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11/7/25

Suso Díaz, orgulloso jubilado de Astano... Suso Díaz nunca te dejaba pagar la cuenta... "Estás hablando con un jubilado de Astano", solía decir con sorna indisimulada cuando se apresuraba a no dejarte echar mano de la cartera... En esa frase, tan corta como convincente, asomaba su carácter generoso, y también era una especie de meme de su propia historia personal y de la de su país... que un obrero del sector naval se hubiera jubilado con la misma pensión máxima que un juez, un médico o un alcalde, y pudiera pagar el convite a los amigos e incluso a los recién conocidos, le llenaba de orgullo. Era el mejor resumen de su vida, dedicada a la lucha sin descanso por la justicia y la igualdad... La muerte del exsecretario xeral de CCOO de Galicia y padre de Yolanda Díaz rememora las generaciones que sustentaron desde la calle la lucha antifranquista por la democracia, la igualdad y la justicia social... "Sobre todo era un defensor de los avances de la humanidad, que más allá de las diferencias ponía siempre por delante la unidad de las izquierdas. De verdad, no como mera táctica, sino como práctica sindical, política y vital". ¿Qué diria Suso hoy?' (Juan Oliver)

 "Suso Díaz nunca te dejaba pagar la cuenta si quedabas con él en los restaurantes de menú de Santa Cruz, en Oleiros (A Coruña), donde vivía. Lo recuerdan quienes lo conocían de cerca, y la verdad es que no hacían falta muchos encuentros, ni demasiado frecuentes, para sentirse muy próximo a él. "Estás hablando con un jubilado de Astano", solía decir con sorna indisimulada cuando se apresuraba a no dejarte echar mano de la cartera para ser él quien abonaba la comida al terminar la sobremesa.

"Mira, es el padre de Yolanda"

"¿Qué diría Suso hoy?"

27/12/24

“La Parra”, una película dirigida y guionizada por el ferrolano Alberto Gracia... Unas “ruinas masculinas”, como las denomina el cineasta, también se relacionan con el propio escenario de la película. La motivación de ambientarse en Ferrol no solo se origina por ser su ciudad natal y el lugar que más conoce en el mundo, sino que también contradice otras perspectivas “que ven a Ferrol como un plató cinematográfico”... observa en la ciudad algunas condiciones pésimas. Por este motivo, “no quería romantizar la ruina, como han hecho otras producciones, que han blanqueado a Ferrol, sino más bien todo lo contrario”... Con esta meta, trata de representar el lugar protagonista de la forma más fiel posible... a través del escenario pretende mostrar una situación “que yo creo que es universalizable, no solo a Ferrol sino a todo el siglo XX o a la vieja europa”, de donde destaca ideas como el racionalismo ilustrado o el militarismo. Estos constituyen trazos definitorios de la ciudad, desde su misma concepción con forma de tableta de chocolate, que “más racional que eso no hay nada”, hasta las numerosas edificaciones castrenses abandonadas...

 "La cartelera de los Duplex cuenta entre su oferta con “La Parra”, una película dirigida y guionizada por el ferrolano Alberto Gracia, que tuvo su estreno mundial este año en el Festival de Róterdam y poco después consiguió el premio en la sección “Alquimias” de la Semana Internacional de Cine de Valladolid. El film se ambienta en su ciudad y esta es, sin lugar a dudas, tan protagonista como el propio personaje principal, con lo que aporta una potente dimensión social.

“Creo que son lo mismo, uno visto desde fuera y otro desde dentro; quería hacer que eso coincidiera”, indica Gracia sobre el papel fundamental que tienen el escenario y Damián, que es interpretado por Alfonso Míguez. La intención del creador tiene que ver con ese aspecto crítico de la realidad, del que se han servido numerosos cineastas en la historia, “sobre todo en los años 70, porque era cuando la Guerra Fría estaba terminando y la gente estaba empezando a preguntarse qué era, quién era y cuál era su autoridad”, continúa.

Como ejemplo ampliamente conocido, el director nombra la escena de “Taxi Driver”, escrita por Paul Schrader, en la que Travis Bickle, encarnado por Robert de Niro, se mira al espejo y pregunta si le está hablando a él. “Es un punto que hay que retomar”, valora, particularmente en un contexto social que caracteriza como “oscuro”, en el que muchas personas “sobre todo los hombres, que se sienten totalmente machacados por el avance del feminismo y porque no saben qué hacer en el mundo” no hacen más que acentuar el avance del fascismo en Europa, como ocurre con el taxista al que había dirigido Martin Scorsese.

Estas “ruinas masculinas”, como las denomina el cineasta, también se relacionan con el propio escenario de la película. La motivación de ambientarse en Ferrol no solo se origina por ser su ciudad natal y el lugar que más conoce en el mundo, sino que también contradice otras perspectivas “que ven a Ferrol como un plató cinematográfico”. A pesar de existir opiniones contrarias, y de pensar que “las cosas no son como las ves pero tampoco son como los demás dicen que son”, señala Alberto Gracia, este observa en la ciudad algunas condiciones pésimas. Por este motivo, “no quería romantizar la ruina, como han hecho otras producciones, que han blanqueado a Ferrol, sino más bien todo lo contrario”.

Con esta meta, trata de representar el lugar protagonista de la forma más fiel posible, siempre desde su punto de vista como artífice de la obra, aunque “respetando los hechos históricos y la objetividad de lo que hay, porque para eso está la cámara”. Volviendo al análisis de la sociedad, a través del escenario pretende mostrar una situación “que yo creo que es universalizable, no solo a Ferrol sino a todo el siglo XX o a la vieja europa”, de donde destaca ideas como el racionalismo ilustrado o el militarismo. Estos constituyen trazos definitorios de la ciudad, desde su misma concepción con forma de tableta de chocolate, que “más racional que eso no hay nada”, hasta las numerosas edificaciones castrenses abandonadas.

 El artífice

Alberto Gracia, que reside actualmente en Ferrol, es ante todo artista, ya que su trayectoria como cineasta no empezó hasta después de haber experimentado otros medios de expresión. Aunque algunos jóvenes tengan sus objetivos muy definidos, “porque han nacido en una cuna buena y se pueden permitir el derecho de desear sin tener que sobrevivir”, su caso es otro.

Por supuesto, había aspiraciones a seguir, aunque no con una estructura clara, por lo que en un inicio se guió por un criterio “muy pulsional”. En una primera etapa, comenzó a pintar, para después pasar a los volúmenes, terminando por crear “esculturas que se suicidaban, que se movían, con materiales pobres”, explicó. En este punto, empezó a grabar sus figuras, hasta llegar al mundo de la cinematografía, y al conocer a algunos profesionales del sector, llegó a ser consciente de que su deseo era hacer películas.

Al conversar sobre las sensaciones a las que se llega a través de este tipo de creaciones, Gracia pone el foco en la melancolía, una de las que más despiertan su interés por su potencialidad para “salvar” la turbia realidad, en la que incluso las masacres humanas continúan a la orden del día. “No tiene nada que ver con la nostalgia, sino que la melancolía es algo que nos permite pensar en utopías”, que paradójicamente, al tratar de avanzar en su dirección, son “posibles salidas a este follón que estamos montando, que parece que no va muy bien”, manifiesta. “Es un sentimiento muy cinematográfico y muy necesario a día de hoy, para no hundirnos en la mierda”, concluye.

Aunque se estrenó en 2024 , el proceso creativo de “La Parra” ya había concluido hace dos años, un tiempo suficiente para ir gestando nuevas ideas a las que dar forma a través de la cámara. “Los proyectos cambian mucho desde que empiezan”, advierte Alberto Gracia, tratando de no pillarse los dedos al comunicar en qué se encuentra trabajando actualmente. No obstante, existen algunas claves que asegura que permanecerán hasta el resultado final, con el que está realmente entusiasmado.

“Es una película sobre la dificultad de amar en tiempos en los que la subjetividades nuevas, de lo digital, no nos permiten ver lo que tenemos delante”, declara el cineasta, en referencia a lo que “basicamente son restos, basuras, que son nuestro verdadero futuro”. En este punto, termina aportando la que quizás sea la pista más categórica, que se tratará de una obra que focaliza en la industria textil. "              (Rita Tojeiro, DiariodeFerrol, 27/12/24)

13/8/24

Regoela das xentes libres. Intrahistoria dunha das freguesías dos fuxidos do terror franquista

 "Situada ó norte do concello de Cabanas, nas terras do Eume, a parroquia de Regoela xa mereceu especial atención dos investigadores da Guerra Civil e da Posguerra pola implicación dos seus habitantes na resistencia ao golpe militar do 36, cando os máis dos seus mozos se opuxeron á incorporación no exército franquista, fuxindo ás fragas. 

Esta porcentaxe inusual de resistentes aos golpistas, máis o feito de que moitos deles botaran dez ou máis anos fuxidos, na guerrilla ou agochados, e a necesaria solidariedade e compromiso do conxunto da poboación da comarca que sufriu unha represión indiscriminada, chamou a atención do pioneiro nestes estudos, Bernardo Maíz e Helmut Heine. A seguir, máis de vinte historiadores e divulgadores resultaron atraídos por estas singularidades da resistencia civil lonxe das frontes bélicas. No seu conxunto, estes esforzos divulgativos ofertan unha bibliografía extraordinaria que alumea un período que sufriu especialmente pola política de amnesia que ocultou e manipulou aqueles feitos. 

Así a todo, e sendo que os regoelenses xa se consideraban “xentes libres” antes do 14 de abril de 1931, pode ensaiarse unha nova perspectiva que complemente o xa escrito. Ao longo dos anos cales foron as particularidades desta freguesía? Cando foi que aquel colectivo de labregos aforados comezaron a sentirse cidadáns con dereitos?

 Val interior transitado por todos

O medieval couto redondo de Regoela inicialmente citado como Sactum Vicencium de Regulella, pertencía ao Priorado de San Martiño de Xuvia, anexo do de San Salvador de Lourenzá. Como unha illa, estaba arrodeado por todas partes polas posesións dos Andrade e as de Caaveiro. A menos de nove quilómetros en liña recta do principal estaleiro do Imperio, sempre foi terra de labregos e, como tantos outros, suxeitos a vasalaxes e servidumes que mantiñan a aristócratas, fidalgos, frades e cregos. A mediados do século XVI os intermediarios que xestionaban as rendas debían entregar anualmente ao prior de Xuvia 300 azumes de viño que viñan sendo o dobre de litros. Non habendo no couto terra de viñas, os Señores de Regoela, residentes en Cabanas, procuraríano nas ribeiras do baixo Eume.

Dous séculos despois, entrados nos setecentos, continuaba a renda de viño invariábel nos 300 azumes. Nalgún momento os fidalgos deixaron de cumprir ese compromiso motivando que o priorado comezase un preito de reclamación no que foron citados todos os veciños como testemuñas. Nas declaracións destes, efectuadas en 1726, afirmaron que, como pago da renda, cada un entregaba un quinto do que cultivaban e un carneiro, un cabrito, un touciño, algúns deles varios carros de leña e outros azumes de manteiga, ademais de cantidades en moedas. 

O desenlace do preito non debeu ir ben para os intermediarios pois vinte e seis anos despois, cando escribentes e funcionarios acudiron a Regoela, en maio de 1752, para efectuar os interrogatorios do catastro do Marqués de la Ensenada, os tratos xa eran directos entre os veciños e o priorado.

 O catastro e os contratos por nove anos

Nos diferentes libros catastrais, consultables en Galiciana, podemos recoller unha morea de datos da xestión do couto e da economía das familias aforadas. O conxunto do territorio da freguesía sumaba 1.800 ferrados (equivalente cada un a 548 metros cadrados). A meirande parte desa superficie, o 87 por cento, estaba a monte. Desta porcentaxe, a monte aberto de toxeiras e pasto case a metade, un 35 por cento a monte pechado, onde non entraba a luz e, finalmente, 290 ferrados considerados monte inútil por natureza. Para leiras quedaba o 11 por cento do total, uns 200 ferrados a centeo, millo e algo de trigo. O 2 por cento restante para prados de regadío e algo máis de medio ferrado de horta para cada lugar, sempre compartido por dous aforados. 

A freguesía estaba dividida en sete lugares, cada lugar contaba cunha ou dúas casas co seu faiado. Onde había unha única construción estaba dividida interiormente en dúas partes que contaban con lareira e forno, sendo respectivamente habitada cada metade por unha familia. A superficie habitable por fogar ía de vinte e cinco a corenta e catro metros cadrados máis outro tanto de faiado. 

Noutros lugares había dúas casas máis pequenas, moi semellantes entre si. Entre trinta e tres e corenta e un metros cadrados para cada arrendado. Restaba outra casa grande que posiblemente fose habitada nalgún período polos fidalgos e señores do couto, dado que ese lugar era coñecido como Pazo. Na época do Catastro era compartida por dúas familias labregas. Cada lugar, ademais de dúas vivendas, contaba con eira, fonte, horta, alpendres, cortes, facenda labrada, montesía, prado, pastos para o gando e dereito de uso dun dos catro muíños con corrientes e molientes que aproveitaban os caudais próximos. Un deles moía todo o ano, o resto durante oito meses.

Ademais, os veciños tiñan dereito a explotar en conxunto os montes pechados de Punxeiro. Os medios lugares eran aforados co compromiso de asumir, co seu veciño de lugar, “ambos xuntos mancomunadamente a conservación das casas ben habitables, executando pola súa conta as reparacións que necesiten e farán a facenda pechada, cultivada e beneficiada de maneira que todo vaia en aumento e non en diminución”. 

A distribución de superficies e as posibilidades de explotación de cada lugar non eran equivalentes, tampouco as rendas. Había lugares mellor dotados pero, como mínimo, o peor deles debía permitir a supervivencia dos aforados e que tivesen posibilidade de cumprir co abono das rendas. 

Tanto os montes como as leiras, hortas e prados estaban divididos en primeira, segunda e terceira calidade, respondendo consecuentemente á produtividade dos mesmos. A gandería era importante e no catastro quedou recollida polo miúdo. En Regoela, a cabana media que tiña cada familia era: dous bois, tres ou catro vacas, de dúas a catro tenreiras ou xovencos, de dez a vinte ovellas ou cabras, dous ou tres porcos e, non todos, algunha mula, egua ou poldro. Os máis especializados eran Juan López con tres bois, Pedro Fernández con seis tenreiras e xovencos e catro porcos, Joseph Prego con corenta e oito ovellas e Andrés Barcia con dez equinos. 

Non había clérigos nin pobres. Un dos veciños exercía de barbeiro e algúns tiñan colmeas. Desaparecida a figura do fidalgo intermediario, os décimos e ofrendas correspondentes ao cura de Sillobre eran: dous ferrados de trigo, cincuenta de centeo, trinta de millo, dous cordeiros, catro libras de la e trinta e catro reais de vellón. Correspondéndolle ao arcediago de Nendos un ferrado de centeo por cada labrego. 

En canto ás rendas, canon e pensión a pagar ao Priorado estaban establecidas dende o preito de 1726 en cartos por lugar. No catastro fixeron as contas que valoraban en reais de vellón a produtividade de cada unha das partidas que compoñían os lugares, segundo a súa calidade. Así, os veciños dos lugares que dispoñían de máis e mellores casas, leiras, montes, prados e hortas pagaban ata douscentos cincuenta e cinco reais e os que menos quedaban en noventa e nove. Ademais, por razón de vasalaxe e todos por igual, cada labrego debía pagar trinta e catro marabedís. 

O ano seguinte da realización do catastro e a proposta do prior de Xuvia, redactáronse novos contratos de arrendamento respectando as rendas pero limitando o seu prazo a nove anos. O pago debía realizarse na casa prioral o día de San Martiño, “acabados seus froitos, collidos e alzados, a pesar de que sucedera, o que Deus non permita, calquera caso fortuíto que esterilizara a colleita”. O límite temporal obrigábaos a que fenecidos os nove anos, “eles ou os seus herdeiros deixarán libremente o casal, casas e bens, con todos os melloramentos que neles houberan feito sen por razón de elo pedir cousa algunha, por constarlles van aliviados na pensión anual”. 

Os regoelenses aceptaron a proposta e gozando da posesión “queda e pacífica, edificaron varias casas e desmontaron terras incultas beneficiándoas cas maiores fatigas” pero, transcorridas tres quendas, en 1783 o prior de Xuvia “a forza de violencias, ameazas de cárcere, mandando facer cadeas e nomeando xuíz externo con alabardero e soldado”, obrigoulles a outorgar novos arrendos esixíndolles conducisen ata o embarcadoiro de Neda, un cuarto do froito das leiras, un quinto dos novos rompementos de montes e un cuarto da leña cortada. De negárense, debían desaloxar os lugares. Opuxéronse os labregos nun longo preito aceptando pagar unha pensión moderada en cartos, pero non en froitos. Tras tres peritaxes, sentenciouse que o priorado “non desafiuce nin moleste ós veciños e acepte o pago en diñeiro”. 

Vitoria parcial dos aforados que, se ben seguiron pagando en moedas, tiveron que aceptar un aumento do 50 por cento no importe anual. Esta defensa e interese de pagar en cartos demostra que os regoelenses manexaban efectivo por conseguir colocar os seus excedentes nos mercados, aproveitando a proximidade da capital do departamento marítimo que naqueles tempos era a cidade máis habitada e cosmopolita da Galiza. Ferrol, xunto ao Arsenal, as súas diversas factorías e á frota de navíos demandaban gando, madeira de construción, leña e carbón vexetal para fornos, ferreiros e consumo doméstico ademais de casca de carballo para os curtidoiros e mangos para todo tipo de ferramentas. Sen dúbida, a autosuficiencia económica deulles azos para soster ese preito de dez anos contra o priorado.

Nas mans de Juana de Vega

No século XIX a situación mudaría cando o Estado liberal suprimiu mosteiros e priorados, procedendo á puxa pública dos seus bens. En tanto por ausencia de ofertas o traspaso da propiedade non se producía, a Comisión Provincial de Rentas y Arbitrios chamábase a percibir aquelas porcentaxes sobre os froitos que antes enriquecían aos rendistas. Así, no ano 1841 celebrouse unha poxa para adxudicar o cobro dos cartos e quintos do producido nese ano polos lugares de Regoela. 

Juan Freire, veciño da mesma freguesía, gañou coa oferta catro mil reais. Actuaba Juan Freire como home de palla dalgún rico? Posiblemente fose así, pois eses dereitos pasaron posteriormente á viúva de Espoz y Mina, a coruñesa Juana de Vega, que naqueles anos estaba no Pazo Real de Madrid como “aya y camarera mayor” de Isabel II, aínda menor de idade. Posto de máxima confianza que lle encargara o xeneral Espartero, rexente e grande animador das desamortizacións. No seu testamento de 1869, a dama do liberalismo coruñés relacionaba esas rendas dos lugares de Regoela que destinaba ó mantemento dunha escola de párvulos pobres na Coruña que non chegou a construírse.

Daquela, a fundación que xestionou con acerto a parte principal do seu legado coa Escola Teórico Práctica de Agricultura de San Pedro de Nós, debeu aceptar unha redención dos foros a metálico, pactando coa veciñanza un prezo que os liberou definitivamente desas vasalaxes, facéndoos donos do seu. Circunstancia que tardaría décadas en producirse en varias das freguesías veciñas. Quedando lembranza oral dos regoelenses, xa xentes libres, vendo os aforados doutros moitos lugares seguir levando os froitos e produtos cos que pagaban as rendas. Aquelas lentas ringleiras de carros ata a casa dos amos das terras. Imaxe de anacrónicas servidumes, un veciño tras doutro, citados colectivamente tal día a tal hora. 

Finalizando o século XIX Regoela, pola súa orientación gandeira e proximidade ós peiraos de Ferrol e da Coruña, debeu beneficiarse das exportacións de gando embarcado vivo para Gran Bretaña, despois substituídas polas remesas por ferrocarril cara a Madrid e Barcelona. Para servir de canle a esas vendas en Regoela celebrábase 
cada día 25 de mes a feira de San Marcos. 

Nos primeiros censos do século XX e comparando co recollido no Catastro de cento cincuenta anos antes, a freguesía duplicara o número de casas, agora todas con dous pisos, o número de familias e o número de nacementos por ano. Algo para destacar tamén deses censos é a disparidade entre o número de homes residentes de feito e de dereito. É dicir, aqueles censados en Regoela pero ausentes cando o reconto. Resultando que o 28,2 por cento (30,4 por cento para o conxunto do concello de Cabanas) debían estar traballando fóra. Diferenza inapreciable no caso das mulleres, aquelas viúvas de vivos que dicía Rosalía. Entre eles moitos emigraron a América, volvendo con novas ideas que non tardaron en espallar. A cabalo de 1900 podemos dicir que os regoelenses autopercibíanse como cidadáns con dereitos.

Ventos laicos e solidarios

Así como as conquistas políticas dos revolucionarios de 1868 foron paso adiante, paso atrás, procurando lento acomodo nas páxinas oficiais da Gaceta de Madrid, foi filtrando na sociedade a idea de que cidadáns eran todos, polo feito de dispoñer dunha serie de dereitos amparados polas leis pero, no cotián, o mesto tecido dos fíos caciquís condicionaban esas liberdades de asociación, xuntanza, sufraxio, folga, opinión e imprenta, culto…, limitándoas a seren exercidas só polas elites sociais, económicas e políticas, as chamadas forzas vivas que acollían “todo canto significa e vale no distrito”, en visual expresión xornalística da época, que, de golpe, destinaba ao contedor do insignificante a todos os demais. 

Agás illados casos, os labregos, mariñeiros, obreiros, profesionais e asalariados galegos tiveron que agardar ata o século XX para constituír asociacións, candidaturas electorais, semanarios, sindicatos e acordar cambios de relixión. As comarcas da antiga provincia de Betanzos axiña se colocaron na vangarda dos novos ventos sociais que cuestionaban o bipartidismo caciquil, teimando abrírense paso para participar na devecida modernización do país. 

En Ares comezaron as grandes obras das sociedades de instrución que, xuntando a xenerosidade e amor polo común dos emigrantes, conseguiron erguer e dotar unha abraiante rede de escolas laicas, das que debían saír formados os novos cidadáns. Unha destas sociedades foi La Luz de América de Cabanas, que construíu unha magnífica escola que actualmente é a Casa de Cultura do concello. En Betanzos comezaron as asociacións agrarias que ateigaron cos seus seguidores o mitin Solidario de Betanzos de 1907, convencendo os labregos de que pagaba a pena intentar autoorganizarse. Como o lume na herba seca, as asociacións solidarias espalláronse por todas as comarcas, concellos e freguesías. En 1908 foi creada La Concordia de Cabanas. 

Un dos líderes solidarios era Baltasar Arnoso Villar, regoelense, retornado de Cuba, que foi alcalde de Fene pola candidatura agraria. Único da freguesía que deixou algo por escrito, precisamente nun dos semanarios locais nados nesta onda de usufruto de dereitos. Nas páxinas de La Voz de Fene, abertas á participación da veciñanza, Baltasar, home de mundo, antigo práctico do porto da Habana, cidadán que non toleraba abusos, denunciou en varias ocasións as prácticas antidemocráticas do concello de Cabanas, onde caciques mínimos tiñan a súa cova, realizando plenos sen necesidade de convocar a oposición, pechándolles as portas e negándose a presentar as contas. 

Daquelas asociacións agrarias que chegaron a constituír en 1910 a primeira Federación de Galicia, queda hoxe algunha documentación conservada no Arquivo do Reino de Galicia. Sábese que presentaron candidaturas vitoriosas en ducias de concellos e que fixeron fuxir do distrito electoral de Pontedeume ao poderoso marqués de Figueroa, exministro enfeudado durante vinte anos. Afortunadamente, eses documentos permiten reconstruír o ideario daqueles solidarios do rural galego, labregos defensores do interese común que valoraban a unión como o principal argumento, procurando na cooperación entre iguais facerse cun espazo económico nos novos mercados, onde a emigración fora unha opción e non a única saída. 

A influencia do alcalde Baltasar e do seu compañeiro, veciño e primeiro tenente alcalde, José Meizoso Seco, do lugar de Belelle, deixaron memoria entre as familias regoelenses. Máis novos que os citados tamén son lembrados polas súas ideas sociais e vivencias cosmopolitas outros dous retornados, un dos EUA e outro de Cuba: Pascual Carballo da Caneta de Irís e casado en Regoela e Manuel López Ardao nado en 1900 no Sumeiro.

Relacións cos cregos

Falecido Baltasar en 1924, os mozos tomaron as súas primeiras iniciativas. O 22 de novembro de 1926 faleceu Anastasia, moza de 23 anos. Chamado o cura de Sillobre para celebrar as exequias de entierro y honras presentouse con outros catro. Todos eles, finalizada a sepultura eclesiástica e segundo o costume, agardaban ser agasallados co xantar. Os mozos dixéronlles que pediran cartos polo servizo, pero que de xantar non lles daban, que non estaban para festas. Contrariado o cura ameazou con pechar a igrexa (San Vicenzo de Regoela era anexa de Santa Mariña de Sillobre), manténdose os mozos na súa. 

Como os vellos do lugar non conseguiron interceder e que entrasen en razón uns e outros, a freguesía quedou sen misas. Daquela os crentes tiñan que desprazarse fóra, ben a Sillobre ou a Santa Olaia de Soaserra. Nesta última serían moi ben recibidos pois estaban experimentando unha escisión importante. 

Unha chea de veciños, tamén en desacordos co cura, foron chamar polo predicador protestante que despois de misionar en Sudáfrica establecera a igrexa evanxélica en Ares. Ao converterse á nova relixión quedaban a salvo das esixencias do crego. O primeiro que facían os protestantes era poñer escola para alfabetizar os seus fieis, de xeito que puidesen ler a Biblia. Outro beneficio moi valorado naqueles tempos de infradotación escolar. Estar enfrontado a un cura intolerante podía supoñer serios problemas pois eran os mellores coñecedores das prácticas e opinións dos veciños do rural. De feito, durante a Guerra Civil, un informe negativo dun cura era unha acusación moi difícil de sortear; querendo mal a alguén sentenciaban a calquera. Tamén os houbo bos, como don Baldomero da Capela, aínda lembrado por defender a todos e cada un dos seus veciños, chegando a mediar a favor de varios dos regoelenses fuxidos. 

Profuguismo masivo

Entre os puntos que levo tocado, hainos moi particulares de Regoela e outros máis xerais nos que poden identificarse outras freguesías. A este último pertence o profuguismo, unha práctica estendida por toda Galiza. Viña de décadas atrás, pero entre 1900 e 1930, período máximo da emigración americana, máis do 50 por cento dos mozos da antiga provincia de Betanzos non acudiron á cita anual de recrutamento, polo que foron declarados prófugos, chegando a picos do 70 por cento (a media no Estado era o 17 por cento). 

Dado que era unha alternativa asumida socialmente e co apoio familiar, milleiros de adolescentes emigraban prematuramente antes de cumpriren os dezaseis anos, para non quedaren suxeitos á lexislación militar. Por antimilitarismo ou simple instinto de supervivencia eles non querían participar na Guerra de Marrocos. O problema era que, se retornaban eran prendidos, multados e castigados nos peores destinos. Debían agardar vinte anos no estranxeiro para quedaren exentos de responsabilidade. 

Ante esa realidade, os ministerios de Guerra e Mariña, sen rebaixar as ameazas, daban solucións e acordaban cada dous anos de media, conceder un indulto a aqueles prófugos que pagaban a redención a metálico, de 1.500 a 2.000 pesetas daqueles tempos. Cantidade imposible para un labrego, pero non tanto para un emigrante un tanto afortunado. Eses cartos incrementaban o orzamento da propia guerra africana. 

Durante a Ditadura de Primo de Rivera, perfeccionaron o sistema de recadación aceptando entregas parciais nos consulados a cambio de permisos temporais de regreso. Con estes inmediatos e numerosos precedentes coñecidos por todos, non acudir á citación de recrutamento e fuxir ás fragas, era unha opción a ter en conta por aqueles mozos que non aceptaban participar no exército franquista.

Coñecemento da fraga e nexos familiares

Unha vez propietarios do seu e procurando a autosuficiencia de cada casa, os regoelenses incorporaron ó seu capital algúns ferrados de soutos nas Fragas do Eume pois o consumo de castañas formaba parte da alimentación, conservándose varios meses afumadas. 

A actividade dos fragueiros era constante para manter os soutos limpos e produtivos, recollendo leña, casca de carballo e sanguiño serrando boas madeiras, vigas para as casas, facendo carbón vexetal, seleccionando cabos de ferramentas, pastando gando, apañando froitas, uvas viogheiras, hedras para as vacas, vimbios para os paxes e plantas medicinais. Só os amos podían escudir os castiñeiros con varas, pero calquera podía ir ao souleto polas castañas caídas. 

As fragas, un labirinto para o forasteiro, eran perfectamente coñecidas pola veciñanza de toda a contorna. As posibilidades de atoparse cun parente eran moi altas dadas a escasa mobilidade xeográfica da poboación local naqueles tempos. Segundo os libros parroquiais sabemos que o 94 por cento dos pais/nais e avós/ás dos nenos/as nados en Regoela entre 1853 e 1923, eran orixinarios da propia Regoela ou dalgunha das sete freguesías veciñas (Viladonelle, Cabalar, As Neves, Soaserra, Salto, Magalofes e Sillobre).

Matanza

Chegada a Segunda República, tras do fracaso consecutivo dos partidos caciquís, da ditadura e da monarquía, algúns regoelenses participaron nas diferentes alternativas políticas. Moitos mozos asumiron un ideario de respecto dos dereitos cidadáns nunha República laica nada nas urnas. Por ese motivo, unha vez confirmado o Golpe de Estado do 18 de xullo, procuraron directrices nas corporacións municipais da Fronte Popular. Unha delas a de Cabanas. 

Pola súa banda, os golpistas non perderon o tempo. Bombardeado e asaltado o goberno civil da capital o día 20, axiña aproveitaron os seus arquivos para relacionar, nunha listaxe de trinta e cinco páxinas, os nomes dos dirixentes das asociacións agrarias, obreiras e de asalariados da provincia. A constatación de que os líderes locais máis destacados estaban sendo presos e paseados, substituídos nos concellos por colaboracionistas e delatores, motivou que os representantes elixidos se agachasen ou fuxisen. O alcalde de Cabanas e todos os concelleiros da Fronte Popular foron perseguidos e os máis deles asasinados.

Para os mozos de Regoela que non querían participar no ataque á legalidade constitucional, quedábanlles as fragas. A poboación dispersa, o coñecemento do medio, contar coa solidariedade inquebrantable das familias e veciños, a tradición profuguista… indicaba ese camiño; pero aínda lles faltaba sufrir unha das máis brutais demostracións da política de terror planificado pola Delegación de Orden Público. 

Na tardiña do 5 de setembro de 1936 un grupo de cinco regoelenses entre dezanove e trinta e un anos máis outro de Ferrol, estando a cuberto da choiva nun alpendre do lugar dos Xicos, foron rodeados por unha partida de falanxistas armados. Un tentou fuxir porque xa avisara que a el non o collían vivo. Matárono dun disparo nas costas. Atados os demais, ían polos carreiros cara á única estrada da freguesía. Aproveitando o fusco, dous deles conseguen fuxir, tras cortar a corda cunha pequena navalla que levaban achantada. Un terceiro, tamén libre, non foi quen de deixar o seu irmán atado enfrontándose a aqueles matóns. Reducido a culatazos, chegan á estrada. Ordenan a unha camioneta que os leve ó cemiterio de Sillobre. O chofer, anos despois, dixo que un ía desfeito, con todas as costelas rotas. 

No cemiterio que tamén vale de miradoiro, na parte alta da freguesía, foron torturados os tres ata deixalos que non se coñecían. Terror planificado, os seus berros interminábeis servían como aviso aos navegantes para toda a veciñanza de Sillobre e Fene ata chegar á ría. Ninguén, independentemente da idade e antecedentes, estaba a salvo da impune actuación das bandas paramilitares ó servizo do Nuevo Estado.

Finiquitados dereitos e liberdades, o párroco Antonio Martínez escribiu no libro de defuncións os apuntes correspondentes. Deuse sepultura ó cadáver de tal, filiación, idade, fillo de, “falecido o mesmo día no cemiterio de Sillobre, non recibiu os sacramentos, e o asino”. Os seus nomes eran Arturo e Juan José Pereira López e Jesús María Bouza Pereira. 

No último apunte do ano, xa en decembro, o crego lembrouse do asasinado en Regoela, que fora enterrado polos veciños catro meses antes, sen presenza de cura. Utilizando a fórmula habitual remata “nada se lle fixo do que manda o Ritual Romano, e o asino”. O seu nome Baltasar López Ardao. Nos seguintes dez anos os fuxidos de Regoela, máis os de Soaserra, a freguesía irmá, e tantos outros que procuraron sobrevivir nas fragas, foron protexidos e informados por familiares e veciños.

Coma se vivisen nun pais ocupado, sen ningunha protección legal, rapaces e homes, rapazas e mulleres, vellas e vellos soportaron malleiras, detencións arbitrarias e prisións, deportacións, traballos forzados, visitas semanais obrigatorias ós cuarteis, precintado de hórreos, multas, insultos, ameazas e desprezo. Todo isto acumulado ás serias carencias dos anos da fame da posguerra. Tempos de requisas e mercado negro, cando para moitos non había que comer nin que vestir. Volvéndose a sementar o liño e a reutilizar os teares. 

Ademais, para os familiares dos fuxidos aínda lles quedaban outras. Nas constantes roldas da Garda Civil, darlles de comer e leito coas mellores sabas, ao tempo que rexistraban a casa outra vez. E mesmo saber descubrir os falsos guerrilleiros que lles pedían comida para despois denuncialos por dárllela. 

Pero Regoela das xentes libres saíu adiante e a memoria oral transmitida polos superviventes resulta determinante en moitos dos traballos xa publicados ós que remito o lector interesado. Sobre Regoela, fuxidos e guerrilla nas Fragas do Eume escribiron dende diferentes perspectivas, polo menos un traballo: Barrera Beitia, E.; Cabana Iglesia, A.; Caneiro Rey, J; Diéguez Cequiel, U. B.; Domínguez Ferro, M.; Fernández Fernández, E.; Fernández Rifón, A.; Freire Vilariño, I.; González López, D.; Grandío Seoane, E; Heine, H.; Lamela García, Luís; Máiz Vázquez, B.; Marco, A.; Martínez, Lupe; Otero Roberes, C.; Pereira, Dionisio.; Pereira Martínez, C.; Rodríguez Vázquez, M. A.; Rubia, Xoan; Sobrino Ceballos, J.; Suárez Martínez, X. M.; Valdivieso Mateo, M. e Vázquez Arias, J. C., entre outros.

Esta pesquisa foi orientada no esencial por Juan Permuy Alvariño, sabio, profesor de matemáticas, obreiro do metal, correo de fuxidos e, por riba de todo, fachendoso fillo do país que, mentres puido, levoume da súa man amiga. Ademais, dende 2002, tiven ocasión de entrevistar e gravar a 176 veciños nados na comarca nas primeiras décadas do século XX. 

Entre esas achegas destacan as de Olimpia Barcia Fernández, que con cento un anos é memoria viva daquela xeración excepcional, e da súa sobriña Libertad, respectivamente irmá e filla de Amador, aquel regoelense que conseguiu sobrevivir cortando a corda. Exemplo de mozo fuxido que feito bravo tornou en guerrilleiro. En 1946, con outros compañeiros, embarcou clandestinamente nun pesqueiro cara a Francia. Oito anos despois, tras casar por poderes, puido reunificar a familia en Dijon-Borgoña."             

(Xabier Brisset Martín , Praza.Gal, 02/08/24, texto publicado no número 241 de Grial)

23/1/24

La historia de Astano contada por los aprendices que vivieron su gloria, y su decadencia

 "Diario de Ferrol siempre se ha hecho eco de las comidas y encuentros de confraternidad celebradas por los trabajadores de los astilleros de la ría de las diferentes promociones. Con motivo de una de esas efemérides, los aprendices de Astano de la promoción de 1973 han elaborado un completo documento en el que dejan constancia de cómo fue su llegada al astillero en aquel año, su etapa como aprendices, formándose, y ya su posterior época como trabajadores de la factoría. Hechos históricos como la reconversión naval marcaron el devenir de gran parte de este grupo de profesionales, que al margen de la relación laboral, forjaron una relación de amistad y colegueo.

En los últimos meses organizaron un encuentro muy especial en el que celebraron los 50 años desde su llegada al astillero fenés. Para la ocasión presentaron un libro de memorias, fruto de la colaboración de varios de los miembros del grupo: José Manuel Vázquez Paz; Manuel Roibal  Pérez; José Sardiña Basoa; José Blanco Galego; Juan Francisco Castro Milia y Antonio José López Grueiro. Desde estas páginas nos hacemos eco de algunas de sus vivencias durante su llegada y paso por la factoría fenesa.

Todo comenzó un 8 de octubre de 1973, cuando el grupo que nos ocupa, tras haber pasado el pertinente reconocimiento médico en los días previos y después haber elegido el gremio en el que se formarían como aprendices, entrarían a formar parte de una gran empresa como era entonces Astano, que había sido noticia en todo el mundo meses atrás por haber construido en grada el petrolero de mayor número de toneladas de peso muerto, el famoso “Arteaga”, cuya botadura había sido un gran éxito. “Poderiamos dicir que o noso destino como aprendices de Astano comezara xa anteriormente acudindo as clases de preparación para o exame, que se celebraría en setembro de 1973 no comedor da factoría, do que sairían os 50 aprobados que con 14 e 15 anos de idade, formaríamos parte da promoción de aprendices dese ano”, recuerdan los trabajadores.

En el escrito hacen un repaso también de los centros de estudios de la época en los que era posible preparar los exámenes para formar parte de la empresa más potente del municipio y una de las más fuertes de la comarca y hasta de Galicia, en la que todo el mundo anhelaba

poder entrar. Así, en los años 70 recibían formación en centros como el colegio Titola (Avenida Naturais)  y los espacios Devesa, Manolito o José Luis.

“Con anterioridade ao día de entrada fumos convocados pola empresa para elexir gremio, íannos chamando pola orde que tiñamos la lista de aprobados que estaba ordenada segundo a puntuación obtida por cada aspirante no exame de ingreso”, explican. Así, en el caso concreto de la promoción que nos ocupa, la de 1973, los aspirantes se dividieron del siguiente modo: 20 aprendices del área de Armadores; 16 para la de Plomeros; 6 para Monturas; 4 para el departamento de Electricidad y otros cuatro para el de Fundición. “O día de entrada o que primeiro fixemos foi dirixirnos cara as oficinas da cabeza da grada onde nos daban unha cartilla coa relación de prendas de vestiario: dous buzos, un par de botas de seguridade, un casco, dúas toallas e unha pastilla de xabrón... posteriormente xa nos diriximos aos talleres correspondentes de cada gremio”, rememoran.

Recuerdan también cómo en el contrato de aprendizaje firmado, que abarcaba desde 1973 hasta 1977, se incluían una serie de cláusulas de las que “non temos constancia que se tiveran aplicado” como autorizar al aprendiz a asistir una hora a la semana a las actividades propuestas por el Frente de Juventudes; descontar retribución de dos horas en caso de no acudir a los actos o enseñanzas ordenadas por el referido organismo y conceder un permiso anual de 20 días retribuidos para aquel aprendiz que determine el Frente y que vaya a participar en campamentos o viajes organizados por el citado organismo.

De aquellos primeros momentos también detallan en las memorias que su jornada de trabajo comenzaba a las 07.00 y finalizaba a las 14.00 horas. “Nun primeiro momento fichábase co que se chamaba `a chapa´ que, efectivamente, era una chapa redonda de latón duns 4,5 centímetros que tiña un burato e gravadas dúas letras que correspondían coa identificación do gremio e a categoría profesional... había que descolgala dun taboleiro, gardábase durante a mañá para volvela a pendurar da alcaita doutro taboleiro ao saír”, explican. Aseguran que recuerdan como al año siguiente, en 1974, la empresa ya estableció un nuevo sistema de control de asistencia mediante una tarjeta de cartón alargada, que se sustituiría unos años después por otra tarjeta electrónica perforada”.

Durante los cuatro cursos que duraba la formación los aprendices recibían clases teóricas de Matemáticas, Gramática,  Seguridad e Higiene, Tecnología o Física, entre otras. “O primeiro curso facíamos dúas horas e media de clases teóricas e catro e media de prácticas, pero conforme se ía pasando a cursos superiores, ían diminuíndo as horas de clases teóricas e aumentaban as de práctica”.

También recuerdan el caso concreto de los aprendices del área de Armadores, “que tiñan un cometido específico nas botaduras dos barcos... cada vez que se producía unha botadura catro aprendices do gremio, dous por babor e dous por estribor, eran convidados para participar no lanzamento do barco, recollendo os candados dos gatos de suxeición que abrían cunha chave e os levábamos as carreiras cara a tribuna de autoridades onde transmitían a mensaxe de que todo estaba en orde e o enxeñeiro responsable premía o botón para que o barco se deslizara cara o mar”. Rememora uno de los armadores que vivió ese momento que “a labor era premiada con unha gratificación por parte da empresa” y, además, “ese día eran convidados a xantar no comedor da factoría”.

“A primeira botadura que tivemos ocasión de presenciar, xa como aprendices do estaleiro, foi a do petroleiro “Ocean Park”, o 10 de decembro de 1973. Ao ano seguinte, o 14 de novembro de 1974 fixo o bautizo de mar o superpetroleiro “Al-Andalus”, que coas súas 362.946 toneladas de peso morto, converteuse no buque máis grande do mundo construído en grada, pois viña de superar ao “Arteaga”, botado 15 de abril de 1972 e ao “Butrón”, botado 04 de abril de 1973, exlican. Un record, que le duraría poco, hasta el año siguiente, con la botadura del “Santa María”.

Primeros sueldos 

De aquellas primeras jornadas y momentos de los miembros de la promoción del 73 en Astano, recuerdan también como, tras cumplirse la primera semana desde su llegada a la factoría, “a empresa facilitounos o primeiro anticipo salarial, que consistía nunha moeda de 100 pesetas metida nun sobre, que algún compañeiro de promoción aínda conserva”, explican. El salario mensual del aprendiz aumentaba con cada curso. Así, el estudiante de primer año cobraba unas 2.000 pesetas al mes; el del segundo año 4.000 pesetas; el de tercer curso 6.000 pesetas y el salario de un aprendiz de cuarto año rondaba ya las 10.000 pesetas. “O primeiro mes cobranos 700 pesetas por tan só sete días de traballo”, afirman.

Una vez culminado el período de formación, ya como operarios de segunda categoría, un trabajador cobraba en torno a las 30.000 pesetas, tres veces más de lo percibido por un operario de cuarto curso.
Cabe precisar que la última promoción de aprendices que entró a formarse en el astillero fenés fue la del año 1976, después de aquello ya nadie más entraría con esta condición en la factoría de Perlío.
En el documento también hacen un repaso a otras cuestiones menores que perduran muy vivas en su memoria como las excursiones que realizaban cada año con motivo del patrón de los aprendices, cada 31 de enero coincidiendo con la celebración de San Juan Bosco. Así, en el primer año se desplazaron a conocer la Torre de Hércules y el Castillo de San Antón en A Coruña; el segundo visitaron la Central Térmica pontesa y comieron en la ciudad de Lugo; en tercero viajaron a Ourense a visitar el  monasterio de Oseira y comieron en la ciudad de las Burgas, mientras que el último año visitaron la catedral de Santiago y comieron en la ciudad de Vigo. Asimismo, al finalizar los estudios, ya como operarios de segunda de su gremio, realizaron el habitual viaje de fin de curso, visitando en su caso las ciudades de Madrid, Valencia, Barcelona y Zaragoza entre el 25 de septiembre al 3 de octubre de 1977.

Los antepenúltimos aprendices que entraron a formarse y trabajar en el astillero fenés están en su mayoría jubilados y recuerdan  con  cariño aquella etapa de juventud formándose para trabajar en una empresa puntera en la que vivirían grandes momentos, muchos de ellos históricos como las primeras elecciones democráticas y sindicales o la reconversión naval, pero ese asunto y cómo lo vivieron  ellos lo dejamos para otro día.

 El “Discoverer Enterprise”, en el recuerdo

A algunos lo del “Discoverer Entreprise” ya no les pilló en el astillero, pues tras la reconversión naval los caminos de muchos de los compañeros de promoción se separarían, reencontrándose en la cena del 25 aniversario y otras que vinieron después. Pero fue un tema del que se habló largo y tendido en el mundo entero y también en sus encuentros y que generó gran repercusión en la zona dejando a Fene más lejos que nunca de Ferrol. "           ( , Diario de Ferrol, 21 de enero de 2024 )

7/9/23

Las meninas buscan piso en Ferrol: de los botes de pintura de Yolanda Díaz a fenómeno artístico... Esta es la historia de la dignificación de un barrio obrero y deslucido de Ferrol a través del arte urbano y del flechazo entre artistas y vecinos. El icono de Velázquez ha revalorizado Canido, el distrito por el que se pelean las inmobiliarias

 

 Intervención artística en Las Meninas de Canido

"Cuando Velázquez pintó La Familia de Felipe IV en 1656, ni remotamente imaginaba que su obra maestra acabaría llamándose Las meninas. Ni que serían el icono pop del arte barroco, etiqueta en Instagram y mucho menos el ingrediente para la recuperación de un barrio —y la autoestima— de toda una ciudad.

¿Y cómo ocurrió? De una anécdota de barrio a fenómeno cultural. Aquí la secuencia: vecino desconocido hace una pintada chapucera sobre un mural del artista coruñés Jorge Cabezas contra una antena de telefonía y lo estropea. Vecino indignado con dotes para el dibujo propone pintar una menina —icono pictórico fácil de identificar— para defender la cultura contra la barbarie desde las paredes de su barrio y otros compañeros del gremio le aplauden y se suman. 

 Así se plantó en 2008 la semilla de Las meninas de Canido que este fin de semana llega a su 15.ª edición, situando a Ferrol como epicentro del arte urbano de pincel y espray a pie de calle en una fiesta popular que también es un fenómeno sociológico: de cómo el color ha alejado la tristeza de las calles de un barrio obrero degradado en la parte alta de la ciudad naval que ahora está señalado en el mapa de la Unesco como punto de interés cultural y por el que se pelean las inmobiliarias.

La feliz idea de repoblar con meninas un barrio que se iba deteriorando a pasos agigantados explotó en la cabeza de Eduardo Hermida junto a otros dos compañeros con inquietudes artísticas. Juntos llamaron a las puertas de la concejalía de Cultura de Ferrol, que entonces ocupaba la vicepresidenta en funciones y líder de Sumar, Yolanda Díaz. Aplaudió la idea de vestir de arte las ruinas y, aunque eran tiempos de austericidio económico, accedió a costearles 40 kilos de pintura y un equipo de sonido, recuerda su entonces asesor cultural, Suso Basterrechea. "Mantuvimos un primer encuentro con ellos y nos pareció bonito intentarlo. El presupuesto era irrisorio, pero recuerdo aquella primera edición como espontánea y auténtica", apunta Basterrechea, profesor y artista plástico que se cuenta entre los íntimos amigos de la vicepresidenta en su ciudad natal.

Fue una acción cultural en precario y sin apenas presupuesto, con las pinturas compartidas en vasos de plástico, pero ese espíritu cuajó por las callejuelas de Canido y movilizó a buena parte del barrio. Los vecinos fueron sacando empanada, rosquillas y bebidas frías para animar a los que pintaban en sus puertas. Se inflaron los fuelles de las gaitas y otros músicos se asomaron con sus instrumentos para animar el cotarro.

 Si en 2008 empezaron siendo unas decenas que repartieron algunas paredes desconchadas del entorno del Cruceiro, en esta edición 2023 hay 60 pintores y muralistas inscritos —Sfhir, Toni Espinar, Moami, Andrés Gabarres...— para intervenir en cuatro fachadas (con andamios y grúas) y medio centenar de paredes. La fiesta va más allá del marco y suma conciertos, mercadillos, talleres, performance y la participación de ponentes reputados como Malen Gual, conservadora del Museo Picasso de Barcelona, o Enrique Bocanegra, al frente de la casa natal de Diego Velázquez en Sevilla. "Estamos creando un barrio con una identidad muy personal. Es como tatuarlo", presume Eduardo Hermida, que sigue al frente del proyecto. De aquella primera menina en la calle de la Estrella nació también una exposición de Manuel López que abre sus puertas en el Torrente Ballester.

Canido espera a Banksy

Al presupuesto total que manejan ahora las meninas de Canido (del 1 al 3 de septiembre) suman fondos Xunta, Ayuntamiento, Diputación y patrocinadores potentes como Estrella Galicia, y son cabeza de cartel en las presentaciones turísticas de la ciudad en Fitur como reclamo para instagramers e influencers. Hasta se le cedió un espacio en blanco al mismísimo Banksy y se especuló con su paso, nunca confirmado, por la ciudad naval.

 Las derivadas de la intervención cultural en Canido también tienen su repercusión en el mercado inmobiliario. De barrio decadente ha pasado a pujante y bullicioso. Combina lo rural con lo urbano a medio camino entre pequeñas casas con huerta y bloques de nuevas promociones inmobiliarias. La búsqueda de pisos en la zona —y sus precios— tanto en vivienda nueva como de segunda mano se han incrementado, al mismo tiempo que se multiplicaban las meninas por el barrio, puntualizan desde una agencia local.

Una vivienda de 90 metros y tres habitaciones ya se acerca a los 180.000 euros en un municipio donde el precio medio del metro cuadrado todavía está en 853 euros. Incluso una vieja edificación tiene en proyecto convertirse en pequeño hotel para alojar a los turistas que se pasean por el barrio escudriñando paredes y fachadas a tope de color.

Mientras, las nuevas vecinas pictóricas de Canido hacen toples ante un Velázquez desnudo o con gafas de sol y que también es protagonista en muchas fechadas. Sus meninas se pasean colgadas del móvil, con paraguas y llevan la compra en bolsas del súper como cualquier vecina. Las hay góticas, tridimensionales, superheroínas, reivindicativas, en relieve o picassianas, en un guiño al año del centenario del genial artista que comenzó su periplo artístico al otro lado de la ría, en A Coruña."                   (Lorena Bustabad , El Confidencial, 04/09/23)

16/6/23

El Racing, por primera vez en sus más de cien años de historia... por encima del Deportivo... ¡¡ Opa Racing !!

 "Castellón y Real Madrid Castilla serán los otros finalistas del playoff de ascenso a Segunda. Ambos superaron, gracias a sus victorias en los partidos de vuelta, las eliminatorias que los enfrentaron a Deportivo –que necesitó de prórroga y se resolvió por la mejor clasificación del cuadro castellonense en la liga regular– y Barça Atlètic –con un gol de penalti en el tiempo de prolongación–, respectivamente. Así que ahora se jugarán frente a Alcorcón y Eldense, respectivamente, su ascenso hasta la categoría de plata del fútbol español.

 Con Racing y Amorebieta ya ascendidos al ser campeones de sus grupos en la liga regular de Primera RFEF, la próxima temporada el club ferrolano estará –por primera vez en sus más de cien años de historia– por encima del Deportivo. La entidad de la ciudad naval, que de las que no llegaron nunca a Primera sigue siendo la que más temporadas ha jugado en la categoría de plata, tratará de asentarse en la categoría.

 El Racing, de esta manera, se confirma como el equipo de la provincia de A Coruña que se encuentra a mayor nivel."                 (Diario de Ferrol, 11/06/23)

23/2/23

Fallece Rafael Pillado, histórico sindicalista y luchador antifranquista del Ferrol obrero... y que denunció a Navantia por no protegerle del amianto... El célebre luchador antifranquista destapó el drama de los obreros enfermos de asbestosis

"Histórico sindicalista de Comisiones Obreras y  dirigente del Partido Comunista, fue uno de los líderes de las protestas de marzo del 72, y ha fallecido de un cáncer de pulmón provocado por el amianto

Galicia ha perdido a uno de los grandes líderes de la lucha por las libertades en España. Rafael Pillado, histórico dirigente del Partido Comunista de España y del sindicato Comisiones Obreras, ha fallecido a los 80 años de edad, víctima de una dolencia pulmonar provocada por el amianto. Con él muere una época. Un tiempo en el que la defensa de la democracia estuvo marcada por un inquebrantable criterio moral: el de los que, como Pillado, y rechazando tajantemente cualquier privilegio para sí mismos, dedicaron la vida a buscar, para el país entero, una sociedad más tolerante y solidaria, un futuro mejor.

Nacido en San Cibrao (Cervo) en 1942, en plena posguerra, Pillado pasó la mayor parte de su infancia en el pueblo ferrolano de San Felipe, a donde su familia se trasladó para estar cerca de su progenitor (militante comunista también), que permanecía encarcelado en el castillo que da nombre al lugar.

A los 15 años de edad, Rafael Pillado comenzó a trabajar en Bazán. Y poco después, en 1960, ya ingresó, en la clandestinidad, en las Juventudes Comunistas. Tras cumplir el servicio militar viajó en secreto a la Alemania del Este y empezó a tener ya un papel muy activo en la lucha contra el régimen franquista. Y en estrecha colaboración con el recordado Julio Aneiros (un auténtico referente moral, al igual que Pillado, no solo para la izquierda, sino para personas de todas las ideologías), impulsó, a mediados de los años sesenta, el nacimiento de las Comisiones Obreras de Bazán y de las Comisiones Obreras de Galicia.

En 1972 Pillado fue uno de los líderes de las protestas del 10 de marzo, que hicieron de Ferrol, ante Europa entera, un símbolo de la lucha por la libertad. Aquellos sucesos costaron la vida a dos trabajadores de Bazán, Daniel Niebla y Amador Rey, víctimas de los disparos de la policía. Y a punto estuvieron de costarle la vida, también, a Julio Aneiros, que resultó gravemente herido. Rafael Pillado, tras ser detenido de nuevo (algo habitual por aquellas fechas, cuando la presión de la policía sobre él era constante), ingresó en prisión, de donde ya no saldría hasta la amnistía de 1976. En 1979 sería elegido secretario general del Partido Comunista de Galicia.

Dos años más tarde, la noche del 23-F, durante el golpe de estado, rechazó tajantemente la posibilidad de abandonar el país o de ocultarse. Y se presentó en el Concello de Ferrol, en un gesto de público compromiso con la democracia. «Se queren vir por min —dijo— que me atopen aquí».

Gran amigo de Santiago Carrillo, a quien siempre fue leal, Pillado formó parte durante un tiempo del grupo de Gobierno del Ayuntamiento de Ferrol, como integrante del grupo socialista, cuando la alcaldía de la ciudad la ostentaba Couce Pereiro. pero con el paso de los años comenzó a alejarse, progresivamente, de la política activa, para concentrar toda su actividad en impulsar todo tipo de causas solidarias, así como en la defensa del medio ambiente, en la reivindicación de los derechos de las víctimas del amianto (la terrible plaga que acabaría costándole también a él la vida, como a tantos otros trabajadores del sector naval) y en el movimiento cultural, a través de la asociación Fuco Buxán.

Hace exactamente un año, y tras hacer público que también él era víctima del amianto, Pillado emprendía una batalla judicial contra Navantia, con la que quiso sacar a la luz no su propio dolor, sino el inmenso drama de miles de trabajadores del sector naval cuyas vidas se han visto golpeadas (y en cientos de casos cercenadas) por el más silencioso de los enemigos: un aislante, extraordinariamente cancerígeno, que fue de uso común en los astilleros durante largo tiempo: en una época en la que ni uno solo de aquellos trabajadores podía sospechar que el material que los rodeaba acabaría por devorarles los pulmones.

Pillado ganó el juicio contra la empresa, que fue condenada a indemnizarlo con 128.000 euros. Pero el hecho de que los representantes de la compañía no acudiesen a la vista oral, fue utilizado posteriormente por estos como argumento para reclamar la nulidad del juicio. Pero él, que era perfectamente consciente de que iba a morir, y que miró a la muerte cara a cara, con el valor de quien siempre estuvo convencido de que la verdadera medida de un ser humano la da la manera en la que le hace frente a su destino, no se rindió jamás.

La capilla ardiente ha quedado instalada esta noche en el tanatorio San Lorenzo. El entierro será el miércoles, a las 11 horas, en el cementerio municipal de Catabois.

El alcalde de Ferrol, Ángel Mato, en nombre del Concello y de la ciudad, ha lamentado públicamente el fallecimiento de Pillado, recordando, también él, su permanente compromiso con la defensa de la libertad y de los derechos de los trabajadores.

A Pillado, hombre de una austeridad absoluta, inquebrantable, nadie le oyó quejarse nunca, a pesar de que, hasta la llegada de la democracia, y tras una infancia extraordinariamente dura, su vida fue un rosario incesante de detenciones, cárcel, represalias y persecución. Deja un inmenso legado: ese verdadero ejemplo de entrega a los demás que fue su vida entera. Y sus memorias son un documento imprescindible para entender tanto la Galicia de los últimos años de la dictadura y la de la transición, como nuestro propio tiempo. Su recuerdo perdurará."          (Ramón Loureiro, La Voz, 22/02/23)

 

 "El histórico sindicalista ferrolano Rafael Pillado ha fallecido este lunes a los 80 años a causa del cáncer que le provocó el polvo de amianto que respiró durante años en el astillero de Navantia.

 La empresa pública fue condenada el pasado septiembre a indemnizarle con 128.000 euros por no haberle protegido adecuadamente de los efectos nocivos de este material. Pillado fue un reconocido luchador antifranquista, cofundador de CCOO y de la plataforma que defendió los derechos de los miles de trabajadores afectados por la asbestosis en Ferrol.

Vecino del barrio de Caranza y militante comunista, empezó a trabajar en el astillero de Bazán siendo casi un niño y allí desarrolló su carrera sindical. Fue uno de los detenidos en la manifestación de obreros de la factoría del 10 de marzo de 1972, en la que la policía franquista mató a tiros a dos de sus compañeros, Amador Rey y Daniel Niebla.

Pillado desveló a finales de 2021 que sufría un mesotelioma, un tumor muy agresivo, con una esperanza de vida de entre 12 y 21 meses, que la medicina vincula a exposiciones prolongadas al amianto. El sindicalista se veía así golpeado por la misma enfermedad que él había ayudado a destapar. A principios de 2000, denunció en la prensa local de Ferrol que los obreros de los astilleros estaban enfermando y muriendo por culpa de ese material al que él llamaba el “asesino silencioso”. Su lucha y el apoyo a los afectados le valió incluso problemas con sus camaradas. En una entrevista con este periódico, Pillado contó que el entonces responsable del comité de empresa de Bazán, compañero de Comisiones Obreras, lo acusó “de generar alarma social”.

“Mi enfermedad no va a ser clandestina. Voy a presentar una demanda contra Navantia [heredera de Bazán] y a convertir mi juicio en un juicio para desenmascarar a los responsables de llenar España de este asesino silencioso aprovechando la dictadura. Aunque se hayan muerto todos, tuvieron cómplices y los siguen teniendo”, anunció Pillado cuando le detectaron el cáncer. Él estaba convencido de que ya en los años ochenta la dirección de la antigua Bazán era consciente del daño que había producido este material cancerígeno en la salud de los obreros, pero optó por ocultarlo.

El juicio se celebró finalmente en septiembre pasado y Navantia ni siquiera se presentó. En la vista, Pillado recibió el efusivo apoyo de familiares y numerosos compañeros de fatigas, entre ellos la abogada laboralista Cristina Almeida. En septiembre del pasado año el Juzgado de lo Social número 2 de Ferrol admitió de manera parcial su reclamación y condenó a la compañía a indemnizarlo con 128.000 euros, una cantidad alejada de los 379.000 euros que él reclamaba. Su abogado afirmó que presentaría recurso."                   (Sonia Vizoso , El País , 20/02/23)

23/9/22

Pepe Coira, creador de ‘Rapa’: “Ferrol es una joya”... “en la primera temporada, en Cedeira todo el mundo nos abrió las puertas, el concello, la gente, las instituciones. Poder estar grabando en el Arsenal, un lugar tan poco visto, y en Ferrol una ciudad tan singular y con tantas peculiaridades es una completa alegría”

 "La serie ‘Rapa’, producida por la gallega Portocabo, se convirtió con su primera entrega en el mejor estreno de ficción de la temporada en Movistar Plus+. El thriller criminal se convirtió con su primera entrega en el mejor estreno de ficción de la temporada en Movistar Plus+. En la segunda temporada, de seis episodios, el proceso de filmación tendrá lugar en las localidades de Ferrol, Valdoviño, Fene, Cedeira y Narón, hasta finales de año. El estreno está previsto para 2023 en la plataforma.

Esta mañana, en la Sala de Armas del Arsenal Militar de Ferrol se presentó oficialmente el rodaje de esta nueva entrega, con la presencia de los actores Javier Cámara y Mónica López; el creador Pepe Coira; los productores ejecutivos Domingo Corral (Movistar Plus+)Alfonso Blanco (Portocabo)y representantes de las instituciones colaboradoras en la producción, encabezados por el alcalde de Ferrol, Ángel Mato, y el Almirante del Arsenal de Ferrol, Ignacio Frutos Ruiz.

La segunda temporada de ‘Rapa’ vuelve a reunir a Tomás (Javier Cámara) y Maite (Mónica López) para investigar dos casos sin resolver. Ella se introducirá en el Arsenal Militar de Ferrol para esclarecer la desaparición de un oficial, mientras que el otro actor principal tratará de esclarecer un asesinato que está a punto de prescribir tras 20 años del suceso.

Seis volverán a ser los capítulos de esta segunda temporada con actores y actrices como Iolanda Muíños, Evaristo Calvo, Melania Cruz, Carlos Blanco, Lara Boedo, Federico Pérez y Adrián Ríos, que grabarán hasta el 15 de diciembre en diversos emplazamientos de Ferrol, pero también de municipios próximos como Cedeira, Narón, Fene o Valdoviño.

En la presentación de hoy, el almirante del Arsenal Militar de Ferrol, Ignacio Frutos, ha detallado que “esta serie está suponiendo mucho, porque es una ventana hacía afuera de esta bella ciudad”. “Tan pronto como me pidieron la colaboración, no dudé ni un momento para pensar que esta sería una gran oportunidad para abrir el Arsenal no solo a Ferrol, sino que al resto de España y allá en donde se visione la serie”.

En la misma línea se pronunció Ángel Mato, quien aseguró que está brindando toda la colaboración para que esta serie se pudiera grabar en su segunda temporada en Ferrol y poner todos los medios que están a nuestro alcance y contribuir de una manera muy especial para que la ciudad se diese a conocer también en su parte menos pública”. El alcalde ferrolano celebró que Movistar + haya elegido la ciudad para esta segunda entrega de su serie más vista, “comprobados los efectos tan positivos que ha tenido en el turismo y en la imagen de Cedeira”, donde se rodó la primera parte.

Ferrol, una ciudad singular

No faltaron los elogios hacia la ciudad de Ferrol por parte de los creadores y de los protagonistas de la serie. Domingo Corral, productor ejecutivo de la serie y Director de Producción Original de Movistar Plus+, aseguró que suponía “un absoluto privilegio” poder rodar en un escenario real como el Arsenal y en alguno de los buques de la Armada con base en la ciudad. “Estamos emocionados también por recorrer las calles de Ferrol y rodar por primera vez en el Arsenal. Su presencia y que sean protagonistas en la historia de ‘Rapa’, van a convertir esta segunda temporada en algo único”.

Por parte de Portocabo, Alfonso Blanco, productor ejecutivo de la serie, recordó que “en la primera temporada, en Cedeira todo el mundo nos abrió las puertas, el concello, la gente, las instituciones. Poder estar grabando en el Arsenal, un lugar tan poco visto, y en Ferrol una ciudad tan singular y con tantas peculiaridades es una completa alegría”.

Javier Cámara agradeció en la presentación la acogida en Ferrol. “Me encanta Ferrol. De hecho, en la primera temporada grabamos poco en Ferrol y yo siempre decía: ‘Tenemos que volver’. Tiene una historia arquitectónica preciosa y ver su pasado reflejado en las calles es una cosa bellísima. Ojalá con el estreno de esta segunda temporada venga mucha más gente”. Por su parte, Mónica López declaró: “Ferrol es único. Tiene algo que la hace una ciudad auténtica y real”.

Pepe Coira, creador de la serie junto a Fran Araújo, destacó la importancia del universo en el que ocurren las cosas que se ven en una serie de ficción y, en ese sentido, dijo, “Ferrol es una joya”. Coira aseguró que desde un principio ya tenían en mente poder transmitir al espectador el ambiente tan particular que se respira en la ciudad: “Los contrastes del barrio de A Magdalena, Recimil, Esteiro, al muelle, a Canido y, por supuesto, el Arsenal”."                 (Enfoques, 14/09/22)

15/2/22

Chelo Loureiro: del astillero Bazán a las puertas del Goya, con su debut como directora de cine a los 63 años

 "Todo en la vida de Chelo Loureiro ha sido muy diferente a lo que parecía que podría llegar a ser. En 1981 aprueba una oposición y se convierte en la primera mujer ingeniera que entra a trabajar en la oficina técnica de la Empresa Nacional Bazán, la actual Navantia, en Ferrol, rodeada de casi 200 hombres. Allí trabajó, por ejemplo, en el diseño de la turbina del portaaviones Príncipe de Asturias, emblema de la ingeniería naval española. Hasta 1986, año en el que pidió la baja voluntaria.

Después de varios trabajos diferentes, que van de los medios de comunicación al mundo del arte, decide probar suerte como productora de cine y funda su propia empresa, Abano Producións. Con Abano saca adelante varias películas con multitud de reconocimientos y se convierte en una audaz productora de animación, respetada en el sector. Cuando parecía que tenía todo encauzado, da otro giro y, a los 63 años, debuta como directora con la película Valentina y es elegida entre las finalistas de los premios Goya, que se entregarán el próximo fin de semana. Es también finalista de los históricos premios Círculo de Escritores Cinematográficos (CEC), antesala de los Goya, que se fallan este lunes.

"En la película se condensan todas estas circunstancias que han marcado mi vida", explica Loureiro. Estas circunstancias son la conciencia de la lucha por la igualdad que adquirió rodeada de hombres en Bazán, la batalla por la inclusión digna que aprendió con su familia y el aprendizaje como productora al lado de muchos jóvenes cineastas a los que dio su primera oportunidad, y con los cuales husmeó en los entresijos de la dirección. "Son pilares centrales de los que parte intencionadamente la película, como la igualdad, la inclusión o la superación", explica la ilusionada directora debutante.

Valentina es una emocionante película de animación destinada al público infantil, basada en la historia de una niña con síndrome de Down, que evoluciona y se va conociendo a sí misma, mientras persigue el sueño de ser trapecista en un circo. La narración, realizada en gallego por la niña con síndrome Down Lucía Serén, está intercalada con numerosas canciones, con artistas como Andrés Suárez, María Manuela o Uxía, que marcan la intención musical de la obra, cuya banda sonora firma el experimentado Nani García.

"Mi hermana enfermó de polio a los cuatro años, quedó para siempre en una silla de ruedas y esto marcó a mi familia. Mi madre nos enseñó a luchar para que no la tratasen diferente", rememora Loureiro sobre el origen de la idea que escribió junto a la guionista Lúa Testa, su propia hija, conocedora de las circunstancias de la familia. Esa lucha por una inclusión real es la quiso proyectar la película a través de su protagonista.

La otra batalla es la de la igualdad, de la que Loureiro se impregnó cuando comenzó a trabajar en Bazán. "Tenían todos un nivel intelectual extraordinario, inteligentísimos, pero no sabían nada de mujeres ni de emociones", explica la única mujer que en aquel momento trabajaba en el diseño técnico y la estructura de máquinas.

"Mi mesa se convirtió en una especie de gabinete psicológico, donde les explicaba que no somos diferentes. Condicionó mi vida y me conciencié de una necesidad de igualdad que también transmite la película", explica Chelo Loureiro, que entró en la sección percibiendo un trato de desconfianza y abandonó la empresa sintiéndose apreciada. A pesar de tener un buen salario y una buena posición laboral, en 1986 pidió la baja voluntaria y se fue, justo en unos años convulsos de huelgas y manifestaciones, en pleno período de reconversión naval. "Después de entrar en la OTAN, el Gobierno de Felipe González decidió que en Ferrol solo se harían barcos de guerra. Aquel no era el trabajo de mi vida. Además, soy antimilitarista convencida y pensé que era un buen momento para irme", rememora.

Tras su vida laboral en los astilleros, fue buscando su sitio hasta que encontró su lugar en la producción. Con Abano produjo varias películas de animación, como De Profundis de Miguelanxo Prado, y numerosos cortometrajes de animación de jóvenes talentos gallegos como Juan Pablo Etcheverry, David Fidalgo o Alberto Vázquez. Con Decorado, la última obra de Vázquez, obtuvo en 2017 su primer Goya como productora. Loureiro tiene una gran experiencia en los procesos de producción en animación, y Valentina supondrá su novena nominación a los Goya, la primera como directora. Sin embargo, el pasado año produjo el cortometraje Carne, de la brasileña Camila Kater, una de las sensaciones del curso, con más de cien premios internacionales, pero que no entró en los nominados.

Solo hay tres mujeres que han dirigido largometrajes de animación en toda la historia del cine español antes de Chelo Loureiro. El dato lo aporta la cineasta Mercedes Álvarez en una publicación de 2020 de la Universidad Politécnica de Valencia. Loureiro será la cuarta de esta raquítica lista, en la que está también la gallega Virginia Curiá, que en 2015 firmó Brujerías. Durante casi tres décadas, la animación española fue un páramo para las mujeres cineastas, dondese mantenía como única directora la tenaz Maite Ruiz de Austri, reconocida con dos Goya. Son unos datos muy significativos. "Fernando Trueba lleva muchos años intentando levantar una nueva película de animación con Javier Mariscal. Si tiene dificultades Trueba, que tiene un Oscar, imagínate las que puedo tener yo", compara la cineasta ferrolana, que lleva años reivindicando el papel de la mujer en el cine a través de la plataforma CIMA (Asociación de mujeres cineastas y medios audiovisuales), de la que fue una de las impulsoras. Su solvente trayectoria no le ha impedido tener que hipotecar su casa varias veces para sacar sus proyectos adelante. "Nunca la perdí, pero me paso los años pagando", ironiza.

"Llevaba muchos años con esta historia en la cabeza y me apetecía dar el salto", explica sobre este película que supuso cuatro años y medio de trabajo, partiendo de los diseños de David Pintor. En 2020 la irrupción de la pandemia estuvo a punto de tumbar la producción. "Estábamos comenzando a animar y tuvimos que parar, realizar ERTE en algunos casos y acabar como pudimos", recuerda sobre este proceso. Muchos de los animadores tuvieron que comenzar a trabajar aislados en sus casas, desde diversos puntos de Galicia y de España. "Eso es mucho más difícil que trabajar juntos en un estudio, hay que subir archivos pesados y algunos ni tenían banda ancha en casa, así que todo se ralentizó", explica sobre este trabajo laborioso, en e que cada animador puede realizar alrededor de medio minuto de animación cada mes. 

Muchos de ellos tuvieron que irse también por compromisos previos adquiridos que comenzaban a arrancar para grandes estudios de animación americanos en donde pueden cobrar hasta el triple. "Todo tiene que ser milimetrado, muy estudiado, si no, nos arruinamos, y en la pandemia tuvimos que salvarnos como pudimos", comenta.

Valentina tuvo un presupuesto aproximado de 2 millones de euros, "una minucia comparado con los más de 100 millones de dólares que puede tener de presupuesto una producción americana". Se estrenó el pasado mes de diciembre con más de 160 copias distribuidas en salas, pero de nuevo la pandemia y su variante ómicron se cruzaron en su camino. "Todo prometía, pero cerraron muchos cines y nos quedamos a medio camino" explica. También denuncia el insultante poder de las majors americanas, que copan las pantallas de los grandes cines "con una cláusula que obliga a que no se proyecten otras películas infantiles que no sean las suyas", cuestiona.

En la edad en la que todos sus antiguos compañeros de promoción de Bazán disfrutan de la jubilación, Loureiro no solo debuta como directora, sino que aspira a hacerse con el Goya el próximo 12 de febrero. "Esto es un poco lobby. Hay más de 1.800 académicos y solo 34 somos gallegos. No somos Madrid o Cataluña, pero en esta edición me veo con posibilidades", avanza ilusionada.

Mientras, continúa con otros proyectos como productora, como Unicorn Wars de Alberto Vázquez, con la que aspira a entrar en el circuito de grandes festivales internacionales, a pesar del desgaste de producir una película de animación. "Al que le interese este oficio tiene que saber que no se va a hacer rico ni famoso. Esto es para quien lo ame porque es muy complejo", sentencia la directora ferrolana. Aunque siempre será algo menos complejo para alguien que antes hizo barcos."                  (Alfonso Pato, eldiario.es, 07/02/22)