Mostrando entradas con la etiqueta Sanidad: epidemias: efectos politicos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Sanidad: epidemias: efectos politicos. Mostrar todas las entradas

15/4/24

La firma para la que medió el novio de Ayuso logró el mayor importe en contratos de emergencia de la Xunta... la empresa de Pontevedra que con la mediación de Alberto González Amador, hoy pareja de Isabel Díaz Ayuso, adquirió mascarillas a una segunda compañía para así venderlas a la Xunta, se convirtió el año del estallido de la pandemia en el mayor proveedor del Servicio Gallego de Salud (Sergas) a través de contratos de emergencia

"Mape Asesores SA, la empresa de Pontevedra que con la mediación de Alberto González Amador, hoy pareja de Isabel Díaz Ayuso, adquirió mascarillas a una segunda compañía para así venderlas a la Xunta, se convirtió el año del estallido de la pandemia en el mayor proveedor del Servicio Gallego de Salud (Sergas) a través de contratos de emergencia.

Como detalla el ranking incluido en el informe elaborado sobre ese tipo de contratos por el Consello de Contas –el equivalente en aquella comunidad al Tribunal de Cuentas–, la compañía pontevedresa obtuvo exactamente 10.004.510,00 euros en 2020 por suministros sanitarios al Gobierno que entonces presidía Alberto Núñez Feijóo, hoy líder del PP. En 2021, Mape se quedó a cero. No suministró nada a la Xunta, como ha verificado infoLibre en portales oficiales de contratación. El portal de Galicia, a diferencia de lo habitual en ese campo, no permite la búsqueda por adjudicatario. Clasificación de adjudicatarios de contratos de emergencia de la Xunta de Galicia en 2020. Consello de Contas

La adquisición de material sanitario –42 millones, según desveló eldiario.es– por parte de Mape Asesores a una segunda mercantil –FCS Select Products SL– fue clave para que el novio de la presidenta de Madrid, Alberto González, recibiera dos millones de comisión pagados por el proveedor original. Es decir, por FCS Select Products SL. Hasta 2020, Mape Asesores, especializada en la distribución de material médico, no había figurado en ninguna lista de proveedores de la Xunta.

Actualmente Alberto González, de quien la revista Lecturas publicó en mayo de 2021 que era pareja de Ayuso, está investigado por los presuntos delitos de fraude fiscal y falsedad documental por un juzgado de Madrid. El supuesto fraude atribuido a González asciende a más de 350.000 euros de los ejercicios 2020 y 2021. González adquirió en julio de 2022 un piso en Madrid con una tasación próxima al millón de euros en el que reside con Ayuso.
Conexiones

Uno de los miembros del consejo de administración de Mape es desde julio de 2019 Fernando Camino Maculet. Ese año, Mape Asesores anotó en su memoria 29,9 millones como importe neto de la cifra de negocio, es decir, ingresos. En 2020, la cifra se multiplicó por cuatro y quedó en 113,25 millones.

Pero el cargo más relevante de Camino Maculet no es en Mape. Directivo del coloso sanitario Quirón, preside una de sus filiales, Quirón Prevención SL, la rama del holding Quirón que se convirtió –así lo señala la Fiscalía– en el “principal cliente” de Alberto González. Como publicó infoLibre, González cobró 1,6 millones en el bienio 2020-2021 de Quirón Prevención SL, que gestiona los reconocimientos médicos para la plantilla de la Comunidad de Madrid.

Lejos de limitarse a Quirón Prevención SL, la relación de Fernando Camino y Alberto González ha ido más allá de esa frontera, dicho sea en sentido literal. En 2013, Camino fue uno de los fundadores de Insumos Médicos del Pacífico SA, constituida en Panamá, uno de los países de la lista europea de paraísos fiscales. González ocupó el cargo de director desde febrero de 2014 y siguió como directivo en esa mercantil hasta que en mayo de 2022 renunció al cargo, como consta en los documentos oficiales del istmo centroamericano. La renuncia se inscribió en el registro mercantil justo el día –12 de mayo de 2022– en que la Agencia Tributaria le notificó el inicio de un proceso de comprobaciones que derivó en la denuncia por un delito fiscal vinculado al impuesto de sociedades de 2020 y 2021.
La Xunta: "Mape también fue seleccionada por el Ministerio"

A preguntas de infoLibre sobre si hubo algún elemento que situara en 2020 a Mape Asesores en una posición preponderante pese a su nula presencia en licitaciones anteriores, fuentes oficiales de la Consejería de Sanidad de Galicia ofrecieron la siguiente respuesta: “El objeto social de esta empresa gallega es el transporte y distribución de material sanitario. A la empresa Mape Asesores SL se le adjudicaron 10 contratos de los 232 que se firmaron en total”.

Los portavoces de la Consejería prosiguen así: “Tal y como recoge el informe del Consello de Contas, a comienzo de la pandemia cambia en cierta medida el perfil del proveedor, incorporándose a los ya habituales otras empresas que cuentan con contactos comerciales en los países productores, especialmente China”. Según la Xunta, “fue necesaria la diversificación de proveedores ya que ninguno de ellos, por sí mismo, era capaz de suministrar al Sergas toda la cantidad de material que se necesitaba. Además, se buscaba minimizar los riesgos de que cualquier empresa sufriese una ruptura de stocks, la pérdida de una operación en el mercado internacional o un retraso en la entrega”. Como colofón, las fuentes oficiales consultadas en la Xunta agregan que Mape Asesores SA “también fue seleccionada por el Ministerio de Sanidad como una de las proveedoras de referencia en el Acuerdo Marco para compra centralizada de material sanitario que tramitó el Gobierno de España”.

infoLibre fracasó en su intento de hablar con algún portavoz de Mape Asesores SA. Desde la centralita de su sede quien atendió la llamada se limitó a facilitar un email de contacto pero anticipando que sobre el asunto de Alberto González la empresa rehusaba pronunciarse. A la dirección electrónica este medio envió dos preguntas: 1) Qué factor condujo a que una empresa –Mape Asesores– que no había operado como suministradora de la Xunta de Galicia antes de 2020 se convirtiera ese año en la principal adjudicataria de contratos de emergencia. 2) Si la presencia de Fernando Camino en el consejo de administración de Mape Asesores indica la existencia de algún vínculo entre la empresa gallega y el holding sanitario Quirón Salud. No hubo respuesta para ninguna de las dos cuestiones.

Los portavoces de Quirón declinaron igualmente dar explicaciones. Y tampoco ha sido factible hasta ahora contactar con Alberto González ni con nadie que ejerza su portavocía de manera oficial.

El Ejecutivo de Díaz Ayuso sostiene que este es un caso que afecta a un particular. Simultáneamente, su equipo ha amenazado con “triturar” a eldiario.es por desvelar la denuncia de la Fiscalía por fraude fiscal, ha acusado a periodistas de ese medio de intentar allanar el piso de lujo comprado en 2022 por González y en el que reside con la presidenta y ha acusado también a periodistas de El País de acosar a vecinos de la pareja. Tras proclamar hace semanas que era Hacienda la que tenía una deuda de 600.000 euros con Alberto González y sostener que su novio está siendo víctima de una “cacería política”, Ayuso aventuró este martes que los periodistas que investigan el caso “probablemente tendrán que disculparse” porque “todo es falso”."                 (Alicia Gutiérrez, InfoLibre, 14/04/24)

12/7/21

"Sentímonos sós; os concellos fixémoslle fronte á pandemia sen axuda da Xunta"

 "Inés Rey vén de cumprir dous anos á fronte do goberno municipal da Coruña.

 A primeira muller alcaldesa nun período democrático na Coruña fai balance dos dous primeiros anos de mandato, marcados irremediablemente pola COVID, que mudou todo aos oito meses da súa chegada á alcaldía. Unha pandemia, lembra, que deixou aínda máis ao descuberto a necesidade de revisar o ámbito competencial duns municipios que continúan a asumir labores doutras administracións, especialmente en crises como a que aínda golpea. 

Como afrontou a pandemia o Concello e unha alcaldesa que acababa de chegar ao poder?

Tan só levabamos oito meses no goberno e os concellos, nun momento tan complicado, de incertezas e sen manual de instrucións, afrontámola sabendo que somos a administración máis achegada á cidadanía  O primeiro foi facer fronte á emerxencia sanitaria e lograr que ninguén quedase atrás, tendo en conta que as consecuencias económicas ían ser moi importantes.

 E que aínda o serán. Lanzamos unha serie de medidas no ámbito social, como habilitar o pazo dos deportes de Riazor para toda aquela xente que se tiña que confinar e que non tiñan onde facelo, persoas sen fogar... Desde iso ata levar os deberes ás casas dos nenos porque a fenda dixital existe e faise moi presente nun momento así, onde se evidencian as desigualdades. 

E logo chegaron as medidas aos sectores económicos máis afectados...

Artellamos un plan de rescate económico e social, o Presco, co que achegamos 13,2 millóns en axudas directas e con fondos propios, sen axuda de ningunha outra administración máis aló dos 1,2 millóns que achegou a Deputación meses despois. Fixémolo con competencias que non eran nosas pero que entendíamos que tiñamos que asumir. Combinamos a axuda social aos que peor o estaban pasando co mantemento da actividade municipal ordinaria nunha situación complicada da que, por fin, parece que estamos vendo algo de luz. Non somos alleos ás importantes consecuencias económicas que trae esta crise e á que os concellos seguimos facendo fronte, insisto, sen axuda doutras administracións.

Lembra algún momento no que se decatara da situación excepcional que viña?

Lembro que o 8 de marzo de 2020 estabamos na manifestación feminista sen ser conscientes de que catro días despois estaría todo pechado. Era unha sensación de irrealidade. O día 12 no Concello decidimos pechar toda a actividade municipal, tivemos que ir desinfectar por un brote en Feáns e ao pouco declarouse o Estado de Alarma. O seguinte luns saín traballar e estaba na rúa completamente soa, non crucei con ninguén en todo o percorrido cara a María Pita e era unha sensación de angustia e de certo temor, de non saber o que ía pasar. Foron días moi difíciles, duros e complicados... Pero xa foi. 

O primeiro Presco foi aprobado por unanimidade co apoio de todos os grupos municipais, ao igual que o segundo, cal foi a clave?

Que todos os grupos municipais tiñamos claro e estivemos de acordo en cooperar e designar recursos de emerxencia aos sectores que peor o estaban a pasar. Foron diferentes tipos de axudas en diferentes sectores para manter a frote a autónomos e pemes e un investimento importantísimo. Non houbo concello ningún en Galicia que deixase tantos recursos propios en axudas directas... E do noso tamaño en poboación, ningún en España. Foron moitos os municipios que logo chamaron para preguntar como fixeramos, para copiar o plan porque o inventamos aquí e non tiña parangón noutro sitio. 

No entanto, houbo colectivos, como os de hostalería ou outros sectores, que criticaron a tardanza á hora de recibir as axudas ou mesmo que criticaron certo exceso de propaganda...

Teríame gustado que o Presco chegara en 24 horas a todo aquel que o precisase e o solicitase e é certo que a tramitación do primeiro Presco, porque insisto que non tiñamos manual de instrucións, nalgúns casos tardou. Tamén é certo que máis de 4.000 autónomos recibiron unha media de 2.000 euros en axudas directas e que fomos a primeira administración que deu axudas e que pagou en Galicia. Gustaríanos ter sido máis áxiles e que a tramitación administrativa e burocrática tivese sido doutro xeito, pero iso estámolo mellorando no segundo plan, onde abondará cunha declaración xurada. Nun primeiro momento a propia Intervención do Concello impoñía unha serie de condicionamentos que atrasaban as axudas... Eu sufría cando alguén se queixaba de que non lle chegaban as axudas ou que levaba meses agardándoas. Pasámolo mal pero chegamos a moita xente en pouco tempo. 

Insiste en que foi un esforzo importante pero case en solitario. Botou en falta axuda doutras administracións?

Entendemos que o Concello ten que facer ese esforzo extra orzamentario, que é necesario, pero quero chamar a atención sobre o sós que estivemos os municipios durante esta pandemia. A Xunta recibiu millóns de euros en axudas directas do Estado e aos concellos non chegaron. As desinfeccións dos centros de saúde ou dos colexios públicos, de titularidade autonómica, fixéronse con cargo orzamentario aos municipios. Eu mesma pedín que a Xunta se fixese cargo polo menos da desinfección dos centros escolares e non recibín ningunha resposta positiva. Faltou sensibilidade cos concellos. A Coruña é un concello grande cun orzamento importante, pero hai moitos outros que non o son tanto e padecen as mesmas consecuencias económicas pola COVID que padecemos aquí. 

As queixas dos concellos sobre a asunción de responsabilidades impropias e a falta de axudas é unha constante.

Cando alcaldes de diferentes partidos coincidimos no diagnóstico, tal vez deberíase mirar como están as competencias e cantas impropias exercen os municipios para que os cidadáns reciban servizos públicos de calidade. Sentímonos moitas veces sós. Nesta pandemia, na Coruña recibimos o apoio económico da Deputación da Coruña, que ademais ten un programa de axuda á hostalería propio, pero non recibimos axudas da Xunta mentres nós estivemos a disposición de todas as autoridades en todo momento. 

Faltou axuda da Xunta?

Hai que revisar a repartición de fondos. Insisto en que á Coruña non chegaron fondos para axudarnos a xestionar a pandemia e tivemos que tirar de recursos propios que retraemos de partidas municipais. 

A pandemia trouxo un cambio de mentalidade, tamén no que ten que ver coa necesidade de espazos amplos e verdes ou de apostar por outra mobilidade. A COVID mudou as ideas da transformación futura da cidade ou só acelerou o proceso?

Estaba pensado pero a pandemia fixo que todo fose máis rápido. O avance na mobilidade sustentable, no aumento do espazo público e na primacía dos dereitos da cidadanía era algo que levabamos no programa electoral, pero todo se intensificou. Cando a xente empezou a saír da casa logo de semanas de confinamento, precisabamos espazos onde sentirnos seguros, algo que era complicado se as beirarrúas seguían sendo estreitas ou se as zonas para pasear non eran suficientes. Gañamos espazo público delimitando carrís no Paseo Marítimo, quitando espazo ao vehículo privado nos Cantóns ou deixando como definitivas algunhas peonalizacións temporais. Ademais, implantamos a cidade 30 antes de que fose obrigatoria ou fixemos zonas compartidas de uso de preferencia peonil en moitos barrios. O cambio de mentalidade, de necesidade de espazos abertos vai máis rápido do que iría se non chegase a pandemia, é así.  

Na Coruña ese cambio semella aínda máis difícil tendo en conta a alta densidade de poboación e o importante volume de coches...

Somos unha península, de 38 quilómetros cadrados e con 247.000 habitantes... Moita xente nun espazo pequeno. Debemos pensar que queremos, se favorecer o vehículo privado ou a cidadanía e eu téñoo claro. Na Coruña vense moitas máis bicicletas que hai anos, máis patinetes eléctricos... E hai cambios na mobilidade pero tamén na mentalidade. Non hai tanto, con 18 anos querías sacar o carné e ter coche, pero a rapazada agora non pide coche e nin tan sequera apura polo carné. Entenden que hai outras formas de moverse e asumen os cambios dun xeito máis rápido. 

Nesa necesidade de espazo cobra unha especial relevancia o futuro dos peiraos cando se liberen todos os seus terreos. Por que esta parálise nas conversas entre administracións para decidir o seu futuro?

Parados estivemos 17 anos, ata que o pasado 23 de febreiro convocamos a todas as administracións implicadas para falar. Había que sentar e non erguerse ata chegar a acordos, poñer as luces longas e pensar que as solucións terán que servir para os que veñan despois. Non se poden vetar unhas administracións a outras dependendo de quen goberne. De aí saíron acordos importantes, como o desbloqueo para a licitación do tren a Lagosteira ou que, desde a esixencia da condonación da débeda do Porto, que mantemos, se procurase unha solución financeira. Conseguimos unha moratoria nos pagamentos mentres se busca esa solución definitiva e creouse unha comisión para redactar un novo protocolo porque todos coincidmos en que os convenios de 2004 xa non serven. Ese protocolo estará nos vindeiros meses e nel traballa a comisión técnica; calculo que entre final de verán e principios de outono. 

A condonación da débeda parece imposible tendo en conta a actitude de Puertos del Estado.

Non creo que sexa imposible, é cuestión de vontade política e nós estamos negociando. Tamén parecía imposible o tren a Lagosteira e aí está. O que hai é que garantir a viabilidade da Autoridade Portuaria e esa conexión ferroviaria para que se poidan desafectar os terreos e estes volvan á cidade. Niso traballamos. 

Desde a Marea, o BNG e numerosas entidades sociais advírtese ante a posible "privatización" do porto e a construción de vivenda nos terreos. É entendible o temor?

Hai que ter en conta a dimensión que ten o Porto da Coruña, que é complicada de albiscar. Estamos falando dunha cidade nova. Se hai anos na Coruña deseñamos a bahía por un lado, a do Paseo Marítimo, agora temos o reto de deseñar a outra banda. E aí temos que conxugar os intereses económicos do Porto, que é fundamental polos seus usos produtivos ou pola importante lonxa que temos, cunha extensión de terreo que dá para usos dotacionais, equipamentos necesarios, pero tamén para falar de vivenda. 

Canta vivenda?

Non podemos enrocarnos en posicións demagóxicas. Ninguén está a falar de privatizar e construír unha burbulla inmobiliaria exacerbada. Estamos falando de que o solo sexa público e se poida promover vivenda pública a prezos asequibles para non expulsar da cidade a quen queira vivir nela. Hai 3.000 demandantes de vivenda pública e non hai oferta suficiente. As críticas veñen de posicións demagóxicas que tentan sacar rédito político e apelan a cuestións de hai moitos anos que non teñen base ningunha. A mellor política de vivenda é expulsar xente das cidades para que vaian vivir a concellos llimítrofes? Eu quero que a xente teña oportunidade de vivir na Coruña, en vivenda pública e a prezos asequibles. 

Collen en San Diego todos os usos que se demandan ademais dun parque de vivendas?

A desafectación virá dentro de motios anos, pero por que non pensar en facer un urbanismo máis sustentable, que dea resposta ás necesidades de vivenda que hai? Iso non é incompatible cos usos que se defenden no porto. En todo caso, empecemos abrindo Batería e Calvo Sotelo para dar solucións de mobilidade, de aparcamento e para recuperar ese espazo tanto tempo pechado. Agradezo que o novo presidente da Autoridade Portuaria tamén vaia nesta liña tan demandada.  

Feijóo propuxo que a Xunta mercase o 51% dos peiraos de Batería e Calvo Sotelo pero vostede rexeitouno. Por que?

Esa proposta da Xunta, tal e como se propuxo, non a aceptamos. Non se trata de vir co cheque mercar, senón de cooperar. A colaboración institucional é fundamental. O Concello da Coruña vai poñer 22 millóns para o Novo Chuac pero eu non fun pedirlle a Feijóo o 51% ou o 30% da propiedade dos terreos. A proposta da Xunta non nos pareceu a correcta, pero estamos abertos a que se discuta e mesmo a pactar outra na que todos esteamos de acordo.  

Malia a súa diferenza con Feijóo e coa Xunta, a súa actitude dista moito do alcalde da outra gran cidade de Galicia, Abel Caballero. 

Somos persoas diferentes, con estilos diferentes, pero eu téñolle moito aprezo a Abel Caballero, un referente no munipalismo de Galicia e de España e cuns resultados electorais que o avalan. Só teño palabras de admiración e respecto para el, pero non entro a valorar o que se fai noutros concellos. 

Pero insisto, a súa actitude é moito menos belixerante.

Goberno unha cidade de 247.000 habitantes e a min votáronme sobre 37.000. Non goberno só para os que me votaron, senón para todos, e teño que buscar sempre o interese común e o crecemento da cidade. A recuperación do diálogo institucional coa Xunta e co Goberno central permite que poidamos falar de máis de 700 millóns en investimentos na Coruña a metade do mandato: do Novo Chuac, da estación intermodal, da ría do Burgo, do tren a Lagosteira, da pasarela de Pedralonga... A cooperación ten que primar e se eu me queixo de que moitas veces se nos deixa sós aos concellos é porque considero que é a nosa obriga acordar entre administracións. 

Marea Atlántica e BNG quéixanse da súa falta de diálogo e do incumprimento de varios acordos para o mandato.

Nestes dous anos leváronse a pleno 111 asuntos, dos que se aprobaron 110, 43 deles por unanimidade. Ás veces, máis que as palabras, os números dan a mellor fotografía da realidade. Respecto profundamente o labor da oposición, que ten as discrepancias lóxicas co goberno, e nunha situación de pluralidade como a desta corporación estamos chamados a entendernos. O diálogo é constante e así o será ata o final, nomeadamente coa Marea e co BNG, cos que temos acordos de mandato e dos que estamos máis perto ideoloxicamente. A oposición é dialogante e o goberno, tamén. Asumo todas as críticas e trato de mellorar naquelas cuestións que poidan xerar algún roce ou discrepancia. 

Unha das críticas de ambos partidos é a que lle atribúe "a volta ao urbanismo vazquista" e aí ambos sinalan como paradigma o futuro proxecto nas Percebeiras, ao que se opón a asociación de veciños de Labañou.

É curioso porque foi gobernando a Marea, sendo alcalde Xulio Ferreiro, cando se pactou o proxecto das Percebeiras, que quedou pendente de ser enviado á xunta de goberno. Daquela xa existía a asociación de veciños. O que nós fixemos foi rebaixar a edificabilidade e facela máis amable coa contorna. É un proxecto que tamén dará servizos a un barrio que precisa equipamentos e dinamización. Cadaquén fai oposición como considera. 

Se hai algo que marcou tamén este mandato, polo menos no ámbito mediático, foi o caso Fuenlabrada...

Porque é fútbol, un deporte que levanta moitas paixóns e ten unha enorme relevancia...

Recibiu algunha crítica desde dentro do seu partido pola súa contundente posición naqueles días?

Non. Defendín a miña cidade e creo que o tiña que facer porque se puxo en risco por unha decisión, desde o meu punto de vista, neglixente. Permitiuse a viaxe do Fuenlabrada sabendo que había positivos e por unha serie de intereses futbolísticos e económicos que escapan do meu imaxinario. Fixen o que tiña que facer. A Coruña viña dun confinamento, estaba nun nivel baixo de contaxios e iniciaba a súa temporada estival. Fíxoselle un importante dano reputacional e provocouse que os ratios de incidencia e de contaxios subisen. E puido ser peor. Ademais, púxose en risco tamén aos propios futbolistas, que pagaron polas decisión doutros. Eu, como alcaldesa, era a autoridade sanitaria delegada da Xunta, que iniciou tamén un expediente sancionador. Fixemos o que tiñamos que facer. 

Como lembra aqueles días?

Como unha tolemia absoluta, intervindo nalgunha tertulia radiofónica deportiva que era terrible... E con personaxes mediáticos que dirixen estas cousas que están aí...

Sentiu presión por parte dalgún estamento?

A presión chegou. A min intentóuseme calar, evidentemente, non o vou negar. Foron días complicados pero mantívenme sempre firme e non dei ningún paso atrás. Tiña claro que había que reclamar a quen tivese algún tipo de responsabilidade naquela decisión. Supoño que cando un presiona e non ten o efecto desexado, deixa de presionar. Non ía facer nada distinto do que fixen e non me arrepinto de nada. Volveríao facer as veces que fixese falta; supoño que iso xa lles quedou claro a algúns. 

Como ve o futuro do PSdeG a curto prazo?

Empezan os procesos congresuais no vindeiro outono e a partir de aí haberá remodelacións nas diferentes direccións en toda España a través dos congresos nas autonomías, tamén en Galicia. Ese é o proceso que hai que seguir. Non falo das cuestións internas do PSdeG porque creo que esas cousas débense falar, precisamente, nos órganos internos, por respecto ao partido e aos militantes. 

Entrará Inés Rey na Casa Cornide sendo esta xa patrimonio público?

Non sei se entrarei eu ou a seguinte ou o seguinte alcalde, tanto ten porque non teño a necesidade de ser eu, pero si temos a de reclamar a propiedade e continuar coa recuperación e reparación da memoria democrática. O Pazo de Meirás é un exemplo do que se pode e debe facer e a Casa Cornide é o seguinte paso. Aínda que moitos anos despois, ten que chegar esa reparación e recuperar o que foi espoliado ao pobo, arrebatado aos seus lexítmos propietarios por unha familia que entendía España como súa. Cómpre a reparación a tantas vítimas e pelexaremos xudicialmente para recuperar o inmoble."                 (Miguel Pardo, Praza Pública, 01/07/21)

6/8/20

Persoal sanitario fai notorio o rexeitamento ao Bono Turístico da Xunta

"O bono supón para as persoas beneficiarias que se acollan a el a disposición de 250 euros para empregar durante este ano en estabelecementos turísticos adheridos ao programa.


"Parécenos pura demagoxia o destino deses 250 euros por persoa, que se poderían empregar en mellorar as contratacións de persoal e os sistemas de protección, que é o que axuda a unha boa sanidade" resume Hugo Bermúdez Rilo, membro de Enfermeiras Eventuais en Loita que traballa no complexo hospitalario da Coruña.


Como expón, este colectivo xa se pronunciou noutras ocasións contra a esta medida, que tamén foi contestada desde distintos sectores do ámbito sanitario por considerala "populista" ou unha "esmola". Diversas profesionais queren agora rexeitar de forma pública e individual o bono, ante a imposibilidade de facer unha acción máis notoria "como unha doazón dos cartos a algún colectivo" dada a natureza do pago, que se realiza a través dunha tarxeta prepagamento nominativa a empregar unicamente en hoteis e restaurantes  do programa, e que se publicitou, tras as críticas, como un revulsivo para o sector fronte os efectos da pandemia.


"Nas nosas reivindicacións nunca falamos de cartos, si da mellora das condicións laborais das compañeiras, sobre todo da estabilidade. Nun dos territorios con peores ratios de enfermeira por paciente dentro dun dos estados con peor ratio de toda Europa, parece demagóxico premiar con 250 euros unha situación de tanto estrés e de tanto traballo", sinala Bermúdez.


O profesional tamén chama á Administración sanitaria galega a "non repetir erros" agora que os casos de coronavirus volven medrar. "A inacción completa, a falta de información nos hospitais, as rotacións enorme do persoal, que pasa por servizos sensíbeis un día e está noutras áreas ao seguinte", enumera, para alertar da escaseza de guantes ou batas. "Melloraron os protocolos pero falta o material e sobre todo o persoal para poder levalos a cabo, debiamos ter aprendido algo", alerta."            (A. Barbadollo, Nós, 04/08/20)

21/7/20

Un juzgado de Cangas abre diligencias penales contra la consejera delegada de DomusVi España y dos altos cargos de la Xunta

"El juzgado número 3 de Cangas (Pontevedra) ha abierto diligencias penales contra la consejera de DomusVi España, Josefina Fernández, tras admitir a trámite la querella que el pasado 9 de junio presentaron las hijas de dos usuarias de la residencia que esta multinacional tienen en la parroquia de Aldán, en el municipio pontevedrés de Cangas. 

La querella admitida también señala a dos altos cargos de la Xunta: María Berta Besada (jefa de la inspección de mayores y discapacitados de la Xunta) e Ildefonso de la Campa (director xeral de mayores y discapacitados del ejecutivo de Feijóo). El juzgado investiga la presunta comisión de delitos de homicidio y lesiones por imprudencia profesional y abandono de discapacitados. 

La investigación se basa en la denuncia de dos familias, una de las cuales tuvo que rescatar a su madre en pleno estado de alarma después de denunciar 50 caídas en el centro. La familiar de la otra usuaria, fallecida por COVID, acusa al centro de haber descuidado la evolución de la enfermedad y haber esperado hasta el último momento para proceder a su traslado al Hospital Álvaro Cunqueiro de Vigo, en donde no se pudo hacer nada para salvar su vida. 


Según el auto del juzgado, "se trata de investigar si existieron acciones u omisiones que hallan provocado el fallecimiento" de una de las usuarias y "si existieron acciones u omisiones en el contagio de COVID-19" de otra de ellas. El juzgado ha pedido un informe forense en el que basará su decisión, antes de proceder a una imputación formal de delitos contra las personas señaladas por la querella."                     (Gonzalo Cortizo, eldiario.es, 15/07/20)

14/7/20

Ha sido Podemos el que ha adoptado los vicios del BNG. Así que, incluso en cuestión de peleas a navajazos, la gente suele preferir el original a la copia... así van al BNG los votantes que antes habían optado por el rupturismo

"Para entender por qué pasó lo que pasó en las elecciones al Parlamento de Galicia hay varios métodos. Uno es graduarse en sociología gallega por el método Casado, viendo algún capítulo de Fariña o de Vivir sin permiso y leyendo Romance de lobos.  

Otro, similar, es el uso de la sinécdoque aplicada a la política: creer que la parte de unos viejos acarreados a las urnas por las monjitas, o una teórica sumisión secular constituye el todo de una mayoría absoluta (no creo que eso funcione en Vigo donde, pese a Abel Caballero, el PP fue la fuerza más votada). También hay quienes se arrancan la mascarilla de interregionalismo proletario que tan bien les sentaba cuando En Marea era el asombro del mundo y se colocan de nuevo el salacot. 

Lo cierto es que lo único mínimamente sorprendente de los resultados del 12J fueron algunos porcentajes de votos, pero no desde luego el orden de preferencia sobre las distintas opciones políticas que la ciudadanía expresó en las urnas.

 Para entender la victoria de Feijóo es útil molestarse en leer –al tiempo que se disfruta haciéndolo– este análisis de cómo es el PP de Galicia, y las razones por las que gana. Es decir, siendo un PP sensiblemente distinto del habitual (aún así, su candidato, Alberto Núñez Feijóo, hizo todo lo posible por camuflárselo al electorado, como si fuese un matrimonio morganático). Y el PP de Galicia es como es porque es el único asentado en todo el territorio, con lo que eso supone como maquinaria electoral y también como detector de sensibilidades y tendencias. 

Tener a los medios públicos y a la mayoría de los privados comiendo de su mano, obviamente también ayuda. De todas formas, Feijóo ha mantenido el mismo porcentaje de apoyos que en 2016, pero ha perdido unos 50.000 con respecto a los anteriores comicios. La suma de sus electores con los 26.400 de votos de Vox (un 2%) y los residuales de Cs (un 0,75%) arrojan una cifra de 661.386 mientras, hace cuatro años, las dos opciones de derechas (PP y Cs) habían alcanzado los 730.703. La suma de las izquierdas ha pasado de 649.350 en 2016 a 613.897 ayer.

 Con respecto a su anterior posición, el PSdeG-PSOE ha mantenido los mismos apoyos (ha perdido algo menos de 4.000 votos, pero ha ganado un escaño más) y sigue siendo la tercera fuerza. Tampoco es que, como partido, se haya esforzado mucho. Desde que perdió la presidencia de la Xunta, en 2009, el PSdeG no ha presentado dos veces al mismo candidato (de hecho, hasta 2001 también lo cambiaba cada cuatro años). En estas elecciones, incluso un exsecretario general se presentaba con una formación propia. 

Hay dos tradiciones que lastran siempre los resultados socialistas en las autonómicas gallegas. Una es que el secretario general no domine toda la organización territorial y la otra es que da la impresión de que a Ferraz, y más si el PSOE está en el Gobierno, no le hace especial ilusión tener una administración amiga en el noroeste. En esta ocasión, los beneficios de sumar un gobierno autonómico palidecen ante las ventajas de ahorrarse las críticas de los medios de la derecha vociferante por compartirlo con nacionalistas (no digamos ya en posición subalterna) y de tener a Pablo Casado en permanente amenaza por la posible bajada de Jon Snow Feijóo desde Invernalia.

 Sí es cierto que nadie esperaba un castigo tan drástico a las listas de Galicia en Común/Podemos/Esquerda Unida/Anova/Mareas. 51.223 votos (un 3,95 %) que dejan como extraparlamentaria a la opción heredera de la que había sido la segunda fuerza en la anterior legislatura, En Marea, que había sumado 273.523 votos. Entre las reacciones reproducibles, la que Juan Carlos Monedero expresó en un tuit es que “la izquierda nacionalista vasca y gallega se han podemizado.

 El discurso de Bildu y BNG no se diferencia del que antaño criticaban. Mientras tanto, Podemos, que ha cambiado la política de este país, sigue sin dedicar el grueso de sus energías a lo que debe: construir partido”. Ignoro qué ha pasado con la izquierda nacionalista vasca, pero con el hándicap que supone vivir y trabajar aquí, mi opinión sobre lo ocurrido en Galicia es mas bien la contraria: ha sido Podemos el que ha adoptado los vicios del BNG. Los que en su día hicieron caer a la formación nacionalista y determinaron el nacimiento de Alternativa Galega de Esquerdas (AGE), el protoPodemos, de la mano de Xosé Manuel Beiras y Yolanda Díaz. 

El BNG nació y creció de una confluencia de movimientos sociales y políticos y entró en barrena cuando centró sus energías, primero en mantener el equilibrio de poderes internos y, después, en una lucha descarada por el control del volante. AGE recorrió ese camino en la legislatura 2012-2016 y lo que empezó siendo En Marea y después Grupo en Común da Esquerda siguió el mismo proceso, con empeño digno de mejor causa. Ninguno de los dos grupos parlamentarios acabó como empezó. 

 Mientras, el Bloque, que había perdido la representación en el Congreso que tenía desde 1996, iniciaba el camino inverso. En todo caso, incluso en cuestión de peleas a navajazos, la gente suele preferir el original a la copia.

 El ascenso del BNG, pasar de 118.000 a 310.000 votos, de 6 a 19 escaños, no ha sido exclusivamente a base de coger (o de recuperar) los votantes que antes habían optado por el rupturismo. La formación de Ana Pontón ha pescado mucho en esos caladeros, y ha sido la predominante entre los jóvenes y primeros votantes, pero también ha obtenido réditos en electorados del PP y del PSOE, desde ámbito rurales a urbanos (en este caso en el electorado femenino). Todo esto no se debe a que el Bloque haya puesto orden en la casa, a que tiene una líder sólida, a que haya hecho la mejor campaña (contando o no la de ocultamiento del PP). Ni siquiera a que haya aumentado la conciencia nacionalista.

 Si el PP, pese a la gestión de Feijóo (que también ha conseguido ocultar) y a su colección de fotos con amistades peligrosas y carcelarias, se ha mantenido y el BNG se ha disparado es simplemente porque son las dos formaciones que el electorado, desde distintos puntos de vista, ha considerado, mayoritariamente, que defienden los intereses de la sociedad gallega. Les parecerá raro, pero curiosamente, eso y no otra cosa es lo que se dirime en unas elecciones autonómicas."               (Xosé Manuel Pereiro  ,  CTXT, 13/07/2020)

13/7/20

Antón Baamonde: "Galicia non mellorou con Feijóo, en absoluto, pero mantivo uns certos estándares. E, nun país no que a mentalidade colectiva é moi consciente de canto se pode volver atrás, ese é un logro. Triste, pero un logro. É algo que di moito, por certo, do estado de ánimo da xente. Claro que podía ser peor. Que a atmosfera se enchera de resentimento, medo e odio.". O triste consolo do lento e conformista suicidio galego

"Veremos o que sucede o 12 de xullo. Ata agora, todas as enquisas coinciden en que Feijóo gañará as eleccións con confort: por así dicir, coma quen toma unha caña e un pincho de tortilla. Tiña que ser así? 

A pregunta é pertinente, porque nestes momentos, a práctica totalidade das cidades e vilas de Galicia, e tres das catro deputacións están en mans da coalición PSdeG-BNG, co apoio de Unidas Podemos. 

Ese dato, por certo, demostra que un goberno alternativo é perfectamente posible e que eses partidos están máis formados na cultura do pacto do que era o caso en 2005, cando Touriño e Quintana gañaron as eleccións. 

Ademais, nas eleccións xerais de 2019 a suma de votos de PP+Vox+Ciudadanos foi do 44% pero a suma de votos de PSdeG+UP+BNG do 52%. Nas que houbera uns meses antes, en abril, as porcentaxes foran similares. Os electores galegos, nas súas franxas centrais, desaprobaban o clima áspero e hostil impulsado polas forzas que se fixeron a fotografía na praza de Colón.

 Esa foi a lección que Feijóo, se non a sabía xa, aprendeu. Unha diferenza do 8% entre os dous bloques é considerable. Nunca sucedeu nada parecido dende o inicio da autonomía. Con esa marxe, o PP podería ter que desaloxar San Caetano. 


Pero, no medio, sucedeu algo. Ou tal vez non. Se un molla o dedo e comproba a dirección do vento, parece que este, a día de hoxe, é favorable para Feijóo. Por qué? Foi a xestión da pandemia, que favoreceu a xesticulación presidencial e a desaparición dos adversarios? Sen dúbida, esa xestión está sendo ben valorada. Trátase da distancia social de Feijóo respecto a un Casado atento as pulsacións dese Madrid inflamado non só por Abascal? Dende logo, hoxe por hoxe, Galicia parece preferir ser un oasis de calma na hiperventilada España. 


Pero hai máis. Feijóo, a quen todo o mundo describe como astuto -que é a primeira condición dun político-, soubo desoír as chamadas de Cs para formar unha entente cordiale mentres se desmarcaba de Vox. Feijóo necesita concentrar o voto da dereita e sabe como facelo. O pacto con Arrimadas non lle aporta nada e Feijóo presume, con razón, que os votantes de Vox, por máis excitados que se sintan, pregáranse ao voto útil para evitar que esquerda e nacionalistas cheguen ao poder.

Pero o gran misterio de verdade, aquel que os politólogos de garda han de saber analizar, é o voto dual: o feito de que xente que nas eleccións xerais vota a socialistas e nacionalistas, nas eleccións galegas se absteña ou vote ao PP. Para gañar as eleccións, en condicións de relativa equipotencia electoral tes que reunir tres condicións: concentrar o voto no teu campo, que se absteña unha parte -por pequena que sexa- dos teus adversarios e/ou saber captar algúns dos seus votos. Son condicións que Feijóo parece saber cumprir. 


Non porque o PP de Galicia sexa o gran partido que foi. Hoxe por hoxe, o PP de Galicia é un partido importante, pero de ningún modo aquel partido-réxime, confundido coa propia xestión da autonomía, que chegou a ser na época de Fraga. Aquel que inauguraba autovías, hospitais, colexios e institutos e era a viva imaxe do Estado do Benestar tal e como se manifestaba na Terra. O PP de Galicia está tan sometido aos avatares da polarización social e política coma calquera outro partido. O seu crédito está á baixa. 


Tampouco porque a súa xestión sexa feliz. Con Feijóo desapareceron as dúas caixas, para ser absorbidas por un banco venezolano, o que é tal vez o suceso negativo máis importante da economía de Galicia nas últimas décadas e, by the way, pouco explicado nos seus detalles. 

A historia de Barreras e Pemex é cómica, e daría para unha película de Berlanga. De feito, é unha pena que a prensa estea tan entregada porque daría para un saboroso folletín. O investimento externo é mínimo e a balanza externa depende de Inditex ou Citröen, que pouco teñen que ver co que a Xunta faga ou deixe de facer. 


Por outra banda, segundo os informes Foessa, existe unha aguda percepción social da degradación dos servizos públicos -sanidade, educación, servizos sociais-. O investimento en I+D+i leva dez anos estancado, case coincidindo co goberno de Feijóo. A CRTVG, como o afirman os seus traballadores, adoutrina con vaidosa fruición. A chusca polémica creada pola xerente do CHUS, prima do presidente, dá conta de que non sempre os cargos están ocupados por xente moi cualificada que, ás veces, son da familia. En realidade, se alguén erguera a voz e preguntará polos logros do PP na última década tal vez non atoparía unha resposta moi contundente....

 Se houbera que resumir nunha palabra o que o PP de Galicia e Feijóo aportan aos ollos do publico sería esta: estabilidade. Definitivamente, Galicia non mellorou con Feijóo, en absoluto, pero mantivo uns certos estándares. E, nun país no que a mentalidade colectiva é moi consciente de canto se pode volver atrás, ese é un logro. Triste, pero un logro. É algo que di moito, por certo, do estado de ánimo da xente. Medio mundo é así. Claro que podía ser peor. Que a atmosfera se enchera de resentimento, medo e odio. Como sucede no outro medio."                  (Antón Baamonde , eldiario.es, 12 de junio de 2020)

10/7/20

Los alcaldes de A Mariña escriben a Feijóo pidiendo la suspensión de las elecciones y le afean su "actitud omisiva". Los ediles declaran que los concellos no disponen de "medios, capacidad, recursos, experiencia ni competencia alguna", ni se ven capaces de asumir en condiciones de seguridad el derecho a voto de sus ciudadanos

"Ante la decisión del Gobierno gallego de continuar con la celebración de las elecciones de A Mariña (Lugo) aún con 144 positivos y con la delegación de responsabilidades sanitarias en los ayuntamientos, los regidores de 10 de los 14 municipios de A Mariña han exigido por carta la suspensión de las elecciones autonómicas en la comarca.

 Ha sido enviada a la Xunta de Galicia, Ministerio de Sanidad y a la Junta Electoral ante la "ausencia de compromiso y responsabilidad" por parte de la Consellería de Sanidad.


En el documento, al que ha tenido acceso Público, los ediles declaran que los concellos no disponen de "medios, capacidad, recursos, experiencia ni competencia alguna" que se recogen en el Diario Oficial de Galicia (DOGA) del 5 de julio, cuando la Xunta declaró el confinamiento de cinco días en A Mariña y delegó las responsabilidades como autoridades sanitarias a los 14 ayuntamientos, muchos de ellos con carencias durante todo el año, como el caso de Barreiros que no tiene Policía local.


Los representantes del 81% de la población de A Mariña Lucense no se ven capaces de asumir en condiciones de seguridad el derecho a voto de sus ciudadanos, ya que el número de positivos en la comarca continúa en aumento. Las competencias en Atención Primaria, centros de salud y enfermería recaen en el Gobierno autonómico y por ello en la carta abierta los regidores tachan como una "grave irresponsabilidad" por parte de la Xunta eludir estos ámbitos de control epidemiológico."          (Alba Tomé, Público, 09/07/20)

7/7/20

La Xunta delega competencias en los concellos da Mariña “cuando la mitad ni siquiera tienen Policía Local”, reprocha el alcalde de Ribadeo... “Tenemos que preguntarnos cómo el presidente de la Xunta, como responsable político de la sanidad gallega, no nos advirtió de esta situación descontrolada desde hace días cuando ya deberían ver lo que pasaba en un punto concreto de A Mariña y así confinar un edificio, o un barrio o un concello, pero no toda una comarca”.

"El alcalde de Ribadeo, el nacionalista Fernando Suárez, transimitó a Galiciapress su postura en contra del Gobierno de Alberto Núñez Feijóo por su decisión de transferir a los gobiernos locales competencias en materia sanitaria en estos momentos de crisis.

Sin apenas recursos, Suárez afea al mandatario autonómico que ahora delegue en los concellos cuando “hace unos meses la culpa era del Estado porque no actuaba a tiempo y el presidente de la Xunta se ponía siempre de perfil”. “Ahora resulta que la responsabilidad del control de esta situación va a ser de los concellos”, critica.

Aún en una situación tan delicada como esta, Suárez dice afrontarla “con todo el ánimo y toda la ilusión para encarar esta semana compleja”. Suárez enfatizó que tanto el gobierno local como “los vecinos que formamos este concello” pondrán todo de su parte “para derrotar al virus”. 

Sin embargo, desde el gobierno local cargaron con dureza contra la Xunta de Galicia y su decisión de delegar las competencias en materia sanitaria sobre los 14 concellos afectados. “Vaya valor que le echaron los responsables políticos de la Xunta con el decreto publicado”, criticó Suárez.

“¿De modo que ahora los encargados del cumplimiento de estas medidas van a ser los concellos? Hace unos meses la culpa era del Estado porque no actuaba a tiempo y el presidente de la Xunta se ponía siempre de perfil, pero ahora resulta que la responsabilidad del control de esta situación va a ser de los concellos”, reprochó el regidor nacionalista. En la misma línea, puso de manifiesto las muchas carencias técnicas y económicas que arrastran los gobiernos municipales afectados. “La mitad de los concellos da Mariña ni siquiera tienen Policía Local”, ejemplificó Suárez.

Tenemos que preguntarnos cómo el presidente de la Xunta, como responsable político de la sanidad gallega, no nos advirtió de esta situación descontrolada desde hace días cuando ya deberían ver lo que pasaba en un punto concreto de A Mariña y así confinar un edificio, o un barrio o un concello, pero no toda una comarca”, lamenta el alcalde ribadense. 

“PRISAS” ELECTORALES

En la misma línea, apeló a no estigmatizar a nadie, sino a “actuar para que la cosa no vaya a más”. “El viernes la Xunta nos hace la primera comunicación oficial mostrando su preocupación y el domingo decide confinar a más de 70.000 personas. Quizás ahora le entraron los nervios porque el domingo hay elecciones, pero aquí nos estamos jugando la salud y la economía de una comarca”, recalcó Suárez.

Pese a los muchos escollos, el regidor volvió a subrayar que desde su gobierno prometen hacer “todo lo que esté en nuestras manos para ganarle la batalla al virus”, pero que “es cierto y hay que decir” que la gestión de la crisis por parte del Gobierno de Galicia “no se hizo bien”.            (GaliciaPress, 07/07/20)

6/7/20

Sanidade di que os positivos por COVID-19 non poderán ir votar o 12 de xullo. O BNG pide suspender as eleccións na Mariña ante "a dimensión do rebrote"

"O conselleiro de Sanidade, Jesús Vázquez Almuiña, sinalou este domingo que as persoas que desen positivo por coronavirus non poderán ir votar nas eleccións autonómicas do próximo 12 de xullo, mentres que os contactos estreitos que estean en corentena si o poderán facer tomando medidas de precaución.

Nunha rolda de prensa na que anunciou o peche do distrito sanitario da Mariña durante cinco días a causa do brote de COVID-19 rexistrado na zona, que acumula 106 positivos, Almuiña destacou que os contactos son "persoas sas" que estiveron con algún positivo e ás que se lles fai un seguimento para ver se desenvolven síntomas. Han de permanecer illadas durante ese período.


"Esas persoas poden votar. Un contacto, evidentemente, pode votar", expuxo o conselleiro, que lembrou que o voto é "un dereito fundamental". "Pode, con máscara, ir ao colexio e volver a casa a continuar a corentena", concretou. "Un positivo non pode", dixo a continuación e sinalou que estes casos poderán ir ás urnas se superan o seu período de confinamento.


No caso de que alguén teña síntomas pero estea pendente do resultado da proba para comprobar se ten COVID-19, terá a consideración de "positivo" a efectos das restricións que se lle aplican."             (Galicia Confidencial, 05/07/20)


"O BNG pide suspender as eleccións na Mariña ante "a dimensión do rebrote".

 O BNG reuniu de urxencia á súa Executiva nacional este domingo e pediu a suspensión das eleccións na comarca, para a que a Xunta anunciou un peche polo brote de COVID-19, que entra en vigor ás 00,00 horas do luns e terminará o venres.
A formación propón esta medida ante a "dimensión" do rebrote, que afecta a un centenar de persoas (106 deron positivo ata agora e sete delas curáronse xa) e que provoca o confinamento de máis de 600, e "nun contexto no que falta un protocolo" por parte da Xunta. "A día de hoxe, Galicia segue sen ter un protocolo de actuación para afrontar un rebrote", insistiu.
A "única prioridade", manifestou o BNG, ten que ser "a saúde das persoas, atallar o rebrote e minimizar as súas consecuencias". Non se pode someter aos veciños da comarca ao "dilema de escoller entre a preservación da súa saúde" e o dereito ao voto, sinalou e reivindicou que os cidadáns "teñen dereito a exercer o voto coas máximas garantías de seguridade sanitaria".

Cando o brote estea "controlado e superado" será momento de "buscar a fórmula máis adecuada" para que os veciños dos 14 municipios afectados poidan exercer o seu dereito ao voto "con todas as garantías tanto democráticas como sanitarias", defendeu.

A formación que lidera Ana Pontón acusa o presidente da Xunta, Alberto Núñez Feijóo, de actuar con "improvisación e irresponsabilidade" desde que comezou o rebrote, "primeiro tentando minimizar o problema e despois tratando de eludir a súa responsabilidade nos concellos".          (Galicia Confidencial, 05/07/20)

25/6/20

Primeira gran protesta contra o trato "indigno e inhumano" e a xestión da Xunta nas residencias de anciáns

"Centenares de persoas reuníronse este mércores en Santiago de Compostela nunha manifestación en protesta polas mortes ocorridas a causa do coronavirus en residencias de maiores e para reclamar un sistema "cento por cento público" de atención á terceira idade.
 

A marcha, convocada polo Movemento Galego en Defensa das Pensións Públicas (Modepén), as Traballadoras das Residencias (TReGa) e asociacións de familiares de usuarios de residencias como Vellez Digna, estivo apoiada polo PSdeG, o BNG, Galicia en Común-Anova Mareas e Marea Galeguista, entre outros grupos.
 

A manifestación saíu baixo a lema 'Por uns servizos sociais 100% públicos, universais e de calidade' na capital galega e é a culminación dunha serie de protestas organizadas en días anteriores co mesmo motivo. O secretario de Modepén, Gonzalo Balo, explicou aos medios antes de saír desde a Alameda que o obxectivo das mobilizacións é lograr que os partidos políticos que concorren ás eleccións autonómicas do 12 de xullo leven nos seus programas unha defensa das residencias públicas.
 

Balo destacou que o motivo destas marchas é "o que ocorreu nas residencias, as mortes que se produciron, a falta de atención ás persoas maiores". "Pedimos unhas residencias públicas ao cento por cento e con atención suficiente, con atención médica e aos pacientes", expuxo.
 

Os participantes na protesta, que se axudaron de varas para manter as distancias, arrincaron a marcha pouco despois do mediodía, coreando consignas como "Goberne quen goberne, o público se defende" ou "Feijóo, escoita, o pobo está en loita".
Os maiores, insistiu Balo, recibiron durante a crise sanitaria por mor da COVID-19 un trato "indigno e totalmente inhumano". Fixo fincapé na dor tanto dos pacientes que morreron "sen poder sequera estar cos seus familiares" como dos seus achegados.

 
APOIO POLÍTICO
 

Os representantes das formacións políticas que apoiaron a protesta coincidiron na defensa dos servizos públicos. A secretaria de Política Social do PSdeG e cabeza de lista por Ourense, Mariña Ortega, manifestou que para os socialistas é "prioritario" o benestar dos maiores, tanto a través das pensións como coa "dignidade" na atención dos que están en residencias.
 

"Hai outra Galicia para os nosos maiores", afirmou e asegurou que, se hai un cambio de Goberno a partir das eleccións do 12 de xullo, reverterán os "recortes en benestar e dependencia" e a situación nas residencias, cuxo "proceso de privatización" nos 11 anos de goberno de Feijóo "denigró" aos anciáns galegos.
 
PRIVATIZACIÓN DAS RESIDENCIAS
 

Pola súa banda, a deputada do BNG e candidata por Pontevedra da formación, Montse Prado, criticou que nos últimos 11 anos non se creou "nin unha soa praza pública" nas residencias de maiores galegas e que este servizo sufriu unha "deterioración" que se puxo en evidencia coa crise sanitaria. Así, chamou á mobilización nas urnas para "terminar co modelo do PP de privatización e mercantilización" e defendeu un servizo integramente público.
 

O candidato de Galicia en Común-Anova Mareas, Antón Gómez-Reino, censurou que o PP "destruíu sistematicamente os servizos públicos de calidade" e pediu que a cita electoral do 12 de xullo sexa "un xuízo popular ás políticas de destrución do público, corrupción e privatización" de Feijóo, a quen cualificou de "prestidigitador da mentira".
Tamén estivo a dar o seu apoio á marcha o líder da candidatura de Marea Galeguista, Pancho Casal, quen considerou "imprescindible devolver ao público" os servizos relacionados cos coidados, porque "non poden ser un negocio". Ademais, volveu reclamar ao presidente da Xunta que explique ás familias dos usuarios de centros de día por que seguen pechados, a pesar de que se recuperou a actividade económica e social."                     (Galicia Confidencial, 24/06/20)

22/5/20

La larga noche neoliberal en Galicia

"1. Perfil de Núñez Feijóo: un repaso sucinto de su mandato hasta la aparición del virus
El pasado 18 de abril se cumplieron exactamente once años de la llegada de Feijóo a la presidencia de la Xunta de Galicia a lomos de los incipientes y posteriormente muy contundentes efectos sociales de la crisis-estafa del 2008, en pleno derrumbe del zapaterismo y su réplica bipartita (PSdeG-BNG) en el gobierno gallego.

De no concretarse un cambio en la próxima convocatoria electoral, sobre la cual no tenemos nueva fecha todavía (estaban fijadas para el 5 de abril), afrontará su cuarta legislatura alcanzando en el tiempo la etapa de Fraga y habiendo dejado a su paso un paisaje bien distinto al que heredó del paternalista animal político villalbés, quien había sido ex-ministro franquista. La pandemia trastocó sus planes y estrategias de campaña, concebidas en su día para operar en una balsa de aceite.

Alberto Núñez Feijóo ostenta importantes cargos de responsabilidad y dirección política desde 1991, aquí en el país y en la Administración General del Estado: Insalud, Correos, Ministerio de Sanidad…casi tres décadas recorridas de la mano de su mentor Romay Beccaría, figura pata negra nacional-católica que ahonda sus raíces ideológicas en la dictadura de Primo de Rivera por ascendencia paterna y continuadas en su propia carrera al ser alto cargo tardofranquista. Alguien que todavía hoy forma parte del Consejo de Estado como letrado, a sus 86 años. Es su verdadero padre político.

Como casi todo el mundo conoce, pero nunca sobra refrescar, Feijóo se relacionó y viajó de forma regular durante años por media Europa con el capo del contrabando Marcial Dorado, cuando ejercía de número dos de la consejería de ¡Sanidad!, a las órdenes de Beccaría. Por aquel entonces (años 90´s) ya habían detenido a Dorado en la famosa Operación Nécora y por lavado de dinero. Era bien conocido en las Rias Baixas, y en medio país. Sea esto último ejemplo perfecto del ecosistema en el que nace, medra y se reproduce cierta tipología de élite política autóctona como la que representa el, por aquel entonces, aspirante a dirigente Núñez Feijóo.

Según describe el periodista Nacho Carretero en el libro Fariña, en aquella etapa la estrecha relación entre la criminalidad organizada y el poder político en Galicia estuvieron a punto de convertirla en una suerte de Sicilia ibérica en donde las mafias habrían reinado a sus anchas. Inolvidable aquel titular de una entrevista que el diario El País hizo al reconocido amigo de Feijóo estando aquel entre rejas, al cumplir condena por narcotráfico: “Siempre supe que Feijóo llegaría lejos: transmitía honradez”.

Es proverbial, casi ya una leyenda, la capacidad innata de cierta “clase dirigente gallega” para atornillarse a las estructuras político-administrativas del estado en connivencia con las clases extractivas, así como también lo es su deserción traicionera a los intereses de las clases populares, considerando a nuestro país como un mero “territorio” a expoliar y un buen trampolín a través del que “dar el salto” a Madrid, y no como una ciudadanía a la que defender y servir. Significa, posiblemente, nuestra mayor rémora histórica y condición inescindible del empobrecimiento y atraso secular.

En esta línea, se le atribuye al dictador ferrolano Francisco Franco (por el hispanista inglés Paul Preston) una frase, durante los “anos da fame” en la post-guerra civil: “Yo no haré la tontería que hizo Primo de Rivera. Yo no dimito, de aquí al cementerio”. Como, a la postre, así fue. Otros después, como Mariano Rajoy, fueron expulsados para siempre del ejercicio del poder a través de una moción de censura que lo inhabilitaría para el cargo debido a su implicación directa en la rueda de la financiación ilegal y el dinero negro como método corrupto que riega el engranaje de la derecha española desde la instauración del estado franquista. Fueron casi cuarenta años saltando de institución en institución hasta alcanzar la cúspide del gobierno central. Higiene democrática.

En el año 2009, después de la campaña electoral más ruin y sucia que se recuerda y en donde los principales poderes mediáticos y económicos desataron su furia contra Emilio Pérez Touriño (PSdeG-PSOE) y Anxo Quintana (BNG), asciende a la presidencia de la Xunta de Galicia un tecnócrata forjado a la sombra del poder.  

El golpe del sector do birrete (perfil político dentro del aparato del partido que hace referencia a representantes urbanitas, mayormente castellano-hablantes y formados en la universidad) al da boina (perfil más vinculado al entorno rural, en buena sintonía con el paisanaje y continuador de las redes caciquiles decimonónicas) ya se consumara en el seno interno del PPdeG ante la desaparición política y finalmente física de “Don Manuel” (Fraga). Ningún complejo el de aquella nueva derecha urbana gallega, mimetizada a conciencia con la madrileña más que nunca anteriormente.

Es muy ilustrativo que una de las primeras felicitaciones que recibe en forma de gran abrazo en el acto de toma de posesión como nuevo presidente de la Xunta sea la de Ignacio Galán, homólogo suyo en la transnacional energética Iberdrola y responsable último del proyectado atentado ecocida contra el patrimonio natural de los Canóns do Sil, entre otros. Un abrazo fraternal con alguien que tenía en mente destrozar el espacio natural del entorno en donde el mismo nació. 

No hay sentimentalismos que valgan cuando de ascender y conservar el poder se trata. En esta línea, Galicia es una nación excedentaria en lo energético que tiene los precios al consumo más elevados del estado español teniendo, a su vez, un nivel de rentas por debajo de la media. Una muestra, entre otras muchas, de su condición colonial.

Desde aquel 2009, Feijóo recibió un trato exquisito en la prensa cipaya local, hasta hoy: jabón y más jabón en los medios públicos y privados subvencionados. En la práctica es el pueblo quien invierte en su propia desinformación en un lugar en donde, como bien sabe el periodista Anxo Lugilde y muchas otras y otros: “En Galicia existe un problema gravísimo de libertad de información”.

Es difícil que lleguen a las mayorías populares los mensajes alternativos y de las voces críticas del país si no es a través de algún medio digital de alcance social limitado. El dominio exclusivo del circuito de la información relevante es aplastante y ni tan siquiera es accesible para el gran público enterarse con cierta profundidad de buena parte de los debates que se producen en la política autonómica. Se sigue la lógica de la política estatal y se ha perdido el pulso y el control democrático de la dinámica interna. 

Algunas y algunos periodistas son represaliados por denunciar la vil manipulación y la propaganda institucional, y son más de cien los “Viernes Negros” consecutivos en donde los profesionales de los medios públicos claman por una gestión de los mismos alejada de la descarada y descarnada intervención política. No siempre fue así. Feijóo, bajo esa aura “tecnócrata” y aparentemente desideologizada, esconde una concepción cesarista y absolutista del ejercicio del poder: él y su partido son la Xunta, y la Xunta es él.

El actual presidente fue en su día un pionero enarbolando la bandera de la austeridad dogmática, la cual inauguraba un ciclo y relato de época para todo el estado ante las exigencias a los pueblos del Sur provenientes de la Troika europea. Un ejecutor avanzado de las duras políticas empobrecedoras para grandes masas de población por medio del socavamiento del “estado de bienestar”. 

Con los efectos llamando a la puerta de las casas, y en un país como el nuestro, palabras como “austeridad, ahorro y trabajo duro” encajaron bien pues conectan con el imaginario y memoria colectiva de un pueblo sometido a privaciones y sufrimientos durante siglos que solamente pudo salir a flote por los esfuerzos ingentes de generaciones que conocieron, por ejemplo, la diáspora y emigración. También en nuestro tiempo son miles los jóvenes formados en nuestras universidades los que se ven empujados a buscarse la vida lejos de su tierra.

Faltaba la letra pequeña del cuento: esa austeridad únicamente afectaría a los de abajo, como siempre, a través de recortes presupuestarios en los servicios públicos que impactaban gravemente en la calidad de vida de las mayorías.

Austeridad como receta y la promesa de revertir “las políticas radicales del nacionalismo galego”: nos imponen el gallego, bilingüismo harmónico y toda cuanto eufemismo y mentira hiciesen falta para justificar el inicio de un proceso de analfabetización masiva en la lengua y cultura propias del país para las generaciones futuras: esto supone el patrocinio de la desmemoria y de la desnacionalización gallega desde las instituciones de autogobierno, incumpliendo y deturpando el sentido último para el que fueron concebidas en su día a la salida de la llamada “Transición”. Mediante estos dos ejes, made in FAES, se ganaba favores y contrapartidas fuera: maltratar a nuestro pueblo fue siempre premiado en la Corte.

Así pues, Galicia sirvió como laboratorio de las políticas de austeridad, pero también de la articulación de respuestas contra-hegemónicas y contestatarias desde el ámbito de las izquierdas a través de la experiencia transfronteriza entre independentistas y federalistas de Alternativa Galega de Esquerdas (que luego evolucionó entorno a las mareas municipalistas) y la labor opositora del nacionalismo gallego de base popular a través de su herramienta histórica y mayoritaria: el Bloque Nacionalista Galego. 

 AGE, liderada por el catedrático y líder histórico del nacionalismo gallego Xosé Manuel Beiras, supuso una experiencia pionera en cuanto al diagnóstico, el discurso y la ambición de cambiar la lógica de la representación al servicio de las mayorías al calor de las movilizaciones anti-sistémicas del 15-M. Por aquel entonces, el hoy líder de Unidas Podemos y vicepresidente segundo del Gobierno de España, Pablo Iglesias, era asesor de la actual ministra de Trabajo Yolanda Díaz, en el seno de la coalición que irrumpió con notable fuerza en el Parlamento de Galicia.

Fue en Galicia en donde empezaron a manifestarse buena parte de las tensiones que luego se recrudecieron frente al Régimen monárquico del 78 en todo el estado o en la UE con el ascenso y experiencia de Syriza en Grecia. También por aquel momento, y a la vez, comenzaba a articularse desde la base el inicio de la fase de desobediencia que llevó a cabo el soberanismo e independentismo catalán en años sucesivos, hasta el culmen que representó el referéndum de autodeterminación de octubre de 2017.

La realidad es que la negra década neoliberal trajo consigo una buena cantidad de consecuencias letales para la viabilidad del país que muchas y muchos aspiramos alcanzar: hoy Galicia tiene mucho menor peso demográfico, económico y político que hace tan sólo una década. 

Hoy el ahorro de las caixas (en origen entidades financieras de economía social, sin ánimo de lucro) fue malvendido a capital extranjero, privando de herramientas propias a empresas y particulares, y dejando abonado el terreno al capitalismo más salvaje. Patriotas constitucionalistas violentando la letra y el espíritu de la Constitución del 78 de la misma forma en la que hacen un uso espurio y perverso de los resortes (por pocos y condicionados que sean) que el Estatuto de Autonomía habilita para potenciar el desarrollo y fortalezas del país desde su “autogobierno”.

Las líneas maestras de su gestión fueron diseñadas durante la primera legislatura: desgalleguizar Galicia. Desde aquel momento Feijóo se limitó a persistir en ellas, con resultados realmente desalentadores por eficaces: desde el comienzo de esta negra década neoliberal la deuda pública gallega se multiplicó por siete (en un 135%), alrededor de los 4.700 euros per cápita. En el año 2008 no llegaba a los 1.500 euros los que cada gallega y gallego debíamos. 

En esta década las provincias del interior (Lugo y Ourense) sufrieron un agravamiento del proceso de pérdida poblacional, con lo que significa en términos de abandono y amenaza al patrimonio y riqueza material e inmaterial más allá de los riesgos económicos, culturales y de equilibrio territorial que esto representa. La masa poblacional no dejó de envejecer (la tasa de natalidad decreció a un mayor ritmo que en los 25 años anteriores). El porcentaje de riesgo de pobreza ronda el 20% y se sitúa, a la par de Cantabria, como la comunidad peor posicionada en la franja norte peninsular. La situación de vulnerabilidad económica de miles y miles de familias es alarmante, contando con alrededor de 600.000 personas en “riesgo de exclusión” a finales de 2019 según datos-UE.
 
En la década neoliberal la privatización y precarización de la Sanidad Pública llevó a disponer de diez hospitales menos, lo que significa un premeditado ataque a la salud pública asistencial (especialmente a la Atención Primaria) que lleva un 12% de la partida destinada a la Sanidad cuando los expertos recomiendan que alcance un 25% para un óptimo funcionamiento. En cuanto a número de camas disponibles o UCI por habitante, también se sitúa por debajo de las recomendaciones sanitarias. Por no adentrarse en las condiciones de precarización en las que trabajan los sanitarios.

El deterioro de la salud pública no es por tanto producto del azar, si no que viene de la mano bien visible de aquellos corsarios que la vieron como una oportunidad para hacer negocio y enriquecer sus cuentas. A los que Feijóo dio cobertura legal y política, incluso bajo fundadas sospechas de nepotismo y favoritismos. Hasta la tasa de mortalidad aumentó en un 2% desde el año 2008.

Galicia encadenaba tres años de desaceleración económica, y entre 2008 y 2014 se destruyeron más de 2000.000 empleos, recuperándose tan sólo 97.000. Sus políticas de vivienda pusieron siempre por delante los intereses de grandes propietarios y tenedores. Se fue recuperando levemente el saldo migratorio en los últimos tiempos, pero durante estos años emigraron muchas y muchos más ciudadanos gallegos de los que llegaban de fuera...aunque es también cierto que últimamente habían mejorado cuestiones como la relativa al desempleo, en la tónica de percepción generalizada de recuperación hasta este año 2020.

Dejando muchos temas también importantes al margen, esta sería la panorámica general de unas políticas para al país que sitúan a nuestro pueblo en “vías de extinción”, y que resiste como resistió durante siglos: con el poder político-administrativo en su contra.

2. La crisis de la COVID-19 y su gestión en Galicia

La irrupción en nuestras vidas de la pandemia del nuevo coronavirus SARS-CoV-2 y las consecuencias que acompañan, determina inevitablemente y a todos los niveles un antes y un después. Las incógnitas que se abren en todos los órdenes posibles, desde la economía y las finanzas a la crisis social y política venidera pasando por el desorden y tensiones de carácter geopolítico encuadradas en el cuestionamiento del modelo de gobernanza en la globalización neoliberal capitalista conocida, están siendo suficiente y permanentemente tratadas y estudiadas desde incontables puntos de vista y enfoques de pensamiento como hecho social total que es.

Nada de lo que acontece aquí es ajeno a la dinámica del contexto mundial, europeo y del estado español, y son muchas las cuestiones que pone sobre la mesa esta nueva realidad. Aunque debería producir también aquí, al menos, un claro consenso: las políticas incardinadas en el largo y agonizante ciclo neoliberal han demostrado ser un rotundo fracaso a la hora de hacer frente de manera eficaz a situaciones catastróficas. Sabemos que el capitalismo lo es en sí mismo (catastrófico) y sabemos de su incompatibilidad con la vida digna y la vida misma para la mayoría de poblaciones y ecosistemas del planeta. Somos conscientes, por tanto, de los retos de alcance civilizatorio que afrontamos como especie.

Más allá de las reacciones de algunos gobiernos mundiales y del impacto variable de la epidemia en las distintas sociedades occidentales, hay algo que se ha manifestado incontestablemente cierto: la depredación anti-ecológica, la no-prevención, la baja inversión en ciencia e investigación y la privatización y desatención de los servicios públicos de salud ha agravado enormemente la capacidad de respuesta y la situación, lo que hace impostergable un giro radical en otras direcciones.

Y hay algo que, en lo inmediato, debería corregirse: fortalecer los servicios sociales y la sanidad pública al tiempo que se buscan soluciones para que el trabajo, la educación, el ocio, la cultura y la vida puedan seguir desarrollándose requiere que logremos encontrar soluciones que tendrán que ir en la dirección opuesta a la dibujada por una necropolítica neoliberal especializada en producir ejércitos de excluidas y excluidos en forma de enfermos crónicos y discapacitados desatendidos, desempleados y trabajadores pobres, ancianos con pensiones de miseria, personas sin techo y enfermos mentales o inmigrantes sin redes de apoyo ni protección suficiente e institucionalizada.

Todas ellas son cuestiones que van mucho más allá del regate corto y del juego electoral y electoralista, pues atañen a la propia viabilidad de la convivencia social haciendo hincapié en cuestiones hondamente antropológicas. No es pretensión de este texto adentrarse en todo ello si no, más bien, centrarse en lo que podría repercutir esta realidad sobrevenida a efectos socio-electorales y políticos en el ámbito de Galicia:

Si bien es cierto que la epidemia en Galicia no ha tenido un impacto (al menos todavía) como el que se ha manifestado en otras regiones europeas como Lombardía, Catalunya o Madrid, si ha puesto ya de relieve que las políticas públicas mantenidas en los últimos tiempos, y muy especialmente en la última década, son incompatibles con lo que debería ser el futuro: la reacción del gobierno de Feijóo ante la emergencia de la pandemia no fue tan irresponsable y negadora como la de otros gobiernos del mundo de su misma orientación ideológica, más allá de estar condicionada inevitablemente por las decisiones del gobierno central de “coalición progresista”, pero la situación previa derivada del asalto privatizador al servicio gallego de salud y, muy especialmente, a la red de residencias de mayores puso de manifiesto las carencias y el fracaso, también moral, de las políticas que priorizan el dinero sobre los cuidados y la vida.

Son empresas multimillonarias o fondos buitre los que, teniendo estrechas vinculaciones con el corrupto PPdeG o la Iglesia Católica, gestionan gran parte de esos geriátricos en los que pereció el 45% de las víctimas de la COVID-19 en nuestro país. Todo ello llevaba años y años denunciándose por medio de grandísimas movilizaciones convocadas por plataformas de profesionales en Defensa de la Sanidade Pública o Vellez Digna proponiendo alternativas a estas políticas directamente “homicidas”. Los recortes en Sanidad, matan.

Alberto Núñez Feijóo está usando esta crisis como una oportunidad para la confrontación directa con el Gobierno de España y demuestra impaciencia y un desmedido interés en dar por superada cuanto antes la crisis con fines electoralistas. 

Aun cuando se cree que la gran mayoría de la población no está inmunizada y pudiera producirse un rebrote o una segunda ola epidémica, jugando a una calculada ambivalencia entre la aparente colaboración y el uso torticero de las instituciones gallegas como ariete de desgaste contra el gobierno de Pedro Sánchez en su afán personal por optar eventualmente al liderazgo del Partido Popular de Pablo Casado: la contabilización oscurantista de las cifras de infectados y de muertes, la negativa a intervenir centros privados desaprovechando recursos, la “guerra de los test” y el ansia por “anticiparse” al Gobierno tratando de reforzar su imagen de “buen gestor” (con la colaboración inestimable de un aparato mediático lacayo) lo ponen bien de manifiesto. 

Acciones de regate corto y efectistas, pensadas para la batalla mediática, marcan su desesperada estrategia. Basten dos, como ejemplo: llevar a cabo un supuesto “estudio epidemiológico” con test de dudosa fiabilidad del que no tuvimos noticias por ahora más que acaba de ser “cancelado”, o renunciar a ejecutar actuaciones dentro del marco competencial para luego acusar al Gobierno español de lentitud e ineficacia, como el freno a la tramitación del cobro de los ERTEs.

Son incontables sus comparecencias ante la prensa luego de la suspensión electoral, así como el desprecio constante a la oposición y su falta de rendición de cuentas en el Parlamento, siendo la pauta constante del último mes y medio.

La concepción que tiene Feijóo y su gobierno de lo que debe ser la Sanidad Pública puede resumirse gráficamente en el aumento sostenido durante los últimos años de la partida destinada a servicios religiosos (curas) en los hospitales, mientras se redujo y se reduce la contratación de personal sanitario. Este mes de mayo ha sido declarado de “luto oficial” en toda la comunidad y, a la vez, se ha obligado a los presentadores de la televisión pública a vestir de negro, en un descarado, pero ya normalizado uso propagandístico y partidista de la misma.

Con este balance, está siendo también uno de los representantes públicos más beligerantes contra la extensión quincenal del “estado de alarma” previsto hasta la superación de lo más grave de la crisis sanitaria, en contra del plan de “desescalada” del gobierno, las recomendaciones sanitarias y el sentido elemental de la prudencia. Parece que sus prisas estuvieran más motivadas por celebrar cuanto antes las elecciones, antes de que puedan prosperar las múltiples denuncias penales presentadas por la gestión negligente de la sanidad pública en todos estos años, junto a la presión de los profesionales. 

Y, muy especialmente, por el escenario dantesco que se produjo en la mayoría de residencias de la tercera edad privatizadas. Eso sí, la Xunta aprovechó este “estado de alarma” para, por ejemplo, reactivar la tramitación administrativa y sacar adelante más de mil proyectos industriales especialmente controvertidos socialmente, por contaminantes. La alerta en estos momentos es, además de sanitaria, ambiental.

No son pocas, por tanto, las polémicas y contradicciones en las que se ha visto envuelto el gobierno gallego en las últimas semanas. En estos últimos días también ha transcendido el uso partidista que se ha hecho del acopio de material sanitario, como mascarillas, en donde se han apurado a colocar el logo y emblema de la Xunta para su reparto. Coste del ejercicio propagandístico: casi un millón de euros.

Todo ello no debería bastar para desviar la atención de lo nuclear y fundamental en lo estratégico: el agotamiento y fracaso de más de una década de políticas contrarias al bien común. Las anunciadas políticas de estímulo económico y el reforzamiento del papel del estado en las economías occidentales van en la dirección opuesta a las seguidas a lo largo de su mandato, pero lo que Galicia necesitaría, a tal punto, es mucho más que un simple cambio de gobierno. Deshacerse cuanto antes de representantes políticos como el sería, tan sólo, un primer paso.

3. El escenario actual y sus posibilidades electorales.

No es desdeñable la capacidad de travestismo político del actual presidente y, aunque a nivel demoscópico el PP no se encuentre en uno de sus mejores momentos, en la sala de máquinas del PPdeG saben bien que el perfil sociológico de su votante y potencial votante poco tiene que ver con el del PP en España.

Y también saben explotar muy bien las debilidades de una oposición con dificultades para estructurar una alternativa conjunta, necesariamente plural y multi-partita, pero que tendría que ofrecer necesariamente más credibilidad y cohesión de lo que demostró en los últimos tiempos. En cualquier caso y en una situación tan excepcional, el escenario es a priori más favorable para la oposición que para el gobernante en ejercicio, ya que se presta a innumerables errores de gestión. 

Pero también, cualquier tipo de crisis abre oportunidades para los gobernantes: son bien conocidos tanto el efecto “rally´round the flag” (efecto bandera: consistente en el apoyo a corto plazo al dirigente en el poder en situaciones de crisis) como el “efecto Bandwagon” (consistente en apoyar la causa que percibimos como ganadora. Este, en Galicia, es perenne. El PpdeG es percibido socialmente como “valor seguro”). En otras palabras: el comportamiento socio-electoral tiende a ser conservador en situaciones de este tipo. No hacer mudanzas en tiempos de tribulaciones. A esto juega Núñez Feijóo: si se pasa página de la situación de shock, rápidamente podría volvérsele en contra.

Siendo así, el principal enemigo de la oposición sería su desmovilización. Sin embargo, Feijóo llegó al poder con la participación más alta de la serie histórica con un 64,4%.

Más allá de todo esto, de no revertirse la orientación de las políticas mantenidas en la última década seguramente continuemos consolidando un modelo sustentado en la pérdida del número de habitantes y de hablantes del idioma propio, que produce cada vez menos publicaciones y creaciones culturales en gallego. 

También con un retroceso cada vez más feroz del sector primario (se perdieron tres de cada diez empleos en estos años, pero la tendencia viene de atrás y se relaciona con la entrada en la UE) e industrial, con un desesperante abandono y destrucción impune del patrimonio natural y material, con mayor despoblación rural que, entre algunos más, supone mayores riesgos de incendios y más virulentos (también debido al modelo forestal enfocado a la industria papelera), con mayor turistificación y crecientes problemas de acceso a vivienda digna en las ciudades (en Vigo el precio medio supera los 700 euros al mes), con múltiples agresiones al territorio, con la continuación del espolio que supone la autovía AP9 y cuya gestión está concedida a grandes empresas, etc. etc.

Pero en este lapso de tiempo no todo fueron derrotas...se dieron muchas batallas sociales y se logró alguna victoria popular, como la paralización del proyecto de mega-minería de oro contaminante a cielo abierto en Touro (A Coruña), por recordar alguna das más destacadas. La idea de una empresa canadiense consistía en pulverizar las esperanzas de vida digna en toda una extensa comarca, en una agresión a gran escala a la naturaleza y a la gente del común sin precedentes. Marineros y labradores organizados y en pié de lucha exigieron sus derechos, se produjo auto-organización en sectores como el sanitario o el de los trabajadores de los medios públicos, etc...

Más allá del escenario que dibuja la, muy a menudo, asfixiante política institucional la resistencia y la esperanza seguirán “abajo”: allí es en donde se teje comunidad y se logran pequeñas o más grandes victorias. Es ahí en donde salvaguardamos la cultura y la lengua a pesar de todo o se sueñan las alternativas y la posibilidad de un nuevo sentido común y una futura recuperación nacional con un horizonte de soberanía, justicia y libertad para nuestro pueblo.

 Sin embargo, urge también un cambio político-institucional que atenúe, en lo posible, todas estas “venas abiertas de Galicia” en un contexto internacional tan problemático como el que tocó vivir, en esta encrucijada histórica en la que asoma la oreja el monstruo neofascista. Frente a la gota malaya del desorden neoliberal existe otra Galicia progresista y que se auto-organiza y lucha: las mayores movilizaciones sindicales del estado español se producen aquí, así como también se manifiesta la fuerza rebelde de un vigoroso y combativo movimiento feminista o se producen otros movimientos de fuerte arraigo e implantación territorial.

Cuando Feijóo despeje la duda de la convocatoria de elecciones (ya suena el 26 de Julio como fecha posible: un día después del Día Nacional de Galicia) conoceremos cuál de las dos gestiona el futuro inmediato en la institucionalidad gallega, que es siempre estrecho medidor para entender la complejidad de la realidad física, social y también política de una nación tan contradictoria como sometida hoy y desde hace años a las disciplinantes reglas impuestas por la ofensiva antidemocrática y antisocial que la derecha y la ultraderecha españolas quisieran reduplicar. Más allá de la pandemia hay un virus que lleva más de una década haciendo mucho daño al cuerpo y a la salud de todo un país: el neoliberalismo y sus fieles ejecutores en las instituciones."     

(Millán Fernández . Politólogo, activista y militante de ANOVA-IN, Sin Permiso, 16/05/20)