jeremiadas (“lo-siento-mucho-no-lo-volveré-a-hacer” style) y el quinto, la rueda de prensa de medidas cosméticas que ni rozan la raíz de los problemas.

Permanezcan atentos a su estreno en sus pequeñas pantallas.

Yo acabo esto y vuelvo a mirar al monte de enfrente." 

(Xosé Manuel Pereiro  , CTXT, 24/08/2025 )

23/3/25

Altri y el sistema del eucalipto incentivan la despoblación de la Galicia rural... El trato consiste en que el paisano cede su parcela de terreno a la macrofábrica, que lo explota -es decir, planta eucaliptos-, a cambio de una parte de los rendimientos... "Es un engaño, porque estamos regalando por un puñado de euros nuestro recurso más valioso. Como sociedad, nos estamos empobreciendo para enriquecer a grandes compañías extractivas que no devuelven nada al territorio"... Dos millones y medio de toneladas de eucalipto al año es lo que necesitará la macrofábrica de celulosa... se cultivan 5,5 millones de toneladas de este árbol en una extensión de 400.000 hectáreas en Galicia... "Haría falta plantar más para satisfacer la demanda de un sistema que ya de por sí no es sostenible" (Laura G. de Rivera)

 "Cuidamos de tu monte", anuncia la empresa Ence, dedicada a fábricas de celulosa que se nutren de plantaciones de eucaliptos en suelo gallego. "Lo que están diciendo, en realidad, es: Déjanos tu monte, nosotros lo trabajamos y tú vete a la ciudad", dice a Público Jaime Fagúndez profesor de Botánica en la Universidade da Coruña (UDC) y en el Centro de Investigación Interuniversitario de los Paisajes Atlánticos Culturales (CISPAC).

Fábricas devoradoras

Ocupación del área rural

15/12/24

Volve o espírito de Nunca Máis, o mesmo que enchía as rúas e prazas de toda Galicia reclamando dignidade e pedía que non se volveran repetir catástrofes medioambientais... milleiros de persoas (de 40.000 a 100.000) enchen varias veces o Obradoiro berrando "Altri non"... "A Xunta non está lexitimada para cambiar unilateralmente o modelo produtivo deste país e abandonar á súa sorte a miles de familias que viven do mar e do sector agrogandeiro e turístico"

 "Volveu o espíritu Nunca Máis, o mesmo que enchía as rúas e prazas de toda Galicia reclamando dignidade e pedía que non se volveran repetir catástrofes medioambientais. Máis de 20 anos depois, outra marea humana, milleiros de persoas --40.000 segundo a estimación da Policía Local e 100.000 segundo a organización-- volveron encher varias veces a compostelá praza do Obradoiro para "rexeitar radicalmente" o proxecto que Altri quere instalar en Palas de Rei. Un proxecto que plataformas veciñais e ambientais denuncian que é unha "bomba de reloxería" ambiental no medio de Galicia.

Baixo a lema 'A Xunta non pode calar todo un país. Altri Non', a manifestación partiu da Alameda compostelá ao redor das 12.00 horas, pero unha hora despois do inicio do percorrido, e cun Obradoiro cheo, aínda había grupos de manifestantes que seguían saíndo do céntrico parque da capital galega.

De igual forma, a cantidade de asistentes obrigou á organización a "baleirar e encher" varias veces o Obradoiro, así como a ler ata en dúas ocasións o manifesto. "É unha mobilización histórica á altura da que acolleu Compostela o 1 de decembro de 2002 polo Prestige", aseguraron os organizadores.

Cadaleitos, manifestantes vestidos de caveiras, páxaros, centos de pancartas e ata unha tea azul de 150 metros que simulaba o río Ulla, foron algúns dos protagonistas da xornada. 'A auga é nosa e non dá celulosa', 'Por unha terra viva, Altri Non', 'Altri retrocede o pobo non te quere' ou 'Galicia enteira rexeita esta pasteira' foron algúns das lemas que coreaban os manifestantes.

UN ANTES E UN DESPOIS

"As nosas fillas van herdar unha ría produtiva, unha terra fértil, aire limpo e auga limpa, non é negociable", aseverou a presidenta de Ulloa Viva, Marta Gontá, en declaracións aos medios antes de iniciar a marcha. Así mesmo, o presidente de PDRA, Xaquín Rubido, fixo fincapé en que esta manifestación "vai marcar un antes e un despois" e destacou que a sociedade está a ver como nace un movemento social "á altura do 'Nunca Máis'".

"Queremos saber se a Xunta vai seguir dicindo que estamos a enganar á poboación, que non temos os datos, que somos catro persoas, xa abonda de insultar á poboación galega. Por iso, convidámolos a que se reúnan connosco e que comparemos datos", esgrimiu Gontá. Neste sentido, Rubido incidiu en que a Xunta "non ten o consenso social para impulsar e impor a celulosa de Altri" e advertiu de que "impola é actuar contra o conxunto da sociedade galega".

"A Xunta non está lexitimada para cambiar unilateralmente o modelo produtivo deste país e abandonar á súa sorte a miles de familias que viven do mar e do sector agrogandeiro e turístico", esgrimiu.

"FAIXOS DE BILLETES PARA UNS POUCOS"

Nunha praza do Obradoiro repleta, a mariscadora de Carril, María Porto; a bateeira de Vilanova, Marta Juncal; a bibliotecaria de Antas, Teresa Batán e Ximena de Agolada, foron as encargadas de dar lectura ao manifesto nun escenario colocado debaixo do despacho da Xunta no Pazo de Raxoi. "Hai un ano recibiamos a noticia, Altri é unha sombra que sobrevoa a terra do medio, e que pretende botar raíces nas nosas comarcas como unha mala herba e chupar a nosa auga e verter a súa merda ao río e á atmosfera para sempre", aseveraron.

Así mesmo, subliñaron que "na Xunta estaban seguros de que tiñan todo ben atado e os faixos de diñeiro repartidos, neste conto os beneficiados son unha minoría de privilexiados". Tamén se referiron a as "máis de 23.000 alegacións ao proxecto" e ao informe do Consello da Cultura Galega (CCG) do pasado mes de setembro.

Ademais, alertaron de que "a contaminación de Altri no Ulla afecta á calidade da auga potable que beben 145.000 veciños" e advertiron de que esa contaminación en ríolle "chegaría en 24 horas á ría de Arousa". "Altri é un proxecto contrario á creación de emprego digno, á sustentabilidade económica e social porque atenta contra todos os sectores económicos e produtivos do mar e do agro que xeramos a riqueza social", reclamaron.

Neste contexto, alertaron de que o berro de 'Altri Non', será "cada vez máis forte" e aseguraron que a lexitimidade está "da parte do pobo". Tras a lectura do manifesto, o Coro Encaixe e as Músicas dá Ulloa ofreceron unha actuación musical na que tamén clamaron contra o proxecto.

"RUEDA ESCUCHA Á CIDADANÍA"

Con todo, foron varios os líderes políticos que se sumaron a esta manifestación, entre eles, o histórico líder nacionalista, Xosé Manuel Beiras; a portavoz nacional do BNG, Ana Pontón; a viceportavoz do Grupo Socialista, Lara Méndez;  o secretario xeral de Sumar Galicia, Paulo Carlos López e o deputado de Sumar pola Coruña, Manuel Lago."              (Galicia Confidencial , 15/12/24)

4/7/24

Miles de personas rodean la sede de la Xunta en Santiago al grito de "Altri no"...

 "Miles de personas han rodeado este domingo la sede de la Xunta de Galicia en Santiago de Compostela al grito de "Atri no" en una concentración que ha tenido como objeto mostrar el rechazo de la sociedad civil ante el proyecto de una macrocelulosa que la multinacional lusa quiere instalar en Palas de Rei (Lugo).

Esta es la segunda gran manifestación que ha tenido lugar en Galicia en contra del proyecto tras la protesta celebrada en Palas de Rei el pasado mes de mayo, a la que también acudieron miles de personas.

Thank you for watching

"Rueda, escoita, Galicia está en loita", "Non ao expolio da nosa terra" o "A Ulla é nosa e non da celulosa" son algunos de los cánticos que han podido escucharse en la concentración, convocada por el colectivo Ulloa Viva y la Plataforma en Defensa da Ría de Arousa (PDRA).

En declaraciones a Efe, la portavoz de Ulloa Viva, Marta Gontá, ha pedido a la Xunta "que no dé la espalda" a las 30.000 personas que, según ha dicho, se han manifestado este sábado en San Caetano.

"La Xunta debe escuchar los motivos por los cuales estamos en contra de un proyecto altamente contaminante que nos obligaría a vivir peor a toda la comarca de Ulloa, a la ría de Arousa y a toda Galicia", ha expresado.

Del mismo modo, el portavoz de la Plataforma en Defensa da Ría de Arousa, Xaquín Rubido, ha exigido al titular de la Xunta, Alfonso Rueda, que paralice el proyecto de Altri por ser "contaminante" y por generar un grave perjuicio para las personas que viven en la comarca de Ulloa.

"Son proyectos que no dejan nada aquí. Solo dejan contaminación y eso es contrario a nuestro modelo productivo, que deja la riqueza aquí, es transversal, fija población y forma parte de nuestra identidad", ha afirmado.

El proyecto de Altri provocaría "un enorme prejuicio" a las familias que viven del mejillón gallego

En la concentración han participado también miembros del BNG, que además de mostrarse en contra de un proyecto que supone "una bomba medioambiental" han propuesto que los 250 millones que el PP quiere dar a Altri se inviertan en un plan destinado a "regenerar el río Ulla y la ría de Arousa", así como a "cerrar ciclos productivos que generen valor agregado y riqueza en la comarca a través de proyectos multifuncionales de transformación agroganaderos".

La viceportavoz del BNG, Olalla Rodil ha recordado que la Denominación de Origen Protegida Arzúa-Ulloa representa "la segunda mayor producción de todo el Estado español".

Según ha dicho, "Arousa produce el 70% del mejillón gallego" en un ecosistema "único" del que viven "más de 4.000 familias", por lo que el proyecto generaría "un enorme prejuicio".

"En el BNG no lo vamos a permitir, por eso estamos hoy aquí, y seguimos defendiendo que ese dinero público no se invierta en beneficio de una empresa portuguesa sino en beneficio de Galicia y de los gallegos", ha aseverado."         (Público, 30/06/24)

18/3/24

La Xunta y el Gobierno venden como ‘fábrica de fibras sostenibles’ una macrocelulosa portuguesa apadrinada por la consultora de José Blanco. Consumirá al día tanta agua como los habitantes de la provincia de Lugo

 "¿Quién no quiere una factoría en la que se invertirán 800 millones de euros (buena parte de ellos de los fondos Next Generation, porque será una industria verde y sostenible), que generará 2.500 puestos de trabajo en un territorio de esos que llaman vaciados, y que además producirá algo tan innovador como tejidos de origen vegetal? Como era de esperar, los partidos sistémicos, las entidades oficiales (empezando por la Xunta de Galicia y el Gobierno de España y acabando por los ayuntamientos afectados) aplauden la iniciativa. A diario, algún representante de cualquiera de ellos remite a la prensa mainstream (y el medio la difunde como se merece) una buena nueva sobre el proyecto ¿Alguien se opone? Pues sí. No es una pequeña aldea gala quien resiste, sino un conjunto de vecinos de la zona afectada, agrupados en la plataforma Ulloa Viva y respaldados por grupos ecologistas, que consideran que el proyecto es una macrocelulosa.

El lugar donde se ubicará la factoría es, oficialmente, la comarca de A Ulloa, con cabecera en Palas de Rei (Lugo). Es la zona central de Galicia, donde se unen las provincias de Lugo, A Coruña, Pontevedra y casi la de Ourense, y los últimos años ha prosperado la denominación, entre la ironía y Tolkien, de Terra do Medio. Un territorio que atraviesa el camino de Santiago, poco poblado, como todo el interior de Galicia, pero de importante presente y mejor futuro para la agroganadería. Como en la Tierra Media original, no podía faltar un Sauron. Apareció en abril de 2022, con el nombre de Proyecto Gama. Lo presentaba el grupo portugués Altri, apadrinado por la consultoría española Acento Public Affairs.

Altri tiene una larga tradición en el país vecino como impulsor de plantaciones de eucaliptos y su conversión en pasta para papel. Posee tres factorías y gestiona unas 70.000 hectáreas plantadas con esta especie. Tiene también numerosas multas por contaminar el río Tajo, cuyas aguas necesita para sus actividades (retengan lo del agua). En Galicia, prevé consumir 1,2 millones de toneladas de eucalipto. “Todos conocemos lo bien que arde este monocultivo, y en Portugal, por este motivo, vivieron en 2017 unos devastadores incendios que provocaron 66 muertos y centenares de heridos, lo que determinó que se decretase una moratoria para plantarlos”, dice Marta Gontá, portavoz de Ulloa Viva. En Galicia existe también (hasta 2025) la prohibición de plantar esta especie en terrenos agrarios o pinares, pero basta con recorrer con regularidad la principal vía de comunicación, la Autopista del Atlántico, para comprobar que, si la norma existe, no se cumple. (En su momento, la división de medios de comunicación de Altri, Cofina –cinco periódicos, nueve revistas y un canal de televisión, todos de marcado carácter sensacionalista–, se había segregado de la matriz. Desde noviembre pasado, lleva por nombre Medialivre y el accionista principal se llama Cristiano Ronaldo).

Acento (que se define como firma de consultoría supraespecializada en asuntos públicos) es una sociedad fundada por un originario de A Ulloa, el exministro de Fomento en el Gobierno Zapatero y exeurodiputado del PSOE José Blanco (al que nadie, dicho sea de paso, ha llamado nunca en Galicia Pepiño y sí Blanquito en sus años de dirigente juvenil). En menos de lo que dura una eurolegislatura, Acento se ha convertido en el mayor lobby –si tal figura estuviese regularizada en España– por sus aciertos empresariales. Sobre todo por los de su departamento de recursos humanos, que se ha especializado en captar a una serie de personas excluidas, de una u otra forma, de los pesares de la alta política. Desde su presidente, Alfonso Alonso (exministro de Sanidad con Mariano Rajoy), hasta Elena Valenciano (exvicesecretaria general del PSOE), pasando por Valeriano Gómez (exministro socialista de Trabajo), Elena Pisonero (ex secretaria de Estado de Economía con José María Aznar), José María Lassalle (ex secretario de Estado de Cultura en los dos gobiernos de Mariano Rajoy), sin descuidar el sector de la Defensa (el teniente general Ignacio Bengoechea) y la cantera (Esteban González Guitart, hijo de Esteban González Pons). A este círculo selecto es al que estaba llamado el exministro de Unidas Podemos, Alberto Garzón, que renunció ante las críticas recibidas.

Con este padrinazgo es lógico que en diciembre de 2022 la Xunta de Galicia lo declarase Proyecto Industrial Estratégico, lo que le permitía agilizar los trámites administrativos. Tanto que los documentos en los que se basaba la declaración se elaboraron al año siguiente. A pesar de las facilidades, el proceso fue un tanto tortuoso. Las solicitudes para la imprescindible captación de agua se presentaron en las tres provincias afectadas en fechas muy dispares, con muchos meses de diferencia. Y cuando la información pública sobre procedimiento ambiental y solicitud de concesión para una captación de aguas salió en el Diario Oficial de Galicia (DOG), ya en diciembre de 2023, la empresa solicitante había cambiado. Ya no era Altri, sino Greenfiber, participada por la pastera portuguesa y por Greenalia, una compañía de energías renovables (que había fichado poco antes como directora de estrategia y desarrollo corporativo a Beatriz Mato, exconselleira de Medio Ambiente). La Xunta le quitó importancia al cambio de titularidad del proyecto porque Greenfiber era “una sociedad mercantil experta y especializada en la fabricación de fibras textiles a base de celulosa soluble de eucalipto”, a pesar de que se había constituido el año anterior, y no había ejecutado ningún proyecto.

Si los trámites administrativos seguían un curso sinuoso, las altas gestiones sobre lo que oficialmente se denominaba “fábrica de fibras sostenibles” discurrían como un torrente, y con una colaboración entre administraciones de uno y otro signo inédita en la España actual, ajena incluso a la agitada época preelectoral que atravesaba Galicia. A pesar de que Altri achacó en su día el retraso en la instalación “a la inestabilidad política en España”, hasta tres ministros –Reyes Maroto, Héctor Gómez y Jordi Hereu– realizaron gestiones para incluir el proyecto en los PERTE (Proyectos Estratégicos para la Recuperación y Transformación Económica) de la UE. El anterior responsable de Industria, Héctor Gómez, viajó a Lisboa para entrevistarse con los directivos del grupo portugués. El actual, Jordi Hereu, aseguró el pasado febrero en el Senado que procederán a tramitarlo. Cierto es que primero habían optado por acogerse al PERTE de Economía Circular y ahora, según Hereu, al de descarbonización. Los fondos previstos para este PERTE son 3.100 millones de euros, y Altri-Greenfiber solicita 250 millones, el 8% del total.

También la administración local aporta su esfuerzo. El alcalde de Palas de Rei (Lugo, PP) es quien recibe los currículos de los que optan a trabajar en la futura factoría y, según Ulloa Viva, se dedica a identificar en el registro a los vecinos que han presentado alegaciones. En Agolada (Pontevedra, alcalde trumpista que se ofreció voluntario a luchar en Ucrania, y no fue) no admitían alegaciones ni daban información. Muchos vecinos fueron al municipio próximo de Santiso (A Coruña, BNG) para presentarlas. A toda esa demostración de fuerza económica e institucional se opone Ulloa Viva, una plataforma en la que figuran personas a título individual y asociaciones, desde vecinales a musicales o culturales. Tienen el apoyo de dos organizaciones ecologistas (ADEGA y Ecologistas en Acción) y del Sindicato Labrego Galego. Algo tan precario que incluso facilitan el móvil de la tesorera para recibir fondos por bizum.

“Hace dos años empezamos a ver en medios de comunicación lo que nos vendían como una fábrica de telas, de fibra textil, eco, bio, y no sé cuántas cosas más. Con el tiempo, el eco y el bio no aparecían por ninguna parte. Así que nos organizamos y convocamos a las administraciones y a la empresa para que nos explicaran exactamente en qué consistía el proyecto”, recuerda Marta Gontá. “Al primer encuentro sólo vino el Concello de Palas, ni la Xunta ni Altri. En el segundo ya ni apareció el Concello, pero expertos en el sector industrial y ecológico nos alertaron de que todo apuntaba a que lo que se quería hacer en Palas era una macrocelulosa. La más grande de Europa, 360 hectáreas, diez veces la de Ence en Pontevedra”. En Galicia los efectos de una factoría de celulosa son conocidos por la imparable eucaliptización, sobre todo por los vecinos de Pontevedra, en donde está situada. La concesión de la contestada instalación finalizaba en 2018, pero Mariano Rajoy (pontevedrés residente en Madrid) prorrogó la concesión hasta 2073 cuando ya estaba de presidente en funciones.

Entre los meandros de los trámites y en su letra pequeña, no en la información que deberían facilitar las administraciones, los vecinos afectados fueron descubriendo la profundidad real del Proyecto Gama. La fibra innovadora (lyocell) constituiría únicamente el 20% de la producción total, y el grueso, 400.000 toneladas, sería de pasta de celulosa. Pero lo que más impactó fue la información pública sobre las necesidades de agua del complejo, 46 millones de litros al día, una cantidad superior a la que consumen todos los habitantes de la provincia de Lugo. En una de las dosis diarias de tranquilizante mediático, la conselleira de Medio Ambiente, Ángeles Vázquez (natural también de la zona), aseguró que Altri tendrá todos los filtros “habidos y por haber” y que el agua se captará del embalse de Portodemouros “y el 75% de la que consuman volverá a verterse en el río Ulla incluso en mejores condiciones de las que tenía”.

Las alegaciones presentadas por Adega señalan que el agua del embalse tiene un exceso anormal de nutrientes, que se refleja cada año en el crecimiento de cianobacterias. “La realidad demuestra ya que todos los usos y demandas de la cuenca del río Ulla repercuten directamente sobre la calidad de las aguas, y si no fue posible mejorar su estado hasta ahora, detraer caudales degradará mucho más la cuenca”. Marta Gontán lo expresa de otra forma: “Captan 46 millones de litros y devuelven 30. ¿Y el tratamiento químico al que han sido sometidos? ¿Y los 16 millones de diferencia que se detraen del sistema fluvial no importan? ¿Qué pasa si hay sequía?”. El problema de la calidad de las aguas del Ulla no es únicamente local, el río desemboca en la ría de Arousa, una de las zonas marisqueras más ricas de Galicia. También es un problema la calidad del aire. El Proyecto Gama reconoce que arrojará a la atmósfera “azufre reducido total, óxidos de azufre, óxidos de nitrógeno, monóxido de carbono y material particulado”, pero que eso no constituirá problema porque la “chimenea tendrá una altura suficiente para la dispersión atmosférica”.

A la par que crecía la desconfianza de los habitantes de la Tierra Media sobre los beneficios de vivir al lado de un polígono industrial y en medio de un eucaliptal, decrecía el cebo de los puestos de trabajo prometidos. En marzo de 2023, la Xunta (el entonces vicepresidente y hoy diputado en Madrid, Francisco Conde) mantenía en sede parlamentaria el mantra de los 2.500 puestos. En octubre, en un viaje a Lugo, Pepe Blanco los rebajó a 1.500. Un mes más tarde, el director del proyecto, Bruno Dapena, hablaba, en declaraciones a los medios, de 500 empleos. Ahora, en la letra pequeña del DOG viene que la empresa prevé tratamiento de aguas sanitarias en la fábrica para 200 personas (se supone que toda la plantilla hace uso de ese servicio). Esas cifras son más acordes con el personal total que tiene Altri en Portugal, en sus oficinas centrales y en sus servicios de gestión forestal y en sus tres factorías de celulosa: 816 trabajadores.

“¿Y si esos 250 millones de euros se invirtiesen en proyectos de economía de la zona no se generaría más riqueza, más empleos y más sostenibilidad?”, se pregunta Gontá. “¿No pensaron en los puestos de trabajo que pueden desaparecer en la Ría de Arousa si todavía se les agrava más la contaminación de las aguas; o qué va a pasar con las explotaciones agrarias y ganaderas? ¿Cuál creen que va a ser el efecto sobre la reputación de la denominación de origen Queso Arzúa-Ulloa, que es la primera de España de vacuno en volumen de ventas, pero sobre la que impactarán directamente los efectos dos gases emitidos por una chimenea de 75 metros en un radio de 30 kilómetros?”.

Paradójicamente, esta misma semana se ha hecho público (pero poco) que la multinacional gallega Inditex realizará una fuerte inversión en la empresa finlandesa de fibras innovadoras Infinited Fiber, que pondrá en marcha la primera factoría circular europea de “infinna”, una fibra parecida al algodón, a base de celulosa, que se elabora a partir de ropa usada. Nadie es profeta en su tierra."                    (Xosé Manuel Pereiro   , CTXT, 17/03/2024)

21/7/23

Luces, cámara... ¡Feijóo! (5): eucaliptos, rías contaminadas y un caótico desarrollo eólico al servicio de las eléctricas

 "Si no llega a ser porque le da nombre a una céntrica calle de la zona nueva de Santiago de Compostela que en tiempos concentró algunos locales de referencia de la movida nocturna estudiantil de la ciudad, es poco probable que Fray Rosendo Salvado les suene a la mayoría de lectores. Y eso que la leyenda cuenta que el monje benedictino es uno de los dos máximos responsables de la actual configuración del paisaje de Galicia. El otro, sin ánimo de ofender, es el Partido Popular.

Resulta que a Rosendo Salvado Rotea (Tuy, 1846-Roma, 1900) se le ocurrió la idea de traer de las misiones en Australia, donde se dedicaba a evangelizar a la población indígena, las semillas de un árbol exótico de supuesta belleza ornamental y hojas de agradable olor, que además crecía a toda velocidad y daba una madera de baja calidad pero ideal para fabricar pasta de papel. Menos de 200 años después, el eucalipto ya es la tercera especie más abundante en Galicia. Y va en ascenso.

Los primeros ejemplares que provienen de aquellas semillas que trajo el fraile aún viven en el parque Castrelos en Vigo, y se considera a O Avó, en Souto da Retorta, en Viveiro, el eucalipto más antiguo de Europa. Sus descendientes ocupan hoy en Galicia una superficie de cerca de 6.000 kilómetros cuadrados, más que el territorio conjunto de las islas de Gran Canaria, Tenerife, Lanzarote, La Palma, El Hierro y La Gomera juntas, según el Inventario Forestal del Ministerio de Agricultura. En España son 15.000 kilómetros cuadrados, algo así como todo la suma de la superficie de la comunidad de Madrid y la provincia de Barcelona.

A Fray Rosendo Salvado no le dedicaron una calle por abrir la puerta de Galicia a una especie invasora dominante que reseca y compacta los suelos, capaz de crecer más de 50 metros y de ganarle la batalla del agua y la luz a las especies autóctonas a las que ha ensombrecido. El fraile fue un destacado defensor de los derechos de los aborígenes australianos, pero esa anécdota en su currículum ha condicionado el desarrollo agroforestal de Galicia y roto el equilibrio ecológico y la biodiversidad de sus montes.

A finales de los ochenta y principios de los noventa, los eucaliptos llenaban unas 100.000 hectáreas de monte en Galicia. En 1992 el Plan Forestal aprobado por el Gobierno de Fraga preveía que se llegara a 2032 con no más de 240.000 hectáreas. El PP ha gobernado 26 de los 31 años transcurridos desde entonces, Feijóo 13 de ellos, y en 2018 ya había más de 440.000 hectáreas de eucaliptos. En la revisión del plan de Fraga que el Ejecutivo de Feijóo presentó hace dos años se prevé una reducción de poco más de 21.000 hectáreas.

"La política forestal de Feijóo ha sido la política forestal de Ence", asegura María Albert, exportavoz de Medio Ambiente del BNG en el Parlamento de Galicia y alcaldesa de A Rúa (Ourense) desde las pasadas elecciones municipales. "El PP ha entregado el país a la industria del papel, da igual si era a costa de los montes comunales o de la superficie agraria útil", añade.

Ence, 247 millones de beneficios en 2022

La principal beneficiaria de esa política es Ence, la empresa papelera propiedad de Ignacio de Colmenares, conde de Palentinos, que gracias a la sobreoferta de madera de eucalipto puede comprarla a bajo precio en Galicia para sus fábricas de Navia, en Asturias, y de Pontevedra. Ence, que se asiente en terrenos públicos en la ciudad gallega, que contaminó durante años con vertidos tóxicos, compra hoy la tonelada de eucalipto de la variedad glóbulus, la más abundante en Galicia, a entre 30 y 35 euros. La madera de castaño, por ejemplo, se cotiza por tres veces esa cifra.

La beneficiaria de la política forestal de la Xunta es la celulosa Ence

El año pasado, Ence obtuvo unos beneficios después de impuestos de 247 millones de euros. Además de Ignacio Colmenares, en su consejo de administración se sientan varias personas afines al PP como el exprocurador de las Cortes franquistas y exministro de Suárez Fernando Abril-Martorell y el abogado José Antonio Escalona. Hasta hace bien poco, también eran consejeros el exconselleiro de Medio Ambiente de Fraga Carlos del Álamo y la exministra de Medio Ambiente de Aznar Isabel Tocino

"Toda la política medioambiental de Feijóo, y ahora la de Alfonso Rueda [su sucesor en la Xunta] está diseñada para satisfacer los intereses de las grandes empresas", añade Albert, quien recuerda expresamente los de las grandes compañías eléctricas a las que la Xunta está estudiando autorizar centenares de proyectos de parques eólicos en zonas protegidas, muchos de los cuales están tumbando los tribunales de justicia, en una estrategia "depredadora y descontrolada".

Anulación de licencias de parques eólicos

Según el portavoz socialista de Medio Ambiente en la Cámara gallega, Pablo Arangüena, sólo el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG) ya ha anulado siete licencias en los últimos meses y estudia decenas de demandas de ayuntamientos y asociaciones ecologistas.

El pasado jueves, Arangüena presentó una proposición no de ley en el Parlamento para instar a la Xunta a que sencillamente cumpla la normativa medioambiental, pero la iniciativa no salió adelante porque el PP, con mayoría absoluta, votó en contra. Unos días antes, la conselleira de Economía, María Jesús Lorenzana, advirtió literalmente en unas declaraciones púbicas de que las sentencias del TSXG contra los proyectos de parques eólicos instalados en zonas protegidas "causan inseguridad jurídica".

En el sector ambiental de Galicia también hay puertas giratorias. La exconselleira de Medio Ambiente de Feijóo Beatriz Mato fichó por la eólica Greenalia, antes de que transcurrieran los dos años que establece la ley para que los altos cargos de la Xunta puedan convertirse en directivos de las mismas empresas sobre las que tomaron decisiones. María Jesús Lorenzana fue una de las personas de más confianza de Mato durante su etapa en la Xunta, donde la acompañó durante cinco años como secretaria xeral de las compañías que ocupó.

Confusión de intereses privados y cargos públicos

La confusión de intereses privados y cargos públicos se da en varios otros sectores y territorios de la comunidad. Otro ejemplo es la comarca de A Limia, en Ourense, donde la sobreexplotación de la ganadería intensiva que promueve la empresa Coren ha provocado la contaminación de acuíferos y subsuelos con los nitratos derivados de los purines que vierten las macrogranjas de cerdos y pollos.

Las macrogranjas han contaminado con nitratos acuíferos y subsuelos la comarca de A Limia

Prueba de ellos es la situación del embalse de As Conchas, entre los municipios de Lobios y Muíños, alimentado por el río Limia y donde cada verano se repite un fenómeno recurrente similar al del Mar Menor de Murcia: las cianobacterias que proliferan gracias a los purines convierten las aguas en una sopa verde tóxica que acaba con la fauna y pone en peligro la salud de quienes no hayan advertido que las áreas de baño que tradicionalmente usaban los pobladores de la zona son ahora zonas contaminadas.

La Comisión Europea mantiene abierto desde hace años un expediente de infracción a España por la situación en A Limia, sin que la Xunta haya tomado medidas al respecto -Feijóo prometió en varias ocasiones que construiría plantas de tratamiento, sin que hasta ahora la Xunta haya cumplido-.

Expediente de infracción de la UE

La Comisión también abrió hace veinte años un procedimiento de infracción contra España por el incumplimiento en Galicia de la directiva Hábitat, que obliga a los Estados miembros a proteger las zonas de mayor riqueza medioambiental de su territorio.

La Xunta tiene plenas competencias en esa materia y debería ser la administración encargada de hacerlo, pero durante los trece años de mandato de Feijóo, según el PSOE y el BNG, se paralizaron las nuevas declaraciones haciendo caso omiso de las indicaciones de Bruselas. De hecho, Feijóo dejó Galicia el año pasado como la comunidad con menos espacios protegidos del Estado, apenas un 12%, menos de la mitad de la media española (26%) y casi cuatro veces menos que otras comunidades como Canarias (42,4%), Madrid (39,9%), La Rioja (33,2%) y Extremadura (30,2%).

Rías contaminadas

Las rías gallegas también deberían ser espacios protegidos, pero en varias áreas de muchas de ellas se incumple desde hace años la directiva de la UE que marca los máximos de contaminación que establece la UE, lo que un elevadísimo coste para la producción marisquera.

En algunos casos en los que también se mezclan los intereses públicos con los de empresas con algún vínculo con el PP, los segundos suelen salir ganando. El pasado mes de junio, asociaciones ecologistas y cofradías de mariscadoras y pescadores de Pontevedra acusaron a la Xunta de  inacción y desidia para evitar los episodios recurrentes de toxicidad de las aguas que han provocado la mortandad del marisco y reducido hasta un 70% su producción. 

Rebaja de las multas a las eléctricas

Otra de las protestas frecuentes de las mariscadoras es que la Xunta no ha puesto coto a una práctica habitual de las compañías eléctricas que explotan embalses y centrales de proceder a su vaciado para producir energía sin tener en cuenta los perjuicios ecológicos que eso conlleva, dado que los aluviones de agua dulce repentinos acaban con la vida de los bivalvos cuyos ecosistemas son de agua salada, como almejas, berberechos, ostras, vieiras, zamburiñas...

En 2021, después de varios años de protestas, Feijóo respondió rebajando por ley en un 92% las sanciones que la Xunta puede imponer a las empresas energéticas por el vaciado de embalses. De esa forma, pudo multar con sólo 25.000 euros a Iberdrola y a Naturgy por abrir el verano anterior las puertas de cuatro embalses y poner a producir sus turbinas justo cuando el precio de la electricidad se encontraba en sus máximos históricos."              (Juan Oliver, Público, 17/07/23)

9/2/23

A ría de Pontevedra, ata 115 anos xunguida a Ence coa blindaxe do PP que agora avala o Supremo

 "2018? Non, agora!". Este foi, durante anos, o lema que presidiu as mobilizacións da Asociación pola Defensa da Ría de Pontevedra (APDR), colectivo historicamente oposto á permanencia de Ence nos terreos públicos á beira da ría pontevedresa. O ano 2018 era o prazo no que expiraba a concesión que a noutrora Empresa Nacional de Celulosas obtivera en 1958 como compañía estatal e esta asociación, xunto con outros movementos ambientalistas ou veciñais e organizacións políticas reclamaban a súa marcha antes de expirar o prazo. Dende 1999 a esa reclamación sumouse tamén o goberno local do Concello, presidido por Miguel Anxo Fernández Lores (BNG).

O horizonte de 2018 comezou a esvaecer algo máis de media década antes. En xullo de 2012, cando levaba apenas medio ano no poder, o Goberno do PP de Mariano Rajoy lanzaba a súa "profunda" reforma da lei de costas. Entre as novidades incluía a posibilidade de que as concesións para a ocupación de terreos públicos no litoral, como a de Ence, puidesen ser prorrogadas ata 75 anos se a empresa o solicitaba. A comunidade autónoma á que atinxise só tiña que emitir un informe ambiental obrigatorio, pero non vinculante.  

A reforma quedou aprobada en 2013 coa maioría absoluta que daquela os populares tiñan no Congreso e acabou sendo clave para que agora, unha década despois, o Tribunal Supremo veña de avalar á pasteira para ficar en Pontevedra ata 2073. Isto é, ata 115 anos dende a súa primeira concesión.

Ence non agardou ata 2018. Xa solicitou a prórroga no propio 2013, cando transcorrera pouco máis dunha década dende que o Goberno de José María Aznar culminara a privatización da compañía, anos nos que polo consello de administración de Ence pasaran diversos ex-cargos dos gobernos do PP en Galicia e no Estado.

Pero en 2013 aínda non fora aprobado o novo regulamento de Costas e o proceso freou. Tras diversos avatares -entre eles, un ditame do Supremo ordenando iniciar o expediente de caducidade da concesión- volveuna tramitar no verán de 2015. Para daquela, o PP galego e o Goberno que presidía Alberto Núñez Feijóo xa abandonaran de vez a postura de promover o traslado da factoría, unha viraxe que supuña abandonar as promesas incluídas no seu programa electoral e mantidas durante catro anos dende a Xunta. E tamén volver á posición mantida durante o fraguismo.

No trámite da prórroga, a Xunta emitiu o seu informe sinalando que a fábrica de Ence na ría cumpría cos "preceptos e parámetros ambientais". Fíxoo a mediados de novembro daquel 2015, cando faltaba apenas un mes para as eleccións xerais do 20 de decembro, nas que o PP de Rajoy mantivo a primeira posición, pero perdeu a maioría absoluta. Aqueles comicios deran paso a accidentadas negociacións de investidura a varias bandas que non acabaran de frutificar e que derivarían nunha repetición electoral ao ano seguinte. Mentres, o gabinete de Rajoy seguía exercendo en funcións e foi así como en xaneiro de 2016 concedeu a prórroga a Ence: 60 anos máis a contar dende a data da primeira solicitude, ata 2073.

Aquela resolución foi aplaudida polo propio PP e tamén polo sindicato CC.OO. en Pontevedra polo mantemento dos postos de traballo, pero tivo enfronte tres recursos ante a Audiencia Nacional: do Concello de Pontevedra, da APDR e de Greenpeace. O goberno de Rajoy dispúxose a defender a prórroga a través da Avogacía do Estado e así o fixo ata que mantivo o poder. En 2018 a moción de censura do PSOE triunfaba, Pedro Sánchez accedía á presidencia do Goberno de España e, en 2019, o Estado deixou de litigar a prol de Ence. O novo Goberno considerou que a prórroga non fora axustada a dereito porque o Executivo do PP non xustificara que Ence tivese que estar na ría e non outro lugar.

Ese argumento, o da falta de xustificación para que a pasteira permaneza nos terreos públicos da ría, foi precisamente o que a Audiencia Nacional atendeu en 2021 para declarar ilegal a prórroga, atendendo os recursos do Concello e de Greenpeace e a continuación, o da APDR. A Ence só lle quedaba o Tribunal Supremo e por iso recorreu decontado mentres, non obstante, reservaba uns 200 millóns de euros para o posible desmantelamento da fábrica de Lourizán.

O agardado ditame do Supremo -inicialmente fixárase para outubro do ano pasado- chegou este 7 de febreiro. O alto tribunal non fixo pública a sentenza íntegra -calcúlase que tardará unhas dúas semanas-, pero adiantou que tomba as sentenzas da Audiencia e avala a continuidade de Ence na ría por considerar que "se poden prorrogar as concesións anteriores á Lei Xeral de Costas de 1988" se "constan informes medioambientais favorables". E "no asunto analizado, constaban informes favorables da Administración nesta materia", cabe deducir que en referencia aos emitidos polos mesmos gobernos que avalaron a prórroga e que, segundo o indicado polo tribunal, acabaron virando en blindaxe para Ence mesmo contra o criterio da Audiencia Nacional."                    (David Lombao , Praza.gal, mércores 8, febreiro 2023)

7/10/22

É o eucalipto unha especie invasora? Leccións das brigadas deseucaliptizadoras

 "O 21 de abril de 2018 nacían as brigadas deseucaliptizadoras de Galicia cun obxectivo ben definido: eliminar os eucaliptos das terras comunitarias e reforestar os montes galegos con especies autóctonas no canto de especies exóticas e invasoras. Estas brigadas defínense a si mesmas como “unha iniciativa de voluntariado ambiental para recuperar a biodiversidade e combater a eucaliptización da Galiza”, para o cal “promoven accións de restauración ambiental en áreas con valores ambientais degradados ou ameazados pola eucaliptización, estando abertas á participación de persoas voluntarias e titulares de parcelas de monte”.

 Coa intención de afondar neste movemento para comprendelo mellor, os investigadores Diego Cidrás, do Departamento de Xeografía da Universidade de Santiago de Compostela, e Marien González Hidalgo, do Departamento de Desenvolvemento urbano e rural da Universidade Sueca de Ciencias Agrícolas, exploraron como os movementos ecoloxistas de base conciben as especies exóticas invasoras e, concretamente, o eucalipto en Galicia, somerxíndose nas chamadas brigadas deseucaliptizadoras. Os resultados daquela experiencia investigadora publícanse na revista científica Political Geography.

Para Cidrás e González, os coñecementos e prácticas destas brigadas non se poden ver como “nesgados” ou “emocionais”, senón “como provedores de aspectos políticos clave que axudan a comprender escenarios pasados, presentes e futuros de percepcións conflitivas da xestión forestal baseada nas plantacións de árbores”.

“Determinar se, como e en que condicións determinadas especies se fan invasoras foi, desde mediados do século XX, un dos problemas fundamentais para os investigadores e os responsables políticos nos campos da conservación da biodiversidade e da xestión da paisaxe”, expoñen ambos os autores, que recoñecen que a definición e catalogación de especies exóticas invasoras foi un asunto de notábeis discrepancias científicas e, en xeral, “parece consolidarse unha aposta xenérica por convivir con estas especies e deixalas estar”.

Con todo, destacan que, “en consonancia co Programa da ONU para o Medio Ambiente, un axente clave como a Unión Internacional para a Conservación da Natureza (UICN) definiu e difundiu a noción de especie exótica invasora como «animais, plantas ou outros organismos que se introducen en lugares fóra da súa área de distribución natural, impactando negativamente na biodiversidade nativa, servizos ecosistémicos ou o benestar humano»”.

Co seu traballo sobre as brigadas deseucaliptizadoras, Cidrás e González pretenden “comprender mellor o que outros considerarían definicións de especies exóticas que están cargadas de valor ou de emoción", isto é, coas “definicións de aqueles que están activamente implicados na erradicación de especies exóticas”. Porque coñecer a súa visión, din, “non só é necesario para comprender mellor os conflitos, senón que tamén permite tomalos en serio, en lugar de infravalorar os compromisos emocionais e cargados de poder coas paisaxes e os recursos naturais”.

Para estes investigadores, “categorizar algunhas percepcións das especies invasoras como «cargadas de emocións» é moitas veces unha forma de subestimar tales argumentos, en lugar de comprometerse co que esas emocións teñen que ver con cuestións de espazo, medio ambiente e xustiza”, argúen.

UN ANO E MEDIO COS BRIGADISTAS

Cidrás e González non teñen nin a máis mínima dúbida de que activistas e traballadores ambientais “deben ser considerados como informantes claves nos debates ecolóxicos, xa que as súas perspectivas poñen de manifesto os contextos históricos, políticos e económicos en relación a diversas escalas espaciais e temporais, conformando os debates sobre a sustentabilidade social a través da súa creación, desenvolvemento, aplicación e difusión de conceptos e ideas”, defenden.

É por iso polo que acudiron ás brigadas deseucaliptizadoras, para facer con estas un estudo que durou ano e medio. Como explican, o obxectivo destas brigadas “non é só frear o máximo posible a expansión do eucalipto, senón tamén restaurar e aumentar a biodiversidade, evitar o aumento da incidencia dos incendios forestais e recuperar a xestión forestal comunal”.

Ao introducirse nas brigadas e acompañalas, buscaron “unha comprensión común sobre os problemas percibidos asociados aos eucaliptos” e “comprometernos coa acción directa de arrincar eucaliptos, creando relacións con outros participantes”, comentan Cidrás e González, que pasaron a ser brigadistas para coñecer de primeira man as tarefas que se fan (desde arrincar gromos de eucaliptos, até  plantar árboles autóctonas) e as opinión dos voluntarios. Tras aquela experiencia, realizaron unha enquisa respondida por 166 brigadistas, entrevistas persoais e organizouse unha discusión cun grupo focal.

CALES SON OS ARGUMENTOS DAS BRIGADAS?

Como resultado desas consultas, constataron que non hai dúbidas entre os activistas en definir o eucalipto como especie invasora: “As nosas entrevistas con activistas tamén mostran como o seu coñecemento e percepcións do eucalipto como especie invasora son cruciais para motivar, manter e ampliar o seu compromiso diario coas brigadas. Nestas conversas tamén se amosou como os activistas están especialmente interesados ​​en debater e compartir aspectos sociais da invasividade do eucalipto en Galicia, o que tamén amosa o papel das brigadas deseucaliptizadoras á hora de facilitar espazos de debate crítico sobre o modelo forestal autonómico baseado nos monocultivos de eucalipto”, describen.

Nas respostas dos brigadistas viron, por exemplo, que a idea de especie invasora que teñen “transcende discursivamente a dimensión biolóxica cara un significado más politizado”, plasmándose en comentarios como “os eucaliptos invaden o noso territorio”, ou outras reflexión expostas como a seguinte por unha voluntaria: “O estado actual das terras comunais é froito dun modelo forestal baseado nos monocultivos, imposto durante a ditadura […], buscaban só pasta de madeira, basicamente para Ence. Todo o modelo de autoxestión e autoorganización que existía antes foi tirado ao lixo”. Ou estoutra: “Ao final estamos loitando cun problema de clase, porque todas as persoas que viven no rural acaban indefensas ante as institucións públicas locais, a Xunta, etc., xa que todos están ao servizo desas persoas [referido a Ence]”.

Outra percepción dos brigadistas sobre o eucalipto é a dunha árbore que dana a biodiversidade nos ecosistemas de Galicia. Así, os voluntarios e voluntarias expresan a súa preocupación polo rápido crecemento dos eucaliptos en comparación coas especies endémicas, a súa gran capacidade de rexeneración e expansión, ou as propiedades pirófitas da especie.

EVIDENCIAS CIENTÍFICAS

Estas non son só impresión ou percepcións individuais dos brigadistas. Os rexistros históricos cuestionan tamén a nesgada campaña publicitaria que lanzou o lobby da madeira en Galicia en medios tradicionais a prol do eucalipto e a súa relación cos incendios: esta árbore, xunto co piñeiro, é a especie máis involucrada nos lumes forestais que afectan áreas arboradas en Galicia, sendo as que acumulan máis casos de lumes e maior superficie arborada queimada en case catro décadas no país. Asi quedou constatado nun estudo do Centro de Investigación Forestal CIFOR-INIA (Ministerio de Economía, Industria e Competitividade) no que se contabilizou o número de incendios en todo o territorio español entre 1974 e 2010. Nesa distribución de todos os lumes, por especies arbóreas afectadas, o eucalipto é a segunda con máis casos e a cuarta por superficie queimada no conxunto do Estado, pero en Galicia é a segunda por número de incendios e hectáreas calcinadas, só por detrás do piñeiro bravo. É dicir, o eucalipto arde máis e mellor en Galicia.

Sobre a expansión da especie, Adolfo Cordero Rivera, director do Laboratorio de Ecoloxía Evolutiva e da Conservación da Universidade de Vigo, xa avisou de intereses da industria baixo algúns supostos traballos científicos e lamenta que malia as evidencias da “capacidade invasora dos eucaliptos despois de incendio, aínda hai quen o nega”. Na súa opinión, baseada en evidencias, “as plantacións de eucaliptos en Galicia estanse a espallar de forma descontrolada, superando con moito as previsións”.

“En boa parte, este aumento non resulta de novas plantacións, se non da invasión de montes abandonados, particularmente despois de incendios. Este panorama pon en grave risco bens materiais, naturais e as propias vidas das persoas, polo que cómpre facer cumprir as regulacións legais que xa existen, e pór orde no sector forestal”, explicaba Cordero neste xornal, en 2020.

Para este científico, o feito de que “deseucaliptización” fose elexida palabra do ano 2018 no Portal das Palabras, “demostra que a poboación está moi concienciada sobre os problemas que estas plantacións nos poden xerar”.

ENCE, SINALADA

Volvendo ao estudo de Cidrás e González, nas respostas recibidas das voluntarias e voluntarios observaron como estes sinalan a industria e o mercado forestais como principais responsables do aumento da superficie ocupada polo eucalipto, e particularmente, a empresa Ence, con afirmacións coma esta: “É a industria da pasta de papel a que impulsa esta expansión” ou “é unha especie invasora totalmente por unha cuestión económica”, que se relaciona, ademais, co modelo de monocultivo, o cal, “ao non requirir silvicultura activa, foi interpretado como un contribuínte ao despoboamento humano e ao progresivo abandono das terras, e esta dinámica, a ollos dos participantes, facilitou as invasións biolóxicas”, clarifican os autores do estudo.

Nese sentido, unha brigadista lles comentou: “Hai que ter en conta que este tipo de monte [monocultivo de eucalipto] foi establecido con moita propaganda, subvencións da Xunta á plantación, para impoñer un só uso do monte. [...] é difícil cambiar todo ese discurso imposto durante 35 anos”.

Ligado a isto, “a mala silvicultura arredor das plantacións de eucaliptos foi vista como un facilitador de grandes incendios forestais en zonas boscosas, facilitando á súa vez a expansión dos eucaliptos debido ás propiedades pirófitas desta especie; polo tanto, as plantacións abandonadas teñen máis probabilidades de sufrir incendios forestais e, en consecuencia, rexen mellor que calquera especie competidora”, proseguen os responsables da investigación.

UN PROBLEMA PAISAXÍSTICO

En canto á forma de vivir e interpretar as paisaxes locais nas que se expanden os eucaliptos, interpretan das conversas cos brigadistas que a súa visión “transcende a ecoloxía e convértese nunha preocupación estética e emocional”, ao ser vistos os eucaliptais como “unha fonte de degradación da paisaxe”, con afirmacións como esta: “Os eucaliptos son ​​invasores porque esnaquizan as nosas paisaxes”. De xeito que entre os brigadistas hai a percepción de que a degradación da paisaxe é “unha proba fáctica da invasión”, con comentarios coma este: “Só hai que dar un paseo e mirar arredor destas montañas danadas, cheas de eucaliptos”.

“A dimensión cultural dos eucaliptos como especie invasora impregnou todas as respostas dos activistas. As análises críticas e políticas das desigualdades ambientais, económicas e rurais históricas e actuais foron habituais nos debates espontáneos así como nas nosas entrevistas. De novo, os activistas non só discutiron e compartiron as súas ideas arredor das dimensións culturais dos eucaliptos como invasores, senón que tamén compartiron como as brigadas está tentando construír unha cultura contra-hexemónica arredor das plantacións de eucaliptos”, resumen os investigadores.

En conxunto, das respostas obtidas na enquisa e entrevistas, e das interaccións cos brigadistas durante as tarefas de deseucaliptización, Cidrás e González observaron que “os activistas sinalan a orixe, o comportamento, a xestión e a paisaxe como temas fundamentais e complexos á hora de definir o eucalipto como invasor en Galicia”.

VALORAR O COÑECEMENTO DOS BRIGADISTAS

Para eles, o seu estudo de caso lles permite argumentar que “é necesario recoñecer as percepcións dos activistas locais sobre as especies invasoras máis aló das categorizacións de «nesgada» ou «demasiado emocional», xa que axudan a comprender escenarios pasados, presentes e futuros de percepcións conflitivas sobre a xestión forestal baseada nas plantacións de árbores”

Con base nesta observación participante que realizaron nas brigadas deseucaliptizadoras, estes investigadores valoran que estas “non só axudan e difunden opinións críticas particulares sobre os impactos dos eucaliptos a escala local e nacional; contribúen tamén á recollida, proba e discusión do coñecemento científico no ámbito local”, ademais “implicar unha reactivación do rural galego, onde tamén teñen cabida as actividades non extractivas”. De feito, argúen que “os esforzos diarios de deseucaliptización e aumento da diversidade forestal xa demostraron como certas zonas gañaron en dinamismo social e están mellor preparadas para facer fronte ao cambio climático, particularmente relacionado cos incendios forestais”.

Por último, subliñan que se podería caer na tentación de pensar que algúns argumentos dos activistas contra o eucalipto poden considerarse demasiado emocionais, ideolóxicos ou que fomentan o patriotismo ecolóxico”, o certo para eles, no contexto galego e das brigadas deseucaliptizadoras, estas voluntarias e voluntarios “mostraron motivos científicos, xeográficos, culturais e tamén emocionais relevantes para as súas definicións e prácticas”.

É O EUCALIPTO UNHA ESPECIE EXÓTICA INVASORA?

O eucalipto é unha especie exótica orixinaria de Australia que chegou a Galicia arredor de 1850. Con todo, non hai consenso en se debe ser ou non catalogada como especie invasora aquí.

“As administracións públicas con competencias a diferentes escalas administrativas (Unión Europea, Goberno español e Xunta de Galicia) regularon cada vez máis a conservación da biodiversidade e, polo tanto, a xestión das especies exóticas invasoras baseándose na definición da UICN. As súas leis e consecuentes instrumentos —en forma de catálogos de especies exóticas invasoras— regulan o réxime xurídico do eucalipto, actualmente non catalogado como invasor. Non obstante, o camiño cara a esta decisión non estivo exento de polémica”, explican Cidrás e González, que observan que o “carácter invasor” do eucalipto “recoñécese de forma diferente segundo o enfoque científico ou político”.

Por unha banda, existen importantes xustificacións económicas para explotalo: segundo datos da Asociación Forestal de Galicia, en 2018 a venda de madeira de eucalipto reportou aos propietarios de plantacións 204 millóns de euros, dos 278 millóns totais do sector da talla; doutra banda, as empresas asociadas ao Clúster da Madeira e do Deseño de Galicia alcanzaron unha facturación ese ano de 1.733 millóns de euros e sosteñen 5.200 empregos; polo seu lado, a Consellería do Medio Rural defende que cada ano hai 111.000 solicitudes de curtas e que 300 millóns de euros que reporta esta especie en ingresos repártense entre unhas 80.000 persoas. Mentres, Ence, como empresa interesada no mercado do eucalipto, defende que "non hai base científica para considerar o eucalipto como especie invasora".

Pero si hai evidencias científicas de que o eucalipto causa danos na biodiversidade do territorio galego. Lembremos que a definición da UICN identifica como especies exóticas invasoras os “animais, plantas ou outros organismos que se introducen en lugares fóra da súa área de distribución natural, impactando negativamente na biodiversidade nativa, servizos ecosistémicos ou o benestar humano”. Polo tanto, segundo esta definición e as evidencias recollidas en Galicia, o eucalipto si respondería ao perfil de especie exótica invasora.

Unha das múltiples liñas de investigación que se están aplicando céntrase no impacto do eucalipto na biodiversidade. E, de momento, parece haber consenso científico en que os eucaliptais a empobrecen.

Unha das achegas vén de investigadores dos departamentos de Bioloxía Funcional e Zooloxía, Xenética e Antropoloxía Física da Universidade de Santiago de Compostela. Nos últimos anos estiveron comparando o impacto de eucaliptais e carballeiras nos hábitats nos que se asintan. Esa contribución científica certifica o impacto negativo do eucalipto na biodiversidade, neste caso, sobre comunidades de liques epífitos (medran sobre os troncos das árbores). Unha achega con antecedentes en 2013, cando os seus autores publicaron outro estudo similar sobre liques en bosques dominados por carballos, piñeiros e eucaliptos (os liques son organismos resultantes da simbiose de fungos con algas unicelulares).

O que observaron daquela é que “a diversidade e abundancia de liques é maior en bosques nativos de carballos e en piñeirais, e moito menor en eucaliptais, sobre todos nos máis novos”, afirmaba a investigadora principal destes dous traballos, María Calviño Cancela, profesora titular do Departamento de Ecoloxía e Bioloxía Animal da Universidade de Vigo.

Entre os seus achados, atoparon tamén que “os bosques autóctonos teñen unha composición de especies moi diferenciada dos demais, coa porcentaxe máis elevada de especies únicas (que non apareceron nos demais tipos de hábitats forestais, de piñeirais e eucaliptais), e estiveron mais asociados coas especies de maior importancia desde o punto de vista da conservación (as especies menos comúns)”, detallaba a este xornal a científica.

En 2018, publicaron os resultados doutro estudo que compara a biodiversidade áreas dominadas por eucaliptais e carballeiras na provincia de Pontevedra, nos concellos de Moraña, Campo Lameiro, Cerdedo–Cotobade, Ponte Caldelas e Pazos de Borbén. O que atoparon foi que nas zonas dominadas polo eucalipto hai menos diversidade de especies de plantas e menos variedade e abundancia de aves que nos terreos nos que o rei é o carballo.

Uns resultados que se viron posteriormente confirmados por outro estudo similar destes investigadores, nesta ocasión, na área central de Galicia, na comarca da Ulloa. As conclusións ás que chegaron son tamén que nos bosques autóctonos hai unha maior riqueza de especies de aves e plantas que nos eucaliptais. Con base nos seus resultados, estes científicos alertaron de que “unha crecente extensión de plantacións exóticas en detrimento dos bosques nativos probablemente conduciría a unha maior perda de biodiversidade”, polo que consideran que “a conservación de bosques autóctonos debería ser unha prioridade”.

Outra investigación, publicada en 2017 polo Laboratorio de Ecoloxía Evolutiva e da Conservación da Escola de Enxeñería Forestal da Universidade de Vigo, concluíu que as plantacións de eucaliptos reducen a diversidade de macroinvertebrados en pequenos regatos forestais. Pero, ademais, os regatos cuxas áreas de captación están cubertas principalmente por eucaliptais presentan unha maior probabilidade de secarse completamente no verán.

Tamén hai predicións científicas que alertan de que o cambio climático favorecerá a expansión do eucalipto en Galicia. As previsións dos investigadores apuntan que “a presión sobre o bosque autóctono aumentará principalmente nas zonas do interior de Galicia” nas próximas décadas, se se manteñen as tendencias climáticas.

“Os resultados da investigación demostran a presenza significativa de eucaliptos en áreas naturais protexidas e a posibilidade da súa expansión en Galicia en ausencia dun control efectivo”, alertaron os autores desta investigación, do Departamento de Bioloxía de Organismos e Sistemas da Universidad de Oviedo e do Departamento de Enxeñería e Ciencias Agrarias da Universidad de León.

Por outro lado, investigadores da Universidade Paris-Saclay (Orsay, Francia), o Instituto de Botánica da Academia Checa de Ciencias e a Universidad Nacional del Comahue (San Carlos de Bariloche, Arxentina) calcularon en 232,5 millóns de euros, entre 1997 e 2020, os custos causados polas especies exóticas invasoras en España. Nese catálogo, tamén consideraron o eucalipto, que se mostrou como a segunda especie que máis gastos xera polos seus impactos negativos.

Con todo, en 2019 a Xunta de Galicia presentou un informe no que defendeu que o eucalipto "carece" de carácter invasor con base "nas evidencias científicas". Foi a súa resposta á demanda interposta polo Concello de Teo ante a Sala do Contencioso Administrativo do Tribunal Superior de Xustiza de Madrid contra a resolución do Ministerio de Agricultura na que negaba a inclusión do eucalipto no catálogo de especies exóticas.

A evidencia demostra que o eucalipto segue gañando terreo, cubrindo xa máis do 44 % da superficie forestal da provincia da Coruña e dos distritos forestais de Caldas-O Salnés (Pontevedra) e da Mariña luguesa. E ameaza os de Lugo-Sarria, Terra Chá, O Ribeiro-Arenteiro e Deza-Tabeirós, “onde pode producirse un importante aumento da cobertura desta especie se non se toman medidas”. Son datos e advertencias de investigadores do grupo SMartForest, no Departamento de Biología de Organismos y Sistemas da Universidad de Oviedo, e do Departamento de Ingeniería y Ciencias Agrarias da Universidad de León."                     (Galicia Confidencial, 02/10/22)