"La Xunta pone cifras por primera vez
al impacto en Galicia del recorte de personal sanitario acumulado
durante el mandato del PP en el Gobierno de España. Pero lo hace para
culpar de sus efectos al Ejecutivo del PSOE y Unidas Podemos.
Son, según
Alberto Núñez Feijóo, unas 2.500 plazas en diversas categorías del
Servizo Galego de Saúde que, a cinco semanas de las elecciones gallegas,
el actual presidente y candidato popular a la reelección dice estar
dispuesto a convocar de un golpe hasta hacer "historia". Pero no lo
hace, se queja, porque el Ejecutivo que preside Pedro Sánchez no le
deja.
Entre ecos de la movilización contra el cierre del paritorio de Verín y de la concurrida manifestación de SOS Sanidade Pública a principios de febrero,
el argumentario desplegado por Feijóo esta semana se apoya en las
restricciones fijadas por la tasa de reposición. Esto es, los límites
que el Estado estipula cada año al conjunto de las Administraciones para
reponer vacantes de personal como las generadas por las jubilaciones.
Después de las dificultades económicas de los años 90 del siglo pasado,
de 2003 a 2008 la tasa de reposición estuvo en el 100% y de este modo,
servicios como el Sergas pudieron ofertar todas las vacantes en las
sucesivas ofertas públicas de empleo. Pero todo comenzó a cambiar desde
ese año, tras la caída de Lehman Brothers y el estallido de la crisis
económica y financiera internacional.
En 2009, todavía con el PSOE de Zapatero en el Gobierno
central, la tasa de reposición fue reducida al 30% -sólo se podían
cubrir tres de cada diez vacantes- en el primer paquete de recortes y
después descendió hasta el 10%. Tras su ascenso al poder en 2011, cuando
Feijóo llevaba dos años en la Presidencia de la Xunta, el Gobierno de
Rajoy mantuvo esa tasa en el 10% y no permitió que aumentara hasta el
año electoral de 2015, cuando la elevó al 50% -autorización para cubrir
la mitad de las bajas-. Desde 2016 vuelve a estar en el 100%
El relato trazado ahora desde la Xunta atribuye ese 10% a
las "vacas flacas" que provocaron la "pérdida" de puestos estables en
el Sergas. En el Gobierno gallego del PP quieren "acabar con los
contratos temporales", asegura Feijóo, pero esto no es posible si el
Ejecutivo del PSOE y UP "no nos deja sacar todas las vacantes" ignorando
la tasa de reposición del 100% que marca la ley.
El
aspirante a la reelección defiende ahora que las 973 plazas que
cubrirían ese 100% no son suficientes, sino que son necesarias
unas 2.500 más. La OPE del Sergas "podría superar las 3.500 plazas si el
Gobierno estatal elimina la tasa de reposición", transmitió la Xunta a
los medios en un comunicado que también actúa a modo de retrato robot de
las protestas más recientes por las carencias en el Sergas, apelando a
"atraer profesionales" a "medicina familiar y pediatría" o "potenciar la
cobertura" de personal en hospitales comarcales -como el de Verín-.
Incluso en
caso de prever autorizar la reposición de efectivos de personal público
por encima de ese 100% -el Gobierno central ha mostrado disposición a
flexibilizar esos límites-, esa modificación dependería de la ley de
Presupuestos Generales del Estado para 2020, que acaban de superar su
primer trámite -el techo de gasto- en el Congreso y que, en el escenario
más rápido, no estarán aprobados antes del verano. Así, en ningún caso
antes de las elecciones gallegas del próximo mes.
En cualquier caso, Feijóo deja entrever cuál es la
intención última de este movimiento. Se trata de "aclarar la
responsabilidad que tiene cada uno" y dejar claro que "los que crean los
problemas" de temporalidad que están provocando intensas protestas
entre personal del Sergas son, en realidad, los actuales gobernantes de
la izquierda y no el Gobierno que ostenta el poder en Galicia desde hace
11 años.
Esta manera de presentar los problemas de
personal que el Sergas arrastra en la última década se produce en un
contexto en el que la Xunta en general y el presidente y candidato en
particular está intentando aplacar conflictos sanitarios antes del 5A. Mientras colectivos como las enfermeras eventuales o
los propios sindicatos sanitarios ponen el foco en la precariedad
laboral derivada de la acumulación de contratos temporales y los efectos
que esta tiene en la asistencia sanitaria, Feijóo mantiene que la
responsabilidad al respecto ya no está en su Gobierno. "Sufrimos la
normativa estatal que nos impide acabar con la temporalidad en el
Sergas", se queja." (David Lombao, eldiario.es, 28/02/20)
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