23/3/26

La Xunta pagó 120.000 euros para una fiesta en Suiza... El dinero público lo aportaron las arcas de la Consellería de Emprego de José González Vázquez y con él viajó el presidente Alfonso Rueda y la orquesta París de Noia... entre los organizadores estaba José Gil Doval, una figura fundamental del Partido Popular para el voto emigrante de la derecha en el exterior... Para entender la dimensión de su poder hay que entender que el censo electoral gallego contaba con 476.500 votantes en el exterior, una de las diásporas más grandes de Europa. Esto equivale aproximadamente a un 17,7% de todo el electorado gallego... Con ese granero de votos y una red histórica de centros gallegos y asociaciones con influencia política por todo el mundo, la figura de partido de Gil Doval es decisiva en la orientación del voto CERA. Y en eso la rama gallega del PP y, concretamente, Mariano Rajoy, Alberto Núñez Feijóo y Alfonso Rueda han centrado muchos esfuerzos. En este caso, también con dinero público

"La fiesta se inspiró en el estilo copioso del fraguismo. Lacón con grelos, vino y queimada para mil personas, las que cabían en el pabellón Sporthalle Unterrohr de Zúrich, a la orilla del río Limmat. La cena la amenizaron un par de grupos de música tradicional, la orquesta París de Noia y el presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, que, junto a su conselleiro de Emprego, autorizaron el gasto de 120.000 euros de dinero público para pagar las actuaciones de los artistas, además de los viajes y las dietas. El evento lo organizaron a medias la Misión Católica de Lengua Española y As Xeitosiñas, una asociación de emigrantes gallegos y españoles controlada desde hace años por José Gil Doval, una figura fundamental del Partido Popular en la diáspora.

Gil Doval lleva décadas, al menos desde el segundo gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, siendo una de las piedras angulares para el voto emigrante de la derecha española en el exterior. De hecho, nunca lo ha ocultado. Bajo las órdenes de Ana Pastor, fue en las listas del PP por Pontevedra con las que Mariano Rajoy perdió por segunda vez contra Zapatero. Sin embargo, tras el descalabro electoral de la izquierda en 2011 y la mayoría absoluta del gallego, la carrera de su paisano José Gil Doval en el PP se disparó: representante del PP en el exterior, presidente del PP en Suiza y vocal de la ejecutiva del PP en nombre de los emigrantes.

Para entender la dimensión del poder de su figura hacen falta dos datos más. En las últimas elecciones, el censo electoral gallego contaba con 476.500 votantes en el exterior, una de las diásporas más grandes de Europa. Esto equivale aproximadamente a un 17,7% de todo el electorado gallego, casi 1 de cada 5 votantes gallegos vive fuera de España. Con ese granero de votos y una red histórica de centros gallegos y asociaciones con influencia política por todo el mundo, la figura de partido de Gil Doval es decisiva en la orientación del voto CERA. Y en eso la rama gallega del PP y, concretamente, Mariano Rajoy, Alberto Núñez Feijóo y Alfonso Rueda han centrado muchos esfuerzos. En este caso, también con dinero público.

Bajo el paraguas de una asociación dizque cultural llamada As Xeitosiñas, el PP se garantiza la atención de miles de personas —votantes— en el exterior en eventos pagados parcialmente con dinero público, vestidos como gastronómicos y tradicionales, pero por los que desfilan los altos cargos del partido y sus órbitas. De hecho, el propio presidente de la Xunta ha acudido varias veces a ese mismo centro cultural con diferentes pretextos pero siempre con una partida presupuestaria debajo del brazo.

A pesar de todo, la Xunta ha preferido no contestar a las preguntas de El Salto en relación con los notorios vínculos de la asociación con el PP y el contrato que la Xunta ha dado a dedo para financiar su evento: “La Xunta de Galicia organiza actividades en el exterior de forma habitual en colaboración con entidades gallegas de diferentes partes del mundo y procura en cada momento llevar las actuaciones de cultura gallega que se consideran más adecuadas en función de la colectividad en el país, tratando de complementar la propia actividad de carácter cultural que ya desarrolla de forma cotidiana”, explican fuentes de la Consellería de Emprego, Comercio e Emigración.

Aunque no es lo más relevante concluir si la orquesta de variedades Paris de Noia, convertida en un negocio millonario por el defraudador Ángel Martínez Pérez, “Lito”, representa fielmente los valores actuales de la cultura gallega, sí conviene aclarar que el contrato de 120.000 euros, adjudicado a dedo por la Xunta, fue a parar a las arcas de la empresa Dotbeat alegando la exclusividad de acceso a esta orquesta y a un pequeño grupo de música tradicional llamado Pelepau.

Sin embargo, la propia orquesta vehiculiza sus contrataciones a través de otra sociedad llamada Gestionarte. Dotbeat, por su parte, está controlada por Patricia Hermida, una de las empresarias musicales que, en los últimos años, especialmente con la llegada de Alfonso Rueda, se ha ido acercando a la Xunta de Galicia tras llegar a la dirección de la Asociación Galega de Empresas Musicais (AGEM).

Es desde allí que se está trazando un presunto plan estratégico para un sector en el que la mayor parte del dinero público se reparte discrecionalmente, llegando incluso a partidas millonarias para empresas creadas de la nada, pero cercanas por vínculos familiares con el Partido Popular, como desveló esta redacción hace apenas una año."

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